Star Trek (2009)

Cine

Star Trek (2009), 11 de mayo de 2009.

Sí, me gusta la ciencia-ficción… siempre y cuando sea buena; como cualquier otro género. Y particularmente,  me gustan las space operas. No, nunca me ha gustado especialmente el mundillo Star Trek. Aunque a esta negación habría que ponerle algunos matices. Cuando era niño, recuerdo haber visto embobado la serie en la televisión. En blanco y negro. Entonces no había forma de saber que el que se moría era el del «pijama» rojo. En la nueva película, también la palma el de rojo. Eso no ha cambiado. En aquellos tiempos, recuerdo que la serie se llamó La conquista del espacio. Aunque también la recuerdo como Viaje a las estrellas, traducción más precisa del título original. Según la Wikipedia, el primer título es el que se dio a la serie en España, y el segundo en los países hispanohablantes de América. Supongo que en algún momento, algunos de los capítulos destinados al público americano llegaron tal cual a España. No sé. Seguro que hay algún «trekkie» que se conoce todas estas singularidades.

El caso es que frente a otras space opera, y dejando aparte los recuerdos infantiles de la serie original, desde el momento en que comienzan a realizarse los largometrajes de la franquicia,… pues no me atrae demasiado. No me gusta mucho.  Los alienígenas no pueden competir, dijeramos por ejemplo, contra Alien. Los robots androides son meras marionetas frente, dijeramos por ejemplo, los replicantes de Blade Runner. La capacidad de dejar volar la imaginación y la fantasía se queda coja ante, pongamos por ejemplo, la primera trilogía de Star Wars. Puestos a tener un tono kitsch, se me queda corto ante filmes como Planeta prohibido. Puestos a reflexionar sobre la posición del hombre en el Universo y ante su exploración, me parece pobre frente a 2001, una odisea del espacio o la versión original, soviética, de Solaris. Es una franquicia que toca todos los palos, pero desde mi punto de vista de forma mediocre.

Y no digamos ya la calidad de sus guiones, generalmente mediocres, o el tratamiento de sus personajes, generalmente estereotipados y planos. Comparar el conjunto de la franquicia con algo similar a la versión reimaginada de Battlestar Galactica, sería duro. Muy duro. Seguro que con estos comentarios me gano la enemistad de mucho trekkies,… pero es lo que pienso.

J.J. Abrams, un tipo más conocido por sus productos televisivos que por los cinematográficos, va y decide retomar el tema. Y se crea una espectativa. Va a ser mejor. Se respetará la esencia, pero se hará mejor, menos kitsch, más profunda. Quizá más adulta. Más actual. Recogiendo muchos de los avances en materia de realización de cine de ciencia-ficción que se han producido en los últimos 30 ó 40 años… Y lo que sale es…

En primer lugar, mientras ves la película te entretienes bastante. El esquema es típico. De hecho, no es muy diferente de la primera película de Star Wars. Hay un malo que amenaza el mundo, un grupo de chavalotes, jóvenes confluyen para estar todos en el mismo sitio y al mismo tiempo, tienen un primer encuentro contra el malo de resultado entre trágico e incierto, para después de un intervalo, volver a enfrentar al malo, saliendo victoriosos, y con entrega de medallas al final. Hasta aquí poca innovación. Pero puede ser efectivo. Por qué no.

Pero claro. Donde en la primer de Star Wars había sutileza, una presentación de información progresiva, integrada en la historia, unos encuentros entre los héroes entre sí y con los villanos bien engarzados y bien integrados en la historia, y todo dentro de cierta parsimonia, contrastada con los momentos de acción… pues aquí encontramos apresuramiento, contar mucho en poco rato, querer dar explicaciones de todo y por todo, tratando un poco al espectador como si fuera tonto, como si necesitase saber todo… No. Me sobra mucha de la información que me dan. Es absolutamente irrelevante. Es irrelevante la única relación amorosa entre los protagonistas que aparece. No aporta nada. Es forzada la incorporación de distintos personajes. El guion es muy forzado. Carece de la simplicidad inteligente que tanto conviene a las películas de acción. Sí, los efectos especiales son estupendos, como siempre desde hace años, pero la historia es endeble. Es casi como un telefilme un poco largo.

Las interpretaciones no son tampoco cosa del otro mundo. Sobretodo porque la definición de personajes es mala de nuevo en este intento. Sólo se salva, hasta cierto punto, el personaje de Spock, interpretado por Zachary Quinto. Del resto, ni me molestaré en hablar, salvo de Chris Pine interpretando a James T. Kirk, ya que tanto la interpretación como el personaje me parecen un poco chirriantes. Y es un problema porque es el personaje principal.

Resumiendo,… dado que ha recibido relativas buenas críticas de algunos medios, sólo puedo pensar que este filme no es para todos los públicos, para todos los aficionados a la ciencia-ficción. Sólo puedo pensar que está pensado para disfrute palomitero de adolescentes y gente muy joven. Y para eso… pues vale. Como he dicho antes, te entretiene. Durante la proyección es razonablemente divertido… pero cuando sales del cine, te quedas con la sensación de que al fin y al cabo no era nada. Una aventura banal. Fácilmente olvidable. En la medida en que cumple ciertos objetivos, le pongo un seis, con la misma nota en la dirección y un cinco en la interpretación. Pero vamos, no es necesario que os peléeis por verla. Ya la echarán por la tele, o la alquilaréis en DVD, o lo que sea…

Últimamente no se da bien la ci-fi en pantalla grande. Habrá que esperar el estreno de Moon, proximamente… parece que puede ser algo distinto y mejor. Por soñar, que no quede. Y hablando de luna…

Luna

Cuarto creciente sobre el monasterio nuevo de San Juan de la Peña - Canon EOS 40D, EF 24-105/4L IS USM

La reina Victoria (2009)

Cine

La reina Victoria (The Young Victoria, 2009), 4 de mayo de 2009.
Ayer tuvimos mala suerte, como desde hace dos meses. Durante ese tiempo hemos intentado ir a ver The Visitor, una película sobre la que hemos leído muy buenas críticas. Y ayer habíamos llegado a un acuerdo para verla. Pero al llegar a los correspondientes multicines, descubrimos que la cartelera publicada en los medios está equivocada, y esta semana no echan la película. Aunque la semana que viene parece que sí. Discutimos durante unos segundos las opciones, vemos que llegamos a tiempo a otra sala de cine, y decidimos ver una de época, un biopic de los primeros años de reinado de la reina Victoria, soberana del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, emperatriz de la India y varios otros títulos rimbombantes.

El filme, dirigido por Jean-Marc Vallée, está realizado a mayor gloria de Emily Blunt, estrella británica emergente a la que ya se ha podido ver en alguna producción relativamente importante de Hollywood, que interpreta a la monarca británica en su adolescencia y en sus primeros años de reinado. La acción se centra en dos aspectos fundamentales. Por un lado, la influencia que sobre la joven princesa y reina ejercen distintos personajes poderosos del momento. Por otro lado, la historia de amor entre ella y su primo Albert, príncipe de Sajonia-Coburgo-Gotha, que les llevará al matrimonio y a cómo encajar sus respectivos papeles en el marco del a monarquía parlamentaria británica.

Hay que decir dos cosas de esta producción, una positiva y otra negativa. La nota positiva es que nos encontramos ante una producción muy cuidada en su ambientación, decorados, vestuarios y todo este tipo de cuestiones técnicas propias de las películas de época. Esto cada vez sorprende menos, especialmente en las producciones británicas que tanto gustan de este tipo de filmes. Obviamente han cogido oficio y, a poco que la financiación les acompañe, lo hacen bien. La nota negativa es que el guion es muy flojo. Han metido con calzador en el poco más de hora y media que dura la película una serie de años y acontecimientos vitales de la joven Victoria que conducen a dos cosas. Los temas están tratados de forma muy esquemática y en ocasiones con simpleza. Que no es lo mismo que con simplicidad. Esto da lugar a que parezca que te están mostrando una serie de tópicos, en general a mayor gloria del personaje. El presunto «tratamiento humano» del personaje es algo muy típico de los tiempos que corren. Los modernos productos hagiográficos muestran a sus «santificados» como personas simpáticas, majas, honestas, pero que de vez en cuando son «humanos», meten la pata en cosillas, con la intención no de desmerecer al personaje sino de hacerlos todavía más simpático al espectador. Pues oiga. Ya cansa un poquito. Que no somos tontos. Desde luego, parece una película más pensada para la simpleza del público norteamericano, público femenino que consumo historias romanticonas, que para un espectador más culto, europeo, más cercano a esta historia. El segundo problema es que la gestión del tiempo, de la cronología de los acontecimientos. Hubo gente en el cine que pensaba que la acción transcurría en el plazo de unas semanas o meses, cuando en realidad puede que entre el principio de la historia y el final pasasen de cinco a seis años como poco.

Una de mis acompañantes me recordó un filme sobre el mismo periodo que protagonizó la «sissificada» Romy Schneider. Poco antes de encarnar la edulcorada versión de la neurótica Elisabeth von Wittelsbach, la joven actriz austriaca había encarnado también a la joven reina británica, con una interpretación de los acontecimientos delirantemente progermánica. Bueno, delirante por muchos motivos que no vienen al caso; sólo diré que fue como una precursora de la serie Sissi. El caso es que dejando a un lado la ingenuidad cinematográfica del cine alemán de posguerra, hay algunas tonterías comunes entre ambos filmes. Salvo el progermanismo… el film actual es neutral a ese respecto. No puede negar el origen alemán de la joven reina y su marido, y por lo tanto no se pronuncia.

La interpretación es suficiente. La chica protagonista da el tipo y como es guapetona y alegre, pues queda más o menos bien en el perfil del auguto y prefabricado personaje. Su «novio real» (Rupert Friend) está un poco, bastante, acartonado. Sí que merecen descartarse las breves pero bien resueltas apariciones de algunos secundarios británicos de gran oficio como Paul Bettany como Lord Melbourne, Jim Broadbent encarnando a un simpático rey Guillermo IV, Miranda Richardson como la torpe madre de la protagonista.

En resumen, una película especialmente recomendada para marujas de todas las edades y poco más, a la que fuimos a parar casi por casualidad. Yo le pongo un cinco al interés subjetivo, con un seis en la interpretación y otro seis en la dirección.

La reina Victoria ante Buckingham Palace - Canon EOS D60, EF 28-135/3,5-4,5 IS USM

La reina Victoria ante Buckingham Palace - Canon EOS D60, EF 28-135/3,5-4,5 IS USM

Déjame entrar (2008)

Cine

Déjame entrar (Låt den rätte komma in, 2008), 27 de abril de 2009.

No es frecuente que llegue a nuestras carteleras una película sueca. Y no es frecuente que llegue precedida de cierta expectación. Pero esta es la cuestión con este largometraje del director Tomas Alfredson, que nos llega como adaptación de una novela de bastante éxito en su país y en otros. Y añadamos algo; esta película está particularmente de moda por que últimamente estamos viendo varios intentos de revisitar el género de vampiros. No es mi género favorito, pero… vamos allá.

Por ahí se ha oído que, en realidad, lo de menos es que la niña protagonista sea un vampiro… pues no oiga. No pretendamos llevar la cuestión a un extremo intelectualoide excesivo. Pues sí, la cuestión alrededor de la que gira todo es que la niña protagonista (Lina Leandersson) es un vampiro. Un vampiro que caza, que chupa sangre, que no tiene escrúpulos, que huye de la luz del sol, que carece de elementos éticos de decisión… Nada que ver con los vampiros edulcorados y ñoños que ahora están de moda entre las adolescentes de todo el mundo. No. Muchos de los caracteres básicos del vampiro están ahí. Pero faltan otros. Y son los caracteres que faltan los que dan atractivo al filme. Eso y la perfecta ambientación en el helado invierno sueco en algún momento de los años sesenta. Si yo, con mi cámara de fotos, fuera capaz de recoger en fotos fijas los ambientes que se recogen en este filme, con esos encuadres, con esas posiciones de cámara, con esos desenfoques, con esa iluminación,… me consideraría un fotógrafo realmente excelente. Buenísimo el trabajo del director de fotografía. Pero a lo que vamos.

Los caracteres vampíricos que no están. No nos encontramos con un vampiro guapo, elegante, arrogante, seductor… No. Nos encontramos con un vampiro frágil, amenazado, necesitado de protección. Desarrapado y bajo la forma de una preadolescente enfermiza, incapaz de la más mínima seducción. Y sin embargo seduce al enclenque muchacho de 12 años (Kåre Hedebrant), ese vecino que sufre abusos escolares, inseguro, débil, con un mundo reducido casi por completo a sus separados padres y a un colegio en el que se esmera pero en el que sufre. Y mucho.

Con estos mimbres se construye una historia dura, en la que surge una relación entre los dos adolescentes que tiene que ver mucho con el amor. Un amor extraño, entre personas básicamente solitarias, que viven entre personas también solitarias. Aunque también comprendemos que vemos un final de un ciclo y el comienzo de otro; comprendemos que el vampiro no sólo es capaz de parasitar buscando su sangre nutricia, sino que es capaz de parasitar cautivando voluntades.

Las interpretaciones, sobrias, frías como el gélido ambiente de la película, son sin embargo excelentes. Las miradas de los dos adolescentes protagonistas, especialmente el chico, son taladrantes. Estamos ante ese cine nórdico donde parece que las palabras sobran. Que todo se puede decir con un gesto, con una presencia, e incluso con una ausencia.

Estamos ante un filme duro, pero sumamente interesante. De los que dejan regusto. De los que conforme pasa el tiempo y vuelves con a él con el pensamiento vas descubriendo nuevos matices. Nuevos aspectos interesantes. Yo le pongo un ocho a la valoración subjetiva, lo mismo que a la dirección y a la interpretación. Oye… que me ha gustado.

La foto de hoy, en Finlandia, frente a las costas suecas… que es lo más apropiado que he encontrado.

Playa de Yyteri en Finlandia, frente a las costas suecas donde puede que suceda la acción de la película - Panasonic Lumix LX2

Las cosas de David Lynch y la presuntamente rebelde Zaragoza

Arte, Cine, Historia

Ayer domingo, que hizo un día gris y poco apacible, salí un rato por la mañana a ver que había por el Centro de Historia de Zaragoza, uno de los centros de exposiciones que más me gustan en la ciudad, tanto por la calidad de las mismas como por el edificio en sí mismo, que me parece muy agradable. Encontré dos que me parecieron interesante a priori.

Por un lado, había una exposición sobre el universo creativo de David Lynch llamada Action Reaction. Además de poder ver vídeos y fotos fijas de sus películas más destacadas y, cómo no, de su teleserie Twin Peaks, se pueden contemplar también algunas pinturas y algunos dibujos. No deja de tener su interés. Aunque sí que me quedé con la solfa de que tengo que recuperar y volver a ver El hombre elefante. La vi en el momento de su estreno, me pilló un poco joven, y aunque recuerdo que me gustó, también soy consciente de que me dejó un poco desorientado. Tampoco me importaría ver de nuevo Carretera perdida.

David Lynch

Pinturas y dibujos de David Lynch en el Centro de Historia de Zaragoza - Pentax *ist DS, SMC-A 35/2,8

La segunda exposición se llama Zaragoza Rebelde. Esta muestra hacer un recorrido por la historia de los movimientos sociales más reivindicativos en la capital aragonesa durante el periodo comprendido entre 1975 y 2000. Fotografías, carteles, vídeos, documentos de todo tipo, objetos variados, mobiliario urbano, todo aquello que sirva para recordar una época en la que la ciudad sufre muchas transformaciones. La exposición me parece muy variopinta pero poco engranada, como si fuese más una acumulación de cosas que un recorrido que te permita entender el fenómeno. Entretenida, sin más.

Marionetas

Marionetas (Zaragoza Rebelde) - Pentax *ist DS, SMC-A 35/2,8

free Arthur Lee

free Arthur Lee (Zaragoza Rebelde) - Pentax *ist DS, SMC-A 35/2,8

500 años de resistencia

500 años de resistencia (Zaragoza Rebelde) - Pentax *ist DS, SMC-A 35/2,8

Los Borgia, los relojes de cuco y la noria del Prater

Cine, Historia, Viajes

Para los aficionados al cine, una de las películas que han pasado ha formar parte de la mitología del séptimo arte es El tercer hombre. Esa obra maestra dirigida por Carol Reed, e interpretada magistralmente por Orson Welles, Joseph Cotten y Alida Valli, transcurre por la triste Viena de la posguerra, en los años cuarenta del terrible y belicoso siglo XX.

Si uno viaja a Viena, por lo tanto, no puede evitar pensar en el misterioso paisaje urbano que magistralmente fotografió Robert Krasker, por lo que se llevó un más que merecido Oscar. Hay varios posibles destinos en la ciudad para recordar este filme.

Por un lado las propias calles de la ciudad, que aunque probablemente no muy distintas en su estructura, hoy disfrutan de una animación, de unos neones y de un colorido que hacen difícil evocar la grisura de los duros inviernos de posguerra.

Por otro lado están las cloacas, en las que se produjo una de las persecuciones más memorables de la historia del cine, que hoy en día se pueden visitar, pero en un montaje demasiado «turistizado».

Tal vez, la visita al friedhof central de la ciudad (cementerio), donde se rodaron varias escenas, especialmente el maravilloso final de la película… pero nos pilló poco a desmano.

Y finalmente, el lugar al que quiero dedicar esta entrada, la noria del Prater.

Noria - Prater

Noria en el parque de atracciones del Prater vienés - Pentax K10D, SMC-DA 70/2,4

Preparados para la cena (Noria - Prater)

Barquilla de la noria del Prater, preparada para un servicio de cena - Pentax K10D, SMC-DA 70/2,4

En esta localización, el simpático y desaprensivo villano, Harry Lime (Orson Welles), suelta aquella lapidaria frase de absoluto y total cinismo, que te remueve brutalmente las tripas de tus referencias históricas, culturales y políticas:

Don’t be so gloomy. After all it’s not that awful. Like the fella says, in Italy for 30 years under the Borgias they had warfare, terror, murder, and bloodshed, but they produced Michelangelo, Leonardo da Vinci, and the Renaissance. In Switzerland they had brotherly love – they had 500 years of democracy and peace, and what did that produce? The cuckoo clock. So long Holly.

Traduciendo (más o menos)…

No seas tan pesimista. Después de todo, no es tan terrible. Como alguien dijo, en Italia, en treinta años de dominación de los Borgia, no hubo más que terror, guerras, matanzas… pero surgieron Miguel Ángel, Leonardo da Vinci y el Renacimiento. En Suiza, por el contrario, tuvieron quinientos años de amor, democracia y paz, y ¿cuál fue el resultado?: el reloj de cuco… Hasta pronto, Holly.

Tremendo, ¿verdad? Quizá no del todo exacto… desde el punto de vista histórico… pero conceptualmente, tremendo. Dicen que fue una improvisación de Welles… un genio.

Noria - Prater

Noria en el parque de atracciones del Prater vienés - Pentax K10D, SMC-DA 70/2,4

La lista (2008)

Cine

Salud y república

La lista (Deception, 2008), 13 de abril de 2009.

En primer lugar, adelantar una cuestión… la sensación que te queda al terminar el filme tiene mucho que ver con el título en inglés del mismo. Una total y absoluta decepción. La película es la ópera prima de su director, Marcel Langenegger, y tiene entre sus principales alicientes el trío protagonista, los muy conocidos Ewan McGregor y Hugh Jackman, y la menos conocida pero interesante Michelle Williams.

La historia, en principio, parece un thriller erótico. Un contable, con aire de pardillo (McGregor), conoce a un abogado, con aire de hombre de mundo (Jackman), que le abre unas perspectivas de una vida más emocionante y sobretodo con más mujeres… es decir, sexo. Un casual intercambio de teléfonos móviles lleva al pardillo a entrar en conocimiento de una exclusiva lista, cuyos miembros practican el sexo sin compromisos, sin nombres, sin más. También entra en conocimiento con una guapa rubia (Williams) de la que se enamora. Y luego vienen los problemas, cuando las cosas no son lo que parecen.

Los problemas vienen, en realidad, cuando la película resulta totalmente previsible en todo momento. Sabes lo que va a pasar constantemente. Nada te sorprende. Y por lo tanto, no te preocupas por los personajes, que te dan igual. Por si fuera poco, tiene una banda sonora horrible, con una música machacona que te hace pensar que estás en una película de serie B, o peor. Te acabas aburriendo y sólo esperas que pase. Además, la parte «erótica» de la cuestión se limita a unas pocas escenas, apresuradas y sin mucho sentido, con lo que esto tampoco es precisamente un aliciente.

La interpretacion está floja, porque está acorde con el conjunto de la película. No hay nada que destacar ahí. Como curiosidad interpretativa, hay dos apariciones, casi cameos, de la guapa alien Natasha Hendstridge y de la veterana Charlotte Rampling. Aunque en este último caso, tampoco parece que tenga mucho sentido en el conjunto de la historia..

Otra curiosidad es que el último tramo del filme transcurre en Madrid… y está bien retratado. No tiran de estúpidos tópicos donde quedamos como un mero lugar folclórico y estereotipado. Es de lo poco bueno de este largometraje.

Yo esto no lo recomiendo ni para ver en casa con palomitas. Un cuatro a la valoración subjetiva, con un cinco en la interpretación y un cuatro en la dirección.

Y como es hoy la efeméride que es, de imagen,… pues algunos de los escenarios que acabaron con la idea republicana en España, para hacer de este país algo más casposo todavía.

Sacos terreros

Sacos terreros en las trincheras de la Ruta Orwell, Sierra de Alcubierre (Aragón) - Canon EOS 40D, EF 50/1,8

Cine y fotografía: La insoportable levedad del ser y Los abrazos rotos

Cine, Fotografía

Este viernes pasado tuve una agradable cena en casa de unos amigos. Muchos de los comensales compartimos la afición por el cine, y alguien saco a colación lo guapa que estaba Juliette Binoche en La insoportable levedad del ser. Curiosamente, ayer sábado en Dadanoias nos ofrecían un pequeño clip, muy sensual, de esta película en la que vemos a Sabina (Lena Olin) fotografiando a Tereza (Juliette Binoche) de una forma que puede derretir a la banquisa ártica en un par de minutos (la entrada ya no está en el blog; es algo que sucede de vez en cuando en Dadanoias, pero la escena está en Youtube).

Así que ayer puse manos a la obra y volví a ver la película en cuestión, que no había revisitado desde su estreno, allá por el lejano 1988. Y cómo no, de inmediato decidí que había que incluirla en mi colección La fotografía en el cine. Y allá va.

Tenía pendiente de incluir en esta lista la última película de Pedro Almodóvar, Los abrazos rotos. También allí vemos cómo uno de los personajes se maneja cámara en mano de una forma trascendente para la acción del filme. Así que también esta película ha sido incluida en la lista.

Para ilustrar esta entrada, quisiera poner alguna imagen de Praga… y tengo muchas,… pero sin digitalizar… en forma de viejas diapositivas. Agggg…. O me tomo en serio lo de digitalizarlas o me vuelvo a ir a Praga para fotografiarla en digital… Casi me apetece más esto último. Pues nada, a falta de la República Checa os tendréis que conformar con Polonia.

Sobre el Nogat

Pasarela sobre el río Nogat en Malbork, Polonia - Canon EOS 40D, EF 24-105/4L IS USM

Adiós al Cine de Lo que yo te diga

Cine

Un breve. Durante años y años, los sábados por la tarde, en lugar de adocenarme ante la televisión en casa antes de salir a tomar unos chismes o lo que tocase, me he retirado a escribir o a mis fotografías al cuarto del ordenador/biblioteca/cuarto de los trastos con una radio puesta. Y a las cinco de la tarde, hora del té, con puntualidad británica, aunque eso sí tras las noticias, aparecía el Cine de Lo que yo te diga o el Cine en la SER, que de las dos formas lo he conocido. Con suerte, en la misma tarde podía escuchar las dos horas del programa, aunque desgraciadamente el maldito fútbol tenía prioridad en la programación, por lo que sólo escuchaba la primera hora. El completo, de una a tres de la madrugada del domingo. Chungo. Cuando llegó internet y los podcasts, pude rescatar la hora perdida a los pocos días.

En cualquier caso, para mí, el mejor programa de cine en la radio. Por supuesto, hemos disfrutado de la crítica, en la voz de Teófilo el Necrófilo, torturando al pobre Antonio Lavirgen… pero siempre con humor. Sin la pedantería habitual de otros programas de cine en la radio. Desenfado sin renunciar al rigor. Comunicación. Sobretodo mucha comunicación. Para todos los públicos.

Y acabo de enterarme de que después de 20 años en antena… mañana… se acaba. Último programa. Me siento un poco triste. Parece que van a seguir con la página en internet, Loqueyotediga.net, a cuyo blog estoy naturalmente suscrito… pero no va a ser lo mismo. Esperemos que nos ofrezcan, de alguna forma, alguna alternativa razonable. Sobre cine. Y que le den por allá al fútbol. Que ya cansan.

Os dejo con una foto de un tren en una estación. Siempre evocan la melancolía del adiós. ¿No pensáis así?

Sopot - Estación

Estación de Sopot, Polonia - Fujifilm Finepix F10

In memoriam, Helen Levitt y Maurice Jarre

Cine, Fotografía

Dos fallecimientos en los últimos días. Uno del mundo de la fotografía y otro del mundo del cine. Gente ya mayor. Pero imporntate en su momento.

Del mundo de la fotografía, hay que señalar el fallecimiento de Helen Levitt, una fotógrafa de la calle que dejó muy interesantes fotografías tanto desde el punto de vista estético como documental, especialmente fotografiando las calles de Nueva York, sus barrios menos favorecidos. En Lens Culture, cuyo enlace he situado recientemente de forma permanente en la barra lateral de este blog, podéis encontrar algunas de sus fotografías callejeras. También podéis encontrar un comentario sobre su vida y obra en The Online Photographer (en inglés).

Del mundo del cine, se nos ha ido un compositor, Maurice Jarre que ganó tres Oscars a lo largo de su carrera, tan significativos como por Lawrence de Arabia, Doctor Zhivago y Pasaje a la India. Fue candidato en otras seis ocasiones. No voy a decir que su música fuera la que más me haya gustado nunca del mundo del cine, pero no por eso voy a dejar de reconocer su indudable importancia.

En la fotografía de hoy, dicen que partir es morir un poco. Y el AVE en Lérida estaba a punto de partir… aunque no de forma tan drástica como los homenajeados de hoy.

Ave en Lérida-Pirineos

AVE procedente de Barcelona con destino Zaragoza y Madrid en la estación de Lérida - Panasonic Lumix LX3

Duplicity (2009)

Cine

Duplicity (2009), 30 de marzo de 2009.

Después de varias semanas viendo dramas, nos planteamos ir a ver algo más ligero. Así que surge esta película de Tony Gilroy, en la que se supone, a priori, que hay acción, intriga y humor.

La película esta realizada para mayor gloria de sus dos taquilleros protagonistas, Julia Roberts y Clive Owen, que ya compartieron cartel en Closer, apreciándose entonces cierto grado de química entre los dos. Ambos interpretan a sendos espías, de la CIA y del MI6, que tienen un encontronazo en un momento, iniciándose una relación de amor y odio/desconfianza, que les llevará a dejar las agencias estatales de espionaje para introducirse en el mundo de las grandes empresas a la espera de dar un golpe que les haga ricos.

Lo cierto es que la química entre ambos protagonistas funciona sólo a ratos. La acción no es tal acción, y se hace un poco aburrida a ratos. Y la intriga,… intriga poco. El macguffin de turno, la fórmula secreta, interesa poco; la línea de la acción se lía con explicaciones a basa de flashbacks que tienen un interés relativo;… en líneas generales, la historia y el guion en su conjunto dejan bastante que desear.

La interpretación de los protagonistas es una faena de aliño, con fines evidentemente alimenticios. Apenas algún detalle en algún secundario como el siempre interesante Paul Giamatti, y también aparece el eficaz Tom Wilkinson, interpretando un personaje que sorprendentemente tiene su importancia, pero cuya presencia en pantalla apenas puede ser descrita más que como un par de cameos. Aquí también veo fallos de guion.

En resumen, como mucho esta película vale para verla en el sillón de casa en una tarde de adversa meteorología y sin otra cosa que hacer. Esfuerzo vano. Le pongo un cinco, con otro cinco en la dirección y un seis en la interpretación.

Los alrededores del Panteón en Roma son una de las localizaciones privilegiadas del filme que nos ocupa.

Piazza della Rotonda

Piazza della Rotonda, Roma - Canon EOS 40D, EF 28/1,8 USM

Los abrazos rotos (2009)

Cine

Los abrazos rotos (2009), 23 de marzo de 2009.

Bueno… cuando Almodóvar estrena película, la asistencia es obligatoria. Desde mi punto de vista, es el mejor director español actual, uno de los cinco mejores de toda la historia, y uno de los mejores directores mundiales actuales. Eso no quiere decir que todas sus películas sean las mejores. Porque como a todo hijo de vecino, unas veces las cosas les salen bien y otras… pues no tan bien. ¿Qué habrá pasado en esta ocasión? Veremos.

El manchego nos presenta la historia de un guionista de cine ciego (Lluis Homar), que arrastra un drama de su pasado que impacta de nuevo con el con la ocasión de la muerte de un potentado (José Luis Gómez) con el que se relacionó años antes durante el rodaje de un pelicula. De fondo, la historia de amor que vivió el guionista y entonces director con la amante del potentado y protagonista de la película (Penélope Cruz). En un momento dado, y ante la ausencia de su directora de producción (Blanca Portillo), el hijo de esta se queda cuidándolo, y tras ciertas peripecias, el protagonista cuenta al joven (Tamar Novas) toda la historia. En esa historia encontramos dramas dentro de dramas, y un doble desenlace. El de los hechos que sucedieron en el pasado, y el de la situación actúal de los personajes protagonistas.

Visualmente, la película es una maravilla. Almodóvar tiene un estilo personal que me parece muy atractivo, con transmite una sensaciones visuales que me gustan mucho. Todos los planos, todas las secuencias, la puesta en escena en general está cuidada hasta el más mínimo detalle. Nada es superfluo, todo importan. Cualquier gesto, cualquier minúsculo objeto.

Otro aspecto que me ha gustado ha sido la parte metatextual, en la que esta película, de 2009 hace referencia a uno de los grandes éxitos del director de hace 20 años, Mujeres al borde de un ataque de nervios. Constantemente, la película en rodaje, Chicas y maletas, hace referencias al éxito que marcó para siempre la carrera del autor.

Pero este filme tiene un gran pero. La historia no acaba de cuajar. El guion flojea. No acabas de integrater. Te fijas demasiado en lo cosmético y no te dejas llevar por las emociones que se derivan de la obra. Te caen bien los personajes, pero no te emociona lo que les pasa. Ni siquiera en los momentos más dramáticos. Algo no ha funcionado. Algo no está bien engarzado. Como he escuchado ya en algún otro sitio, tiene todo lo que tiene que tener para ser una historia magnífica, y no lo acaba de conseguir.

Las interpretaciones son sólidas, especialmente por parte de gente como José Luis Gómez o Blanca Portillo. Penélope Cruz creo que está por encima de lo que es habitual en ella. Es uno de los méritos del manchego; saca lo mejor de los actores, incluso de los flojos. Quizá el protagonista, Lluis Homar, sin estar mal, no acaba de transmitir toda la emoción que exige el personaje. Kira Miró está estupenda… pero por motivos muy distintos… ejem.

En resumen, una película imprescindible para los amantes de la cinematografía del director, aunque puede defraudar a más de uno. Los que odian o se siente fríos con el autor,… casi mejor que lo dejen estar. Yo le pongo un seis en la valoración subjetiva, con un siete en la dirección y un siete en la interpretación.

En la foto de hoy, la melancolía de una figura humana que se pierde al fondo… Melancolía que también se da en la película de hoy.

Rampa

Estación de Lérida-Pirineos - Panasonic Lumix LX3

Natasha Richardson, in memoriam

Cine

Desde hace unos días se hablaba en la prensa del grave accidente sufrido en una estación de esquí por la actriz británica Natasha Richardson. Hija de Vanessa Redgrave y casada con Liam Neeson, tuvo una carrera más destacada en teatro que en el cine, donde fundamentalmente tuvo papeles secundarios.

Sin embargo, tengo que reconocer que siempre he sentido una cierta debilidad por esta actriz que me parecía tremendamente atractiva, y no sólo por su físico sino también por su aura personal. Particularmente, siempre recordaré con simpatía aquel enredo tan divertido que fue El pico de las viudas.

En la foto de hoy,… florecitas para los difuntos…

Flores

Flores a orillas del Canal Imperial de Aragón, a su paso por Zaragoza - Pentax K10D, SMC-A 100/4 Macro