Un viaje por el sistema solar, una exposición de arquitectura alemana, y nos hablamos desde Berlín

Arte, Televisión, Viajes

Esta semana, en la que celebran en Huesca, donde trabajo, su fiesta grande, yo he optado por celebrar mi fiesta particular. Me he cogido unas mini-vacaciones. Hasta el próximo lunes 17, nada de curro. Así que este fin de semana me lo he tomado con especial relax, animada por la agradable bajada de temperaturas.

Una de las cosas que he hecho ha sido ver con ansiedad los dos primeros episodios de una nueve serie yanqui de ciencia ficción, Defying Gravity. Tras la finalización de Galactica y otras, estábamos un poco huérfanos de aventuras por el espacio, y como a mí es un género que me gusta… pues a ver. Los dos primeros episodios no están mal. Ocho astronautas del dos mil cincuenta y tantos en un viaje de 6 años por el sistema solar. Visitando siete planetas. El primero Venus. Y con un misterio de fondo. Que algunos conocen y otros no. Visualmente y conceptualmente heredera de 2001, una odisea del espacio y Sunshine, tengo miedo de que por algunos detalles de la trama pueda convertirse en una anatomía de Grey espacial. Pero después de que la prometedora Virtuality, con la que tiene muchos parecidos, se quedará en el episodio piloto, habrá que mantener la esperanza.

iapetus3_cassini_peg

Iapetus, satélite de Saturno, fue uno de los protagonistas de la edición literaria de 2001, una odisea del espacio (imagen publicada en Astronomy Picture of the Day, NASA).

Por otra parte, como hago de vez en cuando, ayer me pasé dando una vuelta por el Centro de Historia de Zaragoza, para ver si había algo nuevo en exposiciones. Y me encontré con una interesante exposición sobre la arquitectura alemana de la posguerra, con interesantes muchas maquetas, fotografías y explicaciones. Estaba enfocada a explicar la evolución paralela entre la arquitectura de la República Federal de Alemania y la extinta República Democrática de Alemania.

Exposición Arquitectura Alemana

Exposición 2 Arquitecturas Alemanas en el Centro de Historia de la Zaragoza - Panasonic Lumix LX3

Exposición Arquitectura Alemana

Maquetas en la exposición 2 Arquitecturas Alemanas - Panasonic Lumix LX3

Todo lo cual me viene al pelo para contaros que me voy. Cinco días. De escapada a Berlín. Estuve no hace mucho. Pero me ha surgido la ocasión de volver. La excusa, una serie de exposiciones celebrando el 90 aniversario de la Bauhaus. Así que a partir de mañana, os iré contando cosas en estas páginas, dependiendo de cómo me vaya encontrando las conexiones a internet. Y si no os lo subo cuando vuelva. Que tampoco me voy a dar mucho mal. Hasta la vuelta.

Universidad de Humboldt

Universidad Humboldt en Unter den Linden, Berlín - Pentax *ist DS, SMC-DA 21/3,2

Un poco de Barrio Sésamo para relajar y divertir la mañana del domingo

Humor

Algo que hacen muchos bloggers de vez en cuando para rellenar entradas de forma divertida es tirar de Youtube y Sesame Street, la versión original y norteamericana de lo que aquí se conoció como Barrio Sésamo. Una diferencia importante con el Barrio Sésamo de aquí, es que Sesame Street tira con frecuencia de personajes famosos de carne y hueso para que colaboren con los diversos muñecos para su labor educativa televisiva. Lo cual es francamente divertido.

Esta mañana que, para variar, me he desvelado relativamente pronto, he dedicado un buen rato a colocarme una sonrisa en los labios gracias a una entrada del Diario de Mr. MacGuffin en el que recopilaba una serie de momentos del programa en los que famosos de todo tipo y «pelaje» se mezclaban con monstruos de todo tipo y pelaje, provocando una sonrisa si no una carcajada. Aviso, están en inglés, que es como mejor se entienden entre sí en aquel país. Pero ha pesar de todo, muy divertidos. Singularmente, me han gustado los dos que reproduzco aquí. En el primero, veremos a la cantante Feist cantar una deliciosa canción del cuatro, rodeada de monstruos, pollos y pingüinos. De lo más normal vamos. En la segunda, veremos una magnífica parodia de la teleserie 30 Rock, Rockefeller Plaza en España, con Liz Lemon convertida en… un limón.

La foto de hoy, tomada ayer. Hacía tiempo que no salía a dar una vuelta por Zaragoza con el único propósito de hacer alguna foto. Hace un año, con motivo de la inauguración de la Expo 2008, recorría las orillas del Ebro, recién arregladas y convertidas en un parque por donde era agradable pasear. Desde entonces no había vuelto a hacerlo por grandes tramos de estos nuevos parques. Y ayer me di un paseo. Siguen muy agradables. Y la tarde también lo era. El tremendo calor de estos días atrás se ha apaciguado, y se estaba bien.

Azud y río Ebro

Vista del río Ebro aguas arriba del azud, Zaragoza - Panasonic Lumix LX3

Spam y danzas

Arte, Televisión

Se va terminando el mes de junio. Y eso, en mi caso, significa que se acerca el momento de coger las vacaciones. Parte de ellas. Pero lo cierto es que la modorra estival se ha ido apoderando progresivamente de mí. Y la intensidad de mis diversas actividades parece que se ralentiza un poco hasta el momento de hacer la maleta dentro de unos días y reactivarme para viajar un poco por el mundo. Ya hablaremos de eso.

De momento, ayer sábado por la tarde di un empujón para terminar de ver la quinta temporada de Northern Exposure, que aquí conocimos como Doctor en Alaska. Indudablemente, una de mis series favoritas de todos los tiempos. Su mezcla de humor, drama y poesía la hacen casi única. El surrealismo del comportamiento de sus personajes los convierte también un poco en la familia que a uno le gustaría tener. Es cierto que en sus últimas temporadas la serie perdió un poco de ritmo y se dejó sumir en un ambiente más melancólico… pero bueno; a ver cuando sacan a la venta la sexta y última temporada para cerrar un ciclo.

Probablemente en su momento haré un comentario extenso sobre la serie, cuando termine de verla en su integridad, en versión original, lo que me está llevando varios años, lo que tardan en salir las distintas temporadas a la venta. Pero dejando de lado estas consideraciones, ayer me hizo gracia una escena.

Seguramente, todos los que manejamos asiduamente el correo electrónico estamos familiarizados con el concepto de spam. Ese correo publicitario, no deseado, que invade nuestros buzones electrónicos. Este tipo de correo fue denominado así en honor a una famosa escena cómica de los británicos Monty Python, que con toda seguridad podréis encontrar en YouTube con una mínima habilidad a la hora de buscar. Pues bien, originalmente el spam fue un tipo de carne enlatada y el nombre se origina en que en inglés se llama a este tipo de carne SPiced hAM. Y en una de las escenas del episodio titulado Fish Story (Histora de Peces), vemos a Chris Stevens (John Corbett) en la tienda de Ruth Anne (Peg Phillips) detrás de una pila de latas de spam. Me hizo gracia. La imagen a continuación.

Chris Stevens en la tienda de Ruth-Anne tras una pila de latas de Spam

Chris Stevens en la tienda de Ruth-Anne tras una pila de latas de Spam

Tras esta pequeña e intrascendente anécdota televisiva, quedé con unos amigos a tomar unos chismes pero salí pronto de casa y, dando una vuelta por el centro de la ciudad, me encontré con una de las actividades de Trayectos, pequeños espectáculos de danza en la calle, que estaban programadas para este fin de semana, mezclada con las acciones reivindicativas de los colectivos de gays y lesbianas para normalizar en la escuela la consideración hacia estas minorías. Llevaba una cámara a mano, pero no estuve muy inspirado. Y además, preocupado porque la batería estaba en las últimas. No se pueden hacer fotos con estrés. Pero bueno, os dejo algo. Son de la Compañía Fernando Hurtado de Andalucía.

Tras los espectadores de la danza, una bandera reivindica los derechos de los gays y lesbianas

Mientras los espectadores esperan el comienzo del espectáculo de danza, se despliega una bandera de los colectivos gays y lesbianas.

Cada danzante a su rincón

Los danzantes evolucionan en lo que pretende ser un cuadrilátero de boxeo, realizando su particular versión de un "combate".

Saludando al público

Al finalizar el espectáculo, los danzantes saludan y brindan con "champán" por el público que les aplaude.

John Adams (TV), o cómo hacer una biografía televisiva

Televisión

Había oído hablar cosas buenas de esta serie, John Adams, de siete capítulos. La tenía grabada desde hace tiempo esperando el momento. Los actores principales son buenos. Paul Giamatti, Laura Linney, Tom Wilkinson,… entre otros. La recepción, estupenda… Una serie histórica. Ahí tengo yo mi debate eterno. Porque pocas veces los productores de cine o televisión histórica se permiten el lujo de ser fieles a la historia. Siempre parece que tengan que arreglar lo que ya ha sucedido. Como si no fuese lo suficientemente interesante o emocionante de por sí.

Por otro lado, el personaje histórico. De quien yo conocía poco. John Adams, uno de los padres fundadores de la patria para los norteamericanos. Qué peligro. Por que si en España somos dados a las «españoladas», los yanquis también son muy dados a las «americanadas». Pero bueno,… había que arriesgar.

En primer lugar, he de decir que la producción es lujosa. La reproducción de los lugares históricos, la ambientación, la caracterización de los personajes, todo ello nos deja boquiabiertos por el oficio con el que está realizada esta producción televisiva. Es impecable. Ya sólo por eso empieza a merecer la pena el acercarse a este tipo de producciones.

En segundo lugar, la historia… Muy interesante al principio, con los inicios de la revolución norteamericana, con la declaración de la independencia, con la lucha por el reconocimiento internacional,… luego, sin embargo, pierde ritmo. Los acontecimientos no se precipitan. Los períodos temporales se prolongan. Hay que considerar que mientras los primeros capítulos narran los acontecimientos que sucedieron en intervalos de semanas o meses, en los últimos nos cuentan períodos de años, incluso de décadas. El ritmo va cambiando y el centro de interés pasa de los acontecmientos a los caracteres. Conozco poco de esta parte de la historia norteamericana, pero por lo que he ido estudiando conforme veía la serie, sí que se han tomado alguna licencia respecto a cómo sucedieron las cosas, pero respetando lo esencial.

Y respecto a los caracteres, es aquí donde vamos a lo esencial. Lo importante es el retrato, longitudinal en el tiempo, evolutivo, que nos hacen de un personaje clave en la historia norteamericana. Trabajador, erudito, estudioso, pero terco, excesivamente franco. Y muy dependiente en sus momentos de más éxito de la influencia, sensata, racional, de su mujer. Muy interesante también la interacción con el personaje de Thomas Jefferson, interpretado por Stephen Dillane. Amigo intelectual y al mismo tiempo enemigo político, marcaron la división en la política norteamericana que persistió hasta su conflicto civil, varias décadas más adelante; el conflicto entre el poder federal y el poder de los estados constituyentes. También muy interesantes, se hacen cortos y escasos, los intercambios entre Abigail, la esposa de Adams, y Jefferson. Da la impresión de que siempre queda algo detras sin contar o sin salir a la luz.

Acompañando la riqueza de los caracteres tenemos unas más que excelentes interpretaciones, que apoyan sin fisuras la excelencia de la producción.

En resumen, no es perfecta, quizá porque la obligación autoimpuesta de cubrir cincuenta años de la historia de los Estados Unidos, que sucedieron a muy distinto ritmo y en muy distintas circunstancias, es muy difícil. Pero por lo demás una serie altamente recomendable para quien guste de la buena televisión y del buen cine.

Habiendo sido durante varios años embajador ante la corte de Luis XVI,… pues hoy,… una foto de París.

Cielo y Etoile

Arco de Triunfo de L'Etoile - Panasonic Lumix LX3

Más obras maestras en 23 minutos, más In Treatment

Televisión

Ya hace más de un año, por mayo de 2008, recomendaba entusiastamente la serie de televisión In Treatment. Es esta serie una mirada de cerca al trabajo y a la vida de un psicólogo ya maduro, que ejercía en algún lugar de Nueva Inglaterra, quien durante la primera temporada entraba en crisis ante su imposibilidad de guardar la neutralidad con sus pacientes en los profesional, y ante las dificultades por las que pasaba su matrimonio y su vida familiar en lo personal. Cada uno de los 42 episodios de menos de 25 eran pequeñas obras de teatro, con diálogos e interacciones entre los personajes de gran intensidad emocional, excelentemente interpretados por Gabriel Byrne y una pequeña pléyade de actores que le acompañaban en su devenir cotidiano.

Este año, la serie ha vuelto con 35 nuevos episodios, siete semanas de tratamiento, en las que nuevos paciente han compartido sus sinsabores con Paul, más el añadido, continuidad de la temporada pasada de Dianne Wiest como su terapeuta supervisora, Gina. He de decir que ambos actores son explendidos, y siempre me quedo sorprendido al contemplar la capacidad de la veterana actriz para dotar de matices su actuación, para decir tanto con tan pocas palabras. Una delicia.

Pero claro, también están los pacientes. Y puesto que el esquema se ha repetido, aunque trasladando la consulta a Brooklyn tras el divorcio de Paul, y con una amenaza de demanda de fondo por mala praxis tras la muerte de uno de sus pacientes de la temporada pasada, había que dotar de nuevas actitudes y nuevas interacciones interesantes a los personajes para no repetirse. Si el amor y la relaciones de pareja dominaban la temporada pasada, las relaciones familiares, y especialmente las paternofiliares, y la muerte han sido los temas de interés en la que acaba de terminar. Todos han estado bien, pero yo destacaría dos personajes.

Mia, una abogada de éxito, soltera, antigua paciente de Paul en su juventud, vuelve a la terapia mostrando una personalidad rica y compleja, con problemas en la relación con los hombres, con una frustración profunda por no ser madre, y con asuntos sin resolver en el entorno familiar desde su infancia. Es interpretada por Hope Davis, una actriz a la que hemos visto pocas veces como protagonista, y que en mi opinión ha sido de lo mejor de la temporada. También llena de matices, una mujer en sus cuarenta y… ha sabido mostrarse al mismo tiempo atractiva y seductora como débil y desamparada. Me ha gustado mucho.

April, una joven universitaria en un programa de postgrado, se enfrenta a la muerte tras el diagnóstico de un linfoma, sin saber como reaccionar. Muchos años cuidando de los demás, de su entorno y de sí misma, le dejan sin recursos para enfrentarse a su amenaza más grave. Interpretada por Alison Pill, su actuación es tanto más meritoria cuanto es una actriz muy joven todavía, pero que también ha llenado de matices su personaje, así como por la naturalidad con la que ha asumido sus cambios de aspecto físico como consecuencia de la enfermedad.

El resto de actores y actrices han estado también muy bien, pero he querido destacar aquellos que más me han gustado. Una serie muy recomendable. De lo mejor que he visto en los últimos… en todo los años que recuerdo. A por ella.

Ya que la muerte ha tenido una importancia notable en las tramas de la serie, os dejo con un cementerio. En un día gris y lluvioso.

Cementerio San Pedro

Cementerio de la Peterkirche en Salzburgo, Austria - Pentax K10D, SMC-DA 21/3,2 Ltd.

Colicos y Collins (a modo de crónicas trekkies; 3)

Humor, Televisión

He seguido esta semana con la visualización de los episodios de la serie original de Star Trek que me habían prestado. Si queréis conocer alguna de mis impresiones anteriores, podéir ir aquí y aquí. Pero vamos a ver lo que han sido mis última impresiones, no demasiado serias, sobre el tema.

Primero y antes que nada, elevar una enérgica protesta ante el hecho de que después de los primeros capítulos ha desaparecido de la escena mi adorada Janice Rand. Es cierto; otras «yeoman» o ayudantes, como traducen en los subtítulos, han ido y venido con sus minifaldas, sus sólidos muslos, es evidente que la moda anoréxica estaba lejos de imponerse en aquella época, y sus «tricorders» al hombro, como creo que llaman al chisme que llevan en bandolera. Spock prefiere llevarlo colgado de cuello. Bueno. Supongo que es el mismo chisme. Por lo menos, tiene el mismo aspecto. Pero bueno, a lo que íbamos, ninguna otra a podido sustituir la personalidad, la dignidad, la eficacia, la eficiencia y el peinado de Janice Rand.

Otra cosa ya es segura. El capitán James T. Kirk es un chulo y un petulante de mucho cuidado. Realmente, lo encuentro en muchas ocasiones insoportable. Realmente, por mucho que lo quieran pintar como un Asperger transestelar, el que me parece que tiene un sentido del humor excelente, toneladas de ironía y sobretodo, sentido común, es el señor Spock. Aparte de Janice Rand y los diversos malos que van saliendo, el único personaje interesante de la serie. Y con mucho.

John Colicos caracterizado como el malvado klingon Kor.

John Colicos caracterizado como el malvado klingon Kor.

Hablando de malos, me hizo mucha, mucha, mucha, mucha ilusión ver a John Colicos como un malo malísimo klingon. De lo más divertido. Ya he dado a entender antes que los malos son de los personajes que más me divierten en esta serie. Pero es que Colicos, teniendo en cuenta que una década más tarde interpretaría al malísimo, traidor y artero Conde Baltar de la serie original de Galactica, se convierte por derecho propio en un icono del lado oscuro del friquismo universal.

Pero es que esta no ha sido la única sorpresa agradable entre los artistas invitados que han ido apareciendo a lo largo de los capítulos. Son varios los que han ido apareciendo. Por ejemplo Ricardo Montalbán, interpetando otro malo, malísimo, malo, que luego se merecería un protagonismo en alguna película de la franquicia que no he visto, y que también tiene su punto de friquismo al aparecer en alguna de las desafortunadas secuelas de El Planeta de los Simios. O Jill Ireland, una actriz mediocre pero guapa que luego mereció cierta atención mediática en la prensa del higadillo en los años 70 y 80 hasta su prematura muerte por algún tipo de cáncer.

Joan Collins es Edith Keller en Star Trek

Joan Collins es Edith Keller en Star Trek

Pero la que me dejó epatado y completamente pegado y absorto a la pantalla del televisor fue la aparición bajando un modesta escalera de los tiempos de la Gran Depresión fue la guapísima Joan Collins. Morena, con el pelo recogido, en uno de los múltiples viajes en el tiempo de nuestros héroes, aparece con esos ojos inmensos haciendo de buena chica, de mujer honrada, la que tradicionalmente ha sido considerada como una de las mujeres fatales de la televisión mundial, especialmente tras aquel culebrón del que mucho oí pero que nunca vi llamado Dinastía. A punto de romper el corazón al chulo de Kirk, acaba teniendo un final trágico «por el bien de la humanidad». Lo que son las cosas.

En cualquier caso, supongo que si así lo deseo, podré en el futuro seguir viendo de prestado el resto de los capítulos de la serie original de esta emblemática franquicia de la  ciencia ficción en la televisión y el cine universal. Hasta ahora, nunca me había sentido especialmente atraído por este universo de ficción. La serie original es, evidentemente, hija de su época y por lo tanto podemos considerarla como un producto digno y adecuado. Tiene que ver más, eso sí, con la ciencia ficción de los años 50 que con la imaginería sobre el tema de los años subsiguientes. Hay más en la serie de Planeta Prohibido que de 2001 o de Star Wars. Y los productos subsiguientes, lo poco que he visto sobre ellos, tengo la sensación que no han sido capaces de desprenderse del kitsch asociado a la imagen que desprende la serie original. Pero bueno, para gustos los colores. Aunque yo siempre mantendré el recuerdo de mi infancia, cuando la veía en blanco y negro.

Mientras escribo estas líneas, me recuerdan por la radio que hoy es el día de las Fuerzas Armadas. Si me permitís un consejo, hoy es un buen día para escuchar La mauvaise reputation de Georges Brassens, o su versión en castellano, La mala reputación por Paco Ibáñez… o por Loquillo si os va más la marcha.

Aprovechando que últimamente he trabajado el tema del paisaje en blanco y negro, os dejo con uno.

Mata

Entre Monegrillo, Zaragoza, y Castegón de Monegros, Huesca - Canon EOS 40D, Tokina AT-X Pro 12-24/4

Miri y la Astral Queen (a modo de crónicas trekkies; 2)

Televisión

Comentaba el miércoles que un amigo me ha dejado los DVDs de la primera temporada de la serie original de La Conquista del Espacio. Ese fue el nombre con la que conocí la serie cuando era niño, así que… ese nombre le daré.

La verdad es que la serie es la caña. Desde dos puntos de vista. Si lo miras con los ojos de un ciudadano del mundo a finales de la primera década del siglo XXI, es que te partes. Es cierto que los creadores de la serie adelantaron algunos de los desarrollos tecnológicos del futuro, pero en otras no fueron muy sagaces. Lo cierto es que poca gente de aquella época lo fue. Cuando tenga más madura la idea, ya la desarrollaré. Pero si lo miras con los ojos de un ciudadano de cualquier provinciano país a finales de la séptima década del siglo XX, supongo que es una serie capaz de encandilar a la mente más soñadora, y de entretener a la más aventurera. Igual no están tan pirados estos trekkies. Bueno, cuando deciden vestirse todos con el esquijama, sí que están pirados. Por cierto, que tengo que averiguar qué significa el código de colores de los esquijamas.

Hoy comentaré dos curiosidades que han surgido en los capítulos que he visto.

La primera es sobre el episodio titulado Miri. En cuanto comenzó, ¡zas!, me vino a la memoria. Este episodio lo recordaba perfectamente de cuando era niño. Tal vez lo viese en la segunda tanda de emisiones que recuerdo, cuando titularon la serie al modo sudamericano, Viaje a las estrellas. Es lo más probable. Yo era más mayorcico. Recuerdo que me angustió en aquel momento. La verdad es que está muy bien. Muy «el señor de las moscas«. Y la chiqueta que hace de adolescente colgada del capitán, es un encanto.

Al comenzar a ver este episodio, me di cuenta que lo recordaba perfectamente, pero que había algo que me chirriaba. Hasta que decidí eliminar el color y verlo en blanco y negro. Y ahí estaba. Ese era el recuerdo. Aunque filmada en color, es evidente que la serie se rodó pensando en su emisión en blanco y negro. De echo, algunas combinaciones de colores resultan extrañísimas. Pero una vez puesto en blanco y negro, se ve muy bien. Esto es como Salomé en la Eurovisión. Aquella edición que se celebró en España, se emitió en color para aquellos países más adelantados que ya tenían esta tecnología. Pero la puesta en escena de la cantante se pensó para la España gris mediocre del franquismo. Y lo que los españolitos vimos fue un deslumbrante vestido blanco. Pero en realidad era de color azul celeste, muy chillón. Elegido para que diese bien en la tele en blanco y negro, pero causante de desprendimientos de retina en una tele en color. Pues eso… algo así con los colores de la teleserie.

Veamos el efecto del temible virus de la Tierra paralela sobre la estupenda ayudante Rand, en color y en blanco y negro.

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Momentos después de reprochar al capitán Kirk que no le mira las piernas.

La misma situación, pero en blanco y negro.

La misma situación, pero en blanco y negro.

Vayamos a la segunda curiosidad. En La Conciencia del Rey, el capitán liga con una bella actriz, hija de un tipo sospechoso de crímenes masivos. Un dictadorcillo reconvertido a la farándula. Ésta le comunica que van a trasladarse a su siguiente destino en una nave cuyo nombre el ¡Astral Queen! Pero, ¡alma cándida! ¡Si la Astral Queen es una nave prisión! ¡Cielos, me he equivocado de serie! La Astral Queen es una de la naves de la flota humana en Galactica. La base del avieso Tom Zarek. ¿Serían conscientes los creadores de Galactica que el nombre ya se había dedicado a una nave trekkie? ¿O es una coincidencia porque a quién no se le ocurriría ponerle el nombre de «reina astral» a una nave espacial? ¿Habrá un crossover en el futuro entre las dos series reimaginadas? Quién sabe.

En la foto de hoy, unos ababoles… amapolas en Castilla. En blanco y negro. Adivinad cómo se verían en color.

Amapolas

En los alrededores de Almudévar, Huesca - Canon EOS D60, EF 28-135/3,5-5,6 IS USM

Restos de serie… televisiva

Televisión

En estas semanas atrás, han terminado las temporadas de un montón de series televisivas norteamericanas… Años atrás mencionaba mi entusiasmo porque parecía que las mejores ideas se habían trasladado a la televisión, donde ahora era posible encontrar algunas de las cosas que echamos a faltar en el cine en pantalla grande. Buenas historias, buenos personajes, buenos guiones, ingenio,… Pero había que constatar si eso sigue siendo así. Y voy a resumir en pocas líneas mis impresiones.

  1. Realmente, si uno se quiere divertir lo mejor es tirar de las sit-com de menos de media hora de duración, a ser posible de humor. Cosas como How I Met Your Mother, The Big Bang Theory (absolutamente hilarantes las interacciones entre Penny y Sheldon; impresionante este último en general) o 30 Rock, te hacen pasar un rato divertido, con un humor razonablemente inteligente, y sin más. Están muy bien. Mis favoritas.
  2. En la ciencia ficción, ya he hablado suficientemente de Galactica. Quizá la otra que merezca la pena un comentario sea Lost. Sinceramente, veo los episodios, muchos me entretienen, pero… hace un montón de tiempo que ya he perdido el hilo del conjunto. Tengo que dejar que me lo expliquen otros para saber de qué va la cosa. No sé. ¿Bien? ¿Regular? Han aparecido otros productos que buscaban el éxito en este campo, como Dollhouse y Fringe… pero me han parecido un poco coñazo. Regular.
  3. Vacas sagradas como House se mantienen, pero ha estado más irregular que otras temporadas. Yo he echado mucho de menos a Amber; menos mal que han «alucinado» con ella al final de temporada y ha mejorado.
  4. Lo que ahora llaman «procedimentales», es decir, las whodunit de toda la vida en la que nuestros héroes investigan y buscan al malo que ha hecho algo,… pues debe haber muchas. Para mí hay dos que me entretienen; Bones y The Mentalist. Pero también podría pasar sin ellas.
  5. Hay mucho culebrón por ahí que no merece la pena ni verse, ni comentarse…

En resumen, tengo la sensación que ha bajado el nivel. Que la época dorada se ha podido pasar. O que los creativos se están tomando un descanso. Lo mejor viene de la tele por cable americana, y de estas series ya he hablado previamente. La televisión generalista ha bajado de nivel. Así que ya sabéis lo que os espera los que estáis esperando que lleguen a la tele española…

Para colmo, al año que viene vuelve unos «reimaginados» lagartos de V… Esperemos que el terreno de la ciencia ficción con cosas como Caprica o Stargate Universe nos dé algún alivio. Y si no, leeremos más. Que yo soy de los que sabe para que sirve el botón de apagado de la televisión.

De foto, os dejo una versión reimaginada de una foto realizada hace ya tres años del Castillo de Loarre. La primera versión… es que era en color.

Castillo de Loarre

Atardecer en el Castillo de Loarre, Huesca - Canon EOS D60, EF 28-135/3,5-5,6 IS USM

Janice Rand… mi nuevo amor… televisivo… o algo así (a modo de crónicas trekkies; 1)

Humor, Televisión

Tengo un amigo trekkie y no lo sabía. Este domingo, tomando unos chismes antes de comer, comentaba yo que había ido a ver la última de la saga Star Trek. Y entonces, vergonzosamente, lo confesó. Se inició en ese momento un animado diálogo entre la media docena de personas que allí estábamos. Uno, defendiendo ardientemente la saga. Los demás, tomándole el pelo vilmente. Yo, armado con los cylones de Galactica, intenté aplastar cualquier argumento sobre las bondades de los exploradores del espacio en esquijama. El caso es que por la tarde, este todavía y a pesar de todo amigo me llama y dice que se pasa un momento por casa… y va y me deja los DVDs de la primera temporada de la serie original de Star Trek

¡Coño! La que veía yo de niño. Pues a por ella. Ya sé que voy a ver en la sobremesa después de llegar de Huesca durante una temporada. Y hoy… he caído prendado de ella. En inglés, es la «yeoman» Rand. No tengo muy claro cómo se traduce «yeoman«. Algún tipo de cargo militar. Los subtítulos lo traducen como ayudante Rand. Es… ¿cómo os explicaría yo cómo es?

Nota: las siguientes imágenes están tomadas de un vídeo de uso doméstico y seguro que son propiedad de alguna multinacional del ramo. Aquí se exponen con caracter demostrativo, no lucrativo,… y para aumentar el nivel de buen humor de la humanidad que buena falta le hace.
Es decidida.

Es decidida.

Es profesional, y respetuosa con sus superiore.

Es profesional, y respetuosa con sus superiore.

Siempre cuidadosa con su marcial uniforme,... con su minifalda, sus medias negras...

Siempre cuidadosa con su marcial uniforme,... con su minifalda, sus medias negras...

Apenas necesita dedicar tiempo a cuidar su discreto peinado.

Apenas necesita dedicar tiempo a cuidar su discreto peinado.

También demuestra sus sentimientos, ¡que los tiene!

También demuestra sus sentimientos, ¡que los tiene!

Y es capaz de atraer el lado perverso de los hombres, incluso de los más íntegros y valientes, con su atractivo físico.

Y es capaz de atraer el lado perverso de los hombres, incluso de los más íntegros y valientes, con su atractivo físico.

Definitivamente, estoy enamorado de Janice Rand. Claro que, teniendo en cuenta que la serie original se emitió en los años 60, hace más de 40 años… me interesaría saber si tiene alguna nieta que se le parezca… porque la supongo ya bastante venerable. Fue interpretada por Grace Lee Whitney, que ya tiene sus buenos 79 añitos. Pero oye… el amor, al igual que la USS Enterprise, es capaz de superar todas las fronteras.

Mientras tanto, en las apacibles tardes de primavera en este rincón de la Vía Láctea en el brazo de Orión,…

Contraluz

Contraluz al atardecer en el Collado Bail, Huesca - Pentax K10D, SMC-A 35/2,8

Series varias: despedidas, cierres y nuevas incorporaciones

Televisión

En primer lugar, dedicaré unas líneas a la despedida definitiva de una serie de televisión que ha marcado época. Se trata de ER, en España, Urgencias. Con una realización que ha marcado tendencia en muchas otras series de temática muy diversa, se trata además de una de las pocas series, si no la única, que se ha aproximado al trabajo de los profesionales sanitarios con razonable veracidad. En la práctica, el resto de series de «médicos» u «hospitales» tienen poco que ver con la realidad del trabajo de estos profesionales.

Sin embargo, la serie fue razonablemente atractiva por una sabia mezcla de acción derivada del frenesí de la actuación de un servicio de urgencias, con las interacciones de unos personajes que crecían y se desarrollaban con el tiempo, y por los que podías coger cariño, amor, odio, manía,… de todo. Yo no he visto más que algunas temporadas y de forma intermitente. Me perdí todas las temporadas iniciales, cuando se hizo famoso George Clooney. Me enganché con el personaje de Abby Lockhart, mujer con un carácter entrañable, que empieza de enfermera, pasa a ser estudiante de medicina, hace su residencia y acaba siendo médico adjunto del servicio de urgencias hasta su salida de la serie al principio de la última temporada. Fue interpretada estupendamente por Maura Tierney. Es el cuarto personaje con más apariciones en la serie de toda la historia de la misma. Y mi favorito, claro.

La última temporada ha sido relativamente floja, porque se ha dedicado a cerrar hilos argumentales, y a homenajearse a sí misma con la aparición de múltiples cameos en distintos episodios de los personajes que fueron importantes en un momento dado. Pero me ha gustado verla, y dar un adiós a muchos de ellos.

A un nivel menos drástico, se han cerrado la primera temporada de United States of Tara y la segunda de Damages. Dos series emitidas por la televisión por cable norteamericana y de excelente nivel. Ambas son una demostración palpable de que temporadas de 9 a 13 capítulos son mejores que las de veintitantos.

Damages ya me gustó en la primera temporada; la segunda ha estado un poco más baja, pero bien en comparación con el panorama general. En cualquier caso, estará bien volver a ver cómo se hacen la puñeta mutuamente esas dos abogadas interpretadas de forma excelente por Glenn Close y Rose Byrne.

Las aventuras de Tara y sus multiples personalidades me han parecido un auténtico hallazgo, especialmente por el buen hacer de su protagonista Toni Collete. Pero no sólo ella. Todo los componentes de su disfuncional familia, y los actores que los representan, han estado a un nivel altísimo. Se ha convertido en una de mis series favoritas. Ganas tengo de que vuelva en su segunda temporada.

En cuanto a novedades de los últimos días, hay varias pero para saber si algunas de ellas merecerá la pena, habrá que esperar. Sólo comentaré dos nuevas incorporaciones.

Por un lado, un regreso. Volvemos a disfrutar y a sufrir con nuestro psicólogo favorito, interpretado por Gabriel Byrne, en In Treatment. Para mí, de lo mejor. Pequeñas obras de teatro de poco más de 20 minutos de duración, cinco por semana. Y con Dianne Wiest volviendo los «viernes» de cada una de estas semanas. Qué buenos diálogos, qué buenas interacciones, qué química… Y nuevos personajes con nuevos problemas… A no perdérselo.

Una de las carencias más notables desde hace unas semanas es la ausencia de algo bueno en el ámbito de la ciencia ficción, desde que se despidió Battlestar Galactica, de la que ya comenté de forma extensa su final. Pues bien, ya corre por ahí el episodio piloto de su spin-off, Caprica. La acción se sitúa 58 años antes del comienzo de la acción narrada en su serie madre. No es una space opera, así que el ambiente es distinto, pero por lo visto, volvemos a tener buenas interpretaciones y personajes fuertes. A mí, el piloto, me gustó bastante. Espero que siga adelante la serie. Y ya hemos podido ver al primer CYbernetic Life-fOrm Node. Y empezado a entender su odio hacia la humanidad… Al igual que su antecesora, la serie viene fuerte en temas: discriminaciones étnicas, mafias, fanatismo religioso, sexo,…

Supongo que por las fechas que estamos en próximas semanas hablaré de más cierres y tal vez de alguna otra novedad.

En la foto de hoy, una anciana reza ante su monoteista dios en la Karlskirche de Viena. Veremos conflictos entre monoteistas y politeistas si sigue adelante la nueva serie, Caprica.

Karlskirche

Nave central de la Karlskirche, Viena (Austria) - Pentax K10D, SMC-DA 70/2,4

Battlestar Galactica y Eva Mitocondrial

Ciencia, Televisión

Aunque el episodio final de una de las mejores teleseries, presuntamente de ciencia ficción, que he visto me gustó y me pareció divertido y razonablemente apropiado, he de reconocer que la deriva desde la ciencia ficción hacia el mundo de los misterios revelados no me gustó mucho. No basta para desmerecer el conjunto de la serie, pero para un escéptico, cartesiano y positivista como yo,… pues le bajó un puntito.

Así que, recordando mi vieja afición a leer y estudiar sobre la evolución humana, empecé a escribir una entrada a Eva Mitocondrial. Pero me salía demasiado larga, demasiado tocho. Así que para no castigar a todo el mundo que se asome por aquí con un «chorizo» de texto impresentable, he elaborado un pequeño ensayo sobre el tema en Google Docs. Y ahí lo podéis encontrar, bajo el título:

Battlestar Galactica y la Eva Mitocondrial

Así que si os apetece, ya sabéis por donde pasar.

Curiosamente, en mi excursión por Lérida este sábado, lo que más visité fue un monumento religioso… ¡qué se le va a hacer!

Seu Vella: Entrada a la iglesia

Seu Vella de Lérida, entrada a la iglesia desde el claustro - Panasonic Lumix LX3

Battlestar Galactica; final,… para siempre

Televisión

Aviso: Este artículo puede contener elementos que desvelen partes de la trama del drama televisivo Battlestar Galactica.

Se acabó. La serie ha finalizado. Es cierto que echarán un largometraje televisivo complementario, que nos cuente parte de la historia desde el punto de vista de los cylones… Es cierto que anuncian una «precuela»… Pero realmente, se acabó. No hay lugar a continuaciones. La historia se ha cerrado. Desde el punto de vista del argumento de la serie, el ciclo se ha cerrado.

El último capítulo de esta larga historia se debe contar incluyendo el episodio de la semana anterior. Es comparable tanto en el ánimo como en el desarrollo al último libro de El Señor de los Anillos, El retorno del rey. En ambos empezamos con la preparación de los héroes para la batalla. Esta es inevitable. La tensión argumental sólo se puede resolver con el enfrentamiento definitivo entre las dos partes que han contendido durante toda la historia. Antes de cerrar el conjunto del cuadro, es necesario que no haya más que un grupo, los vencedores… No es lo que yo esperaba. Esperaba un final con toques más trágicos. Pocos mueren de entre los principales protagonistas.

Así, las tensiones internas de la flota se diluyen en nada… no importan. Por ejemplo, el «harén» de Baltar y su ambición politica se despide de la historia con un portazo en la escotilla de un raptor. Nada más volveremos a saber de él. Da la impresión de que muchos de los conflictos internos de la flota sólo han tenido un fin; rellenar las temporadas con episodios que permitan llegar a los 20 por año. Siempre he pensado que la serie hubiese sido igual de válida con temporadas de 12 episodios, y más ágil. Pero bueno. El conjunto de la humanidad no se ve de aquí en adelante… sólo importan nuestros héroes y su confrontación final…

La confrontación final es… no, no es épica… es muy divertida, con mucha acción, muy bien llevada,… pero no es épica. Las historias épicas son trágicas. Algunos héroes y a veces la mayoría mueren. Aquí sólo se nos mueren lo cylones malos… incluyendo por supuesto a la redimida Boomer en un desenlace ampliamente previsto, y la siempre antipática Tory, en un acto de justicia poética del jefe Tyrol. Es más, salvo al pobre Helo, nadie de los que importan sale herido… Pero bueno, es divertido. Es divertido, y bien llevado, ver como la protagonista es la nave, cuando vemos que el tan traído y llevado Teatro de la Opera es la propia Galactica… Y es cierto, es el teatro en el que la obra sucede… esa parte bien.

Después del climax bélico, desencandenado por una siempre desconcertante Racetrack, q.e.p.d., y la intervención de la música de Bob Dylan en la mente y las manos de Kara Thrace, los finales definitivos, muchos de ellos previsibles una vez que vemos el continente africano recortado en la «nueva Tierra». Algunos emotivos. Otros irónicos. Y alguno… un poco decepcionante desde el punto de vista del trabajo de los guionistas, tan competentes a la hora de resolver los episodios de 42 minutos, pero que necesitan recurrir a un truco argumental para salir del paso de alguno de los principales hilos argumentales de la serie.

Y es que, de acuerdo con lo que dice un tal Brad, sería preferible no incluir a los dioses en las historias de ficción. No sé si Kara Thrace al final es un humana, elegida por el dios para ayudar al resto de la humanidad. O si es un ente angélico enviado por ese dios. O si es el propio dios hecho carne, que muere por nosotros, y resucita al tercer día al segundo mes, para redimirnos y llevarnos a la tierra prometida,… Lo que sí sé es que introducir un dios del que sabemos poco, al que podemos hacer omnipotente, desde el punto de vista del desarrollo argumental, es trampa. No es lo mismo escribir sobre civilizaciones que crean en dios o dioses a que el dios sea un protagonista esencial. Eso da una libertad de acción al guionista absolutamente inmerecida. No es tratar con inteligencia al espectador. Y eso no me gusta. Es el punto flaco de esta historia final y, por ende, uno de los puntos flacos del conjunto de la historia.

Por cierto, desde el punto de vista del rigor científico, el concepto de Eva Mitocondrial no es el que los guionistas proponen. La humanidad en su conjunto no desciende de una sola mujer. Las mitocondrias, sí.

La pareja «angélica» del Baltar y la Número Seis podrían haber sido muy divertidos si hubieran actuado juntos durante toda la serie… tienen pinta de tener mucha coña.

Se acabó.

Cuando veamos la imágenes en los templos de todo el mundo, ¿estaremos mirando el aspecto de nuestros antepasados cylones? Parece que de ellos hemos heredado el monoteísmo que nos agobia…

Bustos de santos

Bustos de Santos en la Seu Vella de Lérida - Panasonic Lumix LX3