Ultimátum a la Tierra (2008)

Cine

Ultimátum a la Tierra (The Day The Earth Stood Still, 2008), 15 de diciembre de 2008.

Pues como decíamos ayer, después de haber revisado la versión original de 1951, tocaba ver la versión actual de 2008… sobre la que tenía muchísimas reservas.

Puntos a favor a priori: mejores efectos especiales, Jennifer Connelly.

Puntos en contra a priori: mejores efectos especiales, Keanu Reeves, es un remake.

Sí ya se que lo de los efectos especiales está en las dos listas… a priori tendría que ser mejor el que haya menos cartón-piedra,… pero como habitualmente se usan para tapar la carencia de ideas…

El filme está dirigido por Scott Derrickson, de quien lo único que he visto razonablemente aceptable cinematográficamente hablando, no me interesó por su tema. Así que no me afectaba, «a priori».

Bien,… pues mis peores expectativas se cumplieron. El guion es malo, malo, malo. Con algunas situaciones de vergüenza ajena. Aunque la historia general sigue los derroteros de la película original, todas las modificaciones realizadas contribuyen a empeorar el resultado final. Y algunas de las cosas que se mantienen, podrían haberse modificado con ventaja.

El carácter de Klaatu, el personaje principal, se ha visto variado. En el original, es un ente con una bondad intrínseca, paciente y compasivo, con una desagradable misión, y que busca una salida a la obstinada estupidez humana. Aquí es un tipo frío, sin sentimientos, que a la primera de cambio toma una drástica decisión de la que luego le cuesta salir. El papel de la mujer que le ayuda se ha actualizado según los tiempos, lo cual es bueno, es más proactiva, más dinámica; pero al final no resulta por el estúpido conflicto con el niño, cuyo parentesco se ve modificado en esta versión de forma muy artificiosa. Introducen el papel de la Secretaria de Estado, con una Kathy Bates luciendo a imagen y semejanza de Madeleine Albright, en el que queda como una necia de mucho cuidado. Los militares tan incompetentes como de costumbre. En general, hay muchas cosas que no tienen ni pies ni cabeza, y al final te quedas con las ganas de que acaben con el mundo; al fin y al cabo empiezas a entender por qué se busca inteligencia fuera de la Tierra. En la Tierra, o por lo menos en Hollywood, no hay.

Los efectos especiales, con el robot GORT a la cabeza, muy impresionantes. Pero no salvan la película.

En cuanto a la interpretación, Keanu Reeves hace el mismo papel de cara de cartón de siempre. No modifica su expresión en toda la película. Un soso de mucho cuidado. Pero lo peor es que mi admirada Jennifer Connelly se ve contagiada de la sosez generalizada. Nada se salva.

En resumen, si os interesa el tema, ved la versión original. Os entrentendrá la curiosidad. Prescindid de esta nueva versión. Yo le pongo un cuatro, con un cinco en la dirección y un cuatro en la interpretación.

Y propongo la pena de muerte para los guionistas de Hollywood.

En la foto de hoy, la pintura mural La Fée Electrique de Raoul Dufy en el Musée d’art moderne de la Ville de Paris. Científicos de renombre en la pared del museo.

La Fée Electrique - Raoul Dufy

La Fée Electrique, Raoul Dufy - Panasonic Lumix LX3

Ultimátum a la Tierra (1951)

Cine

Ultimátum a la Tierra (The Day The Earth Stood Still, 1951), 8 de diciembre de 2008.

Klaatu Barada Nikto

Si alguien quiere presumir de «friqui», y quiere ser algo más original que los «trekies» que saben hablar «klingon», nada como repetir la frase anterior y dar una conferencia espontánea sobre su significado. Es una de las frases que viene en la película que hoy voy a comentar y que tuve la oportunidad de ver de nuevo hace una semana en el mi ordenador portatil, camino de París.

The Day The Earth Stood Still

Ultimátum a la Tierra en el TGV con destino París-Montparnasse - Panasonic Lumix LX3

¿Y a qué fin viene lo de comentar esta película, que ni siquiera he visto en pantalla grande? Pues a que un día de estos, más pronto que tarde me iré a ver la nueva versión, con la que es muy probable que me acabe llevando un berrinche. Pero para entender el berrinche, hay que saber qué opino de la versión original.

El filme, dirigido por Robert Wise, habría que encuadrarlo dentro de la serie B. La serie B, pese a lo que muchos crean, no implicaba malas películas, sino presupuestos bajos. No había dinero para grandes directores, ni para grandes estrellas, ni para grandes escenarios. Ni mucho menos para efectos especiales que en aquellos momentos no estaban de moda, como desgraciadamente sucede ahora. Pero las historias podían ser interesantes e incluso buenas, y la factura correcta.

En este caso, como sucedió en otras películas de ciencia ficción de la época, se jugaba con el miedo a la guerra nuclear. En 1951, apenas estaba empezando la carrera armamentística nuclear, y faltaba aún algo de tiempo para que la guerra fría estuviera en su apogeo. Pero ya hubo quien vio los peligros de la situación, y con altas dosis de ingenuidad, nos ofrecieron esta historia en la que un extraterrestre (Michael Rennie), que recorre 250 millones de millas para llegar a la Tierra (debía de proceder de una asteroide o algo así; como cerca de Marte según su posición orbital), llega para advertirnos de los peligros de la belicosa actitud de los seres humanos, y para darnos una lección, acompañado de Gort, un antepasado de Robocop a escala sideral. En sus andanzas por nuestro planeta, por Washington DC para ser más exactos, recibe la ayuda de una viuda de guerra (Patricia Neal) y su hijo. Nada de tensión sexual. Todo casto y puro.

La película tiene una clara moralina. Se defienden una serie de valores tradicionales, y se critica la actitud de políticos y militares que actúan de forma egoista poniendo en peligro al conjunto de la humanidad por cuestiones de interés propio o baladíes. Es muy ingenua. Pero la película es ágil. La historia es pequeña pero bien adaptada a un largometraje de 90 minutos de duración. No te aburres nada. En general, es una película honesta, aunque determinadas cuestiones levanten una sonrisa condescendiente al ciudadano actual. No es una gran superproducción, pero se puede ver, especialmente si eres aficionado a la ciencia ficción.

Los efectos especiales son absolutamente rudimentarios. Se reducen al platillo volante y al robot Gort. Desde luego, para los parámetros de hoy en día, resultan como de juguete. Pero no importa, porque están al servicio de la historia que es en lo que te fijas y no al revés.

En resumen, una película artesanal, digna, que ha pasado a la historia del cine como un producto razonablemente bueno dentro de sus pretensiones. Yo le pongo un siete, con la misma nota en dirección e interpretación.

Veremos qué pasa con la nueva versión, que ya la semana pasada pude ver anunciada por París por todos los lados y que ya está estrenada en nuestro país.

Metro Père Lachaise

Metro Père Lachaise, París - Panasonic Lumix LX3

Jeff Bridges, su página personal y su Widelux

Cine, Fotografía

Ver las páginas personales de la mayor parte de los personajes famosos suele ser una absoluta abominación. Un rollo. Páginas personales sin personalidad alguna, en las que mientras las visitas tienes constantemente la sensación de que desde luego no está hechas, ni pensadas, por ellos. Supongo que las encargan a alguna empresa o profesional, y estos tienen unos estándares a los que aplican las cuestiones propias del cliente. Lo dicho. Un aburrimiento.

Pero he aquí, que esta semana, por dos vías distintas y casi simultáneamente, me llega la propuesta para visitar la página del actor norteamericano Jeff Bridges. Tanto desde Zona Fandom como desde el State of the Art de PopPhoto, me llega la noticia de que el actor ha presentado en su página personal un reportaje fotográfico sobre el rodaje de Iron Man, película en la que interpretaba a uno de los caracteres más importantes.

La página, en general, si que tiene esos toques más personales que esperamos en este tipo de sitios en internet. Con tipografía de escritura a mano sobre fondo blanco, como si fuera un cuaderno escrito, tenemos las distintas opciones que son importantes para el actor; música, filmografía, entrevistas, fotografía,… En esta última, encontramos un par de porfolios sobre el rodaje de un par de películas. Ambas se encuentran presentadas como si fueran libros a los que hay que pasar las hojas. Están muy bien. Sólo tiene un inconveniente relativo. Necesitas una pantalla grande para verlas con comodidad. Con mi pantalla de 1680×1050 píxeles de resolución va justito para el reportaje de la película de superhéroe con armadura.

Y luego, hay otra cuestión que sorprende. La mayor parte de las imágenes están tomadas en formato panorámico, y el propio actor nos informa y nos habla de usar una cámara Widelux. Este curioso aparato basa su funcionamiento en un objetivo que va girando mientras va tomando la imagen y la va impresionando sobre película de 35 mm, recorriendo un total de 140º grados en horizontal, lo cual es muy panorámico, y proporcionando un fotograma de 60 x 24 mm con su óptica de 26 mm. He encontrado una página (en inglés) en la que se explica el mecanismo y se ven imágenes de la cámara y tomadas por la cámara. Interesante, me ha parecido muy interesante.

Claro, hoy os dejo una imagen panorámica. Aunque no esta tomada con una cámara tan «guay»; me conformo con unir fotogramas tomados con mis cámaras digitales.

Montecalvario desde Piazza del Plebiscito

Montecalvario desde Piazza del Plebiscito, Napoles - Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM

Quantum of Solace (2008)

Cine

Quantum of Solace (2008), 24 de noviembre de 2008.

Mira por donde el abominable hombre de las traducciones de títulos de películas no ha actuado esta vez. Se han limitado a mantener el título original. Lo cual es una pizca de consuelo ante las barbaridades que habitualmente se cometen con los títulos de las películas.

Periódicamente me surge el mismo dilema. Ir o no ir… a ver la película de turno de 007, al servicio de Su Graciosa Majestad. En este caso, realmente no hubo dilema:

«Nosotras nos vamos a ver al macizo, tú haz lo que quieras. Aunque seguro que sale algún pibón también. Siempre salen.»

Ante tan contundente argumento, la cosa esta clara. O te quedas en casa o te sumas y disfrutas del pibón. Pues a ello.

En primer lugar, insistir en que nunca he sido muy aficionado al agente secreto británico. Aunque recuerdo con cariño las luchas contra el Dr. No y contra el amor que venía de Rusia del 007 más carismático que ha habido, y que yo veía en el correspondiente cine de barrio, con posterioridad la fórmula estándar de este tipo de películas nunca me ha atraído en exceso. En segundo lugar, no haré muchos comentarios sobre la trama. Más o menos es la misma de siempre, en distintos lugares del mundo, pero con las típicas persecuciones y balaceras. Eso no cambia mucho. Me limitaré a los hechos distintivos del filme, que son el macguffin, cómo resulta el Bond de turno, y cómo está la chica Bond en cuestión. Doy por hecho que los efectos especiales, las explosiones, las peleas y esas cosas están bien. Es cosa de oficio más que de arte, en este caso atribuible al director Marc Forster.

  • El macguffin en esta ocasión es la venganza. La película continua donde termina Casino Royale, y narra la búsqueda de revancha por la muerte de Vesper Lynd al final de la mencionada película. Me parece que está un poco cogida por los pelos, y a penas sirve para justificar la sucesión de eventos aparatosos que constituyen la película. La verdad es que este macguffin está mal utilizado y aprovechado, y que no consiguen construir una buena historia en torno a él.
  • El Bond de turno, Daniel Craig, me parece lo que me pareció en la anterior película. Un bruto, con cara de bruto. Con este actor se han acabado los toques de ironía o humor que los anteriores se permitían. Y en mi opinión esto hace un poco más aburrida la película. Por mucho que lo vistan de marca, y que sea muy mono según muchas mujeres, a mí me parece muchas veces un gorila de discoteca.
  • En cuanto a las chicas Bond (CUIDADO QUE PUEDO DESVELAR PARTE DEL ARGUMENTO), como es costumbre suele haber al menos un par. Una, la más protagonista que al final vive, interpretada por la modelo rusa Olga Kurylenko. Como guapa, guapa,… guapa es un rato. Pero de actriz tiene más bien poquito. Es el típico caso de florero mayúsculo. Además en el doblaje español, le han puesto un supuesto acento ruso, absolutamente catastrófico. Siendo además que no es trascendente en la trama. Siendo el personaje hija de boliviano y rusa, aparentemente criada en Bolivia, el acento sólo se justifica porque la actriz en origen es incapaz de hablar en inglés sin acento. Pero en el doblaje español se lo podrían haber ahorrado, siendo que es tan malo. La verdad es por comparación Eva Green siento al menos tan guapa como esta, resultaba mucho más actriz y con mucho más estilo y elegancia natural. Luego está la chica Bond que matan. Que es una agente británica pelirroja, interpretada por Gemma Arterton, que a mí me cae mucho mejor. Pero eso; la matan. Y también es muy mona, claro (FIN DE LA ADVERTENCIA).

En resumen, una película de 007 floja. Como la mayoría. Yo no le pondría más que un cinco, teniendo en cuenta sobre todo que a la anterior, claramente mejor, le puse un seis. En la interpretación le pondría otro cinco (hasta Judy Dench está floja) y en la dirección un seis.

Por cierto, en las últimas entregas hecho de menos a Q y, sobretodo, a Moneypenny.

La película anterior terminaba a orillas de Lago di Como en Italia, y ahí mismo parece que empieza la que aquí nos ocupa.

Lago di Como, Italia - Canon EOS D60; EF 28-135/3,5-5,6 IS USM

Red de mentiras (2008)

Cine

Red de mentiras (Body of Lies, 2008), 18 de noviembre de 2008.

Es difícil tener un juicio a priori ante una película de espionaje moderno, dirigida por Ridley Scott y protagonizada por Leonardo DiCaprio y Russell Crowe. Los tres han demostrado ser capaces de hacer cosas muy buenas, pero también algunos bodrios infumables. Y el tema, el espionaje y el terrorismo islamista, visto por un norteamericano puede dar lugar a cualquier cosa. Pero las críticas previas no eran malas, así que había que ir a verla.

Básicamente, la película nos narra la historia de un agente de la CIA (DiCaprio), con buenas habilidades para moverse en los países islámicos, y que constantemente se ve en conflicto entre su sentido del honor, la lealtad y lo que es correcto hacer y el cinismo y la mendacidad necesarios para moverse en el mundillo del espionaje, encarnados por el jefe de la inteligencia jordana (Mark Strong) y en mayor medida por el responable opertativo de la CIA para Oriente Medio (Crowe). Todo lo cual es un buen punto de partida. Rodado con un estilo muy dinámico, a ratos un poco de videoclip, que ya hemos visto en otras películas de acción del director, quizá el metraje es un poco excesivo para la auténtica sustancia del filme, que no es mucha, y eso que el principio es relativamente prometedor.

Para mí, la principal debilidad de la historia es que implica una historia de amor entre el agente de la CIA y una joven enfermera jordana de origen iraní (Golshifteh Farahani), necesaria para el desenlace de la película, pero que yo no me acabé de creer. Me resulta muy difícil conciliar las características personales y sociales de ambos personajes y la relación que se establece entre ellos. Como macguffin me parece muy mal buscado, y en un momento dado, a pesar de la corrección de la realización y del relativo entretenimiento que produce la acción del filme, me desmotiva.

Las interpretaciones son correctas, sin más. Cumplen dentro de lo que da la película.

En general, es una película que entretiene por su acción, pero que tampoco creo que pase especialmente a la historia del cine. Le pongo un seis con un siete en la interpretación y otro seis en la dirección.

Otras opiniones sobre la película:

En el aspecto fotográfico, un malo verde que amenaza una casa blanca. ¿Será de Al-Qaeda?

El monstruo verde en la casa blanca

Caseta y grafitti en el Parque Grande, Zaragoza - Canon EOS 40D; EF 50/1,8

Sólo quiero caminar (2008)

Cine

Sólo quiero caminar (2008), 10 de noviembre de 2008.

Difícil papeleta la de Agustín Díaz Yanes la que se impone a si mismo creando una nueva historia sobre el personaje de Gloria Duque, que ya interpretó Victoria Abril en su primera película como director allá por 1994. Ha pasado mucho tiempo, pero el director no ha resultado especialmente prolífico ya que entre aquella Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto y la actual, sólo ha habido otras dos películas. Y ninguna de las dos me gustó. Quizá para compensar el hecho de que su opera prima sea una de mis películas españolas favoritas de todos los tiempos. Dejar claro que esta película no es una continuación de la predecesora. Sólo toma prestado uno de los personajes, a quien encontramos años más tarde en una nueva situación.

La película que aquí nos encontramos se aleja en su temática y planteamientos de lo que habitualmente se ve en el cine español. Básicamente estaríamos ante un grupo de delicuentes que planean el golpe definitivo que les resolverá la vida al mismo tiempo que llevan a cabo la oportuna venganza sobre el malo de la película. Este tema es recurrente en el cine americano tanto en sus filmes más crudos y duros como Grupo salvaje (Pandilla salvaje en los países sudamericanos; hay un homenaje dentro de la trama del filme que nos ocupa al de Sam Peckinpah), como en sus versiones ligeras o más de comedia, veáse por ejemplo Ocean’s Eleven. La película de Díaz Yanes se encuadraría entre los largometrajes duros tanto por la forma como el contenido, con pocas concesiones al confort del espectador. Hay violencia, hay degradación humana, hay una oscuridad inherente a los personajes.

La parte innovadora es que el «grupo salvaje» son un grupo de mujeres españolas, delicuentes desafortunadas, que movidas por la necesidad y el deseo de venganza por el maltrato a una de ellas, deciden dar un golpe contra un peligroso mafioso de México D.F., casado con una de ellas (Elena Anaya) a la que conoció durante un servicio de ella como prostituta, e interpretado espléndidamente por José María Yazpik. En todo esto, hay un elemento incontrolado para ambos bandos, un sicario de confianza del mafioso encarnado por un sobresaliente Diego Luna, y que decidirá de qué lado caerá finalmente la balanza de la fortuna.

El cuarteto de mujeres lo completan una sobria y efectiva Ariadna Gil, que se convierte en la líder de la banda y también de la acción fílmica, y Pilar López de Ayala, como la más pusilánime de las amigas.

La película, desde mi punto de vista tiene alguna debilidad en el guion. Hay alguna cosita que chirría en las motivaciones y en las relaciones entre las mujeres. Pero se ve compensada de sobra por una puesta en escena de la acción del golpe que está al mismo nivel que muchos de los mejores productos norteamericanos sobre el tema. La ambientación en la capital mejicana es excelente, y una vez que empieza la chicha de la trama te absorbe y te lo pasas bien. Es un película de mujeres, pero no hay glamour. Todo tiene aspereza. Las aristas humanas salen constantemente, y sólo un imenso deseo de venganza y solidaridad en la adversidad hace que el proyecto de golpe salga adelante, aunque con un resultado incierto.

Una de las grandes virtudes del filme es la excelente interpretación del conjunto. Es cierto que todo el mundo ve a las chicas como protagonistas, pero es inmensa la solidez interpretativa de los dos actores mejicanos. Muy buenos, realmente.

En resumen, una película bastante recomendable, especialmente para quien guste de los thrillers sin concesiones. Yo le pongo un siete, con un ocho en la interpretación y un siete en la dirección.

En el mundo de la delincuencia organizada es tristemente famosa Nápoles y su camorra. Y de hay os traigo una fotografía.

Decumano Maggiore (Via dei Tribunali)

Via dei Tribunali, Nápoles - Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM

La boda de Rachel (2008)

Cine

La boda de Rachel (Rachel Getting Married, 2008), 3 de noviembre de 2008.

Hace unos días vi en casa, en vídeo, la reciente versión cinematográfica del Superagente 86. Supuse que quedaría defraudado con la película, y no quedé defraudado con mi suposición. Uno de los elementos más débiles fue la actriz que interpretó a 99. Se trata de Anne Hathaway, una joven actriz que parece que se ha especializado en comedias románticas que no han supuesto ningún atractivo para mí, por lo que no la tengo muy vista. Con este antecedente, me resultaba dudoso ir a ver una película en la que fuera protagonista. Pero me dicen…

«Mira que es de Jonathan Demme, el de los corderos…»

«Sale Debra Winger, que siempre te gustó…»

«Es cine independiente… de ese que siempre hay una película que te gusta todos los años…»

Vale, vale… Iremos a verla. Y que sea lo que el bosón de Higgs quiera.

Efectivamente es cine independiente. Es como si alguien hubiese adaptado el estilo dogma a una película norteamericana. Filmación cámara en mano, como si se tratase de un reportaje de la boda en la que transcurre la acción, filmación con luz disponible, planos muy subjetivos y poco ortodoxos, no más banda sonora que la del sonido ambiente… incluso las canciones se insertan en la propia acción…

En lo que se refiere a la historia, no es novedosa. Como consecuencia de una celebración en una familia, la boda de su hija Rachel (excelente Rosemarie DeWitt), llega a casa Kym, la otra hermana (Anne Hathaway), procedente de un programa de rehabilitación de adicciones. Esto da lugar a una confrontación de recuerdos y sentimientos que remueve los cimientos de las relaciones familiares, en los que hay que incluir a los dos padres divorciados (Bill Irwin y Debra Winger). Entre los invitados hay un sinnúmero de personajes, muchos de los cuales aportan su granito de arena para la comprensión de las situacioens o para su resolución. Es un esquema que ya hemos visto en otros filmes con motivo de bodas, aniversarios, funerales, etc.

De alguna forma, me recordó a una película danesa, aquella totalmente integrada en el movimiento Dogma 95, que se titulaba Celebración (Festen). Si bien, aquella era un producto puramente europeo, lo que suponía un drama mucho más crudo y menos complaciente que el más edulcorado y apto para las mentalidades norteamericanas que en esta ocasión hemos podido ver. Porque todo el drama que esta familia lleva tras de sí, queda finalmente resuelto bajo la tópica receta del «paz, amor y Dios» para todos que tan bien parece funcionar al otro lado del Atlántico. Y esta es la principal debilidad del filme, ya que para mí, no queda tan claro que con lo que pasa la solución de «paz, amor y Dios» resuelva el conflicto de modo no forzado.

Las interpretaciones son en conjunto buenas. Incluso la protagonista, la Hathaway, que chupa cámara continuamente, está a buen nivel. Aunque hay cosas mejores entre los secundarios.

La película en su conjunto es interesante, aunque menos novedosa de lo que parece. El método de rodar cámara en mano, con primeros planos constantes, no llega a cansar pero casi. Quien busque productos comerciales, de palomitas y refrescos de cola, que se quede en casa o pruebe en otra sala. Pero en el pobre panorama actual es una opción más que digna para no perder la costumbre de visitar las salas cinematográficas. Yo le pongo un siete, con la misma nota en la interpretación y un seis en la dirección.

La película está ambientada en el lluvioso clima de Connecticut, así que os dejo una imagen apropiada a un ambiente así.

Juntos

Reflejo en la Plaza de la Seo de Zaragoza - Canon Powershot G6

Transsiberian (2008)

Cine

Transiberian (2008), 29 de octubre de 2008.

Conversación telefónica. Ayer, a las 17:04 horas.

T.: ¡Qué rollo de semana, qué frío y qué mal!
Yo: Sip.
T.: ¿Nos vamos al cine?
Yo: Pero si el lunes no encontramos nada decente que ver.
T.: ¿A tí no te gustaban las películas de trenes? Porque echan Transiberiano o algo así.
Yo: La crítica no la pone muy allá.
T.: Pero sale el Noriega.
Yo: Ese te pondrá a tí, por que lo que es a mí…
T.: A tí te pondrán los trenes,… y alguna moza que saldrá…

Tras esta conversación, que no terminó aquí pero que siguió por derroteros que a nadie más importan, nos abrigamos para afrontar el gélido viento de este final de octubre y nos fuimos a ver esta película, coproducción europea, firmada por Brad Anderson. Con cierto escepticismo… pero con ganas de dar una vuelta.

La película es un thriller ferroviario. Unos voluntarios norteamericanos regresan de hacer sus buenas obras en Pekín, y como él (Woody Harrelson) es un fanático de los trenes, deciden hacer el viaje en el mítico Transiberiano. Ella es su mujer (Emily Mortimer), y se dedica, como aficionada, a la fotografía. Comparte el compartimento de las literas con un español (Eduardo Noriega) y su novia (Kate Mara). En una parada, el buen chico norteamericano, pierde el tren y a partir de ahí pasan cosas. En un momento dado, entra en acción un detective ruso de narcóticos (Ben Kingsley). Y hasta aquí puedo contar.

Entre lo bueno que se puede decir de la película es que, efectivamente, a quien le gusten los ferrocarriles en el cine no quedará defraudado. Bellas imágenes de trenes circulando en paisajes variados, con un predominio de la taiga y la tundra siberianas. Una serie de escenas entre venerables locomotoras de vapor soviética es el clímax desde este punto de vista. Pero por lo demás, la película flojea mucho. Los personajes no están bien dibujados. O son muy tópicos, o son poco creibles. El personaje de Mortimer, que es quien lleva la mayor parte del peso de la película, no es plausible. Una mujer con un pasado duro y complejo no actúa luego como un ratoncillo asustado cuando vienen mal dadas. No es lógico. Por otro lado, la acción avanza a golpes. Tan pronto pasan cosas como sientes que estás perdiendo el tiempo con lo que estás viendo. Falta ritmo. Lo que no es igual a que ese ritmo tenga que ser necesariamente rápido. El ambiente frío y descarnado de la Siberia invitan a un ritmo lento y agobiante. Pero definido, que no es el caso.

Las interpretaciones se resiente de la mala definición de los personajes, y los únicos que se salvan un poco de la quema son Mortimer, por los pelos, no es culpa suya sino de las inconsecuencias del personaje, y Kingsley, que siempre muestra oficio. Harrelson, a ratos, resulta casi caricaturesco, y Noriega está muy poco convincente.

En resumen, película recomendable para fanáticos ferroviarios y si no hay nada más que hacer. Poco más. Yo le pongo un cinco, con una seis en la dirección y un seis en la interpretación.

Otras opiniones en:

Como curiosidad, la película está rodada en Letonia, no lejos de Polonia, donde se tomó la siguiente imagen ferroviaria.

Pospiezny - Poznan

Tren "rápido" en Poznan (Polonia) - Fujifilm Finepix F10

El origen de esta generación de pastilleros

Cine, Televisión

Quién lo iba a decir. Quién lo iba a imaginar. Yo me he enterado porque lo han publicado las chicas de Mujeres TIC. Aunque no estoy de acuerdo en el título de su artículo. El mensaje no tiene nada de subliminal. Ni mucho menos. Es muy claro. Todos a ponerse ciegos de pirulas. De todos los colores y sabores.

A mí, los Fráguel me pillaron muy mayor. Ya paseaba hacía un tiempo por los pasillos de la facultad cuando se comenzaron a emitir en España allá por el año 1985. Y por aquel tiempo, no dedicaba yo mucho tiempo a la televisión. Pero siempre he sentido una cierta debilidad por las películas o las series de marionetas. Durante mi adolescencia fui fiel seguidor de los Teleñecos, también de la factoría de Jim Henson como los Fráguel. Quizá el momento supremo para mí de aquellos entrañables muppets fue este manah-manah.

Por aquella época o un poco antes recuerdo como me chupé alguna película de culto como Cristal oscuro, o más adelante Dentro del laberinto. A esta última la salvaban los muñecos. Había tres personajes de carne y hueso. Un bebé (nada que objetarle al pobre bicho), el histriónico de David Bowie, y una cursi e insoportablemente sosa adolescente que nada hacía suponer que luego se convertiría en una mujer y actriz tan interesante como Jennifer Connelly. Lo que son las cosas. Para ver esta última, utilicé la excusa de llevar a mi hermana pequeña al cine. A mis amigos no les gustaban este tipo de películas, y a mí me daba corte ir solo a sesiones que estaban llenas de críos.

En cualquier caso, por poco que viera o disfrutara de los fráguel, siempre recordaré la pegadiza canción de los títulos: «vamos a cantar, ven a Fraggel Rock«.

Como los fráguel vivían en el centro de La Tierra, es adecuado que yo siga con mi monomanía fotográfica volcánica de las últimas semanas.

El Vesubio desde Sorrento

El vesubio desde el puerto de Sorrento - Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM

Happy. Un cuento sobre la felicidad (2008)

Cine

Happy. Un cuento sobre la felicidad (Happy-go-lucky, 2008), 21 de octubre de 2008.

Después de la julioverniana disgresión cinematográfica de este fin de semana, vuelvo a la normalidad de las películas vistas tranquilamente en una sala de cine, con las amistades habituales y con una elección más o menos meditada o sensata de lo que se quiere ver.

Y resulta que tampoco hay mucho de donde rascar o que motive. Por ello, optamos por ir a ver una producción británica, dirigida por Mike Leigh, y que había recibido algunas buenas críticas a priori.

La historia… bueno… no hay exactamente una historia. Más bien se trata de un conjunto de retazos de la vida de Poppy, una chica de 30 años, maestra británica de educación primaria. Esta chica, interpretada por Sally Hawkins, es una optimista empedernida. Todos y todo le cae bien, con todo se divierte. Es féliz por definición. Conocemos a sus amigas, a su familia, vemos cómo trabaja, cómo va a aprender a conducir, cómo se echa un novio,… en resumen, todo aquello que normalmente hace la gente. Pero todo ello matizado por el especial carácter de la joven, que empieza a no ser tan joven. La única pequeña historia que vemos empezar y terminar es la de la relación con el profesor de autoescuela, un tipo también muy peculiar y, de alguna forma, totalmente antagónico con el carácter de Poppy.

La verdad es que a la chica o la adoras por su actitud vital, por su optimismo, por sus ganas de ser feliz,… o la odias a muerte por lo mismo. Y en esto residen tanto las fortalezas como las debilidades del filme. Por un lado, te proporciona momentos que te llenan de buen humor, de optimismo,… por otro lado, hay momentos que piensas que la chica es idiota.

Además de la intérprete protagonista, hay que destacar el personaje de su compañera de piso y amiga, interpretada por Alexis Zegerman, y al profesor de autoescuela, encarnado por Eddie Marsan. En general, cumplen con la profesionalidad tradicional de los británicos.

En resumen, un filme que me deja con una sensación ambivalente, muy condicionado por el personaje que como podéis imaginar, a ratos me divierte y a ratos me carga. Yo le pongo un seis, con un siete en la interpretación y la misma nota en la dirección.

En la imagen de hoy. Londres. Cómo no. Y Camden, donde pasan cosas de la película.

Mercadillos en Camden Town, Londres - Fujifilm Finepix F10

Viaje al centro de la Tierra (2008)

Cine

Viaje al centro de la Tierra (Journey to the Center of the Earth, 2008), 18 de octubre de 2008.

Durante un día me he estado pensando si iba a comentar esta película o no en estas páginas. En contra de tal hecho se encuentra la cuestión de que la vi este pasado sábado en lo que podría denominarse «un pase privado de una versión de vídeo de alta calidad» y no en las tradicionales salas de cine. A favor se encuentra el hecho de que la película todavía se encuentre en cartelera, y que la visualización, aunque en vídeo fue realmente de muy alta calidad. Al final, un amigo me recordó que sí que he comentado en otras ocasiones películas de la Filmoteca de Zaragoza y que esta institución proyecta las películas en vídeo y con película tradicional. Así que… vale… la comentaré. Otro aspecto a favor es que la he visto en versión original subtitulada en español. Raro privilegio, casi imposible, en las salas comerciales de la capital maña.

En primer lugar, decir que el filme dirigido por Eric Brevig no es una adaptación de la famosa y entretenida novela de anticipación de Julio Verne. En esta ocasión, nos encontramos con un geólogo, modelo pringado, interpretado por Brendan Fraser, cuyo hermano desapareció y presuntamente murió estudiando volcanes, que debe cuidar de su sobrino (Josh Hutcherson) durante unos días. Con el sobrino van unos libros, entre ellos una copia de la novela de Verne, que harán que se cojan un avión, se planten en Islandia, conozcan a una guapa guía de montaña (Anita Briem) y acaben reproduciendo el recorrido de los aventureros del siglo XIX desde el Snaefells hasta un volcán italiano (da igual que en el original de Verne fuera el Stromboli y aquí se trate del Vesubio, es lo mismo)

La película se ha rodado en dos versiones. Una para su proyección en pantalla convencional y otra para pantallas 3D. Y esto se pone de manifiesto en que a los responsables de este subproducto les importa más bien poco la historia, los personajes, sus interrelaciones, sus motivaciones o lo que sea. Todo lo que tiene que ver con los actores y los personajes es banal, descuidado, tomado de cualquier manual tipo «Escriba guiones de cine y televisiones en dos semanas y sin esfuerzo». Tampoco se sonrojan de copiar descaradamente alguna de las más célebres persecuciones en carretilla minera de la historia del cine. Todo es secundario a la creación de escenas presuntamente impactantes en la versión 3D.

Resultado final: da la impresión de que los guionistas de esta historia van por el mundo con el encefalograma plano. En su conjunto es un mamonada de mucho cuidado. Se comprende que yo me hubiese negado, más bien ni hubiese considerado, ver este engendro en las pantallas de cine. Su único público objetivo sólo pueden ser niños que se pasan la sesión gritando, atiborrándose de palomitas con mantequilla hasta que les revientan las coronarias y saltando en los asientes como energúmenos. Si a cualquier otra persona de otros grupos de edad le llega a interesar este subproducto, habría que mirarlo de inmediato en algún servicio de urgencias.

De la interpretación no vamos a hablar. Para qué. A parte de que no tiene importancia… pues que no la hay. Por lo menos la chica es guapa. Y ya se inventan una adecuada subida de temperaturas para que pase de la ropa alpina a la camiseta de tirantes y los pantaloncitos cortos. Si casi me extraña que no acabe en bikini.

En fin, que no. Que no hay que ir a verla. Ni aun en versión original. Ni aunque os inviten como a mí. Que es un bodrio. Le pongo un tres con la misma nota en dirección y en interpretación.

Y la foto de hoy. Pues un volcán, que si os habéis pasado últimamente por aquí, sabéis que tengo fotos de volcanes.

Vista desde la necrópolis

Vista de Pompeya y el Monte Vesubio - Canon EOS 40D; Tokina AT-X Pro 124 (12-24/4)

Quemar después de leer (2008)

Cine

Quemar después de leer (Burn After Reading, 2008), 15 de octubre de 2008.

Siempre he sido un seguidor del cien de los hermanos Coen, Ethan y Joel. Pero ha habido algunas películas en su filmografía que me han dejado un poco frío o incluso un poco quemado. Y lo que es más… alguna de esas fue con George Clooney de protagonista. Así que el ánimo estaba un poco dividido conforme nos acercábamos a la sala de proyección… ¿que sería esta vez?

La película es una parodia de las películas de espías, a propósito del olvido de un CD, cuyo contenido real no desvelaremos, en el vestuario de un gimnasio donde trabajan alguno de los protagonistas del largometraje. A esto añadiremos que los curiosos personajes que forman parte de este circo se encuentran todos entrelazados en un enredo de amoríos y rollos, los unos con los otros. No entraré a comentar mucho el argumento. Esencialmente porque no merece la pena. Aquí de lo que va es de que los hermanos Coen hacen una burla general de la idiotez humana con la excusa del pseudoenredo de espías.

Y les sale… a medias. La película tiene momentos buenos. Te ríes en algún rato. Alguno de sus actores, como Frances McDormand o John Malkovich están muy bien. Este último sale demasiado poco. Otros cumplen bien con su cometido como la solvente Tilda Swinton o Richard Jenkins. Pero los más protagonistas, George Clooney y Brad Pitt, sin estar mal, muestran más sus limitaciones. Y el problema es que el filme está pensado para ellos. Y no acaban de dar la talla. Y eso condiciona también el desarrollo de la película, que queda coja en alguna ocasión. No hay una continuidad en los desarrollos humorísticos. Esto no es El Gran Lebowsky, desgraciadamente, donde también se manejaban algunos de los conceptos que aquí se exponen.

Ah, se me olvidaba. J.K. Simmons, el «padre» de Juno, hace dos breves intervenciones que son de lo más divertido de la película.

En resumen, como he leído en algún sitio (no recuerdo dónde), no es para tirar cohetes, aunque mejor que la mayoría de las comedias con las que nos torturan últimamente. Cine intranscendente con algún buen golpe, alguna buena interpretación y competencia en su realización. Le pondremos un seis a la valoración global, con un siete en la dirección y un seis en la interpretación.

Otras opiniones sobre la película:

Os dejo con un paisaje napolitano.

Via San Biagio dei Librai

Via San Biagio dei Librai, Napoles - Canon EOS 40D; Tokina AT-X Pro 124 (12-24/4)