De Hortus Botanicus

Ciencia, Viajes

Quizá una de las agradables sorpresas de mi reciente viaje a Amsterdam fue la visita a De Hortus Botanicus, en el barrio de Plantage. El objetivo inicial era visitar las zonas verdes que según la guía son el atractivo principal de esa zona de la capital neerlandesa. Luego descubrimos que por un motivo u otro, en casi todas había que apoquinar unos cuantos euros por una entrada. Así que decidimos que el más tranquilo, y con posibilidades para picar algo a la hora de comer que se acercaba, era este jardín botánico, uno de los más antiguos del mundo, que se fundó en la primera mitad del siglo XVII con el fin de suministrar de plantas medicinales a los médicos de la ciudad. Loable intención.

El tema es que nos gustó. No especialmente por el interés botánico, ya que nuestras entendederas sobre el tema no dan para mucho. Pero sí por dos motivos principales. Por un lado, por la paz y tranquilidad que se respiraba, que invitaban a relajarse y a sentirse bien. Los invernaderos, amplios y cálidos, alguno muy cálido, nos sustraían del viento frío que a ratos soplaba en la ciudad. Al mismo tiempo, la penetración de la luz del sol generaba el estado de ánimo optimista que le es propio.

De Hortus - Tomando el sol

La tranquilidad de los invernaderos, como el de las especies subtropicales, invitaba al relajo - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

De Hortus - El niño lo pasa bien

Algunos niños habían acudido acompañados de sus padres, pero incluso sus nerviosos movimientos no molestaban al resto de los visitantes - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Por otro lado, el jardín me ofreció en poco rato un sinnúmero de oportunidades fotográficas, dada la indudable fotogenia de las especies vegetales, unida a la suave luz de los invernaderos. Los colores verdes saturados, contrastando con la umbría producida por el acúmulo de árboles y arbustos, producía escenas de gran interés gráfico. Reconozco que el objetivo de 20mm f/1,7 de Panasonic se comportó de forma excelente.

De Hortus - Plumas

Delicadas flores como plumas en esta planta propia de climas mucho más cálidos que el de la capital neerlandesa - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

De Hortus - Condensación

La elevada humedad de alguno de los invernaderos, unida a los bruscos cambios de temperatura entre el exterior y el interior, provocaba la condensación en la lente frontal del objetivo, causando este aspecto evanescente - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Pero sin lugar a dudas uno de los lugares más entretenidos fue el invernadero de las mariposas. Con elevada temperatura y mucha humedad, lo que nos hizo sudar en nuestra indumentaria invernal, paseamos entre una lujuriante vegetación, entre la que sobrevuelan algunas especies de mariposas. Éstas, con gran actividad por la elevada temperatura, son difíciles de fotografíar, pero nuevamente, un poco de paciencia, muchas tomas fracasadas, y el buen hacer del 20mm, permiten un relativo éxito.

De Hortus - Capullos

En un rincón del invernadero, se encuentran las crisálidas en cuyo interior se desarrollan las pupas de las futuras mariposas - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

De Hortus - Mariposa

Tras mucho insistir, esta mariposa se deja fotografiar con el esplendor de sus alas extendidas - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Terminábamos nuestra visita con hambre, así que nos dirigimos al café de la orangerie donde comimos unos ricos bocadillos, y tomamos tranquilamente el café, antes de seguir haciendo turismo. Una visita no prevista, pero muy muy agradable. Y recomendable. Aunque sale un poquito cara.

De Hortus - Tomando el café

Después de la visita, una charla relajada en la orangerie del Hortus - iPhone

Fotos con el iPhone, ¿por qué no?

Fotografía personal

Como ya comenté antes de salir de viaje en Semana Santa, he comenzado a utilizar el iPhone como cámara fotográfica. Lo volveré a repetir; la cámara de este chisme tiene un calidad lamentable. Lo de menos es que las imágenes a penas lleguen a los 2 megapíxeles de tamaño. Tienen muchos otros defectos. Pero con el software adecuado puede dar lugar a productos simpáticos, y a la posibilidad de obtener una imagen en circunstancias en las que no sería posible con una cámara normal.

Amsterdam Centraal

Estación de Amsterdam Centraal; me apetecía tomar una foto, pero cargado con el equipaje, no era cuestión de sacar una cámara de verdad.

Un ejemplo de esto es cuando no nos dejan hacer fotos. Pero no pasa nada si sacas tu teléfono para tomar notas, escritas claro, sobre lo que estas viendo en el museo. Claro que si la cámara tiene teléfono, la anotación puede ser visual, ¿no?

Rijksmuseum - El cisne

El cisne amenazado, en el Rijksmuseum; no era cuestión de que el vigilante te llamara la atención por sacar la cámara de verdad.

Pero también es muy interesante para tomar apuntes con figura. Es decir escenas en las que salen personas en actitudes espontáneas, en las que una cámara pueda ser demasiado conspicua. El principal problema es que es lento, pero con un poco de suerte.

Rijksmuseum - En la tienda

Unos niños de origen asiático juegan en la tienda del Rijksmuseum, ante la atenta mirada de su madre, que no sale porque esta pegada al costado derecho del fotógrafo.

Museo Van Gogh - Edificio de exposiciones temporales

Pasaje circular en el edificio de exposiciones temporales del Museo Van Gogh.

Magna Plaza

Qué empeño en no querer salir en las fotos...

Como la calidad intrínseca de la imagen es mala (baja nitidez, poca fidelidad de los colores, problemas de sobre o subexposición), es normal que se utilicen aplicaciones que otorgan a la imagen efectos especiales que puedan hacer perdonar los defectos. Así, ShakeitPhoto, para simular una fotografía polaroid, o CrossProcess, para simular procesos cruzados, parecen tener bastante éxito en este aspecto. Durante el viaje, también he utilizado Perfectly Clear para corregir los defectos de exposición.

foam - jardín trasero

En esta imagen del patio trasero del Foam_Fotografiemuseum Amsterdam, se ha procesado la imagen con el ShakeitPhoto directamente, con un resultado razonable.

Mariposa en el Hortus Botanicus de Amsterdam

Mariposa en el Hortus Botanicus; además del ShakeitPhoto, necesitó del Perfectly Clear para mejorar luminosidad y contraste, aunque no pudo con el tono azulado de las hojas.

Museo Van Gogh

Esta visión del Museo Van Gogh quedaba anodina recién tomada, y hubo de ser pasada por Perfectly Clear y por CrossProcess para tener un poco de sal y pimienta.

Como existen muchas opciones gratuitas o de muy bajo precio, no pasa nada por ir probando con otras. Así que ahora también dispongo de Photoshop.com Mobile, el photoshop del iPhone, que aunque lejos, lejísimos, de las posibilidades de sus hermanos mayores, es relativamente competente para lo que estamos hablando.

Hojas

Unas anodinas hojas de una planta doméstica cobran un poco de vida con Photoshop.com Mobile.

Finalizando, que además de mi nuevo fotoblog destinado a este tipo de imágenes, Fotos porque sí, alguna de estas fotografías podrá ir apareciendo por aquí. Y vosotros juzgaréis si merece la pena molestarse con el tema. O tal vez no se trate de que «merezca la pena» o no; simplemente, de que sea divertido. Y en eso estamos.

El escritor (2010)

Cine

El escritor (The Ghost Writer, 2010), 5 de abril de 2010.

Tras las mini-vacaciones de la Semana de Pascua, con calma y tranquilidad, y a una sesión temprana aprovechando que no he ido a trabajar por la mañana, nos pasamos a ver la última de Roman Polanski. Un director que cuando me gusta me gusta mucho, y cuando no me gusta lo aborrezco. Y de todo hay en su filmografía.

Nos encontramos al principio del filme con un escritor de los que los anglosajones llaman ghost writers (escritores fantasma), y que en España son conocidos como los «negros». Y así se le denomina en el doblaje de la película. Estos escritores son aquellos que realmente escriben o suplen las carencias de las obras escritas que se publican bajo la autoría de personajes famosos pero cuya profesión original no es escribir. En este caso, al «negro» (Ewan McGregor) se le pide que redacte las memorias de un antiguo primer ministro británico (Pierce Brosnan), que en una primera impresión parece un trasunto de Tony Blair. Luego veremos que aunque basado en el personaje real, se trata de un personaje de ficción con otra personalidad. El puesto ha tenido un antecesor que ha fallecido por ahogamiento en lo que parece y ha sido calificado como suicidio. El escritor se traslada a una isla en la costa de Nueva Inglaterra en EE.UU., donde se encuentra el político. Coincide también con el momento en que las revelaciones de un antiguo ministro británico ponen al antiguo premier en el hojo del huracán, por presuntas torturas hacia prisioneros, y con riesgo de ser encausado por la Corte Penal Internacional de La Haya. Por supuesto, nada será lo que parece, y el escritor se verá metido en un drama de intriga al sospechar que su antecesor pudo ser asesinado.

Decir que la película está en general bien hecha es una obviedad dado que al director le sobra oficio a raudales. Rodada en el ambiente opresivo por el clima frío y desapacible de la isla donde sucede buena parte de la acción, la ambientación es buena. En cuanto a la historia, tiene sus momentos de previsibilidad, y la presencia de la mujer del político (Olivia Williams) en un rol que sabes que tiene más detrás de lo que aparenta, hace que supongas por dónde pueden ir los tiros aunque sin precisión. A mí me costó un poco entrar en la historia, y hay algunas situaciones que aunque previsibles no te las acabas de creer, como las escenas entre el escritor y la mujer del político, muy cogidas por los pelos. Pero globalmente resulta entretenida, y me gusta que el final sea tan poco convencional, aunque inquietante.

Está razonablemente bien interpretada. Los mencionados anteriormente cumplen. Creo que Olivia Williams es mejor intérprete que los dos masculinos, pero no se le dan suficientes oportunidades para lucirse plenamente. Una pena. Además, se luce Tom Wilkinson, siempre solvente, en su breve papel. Hay otros ilustres en el reparto, pero con papeles muy reducidos o poco significativos.

Para resumir, una película en la que se juega un poco entre el thriller y el drama político, que no está mal, que entretiene, pero a la que creo que no se le saca todo el jugo y toda la miga que podría haber dado. Con un poco de más mala leche, podría haber sido una crítica más dura a determinadas actitudes de determinados gobiernos occidentales en su política internacional. Por primera vez, estoy ante una película del director que ni me entusiasma ni la odio, simplemente me entretiene. Lo cual también es una decepción en sí misma.

La puntuación:

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva:
***

Amstel

Vista de Amsterdam a orillas del Amstel - Panasonic GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

Viajar con Vueling… si no queda más remedio

Viajes

Ayer lo insinuaba. Mis experiencias de viaje con la compañía Vueling, no acaban de ser del todo satisfactorias. Entendámonos; tampoco son una calamidad. Sencillamente es que estoy convencido de que mediante publicidad nos quieren vender lo que no son, a un precio que no es el que prometen y, por lo tanto, generan insatisfacción. Y muchos de los pecados que comenten no son exclusivos de ellos. Pero el problema es que ellos parecen cometerlos todos. Comentaré aquí mi experiencia tras el viaje a Amsterdam.

La primera cuestión es que los españolitos que no vivimos en determinadas capitales, necesariamente nos tenemos que desplazar, generalmente Madrid o Barcelona para coger el avión. Por lo tanto, tenemos que combinar medios de transporte para realizar el viaje con una razonable adecuación en horarios y condiciones.

Al tren de madrugada

En la estación de Zaragoza Delicias, forzados a salir una hora antes de lo previsto, por culpa de una huelga de personal de Renfe - iPhone

Por ejemplo, si yo hubiese vivido en Madrid, hubiese tenido una combinación muy razonable para viajar a Amsterdam con KLM, aprovechando mejor el tiempo, y sin horarios extemporáneos. Y a un coste similar o inferior al que me ha ofrecido Vueling. De donde sacamos la primera conclusión. Lo de que Vueling es una «low cost» no me lo acabo de creer. Esta filial de Iberia que opera principalmente desde Barcelona nunca me ha resultado especialmente barata. E incluso a veces te la venden como si fuera de Iberia desde la página web de esta última, y luego te encuentras con lo que te encuentras. Porque luego viene la segunda historia. Es que los aviones son incómodos. De los que menos espacio ofrecen, de los más incómodos en los que he viajado últimamente. Así que cuidado; si adquieren un billete de Iberia con salida desde Barcelona, asegúrense que no es un Vueling disfrazado. El confort es muy inferior. O a mí me lo parece. Demos siempre un margen de confianza al error propio.

Esperando

Esperando la salida del vuelo en la moderan Terminal 1 del aeropuerto del Prat de Llobregat - iPhone

El Prat

Avión de Vueling acercándose al "finger" para el desembarque y embarque de pasajeros.

Bueno. El viaje de ida transcurrió sin muchas más complicaciones. Pero veamos el viaje de vuelta. Suelo hacer la facturación desde casa por internet. Hasta ahora, con el resto de las compañías esto me había servido para ahorrar tiempo de permanencia en las terminales aeroportuarias, y para hacer menos filas en los mostradores de facturación, ya que suelen disponer de un mostrador para quienes sólo depositan el equipaje. Pero en Schiphol, el aeropuerto de Amsterdam, había una única fila para todos los pasajeros, y además cuando enseñas tu talón impreso en casa te lo cogen te lo rompen y te emiten un talón tradicional. En resumen, pierdes el mismo tiempo que con el método tradicional. Da la impresión de que para lo único que les sirve es para tener una ocasión de cobrarte más, porque lo más llamativo a la hora de facturar a través de internet es que te ofrecen pagar más por un asiento en las primeras filas, por aquello de que desembarcas antes, o en la salida de emergencia, ya que hay más espacio para las piernas. No hay más ventajas. Mal. Muy mal. Se te queda la cara de imbécil por como te consideran.

El reportero de Feininger y un turista cansado

Tras "El reportero gráfico" de Andreas Feininger, un viajero se estira cansado mientras espera ante la puerta de embarque - i Phone

Y luego llega el momento del embarque. Y ayer viví uno de los embarques más caóticos en mucho tiempo. Y la culpa, el problema de los pasajeros que viajan sólo con «equipaje de mano». Aunque hay algunas compañías que ya se toman el tema del tamaño y el peso del equipaje de mano en serio, es obvio que Vueling no. Y mucha gente, mucho españolito de escapada de Pascua, llevaban maletas como equipaje de mano que obviamente sobrepasaban el tamaño permitido, pero que en el mostrador de facturación habían hecho la vista gorda. El resultado es que conforme subían los viajeros se encontraban con que no había sitio en los portaequipajes, por el enorme tamaño de estos supuestos «equipajes de mano». Y las azafatas, en especial una de ellas, empezó a distribuir los equipajes por todo el avión, dificultando el embarque de los que iban llegando, y causando la confusión de todos sobre cómo íbamos a recuperar los equipajes en el momento del desembarque.

Otra cuestión fue el de los niños y las salidas de emergencia. Supongo que algunos viajeros que facturaron a través de internet, optaron por pagar algo más por ir más cómodos en las plazas junto a las salidas de emergencias. Y algunos de estos eran familias. Con niños. Y llega la azafata y les dice que hay no pueden ir los niños. Que en caso de problemas, ahí tiene que haber adultos que colaboren en las acciones de emergencia. Claro, parece ser que en la página en internet nadie se preocupa de avisar de esto. Sólo de facturar. Así que nueva discusión. Afortunadamente, diálogo gracias al buen talante de la mayor parte de los pasajeros, y negociación. Los niños, con alguno de sus progenitores, se cambian de sitio durante el despegue y el aterrizaje, para luego ponerse en los asientos por los que han cotizado durante el resto del viaje. Una chapuza tremenda.

Ala y nubes

Por fin, volando sin mayor problema sobre las nubladas tierras de Francia - iPhone.

La llegada a Barcelona y el desembarque fueron tranquilos. Afortunadamente la paciencia y comprensión de los viajeros cuyos equipajes estaban dispersos por el avión, mi más sentido reconocimiento hacia ellos, les hizo quedarse tranquilos en sus asientos, y esperar a que el resto de los viajeros hubiesen bajado para recuperar sus enseres. Si no llega a ser así, no quiero pensar en el follón.

Como he dicho antes, nada de lo anterior es catastrófico. Y muchas de las deficiencias las puedes encontrar en otras compañías. Pero es que parece que éstos se abonan a todas. Y el precio no es «low cost«, precisamente. Parece que el auténtico «low cost» es el ahorro que la empresa se adjudica a costa de ofrecer un servicio, en mi opinión, deficiente. Eso sí, todo lo adornan con «rollo» coleguitas, tratándote de tú, con comandantes muy parlanchines… Todo fachada. Y eso que no he comentado cosas como el precio de los comestibles que ofrecen a bordo. Parece que ellos consideran un precio «vueling«, es decir barato, por unos bocadillos gomosos y de tamaño ridículo, que aun recuerdo la cara de tonto que se le quedó a uno cuando vio por lo que había pagado…

En fin; por decir algo positivo, el avión llegó a su hora, lo que me permitió cambiar mi billete de tren para una hora antes. Y como se trataba de un AVE directo frente al que tenía previsto que tenía un par de paradas, la ganancia de tiempo fue de una hora y veinte minutos. En un asiento para personas y no para sardinas en aceite como en el avión. Además.

Arco iris

Ya en el AVE, un arco iris, apenas preciable en la foto, nos acompaña a nuestro paso por la comarca del Penedés - iPhone

Entrando en Zaragoza

Pasando La Cartuja Baja, y acércandonos a Miraflores, el tren pronto llegará a su destino parcial, el que a mí me interesa, en Zaragoza Delicias - iPhone

No puedo decir que no vuelva a tomar un avión de esta compañía. A veces no queda más remedio. Pero si lo puedo evitar, lo evitaré. Y por favor, ¿realmente no les resulta ridículo es nombre ese de «vueling» en spanglish? Supongo que habrá especialistas en mercadotecnia, o «marketing«, que así lo considerarán. No sé.

Lluvia y mas lluvia para terminar nuestros días en Amsterdam

Viajes

Finalmente, ha llegado mi última mañana del viaje. A mí. Que a mis acompañantes les queda buena parte de la tarde. Es lo que tiene vivir en Madrid y volver por Madrid, sin necesidad de luego buscar un transporte decente para llegar hasta Zaragoza.

Habíamos visto que la mayor parte de las tiendas habrían los domingos. Así que el plan era ir de compras. Más cuando hemos visto que amanecía una mañana de lluvia continua, y a ratos intensa. Pero mi gozo en un poco, ya que no nos habíamos dado cuenta de que el horario de apertura de las tiendas era a partir de las 12 horas. Justo cuando yo tenía que pasar por el hotel para recoger el equipaje y marchar para Schiphol. Así que nada; un paseo por algunos sitios ya vistos, con una nueva luz y otras sensaciones. Y hasta la próxima.

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Y a la señora de bronce, ¿quién le pone un paraguas?

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Apenas una pareja emparaguada por la salida trasera del Begijnhof.

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Si aplicamos lo de dime de qué presumes y te diré de qué careces, ya sabemos cuál es el problema de estos holandeses.

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La lluvia arrecia mientras paseamos a orillas del Singel.

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Pocos paseantes se animan a visitar estos puestos de artistas en Halvemaansteeg.

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La conclusión es clara; en el Mercado de las Flores más que flores se venden cebollinos.

Y bueno. Ya hablaré otro rato de lo que supone viajar con Vueling. Que ahora estoy de buen humor por haber adelantado el tren una hora, como para malhumorarme por culpa de las compañías aéreas de «bajo coste». Pero hablaré. Seguro. Quizás mañana. O no. Que a lo mejor sigo de buen humor.

Qué gran cosa es la buena luz… y la hemos tenido, sí

Viajes

Pues en principio, ya vale de Amsterdam. En cualquier caso, el último día, el domingo, dará tiempo a dar alguna vuelta más por la populosa ciudad holandesa. En cualquier caso, hoy era un día para dar una vuelta por el país.

En primer lugar, nos hemos ido a La Haya, la capital. El objetivo principal era visitar el Maurithuis, un pequeño museo donde se exhibe la colección de pinturas de la Casa Real. Y las hay famosas, como la Joven de la Perla de Vermeer, o la Lección de anatomía de Rembrandt. Un paseíllo por los patios del Parlamento neerlandés, y luego nos hemos hecho un lío sobre qué queríamos a hacer que nos ha llevado a pillar una mojadina por la lluvia sin conseguir nada en claro. Así que hemos comido algo, y después con buen tiempo, hemos ido volviendo hacia la estación.

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Campeonato de fútbol callejero para personas sin techo en una de las plazas de La Haya.

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La Mauritshuis, sede del museo que guarda la colección de pinturas reales, con la Joven de la perla como emblema.

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Hacía frío, y vientecillo, pero estos chicos no han dudado en despojarse de sus abrigos, obsérvense al fondo, para quedar glamurosos en tan melosas fotos.

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Una pistola rosa y un tipo anunciando a Cristo; pues vale...

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Llega a la estación de La Haya HS el intercity que nos llevará a Delft.

El siguiente destino era la coqueta ciudad de Delft, entre La Haya y Rotterdam, a pocos kilómetros de ambas. Y vuelta a llover, aunque nos ha dado tiempo a refugiarnos visitando la imponente iglesia que hay el la Grotte Markt. Después ha salido el sol, con su arco iris y todos y hemos dado un bonito paseo por entre los canales de la ciudad.

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Tremenda tromba de agua y aire en la Grotte Markt de Delft.

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La tumba de Guillermo de Orange, uno de los principales próceres del país.

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Cuando la luz aparece como aparece, el fotógrafo aficionado sabe que ha sido bueno y está siendo recompensado.

Y el siguiente destino, uno totalmente desconocido para mí. La ciudad de Leyden, que aunque mayor que Delft, también es muy coqueta, con su casco histórico rodeado de canales, su universidad con sus jardines y una tranquilidad muy relajan a la caída de la tarde. Hemos cenado allí, antes de volver a Amsterdam. Mañana, último día.

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Tranquilas palomas en los canales de Leyden; una tarde pacífica con una luz suave y cálida a pesar del nublado.r

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Poemas en las fachadas de los edificios de Leyden.

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Agradables jardines junto a la antigua Universidad de Leyden.

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Ni un alma a las ocho menos cuarto de la tarde en las calles de Leyden.

Sol y buen tiempo, y una tarde en Haarlem

Viajes

Bueno. Hoy ha salido el sol. Por lo menos, toda la mañana y una parte apreciable de la tarde. No es que nos hayamos librado del chaparrón de turno. Pero bueno. No se ha notado tanto el frío y han dado más ganas de pasear. Desde primera hora de la mañana, ya que hemos ido caminando, paseando entre canales hasta nuestro primer destino.

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Ya hay animación en Raadhuisstraat a primera hora de la mañana.

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Nunca he sabido muy bien para que sirven esas palas en los barcos fluviales.

Primer destino que no era otro que la iglesia clandestina del ático, en la zona vieja de la ciudad. Una curiosidad más que nada. Después hemos ido a ver la Iglesia Vieja, notable templo, que estaba en parte en restauración.

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Desangelada estaba la iglesia en el ático por los trabajos de restauración.

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Las vidrieras de la Iglesia Vieja están más dedicadas a los notables de la ciudad que a las cosas religiosas.

Hemos seguido paseando. Ante tanto sol, queríamos conocer las zonas verdes de la ciudad y nos hemos dirigido hacia Plantage, para encontrarnos que la mayor parte de estas zonas verdes son de pago. Que si un jardín botánico, que si un zoo, que si… lo que fuese. Hemos optado por el jardín botánico, y no nos hemos arrepentido porque, aunque pequeño, los invernaderos están muy bien. Especialmente el de las mariposas.

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Muchos niños paseando con su padres por los invernaderos del Hortus.

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Con el calor que tienen y lo activas que están, ¡qué difícil es fotografiar a las bonitas mariposas de este invernadero!

Hemos aprovechado para comer allí. Después, visto que lo más importante de la ciudad estaba ya paseado, hemos ido tranquilamente hacia la estación. Nos hemos ido a pasar la tarde a Haarlem.

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Este barcazo tan bonito está demasiado limpio y colorido para resultar natural.

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Los trenes son mucho más modernos que hace 17 años, pero igual de amarillos.

Haarlem es una ciudad muy mona, cuya zona más interesante, descontados los museos, se ve en un ratito. Nos han llamado la atención las tiendas de quesos, las casitas adosadas a la catedral y habilitadas como negocios de todo tipo,… ¡y un molino de los chachos! Que pena que se haya puesto de llover, y lo hayamos pillado con tiempo gris.

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Las casitas adosadas a la catedral son tiendas, peluquerías, etc.

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El molino de Adrián; bien mono bajo el cielo nublado.

Pero en fin, es lo que tiene el turismo. Te pasan estas cosas. Así que hemos vuelto a Amsterdam y hemos hecho tiempo para cenar dando un paseo sin mucho rumbo. Como quien no quiere hemos dado con la que debe ser la calle de putas más estrecha del mundo… y no la habíamos encontrado en ninguna guía. Que cosas.

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Con tanto turista, los potenciales clientes no tienen espacio para negociar con las profesionales.

Hoy, beaterios, museos y canales

Viajes

Pues esto se cuenta pronto. Como la predicción meteorológica no era buena, hemos decidido ir de museos. Y con esa intención hemos salido del hotel. Lo que pasa es que a primera hora de la mañana han salido algunos rayos de sol y nos hemos entretenido entre algunos canales, el beaterio (Beginhof) y el mercado de las flores.

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Un sol prometedor en los canales de Amsterdam a primera hora de la mañana... ¿durará?

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De Gloyende Oven... sea lo que sea que significa, en el Beginhof de Amsterdam.

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Beginhof, con sus casitas... tan monas.

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Potencial cliente en el mercado de las flores, ¿o simple turista curioso?

Cumplido este trámite, y con amenazadoras nubes acechando, hemos visitado tres museos. El primero ha sido capricho mío. Y me ha gustado. Ha sido el Foam_Fotografiemuseum Amsterdam. Una cucada de casita a orillas de un canal en el que los diversos pisos sirven para distintas exposiciones así como para la actividad editorial de la institución. Luego, los típicos; el Rijksmuseum y el Van Gogh. Ambos estaban hasta el culo de gente. Menos mal que habíamos tenido la precaución de sacar la entrada por internet, lo que nos ha evitado las colas.

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Una de las agradables salas del Foam_Fotografiemuseum Amsterdam

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No falta la animación en las afueras del Rijksmuseum.

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Este añadido para exposiciones temporales del Museo Van Gogh no estaba hace 17 años.

Tras los museos, y habiendo comido en el Van Gogh, nos hemos paseado para bajar el pollo por el Vondelpark, y hemos tomado café en la cacería del Hotel Americano. Muy mona y colorida.

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Algunos rayos de sol se asoman tímidamente en Vondelpark; a estas alturas ya ha caído algún chaparron.

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Hace frío cuando sopla el viento, así que toca calentarse en el Café Americano.

Tras pasar por el hotel para dejar algunos bultos, y abrigarnos un poco más para el final de la tarde, hemos salido ha pasear entre los canales. Claro, como nos habíamos abrigado, hemos tenido sol toda la tarde. Claro que a la sombra y con vientecillo,… hacía una rasca.

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Qué complicado es fotografiar a Ana Franck bajo la lluvia.

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Un habitante de los canales de Amsterdam se asoma para saludarnos.

Finalmente, antes de cenar hemos paseado por la zona comercial del centro. Hoy jueves, los comercios cierran a las nueve de la noche, y había mucho ambiente. Hemos cenado en un garitillo muy majete, con unos holandeses muy simpáticos, y ya nos hemos venido al hotel porque se ha puesto a llover. A tomar un chisme y a escribir estas líneas. Y hasta mañana.

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Ayer, a las seis y media de la tarde, esto estaba muerto; hoy a las ocho, menudo ambiente.

Amsterdam, es decir, bicicletas, viento, lluvia, frío, sexo… o algo así

Viajes

Bueno. Pues estamos en Amsterdam. Más bien con ambiente invernal y no primaveral como uno podría esperar dadas las fechas. También habría que saber que entienden los holandeses por primavera, claro. Con el solecico tan rico que hacía en Barcelona cuando he cogido el avión. Pero la salida de la aparatosa estación Central de Amsterdam ha sido como un bofetón de fría realidad en la cara.

En la terminal 1 del Prat

Sol y buen tiempo en la terminal uno del aeropuerto del Prat.

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Hace 17 años, ante la estación central estaban las mismas obras y las mismas grúas, o me lo parece a mí; los tranvías son más modernos.

Tras acomodarnos en un hotel que está mejor de lo que aparenta en una primera impresión, a la vera de uno de los más monos canales de Amsterdam. Nos hemos ido a pasear. A ver, pues eso, casitas monas y canales. La verdad es que hemos ido sobre todo por el centro, alrededor de la plaza del Dam, que quizá no es lo más mono de la ciudad. Eso sí, hemos empezado a divagar y hemos aventurado una teoría. Los auténticos habitantes y dueños de la ciudad son las bicicletas y los tranvías. Que tienen parasitados a los seres humanos para que les aporten la energía necesaria para que se desplacen por la ciudad. A las bicicletas, particularmente, les gusta reunirse todas juntas en las aceras donde supongo que hablarán de sus cosas. Mientras, los seres humanos, esclavos de las anteriores, caminan por donde pueden esquivando a las bicicletas que se mueven, a los tranvías, y a los canales. Supongo que morirán muchos. Es difícil esquivar tantas agresiones.

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El hotel Rembrandt, donde pasaremos las próximas cuatro noches.

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Pues eso, Amsterdam; canales, puentes, casitas, turistas paseando,...

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Amena reunión de bicicletas ocupando la acera, mientras los peatones se juegan el cuello pasando por donde pueden.

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Este amenazador tranvía tocaba la campana por lo menos antes de atropellarte, dándote una posibilidad a la salvación.

Tras visitar una librería de libros en inglés realmente muy mona, nos hemos metido por la zona más comercial aunque todo había cerrado a las seis. Los comercios más animosos andaban cerrando a las siete de la tarde. Supongo que a esa hora, los humanos son reclamados por las bicicletas para que las lleven a sus casas. En cualquier caso, uno de los escaparates lo tenía claro: el sexo vende.

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En la estupenda librería americana, en la que había alguna gente; mucha menos que en otro tipos de comercios que hemos visitado más adelante.

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El sexo vende; aunque en esta tienda se lamentan de que en realidad lo que venden son vaqueros.

Y eso es lo que venden en esta ciudad, especialmente a los turistas en el Barrio Rojo. Tras discutir sobre si entrábamos a «la tienda más vibrante de la ciudad», hemos comprobado cómo auténticas manadas de turistas acompañados por guías iban recorriendo las calles y los canales del pecado. Los más emocionados lo japoneses. Un ratito nos hemos acoplado a un grupo de argentinos con guía en castellano, quien les explicaba bajo la lluvia cómo se producía las transacciones comerciales entre las prostitutas de los escaparates y los clientes. Como curiosidad, hemos pasado junto a uno de los escaparates cuando se producía una de estas transacciones. 50 euros. Desconocemos lo que comprende el servicio por ese precio.

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Nana, la más vibrante tienda de la ciudad...

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Emocionados súbditos del trono del crisantemo, a la expectativa de entrar en uno de los gazillones de museos del sexo que hay en el Barrio Rojo de Amsterdam.

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Un guía explica en castellano a un grupo de argentinos cómo es la mecánica del comercio carnal con las trabajadoras del barrio.

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Las luces rojas indican los "escaparates" de mozas con poca ropa; no, no me he dedicado a intentar fotografíar a ninguna de ellas... tengo cierta ética.

Tras cenar, hemos intentado dar un paseo, pero hacía un frío que pelaba, así que nos hemos venido al hotel a tomar un chisme a charra un rato y a escribir esta entrada del blog. Y hasta mañana.

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Con la noche cerrada, el frío se ha vuelto intenso,... o sea que al hotel.

A punto de salir para Amsterdam, me monto un fotoblog, y me dejan en ascuas con el cliffhanger del último episodio de Caprica

Fotografía personal, Páginas personales, Televisión, Viajes

Ufff, que estrés de título, ¿no? Y menos mal que no tengo película para comentar como la mayor parte de los martes, que si no el trabajo se me acumularía. O tendría que hacer más de una entrada en el día de hoy, y no tengo tiempo. Efectivamente, como ya se puede deducir del título, me voy a escapar estos días de fiesta a Amsterdam. Salimos mañana y hasta el domingo. Como es costumbre, si las conexiones a internet me bendicen, sabréis de mi viaje en estas páginas.

Ya visité Amsterdam hace 17 años, así que no era mi primera opción para un viajecito. Pero mejor es repetir un viaje que es factible, que empeñarse en algo nuevo que no puede ser. Curiosamente todavía no tengo digitalizadas las diapositivas de entonces, sólo un par de tomas en el museo del ferrocarril de Utrecht.

Vieja vaporosa Nº 8 en el Museo del Ferrocarril de Utrecht, Países Bajos - Canon EOS 100, EF 28-80/3,5-5,6 USM

Y por si fuera poco, explorando las posibilidades «fotográficas» del iPhone, y viendo a ver lo que se hace por la red, me he abierto un blog secundario que llamaré Fotos porque sí. No perderé mucho tiempo con él. Con un diseño básico, cada vez que me llame algo la atención y lo fotografíe con el iPhone, sobre la marcha los subiré al blog vía correo electrónico. Ayer por la tarde estuve haciendo pruebas, por lo que ya se pueden ver algunas imágenes. Ya veremos cuanto me dura el experimento.

Ha salido el sol en el Parque Bruil

Espero que nos haga sol durante el viaje, como el domingo en el Parque Bruil de Zaragoza; aunque dadas las latitudes que vamos, creo que la lluvia es inevitable - iPhone

Pero lo que me tiene jodido es que este fin de semana vi el último episodio de Caprica, la precuela de Battlestar Galactica, en uno de los mejores capítulos de lo que llevamos de serie, que terminó con un cliffhanger como de aquí a Valladolid, y me entero ahora que la emisión de nuevos episodios está parada hasta septiembre. Aggggg, ahora que se ponía interesante. Porque es una serie en la que había puestas muchas expectativas, con un excelente episodio piloto, que luego bajó un poco de tono, pero que poco a poco había vuelto a recuperar momento. No sé. Como falta mucho hasta que vuelva a empezar, igual me veo todos los capítulos otra vez y hago una entrada monográfica sobre el tema. Ya veremos.

En cualquier caso, me voy unos días de vacaciones. Y por cierto; para que veáis que no me olvido de hacer fotos con cámaras de verdad, aquí os dejo una del domingo por la tarde, momento en la que la climatología invitó a dar un largo paseo.

Canal

El Canal Imperial de Aragón a su paso por Zaragoza, poco después del cruce elevado sobre el río Huerva - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Libro: Álbum de polaroids

Literatura

Cuando hace poco más de dos semanas estuve en Madrid, reservé un ratito, camino ya de la estación, para conocer la librería de La Fábrica, una editorial con abundancia de libros de fotografía, a quienes ya había comprado alguna cosa a través de internet. Y allí comprobé que no sólo había libros de fotografía y otras artes, sino que también publicaban algunas obras de ficción. Y decidí comprar una, con un título de resonancias claramente fotográficas, de la escritora argentina Patricia Suárez. Y aquí viene con lo que me encontré.

Álbum de polaroids
Patricia Suárez
Biblioteca Blowup de novelas cortas, La Fábrica – Madrid, 2008
ISBN: 9788496466920

Para empezar, el nombre lo tiene bien puesto. Aunque se trata de una novela corta, al principio te da la impresión de que estás ante un libro de relatos cortos. Cada capítulo cuenta una pequeña historia sobre un personaje; prácticamente una instantánea en la que conocemos qué siente, qué le pasa en ese justo momento, aunque siempre rodeado de un contexto social y de un relato de su pasado personal que nos permite entender la imagen que estamos contemplando. El paso del primer al segundo capítulo te desconcierta. Realmente crees que estás en otra historia. Sólo hay algún pequeño detalle que te habla de la interrelación. Luego compruebas que quienes son personajes secundarios o colaterales en cada capítulo, son principales en otros.

Y así, se va configurando un fresco, o un álbum de instantáneas fotográficas como sugiere el título de la obra, en el que vemos cómo viven sus vidas las personas de la Argentina actual. Quizá no sean personajes absolutamente representativos. Hay clase media y también hay seres humanos prácticamente marginales. Pero todos ellos están acuciados por uno de los mayores problemas de las sociedades urbanas y masificadas; la soledad. Soledad incluso cuando se relacionan con sus semejantes. O precisamente aumentada como consecuencia de esas relaciones.

En resumen, una novela corta que se lee con facilidad, que te hace pensar un poco, aunque probablemente luego quedará en la estantería de la librería como muchas otras. No está mal, aunque tampoco me ha despertado grandes entusiasmos. Vale.

La imagen de hoy es alusiva, si no en el contenido sí en la forma, al libro de hoy.

A orillas del Huerva

Paseo a orillas del río Huerva en Zaragoza - iPhone

La dureza del cambio de hora, no tomarse la vida en serio, y esa «cámara de fotos» que se llama iPhone

Fotografía personal, Humor, Música

Odio profunda e intensamente el cambio de hora de primavera. Lo odio. Me sienta como el culo. Y esto no ha hecho más que empezar. Porque esta noche, cuando sean haya las once de la noche, me iré a la cama con ganas de dormir. Al fin y al cabo, esta noche pasada sólo he dormido cinco horas. Malhadado sea el cambio de hora y el que lo inventó. Lo que decía, me iré a la cama con ganas de dormir, pero mi cuerpo creerá que sólo son las diez, y a pesar de que me estaré muriendo de sueño, no me dormiré. Y empezaré a ponerme nervioso, y por lo tanto, incluso cuando sean las doce y mi cuerpo crea que sean las once, tampoco me dormiré. Y esta noche que viene, si tengo suerte, tampoco dormiré más de cinco horas. Y mañana, todo será una mierda. Me pasa todos los años. No creo que este sea un excepción. Ahora me iré a dar una caminata para cansarme más, pero de nada servirá. Maldito cambio de hora.

Con el fin de olvidarme de este incordio, esta mañana me he sentido intrascendente. Nada de tomarse la vida en serio. He ignorado por completo las correrías de los fórmulas uno. Y me he puesto a enredar en el ordenador. En una entrada reciente en Hipersónica me enteré de que Zooey Deschanel canta. En un grupo que se llama She & Him. Bueno. Yo es que estoy enamorado perdidamente de esta chica. Es una monada. Como actriz no es que me haya entusiasmado ninguna de sus películas, pero con esos ojos… Bueno, el caso es que he buscado a ver si estaban en Spotify, que sí, y también por Youtube, que también. Y oye,… musiquita ligera, pegadiza y con buen rollo, con la voz grave que tiene la chica que tampoco está tan mal. Es casi como si fuera una chica yeyé del 2010. Os pongo un vídeo.

Pero claro, cuando uno entra en Youtube, nunca se puede saber. Y no sé como me he encontrado con una chica asiática, probablemente japonesa que es la caña. Utilizando tres iPhones se monta un conjunto instrumental para acompañarse a sí misma, mientras canta canciones de Beyoncé y Lady Gaga. Y no lo hace mal. Y es feliz. Que bien se lo pasa uno cuando se pone intrascendente. ¡Mirad, mirad, cómo imita a Beyoncé!

Y claro, con esto del iPhone, resulta que tengo uno que me regalaron hace unos meses. Y lo utilizo sobre todo para comunicaciones interneteras. Pero claro, el cacharro tiene una cámara de fotos que… bueno,… es una cagarriña. Pero he aquí que hace unos días me sorprendió que el Denver Post publicara en su fotolog un reportaje del reportero gráfico David Guttenfelder con fotos tomadas con su iPhone y procesadas con un programa para este aparato, supongo que Shake It Photo, 79 céntimos de euro cuesta, para darles un aspecto de polaroids. He pasado probando unos días con algún otro programa gratuito similar, pero sin acabar de convencerme mucho.

En algún rincón de Huesca

En algún rincón de Huesca.

El caso que me dije: «Carlos, no seas rancio, que por 79 céntimos no vas a quedarte sin diversión». Y me lo compré. Allí por la tarde hice alguna prueba; pero motivado por la creatividad de la chica japonesa, hoy me he lanzado a probarlo a fondo. Así que me he dado un largo paseo esta mañana, y he ido comprobando lo que daba de sí el tema.

Si mi música te hace vomitar...

Músico callejero en el Paseo de la Independencia, consciente de los efectos que puede causar su música.

Primero he tomado contacto con la naturaleza. Así que en las orillas del Huerva así como en el Parque Bruil he comprobado como se comportaba el invento con los tonos vegetales. Lo cierto es que el primer plano de margaritas es un uso alternativo. No está tomada con la cámara del iPhone, sino con la Panasonic Lumix GF1 con el Leica DG Marcro-Elmarit 45/2,8. En casa la he pasado al iPhone y le he aplicado el programita. Resulta un poco sacrílego utilizar un «leica» (esta fabricado por Panasonic), para luego obtener un imagen borrosilla. Pero… es divertido.

Margaritas

Margaritas en las cercanías del Huerva a su paso por el barrio de Las Fuentes.

Parque Bruil

Los árboles del Parque Bruil se encuentran todavía a caballo entre lo invernal y lo primaveral.

Parque Bruil

No tengo muy claro qué son las "ruinas" dispersas por el Parque Bruil; a ver si me documento.

Después, ya que estaba por allí, me he pasado por el Centro de Historia de Zaragoza, para ver que había en exposición. Y me he encontrado con una en la que de una forma más o menos didáctica, explican a los visitantes la pintura de Velazquez. Así que he aprovechado para ver como se comportaba el invento en interiores.

Entendiendo a Velazquez en el Centro de Historia

Diego Velázquez inmortalizándose a sí mismo en Las meninas.

No está mal, ¿verdad? A continuación he seguido mi paseo, aunque a partir de ahí he asumido el papel de un presunto turista entre los más característicos monumentos de la ciudad. No creo que sustituya a mis cámaras habituales en los viajes, pero realmente me he divertido.

La Magdalena

La Magdalena, al sol de la mañana primaveral.

Plaza San Bruno

Auténticos turistas descansando en la Plaza San Bruno; por cierto, ¿dónde está el mercadillo?

El Pilar

Y, finalmente, el Pilar, mientras esperaba en la parada para coger el autobús para volver a casa.

En fin, y de momento, esto es lo que ha dado de sí el tema. ¡Ay, cómo relaja una mañana de intrascendencia, sin tomarse la vida muy en serio! A ver si así duermo bien esta noche.