[TV] Cosas de series; caos de asesinatos y detectives en Georgia

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta están, más completas y sin palabras, en Fotos en serie. No he estado en ninguna ciudad pequeña en Georgia. Y con lo antipáticos que se están poniendo los USAmericanos, no me apetece viajar a ese país. Pero estuve en Sausalito. Una ciudad pequeña en California. Tendrá que valer para ilustrar esta entrada.

Hoy, o quizá mañana, es mi último día con acceso a Netflix. Curiosamente, en este último mes en el que ya había tomado la decisión de suspender mi suscripción de casi 10 años de duración a la plataforma de contenidos más exitosa, me he sentido interesado por algunas series… pero no han sido bastantes ni lo suficientemente interesantes para hacerme reconsiderar mi decisión. Pero más allá de eso, los seis episodios de la serie que os traigo hoy aquí, seis episodios que duran entre los 39 y los 47 minutos, muy asequibles, muy dinámica, reconozco que me divirtieron bastante. Fue una recomendación de una compañera de trabajo que fundamentalmente apreció su sorprendente final. Yo diría sin embargo que el final me parece lo de menos, aunque sí que es una sorpresa, sino que el ambiente y el recorrido, un tanto descacharrados, fueron lo que más me divirtió.

His & hers es una policiaca que se mueve entre la acción, el romance y la comedia negra. Nos traslada a una ciudad pequeña del estado de Georgia, donde la oficina del sheriff del condado descubre el cadáver de una mujer en el bosque. El caso lo llevará el detective más veterano de ese departamento policial (Jon Bernthal), junto con una detective novata más joven (Sunita Mani). Y para una cadena televisión de Atlanta cubrirá el caso su mujer (Tessa Thompson), desparecida durante un año tras la muerte de su hija. Pero la resolución del caso no será fácil. El detective y la periodista tienen muchas cuentas pendientes. La mujer asesinada formaba parte de las amigas de la periodista en el instituto. Un grupito de amigas con secretos que no han salido a la luz. Y en el que seguirán apareciendo víctimas, perpetradas por lo que parece un asesino en serie.

Lo mencionado antes. La resolución de la serie, que no del caso policial, es sorprendente; pero lo divertido es el camino. Porque en esta ciudad pequeña, que existe en realidad, al norte del estado de Georgia, todo el mundo parece una catástrofe. El detective está en conflicto de intereses constantemente por sus propios intereses, por su relación con su esposa, de la que lleva separado un año, pero todavía casado, por sus aventuras con algunas de las mujeres implicadas en el caso, por su relación con su hermana (Marin Ireland) y su suegra (Crystal Fox). Lo cual causará la desconfianza de su compañera, que empezará a investigar por su cuenta, generando de paso más caos. Y la compleja relación de la periodista con sus antiguas «amigas», y su rivalidad con la rubia «barbie» (Rebecca Rittenhouse) que la sustituyó en su ausencia y que se quedó su prestigioso puesto. Y cuyo marido, un mazas (Pablo Schreiber), será el cámara con el que la periodista se irá a cubrir la noticia, y la cama de la habitación del hotel.

Lo fundamental de la serie no es tanto la resolución del misterio, sino el caos que se irá generando como una bola de nieve conforme avanza el caso y se producen nuevas muertes. Queda claro que nada es lo que parece. Y lo bueno es que la serie se mueve con ritmo, y con un argumento y unos guiones que funcionan muy bien, aunque no pretendan nunca hacer de esta serie una obra de arte. Es divertimento puro y duro. Y bien interpretado. El reparto es muy coral, y su calidad es variable, pero los personajes fundamentales funcionan bien, hacen un buen trabajo. Fundamentalmente, a pesar de su discreta apariencia, me lo pasé muy bien con los mejores momentos de Sunita Mani, como esa detective joven e inexperta, pero muy inquisitiva y (quizá) rigurosa, frente al veterano superior, que se cree más importante porque una vez fue detective de homicidios en Atlanta, pero que no hace más que meter la pata constantemente. Yo me he divertido. Bastante. Probablemente, dentro de un tiempo me habré olvidado de la serie. Pero estuvo bien mientras duró. Y eso ya me vale.

[TV] Cosas de series; la persistencia de la «whodunit»

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta están, más completas y sin palabras, en Fotos en serie. Hoy, o me tenía que ir a Nueva York o a Londres. Me he ido a Londres, al primer viaje que hice con una cámara digital.

La whodunit es un género que parece que no pasa de moda nunca. Utilizo el género femenino para un término de origen inglés, y por lo tanto sin género gramatical aparente, porque siempre lo he asociado a las novelas. La novela whodunit. Y por extensión también podría valer para la película whodunit o la serie de televisión whodunit. Por si alguien no se cosca, whodunit sería la contracción de la interrogativa inglesa Who has/had done it? ¿Quien lo ha hecho/lo hizo? No debe confundirse con el suspense, a veces conocido como thriller. Suspense está incorporado al castellano, vale decir también suspenso, aun siendo de origen inglés/francés; thriller no, aunque hay quien propone castellanizarlos como tríler. En el suspense, quién hizo lo que quiera que se hiciese importa mucho menos. A veces nada. A veces incluso lo sabemos desde el principio. Lo fundamental es acompañar al héroe (a veces antihéroe) en el camino tortuoso de las consecuencias de lo que se hizo, se hace o se hará. Eso lo explicaba muy bien Hitchcock en sus conversaciones con Truffaut.

La cuestión es que pareció a algunos que la whodunit era cosa del pasado, modas de antaño, representadas principalmente en la literatura más popular por las novelas de Agatha Christie. Novelas que en su mayor parte tenían/tienen estructuras muy similares, aunque hay honrosas excepciones que suelen ser las más interesantes. Existen otras variantes del género detectivesco que tienen otros objetivos. El género negro suele tener que ver más con el suspense y con poner de manifiesto las más bajas pasiones del ser humano que con el misterio detectivesco y la curiosidad por descubrir al asesino. Hercule Poirot se codea con la clase alta, muchas veces aristocráticos. Philip Marlowe se relacionaba con los gángsteres y las mujeres disipadas… eso sí, hermosas como Lauren Bacall. Bacall protagonizó películas tanto con Marlowe como con Poirot, por eso. El caso es que la whodunit sigue presente en el cine o en las series de televisión.

Una de las más divertidas whodunits que nos ofrece la televisión en estos tiempos es Only murders in the building. La comedia detectivesca que ha llegado a la quinta temporada, con el quinto asesinato/s, implicando en esta ocasión a peligrosos ricachones, y con pullas divertidas con las inteligencias artificiales, en forma de conserjes robotizados. La fórmula de la serie ya no sorprende como al principio. Ese trío de investigadores aficionados formado por Steve Martin, Martin Short y Selena Gomez, rodeados por una diversidad de secundarios y artistas invitados de gran solvencia, es una fórmula de garantía para pasar un rato agradable. Con humor, con alguna gotita de drama de vez en cuando, con su punto de crítica social, y con un edificio de apartamentos en Nueva York como cuarto protagonista, que a punto ha estado de desaparecer en esta ocasión para convertirse en… bueno… tendréis que verla vosotros. En cualquier caso, una agradable actualización moderna del género.

Mucho menos moderna y actualizada, salvo algún detalle que comentaré, es la versión televisiva de Agatha Christie’s Seven dials. Una más de las adaptaciones al cine o televisión de una de las novelas de la «Reina del Crimen» menos apreciada por la crítica. En origen, una novela perteneciente a la serie del superintendente Battle (Martin Freeman), una serie muy cortita, de sólo dos novelas, de las que esta historia es la segunda. Supongo que al ser poco apreciada en su momento y ser considerada un trabajo alimenticio por la propia escritora… no tuvo más recorrido. Anda… como si no tuvieran un carácter puramente alimenticio la mayor parte de las muchas obras de la británica. No he leído la novela original. Ni tengo la intención, si os he decir la verdad. Venía muy publicitada la serie, y a priori no me interesaba mucho. Pero siendo solo tres episodios, se ve en un pispás. Por lo que he comprobado, la serie tiene una premisa general y una serie de personajes en común con la novela, pero con algunos cambios.

El principal es que no es el mencionado Battle el protagonista de la fiesta, sino Lady Eileen «Bundle» Brent (Mia McKenna-Bruce), una dinámica veinteañera, heredera de un marquesado, pero marquesado venido a menos desde la muerte de su padre, y con el agravante de que el hermano mayor murió en la guerra. La Gran Guerra. La del 14-18. Que la trama sucede en los felices 20, en tiempos de charlestón. Y todo comienza cuando asesinan al simpático tipo que se le iba a declarar y con el que, probablemente, porque iba a contestar «sí», se iba a casar. Y así se convierte en una detective aficionada ante la indignación de que declaren la muerte como suicidio. Y no voy a contar mucho más. Otras diferencias es que en la novela la que está muerta es la madre, que aquí está bien viva (Helena Bonham Carter), y tiene un papel más destacado de lo que aparenta. Y que al final la protagonista no se compromete a casarse con nadie… porque el pretendiente en la novela es otro. Que no la palma.

Y… bueno. La serie está bien hecha, pero no tiene mucho interés ni mucha miga. El insistir como protagonista en la serie probablemente responde al deseo de alinearse con lo políticamente correcto. Hay cosas curiosas… parece ser que en la novela se describe a «Bundle» Brent como…

As a child she was «long-legged» and «impish», growing into a “tall, dark” adult with an “attractive boyish face”

Cuando era niña, era «de piernas largas» y «traviesa», y se convirtió en una adulta «alta y morena» con un «atractivo rostro infantil».

La actriz de la serie mide 1 metro 52 centímetros, no especialmente delgada, sí que puede tener un rostro juvenil, redondito, y sobre el color del pelo… más bien castaña. Aunque a saber. Con esto de los tintes… Vamos. Que se han tomado todo tipo de libertades. Y con un final que deja abierta la posibilidad de secuelas del personaje en un futuro, que ya no serían adaptaciones de novelas de Christie, porque esta no escribió ninguna secuela. Los dos personajes principales sí que aparecen en una novela previa, que queda fuera del canon de la serie televisiva, porque implicaría que han perdido la memoria o algo así, porque ya deberían conocerse. Y al menos la chica no tiene ni idea de quién es el policía. Todo esto es poco importante, porque dudo que vea ninguna secuela, incluso si Netflix la encarga. Porque esta es una de las series con las que estoy despidiendo mi suscripción a la plataforma. Además, parece que al público, ni a la crítica, les está entusiasmando esta miniserie, que es mucho ruido y pocas nueces.

[Cine] Wake up dead man: A Knives Out mystery (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Los de la catedral de Canterbury no son católicos como los de la película; pero también sufren separaciones, como cuando ellos se montaron su chiringuito a más gloria de un rey polígamo.

Wake up dead man (2025; 58/20251214)

No tenía muy claro si quería o me interesaba ver esta película. La primera de la saga fue estupenda, divertida, con miga, bien interpretada, una sorpresa ver como se actualizaba el género del whodunit. La segunda fue entretenida, lo pasé razonablemente bien, pero sin que levantara en mí los entusiasmos que tantos expresaron. Me extrañaron mucho las muestras de admiración ante un producto adecuado para una noche de diversión en casa, pero sin más. No tenía el mismo carisma. De hecho, mi recuerdo de ella es mucho más difuso. Así que una nueva entrega del detective Benoit Blanc (Daniel Craig) dirigida por Rian Johnson, pues bueno… ya veríamos si tal.

Si la primera entrega metía el dedo en el ojo del racismo en la sociedad norteamericana, y la segunda en el mundo de los muchimillonarios, en esta ocasión la cosa va con los fanáticos religiosos de extrema derecha. La historia se cuenta fundamentalmente desde el punto de vista de un joven sacerdote católico (Josh O’Connor), que es enviado por el obispado para controlar, si puede, los excesos de un viejo sacerdote (Josh Brolin), responsable de varios escándalos por sus excesos, y que no hace más que perder parroquia, salvo un pequeño grupo de extraños adeptos de lo más variopinto, con la sacristana (Glenn Close) al frente. Pero en estas estamos cuando el viejo sacerdote es asignado en una peculiar versión del asesinato en una habitación en el que nadie pudo entrar y nadie pudo salir.

Vamos a ver… lo explicaré por la vía rápida, esta película me parece inferior a la primera y ligeramente superior a la segunda, pero con un ligero agotamiento de la fórmula. Se deja ver sin mayores problemas, y entretiene. Tiene un nivel de realización similar, y un nivel de interpretación no tan interesante. Me da la impresión de que muchas de las figuras que aparecen en el cartel, acuden por un interés más alimenticio que por interés artístico. Y hay nombres interesantes, ademas de los mencionados… Mila Kunis, Jeremy Renner,… entre otros. Llama la atención que en la temporada de premios estén considerando a O’Connor como actor de reparto frente a Craig como principal, cuando da la impresión de que aparece más en pantalla el cura que el detective. No he minutado las presencias, así que puedo estar equivocado.

Conclusión… lo dicho para la segunda película. Un producto adecuado para una noche de entretenimiento en casa, en las frías noches del invierno. Ha durado más de lo que pensaba en cartelera, probablemente para nutrirse de los no abonados a Netflix. Porque no tardó en ser estrenada en la plataforma que la financia. Y ahí se que tendrá tirón entre los abonados. Entretenimiento para las fiestas de Navidad, con una crítica hacia los extremismos religiosos llena de tópicos con poca profundidad real.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; segundas temporadas de comedias de episodio corto agradables de ver

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta están comentadas desde el punto de vista de la técnica fotográfica en Fotos en serie. En la bahía de San Francisco, una mañana con algo de niebla..

En estas últimas semanas he terminado de ver las segundas temporadas de dos comedias de Netflix, que me resultan agradables de ver. Aunque hay una que me gusta mucho más que la otra… que quizá está empezando a cargarme un poquito en algunas cuestiones, aunque sigo pasándolo bien. Son comedias que se ven rápido porque tienen unos 30 minutos por episodio. Algo más en alguna ocasión, ya que al no depender de los cortes publicitarios programados de las cadenas de televisión tradicionales, muestran cierta libertad con la duración de cada episodio. Es algo que se empieza a ver con frecuencia. Ya no sé si llamar a estas series comedias de situación. Los episodios tienden a ser cortos, pero creo que el espíritu de estas series no es el mismo que las sitcom clásicas. No sé. Creo que sí que son comedias de situación, pero actualizadas y modernas, alejándose de aquellas de realiza con múltiples cámaras y risas enlatadas.

La primera que vi fue la segunda temporada de Nobody wants this, protagonizada por Kristen Bell y Adam Brody, una podcaster sin religión alguna y un rabino judío, que ligan, y comienzan una relación en la que tendrán que salvar las diferencias entre sus muy distintos entornos y escalas de valores. En general, y en un tono de comedia, con algún toque de drama aquí y allá, vemos como progresa la relación y como van encajando una con el otro, llegan a términos medios o aceptación de las singularidades del otro. Recordemos que a su alrededor hay otros familiares o amistades, que tienen sus propios problemas de relaciones y parejas, que aportan o condicionan a la pareja principal. Si la primera temporada nos presentaba la situación y el comienzo de la relación, en esta segunda temporada los problemas van haciéndose más profundos, y las soluciones a los mismos no pueden ser de compromiso. En mi opinión ha estado un peldaño por debajo de la anterior, porque el desenlace a la crisis de final de temporada ha tenido una resolución excesivamente rápida y poco satisfactoria. Y porque queriéndose mover en lo políticamente correcto, comete errores típicos de lo políticamente correcto, como es la equidistancia entre valores distintos, que no siempre se pueden admitir como equidistantes.

En un tono muy distinto tenemos a un estupendo Ted Danson, representando a un profesor universitario jubilado en San Francisco que, triste y aburrido tras quedar viudo, empieza a colaborar como infiltrado con una agencia de detectives llevada por una inteligente y dedicada investigadora privada (Lilah Richcreek Estrada), en A man on the inside. En esta ocasión, en lugar de infiltrarse en una residencia de personas mayores, lo hace en una pequeña universidad privada, principalmente orientada hacia las letras y humanidades, con problemas de monetario, y que tiene miedo de perder la importante donación de un multimillonario (Gary Cole) por los ataques de agentes desconocidos, opuestos a los extremos capitalistas del individuo. En la serie se mantienen algunos fijos de la anterior, como la hija del protagonista (Mary Elizabeth Ellis), pero también la directora de la residencia de la primera temporada (Stephanie Beatriz), que tiene unos escarceos con la investigadora, de evidente resonancia romántica, pero que son desaprovechados en general, a pesar de la química que tienen en pantalla. Quizá en la tercera temporada. Y aparece un potencial interés romántico para el protagonista (Mary Steenburgen), que genera bastante diversión.

Esta serie me ha divertido más que la anterior, y de hecho me he visto su segunda temporada en pocas tardes. También es cierto que es mucho menos arriesgada en los temas que trata, y eso hace que lo tenga más fácil. Pero es de las que te pone de buen humor, de las que hasta el «culpable» es de los buenos, y hay sus motivos, y quien queda castigado es otro, realmente malo, aunque no sea el culpable. Pero lo que hace que la serie sea especialmente apreciable no está en las tramas sino en la simpatía del reparto, y el ingenio de los guiones, que hace que sea una serie dinámica y divertida.

[Libro] Las recetas perdidas de la taberna Kamogawa – Hisashi Kashiwai

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Fotografías tomadas en las calles de Kioto durante el primer viaje a Japón.

Mientras preparaba las fotografías para ilustrar esta entrada, me he dado cuenta de que me gustaría visitar Kioto, la antigua capital imperial del País del Sol Naciente. Ciudad capital es el significado de su nombre, o al menos el que sugieren los kanji con los que se escribe, 京都. Frente a Tokio, cuyo nombre comparte uno de los kanji, 東京, pero no el otro que nos indica que la actual capital japonesa e la Capital oriental del país. Pues eso, que ya me he puesto a divagar. El caso es que aunque me gustaría volver, hay algo que me echa para atrás. La enorme masificación turística que en once años ha sufrido la ciudad. Y no es que no hubiese gente en 2014, que la había; pero encontramos momentos en los que esa gente formaba parte del ambiente, y otros en los que la podías evitar o se hacía más imperceptible. Me cuentan que eso ya no es así. La cuestión es que la novela Hisashi Kashiwai que os traigo aquí transcurre en Kioto, no lejos del curso del río Kamo, Kamogawa 鴨川 en japonés, el río de los patos salvajes. Kashiwai… un dentista de Kioto metido a escritor.

A quien siga estas página con frecuencia le sonará el título y el autor. Por es el tercer volumen de una serie escrita por el mismo escritor, con la misma estructura y similar contenido. No se complica la fórmula. Una vez que se comprueba que funciona… a seguir con ella. Leí los dos primeros volúmenes el año pasado, uno en primavera y otro en otoño, y me resultaron simpático. Siguen una fórmula que he encontrado en varias ocasiones en la literatura japonesa y de algún otro país asiático. Un lugar perdido en la ciudad en el que suceden pequeñas historias cotidianas, siempre con un toque de calidez humana y buen rollo generalizado. Conocí el restaurante de la medianoche a través de Netflix. El café Funikuri Fuikura en un vuelo intercontinental y luego leyéndolo en su versión literaria en la que se inspiró la película. La librería Morisaki no seguía exactamente el mismo esquema, pero sí se apuntaba al mismo espíritu. Y también tuve una mala experiencia en cómo una autora surcoreana utilizaba la misma fórmula para una novela con pretensiones, pero extremadamente plana y sin profundidad.

Para quien no conozca las dos primeras entregas, en Kioto cerca del río Kamo, se encuentra la taberna Kamogawa, una pequeña casa de comidas que pasa desapercibida en el entorno, sin más indicaciones, y que funciona como una peculiar agencia de detectives, llevada por un padre, antiguo policía viudo metido a cocinero, y su simpática hija. Allí reciben a clientes que quieren volver un plato de su pasado, pero que ya no pueden volver a la situación o al lugar en el que lo comían. Y nuestros particulares detectives reconstruyen la historia y se lo preparan. Con fidelidad. Cada «caso» se acompaña de una historia personal que tiene que ver con las nostalgia, la pérdida, el arrepentimiento o simplemente recuperar lo que el paso del tiempo nos deja en la distancia. Los tres libros siguen el mismo esquema, con seis historias cada uno, y lo mismo son tres, que podría ser uno con dieciocho historias.

Cuando vi que estaba disponible, por un momento pensé que ya tenía bastante. pero lo cierto es que es una lectura tan amable que,.. ¿por qué no? Así que lo leí también. Ya no ha lugar a la sorpresa. Es previsible. Pero relaja. Y pone de buen humor. Lo único que hecho en falta es que en un momento dado, el autor deje la fórmula, pero no abandone a los caracteres, y se dedique a contarnos la historia de este padre y esta hija. Bien la de su pasado que vamos intuyendo, bien la de su presente, o la de su futuro. Porque vamos,… yo es que estoy enamorado de Koishi, la hija. … … … Mientras escribo esto compruebo en internet que las versiones originales en japonés van ya por la 10ª entrega… buffffff…

[Cine] The Thursday Murder Club (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. La acción de la novela/película transcurre en la ciudad ficticia de Fairhaven, en el condado de Kent, Inglaterra. Obviamente, uno no puede visitar un lugar ficticio, pero Canterbury también está en el condado de Kent, como su propio nombre indica.

The Thursday Murder Club (2025; 38/20250828)

Recupero el comentario de la película que me salté hace unos días, una película de reciente estreno en Netflix, que adapta una famosa novela de este género que se ha puesto de moda y se ha dado en llamar «cozy crime» o «cozy mistery». Novelas detectivescas o policiacas que se caracterizan por un tono ligero, amable, con un tono de comedia, con protagonistas simpáticos, muchas veces no profesionales de la acción detectivesca. En realidad, es un género que tiene ya sus años, pero que parece que ha revivido últimamente. Incluso yo he leído la novela, tras la recomendación de una compañera de trabajo. Aunque la novela me entretuvo, no hubiera pensado yo que me fuese a interesar especialmente la película, porque tampoco es que acabara entusiasmado con la lectura. Simplemente, una lectura intrascendente y amable. Así que cuando me enteré que con Chris Columbus como director nos llegaba esta película…

… a pesar de que Columbus no me entusiasma, el reparto me parecía excepcional. Me parecía muy difícil que este grupo de veteranísimos intérpretes, la mayor parte de ellos británicos, no sacasen adelante la película. La trama… pues ya la comenté en su momento, cuando la novela. En una residencia para personas mayores de absoluto lujo en algún lugar del sur de Inglaterra, se comete un crimen, al mismo tiempo que los especuladores inmobiliarios amenazan con cargarse la residencia. Pero allí está el Club del Crimen de los Jueves (Helen Mirren, Pierce Brosnan, Ben Kingsley, Celia Imrie), dispuesto a resolver un crimen actual y no ha entretenerse con viejos casos sin resolver. Lo harán cola colaboración de una joven agente de policía (Naomi Ackie), poco valorada por sus jefes. Y enfrente tendrán a malvados como Tom Ellis o David Tennant. Y otros secundarios de ringo rango como Jonathan Pryce.

No perderé mucho tiempo en comentar una película que se defiende sola gracias al reparto, lleno de desparpajo, simpatía y oficio, en el que destaca especialmente Mirren, como de costumbre, pero sin desmerecer ni un pelo a cualquier de los demás. Columbus se limita a tirar de oficio para hacer una realización razonablemente adecuada para que el elenco se luzca, al mismo tiempo que, probablemente, se lo pasa de miedo con este trabajo, y el público se entretenga con espectáculo amable y palomitero. Ideal para familias que cenan en casa el fin de semana, piden comida a domicilio para no trabajar demasiado y se entretienen con ella.

¿Es recomendable? Sí, por qué no. Creo que ya lo he dejado claro. Esta no va a ser una película que opte a los Oscar ni nada por el estilo. No tiene mayores pretensiones. Al fin y al cabo, ese es el tipo de cine que ha hecho Columbus a lo largo de su carrera. Y si encima hay un buen trabajo actoral, y cuando termina te deja de buen humor, ¿qué más quieres pedir? Pues eso. Ahora bien, dentro de un tiempo no será más que un ligero recuerdo agradable… salvo que decidan que hay material para segundas partes y vuelvan por sus fueros. Pero, ¿es necesarios? Ya no lo tengo tan claro. Y me voy a tener que poner las pilas, porque aun tengo dos estrenos vistos pendientes de comentario… Tendré que seguir con dos entradas cinematográficas a la semana, en una segunda quincena de septiembre en la que probablemente me falte el tiempo para muchas cosas.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; en los entresijos del poder, entre humor y asesinatos

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. No he estado en Washington D. C. Y con la mala gente que reside por allí ahora, no me apetece mucho. Así que ilustraré la entrada con otro edificio bien conocido de trascendencia política, pero que está en Nueva York.

Leía ayer un artículo, relativamente pesimista, aunque escrito con humor, no he guardado el enlace y me da pereza ponerme a buscarlo, en el que se reflexionaba sobre el hecho de que en estos momentos las tras superpotencias que hay en el mundo, EE. UU., China y Rusia, están gobernadas, en su más alta magistratura, sus presidentes, o como lo llamen los chinos… espera que lo busco,… sí es el presidente, aparte de un montón de cargos más que indican que es el mandamás,… como decía, esta gente son tiranos totalitarios, unos con una realización efectiva de esta figura, y otro, intentándolo mientras se carga lo que quede de la democracia y el estado de derecho en su país… que ha presumido de ser el líder del «mundo libre» desde hace casi un siglo. Manda «güevos» que decía el presidente de las cortes aquel.

El caso es que no han faltado las representaciones del poder en la televisión. En forma de dramas o de comedias. Que, curiosamente, pocas veces me han interesado realmente. El drama político sólo me engancha a medias. Aunque haya algunos muy buenos. Pero quizá por esas carencias de mi parte, no estoy enlazando ninguno, ni de forma interna en este Cuaderno de Ruta, ni de forma externa a las referencias habituales en materia de cine y televisión.

Recientemente tuve ocasión de ver en Netflix uno de estos dramas, que en realidad está presentado en clave de comedia. También en conjunción con otro género que se ha puesto muy de moda últimamente, la whodunit en clave de comedia con reparto coral, y con un protagonista, el detective, que es peculiar, listo y que siempre triunfa. Poirots posmodernos que tienen su gracia, salvo que se acabe abusando del género. Cosa bastante probable. Todo empezó con una película para la pantalla grande, que ya ha tenido alguna secuela que ya me dejó a mí un tanto frío. Lo que digo de «abusar del género». No es que antes no hubiera producciones de este género… es que se ha puesto de moda de nuevo. La serie es The Residence, y la residencia del título no es otra que La Casa Blanca, escenario del crimen.

Durante una cena de estado en la residencia del presidente de los EE. UU. se produce el asesinato de un alto responsable de los servicios domésticos y hosteleros del lugar. Los responsables de resolver el caso son los miembros de la policía de Washington D. C. Pero sintiendo que les viene grande la situación, buscan la ayuda de una excéntrica detective (Uzo Aduba), que coincide que es una ornitóloga aficiónala y fanática. Y que tiene unas horas para descubrir el responsable del crimen mientras están retenidos en La Casa Blanca todos los invitados, de mayor o menor rango.

La serie es entretenida. Tiene detrás una conocida factoría de realización de series, por lo que no habrán faltado equipos de guionistas para pulir la historia. Aunque una abundancia de escritores no siempre garantiza un buen guion final. De hecho… bueno, vamos a dejarlo estar. El caso es que está bien. Creo que podría haber tenido un poco más de mala baba. Más ironía. O adentrarse en la comedia negra. Y quizá pierde la oportunidad de poner en solfa las «cabezas coronadas» aunque sean durante cuatro años y (presuntamente) por el voto popular. Pero yo me divertí. No está mal. Pero lo que digo… ¿por qué tengo la sensación de que han perdido la ocasión de haber hecho algo con más enjundia? Cosas que pasan.

[Libro] Las deliciosas historias de la taberna Kamogawa – Hisashi Kashiwai

Literatura

Leí la «primera parte» de estas historias «detectivesco-gastronómicas» hace unos meses, hacia el final de la primavera, durante el viaje de vacaciones a Japón. Y leí esta «segunda parte» al principio del otoño, durante el viaje de vacaciones a Singapur. No es que me entusiasmaran tanto en su momento las historias del primer libro, escrito por Hisashi Kashiwai, como para que tuviese tantas ganas de volver a ellas. Simplemente, es una lectura amable, muy adecuada para un viaje, en el que no siempre puedes concentrarte todo lo que desearías, y tampoco buscas lecturas especialmente densas o profundas.

Entrecomillo lo de «primera parte» y «segunda parte» porque realmente podrían formar todas ellas parte de un único volumen. Son historias cortas con el mismo esquema. Comienzan con una persona caminando más o menos despistada por uno de los barrios próximos al río Kamo en Kioto, buscando una pequeña taberna sin identificaciones en la fachada. Allí, un cocinero con su hija atienden a los comensales, al mismo tiempo que ofrecen un peculiar servicio de detectives. La persona les solicita que reproduzcan un plato de comida, de su pasado, que les evoca especiales recuerdos, los liga a determinadas personas, o tiene un especial significado en su vida. Dos semanas más tardes, vuelven,… y el plato está allí cocinado. La estructura de los relatos es siempre la misma, y todas las historias buscan destacar la humanidad de los que allí se acercan, que reflexionan sobre sus errores, añoran a sus seres queridos, o quieren volver a conectar con su pasado. Son historias «buenrollistas», que buscan dar un poco de calidez a la vida.

Así por lo tanto, lo que sobre ellas opiné hace cinco meses, sigue siendo válido. Si acaso, en esta tanda conocemos algo más sobre los dos personajes principales, el cocinero y su hija. Su añoranza por la esposa y madre fallecida, el pasado como policía del cocinero, la existencia de algún pretendiente para la hija, treintañera y aparentemente soltera recalcitrante,… cositas que nos permite empatizar algo más con ellos.

Como dije entonces, y como he venido dejando claro en los párrafos anteriores, no es la octava maravilla de la literatura, pero es un lectura simpática que te deja de buen humor. Y que invita a volver a Kioto y perderse entre las callejuelas próximas al río Kamo, por si uno encuentra el shokudō 食堂, donde picar una selección de platos seleccionados por el propio cocinero y todos deliciosos. Que pena que Kioto se haya convertido en un tourist trap que puede agobiar por la cantidad de gente que la visita.

[Libro] La canción de las sombras – John Connolly

Literatura

Las pequeñas vacaciones de Pascua supusieron un cambio en mi dinámica lectora. Junto con algunos cambios en mi rutina diaria, que también contribuyen a encontrar algún rato más para concentrarme en la lectura, aunque sea media hora. Por ello, se me han acumulado varios libros para comentar. Poco a poco irán apareciendo en estas página. Además, en mayo disfrutaré de tres semanas de vacaciones. Y en los viajes siempre leo más… especialmente cuando pasas muchas horas metido en un avión, como espero que suceda a partir del mediados de mayo. Pero ahora vamos con un libro que debí comprar de oferta, muy de oferta, hace ya tres años, y que se había quedado en lista de espera de un modo más o menos indefinido. Es del irlandés John Connolly, y pertenece a una larga serie de libros dedicados al detective privado Charlie Parker. Es, nada más y nada menos, el número 14 de 23, y fue publicado en 2014. Nada que ver con el saxofonista de jazz del mismo nombre. Mucho más interesante para mí como ya comentaré.

El campo de concentración de Auschwitz servirá para orientar el tema de la novela de hoy.

El tal Parker es un detective privado, antiguo policía, que está convaleciente de unas graves heridas de bala que casi se lo llevan al otro barrio. Y para recuperarse, alquila una casita en la costa de Maine, Estados Unidos. Allí se instala también una madre joven, soltera, con su hija. Y allí aparece un cadáver, sobre el que se duda si es un suicidio o un asesinato. Al mismo tiempo, una familia muere en un incendio en otra localidad de la región; toda la familia menos el hijo mayor de 17 años, que es principal sospechoso. Pero entre la colonia de inmigrantes alemanes de la zona, algunos judíos que huyeron de la Alemania nazi, otros… los que llegaron por diversas rutas tras la debacle del régimen nazi, hay secretos y mentiras en abundancia que pueden explicar lo sucedido. Y Parker, que parece que atrae los problemas, se encuentra en medio de un caso mucho más complejo de lo que parece.

Como hace ya más de tres años que lo adquirí en las ofertas del día de mi tienda de libros electrónicos habitual, no puedo recordar qué me hizo comprarlo. Además del precio. Relativamente económico. Pero es uno de esos libros de novela negra que pretenden inspirarse en los clásicos del género, pero que son formulaicos. Hay párrafos o diálogos que me dan la impresión de que ya los he leído con antelación. Esas frases, esos dichos, esas descripciones que parecen ser utilizados por un cierto tipo de autores de forma sistemática para rellenar sus relatos. Y esas descripciones detalladas de los sitios y las cosas que hacen y que no tienen absolutamente nada que ver con la trama, ni aportan nada a la comprensión del entorno, ni de la personalidad de los que interactúan. ¿Qué me importa a mí si toma tal o cual otra marca de cerveza si eso no tiene nada que ver con nada de lo que está pasando y no tengo ni idea de qué marcas de cerveza se consumen en Nueva Inglaterra y se me va a olvidar? El detalle tonto.

Cuando lo acabé y lo indiqué en Goodreads le puse un aprobado porque cumplió su misión básica de entretener los tiempos muertos y los desplazamientos durante los viajes de las vacaciones. Pero así, pensándolo bien, este libro es más bien malo, por mucho que haya vendido mucho y tenga sus fans. Con un tema sensacionalista, pero que ha sido ya muy trillado en la ficción, la de los malvados nazis que se refugiaron en los Estados Unidos, y los judíos que van a por ellos, la originalidad brilla por su ausencia. Y encima… en medio de la violencia, que no falta, aparecen fantasmas que protegen al protagonista del festejo… Para mear y no echar gota. Si me pierdo me encontrarán escuchando los maravillosos solos de Charlie Parker, pero no interesado en las aventuras del detective Charlie Parker.

[Libro] Seven of infinities – Aliette de Bodard

Literatura

Hace menos de un año, en mis vacaciones de principios de otoño, leí un primer libro de Aliette de Bodard, una novela corta, una aventura espacial mezclada con trama detectivesca, que se sitúa el universo de Xuya, común a una serie de obras de la autora norteamericana de origen francovietnamita. Este universo se caracteriza por una civilización humana con una cultura de inspiración vietnamita. O en general con elementos culturales propios del Asia oriental, y su triada de sistemas de creencias y/o filosóficos más importantes, confucianismo, budismo y taoísmo, más o menos sincretizados entre sí y con las creencias o religiones tradicionales o populares de los países de lo que viene siendo llamada últimamente la esfera cultural del Asía oriental (por favor, no confundir con la Esfera de coprosperidad del Gran Asia Oriental, concepto de propaganda del régimen autoritario militarista japonés de la primera mitad del siglo XX que pretendía justificar la política expansionista e imperialista del País del Sol Naciente) La novela me entretuvo… pero sin excesivos entusiasmos.

Sigo usando mis viajes por China, en concreto la isla de Lantau en Hong Kong, para ilustrar las entradas sobre las novelas del universo de Xuya.

A pesar de que no consiguió entusiasmarme, ya comenté en su momento que el universo en el que se desarrollaba me intrigaba. y que pensaba darle una segunda oportunidad, lo que ha sucedido en este libro que comento hoy. Volvemos a movernos en el mismo universo. Volvemos a una historia detectivesca. Volvemos a una protagonista que es este particular híbrido de inteligencia humana y nave espacial que se da en este universo. Volvemos a esa sociedad más bien poco o nada democrática, con un sistema de castas basados en el concepto del confucianismo de sociedad jerárquica dominada por los eruditos, por los instruidos, por los académicos, que acceden a los puestos del funcionariado y del poder. En este entorno, una erudita modificada artificialmente con los recuerdos de una figura de relieve en la cultura y el conocimiento se encarga de formar a una discípula, hija de una heroína del imperio muerta en su desempeño del deber durante una guerra. Cuando aparece muerta otra persona, una ladrona, vinculada al pasado de la maestra. Y al mismo tiempo entra en juego una de las naves sintientes, que pretende resolver los problemas, cuando más bien los complica [me cuesta pensar como traducir mindship, mente-nave; parece que en las recientes traducciones de estas obras al castellano se ha optado por naves mentales]

Leo recientemente que la primera novela que leí del universo de Xuya estaría inspirada por Sherlock Holmes… no caí en ello cuando la leí,… y la segunda estaría inspirada por Arsène Lupin, el ladrón de guante blanco que ha renunciado a la violencia, pero nunca a la galantería y a la conquista amorosa. Tampoco me cosqué de ello hasta que no lo leí en un artículo. Pues vale. Lo que si es cierto es que entre Seven of infinities y The tea master and the detective hay un importante salto en mi grado de diversión y entretenimiento. Aprecio mucho más la novela que nos ocupa que la anterior. La primera me pareció entretenida y con posibilidades, pero en esta se desarrollan esas posibilidades, al mismo tiempo que resulta mucho más fácil empatizar con sus protagonistas. Y su trama, donde se mezcla la intriga con el romance galante, es mucho más amena, sin que sea superficial, ya que obviamente de Bodard adopta una postura feminista construyendo personajes femeninos fuertes, aunque no perfectos.

Como vemos, las novelas cortas se desarrollan en el mismo universo, sobre cuya concepción la propia escritora ha escrito en abundancia; una ucronía sobre lo que hubiera sucedido si el imperio chino no se hubiera retraído sobre sí mismo en el siglo XV y se hubiera lanzado a la exploración, llegando a los que hoy llamamos América antes que los europeos con Colón. Lo cierto es que esa forma de imaginar el universo de ficción puede ser interesante… pero no es necesaria para imaginar y disfrutar de la novela. Muy recomendable.

[Cine] The pale blue eye (2022)

Cine

The pale blue eye (2022; 04/20230115)

En las próximas semanas se esperan numerosos e interesantes estrenos. Pero esta semana pasada no sucedió nada realmente destacable en la cartelera zaragozana. Bueno… hay una película que me gustaría ver, para ver como evoluciona su protagonista, una actriz joven que ha mostrado buenas maneras. Pero sus horarios son limitados en versión original, muy tardíos, y el tema que trata no me interesa tanto. Por ello, y aprovechando un rato de compañía en casa, nos dedicamos a un estreno en plataforma de contenidos en internet. Así que afrontamos un policiaco de época en Netflix, dirigido por Scott Cooper, de quien solo recuerdo, vagamente, una película, que no me entusiasmó. Pero el reparto de la de hoy parecía interesante…. y tal… En la versión doblada, la película lleva el estúpido y anodino título de Los crímenes de la academia.

West Point, sea la ciudad sea la academia militar, está situada a orillas del río Hudson, que llega al mar en la ciudad de Nueva York. Por ello ilustro la entrada con fotografías del curso final del Hudson, en el extremo sur de la isla de Manhattan.

Situada la acción hacia 1830, un policía de Nueva York (Christian Bale) retirado que vive solitario en West Point es reclamado por el superintendente de la academia militar norteamericana (Timothy Spall), situada en esta población, a orillas del río Hudson, para aclara un complejo crimen, en el que un cadete aparece ahorcado, para luego su cuerpo ser profanado extrayéndole el corazón. Allí coincidirá con el joven poeta Edgar Allan Poe (Harry Melling) que le ayudará en sus investigaciones, al mismo tiempo que este se derrite por los huesitos de Lea (Lucy Boynton), la hija del médico de la academia (Toby Jones) y de su misteriosa esposa (Gillian Anderson). El policía vive amargado por tragedias familiares pasadas, de las que solo encuentra cierto consuelo en brazos de la posadera del lugar (Charlotte Gainsbourg) y del vino y la cerveza que sirve Pépé (Robert Duvall) en la posada donde trabaja.

Vamos a ver… si he mencionado el reparto con tanto detalle en la sinopsis que he redactado de la película es para que comprobéis que la película no deja de tener alicientes a priori. El reparto es realmente prestigioso, e invita a verla. La realidad es que la mayor parte de esos prestigiosos intérpretes hacen papeles muy pequeñitos, ya que quienes permanecen en pantalla casi constantemente es Bale y, en menor medida pero mucho, Melling. Con una producción cuidada, con un ambiente frío, nos metemos en una investigación policiaca que… se hace mucho más rebuscada y retorcida de lo necesario, olvidándose de desarrollar los temas que lleva implícitos la historia con una mínima profundidad. La película es una adaptación de una novela histórica de misterio, de un autor que no he leído ni ganas que me han entrado, probablemente con vocación de producción de best-sellers de género. Y que como es habitual en estos libros se caracterizan más por sus apariencias y ser fáciles de leer que por su profundidad. Supongo. Porque eso es lo que deja traslucir la película.

La película se deja ver, aunque mi aprobado me lo he pensada mucho, porque desde luego es por los pelos. Sus más de dos horas se antojan largas. Sus interpretaciones son faenas de aliño, propias de actores con calidad, pero sin más. Y la falta de un guion razonablemente bien engranado, hace que esté a punto de descarrilar en varias ocasiones. El hecho de que la aparente resolución del misterio llegue a falta de media hora para el final de la película ya nos anuncia un final tramposo, ya que de repente aparece la verdadera resolución del misterio que convierte, por detalles que no vamos a referir aquí, en incongruente lo que hemos visto a parte en la media hora que nos lleva a esa aparente pero falsa resolución del misterio. No descarto que en un futuro, esas tres estrellas que indico como valoración subjetiva, si es que vuelvo a pensar en la película, se conviertan en dos. Nos entretuvo mientras la vimos, pero no perdurará en la memoria. Mucho talento malgastado en esta producción de Netflix.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Libro] The Tea Master and the Detective – Aliette de Bodard

Literatura

Aliette de Bodard es una escritora de ascendencia francesa y vietnamita, que nació en Nueva York, que creció en París, que tiene el francés como lengua materna, pero que desarrolla su carrera literaria en el ámbito de la ciencia ficción en lengua inglesa. Y poco o nada sabía de esta escritora hasta hace un par de meses, cuando en una cuenta de Twitter sobre literatura fantástica y de ciencia ficción [nunca me ha convencido la mezcla de ambos géneros] comentaron con alegría la publicación en castellano y en un mismo volumen de un par de sus novelas cortas con premios prestigiosos. Y me pico el gusanillo e investigué. Y descubrí que se podría adquirir dicho volumen a partir de una determinada fecha del mes de octubre pasado y sin opción a formato electrónico por casi 20 euros. Mientras que la versión original en inglés de cada una de estas novelas cortas en formato electrónico cuesta menos de cuatro euros y tres euros y medio cada una.

Algún día dispondré de fotografías de ambiente vietnamita. Hasta que llegue ese día… bueno, usaré para ilustrar esta entrada algunas fotos realizadas a orillas del Lago del Oeste en la animada y agradable ciudad china de Huangzhou.

Aprendan ustedes idiomas. A la larga sale rentable. Habrá quienes me acusen de falta de apoyo y solidaridad con la industria editorial española. Especialmente con las editoriales pequeñas, independientes o monográficas. Aunque se podría hablar de la falta de apoyo y solidaridad de esta industria con los lectores y con el fomento de la lectura. De la falta de adaptación a los tiempos modernos… ¿de verdad que no hay edición en formato electrónico? Y otras consideraciones. En cualquier caso, me puse a la tarea de comprobar los motivos del entusiasmo sobre la obra de esta escritora tan internacional.

La primera de las dos novelas cortas, la otra la tengo en espera, pertenece al género aventura espacial hibridada con el género detectivesco. En un universo con una cultura derivada del Asia oriental, con grandes desigualdades en el que domina una clase pudiente de eruditos y académicos, todo muy confucionista, que viaja por el espacio o transporta sus mercancías usando unas naves espaciales sintientes. Y, a modo de extraño Holmes y Watson, una detective que se dedica a preparar y vender tés e infusiones especiales cuando no tiene casos, se alía con una de estas naves para investigar un asesinato en una nave perdida en el espacio profundo.

He de decir que me costó entrar en la historia. Algunas de las referencias culturales en las que se mueve ese ficticio universo interplanetario o interestelar, proceden de la cultura vietnamita, con la que no estoy familiarizado. Y a pesar de su corta duración, la novela se toma su tiempo en plantear en toda su profundidad el misterio que acompaña a la muerte y el asesinato y sus consecuencias. Pero indudablemente es una historia que combina la presunta «ligereza» de una whodunit con otros temas con mayor profundidad y complejidad en su desarrollo. De momento, esta escritora y este universo están pendientes de una calificación definitiva sobre mi afinidad hacia ellos, aunque la impresión general es favorable. Cuando consiga volver a engancharme a la lectura y leer la segunda de las novelas cortas, ya os contaré. Porque por lo que sé, se desarrolla en el mismo universo. Pero no tengo claro que sean los mismos protagonistas. Veremos, que dijo un ciego a otro ciego.