[Cine] His three daughters (2023)

Cine

His three daughters (2023; 48/20240925)

Esta semana parece que se ha animado un poquito la cartelera cinematográfica en salas de pantalla grande. Aunque probablemente tarde un tiempo en comentar las películas de estreno, porque voy a hacer un paréntesis, y el Cuaderno de ruta entrará en modo de «sólo fotos». No obstante, el miércoles pasado dejé las series que veo después de cenar en favor de una película estrenada directamente en plataforma en línea, con un reparto sumamente atractivo. Dirigida por Azazel Jacobs, de quien sólo he visto episodios de teleseries, creo, tiene sabor a teatro adaptado al cine, aunque es una obra original para el cine escrita para Jacobs, que yo sepa.

Tres hermanas se reúnen en un apartamento de Nueva York, donde vive su padre (Jay O. Sanders) con una de ellas (Natasha Lyonne), para esperar el fallecimiento de este que se encuentra en cuidados paliativos terminales en su casa. La mayor (Carrie Coon) vive también en Nueva York con su propia familia, pero pasa poco a visitar a su padre y a su hermana. La menor (Elizabeth Olsen) vive también con su propia familia en la costa oeste, por lo que aún visita con menos frecuencia. La que vive con el padre no es hija biológica, ya que era hija de su segunda esposa, aunque la adoptó y la crio como propia. Durante estos días surgirán las diferencias entre las tres hermanas, con distintos caracteres y distintos valores, a las que sólo parece unirles una cosa. Su padre. Que ahora está muriendo.

Como ya he comentado, tiene sabor a teatro. Prácticamente sólo hay un escenario, el apartamento. Hay unas pocas escenas exteriores, en un banco delante del edificio donde se encuentra el apartamento. Y básicamente lo que hay son diálogos. Los diálogos entre las tres hermanas, y eventualmente con los secundarios que aparecen. Los temas son previsibles. El principal está claro; qué es ser familia. La familia es un grupo de personas en las que sólo dos, cuando existe una pareja fundadora, han decidido ser familia. Los demás han llegado ahí sin ser preguntados. Y a pesar de ellos, se supone que existen unos vínculos, unas relaciones de afecto, una red de apoyo mutuo. Pero, ¿cuáles son sus límites? Y, ¿cómo conciliar los diferentes valores y perspectivas de quienes forman la familia?

Ya he mencionado que decidí ver la película por su reparto. Las tres actrices han mostrado una solvencia y una profesionalidad actoral más que sobrada a lo largo de su carrera, independientemente de que unas u otras hayan hecho otro tipo de trabajos más alimenticios o lucrativos. Son buenas actrices dramáticas, y en esta película son el principal aliciente. El director/guionista les ofrece una buena base, no especialmente original, es una historia que resuena, que tiene elementos de «esto ya lo he visto en alguna ocasión», pero ellas se encargan de darle alma y hacer que merezca bastante la pena dedicar estos 100 minutos a ver cine. Si tenéis Netflix, no os la perdáis.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ****

[Cine] Sidonie au Japon (2023)

Cine

Sidonie au Japon (2023; 47/20240918)

Bajón tremendo en el interés de la cartelera de cine, cuando en septiembre uno esperaría que se fuese recuperando poco a poco del sopor veraniego. Y bajón todavía más acusado si tenemos en cuenta que la oferta en versión original ha sido la más escasa de lo que llevamos de año, si no recuerdo mal. Prácticamente nos habíamos hecho a la idea de que no íbamos a acudir a las salas de cine. Incluso había empezado a revisar los estrenos directos en plataforma en línea, por si podía encontrar algún sustituto digno allí. Sin muchas esperanzas por los antecedentes más recientes. Y en esto estábamos cuando alguien nos propuso una sesión restringida esta película francesa dirigida por Élise Girard y protagonizada por Isabelle Huppert. Eso sí… sólo apta para personas que comprendan el francés hablado, puesto que sólo había subtítulos para los diálogos en japonés que se producen en la película. La película está disponible para cualquier espectador en Zaragoza exclusivamente en versión doblada. La cual, tras ver la película, no tiene sentido. Salvo que el francés hablado sea jerga coloquial muy extrema, lo comprendo bastante bien. Así que me apunté a esta sesión especial y restringida.

La película nos narra el viaje de Sidonie (Huppert) a Japón para promocionar la reedición de su primer y exitoso libro, que publicó originalmente muchos años atrás. En su periplo japonés va acompañada por Kenzo (Tsuyoshi Ihara), su editor en japonés. Sus primeros días en el País del Sol Naciente están llenos de equívocos y situaciones de choque cultural. Pero cuando por fin se va acostumbrando, algo alterará profundamente su viaje. Se le empieza a aparecer el fantasma de su marido, Antoine (August Diehl), fallecido años atrás en un accidente de tráfico del que ella es superviviente, con sentido de culpa, por lo que dejó de escribir. Kenzo le dirá que es normal. Que Japón es el país de los fantasmas, y que si sigue con ella es porque tienen asuntos pendientes que resolver. Al mismo tiempo, la fría relación inicial con Kenzo, un hombre que arrastra cierta desilusión y cinismo en su vida, irá cambiando y haciéndose más cálida.

He de confesar que los primeros compases de este corto largometraje, sólo 95 minutos, de sencilla factura formal, no me convencieron mucho. Daba la sensación de que Girard y Huppert estaban jugando a un Lost in translation con toques de Nouvelle vague. Pero después de tres viajes a Japón, hay ciertos equívocos culturales y ciertas actitudes de los japoneses que atienden al viajero, generalmente en los servicios hosteleros, que ya no me creo. La mayor parte de los profesionales japoneses ya se han hecho hace tiempo a los visitantes extranjeros, y hay poquitos problemas de equívocos y malos entendidos, especialmente si ambas partes pone su granito de confianza y amabilidad entre sí. Y este es el ambiente en el que se mueve Sidonie. Aterriza en Kansai, con destino a Kioto, inicialmente, y de ahí nos lleva de paseo por Nara y otras localizaciones características, hasta acabar el periplo en Tokio. Pero poco a poco la película va entrando en materia. Especialmente conforme la presencia del fantasma de Antoine se va haciendo más manifiesta y comienzan las interacciones con Sidonie. En ese momento, la película coge profundidad. Y además, el humor que busca sazonar desde el principio la película, pero que en sus compases iniciales no me convence por los motivos que he dicho, de repente, en situaciones más personales, más íntimas, se hace más auténtico. Y gusta. Por lo menos a mí. A lo que hay que añadir que Huppert, una actriz por la que siento un enooooorme respeto e incluso admiración, tiene profesión y experiencia de sobras para sostener prácticamente cualquier situación cinematográfica.

No conocía el trabajo previo de Girard. No voy a decir que sus planteamientos me convenzan del todo. Pero el minimalismo y economía de medios, el realismo fantástico en el que se sumerge la historia, la intimidad de las cosas importantes que cuenta y la presencia de Huppert hacen que valore positivamente la película, que me dejó muy buen sabor de boca y que además ha crecido en el recuerdo. La pena… eso. Que no esté disponible para todo el mundo en versión original. Porque si ya soy nulo partidario del doblaje en general, cuando hay choque intercultural e idiomático en una película, me parece fundamental.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***

[Cine] Beetlejuice Beetlejuice (2024)

Cine

Beetlejuice Beetlejuice (2024; 46/20240907)

Después del día de excursión a Sigüenza el viernes, el sábado me levanté al ralentí. Sin muchas ganas de apresurarme por nada. Sin tareas domésticas pendientes que requirieran necesariamente mi atención, simplemente a pasar un día relajado. Cuando sonó el aviso de llegada de un mensaje proponiendo una matinal cinematográfica. La segunda parte de una de las películas más divertidas que recuerdo. No un películón ni nada por el estilo, sino una comedia para pasarlo realmente bien, con personajes entrañables y buenas actuaciones. Un recuerdo agradable de las visitas a las salas de cine cuando éramos veinteañeros e íbamos en grupo de amigos. Antes de decir que sí a esta segunda parte, revisé lo que decían los comentarios y las críticas. Es que estaba realmente vago, y para motivarme necesitaba argumentos.

No tenía nada claro que fuese necesaria un secuela de aquella película 35 años más tardes, cuando fue una película que quedó redonda y cerrada. No me fío de la películas que tienen toda la pinta de ser un sacaperras basado en la nostalgia. Y, últimamente, no me fío de Tim Burton. Director que en los años 80 y 90 me parecía estupendo y necesario… pero que ya no tanto. El caso es que la mayor parte de los voceros habituales, críticos y comentaristas de la cosa cinematográfica alababan la película. Bien es verdad que mi lugar de referencia, el más fiable que tengo, aunque no sea perfecto, no se ha pronunciado al respecto. En fin. Que me apunté. Fui a ver la película. Versión original. 12:30 del mediodía. Poca gente en el cine. Pero era un sábado. Y versión original… en Zaragoza,… donde la gente suele tener alergia a los productos cinematográficos no adulterados.

Y la frialdad del ambiente en la sala se nos contagió enseguida. En ningún momento nos animamos. Algunos de los personajes significativos de la primera película, como la entonces adolescente (Winona Ryder) convertida en madre de otra adolescente (Jenna Ortega), con conflicto intergeneracional incluido. Y los escenarios y dinámicas que, supongo, se esperaban. Ciertamente, la historia que cuenta es lo de menos. La película es un vehículo para rescatar al entrañable diablillo Beetlejuice (Michael Keaton) y para repetir uno tras otros, vengan a cuento no, los mismos gags que hicieron célebre la película original. Un ejercicio de nostalgia vacío, porque sí, donde incluye una subtrama con un malvado que está mal encajada y que se resuelve sin especial emoción y sin que trascienda en lo más mínimo. Ni siquiera la referencia al Day-O de Harry Belafonte, una de las escenas que más me ha hecho reír en mi historia cinéfila, me animó lo más mínimo.

No entiendo que pintan nombres como Monica Bellucci o Willem Dafoe, qué necesidad tienen con su prestigio acumulado, para participar en esta película. Ni aportan, ni suponen diferencia. Cualquiera podría haber hecho lo que hacen. Así que… globalmente considerada, esta película me ha dejado frío, sus gags humorísticos no me generaron me parecieron repetidos, ya vistos, previsibles, y me parece una película absolutamente superflua, por mucho que esté correctamente realizada y poco más. Desconozco por qué ha generado la aprobación general de la crítica. Puedo entender mejor el éxito de público… porque quizá esperábamos repetir la experiencia de hace 35 años.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: **

[Cine] MaXXXine (2024)

Cine

MaXXXine (2024; 45/20240829)

Todavía no tengo muy claro porqué acepté ir a ver esta película. Bueno… de alguna forma sí lo sé. No encontré en toda la semana otra ocasión de ir al cine, y si quería ir con gente tenía esta opción… o ir a ver otras cosas, pero sólo. Y tampoco encontré en la cartelera muchas alternativas claras que realmente me apeteciese ver. Así que acepté la invitación. Es la tercera entrega de una trilogía dirigida por Ti West, con Mia Goth como protagonista, que empezó con una película que sí vi, y que me dejó un tanto frío. Hubo una segunda película, una precuela, que no vi, dado el antecedente, y que recibió muchas alabanzas de crítica y público, creo. Y fue este antecedente y las alabanzas que la película actual estaba recibiendo las que me animaron, no sin cierta reticencia, a sumarme a la sesión de cine.

Lo más cerca que he estado de Los Ángeles, donde transcurre la película, es San Francisco. Pero eso sí, lo ilustro con el toque setentero de usar fotos realizadas con la Kodak Pocket A-1 y película en formato de cartucho 110.

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Típico producto de A24, productora cada vez más grande e influyente, aunque juegue a pequeña e independiente, y que sigue haciendo propuestas atrevidas, en ocasiones agresivas. Tanto en cine como en televisión. Con el mismo personaje protagonista que en las anteriores, la actriz pornográfica de éxito Maxine Minx (Goth), que se plantea el salto al cine comercial de la mano de una directora (Elizabeth Debicki) que ha dado el pelotazo con alguna película éxito de taquillo, pero que quiere demostrar que también pueden hacer buen cine. Pero las cosas no van a ser sencillas. Algunas chicas del entorno de Maxine o de la película desaparecen o son asesinadas. Se habla de un asesino en serie. Y su pasado en Tejas (lo que se ve en la película inicial de la trilogía), parece alcanzarle. Pero a estas alturas Maxine sabe cuidarse por sí misma.

La película sigue con la misma fórmula. Unos malos se meten con la chica equivocada. Una cuidada imagen que evoque las películas de los años 70 y 80. Y una mezcla de violencia y sexo, especialmente violencia más que sexo, ya que la cosa de la pornografía funciona más como macguffin que como tema de las películas. Con un reparto razonablemente competente, aunque tampoco hay maravillas de la interpretación. El problema es que me resulta muy previsible dados los antecedentes. Es obvio como van a ir los derroteros de la película en rasgos generales. El esquema estaba marcado de antemano.

Estamos ante una película de género, que satisfará a los aficionados al mismo. Pero que no va gran cosa conmigo. Por eso, al igual que me sucedió con la primera entrega de la serie, el resultado final me deja frío. Si a la previsibilidad del argumento sumas una falta de empatía o de cualquier otro sentimiento de afinidad o rechazo ante los personajes que desfilan por la pantalla… pues estuve constantemente a punto de salirme por completo de la película. Si no sucedió es porque tampoco hay que tener mucha concentración para seguirla. Está razonablemente bien hecha, sin ser la maravilla de la que algún comentarista habla, gustará a determinado tipo de público, pero no es lo mío. Es lo que hay.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: **

[Cine] Cross [크로스] (Misiones cruzadas) (2024)

Cine

Cross (2024; 44/20240823)

No voy a perder mucho tiempo comentando esta película dirigida por el coreano Lee Myung Hoon, quien al parecer no es conocido por nada más que por haber dirigido y participado en el guion de esta película. En IMDb no se cuenta nada más sobre él. Es un estreno directo en plataforma en línea, en Netflix, de estos que he osado ver en verano ante las incertidumbres que también trae la cartelera en salas de cine, muy floja en su oferta de las últimas semanas.

Es una película de acción de esas en las que en un matrimonio, uno de los conyuges, en este caso la esposa, una inspectora de policía (Yum Jung-ah), no sabe que el otro cónyuge, el esposo (Hwang Jung-min), tiene un pasado oculto. En este caso como espía especializado en operaciones especiales. Pero un día, la investigación de un asesinato por la policía se cruzará con los apuros de su esposo cuando su pasado vuelva a su vida… y se la complique mucho.

Resumiendo. Aunque la factura de la película no es mala, y sus intérpretes ponen todo lo que tienen de su parte por hacer algo digno con lo que les ponen delante, el producto no deja de ser un pastiche escasamente original de cosas que ya se han visto en diversas ocasiones. Y que incluso cuando aparecían en las película y series en los que eran originales, eran de calidad limitada y a veces dudosa. Película de acción al servicio del lucimiento de unos intérpretes ya maduritos, como queriendo demostrar que no están todavía para que los encasillen en papeles secundarios, pero que no deja de ser mediocre desde muchos puntos de vista. Si sois suscriptores de Netflix, pues igual os rellenan un par de horas tontas en las que no sepáis que hacer. Como muchas otras cosas de la oferta de la plataforma. Allá vosotros.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: **

[Cine] The Sweet East (2023)

Sin categorizar

The Sweet East (2023; 43/20240821)

No tenía muy claro qué iba a ver cuando fuimos a esta película dirigida por Sean Price Williams, un director con poco recorrido como realizador, aunque ha trabajado bastante como director de fotografía, sin que me suenen la mayor parte de sus trabajos. Era la semana tras el puente en el que hice la escapada a Hamburgo, y no había hecho repaso de los estrenos y la oferta de la cartelera zaragozana esa semana. Pero me llamaron proponiéndome la correspondiente visita a las salas de cine, y por no quedarme en casa acepté. Me comentaron que había críticas favorables hacia el largometraje, y que poco más había que rascar en la cartelera en ese momento.

Sip. Nueva York es una de las ciudades por las que pasa Lillian en su recorrido por el «dulce» este de los Estados Unidos.

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En la película seguimos las andanzas de Lillian (Talia Ryder) una adolescente de instituto, en sus últimos años, que está en un viaje escolar a Washington D. C. Procede de algún lugar de los estados del sur de los Estados Unidos. En un momento dado, durante una escapada a una fiesta en un garito donde la gente beba, baila y se mete lo que haga falta, se escapa con unos que conoce por ahí, y empieza un recorrido por distintos lugares, ciudades y estados, de la costa este de los Estados Unidos. Y durante este periplo se relacionará con supremacistas blancos, con gente realizando películas alternativas e independientes, con una misteriosa colonia islámica, escapará de intentos de asesinato y matanzas, y conocerá a gente de lo más diversa, hasta que acabe regresando a su lugar de origen, tras pasar un tiempo en un extraño monasterio.

Es evidente desde el momento en que la protagonista abandona su grupo en la fiesta que la película es un peculiar trasunto de la Alicia de Lewis Carroll. En ese lugar, junto con los tipos que ha conocido, atraviesa una puerta camuflada tras un espejo, y tras recorrer un pasillo oscuro, llega al mundo que recorrerá a partir de ese momento. La actitud de la protagonista será siempre displicente. No se compromete con las personas con las que se encuentra, pero disfruta de las ventajas de sus encuentros. No duda en robar y engañar. Y siempre se muestra despreocupada y sonriente. Es consciente de que es atractiva. Pero al mismo tiempo pasiva, se deja llevar y aprovecha las circunstancias.

Rodada sobre película cinematográfica en formato 16 mm, la imagen tiene una falta de definición y una granulosidad propia del medio, que ayuda a acentuar la expresividad de la película, situándonos como ajenos al mundo en el que se mueve Lillian. Pero no es un mundo ajeno. Hay intolerancia racial, hay robos, hay integrismo religioso, hay hipocresía. Y a pesar de los hurtos y engaños que eventualmente ejerce la protagonista sobre las personas que encuentra, siempre desprende un aura de inocencia. Un mundo entre la maravilla, la dura realidad y el absurdo. Algunos mencionan el adjetivo surrealista aplicándolo a la película, pero creo que si la obra de Carroll sí que tenía su punto de precursora de este movimiento ideológico, estético y artístico, en general se abusa de su uso… y creo que el absurdo es donde mejor encaja la película. Que tiene a su favor un buen trabajo general de sus intérpretes.

He de reconocer que no me entusiasmó, pero que me pareció interesante. Como un experimento para contar cosas sobre la sociedad norteamericana, en una situación compleja en estos momentos, y con muchos complejos, ya que estamos, que muchas otras obras literarias o visuales está analizando o contando. ¿Aporta algo nuevo a la reflexión, al debate? ¿O se queda más en un ejercicio de estilo? Pues creo que se acerca un poco a esto último. Se deja ver, sobre todo si entras en su juego. Pero queda a cada cual el decidir si le puede interesar o no.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***

[Cine] Le comte de Monte-Cristo (2024)

Cine

Le comte de Monte-Cristo (2024; 42/20240812)

Casi dos semanas he tardado en comentar esta película, que fui a ver con cierta reluctancia. En mi infancia y adolescencia, las novelas aventureras de Alexandre Dumas me atraían. Bueno.. no. Una novela de Dumas me entretenía mucho. Estaba por casa, era de lectura fácil, era entrenida… y había adaptaciones al cine y a la televisión que también eran obras de aventuras muy entretenidas. Y luego estaba la historia que adapta la película de hoy… que nunca leí. Nunca me atrajo lo suficiente. Pero me la sé. Me enteré de ella por primera ve en algún momento de finales de los años 60. En aquella época, TVE, la única que había en nuestro país, en su primera cadena, programaba asiduamente Novela, un espacio en el que se adaptaban en formato serializado obras literarias diversas. En algún momento de 1969 se emitió la adaptación de la novela de Dumas en 17 episodios de 30 minutos de duración, máximo. Pero tengo recuerdos muy nítidos, y en 1969 yo era muy niño todavía… ¿La volverían a emitir con posterioridad? No sé. Pero que sepáis que se puede ver en el archivo de RTVE. Igual me animo. No sé. Ya veré. O no.

Pues estamos en 2024, y los franceses, bajo la dirección de Alexandre de La Patellière y Matthieu Delaporte, han adaptado por enésima ver el culebrón de venganzas que llevan una vida realizar de Edmond Dantès (Pierre Niney), contra los malvados Fernando de Morcef (Bastien Bouillon), Danglard (Patrick Mille) y Villefort (Laurent Lafitte), despechado en especial por haber perdido a su amor amorísimo, la catalana Mércèdes Herrera (Anaïs Demoustier). El argumento sigue más o menos los tiempos de la novela original, la traición, el penal de la isla de If, el tesoro del cardenal Spada, y la venganza en París. Aunque en la adaptación modifica algunas cosas del argumento, como la chica con la que se queda al final y otras cosas. Pero bueno… es lo de menos.

Para ello, los franceses se han gastado una pasta. Es una producción cara. A lo mejor no tanto si la comparamos con las sobradas que se marcan los usamericanos. Pero para cualquier otra filmografía, una pasta gansa. Una película con todo lujo de detalles, con esplendores y fastos, con mucho vestuario, con grandes localizaciones. Pues eso… que viva los dramones del siglo XIX. Y con un reparto… que no lo hace mal. Aunque también tiene sus debilidades. Irregular, pero aceptable.

Lo que me pasa a mí es que hace tiempo que le perdí las ganas a las novelas de Dumas. Que he evolucionado mucho desde los años de mi adolescencia. En concreto, estas venganzas culebronescas, en la actualidad las asocio a mis placeres inconfesable televisivos. En los últimos años he visto varias en los dramas coreanos. Algunos muy interesantes. Otros… pues eso… puro culebrón. Ya he dicho que fui a la sala de cine con cierta reluctancia. A ver. No está mal. Y lo cierto es que está teniendo buena acogida por la crítica y por el público que ha ido a verla. Está bien valorada en Imdb y tal. Aunque desde mi punto de vista, más allá del espectacular diseño de producción, tampoco aporta mucho más. Un entretenimiento. Por lo tanto, si le queréis dar una oportunidad y os van este tipo de historias, no os arrepentiréis. Pero eso… que a mí… en las últimas décadas… lo de Dumas… pues que ni fu ni fa.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***

[Cine] Godzilla Minus One/Minus Color (2024)

Cine

Lo prometido es deuda. Dije que algo hablaría de la versión en blanco y negro de la mejor sorpresa que el cine de monstruos ha dado desde… ¿siempre? ¿el King Kong original? ¿ha habido alguna otra película sobre monstruos que me haya gustado realmente más allá de considerarla un divertimento puntual? Y cuando digo monstruos digo monstruos monstruosos. No me refiero a malvados muy malos, o a malvados muy feos, o a personas deformes, ni a extraterrestres, ni a dibujos animados. Tampoco a cuando salen monstruos de refilón, como los dragones en los medioevos fantásticos, o los gusanos asteroidales en las aventuras espaciales. No. Me refiero a cuando un monstruo monstruoso. Grande, peligroso, que llene la pantalla con facilidad… y tal. Lo que se dice… MONSTRUOS. Godzilla, King Kong, dinosaurios a cascaporrillo, dragones como protagonistas, otros kaijus diversos,… Ya me habéis entendido, ¿no?

En realidad, hoy, recién llegado de un viaje, tocaría hacer el resumen fotográfico del mismo. Pero es que llegué pasadas las once de la noche ayer a casa y he tenido que ir a trabajar. Así que no me ha dado tiempo casi ni a descargar la tarjeta de la cámara digital, y no digamos lo de enviar y revelar los rollos de película argéntica. Mañana, pues. Por eso aprovecho para hablar de esta versión en blanco y negro del Godzilla genuinamente japonés más reciente. El que realmente recoge la esencias del original, lo reinventa siendo fiel a la idea, mejora la idea, mejora la realización hasta la enésima potencia, le da sentido y la hace apta para todo el mundo. La hace apta para todo el mundo con dos dedos de frente y no sólo para los consumidores compulsivos de palomitas con exceso de sal y aceite u otras grasas, para deleite de otro tipo de monstruos, los cardiólogos, cirujanos cardiacos, intensivistas coronarios, neurólogos en unidades de ictus, y otras ciencias médicas afines.

Pero vamos a ver. Sobre la película, cuando se estrenó en cines, ya hablé. Estupenda. Un hallazgo. Un joyita inesperada. Lo de que se emita en los cines japoneses, y de algunos otros países, a partir de enero de 2024 una versión en blanco y negro, ¿tiene sentido desde un punto de vista creativo? ¿estamos ante otra película? ¿es al menos una variante de interés de la versión en color? ¿o es un mero truco de mercadotecnia para conseguir más beneficios, vendiendo más entradas, incluso al público que ya vio la versión en color? Pues sí, no, sí, y probablemente también. Desgranaré estas cuatro respuestas a estas cuatro preguntas.

En realidad, la primera y la tercera son más o menos lo mismo. Así que argumentaré primero la respuesta a la segunda pregunta. No estamos ante otra película. Se nos cuenta la misma historia, se nos lanzan los mismos mensajes. La valoración global de la película no cambia gran cosa. No estoy de acuerdo en los que argumentan que básicamente estamos ante otra película. Nop. Bajo ningún concepto.

Pero. Sí, creativamente es distinta. Es una variante muy interesante de la película. La expresividad es totalmente distinta. La película en su concepción comercial inicial, no sé si en su concepción original, en color, está muy bien. La gradación del color de la imagen es muy buena. Contribuye a establecer un tono, un estado de ánimo y un sentimiento. Y necesariamente nos remite a la época en que suceden los hechos que se narran… o mejor dicho, a la filmografía de la posguerra japonesa. Frente al en ocasiones chirriante Technicolor de los Estados Unidos,… en Japón… la verdad es que no se rodaba en color. No había ni dinero ni disponibilidad técnica. Por lo que hasta los años 60 no se empezó a experimental con el color en el cine japonés. Por lo tanto, la versión en color juega con la idea de generar una impresión sobre una época y un lugar… que no es real, porque no hubo cine con estas características, hasta esos años 60. En algún lugar he leído que la segunda película de la saga, de 1955, estaría rodada en color, pero en IMDb dice que en blanco y negro. La tercera película, de 1963, sí que se rodó en color. En Technicolor… o sea qué… difícilmente tendría las características de color de la reciente película dirigida por Takashi Yamazaki e iluminada y fotografiada por Kōzō Shibasaki. De hecho, salvo acentos de color en determinados momentos, como el azul de los rayos del monstruo, la película es casi monocromática, aunque con cierta mezcla de tonos cálidos y fríos, de ocres y azules. De ocres fríos y azules cálidos. Casi monocromática es la clave. De ahí a quitarle el color completamente, no va nada.

Pero no es solo eso. No es simplemente una cosa de quitarle el color. El ajuste del contraste y la reproducción de los tonos no ha sido una labor rápida y sobre la marcha. El cuidado en la conversión al blanco y negro es mucho más cuidado que todo eso. Esos rayos azulados, de repente se convierten en un blanco extremadamente luminoso, impactantemente luminoso. Y las ominosas lesiones en la piel de algún personaje protagonista, sin el color, adoptan otro significado incluso más ominoso todavía. Y de ahí que me haga una pregunta que no he podido responder buscando por la red de redes. Rodada en digital… es rodada en color. Pero, ¿pudo estar pensada inicialmente para ser una película en blanco y negro a la hora de su exhibición? La cosa cuadra bastante viendo la versión Minus color, que en España no se ha estrenado en salas, que yo sepa, desde luego no en Zaragoza, y que hemos tenido que ver directamente en Netflix. Una pena. En salas hubiese sido mucho mejor.

Así que vamos con la última de las preguntas, si es una maniobra de mercadotecnia, para vender más y obtener más recaudación. Pues, hombre… mujer… Sí. Claro. Nadie se mete en esto por mero amor al arte. De hecho, como Will Gompertz escribía, ni los más grandes artistas hacían arte por amor al arte. Todos querían ganar dinero. Dejémonos de tontadas. Lo que yo me planteo, y no sé si alguien me podrá responder, o si algún día en algún artículo encontraré la respuesta, es si al final decidieron estrenarla en color para no espantar a la posible clientela. Para luego, comprobando que la cosa funcionaba, y muy bien, estrenar la versión en blanco y negro que tan bien le va a la película. Es una hipótesis. Es algo que se me ha ocurrido. Y es que las dos versiones me gustan, pero finalmente, la de blanco y negro más. Aunque sea la misma película. Está muy bien. La tenéis que ver. De todas formas, no la consideraré como un nuevo estreno. Para mí, es la misma película, o una variante de la misma película. Valoraciones globales, las mismas. Altas.

[Cine] Wonderland (2024)

Cine

Wonderland (2024; 41/20240807)

Hoy vamos con un estreno directo en plataforma. En su país, Corea del Sur, fue estrenada directamente en salas de cine a principios de junio, con razonables resultados iniciales de taquilla, pero la distribución en el resto del mundo, excepto China, es de Netflix. Pero no fue esto lo que me atrajo de la película. Durante los peores momentos de la pandemia, cuando no podíamos ir al cine, me suscribí a Filmin una temporada con intención de ver películas de cine interesantes. Y en ese tiempo pude ver ver una película dirigida por el director de la de hoy, Kim Tae-yong, y protagonizada por Tang Wei, la estupenda actriz china cuya carrera se vio alterada por la dictadura de su país. Aquella película me gustó mucho. Ambos se casaron años más tarde, y por ello Wei Tang ha ido alternando su participación en películas chinas, pero también en películas surcoreanas. Pero creo que es la primera vez que vuelven a rodar juntos. Definitivamente es algo que me hizo mirar con buenos ojos el estreno de esta película de hoy, en cuyo reparto aparecen otros nombres y rostros habituales en las teleseries surcoreanas que veo los fines de semana. Eventualmente con buenos trabajos en ellas.

Por otro lado, algo de lo que ya soy consciente desde hace tiempo es que los surcoreanos copian si recato ni disimulo. Quizá no podamos acusarlos de plagio. Y tal vez, no lo sé, paguen o pidan permiso por usar algunas ideas. Pero vamos… copian… ¡lo que copian! Y la idea de esta película procede de una celebrada serie de Amazon Prime Video, bastante maja, de la que he visto dos temporadas, aunque ya no me animé a ver la tercera. Bueno… la empecé. Pero es eso que piensas que ya lo que te están contando no tiene tanto que ver con lo que te gustó inicialmente. La cuestión es que los avances en inteligencia artificial permiten que, a la muerte de una persona, o cuando está en coma profundo, recoger todas sus vivencias y personalidad, y subirlas a unos mundos de realidad virtual, permitiéndoles interactuar con sus allegados vivos. En este caso, una mujer china (Wei Tang) establecida en Corea del Sur fallece lamentando no habiendo pasado más tiempo con su hijo todavía pequeño, mientras lleva una vida alternativa como arquóloga. Una azafata (Bae Suzy) se comunica habitualmente con su novio (Park Bo-gum), que en su vida alternativa es astronauta en una estación espacial, en la realidad está en coma profundo por un accidente,… aunque… ¿qué pasará cuando despierte?. Una abuela malcría a su nieto fallecido, en una realidad alternativa en la que este está estudiando en Londres. Y estan los dos desarrolladores principales de la idea y el programa (Choi Woo-sik y Jung Yu-mi), con sus propios problemas.

Sobre el papel, y por ello no dudé en ver la película en cuanto la estrenaron, tenía todos los mimbres para ser potencialmente interesante. La producción está muy cuidada, con una buena fotografía, quizá demasiado aséptica, muy «de ciencia ficción». Y todo el mundo sale muy guapo. Pero… la superficialidad de la propuesta es terrorífica. Las situaciones familiares o románticas están totalmente estereotipadas, no hay ningún tipo de reflexión básica sobre lo que significa no aceptar la muerte, no asumir el duelo, no seguir hacia adelante. Se queda a un nivel elemental, casi anecdótico. Y aunque el reparto tiene una potencialidad indudable, queda tan desaprovechado, que las interpretaciones hacen agua por todas las partes, especialmente en aquellos personajes más pensados para complacer a un público que gusta de gente guapa en pantalla, famosos a los que están enganchados, pero cuya calidad depende mucho de que esté en el papel adecuado, con la dirección adecuada, y ajustados a sus limitaciones.

Por lo tanto, quizá por las expectativas elevadas que yo me había montado en mi cabeza, la cosa se queda… regular, regular. Una pena. Seguimos con una racha mala de películas estrenadas directamente en plataformas. Toda la retórica sobre internet como el futuro del cine queda desmontada por la comercialidad superficial de la mayor parte de las propuestas que nos ofrecen las plataformas de contenidos. Pero si la película tiene hasta el típico aviso de emplazamiento de producto, práctica de la que abusan hasta niveles risibles las producciones del país asiático. Una pena.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: **
Valoración subjetiva: **

[Cine] Longlegs (2024)

Sin categorizar

Longlegs (2024; 40/20240805)

Para mí, el acto de asistir a la sala de cine para ver esta película dirigida por Osgood Perkins, un director que hasta ahora se había movido en la mediocridad más absoluta por el repaso que he hecho a su filmografía, estuvo rodeado de una serie de circunstancias que no sé hasta que punto la opinión que voy a trasladar sea lo suficientemente ecuánime. Es ilusorio que cualquiera diga que emite una opinión objetiva sobre una película. Nuestras opiniones están sesgadas a priori por prejuicios inevitables, que se derivan de los valores que presiden nuestras vidas, la cultura en la que nos movemos, la educación que hemos recibido, formal o informal, o las experiencias previas, en las salas de cine o en otros medios artísticos o del mundo del espectáculo. Entre otras cosas que se os puedan ocurrir. Pero intento ser ecuánime. E cuando digo que quiero ser ecuánime, digo que pretendo que mi visualización de la película sea activa, participativa a cierto nivel, crítica, tanto si estoy predispuesto a favor como en contra, y dando siempre una oportunidad a la obra, siendo consciente que mis prejuicios pueden guiarme de forma equivocada. Y con este espíritu me dirigí el lunes pasado a ver una versión original subtitulada en español, aunque no necesité mucho los subtítulos, a las 16:30 de la tarde, después de salir de trabajar, en compañía de otras dos personas.

Y todo iba bien hasta que aproximadamente cuando llevaba 45 o 50 minutos de película empecé a sentirme mal. Me dolían las piernas, los brazos y la espalda, sentía un frío que no se justificaba por la excesiva potencia del aire acondicionado en la sala, como de costumbre en Zaragoza, salas siempre demasiado frías en verano y siempre demasiado cálidas en invierno, e incluso empecé a tiritar. Siendo médico como soy, mi diagnóstico de presunción fue «un escalofrío febril de probable origen infeccioso, viral en la mayor parte de las ocasiones». Cuando nos infectamos por un virus o una bacteria, el germen se multiplica en el órgano de entrada, y cuando alcanza un cierto nivel, pasa a la sangre, se produce una viremia o bacteriemia, y se desencadena un pico febril. La fiebre es un mecanismo de defensa del organismo ante la infección ya que puede detener o ralentizar la reproducción del germen. Pues eso es lo que pensé que me estaba pasando. Como había poca gente, me aparté de la gente que me acompañaba, me aislé, y a pesar del malestar, seguí viendo la película hasta el final. Cuando terminó, me cogí un taxi y me fui a casa… me puse el termómetro, no había fiebre, me tomé un ibuprofeno, tuve un episodio de sudoración profusa como si hubiera tenido fiebre, me sentí cansado, me fui pronto a dormir… y todo pasó en cinco horas. A las diez de la noche estaba durmiendo como un bendito y sin problemas. Ni idea de lo que me pasó en realidad.

La cuestión es si realmente pude apreciar o no las bondades o defectos de la película que vimos, y hasta que punto. Una película que se plantea en inicio dentro de caminos trillados. Un asesino en serie, una agente del FBI joven, relativamente bisoña, con un compañero veterano y simpático (Blair Underwood), y una ambientación fría, agobiante, con primeros planos en contrapicado con grandes angulares, y cámara subjetiva situándose en el punto de vista del personaje, con frecuencia. La joven agente (Maika Monroe), rarita, con traumas no bien definidos a cuestas, y una relación rara con su madre (Alicia Witt). La trama va derivando poco a poco hacia el satanismo, incluso con toques sobrenaturales, y poco a poco va apareciendo en pantalla un extraño personaje, el principal sospechoso, un irreconocible, en su caracterización, Nicolas Cage.

En primer lugar, los derivados de The silence of the lambs a veces me gustan y a veces no. Es un género que ni me entusiasma ni lo rechazo. Si está bien hecha, fenomenal, y si está mal hecha, mala suerte. La película que nos ocupa… está razonablemente bien hecha. No tan maravillosa como lo que he leído en algunos críticos y comentaristas, pero sí, está bien hecha. Con oficio y con cierta personalidad. Y también está bien interpretada. Bueno, la excesiva caracterización de Cage y su histrionismo al actuar no son de mi gusto a pesar de las alabanzas que recibe de algunos. Y la actriz protagonista no acaba de convencerme del todo a la hora de expresar sus angustias… pero no está mal. Pero el satanismo sobrenatural y estas cosas,… me cuesta más aceptarlas. En estos géneros me resulta muy difícil entrar en eso que se llama la suspensión voluntaria de la incredulidad. Soy demasiado incrédulo ante este tipo de fantasía. Porque el terror sobrenatural no deja de ser un subgénero de la fantasía, asociado o no al crimen. Cuando la fantasía es franca, cuando se crea un mundo realmente distinto, entro muy fácilmente en ella. El realismo mágico, el realismo fantástico, especialmente en literatura, también es un género en el que entro con facilidad. Estas películas de terror satánico no dejarían de ser una forma de realismo mágico. En un universo que parece el nuestro, surge algo de carácter fantástico, sobrenatural. Pero no suelo poder con ello.

El caso es que me desligué emocionalmente de la película en el momento en que los aspectos fantásticos de la película aparecieron. El problema es que también coincidió con mi malestar físico. ¿Influyó este en ese desenganche del filme o este hubiera sucedido igualmente de todos modos? No lo puedo asegurar con rotundidad. Creo que, por experiencias previas en los últimos años, no muy frecuentes, porque es un género que no frecuento, sí se hubiera producido. Pero si he de ser sincero y ecuánime, no puedo dejar de lado la hipótesis de que el malestar físico que sufrí influya en una opinión más fría que tibia hacia esta película. Mi valoración subjetiva son esas dos magras estrellas. Que normalmente se interpretarían como un suspenso. Pero como podréis leer si seguís el enlace a la interpretación que hay que hacer de ese sistema de estrellas, veréis que los defino como «Es una película que me parece floja, o bien, que sólo puede ser atractiva para los amantes del género al que pertenece. …» Es decir, no debéis interpretar que la considero una película mala o regular. Es que no me interesó. Por lo tanto, si el género os gusta, puede que la consideréis una buena película. A vosotros os toca decidir. ¿Creéis que soy ecuánime en mis opiniones?

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: **

[Cine] The Ministry of Ungentlemanly Warfare (2024)

Cine

The Ministry of Ungentlemanly Warfare (2023; 39/20240731)

Con los bajones de la cartelera de verano, más lo calores asociados a la época, hay poca motivación para ir a las salas de cine. Esta tarde hemos ido a una sesión temprana de una de las pocas películas que mueven un poco a ello. Ya comentaré. El caso es que eché un vistazo a los estrenos de las plataformas de contenido en internet por ver si… Y mira que cada vez soy más escéptico, más bien pesimista, con la calidad de sus películas. El caso es que vi dos posibilidades para esta semana. Una la vi el miércoles, que es la que comento hoy, en Amazon Prime Video, y la otra ayer, en Netflix, pero todavía no tengo claro si la he de considerar un estreno admisible en estas publicaciones o no. Mucha gente dice que la estupenda versión de Godzilla que tan gratamente sorprendió hace unos meses se convierte en una película distinta cuando le quitas el color. Bueno, es algo más que quitarle el color… Ya lo comentaré. Como estreno o como otra cosa, pero ya lo comentaré.

La película tiene una aventurilla bastante prescindible en el contexto de la película que transcurre en la isla de la Palma… pues pondremos fotos de La Palma.

El caso es que el miércoles pasado me acomodé en el sofá de casa para ver algo que pensaba que ya estaba periclitado. Un género muy popular cuando yo era un crío, y en general en las décadas que siguieron a la Segunda Guerra Mundial, era el cine de comandos. Los comandos eran el equivalente actual de las fuerzas de operaciones especiales. Y su impacto en el desarrollo de la guerra mundial ha sido objeto de cierto debate. Desde los que opinan que fue fundamental hasta quienes aseguran que los actos de sabotaje tuvieron un alcance pequeño. La recogida de información de inteligencia sí que sería importante, y cierta labor de grupos de resistencia también, pero los famosos comandos… Bueno… mi conocimiento no da más que para saber que hay diferencias de opiniones. Lo que sí es cierto es que con el tiempo fueron un elemento de propaganda importante… cuando sus misiones iban bien. Que Mussolini fuera o no liberado del Gran Sasso tuvo una importancia escasa en el desarrollo de la guerra. Pero el impacto propagandístico en la Italia ocupada por los alemanes no fue desdeñable para controlar a las poblaciones, y para la percepción de la situación de Italia en el conflicto.

En la película se habla de una de las acciones de operaciones especiales que organizaron los británicos, Operación Postmaster, en un momento que en el filme se narra como muy difícil para su posición contra los alemanes. Lo cierto es que en enero de 1942 lo peor del acoso aéreo alemán contra territorio británico había pasado, los Estados Unidos ya estaban en guerra con Alemania y de lo que se trataba era de mejorar la seguridad de los transportes de tropas y materiales a través del Atlántico. El impacto real sobre la logística de los submarinos alemanes de la acción probablemente fuese mucho menor que lo que en la película. Y dado que la acción se desarrolló de forma clandestina en las colonias españolas en África, sí que sirvió de mensaje del gobierno británico a otros países, más o menos neutrales, de que no se iban a parar en consideraciones sobre la legalidad de las acciones en una guerra muy compleja y con escaso aprecio a la legalidad por parte del otro bando. Como decía antes, en estas acciones era más importante la inteligencia y la propaganda que el impacto material real de las mismas. Además afianzó la estructura de operaciones especiales en la cúpula política y militar británica.

La película tiene poco aprecio por la verdad histórica. Se toma la cosa con cierta frivolidad. En contra de la tendencia actual del cine bélico, a favor de un mayor realismo y rigor, y casi siempre un cierto toque antibelicista, la película recupera los viejos clichés de los «buenos» que siempre aciertan y siempre se escapan de las malas situaciones sin despeinarse, frente a los «malos» que son incapaces de acertar a un elefante en un pasillo, que mueren por docenas, que son muy torpes y muy tontos porque caen en las añagazas de los «buenos». Hay una chica, que está muy buenorra, una malo muy malo… y bueno, los tópicos de otros tiempos donde la propaganda sobre estas cosas era como era.

Con una factura razonablemente bien hecha pero carente de realismo, y unas interpretaciones funcionales, esto es cine de otro tiempo, pero no necesariamente del que añorásemos. Creo que este tipo de aventuras cada vez tienen menos sentido. Bien es cierto que puede cumplir con su función de entretenimiento palomitero. Pero poco más. Desconozco si este tipo de películas volverán o si es una de estas películas que producen las plataformas de contenidos para aumentar el fondo propio, con la esperanza de que, si no atraen suscriptores, por lo menos que los fijen. Dirigido por un Guy Ritchie en horas mediocres, protagonizada por un Henry Cavill en un trabajo alimenticio, y que tampoco parece que tenga muy claro qué quiere ser de mayor, y con un florero, que pretende tener personalidad, pero se dedica a lucir palmito, una Eiza González, a la que todavía no veo mucho como buena actriz, y muy encasillada en la acción y derivados, aunque cumple. Y un montón más de gente, como es habitual en estas películas, todos con personajes estereotipados, sin más profundidad ni interés. Sinceramente, no es especialmente recomendable, aunque habrá quien se entretenga con ella.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: **

[Cine] The bikeriders (2023)

Cine

The bikeriders (2023; 38/20240728)

El domingo por la tarde comentaba en mi entrada de recomendaciones fotográficas semanales sobre Danny Lyon y su reportaje en profundidad más emblemático, y que lleva como título el mismo que esta película, The bikeriders. O más bien, al contrario. Esta película lleva el título de aquel célebre reportaje, y está inspirado por él. Dirigida por el interesante Jeff Nichols, una de cuyas películas previas me gustó bastante, lo que más me atrajo para aceptar la invitación para ir a ver la película es el reparto de la misma. Porque el tema… la verdad es que no mucho. Pero vamos a ver que tal.

La película nos habla de un club de moteros en los años 60 del siglo XX. La historia del club, y especialmente de sus personajes principales se nos cuenta en retrospectiva, por las entrevistas de Danny (Mike Faist), un fotógrafo alter ego de Danny Lyon a Kathy (Jodie Comer), inspirada por la real Kathy Bauer la novia/esposa de uno de los integrantes del club, Benny (Austin Butler). O banda de moteros. Difícil de señalar la denominación adecuada, según cómo lo veas. Y todo se remonta años hacia atrás, cuando Kathy conoce a Benny, y cuando Johnny (Tom Hardy), el líder informal de un grupo de amigos, decide que ese grupo de amigos moteros se van a organizar. La película nos irá narrando lo que fueron los inicios, los buenos tiempos y la decadencia y corrupción de la idea, cuando determinados elementos lo convierten en una banda de crimen organizado. Así como la peripecia en las vidas de estos tres principales protagonistas.

La película no ha tenido un gran impacto entre el público y la taquilla. Se presentó durante el 2023 en diversos festivales, con una excelente acogida, pero ha tardado en llegar a las pantallas. Ni siquiera en su país de origen ha llegado hasta el mes de junio de este 2024. Y sin embargo, es una película realizada con mucho esmero, incluso con elegancia me atrevería a decir. Fotografía, una estupenda banda sonora con temas de la época, ambientación… el diseño de producción en su conjunto es de muy buen nivel. Y Nichols es un excelente director de actores, como puso de manifiesto en la película que he enlazado antes, especialmente si además cuenta con un reparto muy profesional y de gran nivel. Es difícil decir quien sobresale más, aunque yo apuesto por una inspiradísima y convincente Jodie Comer, que ya ha mostrado en otras ocasiones mucha calidad en su trabajo. Una inglesa muy adaptable a papeles de muy distinto tono, y con mucha presencia en pantalla. Pero hay muchos otros intérpretes interesantes en el largomentraje.

Dicho lo cual, personalmente arrastré en todo momento que el tema me interesa poco. Has de empatizar con algo o con alguien para engancharte a la historia. Pero a mí, el entorno de masculinidad malentendida y muchas veces tóxica que rodea el club de moteros, y que de una forma u otra hemos visto en muchas películas norteamericanas cuando hablan de determinados sectores de esa sociedad, me tira para atrás. A lo que se suma que la película arranca fuerte, y no tiene un mal final, pero hay un momento, a partir de la mitad del metraje, en el que me da la sensación de estar constantemente dándole vueltas a unas situaciones que podrían haberse contado de forma eficaz con mayor economía de medios. ¿Puede ser recomendable? Pues ya he dicho… está bastante bien hecha, y tiene unas interpretaciones de muy buen nivel. Pero si el tema no te interesa…

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ***