[TV] El Doctor vuelve, y otras cuestiones televisivas

Televisión

Mayo ya está aquí. Y eso quiere decir que muchas de las series de ficción norteamericanas que vienen emitiéndose desde el otoño pasado, con un número de episodios por temporada de entre 20 y 24, irán cerrando sus temporadas actuales a lo largo de este mes. Así que las noticias sobre televisión, en la medida en que sean series de ficción que me hayan interesado, irán apareciendo por estas páginas con cierta frecuencia. De momento algunos comentarios sobre algunas novedades.

Doctor Who vuelve con fuerza

Reconozco que salvo Fringe, de cuyo final de temporada ya hablaré cuando llegue, poca cosa interesante he encontrado en la ciencia ficción en los últimos tiempos, abandonados desde hace tiempo «uves», «puertas estelates» y otras zarandajas por ser francamente un tostón, me llena de ilusión la nueva temporada de Doctor Who. Nunca vi las series de las épocas antiguas, y sí que empecé a ver las modernas cuando las empezaron a emitir por el canal Sci-Fi, actualmente SyFy. Lo cierto es que el interés por este personaje y esta serie ha ido aumentando conforme se ha ido desinfantilizando un poco y conforme han ido encontrando protagonistas y acompañantes de mejor nivel. Y actualmente, ya sólo por ver a Amy Pond (Karen Gillan), que me tiene enamorado, ya se empieza a justificar la cosa.

Empezó dedicando el primer episodio a Elisabeth Sladen, que representó a Sarah Jane Smith, compañera del Doctor en los años 70, y que llegó a tener una serie propia con el mismo personaje. Falleció una semana antes del comienzo de la sexta temporada.

Pero el verdadero comienzo fue cuando empezaron a aparecer imágenes rodadas en Estados Unidos, con un doble capítulo inicial que se desarrolla en aquel país, en un claro intento por abrir mercados internacionales a la serie. La verdad es que empezó muy fuerte, con alguna escena muy impactante, y sobretodo con la presencia de la doctora River Song (Alex Kingston), que es uno de los personajes recurrentes más divertidos que ha salido en la serie. Parece que tendremos la oportunidad de saber toda la historia de la relación entre estos dos viajeros del tiempo. Aunque viajen en direcciones opuestas.

En cualquier caso, se han abierto una serie de arcos argumentales, que supongo que se irán desarrollando salpicados por otros episodios de aventuras autoconclusivas. Se han inventado unos nuevos mal, El Silencio, que aunque lo han intentado, no han desplazado en mi afecto a los más terribles malos que son los Angeles llorones. Todavía pienso que el primer episodio en el que aparecen estos últimos, el admirado Blink, protagonizado por mi cada vez más admirada Carey Mulligan, es el mejor de la segunda época del Doctor. Pero también ha aparecido una niña, misteriosa, capaz de regenerarse… Y sabemos cuando muere el Doctor… Y nos quedan dudas sobre si Amy está o no está, ha estado o no ha estado embarazada… Y de qué o de quién en caso afirmativo… Y, ¿quién es realmente River Song? Apasionante. Van a ser unas semanas muy divertidas. No sé que me dice que los 13 episodios nos van a saber a poco. Con el agravante que van a partir la temporada por la mitad con la llegada del verano. Agggggg…

Pasando de series nuevas

Sin embargo, en las últimas semanas he desdeñado algunas series nuevas, tras haber visto sus primeros episodios. En el campo de la fantasía, venía muy recomendada Game of Thrones. No sé, tal vez la grabe del satélite. Pero no me acabó de enganchar esta variante del género que inauguró El Señor de los Anillos, aunque esta venga con intrigas políticas y sexo. Tampoco me he enganchado a The Borgias. Con esta serie, obviamente se trata de explotar el filón que ya inauguró The Tudors. Intrigas políticas y sexo. Pero me cansé un poco de la anterior, así que paso. Y la enésima recreación del ciclo artúrico, Camelot, me pareció bastante floja. Y eso que se basaba en lo de antes, intrigas políticas y sexo.

Más noticias televisivas, en las próximas semanas. Creo que están a punto de finiquitar las aventuras de la segunda temporada de Raylan Givens… ya os contaré.

Península de Lleyn

Los primeros capítulos de la sexta temporada del Doctor han sido rodados en parte en Estados Unidos, aunque la mayor parte del rodaje de la serie se hace en Gales; donde está tomada esta foto, concretamente, en la península de Lleyn - Canon EOS D60, Sigma AF 28/1,8

[TV] Shameless, sin vergüenza en Chicago

Televisión

Esta es una adaptación americana de una serie de gran éxito británica con el mismo nombre y el mismo planteamiento. Shameless significa literalmente sinvergüenza. Y sin vergüenza alguna salen adelante los Gallagher, una familia altamente disfuncional de los suburbios de Chicago que nos ha llevado durante 12 episodios de esta primera temporada entre la comedia (ácida, muy ácida) y el drama (que bordea en ocasiones la tragedia).  Y lo ha hecho muy bien. No he visto nada de la serie británica. Y ahora que va ya por su octava temporada, no me veo con ganas de enfrentarme a ella. Todo el mundo dice que es espléndida. No voy a poder comparar. Pero la versión americana es de lo mejor que he visto últimamente en la caja tonta. Veamos de qué va.

Los Gallagher son un familia. En esta familia hay seis hermanos que van desde los veintipocos de Fiona (Emmy Rossum) hasta los apenas dos añitos del más pequeño. entre medio un grupo de adolescentes y niños, que por carácter y trazas parecen cualquier cosa menos hermanos o miembros de la misma familia. Sobreviven gracias a los esfuerzos de Fiona, que hace de madre de todos ellos, por establecer un mínimo de orden y aportar unos mínimos ingresos al grupo. Aunque todos ellos echan un mano en el tema del dinero, aunque sea en los límites de lo legal. Básicamente, tiran de picaresca. Hay un padre, Frank (William H. Macy), que cuando comienza la serie es poco más que un alcohólico sin techo, que se deja caer por el hogar familiar cuando está muy necesitado, y cuyos ingresos proceden fundamentalmente del fraude a las distintas agencias sociales gubernamentales. Y por supuesto, también tirará de picaresca. En un momento dado se instalará con Sheila (Joan Cusack), una mujer con un fuerte trastorno neurótico que le impide salir de casa, que le aceptará en su hogar gracias a la disposición de Frank para acomodarse a los peculiares, y dolorosos, gustos sexuales de Sheila. Y hay muchos más claro. Está Steve (Justin Chatwin), quien pretende a Fiona en competición con un policía local, y que está metido en turbios negocios con coches robados, mientras esconde su origen familiar. O los dos hijos adolescentes. Lip (Jeremy Allen White) que parece el más normal, muy inteligente, que acabará enamorado de Karen (Laura Wiggins), hija de Sheila,una adolescente también muy inteligente que usa el sexo como rebeldía ante su padre, aunque en sí misma roza la ninfomanía. Y Ian (Cameron Monaghan), homosexual que se lo monta con el dueño de la tienda donde trabaja, pero que va explorando otras opciones, siempre viviendo en un lío horrible. También está la peculiar Debbie (Emma Kenney), una niña que empieza a rondar la preadolescencia y que tiene una peculiar visión de la vida y los problemas… A estos hay que añadir dos vecinos, la madre que se hizo lesbiana y que vive con una camionera afroamericana, el marido de Sheila, etcétera.

Como se ve un reparto coral. El principio de la serie es soportado fundamentalmente Emmy Rossum que está realmente espléndida en su interpretación. Pero poco a poco, todos los personajes, y por lo tanto todos los actores, van cogiendo su parte de protagonismo, consiguiendo un equilibrio realmente difícil de conseguir con un reparto tan amplio y tan diverso. En cualquier caso, uno de los mejores elencos de las series de televisión actuales. Por supuesto, mientras que el trabajo de Rossum y otros consiste en vertebrar y mantener la calidad y la credibilidad de la serie, los momentos puntuales estelares se los debemos a William H. Macy, que está trágicamente divertido en la mayor parte de las situaciones.

En cuanto a la historia, se puede deducir de lo dicho hasta ahora. Una sucesión de situaciones que comprometen a la familia. Su situación económica siempre precaria, su relación con la ley, la cohesión del grupo,… De todas irán saliendo básicamente gracias a dos caracteres. A la inteligencia básica, innata, pero poderosa de sus componentes, que les permite ejecutar todo tipo de picardías y fraudes con resultados llamémos les felices, y al sentido de solidaridad entre los miembros de la familia. Porque este es uno de los hechos diferenciadores de la serie. Es un canto a la solidaridad entre los desfavorecidos. Es una serie adulta, que procede de una de las cadenas de cable norteamericana. Y eso quiere decir que hay sexo, entre adultos, entre adolescentes, y entre adultos y adolescentes, y salen desnudos. Hay consumo de drogas, hay alcoholismo, hay engaños, mentiras, violencia, se dicen tacos… hay una fuerte crítica hacia las condiciones económicas y sociales que están llevando en la actualidad a fuertes desequilibrios en las sociedades ricas del planeta. No es por casualidad que tanto esta serie como la de origen estén basadas en los EE.UU. tan influidos por las políticas neoconservadoras, como en el Reino Unido, que quedó como quedó tras el paso del thatcherismo, no corregido por los gobiernos laboristas posteriores. Así que los partidarios de lo políticamente correcto que se busquen una reposición de Con ocho basta, si quieren un drama familiar.

En cualquier caso, he disfrutado mucho de estos doce capítulos, y tengo ganas de más. Pero habrá que esperar un tiempo. Porque se ha confirmado una segunda temporada. Y eso es una buena noticia.

Recomendación musical

Frente a la sordidez en que viven los Gallagher, hoy me apetece algo elegante. Como por ejemplo el Gloria’s Step del Bill Evans Trio.

El sol tras la lluvia

Para los Gallagher, todos los días son de tormenta, al final de los cuales puede salir algún rayo de sol que ilumine su existencia - Pentax K-x, SMC-A 50/2

[TV] De cómo Hank Moody salió del mayor apuro de su vida,… si es que salió, y aprendió algo en el intento

Televisión

Está recién terminada la cuarta temporada de Californication, una temporada cuyo eje central es el juicio contra su protagonista Hank Moody (David Duchovny) por el delito norteamericano conocido como statutory rape, que algunos identifican en español con el estupro, aunque no es lo mismo. Esencialmente es mantener relaciones con un menor por debajo de la  edad legal de consentimiento, aunque no concurran las circunstancias que sirvan para definir el delito como violación. La cuestión es que la edad de consentimiento sexual es muy variable. En España es muy baja, situándose en los 13 años, aunque la probabilidad de que a un adulto le condenen por estupro en caso de mantener relaciones con un menor de 16 son muy altas. En EE.UU. suele ser bastante más alta, dependiendo de los distintos estados, que la sitúan entre los 16 y los 18 años. Y si todos recordamos, el pícaro Moody se lo montó en el primer capítulo de la primera temporada de la serie con Mia (Madeline Zima), la hija de quien en ese momento era novio de su ex, la siempre interesante Karen (Natasha McElhone). Aunque el desconocía el dato de la edad de tan desarrollada físicamente criatura.

La temporada ha tenido dos partes claramente diferenciadas. La primera en el que nuestro protagonista y buena parte de su entorno caen en un estado de descontrol absoluto, tanto en el sexo como en el consumo de drogas y alcohol, que les lleva a situaciones demenciales, en una especie de huída hacia adelante ante lo que se viene encima. En su línea de tirarse a toda bicho viviente femenino que se pone por delante, vuelve a arruinar toda posibilidad de arreglar las cosas con Karen, de quien no podemos olvidar que está perdidamente enamorado pese a todo. En una segunda parte, conforme se acercaba el momento del juicio, las cosas se han vuelto más calmadas, Moody se ha vuelto más reflexivo y, dentro de su innato cinismo, menos autodestructivo. Guiado, a duras penas, por su abogada, la guapísima Carla Gugino, con quien también mantiene el consiguiente affair, llega al momento del juicio en el que muchas cosas se plantean. Pero tendremos que esperar a una quinta temporada para ver si hacen mella en el escritor.

La serie ha seguido con sus constantes. Por un lado, el sexo desenfrenado de Moody y su cohorte. Chicas, y no tan chicas, guapas mostrando generosamente sus encantos. Tipos extravagantes que viven su vida como si no estuvieran en este mundo. Y Moody por ahí perdido y a lo suyo, sin que sepa exactamente qué es lo suyo. Por otro lado, desde el primer momento, esta serie es la historia de amor entre Moody y Karen, una historia de amor que todavía no sabemos si podrá tener un final feliz. Aunque a algunos nos gustaría decir que sí. De momento, hemos dejado a ambos en la carretera, alejándose de California. Está por ver cómo y dónde vuelven a encontrarse sus caminos. Bueno,… supongo que en California, pero ya veremos.

Recomendación musical

He escuchado mientras escribía esta entrada a Fernanda Takai cantando Diz que foi por aí. Me encanta la vocalista de Pato Fu cuando canta en solitario. Aunque no la he encontrado en Spotify

Ánades junto al puente de hierro

Pato fu... no, sólo patos, bajo las arcadas del puente de hierro en Zaragoza - Pentax K-x, SMC-A 50/2

[TV] Adios al diario secreto de nuestra ‘pilingui’ favorita,… o una de ellas al menos

Televisión

Cuatro temporadas de 8 capítulos cada una han durado las andanzas televisivas de Belle… o Hanna. Como prefiráis. Basada en el éxito editorial de hace unos años en el cual una call girl a través primero de un blog y posteriormente de un libro nos contaba la vida de una prostituta de lujo, Secret Diary of a Call Girl ha sido una adaptación libre a la televisión, protagonizada de forma absoluta por la encantadora Billie Piper, que pasó de heroína de la ciencia ficción, casi infantil, como acompañante del Doctor, a animar las veladas de los papas de sus anteriores admiradores.

Desde luego, la presencia de la Piper siempre fue un estimulante aliciente para seguir la serie, que basó sus primeras temporadas en contarnos las andanzas de la call girl, con alguna incursión en sus dificultades para compaginar su vida ‘profesional’ con su vida de relación privada y familiar. Temporadas desenfadadas, divertidas, básicamente en el terreno de la comedia, aunque eventualmente tuvieran algún puntito dramático. De esos de, no todo es de color de rosa.

Sin embargo, en sus últimas temporadas se ha puesto más énfasis en su vida de noviazgos y amistades, y sus dificultades para compaginarlas con su vida como prostituta, especialmente conforme sus mejores amigos o potenciales novios conocer cual es su modo de ganarse la vida. Hasta la tercera temporada todo fue bien. Sin embargo, creo que la última temporada ha supuesto un bajón notable. Tanto las situaciones como las interpretaciones han sido más exageradas, rozando la protagonista la histeria. Me ha dejado un poco frío.

En cualquier caso, ha sido la despedida de un personaje que nos ha ofrecido momentos muy buenos y divertidos y a la que recordaremos con cariños. Y por supuesto, sigo pensando que Billie está estupenda. Aunque cada vez se notaba más que le doblaban las escenas de cuerpos ligeros de ropa.

Recomendación musical

Mientras escribo esta entrada, estoy viendo en la televisión una actuación de Diana Krall, interpretando The Boy From Ipanema, una canción sobre la música de Garota de Ipanema, en inglés, en la que hay un cambio de sexo del protagonista. Sin embargo, cada  vez me casa más la Krall dedicada a los estándares facilones. Prefiero cuando arriesga un poquito como su The Girl in the Other Room, mi álbum preferido de la cantante canadiense.

Leicester Square Underground

Belle/Hanna no sería Belle/Hanna sin Londres; aquí, follón de taxis junto a la estación de metro de Leicester Square - Canon Digital Ixus 400

[TV] Mad Men… los chulos machistas también lloran,… o algo así…

Televisión

Desde su primera temporada, Mad Men, y en especial su carácter protagonista, Don Drapper (Jon Hamm), han recibido el beneplácito unánime de la crítica televisiva. No son pocos los que la ven como una de las mejores series de ficción de la historia de la pequeña pantalla. Pero, lo que son las cosas, las andanzas de unos publicistas a principios de los años 60 nunca me parecieron algo realmente interesante. Así que pasé de ella, resistiendo con valentía todos los comentarios positivos, todas las candidaturas a los premios, y todas las aseveración de que Betty Drapper (January Jones) está como un queso. Esto último es cierto, aunque un poco delgaducha para mi gusto, la Jones está como un queso.

El caso es que finalmente he aprovechado la emisión de la cuarta temporada de la serie en alta definición, y en versión original subtitulada, en Canal Plus para darle una oportunidad. He de decir que efectivamente la factura de la serie es un primor. Ambientación perfecta, fotografía y diseño artístico como pocas se pueden ver, interpretaciones contenidas pero firmes y eficaces, hombres duros que fuman y beben como cosacos, pero en clubes muy refinados, una colección de secretarias y otras señoras y señoritas que cada cual está más buena que la anterior y que en su conjunto quitan el hipo,…

Pero a mí, no me ha sabido emocionar. La he visto con curiosidad. En algunos momentos con mucho interés. Es cierto que el personaje protagonista tiene mucha miga. Pero en realidad, por listo que sea en esto de la publicidad, me parece un imbécil. Si eso es lo que quieren que creamos, chapeau, porque en mi caso lo han conseguido plenamente. Del resto de los personajes de la serie, el conjunto de mad men me han parecido una banda de cretinos, y donde me ha parecido que realmente hay jugo es en las mujeres, que independientemente de sus cualidades físicas, son los únicos personajes que me han parecido realmente multidimensionales, y dignos de ser seguidos en sus dificultades por superar las limitaciones impuestas por el machismo empresarial, especialmente virulento en la época de la acción, y sus propias autolimitaciones. Peggy Olson (Elisabeth Moss), la doctora Miller (Cara Buono, qué guapa, qué elegante y qué interesante), la propia Betty… todas ellas son mucho más interesantes que cualquier de los chulos machistas que protagonizan el título de la serie. La única pega a la parte femenina es el aspecto caricaturesco que ofrece en ocasiones Christina Hendricks interpretando a la muy eficiente Joan Harris. Luciendo una figura y unos pechos prácticamente imposibles, me resulta imposible tomarme en serio un personaje que tiene o podría tener una profundidad y una importancia sobresalientes. Probablemente la intención es que los tenga,… pero,… me resulta una presentación chabacana del personaje. Los enormes pechos nunca han sido de mi gusto. Y que conste que le tengo mucho cariño a la actriz por la abundante diversión que nos proporcionó interpretando a la pícara y traidora Saffron en un par de episodios de Firefly. Uno de mis personajes favoritos de aquella estupenda space opera con aire de western.

Supongo que seguirá alguna temporada más. Ya me pensare si la veo. Probablemente sí. Pero aunque no puedo negar muchas de las excelencias que se le atribuyen, ha sido incapaz de emocionarme o intrigarme lo que yo esperaba.

Recomendación musical

Estoy convencido de que el tema que voy a recomendar ha sonado alguna vez en la serie. Pero la canción que me viene a la memoria cuando la veo es indefectiblemente esa baladita ligera tan deliciosa que es In Other Words, popularmente conocida como Fly Me To The Moon. Son muchos los ilustres que la han cantado, aunque las versiones más famosas suelen corresponder a Sinatra. Pero mi recomendación va para la dulce voz de Astrud Gilberto.

Elysée-Montmartre

El teatro Elysée-Montmartre, recientemente destruido por un incendio, hace poco más de un año, en todo su esplendor - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH

[TV] Outcasts,… cuando la colonización estelar es algo más difícil de lo que cuentan…

Televisión

Y mantener las audiencias con una serie de ciencia ficción también. Porque justo cuando me veía el octavo y último episodio de la primera temporada de esta serie británica, Outcasts, me enteraba que es muy posible que sea el último y definitivo. Que la cancelan. Veamos un poco de qué ha ido.

Línea argumental

De una forma tremendamente optimista y pesimista al mismo tiempo, la acción sucede a mediados del siglo XXI en un planeta llamado Carpathia a una distancia de cinco años de viaje de la Tierra, donde una serie de colonos han establecido una ciudad, Forthaven, en un intento de preservar la especie humana, en peligro por las catástrofes ambientales y de todo tipo que ponen en peligro la supervivencia en el planeta madre. Optimista por la idea de que en un plazo de pocas décadas puede estar resuelto el viaje interestelar, por peligroso que lo pinten. Pesimista por la idea de que queda tan poco tiempo para que la especie humana mande su planeta madre a la porra.

A partir de ahí, en los ocho episodios de esta temporada van apareciendo una serie de líneas argumentales. La existencia de unos humanos de diseño que deberían haber muerto pero que están por ahí, y están enfadados. Conflictos políticos e interpersonales dentro de la ciudad. Descubrimientos de la existencia de seres similares a los humanos en el pasado del planeta. Aparición de una inteligencia misteriosa que pone en jaque a los humanos. Llegada de una nave no esperada de la Tierra con aviesas intenciones respecto a la población actual. Etcétera.

Cada capítulo tiene una historia propia al mismo tiempo que va presentando y va haciendo avanzar, con parsimonia, las distintas líneas argumentales.

Producción y realización

En lo que se refiere a la producción, es bastante aceptable para lo que es una serie de televisión de ciencia ficción. Rodada en Sudáfrica, con unos paisaje a ratos áspero y duros, a ratos hermosos, la ambientación es bastante razonable. El hecho de situar la mayor parte de la acción sobre la superficie planetaria, obliga a construir algunos decorados al aire libre para ambientar la ciudad de Forthaven, y permite limitar a un mínimo aceptable las naves espaciales y este tipo de parafernalia.

Los episodios están rodados con razonable destreza técnica. Nada que objetar.

Caracteres e interpretación

Aquí es donde las cosas empiezan a flaquear. Aunque interpretados por actores y actrices razonablemente competentes los caracteres principales no son demasiado atractivos. Los malos son demasiado obvios, los ni fu ni fa no llaman la atención, y los buenos son muy tópicos y con falta de rasmia. No he conseguido interesarme demasiado por lo que les pasaba a esta gente, y en algún episodio incluso me he desconectado un poco, perdiendo hasta cierto punto el hilo.

Impresión general

Creo que la idea era razonablemente buena, pero ha carecido de elementos significativamente distintivos, propios, que no parecieran tomados de otras series o películas. Y que ayuden a engancharse a la acción y los personajes que ya hemos dicho que eran obvios. Esta falta de alma propia, las múltiples sensaciones de déjà vu que presenta la serie le han restado mucha emoción. La serie quizá podría haber evolucionado hacia algo interesante. El cliffhanger final te deja algo intrigado… no mucho, pero algo… Da la sensación de que quizá lo emocionante está por llegar. Pero la serie no ha llegado funcionar lo suficientemente bien, y salvo que decidan hace algún episodio especial para cerrarla, nunca sabremos como acaba el tema.

Una pena. Sigo diciendo que desde que acabó Battlestar Galactica hemos andado un poco huérfanos de space operas. Que lo que ha ido surgiendo no ha dejado suficientemente satisfecho. Habrá que esperar otras ocasiones. O a que el Doctor vuelva por sus fueros dentro de algo más de un mes.

Recomendación musical

La palabra outcast viene a significar algo así como marginado, vagabundo, proscrito,… en inglés. El que ha sido excluido de una sociedad. Individuos de alguna forma aislados. Así me iré a las Empirean Isles de Herbie Hancock, que no sé si tienen mucho que ver, pero que están muy bien. La más conocida, Cantaloupe Island.

Troncos

Paisaje muy seco y con poca vegetación; donde hay agua, bosque bajo, sotos... como estos arbustos a orillas del Canal Imperial de Aragón en Zaragoza - Canon EOS 5D Mk.II, EF 70-210mm f/3.5-4.5 USM

[TV] Caprica; lo que parecía, lo que fue y lo que pudo ser

Televisión

Me ha costado. Mucho más de lo que yo pensaba. Pero al final he terminado de ver Caprica, el spin-off en forma de ‘precuela’ de la excelente Battlestar Galactica. Y de alguna forma, me lo he tenido que proponer. Un poco a la fuerza. Por cabezonería. Quién lo iba a pensar cuando se estrenó el capítulo piloto en forma de telefilm haya por la primavera del año 2009. Un episodio piloto que me pareció sumamente interesante y que prometía mucho. Estaba claro que no iba a ser la serie madre. Que iba a ser otra cosa. Pero había buenos intérpretes, líneas argumentales interesantes y muy desarrollables, ideas,…

Sin embargo, la serie ha muerto por inanición. Por que no han alimentado esas ideas, esos argumentos y esos personajes. Por que no han alimentado correctamente al público potencial. Y porque la política de emisión de la serie en origen ha sido caótica. hasta tal punto que nunca tuve claro cuándo y dónde emitieron los últimos 5 capítulos que he terminado de ver recientemente. En fin. Pasaré a comentar esta fallida serie de ciencia ficción… o lo que fuera.

Lo que parecía

Pues parecía que iba a ser un apasionante retrato de una sociedad en vísperas de una revolución tecnológica que la sacudiese y la cambiase de arriba a abajo, a través del proceso de desarrollo de los nuevos seres metálicos, los Cylones. Con paralelismos evidentes con la sociedad norteamericana y mundial actual, que se está viendo sacudida por nuevas inestabilidades asociadas al terrorismo o al resurgir de grupos religiosos o antidemocráticos, mientras que la tecnología, especialmente la relacionada con la información y su difusión, ha producido una globalización de la misma que cambia la forma que tenemos todos de funcionar. Parecía una oportunidad inmejorable para reflexionar sobre las revoluciones tecnológicas e industriales, sobre las debilidades de las sociedades y de los imperios, sobre la manipulación de las gentes, al mismo tiempo que podía ser muy entretenido siendo fiel al espíritu de la serie original. No a la forma, ya que cambiamos una space opera con todo lo de espectáculo que conlleva, por una intriga empresarial y social.

Lo que fue

Pues lo que fue se ha visto condicionada por la falta de éxito de la serie. Evidentemente, el arco argumental estaba planificado a largo plazo, motivo por el que se introdujeron numerosas líneas argumentales en la serie, con un sinnúmero de personajes, más o menos importantes o accesorios. Las guerras empresariales, los mundos virtuales, las mafias, el terrorismo, las disputas religiosas, los intereses políticos,… Especialmente, tras el primer parón, en una huida hacia adelante, se introducen nuevos elementos, que aumentan la complejidad de la historia, justo cuando todo indica que va a tener un recorrido limitado. Como consecuencia, aunque tiene momentos muy buenos, también adolece de cierta confusión e indefinición sobre le camino que pretende tomar. Evidentemente, queda al final lastrada por el apresuramiento para cerrar como pudieron la serie. El último capítulo, que sin el epílogo final, podía haber quedado en un buen final de temporada. Quizá sólo le hubiese faltado el cliffhanger de rigor. Pero hubo que terminar la serie y entonces se añadió…

Lo que pudo ser

En los cinco últimos minutos del último de los dieciocho capítulos está la esencia, o se nos cuenta lo que debió ser la serie, bien concebida como una única temporada, o bien con todas las que hubo. En esos últimos minutos vemos surgir al primer skin-job (pellejudo), que es lo que realmente interesaba, ya que el diseño y multiplicación de los cylones metálicos parecían fáciles de explicar. Justamente ese epílogo ejemplifica que las ideas estaban ahí, pero que la serie no ha estado bien planteada, concebida y tratada. Y no ha progresado. Como se le permitió a su serie madre. También es cierto que, tras la miniserie inicial, la primera temporada de Battlestar Galactica es un ejemplo de cómo enganchar a la gente con pequeñas joyas de 40 minutos que son varios de los episodios de aquella temporada, que se pueden ver con afición independientemente del arco argumental global. Esto ha faltado en los enrevesados episodios de Caprica.

Conclusión

Para muchos hay una sensación de pena. Sigo pensando que había mucho material para hacer una serie interesante, a la que lo único que hubiera faltado es el apoyo del público. Pero no ha sido posible. Y han abandonado. La apuesta era arriesgada. El cambio de tono y orientación podía producir la desafección de los aficionados de las aventuras espaciales. Y no atraer lo suficiente a otros públicos que rechazasen la serie al verla como de aventuras espaciales, aunque no lo fuera. La cuestión es que parece que hay borrón y cuenta nueva, y que la cuenta nueva está en volver a intentarlo con las aventuras de un joven Bill Adama durante la primera guerra cylon. Algo más en la línea de las aventuras y de la space-opera. Empiezo a ser escéptico con el resultado.

Recomendación musical

Tanto la música de la serie madre, Battlestar Galactica, como la de la secuela, o precuela, como lo quieran llamar, Caprica, son del compositor Bear McCreary, y no están mal para escuchar como música ambiente poco intrusiva. En Spotify podemos encontrar el tema principal de Caprica.

Conjunción

Selene y Venus se hacen compañía en los cielos de Zaragoza en el amanecer del primero de marzo de 2011 - Panasonic Lumix LX3

[TV] Encantadores estafadores, y sangrientos y lujuriosos vampiros

Televisión

Hace ya un par de meses que no comento nada de televisión. Y es que hay varias series interesantes que están en desarrollo pero todavía no terminan. Supongo que podría hacer comentarios de las que ya están en marcha y me están gustando. Pero me cuesta salir de mis rutinas. De comentar sólo las temporadas acabadas como un conjunto, para tener claro si realmente al final me han gustado o no. En cualquier caso, tengo dos temporadas de series televisivas para comentar. Una recién acabada. Otra ya hace un tiempo. Pero que se me había olvidado por completo. Eso da pistas sobre lo que me puede parecer. En fin. Para más detalles, a continuación.

Hustle, 7ª temporada

Son los timadores más elegantes, guapos y listos de la televisión. Con un regusto a series de antaño, también británicas como esta, este conjunto de estafadores que recorre Londres, y eventualmente el resto del Reino Unido, buscando primos a quienes descargar de su dinero, caen muy bien. Sus ‘primos’ son siempre avariciosos, antipáticos, tiranos,… vamos, que todo está montado para que el espectador desee que los timadores tengan éxito. Los timos son complejos, muy elaborados, y los guionistas siempre se guardan información que sueltan al final para que el espectador comprenda cómo ha sucedido todo a pesar de las apariencias…

En realidad, podemos concluir que se trata de una serie bastante tramposa. Pero sin embargo es muy agradable de ver. Los personajes caen realmente simpáticos, y con frecuencia hacen guiños de complicidad hacia la audiencia. Los episodios pasan rápidos y entretienen mucho. Y tiene la ventaja de muchas series británica. No cansa. Porque sus temporadas son de sólo 6 episodios.

En España, desconozco en qué canal la echan, lleva el absurdo nombre de La movida. Por lo demás, me parece muy recomendable teniendo en cuenta su carácter de mero entretenimiento.

De forma característica, son los ambiciosos hombres de la City londinense los 'primos' típicos de estos simpáticos y elegantes timadores - Fujifilm Finepix F10

True Blood, 3ª temporada

Hace ya muchos meses que terminó esta temporada. Y un par de meses largo que la terminé yo de ver a través de la televisión por satélite. En principio, iba a pasar. Pero me la empezaron a emitir a la hora de la cena los lunes y en alta definición, día y hora en que normalmente no tengo gran cosa que hacer, así que acabé viéndola. Bien. En su momento, su primera temporada me gustó por diversos motivos. Pero luego le he ido perdiendo el gusto. Es una serie cuyos guionistas han utilizado el recurso de la ‘huida hacia delante’ como forma de salir de sus atolladeros. A un exceso se responde con otro más gordo. Y si ya en la segunda temporada hubo unos cuantos, en la tercera, pues más. Cada vez más gore, unas cuantas dosis de sexo, y enredos demenciales. Nada que objetar a todo lo anterior. El problema es que los dos personajes protagonistas me empiezan a cansar. Y eso hace difícil sostener el interés por esta historia. No sé si seguiré con ella. Pero bueno… si no tienes otra cosa que hacer o ver…

Recomendación musical

Me gusta mucho el tema de los títulos de crédito de True Blood, el Bad Things de Jace Everett. Perteneciente al género country, a esa amalgama de géneros que se ha dado en llamar Americana Music, se adapta perfectamente a lo que en estos momentos considero que es lo mejor de la serie. Los dicho, los títulos de crédito.

Pinares

Los vampiros de True Blood son convencionales, y no pueden exponerse al sol como otros sucedáneos del tema que pululan por ahí, y sólo recorrern los bosques del sur profundo de los EE.UU. por la noche; así que no te los encontrarías en los pinares de Venecia en Zaragoza un día como el de la foto - Canon EOS 5D Mk.II, EF 70-210mm f/3,5-4,5 USM

[Música/teatro/TV] The Infernal Comedy

Arte, Música, Televisión

Estas últimas semanas, en Canal+ Xtra están programando diversas óperas. En representaciones que se pueden considerar de especial interés. Me las pongo a grabar, y cuando encuentro tiempo y motivación las veo. Hasta ahora llevaba dos; La Traviata y Turandot. Para mí, la ópera sigue siendo una asignatura pendiente. Sigue sin engancharme. Pero intento desasnarme un poco sobre el tema. Eso sí, en televisión de alta definición, que es mucho más bonito.

La semana pasada, al repasar la programación de los próximos días, vi que anunciaban un par más, Norma, que tengo pendiente, para no sé cuando porque son casi tres horas, y algo que no tenía ni idea de qué era que se llamaba The Infernal Comedy. Pues resulta que esto último no ha sido una ópera. Y me ha parecido interesante. Os lo cuento.

The Infernal Comedy (Confessions of a serial killer) es una obra escénica en la que participa un actor, John Malkovich, dos sopranos y una orquesta barroca, la orquesta de la Wiener Akademie, con instrumentos de época. En ella Malkovich representa a Johann «Jack» Unterweger, un asesino en serie que mató a un cierto número de prostitutas. Fue condenado en una primera ocasión en 1974 por asesinato, pero fue liberado aduciéndose su total recuperación. En los siguientes meses tras su liberación, mató a la mayor parte de sus víctimas en su Austria natal y en otras partes del mundo. Fue nuevamente condenado a cadena perpetua sin posibilidad de redención, pero se ahorcó en su celda el día de la sentencia sin que la condena llegase a ser efectiva.

El actor, en una serie de monólogos entre los cuales intervienen la orquesta con distintas piezas musicales, así como las sopranos que representan a las víctimas, nos va relatando la vida y los posibles sentimientos del criminal, al mismo tiempo que emite una crítica a las circunstancias sociales que rodearon los crímenes. Todo ello en el marco de una supuesta presentación del libro con la biografía del criminal, que lleva el título de la representación.

Lo cierto es que el programa, perfectamente grabado para la televisión, con una calidad de imagen excelente y un sonido razonablemente bueno (las sopranos no siempre se escuchan bien) me ha parecido muy interesante. Y espero que sigan programando iniciativas de este tipo. Lo encuentro muy recomendable. Y más entretenido que las óperas convencionales.

Eso sí. Se emite sin doblajes, con los monólogos en inglés (con acento austriaco), y subtitulada al castellano. Muy bien. La emisión corresponde a la grabación de una de las representación ofrecida en julio de 2009 en el teatro Ronacher de Viena.

Recomendación musical

En un enlace anterior se puede acceder al repertorio de piezas musicales de la obra. Pero entre todas ellas, yo me quedo con un aria de Beethoven, que no pertenece a ninguna ópera, y que me ha gustado especialmente. Se trata de Ah, perfido, y el enlace que os pongo lleva a la interpretación que de esta aria hace Maria Callas.

Volksoper

Son numerosos los teatros dedicados a las artes escénicas y musicales en Viena; en la imagen, la Volksoper - Panasonic Lumix LX3

[Cine/TV] El discurso del rey; Upstairs, Downstairs (2010); y revisitando Lo que queda del día

Cine, Televisión

La tarde de este pasado día de Reyes la tuve relativamente relajada. Y por ello planificamos una tarde temática. En realidad no planificamos nada. Surgió. En primer lugar surgió la posibilidad de ir al cine aunque fuese a la improbable hora de las 5 de la tarde. A ver El discurso del rey (The King’s Speech). Luego ya enlazamos con terminar de ver la secuela que recientemente ha emitido la BBC de la mítica Upstairs Downstairs (Arriba y abajo). Y porqué no. Ya que estaba, volví a ver The Remains of the Day (Lo que queda del día), una interesante película que tiene ya unos años. Las tres se sitúan en el Reino Unido, en la década de los 30 del siglo XX, y sus argumentos tienen sus puntos de aproximación. Me saldré de forma habitual de comentar las películas y las series de televisión, y haré un comentario en paralelo de las tres. Y de alguna forma, complementan el ciclo de productos audiovisuales de las últimas semanas, que comenzó con Downton Abbey y siguió con Gosford Park.

Catedral de Wells

En Lo que queda del día, el mayordomo inicia un viaje hacia el oeste del país para reencontrarse con la antigua ama de llaves; quizá su recorrido le llevase a pasar por las cercanías de la catedral de Wells, en Somerset (Reino Unido) - Fujifilm Finepix F10 (composición de dos fotogramas)

Sinopsis

Si en 1993 James Ivory nos contaba como unos ingenuos nobles británicos caían hechizados por el embrujo de los nazis en The Remains of the Day, mientras un serio mayordomo (Anthony Hopkins) y una dinámica ama de llaves (Emma Thompson) vivían una nunca confesada historia de amor, constreñida por las convenciones sociales. Las otras dos producciones más modernas nos hablan de algunos de los acontecimientos de la época desde otros enfoques.

Así, en Upstairs Downstairs (2010), conoceremos como la antigua mansión en el exclusivo barrio de Belgravia se ve ocupada de nuevo por un joven y prometedor diplomático que se instala con su esposa y la hermana menor de ésta. Un nuevo grupo de servidores se formará, de los que sólo quedará en común con la antigua familia Rose (Jean Marsh), actualmente como ama de llaves. Pronto conoceremos como entre los personajes que visitarán la casa se encuentra Wallis Simpson, amante y futura esposa del todavía príncipe de Gales, que se verá obligado a abdicar como futuro Eduardo VIII, cuando se empeñe en contraer matrimonio con esta divorciada americana. Pero también aparecerá algunas siniestras visitas como el embajador alemán, Von Ribbentrop. Y asistiremos a cómo, mientras van sucediendo los pequeños dramas domésticos, las amenazadora sombra de los fascismos se cierne sobre el futuro de Europa y de los británicos. Termina la historia poco después de la sonora abdicación del futuro duque de Windsor.

Y mira tú por dónde, en El discurso del rey, dirigida por Tom Hooper, asistiremos a las tribulaciones del duque de York (Colin Firth) futuro rey Jorge VI, que animado por su esposa Isabel (Helena Bonham Carter), decide ir a un terapeuta del habla (Geoffrey Rush), con quien trabará una relación peculiar que acabará en amistad, mientras los dramas sucesorios mencionados en el párrafo anterior se producen, y sin comerlo ni beberlo acabará coronado y al frente (simbólico) de la nación en el comienzo de la Segunda Guerra Mundial.

Producción y realización

Nos encontramos con tres producciones de muy distinto tenor, aunque espléndidas en cuanto a medios y ambientación.

Mientras que en la película de 1993, los auténticos protagonistas son los sirvientes, sus dramas, sus sentimientos, magnificamente llevados por un director que no es especialmente santo de mi devoción. Que me resulta un poco,… no sé,… frío. Pero en esta ocasión su forma de realizar le viene al guante. La realización de la moderna película sin embargo tiene prácticamente un único fin, el lucimiento interpretativo de sus actores que, como comentaré más adelante, aprovechan sin lugar a dudas.

La producción televisiva es sin duda impecable, aunque quizá no acabe de enganchar emocionalmente como su antecesora de los años 70.

Belgravia Square

Belgravia Square es el corazón del barrio de Belgravia en Londres; barrio donde se situa la acción en la serie que hoy comentamos, y que está plagada de legaciones diplomáticas - Canon Digital Ixus 400

Interpretación

Excelente en los dos largometrajes, donde el peso dramático descansa sobre el trabajo de unos intérpretes en estado de gracia. Todos ellos suelen ser sólidos intérpretes en cualquier trabajo que realizan, pero en ambas películas están espléndidos.

En cuanto a la serie televisiva, sin duda estamos ante unas excelentes interpretaciones, aunque dada la naturaleza coral de la producción, y el propio lenguaje del medio televisivo, tienen un menor lucimiento.

Conclusión

De las tres producciones que he ido comentando, la que en estos momentos me gusta más es la más antigua. Es una película que he ido apreciando más con los años. Creo que ha envejecido muy bien, sobre todo por la excelente labor de sus dos protagonistas.

La película más actual presenta para mí un problema. Y es que las peripecias personales de la familia real británica a lo largo del siglo XX me interesa más bien poco. Mientras que una producción similar de hace unos años tenía el aliciente de que en cierta medida profundizaba en determinados acontecimientos políticos de la década de los 90, en la que ahora nos ocupa no profundiza en los acontecimientos sociopolíticos de la época. Así que se queda meramente como una producción bonita de ver, y que tiene como fin admirar el trabajo interpretativo de sus protagonistas. Pero aquí viene un nuevo problema. Ver esta película doblada al castellano es un crimen. Pero no hay ninguna copia en versión original en Zaragoza. Claro. Luego se quejan de la piratería. ¡!

La producción televisiva, si bien es entretenida, no acaba de alcanzar el nivel que las expectativas asociadas a su precursora levantaba. Y así, si la comparamos con la reciente Downton Abbey, creo que esta un paso por detrás. Pero se deja ver sin ningún problema. No está mal.

Calificación de El discurso del rey

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva:
****

Recomendación musical

En un podcast reciente de Jazz porque sí dedicado a Count Basie, hay varios temas muy interesantes, pero sugiero que se preste atención al último tema del programa, una versión de Low Life, que está realmente muy bien.

Guardias Coldstream

Pequeña formación de Guardias Coldstream, tradicionales guardias de la familia real en Buckingham Palace - Canon Digital Ixus 400

[TV] Oído canibal

Televisión

Esta vez traigo una novedad curiosa. Voy a comentar una serie de televisión española. Normalmente no las veo. Hace muchos años que no encuentro nada razonablemente decente. Hay varios motivos para ello. Quizás alguno salga a la luz más adelante. O no. Da igual. El caso es que estos días atrás he podido ver esta poco convencional serie, Oído canibal, producción de Canal Plus, emitida por su canal cultureta, Canal Plus Xtra HD.

Sinopsis

Un grupo de los denominados «hackers sociales» hace terapia de grupo para resolver sus sociopatías. Son gente que se obsesiona con conseguir información de otras personas para luego saber todo de ellas, suplantarlas u otras consideraciones. Así, tenemos a uno que se introduce en las cuentas de correo de sus víctimas, y a partir de ellas llega a inmiscuirse y a condicionar sus relaciones. Otra, se nutre de toda la información posible de otra persona, la cual anota en un cuaderno negro, se introduce en su casa y llega a suplantarla si llega el caso. Aquello otra, reparte propaganda a la salida del metro para seleccionar a sus objetivos, hombres con los que luego sigue un ritual sexual de tintes sado-masoquistas. Y una, se las ingenia para abrir las taquillas de los vestuarios y así saber todo lo que haga falta de sus víctimas potenciales.

Durante unas semanas seguimos las evoluciones de estas personas, así como de sus víctimas, de sus novios, amigos o familiares, o en su entorno laboral.

Producción y realización

Mucha cámara en mano, mucho plano subjetivo, montajes muy dinámicos, un aspecto documental, llevan a un producto muy distinto de lo que se ve habitualmente en las producciones de televisión nacional. Es adecuado para el objetivo que se busca, y se agradece que se aleje de los clichés habituales.

Interpretación

Actores y actrices poco conocidos, que no lo hacen mal,… sobre todo si tenemos en cuenta el pobre nivel interpretativo de la ficción televisiva española. Este es uno de los aspectos principales que me hace rechazar las series españolas. Malas interpretaciones, en las que mostrar enfado es hablar a gritos, o ser natural es decir muchos tacos y decir «o sea» y «vale». Creo que en esta ocasión apreciamos un esfuerzo notable para mejorar este panorama, aunque el resultado creo que es irregular. Lo cual es mejor que la mayoría de los casos.

Conclusión

No he terminado entusiasmado. Desde luego, para quienes por ahí han escrito que esto podría ser el comienzo de una «hbo» nacional,… pues no. Nada de eso. Pero se agradece el esfuerzo Y quien sabe. Con el tiempo…

Tocada por la estrella

Me pongo un poco "hacker social", o puñetero que se dice castizamente, y consigo que la anciana que pasea ante la basílica de San Antonio en Zaragoza, aparezca tocada por la estrella de Belén - Panasonic Lumix LX3

Cine y TV para Navidad; Blake Edwards, Coppola, Kubrick, Altman y el Doctor, entre otros

Cine, Televisión

Cuando llegan los días de las fiestas navideñas, cuando el frío suele apretar más en Zaragoza, apetece salir menos, en las tardes de los festivos donde tampoco hay muchos sitios donde ir, suelo aprovechar para ver películas de otro tiempo. Algunas de ellas las he visto un sin fin de veces, como Casablanca, a la que dediqué una tarde hace unos días ya. O Gone with the Wind (Lo que el viento se llevó), que suele caer más hacia Año Nuevo o Reyes. Pero otras son un repaso a películas que me gustan pero he visto sólo en alguna ocasión, o películas a las que quiero dar una oportunidad. También este año está matizado porque la situación familiar ha hecho que haya renunciado a alguna actividad social. Estoy algo cansado. Lo que ha favorecido que me apeteciese sentarme en mi butaca favorita a ver buen cine.

Un listado de lo visto en estos últimos días:

Blake Edwards: Recientemente fallecido, diversas cadenas han programado películas suyas como homenaje. Y yo decidí grabar para ver en estos días Experiment in Terror (Chantaje contra una mujer). Creo que la había visto una vez, hace bastante tiempo. Pero no me acordaba mucho. Bueno. Pues me ha gustado un montón. Por muchas cosas. Pero destacaré tres. Lee Remick estaba absolutamente sensacional, tanto como actriz como por guapa. La cinematografía en blanco y negro, con unas iluminación maravillosa firmada por Philip Lathrop, recomendable para todos quienes amen la fotografía. La estupenda música de Henri Mancini.

Francis Ford Coppola: Hace poco leí un artículo en el que alguien, una vez más, ponía por las nubes el Dracula del director italoamericano. Así que decidí darle una oportunidad… Pues nada. Que no me engancha. No le pillo el truco a esta película. Acaba aburriéndome. Más larga que un día sin pan. Y encima no puedo quitarme de encima el prejuicio que tengo hacia la Ryder y el Reeves. Uiggg… Ni ver a la Bellucci en tetas sirve como aliciente.

Stanley Kubrick: Sin embargo cada vez me alucina y me admira más la acidez critica del maestro en Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb (¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú). Y qué actual me parece todavía en según que cosas. Nadie debería dejar de verla.

Robert Altman: Hace unos días mencionaba Gosford Park en la entrada que dediqué a la serie de televisión Downton Abbey. Si bien la filmografía de este director es algo irregular, reconozco que hay algunas de sus películas que me parecen imprescindibles. Y que maestría para manejar los repartos corales. O para dar protagonismo a quien no parece tenerlo. Indudablemente, los actores que interpreta a los de «arriba» están estupendos. Pero los de «abajo» están insuperables. Echad un vistazo al reparto en IMDb, y veréis que colección de ilustres de todas las edades. Cada vez me gusta más.

Pero no todo va a ser cine en estos días. Y también me he merendado el especial de navidad de Doctor Who. Inspirado en A Christmas Carol (Un cuento de Navidad) de Dickens, cuyo título adopta aunque contando una historia distinta, nos traslada como de costumbre a un mundo de fantasía apto para todos los públicos, con una aventura amable aunque con un tono dramático siempre. Claramente orientada a los críos, no dejará de entretener a los adultos que se dejen llevar por una fantasía bien realizada. Lo mejor, que volvemos a ver a Amy Pond (Karen Gillan) con el disfraz de policía con el que la conocimos hace unos meses en el primer episodio de la quinta temporada de la nueva época del Doctor. Lo peor, que Amy Pond (Karen Gillan) hace un papel secundario en esta historia y sale poco… para mi gusto.

Así que ya tenéis algunas recomendaciones para conseguir que por «la caja tonta» salgan contenidos que contraríen ese ominoso apelativo.

Recomendación musical:

Cómo no,… el tema principal de Experiment in Terror de Henry Mancini. Aunque también el tema de Dr. Strangelove…, basado en la canción popular de la Guerra Civil de los Estados Unidos When Johnny Comes Marching Home. Este tema también ha salido en otras películas bien conocidas como Stalag 17 (Traidor en el infierno) o Antz (Hormigaz), entre otras.

Puente del Parque Grande

El puente sobre el río Huerva que sirve de acceso al Parque Grande de Zaragoza; un camino que estoy haciendo en estos días más de lo que me gustaría - Canon EOS 5D Mk.II, EF 50/1,8