El «kitsch» se muere, o parte de él

Cine, Música

En la entrada en español de la Wikipedia encontramos la siguiente definición de kitsch:

La palabra kitsch se origina del término alemán yidis etwas verkitschen. Define al arte que es considerado como una copia inferior de un estilo existente. También se utiliza el término kitsch en un sentido más libre para referirse a cualquier arte que es pretencioso, pasado de moda o de muy mal gusto.

Yo, qué queréis que os diga, desde ese punto de vista tanto la figura de Michael Jackson como la de Farrah Fawcett siempre he pensado que cuadraban bastante bien dentro del concepto de kitsch. Y los dos han fallecido con pocas horas de diferencia.

La música de Jackson en su momento de mayor gloria nunca me atrajo mucho. Era el pop más discotequero, superficial, realizado con abundancia de medios; un producto comercial, como muchos otros que recibió una especial atención mediática, y una abundante promoción por parte de su empresa discográfica. Contra todo esto no tengo nada. Supongo que en su estilo tenía calidad. Así que no merece la pena discutir más.

Pero el cantante de Indiana era mucho más que eso. Era una imagen. Y desde mi punto de vista, una imagen negativa. La imagen de quien no quiere ser lo que es. Quien tiene la necesidad de ser otra cosa, no necesariamente mejor. También es una parafernalia. Una parafernalia que lo encuadra perfectamente en ese concepto de kitsch. Y que a mí siempre me dio un poco de grima.

El personaje también tenía su lado oscuro. Siempre existió la sospecha de que su pasaje bíblico favorito fue aquel de «dejar que los niños se acerquen a mí». Y no precisamente para obras de caridad. Aunque nunca hubiese un juicio penal contra él, el hecho de que hubiese un acuerdo económico con sus acusadores no elimina precisamente las sospechas. En cualquier caso, fuera inocente o culpable de prácticas pedófilas, su excentricidad no colaboró a aclarar las cosas.

A estas alturas de su carrera, tengo serias dudas de que pudiese aportar nada nuevo a la música. Pero indudablemente sus muchos seguidores se sentirán tristes y abandonados. Pues nada. Lo siento por ellos.

Farrah Fawcett tuvo que arrastrar tras de sí la gloria y el lastre de haber sido uno de los tres ángeles de Charlie originales. Como tal ángel, no me queda más remedio que reconocer que a mí me pilló en la plenitud de mis picores hormonales adolescentes, y por lo tanto, inevitablemente, la serie suponía una «poderosa atracción». Aunque reconozco que mi ángel favorito siempre fue Kelly, interpretado por esa estupenda morena que era Jaclyn Smith. Digo el lastre, porque son muchos los actores televisivos cuya carrera posterior se ha visto condicionada por la imagen del personaje que los encasilló. Y con el tiempo, los ángeles de Charlie se han convertido en un producto absolutamente kitsch, algo que no ha podido ser borrado ni con las nuevas versiones cinematográficas, que si acaso han profundizado en los defectos del producto.

Recuerdo haber visto a la Fawcett en cuatro largometrajes cinematográficos. La fuga de Logan fue una película que vi hace mucho tiempo y de la que no recuerdo mucho la intervención de la actriz. Saturno 3 nos ofreció una interesante historia de ciencia ficción en el espacio, que tenía su interés, pero que tuvo un desarrollo desigual. En cualquier caso, en dicha película la actriz mostraba sus carencias interpretativas al mismo tiempo que mostraba sus encantos más atrayentes en algún fugaz desnudo. En Extremities tenía el papel estelar, y entraba en el terreno del drama, pero tampoco fue un éxito precisamente, y a partir de ahí dejó de ser una protagonista en el cine e incluso en televisión. Finalmente, la recuerdo en una de las pocas películas fallidas de Robert Altman, El Dr. T y las mujeres, donde hacía un papel secundario.

En resumen, una actriz que no supo trascender al de por sí intrascendente personaje de Jill Monroe, el primer angel rubio de Charlie. Pero me caía bien. Así que,… un poquito más triste sí que estoy hoy.

La muerte siempre se asocia al ocaso de la vida… así que hoy os pongo un ocaso en el Golfo de Nápoles.

Capri

El sol se pone en el Golfo de Nápoles, con la Isla de Capri vista desde la capital partenopea - Canon Digital Ixus 860IS

Los mundos de Coraline (2009)

Cine

Los mundos de Coraline (Coraline, 2009), 22 de junio de 2009.

Con la inevitable llegada del verano, el calor aprieta y la cartelera de cine, cual flor primaveral, se pone mustia. O en este caso, para el año 2009, según parece, se marchita por completo. Dos semanas de vacío cinematográfico llevaba. Cosa que no pasaba desde hace tiempo, salvo en períodos vacacionales. Así que ayer, decidimos poner remedio ante tal sequía fílmica, y nos arriesgamos a ver una película de animación.

Salvo por el riesgo de encontrar la sala con una proporción elevada de chiquillería que arruinase las posibilidades de disfrutar de la proyección con su masticar incesante de palomitas, sus comentarios, sus ganas de hacer pis, y todas esas cosas que pasan con los niños, parecía una opción razonable. El director, Henry Selick, es merecedor de nuestra confianza. Los antecedentes de James y el melocotón gigante y Pesadilla antes de Navidad lo avalan. Sí. Pesadilla… es de Selick, no de Tim Burton. Como mucha gente piensa, incluido yo hasta hace unos años.

El filme está realizado con la técnica de stop-motion, al igual que las dos antes mencionadas. Muñecos que son fotografíados fotograma a fotograma en laboriosa y ardua tarea, para luego pasar los fotogramas a velocidad cinematográfica dando lugar al movimiento. Es una de mis técnicas de animacion favoritas. También se puede utilizar con personas reales, y es especialmente utilizada para mostrar el movimiento acelerado de los eventos naturales. Por ejemplo, tomar imágenes a intervalos de varios minutos desde un punto de vista seleccionado, y luego pasarlas a 24 imágenes por segundo para ver la evolución acelerada del fenómeno.

Explicado lo cual, no hay duda. Técnicamente, la película es absoluta y totalmente irreprochable. A su vez, es una maravilla visual. Heredera de todos los productos de animación de la factoría de Tim Burton, no desmerece nada en absoluto de lo mejor que ha salido de ese entorno. Lo que es más cuestionable es que sea en 3D. La verdad es que es una técnica que no considero necesaria para contar esta historia, yo me cansé de llevar las gafas polarizadas. Creo que es una forma de intentar atraer por medios técnicos a la gente al cine. Pero este tipo de iniciativas suelen fracasar. A la larga, el buen cine se caracteriza más por las buenas historias que por la tecnología.

La historia se ha intentado vender para todos los públicos. Es decir, apta también para los adultos y no sólo para los niños. Bueno. Como está muy bien hecho, cualquier adulto con dos dedos de frente lo verá a gusto, sin problemas. Pero creo que sí que es básicamente un producto infantil. Lo cual no es ni bueno ni malo, sino lo que es. La historia es heredera del arquetipo reprsentado por Alicia en el País de las Maravillas, una niña que entra en un mundo paralelo, donde no rigen las mismas normas que en el mundo real, y cuyas aventuras le llevarán a un cambio trascendental en su vida. Está bien. Tiene ritmo y entretiene mucho.

No podemos hablar de interpretaciones. La voz de los personajes en el original corresponden a actores y actrices famosos. Pero nosotros vemos una versión doblada, que está bien y ya está.

En resumen, absoluta y totalmente recomendable para quienes gusten de la animación, al igual que para los niños y preadolescentes a los que puede ir dirigida el filme. Los adultos que no tengan más remedio que acompañar a sus retoños que no se preocupen. Seguro que es mucho mejor que la mayor parte de los pestiños que se ven obligados a deglutir cinematográficamente. Yo le pongo un ocho, con un nueve en la dirección.

Mencionar a Alicia, cuyas aventuras volveremos a ver reproducidas en el cine por «culpa» de Tim Burton el año que viene, me ha traído a la mente los laberintos… como el de Schönbrunn, en Viena.

Schönbrunn - Laberinto

Yo mismo con mi mecanismo, ante un gran espejo en el centro de uno de los laberintos de los jardines del Schloss Schönbrunn, Viena (Austria) - Panasonic Lumix LX3

La fotografía en el cine: Los hombres que no amaban a las mujeres

Cine, Fotografía

Consecuentemente a lo que he ido contando estos días, y dado el desarrollo de la trama tanto de la novela como del filme, he incluido Los hombres que no amaban a las mujeres en mi selección de películas La fotografía en el cine. Una más para la colección.

Como foto de hoy, os dejo con algo de blanco y negro que he estado trabajando, de mi estancia el año pasado por Baviera.

Hacia Baviera

Vista del Zugspitze hacia Baviera, Alemania - Pentax K10D, SMC-DA 21/3,2 Ltd.

Los hombres que no amaban a las mujeres (2009)

Cine

Los hombres que no amaban a las mujeres (Män som hatar kvinnor, 2009), 1 de junio de 2009.

Si ayer reseñaba la novela a primera hora de la tarde, pocas horas después veía la película, y hoy estoy en condiciones de comentar esta segunda… Comentar una adaptación de una novela… Que terminé de leer apenas 48 horas antes… Que además es un best-seller, el que está de moda y lidera las listas de ventas desde hace semanas… Jo, qué difícil.

O no. Hay relatos literarios que son fáciles de adaptar con fidelidad al cine; por su extensión, por su historia, por su estructura, por el carácter de sus personajes… Pero con frecuencia, la mejor adaptación al cine de una novela pasa por no ser absolutamente fiel a la misma. En muchas ocasiones, es necesario cambiar la estructura espaciotemporal de la narración. En otras, simplificar los hechos; prestar especial atención a unos con respecto a otros. Algunas veces, se adapta una parte de la narración. Es decir, difícilmente se puede hacer una transcripción tal cual al guion. Y para hacer una buena adaptación hay que tener arte.

En la película que hoy nos ocupa, de nacionalidad sueca y dirigida por Niels Arden Oplev, partimos de una novela extensa, con una cronología temporal relativamente extensa, prácticamente un año, y en la que lo mejor de la misma es el estudio de los caracteres, de los personajes que interactúan, y que tienen no pocos matices y rincones, que el relato literario es capaz de poner al descubierto. Con lo cual, por su interés en ser fiel a la obra literaria, le pasan dos cosas. Dos cosas malas, me refiero. La primera es que constántemente hay una sensación de apresuramiento en la acción. Tienen que pasar muchas cosas en las dos horas y media que dura la película. A veces, el único punto de apoyo que tenemos para saber cuanto tiempo pasa es la cantidad de nieve y frío que aparece en pantalla. La segunda es que los personajes pierden mucha de la profundidad que presentan en el libro. El realizador opta por desarrollar más el personaje de la chica, Lisbeth, interpretado por Noomi Rapace, quedando muy perjudicado el del Blomqvist, encarnado por Michael Nyqvist. Y esto deja muy, muy, muy coja la coherencia del conjunto. Además de que los personajes secundarios, que son muy importantes, quedan todavía más tocados. Pero es que a pesar del intento por respetar el relato original, hay un par o tres de variaciones que no sólo aportan nada, sino que empeoran la cosa

Las únicas soluciones que se me ocurren es que la adaptación hubiese sido menos respetuosa con el relato original, adaptándose al medio, o… por qué no haber realizado una serie televisiva de varios capítulos que permitiera recoger todos los matices, con el ritmo adecuado.

En cuanto a la interpretación, la primera curiosidad es si el personaje de Lisbeth Salander está conseguido. Es lo más difícil. Y parece que Rapace da el tipo, aunque nunca la confundirías con una adolescente. Los rasgos de la actriz son lo suficientemente adultos para evitar la ambigüedad cronológica, que tiene su importancia en el relato escrito. El resto… pues cumple teniendo en cuenta las limitaciones impuestas por la adaptación y que he comentado antes.

En resumen, una película que se deja ver, pero que como he leído en algún sitio, se parece mucho, quizá demasiado a determinados productos televisivos sin muchas pretensiones. Yo le pongo un seis, con otro seis en la dirección y un siete en la interpretación.

En la foto de hoy,… pues no es Suecia, donde sucede la acción, pero lo fue… durante siglos.

Patio del castillo de Turku, Finlandia, conocida como Åbo en sueco, y donde todavía queda un cierto porcentaje de población de habla sueca - Panasonic Lumix LX2

Good (2008)

Cine

Good (2008), 25 de mayo de 2009.

Todos los martes y los jueves voy a jugar un ratito al tenis. Una actividad deportiva organizada por el Ayuntamiento de Zaragoza. Llevo años. Después de pelotear y entrenar un rato, realizamos partidillos o juegos competitivos diversos. En ocasiones, siento que el golpe bueno va a llegar, que la pelota me viene en condiciones, que el adversario está donde yo quiero y él no, tengo una idea clara y precisa de cómo ha de ser el golpe y dónde ha de ir a parar la pelota, y en ese momento, le doy a la bola y,… se me queda corta, en la red,… o larga y se pierde por el fondo de la pista,… o cae en el malhadado pasillo. En ese momento suelo comentar:

La idea era buena, pero la ejecución, mediocre.

Esta frase resume lo que pienso de la película dirigida por un para mí desconocido Vicente Amorim para mayor gloria interpretativa de Vigo Mortensen.

La historia nos transporta a la Alemania de los años 30, cuando un  profesor de literatura interpretado por Mortensen se ve sumido en una serie de acontecimientos personales mezclados con la llegada del nazismo al poder. Tiene una familia en estado de desastre, un amigo psicoanalista judío, y un ligue con una estudiante entusiasta. Se le supone un hombre bueno. Supongo que de ahí el título de la película. A partir de ahí, se dan una serie de circunstancias que le llevan a afiliarse al partido nazi, y a dejarse arrastrar por los acontecimientos de la época. Se plantea por lo tanto el papel de la responsabilidad personal en esas catástrofe colectiva y global que fue el nazismo en Alemania. Los acontecimientos se van sucediendo hasta llegar a un punto, en una visita a un campo de concentración, presumiblemente Auschwitz, en el que se cierra la película… con cierto desconcierto por parte de muchos espectadores.

La idea global es buena. Lo que pasa es que da la impresión de que se cuenta con brochazos gordos, que hace que todo resulte muy esquemático, con poca profundidad. Lo mismo sucede con los personajes. Llega un momento en que en el personaje principal no vemos a una persona buena abrumada por los acontecimientos, sino a un pusilánime o a un tonto. Y por lo tanto, la película no consigue su propósito de analizar la responsabilidad del hombre común en el fracaso colectivo. Llega un momento en que te da igual lo que pase. El único personaje con el que llegas a empatizar es con el amigo judío.

La interpretación, sin ser mala, está lastrada por la propia historia. El mejor es Jason Isaacs como psicoanalista judío, y tampoco son desdeñables la madre y las sucesivas esposas del protagonista, interpretadas por Gemma Jones, Anastasia Hille y Jodie Whittaker.

En resumen, ha sido un querer y no poder. Una buena idea, un excelente planteamiento, pero una mala resolución, una historia regular. Una pena. Yo le pongo un cinco a la impresión subjetiva, con otro cinco a la dirección y un siete en la interpretación.

Auschwitz I - entrada

Una imagen de la entrada al campo de Auschwitz I mucho más tranquila que la que nos ofrece el film - Canon EOS 40D, EF 24-105/4L IS USM

Star Trek (2009)

Cine

Star Trek (2009), 11 de mayo de 2009.

Sí, me gusta la ciencia-ficción… siempre y cuando sea buena; como cualquier otro género. Y particularmente,  me gustan las space operas. No, nunca me ha gustado especialmente el mundillo Star Trek. Aunque a esta negación habría que ponerle algunos matices. Cuando era niño, recuerdo haber visto embobado la serie en la televisión. En blanco y negro. Entonces no había forma de saber que el que se moría era el del «pijama» rojo. En la nueva película, también la palma el de rojo. Eso no ha cambiado. En aquellos tiempos, recuerdo que la serie se llamó La conquista del espacio. Aunque también la recuerdo como Viaje a las estrellas, traducción más precisa del título original. Según la Wikipedia, el primer título es el que se dio a la serie en España, y el segundo en los países hispanohablantes de América. Supongo que en algún momento, algunos de los capítulos destinados al público americano llegaron tal cual a España. No sé. Seguro que hay algún «trekkie» que se conoce todas estas singularidades.

El caso es que frente a otras space opera, y dejando aparte los recuerdos infantiles de la serie original, desde el momento en que comienzan a realizarse los largometrajes de la franquicia,… pues no me atrae demasiado. No me gusta mucho.  Los alienígenas no pueden competir, dijeramos por ejemplo, contra Alien. Los robots androides son meras marionetas frente, dijeramos por ejemplo, los replicantes de Blade Runner. La capacidad de dejar volar la imaginación y la fantasía se queda coja ante, pongamos por ejemplo, la primera trilogía de Star Wars. Puestos a tener un tono kitsch, se me queda corto ante filmes como Planeta prohibido. Puestos a reflexionar sobre la posición del hombre en el Universo y ante su exploración, me parece pobre frente a 2001, una odisea del espacio o la versión original, soviética, de Solaris. Es una franquicia que toca todos los palos, pero desde mi punto de vista de forma mediocre.

Y no digamos ya la calidad de sus guiones, generalmente mediocres, o el tratamiento de sus personajes, generalmente estereotipados y planos. Comparar el conjunto de la franquicia con algo similar a la versión reimaginada de Battlestar Galactica, sería duro. Muy duro. Seguro que con estos comentarios me gano la enemistad de mucho trekkies,… pero es lo que pienso.

J.J. Abrams, un tipo más conocido por sus productos televisivos que por los cinematográficos, va y decide retomar el tema. Y se crea una espectativa. Va a ser mejor. Se respetará la esencia, pero se hará mejor, menos kitsch, más profunda. Quizá más adulta. Más actual. Recogiendo muchos de los avances en materia de realización de cine de ciencia-ficción que se han producido en los últimos 30 ó 40 años… Y lo que sale es…

En primer lugar, mientras ves la película te entretienes bastante. El esquema es típico. De hecho, no es muy diferente de la primera película de Star Wars. Hay un malo que amenaza el mundo, un grupo de chavalotes, jóvenes confluyen para estar todos en el mismo sitio y al mismo tiempo, tienen un primer encuentro contra el malo de resultado entre trágico e incierto, para después de un intervalo, volver a enfrentar al malo, saliendo victoriosos, y con entrega de medallas al final. Hasta aquí poca innovación. Pero puede ser efectivo. Por qué no.

Pero claro. Donde en la primer de Star Wars había sutileza, una presentación de información progresiva, integrada en la historia, unos encuentros entre los héroes entre sí y con los villanos bien engarzados y bien integrados en la historia, y todo dentro de cierta parsimonia, contrastada con los momentos de acción… pues aquí encontramos apresuramiento, contar mucho en poco rato, querer dar explicaciones de todo y por todo, tratando un poco al espectador como si fuera tonto, como si necesitase saber todo… No. Me sobra mucha de la información que me dan. Es absolutamente irrelevante. Es irrelevante la única relación amorosa entre los protagonistas que aparece. No aporta nada. Es forzada la incorporación de distintos personajes. El guion es muy forzado. Carece de la simplicidad inteligente que tanto conviene a las películas de acción. Sí, los efectos especiales son estupendos, como siempre desde hace años, pero la historia es endeble. Es casi como un telefilme un poco largo.

Las interpretaciones no son tampoco cosa del otro mundo. Sobretodo porque la definición de personajes es mala de nuevo en este intento. Sólo se salva, hasta cierto punto, el personaje de Spock, interpretado por Zachary Quinto. Del resto, ni me molestaré en hablar, salvo de Chris Pine interpretando a James T. Kirk, ya que tanto la interpretación como el personaje me parecen un poco chirriantes. Y es un problema porque es el personaje principal.

Resumiendo,… dado que ha recibido relativas buenas críticas de algunos medios, sólo puedo pensar que este filme no es para todos los públicos, para todos los aficionados a la ciencia-ficción. Sólo puedo pensar que está pensado para disfrute palomitero de adolescentes y gente muy joven. Y para eso… pues vale. Como he dicho antes, te entretiene. Durante la proyección es razonablemente divertido… pero cuando sales del cine, te quedas con la sensación de que al fin y al cabo no era nada. Una aventura banal. Fácilmente olvidable. En la medida en que cumple ciertos objetivos, le pongo un seis, con la misma nota en la dirección y un cinco en la interpretación. Pero vamos, no es necesario que os peléeis por verla. Ya la echarán por la tele, o la alquilaréis en DVD, o lo que sea…

Últimamente no se da bien la ci-fi en pantalla grande. Habrá que esperar el estreno de Moon, proximamente… parece que puede ser algo distinto y mejor. Por soñar, que no quede. Y hablando de luna…

Luna

Cuarto creciente sobre el monasterio nuevo de San Juan de la Peña - Canon EOS 40D, EF 24-105/4L IS USM

La reina Victoria (2009)

Cine

La reina Victoria (The Young Victoria, 2009), 4 de mayo de 2009.
Ayer tuvimos mala suerte, como desde hace dos meses. Durante ese tiempo hemos intentado ir a ver The Visitor, una película sobre la que hemos leído muy buenas críticas. Y ayer habíamos llegado a un acuerdo para verla. Pero al llegar a los correspondientes multicines, descubrimos que la cartelera publicada en los medios está equivocada, y esta semana no echan la película. Aunque la semana que viene parece que sí. Discutimos durante unos segundos las opciones, vemos que llegamos a tiempo a otra sala de cine, y decidimos ver una de época, un biopic de los primeros años de reinado de la reina Victoria, soberana del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, emperatriz de la India y varios otros títulos rimbombantes.

El filme, dirigido por Jean-Marc Vallée, está realizado a mayor gloria de Emily Blunt, estrella británica emergente a la que ya se ha podido ver en alguna producción relativamente importante de Hollywood, que interpreta a la monarca británica en su adolescencia y en sus primeros años de reinado. La acción se centra en dos aspectos fundamentales. Por un lado, la influencia que sobre la joven princesa y reina ejercen distintos personajes poderosos del momento. Por otro lado, la historia de amor entre ella y su primo Albert, príncipe de Sajonia-Coburgo-Gotha, que les llevará al matrimonio y a cómo encajar sus respectivos papeles en el marco del a monarquía parlamentaria británica.

Hay que decir dos cosas de esta producción, una positiva y otra negativa. La nota positiva es que nos encontramos ante una producción muy cuidada en su ambientación, decorados, vestuarios y todo este tipo de cuestiones técnicas propias de las películas de época. Esto cada vez sorprende menos, especialmente en las producciones británicas que tanto gustan de este tipo de filmes. Obviamente han cogido oficio y, a poco que la financiación les acompañe, lo hacen bien. La nota negativa es que el guion es muy flojo. Han metido con calzador en el poco más de hora y media que dura la película una serie de años y acontecimientos vitales de la joven Victoria que conducen a dos cosas. Los temas están tratados de forma muy esquemática y en ocasiones con simpleza. Que no es lo mismo que con simplicidad. Esto da lugar a que parezca que te están mostrando una serie de tópicos, en general a mayor gloria del personaje. El presunto «tratamiento humano» del personaje es algo muy típico de los tiempos que corren. Los modernos productos hagiográficos muestran a sus «santificados» como personas simpáticas, majas, honestas, pero que de vez en cuando son «humanos», meten la pata en cosillas, con la intención no de desmerecer al personaje sino de hacerlos todavía más simpático al espectador. Pues oiga. Ya cansa un poquito. Que no somos tontos. Desde luego, parece una película más pensada para la simpleza del público norteamericano, público femenino que consumo historias romanticonas, que para un espectador más culto, europeo, más cercano a esta historia. El segundo problema es que la gestión del tiempo, de la cronología de los acontecimientos. Hubo gente en el cine que pensaba que la acción transcurría en el plazo de unas semanas o meses, cuando en realidad puede que entre el principio de la historia y el final pasasen de cinco a seis años como poco.

Una de mis acompañantes me recordó un filme sobre el mismo periodo que protagonizó la «sissificada» Romy Schneider. Poco antes de encarnar la edulcorada versión de la neurótica Elisabeth von Wittelsbach, la joven actriz austriaca había encarnado también a la joven reina británica, con una interpretación de los acontecimientos delirantemente progermánica. Bueno, delirante por muchos motivos que no vienen al caso; sólo diré que fue como una precursora de la serie Sissi. El caso es que dejando a un lado la ingenuidad cinematográfica del cine alemán de posguerra, hay algunas tonterías comunes entre ambos filmes. Salvo el progermanismo… el film actual es neutral a ese respecto. No puede negar el origen alemán de la joven reina y su marido, y por lo tanto no se pronuncia.

La interpretación es suficiente. La chica protagonista da el tipo y como es guapetona y alegre, pues queda más o menos bien en el perfil del auguto y prefabricado personaje. Su «novio real» (Rupert Friend) está un poco, bastante, acartonado. Sí que merecen descartarse las breves pero bien resueltas apariciones de algunos secundarios británicos de gran oficio como Paul Bettany como Lord Melbourne, Jim Broadbent encarnando a un simpático rey Guillermo IV, Miranda Richardson como la torpe madre de la protagonista.

En resumen, una película especialmente recomendada para marujas de todas las edades y poco más, a la que fuimos a parar casi por casualidad. Yo le pongo un cinco al interés subjetivo, con un seis en la interpretación y otro seis en la dirección.

La reina Victoria ante Buckingham Palace - Canon EOS D60, EF 28-135/3,5-4,5 IS USM

La reina Victoria ante Buckingham Palace - Canon EOS D60, EF 28-135/3,5-4,5 IS USM

Déjame entrar (2008)

Cine

Déjame entrar (Låt den rätte komma in, 2008), 27 de abril de 2009.

No es frecuente que llegue a nuestras carteleras una película sueca. Y no es frecuente que llegue precedida de cierta expectación. Pero esta es la cuestión con este largometraje del director Tomas Alfredson, que nos llega como adaptación de una novela de bastante éxito en su país y en otros. Y añadamos algo; esta película está particularmente de moda por que últimamente estamos viendo varios intentos de revisitar el género de vampiros. No es mi género favorito, pero… vamos allá.

Por ahí se ha oído que, en realidad, lo de menos es que la niña protagonista sea un vampiro… pues no oiga. No pretendamos llevar la cuestión a un extremo intelectualoide excesivo. Pues sí, la cuestión alrededor de la que gira todo es que la niña protagonista (Lina Leandersson) es un vampiro. Un vampiro que caza, que chupa sangre, que no tiene escrúpulos, que huye de la luz del sol, que carece de elementos éticos de decisión… Nada que ver con los vampiros edulcorados y ñoños que ahora están de moda entre las adolescentes de todo el mundo. No. Muchos de los caracteres básicos del vampiro están ahí. Pero faltan otros. Y son los caracteres que faltan los que dan atractivo al filme. Eso y la perfecta ambientación en el helado invierno sueco en algún momento de los años sesenta. Si yo, con mi cámara de fotos, fuera capaz de recoger en fotos fijas los ambientes que se recogen en este filme, con esos encuadres, con esas posiciones de cámara, con esos desenfoques, con esa iluminación,… me consideraría un fotógrafo realmente excelente. Buenísimo el trabajo del director de fotografía. Pero a lo que vamos.

Los caracteres vampíricos que no están. No nos encontramos con un vampiro guapo, elegante, arrogante, seductor… No. Nos encontramos con un vampiro frágil, amenazado, necesitado de protección. Desarrapado y bajo la forma de una preadolescente enfermiza, incapaz de la más mínima seducción. Y sin embargo seduce al enclenque muchacho de 12 años (Kåre Hedebrant), ese vecino que sufre abusos escolares, inseguro, débil, con un mundo reducido casi por completo a sus separados padres y a un colegio en el que se esmera pero en el que sufre. Y mucho.

Con estos mimbres se construye una historia dura, en la que surge una relación entre los dos adolescentes que tiene que ver mucho con el amor. Un amor extraño, entre personas básicamente solitarias, que viven entre personas también solitarias. Aunque también comprendemos que vemos un final de un ciclo y el comienzo de otro; comprendemos que el vampiro no sólo es capaz de parasitar buscando su sangre nutricia, sino que es capaz de parasitar cautivando voluntades.

Las interpretaciones, sobrias, frías como el gélido ambiente de la película, son sin embargo excelentes. Las miradas de los dos adolescentes protagonistas, especialmente el chico, son taladrantes. Estamos ante ese cine nórdico donde parece que las palabras sobran. Que todo se puede decir con un gesto, con una presencia, e incluso con una ausencia.

Estamos ante un filme duro, pero sumamente interesante. De los que dejan regusto. De los que conforme pasa el tiempo y vuelves con a él con el pensamiento vas descubriendo nuevos matices. Nuevos aspectos interesantes. Yo le pongo un ocho a la valoración subjetiva, lo mismo que a la dirección y a la interpretación. Oye… que me ha gustado.

La foto de hoy, en Finlandia, frente a las costas suecas… que es lo más apropiado que he encontrado.

Playa de Yyteri en Finlandia, frente a las costas suecas donde puede que suceda la acción de la película - Panasonic Lumix LX2

Las cosas de David Lynch y la presuntamente rebelde Zaragoza

Arte, Cine, Historia

Ayer domingo, que hizo un día gris y poco apacible, salí un rato por la mañana a ver que había por el Centro de Historia de Zaragoza, uno de los centros de exposiciones que más me gustan en la ciudad, tanto por la calidad de las mismas como por el edificio en sí mismo, que me parece muy agradable. Encontré dos que me parecieron interesante a priori.

Por un lado, había una exposición sobre el universo creativo de David Lynch llamada Action Reaction. Además de poder ver vídeos y fotos fijas de sus películas más destacadas y, cómo no, de su teleserie Twin Peaks, se pueden contemplar también algunas pinturas y algunos dibujos. No deja de tener su interés. Aunque sí que me quedé con la solfa de que tengo que recuperar y volver a ver El hombre elefante. La vi en el momento de su estreno, me pilló un poco joven, y aunque recuerdo que me gustó, también soy consciente de que me dejó un poco desorientado. Tampoco me importaría ver de nuevo Carretera perdida.

David Lynch

Pinturas y dibujos de David Lynch en el Centro de Historia de Zaragoza - Pentax *ist DS, SMC-A 35/2,8

La segunda exposición se llama Zaragoza Rebelde. Esta muestra hacer un recorrido por la historia de los movimientos sociales más reivindicativos en la capital aragonesa durante el periodo comprendido entre 1975 y 2000. Fotografías, carteles, vídeos, documentos de todo tipo, objetos variados, mobiliario urbano, todo aquello que sirva para recordar una época en la que la ciudad sufre muchas transformaciones. La exposición me parece muy variopinta pero poco engranada, como si fuese más una acumulación de cosas que un recorrido que te permita entender el fenómeno. Entretenida, sin más.

Marionetas

Marionetas (Zaragoza Rebelde) - Pentax *ist DS, SMC-A 35/2,8

free Arthur Lee

free Arthur Lee (Zaragoza Rebelde) - Pentax *ist DS, SMC-A 35/2,8

500 años de resistencia

500 años de resistencia (Zaragoza Rebelde) - Pentax *ist DS, SMC-A 35/2,8

Los Borgia, los relojes de cuco y la noria del Prater

Cine, Historia, Viajes

Para los aficionados al cine, una de las películas que han pasado ha formar parte de la mitología del séptimo arte es El tercer hombre. Esa obra maestra dirigida por Carol Reed, e interpretada magistralmente por Orson Welles, Joseph Cotten y Alida Valli, transcurre por la triste Viena de la posguerra, en los años cuarenta del terrible y belicoso siglo XX.

Si uno viaja a Viena, por lo tanto, no puede evitar pensar en el misterioso paisaje urbano que magistralmente fotografió Robert Krasker, por lo que se llevó un más que merecido Oscar. Hay varios posibles destinos en la ciudad para recordar este filme.

Por un lado las propias calles de la ciudad, que aunque probablemente no muy distintas en su estructura, hoy disfrutan de una animación, de unos neones y de un colorido que hacen difícil evocar la grisura de los duros inviernos de posguerra.

Por otro lado están las cloacas, en las que se produjo una de las persecuciones más memorables de la historia del cine, que hoy en día se pueden visitar, pero en un montaje demasiado «turistizado».

Tal vez, la visita al friedhof central de la ciudad (cementerio), donde se rodaron varias escenas, especialmente el maravilloso final de la película… pero nos pilló poco a desmano.

Y finalmente, el lugar al que quiero dedicar esta entrada, la noria del Prater.

Noria - Prater

Noria en el parque de atracciones del Prater vienés - Pentax K10D, SMC-DA 70/2,4

Preparados para la cena (Noria - Prater)

Barquilla de la noria del Prater, preparada para un servicio de cena - Pentax K10D, SMC-DA 70/2,4

En esta localización, el simpático y desaprensivo villano, Harry Lime (Orson Welles), suelta aquella lapidaria frase de absoluto y total cinismo, que te remueve brutalmente las tripas de tus referencias históricas, culturales y políticas:

Don’t be so gloomy. After all it’s not that awful. Like the fella says, in Italy for 30 years under the Borgias they had warfare, terror, murder, and bloodshed, but they produced Michelangelo, Leonardo da Vinci, and the Renaissance. In Switzerland they had brotherly love – they had 500 years of democracy and peace, and what did that produce? The cuckoo clock. So long Holly.

Traduciendo (más o menos)…

No seas tan pesimista. Después de todo, no es tan terrible. Como alguien dijo, en Italia, en treinta años de dominación de los Borgia, no hubo más que terror, guerras, matanzas… pero surgieron Miguel Ángel, Leonardo da Vinci y el Renacimiento. En Suiza, por el contrario, tuvieron quinientos años de amor, democracia y paz, y ¿cuál fue el resultado?: el reloj de cuco… Hasta pronto, Holly.

Tremendo, ¿verdad? Quizá no del todo exacto… desde el punto de vista histórico… pero conceptualmente, tremendo. Dicen que fue una improvisación de Welles… un genio.

Noria - Prater

Noria en el parque de atracciones del Prater vienés - Pentax K10D, SMC-DA 70/2,4

La lista (2008)

Cine

Salud y república

La lista (Deception, 2008), 13 de abril de 2009.

En primer lugar, adelantar una cuestión… la sensación que te queda al terminar el filme tiene mucho que ver con el título en inglés del mismo. Una total y absoluta decepción. La película es la ópera prima de su director, Marcel Langenegger, y tiene entre sus principales alicientes el trío protagonista, los muy conocidos Ewan McGregor y Hugh Jackman, y la menos conocida pero interesante Michelle Williams.

La historia, en principio, parece un thriller erótico. Un contable, con aire de pardillo (McGregor), conoce a un abogado, con aire de hombre de mundo (Jackman), que le abre unas perspectivas de una vida más emocionante y sobretodo con más mujeres… es decir, sexo. Un casual intercambio de teléfonos móviles lleva al pardillo a entrar en conocimiento de una exclusiva lista, cuyos miembros practican el sexo sin compromisos, sin nombres, sin más. También entra en conocimiento con una guapa rubia (Williams) de la que se enamora. Y luego vienen los problemas, cuando las cosas no son lo que parecen.

Los problemas vienen, en realidad, cuando la película resulta totalmente previsible en todo momento. Sabes lo que va a pasar constantemente. Nada te sorprende. Y por lo tanto, no te preocupas por los personajes, que te dan igual. Por si fuera poco, tiene una banda sonora horrible, con una música machacona que te hace pensar que estás en una película de serie B, o peor. Te acabas aburriendo y sólo esperas que pase. Además, la parte «erótica» de la cuestión se limita a unas pocas escenas, apresuradas y sin mucho sentido, con lo que esto tampoco es precisamente un aliciente.

La interpretacion está floja, porque está acorde con el conjunto de la película. No hay nada que destacar ahí. Como curiosidad interpretativa, hay dos apariciones, casi cameos, de la guapa alien Natasha Hendstridge y de la veterana Charlotte Rampling. Aunque en este último caso, tampoco parece que tenga mucho sentido en el conjunto de la historia..

Otra curiosidad es que el último tramo del filme transcurre en Madrid… y está bien retratado. No tiran de estúpidos tópicos donde quedamos como un mero lugar folclórico y estereotipado. Es de lo poco bueno de este largometraje.

Yo esto no lo recomiendo ni para ver en casa con palomitas. Un cuatro a la valoración subjetiva, con un cinco en la interpretación y un cuatro en la dirección.

Y como es hoy la efeméride que es, de imagen,… pues algunos de los escenarios que acabaron con la idea republicana en España, para hacer de este país algo más casposo todavía.

Sacos terreros

Sacos terreros en las trincheras de la Ruta Orwell, Sierra de Alcubierre (Aragón) - Canon EOS 40D, EF 50/1,8

Cine y fotografía: La insoportable levedad del ser y Los abrazos rotos

Cine, Fotografía

Este viernes pasado tuve una agradable cena en casa de unos amigos. Muchos de los comensales compartimos la afición por el cine, y alguien saco a colación lo guapa que estaba Juliette Binoche en La insoportable levedad del ser. Curiosamente, ayer sábado en Dadanoias nos ofrecían un pequeño clip, muy sensual, de esta película en la que vemos a Sabina (Lena Olin) fotografiando a Tereza (Juliette Binoche) de una forma que puede derretir a la banquisa ártica en un par de minutos (la entrada ya no está en el blog; es algo que sucede de vez en cuando en Dadanoias, pero la escena está en Youtube).

Así que ayer puse manos a la obra y volví a ver la película en cuestión, que no había revisitado desde su estreno, allá por el lejano 1988. Y cómo no, de inmediato decidí que había que incluirla en mi colección La fotografía en el cine. Y allá va.

Tenía pendiente de incluir en esta lista la última película de Pedro Almodóvar, Los abrazos rotos. También allí vemos cómo uno de los personajes se maneja cámara en mano de una forma trascendente para la acción del filme. Así que también esta película ha sido incluida en la lista.

Para ilustrar esta entrada, quisiera poner alguna imagen de Praga… y tengo muchas,… pero sin digitalizar… en forma de viejas diapositivas. Agggg…. O me tomo en serio lo de digitalizarlas o me vuelvo a ir a Praga para fotografiarla en digital… Casi me apetece más esto último. Pues nada, a falta de la República Checa os tendréis que conformar con Polonia.

Sobre el Nogat

Pasarela sobre el río Nogat en Malbork, Polonia - Canon EOS 40D, EF 24-105/4L IS USM