[Cine] Hamnet (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. En dos ocasiones he pasado por Stratford-upon-Avon, la patria del Bardo. Estas fotos son de la segunda.

Hamnet (2025; 05/20260126)

Probablemente, por las expectativas levantadas por la prensa y la crítica especialidad, la última película de la directora Chloé Zhao era una de las más esperadas de esta temporada. O del año. Del 2025, aunque nos haya llegado a España en enero de 2026. Es cierto que los comentarios de los primeros artículos en los que se le daba por segura ganadora de un Oscar se han enfriado por el ímpetu de otra película de gran éxito el año pasado. La tercera de las que aparecen en el enlace. Pero a pesar de ello, y teniendo en cuenta el interesante reparto de la película, yo tenía muchas ganas de verla.

Zhao nos traslada a la última década del siglo XVI, a la relación entre William Shakespeare (Paul Mescal) con la que sería su esposa, Anne (o Agnes) (Jessie Buckley), a cómo forman su familia, a como es su relación en la que la mayor parte del tiempo viven separados, uno en Londres, la otra en Stratford-upon-Avon, y a como acaban teniendo, a pesar de ello, tres hijos, de los cuales uno, Hamnet (Jacobi Jupe), varón. Y cómo este niño va a fallecer en una de las periódicas epidemias de peste que asolaron Europa, e Inglaterra en particular, en aquellos tiempos.

No podemos afirmar que los hechos que suceden en pantalla fueran reales. De hecho, con toda probabilidad, no. Es una ficción construida a partir de unos hechos. Con quien se casó el dramaturgo, cuantos hijos tuvo, cuándo y cómo murió su hijo varón, el hecho real de que principalmente vivieron separados. Esto ha dado a muchas especulaciones. Se llevaron mal; en otra película ganadora de un Oscar, también bastante ficticia, Anne era la «mala» implícita de la función. O se llevaron bien, especialmente porque cada uno vivió libremente en donde prefirió. Ni una cosa ni otra. Hamlet fue inspirado por la muerte del niño Hamnet. Al principio de la película se nos avisa que son dos grafías para un mismo nombre. Quizá hasta lo pronunciasen de forma muy similar. O no lo fue. Ha habido estudiosos que lo afirmaron y estudiosos que lo negaron. En realidad, todo lo anterior da igual.

Creo que la forma correcta de enfrentarse a la película, si es que hay un única forma correcta de hacerlo, que probablemente no sea así, es asumir la historia libres de prejuicios. Como si Shakespeare no fuera Shakespeare. Simplemente, una reflexión sobre como un padre y una madre afrontan el duelo de la pérdida de un hijo. Un hecho, por cierto, mucho más traumático en estos tiempos que en aquellos. Para los ingleses de aquella época era un hecho que periódicamente llegaban olas epidémicas de peste en las que morían el 50 % de los enfermos, el 20-25 % de la población. Y a seguir. La muerte de un hijo era un hecho habitual. Y seguramente se afrontaría con escepticismo y resignación. Pero eso da igual. La película es un estudio, artístico, libre, de la forma en que unos padres afrontan la dolorosa muerte de un hijo.

La película es hermosa. Es poética. Tiene incluso su punto de realismo fantástico. Se reivindican las distintas formas de ser de los dos cónyuges como formas complementarias de ser. Aunque unidas, primero en el amor mutuo, luego en el amor a los hijos, finalmente en el duelo. Las imágenes son hermosas, el sonido es hermoso. Y, fundamentalmente, las interpretaciones son grandes. Grandísimas. Especialmente la de Jessie Buckley, una actriz que hace tiempo que vengo apreciando muy favorablemente, y que realiza una de las más maravillosas interpretaciones que he visto en mucho tiempo, probablemente de las mejor de las que he visto a lo largo de mi vida. Si no la premian con el Oscar, que dinamiten la famosa Academia.

Película grande. Imprescindible. Difícil de comparar con esa su gran rival. Con la que me lo pasé muy bien, y que también es muy buena película. Pero creo que es superior. Creo que es la mejor película que he visto de un año a esta parte. Porque además tiene otra cosa. Es una película que ha ido creciendo en mi memoria. Que, sin volver a verla, me dejó lo suficientemente impresionado para que me vengan detalles a la memoria que hacen que todavía me parezca mejor que cuando salí del cine. La interpretación de Buckley es antológica, una obra maestra. La película,… quizá no, pero casi.

Valoración

Dirección: *****
Interpretación: *****
Valoración subjetiva: ****

[Cine] If I had legs I’d kick you (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Un paseo por la High Line en Nueva York.

If I had legs I’d kick you (2025; 05/20260121)

Un comentario rápido de esta película que vimos la semana pasada. Será rápido porque tengo poco tiempo, pero no quiero dejar pasar la oportunidad, porque estos días corro el riesgo de dejar pendientes demasiadas cosas por comentar. Así que vamos con ella. Dirigida por Mary Bronstein, de quien no recuerdo haber visto nada, y protagonizada de forma casi absoluta por Rose Byrne, es una película que probablemente es mejor de lo que la disfruté. Quizá no la vi en el momento y con el estado de ánimo de ánimo.

Una mujer (Byrne) casada, con un marido que está siempre ausente, y con una hija enferma, se encuentra de repente en la situación de tener que abandonar su hogar cuando una inundación sucede en el piso de arriba y se hunde el techo y se inunda a su vez su piso. Alojada con la hija en un motel, se encuentra con la impotencia de que los contratistas que han de arreglar el piso no trabajan. Y psicóloga de profesión, atiende en su consulta a una serie de pacientes que le incrementan constantemente su nivel de estrés. Hasta tal punto que se encuentra en un momento al borde del pánico.

Bronstein plantea los retos de la mujer casada, madre de familia y profesional, actual, de este primer cuarto del siglo XXI, que se encuentra sometida a una serie de presiones constantes para desempeñar de forma correcta sus múltiples roles, con menor nivel de tolerancia al fallo que el que se permite a otras mujeres que no asumen los múltiples roles, o a los hombres en general. Tal es la tesis. Pero lo hace llevándola al extremo, cuando todos los problemas se exacerban y se convierten en una hipérbole. Alguien ha definido la película como Rose Byrne con una ataque de ansiedad crónico.

El principal triunfo de la película, que está correctamente realizada y dirigida con ritmo, porque la situación demanda además un ritmo rápido, es la interpretación de Byrne. Una actriz que en su momento pensé que iba a dar más de sí, pero que ha mantenido una carrera constante y consistente, pero más discreta de lo que yo hubiera imaginado. Realiza su labor con algo más que oficio y consistencia, es lo mejor del largometraje. No obstante, si se planteó la película como una plataforma para el Oscar como he leído por ahí, difícil lo va a tener tras la interpretación que vi en la película que comentaré dentro de pocos días.

Globalmente considerada, es una película correcta, pero que a mí me abrumó en el exceso. Quizá esa hiperbolización de los problemas «resta» validez al planteamiento de la historia. Entrecomillo el «resta» porque estoy de acuerdo que a la mujer que pretende mantener una actividad profesional y conciliarla con una vida familiar se le exige mucho más que a los hombres en la misma situación, o a las mujeres que optan por una cosa o la otra. Pero cuando llevas las cosas al extremo corres el riesgo de que parezca que las cosas no son así. Pasarse de frenada. De todos modos, es razonablemente recomendable.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ***

[Cine] Rental family (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. En las calles de Tokio.

Rental family (2025; 03/20260114)

Hace unos días me llamó la atención la llegada a la cartelera de esta película dirigida por la japonesa Hikari, con un reparto mayoritariamente japonés, salvo el protagonista… y en parte una de las actrices de reparto. Y cuya historia, por lo que se ve en el cartel anunciador transcurría en Tokio. No sabíamos gran cosa de este largometraje, pero nos picó la curiosidad. Y de lo que nos enteramos es que la acogida no había sido mala, ni por parte de la crítica, ni por parte del público. Aunque ya suponemos que no va a ser un fenómeno de masas precisamente.

Phillip (Brendan Fraser) es un actor norteamericano que lleva siete años viviendo en Tokio. Llegó para rodar unos comerciales y se quedó. Pero en los últimos tiempos le cuesta encontrar trabajo. Obviamente, para un actor caucásico las ofertas de trabajo en Japón son muy concretas y limitadas. En un momento dado le llega una oferta de parte del dueño (Takehiro Hira) de una empresa muy particular. Se dedican a impersonar familiares, novios, amantes, amigos, compañeros de trabajo… lo que sea,… ficticios en la vida de las personas con el fin que les convenga. Aunque a Phillip la cosa no le convence mucho, le parece mentir, accede a trabajar con ellos. Y dos de sus trabajos, el de padre de una niña de origen mixto (Shannon Mahina Gorman) que ha sido criada exclusivamente por su madre japonesa, y el de entrevistador de un viejo actor retirado (Akira Emoto), le llevarán a involucrarse en la vida de estas gentes más de lo que pensaba. Porque a veces es difícil separar ficción y realidad.

Irremediablemente, la película tiene un sabor que recuerda a las película de Hirokazu Koreeda. Koreeda ha realizado numerosas películas en las que ha reflexionado sobre el concepto de familia, y ha representado en sus películas todo tipo de familias, de muy distintos tipos. Algunas más «reales» que otras. Y un poco sobre eso va la cosa. Qué significan la familia, los amigos, los compañeros de trabajo, los amantes. Cómo nos relacionamos. En qué medida somos honestos con ellos. Qué posición ocupan en nuestra vida. Cómo nos presentamos ante ellos, en qué medida nos escondemos de ellos. ¿Acaso no somos todos algo «actores» en nuestras relaciones con otras personas impersonando la persona que ellos creen que somos o quieren que seamos? Sobre ello nos habla la película. Pero también sobre la empatía y sobre la capacidad de relacionarnos de forma auténtica, incluso en situaciones de ficción.

Realizada de forma correctamente en lo técnico y en la dirección, la película se sostiene principalmente por la interpretación de los actores. Fraser está muy bien, emanando con su corpachón abundantes dosis de simpatía y empatía. Pero el resto también colaboran. La niña resulta bastante auténtica. El anciano actor tiene momentos entrañables. Y el conjunto del reparto está muy entonado. Pero la reflexión global que se nos propone se queda un poquito corta, un poco más superficial de lo que podría haber sido. Quizá por la dispersión de tramas. De las tramas de las personas que contratan a los peculiares actores de esta peculiar empresa. Que debe afrontarse a sus propios dilemas éticos.

Globalmente considerada, la película es recomendable. Se puede ver bien. Va un poquito de más a menos. Con un comienzo progresivo pero potente, pero para hacerse poco a poco previsible en su desarrollo y conclusiones. No obstante, yo lo pasé bien.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ***

[Cine] Affeksjonsverdi (Valor sentimental) (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Noruega, claro, navegando por uno de los fiordos y en el ferrocarril de Flåm.

Affeksjonsverdi (Valor sentimental) (2025; 59/20251221)

Probablemente la última entrada cinematográfica del año, aunque espero ver al menos una película de estreno más antes de acabar el año, para alcanzar las 60. Pero en los últimos días, a pesar de haber comenzado el disfrute de mis últimos festivos del año, no he encontrado momento para ir a las salas de cine. A lo que hay que sumar otro fenómeno. Las salas de Zaragoza que programan en versión original, han eliminado buena parte de esta oferta para atraer a los estudiantes de vacaciones, no vaya a ser que se interesen por los idiomas extranjeros y por el cine sin adulterar. España y las exhibidores de cine que dicen «fomentar la cultura» «semos» así. En fin. Vamos con esta interesantísima película del danes Joachim Trier, con sabor a Bergman, aunque con formas actualizadas al siglo XXI.

Ambientada en Noruega, comenzamos la película siguiendo las peripecias de una actriz de teatro noruega (Renate Reinsve) que aúna un tremendo terror escénico con un notable éxito en sus actuaciones. Mantiene relaciones familiares con su hermana historiadora (Inga Ibsdotter Lilleaas). Todavía en duelo por la muerte de su madre, de repente llega un día el padre, director de cine sueco (Stellan Skarsgård), del que se encuentran relativamente extrañadas, y le hace la oferta a la actriz de protagonizar una película sobre su madre, la del director, una antigua combatiente noruega contra los nazis que se suicidó después años después de la guerra. Esto levantará ampollas familiares y la hija actriz rechazará la oferta, por lo que el director buscará a una actriz internacional reconocida (Elle Fanning) para atraer financiación. Pero esto no arreglará necesariamente las cosas.

Como ya he mencionado, y se puede deducir del argumento que he esbozado, y de lo que no he contado para no destripar la película, los temas son profundamente bergmanianos. Familias disfuncionales, que arrastran traumas y deudas del pasado, conflictos no resueltos, cuando se presenta la ocasión que servirá… o para romper del todo la familia, o para redimir los pecados y reunir a aquellos ligados por la sangre y separados por el carácter. La realización que hace Trier es mucho más meritoria de lo que parece. Todo parece sencillo y directo, pero es una realización sutil, acompañada de un guion preciso, milimétrico, una excelente fotografía, sonido y diseño de producción.

Y todo ello al servicio de un reparto que está en absoluto estado de gracia. Intérpretes poco conocidos en nuestras latitudes con las excepciones de Skarsgård y Fanning, pero que muestran una sutileza, una versatilidad y una capacidad interpretativa muy notable, dentro de las mejores tradiciones del cine nórdico, cuando se dedicaban a más cosas que a los asesinatos tipo nordic noir. Todavía se dedican a ellas, pero no nos llegan, mientras nos machacan con los típicos muertos en paisajes gélidos. No hay paisajes gélidos, no hay muertos… sí hay muertas, pero no asesinadas,… y otras cosas,… hay un paisaje cálido con emociones revueltas y reflexiones profundas sobre la familia.

Sinceramente, esta película, aun sabiendo que venía respaldada por buenas críticas y por el éxito en festivales como Cannes, ha sido una muy agradable sorpresa. De las que me gustaría que llegasen muchas más a las pantallas de cine. Es película multilingüe, razón de más para verla en versión original.

Valoración

Dirección: ****
Interpretación: *****
Valoración subjetiva: ****

[Cine] Los domingos (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. El año pasado visitamos el monasterio de la Encarnación de Osuna, de clausura. Donde constatamos algo de lo que no se habla en la película; que muchas de las novicias y monjas, más o menos jóvenes, especialmente las que vienen de África y Sudamérica, porque en España son pocas, acaban siendo las criadas y cuidadoras de las monjas ancianas. Y algunos ejemplos he conocido de monjas que abandonaron el convento con algún discurso como ese.

Los domingos (2025; 51/20251107)

Nos cuesta mucho ir al cine a ver películas españolas. Creo que ya lo he comentado en alguna ocasión. Pero resumiendo, las historias que nos quieren contar nos interesan pocas veces, y con cierta frecuencia, especialmente con repartos jóvenes, la interpretación deja que desear. Quedó atrás el tiempo en que los intérpretes se fogueaban en el teatro antes de pasar al cine, con suficientes tablas. Ahora pasan primero por la televisión, que no es buena escuela de interpretación las más de las veces. Pero las circunstancias se pusieron de cara para ir a ver la última película de
Alauda Ruiz de Azúa. Que también venía con unas críticas inmejorables, aunque eso tampoco es de fiar, por la tendencia a hinchar las bondades del producto nacional por parte de muchos críticos. A veces hasta cotas escandalosas.

Ruiz de Azúa nos lleva a Bilbao. A una familia bien. Padre (Miguel Garcés) viudo con tres hijas, la mayor, protagonista de la película (Blanca Soroa), de 17 años. Está la abuela (Mabel Rivera), que se ve buena mujer. Y la tía (Patricia López Arnaiz), que suple hasta cierto punto la ausencia de la madre, pero que tiene sus propios problemas. Como buena familia vasca, católica, lleva a las niñas a un colegio religioso de monjas. Aunque la tía se ha vuelto descreída. El padre intenta recomponer su vida con otra mujer (Leire Zuazua), aceptada por las niñas pequeñas, pero no por la mayor. Y tiene problemas económicos. Y en estas estamos cuando, la mayor a punto de entrar en la universidad, e influida por el cura del colegio (Víctor Sainz) y la superiora de un convento de clausura (Nagore Aranburu) donde hacen ejercicios espirituales, declara que contempla la posibilidad de profesar como monja del convento. Esto pondrá a todos los adultos patas arriba. Donde por otro lado, se me olvidaba, está la pareja de la tía, un argentino (Juan Minujín) con quien tiene un hijo, un poco despistado en la vida. Pero que conste ya que es el personaje más honesto y que mejor me cae de todos los que sale, y el que intenta tener la conversación más honesta con la chica de todos los que la rodean.

Vamos con las cosas buenas. La forma en que Ruiz de Azúa rueda se puede calificar, sin temor a exagerar, como magistral. Si alguna pega he de poner a la película será en el mensaje que nos hace llegar, no en su maestría a la hora de coger todos los elementos, encuadres, fotografía e iluminación, sonido, montaje, dirección actoral,… y hacerlos encajar a la perfección. La película es un goce de ver. Y a esto hay que acompañar los trabajos actorales que son también más que notables. Actuaciones expresivas, con las palabras justas, especialmente en la protagonista, pero no únicamente. Es una película en la que para alcanzar a imaginar lo que piensan los personajes hay que ir más allá de las palabras, porque todos son sinceros a la hora de decir que les importa la chica, a la que quieren, pero no lo son a la hora de decir que es lo único que los mueve. Salvo el tío argentino, probablemente el adulto más honesto. Por lo tanto, los gestos, los silencios, las posturas, las relaciones, son fundamentales para leer la película.

Donde empiezo a tener dudas es en el mensaje que nos quiere trasladar Ruiz de Azúa. Ella insiste en sus declaraciones que pretende no emitir juicios, que quiere plantear el dilema de la chica, y presentar lo que pueden ser las reacciones de quienes la rodean. Pero sin prejuicios. Y en esto me siento desorientado. En el lado de los que tiran de la chica hacia el convento,… Bueno, he de decir que no sé si lo que yo aprecio es lo que realmente quiere contar Ruiz de Azúa o si la película se le ha independizado y va por libre, sujeta a la interpretación del espectador. Los que tiran hacia el convento. No puedo considerar a la película neutra. La superiora es maquiavélica. Y el cura… habla en eslóganes, que pueden ser eficaces, pero en ocasiones llega a ser casi una caricatura de este tipo de curas. Y parece que no han cambiado mucho desde que yo estaba en esa edad en un colegio religioso a finales de los años 70. Pero el factor principal, no dejan de dorarle la píldora la chica con lo «inteligente» que es.

Los que tiran para el otro lado… prácticamente es la tía en solitario. Que después de haber representado el papel de madre sustituta en algunos aspectos, siente que se le escapa la niña. Y que comete el gran error, que es negar de alguna forma esa «inteligencia» con la que alaban los religiosos a la niña. Los que se la quitan. El padre… que presuntamente quiere respetar la libertad de su hija,… con problemas económicos,… y con una novia a la que la hija no traga… ¿de verdad esta respetando a su hijas como la mayor parte de los comentaristas dicen? ¿o esta viendo que se libera de una carga económica y para sus relaciones personales, quedando encima bien como padre abierto? Ahí lo dejo. Ya he sugerido que el tío argentino, puede ser el único que, sin intereses personales, bastante tiene con sus problemas, intenta dialogar de una forma respetuosa con la joven.

Y la joven, ¿es tan inteligente como dicen los religiosos?, ¿es tan inexperta en la vida como dice la tía?, ¿en qué medida no está sufriendo una presión de grupo que idealiza algo frente a los problemas cotidianos familiares? ¿Es libre a la hora de elegir o viene condicionada por el sesgo que le introducen quienes se sitúan «a su lado» frente a la familia en la que es una más, con sus responsabilidades y con las cosas que no le gustan? La interpretación de la chica sería perfecta, en cualquier caso es muy buena, si supiéramos que piensa realmente. Hay indicios. Y sabemos su decisión final. Pero no sabemos qué piensa sobre muchas cosas.

Y luego está el problema de las equidistancias. Me molestan mucho las equidistancias. Casi nunca que dos opuestos ideológicos se enfrentan hay equidistancia. Eso es una falacia. Como la confusión que lleva a que el derecho a respetar que todos tengan una opinión sea lo mismo que respetar todas las opiniones. No. No todas las opiniones son respetables. No todas las posturas son igualmente respetables. No todos los valores son igualmente positivos. No podemos ser equidistantes, porque eso da ventaja a las opciones más dañinas. Ruiz de Azúa no creo que sea equidistante, pero me molesta que juegue a serlo. O esa es mi opinión. Y como me molesta, a pesar de las enormes bondades cinematográficas de la película, salí molesto del cine. Como sucedió con las personas que me acompañaron. Pero no me da para reproducir ahora el intenso debate que vino después. No obstante, si podéis, ved la película. Con ojos muy críticos.

Valoración

Dirección: *****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ***

[Cine] The life of Chuck (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. La película empieza en algún lugar de California… así que a algún lugar de California nos vamos fotográficamente hablando. A San Francisco en concreto.

The life of Chuck (2025; 47/20251021)

Años atrás hubiera empezado este comentario cinematográfico manifestando mi extrañeza por el hecho de que no se hable más de esta película. Sinceramente, hasta unas horas antes de ir a verla, en vísperas de salir de viaje a Málaga, poco sabía de ella. Su director, Mike Flanagan, no me llamaba especialmente la atención. Su carrera se ha dedicado principalmente al terror y misterio, géneros que pocas veces me llaman la atención, aunque no niego que existan buenas películas encuadradas en ellos. Pero… poco interés habían despertado sus películas. Y que esta película esté basada en un relato de Stephen King. Mucho se ha adaptado de este autor. Pero por cada película sobre sus novelas que me ha llamado la atención, hay varias que me han resultado absolutamente indiferentes. Así que…

La estructura de la película no es lineal. Bueno,… sí es lineal, pero con la línea del tiempo a la inversa. En tres actos, empezando por el tercer acto y terminando el primer acto. No me apetece mucho especificar el contenido de los tres actos, porque… bueno, no se trata tanto de destripar la película sino de respetar la forma en que se presenta la vida de Chuck (Tom Hiddleston/Jacob Tremblay/Benjamin Pajak/Cody Flanagan). Desde ese episodio extraño y apocalíptico protagonizado por Chiwetel Ejiofor y Karen Gillan, hasta el amplio episodio que nos permite saber de dónde viene Chuck y cómo eligió su camino en la vida, pasando por ese interludio musical simpático que nos permite entender quien es.

Una película muy bien planteada y presentada, bien rodada y con buen ritmo, que disfruta de unas interpretaciones con oficio y calidad. En los intérpretes veteranos, no extrañan, porque sabemos que son intérpretes con mucho oficio. Pero una sorpresa muy agradable en los más jóvenes, que llevan el peso del primer acto, último episodio de la película. Pero sobretodo una película con corazón, optimista, pero nada empalagosa, en la que entendemos las alegrías de la vida, pero también las tristezas, cómo todas ellas son parte de esa vida, cómo son complementarias, cómo son necesarias las tristezas, inevitables por otra parte, para disfrutar más y mejor de las alegrías.

Esta película ha pasado relativamente desapercibida por la cartelera. Todavía está hoy domingo en Zaragoza. Dejará de estarlo a la hora de comer. Y nada de versión original, ya. Y sin embargo es de lo que mas me ha gustado en lo que llevamos de año. Quizá no como para premios y esas cosas. Pero sí para pasar un buen rato de cine, salir con el alma un poquito más ligera, y quedarte con la solfa que a pesar de las enésimas partes, de los nuevas versiones, de contar la misma película de acción una y otra vez con los mismos o distintos superhéroes, todavía queda margen en el mundo del cine para contar nuevas historias que nos digan algo.

Valoración

Dirección: ****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ****

[Libro] La clase de griego – Han Kang

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Entre Corea del Sur y Alemania transcurre la historia del libro de hoy, así que fotográficamente nos iremos a Berlín, una tarde soleada de primavera.

En primer lugar, una aclaración, el nombre de la autora, Han Kang, se presenta tal cual se utiliza en su país de origen. Es decir, Han es el apellido familiar y Kang el nombre propio de la persona. Aclarado esto, Han Kang es la más reciente premio nobel de literatura, Nobel 2024, y la primera mujer asiática en recibir este galardón. Por un artículo que leí hace unos meses sobre esta escritora, me surgió el pensamiento de leer alguna de sus obras. Pero en un estado de ánimo no susceptible de según que temas, me costó decidir cual de ellas sería la más adecuada, hasta que opté por la que hoy comento.

Dos personas que anda con la vida con sus problemas y sus despistes personales. Ella, recién divorciada, sin trabajo fijo, ha perdido la custodia de su hijo, su madre ha fallecido, con quien mantenía una relación compleja, a veces conflictiva, por segunda vez en su vida a perdido la capacidad de hablar, y ha entrado en un mutismo permanente. En algún lugar he leído que padece un afasia, pero no es así, porque la afasia es consecuencia de una lesión cerebral de algún tipo, una causa orgánica, y en este caso estamos ante un origen psicológico. La primera vez le sucedió de adolescente, y recuperó el habla cuando escuchó una cierta palabra en francés. Para buscar un estímulo que le devuelva el habla, se ha apuntado a clases de griego. Clásico.

Él es el profesor de griego. Y tiene una enfermedad genética que le conduce inexorablemente a la ceguera. No ha perdido todavía la vista del todo, pero está muy cerca. Durante 17 años vivió en Alemania, donde tuvo un gran amor, una joven que tampoco hablaba, porque era sorda de nacimiento. Y la perdió. Ahora sabe que ella siguió adelante, se casó y va a ser madre. Ha regresado a Corea, donde hasta cierto punto se siente extranjero, como se sentía en Alemania. Y está intrigado por esa mujer que no habla. En un momento dado, un cierto acontecimiento hará que comiencen a conectar entre ellos.

El comentario que puedo hacer de este libro tiene dos vertientes. El literario, incluso a través de la traducción al castellano, es de un nivel altísimo. Realmente, es una prosa delicada, compleja sin parecerlo, que en ocasiones se vuelve incluso poética, pero también sabe ser descriptiva, dramática y directa. Es parte fundamental de la transmisión del estado de ánimo de los dos protagonistas, que nos llega de una forma clara aunque compleja. Por otro lado, es el propio contenido de la obra. Dos personas que han entrado en aislamiento personal. Un aislamiento que fundamentalmente lo es de aquellos que son o deberían ser sus seres queridos, su principal apoyo. Básicamente, están solos. Han perdido a aquellos que más querían o necesitaban. Sus discapacidades, sean orgánicas o psicológicas, no son más que una metáfora global que acentúa ese aislamiento en el que se encuentran. Ella no es capaz de comunicar. Él no es capaz de percibir. Una metáfora global del aislamiento, no sólo de estos dos protagonistas, sino de tantas personas en la civilización actual basada en grandes urbes, y con un grado no desdeñable de alienación en las personas.

El libro que leí hace ya más de un mes me enganchó mucho. Aunque en varias ocasiones, y a pesar de que no es muy extenso, podríamos definirlo como una novela corta, me vi obligado a interrumpir la lectura para asimilar lo que poco a poco se me desvelaba sobre la vida y la realidad de sus protagonistas. Una obra muy notable, muy recomendable, y que si se considera representativa del conjunto de la obra de la autora, realmente es meritoria del famoso galardón recibido. Me han entrado ganas de, en algún momento, seguir leyendo la obra de Han Kang.

[Cine] Blue Sun Palace (2024)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Chinatown en Manhattan. Aunque creo que la acción de la película transcurre en Queens. Pero todo es Nueva York.

Blue Sun Palace (2025; 39/20250903)

Sinceramente, hoy no tocaba esta película. Pero como había preparado ya las fotografías de ilustración apropiadas para ella, pues ya volveré otro día a la que me he saltado. Así que nos vamos de la mano de la directora Constance Tsang, debutando en su primer largometraje, a los reales del cine independiente norteamericano, más independiente imposible, que ni siquiera sabe a cine norteamericano. Aunque llegó a la cartelera con muy pocas alharacas, lo cierto es que la crítica había vertido muchos elogios sobre esta película, lo que nos motivó a ir a verla.

Tsang nos sitúa durante la mayor parte de las casi dos horas que dura la película en un salón de masaje en algún lugar de Nueva York. Como ya he dicho, creo que en Queens. Allí trabajan Didi (Xu Haipeng) y Amy (Wu Kexi), dos inmigrantes chinas de Taiwán, que salen adelante lo mejor que pueden. Didi ha empezado una aventura con Cheung (Lee Kangsheng), un cliente habitual del salón. Aventura le llamo, porque nos enteraremos de que está casado y tiene algún hijo. Pero un día, una tragedia ocurre. Alguien morirá, y los supervivientes tendrán que salir adelante, encontrar apoyo, si ello es posible los unos en los otros, y encontrar su camino en una ciudad en la que no dejan de ser gente desarraigada.

Tsang nos invita a entrar en el mundo de los inmigrantes chinos, taiwaneses, en Estados Unidos. Un mundo marcado por el desarraigo, por la necesidad de ganar el dinero que se pueda, pero gastar lo mínimo, para poder enviar remesas a casa, a las familias que se han quedado en la isla en el otro extremo del mundo. Un mundo en el que cada cual encuentra afecto donde buenamente puede. Cualquier contacto humano parece bueno, en una situación de profunda alienación. También nos introduce en el mundo del duelo cuando estás lejos de quienes pueden ayudarte a superarlo. Y también en la fina finísima línea que separa a la persona de un degradación total. Pero no es una película pesimista. También se plantean oportunidades que pueden ayudarte a salir adelante. Pero tienes que encontrarlas. Y para encontrarlas, tendrás que buscarlas. Y para buscarlas, abandonar los lugares aparentemente seguros, sólo aparentemente, para buscar auténticos refugios en otro lado. También nos muestra el lado alienante de la gran ciudad, especialmente ante el extraño.

La puesta en escena y la cuidada dirección, encuadres, secuencias, luces y sombras, son de primer nivel a pesar de ser una película realizada con un evidentemente limitado presupuesto. Pero Tsang se maneja con una maestría que podría ser propia de directores más experimentados. O tal vez es la propia del director novel que tira de creatividad y desparpajo para sacar adelante su trabajo, muy meritorio. Pero sobretodo cuenta con la complicidad de un reparto en estado de gracia. Por lo que he averiguado, Wu Kexi, que interpreta el personaje principal, no es principal una novata en la interpretación, y en su país cuenta con prestigio y respeto. Y desde luego desprende oficio a raudales, dotando a Amy de una sensibilidad y una profundidad que cada vez es más difícil encontrar en las películas de cine. Sin que este comentario suponga desmerecer al resto del elenco.

Muy recomendable. Aunque probablemente no atraerá a los devoradores de palomitas, de acción pirotécnica a cascaporrillo y otras tontás del cine actual más comercial. Es lo que hay. Sin embargo, es de lo mejor que he visto este año en las salas de cine, una película que crece en la memoria, se va haciendo más significativa poco a poco.

Valoración

Dirección: ****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ****

[Cine] The Return (2024)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Grecia es una de mis asignaturas pendientes viajeras. A cambio, os muestro el Valle de los Templos de Agrigento, isla de Sicilia, la Magna Grecia en tierras italianas.

The return (2025; 37/20250827)

En plena anemia cinematográfica del mes de agosto, apenas aliviada por algún hallazgo inesperado en la cartelera, nos encontramos con una curiosidad. Uberto Pasollini nos cuenta en poco menos de dos horas el regreso de Ulises (Ralph Fiennes), u Odiseo, como lo queráis llamar, a Ítaca, la isla de la que partió veinte años antes para luchar en la guerra de Troya. Y como la maldición le avisó, si partía a la guerra le sería difícil regresar a su hogar, si pasó diez años guerreando, pasó también diez años intentando volver a su esposa Penélope (Juliette Binoche), y a su hijo Telémaco (Charlie Plummer).

El final de la Odisea, tal y contó Homero, es conocido por todo aquel que se hay desasnado un poco a lo largo de su vida. Arruinado, náufrago, habiendo perdido a todos sus compañeros de aventura, Ulises llega a las costas de Ítaca sin que nadie lo reconozca. Mientras Penélope, fiel al marido, y aunque tal vez, probablemente, no lo merezca, se ha mantenido fiel a Ulises, y ha mantenido a raya a los pretendientes que quieren casarse con la que suponen viuda, y así hacerse con el reino y el poder en la pequeña isla griega. Ella ha prometido decidirse por uno de los pretendientes cuando termine de tejer la prenda en la que se afana durante el día. Y que desteje por las noches para nunca acabar su tarea. Ulises deberá recuperar su posición… pero se lo habrá de ganar, cuando todo el mundo lo toma por un pordiosero.

La película me parece interesante, digna de mención y bastante recomendable por diversos puntos de vista. Especialmente cuando está anunciada otra versión de la Odisea, que promete probablemente más espectáculo que reflexión, como sucede en esta. Pero habrá que darle un voto de confianza que viene avalada por director de prestigio. Se cree que el poema épico fue compuesto por quien fuera Homero en algún momento del siglo VIII antes de la era común en la costa occidental de Asia Menor. Pero se inspira en acontecimiento anteriores, puesto que Troya, la histórica, podría haber estado en guerra con los pueblos prehelénicos en algún momento de los siglos XIII al XII antes de la era común. Quizá un reflejo de los enfrentamientos entre los micénicos y los hititas. Aunque no existe acuerdo en identificar a Troya como una ciudad hitita. En cualquier caso, aunque Micenas alcanzó un desarrollo como civilización relativamente notable, aunque se derrumbó con la crisis del Mediterráneo oriental que se suele señalar con la aparición de los llamados Pueblos del Mar. En cualquier caso, su periferia, y más una pequeña como cualquiera de las que se presupone puede ser la Ítaca de Homero, sería poco más que el señorío de un caudillo sobre una población de características agrarias. Muy lejos de la magnificencia de los palacios y los ejércitos con los que se suelen representar tradicionalmente estas obras, más propias de la Hélade clásica, o aun de la época de Alejandro Magno o Roma. Passolini es fiel a ese ambiente que debería reinar en la época del conflicto que inspiró la Ilíada.

Y en este ambiente de una isla agrícola y ganadera, de reyes que son cacique locales, se desarrolla el drama en la que los protagonistas se preguntan y se cuestionan a sí mismo sobre cuestiones fundamentales de lo que ha sido su vida. Ulises y Penélope ya no son jóvenes, rondan los sesenta años, veinte años hace que no se ven. La una es fiel, pero no deja de reprochar al marido y amante su abandono para la conquista de la fama, fortuna y féminas que tradicionalmente han sido los objetivos de los hombres a lo largo de la historia. Y Ulises así mismo se pregunta que sentido ha tenido toda su peripecia, que tiene que no tuviera ya y que también puede haber perdido. Qué derecho tiene a reclamar lo que fue suyo, que puede estar en la ruina por su ausencia. Todo ello con las magníficas interpretaciones de unos protagonistas, y también secundarios, que muestran un oficio a raudales y que constituyen el principal aliciente de la obra.

Recuerdo que hace unos años di en leer un libro firmado por Margaret Atwood, la de la críada, en la que se revisaba también de forma muy interesante el mito, el final de aquella aventura fundamentalmente testosterónica, muy masculina, pero desde el punto de vista de la mujer que, como de costumbre, es la que acaba sufriendo en vida las consecuencias de las guerras que tanto gustan a los machos de la especie humana. Una reflexión interesante, a la que no le faltaba humor, contada por una Penélope ya fallecida, residente del Hades, acompañada por su hermana, Helena, la que montó el pifostio de la Troya legendaria, sobre el que se podría hablar mucho también, releyendo el texto de Homero desde una perspectiva más actual, en la que tantos señores de la guerra siguen envenenando la faz de la tierra. Reinterpretaciones y nuevas versiones, nuevas formas de acercarse a los mitos, que nos permiten releerlos de otra forma, y darles más contenido, y más valor, de acuerdo a lo que es nuestra sociedad moderna.

Valoración

Dirección: ****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; comedia romántica en el gran norte canadiense

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. No he visitado el gran norte de Canadá, así que nos conformaremos con Tadoussac, a orillas del estuario del San Lorenzo.

Hay más series canadienses de lo que parece. Lo que pasa es que la mayor parte de las veces nos creemos que son estadounidenses. O están hechas en colaboración con los vecinos del sur de Canadá, o son encargos de estos, o bien son series estadounidenses que, por cuestiones prácticas y económicas se ruedan en Canadá. Siempre recordaré que en la versión moderna de Battlestar Galactica había varios intérpretes canadienses, como Nº 8, una de mis cylon favoritas, y que los exteriores de Caprica City estaban rodados en Vancouver, si no recuerdo mal. Es un ejemplo. Pero hay bastantes más…

Luego descubrí que los canadienses son capaces de realizar comedias de situación de nivel altísimo que nada tienen que envidiar a las yanquis. Cierta tienda de conveniencia regentada por una familia de coreanocanadienses era un ejemplo muy claro. Una de las mejores comedias de situación que he visto en plataforma de contenidos en internet… y en cualquier otro tipo de plataforma o tipo de emisión. Buenísima. Por lo tanto, me he preguntado muchas veces porque no encuentro con más frecuencia este tipo de producciones disponibles en esas plataformas. Supongo que debería llegar y las podríamos ver… pero, ¿quedan sepultadas entre la inmensa oferta sin que se las promocione adecuadamente? ¿O es que no me encargo yo de buscarlas? No lo sé. Los sistemas de búsqueda en las plataformas no siempre son idóneos. Por ejemplo, los de Amazon Prime Video son realmente nefastos e inútiles en la mayor parte de las ocasiones. Los de Netflix son algo mejores, aunque manifiestamente mejoreables,… Apple TV+ tiene una oferta mucho menor y es más fácil encontrar cualquier cosa.

Así que en esas estaba con este tema cuando hace unos meses veo que en Netflix anuncian una comedia canadiense, North of north, cuya acción transcurre en el territorio de Nunavut, uno de los tres territorios que no tienen categoría de provincia en Canadá. Las provincias canadienses son más bien como los estados federados de un estado federal, no como las entendemos en las administraciones locales en España. Los territorios carecen de autonomía, y sólo ejercen poderes delegados por el gobierno federal canadiense. Pero vamos… Nunavut es como el 20 % de la superficie de Canadá, eso es como cuatro veces más extensa que España, pero vive un número de personas similar a algo más de los que viven en la ciudad de Soria, la segunda más pequeña de España, entre 35 000 y 40 000 habitantes. Un territorio vacío en el que el 85 % de la población son inuits (lo que antaño se llamaba esquimales, pero ahora no es una denominación correcta) o miembros de otras etnias de las primeras naciones (indígenas americanos antes de la invasión europea).

En una pequeña comunidad vive la protagonista de la serie, una joven inuit (Anna Lambe), madre de una niña y que todos consideran como la gran afortunada al haberse casado con el tipo más codiciado por las mujeres en edad casadera del lugar. Piloto de avión (Kelly William), y un machote. Y un machista. Y un mujeriego, lo que lleva a la protagonista a pedir el divorcio por las infidelidades. A partir de ahí, tiene que aprender a valerse por sí misma, encontrar un trabajo, y resituarse en la sociedad reducida y cerrada, que no aprueba sus decisiones, en general, porque la consideraban una privilegiada. Y esa es la base para las dificultades y vivencias de la joven, con algún que otro posible amorío en perspectiva. En paralelo, habiéndose criado como hija única de una madre soltera (Maika Harper), muy independiente, de repente se encontrará con el hecho de que hay un padre biológico (Jay Ryan), que no la abandonó, porque nunca supo que tuvo una hija.

La serie se deja ver… pero no entusiasma. Prometía maneras, pero es relativamente previsible. Y los personajes no tienen una profundidad suficiente como para que nos acabemos de entregar por completo a sus padeceres y a sus alegría. Yo, personalmente, sólo he visto dibujada con trazos muy groseros los problemas que se intuyen para el desarrollo personal de una mujer joven en una comunidad aislada, pequeña y con valores conservadores. No sé… ya veremos si le doy una segunda oportunidad si llega la segunda temporada.

[Libro] Mis días en la librería Morisaki / Una velada en la librería Morisaki – Satoshi Yoshigawa

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. En 2019, durante una estancia en Tokio, me acerqué a Jinbōchō, el barrio de las librerías, buscando las especializadas en fotografía.

Hoy toca un dos por uno. Con pocas semanas de diferencia, aunque no seguidos, leí estas dos novelas de Satoshi Yagisawa, que se pueden considerar las dos partes de una misma historia… aunque con alguna matización a esta afirmación. Ya que, desde mi punto de vista, la primera novela no necesitaba una continuación. No obstante, la segunda parte cayó en mis manos y decidí dedicarle mi tiempo a su lectura.

La protagonista de las novelas es una joven que vive en Tokio, es de provincias, tiene su trabajo en una empresa, y tiene un novio que también trabaja en una empresa. Hasta que descubre que según él no son novios, sólo un entretenimiento, y que tiene una novia de verdad con la que se va a casar. Ha estado jugando a dos bandas bastante tiempo. La chica se deprime, deja la empresa,… ya he dicho que trabajan juntos… y sólo sale de su depresión cuando su madre, preocupada, manda a su hermano y tío de la chica a interesarse. El tío heredó una librería en Jinbōchō, el barrio de Tokio donde se concentra un gran numero de librerías de todo tipo, muchas de ocasión, de lance o para coleccionistas, y otras especializadas en temas diversos. A 15-20 minutos del Palacio Imperial, pero por el lado opuesto a la estación de Tokio, que esta a media hora por lo menos. Y con la librería vive y se apaña. Ahora está solo, porque su esposa lo dejó de forma un tanto misteriosa, y le ofrece que se quede a vivir en el piso encima de la librería y le ayude con esta. Allí, la joven empezará a recuperarse, en un nuevo ambiente, conociendo a nueva gente, y reconectando con quien fue su tío favorito 15 años atrás.

No hay mucho que contar. Es un tipo de historia que ya he encontrado con cierta frecuencia en la literatura japonesa y también en la coreana, aunque con esta he tenido mucho menos contacto. Un sitio donde la gente tiene buen rollo, y aquellos que sufren encuentran calor humano y la posibilidad de sanar sus heridas emocionales. Está razonablemente bien narrada y es una lectura fácil, amable, que se acaba de forma rápida por que no hay mucho sobre lo que discurrir. Suelen tener finales felices, aunque puede haber excepciones, donde el final sea más melodramático. No me pronunciaré sobre lo que pasa en esta… porque puede haber algún interesado en leerla y no quiero destriparla. No es una gran obra literaria de gran profundidad, pero puede ser una lectura agradable para el verano.

Y tiene una segunda parte. En la que la joven tiene un trabajo, va desarrollando una relación con novio que parece que no es un caradura, tiene alguna amiga que otra, y visita regularmente a su tío, que vive con su mujer de nuevo, porque reapareció en algún momento de la primera novela, sin entrar en más detalle de momento. Y no entraré en mucho más detalles de lo que sucede en esta segunda parte. Sólo diré que es… mucho más melodramática. Y esto… en gran medida, y aunque se veía venir desde el momento en que retomas la lectura y sabiéndote lo que pasa en la primera parte, lastra la novela. No está igual de conseguida. No consigue el autor poner el foco de forma adecuada en quién es el personaje importante de la historia. ¿La chica? ¿El tío? ¿La mujer del tío? Me parece una continuación un tanto forzada.

No obstante, no nos compliquemos la vida. Si la primera parte es razonablemente recomendable… la segunda es… optativa. Si quieres seguir un rato más en ese universo de libreros peculiares, con clientes todavía más peculiares, aunque no tenga el mismo nivel, en mi humilde opinión, tampoco pasa nada. Se deja leer. Estilísticamente, es más de lo mismo. Luego ya, si te convence más o te convence menos lo que cuenta en esa segunda parte, es otra cuestión. O algo que depende de tus gustos y preferencias personales.

[Libro] Audition – Katie Kitamura

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Más neoyorquinos, de forma un tanto tópica, no pueden ser los personajes de esta novela, así que nos iremos al paisaje del bajo Manhattan al anochecer, como se ve desde la orilla de Brooklyn del East River.

La autora de este libro, Katie Kitamura, como se podrá deducir del apellido, es de origen japonés. Pero nacida y educada en Estados Unidos. En sus cuarenta y tanto, ha escrito media docena de novelas, un libro autobiográfico, y ha colaborado en diversos medios de comunicación escritos como crítica de arte. Y está radicada en Nueva York. Y allí se sitúa la acción de esta novela, que me ha interesado más por su estructura y desarrollo que por el interés intrínseco que pueda producir el devenir de los personajes de la misma. Que ha sido más bien poco. Son gentes que me han resultado un tanto pedantes, y con «males» de ricos (o al menos de acomodados), más que otra cosa. Iremos quizá otra vez a ese tema cuando comente la novela española que estoy terminando de leer en estos días.

La protagonista de la novela es una actriz de mediana edad, que ya ha dejado atrás sus años jóvenes, y que cuando empieza la acción está en plenos ensayos de una obra de teatro que le causa cierto estrés por las inseguridades que le genera el tiempo que va pasando, la edad, la competencia con actrices más jóvenes… los sospechosos habituales. Está casada en un matrimonio cómodo, sin (para lo bueno ni lo malo) demasiados altibajos, con un marido con quien comparte intereses intelectuales y con quien se lleva bien. Y en estas está cuando aparece un joven que quiere hablar con ella y con quien se reúne. Y que le plantea la posibilidad de que sea su hijo; el joven no conoce a sus padres biológicos. No lo es. No lo puede ser. Pero el joven entra a trabajar en la compañía como ayudante de la dirección. Esta es la primera parte del libro. Sobre la segunda parte, me han entrado dudas sobre hasta que punto comentar o no. Digamos que el joven se ha trasladado a vivir con el matrimonio, la obra de teatro ha sido un éxito, y los tres viven como si fueran un familia… incluso contradiciendo algunos de los hechos establecidos en la primera parte. Y que la situación será estable hasta que aparezca en escena la novia del joven.

Como ya he dicho, si la novela me atrapó, fue más por la estructura y el desarrollo de lo que sucede que por el interés que me suscitan los caracteres de la misma. Que es muy poquito. Gente acomodada, que vive vidas cómodas en Manhattan, intelectuales que en algún momento corren cierto peligro de caer en la pedantería… o así los percibo yo. Las inseguridades de una mujer que, siendo respetables, probablemente no tienen nada que ver con las de muchas mujeres que en el mundo son y han sido y que tienen problemas más graves de subsistencia, reconocimiento social, discriminación y todo lo que quieras. Y que parece que basa sus inseguridades en que el tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos, como cantaba Silvio Rodríguez, y en el posible arrepentimiento sobre acontecimientos de su juventud, incluido alguno relacionado con una posible maternidad. Como decía el título del culebrón mejicano, los ricos también lloran.

Pero la estructura y el desarrollo de la novela tienen su miga. Hay unos misterios que van surgiendo. Hay unas dudas sobre la realidad a la que estamos asistiendo. Está narrada en primera persona. La protagonista, cuyo nombre no conocemos, es la que va desgranando sus pensamientos y los hechos que suceden en la narración. Y como narradora en primera persona, no es fiable. Y aun lo es menos, o así lo siento yo, cuando abordamos la segunda parte, que de entrada nos resulta rara. La dinámica entre los tres (o cuatro) personajes principales de la narración ha cambiado. Mucho. Es como si estuviéramos en un universo paralelo donde las cosas son parecidas pero distintas. No sabemos si estamos ante una realidad alternativa, o bien estamos ante un desiderátum de la narradora, o de su pasado, que en su imaginación ha convertido en realidad. Al final de la novela, es una duda que no queda resuelta. Por lo tanto, el esfuerzo narrativo de la autora supera la falta de interés que me producen sus personajes, y consigue que la novela me atrape, cada vez más conforme se avanza. Me ha gustado bastante, y me parece recomendable, salvo para lectores vagos que quieren que se lo den todo mascado y bien mascado.