[TV] Cosas de series; un «sindiós» en el oeste y la sensiblería de las series adolescentes niponas

Televisión

He tenido que entrecomillar la palabra «sindiós», porque parece que todavía no está admitida en los diccionarios de las más respetables instituciones académicas que dan brillo al idioma castellano. O español. Como lo queráis llamar. Otras más espontáneas y democráticas sí que la definen. Pero esa sería la traducción literal de la más interesante de las series que traigo esta semana,… aunque los matices de los significados llevarían por otros derroteros…

Bueno… Como periódicamente sucede, en este final de noviembre y principio de diciembre he sufrido una crisis seriéfila, lo cual quiere decir que he eliminado de cartelera algunas presencias importantes. Aunque son buenas series, mi tiempo es limitado, y considero que lo que Lucifer, You’re the Worst o la versión norteamericana de Shameless me tenían que decir ya lo han hecho. Ahora ya es estirar la cosa sin más… me dedicaré a otras experiencias. Cada vez me canso más de las temporadas largas y de las series con muchas temporadas… Con alguna extraña excepción que demuestra que alguna pequeña vena sadomasoquista tengo en mi organismo.

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Lo más próximo al árido paisaje de Nuevo Méjico que tengo es el árido paisaje de los Monegros, bien cerca de casa… Y al igual que en el «western» de hoy, se alterna la estepa árida con algunos bosques de coníferas.

Con episodios cortitos y rápidos de ver, en huequecillos del tipo «veo un poco la tele en el iPad mientras cojo el sueño», desde hace ya unas semanas he ido viendo ocasionalmente un serie de animación japonesa que encontré recomendada hace un tiempo. Se trata de Shigatsu wa Kimi no Uso [四月は君の嘘], conocida internacionalmente como Your Lie in April. Tu mentira en abril. La verdad es que estuve en un tris de abandonarla pronto. A pesar de la recomendación, que se rodeaba de otras contrastadas, de película o series de animación que me constaba que son buenas, me resultaba de un empalagoso, sensiblero, moñas, o como lo queráis llamar… que no sé. En cualquier momento temía la llegada a mi casa de la Brigada Especial Anticursis del CPN, liándose a porrazos conmigo… Pero aguanté un poquito y descubrí que la serie trataba un tema realmente serio. El del duelo en niños y adolescentes, cuando pierden a alguien muy querido o necesario. Como una madre. Aunque también otros… Sinceramente, los 22 episodios de que consta podrían resumirse a unos poquitos. Incluso podrían encajar en un largometraje. Hay situaciones que se alaaaaaaaaaargan durante dos o tres episodios de forma exasperante. Se compensa por la excelente banda sonora de música clásica. Los protagonistas son adolescentes que estudian piano o violín. Y porque efectivamente no carece de algunos valores curiosos. Y porque visualmente es muy atractiva. No me atrevo a recomendarla con carácter general… pero bueno. Para los curiosos que quieran aumentar su cultura audiovisual.

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Y luego he terminado con la última serie del far west que nos ha presentado Netflix, Godless, la «sindiós» a la que me refería en el encabezado de esta entrada. Un joven forajido, Roy Goode (Jack O’Connell) les hace la pirula a sus compañeros de banda de los que se ha hartado por su crueldad, de la que quiere escapar, intentando minimizar los efectos de una masacre que cometen y llevándose un montón de dinero. Se refugia en el rancho de Alice Fletcher (Michelle Dockery), una «viuda» con un hijo mestizo, medio indio, y que vive también con su «suegra», cerca de LaBelle. Esta es una población donde sólo viven mujeres, algunos niños y unos pocos hombres, muchos de ellos ancianos. Es una población minera en el territorio de Nuevo Méjico, pero dos años antes una explosión acabó con la vida de 200 hombres de la población. El caso es que el jefe de la banda, Frank Griffin (Jeff Daniels), que perdió un brazo en el tiroteo con Goode, al que consideraba un «hijo», ha prometido masacrar a todo aquel que lo cobije. Y a partir de esta premisa, la serie, de forma muy muy muy muy morosa, tarda siete episodios de aproximadamente una hora, veinte minutos más el último, para contar lo que se podría haber contado en un largometraje. Se toma su tiempo en ir desarrollando las relaciones y las situaciones. He mencionado a tres de los más destacados personajes y sus intérpretes, pero el reparto es muy coral. Y es lo mejor de la serie, junto con su cuidada ambientación, ya que las interpretaciones son de muy alto nivel. ¿Verla o no verla? Si eres de los que no te gustan las películas «lentas»… mejor abstente. Pero no está mal. La Dockery demuestra que se puede sacar el palo de salva sea la parte y hacer algo más que ser una pija inglesa. Y lo hace realmente bien.

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Como curiosidad, la serie es ficticia, pero coge elementos de hechos reales históricos. En concreto, el personaje de Griffin cuentan que fue uno de los niños que se salvó de la masacre de Mountain Meadows, en la que una milicia de mormones en el entonces territorio de Utah, hoy estado, asesinó a casi 120 hombres y mujeres que emigraban a California, simplemente por estar ahí. Que buena gente estos cristianos piadosos y estrictos. Curiosamente, a pesar de la teórica separación entre el estado y la iglesia en los EE.UU., el estado de Utah se encuentra controlado por la iglesia mormona, una de las que peor aspecto tienen en el «sindiós» del cristianismo, con sus poligamias y esas cosas.

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Un paseo por Tormos, en color y blanco y negro

Fotografía

Ya comenté hace unas semanas que pasamos un rato de una tarde en el entorno de la presa de la Sotonera en Tormos, provincia de Huesca. Fuimos a ayudar a un amigo con un pequeño traslado, pero aproveché para llevarme un par de cámaras y terminar de probar el rendimiento de un par de materiales sensibles.

La explicación técnica en el siguiente enlace: Tormos, en el embalse de la Sotonera con Lomography Redscale XR y Bergger Pancro 400. A continuación algunas fotos.

 

[Cine] Murder on the Orient Express (2017)

Cine

Murder on the Orient Express (2017; 482017-2811)

Hace una semana ya que fuimos a ver la nueva adaptación que Kenneth Branagh ha realizado de la que puede ser más famosa novela de Agatha Christie, y seguramente el más famoso de los casos del extravagante detective belga Hercule Poirot (siempre me he preguntado que sentirán los belgas ante este personaje, porque el hecho de que el detective fuese de esa nacionalidad siempre sonaba a una especie de broma). Sinceramente, aunque de jovencito leí bastantes de sus novelas, creo que es una de las escritoras más sobrevaloradas de la historia de la literatura. Me sobran la mayor parte de sus novelas, aunque hay algunas que sí que me parecen de una razonable calidad.

Yeni Cami (la mezquita nueva)

Estambul, el principio del viaje, parece un buen lugar para ilustrar esta entrada cinematográfica.

En cualquier caso, nuevamente tenemos el caso de resolución aparentemente imposible en el que un desagradable tipo americano es asesinado en un coche cama con destino a Calais de la Wagon Lits Cook en el famoso Simplon Orient Express, tren que atravesaba Europa entre Estambul y Calais, atravesando los Alpes por el paso del Simplon. Y de ahí su nombre… viajaba a oriente por el Simplon. El detective protagonista, Poirot, está interpretado por el propio Branagh. El resto del reparto, de relumbrón aparente, lo podéis ver en la página de IMDb. Es muy largo para reproducir aquí los personajes y quienes los encarnan.

Venía acompañada de buenas valoraciones la película… que no acabo de entender. Más allá de una producción con cierta espectacularidad, que apenas justifica la naturaleza de la historia, lo cierto es que no me parece que la adaptación, aunque bastante fiel a la novela, tenga una especial emoción. La película tira de fantasía, y el tren más que atravesar los Balcanes parece que serpentee por las Montañas Rocosas, con grandes puentes de vigas de madera incluidos. Da comienzo además con una escena de acción que tampoco se corresponde con el carácter habitual de las historias de Christie, y que no aporta nada a la historia. Más allá de la costumbre de presentar las películas de acción con una secuencia más o menos espectacular. Pero el caso es que no íbamos a presenciar una película de acción, sino a ver cómo se conseguía dar un poco de salsa a las típicas whodunit de la escritora británica. Poca salsa y salero.

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En cuanto al reparto… Branagh está sobreactuado, riesgo que corre con frecuencia. Del resto, se salvan poco. Michelle Pfeiffer se salva en algunas escenas. Judi Dench y Olivia Colman forman una pareja que merecía mejor tratamiento, especialmente por la calidad de ambas actrices. Otra británica, la galáctica Daisy Ridley, presenta buenas maneras. Y además tiene un papel al que se le podría haber sacado más jugo, a poco que se hubiera atrevido a saltarse un poco la fidelidad a la obra original. Los demás, pasables. Penélope Cruz, mal. Y algunas cosas que chirrían. Lo políticamente correcto llega hasta un punto en que al serio y enamorado Dr. Arbuthnot lo interpreta una actor de color, Leslie Odom Jr., para lo cual han de inventarse un trasfondo que no estaba en el original. Qué queréis que os diga. Hubo un tiempo en que Branagh era capaz de llevar en el reparto a un actor afroamericano interpretando a un rey napolitano de la casa de Aragón, y no daba ninguna explicación, ni importaba, ni pasaba nada. Simplemente ponía a un buen intérprete, sólido y con tirón, y le importaba un rábano todo lo demás. Eso era auténtica integración y no cuando se nota tanto que lo hace para quedar bien.

Me ha resultado decepcionante, sin ser ninguna catástrofe ni nada de eso. Prescindible.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

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[Fotografía] Recomendaciones semanales – del 26 de noviembre al 3 de diciembre de 2017

Fotografía

Mis recomendaciones fotográficas de esta semana llegan acompañadas con fotografías del Museo Pablo Gargallo de Zaragoza. Los primeros domingos de mes, la entrada es libre, sin pagar entrada…

Las recomendaciones en el siguiente enlace: Recomendaciones semanales – del 26 de noviembre al 3 de diciembre de 2017. Las fotos, a continuación.

[TV] Cosas de series; crímenes feministas de época y zombis nipones adolescentes

Televisión

Esta semana traigo dos series muy distintas. En un momento en que tengo la curiosidad de ver qué tal se desenvuelve Michelle Dockery sin el acento posh de los aristócratas ingleses, vamos a conocer la capacidad de la canadiense Sarah Gadon para actuar con acento irlandés y lo burros que se pueden poner los nipones en asuntos de zombis y tetas. Empezaremos con lo menos serio.

Gakuen Mokushiroku [学園黙示録]: Highschool of the Dead

Según me dice el traductor de Google, el título nipón de esta serie significa «apocalipsis académico». Cuando yo tenía 15 años, edad de los protagonistas de esta serie de animación de hace unos cuantos años que se puede ver en Netflix, eso es lo que sucedía cuando don Antonio Tena, el profesor de física y química, nos comunicaba los resultados de los exámenes. Apenas unos pocos sobrevivíamos a la escabechina que convertía los boletines de notas de la clase de 2º A de BUP en un erial. Pero no. Aquí la cosa no va sobre el rendimiento académico de valientes pero tímidos chicos y arrojadas chicas de tetas ab-so-lu-ta-men-te descomunales… y no entraré ya en valorar las de la enfermera-sensei. Porque esta entretenidísima serie de horror en la que un grupo de adolescentes, compañeros de instituto, intentan sobrevivir en Tokio a un apocalipsis zombie de proporciones colosales.

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Para ilustrar la entrada de hoy, nos iremos de travesía por el archipiélago de las Mil Islas, aguas abajo de Kingston en el río San Lorenzo. Según la historia de ficción, tres veces hubo de cruzar Grace Marks las aguas del San Lorenzo antes de encontrar la paz.

La serie abunda en escenas de carnicería sangrienta, en las que son decapitados abundantes muertos andarines, y devorados algunos vivos a la carrera. Pero también en el más obvio y sexista fan service a costa de las imposibles anatomías dibujadas en los personajes femeninos de la serie. Para que os hagáis una idea… Horror de cualquier feminista, hombre o mujer, con un mínimo de sensibilidad, no creo que les baste la proactiva personalidad de estas chicas para compensar las exhibición de atributos inimaginables, especialmente los pectorales. En su conjunto, la serie es una curiosidad que mezcla la aventura y la hilaridad por determinadas escenas.

Los 12 episodios de la serie dan la impresión de ser apenas un aperitivo de planteamiento de la historia que, sin embargo, no siguió adelante. Quizá los tiempos no están con esta exhibición de sexualidad para la complacencia de los varones más babeantes. Como curiosidad. Aunque las escenas de acción y la trama en su conjunto no tiene nada que envidiar a las mejores historias de muertos vivientes.

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Alias Grace

Segunda serie que podemos ver este año basada en una novela de la canadiense Margaret Atwood. Y, curiosamente, tambien está protagonizada por una criada. Pero si en la que veíamos hace unos meses, la historia se basaba en una realidad alternativa, y terrorífica, a nuestro mundo contemporáneo, en la que hoy nos ocupa se basa en determinados hechos históricos.

Grace Marks (Sarah Gadon) fue una adolescente irlandesa, protestante, que cruzó el Atlántico en el siglo XIX con su familia huyendo de las hambrunas debidas al gorgojo de la patata, cuya madre murió en la travesía, y que tras sufrir los abusos violentos del padre, entró al servicio de familias pudientes de la sociedad canadiense. En una de ellas se produjo el asesinato del dueño de la casa y de su ama de llaves, muertes por las que fueron condenados a muerte uno de los criados de la asa y Grace, aunque la sentencia de esta fue conmutada por una sentencia a prisión de por vida, que incluó su paso por algún manicomio. Tenía quince años cuando la condenaron.

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La novela de origen y la serie usan los hechos conocidos sobre Grace Marks, que permaneció treinta años en prisión hasta que obtuvo el perdón por su conducta ejemplar y se trasladó a Estados Unidos donde desapareció de la historia. Pero ficcionalizan sobre cómo fue su vida en Canadá y como fueron los hechos. También ficcionalizan las conversaciones que mantiene con un médico alienista, Jordan (Edward Holcroft), y que son las que sirven para narrar en flashbacks y en primera persona los sucesos.

La serie tiene un claro carácter ideológico y político, poniendo en solfa la conservadora sociedad de la época, así como la indefensión que las mujeres, especialmente las adolescentes de origen humilde ante los abusos por parte de sus familiares y empleadores. Sin que nunca sepamos con exactitud de lo sucedido, la historia y la execelente interpretación de Gadon elevan al personaje de Grace Marks, dotándole de enormes dosis de dignidad que la elevan por encima de todos los demás personajes de la historial. Excelente trabajo como digo de la protagonista y del conjunto del reparto, es muy recomendable. Y son sólo seis episodios.

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[Fotos] Fotos diapositivas con película caducada por el Casco Viejo de Zaragoza

Fotografía

Hacía muchos años que no hacía diapositivas en condiciones. Y menos con película caducada. He aquí los resultados de un rollo de formato medio reciente. El día de Todos los Santos, por el Casco histórico de Zaragoza. Los detalles tecnicos en el siguiente enlace: Un carrete de Kodak Ektachrome 100 caducado.

[Cine] Hikari [光] (2017)

Cine

Hikari [光] (2017; 472017-2211)

Estamos ante la tercera película que veo en poco tiempo de la directora japonesa Naomi Kawase, que a través de su éxito en los festivales de cien ha ido encontrando su camino a la distribución de sus películas en occidente. De hecho, esta película es coproducción con una productora francesa, lo que aún garantiza más su exhibición en Europa. Nuevamente entramos en la intimidad de la vida de personas que viven en relativa soledad y con profundos conflictos internos, y que encuentran refugio en su relación con otras gentes con conflictos similares. Pero en esta ocasión, uno de los protagonistas encarna a un fotógrafo, por lo que la encontraréis en mi lista de películas sobre La fotografía en el cine.

Torre de Tokio

Me chiva IMDb que la película está rodada en Nara y alrededores, Osaka y Kioto. Nos iremos a esta última, antigua capital del Imperio del Sol Naciente, pero siempre con imágenes con la luz como protagonista de una u otra forma.

Misako (Ayame Misaki) es una joven escritora que trabaja escribiendo audiodescripciones de películas para su proyección ante un público ciego o con una grave discapacidad visual. En el grupo de colaboradores en el que se discute su trabajo se encuentra Nakamori (Masatoshi Nagase), un fotógrafo que todavía no ha perdido totalmente la visión aún, pero siente que esa situación va a llegar pronto. Ambos sufren sensaciones de pérdida. Nakamori, la que podemos imaginar por su discapacidad. Misako tiene a su madre en un pueblo de las montañas, con una demencia, sostenida por la red de apoyo social de la sociedad rural, pero con la necesidad de buscar una solución definitiva para la enferma. Y añora la ausencia del padre; mucho. Ambas personas chocarán. Pero también encontrarán un posible camino para paliar sus respectivos sufrimientos.

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Kawase es una directora muy personal, muy intimista, que bucea mucho en la interioridad de los personajes, que puede extasiarse filmando unas ramas de los árbales movidas por el viento, el romper de las olas en una playa solitaria, o en una puesta de sol. A veces desconcierta al espectador que está acostumbrado a la acción, que espera con ansiedad unos acontecimientos que no llegan. Pero es bastante hábil para trasnmitirnos la sensación de soledad, y hasta desamparo, de los protagonistas de sus películas. En esta ocasión cuenta con el buen trabajo de los protagonistas. Aunque con algún pero. La chica parece demasiado joven para determinadas reacciones hacia el veterano fotógrafo, que son un poco difíciles de “comprar” por parte del espectador.

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Por otro lado, este tiene que estar especialmente atento a las resonancias que los temas y las situaciones tienen en las distintas capas de la película. Las historias de los dos protagonistas, pero también la de la película, ficticia, sobre la que están trabajando. A mí me ha merecido la pena.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

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[Fotos] Recomendaciones semanales – del 19 al 26 de noviembre de 2017

Fotografía

Mi habitual enlace dominical a mis recomendaciones fotográficas semanales: Recomendaciones semanales – del 19 al 26 de noviembre de 2017. En esta ocasión acompañadas de algunas fotografías realizadas con película tradicional en blanco y negro, intentando captar la melancolía de la estación otoñal prescindiendo de los colores que le dan fama. Vosotros diréis si lo he conseguido.

[Libro] La poética de lo cotidiano

Cine, Literatura, Sin categorizar

Durante más de dos semanas estuve batallando con un libro de ciencia ficción, que teóricamente era una lectura fácil que recibía los parabienes de una cierta cantidad de aficionados al género. Acabe abandonándolo. Siempre me he considerado un buen aficionado, que no fanático, de la literatura de ciencia ficción y anticipación. Pero últimamente me siento totalmente extrañado con respecto a los «aficionados» más activos del género. Me da igual. Nunca me he sentido cómodo con los sentimientos de pertenencia.

Estación de Kitakamakura

La primera película de la «trilogía de Noriko» que he empezado a ver estos días transcurre en Kamakura. Y desde la estación de Kitakamakura (Kamakura norte) hasta el santuario de Tsurugaoko Hachiman-gū, realizaremos un paseo por esta ciudad. Donde también está enterrado Yasujirō Ozu, en el templo de Engaku-ji, donde está tomada alguna de las fotos de hoy.

Colgado el dichoso librito, me paseo el sábado pasado por una librería y me encuentro con una recopilación de ensayos y artículos periodísticos escritos por el director de cine nipón Yasujirō Ozu, bajo un título rimbonbante si no un tanto pedante. Me lo llevo a casa, y lo devoro en unos días. Realmente debo estar volviéndome muy raro.

Antes de leer este libro de Ozu había visto algunas de sus películas, aunque no recientemente, y de la única que guardaba hasta hace dos días un recuerdo nítido es de Tōkyō Monogatari [東京物語], Cuentos de Tokio, una fenomenal historia de carácter familiar que te lleva con facilidad de la ira a la ternura, y de la tristeza a la esperanza. Y en la que sobresalen los dos actores más importantes que trabajaron con Ozu, Chishu Ryu y Setsuko Hara. El veterano actor sólo le llevaba 16 años de edad a la delicada actriz japonesa, pero cuando actuaban juntos lo hacía como si perteneciesen a dos generaciones distintas y ampliamente separados en el tiempo. Desvarío. Al libro.

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He leído con cierta frecuencia en el pasado a personas del mundo del cine. Sin querer ser exhaustivo me vienen a la memoria libros de Scorsese, Billy Wilder, Hitchcock, Truffaut,… Groucho Marx si queremos considerarlo como tal, aunque fue un artista y pensador que trascendía al cine… Y lo volveré a hacer en el futuro. Curiosamente, a veces me gustan más escribiendo que filmando. Es el caso de Scorsese. Nunca negaré que me parece uno de los mejores cineastas,… pero con frecuencia sus películas no me llegan. Sin embargo, he disfrutado enormemente con alguno de sus libros. Mucho.

Con Ozu puedo confesar que me parecen muy complementarios sus escritos a su forma de entender el cine y rodar. Me gusta Ozu, desde muchos puntos de vista. Independientemente de las tesis de sus películas, que son hijas de una época, y que pueden o no estar vigente en la actualidad. Pero una obra de arte, y las películas de Ozu lo son, lo es en virtud de su coordinadas de lugar y tiempo. Y además, como confiesa en alguno de los textos de este libro, es de los que piensan que menos es más. Que la obra de arte, una vez concebida, hay que hacer un esfuerzo continuado y enérgico para despojarla de todo lo superfluo, de modo que sus valores estéticos y conceptuales queden reducidos a lo esencial. Prefiero este planteamiento, al abigarramiento de algunas obras de arte que tienen una cierta agresividad o prepotencia, que se realizan añadiendo elementos ad nauseam sobre la idea inicial. Quizá no me llevo bien por eso con mucho del cine de entretenimiento actual.

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Totalmente recomendable este libro para cualquier aficionado al cine. Lo disfrutará, y aprenderá. A mí me ha motivado también a revisar la filmografía de Ozu. Y quiero revisar al menos una parte en los próximos días o semanas. Me he planteado ver, o volver a ver, las tres películas de la denominada trilogía de Noriko, tres película importantes en la filmografía de Ozu, en las que la actriz Setsuko Hara interpretaba a tres mujeres diferentes de nombre Noriko. Ya he visto la primera… cuando vea las tres os lo cuento.

Tsurugaoka Hachimangu - Kamakura

 

[Fotos] Un paseo por la ribera del Ebro con una cámara de plástico

Fotografía

Como dice el título, un paseo de domingo por la mañana, con buen tiempo, por la ribera del río Ebro a su paso por Zaragoza. Como única cámara, un cámara de plástico china, casi de juguete, con las 12 exposiciones que ofrece un rollo de película en blanco y negro de tipo 120.

Los detalles técnicos en: Un paseo por la ribera del Ebro con la Holga 120N.