Sólo quiero caminar (2008)

Cine

Sólo quiero caminar (2008), 10 de noviembre de 2008.

Difícil papeleta la de Agustín Díaz Yanes la que se impone a si mismo creando una nueva historia sobre el personaje de Gloria Duque, que ya interpretó Victoria Abril en su primera película como director allá por 1994. Ha pasado mucho tiempo, pero el director no ha resultado especialmente prolífico ya que entre aquella Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto y la actual, sólo ha habido otras dos películas. Y ninguna de las dos me gustó. Quizá para compensar el hecho de que su opera prima sea una de mis películas españolas favoritas de todos los tiempos. Dejar claro que esta película no es una continuación de la predecesora. Sólo toma prestado uno de los personajes, a quien encontramos años más tarde en una nueva situación.

La película que aquí nos encontramos se aleja en su temática y planteamientos de lo que habitualmente se ve en el cine español. Básicamente estaríamos ante un grupo de delicuentes que planean el golpe definitivo que les resolverá la vida al mismo tiempo que llevan a cabo la oportuna venganza sobre el malo de la película. Este tema es recurrente en el cine americano tanto en sus filmes más crudos y duros como Grupo salvaje (Pandilla salvaje en los países sudamericanos; hay un homenaje dentro de la trama del filme que nos ocupa al de Sam Peckinpah), como en sus versiones ligeras o más de comedia, veáse por ejemplo Ocean’s Eleven. La película de Díaz Yanes se encuadraría entre los largometrajes duros tanto por la forma como el contenido, con pocas concesiones al confort del espectador. Hay violencia, hay degradación humana, hay una oscuridad inherente a los personajes.

La parte innovadora es que el «grupo salvaje» son un grupo de mujeres españolas, delicuentes desafortunadas, que movidas por la necesidad y el deseo de venganza por el maltrato a una de ellas, deciden dar un golpe contra un peligroso mafioso de México D.F., casado con una de ellas (Elena Anaya) a la que conoció durante un servicio de ella como prostituta, e interpretado espléndidamente por José María Yazpik. En todo esto, hay un elemento incontrolado para ambos bandos, un sicario de confianza del mafioso encarnado por un sobresaliente Diego Luna, y que decidirá de qué lado caerá finalmente la balanza de la fortuna.

El cuarteto de mujeres lo completan una sobria y efectiva Ariadna Gil, que se convierte en la líder de la banda y también de la acción fílmica, y Pilar López de Ayala, como la más pusilánime de las amigas.

La película, desde mi punto de vista tiene alguna debilidad en el guion. Hay alguna cosita que chirría en las motivaciones y en las relaciones entre las mujeres. Pero se ve compensada de sobra por una puesta en escena de la acción del golpe que está al mismo nivel que muchos de los mejores productos norteamericanos sobre el tema. La ambientación en la capital mejicana es excelente, y una vez que empieza la chicha de la trama te absorbe y te lo pasas bien. Es un película de mujeres, pero no hay glamour. Todo tiene aspereza. Las aristas humanas salen constantemente, y sólo un imenso deseo de venganza y solidaridad en la adversidad hace que el proyecto de golpe salga adelante, aunque con un resultado incierto.

Una de las grandes virtudes del filme es la excelente interpretación del conjunto. Es cierto que todo el mundo ve a las chicas como protagonistas, pero es inmensa la solidez interpretativa de los dos actores mejicanos. Muy buenos, realmente.

En resumen, una película bastante recomendable, especialmente para quien guste de los thrillers sin concesiones. Yo le pongo un siete, con un ocho en la interpretación y un siete en la dirección.

En el mundo de la delincuencia organizada es tristemente famosa Nápoles y su camorra. Y de hay os traigo una fotografía.

Decumano Maggiore (Via dei Tribunali)

Via dei Tribunali, Nápoles - Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM

No más Pata Pata; adiós a Miriam Makeba

Música

Miriam Makeba «Mama Afrika» ha muerto en algún lugar del sur de Italia, cerca de Nápoles, poco después de participar en un concierto contra el racismo. La cantante se hizo popular con su éxito Pata Pata, que la lanzo a la fama en Occidente, aunque su repertorio era mucho más extenso y profundo dentro de la música popular sudafricana. Por diversos motivos, esta canción fue significativa en mi infancia, y me apetece recordarla aquí:

Luchadora contra el apartheid, vivió durante 31 años en el exilio. No obstante, su fama momentáneamente en alza durante el final de los años 60 se mantuvo en niveles más discretos durante el resto de su carrera musical. Yo la recuperé para mi gusto melómano cuando colaboró con Paul Simon en los conciertos del álbum Graceland, unos de mis favoritos tanto del autor como de la música en general. Siempre he tenido algunas grabaciones suyas. A mi me gusta escuchar de vez en cuando, sin abusar, los ritmos étnicos africanos. Y la cantante de Johannesburgo me caía bien.

Así que descanse en paz. La foto… pues de las cercanías de Nápoles, donde ha muerto la cantante.

Vista de Sorrento desde el puerto

Puerto de Sorrento - Canon Digital Ixus 860 IS

Cecil Stoughton, fotógrafo de presidentes

Fotografía

A veces es difícil creer que no hay cierta predestinación en determinados hechos. Aunque algunos de estos hechos pasen desapercibidos para una mayoría de los ciudadanos, uno se siente tentado en creer en poderes supranormales que hacen coincidir los acontecimientos. Pero hay que ser fieles al azar. Y el azar tiene esas cosas.

En una semana en la que el acontecimiento importante ha sido la elección presidencial en los EE.UU., nos ha llegado también la noticia de la muerte de Cecil Stoughton. Stoughton es conocido sobre todo por haber sido el fotógrafo de la Casa Blanca durante el mandato de John F. Kennedy. Una de sus fotografías más conocidas es la del vicepresidente Lyndon B. Johnson jurando como presidente a bordo del Air Force One tras el asesinato de Kennedy y en presencia de la viuda de éste. Siendo la imagen de dominio público me permito reproducirla aquí.

Lyndon B. Johnson taking the oath of office, November 1963. Cecil Stoughton.

Lyndon B. Johnson jurando el cargo. Noviembre de 1963. Cecil Stoughton.

El fotógrafo realizó otras imágenes importantes. Tomó muchas imágenes de los hijos de Kennedy, inaugurando una moda, la de la exhibición pública de «la primera familia» que sigue hasta hoy en día. También tomó la única fotografía conocida de los hermanos Kennedy con Marilyn Monroe.

Hoy vuelvo a poner alguna fotografía de Italia, de mi último viaje.

Piazza Navona

Neptuno en Piazza Navona - Canon EOS 40D; EF 50/1,8

Fotos a lo grande; The Big Picture

Fotografía

Desde hace un tiempo, sigo un fotoblog que publica el diario estadounidense The Boston Globe, y que se titula de forma genérica The Big Picture; imágenes o fotos a lo grande sería. Y lo de a lo grande vendría a tener un doble sentido. Por un lado, nos ofrecen las imágenes fotográficas a un tamaño mucho mayor de lo que la conveniencia de una carga rápida indica para la visualización de las noticias en internet. Estamos hablando de imágenes de más de 900×600 pixeles. Un tamaño mayor implica una mayor calidad en el detalle de la imagen y en la experiencia de la visualización, aun al coste de tener que esperar un ratito a la carga de la página. Por otra parte, las imágenes también son grandes por su calidad intrínseca, y por lo tanto, hace que merezca la pena la espera para su visualización.

Por supuesto, con todo el tema de la elecciones norteamericanas, ayer 5 de noviembre publicaron una entrada con 35 imágenes dedicadas al vencedor y a su campaña. Merece la pena ser visitado, pero no sólo ésta. La calidad es notable en muchos otros temas.

Yo os dejo hoy una imagen de hace dos años que rescaté para un mini concurso en Flickr. No tan espectacular, pero…

Juntos pero sólos

Isola dei Pescatori, Lago Maggiore, Italia - Canon EOS D60; EF 28-135/3,5-5,6 IS USM (en estado renqueante este venerable objetivo, una de sus últimas imágenes)

La boda de Rachel (2008)

Cine

La boda de Rachel (Rachel Getting Married, 2008), 3 de noviembre de 2008.

Hace unos días vi en casa, en vídeo, la reciente versión cinematográfica del Superagente 86. Supuse que quedaría defraudado con la película, y no quedé defraudado con mi suposición. Uno de los elementos más débiles fue la actriz que interpretó a 99. Se trata de Anne Hathaway, una joven actriz que parece que se ha especializado en comedias románticas que no han supuesto ningún atractivo para mí, por lo que no la tengo muy vista. Con este antecedente, me resultaba dudoso ir a ver una película en la que fuera protagonista. Pero me dicen…

«Mira que es de Jonathan Demme, el de los corderos…»

«Sale Debra Winger, que siempre te gustó…»

«Es cine independiente… de ese que siempre hay una película que te gusta todos los años…»

Vale, vale… Iremos a verla. Y que sea lo que el bosón de Higgs quiera.

Efectivamente es cine independiente. Es como si alguien hubiese adaptado el estilo dogma a una película norteamericana. Filmación cámara en mano, como si se tratase de un reportaje de la boda en la que transcurre la acción, filmación con luz disponible, planos muy subjetivos y poco ortodoxos, no más banda sonora que la del sonido ambiente… incluso las canciones se insertan en la propia acción…

En lo que se refiere a la historia, no es novedosa. Como consecuencia de una celebración en una familia, la boda de su hija Rachel (excelente Rosemarie DeWitt), llega a casa Kym, la otra hermana (Anne Hathaway), procedente de un programa de rehabilitación de adicciones. Esto da lugar a una confrontación de recuerdos y sentimientos que remueve los cimientos de las relaciones familiares, en los que hay que incluir a los dos padres divorciados (Bill Irwin y Debra Winger). Entre los invitados hay un sinnúmero de personajes, muchos de los cuales aportan su granito de arena para la comprensión de las situacioens o para su resolución. Es un esquema que ya hemos visto en otros filmes con motivo de bodas, aniversarios, funerales, etc.

De alguna forma, me recordó a una película danesa, aquella totalmente integrada en el movimiento Dogma 95, que se titulaba Celebración (Festen). Si bien, aquella era un producto puramente europeo, lo que suponía un drama mucho más crudo y menos complaciente que el más edulcorado y apto para las mentalidades norteamericanas que en esta ocasión hemos podido ver. Porque todo el drama que esta familia lleva tras de sí, queda finalmente resuelto bajo la tópica receta del «paz, amor y Dios» para todos que tan bien parece funcionar al otro lado del Atlántico. Y esta es la principal debilidad del filme, ya que para mí, no queda tan claro que con lo que pasa la solución de «paz, amor y Dios» resuelva el conflicto de modo no forzado.

Las interpretaciones son en conjunto buenas. Incluso la protagonista, la Hathaway, que chupa cámara continuamente, está a buen nivel. Aunque hay cosas mejores entre los secundarios.

La película en su conjunto es interesante, aunque menos novedosa de lo que parece. El método de rodar cámara en mano, con primeros planos constantes, no llega a cansar pero casi. Quien busque productos comerciales, de palomitas y refrescos de cola, que se quede en casa o pruebe en otra sala. Pero en el pobre panorama actual es una opción más que digna para no perder la costumbre de visitar las salas cinematográficas. Yo le pongo un siete, con la misma nota en la interpretación y un seis en la dirección.

La película está ambientada en el lluvioso clima de Connecticut, así que os dejo una imagen apropiada a un ambiente así.

Juntos

Reflejo en la Plaza de la Seo de Zaragoza - Canon Powershot G6

La carrera de los autos-locos y el final del campeonato

Deporte

Este año he seguido poco los avatares de la Formula 1. Me suele pasar con todos los deportes. De vez en cuando, uno de ellos me atrae, me engancha a la televisión durante una temporada, pero… tarde o temprano empiezo a perder la atención y lo dejo estar. Con las carreras de coches me está pasando lo mismo. Después de un par de años de seguimiento… últimamente siempre encuentro cosas mejores que hacer.

Ayer, de hecho, y a pesar de estar todo el día en casa por el mal tiempo reinante en Zaragoza, ni siquiera sabía a qué hora se corría el Gran Premio de Brasil. Un poco por casualidad, lo comencé a ver a partir de las seis y media de la tarde pasadas, con ciertas incertidumbres debido al mal tiempo en la pista. Tal vez fuera divertido. En ese momento, Felipe Massa lideraba la carrera y era campeón del mundo provisional, aunque esto duró poco por la recuperación de posiciones del británico Hamilton. Lo cierto es que a partir de ahí, la cosa se puso un poco aburrida. Dejó de llover y las posiciones se estabilizaron. Massa hacía lo que debía, liderar la carrera, y Hamilton lo suyo, puntuar lo suficiente para conservar el título.

Pero a escasas vueltas del final, todo se enredó. Otro chaparrón hizo que una mayoría de los pilotos entrase a poner neumáticos mixtos. A la salida, Massa seguí liderando el Gran Premio y Hamilton el Campeonato… por un punto. A cuatro vueltas del final, la sorpresa. El alemán Vettel adelanta a Hamilton en una bonita pelea. Massa pasa a ser el campeón virtual. Y no parece que el inglés pueda recuperar la posición. En las últimas curvas de la última vuelta, la cosa se vuelve confusa por que se producen lo que aparentemente son adelantamientos a doblados. Ferrari celebra la victoria y el campeonato con alegría hasta que… se les congela la sonrisa en la boca. Uno de los doblados no era tal. Era Timo Glock que no había cambiado neumáticos con la lluvia, y que es pasado por Vettel y Hamilton, con lo que este gana el puesto perdido con anterioridad y el punto que que necesitaba para mantener el título. Lo que un alemán te quita, otro de lo devuelve.

Más emocionante imposible. Eso sí, en una temporada de altibajos en la que muchos pilotos y escuderías han cometido muchos errores. Al año que viene, más. Despidámonos de la Fórmula 1 hasta al año que viene, como el barco que se despide al atardecer alejándose en el Golfo de Nápoles.

Partiendo de Sorrento

Barco al atardecer en saliendo del puerto de Sorrento - Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM

La imagen de una depresión: Dorothea Lange

Fotografía

Estamos en medio de una crisis económica. Y uno de los miedos más importantes que provoca esta situación es que se abata sobre el mundo una profunda depresión como la que sufrió buena parte del planeta en los años 30 del siglo XX como consecuencia del Crack del 29. También está de moda Estados Unidos como consecuencia de las elecciones presidenciales. Si en los años 30, en plena depresión, sucedió la llegada al poder de Franklin Delano Roosevelt, candidato demócrata que sucedió al republicano Hoover, y que con su New Deal provocó un cambio notable en las formas de hace política en el país norteamericano, en la actualidad es bastante posible que al ultraconservador George W. Bush lo suceda el demócrata y racialmente alternativo Barack Obama… y la historia dirá si realmente es un revulsivo para las formas de ejercer el poder. Esperemos que sí.

Pero esta entrada no pretende hablar de política, sino de fotografía. En concreto de una de las imágenes más icónicas del pasado siglo, que se consideró casi como la personificación, el rostro humano de la terrible depresión que tanto sufrimiento causó. La conozco bien desde hace muchos años. Pero hoy me la he encontrado mientras leía el último número de la revista británica Amateur Photographer. Se trata de la Madre Migrante de Dorothea Lange. Como la imagen pertenece a la administración norteamericana, está en el dominio público y, por lo tanto, no hay problemas con reproducirla.

Migrant Mother de Dorothea Lange

Migrant Mother de Dorothea Lange - The Library of Congress

El origen de la imagen está en el encargo de la Farm Security Administration (FSA), una agencia del gobierno federal americano cuyo objetivo era combatir los efectos de la depresión entre los altamente empobrecidos pequeños granjeros de buena parte del país. Con el fin de documentar y difundir la situación y las actividades de la FSA, se inició en 1935 un programa que duró hasta 1944 que llevó a contratar una serie de fotógrafos que tomaron algunas de las mejores fotografías documentales. Una de estos fotógrafos fue Lange. La autora, aun actuando bajo encargo, mostró a lo largo de su trayectoria una notable independencia. Después del bombardeo de Pearl Harbor, con el comienzo de la guerra entre los EE.UU. y Japón, otra agencia gubernamental le encargó documentar el internamiento de la población americana de origen japonés en campos de concentración (nadie utiliza este nombre para referirse a ellos, pero no fueron otra cosa). Como Lange aplicó implacablemente su mirada crítica sobre lo que veía, la agencia contratante nunca utilizó este material. Viva el país de la libertad.

Estados Unidos se ha identificado en los últimos tiempos con frecuencia con la prepotencia, con el imperialismo, con el belicismo, con el capitalismo salvaje que nos ha conducido a la crisis económica, entre otras cosas. Sirva esta entrada para recordar que no se puede generalizar y, como gran potencia económica y cultural que es, tiene mucho que ofrecer también entre lo bueno que se puede encontrar sobre el planeta.

En este domingo otoñal, hace un tiempo del demonio, con lluvia y un viento de lo más desagradable. Así que nos recogeremos en casa. Pero os dejo con una imagen otoñal.

Nudo 02

Nudo en plátano a orillas del Canal Imperial de Aragón - Pentax K10D; SMC-DA 70/2,4

Transsiberian (2008)

Cine

Transiberian (2008), 29 de octubre de 2008.

Conversación telefónica. Ayer, a las 17:04 horas.

T.: ¡Qué rollo de semana, qué frío y qué mal!
Yo: Sip.
T.: ¿Nos vamos al cine?
Yo: Pero si el lunes no encontramos nada decente que ver.
T.: ¿A tí no te gustaban las películas de trenes? Porque echan Transiberiano o algo así.
Yo: La crítica no la pone muy allá.
T.: Pero sale el Noriega.
Yo: Ese te pondrá a tí, por que lo que es a mí…
T.: A tí te pondrán los trenes,… y alguna moza que saldrá…

Tras esta conversación, que no terminó aquí pero que siguió por derroteros que a nadie más importan, nos abrigamos para afrontar el gélido viento de este final de octubre y nos fuimos a ver esta película, coproducción europea, firmada por Brad Anderson. Con cierto escepticismo… pero con ganas de dar una vuelta.

La película es un thriller ferroviario. Unos voluntarios norteamericanos regresan de hacer sus buenas obras en Pekín, y como él (Woody Harrelson) es un fanático de los trenes, deciden hacer el viaje en el mítico Transiberiano. Ella es su mujer (Emily Mortimer), y se dedica, como aficionada, a la fotografía. Comparte el compartimento de las literas con un español (Eduardo Noriega) y su novia (Kate Mara). En una parada, el buen chico norteamericano, pierde el tren y a partir de ahí pasan cosas. En un momento dado, entra en acción un detective ruso de narcóticos (Ben Kingsley). Y hasta aquí puedo contar.

Entre lo bueno que se puede decir de la película es que, efectivamente, a quien le gusten los ferrocarriles en el cine no quedará defraudado. Bellas imágenes de trenes circulando en paisajes variados, con un predominio de la taiga y la tundra siberianas. Una serie de escenas entre venerables locomotoras de vapor soviética es el clímax desde este punto de vista. Pero por lo demás, la película flojea mucho. Los personajes no están bien dibujados. O son muy tópicos, o son poco creibles. El personaje de Mortimer, que es quien lleva la mayor parte del peso de la película, no es plausible. Una mujer con un pasado duro y complejo no actúa luego como un ratoncillo asustado cuando vienen mal dadas. No es lógico. Por otro lado, la acción avanza a golpes. Tan pronto pasan cosas como sientes que estás perdiendo el tiempo con lo que estás viendo. Falta ritmo. Lo que no es igual a que ese ritmo tenga que ser necesariamente rápido. El ambiente frío y descarnado de la Siberia invitan a un ritmo lento y agobiante. Pero definido, que no es el caso.

Las interpretaciones se resiente de la mala definición de los personajes, y los únicos que se salvan un poco de la quema son Mortimer, por los pelos, no es culpa suya sino de las inconsecuencias del personaje, y Kingsley, que siempre muestra oficio. Harrelson, a ratos, resulta casi caricaturesco, y Noriega está muy poco convincente.

En resumen, película recomendable para fanáticos ferroviarios y si no hay nada más que hacer. Poco más. Yo le pongo un cinco, con una seis en la dirección y un seis en la interpretación.

Otras opiniones en:

Como curiosidad, la película está rodada en Letonia, no lejos de Polonia, donde se tomó la siguiente imagen ferroviaria.

Pospiezny - Poznan

Tren "rápido" en Poznan (Polonia) - Fujifilm Finepix F10

Interludio meteorológico

Páginas personales

Echando la vista a atrás, veo que en estas últimas semanas he estado bastante activo a la hora de escribir mis cosas aquí en este Cuaderno de Ruta. Pero de repente me he quedado un poco como el tiempo que se nos avecina; gris y frío. El cambio de hora me ha sentado fatal. Ayer me puse de muy mal humor al ver lo pronto que se hacía de noche. Y no lo ha compensado el hecho de que vuelva a salir por las mañanas de casa para ir a trabajar con algo de luz diurna.

Para colmo, ayer fuimos incapaces de ponernos de acuerdo para ir al cine, como todas las semanas. Lo cierto es que no fue culpa nuestra; la cartelera está criminal. Y luego dicen que las salas de cine están en crisis. Si es que de donde no hay…

Así que igual me lo tomo con calma unos días. Hasta que me aclimate a los nuevos tiempos. Hasta que se me ocurran cosas de las que hablar; fotografíe algo; no sé, lo que sea. Hasta que salga el sol…

Os dejo con una imagen. Más o menos otoñal. Más o menos… madera.

Corteza 01

Tronco de árbol, junto al Canal Imperial de Aragón - Pentax K10D; SMC-DA 70/2,4 Limited

La hemeroteca de La Vanguardia

Política y sociedad

Me despierto hoy con una mezcla de ilusión y de frustración. Normalmente, me cuesta dormir hasta tarde los días de fiesta en los que no tengo especiales obligaciones que hacer. Es difícil que me den más de las ocho en la cama, a mi pesar. Pero hoy, he sentido la ilusión de haber conseguido dormir una horita más de lo previsto… seguida de la frustración de que debido al cambio de hora… ¡¡¡eran las ocho cuando me he despertado!!!

Entendiendo que estoy sometido a alguna especie de maldición al respecto, me he levantado y sin hacer demasiado ruido, porque qué culpa tendrán los vecinos de mis maldiciones, me he puesto a ver qué noticias nos trae el día en la radio y en internet. Y en la radio han hablado de la hemeroteca de La Vanguardia.

El veterano diario catalán ha puesto a disposición del público a través de la red de redes todas sus ediciones para su consulta libre y gratuita. No he analizado los aspectos técnicos de la oferta; su motor de búsqueda, la legibilidad de los pdfs, etc, etc. Me he ido directamente a lo que muchos harán. ¿Qué pasó el día en que nací yo? Ya sé, ya sé,… Qué poco original… pero…

Lo primero que me ha llamado la atención ha sido que en la primera página aparecía el nombre del diario: La Vanguardia española. Obviamente, hace tiempo que se cayó de su cabecera el gentilicio «española». En la Cataluña postfranquista, lo de adjetivarse «español» puede no ser rentable, y ya se sabe que «la pela es la pela». Por lo demás, es decepcionante que en esa primera página no aparezca una noticia de campanillas que refuerce el ego del que consulta diciendo,

«qué cosas tan importantes pasaron el día que yo nací…»

Pues no, cosillas de carácter local. Premios a unos periodistas barceloneses e inauguraciones de los ministros tecnócratas de Franco.

Curiosamente, en tercera página sí que aparece una noticia importante, cuyas consecuencias todavía repercuten en nuestra sociedad actual. Nos habla del fracaso de las negociaciones que provocaron el retraso en la incorporación del Reino Unido al entonces denóminado Mercado Común Europeo durante una década más, reforzándose el euroescepticismo de buena parte de la opinión pública británica.

Del resto de las noticias… la verdad es que los tiempos aquellos fueron grises para las noticias españolas, y así se refleja. Lo dejaremos estar.

En cualquier caso, bienvenida la oferta del diario barcelonés, y esperemos que con el tiempo se extienda el ejemplo por toda la prensa, para una mejor comprensión pública de nuestra historia.

Estamos en otoño. ¿No se nota? Las hojas se tiñen de ocre… y todas las demás cosas que pasan.

Hojas de platano

Hojas de plátano en los alrededores del Canal Imperial de Aragón en Zaragoza - Pentax K10D; SMC-DA 70/2,4 Limited

El pictorialismo en la fotografía, Edward Steichen

Fotografía

Sigo con la costumbre de eventualmente recomendar la obra de algún maestro de la fotografía. Y esta vez no lo hago aprovechando el deceso de alguno, sino que voy a recomendar la obra de un fotógrafo que ya hace 35 años que nos abandonó. Se trata de Edward Steichen, nacido luxemburgués pero emigrado y naturalizado norteamericano.

Se le considera uno de los principales representantes del pictorialismo. Esta corriente artística dentro de la fotografía estuvo de moda a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Hay quien erróneamente cree que se trata de una corriente que buscaba imitar a la pintura dentro de la fotografía. Y esta idea es reforzada por los temas elegidos (paisajes, retratos, bodegones, alegorías, etc). Sin embargo, surge como contraposición a dos situaciones previas. Por un lado, los principios del arte fotográfico basados en el retrato y en la imitación de la pintura en el resto de los campos. Por otro lado, la popularización de la fotografía debida a las cámaras Kodak o a su utilización como reportaje. Busca por lo tanto singularizar a la fotografía como forma artísticas, con un tratamiento específico de la materia y de los temas.

No es quizá mi corriente fotográfica favorita, pero sí que lo son las fotografías de Steichen. Creo que tienen una fuerza especial, aparte del hecho de que su trayectoria trascendió a la epoca pictorialista manteniendose actualizado en estilos y en temas.

Os invito a ver alguna de sus imágenes en la siguiente galería que se puede encontrar en la red. Y vosotros diréis.

En la imagen de hoy, me he permitido, tal vez con poco éxito, intentar replicar el estilo pictorialista. No sé. Es lo que hay.

Paisaje Galés - Ellan Valley

Ellan Valley, País de Gales - Canon EOS D60; EF 28-135/3,5-5,6 IS USM

El origen de esta generación de pastilleros

Cine, Televisión

Quién lo iba a decir. Quién lo iba a imaginar. Yo me he enterado porque lo han publicado las chicas de Mujeres TIC. Aunque no estoy de acuerdo en el título de su artículo. El mensaje no tiene nada de subliminal. Ni mucho menos. Es muy claro. Todos a ponerse ciegos de pirulas. De todos los colores y sabores.

A mí, los Fráguel me pillaron muy mayor. Ya paseaba hacía un tiempo por los pasillos de la facultad cuando se comenzaron a emitir en España allá por el año 1985. Y por aquel tiempo, no dedicaba yo mucho tiempo a la televisión. Pero siempre he sentido una cierta debilidad por las películas o las series de marionetas. Durante mi adolescencia fui fiel seguidor de los Teleñecos, también de la factoría de Jim Henson como los Fráguel. Quizá el momento supremo para mí de aquellos entrañables muppets fue este manah-manah.

Por aquella época o un poco antes recuerdo como me chupé alguna película de culto como Cristal oscuro, o más adelante Dentro del laberinto. A esta última la salvaban los muñecos. Había tres personajes de carne y hueso. Un bebé (nada que objetarle al pobre bicho), el histriónico de David Bowie, y una cursi e insoportablemente sosa adolescente que nada hacía suponer que luego se convertiría en una mujer y actriz tan interesante como Jennifer Connelly. Lo que son las cosas. Para ver esta última, utilicé la excusa de llevar a mi hermana pequeña al cine. A mis amigos no les gustaban este tipo de películas, y a mí me daba corte ir solo a sesiones que estaban llenas de críos.

En cualquier caso, por poco que viera o disfrutara de los fráguel, siempre recordaré la pegadiza canción de los títulos: «vamos a cantar, ven a Fraggel Rock«.

Como los fráguel vivían en el centro de La Tierra, es adecuado que yo siga con mi monomanía fotográfica volcánica de las últimas semanas.

El Vesubio desde Sorrento

El vesubio desde el puerto de Sorrento - Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM