[Cine] Vanskabte land/Volaða Land (Godland) (2022)

Cine

Vanskabte land/Volaða Land (2022; 46/20230820)

Una de las cosas que llama la atención, si te pica la curiosidad y tiras de traductores o de otro tipo de informaciones, es que el título «internacional» de esta película del islandés Hlynur Pálmason, o sea, en inglés, y su título original en danés e islandés, la película es bilingüe en estos dos idiomas germánicos nórdicos, son distintos. Contradictorios. Si en inglés es tierra de Dios, en los idiomas nórdicos sería más bien tierra miserable… una tierra dejada de la mano de Dios. Lo cual ya llama la atención notablemente. Venía esta película precedida de buenas críticas y de una escasa campaña promocional… típico relleno de las temporadas bajas de final de verano. Momento en el que eventualmente nos encontramos con estupendos hallazgos o maravillas cinematográficas que, por su calidad y valores narrativos y visuales, dejan en absoluto ridículo los taquillazos palomiteros que pueblan la cartelera en estas fechas. Y ya adelanto que esta es una de esas ocasiones.

En la segunda mitad del siglo XIX, cuando Islandia era un dominio danés, un pastor luterano (Elliott Crosset Hove) es enviado desde Dinamarca a la volcánica isla para construir una iglesia y fundar una parroquia en una pequeña comunidad islandesa. Aunque advertido por su obispo de las dificultades de adaptación que supone la isla, opta por desembarcar en el extremo opuesto al lugar dónde se encuentra la comunidad, y recorrer el interior de la isla con mulos. Lleva además una pesada cámara fotográfica de placas, que usa preparando su propio material sensible a base de colodión húmedo sobre la marcha. Pero la marcha le pasará factura. La mala relación con su guía islandés (Ingvar Sigurðsson), con quien no se puede comunicar, no conociendo la lengua. La muerte de su traductor debida a una desafortunada decisión suya. La enfermedad. Finalmente se irá recuperando cuando llegue a destino, gracias a un comerciante y granjero danés (Jacob Lohmann) y sus hijas (Vic Carmen Sonne y Ída Mekkín Hlynsdóttir). Pero nada será ya como esperaba.

Siendo el protagonista un pastor luterano, la mayor parte de las críticas y comentarios que he leído en castellano inciden en la pérdida de fe del protagonista ante el choque con la dura geografía física islandesa y el carácter de sus locales. Sin embargo no es ese el aspecto que más me llama la atención a mí. De acuerdo con alguna reseña que he leído en inglés, parece que Hlynur Pálmason ajusta cuentas con el pasado colonial de la isla. El protagonista, danés, monolingüe, incluso se niega a aprender el idioma islandés, contempla a través de su cámara y su placas fotográficas a los locales con condescendencia, desprecia las características singulares de la isla, que acabarán quebrando su determinación y abocándolo a un final poco halagüeño. Y en esa crítica al colonialismo específico encontramos una crítica global a todos los colonialismos y al desprecio por quien encontramos primitivo, poco civilizado. Hacia quien habla otros idiomas que, por desconocidos, despreciamos. El siglo XIX fue el siglo de los nacionalismos, lacra que arrastramos todavía hoy. Pero frente a un nacionalismo reivindicador que surge de un grupo étnico en desventaja, siempre encontramos un nacionalismo dominante, con un falso sentido de superioridad. Siguen encontrándose estas actitudes hoy en día.

La factura de la película es primorosa. Rodada en un austero formato académico, para evitar que la magnificencia del paisaje islandés se apodere de la experiencia humana, no deja de ser una película de gran belleza visual. Que se cuece a fuego muy lento, pero de forma imparable e implacable. En varios momentos, las imágenes que nos ofrece Pálmason y su excelente directora de fotografía Maria von Hausswolff nos hacen especialmente conscientes del paso del tiempo y de cómo este va generando transformaciones. En el paisaje, en las cosas, en las personas. Y se sustenta especialmente en un reparto fenomenal, de intérpretes que no serán conocidos en nuestro entorno, pero que dotan de carácter y alma a la película.

No sabía que esperar de esta película, aunque confiaba en que fuese una agradable sorpresa. Y me he encontrado con un largometraje, son más de 140 minutos de duración, que compite en calidad y profundidad con las mejores películas del verano y del año. Quizá no lo disfruten los aficionados al cine palomitero, con mucha acción y esas cosas, pero es fenomenal.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] Call Jane (2022)

Cine

Call Jane (2022; 45/20230806)

Con una cartelera poco motivadora, el domingo por la tarde nos decidimos a ir a la versión original de esta película de Phyllis Nagy. Ópera prima según algunos comentaristas, aunque en IMDb aparece registrado un largometraje para televisión también dirigido por ella. En cualquier caso, Nagy fue guionista de una de las películas que más nos gustaron en la década pasada, y además, esta película cuenta con un reparto a priori muy estimable, por lo que presentaba su interés a pesar de una recepción favorable, pero no entusiasta, por parte de la crítica, y algo fría por parte del público. A España llega casi 10 meses después de su estreno en Estados Unidos.

La película parece surgir ante las consecuencias de la desprotección constitucional que sufrió el aborto por parte del Tribunal Supremo de los Estados Unidos, una decisión que se empezó a debatir a finales de 2021, aunque la sentencia fue pública a mediados de 2022. No obstante, por las fechas, probablemente la película se gestó antes del debate y la sentencia de la corte suprema norteamericana, que también funciona como tribunal constitucional de ese país, no como en España en el que Tribunal Supremo y Tribunal Constitucional son dos instituciones diferencias, y con distinto encaje en el entramado de los poderes del Estado. El Supremo forma parte de los órganos jurisdiccionales del Poder Judicial, mientras que el Constitucional es un órgano independiente de todos los demás órganos previstos en la Constitución Española. Así que cuidado con las comparaciones entre ambos países. En cualquier caso, la película resume o esquematiza la peripecia de la una organización clandestina en los años 60 y principios de los años 70, denominada Jane Collective.

La película toma como personaje conductor a una ficticia ama de casa (Elizabeth Banks) a la que se le niega un aborto terapéutico, posible en Chicago tras la consideración de una junta de médicos del hospital, cuando su vida corre peligro por una cardiopatía. Al final, encontrará una solución en el Jane Collective. Y por iniciativa de su lider, una feminista dura (Sigourney Weaver), acabará implicándose mucho más de lo que su condición de ama de casa de un entorno muy conservador haría suponer. La acción comienza en el verano de 1968, con los altercados en Chicago durante la convención del Partido Demócrata, y duró hasta la redada que dio con siete miembros acusadas de diversos delitos, que no fueron juzgadas por la decisión de 1973 del Supremo de otorgar la protección constitucional al aborto. Por supuesto, la organización fue tolerada durante ese tiempo, hay un episodio en la película que se relaciona con un policía, que así lo insinúa. Y entre los dilemas éticos se encuentra el hecho de que se practicaban abortos realizados por mujeres que no tenían titulación como médicos u otros profesionales sanitarios. La organización siempre presumió de que ninguna mujer murió como consecuencia de sus procedimientos.

La realización de la película es eficaz y funcional, aunque no destaque por nada en especial. Pero bueno, hay oficio de sobre en los Estados Unidos para sacar adelante sin problemas y con dignidad una película de este tipo. Y también cuenta con el valor de sus intérpretes. No sólo de su protagonista, Banks destaca especialmente, sino del conjunto del reparto. Sin embargo flojea en el planteamiento y el desarrollo de la historia. Aunque se plantean algunos dilemas interesantes, en realidad se resuelven de forma muy simple, y queda más bien la película como un homenaje a aquella organización, sin entrar a debatir a fondo las cuestiones que suscita una organización clandestina de este tipo. Sus fines pueden ser comprensibles. E incluso defendibles por una buena parte de la población. Pero determinadas decisiones éticas, y las consecuencias que derivaron… Es cierto que no existen informes de fallecimientos de mujeres por estos procedimientos, pero si se han conocido visitas a los servicios de urgencia posteriores, e incluso la realización de histerectomías por infecciones postquirúrgicas. No. Una interrupción quirúrgica del embarazo, aunque sea considerada un procedimiento quirúrgico menor, no está exenta de riesgos importantes y debe realizarse por una persona bien entrenada y conocedora. No me parece oportuna la visión frívola de que un ama de casa aprenda sobre la marcha el procedimiento y todos tan contentos. Eso se pasa por alto. Por mucho que las reflexiones políticas, sobre la equidad, las oportunidades, las decisiones patriarcales sobre la salud de las mujeres, la tradicional doctrina cristiana que antepone la salud y la vida del feto sobre la de la madre, me parezcan muy oportunas.

La película se deja ver. Y como ya he dicho se mantiene especialmente por el buen trabajo interpretativo. Esto es algo que cada vez aparece con más frecuencia en mis apreciaciones, en este tipo de comentarios. Los actores y actrices, actualmente en huelga en Estados Unidos, salvando producciones descuidadas en la escritura de sus guiones, también en huelga los escritores, o trabajos de dirección correctos pero sin rasmia. En fin… tampoco será del agrado de los sectores conservadores y ultraconservadores de la sociedad, claro. Mientras que en el polo opuesto, habrá quien encuentre tonterías algunos de mis reparos éticos. Es lo que hay cuando intentas mantener posturas prudentes y reflexionadas; acabas «enemistado» con todo el mundo.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] They cloned Tyrone (2023)

Cine

They cloned Tyrone (2023; 44/20230731)

Tras el súper fin de semana del Barbenheimer, que tan entretenidos y motivados tuvo a los aficionados al cine de todo tipo, los estrenos de la cartelera volvieron al fin de semana siguiente a la inane situación previa. Especialmente, porque pocos querrán competir en la cartelera mientras dichas películas estén de actualidad todavía. Así que nos dedicamos a otras historias, y dejamos lo de ir al cine para otra ocasión. Parece que hubo algún estreno que pudo interesar a nivel nacional… pero no llegó a Zaragoza, con un cartelera cada ver más conservadora y rácana. Pero es a lo que se va en este país… y en otros. Así que el lunes a la hora de cenar me puse a ver qué estrenos había habido en los últimos tiempos en las plataformas. Por si acaso. Hay un problema (uno más). Los críticos y comentaristas de cine no dedican tiempo ni ganas a los estrenos en plataformas, salvo de vez en cuando, con títulos muy determinados. Por lo que hay poca guía para optar. Y uno empieza a estar escamado de la escasa calidad de la mayor parte de estrenos, la mayor parte de ellos entretenimientos inanes sin mucho interés. En fin…

El caso es que en Netflix me llamó la atención una película dirigida por Juel Taylor, desconocido para mí, pero con un reparto que podría ser interesante, y algunas premisas que quizá convendría explorar. Taylor nos lleva a un gueto afroamericano en alguna ciudad de Estados Unidos, donde la pobreza es la norma, y la gente, especialmente los jóvenes se refugian en la droga, en la prostitución y demás sospechosos habituales en los entornos socialmente degradados. Tras la sorprendente «resurrección» de un capo de camellos (John Boyega) tras un tiroteo, este, junto con un chulo (Jamie Foxx) y una de las prostitutas que chulea (Teyonah Parris) iniciarán unas pesquisas que les llevarán a descubrir una sorprendente conspiración del gobierno sobre el gueto afroamericano.

Película del género conspiranoico con elementos de ciencia ficción, que no deja de ser una razonablemente imaginativa crítica al abandono en el que el sistema social, político y económico de los Estados Unidos tiene a determinados sectores de la sociedad. No en vano una de las imágenes que más nos impactó en nuestra reciente visita a San Francisco son los nutridos grupos de usuarios de drogas, sumidos en la pobreza, con graves problemas de salud física y metal, que se pueden encontrar en torno a algunas estaciones de metro del centro de la ciudad. Una realidad de la que decidí no hacer fotografías, pero indicadora de una degradación social más importante de lo que parece en una ciudad en la que hay grandes contrastes con otros agradables, aseados y caros distritos, disfrazados de progresismo social, poco eficaz y poco eficiente. La cosa es que sin ser la octava maravilla, la película está realizada de forma correcta, eficaz, entretenida, ya que no falta la aventura y el humor, y con unas interpretaciones un peldaño por encima de lo correcto.

Película que se deja ver muy bien, que es perfectamente recomendable, que en mi caso crece en el recuerdo, aunque probablemente no vaya mucho más allá y no trascienda en exceso. Pero para los abonados de la plataforma que no sepan que ir a ver en el cine o que no les apetezca, puede ser una opción perfectamente razonable. Mejor de lo que esperaba.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Barbie (2023)

Cine

Barbie (2023; 43/20230723)

Sinceramente, a priori, no pensábamos ver esta película. A ver. Un encargo de Mattel, el fabricante de la muñeca, por mucho que se lo hagan a Greta Gerwig, que hasta ahora se ha movido dentro del circuito del cine independiente, no puede significar más que dos cosas; un ejercicio de mercadotecnia para impulsar las ventas de su muñeca insignia o un ejercicio de lavado de cara. Una muñeca que, por mucho que haya ido variando las «profesiones» con la que la venden, es una herencia de la sociedad norteamericana fundamentalmente conservadora y patriarcal de los años 50 del siglo XX… ¿qué os queréis que os diga? Pero la confusión en la compra de entradas de la que os hablaba hace unos días,… nos llevó a la matinal del domingo pasado para ver la película, que está teniendo una enorme aceptación en todo el mundo… salvo en aquellos países en la que la extrema misoginia lleva a censuras o prohibiciones de extrema estupidez.

En mi primera visita a Tokio, en 2014, visitamos el Museo de Arte Mori en el rascacielos del mismo nombre, Torre Roppongi Hils Mori. Y en ese momento había una exposición temporal sobre muñecas. Que ahora me viene al pelo para ilustrar esta entrada.

Y la cosa va de que Barbie (Margot Robbie) modelo «estereotípico», que vive en Barbieland con el resto de las Barbies y Kens y otras muñecas de Mattel, entra en crisis y se pira al mundo real con Ken (Ryan Gosling). Y allí ambos cambiarán. Ken intentará cambiar Barbieland, porque el patriarcado del mundo real, con caballos, le mola, mientras que Barbie tratará de volver a un statu quo mejorado… o algo así. Mmmmm… No sé explicar mejor de qué va esta película.

Lo siento… Contemplé la película con un cierto grado de estupefacción, por la dispersión argumental de una trama que, como habéis visto, se resume en pocas frases. No es que no la haya entendido. Ya estábamos avisados de que Gerwig iba a dar un toque feminista a la historia…. pero con el permiso de Mattel. Empresa que por lo que se ve está pensando en sacar adelante una franquicia cinematográfica, porque la cosa parece que está dando dividendos. El feminismo de la película es de manual y políticamente correcto… pero sin mala leche. Y por lo tanto… se desinfla en mi opinión. Dentro de una visión progresista y, por lo tanto, feminista, Barbie no es una muñeca que se pueda convertir en heroína salvo que se rebele por completo contra el capitalismo que la hizo nacer y convertirse en el icono popular que es. O le dotas de mala leche, de poder destructor… o es un intento fallido. Y lo más transgresor que hay en la película quizá sean las frases finales que, curiosamente hay quien no ha entendido o cree superfluas. Me resulta difícil este ejercicio de estar en el plato y en las tajadas, de querer cambiar el mundo pero dentro del statu quo capitalista.

A partir de aquí, el que esté bien hecha, o el que sus intérpretes sean competentes, me parece una minucia. Con dinero suficiente, Gerwig ya ha demostrado que es una directora competente. Y con mejores ideas que lo que aquí muestra. Y Robbie y Gosling tampoco tienen nada que demostrar a estas alturas. La película se deja ver sin problemas. Pero decepciona. No cumple expectativas. O mejor dicho, no puedes ir a verla con las expectativas que te gustaría tener, porque sabes que es una componenda entre una directora que viene del independiente y está al alza, y una empresa que quiere seguir vendiendo su muñeca. Y para ello aplica unos principios… y si no nos gustan… pues como decía Groucho, tienen otros. Todo sea por vender muñecas.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Oppenheimer (2023)

Cine

Oppenheimer (2023; 42/20230722)

Por «culpa» de un «error», hemos tenido un fin de semana intenso. Hemos podido abarcar, cinematográficamente hablando, el conjunto de la propuesta Barbenheimer. La idea original era que el domingo, tras ir a votar, quedábamos para un almuerzo de media mañana de algo apetitosos, y luego nos íbamos a meter, sin apetitos materiales, durante tres horas en una sala de cine para ver la película que hoy nos ocupa. Pero la persona encargada de las entradas se equivocó y las sacó para la matinal del sábado en lugar de la del domingo. Como todos, los siete, pudimos asistir, algunos, al día siguiente, retomamos el plan original, pero con la muñeca de Mattel. En cualquier caso, la película que más nos interesaba era la de Christopher Nolan, un director que en estos momentos consideramos imprescindible.

Dado que Oppenheimer fue profesor en Berkeley, en la bahía de San Francisco, ilustraremos la entrada con fotografías de la ciudad recientemente visitada. Y, por qué no, realizadas con película fotográfica en blanco y negro, como algunos segmentos de la película que hoy nos ocupa, para la que Kodak desarrolló una variante de película de 65 mm biperforada de su emulsión cinematográfica Kodak Eastman Double-X 5222.

En esta película, Nolan, que también es en gran medida responsable del guion, nos ayuda a reflexionar sobre los dilemas políticos y éticos a los que se enfrentó J. Robert Oppenheimer (Cillian Murphy), físico teórico que trabajo en el ámbito de la mecánica cuántica y la física nuclear, aunque con extrapolaciones a la astrofísica y otros ámbitos de la física. Tras estudiar en Europa, desarrolló su actividad investigadora y docente en Berkeley, centro de la Universidad de California en la bahía de San Francisco. Tuvo inquietudes sociales y políticas que lo llevaron a relacionarse con miembros del Partido Comunista de los Estados Unidos de América y a apoyar la causa de los leales a la República Española. La película pone el foco en su relación como amante de la doctora Jean Tatlock (Florence Pugh), miembro de ese partido. Tras casarse con Katherine Puening (Emily Blunt), una bióloga alemana naturalizada estadounidense, que apenas ejerció su actividad científica y también tuvo cierto grado de militancia política, el general Leslie Groves (Matt Damon) le propuso la dirección científica y organizativa del Proyecto Manhattan que desarrolló las primeras bombas atómicas, dos de los cuales se usaron sobre Hiroshima y Nagasaki, aunque el origen del proyecto fuera contrarrestar la posibilidad de que la Alemania nazi se adelantara en la consecución de esta arma. Tras la guerra, con mucho prestigio, ocupó puestos de influencia, pero desarrolló una sensibilidad pacifista y contraria a la proliferación nuclear que le generó enemigos, como el banquero y político Lewis Strauss (Robert Downey Jr.) o el físico Edward Teller (Benny Safdie), impulsor de la bomba termonuclear basada en la fusión del hidrógeno, que aprovecharon la época de la caza de brujas y la guerra fría para acabar con la influencia de Oppenheimer.

El párrafo anterior vale como resumen de la vida de Oppenheimer y como resumen de la película de Nolan. Más o menos. Cuando uno excesivamente sintético se fija en ciertos hechos por encima de otros, y siempre habrá quien considere que se podría contar de otra forma. Y tendría razón. Pero he querido destacar aquellas cuestiones y aquellos personajes/personas históricas con relevancia en la película y en el mensaje que quiere trasladar Nolan. En una película con un reparto coral, ¿por qué destacar a Teller interpretado por Safdie frente a otros nombres históricos con mucha más relevancia? Pues porque es desde mi punto de vista el más importante para contar lo que quiere contar Nolan. Que no es la vida de Oppenheimer, aunque haya que hacerlo. Ni la historia de la bomba atómica, aunque haya que esbozarla con cierto detalle y precisión. O la historia de los romances significativos de «Oppi», aunque sea necesario detallar uno, con (discutidos) desnudos o sin ellos. La película es un drama ético y político basado en hechos muy reales. El conflicto ético del científico, cuya contribución a la creación del arma de destrucción masiva nuclear despierta una reflexión profunda que choca con los intereses políticos de los años de posguerra, o con las ambiciones de determinados científicos o políticos, para quienes la posibilidad de destruir el mundo es secundaria a su medro personal. También es una reflexión sobre la libertad de pensamiento, especialmente sobre la libertad de la persona por encima de las organizaciones políticas; la visión política de personas comprometidas es siempre más rica y llena de matices que el simplismo ideológico que muestran los partidos políticos. es complejo. Y esa es a su vez la complejidad y la riqueza de la película.

La precisión técnica de la película, el oficio superlativo del director y de los principales responsables de la película (Ludwig Göransson en la música original, Hoyte Van Hoytema en la fotografía, Ruth De Jong en el diseño de producción, entre otros) se da por hecho cuando uno va a ver una película con estas características. Son propuestas que sólo pueden partir de la excelencia a priori, y no decepciona. Lo mismo puede decirse con respecto al trabajo actoral. El reparto es enorme y, obviamente, difícil de destacar a unos sobre otros más allá de total protagonismo de Murphy, y las importantes aportaciones de Damon, Downey y Blunt. El trabajo de Florence Pugh es muy importante para matizar y orientar el conocimiento del carácter del protagonista, pero su presencia en pantalla es puntual. Significativa… pero muy pequeña. Pero este reparto funciona como un reloj en los pocos minutos de trascendencia de los personajes fundamentales. Que muchas veces destacan, no tanto por su trabajo interpretativo, como por su presentación. La actitud de Teller en el test de Trinity comparado con el de otros compañeros del proyecto habla mucho del personaje. Por lo tanto, dada la excelencia técnica y artística, ¿la propuesta convence?

A mí sí. Le compro la tesis a Nolan y en cierta medida la hago mía y reflexiono sobre ella. Nolan emite una crítica potente a la ética de las decisiones políticas, basadas en eso que llaman el «pragmatismo», la «necesidad» u otras excusas para realizar acciones totalmente rechazables. El uso de la bomba atómica forma parte de ellas. Como lo fue también el bombardeo de los barrios populares de Tokio, habitados por trabajadores, con viviendas de madera y papel, en la proximidad del día de la fiesta de los niños, con bombas incendiarias, y que causó más de 100.000 muertos, sin que se vieran afectadas las estructuras gubernamentales ni la industria de la ciudad. Quién sabe que razones de «pragmatismo» o «necesidad» en tiempos de guerra se pondrían encima de la mesa para semejante barbaridad sobre la población civil más indefensa. Este bombardeo, el más criminal de la Segunda Guerra Mundial, se menciona en la película. Oppenheimer desarrolló reparos éticos, que según la tesis de la película tenían una base ideológica previa, frente a un régimen político y unas acciones militares que ya carecían de escrúpulos, que ya habían desarrollado inmunidad ante lo que podría ser justificable o no en una guerra. Los países del Eje fueron decididamente criminales en la guerra, y a ellos hay que atribuir la mayores responsabilidades. Pero los países aliados les siguieron mucho más de cerca de lo que la narrativa y la historiografía oficial nos cuenta. En una guerra no hay «buenos» y «malos». Hay «malos» y «peores». Todo ejército que entre en guerra se convierte, en mayor o menor medida, en asesino y violador, no importa cuan nobles sean sus justificaciones para entrar en guerra. Si ha eso añadimos el claro en la libertad de pensamiento y asociación que se produjo en los Estados Unidos como consecuencia de la Guerra Fría… tenemos el cuadro completo del que de una forma u otra Nolan nos ha querido hablar alrededor de la figura de Oppenheimer. La forma en que lo cuenta ¿se puede considerar perfecta también? No tanto. Hay algunas irregularidades en el peso de los distintos actos en los que se desarrolla la película, alguna inconsistencia, así como la dispersión derivada de un reparto excesivamente numeroso. Por ejemplo, hay poca información sobre David Hill (Rami Malek), colaborador de Enrico Fermi (Danny Deferrari) durante el Proyecto Manhattan, para entender la importancia de su testimonio en los compases finales de la película. Un científico honesto que firmo también la petición de Szilárd (apellido de otro científico destacado del proyecto interpretado por Máté Haumann) para que Truman advirtiese a los japoneses de las consecuencias de la bomba antes de utilizarla, dando una oportunidad a evitar la devastación y las muertes. La cadena de mando nunca trasladó la petición… que dado el carácter de Truman tampoco parece probable que hubiese tenido efecto. Otro ejemplo de la degradación ética del mando norteamericano en la guerra.

La película es compleja, como se ve. E importan tanto el análisis de la persona, de Oppenheimer, como la reflexión sobre ética y política, perfectamente válida hoy en día en que contemplamos cómo una potencia nuclear gobernada por un ególatra ha ido a la guerra contra un vecino con sus «justificaciones», «pragmatismos» y «necesidades». Por lo tanto, película recomendable y muy bien venida. Y para el amante del cine considerado como una de las bellas artes, imprescindible.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] Yǐn rù chényān [隐入尘烟] (El regreso de las golondrinas) (2022)

Cine

Yǐn rù chényān [隐入尘烟] (2022; 41/20230716)

Antes de la llegada de los vistosos estrenos de esta semana, la pasada llegaron otros menos interesantes, entre los que apareció una película china premiada en diversos festivales, entre ellos Valladolid, puesta en las nubes por la crítica occidental, y con una sesión muy conveniente en versión original para la matinal del domingo. Dirigida por Li Ruijun, con un reparto que mezcla intérpretes profesionales y bien conocidos en su país con actores improvisados, que nunca habían actuado, en seguida se mostró como una opción muy apetecible que refrescara las ideas de la anodina y vulgar cartelera del verano, inundada hasta ahora por producciones previsibles, no pocas de las cuales se están estrellando, porque para qué pagar por ellas si tantas y tantas similares se pueden ver cómodamente en casa. No aportan valor nuevo como esforzarse en el desplazamiento y pagar la entrada, con la industria del cine en modo «suicida». Por otra parte, me quejaré una vez más de los títulos en castellano de las películas de cinematografías diversas. El «poético» tirando a cursi título de la película en castellano no tiene que ver con el título original, que vendría a significar algo así como escondido en el polvo, o entre el polvo y el humo… haciendo referencia al retorno a lo ancestral en la supervivencia en relación con la tierra.

Li Ruijun nos lleva a un lugar ignoto para la mayoría de la humanidad en una región del centro de China, próxima al desierto del Gobi, a la meseta del Tibet y a Mongolia exterior, o más bien encajada entre estos lugares. Un entorno rural en el que hay unas vegas fértiles en torno a los ríos y acequias, pero vecino al desierto con sus dunas y sus pedregales. Un lugar muy diferente a las brillantes ciudades orientales de China, con sus rascacielos y sus millones de habitantes, donde todavía hay modos de vida rústicos, tradicionales, terratenientes, y pobreza en general. Allí, dos parias de sus propios familias, el cuarto hijo de una familia, solterón, Ma Youtie (Wu Renlin), y la marginada y maltratada por todos hija de otra familia, también en sus cuarenta, Cao Guiying (Hai Qing), son expulsados de sus familias mediante la fórmula de concertar un matrimonio entre ambos, y expulsarlos para que se busquen la vida. En la pobreza, a base de trabajar y de obtener préstamos insignificante, consiguen poner en marcha sus cultivos en tierras del terrateniente para quien el hombre es valioso porque tiene sangre del grupo rh negativo, la sangre del panda, necesaria para tratar su enfermedad. Viviendo de ocupas en casas abandonadas por los que han emigrado a las prósperas grandes ciudades del este del país, hasta que se construyen su propia casa de adobe, trabajando la tierra con un burro y arados y trillos tradicionales, de los de antes de la mecanización de las labores agrícolas, consiguen encontrar el cariño mutuo y una mísera prosperidad, pero que les satisface comparada con su situación anterior.

A pesar de las circunstancias de pobreza y de entorno de desestructuración de la sociedad rural tradicional china, la película está rodada con gran belleza, con un trabajo esmerado de puesta en escena, de iluminación y sonido. Trabajo técnico y de dirección que apoya en el gran activo de la película que es el trabajo de sus intérpretes, que se conectan entre sí de forma admirable, consiguiendo transmitir la humilde honestidad del pobre que mantiene su dignidad con su decisión de devolver todo lo que le es prestado, aunque no exigido por su escaso valor. La protagonista femenina es una actriz famosa, conocida y premiada en su país, que por lo que he podido ver por la red de redes, en la mitad de su cuarentena es una mujer hermosa y estilosa. Sin embargo, aparece desastrada, baqueteada por el tiempo y el maltrato, encorvada por una escoliosis, débil, temerosa, necesitada de afecto. Un trabajo fenomenal. El protagonista masculino es simplemente un agricultor del lugar, sin experiencia interpretativa, pero que pone la autenticidad de ser quien es, estableciendo un modelo de dignidad y honestidad en la pobreza. Un trabajo también espléndido.

En una época en la que los dirigentes del PCCh quieren demostrar al mundo que su dictadura es superior a las democracias liberales occidentales, sorprende una película que muestra lo que nunca se muestra en la actualidad de República Popular China. Al principio de la película resulta complejo establecer en qué año, en qué época estamos. Sólo cuando aparece el hijo del terrateniente con su coche alemán de importación comprendemos que estamos en la época actual. Que los hechos son contemporáneos a nuestras vidas. Y la película va oscilando entre las escenas de la sencilla vida de los protagonistas, con sus interacciones con el resto de su sociedad local, que parece que está en otro universo. El momento en el que les ofrece una vivienda en la ciudad por un pequeño precio en «la lucha de los responsables políticos contra la pobreza», con la funcionaria peripuesta, el hijo del cacique y un cámara para registra el acontecimiento, mientras los dos protagonistas se preguntan para qué quieren ese piso lejos de sus campos, donde no pueden poner su burro, sus gallinas y sus cerdos, que sirven para su sustento y trueques,… es casi antológica, entre el absurdo y la afilada crítica a la hipocresía social y política. Aunque inicialmente la película pareció sortear la censura de las autoridades autoritarias chinas, he sabido que finalmente el director se vio obligado a introducir algunos cambios, especialmente en el final, se notan mucho, porque chirrían, y que tras estrenarse en las plataformas de contenidos del país, fue retirada silenciosamente, y su mención censurada en las redes sociales del país. Una película de apariencia inofensiva, que parece destinada simplemente a narrar una peculiar historia de amor y dignidad humana, se convierte poco a poco en un verdadero alegato político y social.

La película es muy recomendable. Es una película que crece en el recuerdo a partir del momento en que sales de la sala de cine, conforme vas comprendiendo la hermosura de la propuesta y la profundidad del mensaje. Poco a poco se consolida en mi memoria como de lo mejor que he podido ver este año hasta el momento, y en los últimos años. Y sabiendo lo que ha escocido a los oligarcas chinos, verla se convierte en una obligación, tanto por sus valores cinematográficos como por la solidaridad con los que denuncian, de un modo u otro, el mundo horrible en el que nos estamos convirtiendo por el auge de los populismos, de todo signo. A estas alturas de mi vida las propuestas de la extrema derecha europea no me parecen distintas de las del partido comunista chino. Por mucho que ellos se sientan opuestos y enemigos. Son dos variantes de lo mismo. Por otro lado, muchos comentaristas y críticos han alabado el tono «optimista» del filme, por la «felicidad» que alcanzan los protagonistas, cuando el final de la película tiene no poco de desolador, de que no importan los esfuerzos que hagas por encontrar tu camino, al final o te integras, o desapareces, de una forma u otra. No encontré yo el tono optimista en ningún momento, aunque existan momentos felices en el año de la vida de los protagonistas del que somos testigos.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] Vesper (2022)

Cine

Vesper (2022; 40/20230711)

Con esta película belga (y lituana, y como es una coproducción, de otros países), rodada en inglés por Kristina Buozyte y Bruno Samper inicio un cambio en mis comentarios cinematográficos. En los últimos tiempos están disminuyendo las oportunidades de ver películas en versión original en Zaragoza. Una vez que te acostumbras a ellas, el doblaje, si realmente te gusta el cine, se convierte en algo que debería ser considerado como crimen contra la humanidad. Y además, de los estrenos que semanalmente se producen en España, sólo llegan algunos. Cada vez queda más claro que el oligopolio de distribuidoras y exhibidoras son cualquier cosa menos agentes culturales. Van a a lo que van. Al dinero. No fomentan nada más. Al menos en mi ciudad. Así que hemos quedado en que cada semana, si hay oportunidad, iremos a las salas de cine. Pero si no, buscaremos la forma que sea de acceder a un estreno reciente y quedar a cenar en casa de alguien del grupo y verlo en conjunto. Y empezamos con esta película de 2022, pero estrenada esta pasada semana en España, aunque no en Zaragoza. Pero hay formas de ver acceder a ella.

El tiempo lluvioso y neblinosos de los bosques de Carezza en los Dolomitas nos servirán para ilustrar el ambiente de los bosques en los que está rodada la película, más que probablemente localizados en Lituania.

La película llega con buena opinión de los críticos, aunque con una recepción más fría por parte del (reducido) público que la ha visto. Es una película del género que se llama posapocalíptico, aunque no trate del fin del mundo, pero sí de una debacle de la civilización. En esta ocasión, los problemas que sean, ambientales y de distribución de la riqueza, intentaron ser resueltos con avances en la ingeniería genética. Pero los resultados se desmadraron y las consecuencias fueron el derrumbe de la civilización. En el momento en que comienza la acción, muchos seres humanos intentan sobrevivir como buenamente pueden en medio de la miseria, mientras unos pocos viven en ciudadelas donde monopolizan recursos de supervivencia. En este cuadro, seguiremos las aventuras de Vesper (Raffiella Chapman), una inteligente joven de 13 años, y Camellia (Rosy McEwen), una mujer joven creada por ingeniería genética, para sobrevivir. Tanto a los abusos de los privilegiados de las ciudadelas como a quienes entre la miseria tratan de parasitar a sus semejantes.

Esta película se cuece a fuego lento. Más allá de una presentación con un texto escrito en pantalla que te sitúa en el universo de la película, no da muchas explicaciones a mucho de lo que ves, propio de la ciencia ficción. Deja el margen de libertad suficiente y razonable a la inteligencia del espectador, frente a esas superproducciones que dan explicaciones largas, molesta y generalmente sin sentido a cosas que son meros macguffins de la historia. Está hecha con pocos medios, y sin embargo crea sin problemas un mundo distinto, razonablemente verosímil. Y a partir de ahí confía en una realización con suficiente oficio, en la historia y en el buen quehacer de sus intérpretes para sacar adelante el largometraje. Y lo consigue. No vamos a decir que sea el colmo de la originalidad. Pero sus tesis se mantienen sin problemas, plantea sus dilemas sin pretensiones pedantes y con claridad, aunque sólo profundice lo suficiente en los temas, consigue que empatices con las heroínas de la película, y acaba siendo una aventura difícil, dura en ocasiones, pero entretenida, con un final (por los pelos) optimista.

Con mucho mérito por parte de sus intérprete, seguramente no pase a la historia del cine como una película de referencia, o una película de culto, o esas cosas que a veces se suponen de este tipo de producciones, pero es digna y visible. Allá donde tengan el privilegio de que la película sea programada en condiciones adecuadas. Si no, en este mundo, formas hay de ver estas películas.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Indiana Jones and the Dial of Destiny (2023)

Cine

Indiana Jones and the Dial of Destiny (2023; 39/20230629)

Sería 1991 cuando conocí a Luis. Tenía tres perritas. Se llamaban Marion, Willie y Elsa. Y yo tenía el suficiente nivel de amor por el cine y por el buen cine de aventuras para coscarme de inmediato de cuál era la inspiración para los nombres de los animales de compañía de su familia. Un par de meses más tarde me enteré de que Luis iba a convertirse en el cuñado de una amiga de los tiempos de universidad, que con el tiempo regresaría a mi vida y se convertiría en una de mis mejores amistades, todos los tiempos incluidos. Pero siempre resultó raro incluir a las tres «chicas Indiana» en el mismo saco. Por que la última cruzada tenía una dinámica distinta. La cosa no iba de la dinámica entre el héroe y la chica, sino entre el héroe y su padre. Y Elsa Schneider no dejaba de estar del lado de los malos. Al menos una cosa estuvo clara desde el principio… nunca volvería a salir en una secuela. Algunos se han preguntado porqué es Marion Ravenwood (Karen Allen) y no Willie Scott la que permaneció en la saga. Olvidan que la acción del arca perdida es posterior en la cronología interna de la saga a la del templo maldito. Y al mismo tiempo, apareció antes en la vida del doctor Henry Jones Jr. (Harrison Ford)

Una de mis más graves carencias viajeras es no haber visitado todavía Sicilia. Así que para suplir los sitios arqueológico de la isla con presencia en la película de hoy, utilizaré los de Pompeya… que también tienen un volcán de fondo.

En la última entrega de las aventuras de Indiana Jones, se rompe también la dinámica entre el héroe y la chica, aunque haya chica. Porque Helena Shaw (Phoebe Waller-Bridge) es familia. Es la ahijada de Jones. Por lo tanto… no puede haber el mismo rollo. De hecho, si de algo va es de que parece que es el último tenue hilo que le queda al anciano profesor universitario para alejarse de la soledad en la vida. Un profesor que está retirándose de la docencia al mismo tiempo que los norteamericanos celebran la llegada a la luna, que ya no conecta con sus alumnos… y especialmente con sus alumnas,… y que ha perdido las ganas de vivir, el humor, la ilusión, y más cosas. Un Jones más cínico que nunca, pero además desencantado. Pero es Helena la que lo va a sacar de esa pendiente descendiente hacia la soledad, en la búsqueda de un nuevo macguffin con propiedades sobrenaturales, en esta ocasión el mecanismo de Anticitera. Este mecanismo, una calculadora mecánica para conocer las fechas de determinados eventos, se atribuye en la película a Arquímedes (Nasser Memarzia), que se convierte en un personaje más de la historia. Junto con un buzo español (Antonio Banderas) que se pasea por las islas griegas, y el malo de la película (Mads Mikkelsen, muy en su salsa), un nazi, conforman el conjunto de personajes de la aventura. Ah bueno,… y un adolescente marroquí (Ethann Isidore), que no sé si pretendían que fuese el nuevo Short round/Tapón, en lo que fracasan notablemente.

La historia… es lo de menos. Con las variaciones apropiadas a las circunstancias, no deja de ser la historia de siempre. Pero está bien contada. El director de la fiesta deja de ser Spielberg, supongo que precavido por si la cosa no funciona, para no manchar su prestigio como en la cuarta entrega (que hoy en día valoro con menos optimismo que cuando la vi). Así que la papeleta se la han encargado a James Mangold, lo que se llamaba antaño un artesano frente a los directores de cine que se consideraban autores. Que conste que no es mal director y que su filmografía tiene títulos interesantes. Para mí la cosa tiene sus aspectos buenos y sus aspectos menos buenos. Es entretenida, y aunque dura más de dos horas y media, se te pasa en un vuelo. Es digna en su guion y dinámica, aunque es muy convencional y… hasta cierto punto,…. previsible. Pero le falta más humor. Más cinismo. Más socarronería. Waller-Bridge hace lo que puede para ello, pero el pesimismo gruñón del protagonista no le sienta bien al carácter. Están a punto de desbarrar en algún momento cuando se introducen en el berenjenal de los viajes en el tiempo… pero creo que acierta al no profundizar, y dar una salida rápida al asunto sin preocuparse por las paradojas de los ciclos infinitos que pueden generarse. Están ahí… que se le va a hacer si se va al garete la cadena causal; esto es para entretenerse y no para divagar.

En fin. Película nada original, película que procura ser fiel a la saga. Con unas interpretaciones entre buenas y muy buenas, a la que falta un poco de desparpajo y buen humor, y que cierra de forma razonable las aventuras de Indiana. Por contra… no aporta nada especialmente nuevo; lo que ya le pasaba a la cuarta entrega. Porque no ha habido nunca ninguna necesidad de cerrar nada. Si se han hecho más películas más allá de las aventuras originales, es porque la gente se lo pasaba bien, iba al cine, producían dinero a los empresarios, y un héroe popular bastante simpático para la cultura popular. Pero quizá ya no tiene sentido. Y parece que las cifras de taquilla indican que las nuevas generaciones ya no sienten tanto apego al personaje, y menos si ya es un abuelete. Pero vamos. Que se puede recomendar sin problemas para pasar un buen rato en el cine sin más trascendencia. Mejor en pantalla grande que en pequeña, estoy seguro. Ahora… teniendo en cuenta que la cosa está en manos de Disney… temamos con horror por un hipotético reboot del personaje. Quizá los malos datos de taquilla sean una bendición después de todo, porque igual lo impiden.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] No hard feelings (2023)

Cine

No hard feelings (2023; 38/20230623)

Jennifer Lawrence llevaba varias semanas apareciendo en muchos medios hablando de su nueva película, esta que comento hoy, y que vimos el viernes de la semana pasada. He tenido tiempo de sobra para digerirla… porque no tenía muy claro que decir de ella cuando salimos de la sala de cine. Dirigida por Gene Stupnitsky, de quien no había vista nada como director, alguna cosa sí como guionista, Lawrence también produce la película. Película que parece estar hecha para lucimiento de la actriz como principal objetivo. Llegando desde el ámbito de la televisión, por donde pasó sin pena ni gloria, encadenó algunos resultados que la hicieron destacar siendo todavía muy jovencita en el ámbito del cine independiente, hasta que empezó a encadenar éxitos, con nominaciones a los Oscar, un total de cuatro, una de ellas con premio incluido. Y luego se adentró en el entorno de los blockbusters, cine superheroico, sagas para adolescentes, ciencia ficción, acción… donde debió de ganar un montón de pasta. Y donde algunos perdimos el interés por esta actriz. Porque alguno de esos productos fueron horrendos. O ésta.

No he estado en los Hamptons. El único lugar de turismo costero que he visitado en Estados Unidos es Sausalito. Así que con eso nos quedaremos.

Ahora vuelve al ámbito de la comedia, donde cosechó alguno de sus mejores éxitos dentro del cine comercial. De hacer dos o tres películas al año a mediados de los 2010s, en los últimos cuatro sólo dos, estrenados en plataformas en líneas. Que no están mal, especialmente uno de ellos, aunque en la práctica pasó desapercibido, algo menos el de Netflix, que no es que destacase por su excesiva calidad, sino por su oportunidad a la hora de denunciar el estado del mundo. Mi sensación fue que esta película ha sido preparada para demostrar al mundo que tras tomárselo con calma, ser madre y esas cosas, sigue en forma como actriz, y que, a su «avanzada edad» de 32 años sigue estando muy guapa y con un físico espectacular, para lo cual no duda incluso en desnudarse integralmente. Paso de debatir si de forma «necesaria» o no. Y se marca una película de «madurita¡?» seduciendo a un adolescente de clase alta (Andrew Barth Feldman) que va a empezar en la universidad, habiendo vivido muy retraído, por encargo de sus padres (Laura Benanti y Matthew Broderick, que ha conocido mejores tiempos). Aunque dejando claro que no es una prostituta… Habría que recordarle que prostituirse es practicar el sexo con otra persona a cambio de dinero. Y que tal vez el personaje de la película no lo haga de forma habitual, pero sí al aceptar el encargo. Porque para dar un toque de crítica social, la chica se ve en esas porque no gana el suficiente dinero para pagar los impuestos de su casa, heredada de su madre fallecida, porque la extrema gentrificación de los Hamptons ha hecho imposible a los pobretones vivir en Montauk.

Ya adelanto que le voy a dar un aprobado dudoso. No es ninguna catástrofe y se deja ver, pero tanto en su planteamiento como en su resolución la historia y el guion tiene serias goteras, por donde la película va haciendo agua poco a poco, dejando la sensación de que en algún momento se han equivocado los responsables de la cinta. Si pretendían hacer una película gamberra, con cierto grado de irreverencia, tratando con cierto desparpajo el tema de la sexualidad… pues la cosa no acaba de funcionar, y hay momentos en que la cosa chirría. Aunque no tanto como podría, porque ya se encargan de que el chaval haya cumplido los 19 años y la chica no pase de los 30 y muy pocos. E historietas de verano con estas edades… se dan. Sin que pase de eso, una historieta de verano. Por lo que a la larga… pues esto no son las relaciones entre Dustin Hoffman y Anne Bancroft. Que conste que Bancroft y Hoffman sólo se llevaban seis años en la vida real. Pero claro,… hacía de mujer casada y era la madre de la novia del chaval… Por lo menos daba unas cuantas buenas bofetadas a los convencionalismos.

Lo malo de levantar mucha expectación es que acabas defraudando con más fuerza. Como ya he dicho, no es una catástrofe… pero no me atrevería a recomendar pagar la entrada por ella. Ya llegará a la pequeña pantalla y la podréis ver con menos coste y esfuerzo. Y sí… Lawrence sigue estando atractiva. Pero oye… que tiene 32 añitos, tú. De qué va el mundo. Nota: Lo que más me chirría es que planteen que los padres del chaval sean ricos, pero progres y majos… cuando nunca he tenido nada contras las mujeres que se han visto en la necesidad de prostituirse, pero nunca me han caído bien los puteros y proxenetas. Nada bien. Pero nada. Y que no paguen en dinero sino con un coche… no cambia las cosas.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **/***

[Cine] Asteroid City (2023)

Cine

Asteroid City (2023; 37/20230616)

Con mucha expectación se esperaba la nueva película de Wes Anderson, que se está convirtiendo, ¡oh, cielos, qué horror!, en un director «de culto». Sea lo que sea lo que signifique ser «de culto», porque os puedo asegurar que a estas alturas de mi vida he escuchado conversaciones absolutamente delirantes sobre este concepto. Y sobre todo da miedo porque cuando un director se considera «de culto» por lo que está haciendo «ahora»,… suele «estropearse». Además es un sentido. Para mí, en el sentido original del concepto, «el culto» surgía con el tiempo, cuando una creación que en su momento recibió un interés limitado por el público y la crítica, con el paso de los años es reconsiderada, aumenta el número de sus partidarios y empieza a ser objeto de debate, a veces apasionado, manteniéndose en el candelero, no «en el candelabro» como decía aquella «Miss», de forma continua. Anderson es un director personal, con un estilo y una estética muy definidas, que ha conquistado ya el éxito de público y de crítica por varias de sus obras. Es no es «ser de culto», eso es ser un director de éxito y respetado. Pero en fin,… es muy difícil razonar sobre determinados conceptos con los «millenials«, que por otro lado no son ni mejores ni peores que otras generaciones, y también tienen derecho a opinar.

Con la película que hoy nos ocupa, Anderson sigue a lo suyo. Adultos perdidos, adolescentes rarunos, niños listillos, más o menos impertinentes, mujeres híbridas entre lo normal y lo fatal, y una estética muy definida en sus composiciones simétricas y en sus colores, que en esta ocasión se acercan peligrosamente al pop chiclé, para mi gusto. O pop piruleta. Lo cual quizá sea apropiado, porque el pop piruleta o pop chiclé (bubblegum pop), un concepto más próximo a la música pop que a lo visual, pero creo que perfectamente aplicable, se enraíza en el optimismo y el colorido de la sociedad de los años 50, aunque apareciese más tarde. En Estados Unidos. En España, el color dominante de los años 50 del siglo XX fue el gris mediocre. En fin… la televisión también era en blanco y negro, pero no el cine…

En cualquier caso, también alterna esa colorida estética con un blanco y negro más expresionista, en formato académico, o sea, cuadradote en lugar de panorámico, porque la historia principal es una historia dentro de otra historia. Es una obra de teatro, entre cuyos creadores e intérpretes también existe un drama que ha de ser contado. Así pues, dos historias, la de los intervinientes en el drama teatral y la del drama teatral, en el que unos adolescentes superdotados se reúnen para optar a un premio de ciencias otorgado por los militares en un pueblo perdido en el desierto donde hay un cráter de impacto, y que da nombre a la película, Asteroid City, y donde se desarrolla el drama «de ciencia ficción», con los extraterrestres propios de las tradiciones del desierto de Nuevo Méjico, mezclado con los accidentes geológicos del desierto de Arizona.

A caballo entre la comedia y el drama, con un reparto muy coral en el que destacan nombres como los que tienen más presencia, Jason Schwartzman, Scarlett Johansson, Tom Hanks, los secundarios de lujo, Edward Norton, Liev Schreiber, Hope Davis, Margot Robbie, Matt Dillon, Steve Carell, Tilda Swinton, Jeff Goldblum, Adrien Brody, los protagonistas más jóvenes, Jake Ryan, Grace Edwards, o secundarios que hasta ahora pasaban desapercibidos pero que ahora vemos constantemente y que lo hacen bien, Hong Chau, gracias a los repartos inclusivos… vamos un montón de gente. Interesante de ver, o al menos de mirar, con un diseño de producción excelente, pero con un guion irregular, que parece abrir muchas vías de desarrollo para luego profundizar en pocas, o dejar insatisfechos con la forma en que lo hacen. Quien mucho abarca, poco aprieta. Tiene momentos que se acercan a la genialidad,… pero hay momento en los que decae, corriendo un cierto de riesgo de situarse en el nivel de los pestiños.

Recomendable para los aficionados al cine de Wes Anderson, puede atraer a algunos espectadores más con ganas de ver algo distinto, pero se queda muy lejos de los mejores momentos de su director. Y es que, como decía al principio, bajo esta nueva forma de conceptualizar el cine o los directores «de culto», el peligro de que estos descarrilen parecen que aumenta considerablemente.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Khers nist [No bears] (2022)

Cine

Kherst nist (2022; 35/20230611)

Ya estamos con el hacedor de títulos en castellano, demostrando que no se entera. Por que no es lo mismo decir «aquí no hay osos», que es el sentido del título en farsí, que «no existen los osos», que es el título que le han dado en castellano. Mientras no se extingan, los osos existen, aunque en el pueblo fronterizo entre Irán y Turquía en el que transcurre la acción de esta última película estrenada de Jafar Panahi no haya osos, por mucho que usen la amenaza de los osos para evitar que el forano que se ha trasladado allí se mueva por donde no quieren o debe.

En cuestión de libertades, no es que Turquía pase sus momentos más boyantes, con un régimen no considerado ni siquiera como democracia deficiente, con bajísimas valoraciones en cuanto a la limpieza de su sistema electoral y en lo que se refiere a las libertades civiles.

Panahi no se lleva bien precisamente con el dictatorial régimen teocrático de Teherán. Esta película se ha realizado de forma ilegal, puesto que el director tiene una prohibición en su país para dirigir películas de cine y para viajar al extranjero. No es la primera película que hace en este sentido. Y en esta se interpreta a sí mismo, en una situación ficticia, en la que dirige en la distancia una película mientras sus colaboradores la ruedan en una población de Turquía cercana a la frontera con la región de etnia azerí en el norte de Irán. Por los datos que da la película, la ciudad turca, a orillas de un gran lago, podría ser la ciudad de Van, a orillas del lago del mismo nombre. Para estar cerca del rodaje se traslada a un pequeño pueblo muy próximo a la frontera, y a pocos kilómetros del lugar de rodaje. La película mezcla la trama de la película en rodaje, sobre una pareja perseguida por el régimen iraní que quiere refugiarse en Europa, una Europa poco acogedora, tras haber sufrido prisión y torturas, con una trama local, donde se dice que el director ha podido tomar una fotografía de una pareja de jóvenes, cuando ella estaba comprometida para matrimonio desde su nacimiento con otro hombre, que se siente deshonrado.

La película es una denuncia contra los poderes arbitrarios que arruinan la libertad y las vidas de las personas. Bien sea el régimen dictatorial teocrático iraní, bien sean las tradiciones ancestrales pero muy burras de los pueblerinos y su peculiar sentido del honor o de determinar el destino de las mujeres desde su nacimiento negándoles su derecho a elegir y buscar su felicidad por su cuenta. Una película en la que la violencia sobrevuela constantemente las situaciones, aunque pocas veces sea explícita. Y una violencia que toma muchas formas. Las autoridades policiales, los guardias de la revolución islámica, los habitantes del pueblo, la Europa que restringe la acogida de los refugiados, los traficantes que se aprovechan de estos para sacarles el dinero ofreciéndoles pocas seguridades,… Violencia que siempre esta presente de hecho o como amenaza. Física, psicológica o moral.

Es una película sobria, pero clara y concisa. Que conmueve en ocasiones y que aterra en otras. Que debería revolver conciencias, aunque estas parecen estar muy abotargadas, al menos en esta Europa vieja y acomodada, no sabemos muy bien en qué. Por supuesto, poca gente estuvimos en la matinal en versión original en la que vimos la película. En fin… es lo que hay.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ****