[Cine] Lee (2023)

Cine

Lee (2023; 13/202500310)

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. El momento más notable de la película sucede en Múnich, y un paseo vespertino por la capital bávara haremos, fotográficamente hablando.

Esta es una de esas películas que, cuando las oyes anunciadas, cuando las ves venir, no sabes si ilusionarte o aterrarte. Las películas biográficas de personas históricas son complicadas. Especialmente si estás familiarizado con la biografía de esa persona y con su obra. Y esto es lo que me ha pasado con este largometraje dirigido por la británica Ellen Kuras.

Conocí la vida y la obra de la fotógrafa norteamericana Lee Miller allá por el año 2008, cuando en una estancia de unos días en París a principios de diciembre fui a visitar una exposición retrospectiva de su obra en el Jeu du Paume. Hasta ese momento, poco se hablaba de la obra de Miller. Nacida en una clase media relativamente acomodada del estado de Nueva York, si no recuerdo mal, empezó su carrera como modelo, hasta que se desplazó a París en los años 20 del siglo pasado. Siguió modelando hasta que conoció a Man Ray, de quien se convirtió en musa, amante y aprendiz. Integrándose de paso en los círculos intelectuales del París de entre guerras. Hasta que se independizó del maestro, trabajó por su cuenta, en la fotografía de modas, también la fotografía de viajes, y finalmente, durante el segundo conflicto mundial, como reportera de guerra para la revista Vogue de Londres. Tras la guerra fue dejando la actividad fotográfica, a pesar de ser relativamente joven todavía, estaba todavía en la treintena cuando terminó el conflicto, y cayó en un olvido relativo. A partir de aquella exposición en el Jeu de Paume se produjo un interés por la fotógrafa y por la mujer, y una recuperación de su obra.

En la película, en la que Kate Winslet interpreta a Lee Miller, se nos cuenta los años que pasaron entre el momento en que conoce al que será su marido, en el verano de 1938, hasta el final de la guerra. La película empieza muy acelerada, dando sólo pinceladas de los primeros de esos siete años, para detenerse un poco más en algunos de los episodios que vivió desde el momento en que desembarca en Normandía hasta que se rinde Alemania, lo cual le pilla en Alemania. La película se narra en flashback, en la que una septuagenaria Miller es entrevistada por un hombre joven, interpretado por Josh O’Connor. Aunque es una entrevista que tiene truco, como descubriremos al final.

Siendo una película británica fundamentalmente, y dado el oficio de los británicos para el cine de época, la película esta correctamente realizada, técnicamente impecable. Pero yo salí insatisfecho de la misma. No es mala. Se deja ver sin problemas. Pero el caso es que es una película que «no sabe qué quiere ser de mayor». No se centra en un tema, y toca muchos. Que si la discriminación de la fotógrafa por ser mujer, que si lo malos que son los nazis y sus campos de concentración, que si mira lo que les pasa a las mujeres francesas que tuvieron amantes alemanes, que si mira las violaciones en tiempos de guerra. O de no guerra. Todo para desembocar en el famoso autorretrato dándose un baño en la bañera del apartamento de Hitler en Múnich. Sin embargo, para quien no conozca al personaje histórico, no se le desvelan las claves para entender por qué hizo determinadas fotografías y su significado. No queda claro que se trataba una fotógrafa muy influida por el surrealismo. Donde la imagen está llena de metáforas y símbolos de otras ideas o conceptos. «Ceci n’est pas une pipe», como declaró Magritte. «La traición de las imágenes».

Y luego está la elección de Winslet como protagonista. Entendámonos, catástrofes náuticas aparte, siempre he admirado y respetado a Kate Winslet como actriz, como mujer y como persona. A lo largo de su carrera ha hecho papeles muy interesantes y de calado. Y siempre es un tirón para mí, para ir a las salas de cine. Pero Miller, en aquella época, era una mujer joven, de treinta y tantos, veinte años más joven que lo que es Winslet. Y yo no me la imagino así. No me cuadra. Es buena, lo hace bien… pero me convence poco. Muchas veces nos quejamos que faltan papeles para las buenas actrices que han cumplido cierta edad. Y es cierto. Y es una pena. Pero la cosa no se solventa ofreciéndoles papeles de mujeres veinte años más jóvenes. Al cabo, lo que interesa es que se escriba de personajes de ficción, mujeres de esa edad, sobre las que hay cosas interesantes que contar. Supongo que se contó con ella por el posible tirón para la taquilla. No sé.

Una película que me ha dejado un sabor agridulce. Me hubiera gustado más profundidad en el desarrollo del carácter del personaje histórico. No una sucesión de situaciones tópicas. Y sobre todo, no se ajusta a lo que he leído sobre Lee Miller. De la que tengo varios libros, y algún ensayo sobre su vida y obra. El caso es que es difícil que vuelva a haber otra oportunidad semejante para hacerlo mejor.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***

[Recomendaciones fotográficas] Sociedades, familias, jóvenes, paisajes mínimos y trenes

Fotografía

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Comentario sobre las fotografías instantáneas realizadas con Fujifilm Instax SQ6 con película Instax Square Color. En incluyen algo de fotografía ferroviaria, sobre la que se habla en la entrada.

Tras dos domingos sin recomendaciones fotográficas por motivos diversos, voy con algunas que he ido recogiendo en estas tres últimas semanas. De forma un poco telegráfica, que este domingo por la mañana ando un poco liado. Sin saber todavía qué compromisos voy a cumplir, y con cuales voy a quedar mal.

Martin Parr es uno de los fotógrafos más reconocidos del Reino Unido. Y su fuerte es el retrato de la sociedad británica, con su punto de ironía, de humor, con cariño, pero sin ahorrar críticas. Con un estilo fotográfico muy directo, apoyado en la iluminación diurna con el flash, su fotos son fácilmente reconocibles. No son fotos «bonitas». Pero son indudablemente personales y siempre cuentan historias. La gente en su salsa. Empezó fotografiando en blanco y negro, pero evolucionó hacia la fotografía en color, como digo muy distintiva. A mí me cae muy simpático. Tiene cara de buena gente. Luego… vete tú a saber.

Issei Suda fue un fotógrafo japonés ya fallecido. Murió en 2019 a los 78 años. También fue un fotógrafo de lo cotidiano, aunque no dejó de fotografiar también en sus viajes, o las tradiciones de los pueblos y ciudades japoneses. Aunque su estilo visual es muy distinto al de Parr, no dejan de tener cosas en común. Pero casi siempre fotografió en blanco y negro, aunque no exclusivamente. Apoyándose también en el flash cuando convino. En Pen Magazine nos han llamado la atención sobre su trabajo de dos años, a principios de los años 90, en los que utilizando una cámara Minox, se dedicó a documentar la vida de su familia, esposa, hija y perro. No nos cuentan que tipo de Minox usó. Si algún modelo de Minox 35, similar a la que yo uso en mis viajes para el blanco y negro, o la pequeña cámara de espías. Tal vez esta última, por el aspecto de las fotografías que he podido ver.

Hace un montón de años, cuando la principal red social para compartir fotografías era Flickr, seguí durante un tiempo a Olivia Bee. En aquellos momentos prácticamente una adolescente, a finales de la década de los 2000, su estilo era muy espontáneo, con película fotográfica, y sus motivos sus propios amigos adolescentes. Llamó la atención de las marcas, que entendieron que ese estilo podría atraer consumidores jóvenes, ya que hablaba mejor su lenguaje que otros fotógrafos más establecidos. Hoy en día la sigo todavía en Tumblr y en Instagram. Quizá por costumbre. No me gusta o me atrae todo lo que hace, pero de vez en cuando muestra obra muy conseguida. Aunque creo que está ya muy vendida a lo comercial. Pero oye… de vez en cuando, y con película fotográfica en color…

Conocí recientemente los paisajes minimalistas de Alon Koppel tomados en las orillas de los Grandes Lagos norteamericanos. Muy sencillos, en los que el color, y sus matices, es la base de la composición. Pero revisando su página web, la dedicada a la fotografía personal, no la dedicada a la fotografía comercial, he encontrado muchas cosas que me han interesado. En su fotografía comercial se dedica principalmente, aunque no exclusivamente, a la arquitectura.

Siempre me ha interesado la fotografía ferroviaria. Aunque últimamente la practico poco. Los trenes en España se han vuelto estéticamente muy aburridos. Hace poco más de una semana, me acercaba en Alcázar de San Juan al minúsculo museo ferroviario que tienen por allí. Dependiente del Museo Nacional del Ferrocarril, está mantenido por la asociación local de amigos del ferrocarril, pero sólo abren los domingos por la mañana, así que me tuve que conformar con lo que vi desde fuera. El caso es que recientemente conocí el trabajo de la argentina Mena Sambiasi, argentina radicada en Madrid, con fotografías realizadas en el Museo del Ferrocarril de Madrid, un lugar que he visitado varias veces. Me gusta cuando se fija en el detalle, más que en las vistas generales. Actualmente se pude ver este trabajo en el propio museo hasta el día 26 de marzo de este 2025.

[Fotos] Retratos en una exposición y más rincones de La Cartuja Baja

Fotografía

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Comentario sobre la Hasselblad 500CM con Lomography Color Negative 800.

A mediados de enero, una compañera de afición fotográfica, Ana Cosculluela, inauguraba una exposición de fotografía estenopeica. De la que ya hablé en mi Cuaderno de ruta. Quise aprovechar esa mañana para probar hacer fotografías con flash usando una cámara para película de formato medio con el apoyo de una luz de flash. Pero no funcionó. Así que fueron sin flash, y quedaron un tanto subexpuestas.

Esa misma tarde, decidí terminar el rollo volviendo a La Cartuja Baja, como la semana anterior, aunque ya sólo me quedaban cuatro exposiciones de las 12 de un rollo de tipo formato 120 con negativos de 56 x 56 mm. Pero bueno, menos da una piedra. Y son válidas para añadir a la colección de fotografías que estoy reuniendo del lugar. Ahora estoy en un impasse, después de una incursión en febrero, pero volveré a La Cartuja para seguir explorando.

[TV] Cosas de series; prosopagnosias, insensibilidad congénita al dolor con anhidrosis y sinestesias

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Si algo se hace en las series coreanas es comer. Y beber. Sobretodo beber. El alcoholismo debe ser un problema terrible en el país. En las fotos, el mercado del pescado de Noryangjin en Seul.

Voy a cambiar el formato de las entradas televisivas. Y en lugar de hacer un comentario, una breve reseña de cada serie que veo, y decir qué me gusta o no me gusta de la serie, voy a hablar de temas relacionados con lo que aparece en las series. Para bien o para mal. Me he cansado de cómo lo estaba haciendo. Me estaba aburriendo. Así que a ver si esto resulta más entretenido. Y quizá, ilustrativo. Ya veremos.

Ya he comentado muchas veces la condición de placeres inconfensables de las series surcoreanas que veo. Sí. Me entretienen. Me permiten pasar el rato, los fines de semana, sin pensar mucho. Relajado. Muchas veces me río. Las chicas son guapas. Pero tiene cosas que, normalmente, en otras cuestiones, me resultarían infumables. Guilty pleasures que dicen los anglófonos. Y uno de los tópicos sobre el que los creadores y guionistas de las series surcoreanas no sólo usan sino que abusan es el de las condiciones de salud raras. Enfermedades, discapacidades, raras per se… y que además sacan de quicio y de tiesto sin rigor científico o médico alguno. Lo de los asesores médicos se lo deben pasar por el arco del triunfo. Veamos tres ejemplos recientes.

Chomyeon-e Saranghamnida [초면에 사랑합니다, te quise desde el principio], titulada en inglés/español The secret life of my secretary/La vida secreta de mi secretaria. Un directivo de una empresa que tiraniza a sus secretarias, pero que, como consecuencia de una agresión, sufre prosopagnosia. También llamada ceguera para los rostros. Básicamente, una situación en la que la persona, aunque ve sin problemas, no puede reconocer los rostros habituales. No sabe a quien pertenecen. No percibe sus diferencias, y por lo tanto no puede identificar a las personas por sus caracteres faciales. Ni siquiera los suyos cuando se mira al espejo. Por supuesto, esto puede dar lugar a una serie de confusiones. Y es aprovechado especialmente en ficción criminal, cuando el testigo no reconoce al malo. En este caso, por supuesto, es capaz de reconocer a su secretaria, con quien acabará romanceando, claro, porque siempre viste con una chaqueta de punto roja.

Uisayohan [의사요한, Doctor John, que es título internacional], en la que un médico anestesista sufre una insensibilidad congénita al dolor con anhidrosis. Drama médico con mucho melodrama. Porque además el protagonista fue condenado por practicar una eutanasia. Sobre eso se podría hacer otra entrada. Tal vez, la haga. La haré. El caso es que la gente con este problema suele tener un pronóstico malísimo, muchos fallecen en la infancia, y no suelen pasar de los veintitantos. Mucho menos llegar a médicos hasta los cuarenta y tantos. Muchas veces cursa con retraso en el desarrollo cognitivo.

Menos grave es el cuadro que se plantea en Naemsaereul Boneun Sonyeo [냄새를 보는 소녀, el amor es lo que importa], conocida internacionalmente como The girl who sees smells. Romance mezclado con drama policial y asesino en serie, en el que una adolescente es atropellada cuando huía el asesino de sus padres, cae en coma y cuando despierta tiene una sinestesia, por la que percibe los olores visualmente. Y acaba investigando con un policía que se ha metido a policía porque quiere encontrar al asesino de su hermana… que se llama como la chica, y a la que asesinaron porque creyeron que era la chica. Melodramón. Os puedo asegurar que las sinestesias no «funcionan» como se describe en la serie.

Que se utilicen determinadas situaciones más o menos patológicas para dar tensión, suspense, a una ficción audiovisual, es tan viejo como el cine. La típica situación de la mujer ciega o muda, siempre son mujeres, que es acechada por el malvado a quien no ve, o que no puede gritar para defenderse. La prosopagnosia se ha utilizado previamente en el cine… pero que ¡en pocos años haya visto por lo menos tres series en las que el protagonista padece prosopagnosia!… pues llega a ser absurdo. Y además, como ya he comentado, sin ningún respeto por la realidad científica o médica. Lo adaptan como les conviene. Como la «alergia a los seres humanos» de una serie que comentaba no hace mucho. La mayor parte de estas situaciones son ridículas o absurdas,… para alguien como yo que tiene formación médica. Son series que veo convertidas en comedia, incluso cuando no lo son. Y muestra además en qué consiste el concepto creativo de las series surcoreanas. Es ir combinando los tópicos muchas veces usados para repetir constantemente situaciones similares, pero con ciertas variaciones. Uno no ve estas series por su originalidad, desde luego. Lo que puede atraer es la dinámica entre los personajes, o la gracia que sean capaces de imprimir a los diálogos. Pero en sí mismo, las tramas son total y absolutamente absurdas. Por no decir ridículas.

[Libro] El libro de la almohada – Sei Shōnagon

Sin categorizar

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Cuando Shōnagon escribió su diario, la corte del Mikado se encontraba en Kyoto. Acompañaremos la entrada con un paseo fotográfico por el santuario Yasaka de la antigua capital imperial japonesa, entonces llamada Heian-kyō 平安京, la ciudad de la paz.

La literatura japonesa avanzó muy deprisa durante el llamado periodo Heian, en el que el centro de poder y de influencia se encontraba en Kioto, donde residía el emperador. No siempre ha coincidido el lugar de residencia del emperador con el centro del poder en el País del Sol Naciente. Hasta la era Meiji el emperador residió principalmente en Kioto, y sin embargo, en los tres siglos anteriores, el centro del poder se encontraba en Edo, actualmente Tokio. También hubo ocasiones en los que estuvo en Kamakura, u otras ciudades, según el lugar de residencia del shogun de turno. Pero en torno al año 1000 de la era común, era Kioto el centro político del país. Y un lugar de ilustración y refinamiento cultural.

Ya he leído con interés alguna obra de aquel período, algo anterior a la que nos ocupa hoy. Y es ciertamente célebre el Genji Monogatari 源氏物語 de Murasaki Shikubu, la Historia de Genji, contemporánea de la obra que comento hoy, a caballo entre el siglo X y el siglo XI. Genji Monogatari es una novela, y es considerada la primera novela moderna, o una obra con muchas de las características de una obra moderna, con el permiso de algunos precursores en la época clásica, en Grecia y Roma. En occidente, en los siglos XI y XII, los relatos se escribían en verso, y no se considera que hasta el siglo XIII comienzan a encontrarse relatos en prosa precursores de la novela actual. Esto nos da una idea del nivel de ilustración cultural de la corte nipona de principios de milenio, muy superior a la que encontramos en aquel momento en las cortes y en los feudos de la Europa medieval. El libro que hoy comento se escribe en aquel momento de refinamiento cultural en la corte del Mikado.

La autora del libro de hoy, Sei Shōnagon… bueno,… no se llamaba así. Shōnagon haría referencia al cargo de su esposo en la corte, mientras que Sei sería una referencia indirecta al apellido de la autora que se supone se llamaba Kiyohara Nagiko. Kiyohara es el apellido. Y el carácter con el que se escribe Sei, 清, es el primero de los usados para escribir este apellido. Shōnagon, como es denominada a lo largo del libro, en boca de otras personas de la corte, y era dama de compañía de la emperatriz consorte Fujiwara no Sadako, o Fujiwara no Teishi, como también es conocida, esposa predilecta del emperador Ichijō, 66º emperador de Japón. La antes mencionada Murasaki Shikubu ocupó una posición similar con la primera emperatriz consorte del mismo emperado, Fujiwara no Shōshi, y parece que hubo cierta competitividad entre ambas damas de compañía y escritoras.

Sin embargo, el libro de Shōnagon no fue escrito para ser publicado y leído. Era más bien una especie de diario en el que anotaba ideas o sucesos que le llamaban la atención, y que guardaba junto a su almohada, probablemente lo escribía cuando se retiraba a su alcoba antes de dormir. De ahí el nombre de Libro de la almohada (枕草子 Makura no Sōshi). No es un relato al uso. Aparece listas de cosas que le gustan, que no le gustan, que le desagradan, que considera encantadoras, que conviene hacer, o que no conviene hacer. También describe su entusiasmo por determinadas fiestas, o por la forma en que se comportan algunas personas que conoce. O también las que le desagradan. Hay frecuentes referencias a poemas de la época, y también más antiguos, tanto japoneses como chinos. Y no faltan descripciones más o menos veladas o claras sobre lances amorosos, o su atracción sobre tal o cual caballero de la corte. O las anécdotas que destaca en la vida cotidiana de la corte, en su relación con Sadako, la emperatriz o con otros cortesanos y cortesanas de cierto rango.

Se nos cuenta que el libro se escribió en hiragana, uno de los silabarios de la escritura japonesa, que en aquellos momentos se consideraba la escritura de las mujeres, utilizando kanji, los caracteres propios de la escritura china adoptados en Japón, para los nombres propios de personas o lugares. Pero hay coincidencia en considerar que era una mujer muy ilustrada y culta, y con gran sensibilidad poética. Esas sensaciones nos traslada la traducción al castellano realizada y comentada por Jorge Luis Borges y María Kodama, que seleccionaron los pasajes que forman parte de esta edición. Por supuesto, la autoría de la traducción nos garantiza que esta tiene un nivel literario de un nivel más que apropiado. De alto nivel.

Se lee bien. Se lee fácil. Es de gran belleza estilística y poética a pesar de estar escrito en prosa. Y no es muy extenso, por lo que es definitivamente una obra que se puede recomendar a cualquier lector, aunque especialmente a quienes se quieran adentrar en la cultura del País del Sol Naciente, sus orígenes y su historia.

[Fotos] Un paseo más por la Cartuja Baja con película fotográfica

Fotografía

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Comentario sobre la Hasselblad 500CM con Kodak Portra 800.

Hacia mediados del año 2024, durante los meses de verano, hice varias incursiones fotográficas a la Cartuja Baja. Bueno. En principio, eran caminatas realizadas a horas tempranas con el fin de hacer ejercicio. Pero empecé a ser consciente de las posibilidades que ofrece el lugar, en el que se combinan los hogares de los vecinos con los restos del antiguo monasterio cartujo que da nombre al barrio zaragozano.

Por ello, me propuse seguir explorando el lugar fotográficamente durante el otoño y el invierno. Con luz más adecuada a horas más adecuadas. Luego, por motivos que no vienen al caso, durante el otoño no surgió la ocasión. Pero no se me fue la idea de la cabeza. Hasta que llegó el mes de enero, en el que me hice el propósito de retomar con más frecuencia la fotografía con cámaras de formato medio. Y la Cartuja Baja me pareció un entorno adecuado para ello.

Durante tres sábados por la tarde en ese mes me desplace hasta el barrio con el autobús urbano que lo conecta con la casco urbano de la ciudad. Ya os hablé de uno de ellos, porque ya presenté algunas fotografías en blanco y negro recientes. La Cartuja Baja es lo que se llama un barrio rural. Fuera del casco urbano principal. Desde la plaza de España de la ciudad hasta la plaza de España del barrio hay 8.5 kilómetros. Algo menos, claro, si lo midiéramos en línea recta y no siguiendo los recorridos de las vías de circulación o de los caminos peatonales.

[Cine] Flight risk (2025)

Cine

Flight risk (2025; 11/202500303)

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. No tengo fotos de las cordilleras de Alaska, así que nos tendremos que conformar con las de la cordillera de los Alpes.

Me pregunto si me estoy volviendo raro en mis gustos cinematográficos. Si algo está cambiando en mi cabeza o, quizá, algo está cambiando en el mundo, y yo voy a contracorriente. No lo sé. La semana pasada fue rara desde el punto de vista cinematográfico. Con tres días de escapada viajera por el medio, acudimos a las salas de cine el lunes, hace una semana, y ayer domingo. Una película poco trascendente al principio de la semana, y una candidata a premios en los Oscar el final. Y, sin embargo, con la que me entretuve y me dejó un cierto grado de satisfacción en el alma fue la primera de ellas. Con dos paradojas incorporadas. La primera es que parece que casi nadie la valora bien. La segunda es que, si antes de ir la cine hubiese sabido que el director era Mel Gibson, no hubiera ido, porque me cae muy mal. Bueno… vamos a empezar matizar todo lo que he dicho en este párrafo. Entre la entrada de hoy, y la de dentro de unos días, cuando comente la segunda película.

Titulada Amenaza en el aire en su versión doblada al castellano, estamos ante la típica película de agente de policía que tiene que cuidar al testigo que tiene que declarar contra un jefe mafioso que, por supuesto, pretende matar al testigo y a quien se ponga por delante. En este planteamiento, tal cual, no hay absolutamente nada de original. El testigo (Topher Grace) es el contable del mafioso, que se ha refugiado en Alaska para que no lo encuentre ni el mafioso ni la policía. La policía (Michelle Dockery) que lo encuentra es una agente de alguna agencia federal que cayó en desgracia porque murió uno de sus protegidos, a la que, aparentemente dan una segunda oportunidad. Y la peculiaridad y la originalidad de la película esta rodada «casi» en tiempo real, con una duración similar en la película con la cronología interna de la trama. La policía y el testigo van a volar en una avioneta desde el interior de Alaska, sobre las montañas, hasta Anchorage, un vuelo que durará unos 90 minutos, más o menos parecido a la duración de la película. Y el problema es que el piloto (Mark Wahlberg), no es quien dice ser, y el vuelo va a ser movido.

Sinceramente, la película supera la falta de originalidad de la trama, que las hemos visto «cienes y cienes de veces» por el escenario y el tempo de la acción. Una situación claustrofóbica donde nadie puede huir de nadie, volando entre montañas, y con escenas de violencia real o potencial que ponen en riesgo las vidas de todos. Por lo tanto, lo que carece de acción constante, con cambios de escenarios y persecuciones, tradicionales en el género, ha de ser sustituido por una cuidada planificación en la realización y por el trabajo de los intérpretes, que están bastante bien, los tres, cada uno en su estilo.

La película se pone en riesgo a sí misma en varias ocasiones, ya que pone a dura prueba la suspensión de la incredulidad del espectador. Pero puntualmente, no de forma continua. El momento más crítico, en el que el espectador puede dejar de ver la película como una drama de acción para empezar a verla como una comedia involuntaria es un determinado lance con el avión superando a duras penas el paso por un collado con nieve acumulada entre montañas. Es un exceso que se acerca mucho al desatino, para algunos espectadores puede serlo. Pero por lo demás… la cuestión es que es entretenida. Y solo dura hora y media. Por lo que sus limitaciones y sus errores no cuentan mucho.

Ante una película sobre la que no esperaba gran cosa, al final salimos contentos por su grado de entretenimiento. No pasará a la historia del séptimo arte en una posición especial, ni creo que lo pretenda. Estamos en una de esas situaciones en las que, siendo las expectativas bajas, al verse alcanzadas o superadas, pues acabas contento. ¿Se puede recomendar? Pues para quien quiera un entretenimiento palomitero sin más, sí. Aunque tiene el problema de que este tipo de producciones son las que hoy en día van directamente al estreno en plataformas de contenidos en internet. Y quizá esto es lo que la penalice en la opinión de los espectadores, que esperan más por el dinero que pagan por una película, que no es poco.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***

[Fotos] Casi primavera, florecen las plantas, y lo recojo con ayuda del flash fotográfico

Fotografía

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Comentario sobre el flash Godox ia32.

Cuando llega la primavera, me gusta fotografiar las flores que encuentro. En la naturaleza, en los parques y jardines, en las calles de las ciudades. Donde sea. No soy entendido en flores. Ni busco especies determinadas. Simplemente, cuando considero la ocasión y me apetece, o quiero experimentar.

Hace unas semanas ya mostré algunos ejemplo de mis ensayos utilizando flash fotográfico. En aquellos momentos utilicé el flash que generalmente uso para la fotografía de aproximación. Un flash tradicional, tipo cobra, de potencia media y tamaño relativamente compacto. Pero en las últimas semanas, junto con una pequeña compacta digital, he llevado un flash más pequeño, pero razonablemente capaz, de tal forma que en mis recorridos cotidianos puedo utilizarlo para tomar las fotografías al vuelo, en una diversidad de oportunidades. Noche, día, exterior, interior,… tremenda versatilidad para un chisme tan pequeño. En el enlace al principio de la entrada encontraréis más detalles.

[Viajes] Resumen del viaje a Campo de Criptana y Alcázar de San Juan

Viajes

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata.

He hecho una escapada de tres días a La Mancha. En concreto, a Campo de Criptana. Con una excursión a la vecina ciudad de Alcázar de San Juan. Quien siga mi Cuaderno de ruta sabrá que en los últimos tiempos, en las fiestas locales de Zaragoza aprovechamos para pasar el día en algún lugar accesible con el transporte público. Generalmente el tren. Pero en esta ocasión estaba abocado a irme solo.

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También se daba la circunstancia que estaba cansado… por una serie de cuestiones que no vienen al caso. Cansado… psicológicamente, no físicamente. Y necesitaba airearme. Así que después de considerar pros y contras, y viendo la posibilidad de acceder a estas ciudades manchegas que he mencionado con el tren de forma razonablemente sencilla y rápida, me decidí a irme solo tres días, dos noches. Desde el miércoles 5 de marzo, fiesta local en Zaragoza, hasta el viernes 7 de marzo. Hoy sábado, 8 de marzo, estaba prevista una salida de ASAFONA Asociación aragonesa de fotógrafos de naturaleza, al valle de Aisa en los Pirineos, pero se ha suspendido por las malas previsiones del tiempo. Por lo tanto, el objeto del viaje no era precisamente estresarme intentando cubrir el máximo espacio en el tiempo disponible. Al contrario. Era pasear por los lugares a visitar con tranquilidad, sin estrés, disfrutando de un paisaje que no conocía con antelación. Un paisaje marcado por la fama del Don Quijote de Miguel de Cervantes. Muchos han querido situar los molinos con lo que “guerreó” el hidalgo manchego en el cerro de los Molinos del Campo de Criptana.

Aunque otros los sitúan en Consuegra. Consideré la posibilidad de visitar ambos lugares… pero no me resultaba factible establecer una ruta razonable entre ambos puntos mediante el transporte público a pesar de estar separado sólo por 50 kilómetros. El transporte público en España en el interior de la península entre poblaciones pequeñas y medianas es entre penoso e inexistente. La desvertebración absoluta del territorio. El reino del coche privado, altamente contaminante y productor de CO2. A cambio, pasé unas horas el jueves a primeras horas de la tarde en Alcázar de San Juan, a 8 kilómetros de Campo de Criptana.