[Televisión] Cosas de series; el episodio 9

Televisión

Ayer pudimos ver el episodio 9 de Game of Thrones. Fue… como me gusta a mí el buen chuletón… poco hecho,… sangriento. Episodio que era esperado con ansiedad por el respetable… el título en sí mismo era una provocación a dicha ansiedad; Battle of the Bastards. Todo el mundo esperaba que sucediese un determinado acontecimiento, pero nadie se fiaba un pelo. Una serie que mató a su protagonista en el episodio 9 de su primera temporada, y presumiblemente va a tener al menos siete,… no es de fiar. Si queréis saber lo que pasó en esa batalla entre bastardos, traducción adecuada en este caso, más que «cabrones» que es otra traducción adecuada para «bastards» en muchas ocasiones. Sólo dire, como diría la recordada y llorada Ygritte (Rose Leslie),… «You are a fool, Jon Snow». Menos mal que hay mujeres.

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Cuando pensamos en los duros enfrentamientos en el Norte de Westeros, el pensamiento se nos va al norte de las islas Británicas o aun más allá.

Pero es que a estas alturas todos sabemos que el episodio 9 de una temporada de Game of Thrones (Juego de Tronos para quienes lo vean, lamentablemente, en versión doblada), es especial. Hagamos un repaso:

Temporada 1 – Baelor: Sobre decapitaciones y demás sorpresas sorpresivas.

Temporada 2 – Blackwater: Nos deslumbramos todos con una gran batalla bien caliente.

Temporada 3 – The Rains of Castamere: Estáis todos invitado a una boda… roja.

Temporada 4 – The Watchers on the Wall: Nos deslumbramos todos con una gran batalla bien fría.

Temporada 5 – The Dance of Dragons: Esta temporada se sale un poco de la norma, ya que los acontecimientos notables e impactantes se reparten entre los episodios 8, 9 y 10.

Temporada 6 – Battle of the Bastards: Ya hemos hablado al principio… nos queda la duda de cómo va a ser el episodio 10 y último de la temporada, no visto todavía a la hora de redactar esta entrada.

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Así que hoy nos iremos a las viejas fortalezas en ruinas que encontramos dispersas por Irlanda.

Vemos que hay un patrón muy claro. Que sólo queda diluido en la temporada 5, en la que los acontecimientos más trascendentes o impactantes se reparten en los últimos tres episodios de la misma, y el noveno actúa como enlace entre el octavo y el décimo. A estas alturas, cualquier aficionado a los acontecimientos en Westeros y Essos espera con ganas estos novenos capítulos. Pero… que nadie dé por finiquitada la temporada 6. Hubo un tiempo en que el último episodio de la temporada servía para encaminar a los personajes a lo que les deparase el futuro en la siguiente. Pero ahora sabemos que están pasando cosas a gran velocidad.

Frente a quienes opinan que en la sexta temporada han pasado pocas cosas, yo soy de los que opinan en que muy al contrario ha servido para encarrilar de forma muy proactiva el final de la serie. Desconozco si la serie va a tener siete u ocho temporadas… no más. O más bien si va a tener una séptima temporada, que como viene siendo costumbre en los últimos tiempos con películas y series de televisión, se va a desdoblar en dos años… Pero estamos mirando ya hacia el final. Y por fin sabemos algo… ese final no va a ser cosa de hombres… salvo sorpresas. Ese final va a ser cosa de mujeres. Que son las que están resultando empoderadas y fuertes en estos momentos. Si a mi me dicen al principio de la serie que la pija tonta de Sansa Stark (Sophie Turner) se iba a convertir en la fría estratega que es ahora… «You are a fool, Jon Snow».

Pero que nadie se confíe… «Winter is coming… yet».

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En concreto, por los condados de Galway y Clare.

[Libro] Petronille

Literatura

Os hablaba hace pocas semanas de la novelista belga de habla francesa Amélie Nothomb  escritora a propósito de la adaptación cinematográfica de una de sus novelas más conocidas. Enlazo a la página francesa de la Wikipedia porque la página en español podría contener inexactitudes, confundiendo pasajes de la bibliografía del personaje literiario «Amélie Nothomb» con la de la propia escritora. En cualquier caso, en esta que parece ser la penúltima novela de la belga, la última publicada en castellano aunque yo la he leído en su idioma original, vuelve a ser su alter ego literario de ficción la protagonista de la acción. Vamos a ello.

Petronille
Amélie Nothomb
Albin Michel, 2014
Edición electrónica

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Un personaje más de la novela son las calles de París.

En tono de comedia, con algún toquecito dramático aquí y allí, la ficticia escritora belga Amélie Nothomb nos cuenta su amistad con una joven francesa, también aspirante a escritora, a quien conoce durante una sesión de dedicatorias en una librería, y que se convierte en su compañera de eventuales borracheras a base de champaña de la mejor calidad. Petronille Fanto, que es el nombre de la joven, de aspecto aniñado, algo andrógino, tiene un origen proletario de la «banlieu» parisina, con padres afiliados al Partido Comunista Francés, frente al origen aristocrático de la belga. Eso no les impide adquirir una amistad que se extiende desde 1998 hasta el momento de la redacción de la novela que tenemos entre manos, que aparece y desaparece en función de los bandazos que la vida da a ambas escritoras.

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Y aunque la novela también se pasea por alguna otra ciudad… nos quedaremos fotográficamente en la capital francesa.

Como digo, el tono de la novela es de comedia, con algunos pasajes realmente divertidos, partiendo de la excentricidad de partida de ambos personajes, de la improbabilidad de su amistad, y del absurdo de algunas de las situaciones en las que se introducen. Nothomb aprovecha para por el camino sacudir estopa a unos y a otros, siendo notable el descrédito personal que dirige a cierta diseñadora de moda británica. Desconozco si el pasaje está basado o no en alguna experiencia personal. En cualquier caso, también es cierto que conforme la novela avanza, el personaje de Petronille se va oscureciendo, se hace más misterioso. Al final, Nothomb nos propone un final a su novela que no voy a desvelar, pero que me hace pensar que ha podido decidir que pueda ser la última de sus novelas que protagoniza su alter ego de ficción. Ya veremos… Por cierto, que hay todos los motivos, según leo por ahí, para pensar que el personaje de Petronille Fanto está basado en la novelista francesa Stéphanie Hochet, de quien no he leído nada.

Novela de humor negro a la postre, homenaje a los placeres de la vida, quizá no sea la mejor novela de Nothomb, pero se deja leer bien. El estilo de la belga es fluido, no complica el esfuerzo del lector, quien debe ejercitar ese esfuerzo sin embargo en seguir los caprichos argumentales y conceptuales de la autora, que habitualmente juega a la confusión entre realidad y ficción. Yo me lo he pasado bien, la verdad.

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Ciudad que muchos considerar la «ciudad de la luz», pero que bajo la pluma de Nothomb puede ser también la «ciudad de la sombra».

[Fotografía] Recomendaciones semanales – del 12 al 19 de junio de 2016 – Fotografía y otras artes visuales

Fotografía

Últimas recomendaciones semanales de la primavera, antes de entrar en modo vacacional durante una quincena. Es seguro que dentro de una semana no saldrá esta sección cuasisemanal, y ya veremos lo que pasa dentro de quince días. Dentro de tres semanas… espero que sí. De momento mi tablero de Pinterest de esta semana.

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Y claro está, siguiendo el enlace el acceso a mis recomendaciones detalladas. Hoy con macrofotografía de bichos realizada con un equipillo económico en lo que se refiere a las ópticas. Y sin embargo, razonablemente competente.

Origen: Recomendaciones semanales – del 12 al 19 de junio de 2016 – Fotografía y otras artes visuales

[Cine] Eye in the Sky (2015)

Cine

Eye in the Sky (2015; 342016-1506)

Esta película lleva ya un tiempo en cartelera, más de mes y medio. Y en un primer tiempo habíamos desechado la idea de ir a verla, puesto que su tema bélico no nos llamaba la atención. Quizá porque la mayor parte de las sinopsis no enfocan correctamente la película. Bien es cierto que la película de Gavin Hood cuenta con un reparto muy atractivo. De hecho, si al final decidimos ir a verla, aunque fuera a una hora intempestiva, fue porque se trata de una de las últimas películas en las que trabaja el fallecido Alan Rickman, la última en la que aparecía en carne y hueso y no sólo aportando la voz. El conocimiento que de este actor británico se tiene en estos tiempos está muy sesgado, especialmente entre las generaciones más jóvenes, por su participación en un papel destacado en un conocida saga de películas sobre magos adolescentes. Pero quienes lo conocemos de tiempo ha, no podemos dejar de reconocer su notable calidad interpretativa.

La película la vimos, tristemente, en versión doblada en pantalla grande. Esto cada vez me parece más una catástrofe. Un atentado contra la obra cinematográfica. Así que si la podéis ver de alguna forma en versión doblada, yo lo hice ayer, un par de días después, en mi casa, mejor… y si no os dejan pagar un justo precio por ello… peor para ellos. Además el título en castellano, «Espías desde el cielo»,  queda desvirtuado sobre los significados del original en inglés.

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Inevitablemente nos vamos a Londres en esta ocasión… más cuando hoy en día las guerras no se dirigen desde el campo de batalla sino desde la comodidad de los despachos ministeriales.

Planteada inicialmente como la historia de una intervención militar contra unos terroristas islámicos en algún suburbio de Nairobi, una operación conjunta británica, estadounidense y keniata, bajo el mando británico, lo cierto es que su fuerte no es la tensión bélica. Lo importante del filme es las reflexiones éticas. En esto de la ética estoy metido últimamente bastante por motivos profesionales. No en la militar, afortunadamente, pero ética al fin y al cabo… me extenderé un poco.

En nuestro quehacer diario, tomamos constantemente decisiones que nos guían, muchas veces de forma inconsciente. Estas decisiones están basadas en nuestras necesidades como personas, que van desde la más básicas de alimentación, techo y vestimenta hasta las más elevadas como son la necesidad de reconocimiento de quienes nos rodean y del cariño de los más cercanos. Y para tomarlas no sólo entran en juego los aspectos elementales de nuestro ser biológico, sino también el conjunto de valores que hemos ido incorporando en nuestro desarrollo como personas. Lo que sucede es que en ocasiones los valores que ponemos sobre la mesa, de forma más o menos consciente o inconsciente, entran en conflicto. Hablando en plata, para hacer tortillas tenemos que romper algunos huevos. En algún momento, para alcanzar alguna meta puede que tengamos que causar algún perjuicio a otra persona. O incluso a nosotros mismos. O tenemos que elegir entre causar dos tipos de daños distintos, y entre los que inevitablemente tendremos que elegir.

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No son infrecuentes las películas británicas que intentan poner distancia ética por medio entre la forma de hacer de sus políticos y la de sus aliados norteamericanos.

En el caso de la película… intervenir matando a cinco terroristas y probablemente a una niña inocente que pasa por allí, o proteger la vida de esta inocente abriendo la oportunidad de que los terroristas realicen una escabechina en un lugar poblado… vete tu a saber con cuantos niños muertos… pero que son hipotéticos. No conocemos su aspecto y su sonrisa y sus juegos como en el caso de esta niña a la que vemos con todo detalle gracias a esos aeroplanos no tripulados, drones les llamamos, que lo mismo nos permiten espiar que matar desde miles de kilómetros de distancia.

Por lo tanto, la gracia del filme no está en las escenas de acción, que alguna hay para dar un poquito de dramatismo a la historia, sino en las deliberaciones sobre la conveniencia o no del ataque ante los valores contrapuesto puestos en cuestión, y teniendo en cuenta la estrategia militar, lo aspectos jurídicos y la conveniencia política. Lo cual plantea un cóctel de características explosivas. Como se señala al principio del filme, la primera víctima de una guerra es la verdad. Frase que la película y otras fuentes atribuyen a Esquilo, pero que otros atribuyen a autores más modernos. Consta que aparece en un libro del pacifista británico de principios del siglo XX, Arthur Ponsonby.

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Cosa que tiene su gracia, porque por mucho que intenten los británicos mantener su imagen de gran potencia, y sueños de imperios perdidos, se les ve constantemente haciendo seguidismo más o menos ciego de lo que se decide desde la Casa Blanca.

La película no está nada mal, aunque es tramposa en varios momentos y, en lugar de dejar juzgar la situación ética al espectador con una presentación razonablemente ecuánime de hechos y opiniones, lo manipula emocionalmente en varias ocasiones.

El reparto no está mal. Los actores y actrices británicos siempre están correctos, incluso en sus papeles más normalitos, como puede ser el caso de Helen Mirren, y el del resto de los países cumplen.

Película entretenida y con más miga de la que pensábamos que nos alegramos haber visto aunque haya sido casi por casualidad. Aunque supongo que le queda ya muy muy muy poquita vida comercial en la gran pantalla. De hecho me sorprende que haya aguantado tanto tiempo. Supongo que por la flojera de otras propuestas esta primavera.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
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En cualquier caso, no ha sido infrecuente que se hayan olvidados de los escrúpulos a la hora de intervenir militarmente… como en la guerra de Crimea, que me viene a la memoria ante el monumento a Florence Nightingale, flanqueada como está por tan aguerridos soldados.

[Libro] Susana y los viejos

Literatura

Pues no… no se trata del título de ninguna de las numerosas obras de arte basadas en cierto pasaje del antiguo testamento, muy popular sobretodo en el mundo de la pintura durante bastantes épocas. Estamos ante una novela de Marta Sanz, de la que leí hace un tiempo una obra de carácter autobiográfico, también con título de pintura, y de la que me habría hecho el propósito de leer alguna cosa más. Y esta ha sido la ocasión. Os lo cuento.

Susana y los viejos
Mara Sanz
Libr-e, 2014
Edición electrónica

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La historia pasa en Madrid, y el sábado pasado allí estuve.

Estamos ante una historia de carácter familiar. De una familia más bien rarita. La cosa empieza con una extraña escena. En la que Clara, la chacha de la familia contempla cómo la geriatra de Don Felipe, el abuelo, la Dra. Susana Renán, le aplica unos cuidados de un carácter un tanto «sorprendente», más allá de lo que uno esperaría que está el deber de una buena médica. En cualquier caso, a lo largo de la novela, desde el punto de vista de Clara, o de Maxi, el malcriado hijo, o de Lorena «Mrs Robinson» la madre cuyo apodo lo dice todo, o de Felipe hijo, el padre, o de «Pola» la novia del hijo… incluso desde el punto de vista del demenciado abuelo, iremos encontrando los entresijos y las miserias de una familia bastante disfuncional.

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Y de allí me traje estas vegetales plantas, muy «flower power» como la lela de «Pola»… pobre…

En su momento la novela se hizo merecedora de ser finalista del Premio Nadal… que no sé si a estas alturas es algo bueno o mal. Que me parece que los premios están un poco devaluados. En cualquier caso, siendo entretenida y con algún que otro momento muy conseguido, me ha parecido que nos estaba a la altura de la novela que ya leí de la autora.

De todas formas, no está mal, y se le puede dar una oportunidad.

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Del jardín vertical junto al Caixaforum.

[Cine] Francofonia (2015)

Cine

Francofonia (2015; 332016-1006)

Aunque no habíamos leído malas críticas de este peculiar largometraje del director ruso Aleksandr Sokurov, no fue eso lo que nos hizo ir a verlo, sino la curiosidad sobre qué habrá inventado en esta ocasión el responsable de ese alarde técnico que fue Русский ковчег (El arca rusa) que en su momento vi en vídeo, o esa interesante versión del Fausto de Goethe que pudimos ver no hace mucho en la gran pantalla.

Por los antecedentes, la sensación es que la película rodada en una única toma en el Museo del Hermitage era el referente para comparar con esta otra cuyo «argumento» gira alrededor de otro museo famoso, el Louvre. Lo cierto es que son obras muy diferentes. Si en aquella se marcaba una visión nostálgica de una grandeza de la nación rusa que es cuando menos históricamente discutible, especialmente por lo poco que dedicaba a las muchas miserias de la historia del gran imperio transcontinental, en esta ocasión tienes que pararte a pensar varias veces cuál es la tesis del director.

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Nos vamos a pasear por el Louvre, claro… aunque sea en un frío, frío, frío día de diciembre.

Para algunos un documental sobre el gran palacio-museo parisino, con especial relieve en la conservación de las obras de arte durante la segunda contienda mundial, para otros es una recreación, probablemente con fuertes dosis de invención, de la relación entre el conde Wolff-Metternich (Benjamin Utzerath), responsable militar alemán de los bienes culturales en los territorio conquistados, y el director de los museos nacionales de la República Francesa, Jacques Jaujard (Louis-Do de Lencquesaing), que permitió que al final del conflicto la colección del Louvre saliera razonablemente indemne. Todo ello mientras vamos recorriendo las galerías y las salas del museo guiados por Napoleón Bonaparte (Vincent Nemeth) y Marianne (Johanna Korthals Altes), símbolo de la República Francesa.

Mi sensación es que el filme, aunque con aspectos de ambas versiones del mismo, es más bien un ensayo. Igual que entre los géneros literarios está el ensayo,… pues también entre los géneros cinematográficos. Por qué no. Pero como decía antes, eso supone pararte a pensar en cuál es la tesis del director. ¿La capacidad de gentes adversarias pero suficientemente razonables para encontrar un poco de luz en la cultura en medio de la barbarie? ¿Un homenaje al museo del Louvre, a propósito de un evento histórico, como faro de la cultura occidental? ¿Una crítica al racismo alemán que trato bien a la cultura «hermana» de los países conquistados en la Europa occidental, mientras arrasaba con las culturas eslavas de Rusia, entonces Unión Soviética, que consideraba infrahumanas? ¿Una crítica al colaboracionismo francés frente a la resistencia rusa/soviética ante el invasor alemán?

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Pero entre sus salas encontraremos la calidez que le faltan a las neblinosas calles de París.

He tenido que buscar por ahí estos días algunos comentarios o reflexiones sobre el filme que me ayudaran a tomar alguna decisión. Y quizá esté la clave en los personajes secundarios. No en Wolff-Metternich ni Jaujard, por mucho que sean el eje de la película. Que por otra parte parece que fue un encargo del propio museo del Louvre. Veamos a estos secundarios… Tenemos a una desesperada Marianne, gritando o susurrando su «Liberté, egalité, fraternité», sin que nadie le haga mucho caso… Tenemos a ese orgulloso Bonaparte, que no dejó de ser un dictador que disfrazado de ilustrado pretendió imponer su linaje y su dominio por toda Europa a cañonazos. nunca he entendido por qué para los franceses sigue siendo un compatriota ilustre. Desde mi punto de vista, eso les anula como defensores de valores democráticos y republicanos. Hace tiempo que entiendo que la revolución francesa fue una revolución fracasada. Y tenemos las angustiosas conversaciones entrecortadas entre el propio director y ese barco de contenedores, repletos de la cultura y el arte europeo, que afronta un tremendo temporal sin llegar a puerto, perdiendo contenedores por el camino. Europa sin rumbo despreciando y perdiendo sus valores culturales y artísticos, su propia personalidad. Sí… por ahí parece que van los tiros… Bajo el homenaje al museo, un crítica a Europa… desde el Atlántico hasta los Urales… o más allá. Desde el Ártico hasta el Mediterráneo. Un continente, ni eso en realidad, que ha perdido el rumbo, su razón de ser, los valores que pueden ayudar a configurar su identidad en un mundo complejo y globalizado… Y eso sin entrar a hablar ni de economía, ni de desequilibrios sociales.

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Y no dejaremos de visitar esa megalomaniaca autocoronación del tirano Bonaparte.

Esta es una película más compleja de lo que parece, aunque algunos se quedarán en la superficie, sin rascar más allá, en lo que es de homenaje al museo y a los dos hombres presuntamente protagonistas. Un película a la que si dedicas algún que otro pensamiento se vuelve más y más agradecida devolviéndote el esfuerzo dedicado. Con el pero de la excesiva complacencia de su director hacia su patria y sus valores… que no anda precisamente sobrados en estos días.

No voy a decir que sea para recomendar a todo el mundo. Pero para aquellos más inquietos culturalmente, no está nada mal.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
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Aunque seamos mucho más partidarios de esa ilustre manirrota que es la Venus de Milo.

[Fotografía] Reencuentro con PHotoEspaña – Interesante edición la de 2016 – Fotografía y otras artes visuales

Fotografía

A la espera de tener la ocasión de ver las dos exposiciones que me faltan de visitar de las tres que ha programado el festival fotográfico PHotoEspaña 2016, recuerdo que la primera fue la de Chema Conesa en la Lonja de Zaragoza, este sábado pasado estuve viendo algunas de las más interesantes exposiciones del festival en Madrid. Aunque me quedé sin ver otras varias, también muy interesantes. Quizá un poquito más adelante. En el enlace la historia completa. Y algunas fotos.

Origen: Reencuentro con PHotoEspaña – Interesante edición la de 2016 – Fotografía y otras artes visuales

[Televisión] Cosas de series; la sufrida vida doméstica de una familia de espías

Televisión

Ha llegado a su final la cuarta temporada de The Americans, la teleserie que nos cuenta la vida de mi familia de espías favorita. Cada vez me sorprende más cómo funciona el mundo, en el que los más visto, consumido o apreciado no guarda necesariamente relación con la calidad… ni de lejos. Y series como esta, donde la calidad rezuma por arrobas por todos sus costados, las ven cuatro gatos…

Recordemos para quien no este el tanto… Elizabeth (Keri Russell) y Philip (Matthew Rhys) parecen ser un matrimonio común y corriente, de clase media normalita, que regentan una agencia de viaje, y que viven en una zona residencial de Washington D.C. en los años 80, durante la administración Reagan. Tiene dos hijos, adolescentes, la mayor Paige (Holly Taylor), sensible, comprometida, curiosa e inteligente, el más joven Henry (Keidrich Sellati), más dedicado a las tontadas propias de su edad. Mantienen unas excelente relaciones de vecindad con Stan (Noah Emmerich), que tras una difícil separación y subsiguiente divorcio, vive en la casa de enfrente con su hijo Mathew (Danny Flaherty). Todo bien, ¿no? Pues sí… todo bien,… salvo que Elizabeth se llama en realidad Nadezhda y el nombre original de Philip es Misha. Y son agentes soviéticos del KGB, una célula durmiente desde los años 60 que se activa cuando se ve necesaria, no dudando en robar, engañar, matar, mantener relaciones sexuales, «casarse» o lo que sea, con quien sea y a quien sea, para desempeñar a cabo sus misiones. Y Stan es un agente de contraespionaje del FBI, que es destinado a la capital norteamericana después de años trabajando de incógnito en el mundo de la droga.

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No he estado en Washington DC, donde transcurre la acción… la ciudad más de espías donde he estado es Berlín… especialmente con su red de S-Bahn.

La serie tiene su propio ritmo, que sabe acelerar o ralentizar cuando conviene. En general, se toma su tiempo para desarrollar sus tramas, para colocar en cada temporada sus peones hasta la jugada final, en la que siempre temes el jaque mate, si no para sus protagonistas, que asumes que duraran al menos lo que dure la serie, sí para alguno de sus colaterales.

La calidad de la serie es más que notable. Las interpretaciones están bastante por encima de los trabajos actorales televisivos habituales, y los guiones son muy buenos. En medio de una situación aparentemente anodina, hay que estar atento ante un diálogo demoledor, ante una situación de estrés imposible, ante un giro de la trama inesperado.

Ahora, advierto de posibles descubrimientos de la trama… por si alguien no se quiere enterar de lo acontecido en algún momento durante la serie…

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Así que nos iremos al Berlín «oriental» para ambientarnos en los paisajes de la guerra fría.

Las tramas colaterales son también notables y pueden dejar momentos sublimes. La subtrama de Nina Krilova (Annet Mahendru) nos mantuvo en vilo durante episodios. El destino, probablemente funesto, de la bella espía rusa se mantuvo incierto durante muchos muchos minutos. Su ejecución fue una de las escenas más maravillosa y sorprendentemente ejecutadas, valga la redundancia, que he visto en mucho tiempo en televisión. O en cine, si te pones. Todavía me estremezco. O que decir del sinvivir y sufrir permanente de la buena de Martha (Alison Wright), que tuvo la mala suerte de ser una administrativa del FBI y de sentirse atraída por uno de las encarnaciones de Philip, cuando tira de disfraz en modo Mortadelo pero en serio. Todavía nos preguntamos qué será de su vida, después de esos angustiosos episodios en los que se veía engañada, descubierta y amenazada por todos los bandos.

Terminaba la temporada pasada con los descubrimientos de Paige sobre quién era realmente su familia. De aquí viene una de las principales amenazas para los Jennings; no porque Paige no quiera a sus padres, sino porque se ve sometida continuamente a tiras y a flojas éticos muy superiores a lo que corresponde a una adolescente de quince o dieciséis años. Y termina, la temporada actual con Paige todavía más sumida en la confusión… a lo que se añade que el mundo avanza, y el terreno de seguridad para los espías de la KGB se hace más angosto y escabroso. Difícil lo van a tener en un futuro. Muy difícil… Dos temporadas más tienen apalabradas para resolver el destino de los Jennings. Creo que la mayoría apuesta por un destino nefasto… Pero su capacidad de supervivencia es tal… que habrá que verlo para creerlo. Yo no me lo pienso perder. De lo mejor en la televisión mundial. De verdad. Aunque lo vea poquita gente…

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Con «soldado soviético» incluido ante la puerta de Brandemburgo.

[Fotografía] Recomendaciones semanales – del 5 al 12 de junio de 2016 – Fotografía y otras artes visuales

Fotografía

Y estoy aquí de nuevo un domingo por la mañana recopilando aquellas noticias o artículos que he encontrado durante la semana en internet relacionadas con el mundo de la fotografía y que me han parecido interesantes, y que creo que pueden interesar a otros aficionados a la fotografía. Pero de momento, empiezo con mi tablero de Pinterest.



Y a continuación el enlace a las recomendaciones, que vienen acompañadas de fotografías realizadas ayer en Madrid,… escapadilla en el día para ver a los amigos y visitar exposiciones de PhotoEspaña 2016.

Origen: Recomendaciones semanales – del 5 al 12 de junio de 2016 – Fotografía y otras artes visuales

[Cine] The Witch: A New England Folktale (2015)

Cine

The Witch: A New England Folktale (2015; 322016-0106)

No perderé mucho tiempo con el comentario de esta película. No era una elección mía a priori. El género de terror sobrenatural no es lo mío, salvo alguna rara excepción. Aunque podemos considerar una serie de cuestiones sobre este filme dirigido por Robert Eggers, que podrían haber hecho que reconsiderase mi posición sobre el filme.

La película venía con el aura de haber cosechado buenas críticas en el festival de Sundance de 2015, donde según creo su director cosechó algún tipo de premio. Esas buenas críticas se extendieron en los meses anteriores a su estreno, aunque me pareció siempre sospechoso que este se produjera en nuestro país en los meses más modorros de la primavera, aquellos en los que la cartelera está menos animada y se aprovecha para colocar películas que te pueden sorprender tanto por lo bueno como por lo malo. Y que en general llegan con cierto retraso a nuestro país.

Por otra parte, en los compases iniciales del filme, acudiendo a él sin prejuicios, te planteas lo que estas viendo. Una familia de colonos puritanos en la región de Nueva Inglaterra a principios del siglo XVII, pobres, incultos, fanáticos religiosos hasta el exceso, incluso para sus propios semejantes. Que viven aislados, junto a un bosque, sometidos a la dureza de la vida campesina. Los fenómenos que se nos presentan… eso es lo que yo me planteé ingenuamente,… ¿son reales o son el producto de la ignorancia y del fanatismo religioso? ¿Estábamos ante una reflexión sobre los peligros de las supersticiones?

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Salvo Nueva York, no he visitado Nueva Inglaterra,… o sea la esquinita del nordeste de los Estados Unidos.

No puedo negar que ante una realización técnicamente correcta, incluso notable, y con las buenas maneras de su más bien desconocido reparto, en el que destaca la mezcla de candidez y sensualidad de su protagonista femenina, la adolescente Thomasin (Anya Taylor-Joy), hubo un cierto porcentaje del metraje en que sentí curiosidad por los derroteros que iba a seguir el filme.

En vano,… conforme se va a acercando la resolución de la trama, la película acaba cayendo en los tópicos sobrenaturales con sus dosis de casquería asociada, para ir a parar a un final que sólo es apto para fanáticos del género, pero que a mí me resulta en algunos momentos sonrojante, de vergüenza ajena. La gota que colma el vaso es que, tras un final que sirve de excusa para enseñar el culo de la protagonista, supongo que no el auténtico, tengo la sensación de que puede haber una doble de cuerpo, por como están tomados los distintos planos, funde a negro apareciendo un texto sobre la existencia de «noticias de prensa y registros notariales de la epoca». Como si tuviésemos que tomarnos en serio el cúmulo de tópicos brujodemoniacos que nos acaban de mostrar.

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Pero nos podemos pasear por los bosques del sur del Canadá, que no andan lejos de los del norte de Nueva Inglaterra.

Todo en su conjunto una pena. Más cuando entre mediados del siglo XV y mediados del siglo XVIII hubo un triste fenómeno en la historia de la humanidad que fue la caza de brujas. Ciertamente se ha hablado mucho del triste papel de la inquisición española en relación con la intolerancia religiosa. Pero el fenómeno del que hablamos tuvo especial repercusión en áreas geográficas donde triunfaron algunas de las variantes de la reforma protestante. Y supuso la muerte de miles de mujeres. No se puede conocer con precisión. Algunos autores, hablan de 60.000 procesos en los que murieron mujeres por brujería, muchas veces con torturas y ejecuciones terribles. Otros llegan a cifrar la cosa en un par de millones. Algún texto que me ha parecido razonablemente argumentado he leído que indica que la cosa estaría más bien en las doscientas a quinientas mil mujeres represaliadas. Por la superstición, por la religión, o por que ambas fueron una excusa para acabar con quien nos cae mal y especialmente con mujeres con ansias de libertad. Desgraciadamente, de nada de esto se habla en la película, que resulta finalmente en una tonteria rodada con oficio. Pero tontería.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **
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¿Llenos de brujas también, machos cabríos demoniacos y otros tópicos por el estilo? Probablemente,… no. Claro.

[Fotografía] “Retratos de papel” de Chema Conesa en La Lonja | Fotograf@s en Zaragoza

Fotografía, Sin categorizar

Reseña redactada originalmente para Fotógraf@s en Zaragoza: “Retratos de papel” de Chema Conesa en La Lonja | Fotograf@s en Zaragoza

Como todos los años por estas fechas llega al panorama de los festivales fotográficos en la Península Ibérica el rey de todos ellos, el más poderoso por tamaño y repercusión mediática. Por calidad… el ser muy grande siempre lleva el riesgo de que entre sus exposiciones haya de todo y pueda haber más división de opiniones. Pero no se puede negar que PhotoEspaña es un festival de referencia, no sólo ya en nuestro país, sino en el conjunto de Europa. Por lo menos.

El estupendo palacio de La Lonja nos espera para recibirnos con la exposición de este año del festival PhotoEspaña.

Nacido en Madrid, en la década de los noventa, el festival se ha ido extendiendo con el tiempo por otros rincones de la geografía española, y ya lleva varios años llegando hasta las orillas del Ebro. Sí, aquí, en Zaragoza. La Lonja y el Centro de Historias de la capital aragonesa suelen ser sedes de las exposiciones de PhotoEspaña. Y en alguna ocasión también alguna galería privada. Y de momento tenemos ya inaugurada la exposición de La Lonja… “Retratos de papel” de Chema Conesa.

Un “inquietante” retrato de la fenomenal y guapa actriz Emma Suárez nos recibe a la entrada; de moda está la actriz con película en cartelera. Todas las fotografías reproducidas aquí total o parcialmente son propiedad de sus autores. Se muestran aquí a título ilustrativo y divulgativo, sin ánimo de lucro alguno.

Llega a Zaragoza, por fin, la exposición del fotógrafo murciano, que ya se pudo ver en la edición de 2014 del festival, en la Sala Alcalá 31 de Madrid. Me la perdí entonces, por motivos familiares. Así que no podía dejar pasar esta segunda oportunidad, tan a mano. Que no se me olvide decir que uno de los volúmenes de la Editorial La Fábrica de la serie Obras Maestras ejerce de catálogo de la exposición. No será barato, pero esta serie de libros tiene una gran calidad de impresión, y merecen un lugar de honor en la biblioteca de cualquier aficionado a la fotografía.

También la simpática directora y actriz Icíar Bollaín es retratada en un no menos simpático díptico; también la directora está de actualidad con el reciente estreno de una entretenida película suya.

Bien… ahora, al grano. ¿Qué tal la exposición? Oye… pues que os voy a decir. Que Conesa es uno de los grandes de la fotografía editorial en España. No sólo como fotógrafo, sino también como director de arte y responsable de fotografía de varios de los más importantes suplementos dominicales de la piel de toro. Primero el diario El País, luego su más directo competidor, El Mundo, contaron con él para llevar a buen puerto sus coloridos suplementos del fin de semana. Muchas de las fotografías que se pueden ver en la exposición me son conocidas de haberlas visto hojeando alguno de estos suplementos.

Me ha gustado el rincón dedicado a Miguel Delibes, donde los retratos se complementan con otras fotografías que suponen un retrato del carácter y del entorno de la persona.

Para los amantes del retrato, podemos considerar la exposición como un seminario o un curso acelerado de esta disciplina. Horas nos podríamos pegar delante de las fotografías imaginando las condiciones de toma y de iluminación, “colocando” mentalmente las luces, compensando mentalmente la potencia de los mismos al mismo tiempo que tomamos decisiones sobre la exposición del fondo… Si me pongo a imaginar me puedo imaginar al fotógrafo durante años con alguna cámara de formato medio y formato cuadrado, Hasselblad probablemente, y un amplio suministro de carretes de diapositivas para procesado E-6… Ya no me atrevo a decir si entre la gama Ektachrome Professional de Kodak, o acaso entre las Provia y las Astia de Fujifilm… o sus precursoras. Un control muy cuidadoso del contraste, la diapositiva no tolera errores de exposición, y todo ello realizado de forma rápida, en poco tiempo… que esto es para la prensa… que no estamos haciendo fotografía artística. Editorial. Suponiendo que las diferencias sean tan claras como eso. Quizá en la forma de trabajar.

Muy centrada en el retrato, los pocos paisajes o las fotografías de otros géneros que aparecen en la exposición nos demuestran que Conesa sería excelente en cualquier campo.

De todos modos, nos llamarán la atención en la exposición la serie de retratos en blanco y negro, realizados con cámara de gran formato, probablemente con la mítica Polaroid Type 55. El aspecto es muy característico. Estoy suponiendo…

Estos retratos tienen toda la pinta de estar realizados con película instantánea Polaroid tipo 55.

Todo fenomenal, ¿no? Pues ahora me voy a poner en modo subjetivo… Pues no. Y la culpa no es del fotógrafo. Es de la España que le ha tocado retratar. Esa España de los años 90 que pareciera que se comía el mundo, con todos esos empresarios, esos políticos, esos artistas, esos directores de cine… que cuando llegó el final de la primera década del tercer milenio de nuestra era… se nos desinflaron. No faltan las caras en tan representativa galería de personajes ilustres que ahora asocias con corrupciones, picardías, triquiñuelas, papeles panameños u otras catastróficas desdichas. Al fin y al cabo, hemos podido comprobar cómo esos grandes diarios que lucían el espléndido lujo de las fotografías de Conesa y otros ilustres en sus suplementos dominicales, ahora se hacen los tibios a la hora de afrontar la crisis de valores del país, lo mismo que no pocos de los retratados… O desde el punto de vista fotográfico, cómo ahora valoran en poco el trabajo de los profesionales de la fotografía, conformándose muchas veces con cutres fotos de móvil, birlando fotos a quienes las suben a internet con buena intención, despidiendo masivamente fotógrafos de plantilla (y otros profesionales del periodismo), justo cuando más le hace falta al país una prensa potente e independiente.

No hay políticos, ni banqueros, ni directores de cine “panameños” en la muestra de fotos que me he traído. Pero sí este excelente trío de escritoras españolas; Ana María Matute, Carmen Martín Gaite y Josefina Aldecoa. Allá por 1996. Se nos han ido ya todas… Matute, la más reciente, en 2014.

Extraña sensación la que me ha dejado la exposición. Entre la maravilla fotográfica y los déficits de nuestra sociedad.

En fin… quizá vosotros la contempléis con otros ojos. Y salgáis de la misma con más optimismo. Probablemente… que a mí según qué cosas me están cogiendo “menos joven”. De todos modos, la exposición es “obligatoria” para todos los aficionados de FeZ. Incluso nos deberíamos plantear alguna visita conjunta… porque da para verla varias veces. De verdad.

Nos vemos…

Estos retratos de pelotaris vascos me han parecido estupendos… Ampliemos el concepto de retrato, no nos constriñamos innecesariamente.