[Fotos] Tregua de calor al final de la primavera

Fotografía

Hoy no tengo mucho tiempo para acompañar de ningún tipo de comentario las fotos que técnicamente he presentado en Tregua en la luz inclemente del verano – Hasselblad 500CM con Lomography Potsdam Kino 100. Llevo un poco lío. Con las cosas que tengo que hacer. Y en mi cabeza. Así que nada. Simplemente, fotografías de un domingo por la mañana en el que las tormentas de la tarde anterior, la lluvia, nos dio una tregua del calor con el que se despidió este año la primavera en Zaragoza.

[Recomendaciones fotográficas] De cine y otras cosas diversas

Fotografía

La relación entre fotografía y cinematógrafo es evidente. Parten de principios similares técnicos similares, de tecnologías compartidas, para llegar a formas de expresión distintas, pero con puntos en común; la imagen captada mediante la luz. Dejando a un lado animaciones generadas por ordenador y similares, en la que no hay proceso fotográfico de base. Pero bueno… en general. Así pues, no son raras las gentes de la fotografía que también han filmado, y menos en estos tiempos en que cualquier cámara fotográfica tiene también funciones de filmación, y tampoco son raras las gentes del cinematógrafo que han dedicada tiempo y esfuerzo a la fotografía fija, como la llaman ellos. Muchos de ellos son, entre los que conocemos, son directores. Por supuesto, directores de fotografía también. Y no son raros los intérpretes. Hoy hablaremos de Agnès Varda, que también se sirvió de la cámara fotográfica, tanto para preparar sus películas como para documentar aquello que le interesaba. Nos han hablado de ello en The New Yorker.

Mes y medio después de volver de San Francisco, y aún no he tenido tiempo de revisar todas las fotografías del viaje. Y apenas he empezado a pensar cómo lo reflejaré en mis álbumes fotográficos tradicionales tras cada viaje. Ayer encontré tiempo para repasar algunas fotografías del Palacio de las Bellas Artes, un lugar muy fotogénico. Incluso con una pequeña cámara compacta como la Sony ZV-1.

La pareja artística conocida como Albarrán Cabrera, Ángel Albarrán y Anna Cabrera, llevan años trabajando, y poco a poco, afortunado se han ido ganando el respeto de los conocedores y aficionados a la fotografía, por su expresivas imágenes en las que no dudan en experimentar y utilizar todo tipo de procesos, convencionales y alternativos. Auténticos artistas plásticas que trabajan la luz y los materiales en los que la recogen. Nos han hablado de sus últimos trabajos en Clavoardiendo Magazine.

35mmc es un sitio web dedicado originalmente a la fotografía con película tradicional, aunque si desdeñar hablar de fotografía digital, y que sólo muy de vez en cuando hablan de cuestiones que pueden trasladarse a estas líneas. Pero esta semana han hablado del proyecto The End of the Dream, una serie de instalaciones en grandes carteles publicitarios, en las que se reproducen a gran tamaño fotografías que pueden contemplar las gentes que pasan sobre los riesgos que amenazan el nivel de vida en California; la sequía, los incendios del medio natural y los problemas con la vivienda. El fotógrafo, Thomas Broening, usa para sus fotografías veteranas cámaras Leica de la serie M, para película fotográfica.

En Lensculture hemos podido ver algunas fotografías de la ucraniana Hanna Hrabarska, actualmente en los Países Bajos, que documentan su periplo huyendo con su madre desde su hogar en Ucrania hasta instalarse como refugiadas de guerra en el país occidental. El punto de vista de Hrabarska es el de dirigir el objetivo de su cámara hacia su madre, reflejando la tristeza del éxodo y la nostalgia del hogar. De los muchos trabajos que han surgido con motivo de la guerra en el este de Europa, este es uno de los que más me ha llamado la atención.

Finalmente, me ha llamado la atención en AnOther Magazine un artículo dedicado a cómo las fotógrafas ven y viven la maternidad. Especialmente la propia. Son muchas y muy diversas las fotógrafas que han seleccionado, así que no las voy a detallar todas. Pero me ha gustado el planteamiento de muchas de ellas.

[Fotocomentario] El horror del calor y la muchedumbre

sociedad

Cuando en la primeros años de los 2000 se empezó a popularizar el mercado de las Tres Culturas en Zaragoza, denominado así por la hipotética convivencia pacífica de judíos, musulmanes y cristianos… hipotética, como digo,… era razonablemente agradable bajarse al entorno de la plaza de la Seo, pasear entre los puestos de artesanos, ver alguna exhibición de cetrería y otras artes, y tirar algunas fotos. Pero en los últimos tiempos, para mí, se ha convertido en una actividad que no me planteo ni de borracho.

En estos momentos, en las fechas en las que se celebra, suele hacer un calor horrible. Las temperaturas del mes de junio en Zaragoza se parecen más a las de los julios de antaño que al final de la primavera. A lo que hay que sumar el calor que despiden los hornos y las brasas de las parrillas en los puestos de comida. Y por otro lado, va tanta gente, es tal la muchedumbre que se forma a las horas más civilizadas, por la tarde cuando hay más sombra y no pega el sol de canto… que se convierte en una actividad agobiante.

Este año pasé por allí circunstancialmente, mientras probaba un rollo de película fotográfica del que hablo en Hay una chica nueva en el vecindario – Fujifilm GS645S Wide 60 con Foma Ortho 400. Eran las 11 de la mañana, el calor no estaba en todo su apogeo, las muchedumbres no habían llegado… pero aun así no me apeteció quedarme mucho rato. Pasé, hice alguna foto, y seguí mi camino. Este tipo de eventos no son para mí.

[Recomendaciones fotográficas] Poquita cosa, pero más interesante de lo que pensaba

Sin categorizar

Teníamos una conversación curiosa hace unos días. Cuando yo era un adolescente o un joven de veintipocos, las personas con tatuajes no eran frecuentes. Y además, quienes los llevaban no eran precisamente aquellos a quienes las madres de la época querrían como yernos; legionarios, carcelarios, marineros… Era así la cosa. Simplemente, la generación de mi hermana, que es nueve años más joven, ya empezó a llevar tatuajes. Al principio, pequeños, discretos. Poco a poco más amplios y característicos, como cuando se pusieron de moda en las mujeres los de la zona lumbar, y luego llegaban los anestesistas y no querían poner la epidural en los partos para no arrastrar las partículas de tinta al líquido cefalorraquídeo en el espacio subaracnoideo junto con el anestésico, montándose el pollo con las quejas de las parturientas. Y hoy en día, lo raro es encontrar a una persona de ciertas edades, un amplio intervalo de edades, que no lleve uno, o varios, o muchos. Y no son distintos de cómo éramos nosotros cuando teníamos 20 años y mirábamos con aprensión a las personas tatuadas. Durante mi primer viaje a Japón no visitamos ningún onsen 温泉, típicos baños de aguas termales de origen volcánico, frecuentes en el país por la geología del archipiélago nipón. Durante el segundo sí, porque nos alojamos en algunos ryokan 旅館, alojamientos tradicionales japoneses, que incluían ondeen. Y allí nos encontramos con una norma frecuente en estos establecimientos… prohibidos los tatuajes. Y es que en Japón, los tatuajes se suelen asociar a la yakuza, el crimen organizado del lugar, y eso es así porque fueron prohibidos tras la restauración Meiji, por motivos de imagen nacional, y así fue durante años. Volvieron a estar permitidos tras la guerra mundial. Pero la consideración de mal gusto permanece en la mentalidad del país, por lo que hoy en día todavía son raros. En Another Magazine nos muestran el trabajo de Akimitsu Takagi, un escritor que escribió novela negra con personas tatuadas, pero que también se documentó fotográficamente, durante varias décadas del siglo XX, unas fotografías que no eran conocidas y que recientemente han visto la luz, mostrando ese mundo de bajos fondos donde sucedían los tatuajes en el País del Sol Naciente.

Llevo un tiempo enyando con el uso del flash en la fotografía de aproximación. En esta ocasión con un flash anular al que he podido acceder, un tipo de accesorio al que nunca había accedido. Y que puede ser muy interesante, aunque no en cualquier situación.

Como contraste a lo anterior, me han gustado los retratos del dúo de fotógrafos contemporáneos Fotómetro, Rona Bar y Ofez Avshalom, la mayor parte de ellos jóvenes, aunque no exclusivamente, en los que ponen de relieve aquellos detalles del atuendo, los complementos, o las alteraciones corporales, por ejemplo los tatuajes, que sirven para marcar la individualidad de cada una de las personas, en el entorno que constituye su espacio personal más íntimos, con los pequeños detalles que significan el ejercicio de la libertad personal del retratado. Los retratos me han resultado estéticamente interesantes y agradables, y en un plano más subjetivo, creo que resaltan la humanidad de aquellos que en ocasiones viven fuera de los cánones estéticos que las costumbres y las modas imponen. Lo hemos visto en Booooooom. Me quedo con las ganas de saber por que este duo de israelíes que vive y trabaja en Londres, usan un nombre para su dúo en castellano, con la tilde incluida.

Al igual que no soy muy partidario de enlazar recomendaciones de los sitios patrocinados por las marcas de cámaras, por su obvios sesgos, tampoco las recomendaciones de los medios oficiales de las redes sociales o de los servicios en internet, por idénticas razones. Promocionan a sus clientes principales. Pero curiosamente, Irene del Pino, protagonista de un artículo con entrevista en el blog de 100ASA, curiosamente trasnochado nombre, no parece ser cliente de este servicio de portafolios compartidos, al estilo de 500px, pero algo más serio. Aunque muy enojoso de usar. Ni siquiera tiene cómo buscar a un fotógrafo,… o yo no he encontrado la forma. De hecho, del Pino no parece tener presencia propia en internet, hay que encontrar su trabajo en otros lugares. El enlace que he puesto en su nombre corresponde a los Encuentro Fotográficos de Gijón, porque me ha parecido razonablemente completo. Del Pino se define como fotógrafa documental, que registra los cambios en el paisaje, natural o urbano, con o sin presencia de personas, aunque el factor humano está presente habitualmente. Su estilo me ha gustado. Obviamente es una fotógrafa reflexiva, que camina, que recorre, que regresa a los lugares, para encontrar el mejor ambiente, la luz adecuada, la forma en que refleja adecuadamente sus sentimientos sobre el lugar.

Finalmente, en Lenscratch nos han mostrado otro trabajo de una fotógrafo documental, la neoyorquina Sant Khalsa, pero criada en California, y que ha recorrido el sudoeste americano donde proliferan los establecimientos destinados… a vender agua. Sin más. Exclusivamente agua. Sin propiedades. Sólo, con adjetivo tipo «cristalina», «pura», «paradisiaca»… La mercantilización del bien común, sin más. Y que también refleja una realidad social. La deficiente calidad de los suministros de agua potable a través de los grifos de los hogares, especialmente en los lugares donde la pobreza es más rampante. Lo cual afecta todavía más a estas magras economías, con la curiosa paradoja de que muchos de estos establecimientos están regentados por inmigrantes, latinoamericanos, coreanos, chinos,… que de esta forma parasitan a sus propios congéneres. Un trabajo sencillo… y sin embargo notable en su profundidad.

[Fotocomentario] Cuando las viejas tecnologías van mejor…

Fotografía

Hoy comento en El viaje fotográfico de Carlos unas fotografías procedentes de un rollo de película que dejé olvidada en una cámara… y que a pesar de una sucesión de errores y malos entendidos conseguí salvar con cierta dignidad. Os dejo por aquí algunas de ellas.

La cuestión es que si con una cámara digital hubiera cometido el error de sobreexponer las fotos tres pasos, es decir, darle 8 veces más luz de la que necesitaba para formar correctamente la imagen, las fotografías se hubieran arruinado con seguridad. No se podrían haber salvado. Y es que en ocasiones, más de las que creemos, las viejas tecnologías nos salvan la cara. Por ello, aunque son partidario del progreso tecnológico, creo que conviene conservar las viejas tecnologías. Por si acaso.

[Fotocomentario] El interés por lo (aparentemente) banal

Fotografía

Una vez, una persona aficionada también a la fotografía, con quien coincidía de vez en cuando en grupos y asociaciones fotográficas, me manifestó que le sorprendía el planteamiento de muchas de mis fotografías. Decía que no les encontraba defectos,… pero que eran de cosas… poco llamativas. No eran de espectaculares paisajes marinos o montañosos, de vistosos amanecer o atardeceres. No lo dijo con estas palabras,… pero le parecían banales. Un poco como las que ilustran esta entrada, de las que hablo en Controlando los contrastes en blanco y negro – Plaubel Makina 67 con Ilford Delta 400 a IE 200 desde un punto de vista más técnico.

Es cierto. Los motivos de muchas de mis fotografías son aparentemente banales. Es el paisaje urbano o suburbano de Zaragoza y sus alrededores. Pero hay varios motivos para que me interese este tipo de fotografía, que ya he comentado previamente en alguna ocasión. En primer lugar, a un nivel práctico que muchos comprenden, es una forma de mantenerse entrenado, de ir observando desde un punto de vista fotográfico constantemente para que, cuando llegue la ocasión de tener delante un tema que no se considere «banal», tenga más facilidad para componer y extraer el potencial que ofrezca. En segundo lugar, porque a nivel personal, en cuanto ciudadano preocupado por mi comunidad, me interesa observar y analizar los cambios, las transformaciones del paisaje urbano y periurbano, consecuencia de la evolución de nuestra sociedad, no siempre para bien, y que reflejo en mis fotografías. Algún día reuniré y seleccionaré el material para conformar un trabajo coherente sobre el tema. Algún día… El interés me viene de cuando conocí el grupo de la New topographics y su interés por el paisaje alterado por el ser humano. En tercer lugar, porque creo que es interesante buscar la estética de los lugares o los paisajes que no son considerados «bellos». Al igual que se definen cánones de belleza humanos basados en estereotipos configurados sobre las preferencias impuestas por las modas o las ideologías de un momento, también sucede con los paisajes. Y siempre lo he dicho… se pueden hacer muchas fotografías banales o poco interesantes de lugares o paisajes espectaculares. Las vemos constantemente. Pero lo que en un momento puede ser meritorio, quizá alguna vez lo consiga, es hacer buenas fotografías, con sentido, que transmiten una historia o un concepto, a partir de lugares o paisajes… banales.

[Fotografía de naturaleza] Seleccionando una foto para la exposición de Asafona

Fotografía, naturaleza

Soy socio de la Asociación aragonesa de fotógrafos de naturaleza ASAFONA (Instagram)desde hace unos años. Y también desde hace unos años, menos, aporto anualmente una fotografía para la exposición de los socios, que se celebra durante el mes de septiembre en la sala de exposiciones de la Agrupación Artística Aragonesa en Zaragoza. En la web de la asociación tengo también una galería de fotos dedicadas al paisaje alterado por el ser humano a lo largo de los tiempos.

Como todos los años, me enfrento a la tarea de seleccionar una fotografía. Pero este es un proceso que me cuesta horrores. Me llena de incertidumbres. ¿La fotografía que más puede gustar a los visitantes? ¿Qué tema? ¿Paisaje que es lo que más hago? ¿Aves ahora que uso de vez en cuando el 75-300 mm de Olympus? ¿De los viajes? ¿De algo próximo,… propio,… cercano? ¿Oso llevar una foto realizada con película fotográfica como ya he hecho en algún momento? ¿O elijo esa que me genera recuerdos o sentimientos especiales aunque se salga de lo que se muestra o se espera habitualmente en estas exposiciones? Dudas.

Sí que os puedo decir una cosa. La fotografía elegida está entre las que os muestro en esta entrada, pero la tendréis que ver en la exposición para saber cual es. Las que aquí os muestro son las que han ido al último corte antes de la decisión final. Tampoco es que hubiera muchas más que me parecieran dignas.

Tradicionalmente he llevado paisajes. En más de una ocasión en considerado la fotografía de aproximación, especialmente con plantas, pero si no recuerdo mal, de momento no me he decidido todavía. O tal vez sí. Tal vez sean los crocus dorados fotografiados después de la lluvia, a orillas del río Lot, bajo Saint-Cirq-Lapopie. O esa playa en el Golden Gate, con el majestuoso puente de fondo, medio oculto por la niebla. Habiendo considerado también los paisajes del País Vasco, incluso el blanco y negro con película fotográfica.

Pero desde que compré de oferta el sencillo pero razonablemente eficaz 75-300 mm de Olympus, he sumado muchos bichos, especialmente aves, a mi archivo fotográfico. Empezando por las gaviotas reidoras del río Ebro o la polla de agua que surca las aguas del Canal Imperial de Aragón a su paso por Zaragoza, que he situado en el encabezado. Pero hay más aves registradas en mis paseos por los cursos de agua que atraviesan Zaragoza. Como los cormoranes o las garcetas comunes.

Mucho ha pesado este año la abundante fauna avícola que encontré recientemente en el viaje a San Francisco. Y fue una casualidad que la pudiese registrar. Porque nunca estuvo en mis planes llevar el zoom teleobjetivo de Olympus. Pero lo confundí por el Lumix 35-100 mm de Panasonic, con el que no hubiese podido tomar estas fotografías. Como el pequeño cormorán orjudo y el estornino que encontré en las marinas de Sausalito.

Muchas fotografías tomé en la isla de Alcatraz, especialmente tras charlar con una naturalista aficionada que estaba instalada en la isla con un telescopio terrestre para ofrecer a los visitantes unas vistas del nido de la garza azul. Mi mejor foto, o eso pensaba yo, fue la de una garceta nivea… pero quedó algo desenfocada, así que preseleccioné otra,… menos interesante, pero que ha entrado fuerte en la selección final.

Y también me interesaron las gaviotas occidentales, que no vemos por las costas europeas. Y especialmente los escurridizos pelícanos pardos de California, que no paran quieto, son rápidos, y a pesar de su tamaño, no fueron fáciles para las modestas prestaciones del equipo Olympus, más pensado para el reportaje que para la acción. Pero ahí está, en Crissy Field, con el Golden Gate de fondo. Pues lo dicho. Una de estas catorce fotos será la que se exponga en el mes de septiembre en la calle Lagasca de Zaragoza.

[Recomendaciones fotográficas] Algunos fotógrafos de Magnum Photos y otros que pasaban por ahí

Fotografía

Frank Horvat vivió durante 92 años, nació italiano de padre húngaro y madre vienesa en una población a orillas del Adriático con regusto a viejos imperios que hoy en día es Croacia, vivió países tan diversos como Suiza, India, Pakistán, Estados Unidos e Inglaterra, hasta que se asentó en Francia hasta su muerte. Un persona del mundo, supongo. Conocido como fotógrafo de moda, se mantuvo activo desde los años 40 hasta entrado el siglo XXI, ensayando muchos géneros fotográficos, y en todos fue excelente. En Blind Magazine nos han hablado de sus primeros quince años de trabajo como fotógrafo, en el mundo de la moda. Un fotógrafo elegante e imprescindible

Ian Berry retomó recientemente su trabajo sobre el agua después de visitar el retroceso de los glaciares en lugares como Islandia y Groenlandia. Démonos pues un paseo por Islandia para ilustrar la entrada de hoy.

También en Blind Magazine nos han hablado de otro excelente fotógrafo, Ian Berry, miembro de Magnum Photos, por lo que ya podréis supone que el reportaje era su ámbito principal. Siempre un reportaje comprometido. Y no pocas veces difíciles. En las fotografías que nos enseñan en el artículo, parten de su trabajo en los años 70 del siglo XX sobre el agua, y los problemas sociales y ambientales relacionadas con el líquido elemento. Pero también muestran algunas recientes, cuando el fotógrafo ha vuelto al tema por las consecuencias que la crisis climática global está teniendo para el agua y su disponibilidad.

Fotografía conceptual es un término que hoy en día se aplica a todo tipo de trabajos por parte de fotógrafos también muy diversos. Por ello, es un término a veces muy devaluado. Y sin embargo,… qué admiración siento ante los buenos fotógrafos conceptuales, cuya creatividad siempre he envidiado a rabiar. Y en F-Stop nos han hablado esta semana del italiano Gian Luca Groppi. Un narrador de historias a su modo, con mucho humor, ironía… pero también poesía. Tengo que bucear más en el trabajo de Groppi.

Esta semana terminé de ver la sexta temporada de la serie Black Mirror. De la serie hablaré otro día. Ha cambiado mucho y tengo que pensar en qué medida me gusta todavía… o no tanto. Creo que sí, pero… ya hablaré. El caso es que, como nos cuenta Magnum Photos en un tweet, Netflix invitó al veterano fotógrafo documental británico David Hurn (instagram) a fotografiar el rodaje del ultimo episodio de la temporada, Demon 79, que me gustó mucho aunque me parece más propio de otras series… me dejó sorprendido su inclusión en esta,… y en el que destaca sobremanera el trabajo de Anjana Vasan en el papel protagonista. Que conste que al público votante en IMDb no le ha entusiasmado; de los menos puntuados de la serie. El blanco y negro de las fotografías de Hurn contrasta con la colorida estética setentera del episodio.

[Fotocomentario] Sigo sorprendiéndome con las autolimitaciones culturales de algunas gente… a propósito de los «goyas» de colores

Arte

Lo comenté hace unos meses, a propósito de unas esculturas con la cabeza de Francisco de Goya, que habían sido pintadas por artistas contemporáneos con motivos diversos, en general muy coloridos. Hay personas que se indignan u ofenden por este tipo de intervenciones artísticas sobre el genio de Fuendetodos, o sobre cualquier otro símbolo cultural que consideren, de alguna forma, «tradicional» y «sagrado». Lo cual, para empezar, implica no entender quién era, o cómo pensaba, Francisco de Goya, que era cualquier cosa menos convencional y tradicional y se adelantó a algunas formas artísticas de las vanguardias y la modernidad, especialmente en sus aspectos más expresionistas.

Esta primavera fue una nueva edición de unas fiestas recientemente inventadas por el Ayuntamiento de Zaragoza, las «fiestas goyescas» en cuyo concepto en sí mismo no voy a entrar… porque me parece aburrido. Pero con el motivo de estas «fiestas goyescas», volvieron las «cabezas ilustradas» de Francisco de Goya a las calles de Zaragoza. En esta ocasión, a la plaza de la Seo. Afortunadamente, para la mayor parte de la gente, esto fue motivo de curiosidad y diversión, y los niños pudieron familiarizarse con esta forma lúdica de interpretación del arte y la cultura de forma lúdica y entretenida. Pero seguí percibiendo la presencia de la España carpetovetónica, que se resiste a cualquier innovación y cambio, y que tan caro nos puede salir como país en los próximos años, con lo necesario que va a ser en un futuro, por los retos sociales, políticos, ambientales que se nos vienen encima, un pensamiento lateral, alternativo e imaginativo, fuera de los caminos trillados, para superar esos difíciles retos. Porque si no, nos irá mal. Ya nos está yendo peor que a otros países, así que…

En fin, acompaño con algunas fotos tomadas en ese entorno, de las que hablo en Goya y mas cosas – Plaubel Makina 67 con Lomography Color Negative 800 a IE 400.

[Recomendaciones fotográficas] Centenario de Ribaud y algunas cosas más

Fotografía

Leo en la cuenta de Instagram de Magnum Photos que ayer 24 de junio fue el centenario del nacimiento del fotógrafo francés Marc Riboud. Nos dicen en la nota, que incluye varias fotografías de Riboud, que Cartier-Bresson le invitó a entrar en la agencia tras ver publicada la fotografía del feliz pintor en la Torre Eiffel. Siempre me han gustado las fotografías de Riboud. Algunas de ellas son de las que tengo un recuerdo más prolongado, desde que empecé a interesarme por la fotografía como una afición global, no simplemente como algunos que se dicen fotógrafos porque se compran una cámara y suben fotos a las redes sociales. Yo, después de 34 años y dos meses desde que me compré mi primera cámara réflex, sigo considerándome sólo aficionado a la fotografía. Pero no sólo a hacer fotos. A todo lo que rodea la fotografía como arte y cultura. El caso es que recuerdo las fotos del francés desde hace mucho. Y siempre me ha dado la sensación de que debía ser un tipo majo, simpático. Porque da igual lo que esté contando, el protagonista siempre son las personas, el ser humano. Es de estos fotógrafos que yo considero, en el mejor sentido de la palabra, humanistas.

Algunas fotografías de viaje a Hong Kong en 2016, que menciono en el texto de hoy.

En Aesthetica Magazine dedican un artículo esta semana a Carrie Mae Weems, fotógrafa norteamericana a la que le cabe el honor de haber sido el primer artista negro que hizo una exposición en el Solomon R. Guggenheim Museum de Nueva York estando todavía viva. Parece que hasta 2014 a los Guggenheim sólo les interesaban estos artistas cuando habían empezado ya a criar malvas. Creo que no es la primera vez que la traigo a estas páginas, pero su fotografía me gusta porque siempre son imágenes que desafían las narrativas «oficiales» sobre la historia, la sociedad, el forma en qué las personas deben vivir su vida. Por su puesto, con la perspectiva de ser mujer y de una minoría étnica tal que, a priori, permanece al grupo social más desfavorecido socialmente en la sociedad estadounidense. Yo que vosotros me daba una vuelta por sus fotografías.

Visité Hong Kong en 2016. Lo hice un poco por casualidad. Surgió sobre la marcha, de forma inopinada. Y es uno de los viajes más divertidos que he hecho. También de forma inopinada. Ni siquiera lo hice con compañeros de viaje habitual. Y aunque a dos de los que participaron en el viaje los he visto muy esporádicamente desde entonces, nos movemos en círculo sociales diferentes, los recuerdo con afecto. Hong Kong, en aquel momento, todavía aparecía como una isla de democracia en el ámbito de la República Popular China. Imperfecta, pero democracia, con un cierto nivel de libertades. Al menos según The Economist Democracy Index. Pero conforme el régimen de Pekín mete mano en la antigua colonia británica, la cosa va empeorando, y en la actualidad ya califica como régimen híbrido. O sea, naciones, o partes de ellas, con fraudes electorales regulares, lo que les impide ser democracias justas y libres. Estas naciones comúnmente tienen gobiernos que ejercen presión sobre la oposición política, la justicia no es independiente, la corrupción generalizada, que ejercen acoso y presión sobre los medios de comunicación. Estados de derecho anémicos, en general con fallos más pronunciados que las democracias defectuosas en los ámbitos del desarrollo de su cultura política, con bajos niveles de participación en la política y problemas en el desarrollo de la gobernabilidad. Pero no llegan a calificarse como régimenes autoritarios… oye. Como consecuencia de ello, muchos ciudadanos de la antigua colonia la están abandonando, especialmente si su actividad profesional exige un entorno de cierta libertad. Wong Chung-wai es un fotógrafo que ha documentado abundantemente su ciudad natal y a sus gentes. Sus padres huyeron de la China continental a Hong Kong buscando cierta libertad. Aunque la colonia británica tampoco era un modelo de democracia. Los británicos no exportaron nunca la democracia a sus colonias, con la excepción de aquellas que sustituyeron a la población aborigen por una mayoría de anglosajones (Canadá, Australia, Nueva Zelanda,…). Wong ha abandonado ahora su ciudad natal, como hicieron sus padres hace cuarenta años. Y su último homenaje lo centra en el paisaje, y en los adolescentes que tendrán que apechugar con el futuro de la región. Recordemos que los ciudadanos de la colonia en el momento de su retrocesión a China tienen derecho a un pasaporte británico especial que les permite instalarse en determinados países de la esfera británica. Lo hemos visto en Blind Magazine. Sus fotos me gustan mucho.

Finalmente, de nuevo de vuelta en Aesthetica Magazine, las fotografías del turco Burak Boulu, realizadas con la cámara de un teléfono inteligente, conforman coloridos y significativos bodegones encontrados por los lugares por donde se mueve, que parece preparados, cuando no lo son, no hay planificación, o así se nos informa. Quizá no tenga la profundidad que los trabajos de las anteriores recomendaciones… pero a mí me han alegrado un poquito. Me han puesto de buen rollo.

[Fotocomentario] Las desigualdades en el transporte público entre ciudades

Política y sociedad

Las fotografías que acompañan este fotocomentario proceden de un rollo que expuse en la segunda mitad del mes de abril pasado. Los detalles técnicos los podréis encontrar en Cuestionable ISO 200 para todo uso – Canon EOS 650 y Tamron 35 mm con Adox Color Mission. La cuestión es que una parte del rollo de película lo usé en unos viajes por trabajo a Madrid a finales de ese mes. Fueron dos días seguidos. Como el tiempo de duración del viaje en tren de alta velocidad, no hice noche en la capital. A mi administración pública le salía más económico, por evitar el coste del hotel y de las dietas, las comidas que hice allí fueron gentileza del Ministerio de Sanidad, y yo descansaba tranquilamente en mi casa y en mi cama.

Estación de Atocha, Madrid.

Pero ese viaje, y otros recientes me han hecho pensar en las desigualdades sociales implícitas al modelo actual de transporte público entre ciudades. Lo más económico son los autobuses de línea. Pero son bastante más lentos que la alta velocidad, cuando esta existe, aunque más rápidos si tienen que competir con trenes convencionales, «gracias» a la triste realidad en frecuencias y velocidad promedio de los trenes que no circulan por la alta velocidad. Pero vamos a los trenes de alta velocidad… Si eres un afortunado que te coges vacaciones y viajas, que te planificas el viaje con antelación, y todo eso, te puede salir relativamente económico. A mitad de agosto me voy a Estocolmo, saliendo el avión de Barcelona. Cogido con tiempo, el viaje en tren en alta velocidad desde Zaragoza a Barcelona apenas llega a 45 euros. Rápido y cómodo. Mucho mejor que el autobús, que es algo más barato, pero no exceso. Ahora bien, si eres una persona que necesita por las tribulaciones de su vida hacer un viaje semejante que surge de improviso… el tren de alta velocidad puede sobrepasar sin ningún problema los 110 euros en su modalidad más económica sin derechos de cambio de billete ni de reembolso por cancelación del viaje. En los horarios que suelen ser útiles a los ciudadanos, me refiero. Un precio que no es adecuado para cualquiera, un precio que es un lujo. El transporte público como lujo. Un sinsentido, que los sucesivos gobiernos permiten sin problemas y aun sacan pecho de los trenes españoles. Porque además, últimamente las plazas de transporte público entre las relaciones más usadas pueden escasear… y ser problemático disponer de plaza cuando el viaje te surge a corto plazo. No debería ser así. El transporte público deberías ser más asequible a todas las economía, con ofertas razonables para todos.

[Fotocomentario] Ande o no ande, burra grande… también en fotografía… a veces

Fotografía

En estas últimas semanas,… meses diría,… he enredado con formatos muy diversos en la cosa fotográfica. Entre los formatos más grandes que hago, como pueden ser los 6 x 12 de las estenopeicas, los 6 x 9 de algunas cámaras muy antiguas, o los 6 x 7 de la Plaubel,… y los minúsculos 17 x 13 cm del formato 110 de la Kodak Pocket A-1 que me llevé a San Francisco, las diferencias son muy considerables.

Pero cuando revisé las fotografías de hoy, comprobé que, aunque no siempre sea conveniente, los formatos grandes son siempre un plus de calidad muy notable. En ocasiones marca una diferencia considerable. Lo que sucede es que no siempre son adecuados, porque los equipos para usarlos implican volumen, peso, ópticas mucho menos luminosas, el uso obligatorio de trípode en determinadas circunstancias. Es lo que hoy. Por eso morimos al paso de la manida película de 35 mm. O full frame como lo denominan los fotógrafos digitales que no han conocido o desprecian otras tecnologías. Como si la estética de sus «completos» 24 x 36 mm tuviera que ver con los 56 x 68 mm de mi Plaubel Makina 67. ¡Qué tontá!

Por cierto, las cuestiones técnicas de las fotos de hoy están en Fotografía de aproximación con formato medio – Hasselblad 500CM con Lomography Color Negative 800 y tubo de extensión.