Un gran día para ellas (2008)

Cine

Un gran día para ellas (Miss Pettigrew Lives for a Day, 2008), 19 de enero de 2009.

Una vez más, ese peligroso ser, especie a exterminar, que es el traductor de títulos originales al castellano ha actuado. Y si bien esta vez el sentido del título no ha sido totalmente cambiado, ha sido innecesariamente pluralizado. Por que el gran día no es «para ellas» en el sentido del título de la película en inglés o de la novela en que se basa, sino para Miss Pettigrew, el personaje interpretado por Frances McDormand.

Esta comedia romántica dirigida por Bharat Nalluri comienza con aires de «screwball comedy«, pareciendo que la cosa va de cómo la alegre cantante y actriz interpretada por una guapísima y sensual Amy Adams se dirige hacia el encuentro con su verdadero amor mientras va amargando la vida de sus tres pretendientes. Pero pronto vemos que los personajes jóvenes no son más que un reflejo de los personajes importantes, que son los personajes maduros. Miembros de lo que se ha dado en llamar la «generación perdida», los jóvenes que vivieron y sufrieron la Primera Guerra Mundial, y que en el momento de la acción y a las puertas de la Segunda, afronta la vida con una mezcla de escepticismo y resignación.

El día en el que Miss Pettigrew vive es como un paréntesis, o más bien un punto y aparte. Marca un final en la vida de los personajes, para afrontar una nueva vida en la que todos cambian, todos avanzan… siempre desde el punto de vista de que no deja de ser una comedia romántica, en la que las relaciones amorosas marcan lo que es importante. Aunque detalles sobre lo que significa comer o no comer, dan un pequeño toque social al asunto.

Es una película que va a más, que se comienza a ver con escepticismo, que no sabes por donde te va a salir, pero en la que te vas metiendo poco a poco hasta que al final te deja satifecho. Es más, tiene regusto… y vas saboreando lo que has visto en las horas siguientes. Te das cuenta de que es un poquito más que una comedia al uso.

Perfectamente ambientada en los años treinta del siglo XX, en el Londres de preguerra, conlleva un notable esfuerzo de producción.

Las interpretaciones están bien. La McDormand tiene mucho oficio y aun en faenas de aliño tiene un buen nivel; además se ha adaptado muy bien a su propio envejecimiento personal. Adams luce guapa, permitiéndose interpretar un personaje más joven que su edad real; tiene algún momento muy sensual, y se defiende con dignidad en algún momento dramático, como cuando canta con Lee Pace el clásico If I Didn’t Care. Este último actor, me cae bien de sus apariciones televisivas, pero parece que se está encasillando como buenazas romanticón. Cumple. Más presencia tiene el veterano Ciarán Hinds, interpretando a un maduro y escéptico galán, con mucho oficio.

En resumen, una comedia que deja buen sabor de boca, con mucha más enjundia que las habituales comedias románticas de hoy en día, y que puedo recomendar para pasar un rato agradable en el cine. Le pongo un siete, con la misma nota en dirección e interpretación.

Ya que estamos en tono de comedia, la foto de hoy es un particular autorretrato tomado el pasado sábado en San Juan de Busa, Biescas (Huesca).

San Juan de Busa - Multiplicity

Trastorno de personalidad múltiple o de identidad disociativo en la puerta de San Juan de Busa - Panasonic Lumix LX3

Nueva película relacionada con la fotografía; las aventuras del Sky Captain

Cine, Fotografía, Páginas personales

Nada, pues eso. Nota de mantenimiento. He añadido una nueva película a la página de La Fotografía en el Cine. Se trata de Sky Captain y el Mundo del Mañana, y en ella nos centraremos en las aventuras de la Argus C3 que la intrépida Polly Parker porta como herramienta de trabajo de reportera.

Como imagen de hoy, un paisaje nevado, como los de los Himalayas que recorren los protagonistas del filme… Bueno igual, no. Parecido.

Hierbas

Campo nevado en Villarreal de Huerva, Zaragoza - Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM

Una familia con clase

Cine

Una familiar con clase (Easy Virtue, 2008), 5 de enero de 2009.

Para empezar el año con optimismo, decidimos ver una comedia. Dirigida por Stephan Elliott, ambientada en la Inglaterra de la principios de siglo, en los felices 20, este filme tiene ambiciones de alta comedia, y cuenta para ello con un reparto importante.

He de decir que el argumento me suena ya conocido. Las aventuras y desventuras de una americana joven, guapa y liberada cuando cae en una familia inglesa conservadora, estirada y encorsetada, ya se ha tratado de formas diversas en la historia del cine, especialmente en clave de comedia. Lo que no me constaba, y que he podido comprobar cuando preparaba esta entrada, es que se trata de una nueva versión de la adaptación de una obra teatras con el mismo título en inglés, Easy Virtue, que ya fue adaptada por Alfred Hitchcock en 1927 en un filme que España recibió el título de Vida alegre. Follón de títulos, como de costumbre.

La historia, como ya he adelantado, va del choque cultural entre los americanos y los ingleses. Un joven heredero (Ben Barnes), de una familia venida muy a menos, se casa con una alegre divorciada (Jessica Biel) americana, guapa, dinámica y con «experiencia en la vida». El choque con la familia, especialmente con la madre (Kristin Scott Thomas), es previsible y da lugar a una serie de situaciones destinadas a provocar el divertimento y la hilaridad del espectador. El final tiene ligeros tonos dramáticos y un final no del todo inesperado en el que, de alguna forma, todo el mundo queda en su sitio.

El problema de la película es que efectivamente tiene momentos muy divertidos. Yo me reí con ganas en algunas situaciones, lo cual está muy bien. Pero tengo la impresión de que el conjunto no está del todo bien engarzado. Creo que la traslación de la obra teatral al guion no está del todo conseguida. Por otra parte, los personajes no están del todo definidos. Muchos de ellos se presentan de forma simplona en su carácter y motivaciones, y sólo destellan de vez en cuando algo que los introduce en la película, pero sin que haya una correcta evolución de los personajes o sin que sientas su influencia en el avance de la trama. Particularmente, la pelea principal entre nuera y suegra tiene muchos altibajos, cuando debiera ser el motor de toda la acción.

Las interpretaciones son solventes, pero los personajes no siempre están lo suficientemente bien perfilados para un total lucimiento. La mayor parte del reparto es británico, y además de los mencionados podemos destacar a Colin Firth, como el padre de familia y esposo desencantado, un personaje interesante pero regularmente dibujado, y la presencia de Katherine Parkinson, a quien conocía por su protagonismo en la serie de televisión The IT Crowd. Esta última está un poco desaprovechada en sus dotes cómicas.

En resumen, te ríes y te diviertes, y eso está bien. Pero no acaba de ser esta «alta comedia» a la que aspira. Eso sí; hay un esfuerzo de producción tremendo para que el entorno sea muy bonito, los guapos salgan muy guapos, etc, etc. Yo le pongo un seis, con un siete en la interpretación y un seis en la dirección. Un poquico más tendrían que haberse esforzado.

La foto de hoy, tomada en la campiña inglesa, donde se desarrolla la película.

Una casita de campo en algún lugar de Somerset, Inglaterra, convertida en B&B - Fujifilm Finepix F10

From Gales – Inglaterra 2006: Alojamientos

El cine del 2008; otra crisis más en este año fatídico

Cine

En algún momento hacia la mitad del año que se nos acaba de terminar, publicaba mis listados de películas favoritas por año desde 1998 hasta la fecha. Eran 10 años de recogida de información en una base de datos en la que otorgaba un valor numérico a mis impresiones sobre las películas que veo en la pantalla grande, totalmente personales, totalmente subjetivas y por lo tanto no cuantificables. La fórmula utilizada es la siguiente:

Valoración Global = Valoración subjetiva*3 + Dirección*2 + Interpretación

Teniendo en cuenta que cada una de las tres dimensiones que constituyen la valoración global puede ser puntuada de 0 a 10, el valor máximo para un largometraje sería 60. Cuando alguna de las dimensiones contempladas baja por debajo de 7, es que el filme, al menos en ese aspecto, empieza a flirtear con la mediocridad. Por debajo del cinco… qué os voy a contar.

Así que podemos resumir que las películas pueden dividirse en los siguientes grupos, según la puntuación de estas inexactas matemáticas cinematográficas, totalmente cuestionables por otra parte (entre paréntesis, el número de películas de cada categoría que me he visto este año):

  • Más de 54 puntos: La película es una obra maestra en alguno de los aspectos analizados. Al menos, una de las tres dimensiones tiene un 10. Obligatoriamente, tenéis que verla. Creo. (0 películas)
  • Entre 42 y 53 puntos: Son películas notables, que yo recomendaría. El promedio ponderado de las tres dimensiones consideradas está en 7 o más. Tal vez se cuele aquí alguna película muy especial, que me hace tenerla en alta consideración, y que tal vez no se pueda recomendar a todo el mundo, especialmente a los que van al cine a comer palomitas. Pero bueno… (20 películas)
  • Entre 36 y 41 puntos: Bueno… suelen ser las películas de los que van al cine a comer palomitas. Normalmente están más o menos entretenidas, pero es fácil olvidarse de ellas salvo que hayan tenido gran impacto publicitario y mediático. No destacan por nada, pero tampoco hacen daño. (12 películas)
  • Entre  30 y 35 puntos: Indiferencia absoluta. Ni fú ni fa. No producen daños, tal vez aburran, pero tampoco producen ningún beneficio. Prescindibles totalmente. (13 películas)
  • Menos de 30 puntos: Películs perjudiciales. Nunca se debieron haber rodado. (2 películas)

Teniendo en cuenta que soy consumidor informado de cine, lo lógico es que tienda a ver más películas de la categorías más favorables, claro. Que uno no es masoquista por que sí.

Una vez explicado todo esto, ¿cómo ha ido el año? Pues la puntuación promedio ha estado en 38,9. Un poco baja para lo que sería lo ideal. Lo ideal sería que hubiera una mayoría de películas con más de 42 en la puntuación, con unas cuantas entre 36 y 41 puntos, para cuando vas con otra gente, con gustos diversos, pero que al menos debieran ser películas entretenidas. Y es que eso refleja un hecho claro. El cine está en crisis. Sólo he visto 47 películas este año. He constatado también que los años en que la cartelera está floja, el número de películas que veo en pantalla grande disminuye. Lo ideal sería un promedio de al menos una por semana. No llego.

Sólo me queda ya señalar las mejores y las peores.

Las tres mejores… son cuatro, por un empate en la puntuación. Las cuatro tienen 49 puntos. Es decir, este año no hay obras maestras. Son las siguientes, por orden alfabético:

  • American Gangster (Ridley Scott).
  • Antes que el diablo sepa que has muerto (Sidney Lumet).
  • El intercambio (Clint Eastwood).
  • No es país para viejos (Ethan y Joel Coen).

Como se puede ver, ha hecho falta un director consagrado y con fuerte personalidad para que una película de este año haya alcanzado altas cotas en mi consideración. Si tengo que elegir una de ellas como la que más me ha impactado, elegiría la del veteranísimo Lumet, una película muy especial, muy dura, y con una historia muy interesante. Eso sí, aficionados a comer palomitas a oscuras, que se abstengan, por favor.

Las tres peore… quizá debiera obviarlas… pero… como tampoco me supone una vergüenza especial reconocer que fui a verlas, ahí van, de «mejor» a peor:

  • Gente de mala calidad (Juan Cavestany), 30 puntos.
  • Ultimátum a la Tierra (Scott Derrickson), 26 puntos.
  • Viaje al centro de la Tierra (Eric Brevig), 18 puntos.

Lamentablemente, aquí aparece un ejemplar del últimamente poco interesante cine español. Creo que fui un poco benevolente permitiéndole entrar en la categoría del «ni fú ni fa». En cuanto a la nueva versión del clásico de ciencia ficción, probablemente se ve muy perjudicada por mi valoración subjetiva. Mis expectativas, aun moderadas por mi escepticismo hacia las nuevas versiones, eran altas por la consideración que tengo hacia el original. Finalmente, decidí que NUNCA se debió hacer esta versión, así que la condené al hoyo. La otra… pues una estupidez de película del tamaño de la Vía Lactea

En la foto de hoy… una propuesta poco cinematográfica… a falta de buen cine… haced ejercicio.

Corriendo bajo el Pont des Arts

Jogging en las orillas del Sena, París - Panasonic Lumix LX3

El intercambio (2008)

Cine

El intercambio (Changeling, 2008), 29 de diciembre de 2008.

El año empezó bien cinematográficamente. Corría el 3 de enero cuando tuve la oportunidad de ver la primera película del año, que me impresionó muy favorablemente. Pero luego, el año ha sido relativamente flojo. Cada vez es más difícil encontrar una película que realmente resulte notable. Creo que incluso mis puntuaciones se han vuelto más benevolentes, y que películas que hoy en día merecen un siete, no hubiera sucedido lo mismo hace unos años. Por ello, he reservado como última del año un plato fuerte. La penúltima de Clint Eastwood. Sí, la penúltima porque parece que está hecho un chaval y las dirige casi a pares. Pronte veremos su próximo filme.

Antes de nada, decir que no es la mejor película que se le ha visto a Clint. Pero claro, el veterano director es de los mejorcito que hay hoy en día, y una película normalita suya saca ventaja en calidad a casi cualquier cosa de lo que se hace por ahí. Su maestría para trasladar a los fotogramas las historias es más que notable. La buena labor del equipo que se rodea termina de redondear el asunto. Una fotografía impecable, un diseño de producción con escasos fallos, un vestuario fenomenal,… todo ello al servicio de un verdadero autor. Algo que se ve poco hoy en día.

La historia que nos cuenta es interesante, aunque ya se han visto otras cosas similares. Los trapicheos de la policía y las autoridades en la ciudad de Los Ángeles siempre ha dado mucho de sí. La corrupción policial parece que fue un plaga notable en la ciudad en la primera mitad del siglo XX y nos ha dejado muchos ejemplos cinematográficos. Aquí tenemos la historia de un niño desaparecido, de una madre que se niega a entrar en el juego chapucero de sustituciones de una policia ineficaz y corrupta, y se extiende a la historia de un asesinato en masa real, y las consecuencias de todo ello mezclado.

El problema quizá es que son demasiados temas a tocar: el asesino en masa, la corrupción policial y política, el abuso infantil, la indefensión de las mujeres ante los abusos, la independencia de la mujer,… muchos temas para una sola película, por mucho que dure más de 140 minutos.

A pesar de todo, consigues mantenerte en la historia y llegar hasta el final, que parece nunca llegar. Es como si hubiera varios finales. Hay varios desenlaces que se suceden y esto puede cansa un poco. Mérito de Eastwood si no sucede. Quizá hubiese sido bueno si se hubiese centrado en alguna de las historias, dejando el resto como un entorno.

La interpretación es muy buena. Es un lástima que a la protagonista absoluta, Angelina Jolie, le pongan un doblaje tan malo en España. Pero supongo que en el original en inglés ganará mucho. Consigue deshacerse del glamour sin tener que desfigurarse, que es lo que han hecho otras para llegar al Oscar, premio al que imagino que optará con bastantes opciones. Pero sería injusto no mencionar a algunos de los buenísimos secundarios que la rodean, algunos de ellos con papeles pequeñito pero importante y bien realizados. Por supuesto, John Malkovich como predicador, pero sobretodo el policía honesto que compone Michael Kelly, o la prostituta de buen corazón interpretada por Amy Ryan, ni que decir del capitán falto de escrúpulos que encarna Jeffrey Donovan, o el trastornado psicópata a quien da vida Jason Butler Harner. Como se ve, nombre no necesariamente conocidos, muchos de ellos procedentes de las series de televisión, pero que ofrecen un reparto muy sólido.

En resumen, a pesar de que no sea lo mejor del director, es una película que supera a casi cualquier cosa que aparezca en cartelera en estos tiempos. Por eso, no sé a que esperáis. Ale, todos al cine. A ver la última de Eastwood. Que por edad, los próximos que cumpla serán 79… ya no le deben quedar muchas; pero mientras dure, alegrémonos todos.

Yo le pongo un ocho, con la misma nota en dirección y un nueve en la interpretación.

Nota: El título original de la película no tiene traducción directa. En la mitología anglosajona, un «changeling« sería el hijo de un hada o espíritu que es intercambiado de forma secreta para ser criado entre humanos. Por extensión, se aplica a los niños que son intercambiados de forma más o menos aviesa. En castellano, sería un niño cambiado, tema sobre el que también existen mitos. El título del filme en español es feo, pero razonablemente adecuado… que se le va a hacer. ¿Mantener el título original? De paso, ¿no doblar las películas? Qué iluso estoy.

En la foto de hoy, un paisaje invernal, que las fechas son propicias.

Batallero

Pico y reactor, desde Formigal, Huesca - Fujifilm Finepix F10

Sobrevivir a la Navidad

Cine, Informática e internet, Páginas personales, Política y sociedad

Hoy es el día de Navidad. Lo cual, para alguien que como yo lo de las creencias religiosas lo lleva bastante mal, pues es una pesadez. En cualquier caso, hay una serie de cuestiones que me permiten sobrevivir a estas fiestas, especialmente cuando la meteorología no acompaña. Y en Zaragoza tenemos una horrible niebla instalada desde el lunes, con temperaturas bajas que no suben nada durante el día, y que no invitan a salir a pasear.

Veamos qué cosas hago para no fenecer en este empalago de buenos deseos y amor por doquier, que lamentablemente se suele agotar el día 26 de diciembre.

  • No comer ni beber mucho. De verdad. No sirve más que para estar más pesado y malhumorado por la incapacidad de hacer un digestión razonable o para mantener la cabeza centrada en algo productivo. Todo hace que las horas se dilaten, el tiempo pase más despacio, y la festividad se haga más larga todavía. Comer poco pero apetitoso es mucho mejor que atocinarse con grasosos y estúpidos asados, o empapuzarse haciendo una competición con la familia sobre quién es capaz de empujarse mayor número de pringosos langostinos.
  • Mantener algunas costumbres. Particularmente en lo que se refiere a la televisión. Lo que hay que hacer es pasar absolutamente de la programación de las televisiones comerciales al uso. Es adocenante. En su lugar, yo prefiero volver a ver algunos de mis clásicos favoritos. Y así, de aquí a Año Nuevo, volveré a ver Lo que el viento se llevó, Casablanca y El tercer hombre. También tengo algún clásico de la ciencia ficción preparado, aunque estos suelen caer más hacia Reyes. Es fija 2001, una odisea del espacio, y este año tengo preparada para volver a ver Planeta prohibido. Ideal. La tempestad de Shakespeare mezclada con el psicoanálisis de Freud, y protagonizada por un impresionante Walter Pidgeon, el payaso de Leslie Nielsen cuando todavía no era un payaso e iba de galán, y una rubia y neumática Anne Francis. Te olvidas de que es Navidad; seguro. Y vivan los «platillos volantes» cutres en buenas películas; y mueran los efectos especiales del copón en pestiños cinematográficos infumables.
  • Si hiciera bueno, salir a hacer algunas fotos. Te da el aire y haces algo creativo. Pero ya digo que estos días no está habiendo suerte.
  • Inicia un proyecto nuevo. Algo que te mantenga ocupado. Yo he estado preparando un fotoblog para mostrar mis mejores fotos. Tendréis el enlace en la columna de la izquierda. Arriba del todo. Se accede a través de carloscarreter.es. Ya os lo contaré más despacio cuando lo tenga más desarrollado.
  • Ante todo y sobretodo, no discutáis con la familia y los amigos con los que os reunáis a celebrar lo que sea que celebréis. En estos días, la cantidad de tonterías que se dicen en torno a la mesa se multiplica exponencialmente. Da igual. Sonreíd. Al fin y al cabo, los queréis. Yo por lo menos. Cualquier cosa vale… menos entrar a discutir. No servirá más que para aumentar el dolor de cabeza derivado del consumo de alcohol y de las digestiones pesadas.

Espero que estos truquillos os sean útiles. Por lo menos que palien el trauma navideño. Yo os dejo con una foto invernal. Y soleada. Que ya hecho yo de menos al astro rey.

Batallero

Picos junto los remontes de Batallero, Formigal - Fujifilm Finepix F10

My Blueberry Nights (2007)

Cine

My Blueberry Nights (2007), 22 de diciembre de 2008.

Aunque probablemente sea una de esas películas que pase relativamente desapercibidas por la raquítica cartelera de diciembre, esta obra de Wong Kar Wai levanta mi expectación, especialmente tras esas dos obras estrañas, difíciles pero muy interesantes que son Deseando amar y 2046.

En esta ocasión, abandona China y nos traslada a los Estados Unidos para mostrarnos una película de redescubrimiento personal. Una joven (Norah Jones) acaba de romper una relación, por lo que se encuentra muy afectada. Encuentra cierta comprensión y afecto en la persona de un cocinero (Jude Law) que le ofrece comprensión, conversación y pastel de arándanos (blueberries). En un momento dado, la joven inicia un viaje de 300 días en el que irá conociendo otras personas, a través de las cuales se irá descubriendo a sí misma, antes de volver con el cocinero… y bueno… es una historia romántica.

La realización es muy personal. Rodada en ambientes nocturnos en su mayoría, con unos encuadres e iluminación muy personal, muy subjetivas, desde mi punto de vista es estéticamente muy actual y agradable.

Las interpretaciones están muy bien. Especialmente las de los personajes que se va encontrando por el camino. El viejo policía alcohólico (David Strathaim), su ansiosa ex mujer (Rachel Weisz), la jugadora perdida de su padre (Natalie Portman), componen los contrapuntos mediante los que la protagonista se reafirmará a sí misma. Y lo hacen muy bien. Norah Jones se aplica por primera vez a la interpretación, además de ofrecernos con su dulce voz algún tema de la banda sonora, y no lo hace mal, aunque le faltan las tablas de sus compañeros de reparto. Pero aporta la dulzura de su físico, y hace creíble el personaje.

No me atrevo a recomendar esta película a todo el mundo. El estilo de dirección y el estilo visual no es estándar, y los traga palomitas pueden quedar atragantados. Pero quien quiera arriesgar un poquito, puede llevarse una agradable sorpresa. Yo le pongo un siete, con otro siete en la interpretación y un ocho en la dirección.

La película tiene un ambiente muy nocturno. Y las noches de Zaragoza, estos días de profundas nieblas, tienen un ambiente muy especial.

Semáforo rojo (color)

Glorieta de Sasera en la niebla, Zaragoza - Canon Digital Ixus 860IS

In Memoriam: Elsa Fábregas y Robert Mulligan

Cine

Ya estamos con el viejo dicho. Las gentes del cine nunca se van al otro barrio solos. Y en poco tiempo hemos conocido el fallecimiento de dos figuras de muy distinto tono del cine de todos los tiempos.

Primero llegaba a mi conocimiento, a través de la radio, del fallecimiento de Elsa Fábregas, actriz a quien no podemos poner cara pero sí que podemos poner voz. Porque se dedicó al oficio de actriz de doblaje. Ya he manifestado en ocasiones mi oposición al doblaje. Creo que en el proceso se pierde algo de la autenticidad de la película, al perder los matices de la voz del actor que interpreta al personaje. Hoy debería haber hablado de la última película que he visto; lo haré mañana. Y ahí pondré una nota a la voz del doblaje de la actriz protagonista… que no me ha gustado nada. Pero puesto que hay doblaje, por lo menos que tenga una calidad artística. Y he de reconocer que, simplemente escuchando el «a Dios pongo por testigo» con el que nos obsequió la Fábregas al poner voz a Escarlata O’Hara en Lo que el viento se llevó, a veces uno se reconcilia con esta práctica. Vaya pues mi homenaje a la veterana actriz. Y sea citando el más famoso pasaje que dobló, ese desafío a la divinidad y a las leyes divinas, que de forma tan absoluta reivindica la libertad humana. Me encanta.

¡A Dios pongo por testigo! ¡A Dios pongo por testigo de que no lograrán aplastarme! Viviré por encima de todo esto y, cuando haya terminado, nunca volveré a saber lo que es hambre; no, ni yo ni ninguno de los míos, aunque tenga que estafar, que ser ladrona o asesinar. ¡A Dios pongo por testigo de que jamás volveré a pasar hambre!

El segundo fallecimiento me llegaba a través de los blogs cinematográficos que sigo periódicamente. Se trata de Robert Mulligan, un director poco conocido cuyas películas más conocidas son El otro, Verano del 42, y sobre todo, por encima de cualquier otra, una de mis películas favoritas de todos los tiempos, Matar a un ruiseñor. La maestría, la sensibilidad, la claridad con la que traslado la estupenda novela de Harper Lee a la gran pantalla, el retrato que junto al magnífico Gregory Peck hizo de Atticus Finch, la mejor persona que se ha mostrado nunca en el cine, hace que para mí realmente este momento sea un día de luto. No se hacen hoy en día películas como este. Desgraciadamente.

En la foto de hoy, me asomo al lugar donde descansan los restos de otros ilustres del cine universal.

Simone Signoret - actriz e Yves Montand - actor

Simone Signoret e Yves Montand en el Cementerio del Père Lachaise de París - Panasonic Lumix LX3

Ultimátum a la Tierra (2008)

Cine

Ultimátum a la Tierra (The Day The Earth Stood Still, 2008), 15 de diciembre de 2008.

Pues como decíamos ayer, después de haber revisado la versión original de 1951, tocaba ver la versión actual de 2008… sobre la que tenía muchísimas reservas.

Puntos a favor a priori: mejores efectos especiales, Jennifer Connelly.

Puntos en contra a priori: mejores efectos especiales, Keanu Reeves, es un remake.

Sí ya se que lo de los efectos especiales está en las dos listas… a priori tendría que ser mejor el que haya menos cartón-piedra,… pero como habitualmente se usan para tapar la carencia de ideas…

El filme está dirigido por Scott Derrickson, de quien lo único que he visto razonablemente aceptable cinematográficamente hablando, no me interesó por su tema. Así que no me afectaba, «a priori».

Bien,… pues mis peores expectativas se cumplieron. El guion es malo, malo, malo. Con algunas situaciones de vergüenza ajena. Aunque la historia general sigue los derroteros de la película original, todas las modificaciones realizadas contribuyen a empeorar el resultado final. Y algunas de las cosas que se mantienen, podrían haberse modificado con ventaja.

El carácter de Klaatu, el personaje principal, se ha visto variado. En el original, es un ente con una bondad intrínseca, paciente y compasivo, con una desagradable misión, y que busca una salida a la obstinada estupidez humana. Aquí es un tipo frío, sin sentimientos, que a la primera de cambio toma una drástica decisión de la que luego le cuesta salir. El papel de la mujer que le ayuda se ha actualizado según los tiempos, lo cual es bueno, es más proactiva, más dinámica; pero al final no resulta por el estúpido conflicto con el niño, cuyo parentesco se ve modificado en esta versión de forma muy artificiosa. Introducen el papel de la Secretaria de Estado, con una Kathy Bates luciendo a imagen y semejanza de Madeleine Albright, en el que queda como una necia de mucho cuidado. Los militares tan incompetentes como de costumbre. En general, hay muchas cosas que no tienen ni pies ni cabeza, y al final te quedas con las ganas de que acaben con el mundo; al fin y al cabo empiezas a entender por qué se busca inteligencia fuera de la Tierra. En la Tierra, o por lo menos en Hollywood, no hay.

Los efectos especiales, con el robot GORT a la cabeza, muy impresionantes. Pero no salvan la película.

En cuanto a la interpretación, Keanu Reeves hace el mismo papel de cara de cartón de siempre. No modifica su expresión en toda la película. Un soso de mucho cuidado. Pero lo peor es que mi admirada Jennifer Connelly se ve contagiada de la sosez generalizada. Nada se salva.

En resumen, si os interesa el tema, ved la versión original. Os entrentendrá la curiosidad. Prescindid de esta nueva versión. Yo le pongo un cuatro, con un cinco en la dirección y un cuatro en la interpretación.

Y propongo la pena de muerte para los guionistas de Hollywood.

En la foto de hoy, la pintura mural La Fée Electrique de Raoul Dufy en el Musée d’art moderne de la Ville de Paris. Científicos de renombre en la pared del museo.

La Fée Electrique - Raoul Dufy

La Fée Electrique, Raoul Dufy - Panasonic Lumix LX3

Ultimátum a la Tierra (1951)

Cine

Ultimátum a la Tierra (The Day The Earth Stood Still, 1951), 8 de diciembre de 2008.

Klaatu Barada Nikto

Si alguien quiere presumir de «friqui», y quiere ser algo más original que los «trekies» que saben hablar «klingon», nada como repetir la frase anterior y dar una conferencia espontánea sobre su significado. Es una de las frases que viene en la película que hoy voy a comentar y que tuve la oportunidad de ver de nuevo hace una semana en el mi ordenador portatil, camino de París.

The Day The Earth Stood Still

Ultimátum a la Tierra en el TGV con destino París-Montparnasse - Panasonic Lumix LX3

¿Y a qué fin viene lo de comentar esta película, que ni siquiera he visto en pantalla grande? Pues a que un día de estos, más pronto que tarde me iré a ver la nueva versión, con la que es muy probable que me acabe llevando un berrinche. Pero para entender el berrinche, hay que saber qué opino de la versión original.

El filme, dirigido por Robert Wise, habría que encuadrarlo dentro de la serie B. La serie B, pese a lo que muchos crean, no implicaba malas películas, sino presupuestos bajos. No había dinero para grandes directores, ni para grandes estrellas, ni para grandes escenarios. Ni mucho menos para efectos especiales que en aquellos momentos no estaban de moda, como desgraciadamente sucede ahora. Pero las historias podían ser interesantes e incluso buenas, y la factura correcta.

En este caso, como sucedió en otras películas de ciencia ficción de la época, se jugaba con el miedo a la guerra nuclear. En 1951, apenas estaba empezando la carrera armamentística nuclear, y faltaba aún algo de tiempo para que la guerra fría estuviera en su apogeo. Pero ya hubo quien vio los peligros de la situación, y con altas dosis de ingenuidad, nos ofrecieron esta historia en la que un extraterrestre (Michael Rennie), que recorre 250 millones de millas para llegar a la Tierra (debía de proceder de una asteroide o algo así; como cerca de Marte según su posición orbital), llega para advertirnos de los peligros de la belicosa actitud de los seres humanos, y para darnos una lección, acompañado de Gort, un antepasado de Robocop a escala sideral. En sus andanzas por nuestro planeta, por Washington DC para ser más exactos, recibe la ayuda de una viuda de guerra (Patricia Neal) y su hijo. Nada de tensión sexual. Todo casto y puro.

La película tiene una clara moralina. Se defienden una serie de valores tradicionales, y se critica la actitud de políticos y militares que actúan de forma egoista poniendo en peligro al conjunto de la humanidad por cuestiones de interés propio o baladíes. Es muy ingenua. Pero la película es ágil. La historia es pequeña pero bien adaptada a un largometraje de 90 minutos de duración. No te aburres nada. En general, es una película honesta, aunque determinadas cuestiones levanten una sonrisa condescendiente al ciudadano actual. No es una gran superproducción, pero se puede ver, especialmente si eres aficionado a la ciencia ficción.

Los efectos especiales son absolutamente rudimentarios. Se reducen al platillo volante y al robot Gort. Desde luego, para los parámetros de hoy en día, resultan como de juguete. Pero no importa, porque están al servicio de la historia que es en lo que te fijas y no al revés.

En resumen, una película artesanal, digna, que ha pasado a la historia del cine como un producto razonablemente bueno dentro de sus pretensiones. Yo le pongo un siete, con la misma nota en dirección e interpretación.

Veremos qué pasa con la nueva versión, que ya la semana pasada pude ver anunciada por París por todos los lados y que ya está estrenada en nuestro país.

Metro Père Lachaise

Metro Père Lachaise, París - Panasonic Lumix LX3

Jeff Bridges, su página personal y su Widelux

Cine, Fotografía

Ver las páginas personales de la mayor parte de los personajes famosos suele ser una absoluta abominación. Un rollo. Páginas personales sin personalidad alguna, en las que mientras las visitas tienes constantemente la sensación de que desde luego no está hechas, ni pensadas, por ellos. Supongo que las encargan a alguna empresa o profesional, y estos tienen unos estándares a los que aplican las cuestiones propias del cliente. Lo dicho. Un aburrimiento.

Pero he aquí, que esta semana, por dos vías distintas y casi simultáneamente, me llega la propuesta para visitar la página del actor norteamericano Jeff Bridges. Tanto desde Zona Fandom como desde el State of the Art de PopPhoto, me llega la noticia de que el actor ha presentado en su página personal un reportaje fotográfico sobre el rodaje de Iron Man, película en la que interpretaba a uno de los caracteres más importantes.

La página, en general, si que tiene esos toques más personales que esperamos en este tipo de sitios en internet. Con tipografía de escritura a mano sobre fondo blanco, como si fuera un cuaderno escrito, tenemos las distintas opciones que son importantes para el actor; música, filmografía, entrevistas, fotografía,… En esta última, encontramos un par de porfolios sobre el rodaje de un par de películas. Ambas se encuentran presentadas como si fueran libros a los que hay que pasar las hojas. Están muy bien. Sólo tiene un inconveniente relativo. Necesitas una pantalla grande para verlas con comodidad. Con mi pantalla de 1680×1050 píxeles de resolución va justito para el reportaje de la película de superhéroe con armadura.

Y luego, hay otra cuestión que sorprende. La mayor parte de las imágenes están tomadas en formato panorámico, y el propio actor nos informa y nos habla de usar una cámara Widelux. Este curioso aparato basa su funcionamiento en un objetivo que va girando mientras va tomando la imagen y la va impresionando sobre película de 35 mm, recorriendo un total de 140º grados en horizontal, lo cual es muy panorámico, y proporcionando un fotograma de 60 x 24 mm con su óptica de 26 mm. He encontrado una página (en inglés) en la que se explica el mecanismo y se ven imágenes de la cámara y tomadas por la cámara. Interesante, me ha parecido muy interesante.

Claro, hoy os dejo una imagen panorámica. Aunque no esta tomada con una cámara tan «guay»; me conformo con unir fotogramas tomados con mis cámaras digitales.

Montecalvario desde Piazza del Plebiscito

Montecalvario desde Piazza del Plebiscito, Napoles - Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM

Quantum of Solace (2008)

Cine

Quantum of Solace (2008), 24 de noviembre de 2008.

Mira por donde el abominable hombre de las traducciones de títulos de películas no ha actuado esta vez. Se han limitado a mantener el título original. Lo cual es una pizca de consuelo ante las barbaridades que habitualmente se cometen con los títulos de las películas.

Periódicamente me surge el mismo dilema. Ir o no ir… a ver la película de turno de 007, al servicio de Su Graciosa Majestad. En este caso, realmente no hubo dilema:

«Nosotras nos vamos a ver al macizo, tú haz lo que quieras. Aunque seguro que sale algún pibón también. Siempre salen.»

Ante tan contundente argumento, la cosa esta clara. O te quedas en casa o te sumas y disfrutas del pibón. Pues a ello.

En primer lugar, insistir en que nunca he sido muy aficionado al agente secreto británico. Aunque recuerdo con cariño las luchas contra el Dr. No y contra el amor que venía de Rusia del 007 más carismático que ha habido, y que yo veía en el correspondiente cine de barrio, con posterioridad la fórmula estándar de este tipo de películas nunca me ha atraído en exceso. En segundo lugar, no haré muchos comentarios sobre la trama. Más o menos es la misma de siempre, en distintos lugares del mundo, pero con las típicas persecuciones y balaceras. Eso no cambia mucho. Me limitaré a los hechos distintivos del filme, que son el macguffin, cómo resulta el Bond de turno, y cómo está la chica Bond en cuestión. Doy por hecho que los efectos especiales, las explosiones, las peleas y esas cosas están bien. Es cosa de oficio más que de arte, en este caso atribuible al director Marc Forster.

  • El macguffin en esta ocasión es la venganza. La película continua donde termina Casino Royale, y narra la búsqueda de revancha por la muerte de Vesper Lynd al final de la mencionada película. Me parece que está un poco cogida por los pelos, y a penas sirve para justificar la sucesión de eventos aparatosos que constituyen la película. La verdad es que este macguffin está mal utilizado y aprovechado, y que no consiguen construir una buena historia en torno a él.
  • El Bond de turno, Daniel Craig, me parece lo que me pareció en la anterior película. Un bruto, con cara de bruto. Con este actor se han acabado los toques de ironía o humor que los anteriores se permitían. Y en mi opinión esto hace un poco más aburrida la película. Por mucho que lo vistan de marca, y que sea muy mono según muchas mujeres, a mí me parece muchas veces un gorila de discoteca.
  • En cuanto a las chicas Bond (CUIDADO QUE PUEDO DESVELAR PARTE DEL ARGUMENTO), como es costumbre suele haber al menos un par. Una, la más protagonista que al final vive, interpretada por la modelo rusa Olga Kurylenko. Como guapa, guapa,… guapa es un rato. Pero de actriz tiene más bien poquito. Es el típico caso de florero mayúsculo. Además en el doblaje español, le han puesto un supuesto acento ruso, absolutamente catastrófico. Siendo además que no es trascendente en la trama. Siendo el personaje hija de boliviano y rusa, aparentemente criada en Bolivia, el acento sólo se justifica porque la actriz en origen es incapaz de hablar en inglés sin acento. Pero en el doblaje español se lo podrían haber ahorrado, siendo que es tan malo. La verdad es por comparación Eva Green siento al menos tan guapa como esta, resultaba mucho más actriz y con mucho más estilo y elegancia natural. Luego está la chica Bond que matan. Que es una agente británica pelirroja, interpretada por Gemma Arterton, que a mí me cae mucho mejor. Pero eso; la matan. Y también es muy mona, claro (FIN DE LA ADVERTENCIA).

En resumen, una película de 007 floja. Como la mayoría. Yo no le pondría más que un cinco, teniendo en cuenta sobre todo que a la anterior, claramente mejor, le puse un seis. En la interpretación le pondría otro cinco (hasta Judy Dench está floja) y en la dirección un seis.

Por cierto, en las últimas entregas hecho de menos a Q y, sobretodo, a Moneypenny.

La película anterior terminaba a orillas de Lago di Como en Italia, y ahí mismo parece que empieza la que aquí nos ocupa.

Lago di Como, Italia - Canon EOS D60; EF 28-135/3,5-5,6 IS USM