[Fotocomentario] Blanca Navidad… dicen…

Política y sociedad

Algunos ya lo sabréis pero, salvo con alguna excepción que otra, no suelo publicar las fotos realizadas con la familia o los amigos, especialmente si hay menores presentes en las fotos. Depende de las personas. Y tal fue el caso recientemente. El 27 de diciembre nos dimos un amplio paseo por la ciudad, en el que aproveché para hacer fotos, un par de cartuchos de película instantánea, Fujifilm Instax Square (Película instantánea para navidad – Fujifilm Instax SQ6 con Instax Square Star Illumination). También con película para negativos en blanco y negro. Y lo hicimos un grupo de amigos, entre ellos “expatriados” que llevan viviendo muchos años fuera de Zaragoza, pero que vuelven durante las fechas navideñas para estar con la familia. Y algún rato con los amigos. Entre otros lugares, puesto que estuvimos por ahí desde la hora del chocolate caliente a las 10:00 de la mañana hasta la hora del vermú antes de comer, y en España no se come pronto, pasamos por los mercadillos y atracciones navideñas que hay en distintos puntos de la ciudad. Y uno de ellos me inspiró este fotocomentario.

Desde hace ya unos cuantos años, se instala una pista, un gran tobogán en la que la gente baja deslizándose sobre unos grandes neumáticos, pero todo simulando como una pendiente nevada. No recuerdo la última vez que nevó en Zaragoza por Navidad. No recuerdo si durante mi vida ha nevado alguna vez por Navidad. Suele ser más bien época de anticiclones y nieblas. Las borrascas con nieve suelen venir más tarde. No hay blancas navidades. Pero es que además este año, entre el día de Navidad y hasta pasada la Nochevieja y el Año Nuevo, el tiempo fue excepcionalmente benigno. Me he enterado que tal benignidad se extendió por todo el continente europeo, con gente muy sorprendida en Europa central por las temperaturas que disfrutaban.

Más coincidencias. El gobierno autonómico de Aragón anunció a bombo y platillo una gran obra de infraestructura para unir estaciones de esquí a través de valles que muchos opinan deberían ser objeto de protección medioambiental. Y, cínicamente en opinión de muchos, se financiarán parcialmente con fondos para la sostenibilidad medioambiental europeos. Uno se queda sin palabras antes estas situaciones. Y más cuando… tan apenas hay nieve. En pleno invierno, la reserva de agua en los pantanos de la cuenca del Ebro no llega al 50 %, y la reserva de nieve es muy escasa. Y es una tendencia que con la crisis climática va a mantenerse en el tiempo; todo lo indica así, desde el punto de vista de la ciencia, aunque las predicciones puntuales sean muy difíciles. Así que en unos años, la inversión y el destrozo medioambiental pueden ser para nada en absoluto. Porque no va a haber blancas navidades. Parece que va a ser así. Pero la capacidad para la demagogia en año electoral de los políticos parece infinita. Como el universo o la estupidez humana, según se atribuye a Einstein, aunque no se puede considerar probado que afirmara tal cosa. Bueno… lo de la infinitud del universo seguro que no está probado.

[Recomendaciones fotográficas] Primeras recomendaciones

Fotografía

Después del relativo paréntesis de los días navideños y el fin de año, llego con mis primeras recomendaciones para este 2023. Sigo con la sensación de que tengo que reorientar esta casi fija sección semanal de mi Cuaderno de ruta, pero sigo sin ideas concretas. Así que de momento seguiré, más o menos, como estaba. Me lo voy a tomar hoy con cierto relajo. Aunque habrá cosas serias.

Hay concursos de todo tipo en esto de la fotografía. Y son frecuentes los dedicados a la naturaleza y la vida salvaje. Los animalitos dan mucho de sí. Pero lo más curioso, o uno de los más curiosos, es un premio dedicado a la vida salvaje en versión comedia. Cuando las fotografías de los animales nos hacen reír. Por el antropomorfismo de sus expresiones faciales. Por sus torpezas. Por el azar de una situación o de una perspectiva. El caso es que son graciosos, y en NPR, la web de la radio pública estadounidense, nos han hablado de ello y han publicado una galería de fotografías de estos premios. Simpáticas. Alguien me dijo el otro día que mejor silvestre que salvaje… mmmmm… etimológicamente silvestre se refiere a la vida en el bosque, salvaje serían lo animales no domesticados en general. Que cuando utilizamos el adjetivo salvaje aplicándolo a los seres humanos o sus acciones sea peyorativo es otro problema. Pero aunque sea una acepción admitida, salvaje no tiene porqué ser sinónimo 100 % de feroz.

En las últimas semanas se me han acumulado muchas experiencias de fotografía con película tradicional, pendientes de ser comentadas. Tres en color, tres en blanco y negro, una en película instantánea, y tres más en color y una en blanco y negro pendientes de ser reveladas esta semana que viene. No sé cómo ni cuando voy a sacar tiempo para ellas.

Londres es una gran metrópoli. Desde hace tiempo. El día de reyes fuimos al cine a ver una película en la que se reflejaba, con gran acierto, el Londres de los años 50. Muy triste, por aquello de la posguerra mundial, pero representado con bellos colores. Pero Londres está atravesado por un gran río. No muy largo, pero como en Inglaterra llueve mucho, lleva bastante caudal. El Támesis. Y hay gentes que se dedican a explorar lo que los sedimentos del Támesis dejan en las orillas de la metrópoli londinense. En Creative Boom nos han mostrado cómo Tom Harrison retrata a estas gentes y su curiosa forma de vida.

La fotografía y la ciencia siempre han estado íntimamente relacionadas. Hace unos días comentaba con unos amigos tomando unos chismes después de salir del cine que los astrónomos no descubren cosas en los telescopios a base de mirar durante horas por el ocular de los mismos. El ojo sirve para ver, pero no acumula muchos fotones ni mide ningún fenómeno. Básicamente, como instrumento científico, los telescopios son grandes cámaras fotográficas que acumulan luz e información de los objetos y paisajes celestes durante horas. Pero en Lenscratch se han empeñado en vincular dos de las facetas de la fotografía; la relacionada con la ciencia y la relacionada con el arte, durante los tiempos más difícil de la pandemia de covid-19. Como los retratos en diálogo mutuo de las fotógrafas Aline Smithson y Lydia Panas. Este tiene más de arte que de ciencia… que sólo tiene que ver con esta la coincidencia del trabajo con la pandemia. O cómo documentar a dos ancianos, muy ancianos, que tras toda una vida separados, vuelven a encontrarse en sus últimos años de vida. Y así lo ha hecho la fotógrafa Becky Wilkes.

Comenté hace unas semanas cómo había vuelto a reconectar con Fraction Magazine. Pues estas semanas atrás me he fijado en algunos de sus artículos. Como el dedicado a los paisajes del río Colorado, tan importante para tanta gente, por parte de Richard Boutwell (instagram). Siempre interesado en la fotografía de paisaje alterado por el ser humano, también me han interesado los del valle de Santa María en California, donde se acumulan grandes cantidades de desechos, realizado por Brett Kallusky. Y Eric Kunsman se fija en un elemento muy particular, las cabinas telefónicas, como indicador de nivel social de un entorno. Donde todavía persisten es que los niveles socioeconómicos son bajos. Y la fotos, película tradicional fotográfica en blanco y negro, son estupendas.

Finalmente, siempre viene bien recordar a la conceptual Laia Abril, y su serie Historia de la misoginia, que tal y como nos cuentan en 1000 Words, en su segundo y más reciente capítulo se ha dedicado a reflexionar fotográficamente sobre los que es violación y la cultura de la violación, o en general la violencia contra las mujeres, con los diversos elementos que encontramos presente en la historia y en el presente de nuestra cultura global.

[Fotocomentario] ¿Obsolescencia programada o imparables adelantos tecnológicos?

Fotografía, Sin categorizar

En una época en la que los desastres ambientales ocasionados por la acción del ser humano nos amenazan de forma grave, especialmente la crisis climática, pero no solamente esta, las estrategias de obsolescencia programada por parte de los fabricantes de aparatos eléctricos o electrónicos resultan de ¿dudosa? ética… Más bien, ética nefasta. Tienen como consecuencia el acúmulo de residuos, muchas veces asociados a metales muy contaminantes, además de otras sustancias.

Pero en algunos sectores, y entre ellos la fotografía, que es de mi gusto, se justifican porque los adelantos tecnológicos son importantes e imparables, con mejoras considerables constantes tanto en la calidad de la imagen como en la facilidad para adquirirla. Y el argumento no deja de tener su punto de verdad, aunque no justifica del todo la velocidad de recambio de los modelos, muchas veces con cambios más cosméticos que reales. No obstante, como compruebo en “Clásicos” digitales (I) – Fujifilm Finepix F10 (febrero de 2005), la calidad que ofrecen con respecto a la actualidad es muy muy muy diferente. No pasa lo mismo con las cámara con película tradicional. Para un mismo tipo de película, mi Pentax MX, totalmente mecánica de los años 70 o principios de los 80, con los objetivos de la época, sigue ofreciendo la misma calidad, que muchas cámaras electrónicas de los años 90, que cuando se estropean contaminan mucho más. Cosas que pasan. Para un aficionado a la fotografía con película tradicional, una cámara mecánica de los años 60 o 70 puede estar menos obsoleta que muchas de las cámaras electrónicas de los años 90… ¿irónico no?

Que conste que una persona que sólo use sus fotos para las redes sociales y esas cosas, con una cámara de hace quince años le bastaría sin muchos problemas. Aunque claro, ese es el motivo por el que estas cámaras compactas han desaparecido y han sido desplazadas por las cámaras incorporadas en los teléfonos móviles.

[Fotos] El 2022 en fotos: 12 meses + 12 fotos

Fotografía

Ya es el 16º día de Nochevieja en el que presento mis 12 fotos para los 12 meses del año que se va. Más mi saludo personal en el encabezado.

Como de costumbre, no he buscado fotos representativas. Aunque alguna hay. Ni que fuesen las “mejores” fotos de cada mes, signifique lo que signifique eso. Simplemente, pequeños momentos, emociones, cosas que pasaron, o simplemente una foto que me había pasado desapercibida en su momento… Este año, son todas digitales. Porque he vuelto a usar más este medio fotográfico cuando no estoy de viaje. Pero realmente, eso es algo que importa poco. Y en la entrada de ayer se pudo ver el equivalente a esta entrada, pero basada en la fotografía con película tradicional.

Y aquí van. Sin pies de foto explicativos. Simplemente, el mes en que fueron hechas las fotos. En esta ocasión, sólo una por mes.

Enero
Febrero
Marzo
Abril
Mayo
Junio
Julio
Agosto
Septiembre
Octubre
Noviembre
Diciembre

[Fotos] El 2022 en fotos: de película

Fotografía

Un año más, quitando los viajes en los que me centro en la fotografía digital, aunque lleve la pequeña compacta con película fotográfica, lo que más me atrae habitualmente es la fotografía con película tradicional. En blanco y negro o en color. El blanco y negro lo proceso yo en casa. Procesado mixto, con revelado químico, como no podría ser de otra forma, y ajuste de la imagen, tras ser digitalizada, en el software de tratamiento de imágenes. Me gustaría hacer copias en laboratorio, con la ampliadora. Pero las opciones que tengo a mi disposición no me atraen o me permiten la flexibilidad necesaria. Quizá dentro de unos años, cuando tenga más ocio. En cualquier caso…

Vamos por meses… 12 meses, 23 fotos… más los autorretratos que sirven para identificarme al principio de la entrada. Y en los que dejo constancia que también he usado la película instantánea este año. Tanto Instax de Fuji, como las Polaroid. Para ver más sobre ello, visitad mi cuenta en Instagram dedicada a este tipo de fotografía.

Enero – Día de año nuevo bajo la niebla, con película Fujifilm Instax Square Monochrome.
Febrero – La siempre fiable Kodak Portra 400 en la Hasselblad 500cm calzada con el Sonnar 150 mm f4.
Marzo – Con la llegada de la primavera, los tulipanes y las flores de los cerezos ornamentales japoneses. Nuevamente Kodak Portra 400, esta vez en Canon EOS 3 con el EF 200 mm f2,8L
Abril – A finales de este mes se celebra el día mundial de la fotografía estenopeica, y lo celebré con la Ondulatorios Pinhole 6×12 y película Fujifilm Neopan 100 Acros II.
Mayo – Una reunión lúdicofestiva con amigos fue la excusa perfecta para retratar con la Polaroid SuperColor 635 y un cartucho de Polaroid 600 Blanco y Negro. Las copias se las quedaron ellos; yo las registré con la cámara digital.
Junio – A lo largo del año se ha ido confirmando que la película Lomography Potsdam Kino 100, originalmente ORWO UN54, es una de mis favoritas. En esta ocasión en formato medio, con Fujifilm GS645S Wide 60.
Julio – Aprovechando la luz del verano rica en radiación infrarroja, hice unas panorámicas montando varios negativos de Ilford SFX 200 realizadas con la Fujifilm GS645S Wide 60 y un filtro HOYA IR72.
Agosto – La mejor luz para hacer paisajes con fotografía instantánea la encontré en las madrugadas de agosto; aquí una Polaroid 600 Color Round Frame con la Polaroid SuperColor 635.
Septiembre – Unos amigos se equivocaron a la hora de comprar unos rollos de película, y adquirieron unos cartuchos de Lomography CN Tiger 200, de formato 110. Como no les valía ni los podían devolver me los dieron, y los usé en un paseo fotográfico con AFZ Asociación de fotógrafos de Zaragoza con la Kodak Pocket A-1.
Octubre – Una de las cámaras más agradables de usar es la Leica M6, que se ha puesto de moda porque la marca alemana vuelve a tener un catálogo una cámara con esta denominación. Aquí la usé con un rollo de Kodak ColorPlus 200.
Noviembre – Nuevamente la Leica M6, pero con una de las novedades en negativos en color del año, aunque sea pasajera. Las limitadas existencias de Adox Color Mission, como la han llamado, servirán para financiar una nueva película en color que se espera para dentro de unos años. Ya veremos.
Diciembre – Todo parece indicar que la película Lomography CN 800 es en realidad Kodak UltraMax 800, que ya no se vende como tal. También parece ser la película que llevan las cámaras sumergibles de un solo uso de Fujifilm. Yo la use en versión Lomography formato medio con la Fujifilm GS645S Wide 60, y he de reconocer que es una película que me gusta bastante.

[Fotocomentario] La melancolía de las fechas

Fotografía

No soy una persona con «espíritu navideño». Más que nada, no creo en eso que llaman «el espíritu de la Navidad». Ni de las Navidades pasadas, ni las presentes, ni las futuras. Y en esta época del año, me empiezan a pesar más las ausencias que las presencias. Y odio el follón en las tiendas. Y que todo suba. Y que la gente sea tan hipócrita, y después de comportarse como cabrones o gilipollas durante todo el año, ahora venga con una sonrisa de buenrollito que se desvanecerá el día 7 de enero como por ensalmo. Ha habido un par de momentos en esta semana en las que me he alegrado de no tener un lanzagranadas o una ametralladora a mano… Y eso que me considero una persona nada violenta. Creo. La última vez que me peleé, físicamente, con alguien tenía 11 años. Y ya entonces tuve la sensación de que lo de pelearse así era una estupidez.

El caso es que en estas épocas del año me siento melancólico. Que es la forma fina de decir «un poco tristón». Es cierto que algunos ausentes «vuelven a casa por Navidad», y en estos días nos tomaremos algunos aperitivos y algunas cervezas con gentes a las que vemos poco, o mucho menos de lo que nos gustaría. Pero todo muy puntual. Casi anecdótico. Fotográficamente, intento hacer fotos en color que me animen. Pero las que más me identifican son las fotografías en blanco y negro con los tonos que proporciona la luz más suave de estas fechas.

Como las de este rollo de hace unas semanas del que os hablo en Volviendo a una querida cámara con un problemilla – Olympus mju-II con Ilford Delta 400.

[Fotos] Bonsáis en el Museo de Zaragoza, en color

Fotografía

No me da tiempo ha redactar un fotocomentario como con las fotos en blanco y negro de la misma ocasión. Voy con mucha prisa, que tengo que salir de casa a las 19:00 horas y son las 18:59. Pero os dejo las fotos.

Para saber más sobre las cuestiones técnicas de las fotos podéis visitar Bonsáis con película de alta sensibilidad (II) – Hasselblad 500CM con Lomography Color Negative 800.

[Fotocomentario] Caminar en la madrugada

Fotografía

Durante un verano de fuertes calores, han sido relativamente numerosas las entradas que he ilustrado con fotografías realizadas los sábados y domingos a horas muy tempranas. Todos los sábados intento caminar un mínimo de dos horas, 11 o 12 kilómetros, si es posible más. Pero cuando el calor aprieta, hay que madrugar para disfrutar de la caminata, evitando el calor. Pero no sólo camino en los días en los que no se trabaja, desde unos cuantos meses, camino en la madrugada todos los días.

Cuando en mayo del año pasado comencé un cambio de hábitos profundo que me ha permitido perder muchos de los kilos de peso que me sobraban y mejorar mi forma física, además de ordenar y disminuir mis comidas, también procuré aumentar el número de kilómetros diarios caminados. Y si a eso sumas lo incómodo que resulta ir en el transporte público urbano con la mascarilla puesta, algo que ya no tiene sentido cuando no existen otras medidas de alejamiento social acompañantes, los incentivos para desplazarme por la ciudad caminando son altas. Por ello, voy y vengo al trabajo caminando. Unos 3800 metros a primera hora de la mañana. Y cuando salgo a primeras horas de la tarde, como aprovecho para hacer compras u otros recados, entre 4000 y 4500 metros. Es decir, aseguro que de lunes a viernes camino alrededor de ocho kilómetros. A 120 pasos el minuto, 100 metros al minuto, son 9600 paso a buen ritmo de seis kilómetros a la hora. Esto es cardiosaludable.

La única cuestión es que, mientras en verano esas madrugadas son agradables, porque todavía no hace calor, pero ya hay luz, y es muy agradable, desde que llegó septiembre son recorridos a primera hora de la mañana que se hacen en la oscuridad. Por lo tanto, ya no puedo detenerme un instante de vez en cuando a realizar una foto aprovechando una composición o unas condiciones de luz que me llaman la atención en un momento dado.

Como sucedía en la primera quincena de agosto, a la que corresponden bastantes de las fotografías del rollo de película fotográfica que comento en En verano también hay días o momentos con luz escasa – Fujifilm GS645S Wide 60 con Kodak Portra 400.

[Fotocomentario] Cuando la gente te mira mal… por llevar una cámara de fotos

Sin categorizar

Quienes se acerquen con cierta frecuencia a estas páginas, especialmente en las últimas semanas, sabrán que, ante las repetidas olas de calor, con elevadas temperaturas en las horas centrales del día, aprovecho para caminar y hacer ejercicio en las primeras horas de la mañana, con una temperatura más agradable. De lunes a viernes es, tirando de refranero, «hacer de la necesidad virtud» o un «a la fuerza ahorcan». Si entro a trabajar a las 7:30 de la mañana, y voy caminando a trabajar los 3 kilómetros 700 metros que separan mi domicilio de mi centro de trabajo, es una forma como otra cualquiera de adoptar estilos de vida cardiosaludables. Y cuando llega el fin de semana, especialmente el sábado, acostumbrado a despertarme entre las 6:15 y las 6:30 de la mañana, muy a pesar me despierto espontáneamente a esa hora y me voy a caminar. Durante el verano he aprovechado para presenciar y fotografiar la salida del sol desde un cabezo que hay unos 10 minutos de mi casa caminando, el Cabezo Cortado, en la ribera del Canal Imperial de Aragón.

A esas horas te encuentras con poca gente. En frente del portal de mi casa hay un parada de autobús urbano, servida por dos líneas, en las que siempre hay algún trabajador que se dirige a su centro de trabajo. Menos en sábados y menos aún en domingos, pero siempre hay alguien. Y por las rutas de mis caminatas, hay poquita gente, generalmente personas que también hacen ejercicio, caminando, corriendo o pedaleando. También algunos que sacan a pasear a su perro. Diríase que los contactos humanos, por breves y escasos que sean a esas horas, deberían mostrar simpatía y solidaridad. Estamos casi todos a lo mismo o con fines parecidos. Pero yo marco una diferencia fundamental; llevo una o dos cámaras a cuestas. Siempre la mochila para el material, y en ocasiones algún trípode o monopié. Y eso hace que, con mucha frecuencia, las miradas que me dirigen sean de desconfianza, recelo o francamente hostiles. Como si la cámara de fotos fuera alguna especie de arma. No sólo pasa a estas horas. De unos años a esta parte, una cámara de fotos te convierte en sospechoso de no sé muy bien qué. Cuando todo el mundo lleva una de ellas en el teléfono móvil. También las llevan esos que miran con desconfianza. Y en el último año y medio he adelgazado una enorme cantidad de peso, y las miradas de desconfianza son menos intensas. Porque por lo que se ve, una persona de mediana edad, obesa y con poco pelo, para mucha gente, es indicador de todo tipo de perversiones y vicios. Lo cual es simplemente absurdo. Porque como es lógico, estas características no denotan ni más ni menos defectos del carácter que una chica mona o un joven guapetón. Pero así son las cosas. A veces… a los desconfiados en la mirada, le lanzo una sonrisa… pero me debe salir muy irónica, porque no cambian el rictus.

Las fotografías de hoy se comentan desde un punto de vista de técnica fotográfica con más amplitud en “Instant regret” con Fujifilm SQ6 e Instant Square color.

[Fotocomentario] Mirada amplia, mirada al detalle

Sin categorizar

Estos días atrás he estado procesando los negativos que hice en julio con una pequeña cámara compacta que ya tiene cincuenta años de antigüedad. No permite intercambiar el objetivo, por lo que sólo tiene un ángulo de visión, que corresponde a lo que los fotógrafos llaman un objetivo normal o estándar. Lo que según algunos equivale a la visión humana… aunque yo en eso no estoy totalmente de acuerdo. Es difícil trasladar al mundo de la fotografía la forma en que el ser humano ve a través de sus ojos y percibe a través de su cerebro. La cuestión es que algunos de los negativos los he unido, de tres en tres, para formar imágenes con un ángulo de visión más amplio. Lo que los fotógrafos llaman una focal u objetivo gran angular.

Los seres humanos somos distintos en cómo miramos al mundo. Unos tienden a mirar el conjunto, lo global, la gran escena en su conjunto. Otros tienden a prestar atención al detalle, al sujeto, a lo que resalta o les llama la atención. No existe una forma más adecuada que otra de mirar al mundo. Idealmente, debemos ser lo suficiente flexibles para adaptarnos y saber cuándo adoptar un tipo de mirada y cuando otro. La mayor parte de personas en mi profesión tienden al detalle… y eso es fuente de no pocos problemas. Porque cuando atiendes a personas, familias o comunidades, no podemos podemos perder de vista el escenario completo. Si no nos queremos equivocar. Pero la evolución de las ciencias, lleva a la extrema especialización y a la pérdida de la visión global. Y esto… acaba generándome dolores de cabeza. Porque justamente yo, aunque también estoy especializado, y aunque se me acusa de ser muy cartesiano, cuadriculado, tengo tendencia a ver el conjunto. Sin el conjunto, el detalle tiene poco sentido.

Las fotos de hoy, se fijen en el detalle, se fijen en la gran escena, corresponden con el rollo de película que describo en Panoramas a partir de pequeños negativos – Olympus Pen EE3 con Lomography Potsdam Kino 100.

[Fotocomentario] Ayer fue el Día Mundial de la Fotografía… pues pongamos algunas fotos

Fotografía

Ayer estuve realmente muy ocupado. Así que ignoré en gran medida las redes sociales, salvo para subir algunas fotos como tengo costumbre y actualizar este Cuaderno de ruta. Pero no revisé lo que decían mis contactos en las mismas, o mis suscripciones. «Amigos» los llaman. Algunos lo son,… claro. Así que nadie me recordó la efeméride hasta hoy por la mañana. Así que celebrémoslo poniendo algunas fotos. De hoy mismo. No he dormido bien los últimos días. Me despierto hacia las tres o las cuatro de la madrugada y luego me cuesta dormir de nuevo. Y hoy me he vuelto a despertar a la hora de todos los días, entre seis y cuarto y seis y media. Y he decidido salir a ver salir el sol y a caminar un rato.

Siempre he pensado que si se me olvida la fecha, el año pasado también, es porque me cae gordo que se homenajee indirectamente a Daguerre, que no inventó la fotografía. Adaptó los procesos a sus intereses comerciales. Aunque como el gobierno francés le compró el invento y lo puso en el dominio público, el daguerrotipo se extendió y la fotografía se popularizó. Así que el mérito está más en el gobierno francés que en Daguerre, que después de arrinconar a Niépce y sus herederos, buscaba su propio beneficio personal. Algo se llevaron estos, de todos modos.

La historia, que no Daguerre, hizo justicia con Niépce y sus aportaciones. No obstante, fue el procedimiento negativo-positivo de Talbot, que permitía hacer muchas copias del original, el que se puede considerar antecesor de la mayor parte de los procesos fotoquímicos que triunfarían posteriormente. Mientras que el daguerrotipo se puede considerar, al menos hasta cierto punto, una vía muerta.

Hoy en día, algunos todavía somos fieles en cierta medida a los procesos fotoquímicos. Pero la mayor parte de la gente, la inmensa mayoría, usa la fotografía electrónica digital. Aunque no sea más que porque la mayor parte de la gente toma fotos con sus teléfonos móviles. Existió una fotografía electrónica analógica que ya no se usa. Siempre me ha parecido un solemne tontería llamar «analógicos» a los procesos fotoquímicos. Las fotos de esta entrada son de cámara digital, la Fujifilm GFX 50R, a la que cada vez soy más aficionado a pesar de su tamaño grandote. También he hecho fotografías fotoquímicas, un cartucho de Polaroid en color. Ya las enseñaré otro día. Bueno… comencemos otro año de disfrutar de la afición fotográfica.

[Fotocomentario] Algunos creen que son más listos que sus ancestros, pero… ¿es verdad?

Fotografía, Política y sociedad

A principios de julio salí a pasear con mi Agfa Isolette I, una cámara de gama baja fabricada entre 1951 y 1954. Que ahora queda muy mona en las estanterías de las cafeterías y los restaurantes como decoración. Pero que hace fotos y doy fe. Esta es la cámara…

Algunos ejemplos de las fotos que se pueden hacer los muestro a continuación. Pero para saber más de lo que es hacer fotos con ella, podéis seguir el enlace El encanto y los engorros de las cámaras de fuelle – Agfa Isolette I con Ilford Fp4 Plus a IE 200. Yo me divierto mucho haciendo fotografías con estas antiguallas, aunque no se consiga la calidad intrínseca en la fotografía que uno espera de las cámaras de formato medio, o de las modernas cámaras digitales.

Pero lo curioso es que he visto intimidados por estas cámaras a gentes que fardan mucho de sus modernas cámaras electrónicas digitales, con sopotocientas funciones, muy sofisticadas, con zillones de píxeles, pero que cuando les pones en las manos una de estas cámaras de objetivo retráctil con fuelle… no saben muy bien por donde empezar. Se siente perdidos. Tienen miedo de «romper» algo. En una cámara que lleva sobre la faz de la Tierra más de 70 o casi 70 años, y sigue funcionando. Pero estas cámaras era las que usaban sus padres o sus abuelos en aquellos tiempos, para hacer fotos a la familia cuando salían de vacaciones. O por lo menos los padres o abuelos de las gentes de su generación en buena parte de Europa occidental, porque en España con su dictadura y su aislamiento, y su defectuosa cultura, no eran tan frecuentes. Y es una cámara de gama baja, económica. Vamos… para el común de los mortales. Curiosamente, algunos creen que ahora, en medio de tanta proeza tecnológica que nos rodea, son más listos que sus ancestros. Mmmmmm… ¿seguro? No creo.