[Cine] Blonde (2022)

Cine

Blonde (2022; 48/20221005)

No sabía muy bien sobré qué hablar en este domingo en este Cuaderno de ruta. Me he levantado muy tarde para lo que es habitual en mí, lo habitual en domingo es que hable de fotógrafos y sus fotografías, pero me he encontrado también conque tengo acumuladas dos películas, dos adaptaciones literarias a la gran pantalla, y que durante los próximos días este Cuaderno de ruta estará en modo «sólo fotos». Al final me he decidido por el cine. Entre otras cosas por las vueltas a la cabeza que le he dado a la adaptación de la novela del mismo título de Joyce Carol Oates, que reconstruyen en forma de ficción la vida de Marilyn Monroe, y que me ha despertado sensaciones muy contradictorias. Vamos a ella.

Aunque tenga que compartir la condición de icono con personajes mucho menos glamurosos, no hace falta irse muy lejos para comprobar que la figura de Marily Monroe todavía goza de ese nivel. Si bien, para ilustrar esta entrada sí que nos hemos ido lejos, hasta Nueva York.

Leí la novela de Oates entre diciembre de 2019 y enero de 2020. En un momento en el que no tenía problemas para engancharme a la lectura en cualquier lugar y en cualquier momento. Semanas después comenzó el desbarajuste pandémico, y mi capacidad de concentración ante un libro descendieron a niveles alarmantes. En 2019 leí un total de 53 libros, mientras que en 2021 sólo leí 23, siendo muchos de ellos de muy corta extensión. En este 2022, con un canto en los dientes me daré si sobrepaso los 30. El caso es que aquella novela dedicada a Marilyn, o más bien a Norma Jeane, me impresionó. Basada en la vida de la persona real, Oates creo un personaje de ficción a través del cual denuncia la explotación de una mujer y de su sexualidad por la sociedad patriarcal. Nos cuenta una biografía ficticia que puede no ser verdadera, pero es plausible. Desgraciadamente.

En esta película de 2022, el director Andrew Dominik confía en tres elementos para salir airoso de la difícil adaptación de una novela compleja, árida en ocasiones, es muy poco complaciente con nadie ni con nada, y larga, con más de 900 páginas de texto. El primero es ser razonablemente fiel al texto, aunque no pueda detenerse en todos los detalles del mismo, lo que haría la película interminable. El segundo es una realización que mimetiza algunas de las imágenes procedentes de las películas de la época, con una relación de aspecto 4:3, más o menos, aunque existan escenas en otros formatos, tanto en blanco y negro como en color, siempre con una gradación tonal o del color que recuerda a la época de los años 40, 50 y principios de los 60. Y el tercero y más importante, confía en la presencia física y el buen hacer de la protagonista absoluta del filme, Ana de Armas. Por lo demás… el argumento es el mismo de la novela, la vida de Norma Jeane a través de sus más o menos tóxicas relaciones, tanto profesionales como personales, con los hombres. Aclarar que la relación a tres de Norma Jean con Cass Chaplin y Eddy G Robinson Jr no está constatada en la historia real. De hecho Cass Chaplin no murió antes que Norma Jean sino

En general, la película tiene todos los ingrediente para ser una gran película, candidata a premios y recordada en el tiempo. Y sin embargo, desde mi punto de vista no transmite las mismas sensaciones que la novela en que se basa, a la que sin embargo, en los argumental, es muy fiel. Pero es un tema de enfoque y de visión. Inmediatamente tras visionarla no sabía muy bien cómo explicarlo. Pero tras leer otras revisiones y reseñas del filme fui haciéndome a la idea de los motivos de mi alejamiento subjetivo de la película. Si Oates utiliza la figura de Norma Jeane para cuestionar la mirada masculina hacia la mujer, convirtiéndola en un objeto del deseo, en un ente sexual sin personalidad propia, mi sensación final es que el enfoque de Dominik no sólo no consigue cuestionar la explotación sistemática de la mujer sino que cae en la trampa y nos ofrece también un mirada explotadora de la sexualidad tanto de la actriz protagonista como de la mujer a la que representa. Y esto me generó incomodidad. Por otro lado, de Armas es una actriz muy solvente, pero en contra de los mucho que se ha alabado su interpretación, no acabo de ver a la persona real en su ella. No me parece que haga mal trabajo ni mucho menos, pero no la acabo de ver como Marilyn ni como Norma Jean.

La película no es una mala película ni mucho menos, pero no la veo al nivel de los catorce minutos de aplausos en la bienal de Venecia. Tampoco la veo en la bajísima puntuación del público votante en IMDb, plataforma en la que no llega al seis sobre diez. En algún lugar en el medio de estas dos visiones, de cierta crítica y de la mayor parte del título, está la valoración en la que yo situaría esta película. Como curiosidad, decir que esta novela ya tuvo una adaptación temprana en forma de miniserie de dos episodios poco después de su publicación en 2000, que se emitió en 2001. Pasó sin pena ni gloria.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; anime reciente… y muy divertido

Televisión

Las ofertas de Netflix y Amazon Prime Video en animación japonesa, anime, no están mal. Pero no siempre llega la serie interesante en el momento en que te apetece. El anime, lejos de ser un concepto monolítico y unitario, abarca una enorme variedad de géneros y estilos, por lo que resulta muy reduccionista que alguien proclame en general si le gusta o no el anime. Dentro de que en general está destinado a unos sectores demográficos muy concretos, adolescentes o jóvenes muy jóvenes de ambos sexos, hay películas o series difícilmente digeribles por quienes no pertenecen a esos sectores, mientras que otras maravillarán a cualquiera que guste de la buena animación en general o, incluso, del cine en general. En los últimos meses he estado explorando en otras fuentes series de animación japonesa interesantes… y algo he encontrado.

Terminé de ver la serie «Lycoris recoil» poco antes de viajar a Toulouse, en cuyo jardín botánico encontré unos ejemplares de «Lycoris radiata», la flor que da nombre a la serie, de alguna forma.

Mamahaha no Tsurego ga Motokano datta [継母の連れ子が元カノだった, algo así como My stepmother’s daughter is my ex, la hija de mi madrastra es mi ex] es una simpática y sensible serie sobre dos adolescentes, huérfano de madre él y de padre ella, que fueron novietes en su último año de la educación secundaria obligatoria. Y de repente se encuentra que el padre de él y la madre de ella ligan y se casan y se convierten en hermanastros, cuando comienzan el bachillerato (uso los términos educativos españoles como equivalentes para no liar al lector que no esté al tanto del sistema educativo nipón, que no es tan distinto al nuestro). Durante doce episodios se explorará cómo se ajustan a la nueva situación, ambos chavales son sensatos y desean lo mejor para sus padres, al mismo tiempo que descubrirán porqué no funcionó lo suyo cuando en realidad estaba [¿están?] colados el uno por el otro. Buen diseño de caracteres, mucha empatía y al mismo tiempo un ritmo que hace que los episodios de 23 minutos se hagan cortos.

Yofukashi no uta [よふかしのうた, Canción del trasnochador, titulada en inglés Call of the night, la llamada de la noche] entra en lo fantástico. Un chico de 14 años, hijo de una madre que lo cría solo, buen chaval y estudioso, está desencantado de la vida y deja de ir al colegio, dedicándose por la noche a zascandilear por la ciudad. Hasta que se encuentra a una pizpireta y atractiva vampira que le hará pasárselo muy bien, a cambio de un mordisquito de vez en cuando. El chico que quiere ser vampiro para la vampira se niega y además le dice que para que eso suceda tiene que enamorarse de ella… y el chaval se lo propone. La premisa es un poco tontorrona. Pero en esta serie lo que importa no es eso, que funciona como macguffin, sino las relaciones que se establecen cada noche entre los protagonistas y otros personajes que frecuentan habitualmente o esporádicamente la noche. Y los temas son, en este caso, mucho más adultos de lo que la premisa de partida permite imaginar. Con unos fondos muy expresionistas y un potente banda sonora, también sabe a poco.

Y finalmente, Lycoris recoil [リコリス・リコイル, el retroceso de Lycoris, sospecho que el título está más escogido por su sonoridad aliterativa (rikorisu rikoiru) en japonés que por su significado] es la serie que más me ha intrigado. Y me ha divertido. Pertenece a una mezcla de géneros; girls with guns, tranche de vie, distopía… Estamos en un Japón en apariencia absolutamente ideal, donde el crimen no existe y los ciudadanos viven en paz (distopía). Salvo por un pequeño detalle… hay organizaciones de adolescentes huérfanos educados por organizaciones paragubernamentales para ser asesinos que eliminan expeditivamente las amenazas para esta sociedad «ideal». La organización femenina, Lycoris, por la planta endémica de Japón Lycoris radiata, en un intento de frenar a unos traficantes de armas, se ve obligada a expulsar a una de sus componentes, Takina Inoue, por eliminar a tiros a los traficantes cuando estos amenazaban con matar a una compañera, a la que puso en peligro (girls with guns). Se refugia en un café regentado por un antiguo agente secreto, el LycoReco (en japonés リコリコ, rikoriko), donde hace amistad con otra antigua agente Lycoris que ahora va por libre, y que nunca mata, Chisato Nishikigi. Se tendrá que acostumbrar a trabajar en el café (tranche de vie), y a realizar trabajos de ayuda a las gentes, muy distintos. Hasta que un grupo ponga en peligro la estabilidad de todo. La serie es tremendamente entretenida, con unos personajes que generan mucha empatía. Pero no se acaba de pronunciar, o es muy ambigua, en el tema gordo de los que plantean, a saber, la ética de los medios paralegales, de las coaclas del estado, para eliminar lo indeseable en la sociedad, y cuando esto se convierte en un problema en sí mismo. Pero es muy divertida, y está muy bien hecha. Tiene más ironía en algunos momentos de la que parece.

[Cine] Crimes of the Future (2022)

Cine

Crimes of the Future (2022; 47/20220925)

David Cronenberg es un director complejo, con películas que me han gustado mucho y otras que me han dejado… mmm… con una mirada atónica y una ceja de cierto escepticismo levantada. Sus películas no suelen ser amables. Físicamente muy poco amables. Pero aun con la violencia de películas como esta y esta, he de reconocer que fueron excelentes largometrajes, que merecen un lugar más que honroso en la historia del cine. Y con cierta frecuencia, con mucha frecuencia, con una actor fetiche para el como Viggo Mortensen. Pero he de reconocer que ha habido otras películas del director con las que no he podido, que me han tirado para atrás. No obstante, nos arriesgamos con este nuevo estreno del director canadiense.

Ambiente crepuscular, como en la película, procedente del amanecer desde el tren de mi viaje del miércoles pasado a Vitoria.

Hace ya bastantes días que vi la película, antes de mi escapada por el sur de Francia, hace doce días ya. Y quizá no la vi en el mejor estado de ánimo para este tipo de cine. En un entorno extraño, entre distópico y postapocalíptico, la especie humana a comenzado un proceso de poderosas mutaciones que producen cambios corporales profundos que, junto con la aparición de personas con insensibilidad al dolor, dan lugar a «artistas» que organizan performances públicas de intervenciones quirúrgicas para mostrar estos cambios. Saul Tenser (Mortensen) y su compañera Caprice (Léa Seydoux) son una pareja de estos artistas. Pero pronto empezarán a surgir tensiones con los burócratas y policías que buscan tener controladas las mutaciones y los cambios, especialmente con la misteriosa Timlin (Kristen Stewart) y con grupo extremistas del cambio.

Visualmente muy atractiva, con excelentes interpretaciones, especialmente por parte de Mortensen y Seydoux, lo de Stewart no lo tengo tan claro, en un ambiente oscuro, claustrofóbico, desasosegante, no conseguí entrar del todo en la propuesta de Cronenberg y en sus puntos de vista. Incluso en varios momentos del largometraje este me expulsó y perdí en parte el hilo de lo que en la pantalla sucedía. Este horror corporal, como se ha definido, no es un tema que me enganche en exceso. Y en ocasiones me resulta más un entorno de explotación visual, no pocas veces imbricada con la explotación sexual, que otra cosa. Pero allá cada cual. A los críticos parece que les encanta; no se cuantos minutos se pegaron aplaudiendo en Cannes. Pero bueno… Por cierto, Cronenberg dirigió en 1970 otro largometraje con el mismo título, que no tiene nada que ver con este. Pero debe ser incluso más perturbador que la película actual.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: **

[Viajes] En el día a Vitoria

Viajes

La próxima semana nos vamos unos días a Bilbao. Desde donde haremos algunas excursiones. La cosa es que, por motivos profesionales de una de las personas que viaja con nosotros, queríamos parar también un día en Vitoria. Pero cuando planificamos el viaje se nos fue de la cabeza, y no previmos ni el desplazamiento ni el alojamiento. El lunes nos dijo esta persona que, aunque fuese un poco cansado, se iba ayer miércoles a la capital vasca en tren. Yo estoy de vacaciones. Una tercera persona podía arreglarse un día de fiesta. Así que nos apuntamos. Y ayer hicimos un viaje en el día a esta ciudad en la que yo sólo había estado un ratito hace… mucho.

Realmente es viaje es cansado. Y arriesgado. Cansado porque se tarda casi cuatro horas en recorrer los aproximadamente 280 kilómetro de distancia que hay cuando vas vía Castejón, Pamplona y Alsasua, que es el recorrido que hace el tren. Lo curioso es que a la vuelta tarda lo mismo a pesar de tener que hacer un transbordo de unos 20 minutos en Castejón. Debe ser que los trenes van «cuesta abajo» y corren más. O quizá hacen menos paradas. Y es arriesgado porque en el desplazamiento desde el centro de la ciudad a la basílica romana, que no tiene planta de basílica, de San Prudencio de Armentia llueven castañas de un tamaño más que respetable cuando sopla el más ligero viento. Los castaños, eso sí, tienen la ventaja de proporcionar abundante sombra. Pero te arriesgas a un hematoma subdural (quizá aquí exagero un poquito).

La capital vasca es una ciudad de un tamaño… ¿intermedio? (entre 20000 y 500000 habitantes según la Unión Europea). Zaragoza somos una pequeña de las grandes… Vitoria es una de intermedia de las intermedias. O sea, algo menos de la mitad de población que Zaragoza, alrededor de los 250 mil. Pero está muy aseadita, muy organizada, y con un casco antiguo muy bien conservado y agradable de pasear. En las nueve horas que permanecimos da tiempo para visitar los hitos turísticos y algunos de los culturales más destacados. Si bien el hecho de que todos cierren unas tres horas al mediodía impide un mejor aprovechamiento del tiempo. Decidimos pasar de la catedral vieja, Santa María, porque está en obras y sólo se pueden hacer visitas guiadas en grupos reducidos que duran mucho. Y encima se han montado un rollo alrededor de un libro del escritor Ken Follet… que no nos gusta. La catedral nuevo es un pastiche muy reciente sin interés, por lo que los edificio religioso más interesantes que encontramos y visitamos fueron la iglesia gótica de San Pedro y la basílica románica de San Prudencio de Armentia.

Yendo los que íbamos, fue inevitable visitar uno de los museos de la ciudad, ARTIUM, dedicado al arte contemporáneo, y acoge la colección de la Diputación Foral de Álava. Dicen que es la colección más importante de arte contemporáneo después de la del Reina Sofía. Pero la verdad es que lo que había expuesto en estos momentos nos dejó bastante fríos. Y además el edificio estaba realmente frío, físicamente hablando, a pesar de que en la calle llegamos a los ventimuchos grados centígrados. Cierto que como estaban cambiando exposiciones temporales, sólo había una basada en fondos propios, la oferta era más limitada que en otras épocas, y nos cobraron la voluntad. El personal, eso sí, extremadamente amable y simpático. Y el edificio, desde fuera, tiene su punto. Comimos en el restaurante- cafetería adjunto.

Realmente no hay mucho que contar. Personalmente, y en lo estrictamente fotográfico, contrastar que efectivamente mi veterano Lumix G 20 mm f1,7 no se lleva especialmente bien con la Olympus OM-D E-M5 Mark III y el enfoque automático funciona regular. Quizá por eso, entre otras razones, aunque es la focal que más me gusta, vengo usando con más frecuencia el Lumix G 25 mm f1,7, que va mucho mejor, aunque el ángulo de vista me resulta muy cerrado para un uso polivalente callejero. Una jornada muy agradable en cualquier caso, en la que sólo cabe destacar en lo «negativo» las muchas horas que estuvimos metidos dentro de los trenes. Entre las 6:00 y las 23:00 son 17 horas, de las que nuevo fueron de visita a la ciudad y ocho de desplazamiento. Buf. Teníamos que haber planificado mejor el viaje a Bilbao.

[Fotocomentario] El mundo es (más o menos) redondo… no cuadrado

Fotografía

Si sólo tuviéramos un ojo nuestro campo de visión tendría unos límites circulares. Como nuestra visión es binocular, se alarga el eje horizontal y es más bien elíptico. Pero desde luego no es cuadrado, como las fotografías que nos suministran nuestras cámaras, o como la mayoría de los cuadros que vemos en los museos, galerías de arte o, quien sabe, colgados en el salón de la casa de alguien. Las fotos y los cuadros no representan nuestra visión, prácticamente nunca. Más bien, vemos el mundo con ellos como a través de una ventana.

Lo curioso es que nuestras cámara fotográficas, más bien los objetivos, los sistemas ópticos a través de los cuales entra la luz, también proyectan su imagen de forma circular. Sin unos límites del todo nítidos, aunque razonablemente diferenciados. Tal es así que la cámara de cajón Kodak de 1888, la primera destinada al gran público, llevaba incorporado un rollo de película que ofrecía 100 negativos… redondos. Y las copias que entregaban una vez revelada la película también eran redondas. Remitir la cámara a Kodak para revelar, obtener las copias y que te la devolvieran nuevamente cargada costaba 10 dólares. Lo cual era un montón de dinero para la época. El lema de la cámara Kodak era You Press the Button, We Do the Rest (Tú pulsas el botón, nosotros hacemos el resto).

Hoy en día no es fácil encontrar sistemas que hagan fotos redondas. Desde luego, ninguno digital. Pero en película fotoquímica, tenemos las Polaroid Color Round Frame, que nos devuelven aquellas sensaciones. A mí me gustan, como las del cartucho del que hablo en Paisajes redondos al amanecer – Polaroid Supercolor 635 con Polaroid Color Round Frame.

[Libro – historieta] Infierno embotellado – Suehiro Maruo

Literatura

Estoy impresionado. Las vacaciones desbloquean que mi incapacidad para concentrarme en la lectura. Así que tengo cinco libros leídos pendientes de comentario. Dos, relativamente breves, los leí en el intervalo entre mi escapada alemana y el principio de las vacaciones que empecé hace un poco más de una semana. Y en las que he leído tres libros. Y alguno no especialmente pequeño. Vamos a ir sacando adelante el trabajo de comentarlos empezando por un libro de relatos gráficos, historietas, del japonés Suehiro Maruo, un libro que me prestaron hace unas semanas, y que disfruté, aunque con sentimientos contradictorios en su valoración.

Los callejones de Ponto-chō en Kioto sería un ejemplo de lugar asociado al «mundo flotante» que menciono en esta entrada. Aunque hoy en día, cuando el gobierno japonés deja entrar al país, claro, lo que más se ven son turistas.

Las obras de Maruo suelen ser adscritas al género ero-guro, peculiar portamanteau a los que son muy aficionados los japoneses, que mezcla dos palabras tomadas del inglés, aunque podría ser de muchos otros idiomas europeos. Básicamente, utilizando el castellano, sería el género del erotismo g(u)rotesco. Los listos de la cosa también lo entroncan con la tradición del muzan-e, variante del ukiyo-e en el que los temas son actos de gran violencia, con asesinatos y torturas extremos, y que puede tener un cierto componente erótico, especialmente cuando afectan a víctimas desvalidas y desnudas, muchas veces atadas con complejas ligaduras. Un primor, vaya. Hay que recordar que el ukiyo-e, recordado actualmente por los grabados de paisajes y escenas costumbristas de ciudades y lugares emblemáticos, comenzó siendo el arte del mundo flotante (ukiyo 浮世), el mundo de las noche hedonista, de los artistas, las geishas, las cortesanas, el teatro, los actores… como ya comentábamos hace no mucho.

En los relatos de este libro encontramos desde las relaciones incestuosas de dos jóvenes hermanos naufragados en idílica isla, que acaban… mal, y que dan título a la colección de relatos, las tentaciones de un monje católico en una ciudad de japón, la historia de sexo y avaricia en torno a un ciego tacaño y rico, a las desventuras de una jovencita que cuida de su hermano deforme cuando son abandonados por su padre, teniendo que prostituirse para salir adelante. Son historias potentes, incómodas a veces, que basculan entre escenas presuntamente idílicas y lo más perverso del género humano.

No voy a decir que sea mi género favorito precisamente. No soy pacato, ni mucho menos, pero la violencia asociada al sexo y al abuso, generalmente de las mujeres, me incomoda. No obstante, reconozco la calidad de estos relatos, de un género muy propio del País del Sol Naciente, aunque también existen obras con planteamientos básicos similares en occidente, aunque quizá estilísticamente distintas. Allá cada cual si se quiere acercar o no a este tipo de obras.

[Viajes] He regresado del sur de Francia… muy otoñal ya

Viajes

Hace unos años, si me hubieran preguntado dónde he estado estos últimos días, hubiera dicho que he hecho una escapada en el Midi. La región se conocía en general como Midi-Pyrenées… pero acortando, Midi. Que en este caso no significa «mediodía», sino «sur». Bueno, una de las acepciones en castellano de «mediodía» es un sinónimo de «sur». Pero no me parece que sea de uso común en español, salvo en el culto, aunque sí lo sean en francés sus correspondientes cognadas. Pero en 2015 se modificaron las regiones francesas, y la nueva región es denominada Occitania. En ocasiones aparece Occitania-Pirineos-Mediterráneo. Está formada por la reunión de las antiguas Mediodía-Pirineos y Languedoc-Rosellón.

El nombre, Occitania, no deja de parecerme una ironía. Su nombre implica que es la región donde se habla el occitano… que es una lengua en peligro de extinción. Podrá ver millones de personas en el sur de Francia en estos momentos que la entiendan, pero no que la hablen. De forma habitual unos miles. De forma esporádica, algunos más. Por mucho que las calles del casco histórico de Toulouse… Tolosa en occitano, si fuésemos un poquito coherentes,… pero bueno. Yo nunca he oído hablar a nadie en algo que no sea francés en esta región. Salvo en el rinconcito que limita al mismo tiempo con los Pirineos y el Mediterráneo, el Rosellón y la Cerdaña, donde sí que he oído hablar otro idioma distinto al francés; el catalán. El único lugar donde he escuchado hablar occitano de forma espontánea es en el valle de Arán… que está en Cataluña, comunidad autónoma española. La distribución de las lenguas siempre me ha parecido que se las apaña para hacer burla de los intentos de los humanos de establecer fronteras más o menos absurdas por doquier.

En cualquier caso, esta región del sur de Francia me gusta mucho. Incluso cuando nos acoge, como me ha sucedido a mí en esta ocasión, con un tiempo francamente otoñal. Y lluvioso. No exceso, no ha impedido recorrer los lugares que he visitado, pero ha habido que ir con el chubasquero puesto buena parte del día, o todo el día. No. No he hecho un recorrido amplio por la región. Para eso hacen falta muchos días. Me instalé en un hotel de Toulouse, y desde allí hice un día una excursión a Cahors y el valle del Lot, y otra a Carcasona.

He viajado con tranquilidad. Incluso la ida y la vuelta a Toulouse desde Zaragoza la hice en tren. Más lentamente de lo que pensaba. Pero es que con casi cuatro semanas de antelación ya no quedaban plazas en los trenes de alta velocidad ferroviaria que conectan con el sur de Francia. La alta velocidad en este caso es relativa… porque solo vale en España hasta la frontera. Los AVE y TGV circulan por la región occitana pero por vías convencionales, con máximos de 160… y no sé si habrá algún tramo de 200 km/hora. Pero son cómodos.

Aunque no ha sido sin eventos desagradables, afortunadamente sin consecuencias. En el regreso cogí tres trenes; Toulouse – Portbou, Portbou – Barcelona Santa Andreu Comtal, Barcelona Sants – Zaragoza. Pues bien… al tomar el primer tren me encontré conque había suprimido la parada en Portbou y el tren terminaba en Cerbère. Un trayecto que al tren le cuesta cuatro minutos hacer. Pero ambas poblaciones fronterizas están separadas por los Pirineos. Suaves, escasamente agrestes en esta zona, pero difícilmente se puede ir entre las dos estaciones dando un paseo. Entre varios viajeros acordamos llamar a un taxi con capacidad para siete personas más el conductor, que nos llevé entre las dos estaciones por cinco euros por persona. De la situación actual tercermundista de las estaciones de Barcelona, prefiero no hablar. Por su mala organización, el tren que cogí en Sants, un AVE con destino final en Andalucía, salió con diez minutos de retraso. Daba la sensación de que había tanta gente que iríamos completos… pero luego resultó que había muchos asientos libres, y no consiguieron embarcar a todo el mundo a tiempo. Cada vez me explico menos la absurda operatividad de Renfe con sus trenes de alta velocidad. Más, viendo como en el resto de Europa, Alemania por ejemplo, uno los aborda tranquilamente como otro tren cualquiera y salen puntuales y organizados. Y de las averías del tren de ida entre Barcelona y Cerbère, con un mecánico a bordo que según el maquinista no tenía ni idea… vamos, que uno viaja con confianza.

Ha pesar de estos incidentes que, en definitiva, no han tenido mayores consecuencias, han sido unos días tranquilos, relajados. Comiendo cassoulettes y otras delicias culinarias de la región, con gentes muy amables, muy mediterráneas, con quienes te entiendes con más facilidad (y no me refiero a las cuestiones idiomáticas) que con los germanos que hablan latín que conforman la mitad norte del país vecino. Un territorio bonito, lleno de tradición y cultura, probablemente, como leí en una ocasión, una de las regiones del mundo más agradables para vivir. Terminar diciendo que, después de experimentar en agosto con la cámara de formato medio en Alemania, he vuelto a la racionalidad llevándome la pequeña, ligera, y sumamente eficaz Olympus OM-D E-M5 Mark III, con unos ligeros objetivos que puedes llevar a mano en los bolsillos para cuando necesitas cambiar de focal. Y sin dolores de espalda ni de cuello.