[Libro] Mis días en la librería Morisaki / Una velada en la librería Morisaki – Satoshi Yoshigawa

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. En 2019, durante una estancia en Tokio, me acerqué a Jinbōchō, el barrio de las librerías, buscando las especializadas en fotografía.

Hoy toca un dos por uno. Con pocas semanas de diferencia, aunque no seguidos, leí estas dos novelas de Satoshi Yagisawa, que se pueden considerar las dos partes de una misma historia… aunque con alguna matización a esta afirmación. Ya que, desde mi punto de vista, la primera novela no necesitaba una continuación. No obstante, la segunda parte cayó en mis manos y decidí dedicarle mi tiempo a su lectura.

La protagonista de las novelas es una joven que vive en Tokio, es de provincias, tiene su trabajo en una empresa, y tiene un novio que también trabaja en una empresa. Hasta que descubre que según él no son novios, sólo un entretenimiento, y que tiene una novia de verdad con la que se va a casar. Ha estado jugando a dos bandas bastante tiempo. La chica se deprime, deja la empresa,… ya he dicho que trabajan juntos… y sólo sale de su depresión cuando su madre, preocupada, manda a su hermano y tío de la chica a interesarse. El tío heredó una librería en Jinbōchō, el barrio de Tokio donde se concentra un gran numero de librerías de todo tipo, muchas de ocasión, de lance o para coleccionistas, y otras especializadas en temas diversos. A 15-20 minutos del Palacio Imperial, pero por el lado opuesto a la estación de Tokio, que esta a media hora por lo menos. Y con la librería vive y se apaña. Ahora está solo, porque su esposa lo dejó de forma un tanto misteriosa, y le ofrece que se quede a vivir en el piso encima de la librería y le ayude con esta. Allí, la joven empezará a recuperarse, en un nuevo ambiente, conociendo a nueva gente, y reconectando con quien fue su tío favorito 15 años atrás.

No hay mucho que contar. Es un tipo de historia que ya he encontrado con cierta frecuencia en la literatura japonesa y también en la coreana, aunque con esta he tenido mucho menos contacto. Un sitio donde la gente tiene buen rollo, y aquellos que sufren encuentran calor humano y la posibilidad de sanar sus heridas emocionales. Está razonablemente bien narrada y es una lectura fácil, amable, que se acaba de forma rápida por que no hay mucho sobre lo que discurrir. Suelen tener finales felices, aunque puede haber excepciones, donde el final sea más melodramático. No me pronunciaré sobre lo que pasa en esta… porque puede haber algún interesado en leerla y no quiero destriparla. No es una gran obra literaria de gran profundidad, pero puede ser una lectura agradable para el verano.

Y tiene una segunda parte. En la que la joven tiene un trabajo, va desarrollando una relación con novio que parece que no es un caradura, tiene alguna amiga que otra, y visita regularmente a su tío, que vive con su mujer de nuevo, porque reapareció en algún momento de la primera novela, sin entrar en más detalle de momento. Y no entraré en mucho más detalles de lo que sucede en esta segunda parte. Sólo diré que es… mucho más melodramática. Y esto… en gran medida, y aunque se veía venir desde el momento en que retomas la lectura y sabiéndote lo que pasa en la primera parte, lastra la novela. No está igual de conseguida. No consigue el autor poner el foco de forma adecuada en quién es el personaje importante de la historia. ¿La chica? ¿El tío? ¿La mujer del tío? Me parece una continuación un tanto forzada.

No obstante, no nos compliquemos la vida. Si la primera parte es razonablemente recomendable… la segunda es… optativa. Si quieres seguir un rato más en ese universo de libreros peculiares, con clientes todavía más peculiares, aunque no tenga el mismo nivel, en mi humilde opinión, tampoco pasa nada. Se deja leer. Estilísticamente, es más de lo mismo. Luego ya, si te convence más o te convence menos lo que cuenta en esa segunda parte, es otra cuestión. O algo que depende de tus gustos y preferencias personales.

[TV] Cosas de series; Nevertheless, aun así, 알고있지만,… わかっていても

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. La serie de hoy, la japonesa, transcurre en la ciudad de Kamakura, una de mis favoritas en el País del Sol Naciente, de importancia histórica, y que aparece con frecuencia en la literatura y en las producciones de cine y televisión del país asiático. Es que es maja.

El éxito de las series surcoreanas de televisión está provocando la producción de versiones de las mismas en otros países asiáticos. En Filipinas, en Indonesia, en Tailandia, en estos momentos me constan al menos dos japonesas en Netflix, incluyendo la que traigo a estas páginas en la entrada de hoy, e incluso en China. La continental, la del PCCh, no Taiwán… que parece más probable por las diferencias/semejanzas de regímenes políticos. Pero hasta la fecha no había visto ninguna de estas versiones. Nunca le he visto mucho el sentido a la cuestión. Sí que vi, no obstante, la versión surcoreana de una célebre teleserie española. Una teleserie española que me disgustó en no pocos de sus planteamientos, populistas e hipócritas, pero que estaban mucho mejor controlados en la versión surcoreana… por lo que acabó gustándome más… sin que sea como para lanzar las campanas al vuelo ni nada por el estilo.

De hecho, los surcoreanos son especialistas en sacar versiones de teleseries norteamericanas, pero sin reconocer que son versiones de estas series. Series médicas, de abogados, políticas… están claramente «inspiradas» en éxitos de la televisión USAmericana, hasta tal punto que uno se extraña por qué no se consideran ni se denuncian como plagios o versiones no autorizadas. E incluso varias series distintas a partir de una misma «inspiración», haciendo variaciones en sus argumentos, en sus localizaciones, en sus protagonistas… pero que no dejan de ser más de lo mismo. Hay que tener en cuenta que la televisión surcoreana es una fábrica de realizar constantemente las mismas series, con los mismos argumentos y los mismos tópicos, con variaciones cosméticas, que parecen justificar el decir que son cosas distintas. Que tengan más o menos éxito no depende de la originalidad, que es básicamente nula, sino en la habilidad de los guionistas para adaptar las mismas historias con más o menos gracias, y a la popularidad y la química de los intérpretes, especialmente si hay una pareja con interés romántica, más los colaterales correspondientes en los personajes secundarios.

Hace un tiempo, en 2021, Netflix emitió, y sigue emitiendo una serie «con pretensiones», Algoitjiman (알고있지만). Creo que es producción de una cadena generalista surcoreana, pero la plataforma tiene derechos adquiridos para su emisión fuera de su país de origen. No seguía el esquema habitual de 16 episodios de 70 minutos de duración, sino que se trataba de diez episodios, también de 70 minutos, en torno a las aventuras y desventuras románticas de los alumnos de una escuela universitaria de arte, centrada en una de las alumnas, que interpretaba una actriz que me parece interesante, Han So-hee, quizá porque se sale de algunos estereotipos de otras actrices de éxito del país asiático, que parecen todas clones unas de otras. La comenté en su momento. No me terminó de convencer. Me resultó fría, y más preocupada por las formas que por el fondo. Se difundió en la plataforma con el título internacional en inglés Nevertheless…, aunque en castellano también recibe el título Aun así… El original coreano se traduce como Lo sé, pero…

Y recientemente se estrenó en Netflix una versión japonesa de la serie, que por ser una versión no me interesó en principio, pero como vi una crítica positiva de la misma me puse a verla. Al fin y al cabo, tiene algunas ventajas claras sobre la coreana. Y es que en lugar de 10 episodios x 70 minutos cada uno, un total de 700 minutos de visualización, son 8 episodios x 30 minutos cada uno, un total de 240 minutos. Como si fueran dos películas de dos horas. Y pensé de inmediato que, efectivamente, si contaba la misma historia, basada en la misma historieta digital, no necesitaba mucho más. Incluso me atrevería a decir que se puede contar en lo que dura una película de largometraje. En esta ocasión, la escuela universitaria de arte está localizada en Kamakura en lugar de Seúl, los personajes son alumnos en últimos cursos o graduados recientes, frente a la coreana, en la que son alumnos de primeros cursos. Y hay diferencias notables en algunos de los personajes, llamando la atención la de la «rival» de la protagonista… que tiene un final mucho menos melodramático en la versión coreana.

El título es Wakatte itemo (わかっていても), con un significado similar, aunque la versión internacional pasa a ser Nevertheless: the shapes of love/Aun así: las formas del amor. Sus protagonistas son Sara Minami y Ryûsei Yokohama. Y al igual que sucedía en la versión surcoreana… el protagonista masculino es flojo, con mala definición y evolución de carácter, y, más allá del físico, es difícil de comprender que la chica se sienta atraída o fascinada por él. No obstante, el enfoque de la serie, sobre la misma historia, o parecida, es distinto. La realización es más naturalista, aprovecha el agradable paisaje urbano de Kamakura, y los personajes resultan más naturales y más creíbles. No voy a decir que me haya entusiasmado, pero desde luego refleja las tendencias sociales y culturales de ambos países. Incluso cuando hay (moderadas) escenas de cama, los personajes de la japonesa están menos sexualizados y más centrados en el desarrollo personal. Y como ya he dicho, tiene la ventaja de durar una tercera parte. Es mejor… desde luego. Como curiosidad, los votantes de IMDb les otorgan la misma votación promedio. Eso sí, con 12000 votantes en la coreana y 700 en la japonesa. Obviamente, las teleseries surcoreanas son mucho más populares a nivel mundial.

[TV] Cosas de series; mujeres trabajadoras en las series surcoreanas

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Una mañana con buen tiempo en Seúl.

Llevaba casi dos meses sin redactar una entrada televisiva basada en alguna serie surcoreana. No es que hay dejado de verlas. Es que las últimas que he visto no me han motivado gran cosa. Las dos fuentes de este tipo de series, que se han convertido en el entretenimiento de pensar poco del fin de semana cuando no tengo cosas mejores que hacer, son Netflix y, en menor medida, Amazon Prime Video. Aunque en las últimas semanas estoy más con esta plataforma que con la anterior. El caso es que últimamente algunos de los estrenos, especialmente en Netflix, no me enganchan. Veo algunos minutos y me canso. No sé si estoy percibiendo un bajón en la calidad o, simplemente, que ya me he saturado. Porque la calidad es un concepto relativo con estas series. Ya he mencionado en muchas ocasiones que, cuando las veo, entran frecuentemente dentro de la categoría de placeres inconfesables. Guilty pleasures que dicen los anglófonos. Placeres culpables.

Pero hace unas semanas me llamó la atención un estreno reciente en Netflix, Mijiui Seoul [미지의 서울, Seúl desconocido], titulado en inglés/castellano como Nuestro Seúl por descubrir/Our unwritten Seoul. Y es la historia de dos hermanas gemelas, Mi-ji y Mi-rae, idénticas de aspecto pero con personalidades diferentes. Originarias de una pequeña ciudad de ambiente rural. Mi-rae, cuyo nombre 미래 significa futuro, estuvo enferma buena parte de la infancia, recibió la atención principal de la familia, y eso le llevó a refugiarse en los estudios. Mi-ji, cuyo nombre 미지 significa desconocida o incógnita, tuvo que apañárselas sola, sintió falta de atención, y se orientó a los deportes. Pero mientras Mi-rae progresó en los estudios, fue a la universidad, y entró a trabajar en una prestigiosa empresa pública del ámbito de las finanzas, en Seúl, Mi-ji tuvo una lesión que truncó su carrera deportiva y sus esperanzas de entrar en la universidad, sufriendo un revés del que le costó recuperarse y tira adelante como buenamente puede. Con 30 años, Mi-rae sufre una crisis por acoso en su empresa, y se intercambia con Mi-ji para tomar un descanso. Mi-rae vuelve al pueblo haciéndose pasar por Miji, y esta va a Seúl a la inversa.

Ambas están interpretadas por la misma actriz, Park Bo-young, muy popular, que ya ha aparecido varias veces en estas páginas. Generalmente en comedias, más o menos románticas, en esta ocasión opta por un(os) papel(es) dramático(s). Obsérvese que el nombre de una de ellas, Mi-ji, se encuentra presente en el título de la serie, y ciertamente se siente que este personaje es más importante y goza de más minutos que la hermana gemela. Es frecuente que en las comedias y dramas románticos surcoreanos haya dos parejas, la protagonista y otra formada por complementarios o antagonistas. Mi-rae sería la fémina de la pareja complementaria. Los chicos son un abogado (Park Jin-young), amigo del instituto de las chicas, que también arrastra sus conflictos del pasado, es el principal, y un ejecutivo de fama que durante un tiempo se refugia en el campo (Ryu Kyung-soo), plantando fresas y que sería el complementario. No son antagonistas.

La serie desarrolla una diversidad de tramas. El concepto de familia, las relaciones familiares, tanto materno-filiales, como entre hermanas, las dificultades de la comunicación entre personas que se quieren bien, pero que se malinterpretan con frecuencia. Y el simbolismo de Seúl como el lugar donde alguien se abre al gran mundo, frente al pueblo, donde uno se refugia en los seguro, pero con menos horizonte. Pero el macguffin que pone en marcha los hechos, y que supera el concepto de macguffin al ser también un tema de fondo importante, es el acoso laboral que sufre Mi-rae, una profesional concienzuda, competente e inteligente, pero que cae en desgracia cuando se pone de parte de una compañera que ha sufrido acoso sexual por parte de un superior, algo que luego va afectar de forma similar a la coprotagonista de la serie. Las dificultades de las relaciones laborales en las empresas surcoreanas, especialmente para las mujeres, es un leitmotiv habitual en los dramas de este país.

Hay varios factores que parecen influir en ello. El primero es el origen confucianista del sistema de valores de la sociedad surcoreana. Esto conlleva que en la misma el patriarcado, la situación de dominancia social, e incluso legal hasta no hace muchos años, sea omnipresente en la sociedad del país asiático. Leí hace unos años una dura novela de una autora surcoreana que exponía las consecuencias de este hecho para un mujer desde el momento en que nace y hasta que forma una familia. Por otro lado, es una sociedad fuertemente jerarquizada, en la que un superior tiene un gran poder sobre sus subordinados, y más si son mujeres. Los criterios de edad y posición predominan sobre los de mérito y valor aportado. Esta jerarquización es importante en el sector público, mientras que en el privado, con un predominio de empresas en mano de grupos familiares, se establece una aristocracia plutocrática que condiciona la escala social. Por lo tanto, la palabra y el testimonio de una mujer joven, procedente de provincias del medio rural, por muy preparada e inteligente que sea, carecerá de valor ante un hombre mayor y jerárquicamente superior, que además podrá difamarla sin repercusiones. Por supuesto, esto se puede agravar con abusos sexuales que raramente serán denunciados, por la vergüenza social. Y con la complicidad de los propios iguales de la víctima que no querrán enemistarse con el superior.

En esta serie es tema principal, pero no es la primera vez, y sospecho que no será la última, que aparezca de forma importante o secundaria en otras series o ficciones audiovisuales del país asiático. Un país con un alto nivel tecnológico, con un alto porcentaje de titulados universitarios, con unos indicadores buenos en temas de salud, dentro de la OCDE se encuentra entre los peor clasificados en el índice de desigualdad de género, al mismo nivel que Turquía o Méjico, por poner unos ejemplos, países mucho peor situados en otros indicadores de desarrollo. Por lo tanto, una fuerte asignatura pendiente en el país asiático, que con cierta frecuencia se cuela en sus series televisivas, aunque quizá no con la contundencia que la seriedad del problema merecería.

[Libro] Pan – Knut Hamsun

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Paseando por las calles de Bergen, en Noruega.

No hace mucho comentaba en estas páginas un libro de la premio Nobel sueca Selma Lagerlöf. Hoy en día, la literatura escandinava es conocida por eso que se llama el nordic noir, es decir el género negro desde el punto de vista de unos escritores escandinavos que optan por paisajes sombríos, escasas licencias a las metáforas y al lenguaje complejo, y escenas del crimen complejas, a veces macabras, y con tendencia a la misoginia, tanto si la mujer es la víctima como si es la investigadora. Pero a caballo entre el siglo XIX y el XX, la realidad parecía más compleja. Desde el realismo / naturalismo de Lagerlöf, a los tormentos neorománticos de Knut Hamsun, premio Nobel de literatura también, noruego, que encontramos en esta interesante novela situada en el norte del país escandinavo.

Hay que decir que la sueca Lagerlöf y el noruego Hamsun nacieron en un momento en que sus países estaban en unión personal bajo el mismo monarca, sueco, y con una política común de asuntos exteriores, aunque con parlamentos y gobiernos propios. Pero hay muchas diferencias de fondo entre ambos autores, ya que Hamsun se manifestó como un derechista filofascista y racista a partir de los años 30 del siglo XX, con posterioridad a haber recibido el premio Nobel, llegando a alabar el liderazgo de Hitler. Al cual, sin embargo, consiguió cabrear en una recepción en Berlín, cuando le pidió que liberase a los presos políticos noruegos. Originalmente, su germanofilia fue resultado de su anglofobia, pero evolucionó hacia posturas políticas más impresentables. Murió habiendo perdido el favor del público, especialmente el noruego, que en su mayoría tenían mala opinión de la invasión de su país por la Alemania nazi.

La novela que nos ocupa fue publicada en 1894 y es considerada una de sus obras más importantes. Ambientada en una de las provincias del norte de Noruega, pero por debajo del cículo polar ártico,… más o menos. Un oficial del ejército pasa una temporada en una cabaña, propiedad de un comerciante del lugar. Se dedica a cazar y pescar, alimentándose de lo que la naturaleza le proporciona al paso de las estaciones. Pero también cae prendado de una joven, la hija del comerciante, poco más que una adolescente, hermosa, voluble, que también se siente atraída por el oficial. Pero con frecuencia, sus encuentros, anhelados y buscados, acaban en rumbo de colisión y malentendidos. Estos desencuentros los dirigirán a un final de su relación con tonos trágicos. El libro termina con un epílogo que, al contrario que la narración principal, narrada en primera persona por el oficial, es narrada en tercera persona por quien es testigo de los últimos días y la muerte del oficial en Ceilán.

Como ya he dicho, el cuerpo principal de la narración se nos cuenta en primera persona. Si normalmente se considera al narrador en primera persona como un narrador poco o nada fiable, pronto comprenderemos que más allá de sus auténticos sentimientos por la naturaleza que le rodea y que le da vida, no podemos confiar en lo que nos cuenta de sus contactos con sus semejantes. Cuando debe integrarse en una sociedad con normas morales, en las que se desenvuelve mal. Se ve a sí mismo como poco atractivo, a pesar de su facilidad para atraer a las mujeres. No le cuesta encontrar compañeras de cama. Sin embargo, aquella de la que realmente se enamora, lo que exige un esfuerzo de comunicación y de sentimientos por encima de las necesidades físicas básicas, le supone una dificultad en la práctica insalvable. La propia deformidad en su visión sobre sí mismo y sobre los demás acabará generando desconfianzas, celos, envidias y confrontaciones. El engaño no sólo es hacia el lector, es hacia sí mismo

Me costó un tanto entrar en la narración. El estilo del escritor, en no pocos puntos más cercano al romanticismo que al realismo o naturalismo propio de se época, me supone una cierta barrera. Los estilos y las formas del romanticismo siempre me han resultado difíciles… por poco atractivas. Pero conforme avanza la narración y vas comprendiendo mejor el cuadro general del escenario natural y de relaciones humanas y sociales, el libro me fue enganchando, con una fuerte carrerilla hacia el final de la narración realizada por el protagonista, en el que vivimos la tragedia que su inseguridad y su malhadada relación con la joven van a provocar en sí mismo y, sobretodo en las vidas de otras personas. Un libro que quizá no sea para todo el mundo, pero que posee indudables virtudes literarias. Y también hay que superar el rechazo que puede suponer la ideología filofascista del autor, que apareció unas décadas en el futuro respecto a la publicación de este libro.

[Libro] Ajisai – Aki Shimazaki

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. He visitado Kamakura en dos ocasiones. Y aun me quedo con las ganas de volver a esta agradable ciudad japonesa, cargada de historia y cultura… y quizá de demasiados turistas, aunque yo nunca sufrí los agobios en ninguna de las dos visitas.

De la japonesa Aki Shimazaki, afincada en Canadá, nacionalizada canadiense, que escribe en francés, pero que sigue escribiendo después de 21 novelas cortas, incluida la de hoy, sobre Japón y sus gentes, he hablado ya con frecuencia en estas páginas. Veintiuna novelas cortas, puesto que este es su estilo, que se agrupan en quintetos con historias entrelazadas, con personajes relacionados, y que constituyen una gran historia más amplia. Cada una de sus novelas cortas tienen sentido en sí misma. Pero adquiere más sentido cuando has leído el quinteto en su conjunto. Hasta el momento, por necesidad o por preferencia, he leído los quintetos más o menos agrupados. Los dos primeros se publicaron traducidos al castellano como un único volumen. Así que no se percibían como cinco libros distintos sino como una novela en cinco partes. Pero los dos siguientes sí que los leí con cada novela corta por separado, pero separadas por breves intervalos de tiempo.

Shimazaki viene a publicar una de sus novelas cortas al año. La primera es de 1999, la última que ha publicado, en mayo de 2025. Esos son 27 años, de los que sólo ha fallado en 2003, 2004, 2007, 2009, 2011 y 2020. En enero de este año me enteré que la publicación de la primera novela corta de su quinta serie, esta Ajisai [アジサイ, hortensia], que comento hoy. El nombre de la flor del género del género Hydrangea tiene una escritura en kanji en japonés [紫陽花], pero es costumbre en el País del Sol Naciente que los nombres comunes de las plantas y animales se escriban en katakana. Como curiosidad, la escritura en kanji está tomada del chino, pero no se correlaciona en absoluto con su lectura, con el nombre común de la planta en japonés. La lectura habitual de esos kanji no tiene nada que ver. En katakana, sí que es una lectura fonética directa. Terminaré esta disgresión que tiene poco que ver con el libro recordando que todos los títulos de las novelas cortas de Shimazaki tienen nombres de plantas o pequeños animales. Que aparecen de un modo u otro en el relato.

El protagonista del relato es un joven estudiante de lo que aquí llamaríamos filología, pero que en el texto aparece simplemente como un estudiante universitario de japonés o lengua y literatura japonesa, en sus últimos años antes de graduarse. Es un joven de una familia acomodada, el pequeño de tres hermanos. Frente a sus hermanos que han estudiado empresariales, el mayor, y derecho, la mediana, carreras útiles y prácticas, a este joven protagonista, más mimado, se le ha permitido estudiar algo… «poco útil». Está empezando a orientar su futuro hacia el doctorado y hacia una carrera de profesor universitario. También ha empezado una novela. Y en estas está cuando le llega la noticia de que la empresa familiar, unos grandes almacenes, va a declararse en quiebra. Y su familia no podrá apoyarlo económicamente como antes. Tendrá que abandonar su cómodo apartamento en Kamakura, buscarse trabajos a tiempo parcial y apretarse el cinturón. Una familia acomodada de Tokio que tiene una casa en esta agradable ciudad costera, le ofrece alojamiento gratis a cambio de cuidar de la casa cuando ellos falten, que es la mayor parte del tiempo, sólo van los fines de semana y en vacaciones. Aceptará. Y empezará una amistad con la esposa, una mujer atractiva, en la mitad de la treintena, que evolucionará a algo más que una amistad.

Nos encontramos ante una novela iniciática. El desarrollo emocional y social del joven, que ha vivido entre algodones y consentido, se había quedado en una especia de eterna despreocupada adolescencia, a pesar de que veía en sus amigos que el mundo y la vida no tienen que ver con la suya. Poco dado al compromiso con las chicas, centrado en sus lecturas y su actividad intelectual, tendrá que madurar a marchas forzadas. Y también tendrá que madurar emocionalmente ante una relación que le romperá los esquemas.

Esta pequeña historia está bien. No es la más interesante de las novelas cortas de Shimazaki… pero de alguna forma, al ser la primera de la quinta serie, es una puesta en escena de una historia más amplia. Desconozco quienes serán los protagonistas de los siguientes relatos, a los que iremos acompañando durante cuatro años más por lo menos. ¿Los amigos? ¿Sus padres y hermanos? ¿Su atractiva amante casada y su familia? Ni idea. Tendremos que esperar. Pero sin duda si nada lo impide, ya lo leeré cuando llegue el momento.

[Cine] Marked Men: Rule + Shaw (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. La película de hoy, en la ficción, está localizada en Denver… pero rodada en Sofia, Bulgaria. Pero a mí todas estas películas me parecen Nueva York…

Marked Men: Rule + Shaw (2025; 26/20250604)

Sinceramente, cuando el miércoles de la semana pasada me invitaron a unirme al grupito que iba a ir a ver esta película, la cosa no la tenía clara. El horario no era muy bueno, lo cual se compensó por el hecho de que la película dura poco más de hora y media, menos si descuentas los créditos, y el tema no me atraía en exceso. Pero por otro lado me permitió reencontrarme con algunas amistades a las que no veía hacía un tiempo, y me entró la curiosidad de ver en qué estaba el director Nick Cassavetes en estos momentos. Director que empezó su carrera como actor, y que tenía pedigrí tanto por parte de padre como de madre. Un director que, cuando empezó como tal, en sus primera películas, despertó nuestro interés, sin que nunca confirmase del todo aquellas expectativas.

La historia que nos trae Cassavetes en esta ocasión es una adaptación de una novela de la que no sé gran cosa… o nada, si hemos de ser precisos. Es un romance entre dos jóvenes aparentemente poco compatibles. Amigos desde hace tiempo, Rule es un joven rebelde (Chase Stokes), que se dedica a realizar tatuajes artísticos, con éxito con las chicas, pero con alergia al compromiso, y que tiene una relación difícil con su familia desde la muerte de su hermano gemelo. Shaw es una niña pijita (Sydney Taylor), mona, de familia acomodada, que estudia en la universidad con el fin de acceder a la facultad de medicina, más joven, a penas 20 años, y que está colada por él desde hace un tiempo. Pero la relación entre ambos no será fácil.

Con una realización modernilla, a vez más propia de un videoclip que de una producción cinematográfica, supongo que la película pretende entrar en el mundo de los veinteañeros, de sus problemas y de sus formas de relacionarse. Pero la verdad es que el conjunto de las situaciones y los personajes se mueven entre el lugar común y los estereotipos. Si uno piensa en los personajes principales, más allá de que sea jóvenes con un físico atractivo, son gente que tiene más bien poco que ofrecer. Y sus inconsistencias y conflictos, más que provocarte una reflexión sobre sus causas profundas, hace que pienses que son un poco… ¿idiotas?

Con unas interpretaciones que son correctas sin más, por unos intérpretes a los que falta recorrido y madurez, a pesar de su corta duración pronto empezamos a dar signos de desinterés en nuestras butacas del cine. Obviamente no somos el público a quien va dirigida la película. Pero una buena película, al fin y al cabo, tiene que ser capaz de trascender su capacidad de atraer simplemente al nicho al que va dirigida. Sentimientos y sentimentalismo tópico, sin profundidad, y un erotismo que se destila con cuentagotas a pesar de las escenas de cama, muy comedidas, más pensadas para que todo sea estéticamente correcto que para que percibamos una atracción o unos sentimientos reales. Menciono esto porque al parecer la novela o las novelas que adapta se caracterizan por tener un alto contenido erótico. Qua aquí es… normalito. Para mí es una película fallida. No aporta gran cosa. Y el tópico «buena chica» liga, educa y doma a «chico malo/rebelde» apenas se sujeta. Un tópico que a estas alturas se debería haber abandonado, porque en la vida real es más bien falso. No es para mí. Como no lo es para los votantes en IMDb que promedian un macro 5.2/10. Lo más positivo, la película es relativamente vistosa visualmente hablando. Como curiosidad, la acción transcurre en Denver, Colorado, pero la película está rodada en… ¡¡¡Sofia, capital de Bulgaria???

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: **

[Cine] I Byeol-e Pil-yohan [이 별에 필요한] (Lo que le falta a esta estrella) (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Cuando no están en Marte, o en Florida, cerca de cabo Cañaveral, las cosas transcurren sobretodo en Seúl. Pero yo he optado por unas fotografías de Busan para ilustrar la entrada.

I Byeol-e Pil-yohan [이 별에 필요한] (Lo que le falta a esta estrella) (2025; 24/20250530)

Nuestra crisis cinematográfica, especialmente la mía, no sólo la del grupito de amigos que solemos ir juntos al cine, es importante. No encuentro motivación para desplazarme a las salas de cine para ir al cine. Es cierto que este mes estuve una semana de viaje por vacaciones. Pero también estuve dos semanas de vacaciones en casa, con tiempo para ir al cine, a cualquier hora que me fuese, sin miedo a que al día siguiente tuviese que madrugar. Y aun así, no encontré ocasión para ir al cine. Y seguro que alguna de las películas que se han emitido durante el mes de mayo habrá merecido la pena, aunque suele ser un mes flojo habitualmente. Ayer no obstante me vi un estreno de animación… pero en plataforma de contenidos en internet, en Netflix. Una animación surcoreana dirigida por Han Ji-won. Con la voz en el personaje protagonista de Kim Taeri, actriz muy popular y que ha aparecido en estas páginas con cierta frecuencia.

La película, de poquito más de hora y media de duración, es un drama romántico ambientado en la ciencia ficción, en la exploración espacial, específicamente la exploración de Marte. Año 2051, la protagonista es una bióloga que aspira a formar parte de la próxima misión a Marte, 25 años después de que su predecesora fuera destruida por el terremoto producido por la caída de un asteroide en el planeta rojo. Y de la que formaba parte, también como bióloga, la madre de la científica. Lo cual le ha generado un trauma que pone en peligro ser aceptada en la misión. En estas está cuando en Seúl conoce a un músico, que abandonó la música por un desencanto y desencuentro con la cantante y líder del grupo en el que trabajaba. Y se enamoran. Pero la relación y la vida de la astronauta coreana estarán en riesgo cuando sea admitida en la misión y vaya a Marte.

Durante buena parte del metraje, la película es una producción bastante digna. Un poco pastelón, con exceso de merengue dulce en ocasiones, y un exceso de melodrama. Pero no está mal. La animación es correcta tirando a bastante bien, el diseño de producción es interesante, las situaciones un poco tópicas, pero llevaderas,… pero… Siempre hay un pero en las películas de Netflix. En el tramo final empieza a haber una sobredosis de melodrama y de merengue, hasta el punto de un riesgo enorme de diabetes visual, y sobretodo empiezan a pasar cosas que no tienen ni pies ni revés, en el sentido que ponen duramente a prueba la suspensión voluntaria de la incredulidad del espectador, con el fin de forzar un happy end, que tal y como iba la película… no tocaba.

El intento es encomiable. Se lo han currado. Pero las películas románticas surcoreanas más comerciales son… cursis y excesivamente melodramáticas. Las comedias se salvan. Al fin y al cabo, son comedias. Pero cuando planteas un drama en el que mezclas la ciencia ficción, a un nivel en que cabe la ciencia ficción plausible, con la separación o el conflicto romántico… pues creo que hasta cierto punto descarrila. No la he suspendido… porque entiendo que esta película puede tener su público, y yo no formo parte de ese público. Pero… En fin. Que allá vosotros. Yo aviso de lo que hay.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***

[Cine] Berusaiyu no bara [ベルサイユのばら] (La rosa de Versalles) (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. En Versalles he estado en dos ocasiones; las fotos son de la segunda.

Berusaiyu no bara [ベルサイユのばら] (2025; 21/20250430)

Como en los últimos tiempos veo todos los días alguna cosita de animación japonesa, también me mantengo relativamente informado de novedades en el género. Y llevaba ya unos meses oyendo hablar de este estreno, que en España ha ido a parar directamente a plataforma de contenidos, aunque en Japón y otros países de Asia se ha estrenado en salas de cine. Dirigido por Ai Yoshimura, es la adaptación de un manga de principios de los años 70, que fue y sigue siendo muy popular en su país de origen. Y que ha dado lugar a una multiplicidad de adaptaciones. Tanto en animación como en acción real, tanto en formato de serie como de largometraje. Aquí, una nueva versión que venía acompañada de bastantes expectativas. Así que, aunque el tema no me llamaba mucho la atención, estando en Netflix, lo vi la noche del miércoles pasado.

Ya adelanto que la película no ha tenido una gran aceptación, antes de su estreno en plataformas. La película comienza en el momento en que la archiduquesa María Antonieta, a sus catorce años, llega a Francia para casarse con el delfín, el futuro Luis XVI. Y entre la guardia real, se designa a Oscar, una mujer educada por su padre como hombre para ser militar, para ser su protector. Acompañado por su fiel servidor, André, durante un tiempo las cosas irán bien. Pero con el tiempo, los excesos extravagantes de la corte real francesa combinados con la crisis financiera del país que aplasta a impuestos a una población empobrecida, hará que la inestabilidad social y política aparezca, y que Oscar se planteé con quien están sus lealtades. Especialmente cuando lleguen las vísperas de lo que será la Revolución Francesa.

No voy a perder mucho tiempo en el comentario. Por que se resume en dos cuestiones. La primera, positiva, es que la animación, aunque un poco recargada en formas y colores, muy propia del género destinado al público femenino, es de alto nivel… aunque algo cargante. Tiene muchos de los tópicos del anime destinado a las adolescentes y jóvenes femeninas, y a ratos resulta un tanto estomagante. Pero está bien hecha… que he dicho que esta cuestión era… más o menos positiva.

Con una mezcla de personajes de la historia real y personajes ficticios, más o, más bien, menos basados en algunos reales, ni siquiera queda clara el mensaje. Comienza la película mostrando admiración por la grandeza y esplendor de la corte versallesca, para convertirse al final en un alegato del movimiento revolucionario, sin una evolución clara en el mensaje. Termina con un resumen de algunos sucesos de la época revolucionaria, que por esquemático es insatisfactorio, dada la complejidad de la época. La película la mantengo en el aprobado, pero más como una curiosidad que como otra cosa. Sin duda, la serie manga es más apta para ser adaptada como una serie de televisión. O llegado el caso, como una serie de varios largometrajes, que desarrollen de mejor forma sus propuestas. No la recomiendo con carácter general. Sólo para curiosos de la animación nipona. Y… otra cosa. Tiene elementos de musical… que no me han convencido. Canciones tipo Disney, muy insatisfactorias.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***

[Libros] The flowers of evil (Serie manga) – Shūzō Oshimi

Literatura

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. El ciudad vieja de Takayama.

No sé si se nota mucho cuando redacto estas entradas. Pero cuando voy a comentar algo que he leído, una película que he visto o una serie de televisión que he seguido, suelo investigar un poquito sobre su autor, sus antecedentes, sus influencias y otras circunstancias. No es una gran profundización sobre la obra. Se trata simplemente de entender el contexto. Especialmente cuando procede de culturas con las que estoy menos familiarizado. Son muchos los autores que describen el arte como una conversación entre ideas, sentimientos, estilos, estéticas y formas que viene transcurriendo desde que el ser humano es ser humano y comenzó a expresarse artísticamente. Creo que fue con Gompertz con quien leí más detalladamente sobre el concepto «participar en la conversación». Y este es uno de los motivos principales por los que hago esta breve búsqueda sobre influencias y obras similares.

Cuando leí una de las series de manga de Inio Asano, aquella que trata de una relación, tórpida, entre dos jóvenes adolescentes, me encontré con varias referencias a la serie de manga que traigo hoy a comentario. Como veremos, también trata sobre una relación entre adolescentes con carácter complejo. Tóxica en esta ocasión. Escrita e ilustrada por el japonés Shūzō Oshimi, toma su título, Aku no hana (Las flores del mal), de la más famosa colección de poemas de Charles Beaudelaire. Una obra, esta última, que produjo escándalo en su momento, siendo considerada como perversa o libertina. Existe traducción al castellano de esta serie, pero no la he encontrado en formato electrónico, y alguien me prestó una versión en inglés, que comencé a leer a mediados de enero, y tardé dos meses en concluir. Algunas veces con más ritmo y otras con algún descanso.

La obra, que consta de 57 capítulos agrupados en 11 volúmenes, tiene dos partes claramente diferenciadas y un capítulo final. En la primera, el protagonista masculino y las dos protagonistas femeninas de esa primera parte, se encuentran estudiando la educación secundaria (uso la nomenclatura de los niveles educativos españoles para no liarnos). Y un pronto que le da al chico al apropiarse de la ropa deportiva de una de ellas, lleva a que la otra chica le acose y le chantajee, amenazándole con denunciarle como pervertido. Al final, los tres adolescentes se verán envueltos en una espiral de relaciones tóxicas que casi acaban en tragedia. En la segunda parte, el chico vive en otra ciudad, está estudiando bachillerato, empieza a hacer nuevas amistades, y una potencial relación con una de sus compañeras. Pero sin un cierre que no sea en falso de los acontecimientos de su pasado esto no puede ser posible. El capítulo final nos sitúa ya con el protagonista como joven adulto, años después.

Hasta hace no mucho me sorprendía, ahora ya no, o no tanto, que algunos mangas y animes japoneses, presuntamente destinados a adolescentes, o con protagonistas de esa edad, tocasen temas propios, en cualquier otra localización del mundo, de las obras de ficción destinadas a adultos. Y muchas veces con recomendación de no consumo por menores de 18 o 17 años de edad. La complejidad de la relación entre los tres protagonistas originales del manga, que van desde la atracción patológica, con componentes sexuales no muy saludable, como mínimo, a los componentes de dominancia o sumisión sadomasoquista, sin la parafernalia que habitualmente se asocia a esos géneros, realmente sorprende. La segunda parte de la obra, carente de estos elementos, tiene un tono mucho más psicológico. Es es regreso, difícil, si acaso es posible, a la normalidad. A cierta normalidad. En cualquier caso, complejo.

Los once volúmenes me parecen de intensidad irregular. Si en su conjunto la serie me parece una obra notable, tiene momentos más inspirados y otros menos inspirados. Sobre si es recomendable… me cuesta comprender que se lo incluya en el demográfico shōnen, es decír, los adolescentes masculinos. Como ya digo, los temas me parecen muy de adultos. Y sin embargo, pocos de ellos se acercarán a este género. Obviamente, en el consumo de este tipo de obras, hay diferencias notables entre el País del Sol Naciente y el mundo occidental.

[Cine] Companion (2025)

Cine

Companion (2025; 10/20250226)

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. El bosque del Latemar y el lago del Mezzo en Carezza, Alpes Dolomitas, Italia. Al cabo, la acción de la película transcurre entorno a un lago y un bosque.

Hoy es el día de la resaca de los Oscar. Bueno… sería el día de la resaca en el caso de que dichos premios hubieran supuesto algún tipo de emoción o embriaguez emocional de algún tipo. Hace unos años sí que los esperábamos con ganas. Siempre hemos sido conscientes de que lo que la Academia de Hollywood premia no tiene porqué ser necesariamente lo mejor o más interesante. Que son premios sometidos a vaivenes y veleidades muy diversos. Pero era divertido dedicar las conversaciones en los bares a comentar y apostar sobre quién y cómo iba a ganar. Ahora eso ya no sucede. O si se sucede, es en cantidad uno o dos órdenes de magnitud inferior. Hay años que tienen su interés. El año pasado estuvo bastante bien. El anterior no estuvo mal. Un año antes… meh… Vamos… que depende de si las película nos entusiasman y nos importan o no. Cuando se te olvidan… Todavía no he entendido lo de CODA, una película ganadora que, en la práctica se nos ha olvidado. Y no digamos las flagrantes omisiones que se dan simplemente… porque no están habladas en inglés. Sí. Ya se que se ha puesto de moda incluir entre las candidatas a alguna de estas. Incluso la premian… Pero hay tantas que superan a las opciones de habla inglesa… Este año no nos emocionaba casi nada. La propia ganadora nos pareció bien… estuvo bastante bien… pero… para el Oscar… En fin. Aunque el premio a su protagonista no me parece tan descabellado, ni mucho menos.

Es sintomático que, sin haber visto a todas las candidatas a los premios, algunas en cartelera la semana pasada, optáramos por ir a ver un mero entretenimiento. Escrita y dirigida por
Drew Hancock, un tipo que ha hecho cosas majas en series de televisión, nos presenta a una pareja (Sophie Thatcher y Jack Quaid) que se dirige a pasar un fin de semana en una casa en el bosque con unos amigos, aunque desde el principio sabes que nada es lo que parece. Más cuando la propia protagonista, en el prólogo ya te advierte que va a matar a su novio. No destripo nada. Lo dice en el minuto cinco o así de la película, así que todo es ver cómo sucede.

Como digo, la película es un entretenimiento. Una comedia negra de las que, si te descuidas, muere hasta el apuntador, pero con su gracia. Con sus situaciones sarcásticas y varios giros que te mantienen razonablemente atento. Con un ritmo razonablemente ágil, la historia se cuenta en muy poquito más de media hora, con una realización eficaz y eficiente, con razonable economía de medios. De manual. Pero que funciona suficientemente bien. Y unas interpretaciones que también son funcionalmente correctas, cumpliendo todos los intérpretes con lo que les toca, siendo lo más destacable su protagonista femenina… a cuya gloria está, en la práctica, rodada la película.

La primera película que vemos este año con estreno internacional en salas de cine en este 2025. Todo lo que habíamos visto hasta el momento, salvo algún estreno directo en plataforma, tuvo su estreno en algún lugar del mundo en el 2024. Y como digo, en plena temporada de premios todavía. Cuando uno esperaría que fuese estrenada después. Pero que cumple con su objetivo. Entretener. Nada más. Pero tampoco nada menos.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***

[Libros] La chica a la orilla del mar – Inio Asano

Literatura

Cuarta y última obra de Inio Asano de las que me prestaron hace unos meses, cuando decidí leer el manga original en el que se basaba una de mis series de animación japonesa favoritas del 2024. Y hablo de obras y no de libros, porque de las que he leído, una tenía doce volúmenes, otra uno, la tercera dos, y esta última otros dos. En esta ocasión cambiamos de tercio, porque se eleva el tono de la obra, por el contenido erótico de la misma. Un contenido erótico que, a mí, que no soy especialmente mojigato, a ratos de me ha incomodado un tanto. Ya me explicaré.

La acción transcurre en una población a la orilla del mar… así que las fotos… pues eso.

.

En las obras anteriores nos hemos movido oscilando con protagonistas en distintas etapas de la vida, aunque no muy distantes. Siempre joven. Las chicas adolescentes que comienzan la universidad en Dededede…, los desorientados jóvenes en la mitad de su veintena de Solanin, una diversidad de situaciones en la Antología, y ahora nos vamos a los primeros años de la adolescencia. Como protagonistas una chica y un chico que van al equivalente de lo que en España sería la ESO. Con la advertencia que la chūgakō japonesa dura tres años, empezando a la misma edad que la ESO española, y por lo tanto termina un año antes. Así que estamos hablando de unos protagonistas de unos catorce años. Desencantados. Ella, porque colada por un compañero, se sintió engañada cuando prometiendo una relación más seria que no se dio, la hizo realizar sexo oral. Él, porque vive sólo, sus padres se ocupan poco, y su hermano al que idolatraba murió. Y así comienzan una relación en la que se comprometen a no dejarse llevarse por sentimentalismos, meramente física. Pero claro… sólo tienen catorce años, y las cosas se complicarán de una forma u otra.

La descripción que hace Asano de las relaciones entre estos jóvenes adolescentes, es muy realista. Lejos quedan las representaciones esquemáticas, idealizadas y aniñadas de los adolescentes de tantos animes y mangas. Así como lejos quedan los caracteres estereotipados, tópicos, de tantas de esas obras. Los personajes de esta obra resuenan con autenticidad. Con las características propias de inseguridad a veces, arrogancia otras, hedonismo cuando se tercia, de la edad. Por lo tanto, hay un comentario en profundidad de los problemas de estos jóvenes. Donde la cosa se pone incómoda es en las representaciones explícitas de las relaciones sexuales de los jóvenes, especialmente de los dos jóvenes, que, no olvidemos, son chiquetes de unos catorce años. De segundo de la ESO o equivalente, si no recuerdo mal. Y aunque el dibujo de Asano es elegante y veraz, y respetuoso con sus propios personajes, no deja de producir ese grado de incomodidad. Estamos sensibilizados contra los abusos sexuales hacia los menores, y lo que hace unas décadas hubiéramos asumido con más naturalidad, ahora nos genera esa incomodidad que he comentado. La obra se publicó entre 2009 y 2013, no hace tanto… pero bueno… los valores de la sociedad evolucionan como evolucionan.

Dicho lo cual, una vez que centras tu lectura en lo que es, en las profundidades de los sentimientos de estos adolescentes, que como sucede en la vida real tienen su reflejo también en su sexualidad y es algo que hay que asumir, realmente estamos ante un relato intenso que cuesta dejar. Un relato en el que en todo momento temes por que llegue la tragedia. Y no contaré si llega o no. Pero nos ofrece una visión distinta de la que podemos tener sobre esa edad. De la que se suele presentar siempre una visión amable y edulcorada. Quizá olvidándonos de quienes éramos cuando estábamos en ella.

[Libro] Orlando – Virginia Woolf

Literatura

Virginia Woolf es una de las escritoras británicas más conocidas y más influyentes del siglo XX. Existen referencias a su legado literario en muchas obras posteriores, no sólo escritas, sino también en el mundo del cine, de la televisión y del teatro. Y por ello, hace mucho que se despertó en mí el interés por leer algunas de sus obras, al menos las más significativas. Sin embargo, ese interés no se ha reflejado en la realidad. Que yo recuerdo, sólo había leído hasta el momento un de sus obras, La señora Dalloway, hace algo más de 20 años, y por lo tanto no está reflejada en estas páginas, poco después de ver una película con un notable elenco inspirada por esta novela. Tampoco la película, de 2002, aparece en estas páginas. Este Cuaderno de ruta cumplirá 20 años el próximo 8 de febrero, por lo que vi la película y leí el libro antes de comenzar a redactar entradas en el blog.

La cuestión es que hace unos meses se me cruzó una oferta por la peculiar novela que traigo hoy a comentario, y la adquirí. Aunque tardé un tiempo en encontrar un hueco para leerla. También fue objeto de una adaptación cinematográfica, en 1992, con la siempre interesante Tilda Swinton en el papel principal, que vi en su momento, pero de la que no guardo mucho recuerdo, porque fueron tiempos convulsos para mí y mi nivel de atención era muy bajo en aquellos momentos para lo que veía en el cine. Me hubiera volver a ver la película antes de hacer este comentario, pero no la he encontrado en mis plataformas habituales, y no he tenido ocasión de buscarla más allá. Creo que uno de los canales de pago complementario de Amazon Prime Video está… pero no sé si estoy por la labor de pagar una suscripción más por este motivo.

El caso que la he denominado peculiar novela, porque Woolf la tituló en su idioma original el inglés como Orlando: A Biography, y en todo momento se dirige al lector bajo el supuesto de que está escribiendo una biografía. Una biografía que se extiende durante casi cuatro siglos. Pero que según se nos cuenta en los textos, fue inspirada por la vida de una de las amantes de Woolf, Vita Sackville-West, que no vivió tanto tiempo, pero cuyos acontecimientos vitales se incluyen de una forma u otra en la obra. Era poetisa, vivió en Estambul, amó a hombres y mujeres, vistió de mujer y vistió de hombre… Por Orlando, noble inglés nacido en tiempos de la reina Isabel I, de la que fue favorito y que le ordenó no envejecer, nació como hombre, pero a lo largo de su vida mutó su sexo a mujer. Y la novela nos va contando su vida, con sus acontecimientos más importantes, pero también otros que lo son menos, sus amores, sus aventuras, su pasión por la poesía, su empeños durante siglos de escribir y publicar su propio libro de poemas, y sus reflexiones sobre lo que significa ser hombre y, especialmente, lo que significa ser mujer a lo largo de los siglos. Dicen algunos que esta novela/»biografía» es una de las más hermosas cartas de amor que se han escrito, de Virginia hacia Vita.

La novela se lee bien. Alterna la reflexión con la aventura. Aventura amorosa, pero también aventura vital. Y no carece de humor. Al contrario, destila, incluso en los momentos más dramáticos de la vida de Orlando, cierto humor amable, algunas veces con un punto de ironía, pero sin hacer sangre. Hay momentos muy inspirados desde este punto de vista, como las descripciones de carácter que hace de algunos de los poetas y escritores, personajes históricos, reales, con los que se cruza el/la protagonista, y a los que desmitifica sin dejar de admirar su obra. Para los románticos, quedará la desesperación por la pérdida de la hermosa princesa rusa, cuando Orlando todavía es un hombre. Pero en general, como ya he dicho, tiene su punto de historia de aventuras, y se lee a gusto.

No obstante, su principal virtud es la reflexión continua sobre lo que se espera de la persona de acuerdo con su condición. Condición social, situación económica, el sexo con el que le ha tocado nacer, las convenciones de la época,… El largo recorrido por la historia y la sociedad inglesa permiten a Woolf poner en solfa estas convenciones, siempre cambiantes, sujetas a corrientes de pensamiento, al devenir de la política y de la economía, a las modas, y que, mientras permiten al hombre libertad para emprender aventuras y empresas, condena a la mujer a vivir la vida buscando alicientes más próximos a lo doméstico, a lo particular y lo interior. Me gustó cuando leí esta obra, pero la misma ha ido creciendo en mi recuerdo y en mi imaginación, ha ido dejando más poso con el paso de las semanas. Al cabo, hace ya dos semanas que culminé su lectura, y he tenido tiempo para que su recuerdo dé alguna vuelta por mi pensamiento. Muy recomendable.