El secreto de sus ojos (2009)

Cine

El secreto de sus ojos (2009), 30 de septiembre de 2009.

Una serie de catastróficas desdichas nos impidieron llegar al cine, a los Renoir de Zaragoza, el pasado martes para ver este filme como nos gusta, entre semana, con poca gente y tranquilidad. La culpa no es de los cines; es del caos en el que está sumida la ciudad por diversas obras. En este país toda la fama al respecto se la lleva la «quiero-ser-olímpica-pero-que-crudo-lo-tengo»; pero no es la única. Así que fuimos ayer. Sin recordar que era miércoles. Los miércoles, en Zaragoza, es el día del espectador. Y estaba el cine hasta arriba de gente. Así que vimos la película en situación un poco precaria. Desde luego no como nos hubiera gustado. Pero es lo que había. O esperar a la semana que viene, o aguantar. Y decidimos aguantar.

Y mereció la pena. Porque la película, firmada por Juan José Campanella, es un excelente filme argentino que no queda más remedio que recomendar en este páramo que llamamos cine actual. Casualmente, no hay efectos especiales. Lo que son las cosas. El director, que trabaja con frecuencia como director de episodios de series para televisión en los EE.UU., ¿no podría decirles a los yanquis que se dejen de fuegos artificiales en nuevas versiones de lo ya visto y que vuelvan a crear historias interesantes? No sé. Por si acaso le hacen caso.

La película nos cuenta las andanzas de un oficial de un juzgado (Ricardo Darín) de instrucción en Buenos Aires, al que se acaba de incorporar una joven y guapa nueva secretaria del juzgado (Soledad Villamil), y que por el turno correspondiente les cae en suerte la brutal violación y asesinato de una joven maestra de 23 años, guapa, recién casada con un marido devotamente enamorado de ella. Y he aquí como se desarrollan en paralelo dos historias. Por una lado, la resolución del caso por parte de los dos funcionarios del juzgado, el oficial y su subalterno (Guillermo Francella) reconvertidos a detectives por pundonor, por no dejar que el caso quede sin justicia. Por otro, la historia de amor qué tímidamente surge entre el oficial del juzgado y la secretaria. Un amor aparentemente imposible por las diferencias de edad, clase social, posición profesional, etc. Todo ello en el ambiente de la Argentina previa al tristemente célebre golpe de estado de 1976.

La narración se nos presenta como un flashback del protagonista, recientemente jubilado, y que para ocupar su tiempo, toma la decisión de escribir una novela con la historia del crimen. Oscila entre el drama y la tragedia con tonos de comedia de la buena. En alguna escena, las andanzas de los dos funcionarios, su torpeza, nos causa una risa franca aunque llena de simpatía. También, ambos, nos deparan momentos de gran sensibilidad y dramatismo. Y la muerte ronda por ahí.

A pesar de ser una película relativamente larga, la historia transcurre con agilidad. Es cierto que en ello influye mucho el hecho de que los personajes nos interesan, queremos saber de ellos, sufrimos con ellos. Pero también porque el guion se acomoda bien a la historia. Por otra parte, es de las películas argentinas con una producción más cuidada que he visto. Uno respira el ambiente de pesada burocracia de los juzgados porteños, con ciertos de carpetas y expedientes acumulados por todas parte, con máquinas de escribir que se resisten a imprimir la «a», con unos funcionarios que son argentinos pero que pueden ser de cualquier lugar,…

Si la realización y la producción es buena, buena parte de la película descansa sobre las excelentes interpretaciones de los actores. Para mí, los mejores son Darín y Francella, que en algunos momentos lo bordan. Villamil, una actriz que debe andar rondando los cuarenta, tiene la difícil tarea de dar vida a una mujer tanto en su juventud con veintitantos como en la madurez, próxima a los cincuenta. Sale airosa del trance, pero su personaje no está tan definido ni tiene la misma importancia en la pantalla como los anteriores aunque sea central en las motivaciones de nuestro apreciado oficial de juzgado. Existen personajes secundarios que resultan fundamentales en el desarrollo de la historia, también muy bien interpretados, como el marido de la víctima, Pablo Rago, o el presunto asesino, un inquietante Javier Godino. Algunas de las escenas más divertidas cuentan con la intervención del juez, excelentemente interpretado, creo, por Mario Alarcón.

Resumiendo, creo que estoy ante una de las mejores película de este año, y por lo tanto no me queda sino recomendarla vivamente. Yo le pongo un ocho, con un nueve en la interpretación y otro ocho en la dirección.

No tengo fotos de la Argentina. Así que os dejo con una foto de Sintra en Portugal. Que es un sitio muy bonito y recomendable.

Palacio Real

Palacio Real de Sintra, Portugal - Canon EOS 40D, EF 50/1,8

Libros: Revisitando Agatha Christie y sus Diez Negritos

Literatura

Como todo hijo de vecino, en su momento leí varios libros de Agatha Christie, especialmente algunos protagonizados por el ínclito Poirot o por la peculiar Miss Marple. Pero acabé aburriéndome un poco. Los encontraba repetitivos; pareciera que leído uno, estaban leídos todos. Y además, me daba la impresión de que había poca imaginación en la escritoria para el tratamiento de los personajes, basándose en tópicos absolutos sobre como debiera ser cada cual.

Pero tenía curiosidad por leer una de sus más famosas novelas. Muchos dicen que la mejor. Hasta el momento sólo me había gustado algo Asesinato en el Orient Express. Viendo un edición de bolsillo un poco mona en una librería, compré pues Diez Negritos.

Este es el típico crimen de la isla desierta, o de la habitación cerrada por todos lados, en la que no parece haber forma de que haya un criminal que haya llegado, entrado, matado a alguien, y luego desaparecido. En este caso, porque todos los personajes parecen víctimas y ninguno criminal. La acción transcurre efectivamente en una isla, donde son invitados diez personas, sin relación entre sí, y que todos parecen culpables de una muerte pero a los que la justicia en ningún momento podría haber juzgado y condenado. Un misterioso justiciero se encarga de ir dándoles matarile al son de la letra de una canción infantil que da nombre a la novela.

Pues bien… será de las mejor consideradas, pero me ha dado la misma impresión que antaño. Aunque la trama está bien, mejor que otras de la escritora, la acción está muy basada en los caracteres de los personajes. Pero estos son muy tópicos. Un tipo que es un canalla es descrito con la serie de facciones que el imaginario colectivo adjudica a un canalla. Un mayordomo tiene aspecto servil. Un militar tiene aspecto de seguro de sí mismo. Un antiguo policía tiene aspecto de… lo que sea. Es como si esta señora, que escribió la novela en 1939, viviera todavía en el siglo XIX donde se creía que la maldad o la bondad se heredaban y se asociaban a una serie de rasgos físicos.

Finalmente, tanto tópico me desmotiva, y llego al final del libro, por ver que pasa. Y me da igual.

Definitivamente, dejé de leer a esta señora porque no me gustaba. Y sigue sin gustarme. A otra cosa mariposa.

Os dejo con una fotillo de mis andanzas lusitanas.

Monumento a los descubridores

Un punto de vista poco habitual para fotografiar el Monumento a los Descubrimientos en el barrio lisboeta de Belem - Canon EOS 40D, EF 28/1,8

Enemigos públicos (2009)

Cine

Enemigos públicos (Public Enemies, 2009), 8 de septiembre de 2009.

Dos consideraciones previas. Del director de este  filme, Michael Mann, es una de mis películas favoritas de «polis y cacos» de los años 90 y de la historia del cine en general. Luego no ha habido tanto que me guste de él, pero recordar aquella estupenda película me motiva a acudir al cine. Por otro lado, con las películas de gánsteres me pasa una cosa; o me gustan mucho o me aburren. No tengo término medio. Así que acudimos al cine a ver este filme con una mezcla de expectativa y recelo.

En esta ocasión, nos cuentan la histora de John Dillinger, interpretado por Johnny Depp, al modo de un moderno Robin Hood de la Gran Depresión, que roba a los ricos pero no a los pobres. Y en vez de ser un chulo prepotente con su chica, la francesa Marion Cotillard, la quiere mucho y la respeta mucho. En frente, el agente federal de la Oficina de Investigación, nombre original del actual FBI, Melvin Purvis, interpretado por Christian Bale, que hará todo lo posible por detenerlo.

La película tiene, como no podía ser menos, una realización muy cuidada. En algunos momentos, el aspecto visual recuerda al de los docudramas televisivos que reconstruyen hechos históricos. Lo cual no sé si me gusta mucho, pero es así. Con frecuencia, especialmente en las escenas de acción, la cámara en mano acompaña a los personajes metiéndose en el centro de la acción. En cualquier caso, técnicamente pocos peros se pueden poner al fin. Pero existe un grave problema. Por lo menos para mí. El conjunto de la película resulta frío. No sientes emoción. Ni en las tensas relaciones entre los policías, o entre los delincuentes, ni en la historia de amor. Todo queda como muy aséptico. Incluso las muertes resultan clínicamente convincentes, pero visualmente relativamente poco impactantes. A esta película, en mi opinión, le falta alma. Tampoco se controlan bien los tiempos. Es una película larga, y en algún momento da la impresión de que entre los hechos del principio y los del final han pasado unos cuantos años. Pues no. La acción comienza en mayo de 1933 aproximadamente y termina en septiembre de 1934.

Las interpretaciones hay que separarlas en dos. Por un lado Johnny Depp, que lo hace muy bien y que sostiene el filme a pesar de la frialdad general. Curiosamente, es una de las interpretaciones más contenidas y sobrias que le hemos visto en muchos años, y le sienta muy bien. El resto están correctos, salvo en mi opinión Christian Bale, que esá excesivamente frío. Parece que en su papel de lider policial, la cosa no vaya mucho con él en algunos momentos. Es evidente que hay algunas cuestiones éticas sobre el comportamiento y los métodos policiales planteadas en la película. Pero en ningún momento ayuda a que sepamos con claridad que piensa, salvo probablemente en el maltrato a la chica. Hay algún caso curioso de apariciones de actores conocidos que prácticamente hacen cameos como Giovanni Ribisi o Leelee Sobieski. O Diana Krall cantando en un night club, mientras el chico y la chica se enamoran.

En resumen, una película que se deja ver pero que tampoco dejará un gran recuerdo en el espectador. Yo le pongo un seis en mi valoración subjetiva, con un siete en la interpretación y un seis en la dirección.

Por cierto, lo que no se debe perder ningún aficionado al jazz, especialmente al jazz vocal, es la banda sonora. Mucho de Billie Holiday y otros ilustres del género. Para mí, de lo mejor del filme.

Ayer recibí de Blurb el primero de los libros de mi escapada berlinesa; el dedicado a la Bauhaus. Ha quedado muy majo.

Haus Klee/Kandisky

Haus Klee/Kandinsky en las Meisterhäuser de Dessau, Alemania - Panasonic Lumix LX3

Los hombres que no amaban a las mujeres (2009)

Cine

Los hombres que no amaban a las mujeres (Män som hatar kvinnor, 2009), 1 de junio de 2009.

Si ayer reseñaba la novela a primera hora de la tarde, pocas horas después veía la película, y hoy estoy en condiciones de comentar esta segunda… Comentar una adaptación de una novela… Que terminé de leer apenas 48 horas antes… Que además es un best-seller, el que está de moda y lidera las listas de ventas desde hace semanas… Jo, qué difícil.

O no. Hay relatos literarios que son fáciles de adaptar con fidelidad al cine; por su extensión, por su historia, por su estructura, por el carácter de sus personajes… Pero con frecuencia, la mejor adaptación al cine de una novela pasa por no ser absolutamente fiel a la misma. En muchas ocasiones, es necesario cambiar la estructura espaciotemporal de la narración. En otras, simplificar los hechos; prestar especial atención a unos con respecto a otros. Algunas veces, se adapta una parte de la narración. Es decir, difícilmente se puede hacer una transcripción tal cual al guion. Y para hacer una buena adaptación hay que tener arte.

En la película que hoy nos ocupa, de nacionalidad sueca y dirigida por Niels Arden Oplev, partimos de una novela extensa, con una cronología temporal relativamente extensa, prácticamente un año, y en la que lo mejor de la misma es el estudio de los caracteres, de los personajes que interactúan, y que tienen no pocos matices y rincones, que el relato literario es capaz de poner al descubierto. Con lo cual, por su interés en ser fiel a la obra literaria, le pasan dos cosas. Dos cosas malas, me refiero. La primera es que constántemente hay una sensación de apresuramiento en la acción. Tienen que pasar muchas cosas en las dos horas y media que dura la película. A veces, el único punto de apoyo que tenemos para saber cuanto tiempo pasa es la cantidad de nieve y frío que aparece en pantalla. La segunda es que los personajes pierden mucha de la profundidad que presentan en el libro. El realizador opta por desarrollar más el personaje de la chica, Lisbeth, interpretado por Noomi Rapace, quedando muy perjudicado el del Blomqvist, encarnado por Michael Nyqvist. Y esto deja muy, muy, muy coja la coherencia del conjunto. Además de que los personajes secundarios, que son muy importantes, quedan todavía más tocados. Pero es que a pesar del intento por respetar el relato original, hay un par o tres de variaciones que no sólo aportan nada, sino que empeoran la cosa

Las únicas soluciones que se me ocurren es que la adaptación hubiese sido menos respetuosa con el relato original, adaptándose al medio, o… por qué no haber realizado una serie televisiva de varios capítulos que permitiera recoger todos los matices, con el ritmo adecuado.

En cuanto a la interpretación, la primera curiosidad es si el personaje de Lisbeth Salander está conseguido. Es lo más difícil. Y parece que Rapace da el tipo, aunque nunca la confundirías con una adolescente. Los rasgos de la actriz son lo suficientemente adultos para evitar la ambigüedad cronológica, que tiene su importancia en el relato escrito. El resto… pues cumple teniendo en cuenta las limitaciones impuestas por la adaptación y que he comentado antes.

En resumen, una película que se deja ver, pero que como he leído en algún sitio, se parece mucho, quizá demasiado a determinados productos televisivos sin muchas pretensiones. Yo le pongo un seis, con otro seis en la dirección y un siete en la interpretación.

En la foto de hoy,… pues no es Suecia, donde sucede la acción, pero lo fue… durante siglos.

Patio del castillo de Turku, Finlandia, conocida como Åbo en sueco, y donde todavía queda un cierto porcentaje de población de habla sueca - Panasonic Lumix LX2

El intercambio (2008)

Cine

El intercambio (Changeling, 2008), 29 de diciembre de 2008.

El año empezó bien cinematográficamente. Corría el 3 de enero cuando tuve la oportunidad de ver la primera película del año, que me impresionó muy favorablemente. Pero luego, el año ha sido relativamente flojo. Cada vez es más difícil encontrar una película que realmente resulte notable. Creo que incluso mis puntuaciones se han vuelto más benevolentes, y que películas que hoy en día merecen un siete, no hubiera sucedido lo mismo hace unos años. Por ello, he reservado como última del año un plato fuerte. La penúltima de Clint Eastwood. Sí, la penúltima porque parece que está hecho un chaval y las dirige casi a pares. Pronte veremos su próximo filme.

Antes de nada, decir que no es la mejor película que se le ha visto a Clint. Pero claro, el veterano director es de los mejorcito que hay hoy en día, y una película normalita suya saca ventaja en calidad a casi cualquier cosa de lo que se hace por ahí. Su maestría para trasladar a los fotogramas las historias es más que notable. La buena labor del equipo que se rodea termina de redondear el asunto. Una fotografía impecable, un diseño de producción con escasos fallos, un vestuario fenomenal,… todo ello al servicio de un verdadero autor. Algo que se ve poco hoy en día.

La historia que nos cuenta es interesante, aunque ya se han visto otras cosas similares. Los trapicheos de la policía y las autoridades en la ciudad de Los Ángeles siempre ha dado mucho de sí. La corrupción policial parece que fue un plaga notable en la ciudad en la primera mitad del siglo XX y nos ha dejado muchos ejemplos cinematográficos. Aquí tenemos la historia de un niño desaparecido, de una madre que se niega a entrar en el juego chapucero de sustituciones de una policia ineficaz y corrupta, y se extiende a la historia de un asesinato en masa real, y las consecuencias de todo ello mezclado.

El problema quizá es que son demasiados temas a tocar: el asesino en masa, la corrupción policial y política, el abuso infantil, la indefensión de las mujeres ante los abusos, la independencia de la mujer,… muchos temas para una sola película, por mucho que dure más de 140 minutos.

A pesar de todo, consigues mantenerte en la historia y llegar hasta el final, que parece nunca llegar. Es como si hubiera varios finales. Hay varios desenlaces que se suceden y esto puede cansa un poco. Mérito de Eastwood si no sucede. Quizá hubiese sido bueno si se hubiese centrado en alguna de las historias, dejando el resto como un entorno.

La interpretación es muy buena. Es un lástima que a la protagonista absoluta, Angelina Jolie, le pongan un doblaje tan malo en España. Pero supongo que en el original en inglés ganará mucho. Consigue deshacerse del glamour sin tener que desfigurarse, que es lo que han hecho otras para llegar al Oscar, premio al que imagino que optará con bastantes opciones. Pero sería injusto no mencionar a algunos de los buenísimos secundarios que la rodean, algunos de ellos con papeles pequeñito pero importante y bien realizados. Por supuesto, John Malkovich como predicador, pero sobretodo el policía honesto que compone Michael Kelly, o la prostituta de buen corazón interpretada por Amy Ryan, ni que decir del capitán falto de escrúpulos que encarna Jeffrey Donovan, o el trastornado psicópata a quien da vida Jason Butler Harner. Como se ve, nombre no necesariamente conocidos, muchos de ellos procedentes de las series de televisión, pero que ofrecen un reparto muy sólido.

En resumen, a pesar de que no sea lo mejor del director, es una película que supera a casi cualquier cosa que aparezca en cartelera en estos tiempos. Por eso, no sé a que esperáis. Ale, todos al cine. A ver la última de Eastwood. Que por edad, los próximos que cumpla serán 79… ya no le deben quedar muchas; pero mientras dure, alegrémonos todos.

Yo le pongo un ocho, con la misma nota en dirección y un nueve en la interpretación.

Nota: El título original de la película no tiene traducción directa. En la mitología anglosajona, un «changeling« sería el hijo de un hada o espíritu que es intercambiado de forma secreta para ser criado entre humanos. Por extensión, se aplica a los niños que son intercambiados de forma más o menos aviesa. En castellano, sería un niño cambiado, tema sobre el que también existen mitos. El título del filme en español es feo, pero razonablemente adecuado… que se le va a hacer. ¿Mantener el título original? De paso, ¿no doblar las películas? Qué iluso estoy.

En la foto de hoy, un paisaje invernal, que las fechas son propicias.

Batallero

Pico y reactor, desde Formigal, Huesca - Fujifilm Finepix F10

Sólo quiero caminar (2008)

Cine

Sólo quiero caminar (2008), 10 de noviembre de 2008.

Difícil papeleta la de Agustín Díaz Yanes la que se impone a si mismo creando una nueva historia sobre el personaje de Gloria Duque, que ya interpretó Victoria Abril en su primera película como director allá por 1994. Ha pasado mucho tiempo, pero el director no ha resultado especialmente prolífico ya que entre aquella Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto y la actual, sólo ha habido otras dos películas. Y ninguna de las dos me gustó. Quizá para compensar el hecho de que su opera prima sea una de mis películas españolas favoritas de todos los tiempos. Dejar claro que esta película no es una continuación de la predecesora. Sólo toma prestado uno de los personajes, a quien encontramos años más tarde en una nueva situación.

La película que aquí nos encontramos se aleja en su temática y planteamientos de lo que habitualmente se ve en el cine español. Básicamente estaríamos ante un grupo de delicuentes que planean el golpe definitivo que les resolverá la vida al mismo tiempo que llevan a cabo la oportuna venganza sobre el malo de la película. Este tema es recurrente en el cine americano tanto en sus filmes más crudos y duros como Grupo salvaje (Pandilla salvaje en los países sudamericanos; hay un homenaje dentro de la trama del filme que nos ocupa al de Sam Peckinpah), como en sus versiones ligeras o más de comedia, veáse por ejemplo Ocean’s Eleven. La película de Díaz Yanes se encuadraría entre los largometrajes duros tanto por la forma como el contenido, con pocas concesiones al confort del espectador. Hay violencia, hay degradación humana, hay una oscuridad inherente a los personajes.

La parte innovadora es que el «grupo salvaje» son un grupo de mujeres españolas, delicuentes desafortunadas, que movidas por la necesidad y el deseo de venganza por el maltrato a una de ellas, deciden dar un golpe contra un peligroso mafioso de México D.F., casado con una de ellas (Elena Anaya) a la que conoció durante un servicio de ella como prostituta, e interpretado espléndidamente por José María Yazpik. En todo esto, hay un elemento incontrolado para ambos bandos, un sicario de confianza del mafioso encarnado por un sobresaliente Diego Luna, y que decidirá de qué lado caerá finalmente la balanza de la fortuna.

El cuarteto de mujeres lo completan una sobria y efectiva Ariadna Gil, que se convierte en la líder de la banda y también de la acción fílmica, y Pilar López de Ayala, como la más pusilánime de las amigas.

La película, desde mi punto de vista tiene alguna debilidad en el guion. Hay alguna cosita que chirría en las motivaciones y en las relaciones entre las mujeres. Pero se ve compensada de sobra por una puesta en escena de la acción del golpe que está al mismo nivel que muchos de los mejores productos norteamericanos sobre el tema. La ambientación en la capital mejicana es excelente, y una vez que empieza la chicha de la trama te absorbe y te lo pasas bien. Es un película de mujeres, pero no hay glamour. Todo tiene aspereza. Las aristas humanas salen constantemente, y sólo un imenso deseo de venganza y solidaridad en la adversidad hace que el proyecto de golpe salga adelante, aunque con un resultado incierto.

Una de las grandes virtudes del filme es la excelente interpretación del conjunto. Es cierto que todo el mundo ve a las chicas como protagonistas, pero es inmensa la solidez interpretativa de los dos actores mejicanos. Muy buenos, realmente.

En resumen, una película bastante recomendable, especialmente para quien guste de los thrillers sin concesiones. Yo le pongo un siete, con un ocho en la interpretación y un siete en la dirección.

En el mundo de la delincuencia organizada es tristemente famosa Nápoles y su camorra. Y de hay os traigo una fotografía.

Decumano Maggiore (Via dei Tribunali)

Via dei Tribunali, Nápoles - Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM

Cuatro vidas (2007)

Cine

Cuatro vidas (The Air I Breathe, 2007), 30 de septiembre de 2008.

En primer lugar, nuevamente a actuado el psicópata ese que se dedica a poner títulos en castellano. Qué tendrá que ver lo de las «cuatro vidas» con el «aire que respiro». Pero bueno; supongo que con la manía que tienen de tratar a los espectadores de cine como tarados, pensaron que así entenderíamos mejor de que iba. Aunque tal vez ni ellos sepan de que va.

La película dirigida por Jieho Lee es del estilo «vidas cruzadas«. Cuatro episodios, en cada uno de los cuales hay un personaje principal y varios secundarios, en los que se narra un episodio vital para cada uno de ellos. Las vidas de los personajes se entrecruzan, y el personaje principal en una de las historias es secundario en otra. Hay un personaje, un mafioso apodado Dedos, intepretado por Andy Garcia, que es el eje alrededor del que pivotan las historias de los personajes encarnados por Forest Whitaker (episodio Felicidad), Brendan Fraser (episodio Placer), Sarah Michelle Gellar, (episodio Tristeza) y Kevin Bacon (episodio Amor).

La historia se desarrolla principalmente dentro de un ambiente opresivo, relacionado con el mundo fuera de la ley de la delincuencia organizada. Hay violencia. Sólo las esporádicas incursiones a otros mundos se muestran con luminosidad y claridad. Pero incluso las historias de amor internas son oscuras y desesperadas. No está mal planteado, aunque cansa un poco a pesar de que la película no tiene excesivo metraje ni mucho menos (95 minutos).

Y las historias que se cuentan son un poco endebles. Muy cogidas por los pelos. No llegan a interesarme en algunos momentos. Los mcguffin que mueven a los personajes resultan a veces increibles. Los poderes «paranormales» de uno, el raro grupo sanguíneo de la otra,… seguro que se podrían haber buscado mejores motivaciones para conducir la acción.

Los actores están en general bien. Muchos de ellos, Garcia, Whitaker o Bacon, han demostrado su valía y oficio con creces anteriormente. Y aquí cumplen; sin esforzarse mucho más. Fraser es un actor flojo que aquí se salva porque tiene que hacer de tipo inexpresivo. Y la Gellar intenta superar como puede su condicionamiento de estrella televisiva, pero no lo consigue siempre, y muestra carencias interpretativas.

Me siento un poco defraudado. Las historias entrecruzadas me gustan; siempre me gustó el cine de Robert Altman, entre otras cosas, por su afición a este tipo de cine. Pero estas me han dejado un poco vacío. Pero bueno, seré benevolente y le pondré un seis a la valoración subjetiva, con la misma nota a la dirección y a la interpretación.

Otras opiniones sobre la película:

Hoy os dejo con una imagen del pasado Mercado Medieval de las Tres Culturas en Zaragoza.

Rapaz de pico amarillo

Exhibición de cetrería. Canon EOS 40D; EF 50/1,8

Hace mucho que te quiero (2008)

Cine

Hace mucho que te quiero (Il y a longtemps que je t’aime, 2008), 4 de septiembre de 2008.

Película francesa con protagonista británica, la consideramos como una oportunidad de volver a disfrutar de las bondades interpretativas de Kristin Scott Thomas, tras unos años en los que sus trabajos para la gran pantalla no han destacado especialmente.

La película es francesa, siendo Francia el país donde reside la actriz protagonista a pesar de ser inglesa, y está dirigida por Philippe Claudel, realizador desconocido por mí hasta la fecha, que parece haber destacado hasta el momento más como escritor que como cineasta. Firma también el guion del filme.

La historia nos narra el reencuentro de dos hermanas. Una la mayor, interpretada por la mencionada protagonista, acaba de cumplir 15 años de condena por un asesinato, que descubriremos tiene unas connotaciones terribles, muy duras. La otra, interpretada por Elsa Zylberstein, es bastante más joven puesto que era todavía una niña o al menos una joven adolescente cuando la mayor, ya casada y madre, cometió el asesinato. La recibe en su casa de la capital histórica de Lorena, Nancy, donde comenzará un difícil proceso de readtación de una mujer, que parece ajena al mundo que le rodea, prisionera de sus fantasmas interiores.

La peso de la película descansa sobre la excelente interpretación de ambas actrices. Constántemente deambulamos entre la instrospección, la desconfianza o el difícil convivir con su conciencia de la hermana mayor, y el amor incondicional de su hermana menor, reflejado en el título del filme, pese a las terribles circunstancias del crimen que cometió. A ambas les rodean una serie de personajes cotidianos que ponen su grano de arena al desarrollo de la relación de ambas mujeres así como del despertar de la protagonista.

En general está bastante bien. Quizá sobre alguna de las historias paralelas; no sé todavía muy bien donde quiere ir la relación con el policía que se quiere ir al Orinocco. Pero en general, todo está bastante equilibrado. Poco a poco vamos descubriendo que hay cosas que no se nos están contando, y cuando nos enteramos de ellas, podemos terminar de entender a los personajes. Especialmente a la exconvicta protagonista.

Particularmente recomendaré esta película. Salvo a los que va a comer palomitas al cine, a los que recomendaré que se queden en su casa… siempre. Es una historia pequeña pero intensa, donde las personas más que los personajes tienen el protagonismo. Tiene el lastre de los mediocres doblajes que sufre habitualmente el cine francés… pero qué se le va a hacer. Yo le pongo un siete, con la misma nota en la dirección, y un ocho en la interpretación, por el excelente trabajo de ambas actrices.

La foto de hoy, curioso dominó formado por las traviesas a la espera de ser colocadas en la línea del Canfranc.

Puntos

(Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM)

La ficción y la realidad, ¿quién supera a quién?

Política y sociedad, Televisión

Le en ElPaís.com una noticia sobre un tunel que servía para pasar droga a traves de la frontera, o mejor dicho por debajo de la frontera, que separa los Estados Unidos Mexicanos de los Estados Unidos de América. 140 metros de largo, bien iluminado, incluso con aire acondicionado.

Desde hace unas semanas vengo siguiendo la cuarta temporada de Weeds, en la que ha dejado la urbanización de Agrestic, trasladándose al sur de California junto a la frontera con Méjico. Y. ¿a que no sabéis que acaba habiendo entre una presunta tienda de ropa premamá en el lado gringo y un almacén clandestino en el lado mejicano? Lo habéis adivinado. Un túnel de las mismas características y aspecto que el que describe la noticia. Y por el que pasan unas aventuras realmente divertidas… y algún que otro drama. No os perdáis esta serie cuando la televisen. Es buena. Muy buena.

En la fotografía de hoy, una propuesta civilizada. No utilicéis túneles subterráneos, por acondicionados que estén, para viajar de un país a otro. Utilizad el tren. Mucho mejor. Y legal.

Depósito de mercancias (Orna)

(Canon EOS 40D; Tokina AT-X Pro 12-24/4)

An American Crime (2007)

Cine

An American Crime (2007), 16 de junio de 2008.

Así. En inglés ha dejado la distribuidora el título. Como para que quede claro que el tema no va con nosotros. Que es cosa de esa terrible gente que vive al otro lado del charco. Lamentablemente, de vez en cuando llegan noticias de que estas cosas pueden pasar en cualquier parte. Porque lo que en esta película dirigida por Tommy O’Haver se nos presenta es la reconstrucción basada en las transcripciones del juicio del maltrato y muerte de Sylvia Likens, una adolescente norteamericana que falleció en estrañas circunstancias en el estado de Indiana en 1965.

El suceso parece que fue lo suficientemente famoso en los EE.UU. como para que el planteamiento desde el principio no sea saber qué pasa sino cómo pasa. El relato está narrado por la víctima, un recurso ya conocido en otros filmes, y que trata de dar más cercanía a los sucesos. La narración es precisa, vemos que hay un problema, conocemos cuales son sus causas, y poco a poco nos introducimos en la pesadilla de sus consecuencias. La violencia sobre la adolescente aparece en dosis justas, pero más que suficiente para que sea real, palpable… y horrorizante. El cuerpo se te queda mal. Sientes miedo. Pero no sólo por esa violencia que se ejerce sobre el cuerpo de una menuda adolescente, sino también por la violencia moral que sacude a todos los personajes secundarios del filme, y de lo hechos reales, todos ellos también niños y adolescentes, que participan de esa violencia. La degradación no llega sólo a la víctima; se extiende por una pequeña comunidad, que comparte colegio, que comparte iglesia, que comparte meriendas campestres,… y que finalmente acaba compartiendo lo peor de sí misma. Hay conformismo, hay connivencia, hay hipocresía.

La base del filme, correctamente realizado en su conjunto, está en la interpretación de sus dos actrices protagonistas. La joven Ellen Page, aportando su físico aniñado para dar vida a Sylvia Likens, demuestra una vez más que tiene madera de actriz, y sólo su físico le puede poner alguna limitación a su desarrollo posterior. Por otro lado, Catherine Keener, dando vida a la maltratadora Gertrude Baniszewski, da un recital de interpretación, de expresión y de adaptación a las circunstancias. Habitual del cine independiente, esta actriz siempre se muestra con gran solidez.

Ante todo lo anterior, ¿es recomendable esta película? Difícil cuestión. La película es buena, pero su visión es difícil para todo aquel que conserve unos mínimo sentimientos y tenga cierta capacidad de empatía con el prójimo. La violencia, si bien matizada y mitigada, está claramente ahí. Y se hace difícil convivir con ella. No tiene nada que ver con la violencia de casquería de otros filmes; esta es una violencia personal, directa, terrible. Dicho todo local, yo le pongo un siete a la película, con un ocho en la interpretación y otro siete en la dirección.

La foto de hoy está toma en Burano, cerca de Venecia.

Desconchones

(Pentax K10D; SMC-A 100/4 Macro)

Antes que el diablo sepa que estás muerto (2007)

Cine

Antes que el diablo sepa que estás muerto (Before the Devil Knows You’re Dead, 2007), 25 de mayo de 2008.

En el día en que todo el mundo se fue a ver la última de Indiana (que no tardará en caer), veo una buena crítica de este film de Sidney Lumet, y a ello que nos vamos. Para empezar, porque Lumet empieza a ser uno de los pocos clásicos vivos que queda; además, porque el reparto prometía y mucho.

El filme parece un drama. Situado alrededor del atraco a un joyería, en el que mueren dos personas. A partir de ahí, y con una estructura temporal no lineal, en el que vamos hacia adelante y hacia atrás en el tiempo, vamos conociendo los hechos que desencadenan la situación del atraco y sus consecuencias. Algunos hechos los conocemos desde el punto de vista de distintos personajes. Poco a poco, vamos comprendiendo que lo que estamos viendo no es una drama. Es una tragedia. Una tragedia que va envolviendo a los personajes de forma inexorables, ya que son incapaces de controlar las consecuencias de sus propias y nefastas decisiones.

El filme comienza con una sorprendente (en el cine americano) escena de cama, cuyo sentido se va entendiendo a lo largo del desarrollo de la trama, y poco a poco nos introduce en los elementos necesarios para comprender el desenlace final. El ritmo es lento al principio, y progresivamente se acelera, pero permitiendo al espectador asimilar las situaciones. La imagen es poderosa, con una iluminación dura, que nos envuelve en una atmósfera muy determinada.

La interpretación es de lo mejor que se puede ver hoy en día. Philip Seymour Hoffman, como ya he comentado en otras ocasiones, se muestra como uno de los mejores actores del momento, capaz de interpretar registros muy diversos con gran competencia. Y aquí lo demuestra una vez más. Ethan Hawke y Albert Finney, que son el resto de personajes protagonistas, componen asimismo personajes convincentes, llenos de matices. Saliéndose de cualquier ensillamiento. En un papel más pequeño, y no especialmente agredecido por la personalidad del personaje, Marisa Tomei nos muestra también que es una actriz sumamente capaz y desaprovechada en el cine actual.

En resumen, buen cine; muy buen cine. Altamente recomendable. Yo le pongo un ocho a este filme, con la misma nota en la dirección y un nueve en la interpretación.

La imagen de hoy, la lluvia en la ciudad de Trieste, en mi último viaje.

Piso mojado

(Fujifilm Finepix F10)

No es país para viejos (2007)

Cine

No es país para viejos (No country for old men, 2007), 9 de febrero de 2008.

Siempre he mantenido dos cosas. La primera, que los Coen, Ethan y Joel, han sido y son una de las parejas de cineastas más personales y creativas de las dos últimas décadas, y que han aportado lo suyo a este arte que tanto nos ocupa, el cine. La segunda, que los Coen no han hecho habitualmente un cine para todos los públicos. Y con estas premisas, vayamos a la película que nos ocupa.

Y la película que nos ocupa es un drama que necesariamente está abocada a la tragedia. Es una película que va sobre la violencia, sobre la venganza, sobre cierto tipo de «principios», sobre una tierra dura en la que es difícil vivir,… sobre muchas cosas. Es un western, situado en la década de los ochenta. Todo ello aderezado con el especial punto de vista de los directores, que lo mismo te horrorizan que te arrancan una sonrisa. Esto último en contadas ocasiones. Desde ningún punto de vista estamos ante una comedia. Esto no es Fargo, donde al mismo tiempo que te cuentan una tragedia constántemente te mantienen con una media sonrisa, a veces franca, a veces irónica. Aunque tiene cosas que ver con aquella excelente película. Todo ello magistralmente filmado. Con un ritmo adecuado, a veces más rápido, a veces más lento, hasta llegar a un final que no contenta a muchos, pero que es adecuado, aunque quizá se arrastra sobre sí mismo durante demasiados minutos. El espectador sale con sensación de insatisfacción, porque los Coen corren el riesgo de no satisfacer la complacencia del habitualmente adocenado público, y no solamente juegan con la tragedia, sino que se regodean con ella. Pero ya he dicho que no creo que hagan cine para todos los públicos. «Palomiteros», abstenerse.

La interpretación es una de las claves de este filme. Qué decir que no se haya dicho ya sobre el trabajo de Javier Bardem, que aunque sea clasificado como «actor de reparto» es el auténtico protagonista del largometraje, paseándose por la frontera tejana con el peinado más imposible que he visto últimamente en la gran pantalla, películas de época aparte. Pero están al mismo nivel el siempre competente Tommy Lee Jones, auténtico relator de este drama, y Josh Brolin, motor con su osadía y sus decisiones de toda la acción. Además de otros secundarios que van apareciendo, siempre con fortuna, haré una mención a Kelly Macdonald, actriz escocesa que me gustó mucho en Trainspotting y en Gosford Park, que se prodiga poco en la gran pantalla, y que siempre he pensado que tiene muchas más posibilidades que las que les dan. Su personaje es modesto, pero fundamental a la hora de generar la final desazón en el espectador.

En resumen, una gran película, aunque no perfecta, pero que hará la delicias de los amantes al buen cine, aunque causará la insatisfacción e incluso el malestar de quienes buscan productos más comerciales. Yo le pongo un ocho, con un nueve en la interpretación y otro ocho en la dirección.

En una película donde la muerte es el otro gran protagonista, que otra fotografía podría poner.

La tumba ¿del pirata?

(Pentax K10 D; SMC-A 100/4 Macro)