Intouchables (2011)

Cine

Intouchables (2011), 9 de marzo de 2012

Esta película conserva su título original porque fue vista en versión original subtitulada en español. En los cines españoles se ha estrenado también con el título de Intocable. Desconozco el motivo por el que el plural se ha perdido en la traducción. Cosas.

Hace ya muuuuuuuuchos años que aprendí que el cine francés es capaz de los mejor y de lo peor. Y que ir a ver una película francesa se puede considerar deporte de riesgo. Pero este filme de Eric Toledano y Olivier Nakache parece que fue un fenómeno mediático en su país de origen, y ha recibido excelentes críticas. Así que siendo que estaba en cartelera en versión original, allí que nos fuimos a verlo. Y no nos arrepentimos.

El filme, que empieza con una persecución policial, en la que los perseguidos, un joven de origen africano, Driss (Omar Sy), y un tipo con cara de parisino burgués, Philippe (François Cluzet), tienen más pinta de gamberros que circulan a alta velocidad por las avenidas parisinas que de delincuentes habituales. A continuación, en flash-back, se nos cuenta la historia de esta improbable pareja. Philippe es un millonario, en su momento metido en políticas, que como consecuencia de un accidente de parapente queda tetrapléjico. Driss es un joven africano, de un suburbio parisino, que vive en un superpoblado apartamento con su tía y los hijos de ésta, y que ha pasado algún tiempo en prisión. Driss acude a una entrevista de trabajo para cuidador personal de Philippe. Trabajo que no le interesa, pero del que necesita que le sellen la citación a la entrevista para seguir cobrando el subsidio de desempleo. Contra todo pronóstico, es contratado, lo cual dará lugar a una peculiar relación entre ambos hombres, que en definitiva cambiará sus vidas. Al final de la película, retomará lo que sucede tras la persecución y sabremos qué es lo que el destino depara a ambos hombres.

Esta es básicamente una película de buen rollo. De buenos sentimientos. De superación personal. Optimista. Y supongo que eso, en tiempos tan poco optimistas como los que corren, forma parte del éxito que ha tenido en su país de origen. Entendámonos. A la película no le faltan buenos atributos cinematográficos. Un guion fluido, con mucho humor, incluso risas, salpicado por algún momento dramático. Una filmación técnicamente perfecta, con una más que competente fotografía y sonido, con buen rodaje de las escenas de más acción, con una banda sonora que meza música clásica, con clásicos del pop, con la bella música incidental para piano de Ludovico Einaudi,… Vamos, que está muy bien hecha. Pero tampoco tiene una profundidad temática más allá de los tópicos sobre el tema. Quizá no importe.

Y el todo se basa, como cada vez más en muchas buenas películas actuales, en dos protagonistas en estado de gracia. Por un lado Cluzet tiene que lidiar con la penosa labor de interpretar a alguien que sólo puede mover su cabeza y los músculos faciales, lo cual consigue con nota. Por otro lado, hay que reconocer que Omar Sy es una caña. Con un físico imponente, con una gestualidad desbordante y con un desparpajo notable, se convierte en el alma de la película, y hay que otorgarle un porcentaje notable de los aciertos de la misma. Bien acompañados por un grupito de secundarios, que tienen una presencia limitada en pantalla, pero que todos ellos cumplen sin problemas.

Resumiendo, una película muy recomendable, especialmente para quien quiera salir del cine de muy buen humor. Una comedia dramática de manual, excelentemente interpretada, y sobre la base de una historia real sobre la que supongo que se habrán tomado suficientes libertades para hacer un filme divertido, que a pocos dejará de gustar.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****
Parapente sobre Interlaken

Parapentistas sobre Interlaken, Suiza; no son los Alpes franceses donde el protagonista tuvo el accidente, pero son lo suficientemente similares para ilustrar la entrada.

[Cine] La chispa de la vida (2011)

Cine

La chispa de la vida (2011), 16 de enero de 2012.

Decía el otro día una amiga mía que nos estábamos volviendo muy conservadores. Que sólo íbamos a ver películas que pudieran ser valores seguros. Que cada vez arriesgábamos menos. Que un ejemplo de eso eran las pocas oportunidades que le dábamos al cine español. Todo una vil maniobra para llegar al fin de semana y proponernos ver la última de Álex de la Iglesia. Esto sí que es una actividad de riesgo. Un deporte de aventura. Ha habido dos películas, una y otra, del director que me han gustado y mucho. Están entre mis favoritas del cine español. Pero el resto me han provocado sentimientos que oscilan entre el aburrimiento y la sensación de que me estaban tomando el pelo.

Para rematar mi escepticismo, unas horas antes de ir a ver la película leí una sinopsis de la misma, e inmediatamente me vino a la memoria ese peliculón que es Ace in the Hole (El gran carnaval), nada menos que de Billy Wilder. Según Trueba, lo más parecido a «dios» que existe. Por lo menos en el mundo del cine. Y esto es ponerle las cosas excesivamente difíciles a de la Iglesia. Ya sabemos, entre «dios» y «de la iglesia», supongo que siempre será preferible el «jefe».

Y es que aquí también tenemos un individuo, Roberto Gómez (José Mota), que después de una serie de peripecias para dar un poco de conciencia social por el tema de la crisis y los parados de larga duración, acaba teniendo un accidente en el Teatro Romano de Cartagena, o al menos en el mismo en una realidad paralela. Y como consecuencia del mismo, se encuentra en el suelo con una barra hierro incrustada en el cerebro, cuya extracción es compleja, y problemática. Mientras, a su alrededor se montará un circo mediático, político y social, en el que todo el mundo intentará sacar tajada, empezando por el propio accidentado, y en el que apenas la mujer, Luisa (Salma Hayek), y una modesta periodista (Carolina Bang), mantendrán mínimamente una actitud y un comportamiento ético.

Alex de la Iglesia no es Billy Wilder. Definitivamente. Miren. Considero que es un buen artesano cinematográfico. La película está muy bien rodada desde el punto de vista técnico. Nada que envidiar a producciones foráneas. Muy buen nivel. Pero Wilder tenía una cosa fundamental. Y es que, además de ser un buen director de cine, era un excelente escritor. Un guionista insuperable. Y aquí es donde falla la película de de la Iglesia. El guion es previsible. Demasiado. Y además, no acierta con el tono.  ¿Es un drama? ¿Una tragedia? ¿Un esperpento? ¿Una comedia? ¿Una película social? Es como si quisiera jugar a todas las cartas si acertar con el palo adecuado. Tiene momentos buenos. E incluso es capaz de extraerte alguna sonrisa, o emocionarte con tristeza también. Pero el conjunto no me resulta del todo coherente.

En lo que se refiere a las interpretaciónes, me ha sorprendido muy favorablemente el trabajo de Hayek, a quien no la había visto trabajar en español, cumpliendo el resto de los intérpretes con mayor o menor fortuna. Soy pesimista en estos momentos en lo que se refiere al trabajo actoral en el cine español. Creo que está muy machacado por los modos televisivos, y eso se refleja. Pero globalmente, en este filme es aceptable.

Dicho todo lo cual, no es ni mucho menos lo peor que le he visto al director. De hecho, creo que es una película que se puede ir a ver, y que cada cual saque sus propias conclusiones, sabiendo que no se va a aburrir ni mucho menos. Es dinámica, no muy larga, pasan cosas,… Mucho mejor que otras cosas con las que últimamente nos ha castigado el director. Pero sobre todo, en cuanto puedan, búsquense una buena copia de El Gran Carnaval, y disfruten con el gran Billy Wilder, y el inconmesurable Kirk Douglas.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
Anochece

Lo más duro de la película es que fuimos a la primera sesión, y no se había calentado suficientemente la sala; y con el frío que hacía fuera, cuando salimos, en vez las cervecitas de rigor acabaron cayendo unos cafés con leche y unos chocolates, como si fueramos abuelos (Panasonic Lumix GF1, M.Zuiko 45/1,8).

[Cine] Un dios salvaje (2011)

Cine

Un dios salvage (Carnage, 2011), 20 de noviembre de 2011.

Lo prometido es deuda. Ayer os dije que me quedaba pendiente comentar la película que vi el domingo por la tarde, y aquí viene. Hoy que voy con más calma. Y la película era imprescindible. Porque es de Roman Polanski. No todo lo que ha hecho el director polaco me gusta, ni mucho menos. Pero a pesar de eso, considero que es uno de los directores imprescindibles del cine actual, y desde hace cuarenta años como poco.

Y encima, en esta ocasión se encierra durante «apenas 80 minutos» que es lo que dura este filme con cuatro intérpretes, dispuestos a dar lo mejor de si mismos en esta adaptación cinematográfica de la obra de teatro Le Dieu de carnage de Yasmina Reza. Cuatro intérpretes, dos hombres y dos mujeres, que representan dos matrimonios. Zachary, el hijo de Nancy (Kate Winslet) y Alan Cowan (Christoph Waltz) ha agredido con un palo en el parque a Ethan, el hijo de Penelope (Jodie Foster) y Michael Longstreet (John C. Reilly). En los títulos de créditos iniciales presenciamos a cierta distancia la agresión en el parque. Ambos matrimonios pertenecen a una sociedad acomodada, que por sus negocios, sus profesiones o su crianza disfrutan de una alto nivel de vida económico, social y cultural, aunque quizá no lleguen a la categoría de acaudalados. Se han reunido en casa de los Longstreet para resolver civilizadamente el conflicto producido por la pelea de los chicos, especialmente por el agredido ha quedado lesionado en la cara, y a perdido algunas piezas dentales. Al comienzo de la conversación, los cuatro hacen notables esfuerzos por mostrarse civilizados, e incluso cordiales, aunque las distracciones que se permiten algunos de ellos, y las expresiones que utilizan otros, pronto muestran al espectador que quizá no sean del todo sinceros. Poco a poco, la conversación se va enredando, o ellos se van enredando en la conversación y en sus propias contradicciones. Van perdiendo los modales que imponen las convenciones, y al final encontramos a una serie de adultos comportándose como niños, con sus caprichos, sus malos modales, floreciendo sus auténtica e políticamente incorrectas ideas, en un todos contra todos en general, mientras la tarde avanza. En los títulos finales asistimos a otras escena en el parque en la que los dos muchachos se han hecho amigos y comparten sus juegos o lo que sea juntos y sin mayores problemas.

Rodada en poco más que el salón del piso de los Longstreet, con alguna breve incursión al recibidor de la planta en el que viven y al cuarto de baño de la casa, con una iluminación excelente que sutilmente nos va mostrando y guiando en cómo avanza la tarde, con unos movimientos de cámara que muestran el oficio que de sobra tiene el director, asistimos a una comedia negra tremendamente pesimista en lo que es el ser humano civilizado. En concreto de la «avanzada» civilización occidental. Hecho especialmente señalado por las frecuentes y tópicas referencias que los protagonistas hacen a «la situación en África«. No faltan las sorpresas en la conversación, y los giros en las relaciones y alianzas que se crean entre los cuatro personajes.

Evidentemente, el peso de la película lo llevan los cuatro intérpretes que tienen oficio a raudales. Las dos protagonistas femeninas son quizá más conocidas para el gran público, con sus óscares y esas cosas, pero todos ellos están igualmente brillantes. Lo cual es fundamental para el buen funcionamiento de la obra.

No obstante todo lo anterior, lo cierto es que las desventuras de estos matrimonio de esnobs, pijos sin educación, o con una educación más falsa que un duro de cuatro pesetas me ha importado sólo relativamente. En los tiempos que corren, me parece que hay otra gente por la que preocuparse. Y aunque está bien darle un palo de vez en cuando a este tipo de gente, tan insolidarios en general, sus cuitas me importan sólo relativamente. Lo cual no quiere decir que no sea divertida o recomendable. Que lo es. Bastante.

He de lamentar dos situaciones. La primera, que no hayan traído una copia en versión original subtitulada, para apreciar en su integridad la bondad de las interpretaciones. Si algunas películas me parece especialmente justificado verlas de esta forma, son las de este tipo. La segunda, la mala educación del público español o al menos el de mi ciudad, Zaragoza, cuando va al cine. Ya es una pesadez cuando la gente se dedica a devorar palomitas como tocinillos en películas que no son de «índoles palomitera». A nadie le importa si la gente come palomitas en una de «superhéroes», o de «salidos universitarios», donde total, para lo que hay que oir. Pero en el resto… Luego está el problema de llegar a la hora. Porque es que encima de llegar tarde y molestar con su acomodo en la sala, no dejan de hablar o de reírse, o de ponerse lo más en medio que pueden. Finalmente, los que no para de hablar en toda la sesión. Como si estuvieran en el salón de su casa, donde evidentemente pueden hacer lo que les plazca. O donde quizá como los hipócritas de la personajes de la película, se mandarán callar los unos a los otros por que no se dejan oír la telenovela o la retransmisión del partido de fútbol. Los odio. A todos.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
Ángel

Ayer por la tarde tuve que subir al cementerio de Zaragoza. Subí caminando. Y sabía que por la hora y las condiciones atmosféricas, la luz podía ser interesante, por lo que me llevé una discreta cámara de fotos en el bolsillo. Algunas de las tumbas y panteones del paseo central de la necrópolis, aunque bellos, me recordaron a la vacuidad de los personajes de este drama (Panasonic Lumix GF1, M. Zuiko 45/1,8).

[Cine] Habemus papam (2011)

Cine

Habemus papam (2011), 9 de octubre de 2011.

Esta semana hemos tenido una sesión de cine imprevista y extemporánea. Pero agradable. Y el objeto de la misma es el último filme del realizador y actor italiano Nanni Moretti. Un director del que he visto algunas cosas, de las cuales algunas me convencen más y otras menos. Pero bueno, tampoco le vas a hacer ascos a un rato de más que probable entretenimiento.

Plaza de San Pedro

La plaza de San Pedro y la vista exterior de las dependencias donde transcurren los cónclaves (Canon Powershot G6).

En este filme nos encontramos en Roma. Mejor dicho, en la Ciudad del Vaticano. El papa ha muerto. Y presenciamos como el colegio cardenalicio se encierra en las dependencias vaticanas y en la Capilla Sixtina para elegir un nuevo pontífice. Vemos como la prensa van dando los nombres de los más probables candidatos, y así, en las primeras votaciones, estos son los nombres más frecuentes que aparecen en las papeletas de los purpurados. Sin embargo, tras unas cuantas rondas, sorprendentemente es un tapado el que surge. El cardenal Melville (Michel Piccoli) que se hace finalmente masivamente con los votos de los presentes. La alegría se extiende entre los cardenales, en parte porque tienen un nuevo líder, en parte porque podrán abandonar el encierro al que se encuentran sometidos. Pero en el momento en el que va a ser anunciado en el balcón ante la multitud congregada en la plaza de San Pedro, sufre un ataque de pánico, y se refugia en el interior de los apartamentos vaticanos. A partir de ahí, comenzará un proceso para convencer al nuevo pontífice para que asuma sus nuevas responsabilidades, que pasará por la visita de un psicoanalista (Nanni Moretti), por la salida del pontífice de incógnito para ver a otra psicoanalista, exmujer del anterior (Margherita Buy), o por su escapada para mezclarse con el mundo y con las gentes del teatro. Vocación de actor que tuvo en su juventud y no pudo ver realizada. Al final, dará su discurso en el balcón de San Pedro, aunque quizá no será el que todos esperan.

Guardia suiza - San Pietro in Vaticano

Durante los cónclaves, nadie puede entrar y salir de los apartamentos vaticanos, y la guardia suiza se encarga de realizar una férrea vigilancia (Canon Powershot G6).

Con este filme, Moretti pone en solfa todo el sistema de gobierno de la Iglesia católica. Aunque lo hace de forma amable. Al menos aparentemente. Vemos a los siempre serios cardenales relajados, con sus gustos, sus debilidades, brindándonos algunas escenas impagables. El cardenal alemán rodando por los suelos, el equipo de cardenales australianos de voleibol, las sesiones de psicoanálisis en el Vaticano, y sobre todo, un papa, que vestido de paisano tiene básicamente el aspecto de un señor mayor, normal y corriente, que se ve abrumado por una tarea que le sobrepasa en todos los sentidos. Tal vez por que la tesis del realizador es que es una tarea que sobrepasa a cualquier persona sensata en todos los sentidos. Todo ello con mucho humor, con un punto de drama, ternura, pero también con un fondo de dureza amortiguada por lo anterior en la crítica a la institución.

Por supuesto, hemos de considerar la interpretación del elenco. Variado y peculiar. Pero dominado por ese «papa» tan estupendo que es Michel Piccoli, casi irreconocible con respecto a los papeles que ha interpretado a lo largo de su larga carrera actoral.

Desde luego, una película recomendable que extraerá de nosotros con frecuencia una sonrisa, y de vez en cuando alguna risa. Que nos hará reflexionar sobre la naturaleza humana de cualquier institución, incluso de las más «importantes» o de las más «sagradas».

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
Baldaquino de Bernini

Por algún lugar bajo el baldaquino de Bernini, en la basílica de San Pedro, se encontraba el último papa en fallecer apenas cuatro meses antes del deceso y del último cónclave (Canon Powershot G6).

[Cine] Crazy, Stupid, Love (2011)

Cine

Crazy, Stupid, Love (2011), 10 de octubre de 2011.

Creo que es la primera vez que me pasa que, desde que mantengo este Cuaderno de ruta, veo una película en el cine, y se me olvida comentarla en estas páginas al día siguiente o a los dos días como más tardar. Pero el hecho es que esto me sucedió con este filme. Primero, esta mañana he revisado mi base de datos de películas vistas en sala de cine, y me ha extrañado que hubiera un hueco a primeros de octubre, un intervalo muy amplio entre dos película, cuando últimamente vamos como poco una vez a la semana. Pero no he caído en la cuenta. Ha sido al mediodía, cuando revisaba filmografías de los intérpretes de la película que vimos el martes, cuando me he dado cuenta que Emma Stone era una de las intérpretes importantes de la película que nos ocupa esta tarde, aunque vi hace ya más de tres semanas.

Esta comedia dramática, que no me parece tan compleja como para necesitar dos directores, Glenn Ficarra y  John Requa, nos cuenta las peripecias de Cal Weaver (Steve Carell), al que una noche, cenando en un restaurante mono con su mujer Emily (Julianne Moore), esta va y le suelta que le ha engañado con un tal David (Kevin Bacon) y que quiere divorciarse de él. Abandona su casa, y se dedica a ir a bares nocturnos en busca de ligue con resultados catastróficos, hasta que un mujeriego con éxito, Jacob (Ryan Gosling), lo adopta y le enseña como hacerlo. Este no siempre tiene éxito, ya que una joven y guapa pelirroja, Hanna (Emma Stone), recién graduada en derecho, se le ha resistido. Ella espera que su novio se le declare. Cosa que no pasa y le deja muy escocida. Mientras, la canguro de sus hijos, Jessica (Analeigh Tipton), hija de 17 años de unos amigos de la familia está colada por él. Y a su vez, el hijo adolescente de Cal, Robbie (Jonah Bobo), está enamorado de la canguro. Por si fuera poco, Cal tiene un ligue de una noche, según él, algo más según ella, con Kate (Marisa Tomei), la madura pero guapa y atractiva profesora de Robbie. Y aún hay más sorpresas y entrelazamientos de historias que prefiero no desvelar. Que ya vale.

Lo cierto es que fue una película a la que fuimos sin muchas expectativas. Y para que nos vamos a engañar, si se me olvidó comentarla, tampoco es que me dejase una marca muy profunda en mi memoria. Pero la verdad es que no está mal. Filmada con soltura, ya podrán entre dos, tiene el tono melancólico del monumental despiste del personaje principal, un hombre que sigue enamorado de su mujer, pero que se siente demasiado ofendido para pelear por su matrimonio. Básicamente, si se le puede llamar comedia es por los acentos de humor que le ponen los secundarios, particularmente Bacon y Tomei. Las apariciones de esta última saben realmente a poco. Lo hace muy bien, está muy guapa, y muy inspirada. El conjunto de intérpretes están de correctos a bastante bien, aunque la verdad es que sientes constantemente que te gustaría saber más de los personajes femeninos, que son más interesantes.

En su conjunto, una película razonable, que no me atrevo a recomendar, por lo menos a quienes como yo viven en Zaragoza, porque me parece que ya ha desaparecido de la cartelera. Pero si no es así, pues es una opción razonable para pasar un par de horas en el cine. Sin duda. Y definitivamente, esta chica, la Stone es un encanto. Absolutamente adorable. Y también está divertida. Y guapa.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
Paso

El protagonista del filme se ha metido en algún que otro charco notable, como los que había que sortear esta tarde tras la mañana de lluvia en Zaragoza (Pentax K-x, SMC-DA 40/2,8 Limited).

[TV] Adiós de momento a las chicas de Showtime,… y pequeño comentario sobre el tamaño de la luna en tiempo de los dinosaurios

Televisión

Sí. En realidad son diversas las que podrían llevar el apelativo de las «chicas de Showtime». Pero en concreto me voy a referir a dos personajes muy distintos, que recientemente a terminado temporada en la pequeña pantalla.

Weeds – 7ª temporada

Sí, ya hace nada menos que siete temporadas que Nancy Botwin (Mary-Louise Parker) y su disfuncional y extraña familia nos acompañan. Desde las primeras temporadas en la «idílica» comunidad de Agrestic a su extraña convivencia con las mafias mejicanas desde los suburbios de San Diego, su huída a través de media norteamericana, y su provisional asentamiento en Nueva York en esta última temporada.

Tras una elipsis de un par o tres de años en la que Nancy ha permanecido en prisión, mientras su familia se refugiaba en la muy tolerante Copenhague, se vuelven a reunir en la Gran Manzana. El objetivo iniciar es reunirse y comenzar una nueva vida. Pero tratándose de los Botwin nada será fácil, y la «hierba» no estará lejos, siendo un personaje más de la serie, por no decir un miembro más de la familia.

El tono similar al que ya conocemos, una serie de situaciones demenciales soportadas por el buen hacer interpretativo de actores y actrices, mucho humor, no poco de drama, y un puntito de tragedia siempre amenazante. Oficialmente, no está confirmada la octava temporada. Pero el final es un cliffhanger en toda regla.

A ver si nos vamos a caer y tiramos a la del rabo de pescadilla...

En Copenhague encontramos al principio de temporada a los Botwin que no están entre rejas (Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8).

The Big C – 2ª temporada

Nueva colección de aventuras familiares. Pero esta vez sin salir de los aburguesados suburbios de una ciudad del medio oeste americano, donde supongo que las cosas que le pasan a Cathy Jamison (Laura Linney) suceden. Siempre con una nota de humor y de ironía, la serie ha ido adquiriendo progresivamente un tono más dramático. Una vez más, además de las vivencias de Cathy hemos ido presenciando las de su familia y allegados, todos ellos hijos reales o figurados de la gran Cathy. Pero por el camino todos van sufriendo pérdidas. Y de hecho, uno va a llegar a pensar que la única que va a llegar viva al final de la serie es la que tiene el cáncer terminal. Pero no diré más que no quiero destripar más de la cuenta.

Divertida y emocionante a la vez, tal vez no llega esta temporada a los niveles de la primera quizá porque ya no nos sorprende tanto la situación, sigue siendo una gran recomendación para quienes quieran ver cine hecho para la pequeña pantalla. Y con episodio de menos de media hora de duración, quien se puede resistir. Aquí también, gran mérito de los intérpretes. Todos ellos.

El tamaño de la luna en tiempo de los dinosaurios… y en Terra Nova

Se emitió el piloto de hora y media de duración de la gran apuesta de Fox por la aventura y la ciencia ficción: Terra Nova. No voy a comentar gran cosa sobre la serie. El piloto fue entretenido, pero de ahí a que al final me acabe interesando la serie va un trecho. Por lo menos, algunas de las chicas, si no buenas actrices, por lo menos son monas.

El caso es que sitúan la acción en el pasado de nuestro planeta, hace 85 millones de años, en el cretácico superior. Esto garantiza la presencia de muuuuuchos dinosaurios. Eso sí, en una realidad paralela, para no dar lugar a paradojas temporales. O eso parece, al menos.

El caso es que en la escena final del episodio piloto, la familia protagonistas quedan obnubilados ante la visión de la Luna. Muy grande. Y la chica adolescente, que es la empollona de la familia, les explica porqué hace 85 millones de años la luna estaba más cerca de la Tierra que en la actualidad.

En la serie se dice que la Luna se aleja  de la Tierra 0,5 centímetro al año. En 85 millones de años, querría decir que se ha alejado 42,5 millones de centímetros. Es decir 425 kilómetros. Teniendo en cuenta que en la actualidad la órbita media de nuestro satélite está a 384,4 mil kilómetros de promedio, hace 85 millones de años, según los datos proporcionados por la serie, estaría a un poco menos de 384 mil kilómetros. Un 99,89% de la distancia actual y del diámetro aparente actual. ¿Realmente cree que alguien puede apreciar esa diferencia de tamaño realmente? Creo que no.

Las cosas no son del todo así. Parece que en realidad el satélite se aleja 4 centímetros al año (en realidad 38 milímetros, pero por redondear). Es decir, 8 veces más deprisa. Pero aun así, la diferencia es difícil de distinguir. Más para una gente que no han visto al satélite con frecuencia por estar, en su tiempo, la Tierra cubierta por una capa de polución. Mala ciencia. Muy mala ciencia.

Reloj astronómico en la Marienkirche

Seguro que el reloj astronómico de la Marienkirche de Lübeck, Alemania, está mejor calibrado que el guion televisivo de Terra Nova (Panasonic Lumix GF1, G 14/2,4 ASPH).

[Libro] Solar

Literatura

Dicen por ahí que Ian McEwan es el escritor de narrativa de ficción más importante de la actualidad. Yo he tenido oportunidad de leer dos de sus novelas, y ambas me han gustado bastante. Lo que no sé es si subir a lo alto del pedestal. Quizá eso es lo de menos. En su última novela, la emprende con el calentamiento local. O a lo mejor no. A lo mejor la emprende con algo más profundo todavía.

Solar
Ian McEwan (traducción, Jaime Zulaika)
Panorama de narrativas, Anagrama, 2011
ISBN: 9788433975553

Primrose Hill

Una de las oportunidades de redención para el protagonista de la novela, tiene que ver con un pulcro apartamento cerca de Primrose Hill, lugar donde los londinenses gustan de disfrutar de los días de buen tiempo, con vistas de la ciudad (Canon Digital Ixus 400).

Estamos en el año 2000. Michael Beard es un físico famoso, ganador del premio Nobel por sus aportaciones sobre el comportamiento de la luz en el marco de la teoría de la relatividad de Einstein. Pero eso fue muchos años antes. Desde entonces vive acomodado pero sin aportar grandes cosas. Comedor, bebedor, mujeriego; va por su quinto matrimonio que hace aguas por todas partes. Descubre que su mujer le es infiel. Y un joven físico del instituto dedicado a las energías alternativas para luchar contra el cambio climático donde trabaja un día a la semana le irrita con su desparpajo, su falta de complejos y su originalidad. Todo conspira para complicar su vida. A la vuelta de un esperpéntico viaje a un fiordo helado en el círculo polar ártico, alguien morirá y su vida cambiará. Volveremos a encontrarlo en 2005 y en 2009, en el que finalmente las consecuencias de todo lo que ha hecho y lo que no ha hecho en su vida explotará.

Con esta novela ha estado a punto de pasarme como con La conjura de los necios. Aquella es una novela que nunca he podido terminar por el rechazo visceral que me produce su protagonista. En este casi casi es lo mismo. Pero he llegado al final, para conocer el devenir de este físico, que sin duda alguna es la personificación de los defectos de la sociedad occidental actual. Avaro, consumidor en exceso, desconsiderado con los demás, egoísta… su glotonoría es la metáfora perfecta del derroche de recursos de la sociedad contemporánea. Del consumo desmedido. Esto es algo de lo que te vas dando cuenta cuanto más reflexionas sobre lo que has ido leyendo. Quizá la figura de Michael Beard incomoda especialmente por no deja de ser ese alter ego de todos nosotros que no queremos reconocer. Es todo lo que no nos gusta de nosotros mismos, como colectivo, pero quizá también como individuos. También es un espejo de la capacidad del ser humano para cometer errores. Al protagonista, un privilegiado desde todos los puntos de vista, constantemente se le ofrecen oportunidades para corregir su rumbo. Pero con con una constancia igualmente persistente, domina su vertiente negativa para huir hacia delante, insistiendo en sus errores.

De fondo, el asunto del calentamiento local, que es tratado paródicamente pero no por ello con menos seriedad. Al fin y al cabo, lo que se parodia no es el problema, sino la actitud de científicos, politicos, intelectuales, la sociedad en general ante el problema. Lo cual también nos debería reflexionar sobre el hecho de que tenemos un problema, un problema grave. Al igual que Beard aunque diagnostiquemos correctamente los problemas que el mundo presenta, que nuestra civilización ostenta, no sólo no corregimos el rumbo sino que persistimos con igual constancia en nuestros errores.

La novela nos divertirá en muchas ocasiones. Tanto el viaje al ártico, como la muerte que pone fin al primer acto de la novela son momentos de increíble comicidad. Pero también es una novela dramática, y por qué no decirlo, trágica en cuanto a las consecuencias finales. En cualquier caso, cuanto más reflexiono sobre lo que he leído, más recomendable me parece. Así que, a por ella.

Primrose Hill

Describe la novela tanto los niños jugando como las cometas volando en Primrose Hill (Canon Digital Ixus 400).

[Cine] La boda de mi mejor amiga (2011)

Cine

La boda de mi mejor amiga (Bridesmaids, 2011), 16 de agosto de 2011

Sí. Ya sé lo que vais a decir. Con semejante título en castellano, hace falta estar loco para ir a ver esta película. Pero hay varias circunstancias atenuantes: 1), hace mucho calor y eso enlentece y dificulta la toma de decisiones razonables y razonadas; 2), esta película venía precedida de críticas que advertía que no era lo que parecía y que estaba muy bien; 3), perdí la votación por lo que o tragaba o me quedaba en casa. Veremos a ver que pasó al final.

Sinopsis

Annie (Kristen Wiig) es una chica que está dejando de ser chica a marchas forzadas, cuyo negocio de pastelería le fue mal lo mismo que su última relación seria, que mal vive en una casa con dos hermanos absolutamente extraños, que se acuesta por el mero hecho de practicar el sexo con un tipo que realmente sólo quiere eso y ella no se atreve ha decir que quiere más, y que para colmo de males, su mejor amiga de la infancia y esas cosas, Lillian (Maya Rudolphse va a casar con un pijo. Y ella va a ser la dama de honor principal, al frente de una grupo de amigas y familiares más colaterales de la novia, en las que destaca la superpija Helen (Rose Byrne). A partir de ahí todo irá mal, Annie irá perdiendo su lugar y su norte, y aunque cierto comprensivo policía de tráfico, Rhodes (Chris O’Dowd), está por ahí por si necesita algo, lo que sea, acabará sumida en un profundo pozo perdiendo a su amiga, su trabajo, su casa, sus oportunidades con el guripa,… Hasta que… Hasta aquí puedo contar.

Realización y producción

Desde el principio se ve que los autores de esta comedia quieren diferenciarse de la típica comedia romántica sobre bodas que periódicamente, como las golondrinas, anida en nuestras pantallas de cine procedente del otro lado del Atlántico, sin que sea posible como pasa con las golondrinas diferenciar unas de otras. Salvo quizá la celebrada comedia que en español llevaba el mismo título que ésta, cambiando la «a» del final por una «o». Para empezar, porque empiezan a salir chistes sobre pedos, caca, culo, pis,… aunque luego tampoco sea ese el camino que toma la película, que en determinados momentos se pone realmente melancólica.

La base de la película es el guion de la propia protagonista, Wiig, que procede de la afamada Saturday Night Live, con algunas colaboraciones de lo que se supone es el humor gamberro británico, pero que salvo las caras que aparecen por ahí, tan apenas se notan. Así, con cierta indefinición sobre el tipo de comedia que quiere ser la película avanza poco a poco con algún destello de comicidad, y muchos ratos de cierta indiferencia hacia el punto final, que es desalentadoramente muy del gusto americano.

Interpretación

El peso de la película lo lleva Kristen Wiig, a quien no hace mucho mencionamos por estas páginas por su aparición en otra comedia gamberreta. El resto están de comparsas, haciendo papeles decentes siempre en función de la comentada indefinición del filme. Si pretenden extraer carcajadas del público, conmigo han fracasado. Alguna sonrisa que otra, y pequeñas risillas. esporádicamente. Para colmo, aparece Rose Byrne que es una actriz que me resulta muy estomagante, y cuyo papel además no contribuye a mejorar esa imagen. Desaprovechada la relación con el polícía interpretado por el miembro del «IT Crowd», Chris O’Dowd. Un personaje que cae simpático, pero que no da de sí todo lo que podría.

Conclusión

No entiendo el entusiasmo que ha levantado este filme en algunos medios. Sin ser un desastre, o una mala película siquiera, no pasa de ser una comedieta que mezcla la común mediocridad del género en la actualidad con algún momento divertido. Obviamente, no le deberían haber cambiado el título; en más de una ocasión he manifestado que el tipo que pone los títulos en castellano de las películas extranjeras debería ser condenado por crímenes de lesa humanidad. Pero tampoco podemos echar la culpa de la insatisfacción a las expectativas creadas por el título. La película flojea lo mires como lo mires. Y los críticos que por el mundo andan, también. O les afecta el calor. O no se han enterado de lo que es una comedia. Que en una comedia, a partir de determinado momento te resulte indiferente lo que les pasa a los que salen,… malo.

Valoración

Dirección: **
Interpretación: **
Valoración subjetiva: 
**

Túmulos funerarios - Gamla Uppsala

Túmulos funerarios reales en Gamla Uppsala - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

[Breve – cine] Pièce Montée (2010)

Cine

Pièce Montée – IMDb (título de la versión doblada, El pastel de boda, 2010).

Una más de las películas que descargué el fin de semana en el servicio A la carta de Digital+. Esta me llamó la atención por tres motivos. Es una película francesa con posibilidad de verla en versión original, y me apetecía hacer un poco de oído a este idioma, que tengo muy abandonado.  Es una comedia, y últimamente me apetecen las comedias. Aunque son un riesgo tremendo. De bodrio, digo. Y la protagoniza Clémence Poésy, que es una de estas francesitas tan chics que nos ofrece de vez en cuando el cine galo, y que me llamó la atención como «camella» y estafadora de poca monta en In Bruges (Escondidos en Brujas). Aunque la mayor parte del público quizá la reconozca por que sale en algunas de las películas del Harry Potter.

Bueno. Pues nada. Lo dicho. Las comedias, hoy en día, son un riesgo tremendo. Y las comedias francesas más. Siempre se les ha dado mejor el drama a los vecinos del norte. No empieza mal, pero enseguida se desfonda y pierde el norte. Floja, floja, floja. Llena de tópicos. Este tipo de películas alrededor de un acontecimiento familiar siempre se les han dado mejor a los británicos.

[Cine] Win Win (2011)

Cine

Win Win (2011), 3 de julio de 2011.

Nota: Esta película fue vista en versión original y por eso aparece en la entrada con su título original en inglés. En la mayor parte de las salas en España se ha estrenado en versión doblada bajo el título Win Win (Ganamos todos).

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Previamente sólo había visto una película de las pocas que ha dirigido Thomas McCarthy, y me gustó bastante. Si a esto añades que la que hoy nos ocupa la protagoniza el solvente Paul Giamatti, que es posible verla en versión original, y que el resto de la cartelera parece un erial, la elección para la calurosa tarde del domingo estaba clara.

Sinopsis

Nos encontramos en New Providence, una pequeña y tranquila ciudad del estado de Nueva Jersey, donde Mike Flaherty (Giamatti) ejerce de abogado en asuntos relacionados con la protección de las personas mayores y vive con su esposa, Jackie (Amy Ryan), y sus dos hijas. En su tiempo libre, ejerce como voluntario de entrenador de lucha libre en el instituto de la ciudad. Social y familiarmente, no se puede quejar. Es querido y respetado. Pero su bufete de abogado está en las últimas. Casi sin clientes, con muchos gastos, lo pasa mal y se encuentra estresado. Mal aconsejado por su amigo Terry (Bobby Cannavale), buena persona pero destalentado, concibe la idea de asumir la tutela de un anciano, Leo (Burt Young), que tiene una leve todavía demencia senil. Argumenta ante la juez que el anciano desea vivir en su casa, y que no quiere ir a una residencia, y él puede hacerse cargo. A cambio, recibirá 1.500 dólares mensuales. El anciano tiene dinero, y una hija con la que no se habla, que se fue de casa veinte años antes, y que no está localizable. Finalmente, obtiene la custodia, pero de forma poco ética ingresa al anciano en la residencia.

La jugada parece ir bien. Pero en estas que aparece Kyle (Alex Shaffer), el nieto del anciano. Que no sabía que existiese. Y que viene huyendo de la turbulenta vida que lleva con su madre, actualmente en un programa de rehabilitación para adictos a drogas. Kyle causará un notable impacto en la vida de los Flaherty, tanto de Mike como de Jackie, que acabarán «adoptándolo» hasta que se aclare la situación de su madre. Además es un excelente competidor de lucha libre, por lo que será bienvenido en el equipo. Pero también tiene una mente inquisitiva y reflexiva, y las cosas no irán tan bien para Mike. Especialmente, cuando en un momento dado aparezca la madre, Cindy (Melanie Lynskey), al olor del dinero de su padre.

Realización y producción

Realización sencilla y técnicamente perfecta al servicio de una historia amable y de unos personajes que, como comentaré más adelante, son el principal valor de la misma. Una pequeña comunidad donde nunca pasa nada, un pequeño (o grande) drama familiar, un poco de humor, muchos buenos sentimientos y buen rollo. Estas son las recetas de este filme, que básicamente es un enredo al servicio del retrato del crecimiento de dos personajes, el abogado y el muchacho.

Interpretación

Lo dicho. La base de esta película es el buen quehacer de sus intérpretes. El protagonista principal, Giamatti, está solvente como de costumbre. El adolescente, Alex Shaffer, borda su actuación de chaval reflexivo y tranquilo, pero en el que la procesión va por dentro. Siempre solvente también la discreta pero eficaz Amy Ryan. Bobby Cannavale forma una pareja con Giamatti que a veces recuerda la que aparecía en Entre copas. Muy bien el anciano con demencia… Vamos que todos están muy bien.

Conclusiones

Quizá el principal inconveniente de esta historia de redención personal, por sus propios errores en el caso del abogado, por los errores de otros en el caso del adolescente, es que hay tanto, tanto, tanto buen rollo. Todo el mundo en un momento dado es tan capaz de quererse… Hasta la mala madre salva los muebles en un momento dado. Pero es cierto que te lo pasas bien. Que la película transmite un mensaje de optimismo. Que nunca lleva el drama más allá de cierto punto, y que siempre hay una cierto escora hacia la comedia que te pone una sonrisa en los labios. Y bueno, todo ello está muy bien para pasar tranquilamente una tarde de verano. Yo creo que esta película es recomendable, especialmente por el buen trabajo interpretativo. Preferentemente en versión original, como siempre recomiendo.

Calificación

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: 
***

Recomendación musical

Escuchando una grabación del saxofonista Stan Getz, acompañado por un cuarteto de cuerdas. No parece lo mas jazzístico, pero es la propuesta del programa A todo jazz de la semana pasada y la verdad es que suena fenomenal.

Arco Iris

A pesar de estar de vacaciones, no puedo evitar despertarme pronto; así que aprovechando que la mañana estaba fresquita me he ido a caminar un rato, y me ha caído un chaparrón con arco iris incluido - Leica D-Lux 5

[Cine] Un cuento chino (2011)

Cine

Un cuento chino (2011), 27 de junio de 2011.

Dice una amiga mía que si quieres ir al cine, y al mirar la cartelera nada te inspira compruebes los repartos. Si en alguna sale Ricardo Darín vete a ver esa. También lo dice con Clint Eastwood. Pero hoy, quien nos ocupa, es el actor argentino. Por que en cartelera, a falta de propuestas mínimamente atractivas, descubrimos una película en la que salía Darín. Y esa es la que fuimos a ver.

Sinopsis

Comienza la película con un colorido prólogo, con coloricos a lo Amélie, que nos sitúa en un paradisíaco lago en algún lugar de china, donde una joven pareja se hace arrumacos en una barca, y donde el joven chino (Ignacio Huang) se prepara para declararse a su enamorada. Cosa que hubiera conseguido si no hubiese caído una vaca del cielo sobre la barca, y concretamente sobre la chinita, impidiendo ulteriores relaciones por defunción de una de las partes.

Inmediatamente, nos traladamos a un Buenos Aires mucho menos colorido, donde encontramos un ferretero de poca monta (Darín), muy obsesivo, muy solitario, que se entretiene recortando noticias absurdas en las páginas de sucesos de los diarios, viendo despegar los aviones en un aeropuerto, comprándole figuritas de cristal a su madre muerta, y no atreviéndose a enrollarse con Mari (Muriel Santa Ana), la cuñada de lo más parecido que tiene a un amigo, a pesar de lo que le gusta. La Mari, digo, no el amigo.

En un momento dado, se encuentra a un joven chino, casualmente el mismo que previamente a perdido a su novia de forma tan absurda, que es apalizado y despojado de sus pertenencias por unos taxistas. Ninguno habla el idioma del otro. Pero con diversas ayudas, sabrá el ferretero que el chico busca a su «tapo», una especie de tío. Y entre los dos comenzará una búsqueda, apoyados por Mari, que indudablemente les cambiará.

Realización y producción

Sobre una historia mínima, basado en una noticia real por la que unos militares rusos que habían robado unas vacas las soltaron sobre el mar hundiendo un pesquero japonés, el director Sebastián Borensztein nos ofrece una agradable historia de superación de la soledad, y de esperanza, básicamente un drama aderezado con algunos momentos de humor, bien dosificados, por el absurdo de muchas de las situaciones. Rodado en unos escenarios mínimos, muy austero todo, tiene como desventaja que al ser la historia tan pequeña, llega un momento en que hay que alargarla un poco forzadamente para llegar a construir un largometraje. Todo hubiera podido acabar antes, quedando muy bien. También resulta metida con calzador la referencia a la guerra de las Malvinas, origen de la misantropía del ferretero y que evidentemente se considera como una más de las muchas noticias absurdas que se producen en las noticias de los diarios. Finalmente, la historia termina por derroteros previsibles aunque agradables, cumpliendo con su papel de entretener, sensibilizar, y hacer pensar un poquito, nada que te produzca dolor de cabeza.

Interpretación

Este es el principal activo de la película, ya que inmediatamente  sientes simpatía por los tres personajes principales: el ferretero, la Mari y el chino. Si Darín es un actor habitualmente muy competente, no nos decepciona en esta ocasión. Pero los otros dos intérpretes están perfectos. La expresividad de Huang es perfecta para un actor que apenas puede comunicarse mediante el texto hablado, y Santa Ana aporta las necesarias dosis de dulzura y paciencia para contrarrestar las aristas del ferretero, sin que se hagan empalagosa o pesada en ningún momento. Un reparto corto, pero muy equilibrado.

Conclusión

Pues una película que se puede ir a ver sin ningún problema. Que no llegará al nivel de las mejores películas argentinas que nos han llegado en los últimos años, pero que contribuye con algo más que dignidad a cubrir el hueco en la cinematografía en castellano que las producciones españolas no saben, no pueden o no quieren cubrir. Yo me lo pasé muy bien, salí con muy buen sabor de boca y agradecí una vez más a la tierra y al genio Argentinos por darnos un cine que nos gusta, distinto de las tradicionales propuestas yanquis. Y que sea por muchos años.

Calificación

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: 
***

Recomendación musical

Ya que estamos en territorio porteño, lo suyo son los tangos, las milongas, y otros sonidos similares. En los años 90, en poco tiempo disfrutamos de un par de películas con el tango como leitmotiv. Me quedo con con The Tango Lesson, dirigida e interpretada por Sally Potter, que tenía una banda sonora excelente.

Solar

Entorno urbano, casi suburbial, como el que se nos ofrece en estas películas del otro lado del charco - Pentax K-x, SMC-DA 40/2,8 Limited

[TV] Adios, T,… adiós, Alice,… adiós, Buck,… adiós, Chicken,… adiós, Shoshana,… en resumen,… adiós, Tara

Televisión

La semana pasada fue la despedida de United States of Tara, esa tragicomedia dedicada a Tara Gregson (Toni Collette) y todos los personajes que viven dentro de ella. Porque la cuestión es que Tara padece trastorno de identidad disociativo, un discutido diagnóstico psiquiátrico ya que no todos los especialistas admiten el cuadro, y que también fue llamado en tiempos trastorno de personalidad múltiple, término que es mejor entendido por los profanos. Y dentro de Tara por lo tanto viven una serie de «otros yo» que son aquellos de los que me he despedido en el título de esta entrada. Entre otros.

Han sido tres las temporadas que ha permanecido la serie en activo. Tres temporadas de doce capítulos, que a mí me han sabido a poco. Resumir lo acontecido en estas tres temporadas es una tarea ardua, sin embargo. Porque han pasado muchas cosas, a veces parsimoniosamente, a veces vertiginosamente. Sin embargo, podemos decir que es la historia de la lucha de Tara por encontrar un lugar en este mundo, y por descubrir porqué le pasa lo que le pasa. Y también es la lucha de toda su familia por aceptarla, por apoyarla, y también de sus momentos de desesperación con ganas de mandarla a freír espárragos. Y en este último punto está también uno de los secretos de la serie. Y es que no sólo es la historia de Tara. Es la historia de su familia.

Es la historia de su marido, Max (John Corbett), profundamente enamorado de su mujer e incapaz de abandonarla pese a que no han faltado las ocasiones y los motivos. Es la historia de su apoyo incondicional.

Es la historia de sus hijos. De Marshall (Keir Gilchrist), un adolescente que tiene que lidiar simultáneamente con los problemas de su madre y con los de su homosexualidad, su propia identidad, sus primeros amores y sus primeros desengaños. Creativo y reflexivo, los problemas de la madre le hacen sufrir probablemente más que a nadie. Salvo a Max, claro. De Kate (Brie Larson), a la que vemos pasar de la adolescencia a la situación de joven adulta, que asume como puede. Dotada de un físico indudablemente atractivo, se mueve entre pequeñas dosis de procacidad y una gran cantidad de ingenuidad y de buen rollo con todo el mundo. Entre los problemas de sus padres y la brillantez intelectual de su hermano, no encuentra su sitio, se siente acomplejada. Aunque tiene algo importante de su parte; su gran predisposición a amar, a querer, casi incondicionalmente.

Es la historia de su hermana, Charmaine (Rosemarie DeWitt), que por ser menor no quedó tan afectada por los problemas que desencadenaron el trastorno de Tara, pero que también tiene serios problemas para encontrar su lugar en el mundo, para encontrar quien le quiera, y que para colmo tiene que lidiar con una maternidad y con unas relaciones que nunca sabemos si son queridas o no, aunque finalmente muestra, al igual que toda la familia su disposición a amar.

Porque en resumidas cuentas, si vamos a echar de menos a los Gregson básicamente es porque a pesar de los problemas, durante tres temporadas nos han estado dando lecciones de solidaridad y de cómo se puede vivir con el deseo de amar y ser amados, a pesar de cómo sean quienes nos rodean. A pesar de que todos, y no sólo Tara tengan problemas con su identidad, con quiénes son y no son.

Una pena que la hayan cancelado. No sabemos  que será de ellos. Supongo que seguirán con problemas. Que Max tendrá que seguir lidiando de por vida con la enfermedad de Tara, que Marshall seguirá sufriendo por su entrega y su inteligencia. Que Kate dará más que recibirá de su relación con ese individuo algo mayor y con un hijo que al principio no nos cayó demasiado bien pero que tampoco parece más tipo. Que Charmaine tendrá que pelear cada día de su vida contra sí misma y su entorno para sacar adelante a su familia. Pero todo esto lo suponemos, porque ya no nos lo contarán.

Música recomendada

Hasta cierto punto, sólo. Una televisiva, Renee Olstead, aunque no suelo ver las series donde sale, también canta. Dicen que jazz. Dejémosle en que le da a los estándares americanos, y que no lo hace del todo mal. Aunque todavía tiene que desarrollar algo más de personalidad. Si es que lo consigue.

Graffiti

No sé,... la cara del personaje de este grafito que encontramos en los alrededores de la Magdalena, en Zaragoza, también indica algún tipo de desorden psicológico... ¿no? - Canon Digital Ixus 400