Adiós al Cine de Lo que yo te diga

Cine

Un breve. Durante años y años, los sábados por la tarde, en lugar de adocenarme ante la televisión en casa antes de salir a tomar unos chismes o lo que tocase, me he retirado a escribir o a mis fotografías al cuarto del ordenador/biblioteca/cuarto de los trastos con una radio puesta. Y a las cinco de la tarde, hora del té, con puntualidad británica, aunque eso sí tras las noticias, aparecía el Cine de Lo que yo te diga o el Cine en la SER, que de las dos formas lo he conocido. Con suerte, en la misma tarde podía escuchar las dos horas del programa, aunque desgraciadamente el maldito fútbol tenía prioridad en la programación, por lo que sólo escuchaba la primera hora. El completo, de una a tres de la madrugada del domingo. Chungo. Cuando llegó internet y los podcasts, pude rescatar la hora perdida a los pocos días.

En cualquier caso, para mí, el mejor programa de cine en la radio. Por supuesto, hemos disfrutado de la crítica, en la voz de Teófilo el Necrófilo, torturando al pobre Antonio Lavirgen… pero siempre con humor. Sin la pedantería habitual de otros programas de cine en la radio. Desenfado sin renunciar al rigor. Comunicación. Sobretodo mucha comunicación. Para todos los públicos.

Y acabo de enterarme de que después de 20 años en antena… mañana… se acaba. Último programa. Me siento un poco triste. Parece que van a seguir con la página en internet, Loqueyotediga.net, a cuyo blog estoy naturalmente suscrito… pero no va a ser lo mismo. Esperemos que nos ofrezcan, de alguna forma, alguna alternativa razonable. Sobre cine. Y que le den por allá al fútbol. Que ya cansan.

Os dejo con una foto de un tren en una estación. Siempre evocan la melancolía del adiós. ¿No pensáis así?

Sopot - Estación

Estación de Sopot, Polonia - Fujifilm Finepix F10

In memoriam, Helen Levitt y Maurice Jarre

Cine, Fotografía

Dos fallecimientos en los últimos días. Uno del mundo de la fotografía y otro del mundo del cine. Gente ya mayor. Pero imporntate en su momento.

Del mundo de la fotografía, hay que señalar el fallecimiento de Helen Levitt, una fotógrafa de la calle que dejó muy interesantes fotografías tanto desde el punto de vista estético como documental, especialmente fotografiando las calles de Nueva York, sus barrios menos favorecidos. En Lens Culture, cuyo enlace he situado recientemente de forma permanente en la barra lateral de este blog, podéis encontrar algunas de sus fotografías callejeras. También podéis encontrar un comentario sobre su vida y obra en The Online Photographer (en inglés).

Del mundo del cine, se nos ha ido un compositor, Maurice Jarre que ganó tres Oscars a lo largo de su carrera, tan significativos como por Lawrence de Arabia, Doctor Zhivago y Pasaje a la India. Fue candidato en otras seis ocasiones. No voy a decir que su música fuera la que más me haya gustado nunca del mundo del cine, pero no por eso voy a dejar de reconocer su indudable importancia.

En la fotografía de hoy, dicen que partir es morir un poco. Y el AVE en Lérida estaba a punto de partir… aunque no de forma tan drástica como los homenajeados de hoy.

Ave en Lérida-Pirineos

AVE procedente de Barcelona con destino Zaragoza y Madrid en la estación de Lérida - Panasonic Lumix LX3

Duplicity (2009)

Cine

Duplicity (2009), 30 de marzo de 2009.

Después de varias semanas viendo dramas, nos planteamos ir a ver algo más ligero. Así que surge esta película de Tony Gilroy, en la que se supone, a priori, que hay acción, intriga y humor.

La película esta realizada para mayor gloria de sus dos taquilleros protagonistas, Julia Roberts y Clive Owen, que ya compartieron cartel en Closer, apreciándose entonces cierto grado de química entre los dos. Ambos interpretan a sendos espías, de la CIA y del MI6, que tienen un encontronazo en un momento, iniciándose una relación de amor y odio/desconfianza, que les llevará a dejar las agencias estatales de espionaje para introducirse en el mundo de las grandes empresas a la espera de dar un golpe que les haga ricos.

Lo cierto es que la química entre ambos protagonistas funciona sólo a ratos. La acción no es tal acción, y se hace un poco aburrida a ratos. Y la intriga,… intriga poco. El macguffin de turno, la fórmula secreta, interesa poco; la línea de la acción se lía con explicaciones a basa de flashbacks que tienen un interés relativo;… en líneas generales, la historia y el guion en su conjunto dejan bastante que desear.

La interpretación de los protagonistas es una faena de aliño, con fines evidentemente alimenticios. Apenas algún detalle en algún secundario como el siempre interesante Paul Giamatti, y también aparece el eficaz Tom Wilkinson, interpretando un personaje que sorprendentemente tiene su importancia, pero cuya presencia en pantalla apenas puede ser descrita más que como un par de cameos. Aquí también veo fallos de guion.

En resumen, como mucho esta película vale para verla en el sillón de casa en una tarde de adversa meteorología y sin otra cosa que hacer. Esfuerzo vano. Le pongo un cinco, con otro cinco en la dirección y un seis en la interpretación.

Los alrededores del Panteón en Roma son una de las localizaciones privilegiadas del filme que nos ocupa.

Piazza della Rotonda

Piazza della Rotonda, Roma - Canon EOS 40D, EF 28/1,8 USM

Los abrazos rotos (2009)

Cine

Los abrazos rotos (2009), 23 de marzo de 2009.

Bueno… cuando Almodóvar estrena película, la asistencia es obligatoria. Desde mi punto de vista, es el mejor director español actual, uno de los cinco mejores de toda la historia, y uno de los mejores directores mundiales actuales. Eso no quiere decir que todas sus películas sean las mejores. Porque como a todo hijo de vecino, unas veces las cosas les salen bien y otras… pues no tan bien. ¿Qué habrá pasado en esta ocasión? Veremos.

El manchego nos presenta la historia de un guionista de cine ciego (Lluis Homar), que arrastra un drama de su pasado que impacta de nuevo con el con la ocasión de la muerte de un potentado (José Luis Gómez) con el que se relacionó años antes durante el rodaje de un pelicula. De fondo, la historia de amor que vivió el guionista y entonces director con la amante del potentado y protagonista de la película (Penélope Cruz). En un momento dado, y ante la ausencia de su directora de producción (Blanca Portillo), el hijo de esta se queda cuidándolo, y tras ciertas peripecias, el protagonista cuenta al joven (Tamar Novas) toda la historia. En esa historia encontramos dramas dentro de dramas, y un doble desenlace. El de los hechos que sucedieron en el pasado, y el de la situación actúal de los personajes protagonistas.

Visualmente, la película es una maravilla. Almodóvar tiene un estilo personal que me parece muy atractivo, con transmite una sensaciones visuales que me gustan mucho. Todos los planos, todas las secuencias, la puesta en escena en general está cuidada hasta el más mínimo detalle. Nada es superfluo, todo importan. Cualquier gesto, cualquier minúsculo objeto.

Otro aspecto que me ha gustado ha sido la parte metatextual, en la que esta película, de 2009 hace referencia a uno de los grandes éxitos del director de hace 20 años, Mujeres al borde de un ataque de nervios. Constantemente, la película en rodaje, Chicas y maletas, hace referencias al éxito que marcó para siempre la carrera del autor.

Pero este filme tiene un gran pero. La historia no acaba de cuajar. El guion flojea. No acabas de integrater. Te fijas demasiado en lo cosmético y no te dejas llevar por las emociones que se derivan de la obra. Te caen bien los personajes, pero no te emociona lo que les pasa. Ni siquiera en los momentos más dramáticos. Algo no ha funcionado. Algo no está bien engarzado. Como he escuchado ya en algún otro sitio, tiene todo lo que tiene que tener para ser una historia magnífica, y no lo acaba de conseguir.

Las interpretaciones son sólidas, especialmente por parte de gente como José Luis Gómez o Blanca Portillo. Penélope Cruz creo que está por encima de lo que es habitual en ella. Es uno de los méritos del manchego; saca lo mejor de los actores, incluso de los flojos. Quizá el protagonista, Lluis Homar, sin estar mal, no acaba de transmitir toda la emoción que exige el personaje. Kira Miró está estupenda… pero por motivos muy distintos… ejem.

En resumen, una película imprescindible para los amantes de la cinematografía del director, aunque puede defraudar a más de uno. Los que odian o se siente fríos con el autor,… casi mejor que lo dejen estar. Yo le pongo un seis en la valoración subjetiva, con un siete en la dirección y un siete en la interpretación.

En la foto de hoy, la melancolía de una figura humana que se pierde al fondo… Melancolía que también se da en la película de hoy.

Rampa

Estación de Lérida-Pirineos - Panasonic Lumix LX3

Natasha Richardson, in memoriam

Cine

Desde hace unos días se hablaba en la prensa del grave accidente sufrido en una estación de esquí por la actriz británica Natasha Richardson. Hija de Vanessa Redgrave y casada con Liam Neeson, tuvo una carrera más destacada en teatro que en el cine, donde fundamentalmente tuvo papeles secundarios.

Sin embargo, tengo que reconocer que siempre he sentido una cierta debilidad por esta actriz que me parecía tremendamente atractiva, y no sólo por su físico sino también por su aura personal. Particularmente, siempre recordaré con simpatía aquel enredo tan divertido que fue El pico de las viudas.

En la foto de hoy,… florecitas para los difuntos…

Flores

Flores a orillas del Canal Imperial de Aragón, a su paso por Zaragoza - Pentax K10D, SMC-A 100/4 Macro

Lejos de la tierra quemada (2008)

Cine

Lejos de la tierra quemada (The Burning Plain, 2008), 16 de marzo de 2009.

Este filme es el primer largometraje como director de Guillermo Arriaga, autor de los guiones de películas tan interesantes como Amores perros, 21 gramos, Los tres entierros de Melquiades Estrada y Babel. Por supuesto, también es el guionista de su propia película, y esto nos da una pista de por dónde pueden ir los tiros. Si a esto se añade que en su reparto encontramos gente tan interesante, desde muchos puntos de vista, como Charlize Theron o Kim Basinger… no cabía duda, era la película de elección para esta semana. Por lo menos, para mí.

En lo que se refiere a la historia, comenzamos la misma en lo que parece ser la fría y lluviosa ciudad de Portland, con el personaje interpretado por Charlize Theron, una mujer guapa pero fría, como la ciudad, huyendo de todo compromiso, indiferente a las relaciones que mantiene con los hombres. También nos sitúa en Méjico, seco y caluroso, donde un piloto fumigador sufre un grave accidente. A partir de ahí una serie de flashbacks que salpican los hechos del presenten, nos llevan a los acontecimientos que sucedieron más de 12 años atras en el pasado. Algunas veces nos presentan la relación adúltera entre el padre del piloto (Joaquim de Almeida) y la madre de ella (Kim Basinger). Otras veces, nos presenta la relación que se establece entre el piloto y la mujer, ambos adolescentes, tras la muerte de sus padres. Con el tiempo nos enteramos de lo que les une todavía, así como del drama que oculta la mujer en su pasado.

Como en sus anteriores películas como guionista, Arriaga nos vuelve a confrontar con una historia que no es lineal, que nos va dosificando la información sobre las personas y sus circunstancias, pero permitiéndonos vivir con ellas sus angustias y sus sentimientos, hasta que alcanzamos la plena comprensión de lo sucedido. En esta película, quizá se ve venir demasiado pronto el punto trágico de la historia… la causa de la muerte de los padres.

Desde el punto de vista de la realización, el director nos ofrece un producto adecuado a la historia que ha diseñado y  que es pivotal en este filme. Más que correcta.

Las interpretaciones de ambas protagonistas están muy bien. Hay una tercera protagonista, Jennifer Lawrence, ese clon adolescente de Charlize Theron que han encontrado para interpretar al personaje en sus años más jóvenes. No desmerece en nada lo ofrecido por sus compañeras más veteranas. Por supuesto, encontramos a una pléyade de secundarios, los personajes masculinos, que están ahí y lo hacen muy bien. El ya mencionado Almeida, J.D. Pardo, Danny Pino, José María Yazpik, Brett Cullen, etc. Hay niña, Tessa Ia, pero está contenida, y colabora en el trabajo global sin robar los protagonismos, como suele pasar con los niños en el cine. Bien.

En resumen, una buena película que puede gustar a cualquiera que aprecie un buen drama, con un guion bien construido, y un buen trabajo artesano en la dirección y la producción, pero sobre todo, una excelente interpretación de dos guapas mujeres, que no necesitan ponerse fear para ser solventes actrices dramáticas. Y pensándolo bien, a pesar de la dureza de alguna situación, es una película de amor; básicamente es una película romántica. Lo que no quiere decir que tenga exceso de azucar, precisamente; al contrario, que hay bastante amargura. Yo le pongo un siete, con un ocho en la interpretación y otro siete en la dirección.

Hoy de foto, pongo un paisaje suburbano,… o periurbano… no sé muy bien como definirlo. Pero paisaje. En Zaragoza.

Grafitti

Cerca del Canal Imperial, cuando va abandonando Zaragoza - Pentax K10D, SMC-A 100/4 Macro

Gran Torino (2008)

Cine

Gran Torino (2008), 10 de marzo de 2009.

Indudablemente, Clint Eastwood es uno de los grandes directores. Es de los pocos que, aun en vida y en activo, se han convertido en un clásico. Lo peor de Eastwood suele ser equiparable a lo mejor de la mayoría. Y ya os puedo adelantar que esta película no es precisamente de lo peor del director californiano. Después de haber visto lo que he visto en las últimas semanas, todavía no entiendo cómo ha podido ser ninguneada de tal forma a la hora de las tradicionales entregas de premios diversos en los primeros meses del año. Pero bueno…

Eastwood, que también hace el papel protagonista principal, nos ofrece una historia con componentes que no son originales. Viejo trabajador, luchador en antiguas guerras que lo marcaron profundamente, gran patriota con origen en la inmigración, ve cómo su mundo se derrumba cuando su mujer muere, cuando su entorno es progresivamente ocupado por nuevos inmigrantes, asiáticos de la etnia Hmong, y también ve cómo su declive físico esta ahí y es imparable. Como vecinos una familia Hmong, honesta, que trata de sobrevivir sin caer en los peligros que acechan a la juventud inmigrante o de las minorías sin un futuro claro, a quienes rechaza inicialmente por su origen racial, pero con los que entrará en contacto a través de los miembros más jóvenes dos hermanos, adolescentes, chico y chica, ella es muy asertiva y decidida, él es tímido e inseguro. El chico entrará en un camino de iniciación y reafirmación de la mano del viejo gruñón de origen polaco, aunque el drama es inevitable.

Dicen de Clint que es conservador, que está afiliado al Partido Republicano, que… Lo que sabemos de él, lo que nos cuenta, lo que nos propone en estos momentos es que aboga por un mundo de tolerancia, por la resolución no violenta de los conflictos, por el respeto, y lo hace con arte. Filmando arte. Ha sido capaz de ponerse en el lugar del otro, para tener una nueva visión de la guerra. Nos ha hablado con gran ternura y sensibilidad de la eutanasia. Ha defendido la vida y la alegría de vivir, y la libertad para vivir, en las cálidas tierras del sur de los Estados Unidos. Es muy difícil creer que es un conservador. Un liberal, puede. Pero también para las buenas cosas de la vida, para todo aquello que implica respetar la libertad de los demás. Cosa que los conservadores no suelen hacer.

En la interpretación, encontramos al austero y parco Eastwood de siempre. Pero también encontramos a esos jóvenes asiáticos que le dan la réplica, especialmente a Ahney Her, que da vida a la joven decidida y resolutiva, pero también a Bee Vang, dando vida al «aton-Thao«. En la versión en español, tenemos que agradecer a Constantino Romero el excelente trabajo para dar vida al duro Clint; pero el doblaje de los actores más jóvenes me parece muy flojo, y habrá que conseguir un copia original para poder disfrutar más intensamente de la película.

Como es una película que me ha tocado muy dentro, mi valoración subjetiva es muy alta… pero para eso es subjetiva, y le pongo un nueve. A la dirección y a la interpretación les pongo un ocho. Y recomiendo a todo el mundo que la vaya a ver. Pero por favor, las palomitas,… que se las coman en casa.

A falta de imágenes propias de las orillas del Lago Michigan, donde sucede la acción, os dejo las orillas de la Laguna Veneta.

Burano

Coloridas casas en Burano - Pentax K10D; SMC-DA 21/3,2

Slumdog Millionaire (2008)

Cine

Slumdog Millionaire (2008), 2 de marzo de 2009.

Nos encontramos ante la sensación de la temporada. Bendecida por una oscarización masiva, asumida por los británicos como si tratase de los suburbios de Liverpool en lugar de los de Bombay, con un montón de críticos y espectadores alabándola, parecía obligatorio ir a ver el filme firmado por el británico Danny Boyle.

La película nos narra mediante flashbacks la vida de un joven de los suburbios más pobres de la metrópoli India desde que queda huérfano junto con su hermano al morir su madre en los altercados entre musulmanes e hindúes siendo todavía muy niño, hasta el momento en que con 18 años tiene la oportunidad de ganar 20 millones de rupias (en el orden de los 300.000 euros, los 50 millones de las antiguas pesetas) en la versión india de ¿Quien quiere ser millonario? y es detenido por la policía como sospechoso de fraude.

A partir de ahí se construye una historia que tiene tres líneas temáticas. Una de ellas sería la vida de pícaro, cuando los dos niños se convierten en una variante asiática del Lazarillo de Tormes para sobrevivir, primero en los suburbios de Bombay y después en Agra y en otras partes de la India. La segunda línea temática sería la denuncia social ante la tremenda pobreza, la violencia y la corrupción existente en determinadas zonas del subcontinente. La tercera línea temática sería la del amor contra viento y marea entre el protagonista y su compañera de andanzas de la infancia, de la que se separa en un momento dramático y con la que se reencuentra al comienzo de la adolescencia y en su juventud. Relación que actúa para el joven como motor de cambio y de escape de un destino nefasto.

La película esta realizada de forma muy agresiva, en algunas ocasiones con una imagen un poco mareante y con una iluminación muy característica, dura, contrastada, especialmente cuando la acción transcurre en los suburbios de Bombay. El guion es impecable ya que te va metiendo poco a poco en un historia donde es fácil confundir las causas con los azares… motivo por el cual está bien que el motor de la historia sea la participación en el concurso televisivo. Sin embargo, todavía no he decidido si me gusta o no el final… del que no comentaré nada más para no destripar la película a quien no lo haya visto.

En la interpretación, sería injusto decir que el protagonista es Dev Patel, que representa al personaje protagonista a los 18 años. O que la guapísima Freida Pinto es la chica protagonista. Sería una injusticia para todos los niños y adolescentes que los representan y que lo hacen muy bien a lo largo de todo el filme. También están muy bien acompañados por todos los secundarios que componen un reparto muy consistente y convincente.

En resumen, una buena película, aunque me parece excesiva la cosecha de premios que ha recibido dejando sin nada a otros filmes también meritorios, dentro de un panorama global de relativa mediocridad. A mí, hay otras películas recientes que me han tocado o me han emocionado más. El filme es totalmente recomendable… aunque eso sí, que nadie piense que va a ver una historia de amor estilo Bollywood… o por lo menos no en un 95% del largometraje. Yo le pongo un ocho, con otro ocho en la interpretación y un siete en la dirección.

No entraré en las polémicas sobre el filme realmente representa a la sociedad india o si es una visión sesgada del mundo occidental sobre el tema. No tengo elementos suficientes de juicio.

Como son los niños los verdaderos protagonistas durante buena parte de la película, pondremos una foto con niños… más felices que los de la película. Espero.

Disfraces y foto

Carnaval Infantil 2009, Zaragoza - EF 24-105/2,8L IS USM

Valkiria (2008)

Cine

Valkiria (Valkyrie, 2008), 23 de febrero de 2009.

No me apetecía a priori mucho ver una película protagonizada por Tom Cruise, que no me gusta mucho como actor ni me cae muy bien como figura pública. Pero esta vez no me tocaba elegir y me parecía relativamente irónico ir a ver un 23F la historia de un golpe de estado fallido. Así que… veamos lo que resultó.

El filme realizado por Bryan Singer recrea el intento de asesinato y golpe de estado subsiguiente que se produjo el 20 de julio de 1944 contra Adolf Hitler por parte de algunos militares en servicio y retirados que buscaban reconducir la situación de Alemania, y terminar con una guerra que veían claramente perdida. La recreación pretende rigor histórico, pero también crear una acción lo suficientemente dinámica como para interesar al espectador, creando cierto suspense a pesar de que si este está minimamente informado en cuestiones históricas conoce el desenlace final. Y creo que lo consigue.

Aunque fría, la puesta en escena consigue una alta fidelidad ambiental de la Alemania de la época. Si bien no quedan claras todas las motivaciones de los personajes históricos protagonistas, sí que conocemos con razonable claridad qué sucedió y se nos dan pistas sobre lo que pudo haber pasado si el golpe hubiese triunfado. Por otra parte, la acción desde que el plan se pone en marcha hasta el final de la película es muy entretenido. Uno lo pasa bien.

La película no cae en el maniqueismo, y se agradece. Ya sabemos que los nazis eran malos. Pero no se entra en eso. Lo que si vemos es una serie de caracteres, los conspiradores, que presentan fortalezas y debilidades. No son héroes, ni santos; tampoco son necesariamente mala gente. Sólo gente en un mal momento y metida en un buen berenjenal. Resulta curioso que el personaje con las ideas más claras, más pragmático, sea el del Comandante Remer, interpretado por Thomas Kretschmann, ese militar profesional que sobre la marcha va tomando decisiones sobre lo que debe hacer. Es un personaje refrescante, aunque supuestamente caiga del lado de «los malos». Me refiero al personaje cinematográfico; el personaje real parece ser un nazi irredento y no me despierta ninguna simpatía en absoluto.

El protagonista es el mencionado Tom Cruise personificando al Coronel von Stauffenberg, encargado personalmente de poner la bomba al dictador. Por supuesto, como es habitual en sus filmes, aparece constantemente. Para variar, está más contenido a la hora de hacer de sí mismo y es más aceptable que de costumbre. Me llama la atención que fuese elegido para interpretar al militar alemán, ya que físicamente no se le parecía… Von Stauffenberg era considerado muy alto para su época… y Cruise… pues no es alto.  Hay numerosos secundarios de alto nivel como Kenneth Branagh, Tom Wilkinson, Bill Nighy o Terence Stamp, que funcionan con la solvencia que es habitual en ellos. Curiosamente, todos ellos británicos. La estupenda holandesa Carice van Houten aparece como Nina von Stauffenberg, pero apenas podemos disfrutar de ella. Papel pequeño y florero.

En resumen, una película entretenida y bien hecha, complicada de llevar a cabo por la densidad de información necesaria para entender la trama, pero que sale del paso con cierta dignidad. No se podrá considerar una obra maestra, pero para lo que se ve por ahí, es más que aceptable. Le pongo un siete con la misma nota en la dirección… y bueno… en la interpretación también… a pesar de Cruise.

En la foto de hoy, una militar… quizá no tan marcial como los de la Wehrmacht,… tal vez.

Vagalume - A cuadros

Vagalume: A cuadros; Carnaval Infantil 2009 - EF 24-105/4L IS USM

Soy vampiro medio loco estoy…

Cine, Literatura, Televisión

Así empezaba una cancioncilla que sonaba allá por los años 70, quién sabe si antes. Nunca me la aprendí. Pero parece ser que quizá nos debieramos plantear el tema de estos seres, ni muertos ni vivos, que parece ser que se alimentan de sangre y no bajo la forma de las excelentes morcillas de Burgos o de Graus, porque «disfrutan de una salud excelente» a pesar de su condición seudocadavérica, a la vista de las numerosas producciones literarias y televisivas en los que son protagonistas.

Después del Nosferatu de Murnau, el Conde Drácula o sus sucedáneos han aparecido regularmente en la gran pantalla. La mayor parte del tiempo desde aquella obra maestra del expresionismo alemán así como la caracterización que del famoso conde hizo Bela Lugosi en 1931, hasta la pedante actualización del tema por parte de Francis Ford Coppola, el tema ha sido tratado en productos de serie B a caballo entre la película de aventuras, el gore más o menos suave, más o menos duro, y el erotismo de medio pelo. En todo ese período, si alguna película he de destacar como interesante es la divertidísima El baile de los vampiros de Roman Polanski, un cachondeo total sobre los tópicos del género, en la que siempre habrá que destacar la escena del gran baile en el salón de los espejos… Que sea esta la película que destaque ya da una pista de lo que opino sobre el tema. De cualquier modo, si uno busca Drácula en IMDb, verá lo numerosas que son las referencias que obtienen.

El caso es que después de la película de Coppola hubo un resurgimiento cinematográfico del tema, con variantes para todos los gustos, que no referenciaré porque no he visto casi nada de ellos. Pero me suena que se han visto vampiros cinematográficos en Marte, en Nueva York, en Nueva Orleans, en los desiertos de Nuevo Méjico, en Londres, peleando entre ellos, peleando con los hombres lobo, entre los afroamericanos, entre los mejicanos, entre los Chiquitos de la Calzada, etc. Vamos… que me sorprendo a mi mismo tomandome una cocacola mientras escribo esto en lugar de darme a la «sangría» que sería lo propio.

El último capítulo de esta moda lo encontramos con el éxito de la primera película de la serie Crepúsculo, basada en los libros de Stephenie Meyer, sobre los amoríos de una adolescente con un vampirillo de aspecto adolescente. Literatura pensada para quinceañeras con picorcillos hormonales a las que hay que convencer de que el amor verdadero existe bajo la forma de un príncipe azul que se alimenta de hemoglobina,… y que hay que llegar vírgenes al matrimonio… Si la neumática e infortunada Sharon Tate levantara la cabeza… Tuve la ocasión de ver en vídeo (de calidad desastrosa) la primera película y me pareció un horror… cinematográfico, no del bueno. Pero un éxito de ventas, ya ven ustedes.

Y claro… cómo no… el fenómeno también ha llegado a la televisión. Ya hace unos años tuvo notable éxito una teleserie centrada en el mundo de los institutos norteamericanos, y que por lo tanto asumo estaba dirigida a los adolescentes. Se trataba de Buffy, cazavampiros, un producto que no seguí, por no interesarme gran cosa el tema, pero que estaba razonablemente bien hecho. Incluso tuvo un spin-off, ya veis.

Pero en la actualidad, los vampiros han vuelto a la televisión con ímpetu renovado. Y por fin hemos podido ver un producto pensado para adultos, donde no te tratan como un friqui gilipollas, divertido, emocionante, bien ambientado. Se trata de las aventuras de Sookie Stackhouse en True Blood. Si podéis dedicarle algún rato. Es divertida. Muy bien hecha y bien interpretada. ¡Quien iba a pensar que la oscarizada niña de El Piano iba a robarle su inerte corazón a un frío vampiro!

También es curiosa la producción británica Being Human. De nuevo con un planteamiento adulto, en el que los seres sobrenaturales (aquí el vampiro comparte desdichas y apartamento con un hombre-lobo y una fantasma) tienen problemas de lo más terrestre y mundano. También tiene su innegable interés. Incluso igual sabe a poco dada la costumbre inglesa de hacer temporadas de tan sólo seis capítulos.

Los éxitos de todas estas producciones van a ocasionar un hecho. Vamos a tener vampiros durante mucho, mucho, mucho tiempo… Ya se anuncian producciones basadas en diversas sagas «literarias»… así que… Lo único que sería de desear es que se dejen de tópicos y memeces, y ya que algunos han demostrado que se puede hacer bien, puede ser un tema tan bueno como cualquier otro para hacer un buen producto de entretenimiento para públicos inteligentes.

Finalmente, me he dejado para el final a mi «vampiro» favorito. Ese personaje literario y televisivo que vive y trabaja «sumergido en sangre», sin necesidad de recurrir a lo sobrenatural para subsistir. Sí. Me refiero a Dexter, mi psicópata favorito… ¿cuándo volverás a alegrarnos con tus aventuras?

Terminaré con otra cancioncilla de la época de la del título… o anterior… Entre las tumbas de un monasterio,… se alzan las ruinas de un cementerio,… ¡¡¡MUAJAJAJAJÁ!!!

Roto en la eternidad

Cementerio de Torrero, Zaragoza - Pentax K10D; SMC-DA 21/3,2

The Reader (El lector) (2008)

Cine

The Reader (El lector) (The Reader, 2008), 16 de febrero de 2009.

Una semana más tarde voy al cine a ver una película en la que se analiza una relación entre un hombre y una mujer que dura casi una vida. También en esta ocasión existen diferencias en la edad de los dos protagonistas. Pero el carácter de este filme nada tiene que ver con las andanzas de Benjamin Button. En absoluto.

El filme dirigido por Stephen Daldry se plantea en tres fases, revisitadas en forma de flashbacks a partir del personaje masculino principal.

En la primera, nos transporta a la Alemania de posguerra, a una ciudad no bien especificada (Neustadt, nos dicen; hay muchas ciudades alemanas con este nombre). Allí asistiremos a la relación iniciática entre una mujer madura, Hanna (Kate Winslet), hacia la mitad de sus treinta, y un adolescente de quince o dieciséis años, Michael (David Kross; de adulto, Ralph Fiennes). Conocemos a un joven lleno de vitalidad, pero profundamente enamorado de la mujer, y a una mujer con un aire triste, que sólo recupera algo de alegría en sus encuentros con el joven. Un ascenso de la mujer en su lugar de trabajo provoca su marcha a no sabemos dónde, finalizando una etapa para el joven. Algo esconde esta mujer que desconocemos; hay dos secretos que sólo constataremos más tarde.

Años más tarde, Michael es un estudiante de derecho que acude con su profesor y algunos compañeros a un juicio contra unas cuantas mujeres, antiguas guardianas de las SS en el campo de concentración de Auschwitz. Una de las mujeres es Hanna. Todo va mal para ella en el juicio, y es Michael quien conoce lo suficiente de la mujer para saber que no son ciertas algunas de las cosas que se «demuestran» en el mismo. La mujer es condenada a cadena perpetua.

En la tercera fase, asistimos a la relación en la distancia entre ambos personajes, uno un abogado de éxito con una vida familiar no excesivamente afortunada. La otra una triste presa en una cárcel alemana. El espectador ya tiene las claves para entender lo que ha pasado, y asiste a la resolución personal de los defectos vitales y de la relación entre ambos personajes.

Hay un epílogo en dos partes, que sirven de catársis para el personaje masculino. Una notable escena con una mujer (Lena Olin), que estuvo en el campo de concentración bajo la guarda de Hanna cuando era niña, y que cierra de algún modo, siempre incompleto, las heridas derivadas de ese episodio de la vida de Hanna. La otra es la escena final en la que Michael comienza a contar la historia a su hija, lo cual debemos entender como una acción de confesión liberadora.

A priori, es una historia de amor. Amor imposible, cronológicamente disléxico. Pero la película tiene otros temas, no todos ellos bien resueltos. Por un lado se toca de forma poco profunda pero que está ahí, presente en determinados comentarios de los compañeros de facultad de Michael así como de su profesor (estimable Bruno Ganz), el tema de la culpabilidad y del sentimiento de culpabilidad de los alemanes ante los crímenes del nazismo. Es un tema controvertido y no del todo resulto. Históricamente apasionante. Pero la película se centra en la relación entre ambos protagonistas, y queda como una cuestión tangencial.

El otro tema, que desde mi punto de vista es más importante que la relación amorosa es el miedo, la vergüenza y la cobardía que asalta a los dos protagonistas en el punto central de la historia, en el que ambos dejan de hacer algo, y como consecuencia, una vida queda totalmente arruinada, y la otra queda marcada y atormentada. Un cuaderno en blanco con un lapicero encima representa ese momento para la mujer. Una fría tarde de invierno en el patio de una cárcel alemana es el momento para el joven. Ambos tienen una oportunidad para que se haga justicia… ninguno actúa.

La dirección y la producción de la película es excelente, con una notable ambientación de la época de la posguerra alemana. Es una película de tiempos y realización marcadamente europea, a pesar del respaldo de capital norteamericano en la producción. Creo que todo ello redunda en la credibilidad del filme, en que nos llegue con más facilidad que si todo estuviese visto bajo el prisma norteamericano.

Las interpretación son también excelentes. El trabajo de todos ellos nos hace a los personajes más que creibles. Vemos a las personas, de una determinada época a las que representan. Además de los actores mencionados, hay una pléyade de secundarios, actores y actrices alemanes que contribuyen al alto nivel del filme en lo que se refiere a la interpretación.

En resumen, una película altamente recomendable, que a mí me ha gustado mucho. No me atrevo a extrapolar este gusto a todo el mundo, ya que algunos de los temas que se tocan han sido de mi interés personal en los últimos años. Temas como las historia alemana del siglo XX y de la posguerra europea me han interesado, y he leído. En cualquier caso, yo a la película le doy un nueve, con la misma nota en interpretación y un ocho en la dirección.

La foto de hoy, algo tiene que ver con la profesión de Hanna en la película.

Tranvia en Alexanderplatz

Tranvía en Alexanderplatz, Berlín (Alemania) - Fujifilm Finepix F10

El curioso caso de Benjamin Button

Cine

El curioso caso de Benjamin Button (The Curious Case of Benjamin Button, 2008), 10 de febrero de 2009.

Dos advertencias. La primera, me parece que por determinados motivos esta película me ha gustado más de lo que me gustaría en otros tiempos o en otras circunstancias. La segunda, desde bastante pronto durante la proyección de la película no pude evitar pensar y comparar con la tan celebrada por muchos Forrest Gump.

Empecemos por esto último. Forrest Gump es una película muy bien realizada, pero que a mí no me gustó. Soy una persona que siente respeto por las personas que puedan nacer con cierto grado de discapacidad intelectual; sin embargo, el papel protagonista de aquella celebrada película me produjo un intenso rechazo. Sólo podía ver en el a un tonto instrumentalizado para transmitir una serie de valores, sumamente conservadores, propios de la sociedad norteamericana, que hemos sufrido durante años en las tres últimas décadas y que no creo que hayan llevado al mundo a nada especialmente bueno. Sencillamente, nunca soporté el maniqueismo y la hipocresía de la película. Pero una de las características de aquel largometraje era su capacidad para recorrer visualmente la historia reciente de los Estados Unidos, conviertiendo el espectáculo visual en un fresco de la evolución de una sociedad. Sesgado, pero no necesariamente irreal o falso. Con el personaje de Benjamin Button, bajo la dirección de David Fincher, volvemos a asistir a un fenómeno similar, pero distinto. Siguiendo la vida del protagonista, volvemos a asistir a una exposición de la historia norteamericana del siglo XX, nuevamente en un ambiente del sur de los Estados Unidos (lo que en Forrest Gump es Alabama y otras localizaciones sureñas en esta película es Nueva Orleans), desde el final de la I Guerra Mundial hasta la catástrofe del huracán Katrina. Pero aquí los valores que se transmiten no son colectivos, no son ilustrativos, no pretenden ser educativos. Los personajes, que por supuesto caen simpáticos, no son perfectos. Intentan vivir sus vidas como mejor pueden con las cartas que les han tocado, intentan sobreponerse, y sus andanzas son una constante reflexión sobre el paso del tiempo, la vida y la muerte. Y esto, me gusta mucho más que con la celebrada película antes comentada.

En ambas hay una historia de amor. Pero en la primera, aunque importante, no es central. E incluso es confusa en sus intenciones. La muerte de Jenny por el sida parece muy vinculada al concepto de castigo por su vida de crápula, con atenuante de abusos infantiles, pero castigo al fin y al cabo; no es más que una exposición más de los valores conservadores de la historia. En la segunda, la historia de amor es el pivote del conjunto. No es maniquea como la anterior; la desgracia de la chica, cuando queda incapacitada para la danza, queda claramente mostrada como efecto del azar, y no de sus decisiones personales. Es una historia de amor triste. Ambos protagonistas se van encontrando a lo largo de sus cronológicamente contrariadas vidas a lo largo de 80 años de historia. Pero sólo alcanzan cierta plenitud y comprensión mutua en los extremos de sus vidas y en el punto central, cuando ambos son pares en edad y madurez.

La realización es notable. La dirección es un poco fría, pero no distante. A mí por lo menos, me llegan los sentimientos. El diseño de producción es impecable. La película es muy bonita de ver. La banda sonora es discreta, pero está ahí acompañando sin molestar. La iluminación perfecta.

En cuanto a la interpretación, hay que hablar de los dos protagonistas. Brad Pitt, que me perdonen sus admiradoras, es un actor con limitaciones interpretativas. No puedo dejar de opinar esto ni aun considerando que este es uno de sus mejores trabajos; un papel que le queda como un guante, y en el que resulta convincente. Considero muy superior a su partenaire, la australiana Cate Blanchett, siempre consistente en sus interpretaciones, no siendo este caso una excepción. Además, sale muy guapa… aunque en muchos momentos se deba a la caracterización rejuvenecedora propia de la historia. Hay muchos secundarios que lo hacen estupendamente. Me gustan mucho las apariciones de Tilda Swinton como la aburrida esposa inglesa en Murmansk, Taraji P. Henson como madre adoptiva, o Jared Harris como pícaro capitán de remolcador. Pero quizá merezca un comentario el discreto pero eficaz papel de Julia Ormond como hija de la protagonista.

En resumen, una película que me ha gustado bastante, que me ha conmovido, y que he visto con mucho gusto y recomiendo. Yo le pongo un nueve, con un ocho en la interpretación y otro ocho en la dirección.

Varias importantes escenas de la película transcurren en una habitación de hospital… así que la foto de hoy es de otra.

Torre

La torre de la Cámara de Comercio de Zaragoza desde el Hospital Miguel Servet - Panasonic Lumix LX3