Libro: Corto Maltés: Las helvéticas

Literatura

Aunque es cierto que ha sido recientemente cuando he decidido ir leyendo de vez en cuando algún libro de historietas, siempre buscando calidad y cierto interés en las historias narradas, hace muchos años que conozco uno de los personajes más famosos de este mundo. Se trata de Corto Maltés, del historietista italiano Hugo Pratt. En Zaragoza, ciertamente, muchos son los que han oídos hablar del Corto Maltés; pero sospecho que para muchos también resulta que no es más que un celebrado bar del Casco Viejo. En fin, sin disgresiones. El caso es que nunca había leído una aventura completa del marino de La Valetta, y como el otro día me encontré este volumen en una librería me dije, «a por él», y aquí va lo que me ha parecido.

Corto Maltés: Las helvéticas
Hugo Pratt
Normal Editorial, S.A. Barcelona, 2007
ISBN: 9788498470291

La verdad es que no sé si es la aventura más representativa del marinero,… porque es una aventura interior. ¿Interior? Me explicaré. Corto acompaña a Suiza a su amigo el profesor Jeremías Steiner, que acude a un congreso a la ciudad de Sion en el Valais. Allí se aloja en la casa de Hermann Hesse en el Tesino, donde va a tener un sueño, dentro del cual vive una aventura digna de los caballeros de las sagas artúricas, especialmente en su versiones germánicas, en la que Sir Perceval se transforma en el caballero Parzival (lease parsifal). Es pues una aventura en la que se mezcla el materialismo pragmático de nuestro héroe con la espiritualidad y los misterios de la historia del Santo Grial y sus derivados.

Como he dicho antes, no sé hasta que punto es un aventura representativa del personaje, pero a mí me gustado mucho tanto el transcurrir de la misma, repleta de referencias literarias y mitológicas que te obligan a ir consultando para no perderte los matices y los detalles, como el caracter del personaje, con ese descaro con el afronta las situaciones y los presuntos adversarios que a la vez es respetuoso y cortés. Un auténtico caballero de principios del siglo XX.

No sé. Si os apetece leer alguna historieta, os podéis animar con ésta.

Pradera

Paisaje en las cercanías de Zermatt, en el Valais suizo; Wallis en esa comarca de habla alemana - Panasonic Lumix LX3

Seguimos de centenarios, en esta ocasión de cine: Akira Kurosawa

Cine

Si el lunes hablaba del centenario de Django Reinhardt y recomendaba su jazz manouche, hoy me voy al lejano oriente para hablar y recomendar a un ilustre de los ilustres entre los directores de cine. Ayer 23 de marzo fue el centenario del nacimiento de Akira Kurosawa.

Lo que voy a contar ahora es posible que lo haya contado ya por aquí. No me acuerdo. Pero voy a volver a hacerlo. Yo fue un niño de barrio, en una ciudad grande, el quinto municipio con más población de España desde que yo recuerdo, que tenía cines de estreno y de reestreno. Los cines de reestreno podían estar relativamente céntricos, y entonces eran auténticos cines de reestreno, que proyectaban las películas tras unas cuantas semanas en los cines de estreno. O podían ser cines de barrio, que aunque en la cartelera del Heraldo venían como cines de reestreno, en realidad eran los encargados de estrenar y proyectar las series B, los péplum y los spaghetti westerns. Y a la vuelta de la esquina de la calle donde vivía, había una de estas salas. El Rialto. Y muchos domingos, allí que nos bajábamos a la sesión de 3 o a la de 5 de la tarde.

El caso es que llegada mi adolescencia, y con ella la transición política al país, el cine Rialto se convirtió en sala de arte y ensayo. Un caso improbable, dado el vecindario y el entorno, dignos pero obreros y de limitado entendimiento cultural. Pero ahí estaba yo, fiel a las tradiciones, muchos domingos a las 5 de la tarde, a ver lo que echasen. Y entonces, en lugar de spaghetti westerns, he aquí que empezamos a ver cosas como Las vacaciones de Monsieur Hulot, 2001: una odisea del espacio, Solaris, El Gran Dictador, Viridiana,… y Dersu Uzala. Y si todas ellas marcaron, sin ser yo consciente, mi gusto y percepción del cine, probablemente me dejaron convertido en un «tarado» y «asocial» de por vida al alejarme de lo que le gusta a todo el mundo, la última, esa maravilla firmada por el director japonés Akira Kurosawa fue la que más me impactó.

Y con el tiempo, a partir de ahí, fui viendo varias de las películas que firmó a lo largo de su vida, entre las que tengo que destacar Rashômon, una película apasionante por su intriga y su enfoque, y Los sueños de Akira Kurosawa por el impresionante espectáculo visual que supone, una película que debería ver todo amante a la fotografía. Por supuesto, éstas además de la ya mencionada.

Así que nada. Una recomendación que vale para celebrar el aniversario, o para cualquier otro momento. El cine del maestro japonés, Akira Kurosawa.

Rue de Steinkerque

Invasión oriental en los alrededores de Pigalle, París - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Millenium 3: La reina en el palacio de las corrientes de aire (2009)

Cine

Millenium 3: La reina en el palacio de las corrientes de aire (Luftslottet som sprängdes, 2009), 22 de marzo de 2010.

Ya en su momento hice un comentario sobre el título, ya que es el mismo que el del libro, así que os remito a aquella entrada y correremos un tupido velo al respecto. Lo realmente sustancioso es que durante dos semanas nos hemos estado debatiendo sobre si completar la trilogía de las aventuras de Lisbeth Salander. Porque el filme dedicado a la primera parte me pareció entretenido. El segundo, me pareció flojo. Y dada la tendencia, para este nos esperábamos lo peor.

Atención, pueden aparecer informaciones que desvelen parte de la trama de las película previas de la trilogía.

Así como el primer largometraje de la trilogía quedaba relativamente cerrado, y el seguir la historia o no era algo optativo, el segundo quedaba abierto en un aparatoso y relativamente inverosimil cliffhanger, en el que nuestra heroína era capaz de sobrevivir a varios balazos, uno de ellos en el cráneo, y era capaz de salir de debajo de la tierra por sus propios medios. En esta tercera parte, dirigida por Daniel Alfredson, conocemos cómo fue un grupúsculo de los servicios secretos suecos los que montaron el infierno en el que le ha tocado vivir a Lisbeth, la cual se pega la película entre el hospital y la cárcel, con unas cuantas de escenas hacia el final en un juicio. Por lo tanto, la acción recae sobre el periodista y sobre unos amigos suyos que se echa en los servicios secretos, esta vez de los buenos.

La trama, a quien haya leído el libro, le parecerá un esquema razonable del mismo, a quien no, se le escaparán algunos detalles, ya que tienen que condensar un libro muy gordo en unos ya excesivos 144 minutos. Lo cierto es que la historia está muy deslavazada, y corres el riesgo de desengancharte de ella constantemente, especialmente si ya la conoces por la lectura previa de la novela. Además, hay parte que están floja, flojas, flojas. Las escenas del juicio resultan especialmente poco convincentes, sabes perfectamente qué va a pasar aun si haberlo leído previamente, y queda estirado innecesariamente. Un tostón. Algunos enfrentamientos finales con alguno de los personajes, te preguntas que para que están ahí. Y las escenas finales, aún te dejan con la sensación más vacía todavía.

Porque uno de los lastres de este filme, aparte de su factura general, es que da la impresión de que los actores están desganados y que no se lo creen mucho. La chica protagonista, Noomi Rapace, no ofrece nada en especial más allá de la caracterización de su personaje en distintos momentos. El resto de los actores no consiguen que te preocupes de lo que hacen o de lo que les va a pasar a sus personajes en absoluto. Los malos parecen tontos, y los buenos, más. Pincha mucho en este aspecto. Es especialmente lamentable la interpretación de los personajes que intervienen en el juicio a Lisbeth.

Resumiendo, nuestros peores presagios se han cumplido y estamos ante la película más floja de la trilogía, y ante una película mala en general, que no se puede recomendar ni a los fanáticos del personaje, que de todas formas irán a verla, y si son muy fanáticos hasta la defienden. Pero vamos. Que se la podían haber ahorrado. La puntuación:

Dirección: **
Interpretación: *
Valoración subjetiva:
*

Vamp

Olvidémonos de Lisbeth Salander y su look punky, y soñemos con las maravillosas femmes fatales que en el mundo del cine han sido, las cuales nos son evocadas por esta vamp de la Calle Huertas de Madrid - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Una propuesta musical, el «jazz manouche» de Django Reinhardt en el centenario de su nacimiento

Música

Desde hace unas semanas me estaba llamando la atención la cantidad de programas de radio, especialmente los que sigo a través de sus podcasts, que estaban dedicados al guitarrista belga Django Reinhardt. Desde incluirlo en un programa de música clásica como Música sobre la marcha de Fernando Palacios en Radio Clásica hasta los típicamente dedicados al jazz  que dirige Juan Claudio Cifuentes «Cifu» en Radio Clásica o Radio 3, pasando por Cuando los elefantes sueñan con la música de Carlos Galilea también de Radio 3. Y en esto, que volviendo a escuchar uno de ellos, me di cuenta que el pasado 23 de enero se cumplieron los cien años del nacimiento del maravilloso gitano del jazz manouche.

Jean Baptiste «Django» Reinhardt nació en Bélgica y pasó su infancia en un campamento gitano cerca de París, donde aprendió a tocar la guitarra. A los 18 años sufrió graves quemaduras en un incendio, de modo que dos dedos de la mano izquierda quedaron inutilizados, por lo que tuvo que volver a aprender la guitarra con técnicas totalmente distintas y propias. A pesar de las lesiones, consiguió realizar una carrera de éxitos con su música, en la que combinaba la tradición musical gitana con el swing que llegaba del otro lado del océano. Particularmente afortunada fue su asociación con el violinista Stéphane Grapelli, con quien formó el Quintette du Hot Club de France, y con quienes conseguiría sus mayores éxitos. Desgraciadamente, murió prematuramente a los 43 años por un accidente cerebrovascular.

Realmente, el animado swing del manouche siempre me ha gustado mucho y lo recomiendo a cualquiera que no le importe escuchar viejos discos de jazz con todas las imperfecciones de las grabaciones de los años 30 del siglo pasado. También cabe recordar aquí que Woody Allen dirigió una película, Acordes y desacuerdos (Sweet and Lowdown), relativamente inspirada por el músico belga, con Sean Penn en el papel de guitarrista, y en la que sonaban muchas de sus composiciones.

Así que ya sabéis mi propuesta musical para estos días.

Café Central

El Café Central de Madrid, un lugar que contribuyó a mi afición al jazz, allá por el año 1990; la foto es actual - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Final del Seis Naciones; Francia campeona como estaba previsto

Deporte

Pues sí. Hasta cierto punto se han cumplido los pronósticos en la última jornada del Seis Naciones que se celebró ayer sábado por la tarde. Aunque hubo una sorpresa, y posibilidades para otra. Veamos.

El primer partido de la tarde, celebrado en Cardiff, enfrentó a una Gales desmotivada y a una Italia… que son muy malos. Por lo que los «jones» y «williams» que constituyen la selección del dragón no tuvieron problemas para ganar a los italianos a pesar de la desgana. Visto lo visto, podríamos decir que Gales ha realizado un torneo decepcionante, quedando en cuarto lugar, mientras que Italia de alguna forma consiguió sobreponerse a su absoluta flojera evitando la Cuchara de madera en el partido contra Escocia. Y ya les vale.

Irlanda, que jugó en su casa contra la débil Escocia, tenía todo a su favor para llevarse la Triple Corona y… falló estrepitosamente con los voluntariosos escoceses, que consiguieron en Dublín lo que les falló en Cardiff donde se les fue el partido por los pelos. Lo cierto es que salvo el mal partido contra los italianos y la imposibilidad de parar a los franceses, los escoceses no merecían el último puesto, y el partido de ayer fue una justa recompensa a sus esfuerzos. Excelentes los delanteros escoceses. Para los irlandeses fue un fracaso sin paliativo.

Y con el torneo ya en sus manos tras el fracaso irlandés, a Francia sólo les quedaba redondear la jornada venciendo a su eterno rival, Inglaterra, adjudicándose de paso el Gran Slam. Y así fue, pero sin gran brillo. El principio del partido fue emocionante tan un bonito ensayo de la caballería inglesa. Si los británicos iban a jugar con esa fluidez, el partido podía ser suyo. Pero los franceses fueron controlando el juego, y a base de golpes de castigo entre palos se pusieron con 5 puntos de ventaja al llegar al descanso. Lo cierto es que la aparición de la lluvia deslució las posibilidades de un juego a la mano, alegre y vistoso. La segunda parte fue de dominio inglés, que sólo vio recompensados sus esfuerzos tras la salida al campo de Jonny Wilkinson, ayer suplente, que metió un difícil golpe de castigo entre los palos, con tiempo de sobra para remontar. Pero a partir de ahí, los franceses volvieron a centrarse en el partido, comenzaron a recuperar balones y a matar el partido jugando con su delantera. Y al final consiguieron ser el equipo ampliamente destacado del torneo, un claro y justo vencedor del torneo.

Y hasta el año que viene, claro.

Sacre Coeur

Si en 1990 hubiese estado construido el Stade de France, sede de los partidos internacionales de Francia, tal vez se vería al fondo detrás del Sacre Coeur, en esta toma a través de los telescopios de la Torre Eiffel de París - Pentax P30N, probablemente con un Sigma 28-70/3,5-4,5 a traves de un telescopio de monedas

Libro de fotografía: The Jazz Loft Project

Fotografía

Cuando hace unos meses visité la exposición de W. Eugene Smith en la Lonja de Zaragoza, conocí que en un momento dado de su vida, cuando todo le iba bien y era un fotógrafo de prestigio que trabajaba para la revista Life, insatisfecho con el tratamiento que se daba a sus reportajes, lo dejó todo, y emprendió un faraónico reportaje sobre su ciudad natal, Pittsburgh. Sin embargo, le fue mal. Durante este tiempo, se alojó en el 821 Sixth Avenue de Nueva York, un loft en el que trabajó y se frustró. Pero durante ese tiempo el lugar se convirtió en un centro de peregrinación para músicos de jazz y otros muchos personajes de la cultura, donde pasaban sus veladas y hacían sus sesiones. Y Smith lo fotografió y lo grabó. Y de ahí, ha nacido este libro, que encontré recomendado en Photo-Eye.

The Jazz Loft Project: Photographs and Tapes of W. Eugene Smith from 821 Sixth Avenue, 1957-1965
Sam Stephenson (investigación y textos); W. Eugene Smith (fotografías)
Knopf Publishing Group, 2009
ISBN: 978-0307267092

Durante los ocho años en los que trabajó allí, el fotógrafo tomó en torno a 40.000 imágenes en las que documentó por un lado la vida interna del edificio donde vivía y trabajaba, en especial los numerosos músicos de jazz que llegaban con sus instrumentos y organizaban sus jam sessions, en un enriquecedor intercambio de ideas e impresiones. Por otro lado, desde la ventana del cuarto piso, se dedicó a fotografiar las escenas callejeras que le llamaban la atención. Todo ello, como una especie de salida al atasco de su gran proyecto sobre Pittsburgh.

Pero no sólo fue eso, también grabó en torno a 4.000 horas en cintas magnetofónicas, con conversaciones e interpretación con todos los que allí pasaban. Por todo ello, esta descomunal obra, nunca publicada, es una fenomenal fuente de información sobre un momento y un lugar, y sobre los fenómenos culturales que por allí pasaban.

Sam Stephenson se ha dedicado a estudiar todo este material durante siete años, para al final seleccionar bastantes de las fotografías más representativas, pero también para obtener extractos de las conversaciones grabadas con distintos personajes de la música y la cultura.

Como aficionado a la fotografía y al jazz, el libro es de un interés absoluto. Digno de pasarse muchos ratos contemplando las personales imágenes del fotógrafo, pero también de revivir los momentos pasados en el loft, releyendo las conversaciones con muchos ilustres del jazz.

No sé si es posible encontrar en libro en España. Yo lo compré a través de Amazon UK, al razonable precio de 20 libras esterlinas, sin gastos de transporte incluidos.

Seco

Hojas secas en la ajardinada fachada junto al CaixaForum de Madrid - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7

Libro: Cuentos de humor y de horror

Literatura

Algo que siempre viene bien es tener a mano un libro de relatos cortos, en edición de bolsillo, y que permite leer pequeñas y entretenidas historias en momentos en los que estamos esperando, viajamos en el autobús, o en general no tenemos nada que hacer o no podemos hacer nada. Así, tiramos del librito, y aprovechamos el rato. Hace unos meses, Papel en blanco recomendó un libro de cuentos de Saki que me pareció interesante. Lo compré, lo he ido leyendo, y aquí está.

Cuentos de humor y de horror
Saki (Hector Hugh Munro)
Compactos Anagrama – Barcelona, 2007
ISBN: 9788433973078

He de decir en primer lugar que fundamentalmente son cuentos de humor más que de horror. Pues los pocos a los que se les puede aplicar este apelativo tienen también sus más que abundantes gotas de humor. Su interés es diverso, pero en general te mantienen de buen humor, con una sonrisa. Y no son banales. El autor se dedica a tirar con bala, si no con obuses, contra la sociedad de su época, principios del siglo XX antes de la Gran Guerra donde murió. Una sociedad, especialmente en sus clases medias y altas, que percibimos como básicamente hipócrita. Aunque mirándolas con el adecuado punto de vista, estoy seguro que la hipocresía es un atributo generalizado en la mayor parte de las sociedades humanas.

Entre todos los relatos, unos gustan más y otros menos. Las aventuras de un potencial hombre-lobo adolescente, un gato que habla, aunque lo sorprendente no esto sino su capacidad para poner en evidencia las miserias de los humanos que los rodean, la capacidad de un niño para cambiar el resultado electoral en una circunscripción rural «jugando» con otros niños en una pocilga con unos lechones y la cerda madre, una romántica burguesa que escapa al desierto con su enamorado para aburrirse como una ostra y acabar presa de los kurdos junto con su amante, un súbdito de los Habsburgos, las ocurrencias de Clovis, ese personaje hedonista e irónico que parece estar en todas las reuniones sociales, una hiena que devora niños bajo la circunspecta mirada de dos damas de la alta sociedad,… son algunos ejemplos de situaciones improbables, que nos hacen sonreir cuando muchas veces nos deberían horrorizar. Y todos ellos, una cuidada disección de las debilidades humanas.

Resumiendo, una lectura entretenida y recomendable para quienes quieran ir acompañados de un libro que les permita aprovechar el tiempo en los ratos muertos.

Canterbury

Claustro de la catedral de Canterbury; cualquier lugar de la campiña en torno a este ciudad inglesa podría ser escenario de un relato de Saki - Pentax P30N, 28/2,8 que me prestaron de marca que no recuerdo

Los hombres que miraban fijamente a las cabras (2009)

Cine

Los hombres que miraban fijamente a las cabras (The Men Who Stare at Goats, 2009), 15 de marzo de 2010.

«Guárdate de las Idus de Marzo», le dijo el ciego a Julio Cesar, y éste no le hizo caso y así le fue. Recordando el mal presagio, me dejo convencer en las idus de marzo de este año para ir a ver esta película de la que no me fiaba un pelo. Pero es lo que tiene ir al cine con mujeres; que de vez en cuando quieren ver películas de George Clooney. Da igual de que vayan. No se lo voy a reprochar… en exceso. Si no me recordarán algún fiasco que vimos en años pasados por culpa de Charlize o Scarlett

El filme, dirigido por Grant Heslov, trata de un periodista provinciano norteamericano, Ewan McGregor, que tras una vida rutinaria y el fracaso de su matrimonio, se dirige a Iraq con el fin de realizarse como periodista, donde se encuentra con un curioso personaje, Clooney, que le va contando la historia del Ejército de la Nueva Tierra. Este fue un experimento de los años setenta dirigido por un militar hippie, Jeff Bridges, que pretende luchar contra el enemigo usando tácticas pacíficas mediante técnicas paranormales. Mientras, se van internando en el país invadido, en el que tras una serie de catástrofes autoinducidas llegarán al cuartel general de los descendientes de aquel experimento, actualmente dirigidos por uno de los más desleales participantes de aquella época, Kevin Spacey.

El filme es una sucesión de ironías, sátiras y críticas a diferentes elementos de la política, el ejército, la sociedad y la cultura norteamericanas, pivotando alrededor de elementos extraídos de Star Wars, especialmente del concepto de los Caballeros Jedi, como guerreros pacíficos y espirituales. El guion apela a continuos flashbacks entre el presente de la era Bush y el pasado del Vietnam, de los hippies, o de la Guerra de las Galaxias de Reagan. También hace un uso continuado de la voz en off. A ratos un poco cargante, la verdad. No extrajo de mí carcajadas; ni siquiera alguna tímida risa. Moderadas sonrisas.

En lo que se refiere a la interpretación, creo que hay dos personajes muy desaprovechados, especialmente por que sus actores son los que más juego pueden dar. Y son los interpretados por Bridges y Spacey. Bridges es el que tiene los momentos más inspirados, por el propio absurdo de su personaje como coronel hippie. En algún momento, incluso, parece que rezuma alguna reminiscencia de aque personaje que fue el Gran Lebowsky. Realmente tengo la impresión de que nos hubiese gustado saber más de la historia del pasado. Clooney está razonablemente bien, y McGregor da la impresión de que lo han puesto ahí como parte de la broma sobre los jedis ya que el interpretó a uno de ellos en la fallida segunda trilogía de Star Wars.

Resumiendo, una película que tenía elementos para ser muy divertida, muy crítica y muy interesante, pero que se queda a medio camino a penas de las tres características. Además te la venden en el avance como comedia trepidante y desternillante, para luego encontrarte con un producto que se mueve con parsimonia, y a ratos lentamente y con más melancolía que disparate. Un producto fallido que pudo ser, y que ya nunca será. Bueno. Vete tú a saber… Que con esto de los remakes… Pero casi todos son mucho peores al original. Mi puntuación:

Dirección: **
Interpretación: ***
Valoración subjetiva:
**

La cabra

Yo fui un hombre que miró fijamente a una cabra, bajando del Gornergratt hacia Zermatt, Suiza - Pentax K10D, SMC-M 200/4

Dicen que Alonso va ganando con Ferrari, pero yo me sigo dedicando al rugby

Deporte

Sí. Lo dice la prensa. La Formula 1 ha comenzado con su circo. Y Fernando Alonso, nos cuenta la prensa, ha ganado su primera carrera del Mundial y su primera carrera con Ferrari. Pero así como hace un tiempo seguía de cerca y veía por televisión las carreras, determinadas actitudes y sucesos en ese circo me retrayeron de contemplar el espectáculo. Dicen que en todas partes cuecen habas, pero en algunos sitios, y creo que la Formula 1 es uno de ellos, a calderadas. No sé. Ya veremos si conforme avanza el Mundial me animo a seguir alguna carrera.

Mientras, el Seis Naciones va llegando a su fin tras haberse disputado este fin de semana su cuarta y penúltima jornada. El próximo sábado, el desenlace. Desenlace que está bastante claro en lo que se refiere al campeón del torneo. Francia, que pasó como una apisonadora por encima de Italia este domingo, tiene el título en el bote. Tendría que perder contra Inglaterra, que no pasó del empate contra Escocia perdiendo toda opción al título, y que Irlanda ganase con un marcado muy abultado contra los mismos escoceses. En caso de que llegase el empate a victorias, los irlandeses tendrían que superar de alguna forma los tantos a favor que tiene Francia. 50 más que ellos. Podríamos decir que los irlandeses se jugaron el torneo cuando jugaron contra los franceses. Porque contra Gales, en su último partido en Dublín, siguieron demostrando un buen estado de forma.

En cualquier caso, y resumiendo, los partidos claves del próximo sábado serán el Irlanda-Escocia, en el que los de verde están obligados a machacar a los escoceses y esperar acontecimientos, y el Francia-Inglaterra, que se juega en Saint-Denis, en el que Francia, si gana, puede obtener el torneo y el Gran Slam, y si pierde casi seguro que también gana el torneo. El Gales-Italia es un mero trámite, que podría ser nefasto para los galeses si vuelven a estar irregulares y por casualidad perdiesen contra los italianos.

Este año no hay Cuchara de madera ya que Escocia evitó este sábado perder todos los encuentros al empatar con los ingleses, los cuales están muy flojos. Y además, les faltó Wilkinson para meter el drop salvador en última instancia; pero una lesión lo retiró del partido, y su sustituto no lo conseguió.

Así que, la próxima semana veremos.

Arche de la Defense

París, aquí el Gran Arco de la Defense, puede ser una fiesta el próximo sábado - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Un día en Madrid; impresionistas y más

Arte, Viajes

Como comentaba en la breve entrada de ayer, me fui a pasar el día a Madrid. El plan era sencillo. Ver a los amigos, visitar la exposición sobre los impresionistas en la Fundación Mapfre, en su sede de Recoletos, comer y dar una vuelta, visitar alguna librería y volver. Misión cumplida. No era muy difícil. Con un día de relativo frío, pero soleado y agradable, llegué a las once y cuarto a Madrid, cogí un cercanías hasta Recoletos, donde me esperaban para visitar la exposición. Tras algo más de 2 horas de fila, visitamos una interesante exposición de la que me he traído el catálogo para ir digiriendo poco a poco. Aunque esencialmente se trata de fondos del Musée d’Orsay de París.

Beso

Un poco de romanticismo en la frialdad del hormigón de Madrid-Atocha - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

El pífano en Recoletos

El pífano de Manet se asoma al Paseo de Recoletos para anunciar la exposición - Panasonic Lumix GF1, Leica Elmar-C 90/4

Esperando

En un día como ayer, cuando te toca el sol en la cola de espera, la cosa no va mal - Panasonic Lumix GF1, Leica Elmar-C 90/4

Fundación Mapfre - Recoletos

Pero a la sombra la "rasca" era notable, y todo el mundo hubiese dado algo por un café caliente a la entrada de la exposición - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Cumplido el trámite cultural, y acarreando el catálogo y unos estupendos Cuadernº’s que publica la Fundación Mapfre para sus exposiciones y de los que me traje varios, nos fuimos a comer algo, sin mucha complicación porque la hora era ya avanzada. Luego nos dimos un paseo mientras charrábamos y visitábamos algunas otras tiendas, además de sumergirnos en el ambiente general.

Esculturas - Xavier Mascaró

Esculturas de Xavier Mascaró en el Paseo de Recoletos - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

Virtuosos

La calle Preciados está llena de voluntariosos "artistas" deseosos de descargar los bolsillos de los turistas y paseante del pesado metal de las monedas; estos virtuosos músicos eran de los más aplaudidos - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Cansados

Actividad agotadora el turismo que lleva a sus practicantes a quedarse dormidos incluso en la bulliciosa Puerta del Sol - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Tras despedirnos en el intercambiador de Puerta del Sol, me dirigí poco a poco hacia la estación, aunque mi intención era pasar primero por la librería de La Fábrica. Para ello fui paseando por la calle Carretas para luego coger la calle Huertas hacia la calle Verónica donde se encuentra la librería. Lo cual siempre es un paseo agradable y curioso. En la librería compré algunos volúmenes y charré un rato con David, un tipo atento y amable. Si os gusta la fotografía y vais por Madrid, no dejéis de visitar esta pequeña pero cuidada librería. Y si no, podéis comprar a través de internet en el enlace anterior.

Nicolas Moya LIBRERÍA MÉDICA

Librería médica desde 1862, en la calle Carretas - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

El lugar de la caipirinha

Trocha, el lugar de la caipirinha en la calle Huertas, lugar donde efectivamente me aficioné (con moderación) hace ya 20 años a este estupendo brebaje - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Nada de valor

Una asociación de comerciantes promociona el entorno del paseo que hice desde la Puerta del Sol hasta la librería de La Fábrica como el Barrio de las Letras, pero parece que hay otras actividades menos ilustradas por el lugar; no fue el único coche que vi con carteles de este tenor - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Después de la agradable visita a la librería, pasé por el CaixaForum donde también entré un momento en la librería, para luego ya llegar a la estación. Como me quedaba margen para coger el tren, pasé por el memorial para el recuerdo de las víctimas de los atentados del 11 de marzo de 2004. Me resultó un poco frío. No sé. Esperaba otra cosa. En fin. Y sin más, vuelta a casa. A descansar.

Silueta

Acceso a la estación de Madrid-Atocha por el Paseo de la Infanta Isabel - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Memorial 11-M

Memorial de las víctimas de los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid-Atocha - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

AVE Zaragoza-Huesca

A punto de salir, el AVE con destino a Zaragoza y Huesca, estacionado en la vía 3 de Puerta de Atocha - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Libro: Le voyage d’hiver

Literatura

La publicación de la entrada sobre el último libro que leí de Amélie Nothomb sirvió para sugerir un regalo por un favor realizado a un alma agradecida. Y pocos días después recibí el libro que hoy nos ocupa, el último publicado por la escritora belga, ahora hace menos de un año. Y bueno, no es muy largo, como es costumbre con esta autora, y a pesar de tener reciente el anterior, lo he leído. Veamos como queda la cosa.

Le voyage d’hiver
Amélie Nothomb
Albin Michel – París, 2009
ISBN: 9782226193933

En primer lugar,  por si alguien no se ha dado cuenta, es la versión original en francés. De hecho, no creo que exista todavía una versión traducida al castellano. No me consta por lo menos. No es libro de bolsillo, pero por su extensión muy contenida, hace el papel. Pero eso sí, es una edición mucho más cuidada con una solapa que incluye en portada un retrato de la autora firmado por el prestigioso Studio Harcourt. Este detalle es un guiño irónico a alguno de los contenidos de la novela.

La situación que se nos cuenta es hasta cierto punto delirante. Zoïle, un empleado de EdF (Electricité de France), se dispone a tomar un avión en el aeropuerto Charles de Gaulle, con intención de secuestrarlo y estamparlo contra uno de los más emblemáticos edificios de la capital francesa. ¿El motivo? En una de sus inspecciones en los hogares parisinos conoció a la curiosa pareja formada por Aliénor, una escritora de novelas que sufre una forma extraña, y probablemente ficticia, de autismo, y Astrolabe, la joven agente que se dedica a cuidarla y a atender sus necesidades, ser angelical del cual cae perdidamente enamorado Zoïle. Tras una serie de peripecias a caballo entre el romanticismo y el esperpento, la materialización física del romance resulta imposible, por lo que como último acto amor, el joven decide cometer el atentado aéreo.

Todo parece indicar que la autora nos presenta en este trío imposible de personajes una reflexión sobre su propio ser como escritora, con un ser interior y retraído que sería la autista y con la dificultad de convivencia con el exterior y el mundo material representado por la pareja imposible. La novela, por lo tanto, resultaría ser una compleja metáfora. Metáfora que como ya he dicho oscila entre el humor y lo ridículo, y los más auténticos sentimientos románticos, puesto que no deja de haber una historia de amor que percibimos como auténtico.

No me ha gustado tanto como Ni d’Éve ni d’Adam, pero no deja de tener interés, además de ser un libro muy propio de la personalidad de la escritora. Así que el que se anime… le puede merecer la pena.

Mont Saint-Michel

No, Mont Saint-Michel (me estoy repitiendo en los motivos, últimamente) no es el emblemático edificio contra el que quiere atentar de forma simbólica el protagonista de la novela; es un edificio parisino que tiene que ver con el nombre de las protagonistas femeninas, y que aquí no voy a mencionar - Pentax P30N, Sigma 28-70/3,5-4,5

¿Y de los Oscars? ¿No vas a comentar nada de los Oscars?

Cine

Básicamente, esta es la reclamación que se me hizo ayer por duplicado, en una llamada telefónica y en un correo electrónico, al ver que el lunes lo dediqué a Rodin, y ayer martes a una película oscarizada pero sin hablar especialmente de los premios. Pero es que, no sé, cada vez me importa menos este circo. Diré algunas cosas, no obstante, ante «el clamor popular».

Para empezar, no vi la ceremonia. Nunca lo veo. Es de madrugada. Y yo, los lunes, trabajo. Y de mala leche como todo hijo de vecino. Así como para ver semejante ceremonia. Ni siquiera vi los resúmenes que del día siguiente, cosa que sí he hecho algunos años. Es que me fui al cine el lunes por la tarde como suele ser habitual, y la película terminó tarde. Así que no puedo hablar de que me pareció. Tampoco entiendo de los vestidos de las stars. Por mucho que la critiquen algunos por el atuendo de este año, a mí Charlize Theron me parece la más guapa. Con vestido o sin vestido. Es lo que tiene la rubia afrikaner. Y lo demás me importa poco.

En cuanto a los premios, que es lo que importa o debería importar. Pues el único que me ha llamado la atención para bien es el de El secreto de sus ojos. Aunque si hubiesen entregado el premio al mejor filme de habla no inglesa a La cinta blanca también me hubiera parecido bien. De hecho, ambos títulos me han gustado más o me han parecido más interesantes que las siete películas que he visto de las diez candidatas al premio gordo. Pero la película argentina me conmovió notablemente, me gustó mucho, y me alegro por ellos. Y que sigan en el mismo tono. Por muchos años, che, pibe.

Porque de lo que he visto y ha tenido candidaturas a los premios, poco hay que me haya entusiasmado. Y lo que no he visto, pues no sé. Y he encontrado a faltar cosas. No entiendo que entre 10 candidatas a la mejor película no esté The Road – La carretera. Aunque no necesariamente fuera a ganar. Cosas parecidas me pasa con los premios a la mejor dirección, a las mejores interpretaciones, a los guiones, etc.

Me ha llamado la atención el premio a la mejor dirección de fotografía, que se lo ha llevado Avatar. Entiendo que técnicamente tiene que ser complejo iluminar una película que en su mayor parte está generada por ordenador. Pero el tema queda a una cuestión técnica, supeditada a la creación informática. Y para mí, esta categoría ha estado siempre a caballo entre los premios técnicos y los creativos, y creo que en esta segunda vertiente, la creativa, hay otras películas mucho más meritorias. De las candidatas, por ejemplo, el filme alemán ya mencionado con anterioridad, que al contrario que la anterior pone la tecnología informática al servicio de la fotografía y no al revés.

Pero como podéis ver, poco entusiasmo habían suscitado en mí los premios de este año. Y por eso no se me había ocurrido escribir nada. Pero ante «el clamor popular», esto es lo que hay. Y esto es lo que da de sí para mí el tema.

Y os dejo con una foto que no tiene absolutamente nada que ver con el tema.

Mont Saint-Michel

Vieja imagen de Mont Saint-Michel recuperada de mis vacaciones por el Loira y la baja Normandía en agosto de 1991 - Pentax P30N, con el lamentable Sigma 28-70/3,5-4,5