Hermanos de sangre (TV)

Televisión

Hermanos de sangre (Band of Brothers, 2001). Serie de televisión.

Desde hace tiempo tenía pendiente de ver esta serie de 10 capítulos, que para muchos está considerada como una de las mejores de televisión de la historia, y del género bélico en particular. Bueno, tampoco es que haya muchas de este género, pero… Al mismo tiempo, sentía una cierta reticencia debida a los productores ejecutivos de la serie, Steven Spielberg y Tom Hanks. Este dúo fue clave en la película bélica por excelencia del director norteamericano, Salvar al soldado Ryan, que fue protagonizada por el oscarizado actor.

Salvar al soldado Ryan siempre ha sido una película que ha generado en mí sensaciones contradictorias. Por un lado, es innegable que hay mucho, muchísimo cine en este filme, de una factura formal impecable, con una excelente dirección de actores, y elevando el cine bélico a un nivel no visto hasta ese momento, que ha marcado otras películas posteriores. Pero por otro lado, la ambigüedad ética de los planteamientos del director, a ratos parece que denosta la guerra por las atrocidades que se cometen, a ratos la glorifica y glorifica los comportamientos de los militares siempre que sean «los míos», los de su bando, me dejó un sabor de boca amargo, especialmente intensificado por el nefasto final de la película. En realidad, Spielberg es un gran director especializado en finales nefastos, desde mi humilde punto de vista. Y con estos prejuicios, me he enfrentado a esta serie de televisión tan prestigiada y ya convertida en un clásico.

Pues bien, muchos de los pros y muchos de los contras que le pongo a la película comentada en el párrafo anterior valen para la serie que nos ocupa. La factura de la serie es impecable. Estructurada en 10 episodios de gran coherencia interna y elevada (aunque no total) coherencia global, nos muestra las andanzas de la compañía E («easy») del 2º batallón del 506º regimiento de infantería paracaidista de la 101º división aerotransportada del ejército de tierra de los Estados Unidos durante la 2ª Guerra Mundial. Desde su formación y entrenamiento en los EE.UU. hasta el final de la guerra. Esta compañía era una unidad de infantería de asalto, lo que hizo que se viera metida en los ajos más gordos de las operaciones del ejercito norteamericano en el frente occidental del teatro europeo, desde el Desembarco en Normandía, pasando por la Operación Market-Garden y la Batalla de las Ardenas, hasta la toma de Berchtesgarden, y su actividad como unidad de ocupación en Zell am Zee (Austria).

Cada uno de los episodios narra una de las peripecias más importantes de la compañía, pero centrándose en alguno de los componentes. En una en el teniente que se ve obligado a tomar el mando de la compañía tras la desaparición del oficial al mando en el lanzamiento sobre Cotentin, en otra en las dificultades del sanitario para atender a los numerosos heridos en el cerco a Bastogne, en aquella en el oficial de inteligencia con problemas de alcoholismo cuando descubren los campos de exterminio alemanes, etc.

La realización es impecable. Los diversos directores de los 10 episodios, ninguno de ellos dirigido por Spielberg pero si por Tom Hanks, mantienen una coherencia visual y rítmica muy notable. El diseño de producción es perfecto, con una ambientación envidiable, y un realismo absoluto, que impacta pero no suscita rechazo en los momentos más sangrientos y más crudos gracias a la juiciosa fotografía, basada en tonos desaturados, siguiendo la estela de Salvar al Soldado Ryan.

Por supuesto, el problema me viene cuando me presentan la idea de un grupo humano como «hermanos de sangre», adaptación del inglés band of brothers, tomado del discurso de Enrique V en la obra del mismo título de Shakespeare, cuando arenga a las tropas británicas, aparentemente muy inferiores a las francesas, antes de la batalla de Agincourt, en plena Guerra de los 100 años. Esta serie es una glorificación de la vida y de la camaradería militar, apenas manchada por las ocasionales apariciones de ejecuciones de prisioneros arbitrarias, de la acumulación del botín de campaña, etc. Incluso las relaciones sexuales con las alemanas de los territorios tomados parecen consecuencia de lo majos que son los soldados, y no de la necesidad de las mujeres de obtener comida y protección, y del aprovechamiento por parte de los militares de esta necesidad. Parece que sólo violan y prostituyen los «malos». Los «buenos» son «tan majos» que «ligan» con cualquiera. Falta un sentido crítico hacia lo que es un militar en guerra, que hace que al final parece que te hayan contado un cuento de aventuras más que la realidad de una guerra, dura y cruel como fue la que nos presenta la serie. Volvemos a la ambigüedad moral de Spielberg y compañía. Volvemos a esa necesidad de los norteamericanos de idealizar a sus «héroes», en lugar de presentar el auténtico carácter del ser humano en guerra, que en contadas ocasiones está revestido de nobleza. Digan lo que digan. Yo es que lo de los héroes no me lo acabo de creer.

No obstante, la serie en su conjunto es un espectáculo televisivo de primer orden y digno de verse. Sin embargo, me quedo con la honestidad que han mostrado recientemente otros directores como Malick en La delgada línea roja, o Eastwood poniéndose en el lugar del enemigo en Cartas desde Iwo Jima. O en el campo de la televisión, la más reciente Generation Kill sobre la Guerra de Iraq.

Por cierto, que ante el éxito de la serie, ahora viene otra similar situada en el otro gran teatro de operaciones, El Pacífico.

Alpes

Paisajes alpinos en Baviera, cerca de Garmisch-Partenkirchen, como los que los soldados de la Compañía Easy encontraron en Berchtesgarden - Pentax K10D, SMC-DA 70/2,4

Un tipo serio (2009)

Cine

Un tipo serio (A Serious Man, 2009), 8 de enero de 2010.

Primera película del año. Me coge por sorpresa. No me había enterado de que los hermanos Coen, Ethan y Joel, estrenaban filme. Aprovecho un hueco en mi ajetreada semana pasada y, a la improbable hora de las 16:45 de un viernes, me escapo a ver el largometraje en su estreno en las salas de Zaragoza. No sé muy bien que voy a ver. Sólo sé que es de los Coen, una gente que ha hecho películas que me han gustado bastante. Aunque también han hecho algún pestiño.

En uno de los días más fríos del invierno, en el que el termómetro apenas sobrepasa los 0ºC en las horas centrales del día y en el que el cierzo deja una sensación absolutamente gélida, cuatro gatos nos disponemos a ver la película en una de las salas de cine más grandes de la ciudad. No hace mucho que han debido poner la calefacción, y hay que ver el filme con el chaquetón echado por encima. Explico todo esto porque es posible que todo ello influya en mis sensaciones sobre la película. Es decir, que me dejó un poco frío.

Los Coen se dirigen a sus raíces. Una barriada de algún lugar del Medio Oeste de los EE.UU. donde prospera una comunidad judía en algún momento de finales de los 60 o principios de los 70. Allí, un profesor de ciencias universitario se enfrenta a una serie de problemas. Su mujer le engaña con otro y le pide el divorcio, su hijo adolescente aficionado a la «maría», un estudiante que le soborna y chantajea al mismo tiempo para conseguir el aprobado, una primo «raro» apalancado en su casa al que persigue la policía, un hosco y casi hostil vecino, una vecina buenorra y tentadora,… Y los Coen nos van contando las peripecias del profesor, su familia y sus vecinos en un tono que va oscilando entre la comedia, el drama y la tragedia. Una comedia negra, vamos.

Como curiosidad, la historia está precedida por una especie de prólogo, en el que asistimos a una especie de historia de fantasmas en algún lugar de Polonia, en algún momento del pasado, en una comunidad judía. Está rodado en yiddish.

En cuanto a la dirección y la producción, evidentemente se nota la autoría de los dos hermanos. Con oficio para dar y vender, reproducen con esmero un ambiente físico, social y psicológico, y nos van presentando una serie de situaciones que, aunque pecan de inconexas o inconclusas en algunas ocasiones, remedan la historia de un moderno Job.

Los actores no me resultan en absoluto conocidos. El principal es Michael Stuhlbarg, protagonizando la película, con un trabajo notable. Muy notable también es el papel de Sari Lennick, interpretando a la esposa infiel del profesor. El resto, que lo hacen también bastante bien, no me suenan salvo de series televisivas. Bueno… tiene un breve papel de rabino Simon Helberg, el muy grimoso Wolowitz de la serie The Big Bang Theory.

En resumen, una película que tiene indudables virtudes, pero que a mí no me llegó del todo, bien sea porque estaba cansado, por el frío de la sala, o porque los temas del filme no me resultaron atractivos. Cosas que pasan de vez en cuando. Yo le pongo…

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva:
**

Y os dejo con una imagen alusiva a los judíos centroeuropeos.

Cementerio Judío Nuevo - Cracovia

Cementerio judío nuevo de Cracovia, Polonia - Canon EOS 40D, EF 28/1,8 USM

Avatar (2009)

Cine

Avatar (2009), 22 de diciembre de 2009.

Ayer, con tiempo, antes de que las vacaciones escolares hagan estragos palomiteros en las salas de cine, e impidan ver cualquier película con un mínimo de silencio y dignidad, nos fuimos a ver el último producto de James Cameron, ese director tan amado por muchos, pero que para otros no nos parece más que un tipo que consigue hacer películas razonablemente entretenidas gastando mucho, mucho dinero, que luego parece recuperar con creces. Hay que tener en cuenta que, a priori, muchos ya la habían calificado como una revolución en el cine… Eso es mucho decir… Vamos a ver que me ha parecido.

Consideraremos dos partes en mi comentario, la historia que nos cuentan y los aspectos técnicos/tecnológicos de la producción.

La historia no es nada original. Dejémoslo así de claro. Lo primero que se te ocurre es que estás viendo una película «de indios». Sí, los del oeste. Luego, conforme vas siguiendo el filme lo que te parece es que es un refrito de elementos cogidos de diversas películas de mayor o menor prestigio. Veamos cuales:

  • En primer lugar, se me pasó por la cabeza Bailando con lobos. Es la inmediata una vez que te has hecho a la idea de que estás viendo una «de indios». Alguna de mis acompañantes a la sesión le recordó a Pocahontas, pero esta película de animación no la he visto.
  • La estética de los «marines» que protegen los intereses industriales y comerciales de «los malos», sus modos y sus formas, me recordó en gran medida a Starship Troopers, aunque también podría ser heredera de otro producto del propio director, Aliens, una película que nunca he llegado a ver hasta el final, aunque pagué mi entrada en su momento para verla. Aunque no me he arrepentido nunca de ello, por motivos que no vienen al caso.
  • Hemos tenido la posibilidad de ver a Sigourney Weaver haciendo un papel que recuerda mucho, mucho, a su Dian Fossey de Gorilas en la niebla. Quizá más dulce, sin tanta mala leche, pero con resultados similares.
  • Todo el desarrollo de la batalla final en los bosques y en el aire entre un «imperio» tecnológico y una cultura prácticamente paleolítica parece un remake de la batalla en los bosques de Endor que pudimos disfrutar en El retorno del Jedi. De hecho, Pandora parece una reimaginación lujosa de la luna de Endor, y los Na’Vi son una dignificación de aquel infantilismo ridículo que fue la presencia de unos ositos de peluche, los Ewoks, en la trilogía galáctica. Pero por lo demás, los paralelismos en el desarrollo de ambas batallas son aplastantes.

Por lo demás, la historia en su conjunto en de una sencillez absoluta, hasta el punto que roza la simpleza. A ratos parece más un producto infantil que un producto para todos los públicos. Un maniqueísmo absoluto, un ecologismo elemental y de baratillo, situaciones estandarizadas en las interrelaciones de los personajes. Clichés y más clichés. Personajes poco elaborados para una historia simple y dirigida más a las tripas que al cerebro del espectador.

Sin embargo, en su conjunto funciona. El desarrollo de los acontecimientos tiene ritmo, no te aburres en ningún momento, y no se te hace larga, a pesar de que no es necesario que sea una película tan larga.

En el aspecto técnico, hay que aclarar que en su mayor parte es una película de animación generada por ordenador. La interpretación de actores de carne y hueso resulta relativamente anecdótica. Todo lo que importa es la capacidad de desarrollar un mundo y sus personajes con calidad fotográfica, pero eso… cosa de la capacidad de cálculo actual de los ordenadores y la capacidad de imaginar de un amplio equipo de diseñadores gráficos sobre la idea original de la historia de Cameron, que ya hemos visto que tampoco es nada del otro mundo. Con toda seguridad, podemos decir que actualmente es el no va más de la tecnología, aunque tengo la impresión de que aún ha de evolucionar más. La vimos en 3D, y no acabé del todo convencido. Visualmente creo que lo que aporta es un ventaja marginal, y a cambio ves una imagen menos contrastada, más oscura, y con colores menos saturados, lo cual, dado la importancia de los paisajes generados por el ordenador, creo que es una desventaja.

De la interpretación de los actores, no hablaré mucho. Ya he dicho que la considero una película de animación más que otra cosa. Pero en la medida que salen personajes de carne y hueso en un 15 o 20% del filme, podemos decir que aportan lo justo y necesario para el buen funcionamiento del filme.

En resumen, desde mi punto de vista no es un película revolucionaria ni mucho menos. Es un paso más en una evolución tecnológica de la que ya hemos visto varios ejemplos. Lamentablemente, siendo productos que buscan ante todo una ganancia económica brutal, porque han de generar ganancias además de resarcir la tremenda inversión realizada, arriesgan poco en otros aspectos cinematográficos importantes como el guion, el desarrollo de los caracteres, y otras cuestiones. Por ello, en muchas ocasiones resultan decepcionantes. No es el caso. Una vez que uno sabe exactamente qué se va a encontrar, es un espectáculo entretenido, muy divertido, y por lo tanto, razonablemente recomendable. Quizá en párrafos anteriores en cargado las tintas en las críticas, pero es consecuencia lógica de las espectativas generadas. Una opción perfectamente razonable para todos los públicos en estos días de fiesta.

Mi puntuación:

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva:
*** (ó **** si estás muy interesado en el avance tecnológico del cine).

Una película con tantas selvas hay que acompañarla con algo de vegetación, ¿no?

Parc Monceau

Parc Monceau, París (Francia) - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

El ataque de los neutrones mutantes,… o más bien, 2012 (2009)

Cine

2012 (2009), 19 de diciembre de 2009.

Como ayer contaba, el sábado por la tarde hice dos cosas, y la segunda fue imprevista, impensada y, hasta cierto punto, impensable. Había quedado con unos amigos con los que actualmente me veo poco en que nos íbamos al cine, y luego a picar alguna tontada. El caso es que yo llegué con el tiempo muy justo a la cita, por haberme ido a ver la exposición de W. Eugene Smith, que me entretuvo más de lo previsto, y al llegar me dicen que como había mucha gente que habían sacado ya las entradas… Y yo pregunté: «¿Para qué película?» Y sí, efectivamente, para la del título. Para un filme dirigido por el infumable Roland Emmerich, que me había propuesto ignorar, pero que llegados a ese punto o desairaba a mis amigos o la sufría en silencio. Vamos,… como si fuera una hemorroide.

Al poco de empezar ya me dio el ataque de risa tonta. La culpa de la catástrofe que iba a venir era de los neutrinos del sol que se habían vuelto mutantes. Empecé a imaginarme a los neutrinos como los personajes de cierto filme de un distinguido director español venido a menos en su calidad realizadora en los últimos tiempos. Pobres neutrinos, tan sosos ellos habitualmente, que nos atraviesan constantemente como si no existiéramos o como si ellos no existiesen.

Bueno, a partir de ahí, la típica película de catástrofes, con un guion que se le podría haber ocurrido a cualquiera que hubiese visto cualquier otra película de catástrofes, cuyo único aliciente es unos efectos especiales que recrean la catástrofe de forma tan total y absolutamente inverosimil que simplemente te desentiendes de la cosa y a lo único que aspiras es a que deje de hacer tanto ruido. Un ejemplo más de que Hollywood toma al espectador medio por oligofrénico, y algo de razón debe tener porque la gente va a ver estos productos.

De la interpretación ni vamos a hablar. Si da igual. Cualquiera podría haber hecho estos papeles. Además nada tiene sentido, así que.

En resumen, una estupidez creada a base de gastar muchísimo dinero, y que por supuesto no voy a recomendar ni a mis peores enemigos. Quizá no tan rematadamente mala como otros productos del mismo engendrador, pero absolutamente sin interés salvo para devoradores descerebrados de kilos y kilos de palomitas, sal y cocacola.

Dirección: *
Interpretación: *
Valoración subjetiva:
*

Y por cierto, parece que ha muerto Britanny Murphy. Con 32 años. Nunca sabré si realmente era una mala actriz, o sólo una actriz tremendamente desaprovechada, y con desafortunadas elecciones en sus papeles. Me entran dudas. Siempre me pareció ver algún destello de calidad entre tanta morralla que interpretó. Ya nunca lo sabremos.

Vista desde Trocadero

La Torre Eiffel suele ser uno de los monumentos favoritos para mandar a freir espárragos en las películas catastróficas, pero no recuerdo yo ahora si en el engendro este aparece,... no recuerdo, no... - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Definitivamente, Dexter

Televisión

En esta entrada voy a comentar el final de la cuarta temporada de la serie de televisión «Dexter», e inevitablemente hablaré de sucesos ficticios de la acción que «destriparán» el contenido y el desenlace de la misma. Así que, avisados estáis.

Hace tres años, quedé encantado la descubrir uno de los personajes de ficción, televisión y cine incluidos, más atractivos que hasta el momento había conocido. Se trataba de Dexter Morgan (interpretado por Michael C. Hall), técnico forense de la policía metropolitana de Miami (EE.UU.), y asesino en serie justiciero en sus ratos libres. Un sociópata o psicópata carente de empatía y de sentimientos por los que le rodean, tampoco es capaz de sentir remordimientos por sus actos, que si ha conseguido integrarse en la sociedad y pasar desapercibido ha sido gracias al «código» que le inculcó su padre adoptivo, un antiguo policía ya fallecido, y que supo reconocer a tiempo el carácter del adolescente. El «código» consiste en que, ya que no es capaz de eliminar sus instintos homicidas, que los muertos lo merezcan por la propia maldad de sus actos. También incluye el «código» una forma de actuar organizada y planificada, ritualizada incluso, que evite el riesgo de ser descubierto.

Sin embargo, el personaje está muy lejos de tener un carácter plano y excesivamente definido. El personaje, a lo largo de cada una de las cuatro temporadas de 12 capítulos de la serie, ha tenido que evolucionar, enfrentándose a distintos retos o peligros, que en el fondo no eran más que variantes de sí mismo, o espejos ajenos en los que verse a sí mismo.

El personaje principal está acompañado de una serie de personajes secundarios, algunos invitados por una temporada y que suelen representar los obstáculos que debe salvar en su evolución personal, y otros fijos que acompañan en su vida cotidiana al personaje.

Entre estos últimos tenemos que destacar a tres.

Por un lado está Debra (Jennifer Carpenter) su hermana, hija biológica de su padre adoptivo, policía también, una mujer insegura al principio que poco a poco va adquiriendo carácter y presencia en la serie. Las pasa canutas, pero se va sobreponiendo. Poco a poco va atando cabos sobre el pasado, oscuro, de su hermano y de su padre, y se da la paradoja de que cuanto más cercana se siente a Dexter más se convierte en una amenaza para el secreto criminal de su hermano. Y en ese punto nos encontramos al final de la cuarta temporada. Puede ser la que descubra la realidad sobre el protagonista en futuras temporadas.

Por otro lado está Rita (Julie Benz), que empieza siendo una tapadera de respetabilidad al convertirla en su novia. Rita tiene una historia de violencia familiar, con un ex-marido abusador, del cual tiene dos hijos. Nunca está claro hasta que punto Dexter siente algo por Rita. Aunque sí queda claro que de las pocas personas por las que siente algún afecto son los niños. Lo mismo sucede con otros niños que aparecen en la serie. En un momento dado se casan y acaban teniendo un hijo. El final de la cuarta temporada es dramático para Rita. Luego comentaré.

Finalmente, Harry Morgan (James Remar) es el padre adoptivo ya fallecido, que se sigue apareciendo a modo de voz de la conciencia, expresando visualmente y en voz alta los dilemas tal y como los plantea el lado oscuro del personaje. Es el recurso del guion para hacernos llegar los debates interiores que el personaje sufre en las situaciones de conflicto. Hay decir que estos debates interiores, pese a lo que piense alguna gente, no son debates éticos. El personaje carece de ética. Son debates sobre la supervivencia, su propia supervivencia o la de aquellos que son sus apoyos en el difícil anclaje social que se ha fabricado, su familia.

Si las tres primeras temporadas han servido para que, pese a las amenazas que ha sufrido el personaje, su anclaje social y familiar se fuera reafirmando. La cuarta temporada ha hecho saltar por los aires todo esto. El «malo» de la cuarta temporada, otro asesino en serie interpretado magistral e inquietantemente por John Lithgow, ha sido como verse en el espejo de lo que pueda ser dentro de 5, 10 ó 15 años. El duelo entre los dos personajes ha ido «in crescendo» hasta un capítulo final antológico, en el que, si bien nuestro «héroe» consigue acabar con su contrincante, no es sin pagar han tremendo peaje. Éste, con antelación, y Dexter no lo sabe hasta mucho más tarde, ha asesinado a Rita… Los anclajes de Dexter se están rompiendo. Sin su mujer, padre de un niño huérfano, con su hermana reconstruyendo paso a paso el pasado oscuro de su padre… Sospecho que en un futuro veremos un Dexter más oscuro que nunca.

Indudablemente, de las series que están en estos momentos en activo, mi favorita. Sólo pensar la cantidad de meses que faltan para que vuelva de nuevo mi serial-killer favorito, me pone de los nervios.

Os dejo con la enigmática figura de las esculturas en la entra de la estación de metro de Esplanade de la Defense en París. Ciudad donde terminó la segunda temporada de la serie, por cierto…

Esculturas en Esplanade de la Defense

Escultura en la Esplanade de la Defense, París - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Un lugar donde quedarse (2009)

Cine

Un lugar donde quedarse (Away We Go, 2009), 23 de noviembre de 2009.

El principal motivo por el cual hemos ido a ver esta película es por los excelentes antecedentes de  su director, Sam Mendes. No es que haya habido una acogida muy calurosa en su estreno en nuestro país. Las críticas que he leído por ahí han sido más bien tibias. Pero bueno… Es Sam Mendes, y había que verla.

Hay que decir que se trata de una película muy diferente a las anteriores. Tiene el tratamiento, incluso los temas, de lo que habitualmente se llama el cine independiente americano. En este caso una joven pareja, no tan joven, va a tener un hijo por lo que se plantean cómo y dónde van a vivir, que sea el mejor entorno familiar. En su momento se mudaron al lugar donde viven los padres de él, para tener un apoyo, pero estos les anuncian que se van a vivir dos años a Europa. A partir de ahí, comenzarán un periplo que les llevará a Phoenix y Tucson en Arizona, a Madison creo que en Wisconsin, a Montreal en Canadá, a Miami en Florida, y a un lugar indeterminado, donde finalmente establecerán su hogar. En este periplo, revisitarán a sus amigos y familiares, buscando un entorno amigable, que les ofrezca un apoyo ante las dudas y los miedos que les plantea la responsabilidad de la paternidad y del establecimiento de una familia formal.

Por lo tanto, no es una película de acción, sino de diálogos y de reflexión. Un filme que sólo tiene sentido en una sociedad como la norteamericana, donde la movilidad a lo largo de la vida de una persona es normal, frente al sedentarismo europeo, y especialmente el español, donde tanto nos aferramos al lugar de origen. La realización, aunque sencilla, está muy cuidada y en ella abundan los primeros planos de las personas que dialogan, aunque siempre conservando de fondo el entorno, siempre cambiante en el que se mueven.

Los protagonistas absolutos son los dos miembros de la pareja que inician esta particular road-movie (aunque se desplacen de forma diversa, no sólo por carretera). Y están interpretados por los para mí desconocidos John Krasinski y Maya Rudolph, que resuelven la papeleta con buen oficio. Entre los secundarios, los más conocidos son Jeff Daniels en una breve intervención y Maggie Gyllenhaal, siempre sólida actriz, en una exótica intervención. Todos ellos cumplen con buena nota.

En resumen, un pequeño drama con toques de humor y buen rollo general, que no nos cansará ya que dura un poco más de hora y media, hecho con dignidad, y que aunque nos describe una cultura un poco alienígena para los europeos, tampoco disgustará. Una buena opción para pasar una tarde agradable de cine.

Como mi puntuación sobre 10 puntos no me parecía suficientemente discriminativa, paso a una de estrellitas que vendrá a querer decir los siguiente.

***** – Obra maestra imprescindible.
**** – Muy buena, recomendable.
*** – Buena o aceptable, según las preferencias individuales.
** – Floja, sólo apta para fanáticos del tema, de los personajes o de los protagonistas.
* – Mala, no pierdas tu tiempo ni tu dinero.
o – Atentado contra el buen gusto, contra la dignidad; crimen de lesa humanidad.

Y a la película de hoy le pongo:

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***

El ambiente melancólico del filme se acomoda bien a una imagen otoñal como la que os dejo hoy.

Hojas

Hojas otoñales a orillas del Canal Imperial de Aragón a su paso por Zaragoza - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

La fotografía en el cine: Tada, kimi wo aishiteru

Cine, Fotografía

Nueva adición a la página dedicada a la fotografía en el cine. En esta ocasión un filme japonés, prácticamente desconocido por estos lares, y que sin embargo me ha gustado mucho cuando lo he visto en el vídeo de mi casa. Me la ha recomendado un conocido que sabe de mi empeño en ir viendo y reseñando las películas en las que la fotografía tiene una presencia más o menos importante en la historia que cuentan.

En Tada, kimi wo aishiteru nos encontramos con una bonita historia de amor en un triángulo de estudiantes universitarios a los que acompañamos a lo largo de su vida como tales estudiantes. También asistimos a cómo la fotografía es el elemento catalizador para el desarrollo del amor entre dos de ellos. La encuentro muy recomendable. Su título internacional es Heavenly Forest. La reseña la podéis encontrar aquí.

Aerogeneradores

Aerogeneradores en la Hoya de Huesca, tonos suaves y cálidos, como los de la película que hoy recomiendo - Panasonic Lumix GF1, Canon 50/1,8 II (montura de rosca)

Libro: Esperando a Robert Capa

Literatura

Este año he tenido muy presente las figuras de Robert Capa y Gerda Taro. O Andrei Friedmann y Gerta Pohorylle. Como prefiráis. Exiliado, fotógrafos, amantes, idealistas,… Allá por el mes de junio tuve la ocasión de leer, y disfrutar, del Ligeramente desenfocado del fotógrafo húngaro. En septiembre, disfruté también de la exposición de ambos fotógrafos en el Museo Nacional de Arte de Cataluña. Y me compre el catálogo de las fotografías de Taro. De Capa ya tenía hace tiempo algún libro.

Por todo ello, cuando hace unas semanas me enteré de la publicación de una novela se Susana Fortes sobre la relación de la pareja, y a pesar de que suelo esperar a que este tipo de relatos lleguen a su edición de bolsillo, me compré el libro y en las dos últimas semanas he procedido a su lectura.

Esperando a Robert Capa
Susana Fortes
Editorial Planeta, Barcelona 2009
ISBN: 9788408087250

El relato es una novelización de la vida de Gerda Taro desde que la encontramos en el tren que la lleva, exiliada, desde Alemania al París de los años 30 hasta su muerte en la Batalla de Brunete en 1937, centrándose especialmente en la relación que mantuvo con el fotógrafo de origen húngaro, también exilado, Robert Capa.

He de decir, que a pesar del interés que sentía a priori por los personajes, me ha costado terminar de leer la novela. Normalmente, una novela de esta extensión que me enganche la leo en menos de una semana, y esta me ha durado casi dos semanas. No es que esté mal escrita, ni nada de eso. No dudo de las cualidades lingüísticas de la autora. Pero no me ha convencido lo que me ha contado y cómo me lo ha contado. Tengo la sensación de que más que una historia, me ha descrito una serie de imágenes tópicas, basadas muchas veces en fotografías de la época, como postales. Aquí Taro y Capa se conocen/se emborrachan/discuten (táchese lo que no proceda) en tal o cual café/bar/lugar de París que sea. Ahora lo vemos relacionándose con este o aquel intelectual de la época, o en medio de uno u otro acontecimiento social o político del momento. Y así hasta el momento de la contienda civil española. Lo dicho, todo me ha resultado muy tópico. No me ha generado o transmitido las emociones que deberían haber estado ahí.

Las expectativas eran elevadas. Habiendo recibido algún que otro premio, y con reseñas favorables en determinados medios, esperaba más de la novela. Pero, yo soy así. El hecho de que las intenciones sean buenas, de la mayor o menor afinidad ideológica con los personajes o con la autora, para mí no bastan para decidir que un libro me gusta. Y este me ha dejado frío. Es más, por mi simpatía con los personajes, me parece una ocasión perdida.

Una pena. ¿Verdad?

Cementerio Père Lachaise

El cementerio Père-Lachaise de París, donde fue enterrada la fotógrafa alemana con honores de heroína republicana - Panasonic Lumix LX3

The Imaginarium of Doctor Parnassus

Cine

The Imaginarium of Doctor Parnassus (2009), 9 de noviembre de 2009.

Con esta película, que he tenido oportunidad de ver en versión original subititulada en español, el director Terry Gilliam nos transporta de nuevo a un mundo de fantasía. Sobre lo de la versión original he de decir una cosa. Sólo estábamos dos personas en la sala. Era lunea, hacía frío, etc… pero no sé si durará mucho este lujo. Desgraciadamente la falta de cultura al respecto es excesiva, y el doblaje, una lacra más de las que nos dejó el franquismo, se impone en esta sociedad.

Pero volvamos a la película. Como decía, el director nos transporta de nuevo a un mundo de fantasía. Unos cómicos ambulantes presentan todas las noches en las calles de Londres su espectáculo, que esconde grandes sorpresas tras las bambalinas, con poco éxito. El grupo lo conforman un viejo, su hija adolescente, un mozo que recogieron de las calles y un enano socarrón. Poco a poco, nos enteraremos que el viejo hace mil años que comenzó una serie de apuestas con el Diablo, jugándose alternativamente la inmortalidad y la mortalidad. Y que se acerca el momento de que el Diablo se cobre la última de ellas, llevándose a lo más preciado que tiene el viejo. Su hija.

La película sirve para que Gilliam vuelva a derrochar imaginación ofreciéndonos un magnífico espectáculo visual, con la creación de mundos, y de animaciones dignas de los mejores. Es el punto fuerte de la película y el que hace que para muchos nos merezca la pena de sobre el ver este filme. Sin embargo, la película se alarga un poco en exceso, especialmente porque te quedas con la impresión de que la historia no está bien trabada, de que el hilo argumental no está del todo afinado. De hecho, hay momentos hacia el final donde no sabes muy bien que está pasando.

Quizá todo ello se deba a que la producción de la película se vio gravemente afectada por el fallecimiento del que iba a ser uno de sus protagonistas, el malogrado Heath Ledger. Finalmente se terminó utilizando el recurso de que el personaje que interpreta Ledger es a su vez interpretado por otros tres prestigiosos actores cuando pasa al mundo mágico en las bambalinas del teatrillo ambulante. Y éstos son, nada más y nada menos, Johnny Depp, Jude Law y Collin Farrell. La cuestión es que el artificio funciona y la película sale adelante. Claro que en el aspecto de la interpretación son destacables también los dos contendientes en las apuestas, el Doctor Parnassus interpretado por un casi octogenario pero lúcido Christopher Plummer, y el Diablo a quien da forma estupendamente el cantante Tom Waits. El excelente reparto queda completado por la modelo británica Lily Cole, que aporta su particular físico a la hija del Doctor Parnassus, el enamorado de esta interpretado por Andrew Garfield, y Verne Troyer como el enano de la troupe.

Para finalizar, mis recomendaciones. Si se es aficionado a las películas fantásticas, es obligatorio ir a ver este filme, y si puede ser en versión original mejor que mejor. Si el género no es el favorito del espectador, tampoco es una mala apuesta para entretenerse en los fríos días de este mes de noviembre, a pesar de las debilidades argumentales. Yo le pongo un siete, con un seis/siete en la dirección (dudando entre valorar lo bonito de las imágenes o la flojera de la historia) y un ocho en la interpretación.

Leadenhall Market es uno de los escenarios londinenses de la película - Fujifilm Finepix F10

Vaya, VuelVen los ViVarachos lagartos terribles (y no me refiero a los dinosaurios)

Televisión

Pues nada. Que en la televisión yanqui se está contagiando del cine. Y que después del éxito de la versión reimaginada de Galactica, que para que van a pensar en cosas nuevas. Con ir «reimaginando» series antiguas, más o menos casposas, y darles un aire más actual y elegante, todo está resuelto. Y en estas que me entero que estrenan el pilo de… ¡cha-cha-cha-chán!

V

Sí. V. La de los lagartos. Mejor dicho la de las lagartas de cardados imposibles, que se merendaban a los ratones y a los humanos incautos como si tal cosa. Esa. Una de las series más kitsch que se han visto en la televisión mundial.

Reconozco que no puedo opinar con «autoridad» sobre la antigua versión. Me pilló en una época en la que veía poco la televisión. Y además la echaban los sábados. Y los sábados, en aquellos años, tenía cosas mejores que hacer que ver la caja tonta. Así que no recuerdo haber visto nunca un capítulo entero de aquel celebrado culebrón de seudo-ciencia-ficción. Pero mentiría si dijera que no tengo imágenes visuales en mi imaginario particular de lo que era. Más que nada porque fue relativamente omnipresente, especialmente dada la escasa oferta televisiva del momento. O veías eso, o veías el UHF. No había más.

Pero oye. Me picó la curiosidad. Y anoche vi el piloto.

Lo primero, lo importante. Como es costumbre en el mundo del cine y la televisión americanas, cuando se trata de ciencia ficción, las chicas malas están incomparablemente más buenas que las chicas buenas. Y aquí no hay excepciones. Porque la «prota», Morena Baccarin, a quien ya pudimos disfrutar en Firefly, con su pelito corto y su exótica cara brasileña, está como un queso, y mucho más elegante, dónde va usted a parar, que su antecesora de los ochenta. Y la lagarta secundaria, que se liga a los adolescentes,… pues también está estupenda. No sé si esto justificará ver la serie, pero es un hecho.

En segundo lugar, el piloto fue entretenido. Y con algún detalle espectacular como las naves sobrevolando las grandes ciudades. Sí. Ya sé que está muy visto. Pero quedó bien. Aunque supongo que siendo una producción televisiva, en un futuro serán más parcos en efectos. Que no es cuestión de gastar por gastar.

Y además, los rollos de los yanquis. Dale vueltas con el terrorismo. Es que son monomaníacos. Y acabarán sacando a alguno con algún trauma de luchar en Iraq y esas cosas. Pues eso. Que conviene abstraerse un poco. Pero lo que fue la juerga, fue lo de la salud. En plena discusión política en los EE.UU. sobre la conveniencia o no de disponer de un sistema universal de prestación de servicios sanitarios, algo que en Europa hace tiempo que está superado, en general para bien de los ciudadanos, la lagarta lideresa promete en un discurso que implantará servicios sanitarios universales para toda la humanidad. ¿Que? Esta serie,… ¿financiada por el GOP, o qué? ¿Defendiendo los valores propios americanos, es decir, la insolidaridad universal? De chiste. Estos lagartos, además de lagartos, son socialdemócratas, y vete tú a saber si además llegan de Europa. Satánicos, vamos.

Pueril. Americano, vaya.

En fin. A pesar de todo, como he dicho, entretenida. Le daré alguna oportunidad más. Pero mi pronóstico es… reservado. Ya veremos, que dijo un ciego a otro ciego.

¿No eran los lagartos los que escondían sus principales y más peligrosas naves en la cara oculata de la luna? ¿O me equivoco de serie?

Luna y farolas

Cuarto creciente sobre el Parque Grande de Zaragoza - Canon EOS 40D, EF 50/1,8

Millenium 2: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina (2009)

Cine

Millenium 2: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina (Flickan som lecte med elden, 2009), 26 de octubre de 2009.

Nos encontramos con la adaptación del segundo libro de la trilogía Millenium de la que ya hablé en su momento. Por supuesto, en la película también han mantenido el título absurdamente largo y rebuscado del libro, ya que el título original significa simplemente la chica que jugaba con fuego. Título mucho más interesante. Por los diversos significados que puede tener la frase.

En esta ocasión, nos encontramos con que la protagonista, Lisbeth Salander nuevamente interpretada por Noomi Rapace, sin comerlo ni beberlo se ve como sospechosa de un triple crimen que obviamente y desde el principio se ve que ella no ha cometido. A partir de ahí, pasan un sinnúmero de peripecias hasta llegar a un final, que es un cliffhanger de tomo y lomo que se deberá resolver en la tercera entrega. En realidad, para quien haya leído la novela original, la película no supondrá ningún misterio ya que es muy fiel a la misma. La única libertad que se permite es que la novela narra primero lo que pasa desde el punto de vista del periodista (interpretado por Michael Nyqvist) y la policía, y después desde el punto de vista de Lisbeth. En la película todo se va entremezclando, lo cual no es malo para la mayor claridad del relato. También es destacable que el papel de la policía es mucho más secundario en la película que en el libro, lo mismo que sucede con el papel del periodista, coprotagonista en la primera entrega cinematográfica, y aquí convertido en secundario.

Desde mi punto de vista, la realización de este filme, que firma Daniel Alfredson, es más banal, menos cuidada que en la primera entrega. En realidad, me parecía estar viendo un capítulo muy largo de un serial televisivo al uso. De hecho, con posterioridad me he enterado que planean convertir las tres películas, con la adición de material rodado extra en una teleserie. Claro que todo ello creo que no le hace un especial favor a un filme que se hace largo y resulta un poco anodino. Sobre todo porque se centra en los hechos, e ignora de alguna forma lo que podría haberle dado interés a una historia de las que muchos conocerán el resultado, que es la evolución de los personajes, los sentimientos que manifiestan, la angustia de ser perseguido, etc.

Desde el punto de vista interpretativo, aparte de los dos mencionados, aparecen unos cuantos actores y actrices más, todos ellos suecos y por lo tanto desconocidos por estos lares. La protagonista cumple más o menos con lo que se esperaba. Que no era mucho, simplemente una caracterización y una pose suficiente para hacer creible el personaje. Esta menos intensa e interesante que en la primera entrega. El resto, también cumplen con su papel, pero son perfectamente olvidables.

Un entretenimiento más apto para la televisión, poco trascendente, al que como película cinematográfica no le pongo más que un cinco, con la misma nota en la dirección y un seis en la interpretación.

Paso de buscar fotos de Suecia y esas cosas, sigo con lo mío de mi recuperación de fotos parisinas.

Frente a la Maison Européenne de la Photographie

Acceso a la Maison Européenne de la Photographie en París, Francia - Panasonic Lumix LX3

Libro: Maus

Literatura

Esta semana me he dedicado a un género que no frecuento; la historieta seria. O la novela gráfica o relato gráfico que llaman algunos. Allá por mis veintipocos compraba con frecuencia revistas de comics.

Nunca me ha gustado mucho la palabra comic. Su etimología que nos dirige directamente a la comedia hace que mucha gente no sea consciente de que se pueden contar historias serias, dramas o tragedias utilizando este medio. A mucha gente le quita seriedad esa apelación. En España, se ha utilizado mucho, y de hecho está recogido en el diccionario de la RAE, el término tebeo cuyo origen estaba en la revista TBO, que yo leí ocasionalmente en mi infancia y que creo que era una pequeña joya no suficientemente reconocida. Pero este término, por asociación con su origen nos remite más a las revistas de historietas infantiles más que a otra cosa. A un niño se le compran tebeos, pero ningún adulto aficionado al género reconoce leer tebeos. En algunas ocasiones, con la intención de darle carta de respetabilidad y seriedad, para las historietas largas y con un contenido dramático, se utiliza el término de novela gráfica. Aunque parece ser que algunos consideran el término un poco presuntuoso. Entonces, a pesar de que el término historieta, a pesar de ser un diminutivo de historia con las connotaciones que ello conlleva es el término más adecuado.

Retomo la cuestión. Allá por mis ventipocos compraba con frecuencia revistas de historietas, pero lo dejé porque… no sé,… nunca he sido lo suficientemente friqui para engancharme a la mayor parte de las historias que contaban aquellas revistas. Algunas cosas estaban bien,… el Torpedo de Abuli y Bernett lo recuerdo con cariño,… y otras cosillas. Pero durante muchos años, mi único contacto con el género fue mi colección íntegra de Astérix en su idioma original, el francés, que siempre he disfrutado, especialmente mientras la escritura estuvo a cargo del fallecido y difunto Goscinny. Por cierto que tengo que hablar algún día del 50º aniversario del personaje. Posteriormente, por la mala influencia de un buen amigo, me hice también con la colección completa de las historietas de Tintin, también en su idioma original. Pero nada más.

Y he aquí que me he animado a leer lo que algunos llaman un «novela gráfica». Os lo cuento.

Maus: Relato de un superviviente
Art Spiegelman
Ramdon House Mondadori, Reservoir Books
7ª edición, Barcelona 2009
ISBN: 978-84-397-2071-3

El autor, Art Spiegelman, nos lleva a través de sus dibujos a la historia de como su padre, un judío polaco, sobrevivió al holocausto después de pasar por una terrorífica odisea donde de puso en juego constantemente una mezcla de capacidad personal y suerte. Es una narración de la historia real de la familia del autor, pero el tema real del relato, más que una reflexión sobre el propio holocausto es el sentimiento de culpa del superviviente. Un sentido de culpa que en esta ocasión se transfiere de alguna forma del padre al hijo, aunque este nació tras la guerra, por la sombra que sobre su vida proyecta la muerte de su hermano mayor en uno de los guetos de la Polonia ocupada por los alemanes. La historia se cuenta en forma de flashbacks, en los cuales el padre del autor, ya anciano y residiendo en los EE.UU., va relatándole a lo largo de un cierto tiempo sus vivencias durante la guerra. Mientras tanto, asistimos también a los problemas familiares que como consecuencia de aquellas vivencias, sufren en el tiempo actual (años setenta y principios de los ochenta) los protagonistas de la historia.

Uno de los aspectos más curiosos e importantes de la historia es que el autor dibuja a las personas como animales diversos según su nacionalidad o etnia. Los judíos, sea cual sea su nacionalidad, son ratones. Los alemanes, consecuentemente, son gatos. Los polacos no judíos son dibujados como cerdos; lo cual nos habla también de los sentimientos de los protagonistas hacia sus anteriores compatriotas no judíos. No olvidemos que para los judíos el cerdo es un animal impuro. El relato permite comprender un poco mejor el porqué de esto. Otras nacionalidades aparecen eventualmente representadas. Los norteamericanos son perros, un francés aparece representado como una rana (hay una cierta explicación al respecto, ya que la esposa del autor es una francesa, que sin embargo es representada como ratón al estar convertida al judaísmo; pero hay una cierta discusión al respecto en la propia historia), los suecos son renos. Cuando un judío en la Polonia ocupada oculta su condición y se hace pasar por polaco étnico, aparece dibujado con una careta de cerdo. Creo que en su conjunto el recurso es de una potencia tremenda, e influye poderosamente en cómo se va siguiendo y sintiendo el relato.

No me siento muy cualificado en comentar los aspectos estilísticos del dibujo, más allá de lo dicho en el párrafo anterior. No tengo experiencia ni conocimientos suficientes para ello. En cualquier caso, lo que me ha sucedido a mí es que me he metido de lleno en el relato que me ha parecido interesantísimo, y he disfrutado a pesar del dramatismo notablemente de las andanzas de la familia Spiegelman. No me queda por lo tanto otra conclusión que animar a todo el mundo a que se adentren en esta forma literaria y lean este relato de indudable calidad.

La foto de hoy no podía ser de otro sitio…

Cambio de agujas en las vías de acceso al campo de Auschwitz II - Birkenau, Polonia - Canon EOS 40D, EF 24-105/4L IS USM

Cambio de agujas en las vías de acceso al campo de Auschwitz II - Birkenau, Polonia - Canon EOS 40D, EF 24-105/4L IS USM