[TV] Cosas de series; fenomenales series de animación con protagonistas femeninas

Televisión

He cambiado algo la forma de acceder a la animación japonesa, y esto me ha permitido en los últimos meses detectar algunas series realmente buenas. Pero realmente. Con historias interesantes, con construcción y definición de caracteres, con elementos originales, con buenos guiones, con buen dibujo. Realmente fenomenales. No sé si las mejores de la historia como se dice de una de ellas… especialmente porque me gusta más la otra, pero están muy bien. Vayamos por el orden en el que las he terminado de ver, aunque no fuese así cuando empecé a verlas.

El palacio de la serie sobre Maomao está claramente inspirado en la Ciudad Prohibida de Pekín. Como la pandemia me impidió visitarlo en 2020, ilustraré la entrada con la tumba de Ming Xiaoling en Nankín, que también puede venir al caso.

Sōsō no Frieren (葬送のフリーレン, el duelo de Frieren o algo así; sōsō 葬送 sería como un último adiós a los muertos) ha tenido una primera temporada de 28 episodios. Visto el éxito que ha tenido, suponen que habrá una segunda temporada, pero puede tardar. Adaptación de un manga, en inglés recibe el título Frieren: beyond the journey’s end (Frieren: más allá del final del viaje). No me consta que haya un título formal en castellano, o es simplemente Frieren. Es una serie de acción y fantasía. El personaje protagonista, Frieren (en alemán, congelar; muchos nombres de personajes tienen traducción desde el alemán), es una elfa con más de mil años de edad, y con una perspectiva de vida casi ilimitada, participó durante diez años en una aventura para derrotar al Rey Demonio (魔王 Maō, un equivalente en la fantasía japonesa al Satanás de las religiones abrahámicas que se extendió en la cultura popular occidental). La acción empieza tras el final de esa aventura, liderados por Himmel (cielo en alemán). Pero unas décadas más tardes, Frieren permanece inalterada, mientras que sus compañero han muerto, están muriendo o son muy ancianos. Lo que para ella ha sido un instante, para ellos ha sido toda una vida. Y empieza a tomar conciencia del valor de las relaciones y de la amistad. Por cierto, que Frieren es una maga, muy poderosa, pero que suele preocuparse por los hechizos más cotidianos y banales.

Y en estas estamos que se ve obligada a aceptar una niña como aprendiz, Fern (distante en alemán). Y tras unos años, a un chaval de edad parecida, Stark (fuerte en alemán), ya un adolescente, como acompañante. Un chaval que aspira a convertirse en un guerrero heroico como Himmel. Y deciden viajar al fin del mundo en el norte, para encontrarse en el país donde residen las almas, para dar el último adiós a sus antiguos amigos, una vez que ha comprendido el valor de esas relaciones. Y así empieza la aventura después de la aventura. Una aventura que se cuece a fuego lento, dando tiempo a desarrollar personajes, a desarrollar relaciones, a profundizar en sentimientos, con las dosis justas de acción aquí y allá, que nos permiten ver quién es exactamente Frieren, junto con los flashbacks a su pasado, y el desarrollo de los jóvenes. Está muy bien. Te engancha. Es una de esas historias que da igual que estén pensadas para un público juvenil, porque contienen valores narrativos para todos los públicos, y valores éticos para todo el mundo. Está muy bien. Y me gustaría ver la continuación de estas aventuras. Imprescindible para los amantes de la animación. Japonesa o de cualquier nacionalidad.

Y luego está Kusuriya no hitorigoto (薬屋のひとりごと, los diarios de la boticao de la boticaria; 薬 kusuri o お薬 okusuri es medicación, 屋 ya es tienda, por lo tanto botica o farmacia, pero en el original a la protagonista le llaman kusuriya en el sentido de boticaria). Conocida internacionalmente precisamente como The apothecary diaries, los diarios de la botica/boticaria… también aquí puede ser cualquier de las dos, es adaptación de unas novelas ligeras de éxito, que también han tenido versión en manga. La acción se sitúa en un reino no denominado, pero inspirado claramente en la China de alguna dinastía de algunos siglos atrás. En algunos lugares, he leído que en la dinastía Tang (del año 618 al 917). En otros, en la dinastía Ming (del 1368 al 1644). Muy distintos. Dado que uno de los personajes lleva monóculo, opto por pensar que se trata de la Ming. Las lentes, en Europa, se conocían desde la antigüedad. Pero las gafas y similares fueron cosa del periodo final de la edad media. Ni idea de que pasó en China. Bueno… la protagonista es Xiaomao (小猫, gato pequeño), o familiarmente Maomao (猫猫, repetición del carácter gato), una joven de diecisiete años que trabaja en la botica de un prestigioso establecimiento de cortesanas del barrio rojo de la ciudad. Barrio donde se concentra la prostitución, aunque en España se suele usar la expresión barrio chino, que no me parece adecuada en este contexto, ni en cualquier otro, puestos a ello. Vive con su padre adoptivo.

El caso es que a Maomao la secuestran y la venden al palacio imperial como sirvienta. Donde deberá trabajar tres años para cubrir la deuda de su precio. Intentará pasar desapercibida, pero es inteligente e inquisitiva. Y se mezclara con el que parece ser jefe de los eunucos, un atractivo joven un poco mayor, con quien empezará a resolver los misterios de las cosas que pasan en palacio. Primero en relación con las concubinas del emperador, y sus juegos de poder y rivalidad, pero posteriormente con otros misterios. Por lo que inicialmente parece un procedimental simpático. Sin embargo, poco a poco la serie, que ha tenido una temporada de 24 episodios dividida en dos tramos de 12, va desarrollando una trama longitudinal, que afecta a los orígenes de la propia Maomao. Así como otras laterales que afectan a la auténtica identidad del joven y atractivo «eunuco». La serie es muy divertida, tiene una fenomenal definición de caracteres, es mucho más adulta en sus temas de lo que parece, y es de lo mejor que he visto en series de animación. A mí me parece superior a la anterior, aunque sea por poquito. Y espero con muchas ganas su ya comprometida segunda temporada. Otra imprescindible de los amantes de la animación.

[Viajes] Resumen del viaje al lago Constanza

Viajes

Antes de nada, para quien esté interesado, alguna información sobre las cuestiones técnicas fotográficas, muy someras, de las fotografías acompañantes se encuentra en

Viaje de Pascua al lago Constanza – Fotografía digital con Panasonic Lumix G9 Mark II.

Pero a lo que vamos, un pequeño resumen acompañado de fotografías, como de costumbre, del reciente viaje al lago Constanza. En estos últimos días, quienes siguen estas páginas, ya habrán podido ver fotografías de los lugares visitados. Es mi tercer viaje a las orillas de este gran lago centroeuropeo. En las tres ocasiones me he alojado en la ciudad alemana de Constanza, que da nombre al lago en las lenguas romances y algunas otras. En la mayoría de las lenguas germánicas, el nombre es el alemán, Bodensee, o algún derivado. Es una ciudad agradable. Coqueta en su centro histórico, que están en el lado del Rin, o del lago Constanza, que correspondería a Suiza, contiguo a la ciudad suiza de Kreuzlingen. Y esta contigüidad la salvó de los bombardeos «estratégicos» aliados en la Segunda Guerra Mundial. No apagaban las luces. Y los aliados no estaban seguros si estaban sobre Alemania o sobre Suiza. Esta última neutral. Se abstuvieron.

Constanza

Como es moda en muchos lugares del mundo, además del hotel, te cobran una tasa o impuesto turístico. Pero por lo menos te dan algo a cambio. Un bono de transporte gratuito en la región oeste del lago Constanza. Trenes de todo tipo, buses, urbanos e interurbanos, algún barco, descuentos en otros barcos. Siempre dentro de ciertos límites. Si tienes que atravesar ese territorio y salir de él, solo necesitas billete desde la última localidad de la zona. Por ejemplo, desde Constanza a Überlingen el tren es gratuito. Si quieres llegar hasta Friedrichshafen, sólo necesitas sacar un billete desde Überlingen hasta este destino final. Como ya conocía los destinos más llamativos del lago, este bono fue conveniente para otros destinos secundarios pero interesantes, moviéndonos constantemente en autobuses y trenes de cercanías. La interacción entre los tres países es tal que los transportes están integrados. Por ejemplo, el S-Bahn (tren de cercanías) de Constanza, línea S6 de la región, que transcurre íntegramente por territorio alemán, es un servicio que presta la SBB-CFF-FSS (ferrocarriles federales suizos) a través de su sección del cantón de Turgovia. Las líneas ferroviarias suizas también conectan Constanza con otros puntos de Suiza, mientras que la DB (ferrocarriles federales alemanes) comunican la ciudad con el resto de Alemania a través de servicios regionales, interregionales e Intercity.

Überlingen y Salem

Así que lo más cómodo para llegar al lago Constanza es volar a Zurich, y con un tren suizo te plantas en Constanza en una hora o poco más. Tren directo o con trasbordo en Weinfelden. Por cierto, conviene tener en cuenta el siguiente mapa si uno quiere ir a Suiza y desplazarse en tren. La línea verde entre Escafusa (Schaffhausen) y San Galo (St. Gallen), recorre el Rin y la orilla suiza del lago Constanza con varios puntos de interés. Para ir a Constanza, en Kreuzlingen, en la mitad de esa línea (la S1 del S-bahn) hay que transbordar para un brevísimo recorrido a Constanza. La estancia de estos días se divide de la forma siguiente:

Bregenz y Lindau

Día 0, llegada a Constanza, paseo por la ciudad, recordando sus encantos. Poco más.

Día 1, recorrido por la orilla norte del lago Constanza, con interés en Überlingen, el monasterio y palacio de Salem, y el Eriskircher Reid (cañaveral de Eriskirch), reserva natural entre Friedrichshafen y Eriskirch.

Día 2, Bregenz en Austria, y la isla de Lindau, en el trocito bávaro de la orilla alemana del lago, en torno a la ciudad de Lindau.

Día 3, paseo por el Wollmatinger Reid (cañaveral de Wollmatingen) en las afueras de Constanza, y la isla de Reichenau y sus complejos monásticos, patrimonio de la humanidad según la Unesco.

Día 4, St Gallen, su abadía, y los archivos y biblioteca de la misma, también patrimonio de la humanidad según la Unesco. Brevísima visita a Herisau, y fin de fiesta en Constanza.

Y después de esto regreso a casa. Interesante, sin agobios, pero sin un momento para el aburrimiento. En unos días os hablaré un poco de las zonas naturales visitadas. Por ello no habrá fotografías sobre ellas en esta entrada.

Reichenau y St. Gallen

[Cine] One life (2023)

Cine

One life (2023; 18/20240325)

No me extenderé mucho, que estamos en víspera de vacaciones y viajes, y ando justo de tiempo. Pero este domingo estuvimos viendo este drama con buen rollo británico, a más gloria de su protagonista, Anthony Hopkins. Película dirigida por James Hawes, que aparece como de 2023, por su estreno en distintos festivales, pero que se ha ido estrenando por Europa y algún país sudamericano, en Estados Unidos de forma limitada, durante los tres primeros meses de este 2024. El director es poco conocido, por haber trabajado, mucho, para series de televisión y telefilmes. Por lo visto, más un artesano que otra cosa. Pero buen artesano.

Praga en 1997, incluida una fotografía del cementerio judío.

La película cuenta la historia del que llaman Schindler británico. Nicholas Winton fue un hombre, un corredor de bolsa en sus años mozos (Johnny Flynn de joven, Hopkins de anciano), que en su juventud, en víspera de la Segunda Guerra Mundial, tras un viaje a Praga como colaborador de una oficina para gestionar los refugiados de los desplazamientos provocados por los nazis con la anexión de los Sudetes y la formación del Protectorado de Bohemia y Moravia, estaban perdidos y en mala situación en la capital checa. Muchos de ellos judíos. Vio la presencia de muchos niños en mala situación, su sentido de la decencia le impulsó a hacer algo, y con ayuda de su madre (Helena Bonham Carter) en Londres, y de una serie de voluntarios en Praga (Romola Garai, por poner una de las intérpretes más conocidas), organizó el desplazamiento de niños a hogares de acogida temporales en el Reino Unido. Acogidas temporales que en muchos casos acabaron siendo definitivas. Muchos de esos niños perdieron a sus familias en los campos de exterminio nazis. Consiguió desplazar 669 niños, el último de los trenes programados, con 250 de ellos, fue detenido en la estación de Praga el 1 de septiembre de 1939 por el comienzo de la guerra mundial. El hecho pasó desapercibido. Aunque era conocido el fenómeno de los kindertransport que, por distintas iniciativas, evacuó hasta 10 000 niños de todos los territorios ocupados o amenazados por la Alemania nazi, especialmente judíos. El caso de Winton fue especial porque no se realizó desde ninguna organización con estructura, sino que fue un esfuerzo de particulares voluntarios, en un lugar donde no habían llegado las estructuras más organizadas. Se narra en flashback, con un Winton ya anciano, reorganizando sus objetos de antaño por iniciativa de su esposa (Lena Olin), y que lleva una cartera con un dosier con toda la información a diversos lugares, hasta que una de ellas reconoce el valor, lo lleva a la BBC y a partir de ahí empieza a conocerse el destino de aquellos niños y sus descendientes.

Es una película correctamente funcional, bien hecha, bien ambientada, demostrando el oficio del cine británico para los dramas de época. Lo que decía antes, el director se muestra muy competente, lo que hace unas décadas se llamaba un artesano frente a directores con más aura de autor. Pero bien hecho. Y al servicio del lucimiento de un reparto más que correcto, en el que destaca un octogenario Hopkins, que demuestra que sigue en forma interpretativa a pesar de su edad. Chirría un poquito porque Winton, en 1988, tenía casi diez años menos que los que tiene Hopkins en la actualidad. Pero da igual. Por cierto que Winton fue muy longevo, falleciendo en 2015 a los 106 años.

Una película que se ve bien, que te deja con cierta esperanza en algunos seres humanos, a pesar de la barbarie que se despliega a su alrededor. Pero bueno… también cabría la interpretación pesimista de que sólo unos pocos tuvieran la decencia de revelarse contra la sinrazón político-militar de la época. En cualquier caso, es recomendable. En España se ha estrenado bajo el título vulgar y convencional Los niños de Winton, mientras que el título en inglés, One life, es una referencia más profunda a una frase del Talmud,  And whoever saves a life, it is considered as if he saved an entire world (Y quien salva una vida, se considera como si salvase al mundo entero). Un poco descontextualizada siempre esta frase porque inmediatamente previa a ella en el texto talmúdico hay otra que dice, Whoever destroys a soul, it is considered as if he destroyed an entire world (Quien destruye un alma, se considera como si destruyese el mundo entero). El mundo fue destruido millones de veces en las guerras que se producen constantemente. Incluso por aquellos que tienen el Talmud como texto sagrado, si es que veis en los últimos tiempos las noticias.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; fallida bélica norteamericana y entretenida distopía romántica tailandesa

Televisión

Hoy me apetecía mucho hablar de animación japonesa. En este fin de semana han llegado a su fin las primeras temporadas dos series excelentes, con alguna cosita en común. Pero al final he decidido seguir con el ritmo previsto inicialmente, y darme un tiempo para reposar esas series. El inconveniente es que me veo obligado a hablar de una de las grandes decepciones de la temporada. Pero antes, un previo simpático de origen tailandés.

Después de la agradable sorpresa que fue una serie tailandesa ambientada en el año 2000, hace unas semanas, decidí darle otra oportunidad a otra serie del país del sudeste asiático. ¿O es del sur asiático? ¿Dónde acaba el sur y empieza el sudeste? Acabo de comprobar en Wikipedia que consideran a Tailandia como Sudeste Asiático, siendo esta una de las veintidós subregiones en las que la ONU divide el mundo. España está en la subregión Europa Meridional, junto con Portugal, Italia, los países de la antigua Yugoslavia, Grecia, Andorra, Gibraltar, San Marino y la Ciudad del Vaticano. Ah… y la parte europea de Turquía. Curiosa mezcla, con una fuerte discontinuidad territorial entre la Península Itálica y la Península Ibérica. Compárese esa subregión en población y superficie con la subregión América del Sur, que ocupa todo un continente enorme. Pero dejemos esta digresión. Ready, Set, Love, en inglés el título original, que en castellano se puede encontrar como Preparadas, listas, ¡amor!, está claramente inspirada en el gran éxito surcoreano sobre juegos colectivos, pero con un tono muy distinto. En una sociedad distópica en la que casi no nacen hombres, las mujeres procrean fundamentalmente por inseminación artificial, y los pocos hombres están protegidos en un área reservada, todos los años se realiza un reality show con juegos para decidir cómo se forman las parejas con los pocos hombres casaderos del momento. En general, las competidoras pertenecen a la élite social. Pero por lotería se da la oportunidad a una chica procedente de las clases populares de competir. Y lo hará para conseguir tratamiento para su hermana menor enferma. Pero también encontrará al buen mozo que le hará tilín, por lo que, aunque al principio no tenía interés en participar, la inscribió su hermana en la lotería, acabará haciéndolo con uñas y dientes, enfrentándose al poder fáctico establecido. Es una serie entretenida. Intrascendente. Pero son sólo seis episodios, por lo que no le dedicas mucho tiempo. Pasas el rato de forma agradable, muchas veces con una sonrisa. Las interpretaciones son normalitas, pero la protagonistas tiene su carisma.

La gran decepción procede de Masters of the air, tercera entrega de la saga de series bélicas que hablan de la historia los soldados norteamericanos en la Segunda Guerra Mundial, producida en mayor o menor medida por Steven Spielberg y Tom Hanks, entre otros muchos productores, productores ejecutivos y demás. Estas series son obvias descendientes de Saving private Ryan, dirigida por el uno y protagonizada por el otro. Lo cual, en principio, me hubiera alejado de estas series. En aquella película, al mismo tiempo que Spielberg demostraba su maestría para dirigir, y Hanks y otros su maestría para actuar, también quedaba de manifiesto la capacidad del director para lanzar mensajes éticamente confusos o incluso cuestionables. Y aunque pasa por mantener posiciones políticas liberales progresistas, a mí entran muchas muchas muchas dudas sobre la naturaleza de ese progresismo de olorcillo en ocasiones muy carca. Pero le di una oportunidad a Band of Brothers, y me encantó. Es claramente una de las mejores series bélicas de la historia. O una de las mejores series de la historia, no importa el género. O incluso si la mezclamos con los largometrajes bélicos, también está en cabeza. El recorrido de la compañía E (o Easy) de uno de los regimientos de paracaidistas de la División Aerotransportada 101 de los Estados Unidos desde su lanzamiento sobre Normandía, hasta su llegada a Austria al final de la guerra para atender a prisioneros políticos, raciales y de guerra es absolutamente magistral. A ella siguió The Pacific, en la que cambias de ejército y de escenario. Ahora seguiremos a algunos infantes de marina de la Primera División de Infantería de Marina desde la campaña de Guadalcanal hasta Okinawa. Sí… infantes de marina. La palabra marine tiene traducción al español, infante de marina. De hecho el concepto de infantería de marina es un invento español, de 1537, por Carlos I, aunque ya existían previamente en la Corona de Aragón o su reino vasallo de Nápoles las Compañías Viejas del Mar que combatían sobre galeras o en desembarcos en el norte de África.

Y en la tercera entrega, 14 años después de la segunda, cambiamos nuevamente de rama militar y nos vamos a la aviación. Que en la Segunda Guerra Mundial, en Estados Unidos no era un ejército autónomo de otros, sino que formaba parte del ejército de tierra (Fuerza área del ejército de los Estados Unidos, USAAF, entonces, frente a Fuerza área de los Estados Unidos, USAF, distinto del Ejército de los Estados Unidos, USA). Y la unidad de combate elegida es el 100º Grupo de bombarderos, formado por las tripulaciones de bombarderos Boeing B-17 Flying Fortress, que participaron en los bombardeos estratégicos de los aliados sobre la infraestructura industrial y la población civil alemana en la guerra. Unas acciones que, desde mi punto de vista, en no pocas ocasiones merecen el calificativo de crimen de guerra. Lo cual, ya supone un lastre sobre la serie, que debe justificar lo injustificable. Las dos series precedentes tienen unos protagonistas cuyas acciones son mucho más defendibles en un estado de guerra. El segundo problema es que es difícil encontrar un anclaje firme a lo largo de todo el tiempo. La supervivencia de las tripulaciones fue muy baja. Especialmente en esta unidad, que durante mucho tiempo estuvo mal dirigida, y que sufrió la mayor cantidad de bajas, por la mala gestión, la mala coordinación y el deficiente mando. El tercer problema es que la serie abusa del postureo emocional. Del plano bonito y «trascendente»… con las nubes del sol poniente lanzando rayos del «dios glorioso» y esas tontadas. Hay varias peripecias en la serie, como la de los pilotos negros de aviones de caza, que tienen difícil encaje en la narración, y están ahí por la corrección política, sin más. La he terminado un poco a la fuerza. Pero además de la falta de coherencia interna de la historia, con ramificaciones que quedan incompleta o mal explicadas, tiene la falsa moral spielbergiana que ya he comentado antes y que tanto me molesta. Lo único que me ha hecho gracia es que los prisioneros de guerra llegasen en un momento dado a un Stalag 13, que siempre pensé que era un campo ficticio al servicio de la comedia paródica Hogan’s heroes, clara parodia de películas como la magistral Stalag 17 (el real fue el Stalag XVII B, o la popular The Great Scape, que sucedió en el Stalag Luft III, donde están los prisioneros americanos, aunque aquella peripecia la protagonizaron los prisioneros británicos. Pero más allá de la parodia, hubo varios Stalag XIII, próximos a Núremberg.

Acompañando a la serie, que se puede ver en Apple TV+, se ha programado un documental, The bloody hundreth, que es bastante más útil para entender la historia de esta gente, más claro, y basado en testimonios reales, lo cual teóricamente también es cierto para la serie. No es el mejor documental del mundo, pero es correcto, y con algunas secuencias de los hechos reales, tomadas con las cámaras que llevaban los aviones, que son muy interesantes.

[Viaje] En Barcelona y Sitges con película fotográfica

Viajes

Ya adelanté hace unas semanas con fotografías realizadas con cámara digital el resumen del viaje en el día a Sitges y Barcelona. No voy a enrollarme más con lo que dije entonces, y especialmente en el artículo que escribí sobre las cuestiones fotográficas en lo que al equipo digital se refiere. Pero ya me llegaron las fotografías realizadas con película fotográfica. Las cuestiones técnicas las encontraréis en,

La Colonia Güell y Sitges con película fotográfica

Pentax MX con Kodak Portra 400

Aquí, simplemente, os dejo algunas fotografías de muestra.

[Recomendaciones fotográficas] Fotógrafos en Instagram y otras cosas

Fotografía

Esta semana tengo pocas recomendaciones. Y todas han llegado por mis suscripciones en Substack. Quiero recordar que desde hace unas semanas estoy redactando mis comentarios técnicos sobre fotografía en esta plataforma. Y que me gusta por su agilidad. En fin… que quiero encontrar más tiempo para explorar esta plataforma, y a la gente que ofrece contenidos en ella. Pero la verdad es que últimamente no he dispuesto de eso… tiempo. Las fotografías acompañantes, de un paseo tardía en la tarde de ayer. Familiarizándome más con la Lumix G9 Mark II… que llegan las vacaciones de Pascua.

Recibió cierta atención cierta noticia esta semana, y Andy Adams en Flakphoto se hizo eco. Stephen Shore abandona Instagram. Stephen Shore es uno de los fotógrafos y uno de los teóricos de la fotografía más apreciados en las últimas décadas. Desde luego en Estados Unidos, su país de origen. Pero cualquiera que se interese por la fotografía en algo más que hacer fotos de vez en cuando, es fácil que le haya llegado su trabajo de una forma u otra. Yo tengo algún que otro libro suyo, y estoy… estaba,… no sé muy bien, suscrito a su cuenta de Instagram. La presencia de Shore en Instagram desde hace 10 años no se basaba en la difusión de su trabajo habitual. Nop. Se basaba en fotografías cotidianas realizadas con su teléfono móvil. Y algunas de ellas son estupendas. En su fotografía de despedida, explica sus motivos. Los cambios que ha sufrido la experiencia de usar Instagram. Cada vez más anuncios, cada vez más sugerencias «patrocinadas» (más anuncios), la complejidad para ver las fotografías que sigues en el orden en que te apetezca, especialmente cronológicamente en lugar que según el capricho de la plataforma, el spam en los mensajes y en los comentarios… Algo que cualquiera sufrimos. No cierra la cuenta, ahí queda el trabajo realizado. Pero ya no publicará más.

Llevo unos días devanándome los sesos sobre la elección de una fotografía para una exposición organizada por ASAFONA Asociación aragonesa de fotógrafos de naturaleza, bajo el tema general Natura secreta. Y hay dos motivos por los que no voy bien. Que tengo muy mal catalogadas las fotografías que no son de viajes. Y que no tengo muy claro lo que quiero poner; o tengo una idea, pero no encuentro la foto adecuada. Y en estas estábamos cuando en los boletines My Morning Muse de Susanne Helmert me llegan las fotografías de Terri Weifenbach. Un ejemplo de cómo fotografiar la naturaleza de una forma que me llega mucho más que las miriadas de fotografías técnicamente perfectas que hoy en día inundan las redes sociales de paisajes y bichos diversos. Estupendas fotografías de pajaritos en un entorno familiar, doméstico, cotidiano. Colabora con Rinko Kawauchi, y se nota. Kawauchi también me gusta. Estoy pensando en hacerme con el libro. Ya veremos.

En Photosnack he encontrado un par de cosas que me han interesado.

En primer lugar, las fotografías de Ben Zank, en su mayor parte autorretratos, sumamente creativos. Fotografías muy conceptuales, muy pensadas y preparadas, con un cuidado diseño estético, en lo que se refiere al cromatismo y a la composición, en el que la persona retratada, el propio autor, no muestra su rostro. Es realmente muy bueno.

En segundo lugar, algunos de los paisajes urbanos de Paula Stopka. Me lo he estado pensando mucho a la hora de recomendar o no el trabajo de esta fotógrafa. Muchas de sus fotografías son perfectas técnicamente, pero absolutamente similares a las que hace mucha gente hoy en día, a favor del potente aparataje fotográfico del que disfrutamos en estos tiempos, y al trabajo delante del ordenador. Pero entre sus porfolios divididos temáticamente, es posible encontrar algunas fotografías más personales y de calidad. Pero las tienes que buscar. Aunque habrá muchos que alucinen con todo su trabajo… porque está muy a la moda.

[Cine] Blue Giant (2023)

Cine

Blue Giant (2023; 17/20240317)

Después de varios estrenos directos en plataforma de contenidos en línea, el domingo pasado volvemos a las salas de cine, a una matinal en la que podemos disfrutar de la versión original de este largometraje de animación japonesa dirigido por Yuzuru Tachikawa. Una película basada en un manga, como tantas en el País del Sol Naciente, sobre un joven, poco más que un adolescente, autodidacta del saxofón, que quiere ser alguien en el mundo del jazz. Con música compuesta por Hiromi Uehara, muy frecuentemente en su discografía simplemente como Hiromi, esto era un aliciente interesante, al menos para mí. Hiromi abrió el festival de jazz en el otoño de 2023, hace muy poquito, presentando su último proyecto Sonicwonder, y su último disco Sonicwonderland. Escucho con cierta frecuencia la música de Hiromi, una pianista excelente de jazz, que le da a otros palos también como el rock progresivo o fusiones de lo más diversas. No todos sus experimentos discográficos me enganchan de la misma forma, alguno… de ninguna forma, pero lo que me enganchan, me enganchan mucho.

No soy muy dado a las historias de superación, donde un chaval, contra viento y marea, sobre todo, contra todo pronóstico, se abre camino en algún ámbito, en este caso en el de la música. Muchas veces rompen mi suspensión voluntaria de la incredulidad y la propia historia me echa de la película. En esta ocasión, la cosa va ahí ahí, pero supongo que las bondades de la animación y la excelente banda sonora de Hiromi superan el bache y me mantienen en el filme. Solamente al final, en su deseo de acentuar visualmente las bondades de la música del chaval, la animación entra en un delirio de imágenes cósmicas que me generan una cierta incomodidad visual. Cuando durante la mayor parte del largometraje, el dibujo es suficientemente expresionista para contar la historia con cierta sensación de veracidad. Pero bueno, tampoco creo que sea como para tirar por la borda la película.

En líneas generales la disfruté. Como ya he dicho/insinuado, la música y los paisajes nocturnos de Tokio influyen en el resultado final, junto con un trío de personajes protagonista que caen simpáticos. La película viene a tener un narrador que es el batería del trío, el que más tarde se apunta a la música y el menos dotado como músico. Lo narra con la perspectiva de alguien que recuerda los acontecimientos en la distancia temporal, no dedicándose a la música, pero manifestando la importancia de aquel año y medio en que el trío que impulsó la carrera del protagonista estuvo en activo.

Creo que a cualquier aficionado al jazz o a la buena música en general le debería resultar atractiva la película. Los números musicales principales están interpretados por la propia Hiromi al piano, con Tomoaki Baba al saxofón y Shun Ishikawa en la percusión. Pero tampoco disgustará, ni mucho menos, al aficionado a la buena animación, incluso si la historia es previsible y ya vista en otras ocasiones. Después de todo no sé… es que quizá yo tenga desde hace muchos años una cierta debilidad por la pequeña gran pianista japonesa.

Nota: El título de la película, en inglés en el orginal, hace referencia a las estrellas gigantes azules, grandes, brillantes, que tienen una vida rápida, breve y que finalizará como una supernova y dejando como residuo una estrella de neutrones o un agujero negro de masa estelar. De ahí toda la imaginería astronómica en los números musicales finales de la película. Por supuesto, el adjetivo blue, azul en el contexto astronómico, en el contexto de la música tiene otros significados, tanto referidos al estado de ánimo (Am I blue, ¿Estoy triste?, estándar del cancionero americano interpretado, entre otros, por Hoagy Carmichael al piano y Lauren Bacall en la voz en la película To have and have not), a un estilo de música, el blues, que tanto influye sobre el jazz, siendo su precursor, como algunos elementos de las escalas musicales del blues y el jazz, como las blue notes, notas añadidas a las escalas pentatónicas propias del blues, que dan un sabor especial a las melodías y las improvisaciones del jazz. La metáfora estelar no me acaba de convencer porque asume la fugacidad de la brillantez del artista, no augurando una larga y duradera carrera. Volviendo al estado de ánimo, los blue devils del blues y del jazz serían los demonios interiores que causan la tristeza y la depresión.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***