[Cine] The Return (2024)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Grecia es una de mis asignaturas pendientes viajeras. A cambio, os muestro el Valle de los Templos de Agrigento, isla de Sicilia, la Magna Grecia en tierras italianas.

The return (2025; 37/20250827)

En plena anemia cinematográfica del mes de agosto, apenas aliviada por algún hallazgo inesperado en la cartelera, nos encontramos con una curiosidad. Uberto Pasollini nos cuenta en poco menos de dos horas el regreso de Ulises (Ralph Fiennes), u Odiseo, como lo queráis llamar, a Ítaca, la isla de la que partió veinte años antes para luchar en la guerra de Troya. Y como la maldición le avisó, si partía a la guerra le sería difícil regresar a su hogar, si pasó diez años guerreando, pasó también diez años intentando volver a su esposa Penélope (Juliette Binoche), y a su hijo Telémaco (Charlie Plummer).

El final de la Odisea, tal y contó Homero, es conocido por todo aquel que se hay desasnado un poco a lo largo de su vida. Arruinado, náufrago, habiendo perdido a todos sus compañeros de aventura, Ulises llega a las costas de Ítaca sin que nadie lo reconozca. Mientras Penélope, fiel al marido, y aunque tal vez, probablemente, no lo merezca, se ha mantenido fiel a Ulises, y ha mantenido a raya a los pretendientes que quieren casarse con la que suponen viuda, y así hacerse con el reino y el poder en la pequeña isla griega. Ella ha prometido decidirse por uno de los pretendientes cuando termine de tejer la prenda en la que se afana durante el día. Y que desteje por las noches para nunca acabar su tarea. Ulises deberá recuperar su posición… pero se lo habrá de ganar, cuando todo el mundo lo toma por un pordiosero.

La película me parece interesante, digna de mención y bastante recomendable por diversos puntos de vista. Especialmente cuando está anunciada otra versión de la Odisea, que promete probablemente más espectáculo que reflexión, como sucede en esta. Pero habrá que darle un voto de confianza que viene avalada por director de prestigio. Se cree que el poema épico fue compuesto por quien fuera Homero en algún momento del siglo VIII antes de la era común en la costa occidental de Asia Menor. Pero se inspira en acontecimiento anteriores, puesto que Troya, la histórica, podría haber estado en guerra con los pueblos prehelénicos en algún momento de los siglos XIII al XII antes de la era común. Quizá un reflejo de los enfrentamientos entre los micénicos y los hititas. Aunque no existe acuerdo en identificar a Troya como una ciudad hitita. En cualquier caso, aunque Micenas alcanzó un desarrollo como civilización relativamente notable, aunque se derrumbó con la crisis del Mediterráneo oriental que se suele señalar con la aparición de los llamados Pueblos del Mar. En cualquier caso, su periferia, y más una pequeña como cualquiera de las que se presupone puede ser la Ítaca de Homero, sería poco más que el señorío de un caudillo sobre una población de características agrarias. Muy lejos de la magnificencia de los palacios y los ejércitos con los que se suelen representar tradicionalmente estas obras, más propias de la Hélade clásica, o aun de la época de Alejandro Magno o Roma. Passolini es fiel a ese ambiente que debería reinar en la época del conflicto que inspiró la Ilíada.

Y en este ambiente de una isla agrícola y ganadera, de reyes que son cacique locales, se desarrolla el drama en la que los protagonistas se preguntan y se cuestionan a sí mismo sobre cuestiones fundamentales de lo que ha sido su vida. Ulises y Penélope ya no son jóvenes, rondan los sesenta años, veinte años hace que no se ven. La una es fiel, pero no deja de reprochar al marido y amante su abandono para la conquista de la fama, fortuna y féminas que tradicionalmente han sido los objetivos de los hombres a lo largo de la historia. Y Ulises así mismo se pregunta que sentido ha tenido toda su peripecia, que tiene que no tuviera ya y que también puede haber perdido. Qué derecho tiene a reclamar lo que fue suyo, que puede estar en la ruina por su ausencia. Todo ello con las magníficas interpretaciones de unos protagonistas, y también secundarios, que muestran un oficio a raudales y que constituyen el principal aliciente de la obra.

Recuerdo que hace unos años di en leer un libro firmado por Margaret Atwood, la de la críada, en la que se revisaba también de forma muy interesante el mito, el final de aquella aventura fundamentalmente testosterónica, muy masculina, pero desde el punto de vista de la mujer que, como de costumbre, es la que acaba sufriendo en vida las consecuencias de las guerras que tanto gustan a los machos de la especie humana. Una reflexión interesante, a la que no le faltaba humor, contada por una Penélope ya fallecida, residente del Hades, acompañada por su hermana, Helena, la que montó el pifostio de la Troya legendaria, sobre el que se podría hablar mucho también, releyendo el texto de Homero desde una perspectiva más actual, en la que tantos señores de la guerra siguen envenenando la faz de la tierra. Reinterpretaciones y nuevas versiones, nuevas formas de acercarse a los mitos, que nos permiten releerlos de otra forma, y darles más contenido, y más valor, de acuerdo a lo que es nuestra sociedad moderna.

Valoración

Dirección: ****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ***

[Cine] On swift horses (2024)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. La película transcurre, en su mayor parte en la californiana ciudad de San Diego… donde no he estado. Nos conformaremos con Sausalito, también en California, para ilustrar la entrada.

On swift horses (2024; 35/20250813)

Seguimos en un verano con una pobre cartelera cinematográfica en Zaragoza, con especial sufrimiento para las versiones originales, no dobladas, no adulteradas, salvo que te gusten el cine de superhéroes o el terror moderno. Mala suerte para mí, que no soporto el cine adulterado, no soporto a los superhéroes, y el terror contemporáneo… bueno… hay excepciones, muy honrosas e interesantes… pero me cuesta. He visto tanta basurilla en ese género a lo largo de las décadas… Y me fio tan poco del criterio de los modernos críticos con referentes limitados a las últimas décadas… Pero en un momento dado pensamos que esta película dirigida por Daniel Minahan e interpretada por actores y actrices al alza podría ser interesante.

Está basada en una novela de una tal Shannon Pufahl, publicada en 2019, y que debió tener cierto éxito de ventas. Yo no había oído hablar de la autora, que ni siquiera tiene página en la Wikipedia en inglés. La historia nos lleva a los primeros años de la década de los cincuenta, a las vidas de los hermanos Julius (Jacob Elordi) y Lee (Will Poulter), y de la joven esposa de este último, Muriel (Daisy Edgar-Jones). Ambos han servido en la guerra de Corea, y una vez licenciados deciden mudarse a iniciar una nueva vida, a ser posible más prospera, en California, dejando su Kansas natal, donde Muriel tiene una casa heredada de su madre recientemente fallecida. Pero Julius no llegará a San Diego, se detendrá en Las Vegas. Muriel empezará una vida doble, en la que será una jugadora de apuestas hípicas, gracias a la información privilegiada que consigue como camarera. Y ambos, que no dejan de sentir cierta atracción mutua, se sentirán atraídos por otras personas. Un joven mejicano (Diego Calva) en el caso de Julius, y la independiente vecina (Sasha Calle) de Lee y Muriel en el caso de esta última.

Había muchos elementos para hacer de esta historia una película interesante. Los años 50 del siglo XX en Estados Unidos son «muy cinematográficos». La estética de los atuendos, de los edificios y establecimientos, muchos de ellos se conservan, del estilismo de las personas, suele producir historias visualmente atractivas. Estilizadas y elegantes, incluso si los temas son crudos o sórdidos. Que no es exactamente el caso, aunque sus momentos tiene. Por otro lado, los temas son modernos. La expresión de la identidad personal y de las preferencias sexuales, alejada de los binomios en los que muchas veces se encuadra a las personas, no sólo por los miembros más conservadores y reaccionarios de la sociedad, también ocasionalmente por los más progresistas o miembros de los colectivos discriminados, es un tema compleja. No pocas veces las personas bisexuales se han quejado de que aunque la B de LGBTQ+ es poco apreciada dentro de estos colectivos. Y sin embargo, los sentimientos y las emociones son menos polares de lo que se nos representa. Hay matices, tiempos y lugares. Y eso es algo que explora la historia… pero que en la película, no sé qué pasa con la novela, no siempre funciona con la fluidez debida.

Ciertamente, la película es visualmente atractiva. Ya he mencionado que al ser película de época, esos años 50 son visualmente muy agradecidos. Las interpretaciones tienen buen tono, buen nivel. Los personajes protagonistas están convincentes, y los secundarios invitarían a un desarrollo más profundo de su trasfondo y de la relación que entablan con los principales. Desde ese punto de vista, hay un desequilibrio en la forma de presentar la relación de Julius con su amante jugador, y la de Muriel con su amante vecina. Esta última es más superficial, más bien hilvanada que cosida. Y al final… no tienes claro del todo hacia donde se dirige cada cual. O si realmente han avanzado lo que deberían haber avanzado después de la peripecia.

La película se deja ver. Si quieres pasar un rato en el cine, y las alternativas son las que hemos sufrido durante este verano, es una propuesta adecuada. Pero que sabe a poco. Una ocasión perdida para haber filmado una historia con un tanto más de pasión, de calor, menos aséptica en ocasiones… o quizá para haber desmembrado la historia en varias con más profundidad. ¿En una serie de televisión tal vez? No sé. Últimamente, incluso yo me siento confuso a la hora de expresar mis opiniones sobre el cine que veo.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ***

[Cine] Reading Lolita in Tehran (2024)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. No he visitado Teherán y no es algo probable para los próximos lustros. Pero la protagonista de la historia, en la vida real, está afincada en EE. UU. así que nos daremos un paseo en el ferry de Staten Island.

Staten Island (2024; 34/20250730)

He de confesar que me resulta difícil comentar esta película «no iraní» del director israelí Eran Riklis. He de decir que cuando decidimos ir a ver la película fue bajo la información, suministrada por alguien del grupo, sin contrastar, de que se trataba de un director iraní. Pero no es así, la película es una coproducción italo-israelí… y si lo hubiéramos sabido antes, es muy probable que no hubiésemos ido. En estos momentos, no siento ningún afecto por el Estado de Israel por motivos que muchos imaginaran. Todos aquellos que tengan un mínimo de sensibilidad humana. En cualquier caso, adapta las memorias de la autora norteamericana de origen iraní Azar Nafisi, correspondiente a los años que vivió en su país de origen desde el final de la revolución islámica y hasta muy avanzada la década de los noventa.

Nafisi (Golshifteh Farahani) se mudó con su marido a Teherán en 1979. Da la impresión en la película que confiando en que el nuevo régimen surgido tras la revolución islámica derrocando a la monarquía iraní, traería algún tipo de bonanza para el pueblo iraní. Lo cual, incluso desde mi adolescencia que fue el momento en qué viví aquellas noticias, siendo una teocracia, me resulta difícil de digerir. El caso es que es contratada por una universidad de Teherán como profesora de literatura inglesa. Su método de trabajo es comentando lecturas propuestas a sus alumnos para que reflexionen sobre su contenido. Pero poco a poco irá sufriendo la situación a la que el régimen teocrático someterá a las mujeres. Por lo que al final, se limitará a reunir a un grupo de mujeres en su casa para seguir leyendo y comentando. Siempre libros en habla inglesa. Entre ellos Lolita, de Nabokov, y de ahí el título.

La película se deja ver con facilidad, las interpretaciones son razonablemente competentes, un reparto de intérpretes iraníes que viven en el extranjero, y la realización es funcional. Y por eso, de entrada, le di un aprobado, que mantengo. Pero he de reconocer que pronto empezaron a surgir las dudas sobre lo que había visto. El mensaje es muy fácil. Los teócratas, los fanáticos, son machistas y perversos. Como cualquier dictadura, no importa a qué dios adore. Eso ya lo intuía yo en mi adolescencia, cuando se produjo la revolución islámica en Irán, y no he cambiado de opinión. Mira tú lo que está pasando en lo que está pasando en Israel, un país que se pretende homogéneo étnica y religiosamente, para mayor ironía del asunto teniendo en cuenta lo que les pasó a los judíos en Europa entre 1933 y 1945, frente a un país que también se pretendía homogéneo étnica e ideológicamente. Da igual el dios… el resultado es similar. Así que… ¿por qué estaba allí esta mujer? ¿qué esperaba? Nada de eso se explica.

Las diversas injusticias que desfilan ante la pantalla, como las detenciones y ejecuciones arbitrarias, las torturas, el maltrato doméstico, todas ellas tratadas sin demasiada profundidad, como tópicos que toca mencionar en una película de este tipo, se presentan de forma superficial. Sin que conozcamos qué es lo que realmente lo que piensan las mujeres que las sufren. Que son personajes secundarios al servicio del principal, Nafisi, que al fin y al cabo escribió la autobiografía en la que se basa el libro. ¿Y por qué plantear la reflexión a través de libros anglosajones y no a partir de una historia más enraizada en la cultura iraní, que es rica y antigua? En algún sitio he leído que se ha acusado a Nafisi de actitudes neocolonialistas, y entiendo, después de ver la película, por qué esto puede ser una opinión que esté ahí.

A esta película le falta profundidad. Y tiene defectos profundos de planteamiento. Especialmente al convertir en protagonista absoluta a una mujer que no es la que mayor sufrimiento padece de las que desfilan ante la pantalla, y que son las que realmente tienen historias más interesantes que deberían ser contadas. Por ello, me ha costado mantener ese aprobado. Conforma ha ido pasando el tiempo, esta película ha ido decayendo en mi apreciación. Quizá demasiado deprisa. Su mensaje es facilón. Pero superficial. Y la historia, en episodios separados por elipses temporales de varios años, carece de continuidad y ligazón. Incluso llama la atención que la protagonista, que se supone tiene 31 años en 1979, cuando empieza la acción, tiene el mismo aspecto que cuando se cierra en 1997 con casi 50 años. Ufff… si paso unos días más sin comentarla, igual la suspendo.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***

[Cine] La plus précieuse des marchandises (2024)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Tengo fotografías del campo de Auschwitz, pero en esta ocasión no las usaré. Me limitaré a presentar el paisaje ferroviario de la ciudad de Oświęcim, que es el nombre del lugar en polaco.

La plus précieuse des marchandises (2025; 31/20250715)

La semana pasada sí que encontramos un momento y ocasión para visitar las salas de cines. Una película de animación francesa, dirigida por uno de los directores contemporáneos galos más conocidos, Michel Hazanavicius, aunque no siempre sea santo de mi devoción. Pero reconozco que en su momento dio un pelotazo que llegó hasta Hollywood,… y ya, tal. La película venía precedida con algunas críticas muy elogiosas, con una razonablemente buena acogida en su país de origen. Y yo no suelo hacerle ascos a la animación, así que… allá que fuimos un día nada más salir de trabajar.

La película nos traslada a los fríos inviernos de Polonia, durante la Segunda Guerra Mundial. Una Polonia ocupada por la Alemania nazi, donde vive de forma precaria, todavía más empobrecidos todavía por el conflicto bélico, un matrimonio ya mayor, él es leñador, y que nunca tuvieron hijos a pesar de lo mucho que los desearon. La mujer, cada vez que pasa un tren por la línea ferroviaria cercana, reza al dios tren para que les deje algún presente con el que paliar su pobreza. Y un día, lo que es arrojado del tren, un tren de vagones mercantes cerrado, es un bebé cuya caída es amortiguada por el manto de nieve. La mujer, a pesar de las reticencias iniciales del marido querrá cuidar a la niña como si fuese propia. Pero la cosa no va a ser fácil. A las penalidades descritas hay que añadir los prejuicios hacia la etnia de la niña, no sólo de los invasores alemanes, sino de los propios locales polacos. Mientras, seguiremos la odisea del padre de la niña que es llevado al campo de exterminio de Auschwitz, donde intentará sobrevivir en medio del horror del trabajo de los Sonderkommando.

Me resulta extraño ver estas películas sobre los asesinatos nazis de judíos, gitanos, y otras personas con circunstancias personales que la Alemania nazi consideraba indeseables. Me resulta extraño porque 80 años después de que terminara aquel horror, se repite, quizá no en la misma escala, pero sí con la misma intención, siendo los asesinos actuales el Israel judío, que por lo que se ve no entendieron nada sobre lo que sufrieron sus antepasados. Pero a pesar de todos, tiene que seguir habiendo obras que denuncien estos hechos. Aunque empieza a ser necesario que se empiecen a hacer obras que narren los de hoy en día y no los de hace 80 años.

La película en sí misma es de buena factura, está bien hecha y se deja ver sin problemas… dentro de la tristeza y el horror que pueden causar los hechos narrados. La película intenta dar un tono de cierta esperanza al final de la historia. Una esperanza triste y llena de ironías, probablemente no buscadas, o quizá sí, no voy a destriparlas. Por otro lado, se atreve a plantear que el antisemitismo no fue una cosa de la Alemania nazi exclusivamente. Hace unos años ya pudimos ver una de las mejores películas de lo que llevamos de siglo en la que desde la propia Polonia se denuncia el antisemitismo o el oportunismo de la polacos étnicos, católicos, ante la desgracia de sus vecinos judíos. Se conoce por otro lado, aunque se ha hablado poco, de pogromos realizados por los polacos cuando los supervivientes judíos de los campos intentaban volver a sus casas. Ayer por la tarde-noche, volvía a ver una excelente película para televisión sobre la Conferencia de Wansee, en la que los jerarcas nazis que planificaron el asesinato en masa de los judíos, repasaban el nivel de colaboración de las poblaciones locales, que fue alta en lugares como los países eslavos, o la Francia ocupada y de Vichy, mientras que fue escasa en los países escandinavos.

La historia de la humanidad, especialmente cuando se ha recurrido a la guerra, está llena de horrores. Como alguien me dijo en una ocasión mientras analizaba una serie de hechos históricos y documentados, era doctor en historia, y generalmente muy mesurado, para que los soldados reclutados en los ejércitos en guerra hagan su «trabajo» deben sentir odio hacia quien tienen enfrente. Y que incluso los ejércitos que han luchado por defender los valores más positivos han asesinado, violado y destruido en exceso. No hay ningún ejército que no haya cometido lo que hoy se denominan «crímenes de guerra» pero que sólo lo son para los derrotados. Pero la historia del siglo XX es especialmente terrible por el nivel alcanzado gracias a la tecnología en esos horrores. Y el siglo XXI no ha empezado de una forma especialmente optimista. Más allá de lo que los intereses políticos de unos y otros intenten ocultar en los conflictos que vendrán, esperen nuevos horrores, porque parece que la humanidad ha aprendido poco o nada de su pasado. En las guerras no hay malos y buenos. Hay malos… y peores.

Valoración

Dirección: ****
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; mujeres trabajadoras en las series surcoreanas

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Una mañana con buen tiempo en Seúl.

Llevaba casi dos meses sin redactar una entrada televisiva basada en alguna serie surcoreana. No es que hay dejado de verlas. Es que las últimas que he visto no me han motivado gran cosa. Las dos fuentes de este tipo de series, que se han convertido en el entretenimiento de pensar poco del fin de semana cuando no tengo cosas mejores que hacer, son Netflix y, en menor medida, Amazon Prime Video. Aunque en las últimas semanas estoy más con esta plataforma que con la anterior. El caso es que últimamente algunos de los estrenos, especialmente en Netflix, no me enganchan. Veo algunos minutos y me canso. No sé si estoy percibiendo un bajón en la calidad o, simplemente, que ya me he saturado. Porque la calidad es un concepto relativo con estas series. Ya he mencionado en muchas ocasiones que, cuando las veo, entran frecuentemente dentro de la categoría de placeres inconfesables. Guilty pleasures que dicen los anglófonos. Placeres culpables.

Pero hace unas semanas me llamó la atención un estreno reciente en Netflix, Mijiui Seoul [미지의 서울, Seúl desconocido], titulado en inglés/castellano como Nuestro Seúl por descubrir/Our unwritten Seoul. Y es la historia de dos hermanas gemelas, Mi-ji y Mi-rae, idénticas de aspecto pero con personalidades diferentes. Originarias de una pequeña ciudad de ambiente rural. Mi-rae, cuyo nombre 미래 significa futuro, estuvo enferma buena parte de la infancia, recibió la atención principal de la familia, y eso le llevó a refugiarse en los estudios. Mi-ji, cuyo nombre 미지 significa desconocida o incógnita, tuvo que apañárselas sola, sintió falta de atención, y se orientó a los deportes. Pero mientras Mi-rae progresó en los estudios, fue a la universidad, y entró a trabajar en una prestigiosa empresa pública del ámbito de las finanzas, en Seúl, Mi-ji tuvo una lesión que truncó su carrera deportiva y sus esperanzas de entrar en la universidad, sufriendo un revés del que le costó recuperarse y tira adelante como buenamente puede. Con 30 años, Mi-rae sufre una crisis por acoso en su empresa, y se intercambia con Mi-ji para tomar un descanso. Mi-rae vuelve al pueblo haciéndose pasar por Miji, y esta va a Seúl a la inversa.

Ambas están interpretadas por la misma actriz, Park Bo-young, muy popular, que ya ha aparecido varias veces en estas páginas. Generalmente en comedias, más o menos románticas, en esta ocasión opta por un(os) papel(es) dramático(s). Obsérvese que el nombre de una de ellas, Mi-ji, se encuentra presente en el título de la serie, y ciertamente se siente que este personaje es más importante y goza de más minutos que la hermana gemela. Es frecuente que en las comedias y dramas románticos surcoreanos haya dos parejas, la protagonista y otra formada por complementarios o antagonistas. Mi-rae sería la fémina de la pareja complementaria. Los chicos son un abogado (Park Jin-young), amigo del instituto de las chicas, que también arrastra sus conflictos del pasado, es el principal, y un ejecutivo de fama que durante un tiempo se refugia en el campo (Ryu Kyung-soo), plantando fresas y que sería el complementario. No son antagonistas.

La serie desarrolla una diversidad de tramas. El concepto de familia, las relaciones familiares, tanto materno-filiales, como entre hermanas, las dificultades de la comunicación entre personas que se quieren bien, pero que se malinterpretan con frecuencia. Y el simbolismo de Seúl como el lugar donde alguien se abre al gran mundo, frente al pueblo, donde uno se refugia en los seguro, pero con menos horizonte. Pero el macguffin que pone en marcha los hechos, y que supera el concepto de macguffin al ser también un tema de fondo importante, es el acoso laboral que sufre Mi-rae, una profesional concienzuda, competente e inteligente, pero que cae en desgracia cuando se pone de parte de una compañera que ha sufrido acoso sexual por parte de un superior, algo que luego va afectar de forma similar a la coprotagonista de la serie. Las dificultades de las relaciones laborales en las empresas surcoreanas, especialmente para las mujeres, es un leitmotiv habitual en los dramas de este país.

Hay varios factores que parecen influir en ello. El primero es el origen confucianista del sistema de valores de la sociedad surcoreana. Esto conlleva que en la misma el patriarcado, la situación de dominancia social, e incluso legal hasta no hace muchos años, sea omnipresente en la sociedad del país asiático. Leí hace unos años una dura novela de una autora surcoreana que exponía las consecuencias de este hecho para un mujer desde el momento en que nace y hasta que forma una familia. Por otro lado, es una sociedad fuertemente jerarquizada, en la que un superior tiene un gran poder sobre sus subordinados, y más si son mujeres. Los criterios de edad y posición predominan sobre los de mérito y valor aportado. Esta jerarquización es importante en el sector público, mientras que en el privado, con un predominio de empresas en mano de grupos familiares, se establece una aristocracia plutocrática que condiciona la escala social. Por lo tanto, la palabra y el testimonio de una mujer joven, procedente de provincias del medio rural, por muy preparada e inteligente que sea, carecerá de valor ante un hombre mayor y jerárquicamente superior, que además podrá difamarla sin repercusiones. Por supuesto, esto se puede agravar con abusos sexuales que raramente serán denunciados, por la vergüenza social. Y con la complicidad de los propios iguales de la víctima que no querrán enemistarse con el superior.

En esta serie es tema principal, pero no es la primera vez, y sospecho que no será la última, que aparezca de forma importante o secundaria en otras series o ficciones audiovisuales del país asiático. Un país con un alto nivel tecnológico, con un alto porcentaje de titulados universitarios, con unos indicadores buenos en temas de salud, dentro de la OCDE se encuentra entre los peor clasificados en el índice de desigualdad de género, al mismo nivel que Turquía o Méjico, por poner unos ejemplos, países mucho peor situados en otros indicadores de desarrollo. Por lo tanto, una fuerte asignatura pendiente en el país asiático, que con cierta frecuencia se cuela en sus series televisivas, aunque quizá no con la contundencia que la seriedad del problema merecería.

[Cine] The last showgirl (2024)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Ya que no he visitado ni tengo pensado visitar Las Vegas, dejo a la inteligencia del lector averiguar por qué he elegido estas fotografías de Times Square en Nueva York para ilustrar la entrada.

The last showgirl (2024; 28/20250624)

Otra película, la enésima en este 2025 en el que pocas hay en cartelera que me atraigan en los últimos meses, que tampoco me llamaba la atención. Aunque sé que a finales del año pasado algún listo de la cosa del cine en internet llegó a decir que su protagonista, la antaño neumática y siliconada protagonista florero de algunos telefilmes Pamela Anderson, merecía alguna que otra candidatura en la temporada de premios… cosa que me costaba creer. Y por otro lado, en el título aparece la palabra inglesa showgirl, que también estaba en el título de una de las peores películas que he visto en mi vida en una sala de cine. Seguro que hay peores… pero no las he visto. O no las recuerdo porque las vi siendo muy niño. ¿Será que Verhoeven quería hacer una parodia y nadie lo entendió así como cuando habló del militarismo fascista? Pero me dejé convencer y fui.

Esta no está dirigida por Verhoeven. La firma Gia Coppola, nietísima, sobrinísima y primísima de directores e intérpretes bien conocidos en el mundo del cine, pero de la que no había visto todavía nada. En ella seguimos a una veterana corista de un espectáculo de un casino en Las Vegas, que con sus cincuenta y tantos años conoció mejores tiempos, y ha quedado relegada a la última fila de este espectáculo que se basa en sacar (más o menos) bailando a a varias decenas de mujeres medio desnudas y adornadas con lentejuelas y plumas brillantes. Y en estas está cuando anuncian que, tras décadas en cartel, el espectáculo va a cerrar tras la compra del establecimiento por otros empresarios. Y que se van a la calle. Por lo que se encuentra con un futuro incierto, al mismo tiempo que las relaciones familiares y personales también le hacen agua por todas las parte, como durante toda su vida, en la que ha vivido un espejismo sobre lo que era su profesión.

La película está bien hecha y bien interpretada. Anderson me ha sorprendido. Pero reconozcámoslo,… el tema me interesaba poco. O nada. De los posibles lugares famosos o turísticos que podría visitar en los Estados Unidos, Las Vegas y su mundo muy probablemente se sitúa en el último puesto. No hay nada que me atraiga, como no hay nada que me atraiga sobre este mundo de explotación económica de personas y cuerpos. Pero realmente entiendo que no falten las alabanzas hacia esta película. Y que si la directora se pone con cosas que me interesen algo más de base, le preste atención. Y hasta aquí me da el comentario de este corto largometraje.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***

[Libro] El proscrito – Selma Lagerlöf

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Día de chubascos dispersos en Gotemburgo, ciudad no lejos de donde suceden los hechos del libro de hoy.

No hace tanto, menos de dos años, que comenté en estas páginas un libro de la escritora Selma Lagerlöf, primera mujer en obtener un premio Nobel en literatura. Aunque no la primera en obtener un premio Nobel en cualquier categoría, ya que se le adelantó Marie Curie, en física, y Bertha von Suttner, de la Paz. Curie, además, lo obtuvo una segunda vez, con posterioridad, en química. Me gustó. Y me quedé con la idea de que habría de leer más de la autora sueca si se me ponían a tiro. No siendo una autora contemporánea, suponía que aparecerían ofertas en libros electrónicos con frecuencia. Pero ha tardado todo ese tiempo en aparecer otra. Salvo que me haya despistado con anterioridad.

En esta ocasión estamos ante un libro dramático. Con tonos trágicos. Aunque quiero pensar que con un puntito de esperanza. Unas vidas trágicas, de varias personas, especialmente de los dos protagonistas. Un joven sueco que es cedido por sus padres en adopción a una acomodada familia británica, pero que vuelve tras una malhadada aventura ártica, ya un joven adulto, acusado de haber practicado la antropofagia para sobrevivir. Lo cual lo convertirá en un paria social a pesar de sus esfuerzo por servir a las comunidades en las que vive. Y una joven hermosa, que creció en un hogar protegido, para casarse con un prometedor clérigo, protestante como es propio de aquellos lugares, que resulta un hombre celoso, que incluso llega a maltratar a la joven. Y de fondo, la guerra mundial, la primera, la Gran Guerra, y la tragedia de los miles de muertos en la batalla de Jutlandia, cuyos cadaveres llegaron hasta las costas suecas del Skagerrak y el Kattegat. Y la relación entre los jóvenes desgraciados. Y con sus familias.

Lagerlöf publicó esta novela en 1918, prácticamente algo antes de que terminase la guerra, y es un reflejo del horror que la carnicería que en Europa se producía en ese momento le producía. Un horror pesimista, aunque en algún momento se quiere ver alguna luz en la herencia que dejan detrás los trágicos protagonistas de la historia con su ejemplo de bondad hacia los demás, a pesar del horrible comportamiento que de los demás sufren, de uno u otro modo. Lagerlöf era una mujer de ideas progresistas para la época que le tocó vivir. Pacifista, con un deseo de vida activa y rica para las mujeres, más allá de las restricciones al cuidado del hogar y los niños y a atender al esposo, con principios éticos bien definidos de afecto y colaboración con los demás, especialmente los desfavorecidos.

Esta novela me conmovió en no pocas ocasiones. El nivel literario, que se refleja en la traducción, es elevado. Y la considero muy recomendable. Y a pesar de escenificarse en el suroeste de Suecia en la segunda década del siglo XX, hace más de 100 años, es perfectamente actual.

[Libro] La cigarra del octavo día – Mitsuyo Kakuta

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Últimas horas de la tarde en mi visita a Nara en 2014.

A pesar de que la primera novela que leí de Mitsuyo Kakuta me dejó en un punto intermedio, con cosas que estaban bien y otras que me convencían menos, la verdad es que esta es ya la tercera novela que leo de esta autora japonesa. Así que… algo tendrán la guapa cuando la peinan. Su forma de ver el mundo de las mujeres, al menos de las mujeres japonesas, tiene su cosa. Sus novelas no dejan de tener un trasfondo feminista, pero puede que muchas feministas no lo sintieran así. Porque no carga las tintas (en exceso) sobre los agentes externos a las propias mujeres, sino que no deja de poner sobre ellas las responsabilidades de sus propios actos. Incluso si en el fondo son víctimas de una sociedad que les puede ser hostil en no pocas ocasiones. Pero eso no obsta para que no la «caguen» también.

Y aquí vuelve a llevar a una de estas mujeres, que es a la vez sufridora y culpable de sus propias desdichas, a una situación extrema. Una mujer relativamente joven, que se cuela en un domicilio cuando el matrimonio que lo habita sale para ir a trabajar y hacer una compra, dejando sola a una niña, una bebé de pocos meses. Y esta mujer, en un pronto, decide llevarse a la niña. Y comenzar una huída por el país, que la llevará a convivir con distintas personas y en distintos ambientes, como si fueran madre e hija, incluida una temporada con una secta exclusivamente femenina. Una huída que durará años. La novela terminará con un capítulo final donde escucharemos la voz de la niña, siendo ya adolescente.

Es posible que, tras las semanas que han pasado desde que lo terminé, este haya sido el libro que más me ha convencido de la autora japonesa. Es una potente reflexión sobre la maternidad. Sobre los valores que conlleva, sobre las presiones que presenta, tanto internas como externas, sobre las diversas formas que tiene de manifestarse. Puede haber formas de entender la maternidad tantas como mujeres. Y de la forma que en ocasiones se ha reflexionado sobre la familia a través de falsas familias, en esta ocasión se usa una maternidad que no es… o sí es, pero no debería ser. Incluye también algunas reflexiones, en las distintas etapas de la huída de esta mujer, sobre lo que es la hermandad entre las mujeres, sobre las distintas formas de entender el apoyo mutuo, ante las dificultades que las sociedades les presentan por el hecho de ser mujeres.

Me parece una novela que, sin ser perfecta, está muy bien. Engancha, a veces conmueve, y no deja de mezclar la crítica social con un relato de acción. De «acción» si queréis, con comillas, porque no hablamos, salvo algún momento puntual en que las cosas se aceleran, de acción trepidante, pero esas huidas,… no deja de ser acción. Y sobretodo, ese tramo final, en el que cambia el foco de la novela de la «madre» a la hija, y con su mirada y sus sentimientos nos ayuda a reinterpretar toda la historia. Yo la recomendaría.

[Libro] When we were orphans – Kazuo Ishiguro

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Las últimas fotografías que realicé en Shanghái en el viaje de 2019.

Kazuo Ishiguro es un autor que se ha convertido en un habitual en mi lecturas. Y poco a poco voy recuperando su bibliografía. No tremendamente extensa, pero que me dará para un tiempo. Japonés de nacimiento, británico de adopción, vive en Inglaterra desde niño, por lo que su lengua literaria es el inglés, y premio Nobel en 2017, sus relatos tienen siempre situaciones imprevistas o sorpresas para el lector. Especialmente cuando opta por un relato en primera persona. Técnica literaria que siempre nos debe hacer dudar de la veracidad de lo que se nos está contando. Y que a mí, cuando está bien desarrollada, me encanta.

Y este es uno de esos casos. El narrador es un hombre cuya infancia transcurrió en Shanghái, donde fue feliz, hasta que sus padres desaparecieron. Al parecer secuestrados. Trasladado a Inglaterra al cuidado de una tía con dinero, llevará una buena vida hasta, que ya graduado en la universidad, optará por dedicarse profesionalmente a las labores de investigador privado. Ámbito en el que alcanzará el éxito. Pero siempre con una obsesión; volver a la ciudad asiática a buscar a sus padres. Cosa que hará en 1937, justo cuando los invasores japoneses y los defensores chinos se disputan la ciudad en los primeros compases de la Segunda Guerra Chino-japonesa, uno de esos conflictos que salpicaron el mundo en el final de los años 30, y que si no fuese por la visión eurocentrista de la historia situarían el comienzo de la Segunda Guerra Mundial varios años antes a su comienzo oficial en 1939. Durante sus años de juventud, en sus 20 y sus 30, se irá encontrando con otra joven con un ansia desesperada por triunfar en sociedad. También huérfana. Y a pesar de su obvia atracción mutua no reconocida por ninguno de los dos, sus vidas se cruzarán repetidamente, pero sin llegar a cuajar una relación.

Estamos ante un libro complejo, en su planteamiento y en su desarrollo. Como ya he dicho, o insinuado, es el propio protagonista quien narra la historia. Pero siempre con la duda de si lo que nos cuenta es cierto o no. ¿Nos podemos fiar de sus recuerdos infantiles, cuando sucedió la tragedia de sus padres? ¿Nos podemos fiar de cómo vive su vida social, ante la inseguridad perpetua del huérfano que no tiene clara su lugar en el mundo? Este es un tema central. Él es huérfano. La joven que aparece y desaparece de su vida es huérfana. La niña canadiense que acoge y cría como si fuera su padre es huérfana. Y sobre todo, en las sobrecogedoras escenas de la guerra en Shanghái, ¿nos podemos fiar de que lo que nos cuenta es lo que realmente sucede? Incluso cuando conocemos el desenlace de lo que sucedió con los padres, algo que no esperas, algo con un punto tremendo, todavía más dramático que lo que creíamos conocer, te planteas dudas de qué es verdad y qué es mentira. Quien dice o cree decir la verdad y quien no. Como digo un relato complejo.

La novela, indudablemente bien escrita, tiene un argumento que nunca sabemos claramente dónde nos lleva. A mí me desconcertó en varias ocasiones. Y quizá por ello sea una de las obras más discutidas del autor. Alguno la califican de las más flojas, el propio Ishiguro dice no estar del todo satisfecho de ella, aunque la mayor parte de las revisiones la sitúan bien. Ishiguro es buen escritor, muy buen escritor, por lo que incluso sus obras más flojas pueden tener más interés y ser mejores literariamente hablando que las mejores obras de otros autores, bien conocidos, pero claramente inferiores. Por mi parte, cuando fui superando los desconciertos, y teniendo en cuenta que hace más de un mes desde que la terminé, lo cierto es que es una novela que ha ido creciendo poco a poco en mi memoria, y caba vez valoro mejor los valores que contiene. Así que me parece muy recomendable. En fin, llevo mucho retraso comentando cosas leídas, después de este comentario me quedarán cuatro lecturas pendientes, y voy por la mitad de otro libro… pero no me quiero precipitar acumulando comentarios, no vaya a ser que me entre algún parón lector de los que me suceden de vez en cuando y me quede sin libros de los que hablar.

[TV] Cosas de series; de las Dos Sicilias y otras cosas italianas

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. En 1860, cuando comienza la acción de la serie de hoy, Sorrento, donde están tomadas estas fotos, al igual que Sicilia, formaba parte del reino de las Dos Sicilias. Aunque eso sólo duraría un año más.

Antes de publicar esta entrada, me hubiera gustado volver a ver la película clásica de Visconti, Il Gattopardo, con el fin de poder establecer comparaciones. Y aunque ya hace unas cuantas semanas que terminé de ver la serie del mismo nombre, reciente estreno en Netflix, y que traigo aquí hoy, no he encontrado la ocasión. En principio, no tenía mucha más prisa. Pero los acontecimientos que narraba ayer, que culminaron, tristemente, con la cancelación de nuestro viaje a China, llevaron como consecuencia a que una parte importante de las vacaciones que estos días estoy disfrutando transcurrirán en un viaje a Sicilia. El primero que hago.

Como curiosidad, si el próximo viaje que voy a realizar por Italia será en Sicilia, la principal localización de la serie italiana de Netflix (con coproducción británica), el último que hice por ese país que tanto he visitado fue por Turín y el Piamonte, el origen de la reunificación italiana, capital del reino durante los sucesos que narra la novela de Lampedusa en la que se basa. Otra curiosidad, aunque en inglés la novela/película/serie se titula The Leopard, el gatopardo que es emblema del Príncipe de Salina (Kim Rossi Stuart), personaje principal de la historia, no es un leopardo, Panthera pardus. Es un serval, Leptailurus serval, un felino moteado al igual que el anterior, más pequeño de tamaño, y de distribución exclusiva africana. El anterior, también llamado pantera parda, cuando es moteado, o pantera negra, cuando es melánica, también se distribuye por Asia.

No sé si Lampedusa tenía en mente hacer un novela política. O simplemente, siendo de origen noble, e inspirándose en los antepasados de su propia familia para crear los personajes de la novela, quería reivindicar unos tiempos pasados que quizá percibiera como mejores. Pero en fin, ya se sabe que lo único que se puede afirmar de todo tiempo pasado, no es que fuera mejor, sino que fue anterior. El caso es que el término gatopardismo o lampedusismo ha pasado a la terminología política como sinónimo de los falsos reformismos que en realidad buscan mantener el statu quo bajo nuevas apariencias. Todo gracias a la célebre cita en la que Tancredi (Saul Nanni) le dice a su tío el príncipe aquello de…

«Se vogliamo che tutto rimanga come è bisogna che tutto cambi.»

«Si queremos que todo permanezca como esta, es preciso que todo cambie.»

La serie sigue la transición que la familia Salina, con especial protagonismo de los dos ya mencionados, y de Concetta (Benedetta Porcaroli), la hija del príncipe y sobrina de Tancredi, con quien tiene un romance que no llega a buen término, marcando el destino de ambos, cuando este se casa con la hija (Deva Cassel) de un arribista (Francesco Colella) que se enriquece desde la nada trapicheando y falseando en sus negocios. La historia sigue las transformaciones que se producen desde el antiguo régimen de reyes absolutos y noblezas terratenientes, auténtico soberanos en sus dominios con la bendición real, a un nueva época en la que surge el poder de los que tienen dinero, venga de donde venga, y donde los valores sociales y políticos se transforman, sin que esto repercuta necesariamente en las gentes del lugar. Que, en Sicilia, siguen viviendo como siempre, indiferentes a los poderes que vienen, pasan y se van, sin que se inmuten ni se alteren.

La serie me enganchó desde el primer episodio. Se nota que hay un esfuerzo de producción notable, con unos rodajes que se lucen especialmente cuando recorremos la campiña y las villas señoriales sicilianas. Se ve que han ido buscando un efecto cinematográfico en la serie televisiva. Que además cuenta con un reparto que hace un trabajo más que notable, de primer nivel.

No sé si será de gusto de todo el mundo. A mí me parece una serie muy recomendable. Pero las series de épocas, si no nos hablan de las tontadas de la season londinense, no siempre atrapan a las audiencias. Yo creo que sí merece la pena darle una oportunidad. Es cierto que en sus compases finales se aparta de la novela de Lampedusa, en cuestiones que no voy a mencionar por no destripar la serie, pero que no me parecen esencialmente importantes. Aunque mi sensación es que la novela de Lampedusa es más amarga en sus fases finales. Para la familia de los Salina, trasuntos de los Lampedusa. Lampedusa sabría por qué. Y me queda una duda. Estoy seguro que el libro estaba en casa en mi infancia y juventud, que lo tenía mi madre. Que alguna vez lo abrí y leí algo. Pero no puedo recordar si lo leí entero, o si lo heredé y lo tengo por alguna estantería perdido. Tendré que preguntarle a mi hermana, no sea que lo heredase ella.

[Cine] Berusaiyu no bara [ベルサイユのばら] (La rosa de Versalles) (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. En Versalles he estado en dos ocasiones; las fotos son de la segunda.

Berusaiyu no bara [ベルサイユのばら] (2025; 21/20250430)

Como en los últimos tiempos veo todos los días alguna cosita de animación japonesa, también me mantengo relativamente informado de novedades en el género. Y llevaba ya unos meses oyendo hablar de este estreno, que en España ha ido a parar directamente a plataforma de contenidos, aunque en Japón y otros países de Asia se ha estrenado en salas de cine. Dirigido por Ai Yoshimura, es la adaptación de un manga de principios de los años 70, que fue y sigue siendo muy popular en su país de origen. Y que ha dado lugar a una multiplicidad de adaptaciones. Tanto en animación como en acción real, tanto en formato de serie como de largometraje. Aquí, una nueva versión que venía acompañada de bastantes expectativas. Así que, aunque el tema no me llamaba mucho la atención, estando en Netflix, lo vi la noche del miércoles pasado.

Ya adelanto que la película no ha tenido una gran aceptación, antes de su estreno en plataformas. La película comienza en el momento en que la archiduquesa María Antonieta, a sus catorce años, llega a Francia para casarse con el delfín, el futuro Luis XVI. Y entre la guardia real, se designa a Oscar, una mujer educada por su padre como hombre para ser militar, para ser su protector. Acompañado por su fiel servidor, André, durante un tiempo las cosas irán bien. Pero con el tiempo, los excesos extravagantes de la corte real francesa combinados con la crisis financiera del país que aplasta a impuestos a una población empobrecida, hará que la inestabilidad social y política aparezca, y que Oscar se planteé con quien están sus lealtades. Especialmente cuando lleguen las vísperas de lo que será la Revolución Francesa.

No voy a perder mucho tiempo en el comentario. Por que se resume en dos cuestiones. La primera, positiva, es que la animación, aunque un poco recargada en formas y colores, muy propia del género destinado al público femenino, es de alto nivel… aunque algo cargante. Tiene muchos de los tópicos del anime destinado a las adolescentes y jóvenes femeninas, y a ratos resulta un tanto estomagante. Pero está bien hecha… que he dicho que esta cuestión era… más o menos positiva.

Con una mezcla de personajes de la historia real y personajes ficticios, más o, más bien, menos basados en algunos reales, ni siquiera queda clara el mensaje. Comienza la película mostrando admiración por la grandeza y esplendor de la corte versallesca, para convertirse al final en un alegato del movimiento revolucionario, sin una evolución clara en el mensaje. Termina con un resumen de algunos sucesos de la época revolucionaria, que por esquemático es insatisfactorio, dada la complejidad de la época. La película la mantengo en el aprobado, pero más como una curiosidad que como otra cosa. Sin duda, la serie manga es más apta para ser adaptada como una serie de televisión. O llegado el caso, como una serie de varios largometrajes, que desarrollen de mejor forma sus propuestas. No la recomiendo con carácter general. Sólo para curiosos de la animación nipona. Y… otra cosa. Tiene elementos de musical… que no me han convencido. Canciones tipo Disney, muy insatisfactorias.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***

[Cine] Sinners (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. No tengo fotos del estado de Misisipi… así que unas fotografías de San Francisco habrán de bastar.

Sinners (2025; 20/20250427)

No había oído hablar de esta película casi hasta el día en qué se estrenó. En los medios «especializados» que sigo yo no se había mencionado tan apenas y me había pasado desapercibido. Digo «especializados» porque cada ver hay menos medio fiables sobre cine. En cualquier caso, las críticas inmediatas eran muy buenas, y los datos de taquilla que venían desde los USAmérica eran notables. Así que me apetecía ver esta película dirigida por Ryan Coogler. Uno de los puntos… no voy a decir negativos, pero sí poco atrayentes. Un director que ha destacado dirigiendo películas superheroícas de Marvel… no es un buen currículum para nosotros. Pero me costó convencer para no ir solo. Porque se decía que era un musical…

No lo es. Es una película con canciones, en la que la banda sonora tiene una importancia fundamental, girando alrededor del blues… y de la música folclórica irlandesa… qué cosas. De lo que yo no me había enterado antes de ir a ver la película es de que era una película de vampiros. Y eso que en un artículo había una referencia, pertinente, a una divertida película de Robert Rodríguez. Y así, tras un misterioso comienzo con un joven empuñando el mástil de una guitarra refugiándose en una iglesia… volvemos hacia atrás en el tiempo, 24 horas, cuando dos hermanos gemelos (ambos Michael B. Jordan) reclutan al joven (Miles Caton / Buddy Guy ya octogenario) como guitarrista y cantante para el nuevo garito que han adquirido, y han convertido en un tiempo récord en un Juke Joint. Los dos han huido con cierto dinero del mundo del hampa de Chicago, en los movidos años 30 del siglo XX.

Y en el garito se reunirán por la noche para beber, cantar y bailar con una clientela de negros de Misisipi, entre los que destacan algunos amigos, como la pareja china (Yao y Li Jun Li) que les proporciona los víveres y materiales, la joven pero antigua novia (Hailee Steinfeld), la nueva y joven cantante (Jayme Lawson), el viejo músico callejero (Delroy Lindo) y otros. Pero otro grupito de tres blancos (Jack O’Connell, Lola Kirke y Nathaniel Arcand) también se ha reunido en las últimas horas y se ve atraído por la música que surge del garito. Y no tienen buenas intenciones.

Por partes. En el aspecto técnico, la película es de sobresaliente. Realizada magistralmente en su puesta en escena, en sus encuadres, en el movimiento de los personajes en sus planos, tiene momentos casi sublimes. Algunas de las escenas musicales dentro del garito están a un nivel altísimo. La reproducción del ambiente de los años 30 en el profundo sur norteamericano es buenísima. Y a eso hemos de sumar un reparto en estado de gracia. No hay nadie que desentone, tenga un papel más o menos importante. Por supuesto, la estrella de la función es Jordan, con su papel doble, tan matizado y tan diferenciado. Pero no hay que desdeñar en absoluto la calidad de las escenas que protagoniza O’Connell como principal antagonista de la función. En un ámbito más frívolo, con lo mona que me ha parecido siempre Lola Kirke… está tan caracterizada de cutre que casi no la conocí. Pero eso también es mérito. Como Steinfeld jugando al equivoco de «soy negra, soy blanca… ¿qué soy?». Quien lo iba a decir de aquella chiquilla que con 13 o 14 años fue candidata al Oscar por un excelente western de los Coen.

Finalmente hay que hacer el balance del conjunto de la película. Película muy arriesgada. Por su doble condición. Su reivindicación de la cultura negra a través de su música, especialmente el blues, excepcional la banda sonora de Ludwig Göransson, y del ansia de libertad, de autodeterminación, de expresión personal y colectiva, tiene que encajar en esa segunda mitad de la película en la que se convierte en un «abierto hasta el amanecer», pero con sin el elemento cómico. Y no siempre tienes claro que encaje, aunque yo creo que al final sí, especialmente porque el propio Coogler introduce ese diálogo final, décadas más tarde, con el joven músico octogenario, estableciendo que, aquella noche, por terrible que fuese, hasta la medianoche, fue la más feliz de sus vidas, la noche en que se sintieron libres. Ese pequeño discurso… casi me emocionó. Muuuuyyyy recomendable. Una sorpresa de primavera, que debería tener carrera en la temporada de premios, si no fuera porque ha llegado muy pronto en el año. Y la música. Creo que fue Cifu quien dijo que igual que la música clásica europea surgió de la música del pueblo, la música clásica afroamericana, el jazz, surgió de las cabañas del profundo Sur norteamericano donde se cantaba y bailaba el blues.

Valoración

Dirección: ****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ***