[TV] Cosas de series; tristeza galáctica, tristeza renacentistas y alegrías detectivescas en la campiña británica

Televisión

Los comentarios de las series de esta semana arrastran la tristeza de las expectativas altas que se ven muy defraudadas. Tal cosa ha sucedido en dos de las series que comento. Y apenas encuentro paliativo en que de la tercera de las series no esperaba nada de particular, y ha resultado entretenida.

The acolyte es la enésima serie que amplia el universo Star Wars de la mano de Disney. La colección de series que se han ido emitiendo en los últimos años han traído alegrías y tristezas. Pero en líneas generales, salvo alguna digna excepción como esta y esta, han sido más bien decepcionantes o muy decepcionantes. En esta ocasión, con un reparto aparentemente interesante, retrocedemos en la línea del tiempo a la época de la antigua república. Unas décadas antes del Episodio I de la saga estelar. Cuando se producen atentados contra algunos jedi por parte de quien parece ser una aprendiz que dejo el entrenamiento, un grupo va en su búsqueda. Pero las cosas son más complejas de lo que parece, y hay una hermana de la chica involucrada, una historia oculta del pasado que envenena las relaciones, y un posible señor del Sith acechando. En estos momentos ya digo que la serie me parece mala. Con un guion mal llevado, y con recursos argumentales que parece sacados de una serie barata de fantasía para relleno de un canal de entretenimiento. Una tristeza, para una saga que en un momento dado tuvo prestigio. Rechina hasta la banda sonora, que parece una mala copia de la de John Williams para el Episodio I, que no es de las mejores de la saga precisamente. Pero haré un comentario añadido.

La serie ha recibido muchas críticas negativas de los fanáticos más conservadores, y especialmente sexistas, de la saga. Determinadas líneas argumentales de la serie, asociadas a grupos de mujeres, han causado un rechazo visceral hacia la serie. He de decir que a mí no me molesta nada de eso. No estoy en esa postura en absoluto. Cualquier opción argumental, bien hecha, bien tratada, me parece bien, si tiene coherencia e interés. Mi problema con esta series es que se ha hecho mal. Que el desarrollo de la trama es simplón y mal llevado. Y especialmente me cabrea esto, porque da combustible a esos críticos cerriles y cenutrios. No estoy de acuerdo en los motivos por los que se quejan, pero no puedo defender cómo se han hecho las cosas. Como digo, una tristeza. Y con intérpretes que han mostrado su oficio en otros trabajos, y que lo hacen de pena en esta ocasión, véanse los casos de Lee Jung-jae, Dafne Keen o Carrie-Anne Moss. Pocas ganas me han quedado de seguir esta trama en un futuro.

Hace pocos meses me enteré que Netflix iba a estrenar una serie basada en el Decamerón de Giovanni Bocaccio. Muy oportuna después de la pandemia de Covid-19, porque el libro es una colección de relatos cortos, absolutamente maravillosos, variados e ingeniosos, algunos dramáticos, otros cómicos, no pocos pícaros con un tratamiento muy libre de las relaciones humanas y de la sexualidad, especialmente teniendo en cuenta que se escribió en el siglo XIV. En casa, mi madre compró un ejemplar en el Círculo de lectores, y lo fui leyendo durante la adolescencia, ya que mi madre confiaba en mi sesera a la hora de entender lo que allí se contaba, que en aquella época tenía dos rombos. Las gentes de la época entenderán la alusión. Así que me hacía ilusión la serie. Imaginé que en cada episodio irían adaptando algunos de los cien relatos, diez relatos por parte de cada uno de los diez jóvenes refugiados en una villa en la Toscana, durante la peste en Florencia, durante diez noches. Decamerón. Pero no. La serie The Decameron es una comedia negra desmadrada y paródica sobre un grupo de ridículos nobles florentinos en una villa toscana durante la peste, y donde se dan lugar una serie de situaciones absurdas totalmente alejadas de la elegancia y el tono con el que Bocaccio narró aquellas cien historias. Tras tres episodios, empecé el cuarto… y apagué la tele cabreado, porque me parece una falta de respeto a una de las obras más interesantes de la narrativa mundial. La mayor parte de las críticas ignoran la oportunidad perdida. No son tan negativas como mi punto de vista, pero no dejan de ser tibias. No ver.

Y finalmente, A good girl’s guide to murder. Cuando la vi llegar a Netflix, no le di mucha importancia porque parecía una más de las muchas series destinadas a adolescentes. Pero empecé a ver alguna crítica o algunos comentarios positivos, la serie parecía entrar entre las más vistas de la plataforma, que siendo sólo 6 episodios de alrededor de 40-45 minutos de duración, decidí darle una oportunidad. La serie sigue las andanzas de una adolescente, Pip (Emma Myers), que tiene que hacer su trabajo de final de bachillerato o algo así, con vistas a la entrada en la universidad. Pero desde cinco años atrás está con la mosca detrás de la oreja por el asesinato y desaparición de una joven del instituto, y por la acusación al novio de origen inmigrante que acabó suicidándose. Así que con la ayuda del hermano del suicida, decide hacer su trabajo sobre el asesinato, convirtiéndose en una insospechada detective, de aspecto inofensivo, generalmente bien vista por la pequeña comunidad de provincias inglesa, pero que acabará tocando las pelotas de todo Dios hasta que de con la clave del misterio. No es la octava maravilla de la televisión, es la típica serie de factura correcta y bien interpretada, producto de la BBC, que distribuye Netflix en el resto del mundo. Pero es entretenida, le coges simpatía a la joven Pip, que muestra simultáneamente perspicacia e ingenio con una considerablemente capacidad para meterse en líos por la ingenuidad con la que afronta las situaciones, resultado de haber vivido en un hogar feliz, tolerante, sin mayores conflictos, que le haga desconfiar del ser humano. Importante el buen trabajo del reparto en general, y de la protagonista, Myers, en particular. La recordaba de otra serie de corte adolescente y más fama.

[Fotos] Amanecer de finales de julio

Fotografía

El calor está siendo intenso en la canícula de este 2024. Canícula… término usado por los latinos refiriéndose a la época del año en la que se producía el orto helíaco de las estrellas de la constelación del Can Mayor, y en especial de su estrella principal, Sirio. Que conste que actualmente el orto helíaco de Sirio ya no se corresponde con la época que llamamos canícula, la cual podemos situar aproximadamente entre el 15 de julio y el 15 de agosto. Imaginaos en Roma en esa época del año, con humedad y calor elevado,… y sin aire acondicionado. Afortunadamente en Zaragoza la humedad no es alta… aunque cuando el aire es bochorno, y viene del este o sudeste con la humedad del Mediterráneo…

En esta época del año no apetece hacer ejercicio. Salvo que madrugues mucho, cuando la temperatura en el ambiente es la más baja y alejada del calor sofocante que se produce más adelante. Por eso, cuando el calor aprieta, aprovecho el momento en que me despierto para evitar que se me peguen las sábanas y salir a caminar un ratito. Hacia mediados de julio empecé a hacerlo. Y uno de los días, en los que aproveché también para hacer algunas fotografías de aves en el Ebro, también aproveché para probar una nueva película fotográfica, de la que os traigo algunos ejemplos en esta entrada.

Como de costumbre, las cuestiones técnicas fotográficas sobre esta nueva emulsión… o no tan nueva, sino modificada,… las encontraréis en la publicación de Substack acompañante. Aun me quedan algunos rollos más de esta película. Ya iréis viendo con el tiempo más ejemplos de ella.

[Cine] Wonderland (2024)

Cine

Wonderland (2024; 41/20240807)

Hoy vamos con un estreno directo en plataforma. En su país, Corea del Sur, fue estrenada directamente en salas de cine a principios de junio, con razonables resultados iniciales de taquilla, pero la distribución en el resto del mundo, excepto China, es de Netflix. Pero no fue esto lo que me atrajo de la película. Durante los peores momentos de la pandemia, cuando no podíamos ir al cine, me suscribí a Filmin una temporada con intención de ver películas de cine interesantes. Y en ese tiempo pude ver ver una película dirigida por el director de la de hoy, Kim Tae-yong, y protagonizada por Tang Wei, la estupenda actriz china cuya carrera se vio alterada por la dictadura de su país. Aquella película me gustó mucho. Ambos se casaron años más tarde, y por ello Wei Tang ha ido alternando su participación en películas chinas, pero también en películas surcoreanas. Pero creo que es la primera vez que vuelven a rodar juntos. Definitivamente es algo que me hizo mirar con buenos ojos el estreno de esta película de hoy, en cuyo reparto aparecen otros nombres y rostros habituales en las teleseries surcoreanas que veo los fines de semana. Eventualmente con buenos trabajos en ellas.

Por otro lado, algo de lo que ya soy consciente desde hace tiempo es que los surcoreanos copian si recato ni disimulo. Quizá no podamos acusarlos de plagio. Y tal vez, no lo sé, paguen o pidan permiso por usar algunas ideas. Pero vamos… copian… ¡lo que copian! Y la idea de esta película procede de una celebrada serie de Amazon Prime Video, bastante maja, de la que he visto dos temporadas, aunque ya no me animé a ver la tercera. Bueno… la empecé. Pero es eso que piensas que ya lo que te están contando no tiene tanto que ver con lo que te gustó inicialmente. La cuestión es que los avances en inteligencia artificial permiten que, a la muerte de una persona, o cuando está en coma profundo, recoger todas sus vivencias y personalidad, y subirlas a unos mundos de realidad virtual, permitiéndoles interactuar con sus allegados vivos. En este caso, una mujer china (Wei Tang) establecida en Corea del Sur fallece lamentando no habiendo pasado más tiempo con su hijo todavía pequeño, mientras lleva una vida alternativa como arquóloga. Una azafata (Bae Suzy) se comunica habitualmente con su novio (Park Bo-gum), que en su vida alternativa es astronauta en una estación espacial, en la realidad está en coma profundo por un accidente,… aunque… ¿qué pasará cuando despierte?. Una abuela malcría a su nieto fallecido, en una realidad alternativa en la que este está estudiando en Londres. Y estan los dos desarrolladores principales de la idea y el programa (Choi Woo-sik y Jung Yu-mi), con sus propios problemas.

Sobre el papel, y por ello no dudé en ver la película en cuanto la estrenaron, tenía todos los mimbres para ser potencialmente interesante. La producción está muy cuidada, con una buena fotografía, quizá demasiado aséptica, muy «de ciencia ficción». Y todo el mundo sale muy guapo. Pero… la superficialidad de la propuesta es terrorífica. Las situaciones familiares o románticas están totalmente estereotipadas, no hay ningún tipo de reflexión básica sobre lo que significa no aceptar la muerte, no asumir el duelo, no seguir hacia adelante. Se queda a un nivel elemental, casi anecdótico. Y aunque el reparto tiene una potencialidad indudable, queda tan desaprovechado, que las interpretaciones hacen agua por todas las partes, especialmente en aquellos personajes más pensados para complacer a un público que gusta de gente guapa en pantalla, famosos a los que están enganchados, pero cuya calidad depende mucho de que esté en el papel adecuado, con la dirección adecuada, y ajustados a sus limitaciones.

Por lo tanto, quizá por las expectativas elevadas que yo me había montado en mi cabeza, la cosa se queda… regular, regular. Una pena. Seguimos con una racha mala de películas estrenadas directamente en plataformas. Toda la retórica sobre internet como el futuro del cine queda desmontada por la comercialidad superficial de la mayor parte de las propuestas que nos ofrecen las plataformas de contenidos. Pero si la película tiene hasta el típico aviso de emplazamiento de producto, práctica de la que abusan hasta niveles risibles las producciones del país asiático. Una pena.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: **
Valoración subjetiva: **

[Libro] Suzuran – Aki Shimazaki

Literatura

En mayo de este 2024 fue publicado la quinta novela corta del quinteto Une clochette sans battant de la escritora japonesa radicada en Montreal, Canadá, y que ha venido desarrollando su carrera literaria como escritora en su idioma de adopción, el francés. Un clochette sans battant es su cuarto quinteto, su cuarto ciclo de cinco novelas cortas, que como de costumbre llevan como título los nombres en japonés de plantas o animales. Una vez publicada la novela que cerraba este ciclo, decidí que era el momento de afrontar la lectura del mismo. Y al igual que el año pasado, en el que decidí ir leyendo el tercer ciclo durante el verano, ese es también mi propósito para este año, leer los cinco relatos durante el verano. No de tirón, intercalando otros libros entre ellos, pero con la mirada puesta en finales de agosto o principios de septiembre como ficha de fin de su lectura.

La acción de la novela de hoy, y otras del ciclo, sucede en la ciudad de Matsue, y otras localidades próximas, en las costas del mar del Japón, al sur y el oeste de la isla de Honshu. No he estado por allí. Aunque tiene sus atracciones en su proximadad. Mar, el monte Daisen, las dunas de Tottori… No me importaría pasar por allí. De momento, uso fotos de Toyama, más al norte y al este, pero también en la costa del mar de Japón. Y ambas ciudades… tienen un castillo.

Suzuran, 鈴蘭 o スズラン, las especies botánicas y animales se escriben con frecuencia en katakana aunque exista una escritura con kanji posible, es la primera novela del ciclo, y el título hace referencia a los lirios del valle o muguetes, Convallaria majalis, una planta fundamentalmente europea, pero que fuera del subcontinente tiene una variedad aislada en el archipiélago japonés. Para este ciclo, del que ya he leído las tres primeras cortas, voy a hacer lo siguiente; a modo de presentación, comentaré hoy el primero de ellos, pero el resto los comentaré juntos, así como la impresión general del ciclo, en un entrada tras la lectura del último de ellos. Los estoy leyendo en el francés original. La editorial que actualmente tiene los derechos para su traducción al español es Tusquets. Pero desde que cogió los derechos de las obras de Aki Shimazaki se ha mostrado caótica a la hora de publicarlos. El segundo libro de este ciclo lo publicó hace unos años, antes de publicar los libros del tercer ciclo, L’ombre du chardon. En aquel momento no supe que no estaban respetando el orden de publicación, y lo leí, con el título Luna llena, que tampoco respeta el título original del libro. Ni en la decisión de usar palabras japonesas como ya he explicado, ni en el significado del título. Ese segundo libro, que ya reseñé, en el original en francés se titula Semi, セミ o 蝉, y significa cigarra. Por estas faltas de respeto a los originales, tomé la decisión de seguir leyendo la obra de Shimazaki en francés, lo cual no me general mayor problema.

En este nuevo ciclo, las relaciones familiares van a ser fundamentales. Por lo que, hasta el momento, los protagonistas de cada una de las novelas cortas que componen el quinteto son miembros de una misma familia. En la primera de ellas, Suzuran, nos serán presentados todos ellos, pero se centra en Anzu 杏子, una mujer en la mitad de su treintena, divorciada, con uno hijo de unos siete años, que se gana la vida como ceramista, ámbito en el que se ha ganado una cierta fama de artista consistente, elegante, y en el que va saliendo adelante. Pero prácticamente ha renunciado a las relaciones sentimentales con hombres después del fracaso de su matrimonio, cuando descubrió que su marido la engañaba. En la novela, se prepara para la llegada de la Golden Week u Ōgon Shūkan 黄金週間, una semana en la que coinciden varios festivos a principio de mayo, por lo que se suele aprovechar en el país para disfrutar de vacaciones y visitar a la familia. Su hermana Kyōko 京子, un par de años mayor, muy atractiva, y que vive en Tokio, ha anunciado su visita acompañada de su novio. Lo que ha sorprendido por su reticencia al matrimonio y su preferencia por relaciones seriadas con los hombres, pero sin compromiso. Como curiosidad, el nombre en kanji de la protagonista, 杏子, también se puede leer Kyōko. Los padres viven en una residencia por el Alzheimer de la madre, y tienen un hermano menor, casado y con hijos. Se reunirán. Pero en eso días, Anzu descubrirá algunas cosas del pasado, sobre su hermana y los hombre en la vida de Anzu, que la sorprenderán. Y sobretodo, nunca podría imaginar que fuese a hacer tan buenas migas con el novio de Kyōko. Pero muchas más sorpresas esperan a la familia a partir de ese momento.

La lectura de esta novela tuvo dos partes para mí. Una, hasta la mitad o así de la misma, en la que siendo de lectura fácil y amena, no me acababa de cuajar del todo. Sin embargo, a partir de cierto momento, el tono de la historia cambia, entrando en el terreno del melodrama familiar, lo cual es un terreno peligroso, minado, ya que es fácil pasarse y entrar en el folletín. Shimazaki lo evita, y al final consigue hacer una reflexión sobre las relaciones fraternales, sobre los contrastes de personalidad, sobre los hermanos o hermanas que viven a la sombra de otros, pero también sobre la capacidad de perdonar, y de aceptar lo que viene, con un sentido de solidaridad. Cómo aceptar lo correcto, cuando lo fácil sería romper y seguir cada uno con su vida. Quizá no sea el mejor relato de Shimazaki, pero está muy bien, y cumple perfectamente como entrante a este ciclo, en el que iremos conociendo las historias no contadas de las vidas de los miembros de la familia Nire 楡 (que tiene traducción, olmo).

[Fotos] Cuando las cosas van mal,… aun se puede hacer algo positivo

Fotografía

Hoy, a las seis de la mañana, tenía que haber cogido un tren a Tudela. Y después de pasear un rato por la ciudad navarra, haciendo fotos, probando un objetivo que me han prestado con opción a compra durante unas semanas y alguna otra cosa, me habrían recogido y hubiéramos ido a pasar el día a Fitero. Pero me he quedado dormido. Ajusté incorrectamente el despertador, hubiera sonado a las cinco y diez de la mañana del lunes, y al final me he despertado sobresaltado, con la sensación de que algo iba mal, diez minutos después de la salida del tren de la estación de Miraflores.

No me he vuelto a dormir. Consecuentemente malhumorado conmigo mismo, he desayunado algo, y he cogido el macuto fotográfico preparado la noche anterior. Cuando he salido de casa a las seis y media, ya clareaba el alba, pero faltaba más de media hora para el amanecer. Así que me he ido ha probar el objetivo con las primeras luces del día. Y viendo salir el sol donde me ha pillado. El comentario sobre el objetivo que he probado está en la correspondiente publicación de Substack.

Al final, he estado caminando durante tres horas, hasta que he cogido un autobús de vuelta en La Cartuja Baja poco después de las nueve y media de la mañana. A las diez y cuarto me estaba duchando. Y un par de horas más tarde me consolaba viendo que para esta tarde podía quedar con unos amigos a cenar algo y tomar unos chismes que tampoco está mal. El resto del día lo he pasado relajado en casa, protegido del calor por el aire acondicionado. Bendito invento.

[Cine] Longlegs (2024)

Sin categorizar

Longlegs (2024; 40/20240805)

Para mí, el acto de asistir a la sala de cine para ver esta película dirigida por Osgood Perkins, un director que hasta ahora se había movido en la mediocridad más absoluta por el repaso que he hecho a su filmografía, estuvo rodeado de una serie de circunstancias que no sé hasta que punto la opinión que voy a trasladar sea lo suficientemente ecuánime. Es ilusorio que cualquiera diga que emite una opinión objetiva sobre una película. Nuestras opiniones están sesgadas a priori por prejuicios inevitables, que se derivan de los valores que presiden nuestras vidas, la cultura en la que nos movemos, la educación que hemos recibido, formal o informal, o las experiencias previas, en las salas de cine o en otros medios artísticos o del mundo del espectáculo. Entre otras cosas que se os puedan ocurrir. Pero intento ser ecuánime. E cuando digo que quiero ser ecuánime, digo que pretendo que mi visualización de la película sea activa, participativa a cierto nivel, crítica, tanto si estoy predispuesto a favor como en contra, y dando siempre una oportunidad a la obra, siendo consciente que mis prejuicios pueden guiarme de forma equivocada. Y con este espíritu me dirigí el lunes pasado a ver una versión original subtitulada en español, aunque no necesité mucho los subtítulos, a las 16:30 de la tarde, después de salir de trabajar, en compañía de otras dos personas.

Y todo iba bien hasta que aproximadamente cuando llevaba 45 o 50 minutos de película empecé a sentirme mal. Me dolían las piernas, los brazos y la espalda, sentía un frío que no se justificaba por la excesiva potencia del aire acondicionado en la sala, como de costumbre en Zaragoza, salas siempre demasiado frías en verano y siempre demasiado cálidas en invierno, e incluso empecé a tiritar. Siendo médico como soy, mi diagnóstico de presunción fue «un escalofrío febril de probable origen infeccioso, viral en la mayor parte de las ocasiones». Cuando nos infectamos por un virus o una bacteria, el germen se multiplica en el órgano de entrada, y cuando alcanza un cierto nivel, pasa a la sangre, se produce una viremia o bacteriemia, y se desencadena un pico febril. La fiebre es un mecanismo de defensa del organismo ante la infección ya que puede detener o ralentizar la reproducción del germen. Pues eso es lo que pensé que me estaba pasando. Como había poca gente, me aparté de la gente que me acompañaba, me aislé, y a pesar del malestar, seguí viendo la película hasta el final. Cuando terminó, me cogí un taxi y me fui a casa… me puse el termómetro, no había fiebre, me tomé un ibuprofeno, tuve un episodio de sudoración profusa como si hubiera tenido fiebre, me sentí cansado, me fui pronto a dormir… y todo pasó en cinco horas. A las diez de la noche estaba durmiendo como un bendito y sin problemas. Ni idea de lo que me pasó en realidad.

La cuestión es si realmente pude apreciar o no las bondades o defectos de la película que vimos, y hasta que punto. Una película que se plantea en inicio dentro de caminos trillados. Un asesino en serie, una agente del FBI joven, relativamente bisoña, con un compañero veterano y simpático (Blair Underwood), y una ambientación fría, agobiante, con primeros planos en contrapicado con grandes angulares, y cámara subjetiva situándose en el punto de vista del personaje, con frecuencia. La joven agente (Maika Monroe), rarita, con traumas no bien definidos a cuestas, y una relación rara con su madre (Alicia Witt). La trama va derivando poco a poco hacia el satanismo, incluso con toques sobrenaturales, y poco a poco va apareciendo en pantalla un extraño personaje, el principal sospechoso, un irreconocible, en su caracterización, Nicolas Cage.

En primer lugar, los derivados de The silence of the lambs a veces me gustan y a veces no. Es un género que ni me entusiasma ni lo rechazo. Si está bien hecha, fenomenal, y si está mal hecha, mala suerte. La película que nos ocupa… está razonablemente bien hecha. No tan maravillosa como lo que he leído en algunos críticos y comentaristas, pero sí, está bien hecha. Con oficio y con cierta personalidad. Y también está bien interpretada. Bueno, la excesiva caracterización de Cage y su histrionismo al actuar no son de mi gusto a pesar de las alabanzas que recibe de algunos. Y la actriz protagonista no acaba de convencerme del todo a la hora de expresar sus angustias… pero no está mal. Pero el satanismo sobrenatural y estas cosas,… me cuesta más aceptarlas. En estos géneros me resulta muy difícil entrar en eso que se llama la suspensión voluntaria de la incredulidad. Soy demasiado incrédulo ante este tipo de fantasía. Porque el terror sobrenatural no deja de ser un subgénero de la fantasía, asociado o no al crimen. Cuando la fantasía es franca, cuando se crea un mundo realmente distinto, entro muy fácilmente en ella. El realismo mágico, el realismo fantástico, especialmente en literatura, también es un género en el que entro con facilidad. Estas películas de terror satánico no dejarían de ser una forma de realismo mágico. En un universo que parece el nuestro, surge algo de carácter fantástico, sobrenatural. Pero no suelo poder con ello.

El caso es que me desligué emocionalmente de la película en el momento en que los aspectos fantásticos de la película aparecieron. El problema es que también coincidió con mi malestar físico. ¿Influyó este en ese desenganche del filme o este hubiera sucedido igualmente de todos modos? No lo puedo asegurar con rotundidad. Creo que, por experiencias previas en los últimos años, no muy frecuentes, porque es un género que no frecuento, sí se hubiera producido. Pero si he de ser sincero y ecuánime, no puedo dejar de lado la hipótesis de que el malestar físico que sufrí influya en una opinión más fría que tibia hacia esta película. Mi valoración subjetiva son esas dos magras estrellas. Que normalmente se interpretarían como un suspenso. Pero como podréis leer si seguís el enlace a la interpretación que hay que hacer de ese sistema de estrellas, veréis que los defino como «Es una película que me parece floja, o bien, que sólo puede ser atractiva para los amantes del género al que pertenece. …» Es decir, no debéis interpretar que la considero una película mala o regular. Es que no me interesó. Por lo tanto, si el género os gusta, puede que la consideréis una buena película. A vosotros os toca decidir. ¿Creéis que soy ecuánime en mis opiniones?

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: **

[TV] Cosas de series; los dramas/comedias coreanos… ¿en horas bajas?

Televisión

O me estoy cansando del género, o ha habido un bajón en el potencial interés que este placer culpable televisivo me suscitaba. Hay que considerar que la mayor parte de los k-dramas que veo están en Netflix, sean producción propia, sean de distribución exclusiva internacional por la plataforma fuera de su país de origen, o sea series anteriores de los que adquiere sus derechos de emisión durante un tiempo. Pero también, va aumentando la oferta de estos en Amazon Prime Video. Entre el año 2021 y 2023 observé que no pocos de ellos dejaban de estar en la categoría de placer culpable, que tenían virtudes propias que los hacían recomendables. Pero en lo que va de año apenas he encontrado series surcoreanas que me hayan dejado esta impresión positiva. Si me lo paso bien es a pesar de sus defectos. Y dado que las situaciones y los argumentos de estas series son muy repetitivos, algún día tengo que comentar sobre eso, puede ser que me esté cansando de ellos. No obstante, sigue siendo lo que veo en los fines de semana. Hoy traigo dos. Las dos vistas en Amazon Prime Video.

Nal Nogyeoju-o [날 녹여주오, derríteme], en inglés Melting me softly y en castellano Derritiéndome suavemente, es la típica comedia romántica con un giro de ciencia ficción. Como de costumbre, se establece un romance improbable entre dos personas de entornos muy distintos. Él (Ji Chang-wook), un productor y presentador televisivo de éxito, ella (Won Jin-ah), una especialista que participa en sus programas. Todo ello en 1999. Y deciden hacer un programa sobre la hibernación de personas a temperaturas extremadamente bajas. Un experimento de 24 horas de duración. Pero un atentado contra el científico que lo realiza les lleva a estar hibernados 20 años. Cuando despierten todo habrá cambiado, y además su fisiología a cambiado y corren el riesgo de morir si su temperatura corporal supera los 33 ºC. Y están los malos. Y los que los traicionaron no rescatándolos 20 años atrás. Y el romance. Y las familias. Es entretenida. Pero no especial. Como muchas de estas series, se sostiene por la buena química y el buen trabajo de sus intérpretes. Como muchas de ellas, también, 16 episodios son demasiados.

Ildangbaekjipsa [일당백집사, no tengo clara la traducción, asistente temporal o asistente por horas], que en inglés es May I help you? y castellano ¿Podemos ayudar?. En un tono más de drama romántico sobrenatural, aunque tenga sus alivios cómicos, nos cuenta el encuentro y el romance entre dos personas que cargan con sus traumas. El (Han Dong-hee), un asistente de alquiler que trabaja en la empresa que monta su tío, es un médico que tras la muerte de su hermano pequeño en un accidente de tráfico, un niño todavía, abandona la profesión y carga con un duelo mal llevado. Ella (Lee Hyeri) es una joven huérfana de madre, que murió en un incendio, criada por su padre que la adora, que entra a trabajar en una funeraria, porque está desorientada en la vida, y que descubre con horror que cada vez que toca a un cadáver para prepararlo, este cobra vida antes de pasar al otro mundo, y le piden favores, últimas voluntades. Pronto sus caminos se encontrarán, al principio con antagonismo, pero finalmente irán acercándose y… ya os supondréis. De fondo, resolver lo que le sucedió al niño y el porqué de los poderes de ella. La serie carga con algunos lastres, aunque está bien valorada en su país de origen. Tiene elementos incomprensibles para un europeo, porque en nuestra cultura no hay prejuicios hacia las personas que trabajan en una funeraria. En el Asia oriental, sí que hay prejuicios culturales hacia determinadas profesiones. Sin tener esto en cuenta, hay situaciones que resultan totalmente absurdas. Otra cuestión es que la chica protagonista, una cantante que se apunta a actriz, a pesar de que es indudablemente muy guapa, sin ser un clon de otras como sucede muchas veces, no es muy buena actriz. Aunque no es catastrófica ni mucho menos, su interpretación, un tanto plana, y dado que es la protagonista principal, lastra no poco la serie.

[Libro] Starter villain – John Scalzi

Literatura

Después de la divertidísima e ingeniosa aventura en un mundo paralelo donde viven los kaijū, y del interesante inicio de su trilogía sobre un imperio espacial plutocrático en crisis, me quedé con ganas de leer más cosas de John Scalzi. Un autor que, con esos dos libros, me divirtió bastante. Por eso, cuando encontré de oferta la versión electrónica de la historia que traigo hoy, no lo dudé y lo compré para leerlo en cuanto encontrase un momento. Lo cual sucedió hace ya dos meses, en las primeras semanas de junio. Llevo mucho retraso en esto de comentar libros. Y es que últimamente he encontrado una rutina adecuada para ir leyendo con ritmo todos los días. Además de que me han tocado en suerte o me han interesado algunos libros que son breves en su concepción.

Es inevitable leer esta aventura en una clave que no sea la de la parodia o sátira. Más bien… parodia. Un mediocre periodista que, tras la crisis de los medios de comunicación por internet, se gana la vida como profesor sustituto de instituto, y mal vive en el caserón familiar, acosado por sus medio hermanos que lo quieren echar para vender la propiedad, se convierte en el albacea y heredero de su tío, el hermano de su madre fallecida mucho tiempo atrás. Pero lo que el pensaba que era un más o menos lucrativo negocio de estacionamientos, es una tapadera para asuntos mucho más turbios. Lo cual puede comprobar cuando al funeral de su tío sólo acuden individuos mal encarados que sólo quieren asegurarse de que está muerto… incluso apuñalando el cadáver por si acaso. Tras un intento de asesinato con una bomba y el incendio de su casa, arrastrado por una colaboradora de su tío, iniciará su carrera como villano de los negocios, miembro de un cártel de desaprensivos empresarios mafiosos de todos el mundo que pretenden controlar el mundo desde la clandestinidad, y contando con empresas normales como tapaderas.

Una parte de las aventuras que relata la novela de hoy transcurren en un hotel de lujo a orillas del lago de Como… así que… Tengo que volver al lago de Como. Las fotos que tengo del lugar son un poco flojas.

Como en las anteriores novelas de Scalzi, esta, que incluye elementos de ciencia ficción, con gatos y delfines inteligentes, lo cual aviso si alguien ver la cubierta de la novela con la figura de una gato trajeado, hay una mezcla de aventura, de humor y de crítica social, esta vez encaminada al mundo de los grandes empresarios y de los grandes cárteles que influyen las decisiones de las autoridades políticas y financieras. Pero con ese punto de parodia que podemos extraer del mundo del cine, en el que estos villanos todopoderosos tienen islas secretas, se reúnen en hoteles de lujo, controlan satélites artificiales y mantienen ejércitos de sicarios y guardaespaldas.

No tiene la brillantez conceptual de las dos primeras novelas que leí del autor, especialmente la de los kaijū, y no siempre mantiene la misma regularidad en el ritmo de la narración. Pero sigue siendo una lectura muy entretenida, bastante adecuada para un relax en la época veraniega, y con elementos aquí y allí que extraerán frecuentemente la sonrisa del lector, e incluso alguno pequeña carcajada. O sea que bien. Recomendable. Leído en inglés porque no me consta que exista versión en castellano… y porque es lo que me apareció en oferta. Creo que es la última novela escrita por el autor, o sea que hasta que llegue la traducción al castellano… si llega… Y bueno. Ya comentaré pronto que algunas de las traducciones de estas novelas en los últimos tiempos dejan que desear. Cuando llegue, no tardando mucho, el comentario de la segunda entrega de aventuras imperiales, ya lo mencionaré con más calma. Y otra cosa… yo creo que Scalzi está esperando que alguien le empiece a llamar para adaptar sus novelas al cine. La estructura de esta claramente está pensada para adaptarla a la gran pantalla.

[Fotos] Sacudirse la desmotivación veraniega para hacer fotos

Sin categorizar

Lo reconozco. El verano es mi época menos preferida para fotografiar. Especialmente esa fotografía de paisaje urbano y suburbano que me gusta hacer, mientras camino haciendo kilómetros, combinando el deseo de fotografiar con la necesidad de hacer un ejercicio razonablemente cardiosaludable. Pero en verano hace calor… mucho mucho calor últimamente,… y la luz es dura y antipática.

Ya he comentado en alguna ocasión que, cuando consigo la motivación necesaria, me levanto muy prontito, para salir a la calle en los fines de semana cuando apenas ha amanecido, o para ver amanecer. Momentos en los que la luz es mucho mejor que en el resto del día, y las temperaturas son civilizadas. Pero cuando estoy cansado de la semana y consigo conciliar el sueño con cierta profundidad… pues algo que no siempre me sale.

El tener que comprobar hasta que punto es utilizable el fotómetro incorporado de mi nueva Pentax Spotmatic me sirvió para sacudirme un tanto la pereza y la desmotivación. Las características técnicas de las fotografías las he publicado en Substack, como viene siendo habitual desde hace unos meses. Aquí os dejo alguna de las fotos.

[Cine] The Ministry of Ungentlemanly Warfare (2024)

Cine

The Ministry of Ungentlemanly Warfare (2023; 39/20240731)

Con los bajones de la cartelera de verano, más lo calores asociados a la época, hay poca motivación para ir a las salas de cine. Esta tarde hemos ido a una sesión temprana de una de las pocas películas que mueven un poco a ello. Ya comentaré. El caso es que eché un vistazo a los estrenos de las plataformas de contenido en internet por ver si… Y mira que cada vez soy más escéptico, más bien pesimista, con la calidad de sus películas. El caso es que vi dos posibilidades para esta semana. Una la vi el miércoles, que es la que comento hoy, en Amazon Prime Video, y la otra ayer, en Netflix, pero todavía no tengo claro si la he de considerar un estreno admisible en estas publicaciones o no. Mucha gente dice que la estupenda versión de Godzilla que tan gratamente sorprendió hace unos meses se convierte en una película distinta cuando le quitas el color. Bueno, es algo más que quitarle el color… Ya lo comentaré. Como estreno o como otra cosa, pero ya lo comentaré.

La película tiene una aventurilla bastante prescindible en el contexto de la película que transcurre en la isla de la Palma… pues pondremos fotos de La Palma.

El caso es que el miércoles pasado me acomodé en el sofá de casa para ver algo que pensaba que ya estaba periclitado. Un género muy popular cuando yo era un crío, y en general en las décadas que siguieron a la Segunda Guerra Mundial, era el cine de comandos. Los comandos eran el equivalente actual de las fuerzas de operaciones especiales. Y su impacto en el desarrollo de la guerra mundial ha sido objeto de cierto debate. Desde los que opinan que fue fundamental hasta quienes aseguran que los actos de sabotaje tuvieron un alcance pequeño. La recogida de información de inteligencia sí que sería importante, y cierta labor de grupos de resistencia también, pero los famosos comandos… Bueno… mi conocimiento no da más que para saber que hay diferencias de opiniones. Lo que sí es cierto es que con el tiempo fueron un elemento de propaganda importante… cuando sus misiones iban bien. Que Mussolini fuera o no liberado del Gran Sasso tuvo una importancia escasa en el desarrollo de la guerra. Pero el impacto propagandístico en la Italia ocupada por los alemanes no fue desdeñable para controlar a las poblaciones, y para la percepción de la situación de Italia en el conflicto.

En la película se habla de una de las acciones de operaciones especiales que organizaron los británicos, Operación Postmaster, en un momento que en el filme se narra como muy difícil para su posición contra los alemanes. Lo cierto es que en enero de 1942 lo peor del acoso aéreo alemán contra territorio británico había pasado, los Estados Unidos ya estaban en guerra con Alemania y de lo que se trataba era de mejorar la seguridad de los transportes de tropas y materiales a través del Atlántico. El impacto real sobre la logística de los submarinos alemanes de la acción probablemente fuese mucho menor que lo que en la película. Y dado que la acción se desarrolló de forma clandestina en las colonias españolas en África, sí que sirvió de mensaje del gobierno británico a otros países, más o menos neutrales, de que no se iban a parar en consideraciones sobre la legalidad de las acciones en una guerra muy compleja y con escaso aprecio a la legalidad por parte del otro bando. Como decía antes, en estas acciones era más importante la inteligencia y la propaganda que el impacto material real de las mismas. Además afianzó la estructura de operaciones especiales en la cúpula política y militar británica.

La película tiene poco aprecio por la verdad histórica. Se toma la cosa con cierta frivolidad. En contra de la tendencia actual del cine bélico, a favor de un mayor realismo y rigor, y casi siempre un cierto toque antibelicista, la película recupera los viejos clichés de los «buenos» que siempre aciertan y siempre se escapan de las malas situaciones sin despeinarse, frente a los «malos» que son incapaces de acertar a un elefante en un pasillo, que mueren por docenas, que son muy torpes y muy tontos porque caen en las añagazas de los «buenos». Hay una chica, que está muy buenorra, una malo muy malo… y bueno, los tópicos de otros tiempos donde la propaganda sobre estas cosas era como era.

Con una factura razonablemente bien hecha pero carente de realismo, y unas interpretaciones funcionales, esto es cine de otro tiempo, pero no necesariamente del que añorásemos. Creo que este tipo de aventuras cada vez tienen menos sentido. Bien es cierto que puede cumplir con su función de entretenimiento palomitero. Pero poco más. Desconozco si este tipo de películas volverán o si es una de estas películas que producen las plataformas de contenidos para aumentar el fondo propio, con la esperanza de que, si no atraen suscriptores, por lo menos que los fijen. Dirigido por un Guy Ritchie en horas mediocres, protagonizada por un Henry Cavill en un trabajo alimenticio, y que tampoco parece que tenga muy claro qué quiere ser de mayor, y con un florero, que pretende tener personalidad, pero se dedica a lucir palmito, una Eiza González, a la que todavía no veo mucho como buena actriz, y muy encasillada en la acción y derivados, aunque cumple. Y un montón más de gente, como es habitual en estas películas, todos con personajes estereotipados, sin más profundidad ni interés. Sinceramente, no es especialmente recomendable, aunque habrá quien se entretenga con ella.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: **

[Recomendaciones fotográficas] Kusama, el brutalismo y los fotógrafos de Youtube

Arte, Fotografía

Yayoi Kusama no es fotógrafa. Pintura, escultura, instalaciones, performances,… una artista contemporánea muy polifacética, emparentada con el pop-art, aunque no exactamente, ya que muchas de sus obras tienen fuertes componentes de psicodelia. Desde que conocí su obra en un viaje a Estocolmo hace ya unos cuantos años, en una exposición del Moderna Museet, me ha llamado la atención. Especialmente sus habitaciones Espejo/infinito, en el que te pierdes entre los puntos de luz que se extiende reflejados hasta más allá de la percepción visual a tu alrededor. Pero la fotografía ha sido importante. Especialmente para reflejar sus instalaciones más efímeras y sus performances, algunas de las cuales la lanzaron a la fama hace décadas en Nueva York. Por eso, cuando hablaron de ella en Art Dogs hace unos días, decidí hablar de ella en esta recomendaciones semanales. Nació en Matsumoto, ciudad que visité en el mes de mayo, y que reflejo en las fotos de esta entrada.

El brutalismo es un estilo arquitectónico que a la vez me fascina y me horroriza. Con frecuencia asociado a los regímenes autoritarios del siglo XX, también se ha prodigado entre las democracias liberales, pero siempre, en mi humilde opinión, asociado a sus peores caras. De alguna forma. En los correos de Photosnack de esta semana apareció la recomendación del fotógrafo británico Jamie McGregor Smith (Instagram). Fundamentalmente, por sus retratos. Pero a mi sus retratos, todos de gente muy pija, o por lo menos con esa apariencia, no me han interesado. Lo que me ha fascinado es sus diversas series destinadas al brutalismo, a la arquitectura con cemento y hormigón, o con hierros. Incluso sus paisajes tienen fuerte componente de paisajes alterados por el ser humano. Para dedicar mucho rato a contemplar su obra.

Hubo un momento, hace siete u ocho años, por decir un cifra, en el que había muchos fotógrafos contando cosas interesantes en Youtube. Y empecé a seguir a unos cuantos de ellos, y aprendí unas cuantas cosas y reflexioné sobre otras. Bien. Pero. En estos momentos, la mayor parte de ellos, en un intento desesperado por vivir del medio más que de la fotografía propiamente dicha, han hecho derivas horribles hacia la publicidad encubierta en mayor o menor medida de las marcas, o hacia un cierto sensacionalismo y sentido del espectáculo a costa de la profundidad y el interés en sus contenido. Por ejemplo, el estridente tono de Thomas Heaton (Youtube) en su dos semanas de cazador de tormentas en el Medio Oeste americano dista mucho del pausado relato de sus logros y fracasos en la fotografía de paisaje que disfrutábamos cuando era mucho menos conocido. Y no es el peor ejemplo que podría mencionar, ni mucho menos.

Pero hay otros que mantienen su tono de forma calmada y reflexiva. Desde hace unas semanas voy siguiendo y recuperando los videos de Shane Dignum (Youtube), fotógrafo de paisaje, con cámara para película de gran formato. Habitualmente 20 x 25 cm, aunque le he visto ya usar otros formatos. Con paisajes más sobrios que los de muchos «fotógrafos de internet o Youtube», pero más significativos, en realidad es más inspirador para el fotógrafo aficionado común ya que invita a encontrar el motivo en escenarios o circunstancias muy diversas. Y es que, en realidad, también él es un aficionado, ya que su profesión es la de ebanista y diseñador de mobiliario. Y también lo encontramos como miembro del Directors Guild of America, el gremio de directores de cine y televisión de los Estados Unidos.

Me lo paso muy bien con Nick Carver (Youtube). Un tipo simpático, que también suele usar cámara de gran formato. Generalmente en formatos panorámicos de 6 x 17 mm, aunque no exclusivamente. Fotografía el paisaje urbano y hace frecuentes excursiones al desierto próximo al sur de California durante reside. Y cuando le propusieron una colaboración con una oficina de turismo andaluza, aparte del trabajo que hizo para ellos, no perdió el tiempo e hizo sus fotografías más personales, y con frecuencia más interesantes. Lo bueno de Carver es que tiene humor del bueno. Un humor cordial con todo el mundo y autocrítico con sí mismo, que impregna sus vídeos y los hace muy entretenidos de ver. También aprendes mucho con él.

Y en el último vídeo que he visto de Carver conocí a otro fotógrafo. Brasileño. El vídeo hablaba de una estancia por vacaciones o asueto en Yosemite. Con un amigo, Sergio Buss (Instagram), el fotógrafo del que os quería hablar. Lo que me llamó la atención es que Carver ponía fotografías tanto suyas como de Buss, que no parece tener canal en Youtube. Y añadía que envidiaba la libertad y la creatividad con la que afrontaba el majestuoso paisaje del conocido parque nacional. Incluso con una Holga, de la que mostró alguna foto muy interesante. Dos visiones fotográficas muy distintas del mismo lugar. Por lo que he podido comprobar, Buss no es fotógrafo de paisaje o naturaleza, utiliza habitualmente también película fotográfica, formato medio, y su mirada se dirige a las personas, entre le retrato y el reportaje. Me gustó el estilo desenfadado y auténtico de sus fotografías. Me dio mucha envidia.

[Libros] Algunos cómics; Dandadan, Saga y las memorias Osamu Tezuka

Literatura

Como llevo acumulados muchos libros sin comentar, voy a meter en una misma entrada los últimos libros de historietas, cómics, relatos gráficos o como queráis llamarlos. Son diversos, pero bueno. Ya va bien.

En primer lugar, el volumen 11 de Saga. Mi aventura espacial favorita de estos momentos, y una de mis favoritas de todos los tiempos. Las aventuras de Hazel y su familia por sobrevivir en una galaxia estúpidamente en guerra entre las gentes de su madre y las de su padre. Como siempre, sigue manteniendo su tono entre la aventura con humor y la amargura. Con una Hazel que va creciendo, pero todavía apenas una niña, y un complejo familiar y amistades muy desestructurado, pero más sólido de lo que parece. Las aventuras que nos traen Brian K. Vaughan a la escritura y Fiona Staples a la ilustración me siguen pareciendo un enorme monumento a la imaginación, a la aventura, y una precisa denuncia a la guerra y a todas esas gentes con el poder de hacer más felices a las gentes, pero que lo que hacen es arruinarlas y hacer la vida más mísera. Lo que otras grandes «sagas» como Star Wars, Star Trek y otras podrían haber sido si hubiesen sabido evolucionar y profundizar en los mensajes implícitos inicialmente en sus producciones destinadas al entretenimiento. Pero que nadie, ni siquiera su fans, han permitido nunca que crezcan, progresen y sirvan a causas más interesantes. Y ya sólo quedan siete volúmenes para terminar. Lo cual será en algún momento entre 2030 y 2031, salvo algún retraso, como el de este último volumen. Normalmente las traducciones en castellano salían en otoño, pero la traducción de este último salió en abril de este año. Con retraso de varios meses, no con adelanto.

Dado el antibelicismo de algunas de las obras que comento hoy, un paseo por el Parque de la Paz de Hiroshima no estará de más.

Otra serie que sigo desde el año pasado es Dandadan, que ha llegado a su volumen 10. Este manga de Yukinobu Tatsu lo empecé a leer cuando al hijo de unos amigos le regalamos los primeros números, que me leí en su momento. Desde entonces, sigue la serie, y cuando se los lee me los presta para que los lea también. Las aventuras de Momo Ayase y su amigos en un mundo en el que cuando no te aparece un fantasma te aparece un extraterrestre, y la mayor parte de ellos con aviesas intenciones he de reconocer que son muy divertidas. Pero no puedo negar que es un guilty pleasure, porque evidentemente no pertenezco al público diana de estas historietas. Por cierto, que nos cuentan los medios que en otoño se viene una serie de anime adaptando el manga. Y que se podrá ver en Netflix… creo. Por supuesto que le daré un vistazo.

Finalmente, en otro tono, el día que compré el volumen 11 de Saga me llamó la atención la recopilación de relatos gráficos de Osamu Tezuka, La fortaleza de papel. No había leído ninguna obra original de Tezuka todavía, pero había oído hablar de ellas, y he visto alguna serie de animación basada en su obra, como Dororo, que me gustó mucho. Tezuka falleció hace ya bastante tiempo, en 1989. Pero queda obra suya sin publicar en español. Y con este volumen se han recopilado una serie de relatos y obras inacabadas del autor en el que con mucho humor, y no poca amargura en ocasiones, nos habla de su vida. Con especial hincapié en los años de su adolescencia, que le pillaron durante la Guerra del Pacífico, y en la que sufrió el hambre, los bombardeos, las consecuencias del régimen militar autoritario y cualquier otra catástrofe propia de unos tiempos así. También nos habla de sus primeros amores, de sus primeros éxitos, de algunos de sus fracasos, y del hambre… sobretodo del hambre. Habiendo oído hablar en casa, sobretodo a mi madre, del hambre de la posguerra española, no he podido que engancharme genuinamente a las aventuras del joven Tezuka. Muy recomendable.