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Televisión

Aviso: Este artículo puede contener elementos que desvelen partes de la trama del drama televisivo Battlestar Galactica.

Antes de comenzar a ver el desenlace final de Battlestar Galactica, una tarde que andaba relajado en casa esta semana decidí volver a ver el inicio de todo este embrollo. La miniserie que allá por el «remoto» año 2003 reimaginó la historia del genocidio de la raza humana a manos de los robóticos cylones. También volví a ver el primer episodio de la primera temporada tras la miniserie. Es el titulado 33, y su guion es magistral. Siempre he pensado que la miniserie, a la que accedí con mucho escepticismo dada la casposidad de la serie original, no me enganchó. Pero me produjo la suficiente curiosidad para echar un vistazo a este primer capítulo, en el que sí aprecié que esto no tenía nada que ver con la serie del pasado, y que era original tanto en su planteamiento, como en la naturaleza de los dilemas sociológicos y éticos a los que se iban a enfrentar nuestros «héroes».

En cualquier caso, el ejercicio de rememoración ha merecido la pena. Me ha situado en una nueva perspectiva de cara a afrontar la dramática resolución de la epopeya espacial. La serie ha evolucionado mucho a lo largo de las distintas temporadas. Cuatro más la miniserie más un largometraje, de forma oficial. Yo hace tiempo que veo la cuarta temporada como dos distintas con personalidades marcadamente distintas. No la veo como una temporada de 20 episodios, sino como dos de 10 episodios. No pasa nada. La primera temporada, en la que los productores arriesgaron lo justito puesto que no sabían como iba a funcionar la cosa, sólo tuvo 13 episodios. Y una gran ventaja sobre las demás. Que no tuvo episodios de relleno, todos fueron trascendentes. Cosa que no podemos decir de las temporadas dos y tres. Todavía tengo que pensarme si hay o no hay episodios de relleno en la 4 y la 4.5. Y también existen episodios de relleno que fueron estupendos… bueno…

En cualquier caso, el volver a ver la miniserie se ha mostrado especialmente trascendente ya que en el penúltimo episodio de la serie, antes de la traca final de doble duración de la próxima semana, una serie de flashbacks nos ha retrotraído al pasado en Caprica City, donde hemos podido ver cómo eran y cómo vivían algunos de los personajes clave de la serie. ¿Y quienes han sido estos personajes clave?

  • El comandante Adama (permitidme que use su graduación original), enfrentado a lo que parece ser el anuncio de los últimos coletazos de su carrera militar. Haciendo referencia a una hora final… que cinco o seis años después (cronología interna de la serie) se ha mostrado como una larga, larga, larga hora. Que a su vez tiene su hora final. La que ahora enfrentamos.
  • Gaius Baltar, que se muestra con su auténtico ser. Egoista, insolidario,… Acompañado de Caprica Six, que siempre ha sido una de las seises más ambiguas, moviéndose entre la frialdad del odio calculado hacia la raza humana que la lleva a matar a un bebé a «sangre» fría, y cierto grado de compasión hacia esa misma raza humana que le lleva a montar el follón de Nueva Caprica. ¿O tal vez la muerte del bebé fue un acto de compasión ante lo que se avecinaba. En cualquier caso, cualquier resquicio de simpatía hacía Baltar queda anulado cuando lo vemos golpeando a su anciano e incisivo padre con un periódico.
  • Laura Roslin, víctima de una desgracia familiar y personal,… que no acabo de encajar muy bien en la situación actual, moribunda en la enfermería de Galactica… ¿Qué queréis que os diga?
  • Lee Adama conociendo a Kara Thrace cuando es invitado a cenar al apartamento de esta cuando ya era la novia oficial de su hermano Zak… y sintiendo obviamente la desesperación de estar enamorado de alguien a quien no puede tirarle los tejos… y condiciona al mismo tiempo su relación y su fidelidad a largo plazo. Obviamente, aquí tenemos también un atisbo de quien era Kara Thrace, pero este personaje ha sido tratado mucho más a fondo a lo largo de la serie, y es uno de los misterios que todos esperamos se resuelva definitivamente.
  • Sorprendentemente, Samuel Anders, un personaje considerados por mucho instrumental en la serie, lo que los anglosajones llaman un plot device para permitir el avance de las tramas, y sobre quien nos ofrecen un destello de lo que fue en el pasado… supongo porque de alguna forma, una vez más hace avanzar la trama de la serie, y se merece pues un pequeño homenaje.

En este escenario, la relación entre Anders y Thrace actúa en esta primera parte del fin de la que ya hemos podido disfrutar como catalizador para que Bill Adama tome su decisiva decisión final. Ir a por todas contra Cavil y sus secuaces… Hay que recuperar al macguffin, en este caso personalizado por Hera, la niña humano-cylon. Y para ello, un grupo de voluntarios en una misión sin esperanza, atacando una gigantesca colonia cylon sitúada en el disco de acreción de una singularidad, un agujero negro.

¡Alabado sea Einstein! Tenemos todos los elementos del cine clásico de aventuras puestos al servicio del final de la serie. ¡Qué ansiedad! ¡Y todavía queda una semana! ¡Cómo soportar la espera!

Pequeños puntos que quedan ahí colgando y que me apetece comentar…

  • ¿Realmente Baltar no va a estar en el ajo? ¿Se va a quedar en la flota? Una de dos, o se redime para ser uno de los líderes futuros de la humanidad o la diña por miserable… pero tiene que estar en el follón… ¿verdad?
  • Creo que se masca una nueva traición de Boomer… me pregunto si en un alarde de simetría argumental no será ella la que le pegue el tiro al Cavil dominante de la misma forma que se lo pegó a Adama en su momento. Pero por ahí parece que pueden ir las cosas… Es necesario que las ochos tengan un papel trascendente. Eso me lleva al siguiente punto…
  • No se ha visto a Athena a ningún lado de la línea roja en la cubierta de vuelo. Se ha visto a Helo, por supuesto, y a una ocho en un par o tres de planos al fondo, densenfocada,… algo más tiene que participar Athena en el desenlace final ¿no?
  • Me alegro de que a Racetrack no la tiraran por una escotilla después del golpe de estado, y que la hayan sacado de su celda. Esta chica siempre me ha caído bien, a pesar de ser el epítome de personaje que tanto puede acertar como la puede cagar por completo… Es claramente un personaje muy secundario, pero ha estado ahí en muchos momentos importantes; se merecía una última oportunidad. ¡Hay Margaret, cuantos nos disgustos nos has dado estos últimos años!

En fin. Ahora, a esperar. Os dejo con una imagen de nuestra luna. Nuestra ventana al universo donde pasan todas estas cosas.

Lunas, lámparas

Dos lunas, dos farolas - Panasonic Lumix LX3

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Televisión

Aviso: Este artículo puede contener elementos que desvelen partes de la trama del drama televisivo Battlestar Galactica.

Es domingo, y como hice la semana pasada, subo el artículo especial dedicado a los últimos capítulos y la culminación de mi teleserie actual favorita. Título que probablemente quede vacante dentro de dos semanas, cuando la versión reimaginada de Battlestar Galactica llegue a su fin. El Plan aparte.

Pero antes de comentar el estado de la cuestión, creo que es necesario hacer un reconocimiento a uno de los elementos fundamentales de la serie. La banda sonora. Es una de las pocas teleseries en las que veo que se ha prestado la misma importancia, se ha dedicado la misma atención a la banda sonora que en los más emblemáticos largometrajes de la ciencia ficción. Es frecuente que se hagan populares las músicas de las introducciones de las series de televisión. Pero pocas veces se presta atención a la música acompañante de la acción. En algunas de las series actuales, es frecuente que se tomen canciones de la música popular para dar un transfondo musical a la acción. Pero pocas veces se realiza tanto esfuerzo para dotar de una banda sonora propia, con música incidental adaptada y que se ajuste a las necesidades de la acción, que identifique a los personajes, que acompañe al espectador en la comprensión de lo que está pasando en la pantalla. Es indudable la influencia de John Williams y su Star Wars en el hecho en que existen leitmotives que conceptualizan ideas, acciones o personajes. Además, es una música que se puede escuchar por sí misma. No es una sinfonía clásica, pero son piezas de buena calidad a las que merece la pena prestar alguna atención. Sus autores, Bear McCreary y Richar Gibbs.

Pero vayamos a como están nuestros sufridos héroes. Es una constante en esta última temporada, o semi-temporada, que después de un episodio frenético, con mucha acción, acción transcendente, o mucha información, información transcendente, llegue un episodio más tranquilo. Como si hubiese la necesidad de reposar los conceptos o las consecuencias de las acciones de los personajes. O simplemente es una forma de incrementar la ansiedad de los espectadores de cada a los dos últimos episodios, que puesto que se titulan igual, Daybreak (en castellano, amanecer), habrá que considerarlo como un episodio en dos partes. Mucho hay que resolver en dos episodios, aunque ya se nos ha avisado que en su conjunto tendrán más duración que los episodios habituales de 42 minutos.

En lo que se refiere a la situación actual:

  • Hemos visto a Boomer sufrir de algún tipo de conflicto interno tras secuestrar a Hera, y entregársela a John Cavil. Siempre desconcertante este ejemplar de Número Ocho, particularmente baqueteado por las circunstancias.
  • Hemos visto la Colonia, ese mundo hogar de los cylones que hasta hace bien poco tiempo era desconocido para nosotros, aunque se supusiese que algún lugar deberían de tener las máquinas que considerar su mundo capital.
  • Hemos visto cómo han convertido a Sam Anders en un híbrido, y lo han conectado a Galactica. Creo que en estos momentos, todos sospechamos que de un momento a otro va a soltar un ¡Jump!, y tendremos la gran confrontación final entre todos los caracteres de este galactico drama.
  • Hemos visto como Baltar, una de las incógnitas más profundas de cara al final del drama, conocía la realidad sobre Kara Thrace, que ésta en algún momento murió, y lo hace público a todo el mundo. Y cómo, Anders, en su nuevo papel de híbrido, volvía a anunciar a Thrace como agente de la perdición de la raza humana.
  • Y finalmente, hemos visto cómo Galactica está agonizando. Cómo se ha ido cobrando sus últimas víctimas, cómo se han generado distintos grupos dentro de sus entrañas, y cómo Adama tiene que tomar la triste decisión de abandonar la nave que ha sido su vida y su referente. Cada vez más voces reclaman que el líder moribundo que llevará a la humanidad a su nuevo hogar es la vieja nave.

Visto así, parece que el episodio ha tenido más enjundia de lo que parecía. Pero tendremos que esperan otros siete días antes de ver el comienzo del fin. Amanecer.

Laguna Veneta

El sol, apenas se eleva sobre el horizonte de la Laguna Veneta - Pentax K10D, SMC-A 100/4 Macro

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Televisión

Aviso: Este artículo puede contener elementos que desvelen partes de la trama del drama televisivo Battlestar Galactica.

De forma extraordinaria, en las próximas semanas podrá suceder que el domingo o el lunes aparezcan dos entradas en este Cuaderno de Ruta en lugar de una.

En los últimos años me he vuelto absolutamente adicto a una serie de televisión; Battlestar Galactica.  Si me alguien me hubiera dicho esto hace cuatro o cinco años, con el recuerdo que guardaba de la versión original, casposa donde las hubiera, me hubiera reído. A carcajadas. Pero ya veis. Lo que son las cosas. En la actualidad, es mi teleserie favorita con ventaja.

Razones:

  • Me gusta la ciencia ficción. Y aunque la teleserie no se puede calificar de ningún momento de ciencia ficción dura, «deroga» sin remordimiento algunas leyes de la física, sí que es razonablemente seria al trata de una sociedad y unas situaciones muy especiales. Las interacciones sociales y políticas cuando las cosas se ponen difíciles, el concepto de genocidio, el concepto de humanidad, de inteligencia o de persona, la revisión de la historia arquetípica de los éxodos y las tierras prometidas, las actitudes mesiánicas… todo ello ha estado presente, y bien planteado.
  • Me gustan las space operas. Y esta es una epopeya interestelar de las buenas. Una flota de naves espaciales vagando por el espacio. Nada puede ser mejor si te gustan las space operas. La nave principal, Battlestar Galactica, es un personaje en sí mismo, tan importante como los humanos… o robots.
  • Me gustan los androides de aspecto humano. Y los robots de aspecto humano son digno sucesores de los «pellejudos» de Blade Runner. Y como sucede en aquel clásico cinematográfico, muchas veces acaban siendo personajes más interesante que los seres humanos.
  • Me gusta el diseño de producción. El esfuerzo por conseguir una ambientación creible, porque haya cierta coherencia global ha sido impresionante. Todo está muy bien hecho. Todo está bien rodado y fotografiado. Los guiones son de alto nivel en un porcentaje relativamente alto de episodios. El único pero que se le podría poner es que estoy convencido que en lugar de temporadas de 20 episodios, todo se podría haber metido en temporadas de 12 o 13 episodios como la primera. De hecho, la presunta cuarta temporada ha funcionado más como dos temporadas de 10 episodios que como una de 20… y está funcionando muy bien. Pero he de reconocer que también ha habido algunos episodios de transición o de relleno que también han estado muy bien. El de los combates de boxeo fue estupendo.

Así que, una vez aclarado por qué me gusta la serie,… ¡ya sólo quedan tres episodios! Si la programación que nos han ofrecido se cumple el 20 de marzo quedará todo aclarado. Si todo va bien, en algún momento del 21 o el 22 empezaré a sentir nostalgia de que todo se haya acabado.

La situación en estos momentos es que todo se encamina hacia el choque final entre humanos y cylones. Ambos grupos han tenido sus disensiones, sus «guerras civiles». Se han resuelto ya los destinos de algunos humanos, como el atormentado Gaeta o el retorcido Zarek. Algunos de los modelos cylon han ido sucumbiendo a la desesperanza y están desaparecidos como las treses y los doses.

Las ochos y las seises se sostienen junto a los humanos, los cuales se encuentran desmoralizados. Las vieja Galactica está que se cae a pedazos. ¿Todas las ochos? No. Boomer ha mostrado una vez más que es una zorra implacable y traicionera y ha conseguido uno de los mejores triunfos para el bando de los unos y compañía.

Poco a poco nos vamos aclarando con el destino de Starbuck. Creo que la hipótesis de que es un híbrido cylon-humano es la favorita de muchos en estos momentos. La probabilidad de que su padre fuera uno de los misteriosos sietes, Daniel, de los que no hemos oído hablar hasta hace dos semanas, es más alta que nunca. Es obvio que tiene una conexión especial con la música que ha servido para activar a los Cinco Últimos y con el otro híbrido cylon-humano, Hera, ahora en poder del bando cylon.

Los Cinco Últimos andan muy desconcertados, y nadie sabemos todavía que está pasando con Anders

Pero todo indica que el choque final es inminente. Las cartas están barajeadas y repartidas. Ahora veremos como juega cada cual su mano. De momento, el título del próximo episodio, Islanded in a Stream of Stars, es de lo más sugerente. Aislados en un torrente de estrellas…

La foto de esta entrada sólo puede reflejar la melancolía de lo que termina.

Arbolada línea del cielo

Paisaje al atardecer en los Monegros - Canon EOS 40D; EF 200/2,8L USM

Clásicos de la animación

Humor, Televisión

Un amigo mío lee la entrada que dediqué a los vampiros en el cine y la televisión el pasado viernes, y a continuación me manda un enlace a un artículo de un blog llamado Zona Fandom que yo no conocía. Al parecer, el mencionado blog está dedicado a lo que yo siempre he llamado los tebeos y los dibujos animados, pero que ahora, elevados de categoría, reciben nombres como cómic, novela gráfica, anime, manga, cartoon y otros apelativos que no alcanzo a conocer o dominar. También le dedica su espacio al cine y la literatura de fantasía, ciencia ficción y terror. Lo cual me parece una cierta mezcolanza porque creo que son temas separados por quien los conozca y guste de ellos. Pero bueno… está así. Y es respetable.

En el artículo que me remitía este amigo venía una historia de dibujos animados relacionada con el mundo de los vampiros, y de ahí venía la relación. Ciertamente, en los dibujos de la Warner (vease Looney Tunes y Merrie Melodies, conocida esta última en España como Fantasías animadas de ayer y hoy), era frecuente ver a Bugs Bunny, al pato Lucas y a otros hacerles la cusca a personajes vampíricos u otros monstruos que te podían matar… de risa.

El episodio que proponen los amigos de Zona Fandom es el titulado Transilvania 6-5000, y tiene como protagonista al único conejo ganador de un Oscar, Bugs Bunny. Como está en Youtube, lo reproduzco aquí.

En cualquier caso, recomiendo que os paséis por el artículo mencionado, porque lo dedican a los clásicos de los dibujos animados, y tiene algunas hitorias realmente buenas. Aquí reproduciré una mas, y es una con el pato Lucas como protagonista, titulada Duck Amuck, que es divertidísima, muy imaginativa, autorreferente del mundo de los dibujos animados… y hoy en día no encuentro yo productos que tengan este nivel de creatividad, ni en este campo ni en casi ningún otro. Parece ser que la Biblioteca del Congresso de los Estados Unidos lo ha seleccionado para su preservación en el National Film Registry por considerarlo «culturalmente significativo». Lo es. Sin duda. Espero que nadie se desanime, como con la anterior, porque esté en inglés.

Os dejo con un «cómic» espontáneo, encontrado en unas ruinas a las afueras de Zaragoza.

Martians have landed

Martians have landed - Pentax K10D; SMC-DA 70/2,4

Soy vampiro medio loco estoy…

Cine, Literatura, Televisión

Así empezaba una cancioncilla que sonaba allá por los años 70, quién sabe si antes. Nunca me la aprendí. Pero parece ser que quizá nos debieramos plantear el tema de estos seres, ni muertos ni vivos, que parece ser que se alimentan de sangre y no bajo la forma de las excelentes morcillas de Burgos o de Graus, porque «disfrutan de una salud excelente» a pesar de su condición seudocadavérica, a la vista de las numerosas producciones literarias y televisivas en los que son protagonistas.

Después del Nosferatu de Murnau, el Conde Drácula o sus sucedáneos han aparecido regularmente en la gran pantalla. La mayor parte del tiempo desde aquella obra maestra del expresionismo alemán así como la caracterización que del famoso conde hizo Bela Lugosi en 1931, hasta la pedante actualización del tema por parte de Francis Ford Coppola, el tema ha sido tratado en productos de serie B a caballo entre la película de aventuras, el gore más o menos suave, más o menos duro, y el erotismo de medio pelo. En todo ese período, si alguna película he de destacar como interesante es la divertidísima El baile de los vampiros de Roman Polanski, un cachondeo total sobre los tópicos del género, en la que siempre habrá que destacar la escena del gran baile en el salón de los espejos… Que sea esta la película que destaque ya da una pista de lo que opino sobre el tema. De cualquier modo, si uno busca Drácula en IMDb, verá lo numerosas que son las referencias que obtienen.

El caso es que después de la película de Coppola hubo un resurgimiento cinematográfico del tema, con variantes para todos los gustos, que no referenciaré porque no he visto casi nada de ellos. Pero me suena que se han visto vampiros cinematográficos en Marte, en Nueva York, en Nueva Orleans, en los desiertos de Nuevo Méjico, en Londres, peleando entre ellos, peleando con los hombres lobo, entre los afroamericanos, entre los mejicanos, entre los Chiquitos de la Calzada, etc. Vamos… que me sorprendo a mi mismo tomandome una cocacola mientras escribo esto en lugar de darme a la «sangría» que sería lo propio.

El último capítulo de esta moda lo encontramos con el éxito de la primera película de la serie Crepúsculo, basada en los libros de Stephenie Meyer, sobre los amoríos de una adolescente con un vampirillo de aspecto adolescente. Literatura pensada para quinceañeras con picorcillos hormonales a las que hay que convencer de que el amor verdadero existe bajo la forma de un príncipe azul que se alimenta de hemoglobina,… y que hay que llegar vírgenes al matrimonio… Si la neumática e infortunada Sharon Tate levantara la cabeza… Tuve la ocasión de ver en vídeo (de calidad desastrosa) la primera película y me pareció un horror… cinematográfico, no del bueno. Pero un éxito de ventas, ya ven ustedes.

Y claro… cómo no… el fenómeno también ha llegado a la televisión. Ya hace unos años tuvo notable éxito una teleserie centrada en el mundo de los institutos norteamericanos, y que por lo tanto asumo estaba dirigida a los adolescentes. Se trataba de Buffy, cazavampiros, un producto que no seguí, por no interesarme gran cosa el tema, pero que estaba razonablemente bien hecho. Incluso tuvo un spin-off, ya veis.

Pero en la actualidad, los vampiros han vuelto a la televisión con ímpetu renovado. Y por fin hemos podido ver un producto pensado para adultos, donde no te tratan como un friqui gilipollas, divertido, emocionante, bien ambientado. Se trata de las aventuras de Sookie Stackhouse en True Blood. Si podéis dedicarle algún rato. Es divertida. Muy bien hecha y bien interpretada. ¡Quien iba a pensar que la oscarizada niña de El Piano iba a robarle su inerte corazón a un frío vampiro!

También es curiosa la producción británica Being Human. De nuevo con un planteamiento adulto, en el que los seres sobrenaturales (aquí el vampiro comparte desdichas y apartamento con un hombre-lobo y una fantasma) tienen problemas de lo más terrestre y mundano. También tiene su innegable interés. Incluso igual sabe a poco dada la costumbre inglesa de hacer temporadas de tan sólo seis capítulos.

Los éxitos de todas estas producciones van a ocasionar un hecho. Vamos a tener vampiros durante mucho, mucho, mucho tiempo… Ya se anuncian producciones basadas en diversas sagas «literarias»… así que… Lo único que sería de desear es que se dejen de tópicos y memeces, y ya que algunos han demostrado que se puede hacer bien, puede ser un tema tan bueno como cualquier otro para hacer un buen producto de entretenimiento para públicos inteligentes.

Finalmente, me he dejado para el final a mi «vampiro» favorito. Ese personaje literario y televisivo que vive y trabaja «sumergido en sangre», sin necesidad de recurrir a lo sobrenatural para subsistir. Sí. Me refiero a Dexter, mi psicópata favorito… ¿cuándo volverás a alegrarnos con tus aventuras?

Terminaré con otra cancioncilla de la época de la del título… o anterior… Entre las tumbas de un monasterio,… se alzan las ruinas de un cementerio,… ¡¡¡MUAJAJAJAJÁ!!!

Roto en la eternidad

Cementerio de Torrero, Zaragoza - Pentax K10D; SMC-DA 21/3,2

Series de televisión que terminan, y otras que quedan

Televisión

Hoy, la Iglesia católica celebra la festividad de los Santos Inocentes. Como bastante inocentada me parece la actitud de dicha institución los 365 días del año, y como desde hace un tiempo vengo pensando en fundar la Liga para la rehabilitación de la memoria de Herodes, o escribir un libro titulado Herodes, ese incomprendido, pues pasaré de soltar la típica chorrada del día y me dedicaré a hablar un poco de televisión.

Con la llegada de lo que en Estados Unidos llaman la mid-season, algunas de las series de televisión que en un futuro llegarán a nuestro país, otras no, terminan o se ven canceladas. Hay muchas que en estas fiestas navideñas tienen un parón en su programación y volverán a alegrarnos o a dar la vara, según los casos tras los días de principio de año.

Entre las que han terminado las últimas semanas están series que son emitidas por canales de cable en Norteamérica. Al ser canales más específicos, de suscripción por pago, sus contenidos son más osados, más adultos. Y consecuentemente, los productos que ofrecen, que se salen de los caminos más populares y familiares, pueden ofrecer mejores calidades. Han terminado temporada recientemente True Blood (1ª temporada), Dexter (3ª temporada) y Californication (2ª temporada). Las tres tienen un denominador común; la calidad. Luego, tienen temáticas distintas; los vampiros, un simpático asesino en serie, o la atribulado vida sexual, social y familiar de un peculiar escritor neoyorquino exiliado a la soleada California.

Volviendo a alguno de los contenidos del primer párrafo de esta entrada, seguro que ninguna de las tres series recibirá el beneplácito de la Conferencia Episcopal. El sexo tiene presencia, en mayor o menor medida en estas series, aunque en Dexter se ha moderado muchísimo. Pero que una rubita sureña se enamore de un «sanguinario» vampiro y follen como locos, que un asesino en serie incapaz de tener sentimientos se monte un matrimonio por amor y vaya a tener un hijo, o que nuestro escritor favorito, enamorado locamente de la madre de su hija, con quien no está casado, se beneficie a todo bicho viviente de sexo femenino, incluyendo flirteos con adolescentes… pues seguro que los monseñores no son muy partidarios. Pero todas ellas, en medio de sus aventuras, hablan de las relaciones humanas con mayor profundidad que los productos para todos los públicos.

En las televisiones generalistas norteamericanas, las cosas siguen como estaban. Va bien alguna serie ya consolidada como la dedicada al cínico doctor House, que está teniendo momentos muy interesantes. Pero el resto está acomodada en su gloria alcanzada. Lo cual es malo porque no tienen el punch de otros años. Ir al detalle es agotador, y aquí lo dejo.

De Inglaterra nos llegan series muy cortitas, de unos 6 episodios, pero que pueden ser muy interesantes. Desde luego, es muy interesante The Secret Diary of a Call Girl, que me ha llevado a estar locamente enamorado de la guapa Billie Piper, a quien también se puede ver en el canal SciFi en España como acompañante del Doctor. Hemos tenido una nueva temporada de The IT Crowd, es grupo de divertidos inadaptados sociales que trabajan en el departamento de informática de una empresa, y que han estado un poco menos divertidos e inspirados que en las dos primeras. Pero todavía nos arrancan alguna que otra sonrisa, e incluso tímidas carcajadas. Otra serie reseñable de origen británico ha sido la nueva versión de Survivors, serie a caballo entre la ciencia ficción y los dramas apocalípticos. En sus seis capítulos, empezó con un primero tremendamente interesante, que prometía mucho, pero que luego se desinfló, hasta que remontó un poco en los dos últimos, dejándonos con un cliffhanger interesante.

En lo que se refiere a la ciencia ficción, se acerca el final de Stargate Atlantis. No es una gran cosa, pero entretiene mucho. Hasta cierto punto echaré de menos las andanzas intergalácticas del coronel Sheppard y sus colegas. Y sobretodo las apariciones de la adorable doctora Jennifer Keller. Esta chica ya me encandiló en la extinta Firefly, con el mismo papel de ingenua aventurera espacial.

Finalmente, en el mundo de la fantasía, no ha funcionado la segunda temporada de Pushing Daisies. Lo cual es una lástima, ya que menudo cuelgue llevaba yo con la simpatiquísima resucitada Charlotte Charles. Pero tras una primera temporada interesante aunque corta, la segunda no ha terminado de encontrar un rumbo adecuado. Una pena.

En homenaje a esta última, os dejo con una imagen del Cementerio del Père Lachaise de París.

Sentado

Grupo escultórico en el Cementerio del Père Lachaise, París - Panasonic Lumix LX3

Sangre de verdad… de la buena (True Blood, 2008)

Televisión

Las series de televisión las comento muy de vez en cuando. Generalmente al final de temporadas o cuando hay algo que reseñar, que merezca la pena. Y esta es una de estas últimas ocasiones. Parece ser que un día de estos van a empezar a emitir en España por Canal+ la serie de vampiros True Blood de la cadena norteamericana HBO.

A mí, el tema de los vampiros nunca me ha atraído mucho. Y cuando la comencé a ver, lo hice con cierta prevención… pero la verdad es que la cosa ha funcionado muy bien. Ambientada en el asfixiante ambiente de una zona rural del profundo sur de los Estados Unidos, en el estado de Luisiana, sus temas van más allá de la cuestión vampírica, y tienen que ver con los conceptos de tolerancia, creencias, machismo, etc. Y además hay una intriga, unos asesinatos que alguien está cometiendo, que hay que resolver, hay sexo, hay pasiones,… en fin, de todo.

Por el lado de las interpretaciones, la serie está protagonizada por Anna Paquin, como Sookie Stackhouse, joven sureña que protagoniza una serie de novelas firmadas por Charlaine Harris. Sus capacidades telepáticas y su proclividad a enamorarse de un vampiro bastarían para hacer de ella alguien especial… lo que pasa es que hay muchas gentes especiales, en un pueblo sureño donde nada ni nadie es lo que parece. La protagonista, ganadora de un óscar como actriz infantil, está realmente bien.

Son sólo doce capítulos, y aunque han dejado un cliffhanger para un futuro, la historia esta resuelta en sí misma. Y está realmente bien hecha. Ahora que viene a nuestro país, es muy recomendable… salvo que hagan algún chabisque en el doblaje, que todo puede ser. Ánimo y a por ella.

La foto de hoy, también muy vampírica; tomada en Rumania, en los Cárpatos.

Cruz en el Parque Nacional Piatra Craiului

Cruz de madera en el Parque Nacional de Piatra Craiului - Canon EOS 100; probablemente con EF 28-80/3,5-5,6 USM I

El origen de esta generación de pastilleros

Cine, Televisión

Quién lo iba a decir. Quién lo iba a imaginar. Yo me he enterado porque lo han publicado las chicas de Mujeres TIC. Aunque no estoy de acuerdo en el título de su artículo. El mensaje no tiene nada de subliminal. Ni mucho menos. Es muy claro. Todos a ponerse ciegos de pirulas. De todos los colores y sabores.

A mí, los Fráguel me pillaron muy mayor. Ya paseaba hacía un tiempo por los pasillos de la facultad cuando se comenzaron a emitir en España allá por el año 1985. Y por aquel tiempo, no dedicaba yo mucho tiempo a la televisión. Pero siempre he sentido una cierta debilidad por las películas o las series de marionetas. Durante mi adolescencia fui fiel seguidor de los Teleñecos, también de la factoría de Jim Henson como los Fráguel. Quizá el momento supremo para mí de aquellos entrañables muppets fue este manah-manah.

Por aquella época o un poco antes recuerdo como me chupé alguna película de culto como Cristal oscuro, o más adelante Dentro del laberinto. A esta última la salvaban los muñecos. Había tres personajes de carne y hueso. Un bebé (nada que objetarle al pobre bicho), el histriónico de David Bowie, y una cursi e insoportablemente sosa adolescente que nada hacía suponer que luego se convertiría en una mujer y actriz tan interesante como Jennifer Connelly. Lo que son las cosas. Para ver esta última, utilicé la excusa de llevar a mi hermana pequeña al cine. A mis amigos no les gustaban este tipo de películas, y a mí me daba corte ir solo a sesiones que estaban llenas de críos.

En cualquier caso, por poco que viera o disfrutara de los fráguel, siempre recordaré la pegadiza canción de los títulos: «vamos a cantar, ven a Fraggel Rock«.

Como los fráguel vivían en el centro de La Tierra, es adecuado que yo siga con mi monomanía fotográfica volcánica de las últimas semanas.

El Vesubio desde Sorrento

El vesubio desde el puerto de Sorrento - Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM

Weeds, o de las huidas hacia adelante

Televisión

Entre las series de ficción que pueblan el panorama televisivo actual, podemos encontrar un número apreciable de productos de buena calidad. Especialmente en sus primeras temporadas. Lo difícil es conseguir mantener el nivel en las siguientes. No son pocas las que mueren de éxito. Tras comienzos estupendos, caen en rutinas o en lugares comunes que las trasladan a la vulgaridad. Al montón.

No pertenece a esta categoría Weeds. Esta teleserie tiene varias virtudes. Repasémoslas.

  • Los personajes protagonistas son, aparentemente, gente común. Clase media norteamericana que en su origen vivían apaciblemente en una tranquila y coqueta urbanización residencial en algún lugar en la costa oeste de los EE.UU.
  • Los capítulos son cortos. En 22 minutos hemos conocido las peripecias de Nancy Botwin y sus peculiares vecinos, y tenemos las bases para las de los siguientes capítulos. Es dinámica, no hay tiempos muertos.
  • La temporadas también están adecuadamente autolimitadas. Nada de culebrones con más de 20 episodios. En doce o trece capítulos hemos completado un nuevo ciclo.
  • Hay una fuerte confianza en la capacidad interpretativa de los actores. Mary-Louise Parker es Nancy Botwin, de la misma forma que no podríamos concebir otra Nancy Botwin que no fuera la Parker. Pero el resto del reparto está igualmente fenomenal con momentos supremos por parte de Elizabeth Perkins interpretando a Celia Hodes.
  • Los personajes no son planos, tienen matices y, sobretodo, evolucionan. Esta evolución es más marcada como es natural en los personajes más jóvenes, niños y adolescentes, y distinta en los adultos, donde incluso se producen involuciones personales. Por otra parte, los personajes acompañantes, que aparecen en un limitado número de episodios suelen aportar frescura e innovación a la serie.
  • Es total y fundamentalmente políticamente incorrecta. Critica todo aquello que es hipocresía en la sociedad. Su relación con la familia, con el sexo, con las drogas, con el trabajo, con la inmigración… con todo. Todos los valores tradicionales son puestos sistemáticamente en solfa.

Como veis, una serie de virtudes notables. Pero hay algo más. Algo importante. Algo en lo que se basa la expectación ante nuevos episodios futuros, ante nuevas temporadas. Y esto es la huida hacia adelante. El paso de las temporadas van situando a la familia Botwin y amigos a nuevos extremos cada vez más imposibles. Pero no hay redención posible. El día que la haya, se acabó la serie. Todo se dirige a un escalada en las condiciones vitales, más o menos extremas. Lo que empezó como una pequeña «maruja» que empieza a trapichear con «hierba» para redondear el presupuesto familiar tras enviudar, en estos momentos la sitúa en un peligrosa relación amorosa con un capo de la mafia transfronteriza entre Méjico y los EE.UU. Si el año pasado asistíamos a un final apocalíptico, con la llegada del fin del mundo a ese microuniverso que era Agrestic, al final de la cuarta temporada nos econtramos con que…

Y hasta aquí puedo contar… Si interesa, enchufad el televisor.

La imagen de hoy, el Mercado Medieval de todos los años. Hierbas. Aunque más sanas que las que vende Ms. Botwin.

Hierbas diversas

(Canon EOS 40D; EF 28/1,8 USM)

La ficción y la realidad, ¿quién supera a quién?

Política y sociedad, Televisión

Le en ElPaís.com una noticia sobre un tunel que servía para pasar droga a traves de la frontera, o mejor dicho por debajo de la frontera, que separa los Estados Unidos Mexicanos de los Estados Unidos de América. 140 metros de largo, bien iluminado, incluso con aire acondicionado.

Desde hace unas semanas vengo siguiendo la cuarta temporada de Weeds, en la que ha dejado la urbanización de Agrestic, trasladándose al sur de California junto a la frontera con Méjico. Y. ¿a que no sabéis que acaba habiendo entre una presunta tienda de ropa premamá en el lado gringo y un almacén clandestino en el lado mejicano? Lo habéis adivinado. Un túnel de las mismas características y aspecto que el que describe la noticia. Y por el que pasan unas aventuras realmente divertidas… y algún que otro drama. No os perdáis esta serie cuando la televisen. Es buena. Muy buena.

En la fotografía de hoy, una propuesta civilizada. No utilicéis túneles subterráneos, por acondicionados que estén, para viajar de un país a otro. Utilizad el tren. Mucho mejor. Y legal.

Depósito de mercancias (Orna)

(Canon EOS 40D; Tokina AT-X Pro 12-24/4)

El mundo de hoy cuando imaginamos el de dentro de 1000 años: Futurama

Televisión

El verano zaragozano es propicio para hacer actividades domésticas, especialmente si disfrutas de aire condicionado en casa. En Zaragoza, en verano, hace calor. Incluso mucho calor. No es que este año haya sido especialmente agresivo, ha sido normal. Es decir, insisto, hace calor.

Con esta cuestión en consideración, llevo un par de años que aprovecho el verano para rescatar productos televisivos que en su momento me pasaron desapercibidos, o que por las características de su emisión, sencillamente no me vino bien verlos. Este año le ha tocado a Futurama.

Producto del creador de Los Simpson, Matt Groening, narra las aventuras de un grupo de personajes, humanos, mutantes, alienígenas y robots, en torno a Fry, el personaje central, un joven e inadaptado repartidor de pizzas del año 2000, que es crionizado por error (o quizá no, el que se quiera enterar que vea la serie), volviendo a la vida en el año 3000. Se emitió entre los años 1999 y 2003, aunque en la actualidad se están realizando largometrajes para televisión con el mismo entorno y personajes.

La base de la teleserie es la utilización del futuro para realizar un conjunto de críticas mordaces a la socidad actual, especialmente a la sociedad norteamericana. El consumismo, la política, las relaciones familiares, las relaciones de pareja, el racismo, la religión, la fama… no deja títere con cabeza. Fry es el antihéroe por el excelencia; mediocre, débil tanto en lo físico como en la personalidad, dependiente de los demás. Sus soportes principales son Bender, un robot que ejerce el papel de pícaro por excelencia, el lado negativo pero simpático, y Leela, una guapa mutante con un solo ojo, con quien surgirá la inevitable tensión sexual, y que a la vez representa lo más cercano a la ética y la integridad personal. A su alrededor, el resto de los empleados del Planet Express, empresa de mensajería espacial, y una serie de personajes recurrentes, algunos realmente divertidos. Mis favoritos son Amy Wong, Nibbler y las amazonas gigantes que ejecutan a los hombres haciéndoles «snu-snu«.

Otra carácterística notable de la serie es su elevado índice de «geek-ismo«. Por un lado, son continuas las referencias a aspectos científicos, especialmente de las matemáticas y de la física moderna que aparecen continuamente en los diversos episodios. Universos paralelos, códigos binarios, la teoría de la relatividad, juegos numéricos diversos,… incluso se han dedicado páginas en internet y trabajos científicos a este aspecto de la serie. Por otro lado, los guiños al cine o al cómic de ciencia ficción son constantes, y hay que estar muy puestos para pillar todas las referencias. Las referencias a Star Wars, los alienígenas de Roswell, Star Trek, Forbidden Planet y muchas otras están a la orden del día. Lo dicho, la delicia de un buen geek.

Dicho lo cual, la serie es muy recomendable. Es muy divertida y es mordaz sin caer en ningún momento en el chabacanismo o en el mal gusto. Ha sido una buena forma de pasar las calurosas horas de las tardes de verano. La recomendación no se puede extender a los largometrajes más actuales. Los 90 minutos de duración son más exigentes desde el punto de vista del guion que los ágiles episodios de 22 minutos de la serie, y no se ha conseguido acercarse al elevado listón del producto original. Así que son prescindibles, salvo para fanáticos de la serie.

Quizá nuestros descendientes del siglo XXX conserven todavía algunos de los objetos en los museos de los museos de la técnica del siglo XX, como los aeroplanos del Deutsche Museum de Munich.

Deutsche Museum, veleros y otros aeroplanos

(Pentax K10D; SMC-DA 21/3,2)

Algo de Juegos Olímpicos y… ¡me voy de viaje!, escapadita por Alemania

Deporte, Política y sociedad, Viajes

Creo que voy a ver poco de los Juegos Olímpicos. Creo que salvo que uno esté de vacaciones y tenga mañanas para ver pruebas en directo, o se contente con retransmisiones en diferido, con los horarios chinos, no es cómodo dedicar el ocio a ver las retransmisiones.

En mi caso, esta próxima semana sí que voy a estar de fiesta, pero… me voy de escapada al sur de Alemania. Hotel en Munich y desde allí alguna excursión a Salzburgo o algún otro sitio dependiendo de la climatología. Nos gustaría acercarnos a Garmisch-Partenkirchen, donde los saltos de esquí de Año Nuevo, y coger el cremallera y los teleféricos al Zugspitze, pero no anuncian muy buen tiempo para esta semana, así que ya se verá. Como viene siendo habitual, si las brujas de internet y la infraestructura de los hoteles son favorables, iré subiendo entradas del viaje, con las fotos correspondientes. Aunque tampoco me voy a dar mal. Si no está muy favorable, las subiré «en diferido». Con la fecha correspondiente, pero a la vuelta.

Así que esta semana, pocos Juegos voy a seguir. Y la semana siguiente volveré a currar… así que… pues nada. Ya hace tiempo que veo poco de estos acontecimientos. Aunque me gustan. Sobre todo porque uno puede ver algún deporte poco habitual.

Este fin de semana he visto alguna cosica. Por satélite están retransmitiendo hasta por tres cadenas. He de decir que el nivel de las retransmisiones es muy bajo. Ayer, vi el final de la prueba de ciclismo en carretera. En un momento dado, opté por seguir los comentarios por la radio ante el aburrimiento que producía RTVE y Eurosport. Pero la retransmisión de la SER tampoco era muy allí, y además con el problema de que iban adelantados con respecto a la imagen de la televisión. Un rollo. Alguna retransmisión desde las piscinas por Teledeporte ha resultado también otro rollo. Muchas interrupciones publicitarias, en momentos poco apropiados, y cortando el ritmo de la retransmisión. Además, anuncios muy cutres. No sé si se darán cuenta las empresas anunciadas que con esta estrategia se convierten en marcas odiosas. Vamo que causan rechazo por la molestia que producen. Dudo de que así se venda más; aunque para todo hay.

La fotografía de hoy corresponde a mi último viaje por Alemania, hace 10 meses. Dresde, en concreto.

Puente de Albert

(Pentax *ist DS; SMC-A 50/2)