En tierra hostil (2008)

Cine

En tierra hostil (The Hurt Locker, 2008), 8 de marzo de 2010.

Es curioso que en la entrega de premios de los Oscar de principios de 2010, el premio a la mejor película se lo lleve una película independiente, aunque dirigida por una directora de campanillas, Kathryn Bigelow, que ya fue presentada en distintos festivales en el año 2008. Sin embargo, no se pudo estrenar comercialmente, no deberían confiar mucho en ella las distribuidoras, hasta el 2009. Pero veamos de que va el filme con el que su directora le ha birlado las estatuillas y la gloria a su ex.

El filme trata sobre una unidad de desactivación de explosivos en los primeros años de la invasión de Iraq. Se centra en las misiones que tienen que llevar a cabo un sargento, interpretado por Jeremy Renner, y sus dos compañeros. El filme va descontando los días que faltan para la finalización de la misión y el retorno a casa, con la tensión de si van a conseguir finalizar el período o no, ya que constantemente se encuentran en peligro de morir.

A pesar del escaso presupuesto que parece que tenía la cinta, la película parece muy bien ambientada y los escenarios resultan convincentes. Sin embargo, ha habido críticas de veteranos del conflicto que critican la falta de fidelidad a la realidad. El espectador poco enterado de las cosas militares, como yo mismo, no se enterará y su atención se centrará en los sentimientos de los personajes, lo cual por otra parte creo que es la intención de la directora. Una directora que muestra el oficio que ya sabíamos que tenía.

La interpretación es bastante correcta, con protagonistas poco conocidos, procedentes del mundo de la televisión. Supongo que es cosa de la escasez de presupuesto. Tienen pequeños papeles algunos nombres conocidos más cinematográficos como Guy Pierce, ultimamente especializado en apariciones fugaces, Ralph Fiennes, David Morse, o la «perdida» televisiva Evangeline Lily. En general, todos tienen buen tono.

Resumiendo, una película bélica correctamente realizada y que sigue un esquema ya visto con frecuencia en este género de películas, acompañando a un grupo de militares en distintas peripecias a lo largo de un período de tiempo. Sin embargo, más allá de esta corrección, no me ha entusiasmado como ha sucedido con otros, incluidos los académicos de Hollywood. En 2008 se estrenó una serie de televisión, Generation Kill, sobre temas hasta cierto punto parecidos que me pareció mucho más atractiva. En cualquier caso, un filme que se deja ver de sobra, especialmente por quien guste del género bélico.

Mis notas:

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva:
***

Buckingham Palace

Los militares de la película no son tan monos ni van tan puestos como los Guardias Coldstream del Palacio de Buckingham en Londres - Pentax P30N, SMC-A 50/2

Rodin en la calle Alfonso

Arte

Estos días se exponen en el último tramo de la calle Alfonso I de Zaragoza, cerca de la plaza del Pilar, unas cuantas esculturas de Auguste Rodin, por iniciativa de la Fundación La Caixa y con la colaboración del Museo Rodin de París. En total, se pueden contemplar siete obras. Una de ellas es una reproducción de la obra más conocida del escultor francés, Le penseur.

Le Penseur

La más famosa obra de Rodin, Le Penseur, instalada al final de la calle Alfonso I de Zaragoza - Panasonic Lumix GF1, Leica Elmar-C 90/4

Pero de lo que conozco de la obra de Rodin, la que siempre me ha llamado más la atención es el grupo denominado Les Bourgeois de Calais. Está basada en un episodio de la Guerra de los Cien Años, cuando los ingles se hicieron con la plaza de Calais tras un largo asedio por la obstinada defensa de los defensores del asedio. El cabreo del monarca inglés era tal que en la negociación de la rendición de la ciudad este aceptó librar a la ciudad del saqueo a cambio de que seis de sus líderes y prohombres se entregasen para ser ejecutados. El grupo escultórico representa a estos seis prohombres en actitud humillada, vestidos con harapos, con sogas al cuello y con las llaves de la ciudad. En su expresión podemos observar la rabia, la humillación, la desesperación, el orgullo, la sumisión,… según la figura que observemos. En la exposición callejera que nos ocupa, lo que se expone son seis estudios de cada uno de los prohombres del grupo escultórico.

Eustache de Saint Pierre (Les Bourgeois de Calais)

Eustache de Saint Pierre, uno de los burgueses de Calais, con su soga al cuello - Panasonic Lumix GF1, Leica Elmar-C 90/4

Pierre de Wissant (Les Bourgeois de Calais)

Otro de los burgueses, Pierre de Wissant, con gesto de desesperación - Panasonic Lumix GF1, Leica Elmar-C 90/4

Por cierto que yo conocí el conjunto de Les Bourgeois de Calais contemplando la reproducción que hay en The Victoria Tower Gardens en Londres hace ya un tiempo. A continuación os dejo una imagen tomada en julio de 2006. En cuanto al tema de penseurs por el mundo, hay varios, y el último que he visto, de relativamente pequeño tamaño, estaba en la Alte Nationalgalerie de Berlín.

Les bourgeois de Calais (The Victoria Tower Gardens)

Conjunto de Les Bourgeois de Calais en The Victoria Tower Gardens, junto a las Cámaras del Parlamento en Londres - Fujifilm Finepix F10

El pensador junto a un retrato de Renoir

Un pensador de Rodin junto a un retrato firmado por Renoir en el Alte Nationalgalerie de Berlín - Panasonic Lumix LX3

La tira de humor,… o humor en tiras

Humor

Una tradición de la prensa escrita es la inclusión de tiras de humor, más o menos relacionadas con la realidad política, social o del tipo que sea, entre las áridas columnas de la actualidad con el fin de alegrar la vida al sufrido lector de la dura cotidianeidad.

Pues en internet también hay unas cuantas que se publican periódicamente con el fin de alegrar la vida a los internautas, arrancarles una sonrisa, hacerles reflexionar sobre algo, o simplemente porque sí. Porque nunca se sabe porque se publican tantas cosas en internet.

Hoy voy a recomendaros dos. Es cierto que no son para todo el mundo. Gustarán especialmente a determinados grupos de interés. Como sus condiciones de reproducción permiten utilizarlas libremente con fines no comerciales, pondré dos ejemplos.

La primera es xkcd, a webcomic of romance, sarcasm, match and language, de Randall Munroe, y tiene una traducción no oficial al castellano. Dedicada a los amantes a la ciencia, la tecnología, la ciencia ficción y cosas de esas. Una de las que más me han gustado últimamente es un curioso crossover entre el Antiguo Testamento y Star Wars.

1. Yo soy el que soy, el Señor tu Dios y el Dios de tus padres, de Abraham, de Isaac, y de Jacob. (Exodo 3, 6) - 2. Y este es mi complemento, R2-D2 (bip, bop) (Star Wars, A New Hope)

La otra tira de humor que os traigo hoy es el estupendo What the Duck!, de Aaron Johnson, que rima con… bueno… WTF!. Dedicado a los fotógrafos y sus debilidades. Una crítica continuada a las tonterías que hacemos los humanos con una cámara fotográfica, representados por unos catastróficos y simpatiquísimos patos. En muchos casos está dedicada especialmente a los sufridos profesionales de la fotografía. La de hoy domingo vale para todos.

1. Tomaría mejores fotos si tuviera una cámara mejor. - 2. Tomaría mejores fotos si tuviera unos objetivos más caros. - 3. Tomaría mejores fotos si tomase fotos.

Como el tiempo está gris y frío, me despido con un poco de melancolía fotográfica. Brrrr…

Atardecer en el monte de Valdegurriana

Atardecer en los montes de Valdegurriana, Zaragoza - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Libro: The Road – La carretera

Literatura

Parecía inevitable. La película me interesó. El libro ha sido muy premiado y muy vendido. Ha recibido muchas alabanzas. También algún correctivo. Pero está ahí. Así que hace unos días me encontré en la FNAC la versión en inglés. Y simultáneamente, un amigo me dejó la versión en castellano. Como el tema me parecía muy árido para la versión original, he decidido leerlo en castellano. Y esta ha sido mi impresión.

The Road – La carretera
Cormac MacCarthy
DeBolsillo – Barcelona, 2009
ISBN: 9788499083469

Pues la verdad es que la cosa me ha pillado un poco en frío. Y el motivo principal es que he constatado que la película, que vi primero, es extremadamente fiel a la historia narrada en la novela. Cosa que es sencilla porque es una novela de corta extensión, con un estilo que va muy al grano de las vicisitudes que están sufriendo los personajes.

Para quien no esté enterado, el argumento nos narra la peripecia de un hombre y su hijo que van recorriendo una región de lo que suponemos las regiones orientales de los Estados Unidos, que se encuentran desoladas y carentes prácticamente de toda vida, salvo algunos humanos superviviente y poco más, como consecuencia de algún cataclismo cuya naturaleza desconocemos a lo largo del relato. Se deben enfrentar a las inclemencias del tiempo, ya que este es de naturaleza continuadamente invernal, a la falta de alimentos, a las agresiones de otros supervivientes, y a la enfermedad.

La narración es muy directa. No se entretiene. Descripciones de la realidad descarnada de los lugares por los que atraviesan, diálogos lacónicos con frases cortas o de una sola palabra, exposición directa de los acontecimientos. Todo ello, especialmente los diálogos, nos hablan de la deshumanización de los personajes. Da la impresión de que la falta de elaboración en los diálogos es un reflejo de la limitación intelectual y psicológica que sufren por las condiciones ambientales. Sabemos por la narración lo que sueña o lo que piensa el padre; conocemos así algunos datos de su pasado, de su esposa y madre del niño, de su voluntario suicidio por la desesperanza. Pero de lo que piensa o sueña el niño sólo sabemos por lo reflejado en los diálogos, o por las observaciones que el hombre hace sobre él. Es un misterio en el fondo. Teniendo en cuenta que el padre representa lo que la especie humana fue, el niño debería representar lo que la especie humana puede ser. Y aunque conocemos cuanto de bueno puede haber todavía, en realidad es un misterio, si es que realmente puede haber un futuro.

Resumiendo, es una lectura interesante, aunque tampoco la he encontrado tan entusiasmante como muchos han publicado. Se lee bien, y ciertamente te deja el desasosiego de una situación tan extrema y sin esperanza. Pero quizá se queda ahí. Sin proponer nada más. O a lo peor, en una situación como la narrada, no hay nada más que proponer.

Luna llena entre las nubes

La peripecia de los personajes sucede bajo un cielo permanentemente cubierto de nubes y cenizas; no disfrutan del lujo de ver aparecer eventualmente la luna llena entre las nubes, como en este momento a orillas del Canal Imperial de Aragón a su paso por Zaragoza - Panasonic Lumix GF1, Leica Elmar-C 90/4

Primavera en las esclusas del canal

Historia

He estado dudando sobre si era coherente escribir esta entrada hoy. Porque lo primero que iba a decir es que parece que la primavera ya va llegando y los almendros empiezan a mostrarse floridos. Sí, sí, ya he visto unos cuantos.

En flor

Almendro en flor a orillas del Canal Imperial de Aragón - Panasonic Lumix GF1, Leica Elmar-C 90/4

Pero es que hoy han bajado las temperaturas notablemente, prácticamente 8 o 9ºC con respecto a ayer, y encima ha estado lloviendo buena parte del día. Desde luego, toda la tarde. En cualquier caso, el pasado domingo hizo realmente bueno, y decidí dar un largo paseo hasta las esclusas de Valdegurriana en el Canal Imperial de Aragón.

El Canal Imperial de Aragón, concebido y construido en el último tercio del Setecientos, recorre la margen derecha del río Ebro entre un poco más abajo de Tudela (Navarra) y Zaragoza. Su fin era suministrar riegos y permitir la navegación de personas y mercancías, y pretendía imitar obras de ingeniería similares en Francia. La ilustración nos trajo esto. Luego, nunca se llegó a crear la red de canales que se pretendía. España no tiene la orografía que tiene nuestros vecinos, más favorable para estas obras.

El caso es que se realizaron una serie de obras de ingeniería notables para permitir la navegación. En Zaragoza, probablemente las más conocidas sean las esclusas de Casablanca.

Las esclusas de Casablanca y la Casa Blanca

Las esclusas de Casablanca y la casa blanca que da nombre al barrio - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Menos conocidas y sin embargo notables son también las esclusas de Valdegurriana. Primero una aclaración. Sí, es con g aunque suene paleto y no con b. Mucha gente dice Valdeburriana por miedo a meter la pata, pero no. Así no es. El caso es que me acerque caminando hasta las mismas. Es un paseo agradable. Además en la orilla derecha del canal han organizado un paseo con zonas para ejercicio deportivo y esas cosas. Son entre 5 y 5,5 kilómetros caminando desde mi casa. Y claro, me llevé la cámara y tomé unas cuantas fotografías.

Esclusas de Valdegurriana

Estructura de las esclusas de Valdegurriana - Panasonic Lumix GF1, Leica DG 45/2,8 Macro

Se me fue haciendo de noche, menos mal que llevé el trípode. Lo cual me permitió fotografiar las esclusas correctamente, y tomar alguna fotografía nocturna al atardecer.

Almenara de San Antonio

Almenara de San Antonio - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

An Education (2009)

Cine

An Education (2009), 1 de marzo de 2010.

Cuando vi el tráiler de esta película en algún momento de este otoño/invierno, no me llamó en especial la atención. No sé. Una de esas sensaciones… Sin embargo, luego se dieron dos factores que hicieron que me interesase por este filme. En primer lugar, las buenísimas críticas que recibió la interpretación de su protagonista femenina, Carey Mulligan, que incluso opta a un Oscar, junto eso sí con un destacado de siempre solventes actores y actrices británicos. En segundo lugar, la película va firmada por la danesa Lone Scherfig, que dirigió hace unos años una monada de filme que pasó bastante desapercibido para la mayor parte del público, y que fue Italiano para principiantes. Así que, impulsados por estas sólidas motivaciones, y con grandes expectativas, ayer nos fuimos a ver este largometraje británico.

La historia…, la historia es la de Caperucita Roja, pero sin metáforas. También parece ser una adaptación de la autobiografía de la periodista inglesa Lynn Barber en lo que se refiere al final de su adolescencia. Podéis leer la historia real aquí, aunque advierto que destripa el final de la película. Estamos en el Gran Londres, en Twickenham. Una adolescente de 16 años, hija y estudiante modelo, con una vida social e intereses normales para su edad y su época, el principio de los años 60, a caballo entre la popularidad del existencialismo francés y el Swinging London, de clase media pero de padres que se lo han currado y tampoco disponen de lujos, que invierten buena parte de sus ahorros en la educación de su hija en un colegio privado para chicas con el fin de que consiga una buena educación universitaria, en Oxford, conozo a un tipo que está en la treintena, guapo, estiloso y con un deportivo, con el que acaba ligando. El tipo, un judío dedicado a sus negocios, que pronto comprobaremos que son más bien oscuros, acaba merendándose a nuestra particular «caperucita», habiendo devorado previamente con su simpatía y modales a los ingenuos padres de la moza. Aunque sexo haberlo haylo, no es lo importante, ya que lo que realmente seduce a nuestra chica es el ambiente cosmopolita, los teatros, los amigos divertidos, la música, los restaurantes. Como podemos deducir, la chica es una romántica perdida, aunque el sexo no parece que sea para tirar cohetes. De hecho, el tipo en cuestión parece más bien torpón en la cama. Al final… Bueno, el cuento de Caperucita tiene dos finales. El clásico corresponde a la tradición oral, luego reescrito por Perrault, en el que la chica acaba devorada por el lobo y ahí queda todo para edificación de incautas adolescentes. Más actual y edulcorada, la versión de los hermanos Grimm, en el que un aguerrido leñador apiola al lobo y salva a Caperucita y a su abuelita. No destriparé cuál de los dos finales tiene la película, pero es uno de los dos. ¿O quizá una mezcla de ambos? No sé. Me lo estoy pensando.

La realización del filme es correcta. Con un guion razonable aunque tampoco para tirar cohetes. Se cuenta la historia y ya está. Quizá conforme van entrando en juego los diversos personajes, empiezas a sospechar por donde va a ir los tiros al final. El padre es tonto, pero buen tipo. Sospechas que la profesora realmente quiere a la chica. Sabes que el tipo es oscuro desde el principio. Quizá los principales defectos este en los personajes principales. Por muy encantador que parezca y por mucho deportivo que luzca, resulta difícil entender cómo la chica llega a comprometerse con él pensando en una boda. Una cosa es pasarlo bien y echar un quiqui de vez en cuando, pero si tan lista es no entiendes como llega a renunciar a un tipo que realmente no sabes muy bien qué tiene que ofrecer. Pero bueno, parece que así fue la cosa en la vida real.

La gran virtud de la película es su reparto, realmente. La Mulligan es perfecta para el papel. Es guapa, pero sin estridencias, y muy estilosa. Muy expresiva y se ajusta muy bien al personaje, aunque creo que es unos cuantos años mayor. El «lobo» también está bastante bien. Peter Sarsgaard tiene ese aire de treintañero que ha sido mono y todavía lo es, aunque un cuidadoso examen te demuestra que no es «tan joven» como quiere aparentar. Pero supongo que capaz de engañar a una adolescente incauta. Muy bien los padres de la joven, Cara Seymour y, especialmente, Alfred Molina. En el bando del colegio, en breves papeles encontramos muy acertadas a Olivia Williams, como profesora preocupada y dispuesta a ayudar, y a Emma Thompson como directora borde, carca y algo tonta. Y en el lado frívolo de la historia, también destacan los «amigos» mundanos de la pareja interpretados por Dominic Cooper y Rosamund Pike. Esta última, además, sale muy guapa, aunque le toca lidiar con el papel de rubia tonta.

En resumen, una historia entretenida que se salva de ser una historia más gracias a la interpretación de sus actores y actrices, lo que hace que sea un filme recomendable. Las notas:

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva:
***

Bridge of Sights

Un "puente de los suspiros" en los "colleges" de Oxford, meta académica de la protagonista de la historia - Pentax P30N, SMC-A 50/2

Se acabaron los Juegos Olímpicos, sigue adelante el Seis Naciones

Deporte

Pues sí, se han acabado los Juegos Olímpicos. Como ya he comentado con anterioridad, no es que hayan tenido una gran repercusión en los medios habituales. Creo que en España tenían los derechos de emisión de las pruebas por televisión RTVE y Eurosport. El canal de deportes de RTVE creo que ha emitido de vez en cuando alguna cosa, no necesariamente en directo. Eurosport ha emitido bastantes pruebas, si bien es cierto que durante las horas de inactividad en Vancouver, en Europa se dedicaban a repetir una y otra vez determinadas pruebas, haciendo difícil ver otras que se celebraban en la madrugada europea.

En cualquier caso, yo he realizado un seguimiento muy limitado de las pruebas. He intentado ver bastantes pruebas del esquí alpino, que es lo más parecido al deporte rey de estos juegos. Por otra parte, es el único que practico de entre los deportes de invierno. Aunque últimamente no mucho. Ha sido entretenido, y también ha definido lo que ya era una tendencia en mis gustos desde hace tiempo. De entre las pruebas técnicas prefiero el eslalon, el gigante me resulta más sosito; entre las pruebas de velocidad prefiero el super gigante, el descenso me parece menos entretenido aunque pueda ser espectacular dependiendo del trazado y las condiciones.

De otras disciplinas, me ha resultado entretenido el biatlón. El esquí de fondo, por sí mismo, me aburre un poco al igual que otras pruebas de fondo de otros deporte (ciclismo, atletismo, natación, etc.). Ojo, me refiero a lo que es como espectáculo; como deporte me parece muy notable y loable el esfuerzo y la dedicación de estos corredores. Pero la mezcla de esquí de fondo, con la emoción de los posibles retrasos y adelantamientos en la galería de tiro, hace que el biatlón mantenga la emoción, indispensable para un buen espectáculo deportivo, durante toda la prueba.

He visto otros deportes, no mucho, que me han parecido más o menos entretenidos dependiendo de las circunstancias. Supongo que cuando no entiendes mucho de un deporte es más difícil que te atraiga como espectador. Finalmente, ayer, vi la final del hockey hielo, algo así como el gran acontecimiento de los juegos. Si es cierto que resultó emocionante por lo incierto del resultado, es un deporte que no acaba de entrarme tampoco por la sensación de caos que se observa en el juego.

En resumen, que ya se han acabado, y hasta dentro de cuatro años en Sochi,… ¿dónde coño está esto? Ah, en Rusia.

En cuanto a mi deporte de equipos favorito, este fin de semana hemos cruzado el ecuador del torneo de este año de las Seis Naciones. Y ha sido interesante y clarificador. Por un lado, se confirma que Francia es el principal favorito, ya que permanece imbatido, y además el viernes por la noche se deshizo en Cardiff de Gales, que con dos derrotas parece muy improbable que pueda llegar a ganar el torneo. Prácticamente imposible. Los partidos de Gales están cortados todos por el mismo rasero. Un primer tiempo en el que dejan que el otro equipo lleve la iniciativa y se ponga por delante en el marcador, y un segundo tiempo en el que se animan, y comienzan una remontada, que contra un equipo como Escocia puede ser posible, pero contra un favorito como Francia,… pues no. Aunque se pusieran cerca. Si hubiesen controlado el marcado desde el principio, tal vez ahora estuviesen peleando por el título.

El siguiente partido fue el más tristón de todos. Italia recibía a Escocia en Roma, y conseguía la victoria, condenando prácticamente a los escoceses a la Cuchara de Madera… aunque quien sabe. Contra Gales estuvieron a punto de ganar… Pero el partido fue muy flojo, dado que son los peores equipos del campeonato con claridad. Bueno, en cualquier caso, Escocia había sido el dominador de este «trofeo» a lo largo del siglo XX y sólo la llegada de Italia en el siglo XXI le había privado de este «honor».

Y luego vino la sorpresa de la jornada. En Twickenham, Inglaterra recibía como favorita e invicta a una Irlanda que, aun campeona del año pasado, había perdido ya un partido contra Francia. Y los ingleses se comportaron como los galeses. Cedieron la iniciativa en el marcador en el primer tiempo, y aunque finalmente estuvieron a tiro de un ensayo para ganar el partido, tras un esforzado segundo tiempo, no consiguieron la remontada.

Si todo va normalmente, Francia ganará a Italia e Inglaterra a Escocia en la próxima jornada. A saber lo que pasará entre Irlanda y Gales, aunque apuesto por Irlanda que jugará en Dublín. En ese caso, la jornada final, con el Francia – Inglaterra, será decisiva. Francia depende de sí misma. Inglaterra e Irlanda de la capacidad de la primera de hacer algo notable en Sant-Denis.

Y esto es todo en lo que se refiere a mi «crónica deportiva» de esta semana.

El valle de Ossau cubierto con un manto de nieve, visto desde la estación invernal francesa de Artouste - Canon Ixus 400

Libro: La estación de las flechas

Literatura

Como ya sabéis los que venís por estas páginas con alguna frecuencia, desde hace unos meses me estoy interesando en el género de la historieta. O cómic, o novela gráfica, o como sea que lo queráis llamar. A partir de ahora, aquí será historieta. Pero cuando me acerco a las estanterías no siempre me resulta fácil que elegir. El desconocimiento, supongo. Y aunque sigo algún blog en internet sobre el tema, tampoco se me aclaran las ideas. Ni me interesan mucho los super héroes, ni las cosas de japoneses, que parece que sí interesan mucho a la gente que escribe en estos sitios.

Pero el otro día en la FNAC me llamó la atención el título que hoy os traigo, y que estaba apilado en un aparte, lejos de los estantes dedicados al género. Veréis por qué.

La estación de las flechas
Samuel Stento (guion) y Guillaume Trouillard (ilustración)
Sins Entido, Madrid, 2009
ISBN: 9788496722552

Supongamos que en el último cuarto del siglo XIX, un emprendedor visionario se hubiese dado cuenta de una cosa. Los indios, los nativos americanos que más correctamente se dice ahora, tan abundantes en ese tiempo, estaban desapareciendo a marchas forzadas. Y en un futuro, como todo artículo escaso, serían un bien preciado. Supongamos que ese emprendedor ponga un negocio de conservas de indio. Sí, en bote, como las frutas en almíbar o el atún. Y que en nuestra época, una solitaria pareja de jubilados compra un bote de indios en conserva. Una familia, padre, madre e hijo, y los instala en su casa.

Éstas son las curiosas premisas de partida de esta historieta, con muy pocos diálogos y mucha acción. Desde el primer momento, nos sumerge en un particular surrealismo, en el que poco a poco, el modesto apartamento donde viven los jubilados se van expandiendo física y conceptualmente, hasta transportarnos a las vastas praderas del oeste norteamericano. De norte a sur. El frigorífico pueden ser las heladas tierras del lejano norte canadiense, mientras que el salón tal vez sean las cálidas tierras del sur de los Estados Unidos. A partir de ahí, se desarrollan una serie de aventuras donde se mezcla el divertimento con la crítica de determinados elementos de nuestra sociedad moderna.

La propuesta es curiosa, aunque encuentro algún problema. Los principales se deben a que obviamente los autores son de origen francés, y se ha realizado una adaptación donde se supone que los jubilados viven en Salamanca. Pero hay elementos que chirrían en esta adaptación puesto que determinados elementos culturales de la historia son claramente propios de nuestros vecinos del norte. No sé muy bien a qué fin no los dejan como estaban, si total no afecta a la esencia de la historia. Por lo demás, me ha parecido entretenida y original, con algunas imágenes estéticamente muy bonitas. Creo que esta obra da una idea de hasta que punto la historieta puede tener unas formas propias, alejadas de otros medios de expresión artística literarios y visuales.

No son las praderas del oeste en casa, pero son unas praderas cerca de casa, en la Plana de Zaragoza - Canon EOS D60, Tokina AT-X Pro 12-24/4

Si te preparas para el fin del mundo, no te olvides de desgrabar en tus impuestos

Humor

Ayer fue una tarde tranquila. Lo cual está muy bien. Uno se ajetrea en el trabajo por la mañana, y por la tarde uno se calma. No necesariamente se inactiva, pero se calma. Y ayer fue una tarde calmada.

Cuando llegué a casa y comí algo, decidí ver una película grabada de la televisión por satélite, De aquí a la eternidad. No es que fuera una novedad, pero siempre es un placer volver a ver este extraordinario filme. Bien. Sobre todo por la maravillosa presencia de Deborah Kerr. Mejor.

Cuando terminó, bajé a hacer compras diversas. La fruta y esas cosas. Y ahí me encuentro con un antiguo amigo de la infancia, de visita en Zaragoza para ver a sus padres. Quedamos en que se subía un momento a casa y charrábamos un rato. Mi intención para mi tranquila y calmada tarde era ver la segunda manga del gigante femenino de los juegos de Vancouver 2010 a las 18:30, y a continuación salir a jugar al tenis un rato.

Así que se viene a casa, y mientras comienzan y vemos el esquí, empezamos a hablar de la película que ambos hemos visto recientemente, The Road – La carretera. Su curiosidad es saber qué diablos provoca la situación postapocalíptica que se presenta en el filme. Yo le digo que no importa, que la película va de otra cosa. Pero el no se da por satisfecho. Para tenerlo entretenido, y mientras se acerca la actuación de las 10 esquiadoras con opción a medalla, para que no me dé mucho la vara, le dejo el portátil y le digo que haga una búsqueda sobre el tema. Objetivo conseguido. Mientras se afana en la búsqueda, yo contemplo la debacle austriaca que con tres esquiadoras en los cuatro mejores tiempos de la primera manga se tienen que contentar con un bronce, y el triunfo de una joven alemana más contenta que ni sé y la plata de una eslovena que está como un queso.

Y justo cuando estoy a punto de apagar el televisor, me sorprende una carcajada de este amigo. Se ha metido en una página dedicada a los «survivalists«. Gente que cree que el mundo se va a acabar en el 2012, mayoritariamente norteamericanos, y discute las mejores estrategias para sobrevivir al cataclismo. En uno de los artículos, habla de cómo deshacerse de todos los chismes inútiles que tenemos en nuestras casas, de que la mejor opción es donarlas a las ONGs (¿para qué lo quieren estas organizaciones si se va a acabar el mundo?)  y que además eso tiene una consecuencia muy interesante

¡¡¡Si les dan un recibo por la donación, podrán desgrabarlo de sus impuestos!!!

Estos «survivalists«, ¿realmente tienen una noción clara de lo que significa que se acabe el mundo? Al fin y al cabo ellos son los que creen que tal cosa va a suceder un día de estos… ¿Por qué diablos querrán ahorrar dinero? ¿De qué les servirá?

Sigo preguntándome por qué alguien definió al Homo sapiens como animal racional. En qué se basaba. Porque yo cada vez lo entiendo menos.

Acueducto y Cándido

Si se acaba el fin del mundo, adiós a Cándido, y sobre todo, adiós al cochinillo segoviano - Pentax P30N, Sigma 28-70/3,5-4,5

Libro: Ni d’Ève ni d’Adam (Ni de Eva ni de Adán)

Literatura

De vez en cuando, me gusta leer alguna obra extranjera, generalmente de ficción, en su idioma original. Lo cual reduce mis posibilidades al inglés y al francés. El objetivo es fundamentalmente pedagógico, refrescar los idiomas. Pero también el conservar de vez en cuando las sutilidades idiomáticas que muchas veces, y de forma irremediable e irreparable, se pierde en la traducción. Así que, de vez en cuando leo en inglés o en francés; es un hecho. Otro hecho es que Amélie Nothomb es una de las escritoras en lengua francesa más prolíficas y más leídas en la actualidad. Y que sus novelas suelen ser de extensión muy contenida, tirando a cortas. Un último hecho es que es muy fácil encontrarlas en la FNAC de Plaza de España en edición de bolsillo.

Todos estos hechos junto hacen que el libro que comento hoy sea el tercero que leo de esta autora belga nacida en Japón, con los antecedentes de uno que me gustó, Cosmétique de l’ennemi, y otro que se me atragantó, Métaphysique des tubes. Veamos que ha pasado con éste. En cualquier caso, me decidí por él debido a que escuché recientemente una recomendación para su lectura en la radio. No recuerdo quién fue «el culpable».

Ni d’Ève ni d’Adam
Amélie Nothomb
Le Livre de Poche, 2009
ISBN: 978-2-253-13323-0

Para empezar, decir que la edición es muy mona, ya que el librito viene encerrado en un estuche de cartón de lo más mono. Que servirá para guardarlo una vez leído. Claro está. Porque mientras tanto, menudo rollo el llevarlo encima, dado que el libro de bolsillo ha de servir para eso, para llevarlo en el bolsillo y sacarlo y disfrutarlo en ratos muertos en nuestra vida cotidiana.

La historia que nos narra es autobiográfica. Y básicamente es una historia de amor. Entre dos personas de nacionalidades y de culturas diferentes. La escritora regresa al Japón dónde nació y vivió hasta los cinco años con la idea de que también es su país, también es patria. Y allí inicia una relación con un joven de buena familia, que quiere aprender francés. A partir nos va narrando los episodio significativos de una relación de amor, que lo es simultáneamente con el chico y con el país que la acoge.

El tono de la narración es ágil, a veces desenfadado, yo me he reído en varias ocasiones, y en muchos capítulos he ido con una sonrisa por el mundo mientras leía las aventuras de la protagonista. Los malentendidos por culpa del idioma, las relaciones sociales e interpersonales a través de la comida, la ironía de una belga encantada con las montañas (Bélgica es un país básicamente llano en buena parte del territorio; en el resto tampoco es que sea montañoso, como mucho ondulado), etc…

Creo que la escritora se reserva para sí aspectos de la relación, menos divertidos, menos especiales, pero nos cuenta los aspectos esenciales de la misma. Entre los aspectos negativos, he de decir que no acabo de comprender del todo la naturaleza especial del chico. Más allá de que pueda ser más o menos mono y atento, aparece como un niño pijo, relativamente desocupado gracias al desahogo económico de sus padres. Hay que tener también en cuenta que estamos hablando de personas que apenas sobrepasan los veinte años de edad, muy al principio de la década de los noventa. De todas formas, el personaje protagonista es la escritora misma, su proceso de descubrirse y de saber quién es, de definirse cultural y personalmente, aunque sea por contraste con su enamorado y su entorno.

Resumiendo, un novelita que me ha gustado bastante, que a pesar de leerla en francés creo que no me he perdido gran cosa de lo esencial que nos está contando, y que puede ser bastante recomendable. Está publicada también en castellano, así que nos excusa. Y si a alguien se le atranganta, que no creo, pues tampoco es muy larga.

Manneken Piss

Ya que con frecuencia la autora se ríe de los tópicos sobre su nacionalidad, nos asomamos aquí a uno de los más grandes tópicos de Bruselas, la capital belga; el famoso Manneken Piss - Pentax P30N, Sigma 28-70/3,5-4,5

CineTren: El puente sobre el río Kwai

Cine

Incluir El puente sobre el río Kwai en mi listado de filmes sobre el ferrocarril en la historia del cine era una de mis asignaturas pendientes. Pero aunque sea un clásico, dado mi bajo nivel de afición a la películas bélicas, pues sólo la había visto una vez que yo recuerde y hace ya mucho, mucho, mucho tiempo. Así que he aprovechado su emisión en un canal de cine de la televisión por satélite, para volver a verla y así escribir con más tranquilidad de espíritu.

Podéis acceder a la reseña de esta película a través del enlace anterior, o directamente en el enlace a su página dedicada. Espero nadie dude sobre la inclusión en esta categoría de cine y ferrocarril,… para los despistados, trata sobre la construcción en Tailandia durante la Segunda Guerra Mundial de un puente ferroviario por unos prisioneros ingleses en manos de los japoneses. Y es entretenida. Típica y tópica, sus principales méritos son algunas de sus interpretaciones y la espectacularidad de la producción.

El puente sobre... bueno, del Ferrocarril de Arganda,... que también es muy mono - Canon EOS 40D, EF 24-105/4L IS USM

The Road – La carretera (2009)

Cine

The Road – La carretera (The Road, 2009), 22 de febrero de 2010.

Con el título bilingüe en España, nos vamos a ver esta película del género post-apocalíptico, que por culpa del tráiler casi me pierdo. Alguna vez he dicho que soy contrario totalmente a la pena de muerte, salvo para los que ponen los títulos en castellano a las películas extranjeras, a quienes no considero ya seres humanos. Creo que voy a tener que extender esta consideración a los que montan los tráileres de las películas. Si son de humor, te destripan los mejores gags. Si son de acción, te destripan las escenas más espectaculares. Muchas veces te destripan el argumento. Y en otras, como en esta película, te venden algo que no es. Sí, hay escenas duras y momentos de tensión a lo largo del filme; pero esto no es una película gore, una película de miedo al uso, o un remake de Mad Max. No es nada de eso.

Basada en la premiada y aclamada novela del mismo título de  Cormac McCarthy, este largometraje dirigido por John Hillcoat nos narra la historia de un padre y su hijo, en un mundo en el no sólo se ha hundido y ha desaparecido la civilización humana, sino que la vida en general ha muerto o está muriendo. El niño nació en el momento en que se produce la desconocida causa de este apocalipsis.  Un resplandor, fuego, lluvia, frío, cenizas, ausencia de la luz del sol, una familia refugiada en su casa, con un niño en sus primeros años de vida, hasta que la madre no soporta más la desesperanza, y en un acto frío y calculado, pero en el fondo de amor hacia su familia, se interna en la noche para morir. A partir de ahí, comienza este viaje de ambos protagonistas, buscando el mar y el sur, buscando tierras más calidas y gente buena. Porque los pocos supervivientes de este mundo, las están pasando canutas, y para muchos de ellos, la única solución nutricional es el canibalismo.

En lo que se refiere a la realización y la producción del filme, he de decir que es uno de los mundos apocalípticos más conseguidos que he visto en el cine. Con un mínimo de efectos especiales, con un máximo de utilización de las localizaciones y de un buen director de fotografía, como es el español Aguirresarobe. Se ha acusado de frialdad en la realización al director, pero es que es necesario transmitir al espectador de ese mundo nuevo y desconocido, falto de vida. En los muchos sentidos de la palabra vida.

La interpretación es de primer nivel.  Viggo Mortenssen está altamente convincente, dotando al personaje de una gran intensidad en su amor y en su deseo de esperanza para el hijo, al mismo tiempo que deja que afloren las contradicciones entre el deseo de que su hijo sea buena persona y la necesidad de convertirse en un desalmado para sobrevivir en tan adversas condiciones. Al niño, Kodi Smit-McPhee, sólo le encuentro una pega. Dadas las circunstancias en las que nació y vive, es demasiado guapo. Aparece delgadito, pero no acaba de dar el pego de niño desnutrido de entre 10 y 11 años. Claro que también me parece obvio que su aspecto físico, con un gran parecido con el de la actriz que representa a su madre, Charlize Theron, es necesario como un recuerdo o un reflejo constante de esa madre, que no deja de ser un fantasmal tercer compañero de viaje. El papel de esta última es pequeño, pero necesario, ya que nos permite comprender mejor a los personajes protagonistas, y además lo hace muy bien. Por lo menos a mí me transmite muy bien la desesperanza que siente desde el momento en que da a luz a su hijo. El resto del reparto tienen papeles muy cortos, siendo los más significativos Robert Duvall, como viejo irreconocible que no entiendes muy bien cómo puede estar vivo y que nos da una de las pocas pistas sobre el origen de esa catástrofe, se sabía que iba a suceder pero no se podía hacer nada, y Guy Pierce en su aparición final y trascendente para el futuro del niño.

Para ir terminando, es una película que me ha gustado mucho. Que me ha interesado. De lo mejor que he visto en este tipo de filmes. No es comparable a las películas sobre sociedades distópicas. Muchas de estas son sociedades que surgen tras una catástrofe universal. Sin embargo, en esta película no hay un a sociedad que podamos calificar como distopía. No existe sociedad en absoluto. Es el derrumbe total de la civilización humana. Son seres humanos abandonados a sí mismo; situación aberrante en sí misma para un ser vivo básicamente social. Las únicas pegas que se pueden poner es al sentido del final de la película.

Atención que lo siguiente puede destripar la película, aunque en este caso no lo considero importante:

Para mí, el final es previsible con mucha antelación. Es obvio que el hombre está enfermo y que no durará mucho. Desde luego, no lo suficiente para que el niño alcance la madurez, aunque lo prepara para ello. Es obvio que la única esperanza para el niño es encontrar a alguien con quien formar un embrión de nueva sociedad; sino es el final. Y el final del niño es una metáfora del final definitivo de la humanidad. Especialmente, porque el niño representa lo que es bueno en la humanidad. Y eso sucede, el encuentro con una familia de gente buena, el hecho de que haya una niña con ellos, el haber encontrado un escarabajo vivo poco antes de morir el padre, son signos de esperanza. Pero, por otra parte, ¿es realmente posible perdurar con sólo estos elementos? Ahí queda.

Fin del destripe de la película.

Así que sólo me queda poner nota al filme. Y ahí va:

Dirección: ****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva:
****

Paisajes solitarios, casi desolados, como este entre Mainar y Retascón, en la provincia de Zaragoza - Pentax *ist DS, SMC-M 200/4 (probablemente)