Aunque de forma breve, no quiero dejar de hacer un homenaje al magnífico y ya muy anciano actor Ernest Borgine, que ha fallecido a los 95 años, ahí es nada. Si su trabajo más célebre fue Marty, lo cierto es que la carrera de este intérprete, fundamentalmente actor de reparto de lujo en innumerables filmes, es muy larga. Muy versátil en su capacidad para encarnar todo tipo de personajes, su peculiar físico lo hacía inmediatamente reconocible. Yo le tenía auténtica simpatía. Supongo que a su avanzada edad, estará disfrutando de la compañía de los clásicos del cine, en el nivel más alto del cielo de las gentes y los amantes del séptimo arte, que es el único cielo que creo que existe.
Cine
[Cine] Wuthering Heights (2011)
CineWuthering Heights (2011), 2 de julio de 2012.
Esta película fue vista en versión original subtitulada en castellano, por lo que conservo su título original. En las carteleras españolas puede ser vista también doblada bajo el título de Cumbres borrascosas (siempre me ha parecido que lo de «cumbres» es un poco pretencioso en la traducción de esta obra; se refiere a los altos en los páramos o los cerros del norte de Inglaterra más que a las cimas de montañas que es en lo que normalmente piensas cuando oyes la palabra «cumbre»).
Enésima adaptación de la obra de Emily Brontë, única novela que escribió y que le ha dado fama mundial. La pobre murió a los 30 años de tuberculosis, mostrando su total implicación con el romanticismo de la época y con el destino de los personajes de las novelas de moda en ese momento. Así que la pregunta no puede ser otra que qué puede aportar de nuevo la versión de la directora británica Andrea Arnold. Una versión que se ha colado de rondón en la cartelera zaragozana, ya que en España se estrenó a finales de marzo, sin que lo hiciera por estos lares, y no ha venido anunciada en ninguno de los boletines a lo que estoy suscrito como estreno en la ciudad. El caso es que ayer me fijé que estaba programada en versión original en los Aragonia, y allá que me fui. Después de la interesante Jane Eyre de Fukunaga, el otro gran clásico de las Brontë, tenía ganas de ver este filme.
Para quienes no conozcan el argumento porque no hayan leído la novela, muy probablamente, yo no la he leído, me dan miedo estos voluminosos volúmenes, o hayan visto alguna versión anterior, yo me he chupado un par, nos cuenta la historia de los amores de Cathy (Shannon Beer adolescente; Kaya Scodelario adulta) y Heathcliff (Solomon Glave adolescente; James Howson adulto). Heathcliff es un niño que es encontrado sin hogar por Mr. Earnshaw (Paul Hilton) en las calles de la ciudad y al que adopta. El niño es rechazado por casi todos los demás de la familia que vive en la granja Wuthering Heights en los páramos del norte de Inglaterra. Salvo por la hija menor, Cathy, consentida por su padre y algo asilvestrada, que primero lo acogerá como un hermano, pero conforme pase el tiempo desarrollará sentimientos más profundos por el chaval, que también cae perdidamente enamorado de la moza. Pero la muerte del patrón hará que el hijo mayor, Hindley (Lee Shaw) tome las riendas de la granja y trate a Heathcliff como un sirviente de bajo nivel. La llegada de unos nuevos vecinos, los Linton, complicará las cosas ya que el hijo de estos Edgar (Jonny Powell adolescente; James Northcote adulto) se interesará por Cathy quien acabará comprometiéndose con él, por motivos que Heathcliff no entenderá, provocando su huída. Sólo para volver pocos años después convertido en un hombre de fortuna, que nunca se nos explica de donde sale. Y a partir el dramón está servido.
En la novela, se narran las desdichas de dos generaciones. La de los personajes que he comentado y las de sus hijos. Pero las adaptaciones cinematográficas, salvo alguna excepción, ignoran esta segunda parte, como es el caso que nos ocupa.
Algunas cosas son notables en la adaptación de la directora británica.
La primera que te sorprende es cuando ver en la pantalla que la proyección abarca el escueto formato académico. Para que nos entendamos, lejos de los formatos alargados o panorámicos habituales, la película está filmada en un formato similar al de las televisiones antiguas, 1,33:1. Es cierto que la premiada The Artist también estaba así, pero es que aquella simulaba una película de época. Esta no. Es una decisión buscada. Y he de decir que funciona bastante bien. Más teniendo en cuenta que la película se centra mucho en los paisajes y en los fenómenos atmosféricos que rodean a los protagonistas, por lo que se muestra como una decisión arriesgada. Para los aficionados a la fotografía, la película es muy recomendable, por el manejo de la luz y de la composición. Meritorio trabajo en la dirección de fotografía de Robbie Ryan.
La segunda es que el protagonista, Heathcliff, por primera vez es representado por actores negros. En la novela es descrito como de piel oscura, pero hasta ahora se le había representado más como alguien próximo a la etnia romaní, que a otra cosa. La cosa no funciona mal, sirve para dar actualidad a la historia, con los racismos y xenofobias que permanecen latentes en las sociedades europeas, especialmente ante la inmigración de los últimos años de personas de África, muchas de ellas en situación irregular.
La tercera es que los actores y actrices tienen edades y aspectos similares a los que se describen en el libro. Tradicionalmente, estaban representados por intérpretes de más edad que lo que correspondía a los caracteres de la novela.
Por todo ello, de entrada ya la película te engancha y te interesa. Y durante la primera parte de la historia, mientras los dos protagonistas pasan de la niñez a la adolescencia y se enamoran, la cosa funciona bastante bien. Sin embargo, cuando se hace la transición a la edad adulta (adultos que no debemos olvidar apenas rondan los veinte años), la historia se atasca un poco. Se hace repetitiva y un poco pesada. No acaba dejándote el buen sabor de boca que vaticinabas.
Las interpretaciones son buenas en general. Algo que puedes esperar de una producción británica. Sin embargo, aquí también, funcionan mejor las versiones adolescentes de los protagonistas que las adultas. En el caso de quienes encarnan a Heathcliff, se trata de actores noveles en pantalla grande, de los cuales creo que la mejor interpretación corresponde al más joven. Para las Cathy, la jovencita es nueva y lo hace realmente bien, con ese aspecto indómito de campesina que va por libre, mientras que Kaya Scodelario es una actriz emergente que ha alcanzado cierta fama ya por sus intervenciones televisivas y alguna incursión cinematográfica. Recientemente la pude ver en un par de episodios de la serie True Love de la que os hablé hace poco. También hace un papel muy convincente. Sin embargo, es difícil ver en la flacucha y algo estirada Scodelario la misma Cathy que la rechonchilla y asilvestrada Shannon Beer. Supones que el carácter ha evolucionado pero no acabo de verlas como la misma persona.
Por ir terminando, una película que no deja de ser interesante. Desde luego lo es en lo que se refiere a la puesta en escena y a los aspectos visuales. Y desde luego, a pesar de lo trillado del tema, la directora sabe aportar nuevos puntos de vista y nuevos matices a una historia realmente compleja. Pero ya he dicho que la historia no se desarrolla con igual fluidez durante todo el filme haciéndose algo aburridilla en su tercio final. Nada recomendable para los aficionados palomiteros, no acostumbrados a usar la materia gris cuando van al cine, para el resto puede ser una opción más que razonable en esta cartelera tan afectada por el verano y por las eurocopas.
Valoración
- Dirección: ***
- Interpretación: ***
- Valoración subjetiva: **/*** (la cosa está así, así; aunque me decanto más por las tres estrellas tampoco quiero engañar a nadie sobre lo que se puede encontrar)
[Cine] Algunos obituarios (Juan Luis Galiardo y Nora Ephron), y un aniversario
CineEstaba yo pensando en escribir alguna entrada sobre algún obituario y algún aniversario reciente en el mundo del cine. Pero estaba vago. Realmente vago. Pero como los fallecimientos en el mundo del cine siempre vienen de dos en dos, pues he decidido que, aunque breve, si que voy a hacer un recuerdo a dos personalidades del cine que se han ido al cielo del séptimo arte en los últimos días, y de paso comentar un aniversario. Que estaba pensando en desarrollar más a fondo un día de estos.
Juan Luis Galiardo (1940-2012)
A este veterano actor del cine, la televisión y la escena españoles le pasaba como a muchos. Capaz de obrar maravillas si la ocasión se le presentaba, si le daban la oportunidad, si se encontraba ante un director con un mínimo de talento,… si repasas su filmografía encontrarás una cantidad inconmensurable de bodrios. Las cosas como son. Presunto galán del cine español, probablemente muchos los tenemos en mente más como galán otoñal o trasnochado que como otra cosa. Sin embargo, a mí era un tipo que me caía esencialmente bien. Simpático. Y por otra parte, entre su filmografía encontramos esas rara avis del cine español que sirven para señalar la calidad de sus gentes, merecedoras de un país con una cultura y una industria cinematográfica a su nivel. Que no hay.
Si en mi infancia, su juventud, para mí era actor de Novela y Estudio 1, casi todos los actores y actrices de su generación lo eran, en su madurez, en lugar de recordar su extensa trayectoria, me voy a quedar con un papel. Uno solo. Pero magnífico. El de aquel excéntrico solitario que contrata a una compañía de actores para que representen a su Familia en el día de su cumpleaños. Creo que el mejor homenaje que puedo hacer es volver a ver esta estupenda película de un director novel, que luego se volvió muy trascendente y nos acabó aburriendo como ostras. Mal de muchos. Consuelo de…
Nora Ephron (1941 – 2012)
Lo primero que me ha sorprendido ha sido la edad de esta guionista y directora norteamericana. Creía que era más joven… Mira tú. Y eso que hoy en día, con 71 años, en el mundo occidental, es morirse joven. Pero…
El caso es que al contrario que al anterior, a esta directora le he tenido desde hace años una antipatía atroz. Es cierto que todos nos divertimos muchísimo con When Harry Met Sally… (Cuando Harry encontró a Sally) (porqué diablos no lo tradujeron correctamente, «cuando Harry conoció a Sally»…); pero luego contribuyó a que la comedia romántica se volviera un género absolutamente insoportable. Y encima, se dedicaba a destruir el recuerdo de películas estupendas de antaño. Como si de alguna forma Sleepless in Seattle (Algo para recordar) le llegase a la altura del tobillo a An Affair to Remember (Tú y yo) (los que sabéis inglés comprobaréis el cacao de títulos con estas películas). O que aquel horrible pastelón, para mí crimen de lesa humanidad, You’ve Got Mail (Tienes un e-m@il) (sí, el título oficial en castellano lleva la maldita @), pudiese tener el mínimo nivel para homenajear una joyita como The Shop Around the Corner (El bazar de las sorpresas) (sin piedad en las traducciones al español de los títulos de las películas).
En fin. Tanto como directora, afortunadamente sólo de ocho filmes, o como guionista, más prolífica,… para bien o para mal,… ha sido influyente en el cine contemporáneo. Y no me considero yo quien para mandar a nadie al infierno, así que espero que esté en el cielo del séptimo arte también. Recibiendo clases, aunque sea con retraso, de Lubitsch sobre cómo se hace una comedia romántica.
Roy Batty (1982 – 2012)
Obviamente esto no es un obituario. Aunque el personaje interpretado por Rutger Hauer, uno de los más carismáticos de Blade Runner, «muriese» en aquella película, uno de mis favoritas de ciencia ficción y del cine en general, lo que aquí quiero recordar es el trigésimo aniversario del estreno del filme. Pero ya he decidido que le dedicaré una entrada en exclusiva. Aunque ya apareció por la versión 1 del Cuaderno de ruta. La primera como consecuencia de haber leído la novela en la que se basó. La segunda cuando fui a ver una proyección del filme en la filmoteca de Zaragoza. Y bueno, ha aparecido en otras ocasiones. Claro.
[Cine] Ellas (2011)
CineEllas (Elles, 2011), 25 de junio de 2012
Ante una cartelera veraniega en la que es difícil decantarse por un título u otro, la presencia de Juliette Binoche en el reparto puede ser casi decisiva. Si además nos anuncian que trata un complicado, el de la prostitución entre jóvenes universitarias, y que pretende dar una visión amplia y profunda del tema, lejos de los tópico,… pues nada, arriesgamos con esta producción franco-polaca.
Dirigida por la polaca Malgorska Szumowska, nos cuenta como Anne (Binoche) es una periodista de una revista femenina que se encuentra redactando un artículo de fondo sobre la prostitución entre las estudiantes universitarias parisinas. Y así conviviremos con ella durante 24 horas, en las que iremos alternando retazos de su vida cotidiana como profesional, esposa y madre, con los problemas que ello conlleva, y mediante flashbacks conoceremos la historia de dos jóvenes universitarias a las que ha entrevistado, y que además de estudio obtienen sus ingresos prostituyéndose. Una de ellas es una francesa, Lola/Charlotte (Anaïs Demoustier), de clase media-baja, que busca alcanzar un nivel socioeconómico superior con el dinero que consigue mediante la prostitución. La otra es Alicja (Joanna Kulig), una estudiante polaca, para la que las cosas resultan muy difíciles, tanto por su origen como por su nivel económico, como por los abusos a los que se ve sometida como consecuencia de lo anterior, y también encuentra en la prostitución la solución a sus problemas.
En cuanto a la realización es de esta de las que constantemente te ofrece primeros planos de los personajes, con movimientos de cámara que acompañan los de los personajes o sus actos, un tanto mareante en ocasiones. Acompañada de una banda sonora con unas cuantas piezas de música clásica un poquito rimbombantes, el problema del filme sin embargo está en el planteamiento. Uno diría que las protagonistas son las dos chicas prostitutas siendo la periodista el vehículo para entrar sus vidas y reflexionar sobre su situación. Pero lo cierto es que cuando sales tienes la impresión de que lo que has ido a ver es un día en la vida de una señora de cuarentaytantos con los problemas familiares propios de la situación. Con situaciones un tanto tópicas. Un marido que va a lo suyo, un hijo adolescente pasota y consentido y un hijo menor absorto en los videojuegos.
Sin embargo la historia de las prostitutas decepciona por su falta de profundidad y por su morbosidad. La reflexión sobre las dificultades para compaginar su vida normal con su actividad al margen se ven despachadas con unas cuantas preguntas de entrevista y alguna escena rápida de sus relaciones con sus madres y algún novio. Y el resto es una colección de escenas escabrosas, de la actitividad propia de la prostitución. Felaciones con tipos de desagradables, algún cliente rarito, algún cliente abusador, un par de tarados, y carne fresca, las de las dos chicas, en mayor o menor grado. Como digo, decepcionante. Esperaba algo más profundo. Casi al contrario. Más escenas de sus conflictos vitales, y referencias más tangenciales a los aspectos sórdidos. Se supone que el punto de vista de la película es feminista, pero casi tengo la sensación de que está pensada para atraer machotes morbosos al cine. No soy nada mojigato con el sexo en la pantalla, pero no me ha resultado agradable.
Las tres protagonistas están razonablemente bien, aunque lastradas por las deficiencias que a mí me parece que tiene la historia y su planteamiento. Desde luego a la Binoche la he disfrutado en papeles mucho mejores, y de las dos chicas, la francesa parece la más normal. La chica polaca de un aspecto casi desvalido a una cínica alcohólica de mucho cuidado sin explicación intermedia tan apenas.
Resumiendo, una película decepcionante, que sin merecer un suspenso, tampoco me atrevo a recomendar. Creo que el tema es interesante, creo que tiene mucha miga, y creo que está mal planteado. Una pena.
Valoración
- Dirección: **
- Interpretación: ***
- Valoración subjetiva: **
[Cine] Moonrise Kingdom (2012)
CineMoonrise Kingdom (2012), 18 de junio de 2012.
Acudimos a la sesión en versión original de esta película, aunque sea a la indecente hora de las cinco de la tarde, con la esperanza de que sea un rayo de luz cinematográfico, después de las flojedades de las últimas semanas. Bien recibida en Cannes, aunque no de forma unánime creo, cuenta de un reparto llamativo de actores y actrices que tradicionalmente lo hacen bien, o lo pueden hacer bien. Si bien es cierto que las películas de su director, Wes Anderson, nunca llamaron mi atención hasta el momento. Tampoco es que sea un director muy prolífico.
Calificada erróneamente desde mi punto de vista como comedia, y ambientada a mitad de los años 60 del siglo XX, nos encontramos ante un drama centrado en una pareja de preadolescentes, Sam (Jared Gilman) y Suzy (Kara Hayward), que a sus doce años viven su primer amor en medio de un paisaje humano bastante dañado. Ambos se conocen en la ficticia isla de New Penzance, en algún lugar de Nueva Inglaterra, donde Sam, huérfano, vive con una familia de acogida que tampoco es que le tenga mucho apego, y asiste al campamento de los scouts caquis, bajo la dirección del jefe scout Ward (Edward Norton), donde tampoco es muy apreciado. Por su parte, Suzy se encuentra en la isla con su familia, los Bishops, un padre, Walt (Bill Murray), una madre, Laura (Frances McDormand), y tres hermanos pequeños. El matrimonio no se lleva precisamente bien. Es más. Laura tiene una aventura con el Capitán Sharp (Bruce Willis), el jefe de policía de la isla. En este ambiente, y tras un año carteándose desde que se conocieron, ambos deciden escaparse para vivir su vida sólo y a su aire, fuera de tan nocivos ambientes. Pero es difícil escaparse de una isla, aunque lo intentes con todas tus fuerzas. Más cuando se avecina la más fuerte tormenta que va a haber en el siglo. Y además acechan otros pelígros como el Comandante Pierce (Harvey Keitel), severo líder de los scouts caquis, o los burocráticos e inflexibles Servicios Sociales (Tilda Swinton).
Con un aspecto visual que inmediatamente me lleva a referentes como Big Fish de Tim Burton, o mi muy estimada y televisiva Pushing Daisies, con una potente banda sonora que alterna la música clásica de Benjamin Britten, las canciones indias, el yeyé de Françoise Hardy, o la música incidental de Alexandre Desplat, entre otras, atendemos a una aventura con numerosas referencias cinéfilas. No dejaremos de ver en Kara Hayward haciendo de Suzy vestida de domingo con su boina, y con ciertas tendencias homicidas, un alter ego adolescente de Faye Dunaway interpretando a Bonnie Parker, ambas en una huída imposible de un mundo del que no se puede salir. Enamorados incondicionalmente, inexpertos y dañados emocionalmente, tienen que aprender como vivir ese amor, incluso las reacciones físicas que provoca en ellos. Pero sobre todo llama la atención las diferencias de carácter de ambos preadolescentes. Mientras que Sam muestra un optimismo indomable, mirando al futuro de frente y sin miedo, Suzy es digna heredera del existencialismo, ya que aunque sueña con ser la heroína que protagoniza sus novelas preferidas, no deja de ser alguien engarzada en el presente y sin confianza en el futuro. Y a su alrededor, un puñado de adultos tan y inmaduros o más que los dos niños. También solos, también dañados emocionalmente, qué muy difícilmente pueden ofrecer el entorno que merecen los dos muchachos; aunque no les faltarán ocasiones para la redención. También es cierto que algunos de estos personajes son los que peor definidos están y por donde flojea en ocasiones el filme.
La historia que nos cuenta la película se apoya en dos pilares. Los formales, fotografía, dirección artística, música, etcétera, y la interpretación. Especialmente la de los dos niños. Un chico y una chica normales. No especialmente guapos ni simpáticos, pero que se hacen pronto con la empatía del espectador. Especialmente el chico. La chica se hace más cuesta arriba, pero es así como está escrito el personaje. Nada que objetar. Con los prestigiosos secundarios adultos que acompañan a los chavales, hay variedad de resultados. Mientras que vemos evolucionar claramente hacia donde se dirige el policía que encarna Willis, o el jefe scout que de modo tan divertido nos ofrece Norton, otros son más flojos. Uno no sabe donde termina la dejadez del padre de la chica y donde empieza la de Bill Murray que lo encarna.
He comenzado diciendo que estaba «calificada erróneamente como comedia». Evidentemente, este es un punto de vista muy subjetivo. Probablemente, el calificativo de comedia dramática, odio las contracciones del tipo de «dramedia» o cosas similares, le va bien. Pero yo no he podido dejar de ver la película fundamentalmente desde el punto de vista del drama humano. Y lo cierto es que así me ha satisfecho. Es más. Es de las películas que luego suscita comentarios abundantes con quien te ha acompañado a verla. Y reflexiones a posteriori que la enriquecen. Por lo que la encuentro una película muy recomendable, un oasis de inteligencia y emoción en el desierto de la cartelera actual.
Valoración
- Dirección: ****
- Interpretación: ***
- Valoración subjetiva: ****

La acción del filme se situa en la ficticia New Penzance. Pero yo he estado en la «vieja» Penzance, una agradable localidad en la península de Cornualles, Inglaterra, que se puede ver en el horizonte de esta fotografía tomada cuando íbamos a visitar el Mount St-Michael (no confundir con el famoso monasterio francés).
[Cine] Snow White and the Huntsman
CineSnow White and the Huntsman (2012), 13 de junio de 2012.
La película ha sido vista en versión original subtitulada y por ello conserva el título original en inglés. En la cartelera española es posible encontrarla en versión doblada como Blancanieves y la leyenda del cazador, título absolutamente estúpido, puesto que el cazador en cuestión es cualquier cosa menos de leyenda. En cualquier sentido que lo queramos mirar.
Con la cosa del fútbol, la cartelera de cine en Zaragoza ha estado esta semana pasada tan deprimida como la confianza en el sistema bancario patrio. Ningún estreno que mereciese la pena la consideración, y si algo quedaba razonable de semanas anteriores, con horarios poco apropiados a los intereses colectivos. Finalmente, este miércoles hubo una propuesta básica para pasar la tarde en el cine viendo este producto de marketing que me llenaba a priori de todo tipo de suspicacias.
Dirigida por un tal Rupert Sanders, esta nueva versión del famoso cuento, al contrario que el engendro que vimos hace poco que tenía tono de comedia, opta por el drama y lo oscuro. Aunque con variantes sobre la historia general, en general tenemos lo de siempre. Una reina mala, y con cierto toque Báthory, a la que han puesto el nombre de una bonita ciudad italiana, Ravenna (Charlize Theron); la princesita huérfana y (presuntamente) hermosísima, Snow White (Kristen Stewart); un cazador que la tiene que apiolar pero que se apiada de ella (Chris Hemsworth); siete enanos mineros más o menos chuscos; y en lugar de príncipe encantador, el hijo de un duque, William (Sam Claflin). Debe ser cuestión de la devaluación de las historias cinematográficas. Como añadido, y al más puro estilo lannister, la reina tiene un hermano tan rubio como ella y que se quieren mucho, Finn (Sam Spruell). Dejando aparte las adulteraciones de la historia que aquí o allá aparezcan, el conjunto en lo esencial es lo que se espera. Así que si alguien no sabe que al final la reina casca, es que es tonto o no ha estado en el mundo. Claro que algún truco se tienen guardado en la chistera, porque han anunciado una segunda e incluso una tercera parte.
Como curiosidad, un adelanto de la tercera «blancanieves» que nos llegará este año. Con aire cañí. A saber lo que sale de ahí.
Dotada de abundancia de presupuesto para la restitución de ambientes, la película vaga perdida lamentablemente sobre qué es en sí misma. Es una película de terror gótico centrada en la malvada reina. O ahora es una especie de País de las maravillas, con hadas, insectos raros, culebras peludas/musgosas. Claro que hay una serie de escenas que parecen fotocopiadas de la Tierra Media, de una cierta Comunidad del anillo, que va atravesando montañas, o montando en barquitas. No tampoco es eso, porque al final disfrazan a la princesita de Juana de Arco, dispuesta a lanzarse contra las murallas de Orleans. Es lógica semejante esquizofrenia. Parece que han necesitado como tres o cuatro guionistas para engendrar esto.
En el apartado de las interpretaciones, se salva claro está la reina. Primero porque es la más guapa. Diga lo que diga el estúpido espejito en la pared. Segundo, porque es de lo poco que sale en este filme que sabe interpretar. Tercero, porque tiene un saber estar que se come cualquier escena. La chiqueta que hace de princesita,… bueno, sabemos que sabe poner una cara. La de estreñida. Y que la utiliza en cualquier situación. Dicen que en Cannes han presentado una película en la que se quiere reivindicar como actriz seria, y que se despelota. No sé. Esta chica tiene algo de antilibidinosa. En fin. Por lo menos, no parece que vaya pasada de porros. El cazador es casi tan lamentable como cuando hace de superhéroe. Y los demás,… pasaban por allí.
Resumiendo, una película que si no se puede calificar de catástrofe total, si que es de una mediocridad conceptual, argumental e interpretativa más que notable. Que puede que entretenga a personas que acudan sin más interés que pasar un rato a la fresca en una tarde de verano, atiborrándose de palomitas con abundancia de grasa y sal, y litros de refrescos de cola para pasarlas. Que sin duda, adolescentes de todos los sexos y edades, encontrarán su camino por estos argumentos mediocres, como lo encuentran en las películas de vampirillos o de superhéroes, por donde deambulan algunos de los protagonistas del filme. Pero vamos. Poco más se puede rascar de esto.
Valoración
- Dirección: **
- Interpretación: *
- Valoración subjetiva: **
[Cine] Men in Black 3 (2012)
CineMen in Black 3 (2012), 4 de junio de 2012.
La cartelera está hecha unos zorros y el verano está llegando a marchas forzadas. Así que a partir de ahora y durante unos meses, no esperéis grandes niveles cinematográficos en estas páginas. Ayer mismo, el planteamiento era claro. Si llegábamos antes de las seis y media veíamos la versión original subtitulada de la película que hay comento; si no, nos metíamos a las siete a ver la versión original subtitulada de la «nueva» Blancanieves. Creo que transmito el sentir popular de que nos alegramos de llegar a tiempo. ¡Es tan irrisoria la situación planteada de que la niñata de los vampiros pueda competir ni de lejos en quien esta más buena contra la Theron! Pero no cantemos victoria…
Estamos ante una tardía y probablemente innecesaria secuela de esta saga que pretende combinar adaptaciones del cómic, ciencia ficción y humor. Dirigida como de costumbre por Barry Sonnenfeld, tiene como reto devolvernos las sensaciones de la primera entrega, y hacernos olvidar el fiasco que supuso la segunda, y que a mí me hizo pensar que habíamos terminado con esta «franquicia» como las llaman ahora. Pero vuelve el director, con uno de los Cohen, Ethan, en el guion, y el respaldo del todopoderoso Spielberg como productor ejecutivo para demostrar que vestir trajes negros nunca pasa de moda. La historia, la de costumbre. Un peligroso alienígena, Boris el animal (Jemaine Clement), que pretende acabar con el mundo anda suelto y quiere acabar con el mundo. Y J (Will Smith) tendrá que viajar al pasado, al momento del lanzamiento del Apolo 11, para salvar a K (Tommy Lee Jones en la actualidad, Josh Brolin en el pasado) y acabar con la amenaza. Con el resultado que supondréis, más un par de toques sensibleros que se han permitido colar por ahí, y una variedad de alienígenas más o menos asquerosos o divertidos. Testimonial y escasa presencia femenina ¿Dónde queda la Fiorentino de la primera entrega?
Si bien esta tercera entrega de la saga ha sido relativamente celebrada por la crítica, no llega a la frescura y novedad de la primera, que era película entretenida y decentilla, aunque desde luego queda por encima de la lamentable segunda parte. Estamos ante una película entretenida pero absolutamente previsible, que tira de recursos manidos para dar al público exactamente lo que espera encontrar. Sin sorpresas. Nada. Atracón de palomitas, nada en qué pensar, y autosatisfacción porque, como decía aquel cantante convertido en momia bronceada, la vida sigue igual.
En el apartado interpretativo, Will Smith es más de lo mismo, para bien y para mal, Tommy Lee Jones, tan buen actor habitualmente, se ve tan motivado como un limaco en tiempos de sequía, Josh Brolin hace lo que puede para ser Tommy Lee en el pasado, y menos mal que hay por ahí algún alienígena que le pone algo de ganas.
En resumen, película palomitera de consumo veraniego que apenas nos deja algún ligero recuerdo de lo que pudo ser y no fue. Para más inri, ayer al mediodía, en casa volví a ver los dos primeros episodios de la sexta temporada de Doctor Who, en la que tienen que viajar también a 1969 y al Apolo 11 para salvar a la humanidad de unos terribles alienígenas. En caso de duda,… no lo dudéis, optad por el Doctor. Además salen Amy Pond y River Song. Lo cual ya da muchos enteros por encima de la misógina película de los hombres de negro.
Valoración
- Dirección: **
- Interpretación: **
- Valoración subjetiva: **
[Cinetren] Colorful (2010)
Cine, TrenesKarafuru (2010)
En los últimos años he tenido la ocasión de comprobar en distintas ocasiones el altísimo nivel que tiene la animación japonesa. Creo que muchos adultos tienen prejuicios hacia la misma por muchas de las series de animación que se emiten en la programaciones infantiles y juveniles de las televisiones. Sin embargo, creo que en el mundo de los largometrajes, hay una gran diversidad de formas, temas y público diana. Como tengo un sobrinillo de tres años, en los últimos tiempos he estado informándome para tener alguna cosa en casa para cuando viene. Y me he encontrado con verdaderas joyas. Con temas mucho más profundos que en la animación occidental, sin dejar de lado la aventura y la fantasía, de la cual tienen para dar y regalar. En su momento, gracias a la programación de Canal+ Xtra pude disfrutar de muchas de las maravillas del Studio Ghibli. Y aun ahora van programando de vez en cuando películas de animación japonesas de otros autores y estudios, que intento ver. Aunque no siempre, me suelen gustar. El caso es que la que hoy nos ocupa tiene un episodio en la misma que es clave en el desarrollo de la trama, y que tiene que ver con un antiguo tranvía de la ciudad de Tokio. Un tamaden, un tren-gato ya desaparecido. Y por ello, la he incluido en mi colección Cinetren: El ferrocarril en la historia del cine.
[Cine] Los niños salvajes (2012)
CineLos niños salvajes (Els nens salvatges, 2012), 25 de mayo de 2012
Lo cierto es que cuando este viernes me propusieron ir al cine por la tarde, no supe muy bien qué contestar y qué película ver. La cartelera parece estar entrado en el letargo veraniego, con estreneos poco vistosos y poco interesantes. Aunque parecía haber cierta unanimidad en los medios críticos sobre las bondades esta película sobre adolescentes de Patricia Ferreira. Directora de la que sólo había visto una película en tiempos en pantalla grande, El alquimista impaciente, que me pareció de factura correcta pero fría de emociones, y que no me hice estar alerta a futuros estrenos de esta realizadora. Y otra en televisión que tampoco me llamó la atención en exceso. El problema también de la crítica española hacia las películas de esta nacionalidad es que últimamente dudas bastante de su parcialidad. Da la impresión de que están conchavados con los productores y directores de cine para ver si entre todos consiguen llevar a la gente a la salas. Y ofrecen una visión más optimista de lo que corresponde de los filmes. Estrategia muy peligrosa, porque la gente se escama, y acaba por rechazar por definición el producto hispano. En fin.
Esta película nos transporta a un barrio de Barcelona. No cutre necesariamente. Al entorno de un instituto en el que conviven adolescentes de familias trabajadores y clase media profesional. En las primeras escenas, a propósito de una algarada nocturna entre adolescentes que hacen botellón en una plaza, nos presenta a los tres protagonistas de la película. Tres adolescentes de quince años, compañeros de clase. Está Alex (Àlex Monner), algo brutote, muy directo, relativamente conflictivo en el instituto, su pasión es el dibujo y la pintura, y los expresa realizando grafitis por la ciudad. Sus padres llevan un bar, que está de capa caída. Está Gabi (Albert Baró), su padre tiene un gimnasio, y el chico practica kick-boxing, y confía en llegar a competir. Tiene la presión de su padre detrás para ello, pero su confianza en él está cuestionada porque el chico sabe que le es infiel a su madre. Y finalmente está Laura «Oki» (Marina Comas), una chica de familia media con posibles, con un padre que basa todo en el dinero, y con una madre muy egoista que pretende hacer a su hija a su imagen y semejanza.

No son los suburbios de Barcelona lo que tengo más fotografiado de esta ciudad; pero sí el centro, como esta escena en el Carrer d’Elisabets.
Pronto comprendemos que la historia nos la están contando en flashbacks a partir de los relatos que los dos chicos hacen a unos interrogadores que no conocemos. Suponemos que pueden ser policías. Algo ha pasado con Oki. Las escenas del tiempo actual las vemos en colores cálidos, muy saturados, mientras que el grueso de la narración el pasado está rodado con colores más fríos, insaturados. Y así poco a poco conoceremos qué cosas preocupan a los chicos, de su pequeños éxitos y de sus habituales fracasos, y de cómo al final algo ha sucedido, y la chica está desaparecida.
He de decir que la historia en su conjunto es interesante. Otra cuestión es si el planteamiento de la misma es el correcto. Durante buena parte del filme tengo la sensación de que la directora juega al despiste. En un momento dado, parece estamos ante una película de carácter social, que busca adentrarse en los problemas de los escolares adolescentes y su entorno. En otro momento, quiere dar la impresión de que la historia puede ser la típico de tríos de adolescentes en lo que todos sienten algo por los todos, en el aspecto romántico me refiero, y que en un momento el trío se rompe y llega el drama. Pero tampoco, porque conforma avanza el filme eres más consciente de que hay un tragedia de fondo, y que la cosa puede llegar a convertirse en una especie de thriller.
No sabemos muy bien quien es el protagonista. Nunca los caracteres están lo suficientemente equilibrados para decir que es un trío protagonista. El personaje de Alex se come constantemente a los otros dos. Tanto por el caracter del propio personaje, mucho más interesante que los otros dos chicos, como por la fuerte presencia del actor que lo interpreta, también mucho más imponente que los otros dos protagonistas. Pero claro, en el tramo final, la tragedia en torno a la chica hace que todo parezca que confluye en este carácter.
Otro gran problema es el idiomático. En todas las reseñas que vi se hablaba de una película española, pero no vi, o me percaté, que comentaran que estaba rodada en catalán con algunos diálogos en castellano. El caso es que la versión que vimos está toda ella doblada al castellano. Y en mi opinión, mal doblada, quizá por los propios actores que la interpretan. Lo que hace que perdamos calidad en la interpretación. Quien siga estas páginas sabrá que soy firme partidario de las versiones originales subtituladas. Pero con mucha más razón en las películas con diálogos en más de un idioma, porque hay algo importante en eso habitualmente. Hay un mejor reflejo de la realidad que se nos quiere transmitir. No es que la historia que se nos cuente sea especial por estar localizada en Cataluña. Podría haberse localizado en Madrid, Zaragoza, Valladolid o Murcia, y hubiese sido esencialmente lo mismo. Pero una vez que asumes la opción por un entorno bilingüe con fuerte presencia del catalán, conviene mantenerlo así. Ya sé que la cuestión idiomática y nacionalista es un punto de fricción constante en nuestra inmadura sociedad. No hay más que ver las tonterías que unos y otros montaron la semana pasada a propósito de un partido de fútbol. Pero esconderla no sirve para madurar, y desde luego en este caso no le hace ningún favor a la calidad del producto cinematográfico.
En fin, tenemos ante nosotros un producto que considero muy honesto, con muy buenas intenciones por parte de sus responsables, que contienen elementos para la reflexión muy importantes, pero que arrastra algunos defectos en su tono, en su planteamiento y en su presentación al público. Con estos defectos presentes, ¿la considero recomendable o no? Pues yo diría que sí. Que los aspectos positivos del filme superan a estos contratiempos. Y que realmente nos permitirá tener un acercamiento al mundo de la adolescencia, y también a los problemas que el sistema educativo y las familias de nuestro entorno tienen para afrontar la educación de estos jóvenes, por no decir para mantener la coherencia interna de estas instituciones. Eso sí, sigo creyendo que la crítica formal sigue tendiendo a sobrevalorar estos productos, lo cual lleva a elevar unas expectativas que pueden producir repuestas negativas por parte de los espectadores. Gracias a que soy una persona básicamente escéptica, mis expectivas estaban muy atemperadas y he conseguido extraer lo que de positivo tiene esta película.
Valoración
- Dirección: ** (a alguien hay que echarle las culpas de los defectos que percibo)
- Interpretación: ***
- Valoración subjetiva: ***
[Cine] Tonterías de cuento y algo del cine «de antaño»
CineEste miércoles pasado recibí la llamada de una antigua amiga. Nos vemos muy poco. Dijo que había estado siguiendo últimamente este Cuaderno de ruta. Y me invitó a ir a ver una película para así tener un rato para vernos y charrar. Ella iba con su hija de trece años y algún sobrino y amiguita de la niña. La película era Blancanieves (Mirror, mirror). No me apetecía nada. Pero me pareció mal no aceptar la invitación. No por la película sino por mantener la relación. Así que a las seis quedábamos a tomar unos chismes, y a las siete y media nos metíamos en la sala de cine. Ni siquiera me voy a molestar en hacer una reseña completa de semejante engendro. Un auténtico disparate y una auténtica tortura. Si Julia Roberts nunca ha sido santo de mi devoción, aquí queda ya condenada a la categoría de actrices en absoluta decadencia. Y el disparate llega hasta el extremo de que el director del sinsentido, el indio Tarsem Singh, indudablemente hasta el culo de pastillas cuando rodó el filme, obliga a la Blancanieves (Lily Collins) de turno a marcarse un número musical final al estilo bolliwood. Puestos a ponerle una puntuación, con benevolencia que sea de una estrella (*) a todas las categorías habituales.
Me confirman que está a punto de estrenarse otra película sobre el tema en la que la niña mema de los vampiros pijos hace de Blancanieves y Charlize Theron de Reina Mala. Si un «espejito mágico» dijese en cualquier momento que la más bella del reino es la mema, es que se toma las mismas pastillas que el director de la película anterior. Pero esperemos que el producto tenga algo más de sentido, porque sería muy doloroso ver a la actriz sudafricana seguir el mismo camino que la Roberts. No creo. Vale mucho más. En todos los sentidos que queráis pensar.
Mientras, he rescatado a través de TCM autor alguna de las colaboraciones que el director alemán Rainer Werner Fassbinder y la actriz de la misma nacionalidad Hanna Schygulla realizaron en los años 70. Especialmente, El matrimonio de Maria Braun. Recuerdo haber visto varias de estas películas a principios de los 80 al poco tiempo de abrir los ahora extintos Multicines Buñuel en Zaragoza. Desde luego, no eran las película que normalmente veía la gente de diecimuchos o ventipocos. Y dudo mucho que en aquellos momentos entendiera correctamente aquel cine, alejado de los estándares americanos. Pero tanto entonces como ahora reconozco que eran películas que tenía algo, ahora las asumo mucho mejor, y la Schygulla era en aquellos momentos una actriz notable. Tanto por sus interpretaciones como por lo guapísima que estaba. Estas son para compensar la tontería con la que he empezado esta entrada.
[Cine, fotografía, CineFoto] Películas con fotógrafos, sobre fotógrafos y de fotógrafos
Cine, FotografíaHoy os traigo breves comentarios sobre diversas películas relacionadas con la fotografía. Dos de ellas, de ficción, han pasado a formar parte de mi colección de películas sobre La fotografía en el cine. La una de forma premeditada, fui a por ella, la otra fue un encuentro casual y afortunado. Las otras dos están relacionadas con el fotógrafo Bert Stern, famoso entre otras cosas por ser quien realizó las últimas sesiones de fotografías para la revista Vogue de Marilyn Monroe pocas semanas antes de su muerte.
The Cameraman (El cameraman, 1928)
Con el estreno y el triunfo de The Artist, algunos dirían que se habrían puesto de moda las buenas películas de la época del cine mudo. Lo dudo. Que rima con mudo. Sin embargo, es bien cierto que hay muchas pequeñas joyas de aquella época, películas que merecen la pena ser rescatadas del olvido en el que la mayor parte de los aficionados al cine las tienen sumidas. En TCM Autor, recientemente comenzaron a programar esta película del genial y melancólico Buster Keaton. Que además tiene argumento relacionado con la fotografía y, por lo tanto, pasa a engrosar mi colección de películas sobre La fotografía en el cine. Y de paso todos nos enteramos de qué es un ferrotipo.

La cámara para rodaje que acarrea Buster Keaton en The Cameraman no es muy distinta que la que muestra la escultura de Eduardo Jimeno (por Manuel Arcón) en la plaza de Ariño en Zaragoza.
La peau douce (La piel suave, 1964)
Hace unos años, una noche de verano mientras nos tomábamos unos chismes después de cenar, surgía una conversación muy divertida sobre la geometría de los romances. Y por supuesto hablábamos de los triángulos. Y básicamente reconocíamos dos tipos fundamentales, los rectángulos sometidos pitagóricamente a las relaciones de dos catetos con una misma hipotenusa, y los obtusángulos en los que un tipo era suficientemente obtuso para liarse con dos mujeres al mismo tiempo. Si además tenemos en cuenta que el obtuso tiene una cámara de fotos, y que estas las carga el diablo, el drama o la tragedia están servidos. Como nos lo muestra de forma excelente François Truffaut en este filme de mediados de los años sesenta, donde además tenemos el placer de ver el trabajo de la guapa y malograda hermana de Catherine Deneuve, Françoise Dorléac, fallecida en plena juventud pocos años después. En cualquier caso también pasa a mi colección La fotografía en el cine.

El fotógrafo de ferrotipos de The Cameraman se puede considerar el antecesor de los fotógrafos minuteros. En Zaragoza, se recuerda con esta estatua de un caballito de juguete, a Ángel Cordero, que realizó durante décadas esta modesta profesión en los jardines de la Lonja de Zaragoza.

El caballito de Ángel Cordero fue reproducido por Francisco Rallo, escultor zaragozano que tenía su taller en la calle Madre Sacramento. Visité en varias ocasiones el taller, ya que mi padre, marmolista, le realizaba encargos de vez en cuando. Siempre me sorprendían los caballos de tiovivo que esculpía para luego hacer moldes con los que se reproducirían después, para su instalación en esta diversión de ferias.
Bert Stern: Original Madman (2011)
El sábado pasado Canal+ programó este documental sobre la vida y obra del fotógrafo norteamericano Bert Stern. Como ya he dicho al inicio de esta entrada, el fotógrafo es especialmente recordado por sus fotografías de Marilyn Monroe en el verano de 1962, pocas semanas antes de la muerte por envenenamiento farmacológico de la actriz. Se trataba de un trabajo para la revista Vogue, y se realizó en un hotel de Bel Air. Desde hace mucho tiempo pienso que son las mejores fotografías que conozco de la actriz. De las pocas en las que parece una mujer hecha y derecha y no una muñeca. En cualquier caso, el documental dirigido por Shannah Laumeister, que fue modelo y musa del fotógrafo, y con quien convive actualmente, nos habla de muchas más cosas. De sus relaciones con las mujeres, de su trabajo, de su bajada al infierno de las drogas, etcétera. Aunque realizado con una mirada muy benévola hacia el fotógrafo, de quien sospecho hay zonas oscuras tanto en su personalidad como en su vida, merece bastante la pena. Está bien realizado, con ritmo y te engancha.
El título del documental hace referencia con avaricia coyuntural a una famosa serie de televisión. Sin embargo, creo que el asimilar al fotógrafo a los personajes de la serie está pillado un poco por los pelos. Cierto es que comenzó su carrera profesional como ayudante de director artístico de una empresa, incluso como el director artístico de facto de la misma. Pero aunque mucha de su obra esté vinculada al mundo de la publicidad, Stern fue fotógrafo y no un creativo de publicidad. Que son dos cosas diferentes. Aunque indudablemente fue un fotógrafo extraordinariamente creativo, y no me cabe la menor duda que influyó mucho sobre las campañas que se desarrollaron alrededor de su obra. Pero son dos conceptos diferentes para una misma palabra.
En mi biblioteca tengo un monográfico de Bert Stern publicado por la revista alemana Stern.
Jazz on a Summer’s Day (1959)
Durante el documental anterior me enteré que Bert Stern hizo también sus pinitos en el cine documental. Y a finales de los cincuenta filmó este documental sobre el festival de jazz y las regatas que se celebraron en Newport en 1958. El Newport Jazz Festival, que lleva más de cincuenta años celebrándose con distintas denominaciones y localizaciones, es un clásico en la música de jazz, y ha producido algunas de las más prestigiosas grabaciones de la historia de este género musical. Tengo en mi discoteca grabaciones en este festival de Duke Ellington, Miles Davis y Thelonious Monk. En cualquier caso, en ese año de 1958, el fotógrafo cambio la cámara fija por la de rodar, y enfocó con su objetivo a figuras del jazz como Louis Armstrong, Dinah Washington, Gerry Mulligan, George Shearing, Thelonious Monk, Anita O’Day, Eric Dolphy, Art Farmer, Mahalia Jackson, Jim Hall,… entre otras muchas que sería excesivamente mencionar. Rodado con pocas palabras, mucha música, y un estilo de imagen que nace en su formación como fotógrafo, es una obra realmente notable que debería hacer las delicias tanto del aficionado a la música de jazz, como al cine, como a la fotografía.
[Cine] Ajeossi (2010)
CineAjeossi (2010), 20 de mayo de 2012.
Esta película ha sido vista en versión original y por ello se conserva su nombre original coreano. Sin embargo, es posible verla también en versión doblada al castellano, en cuyo caso la podéis encontrar en la cartelera española como El hombre sin pasado.
En un fin de semana muy pocho, en el que lo que parecía el principio del verano ha regresado casi a finales del invierno, quizá no para tanto pero bueno, con una cartelera bastante mustia lo que anuncia un mal verano cinematográficamente hablando, nos dedicamos a recuperar títulos que hemos considerado en semanas atrás, pero que por un motivo u otro no hemos ido a ver. Y nos centramos en esta película coreana, de la que habíamos leído muy buenas críticas, pero que con la nefasta distribución de este país, no ha llegado a nuestras pantallas más que con casi 2 años de retraso. Como siempre que tratamos con películas orientales, una advertencia con los nombres. En aquellos lejanos países suelen mencionar primero el apellido de la persona y después el nombre propio. Sin embargo, en esta entrada yo seguiré la convención occidental a la inversa. Pero no os sorprendáis si en otros escritos los encontráis al estilo oriental y no os parecen los mismos.
La película dirigida por Jeong-beom Lee nos habla de un solitario tipo, que regenta una casa de empeños, Tae-sik Cha (Bin Won), y cuya vecina es una prostituta drogadicta con una niña pequeña, So-mi Jeong (Sae-ron Kim), con la que el hombre mantiene un cierto grado de relación. La prostituta participará en un robo de un alijo de heroína a las mafias de la ciudad por lo que será perseguida y secuestrada junto con su hija. Tras un intento del tipo por liberar a la niña colaborando con los delincuentes, todo falla, la madre es encontrada muerta, víctima del tráfico de órganos, y la niña en manos de explotadores de menores. También perseguido por la policía que descubre que es una antiguo agente de la inteligencia militar, entrenado para matar, y que sufrió una grave desgracia familiar tras la que se retiró de la actividad. Ahora encuentra una nueva razón para vivir en el rescate de la niña.
Estamos ante una historia que no es exactamente nueva. El tipo violento que de repente se ve en la tesitura de convivir y proteger de un niño o niña la hemos visto en diversas ocasiones. Con los matices argumentales que queramos ponerle, básicamente hay un esquema general. El tipo que vive al margen de la sociedad, sea delincuente o no, solitario, que de repente encuentra un anclaje en la humanidad a través de la mirada de un niño, más frecuentemente niña, en graves problemas. Para mí, la más significativa de estas historias fue Léon (El profesional (Léon)), que nos confirmó la valía de Jean Reno y nos descubrió a una muy jovencita y esmirriada Natalie Portman. Por lo tanto, los logros de esta película coreana hay que buscarlos en otros elementos. Fundamentalmente en el ángulo que ofrece una sociedad distinta de la occidental, como puede ser la esquizofrénica sociedad surcoreana, a caballo entre lo tradicional y la modernidad, y también en el tratamiento de los caracteres y las situaciones del director. Y aquí están las principales virtudes del filme. Aunque hay escenas de acción y de violencia, también hay mucho que se dice mediante la insinuación y lo indirecto. También tiene una forma espléndida de permitir al espectador saber lo que viene a continuación, mantener la tensión, y sólo tras un desarrollo completo de la situación y el comportamiento de los personajes, llegamos a confirmar lo que ya sabíamos, con información sobreañadida. Un ejemplo claro es el descubrimiento del cadáver de la madre. O lo que podemos suponer que ha sido el destino final de la niña. No es perfecta. A veces se entretiene en exceso en determinadas situaciones. Sobra el flashback al desastre de la familia del protagonista, y el final es de un almíbar empalagoso también excesivo a todas luces. Pero las dos horas que dura la película se pasan en un momento, manteniendo perfectamente la atención del espectador.
Indudablemente, la buena interpretación de los dos protagonistas y algunos de los secundarios es fundamental para que todo funcione. Pocas palabra, y muchos gestos. Porque las pocas ocasiones en las que el guion se pone verborreico la cosa baja, más por culpa del guion que por la de los personajes. Entre los secundarios hay de todo. Desde mafiosos, malos malísimos que están muy bien, hasta unos policías que parecen un poco lelos y no sabemos muy bien que pintan en todo esto.
Como resumen podemos decir que es una película que no atraerá a quienes disguste la violencia, ya que aunque contenida, está presente y a veces de forma cruda. Sin embargo es un filme que como ya he dicho te mantiene perfectamente atado a la butaca, y que lo disfrutas bastante. No es tan perfecta como algunos críticos la han visto, pero es una buena opción en una cartelera tan poco sugestiva. Eso sí, no creo que dure mucho en cartelera.
Valoración
- Dirección: ***
- Interpretación: ***
- Valoración subjetiva: ***











