[Cine] FolleMente (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. La tarde y noche de una ciudad italiana cualquiera, por ejemplo, Perugia.

FolleMente (2025; 40/20250903)

En fin… el título original en italiano, que significa… «LocaMente»… sí, con dos mayúsculas,… pues puede sonar en español… un poco… no sé… pero apropiado. En cualquier caso, estamos ante una comedia romántica italiana, dirigida por Paolo Genovese, que ha llegado a nuestro país con cierta celeridad, probablemente debido al enorme éxito que ha tenido en Italia. Tal vez han pensado que dadas las afinidades entre los dos países, podría repetir el éxito en España… no sé cómo habrá ido. Pero os cuento lo que me ha parecido.

¿Os acordáis de aquella película de Pixar realizada para Disney en la que nos introducíamos en la mente de una niña e íbamos desgranando las emociones de la cría en el proceso de duelo por haber tenido que abandonar su entorno habitual al mudarse con su familia a otra ciudad? Pues esto es parecido, pero en lo que dura una cita de una pareja que se acaba de conocer, y la que la mujer (Pilar Fogliati) invita al hombre (Edoardo Leo) a cenar en su casa,… y a lo que venga. Así que, simultáneamente vamos viendo lo que pasa en el apartamento de ella, en la mente de él (Marco Giallini, Maurizio Lastrico, Rocco Papaleo, Claudio Santamaria) y en la mente de ella (Emanuela Fanelli, Maria Chiara Giannetta, Claudia Pandolfi, Vittoria Puccini). En cada una de las dos mentes pugnan por dominar, grosso modo, lo romántico, la lujuria, lo racional y lo emocional. Creo que este reparto de papeles está claro en el hombre… un poco menos en la mujer, pero no me quiero meter en ese jardín. A veces dominan unos o unas, a veces otros u otras. Generalmente, cuando hay acuerdos… las cosas van mejor.

La película es divertida. Ha ratos hilarante. Especialmente por el lado de los cuartetos de emociones, cuya interacciones son ágiles y especialmente divertidas. El planteamiento, que podría ser cansino, puesto que la situación tiene sus limitaciones, no lo llega a ser, puesto que la película dura poco más de hora y media. Y no necesita más. Globalmente está bien realizada, con una buena puesta en escena, aunque lo que más destaca, y a lo que sirven el resto de los elementos de la realización, es el guion. Los diálogos. Todo ello con la colaboración especial de los diez intérpretes, que están en estado de gracia. Especialmente, los cuartetos emocionales. Los dos protagonistas, o presuntos protagonistas, desde mi punto de vista están algo eclipsados por las divertidas situaciones que generan los cuartetos emocionales.

Es la típica película, más frecuente en las cinematografías europeas que en la americana, que intenta diseccionar las relaciones románticosexuales con un tono de gracia y comedia, pero también con un punto crítico, con cierto grado de sátira amable, en la que nos reímos nosotros mismos de nuestras propias meteduras de pata cuando nos dejamos llevar sin saber el terreno que pisamos, o cuando nos sentimos inseguros ante un comienzo en el que hemos depositado grandes expectativas. Está bien. Es bastante recomendable. Quizá no sea una obra maestra, pero tampoco creo que lo busque. Tiene una realización funcional al servicio de ese guion que tan buen rato nos hizo pasar.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ***

[Libro] La clase de griego – Han Kang

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Entre Corea del Sur y Alemania transcurre la historia del libro de hoy, así que fotográficamente nos iremos a Berlín, una tarde soleada de primavera.

En primer lugar, una aclaración, el nombre de la autora, Han Kang, se presenta tal cual se utiliza en su país de origen. Es decir, Han es el apellido familiar y Kang el nombre propio de la persona. Aclarado esto, Han Kang es la más reciente premio nobel de literatura, Nobel 2024, y la primera mujer asiática en recibir este galardón. Por un artículo que leí hace unos meses sobre esta escritora, me surgió el pensamiento de leer alguna de sus obras. Pero en un estado de ánimo no susceptible de según que temas, me costó decidir cual de ellas sería la más adecuada, hasta que opté por la que hoy comento.

Dos personas que anda con la vida con sus problemas y sus despistes personales. Ella, recién divorciada, sin trabajo fijo, ha perdido la custodia de su hijo, su madre ha fallecido, con quien mantenía una relación compleja, a veces conflictiva, por segunda vez en su vida a perdido la capacidad de hablar, y ha entrado en un mutismo permanente. En algún lugar he leído que padece un afasia, pero no es así, porque la afasia es consecuencia de una lesión cerebral de algún tipo, una causa orgánica, y en este caso estamos ante un origen psicológico. La primera vez le sucedió de adolescente, y recuperó el habla cuando escuchó una cierta palabra en francés. Para buscar un estímulo que le devuelva el habla, se ha apuntado a clases de griego. Clásico.

Él es el profesor de griego. Y tiene una enfermedad genética que le conduce inexorablemente a la ceguera. No ha perdido todavía la vista del todo, pero está muy cerca. Durante 17 años vivió en Alemania, donde tuvo un gran amor, una joven que tampoco hablaba, porque era sorda de nacimiento. Y la perdió. Ahora sabe que ella siguió adelante, se casó y va a ser madre. Ha regresado a Corea, donde hasta cierto punto se siente extranjero, como se sentía en Alemania. Y está intrigado por esa mujer que no habla. En un momento dado, un cierto acontecimiento hará que comiencen a conectar entre ellos.

El comentario que puedo hacer de este libro tiene dos vertientes. El literario, incluso a través de la traducción al castellano, es de un nivel altísimo. Realmente, es una prosa delicada, compleja sin parecerlo, que en ocasiones se vuelve incluso poética, pero también sabe ser descriptiva, dramática y directa. Es parte fundamental de la transmisión del estado de ánimo de los dos protagonistas, que nos llega de una forma clara aunque compleja. Por otro lado, es el propio contenido de la obra. Dos personas que han entrado en aislamiento personal. Un aislamiento que fundamentalmente lo es de aquellos que son o deberían ser sus seres queridos, su principal apoyo. Básicamente, están solos. Han perdido a aquellos que más querían o necesitaban. Sus discapacidades, sean orgánicas o psicológicas, no son más que una metáfora global que acentúa ese aislamiento en el que se encuentran. Ella no es capaz de comunicar. Él no es capaz de percibir. Una metáfora global del aislamiento, no sólo de estos dos protagonistas, sino de tantas personas en la civilización actual basada en grandes urbes, y con un grado no desdeñable de alienación en las personas.

El libro que leí hace ya más de un mes me enganchó mucho. Aunque en varias ocasiones, y a pesar de que no es muy extenso, podríamos definirlo como una novela corta, me vi obligado a interrumpir la lectura para asimilar lo que poco a poco se me desvelaba sobre la vida y la realidad de sus protagonistas. Una obra muy notable, muy recomendable, y que si se considera representativa del conjunto de la obra de la autora, realmente es meritoria del famoso galardón recibido. Me han entrado ganas de, en algún momento, seguir leyendo la obra de Han Kang.

[Cine] Materialists (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Conseguí una de mis cámaras de formato medio más queridas en Nueva York en 2013. Y esa tarde la estrené con dos rollo de película en blanco y negro en el entorno del puente de Brooklyn. Un éxito.

Materialists (2025; 36/20250820)

Cuando leímos unas críticas estupendas sobre esta película dirigida por Celine Song, una de cuyas películas tanto nos gustó hace no muchos años, y teniendo en cuenta que tenía un reparto (relativamente) prometedor, y con unos horarios decentes para la sesión en versión original, no hubo duda. Había que verla. Las expectativas eran altas, por el buen trabajo de la directora en la película cuya reseña he enlazado. Por lo tanto, había cierto riesgo de quedar defraudados. Ahora os lo cuento.

Lucy (Dakota Johnson), la protagonista, es la casamentera estrella de la delegación en Nueva York de una empresa dedicada a emparejar gente con vistas a un matrimonio. Una casamentera, una agencia, que ve el matrimonio como un negocio a largo plazo entre dos personas que aportan un valor semejante al mismo. Un valor que se puede medir de forma efectiva en términos de edad, físico, estudios, nivel cultural, ingresos anuales, y una serie de parámetros bien definidos. Lucy tiene en su haber una relación rota con un aspirante a actor (Chris Evans) cuyo valor en este negocio tiende a cero. Y comienza una relación con un hombre (Pedro Pascal), el hermano de un cliente, cuyo valor tiende a ser de 100 sobre 100. Pero las cosas no salen como parecen. Y una mala experiencia de una de sus clientas más próximas (Zoe Winters) le hará empezar a plantearse muchas cosas. Sobre su negocio. Pero también sobre sus relaciones, teniendo que tanto el 100 sobre 100 como el cuasi cero siguen presentes en su vida.

La película tiene varias cosas a su favor. La factura de la misma, la realización a cargo de Song es impecable; tiene un estilo sobrio pero preciso y elegante, como ya demostró de sobra hace dos años, aunque esta película es más ligera, no tiene la profundidad de aquella. Otro punto a favor es la interpretación de sus protagonistas y secundarios. Incluso Johnson que hasta el momento no me había dicho nada, con películas infames y otras pasables, creo que es una actriz mucho más madura e interesante. Pero el conjunto está muy bien. Y luego está el propio planteamiento de la historia, que no deja de ser subversión del concepto de comedia romántica. Porque hay no poco de ironía e sátira encubierta en esta historia de relaciones materialistas, y romances submarinos. La crítica palmaria, que empieza por la declaración de principios que es el propio título de la película al definir el tipo de gente con el que nos vamos a encontrar, a lo superfluo, a la cultura de lo material, a los sentimientos como algo secundario que surge como consecuencia del interés personal convertido en interés común. El amor y la relación como negocio a largo plazo, inversión de por vida. Conocemos los éxitos de la agencia, pero no se nos habla de los fracasos a ese medio o largo plazo… por cierto.

Salimos del cine encantados. Las casi dos horas se nos pasaron en un vuelo, nos parecieron menos. Un estupendo entretenimiento que no deja de lanzar su mensaje, claro y concreto. Sin entrar tampoco en ponerse excesivamente trascendente. Ahora bien,… como podréis comprobar, la fecha de visualización está el subencabezado (en el que está el título de la película, el año de estreno, el número de orden dentro del 2025 (o el año que sea) y la fecha de visualización en formato AAAAMMDD) es de hace una semana casi. Nunca comento las películas que veo de inmediato. Las dejo reposar. Y me he dado cuenta que seis días más tarde, tan apenas he pensado en ella. No me ha dejado una huella fuerte. Está bien, entretiene mucho, es bastante recomendable… pero ya está. A otra cosa mariposa. No hay mucho más de lo que hablar. Nota aparte… Pedro Pascal… últimamente… ¿está en todas parte o me lo parece a mí?

Valoración

Dirección: ****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ***

[Cine] On swift horses (2024)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. La película transcurre, en su mayor parte en la californiana ciudad de San Diego… donde no he estado. Nos conformaremos con Sausalito, también en California, para ilustrar la entrada.

On swift horses (2024; 35/20250813)

Seguimos en un verano con una pobre cartelera cinematográfica en Zaragoza, con especial sufrimiento para las versiones originales, no dobladas, no adulteradas, salvo que te gusten el cine de superhéroes o el terror moderno. Mala suerte para mí, que no soporto el cine adulterado, no soporto a los superhéroes, y el terror contemporáneo… bueno… hay excepciones, muy honrosas e interesantes… pero me cuesta. He visto tanta basurilla en ese género a lo largo de las décadas… Y me fio tan poco del criterio de los modernos críticos con referentes limitados a las últimas décadas… Pero en un momento dado pensamos que esta película dirigida por Daniel Minahan e interpretada por actores y actrices al alza podría ser interesante.

Está basada en una novela de una tal Shannon Pufahl, publicada en 2019, y que debió tener cierto éxito de ventas. Yo no había oído hablar de la autora, que ni siquiera tiene página en la Wikipedia en inglés. La historia nos lleva a los primeros años de la década de los cincuenta, a las vidas de los hermanos Julius (Jacob Elordi) y Lee (Will Poulter), y de la joven esposa de este último, Muriel (Daisy Edgar-Jones). Ambos han servido en la guerra de Corea, y una vez licenciados deciden mudarse a iniciar una nueva vida, a ser posible más prospera, en California, dejando su Kansas natal, donde Muriel tiene una casa heredada de su madre recientemente fallecida. Pero Julius no llegará a San Diego, se detendrá en Las Vegas. Muriel empezará una vida doble, en la que será una jugadora de apuestas hípicas, gracias a la información privilegiada que consigue como camarera. Y ambos, que no dejan de sentir cierta atracción mutua, se sentirán atraídos por otras personas. Un joven mejicano (Diego Calva) en el caso de Julius, y la independiente vecina (Sasha Calle) de Lee y Muriel en el caso de esta última.

Había muchos elementos para hacer de esta historia una película interesante. Los años 50 del siglo XX en Estados Unidos son «muy cinematográficos». La estética de los atuendos, de los edificios y establecimientos, muchos de ellos se conservan, del estilismo de las personas, suele producir historias visualmente atractivas. Estilizadas y elegantes, incluso si los temas son crudos o sórdidos. Que no es exactamente el caso, aunque sus momentos tiene. Por otro lado, los temas son modernos. La expresión de la identidad personal y de las preferencias sexuales, alejada de los binomios en los que muchas veces se encuadra a las personas, no sólo por los miembros más conservadores y reaccionarios de la sociedad, también ocasionalmente por los más progresistas o miembros de los colectivos discriminados, es un tema compleja. No pocas veces las personas bisexuales se han quejado de que aunque la B de LGBTQ+ es poco apreciada dentro de estos colectivos. Y sin embargo, los sentimientos y las emociones son menos polares de lo que se nos representa. Hay matices, tiempos y lugares. Y eso es algo que explora la historia… pero que en la película, no sé qué pasa con la novela, no siempre funciona con la fluidez debida.

Ciertamente, la película es visualmente atractiva. Ya he mencionado que al ser película de época, esos años 50 son visualmente muy agradecidos. Las interpretaciones tienen buen tono, buen nivel. Los personajes protagonistas están convincentes, y los secundarios invitarían a un desarrollo más profundo de su trasfondo y de la relación que entablan con los principales. Desde ese punto de vista, hay un desequilibrio en la forma de presentar la relación de Julius con su amante jugador, y la de Muriel con su amante vecina. Esta última es más superficial, más bien hilvanada que cosida. Y al final… no tienes claro del todo hacia donde se dirige cada cual. O si realmente han avanzado lo que deberían haber avanzado después de la peripecia.

La película se deja ver. Si quieres pasar un rato en el cine, y las alternativas son las que hemos sufrido durante este verano, es una propuesta adecuada. Pero que sabe a poco. Una ocasión perdida para haber filmado una historia con un tanto más de pasión, de calor, menos aséptica en ocasiones… o quizá para haber desmembrado la historia en varias con más profundidad. ¿En una serie de televisión tal vez? No sé. Últimamente, incluso yo me siento confuso a la hora de expresar mis opiniones sobre el cine que veo.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; comedia romántica en el gran norte canadiense

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. No he visitado el gran norte de Canadá, así que nos conformaremos con Tadoussac, a orillas del estuario del San Lorenzo.

Hay más series canadienses de lo que parece. Lo que pasa es que la mayor parte de las veces nos creemos que son estadounidenses. O están hechas en colaboración con los vecinos del sur de Canadá, o son encargos de estos, o bien son series estadounidenses que, por cuestiones prácticas y económicas se ruedan en Canadá. Siempre recordaré que en la versión moderna de Battlestar Galactica había varios intérpretes canadienses, como Nº 8, una de mis cylon favoritas, y que los exteriores de Caprica City estaban rodados en Vancouver, si no recuerdo mal. Es un ejemplo. Pero hay bastantes más…

Luego descubrí que los canadienses son capaces de realizar comedias de situación de nivel altísimo que nada tienen que envidiar a las yanquis. Cierta tienda de conveniencia regentada por una familia de coreanocanadienses era un ejemplo muy claro. Una de las mejores comedias de situación que he visto en plataforma de contenidos en internet… y en cualquier otro tipo de plataforma o tipo de emisión. Buenísima. Por lo tanto, me he preguntado muchas veces porque no encuentro con más frecuencia este tipo de producciones disponibles en esas plataformas. Supongo que debería llegar y las podríamos ver… pero, ¿quedan sepultadas entre la inmensa oferta sin que se las promocione adecuadamente? ¿O es que no me encargo yo de buscarlas? No lo sé. Los sistemas de búsqueda en las plataformas no siempre son idóneos. Por ejemplo, los de Amazon Prime Video son realmente nefastos e inútiles en la mayor parte de las ocasiones. Los de Netflix son algo mejores, aunque manifiestamente mejoreables,… Apple TV+ tiene una oferta mucho menor y es más fácil encontrar cualquier cosa.

Así que en esas estaba con este tema cuando hace unos meses veo que en Netflix anuncian una comedia canadiense, North of north, cuya acción transcurre en el territorio de Nunavut, uno de los tres territorios que no tienen categoría de provincia en Canadá. Las provincias canadienses son más bien como los estados federados de un estado federal, no como las entendemos en las administraciones locales en España. Los territorios carecen de autonomía, y sólo ejercen poderes delegados por el gobierno federal canadiense. Pero vamos… Nunavut es como el 20 % de la superficie de Canadá, eso es como cuatro veces más extensa que España, pero vive un número de personas similar a algo más de los que viven en la ciudad de Soria, la segunda más pequeña de España, entre 35 000 y 40 000 habitantes. Un territorio vacío en el que el 85 % de la población son inuits (lo que antaño se llamaba esquimales, pero ahora no es una denominación correcta) o miembros de otras etnias de las primeras naciones (indígenas americanos antes de la invasión europea).

En una pequeña comunidad vive la protagonista de la serie, una joven inuit (Anna Lambe), madre de una niña y que todos consideran como la gran afortunada al haberse casado con el tipo más codiciado por las mujeres en edad casadera del lugar. Piloto de avión (Kelly William), y un machote. Y un machista. Y un mujeriego, lo que lleva a la protagonista a pedir el divorcio por las infidelidades. A partir de ahí, tiene que aprender a valerse por sí misma, encontrar un trabajo, y resituarse en la sociedad reducida y cerrada, que no aprueba sus decisiones, en general, porque la consideraban una privilegiada. Y esa es la base para las dificultades y vivencias de la joven, con algún que otro posible amorío en perspectiva. En paralelo, habiéndose criado como hija única de una madre soltera (Maika Harper), muy independiente, de repente se encontrará con el hecho de que hay un padre biológico (Jay Ryan), que no la abandonó, porque nunca supo que tuvo una hija.

La serie se deja ver… pero no entusiasma. Prometía maneras, pero es relativamente previsible. Y los personajes no tienen una profundidad suficiente como para que nos acabemos de entregar por completo a sus padeceres y a sus alegría. Yo, personalmente, sólo he visto dibujada con trazos muy groseros los problemas que se intuyen para el desarrollo personal de una mujer joven en una comunidad aislada, pequeña y con valores conservadores. No sé… ya veremos si le doy una segunda oportunidad si llega la segunda temporada.

[Libro] Mis días en la librería Morisaki / Una velada en la librería Morisaki – Satoshi Yoshigawa

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. En 2019, durante una estancia en Tokio, me acerqué a Jinbōchō, el barrio de las librerías, buscando las especializadas en fotografía.

Hoy toca un dos por uno. Con pocas semanas de diferencia, aunque no seguidos, leí estas dos novelas de Satoshi Yagisawa, que se pueden considerar las dos partes de una misma historia… aunque con alguna matización a esta afirmación. Ya que, desde mi punto de vista, la primera novela no necesitaba una continuación. No obstante, la segunda parte cayó en mis manos y decidí dedicarle mi tiempo a su lectura.

La protagonista de las novelas es una joven que vive en Tokio, es de provincias, tiene su trabajo en una empresa, y tiene un novio que también trabaja en una empresa. Hasta que descubre que según él no son novios, sólo un entretenimiento, y que tiene una novia de verdad con la que se va a casar. Ha estado jugando a dos bandas bastante tiempo. La chica se deprime, deja la empresa,… ya he dicho que trabajan juntos… y sólo sale de su depresión cuando su madre, preocupada, manda a su hermano y tío de la chica a interesarse. El tío heredó una librería en Jinbōchō, el barrio de Tokio donde se concentra un gran numero de librerías de todo tipo, muchas de ocasión, de lance o para coleccionistas, y otras especializadas en temas diversos. A 15-20 minutos del Palacio Imperial, pero por el lado opuesto a la estación de Tokio, que esta a media hora por lo menos. Y con la librería vive y se apaña. Ahora está solo, porque su esposa lo dejó de forma un tanto misteriosa, y le ofrece que se quede a vivir en el piso encima de la librería y le ayude con esta. Allí, la joven empezará a recuperarse, en un nuevo ambiente, conociendo a nueva gente, y reconectando con quien fue su tío favorito 15 años atrás.

No hay mucho que contar. Es un tipo de historia que ya he encontrado con cierta frecuencia en la literatura japonesa y también en la coreana, aunque con esta he tenido mucho menos contacto. Un sitio donde la gente tiene buen rollo, y aquellos que sufren encuentran calor humano y la posibilidad de sanar sus heridas emocionales. Está razonablemente bien narrada y es una lectura fácil, amable, que se acaba de forma rápida por que no hay mucho sobre lo que discurrir. Suelen tener finales felices, aunque puede haber excepciones, donde el final sea más melodramático. No me pronunciaré sobre lo que pasa en esta… porque puede haber algún interesado en leerla y no quiero destriparla. No es una gran obra literaria de gran profundidad, pero puede ser una lectura agradable para el verano.

Y tiene una segunda parte. En la que la joven tiene un trabajo, va desarrollando una relación con novio que parece que no es un caradura, tiene alguna amiga que otra, y visita regularmente a su tío, que vive con su mujer de nuevo, porque reapareció en algún momento de la primera novela, sin entrar en más detalle de momento. Y no entraré en mucho más detalles de lo que sucede en esta segunda parte. Sólo diré que es… mucho más melodramática. Y esto… en gran medida, y aunque se veía venir desde el momento en que retomas la lectura y sabiéndote lo que pasa en la primera parte, lastra la novela. No está igual de conseguida. No consigue el autor poner el foco de forma adecuada en quién es el personaje importante de la historia. ¿La chica? ¿El tío? ¿La mujer del tío? Me parece una continuación un tanto forzada.

No obstante, no nos compliquemos la vida. Si la primera parte es razonablemente recomendable… la segunda es… optativa. Si quieres seguir un rato más en ese universo de libreros peculiares, con clientes todavía más peculiares, aunque no tenga el mismo nivel, en mi humilde opinión, tampoco pasa nada. Se deja leer. Estilísticamente, es más de lo mismo. Luego ya, si te convence más o te convence menos lo que cuenta en esa segunda parte, es otra cuestión. O algo que depende de tus gustos y preferencias personales.

[TV] Cosas de series; Nevertheless, aun así, 알고있지만,… わかっていても

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. La serie de hoy, la japonesa, transcurre en la ciudad de Kamakura, una de mis favoritas en el País del Sol Naciente, de importancia histórica, y que aparece con frecuencia en la literatura y en las producciones de cine y televisión del país asiático. Es que es maja.

El éxito de las series surcoreanas de televisión está provocando la producción de versiones de las mismas en otros países asiáticos. En Filipinas, en Indonesia, en Tailandia, en estos momentos me constan al menos dos japonesas en Netflix, incluyendo la que traigo a estas páginas en la entrada de hoy, e incluso en China. La continental, la del PCCh, no Taiwán… que parece más probable por las diferencias/semejanzas de regímenes políticos. Pero hasta la fecha no había visto ninguna de estas versiones. Nunca le he visto mucho el sentido a la cuestión. Sí que vi, no obstante, la versión surcoreana de una célebre teleserie española. Una teleserie española que me disgustó en no pocos de sus planteamientos, populistas e hipócritas, pero que estaban mucho mejor controlados en la versión surcoreana… por lo que acabó gustándome más… sin que sea como para lanzar las campanas al vuelo ni nada por el estilo.

De hecho, los surcoreanos son especialistas en sacar versiones de teleseries norteamericanas, pero sin reconocer que son versiones de estas series. Series médicas, de abogados, políticas… están claramente «inspiradas» en éxitos de la televisión USAmericana, hasta tal punto que uno se extraña por qué no se consideran ni se denuncian como plagios o versiones no autorizadas. E incluso varias series distintas a partir de una misma «inspiración», haciendo variaciones en sus argumentos, en sus localizaciones, en sus protagonistas… pero que no dejan de ser más de lo mismo. Hay que tener en cuenta que la televisión surcoreana es una fábrica de realizar constantemente las mismas series, con los mismos argumentos y los mismos tópicos, con variaciones cosméticas, que parecen justificar el decir que son cosas distintas. Que tengan más o menos éxito no depende de la originalidad, que es básicamente nula, sino en la habilidad de los guionistas para adaptar las mismas historias con más o menos gracias, y a la popularidad y la química de los intérpretes, especialmente si hay una pareja con interés romántica, más los colaterales correspondientes en los personajes secundarios.

Hace un tiempo, en 2021, Netflix emitió, y sigue emitiendo una serie «con pretensiones», Algoitjiman (알고있지만). Creo que es producción de una cadena generalista surcoreana, pero la plataforma tiene derechos adquiridos para su emisión fuera de su país de origen. No seguía el esquema habitual de 16 episodios de 70 minutos de duración, sino que se trataba de diez episodios, también de 70 minutos, en torno a las aventuras y desventuras románticas de los alumnos de una escuela universitaria de arte, centrada en una de las alumnas, que interpretaba una actriz que me parece interesante, Han So-hee, quizá porque se sale de algunos estereotipos de otras actrices de éxito del país asiático, que parecen todas clones unas de otras. La comenté en su momento. No me terminó de convencer. Me resultó fría, y más preocupada por las formas que por el fondo. Se difundió en la plataforma con el título internacional en inglés Nevertheless…, aunque en castellano también recibe el título Aun así… El original coreano se traduce como Lo sé, pero…

Y recientemente se estrenó en Netflix una versión japonesa de la serie, que por ser una versión no me interesó en principio, pero como vi una crítica positiva de la misma me puse a verla. Al fin y al cabo, tiene algunas ventajas claras sobre la coreana. Y es que en lugar de 10 episodios x 70 minutos cada uno, un total de 700 minutos de visualización, son 8 episodios x 30 minutos cada uno, un total de 240 minutos. Como si fueran dos películas de dos horas. Y pensé de inmediato que, efectivamente, si contaba la misma historia, basada en la misma historieta digital, no necesitaba mucho más. Incluso me atrevería a decir que se puede contar en lo que dura una película de largometraje. En esta ocasión, la escuela universitaria de arte está localizada en Kamakura en lugar de Seúl, los personajes son alumnos en últimos cursos o graduados recientes, frente a la coreana, en la que son alumnos de primeros cursos. Y hay diferencias notables en algunos de los personajes, llamando la atención la de la «rival» de la protagonista… que tiene un final mucho menos melodramático en la versión coreana.

El título es Wakatte itemo (わかっていても), con un significado similar, aunque la versión internacional pasa a ser Nevertheless: the shapes of love/Aun así: las formas del amor. Sus protagonistas son Sara Minami y Ryûsei Yokohama. Y al igual que sucedía en la versión surcoreana… el protagonista masculino es flojo, con mala definición y evolución de carácter, y, más allá del físico, es difícil de comprender que la chica se sienta atraída o fascinada por él. No obstante, el enfoque de la serie, sobre la misma historia, o parecida, es distinto. La realización es más naturalista, aprovecha el agradable paisaje urbano de Kamakura, y los personajes resultan más naturales y más creíbles. No voy a decir que me haya entusiasmado, pero desde luego refleja las tendencias sociales y culturales de ambos países. Incluso cuando hay (moderadas) escenas de cama, los personajes de la japonesa están menos sexualizados y más centrados en el desarrollo personal. Y como ya he dicho, tiene la ventaja de durar una tercera parte. Es mejor… desde luego. Como curiosidad, los votantes de IMDb les otorgan la misma votación promedio. Eso sí, con 12000 votantes en la coreana y 700 en la japonesa. Obviamente, las teleseries surcoreanas son mucho más populares a nivel mundial.

[TV] Cosas de series; mujeres trabajadoras en las series surcoreanas

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Una mañana con buen tiempo en Seúl.

Llevaba casi dos meses sin redactar una entrada televisiva basada en alguna serie surcoreana. No es que hay dejado de verlas. Es que las últimas que he visto no me han motivado gran cosa. Las dos fuentes de este tipo de series, que se han convertido en el entretenimiento de pensar poco del fin de semana cuando no tengo cosas mejores que hacer, son Netflix y, en menor medida, Amazon Prime Video. Aunque en las últimas semanas estoy más con esta plataforma que con la anterior. El caso es que últimamente algunos de los estrenos, especialmente en Netflix, no me enganchan. Veo algunos minutos y me canso. No sé si estoy percibiendo un bajón en la calidad o, simplemente, que ya me he saturado. Porque la calidad es un concepto relativo con estas series. Ya he mencionado en muchas ocasiones que, cuando las veo, entran frecuentemente dentro de la categoría de placeres inconfesables. Guilty pleasures que dicen los anglófonos. Placeres culpables.

Pero hace unas semanas me llamó la atención un estreno reciente en Netflix, Mijiui Seoul [미지의 서울, Seúl desconocido], titulado en inglés/castellano como Nuestro Seúl por descubrir/Our unwritten Seoul. Y es la historia de dos hermanas gemelas, Mi-ji y Mi-rae, idénticas de aspecto pero con personalidades diferentes. Originarias de una pequeña ciudad de ambiente rural. Mi-rae, cuyo nombre 미래 significa futuro, estuvo enferma buena parte de la infancia, recibió la atención principal de la familia, y eso le llevó a refugiarse en los estudios. Mi-ji, cuyo nombre 미지 significa desconocida o incógnita, tuvo que apañárselas sola, sintió falta de atención, y se orientó a los deportes. Pero mientras Mi-rae progresó en los estudios, fue a la universidad, y entró a trabajar en una prestigiosa empresa pública del ámbito de las finanzas, en Seúl, Mi-ji tuvo una lesión que truncó su carrera deportiva y sus esperanzas de entrar en la universidad, sufriendo un revés del que le costó recuperarse y tira adelante como buenamente puede. Con 30 años, Mi-rae sufre una crisis por acoso en su empresa, y se intercambia con Mi-ji para tomar un descanso. Mi-rae vuelve al pueblo haciéndose pasar por Miji, y esta va a Seúl a la inversa.

Ambas están interpretadas por la misma actriz, Park Bo-young, muy popular, que ya ha aparecido varias veces en estas páginas. Generalmente en comedias, más o menos románticas, en esta ocasión opta por un(os) papel(es) dramático(s). Obsérvese que el nombre de una de ellas, Mi-ji, se encuentra presente en el título de la serie, y ciertamente se siente que este personaje es más importante y goza de más minutos que la hermana gemela. Es frecuente que en las comedias y dramas románticos surcoreanos haya dos parejas, la protagonista y otra formada por complementarios o antagonistas. Mi-rae sería la fémina de la pareja complementaria. Los chicos son un abogado (Park Jin-young), amigo del instituto de las chicas, que también arrastra sus conflictos del pasado, es el principal, y un ejecutivo de fama que durante un tiempo se refugia en el campo (Ryu Kyung-soo), plantando fresas y que sería el complementario. No son antagonistas.

La serie desarrolla una diversidad de tramas. El concepto de familia, las relaciones familiares, tanto materno-filiales, como entre hermanas, las dificultades de la comunicación entre personas que se quieren bien, pero que se malinterpretan con frecuencia. Y el simbolismo de Seúl como el lugar donde alguien se abre al gran mundo, frente al pueblo, donde uno se refugia en los seguro, pero con menos horizonte. Pero el macguffin que pone en marcha los hechos, y que supera el concepto de macguffin al ser también un tema de fondo importante, es el acoso laboral que sufre Mi-rae, una profesional concienzuda, competente e inteligente, pero que cae en desgracia cuando se pone de parte de una compañera que ha sufrido acoso sexual por parte de un superior, algo que luego va afectar de forma similar a la coprotagonista de la serie. Las dificultades de las relaciones laborales en las empresas surcoreanas, especialmente para las mujeres, es un leitmotiv habitual en los dramas de este país.

Hay varios factores que parecen influir en ello. El primero es el origen confucianista del sistema de valores de la sociedad surcoreana. Esto conlleva que en la misma el patriarcado, la situación de dominancia social, e incluso legal hasta no hace muchos años, sea omnipresente en la sociedad del país asiático. Leí hace unos años una dura novela de una autora surcoreana que exponía las consecuencias de este hecho para un mujer desde el momento en que nace y hasta que forma una familia. Por otro lado, es una sociedad fuertemente jerarquizada, en la que un superior tiene un gran poder sobre sus subordinados, y más si son mujeres. Los criterios de edad y posición predominan sobre los de mérito y valor aportado. Esta jerarquización es importante en el sector público, mientras que en el privado, con un predominio de empresas en mano de grupos familiares, se establece una aristocracia plutocrática que condiciona la escala social. Por lo tanto, la palabra y el testimonio de una mujer joven, procedente de provincias del medio rural, por muy preparada e inteligente que sea, carecerá de valor ante un hombre mayor y jerárquicamente superior, que además podrá difamarla sin repercusiones. Por supuesto, esto se puede agravar con abusos sexuales que raramente serán denunciados, por la vergüenza social. Y con la complicidad de los propios iguales de la víctima que no querrán enemistarse con el superior.

En esta serie es tema principal, pero no es la primera vez, y sospecho que no será la última, que aparezca de forma importante o secundaria en otras series o ficciones audiovisuales del país asiático. Un país con un alto nivel tecnológico, con un alto porcentaje de titulados universitarios, con unos indicadores buenos en temas de salud, dentro de la OCDE se encuentra entre los peor clasificados en el índice de desigualdad de género, al mismo nivel que Turquía o Méjico, por poner unos ejemplos, países mucho peor situados en otros indicadores de desarrollo. Por lo tanto, una fuerte asignatura pendiente en el país asiático, que con cierta frecuencia se cuela en sus series televisivas, aunque quizá no con la contundencia que la seriedad del problema merecería.

[Libro] Pan – Knut Hamsun

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Paseando por las calles de Bergen, en Noruega.

No hace mucho comentaba en estas páginas un libro de la premio Nobel sueca Selma Lagerlöf. Hoy en día, la literatura escandinava es conocida por eso que se llama el nordic noir, es decir el género negro desde el punto de vista de unos escritores escandinavos que optan por paisajes sombríos, escasas licencias a las metáforas y al lenguaje complejo, y escenas del crimen complejas, a veces macabras, y con tendencia a la misoginia, tanto si la mujer es la víctima como si es la investigadora. Pero a caballo entre el siglo XIX y el XX, la realidad parecía más compleja. Desde el realismo / naturalismo de Lagerlöf, a los tormentos neorománticos de Knut Hamsun, premio Nobel de literatura también, noruego, que encontramos en esta interesante novela situada en el norte del país escandinavo.

Hay que decir que la sueca Lagerlöf y el noruego Hamsun nacieron en un momento en que sus países estaban en unión personal bajo el mismo monarca, sueco, y con una política común de asuntos exteriores, aunque con parlamentos y gobiernos propios. Pero hay muchas diferencias de fondo entre ambos autores, ya que Hamsun se manifestó como un derechista filofascista y racista a partir de los años 30 del siglo XX, con posterioridad a haber recibido el premio Nobel, llegando a alabar el liderazgo de Hitler. Al cual, sin embargo, consiguió cabrear en una recepción en Berlín, cuando le pidió que liberase a los presos políticos noruegos. Originalmente, su germanofilia fue resultado de su anglofobia, pero evolucionó hacia posturas políticas más impresentables. Murió habiendo perdido el favor del público, especialmente el noruego, que en su mayoría tenían mala opinión de la invasión de su país por la Alemania nazi.

La novela que nos ocupa fue publicada en 1894 y es considerada una de sus obras más importantes. Ambientada en una de las provincias del norte de Noruega, pero por debajo del cículo polar ártico,… más o menos. Un oficial del ejército pasa una temporada en una cabaña, propiedad de un comerciante del lugar. Se dedica a cazar y pescar, alimentándose de lo que la naturaleza le proporciona al paso de las estaciones. Pero también cae prendado de una joven, la hija del comerciante, poco más que una adolescente, hermosa, voluble, que también se siente atraída por el oficial. Pero con frecuencia, sus encuentros, anhelados y buscados, acaban en rumbo de colisión y malentendidos. Estos desencuentros los dirigirán a un final de su relación con tonos trágicos. El libro termina con un epílogo que, al contrario que la narración principal, narrada en primera persona por el oficial, es narrada en tercera persona por quien es testigo de los últimos días y la muerte del oficial en Ceilán.

Como ya he dicho, el cuerpo principal de la narración se nos cuenta en primera persona. Si normalmente se considera al narrador en primera persona como un narrador poco o nada fiable, pronto comprenderemos que más allá de sus auténticos sentimientos por la naturaleza que le rodea y que le da vida, no podemos confiar en lo que nos cuenta de sus contactos con sus semejantes. Cuando debe integrarse en una sociedad con normas morales, en las que se desenvuelve mal. Se ve a sí mismo como poco atractivo, a pesar de su facilidad para atraer a las mujeres. No le cuesta encontrar compañeras de cama. Sin embargo, aquella de la que realmente se enamora, lo que exige un esfuerzo de comunicación y de sentimientos por encima de las necesidades físicas básicas, le supone una dificultad en la práctica insalvable. La propia deformidad en su visión sobre sí mismo y sobre los demás acabará generando desconfianzas, celos, envidias y confrontaciones. El engaño no sólo es hacia el lector, es hacia sí mismo

Me costó un tanto entrar en la narración. El estilo del escritor, en no pocos puntos más cercano al romanticismo que al realismo o naturalismo propio de se época, me supone una cierta barrera. Los estilos y las formas del romanticismo siempre me han resultado difíciles… por poco atractivas. Pero conforme avanza la narración y vas comprendiendo mejor el cuadro general del escenario natural y de relaciones humanas y sociales, el libro me fue enganchando, con una fuerte carrerilla hacia el final de la narración realizada por el protagonista, en el que vivimos la tragedia que su inseguridad y su malhadada relación con la joven van a provocar en sí mismo y, sobretodo en las vidas de otras personas. Un libro que quizá no sea para todo el mundo, pero que posee indudables virtudes literarias. Y también hay que superar el rechazo que puede suponer la ideología filofascista del autor, que apareció unas décadas en el futuro respecto a la publicación de este libro.

[Libro] Ajisai – Aki Shimazaki

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. He visitado Kamakura en dos ocasiones. Y aun me quedo con las ganas de volver a esta agradable ciudad japonesa, cargada de historia y cultura… y quizá de demasiados turistas, aunque yo nunca sufrí los agobios en ninguna de las dos visitas.

De la japonesa Aki Shimazaki, afincada en Canadá, nacionalizada canadiense, que escribe en francés, pero que sigue escribiendo después de 21 novelas cortas, incluida la de hoy, sobre Japón y sus gentes, he hablado ya con frecuencia en estas páginas. Veintiuna novelas cortas, puesto que este es su estilo, que se agrupan en quintetos con historias entrelazadas, con personajes relacionados, y que constituyen una gran historia más amplia. Cada una de sus novelas cortas tienen sentido en sí misma. Pero adquiere más sentido cuando has leído el quinteto en su conjunto. Hasta el momento, por necesidad o por preferencia, he leído los quintetos más o menos agrupados. Los dos primeros se publicaron traducidos al castellano como un único volumen. Así que no se percibían como cinco libros distintos sino como una novela en cinco partes. Pero los dos siguientes sí que los leí con cada novela corta por separado, pero separadas por breves intervalos de tiempo.

Shimazaki viene a publicar una de sus novelas cortas al año. La primera es de 1999, la última que ha publicado, en mayo de 2025. Esos son 27 años, de los que sólo ha fallado en 2003, 2004, 2007, 2009, 2011 y 2020. En enero de este año me enteré que la publicación de la primera novela corta de su quinta serie, esta Ajisai [アジサイ, hortensia], que comento hoy. El nombre de la flor del género del género Hydrangea tiene una escritura en kanji en japonés [紫陽花], pero es costumbre en el País del Sol Naciente que los nombres comunes de las plantas y animales se escriban en katakana. Como curiosidad, la escritura en kanji está tomada del chino, pero no se correlaciona en absoluto con su lectura, con el nombre común de la planta en japonés. La lectura habitual de esos kanji no tiene nada que ver. En katakana, sí que es una lectura fonética directa. Terminaré esta disgresión que tiene poco que ver con el libro recordando que todos los títulos de las novelas cortas de Shimazaki tienen nombres de plantas o pequeños animales. Que aparecen de un modo u otro en el relato.

El protagonista del relato es un joven estudiante de lo que aquí llamaríamos filología, pero que en el texto aparece simplemente como un estudiante universitario de japonés o lengua y literatura japonesa, en sus últimos años antes de graduarse. Es un joven de una familia acomodada, el pequeño de tres hermanos. Frente a sus hermanos que han estudiado empresariales, el mayor, y derecho, la mediana, carreras útiles y prácticas, a este joven protagonista, más mimado, se le ha permitido estudiar algo… «poco útil». Está empezando a orientar su futuro hacia el doctorado y hacia una carrera de profesor universitario. También ha empezado una novela. Y en estas está cuando le llega la noticia de que la empresa familiar, unos grandes almacenes, va a declararse en quiebra. Y su familia no podrá apoyarlo económicamente como antes. Tendrá que abandonar su cómodo apartamento en Kamakura, buscarse trabajos a tiempo parcial y apretarse el cinturón. Una familia acomodada de Tokio que tiene una casa en esta agradable ciudad costera, le ofrece alojamiento gratis a cambio de cuidar de la casa cuando ellos falten, que es la mayor parte del tiempo, sólo van los fines de semana y en vacaciones. Aceptará. Y empezará una amistad con la esposa, una mujer atractiva, en la mitad de la treintena, que evolucionará a algo más que una amistad.

Nos encontramos ante una novela iniciática. El desarrollo emocional y social del joven, que ha vivido entre algodones y consentido, se había quedado en una especia de eterna despreocupada adolescencia, a pesar de que veía en sus amigos que el mundo y la vida no tienen que ver con la suya. Poco dado al compromiso con las chicas, centrado en sus lecturas y su actividad intelectual, tendrá que madurar a marchas forzadas. Y también tendrá que madurar emocionalmente ante una relación que le romperá los esquemas.

Esta pequeña historia está bien. No es la más interesante de las novelas cortas de Shimazaki… pero de alguna forma, al ser la primera de la quinta serie, es una puesta en escena de una historia más amplia. Desconozco quienes serán los protagonistas de los siguientes relatos, a los que iremos acompañando durante cuatro años más por lo menos. ¿Los amigos? ¿Sus padres y hermanos? ¿Su atractiva amante casada y su familia? Ni idea. Tendremos que esperar. Pero sin duda si nada lo impide, ya lo leeré cuando llegue el momento.

[Cine] Marked Men: Rule + Shaw (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. La película de hoy, en la ficción, está localizada en Denver… pero rodada en Sofia, Bulgaria. Pero a mí todas estas películas me parecen Nueva York…

Marked Men: Rule + Shaw (2025; 26/20250604)

Sinceramente, cuando el miércoles de la semana pasada me invitaron a unirme al grupito que iba a ir a ver esta película, la cosa no la tenía clara. El horario no era muy bueno, lo cual se compensó por el hecho de que la película dura poco más de hora y media, menos si descuentas los créditos, y el tema no me atraía en exceso. Pero por otro lado me permitió reencontrarme con algunas amistades a las que no veía hacía un tiempo, y me entró la curiosidad de ver en qué estaba el director Nick Cassavetes en estos momentos. Director que empezó su carrera como actor, y que tenía pedigrí tanto por parte de padre como de madre. Un director que, cuando empezó como tal, en sus primera películas, despertó nuestro interés, sin que nunca confirmase del todo aquellas expectativas.

La historia que nos trae Cassavetes en esta ocasión es una adaptación de una novela de la que no sé gran cosa… o nada, si hemos de ser precisos. Es un romance entre dos jóvenes aparentemente poco compatibles. Amigos desde hace tiempo, Rule es un joven rebelde (Chase Stokes), que se dedica a realizar tatuajes artísticos, con éxito con las chicas, pero con alergia al compromiso, y que tiene una relación difícil con su familia desde la muerte de su hermano gemelo. Shaw es una niña pijita (Sydney Taylor), mona, de familia acomodada, que estudia en la universidad con el fin de acceder a la facultad de medicina, más joven, a penas 20 años, y que está colada por él desde hace un tiempo. Pero la relación entre ambos no será fácil.

Con una realización modernilla, a vez más propia de un videoclip que de una producción cinematográfica, supongo que la película pretende entrar en el mundo de los veinteañeros, de sus problemas y de sus formas de relacionarse. Pero la verdad es que el conjunto de las situaciones y los personajes se mueven entre el lugar común y los estereotipos. Si uno piensa en los personajes principales, más allá de que sea jóvenes con un físico atractivo, son gente que tiene más bien poco que ofrecer. Y sus inconsistencias y conflictos, más que provocarte una reflexión sobre sus causas profundas, hace que pienses que son un poco… ¿idiotas?

Con unas interpretaciones que son correctas sin más, por unos intérpretes a los que falta recorrido y madurez, a pesar de su corta duración pronto empezamos a dar signos de desinterés en nuestras butacas del cine. Obviamente no somos el público a quien va dirigida la película. Pero una buena película, al fin y al cabo, tiene que ser capaz de trascender su capacidad de atraer simplemente al nicho al que va dirigida. Sentimientos y sentimentalismo tópico, sin profundidad, y un erotismo que se destila con cuentagotas a pesar de las escenas de cama, muy comedidas, más pensadas para que todo sea estéticamente correcto que para que percibamos una atracción o unos sentimientos reales. Menciono esto porque al parecer la novela o las novelas que adapta se caracterizan por tener un alto contenido erótico. Qua aquí es… normalito. Para mí es una película fallida. No aporta gran cosa. Y el tópico «buena chica» liga, educa y doma a «chico malo/rebelde» apenas se sujeta. Un tópico que a estas alturas se debería haber abandonado, porque en la vida real es más bien falso. No es para mí. Como no lo es para los votantes en IMDb que promedian un macro 5.2/10. Lo más positivo, la película es relativamente vistosa visualmente hablando. Como curiosidad, la acción transcurre en Denver, Colorado, pero la película está rodada en… ¡¡¡Sofia, capital de Bulgaria???

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: **

[Cine] I Byeol-e Pil-yohan [이 별에 필요한] (Lo que le falta a esta estrella) (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Cuando no están en Marte, o en Florida, cerca de cabo Cañaveral, las cosas transcurren sobretodo en Seúl. Pero yo he optado por unas fotografías de Busan para ilustrar la entrada.

I Byeol-e Pil-yohan [이 별에 필요한] (Lo que le falta a esta estrella) (2025; 24/20250530)

Nuestra crisis cinematográfica, especialmente la mía, no sólo la del grupito de amigos que solemos ir juntos al cine, es importante. No encuentro motivación para desplazarme a las salas de cine para ir al cine. Es cierto que este mes estuve una semana de viaje por vacaciones. Pero también estuve dos semanas de vacaciones en casa, con tiempo para ir al cine, a cualquier hora que me fuese, sin miedo a que al día siguiente tuviese que madrugar. Y aun así, no encontré ocasión para ir al cine. Y seguro que alguna de las películas que se han emitido durante el mes de mayo habrá merecido la pena, aunque suele ser un mes flojo habitualmente. Ayer no obstante me vi un estreno de animación… pero en plataforma de contenidos en internet, en Netflix. Una animación surcoreana dirigida por Han Ji-won. Con la voz en el personaje protagonista de Kim Taeri, actriz muy popular y que ha aparecido en estas páginas con cierta frecuencia.

La película, de poquito más de hora y media de duración, es un drama romántico ambientado en la ciencia ficción, en la exploración espacial, específicamente la exploración de Marte. Año 2051, la protagonista es una bióloga que aspira a formar parte de la próxima misión a Marte, 25 años después de que su predecesora fuera destruida por el terremoto producido por la caída de un asteroide en el planeta rojo. Y de la que formaba parte, también como bióloga, la madre de la científica. Lo cual le ha generado un trauma que pone en peligro ser aceptada en la misión. En estas está cuando en Seúl conoce a un músico, que abandonó la música por un desencanto y desencuentro con la cantante y líder del grupo en el que trabajaba. Y se enamoran. Pero la relación y la vida de la astronauta coreana estarán en riesgo cuando sea admitida en la misión y vaya a Marte.

Durante buena parte del metraje, la película es una producción bastante digna. Un poco pastelón, con exceso de merengue dulce en ocasiones, y un exceso de melodrama. Pero no está mal. La animación es correcta tirando a bastante bien, el diseño de producción es interesante, las situaciones un poco tópicas, pero llevaderas,… pero… Siempre hay un pero en las películas de Netflix. En el tramo final empieza a haber una sobredosis de melodrama y de merengue, hasta el punto de un riesgo enorme de diabetes visual, y sobretodo empiezan a pasar cosas que no tienen ni pies ni revés, en el sentido que ponen duramente a prueba la suspensión voluntaria de la incredulidad del espectador, con el fin de forzar un happy end, que tal y como iba la película… no tocaba.

El intento es encomiable. Se lo han currado. Pero las películas románticas surcoreanas más comerciales son… cursis y excesivamente melodramáticas. Las comedias se salvan. Al fin y al cabo, son comedias. Pero cuando planteas un drama en el que mezclas la ciencia ficción, a un nivel en que cabe la ciencia ficción plausible, con la separación o el conflicto romántico… pues creo que hasta cierto punto descarrila. No la he suspendido… porque entiendo que esta película puede tener su público, y yo no formo parte de ese público. Pero… En fin. Que allá vosotros. Yo aviso de lo que hay.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***