Libro: La Alemania de Weimar

Literatura

Indudablemente, Alemania fue uno de los actores dominantes de la política y de la historia del mundo en la primera mitad del siglo XX. Protagonista de dos guerras mundiales, curiosamente es un país que no existió como tal hasta bien entrado el siglo XIX, cuando la belicosa Prusia unificó a todos los estados alemanes, salvo Austria y los cantones germanófonos de Suiza. Pero en el período de entreguerras hubo un período poco conocido, pero apasionante por muchos motivos que fue el régimen llamado la República de Weimar. Con este ensayo histórico, podremos aprender un poco más sobre este país, y probablemente más sobre todos nosotros.

La Alemania de Weimar: Presagio y tragedia
Eric D. Weitz
Turner, Madrid 2009
ISBN: 9788475068718

Reconozco que la historia de Alemania me fascina. Nunca existió como tal país hasta la creación del Deutches Reich, traducido incorrectamente como Imperio Alemán, en 1871. A partir ahora preferiremos la expresión Reich Alemán. Durante siglos existió el Sacro Imperio Romano Germánico, que en realidad fue más una unión de estados, muy diversos entre sí, con el denominador común de una relación directa o indirecta con los pueblos y la cultura germánica, que reconocían como cabeza visible a un emperador electo, y que sufrió muchas variaciones en su forma y contenidos entre el año 962 con la coronación de Otón I y su disolución en 1806 en las guerras napoleónicas. Sin embargo, entre 1871 y 1945, menos de un siglo, fue una potencia europea y mundial, actor principal en la I Guerra Mundial, y desencadenante absoluto de la II Guerra Mundial, poniendo en jaque el orden mundial.

El libro que nos ocupa analiza el estado que surge como consecuencia de la derrota en el primer conflicto bélico global, y de los procesos revolucionarios que acabaron con la monarquía de origen prusiano que gobernaba el país. Aunque formalmente parlamentario, el Reich Alemán de antes de 1919 difícilmente se podía considerar un régimen democrático, dados los amplios poderes que se reservaba el Kaiser, a la hora de nombrar gobierno o de tomar decisiones de gobierno. En 1919, aparece la que posteriormente se conoció como República de Weimar. El nombre oficial del país no se modificó, ni los alemanes de la época utilizaban dicho apelativo. Este deriva del hecho de que los trabajos de la asamblea constituyente se realizaron en la ciudad de Weimar, para evitar el difícil y conflictivo ambiente del Berlín de 1919. La elección de Weimar no fue al azar, ya que esta ciudad fue tradicionalmente una de las más cultivadas política, cultural y artísticamente del mundo germánico.

Bajo la Constitución de Weimar, el Reich Alemán se dotó de una de las constituciones más adelantadas en el reconocimiento de los derechos ciudadanos y sociales de las que existían en aquel momento, convirtiendo potencialmente al estado alemán en uno de los más democráticos.

Potencialmente. Todo terminó con la llegada al poder en 1933 de Adolf Hitler, que nunca derogó la Constitución de Weimar, pero que la despojó de todo contenido y sentido, creando un estado autoritario fascista de triste recuerdo.

Las secuelas y la desmoralización colectiva producidas por la guerra, la oposición de los extremismos de izquierda y derecha a la democracia, el rechazo de la derecha conservadora a las nuevas formas republicanas, la deslealtad de las iglesias luterana y católica, los tremendos altibajos en la economía que sucedieron, culminando con la terrible depresión que siguió al crack del 29, todos estos factores llevaron al derrumbe del régimen y a la catástrofe nazi. Todo ello se cuenta con todo detalle en el libro que nos ocupa.

Pero no sólo hubo cosas negativas en aquel período. Además del innegable adelanto que supuso el reconocimiento de los derechos sociales de los ciudadanos, algo que se extendería por toda la Europa Occidental después de 1945, creándose el llamado estado del bienestar, también fue un período de inmensa actividad cultural, artística y creativa. Términos como expresionismo, nueva objetividad, Bauhaus,… representan muchas de las inquietudes que surgieron y prosperaron en aquella época. El papel de las mujeres en las sociedad, en la cultura, en el trabajo y en la política, una nueva cultura sexual, la actividad física, los deportes, el aire libre, los espectáculos audiovisuales, la radio, la música,… todo fue nuevo y todo influyó en aquella contradictoria sociedad.

Todos esos elementos tienen su espacio en el libro que nos ocupa, y son tratados con bastante profundidad y abundancia de referencias. El capítulo final trata sobre el fin del régimen. El autor carga las tintas contra los sectores más conservadores de la sociedad, que se aliaron con la extrema derecha, dando lugar al régimen nazi. El partido nazi por sí sólo nunca consiguió la mayoría en ninguna elección. Necesitó la ayuda de otros sectores conservadores, de las iglesias, del ejército, para poder alzarse con el poder. Los partidos más partidarios de la república, la socialdemocracia o los moderados de centro cometieron muchos errores, pero el autor delimita bien las responsabilidades. En algunos puntos, a pesar de las notables diferencias sociales, culturales y económicas, me recuerda a algunos aspectos del final de la república en España. También fue el fascismo con la colaboración necesaria de las derechas conservadoras y la iglesia católica. Quizá venga bien leer estos ensayos. Quizá podríamos aprender algo.

No obstante, es difícil que el libro interese al lector general sin especial interés por los temas históricos. Quien se sienta interesado por ellos, disfrutará.

Stadthaus

El Stadthaus (ayuntamiento) de Weimar en la actualidad - Panasonic Lumix LX3

20 años sin muro en Berlín

Historia

Lo cierto es que en 1989 estaba pasando una época en la que perdí un poco el sentido de la historia. Estaba yo pensando en otras cosas. Y a la televisión le hacía más bien poco caso. Sí recuerdo todo el revuelo que había en torno a la perestroika y la glasnost que Gorbachov había llevado a la Unión Soviética. Pero nada hacía pensar que el derrumbe del imperio comunista iba a ser tan absoluto y total, y tan rápido. De las cosas que recuerdo, las noticias sobre los alemanes orientales, que a través de otros países de la Europa Oriental más abiertos conseguían salir de su país y llegaban a la República FederalPolonia, Hungría y Checoslovaquia iban un poco más adelantados en su apertura, pero la República Democrática Alemana representaba las posiciones más duras de los regímenes comunistas.

En cualquier caso, en medio de una ceremonia de la confusión y de forma relativamente repentina e improvisada, las autoridades alemanas orientales abrieron la posibilidad a los libres desplazamientos a través de las fronteras entre las dos Alemanias, y eso supuso la caída inmediata del muro de Berlín, que comenzó tal día como hoy, 9 de noviembre, hace 20 años.

Berliner Mauer

Restos del muro de Berlín en la actualidad - Panasonic Lumix LX3

El muro duró casi 29 años, y su nombre oficial era Muro de Protección Antifascista; fue vendido como una protección contra una hipotética invasión occidental. Pero el diseño de las defensas, las armas, apuntaban hacia el interior. Era una cárcel para los habitantes de la Alemania Oriental. El número de víctimas, muertos en la zona del muro, es controvertido, y oscila entre los 120 y los 270 según las fuentes consideradas.

Marinetta

Marinetta Jirkowski, una de las víctimas del muro, nacida después de su construcción, murió con sólo 18 años - Panasonic Lumix LX3

A pesar de las críticas que recibió el muro, tras su caída, la reunificación de las dos Alemania, que era la consecuencia lógica y natural, no fue vista con agrado por todo el mundo. Los rusos, desde luego, aspiraban al mantenimiento de los dos estados, y quizá a conservar su influencia sobre el estado oriental. Pero desde el bando occidental también hubo reticencias. Especialmente por parte británica, que todavía conservaba los recuerdos de las dos conflagraciones mundiales del siglo XX, y prefería mantener dos estados alemanes débiles a uno fuerte.

Puerta de Brandemburgo

La puerta de Brandemburgo, hoy en día un animado lugar de paso y de visita turística, quedó virtualmente aislada por las estructuras del muro - Pentax *ist DS, SMC-DA 21/3,2 Limited

Desgraciadamente, la humanidad no ha aprendido la lección y se siguen construyendo muros para separar poblaciones y restringir los movimientos de las personas y las poblaciones. Es notorio el caso de la Barrera Israelí de Cisjordania, que con la excusa de la seguridad, sirve para limitar el desarrollo de las poblaciones palestinas cuando no para apropiarse de parte del territorio cisjordano en beneficio de los colonos israelitas. También se han construido muros o barreras en distintos países del mundo para limitar las afluencias migratorias de los países más pobres como entre Estados Unidos y Méjico, o entre las ciudades de Ceuta y Melilla en su frontera con Marruecos. Pueden parecer fenómenos distintos al de Berlín, pero desde mi punto de vista son variantes de lo mismo. Y provocan muertos.

En cualquier caso, hoy en día todo quedó como un recuerdo histórico que incluso se toma con humor o como un reclamo turístico más para la siempre interesante capital alemana. Pero merece la pena reflexionar de vez en cuando en el origen y en las consecuencias de este tipo de situaciones.

"Soldados" en la Puerta de Brandemburgo

Mimos caracterizados con antiguos militares de la RDA junto a la Puerta de Brandemburgo atraen a los turistas,... y a sus euros - Pentax *ist DS, SMC-A 50/2

Ágora (2009)

Cine

Ágora (2009), 19 de octubre de 2009.

No tengo muy claro si el título original es con tilde o sin ella. Al fin y al cabo, está rodada en inglés. Pero ágora en castellano se escribe con la tilde. El ágora en cualquier caso era una parte importante de la polis griega; era el lugar donde se hacía la vida pública, donde se practicaban las relaciones sociales de todo tipo. Pero no sé yo si esta película, la quinta de su director, Alejandro Amenábar, trata sobre ningún tipo de ágora, aunque aparezca alguna. Pero supongo que había que buscar un título corto y reconocible.

Estoy desvariando. Me pasa cuando tengo que hablar de Amenábar.

El problema es sencillo de explicar. Salvo en su primera película, Tesis, que me lo pasé muy bien, su cine me aburre.

Es cierto. El tío sabe de cine. Sabe rodar. Sabe realizar. Tiene un dominio del lenguaje cinematográfico muy superior a la mayoría de los directores. Y no me refiero sólo a los españoles. Me refiero a todos.

Pero tiendo a aburrirme con sus películas. Con la que más, la de los fantasmas. Pero, en general. Y a ratos, su lenguaje cinematográfico me resulta un poco pedante. No me refiero en ningún momento a él como persona. Me estoy refiriendo a su cine. Que hay algunos que confunden los términos.

Pero oficialmente, es uno de los genios del cine español. Por lo que me resulta difícil ir a ver sus películas con el debido estado mental y de ánimo.

Bien. Ayer me fui a ver Ágora. Para variar, para evitar influencias me fui solo. A una sesión muy tranquila, con muy poca gente. Y permanecí atento.

Esta película nos cuenta dos episodios en la vida de la filósofa neoplatónica Hipatia de Alejandría. El primero esta centrado en la destrucción de la biblioteca del Serapeo, sucesora de la mítica gran biblioteca de Alejandría, que sucedió históricamente en el 391 de la era actual. En ella, se nos presentan las tensiones culturales, sociales y religiosas que asolan la ciudad de Alejandría. Es el momento en el que el Imperio Romano se ha dividido en dos, aunque se ha reunificado temporalmente bajo Teodosio el Grande. Este emperador también toma la decisión de hacer del cristianismo la religión oficial del imperio. En el segundo episodio, 25 años más tarde, lapso de tiempo que no queda claro en el filme, aunque sabemos que ha pasado un tiempo, no imaginamos que sea tanto, nos encontramos con que el cristianismo, como fuerza social y política dominante, sigue ejerciendo presión sobre el resto de los grupos sociales, políticos y religiosos. Y en este marco, la película nos narra la muerte de la filósofa a manos de un grupo de cristianos.

La producción de la película es lujosa. La ambientación, supongo que con una mezcla de decorados e infografía, es muy buena. Resulta fácil trasladarse al ambiente en que se vivía en la costa mediterránea del Egipto romano. Técnicamente es impecable. Excelente fotografía, excelente sonido, excelente montaje,… todo ello bajo la profesional mano del director.

Pero nuevamente, la película me resulta insuficiente. No voy a entrar en las libertades de interpretación de la historia que se toma el autor del filme. Están ahí. Parece que le interesa presentar un mundo de buenos y malos, con algunos débiles, que inevitablemente acaban cayendo en manos de los malos, dejando a Hipatia como una especie de martir de un mundo que en cualquier caso se estaba derrumbando. No soy yo precisamente un amante del cristianismo y creo que soy consciente de las barbaridades históricas que se han cometido en nombre de Cristo. Pero tengo la sensación de que el planteamiento tiene mucho de simplista. La única forma de afrontar esta historia es que la Hipatia que se nos presenta no es un personaje real, sino un modelo deseable; tanto como persona como mujer. Pocas debilidades presenta. Alguna desconsideración con los esclavos, pero poco más. Frente a ella, unos cristianos malos malísimos, que están arruinando el mundo antiguo tan estupendo… Bueno, oiga. A principios del siglo V, el Imperio Romano era casi un cadáver. Una civilización en su conjunto se estaba derrumbando estrepitosamente; y cuando una civilización se derrumba con ella se van sus saberes, sus ciencias y sus artes. Simplificarlo todo a la acción de los cristianos… pues resulta simplón. Aunque tuvieran su parte de responsabilidad. Y esa es la parte que me incomoda de la película. El maniqueísmo subyacente. Que no me lo creo. Y mira que yo de filocristiano tengo poco. Pero tengo algo más de respeto al conjunto de causas y efectos que encontramos en la historia.

En realidad, esta película me ha resultado como una versión disléxica de las película de romanos de antaño, donde los emperadores paganos eran malos malísimos, y las cristianas mártires un dechado de virtud. ¿No habrá un término medio donde encontrar una argumentación racional trasladable al cine de lo que pasa en la historia? Porque claro, si me dan a elegir, prefiero ver a Peter Ustinov quemando Roma y mandando a Deborah Kerr a los leones… Aquello, si bien falso como un duro de cuatro pesetas, panfletos del ultroconservadurismo cristiano de los norteamericanos, era muy divertido y más glamuroso. Y hoy tiene un punto kitsch absolutamente impagable.

Las interpretaciones son muy buenas, especialmente la de la actriz protagonista, Rachel Weisz, desde mi punto de vista una de las mejores actrices en activo en la actualidad. Sólo por ella merece la pena ir a ver la película. Es la que aporta algún matiz a esta historia, bien apoyada por un conjunto de secundarios menos conocidos pero solventes.

En resumen, es una película que se deja ver, que tiene algún punto interesante especialmente en la interpretación, pero que te deja con una sensación de un exceso de medios para una historia y un tratamiento de los personajes muy mejorables. Yo le pongo un seis con un siete en la dirección y otro siete en la interpretación.

La imagen de hoy, pues algo tendrá que ver con todo esto, ¿verdad?

Templo de Isis

El templo de Isis en Pompeya; al contrario que el cristianismo, el paganismo romano aceptaba de buen grado los dioses de otras naciones, en este caso la egipcia - Canon EOS 40D, Tokina AT-X Pro 12-24/4

Triste 70º aniversario

Historia

Hace unos días, ElPaís.com lo definía como El peor día del siglo XX. Considerando lo que ha supuesto el siglo XX en materia de sufrimiento humano, casi habría que considerarlo el peor día de la especie humana. Como desconocemos lo que sucedió en tiempo prehistóricos, sí que me atrevería a decir que fue el peor día de la historia del ser humano. Tal día como hoy en 1939, el ejército alemán invadía Polonia y daba comienzo a la que sería la mayor conflagración bélica y la mayor catástrofe humana conocida entre las provocadas por el hombre.

Grua medieval - Gdansk

La ciudad libre de Danzig, hoy la polaca Gdansk, fue uno de los primeros objetivos del ejército alemán - Canon EOS 40D, EF 24-105/4L IS USM

Es sencillo culpar a Hitler y a los nazis alemanes de lo sucedido, y efectivamente, a estas alturas nadie duda de que fueron los principales villanos en la catástrofe. Pero mirarlo así sería simplificar estúpidamente las causas del conflicto. Y digo estúpidamente, porque sería de estúpidos no recordar permanentemente lo que no hay que hacer si queremos evitar otra guerra como esa. El cierre en falso de la I Guerra Mundial en el Tratado de Versalles, el malicioso influjo que los nacionalismos han ejercido sobre las poblaciones, el capitalismo ultraliberal descontrolado que condujo a la Gran Depresión, los brazos abiertos que los extremismos fascistas y comunistas ofrecieron a las poblaciones desencantadas, la inoperancia de las democracias en frenar a los fascismos cuando estuvieron a tiempo, en Austria, en Checoslovaquia, en España, en China, etc. Se podrían citar muchas más causas.

Hay quienes opinan que antes del 1 de septiembre de 1939, el mundo ya llevaba varios años en guerra. Que si se considera esa fecha el principio de la guerra supongo que será porque las grandes potencias no estaban involucradas todavía. Como si el sufrimiento de los demás no importara.

Noria - Prater

Viena, la capital austriaca, no se supo resistir al encanto de los totalitarismos - Panasonic Lumix LX3

Las consecuencias fueron terribles. Nunca antes las poblaciones habían sufrido con tanta virulencia las consecuencias de las guerras. Las ciudades fueron bombardeadas inmisericordemente; los muertos civiles dejaron de ser un daño colateral de las guerras para ser un objetivo buscado por parte de los distintos contendientes. Graves fueron las afecciones que el Eje causó en ciudades como Coventry, Rotterdam o Shanghái por poner algunos ejemplos. Pero no menos graves fueron las consecuencias de los bombardeos sobre Hamburgo, Dresde, y no digamos ya los resultados de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki. Ya lo he comentado en alguna ocasión. En una guerra no hay buenos y malos; hay malos y peores.

Zwinger

El bello Zwinger de Dresde, tal y como lo contemplamos hoy en día, es una reconstrucción del existente antes de la guerra; la ciudad quedó totalmente arrasada por las bombas incendiarias - Pentax *ist DS, SMC-A 50/2

Podemos hablar también de los tremendos movimientos de poblaciones, de los desarraigos que la guerra provocó en millones de personas, obligadas a abandonar para siempre los hogares que habían sido de sus antepasados desde tiempo inmemorial. Millones de refugiados rusos huyendo desesperadamente hacia el este del odio racial alemán cuando no desplazados por la tiranía de Stalin, millones de polacos sin saber cuál iba a ser su tierra de una año para otro, regiones enteras de la antigua alemana desaparecidas como tales con toda su población obligada a desplazarse, cientos de miles de mujeres violadas al paso de los distintos ejércitos, miles de mujeres asiáticas obligadas a prostituirse para el ejército imperial japonés, y así listas interminables de desmanes.

Río Óder - Wroclaw

"Festung Breslau" proclamó Hitler, la fortaleza de Breslau, para defender esta ciudad entonces de predominio étnico alemán; hoy día es la Wroclaw polaca, repoblada por los polacos obligados a abandonar Lwów, actualmente en Ucrania - Canon EOS 40D, EF 24-105/4L IS USM

Y qué decir del extremo odio racial desplegado hacia los judíos, pero también hacia los gitanos, hacia las poblaciones eslavas de las regiones conquistadas,… que no fue exclusivo de los nazis. Se registraron brotes antisemitas contra las maltrechas y escasas poblaciones judías que quedaron en Polonia y en la Unión Soviética. También sufrieron persecuciones las poblaciones alemanas que se negaron a abandonar sus hogares inicialmente al final de la guerra.

Auschwitz-Birkenau - Alambradas

El campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, el lugar que representa lo peor de la inhumanidad del nazismo y de la guerra - Canon EOS 40D, EF 28/1,8 USM

Creo que es necesario mantener la memoria de lo sucedido. Tengo la sensación de que el regreso de los fanatismos que sacaron a la luz lo peor de la especie humana están ahí, dentro de todos nosotros. Esperando a salir. Desde el año 1945 no ha vuelto a haber un conflicto de semejante calibre sobre la faz de la Tierra. Pero esta tampoco ha conocido la paz. Seguimos recibiendo noticias de masacres de poblaciones civiles por motivos religiosos, raciales, étnicos; los nacionalismos y los totalitarismo siguen acechando. El arsenal atómico que apunta a las ciudades de todo el mundo es suficiente para exterminarnos como especie varias veces. Mejor será que no olvidemos… por que si no…

Memorial del Holocausto

Un joven se alza sobre las estelas del Monumento a los Judíos muertos en Europa por el nazismo - Canon Digital Ixus 860 IS

John Adams (TV), o cómo hacer una biografía televisiva

Televisión

Había oído hablar cosas buenas de esta serie, John Adams, de siete capítulos. La tenía grabada desde hace tiempo esperando el momento. Los actores principales son buenos. Paul Giamatti, Laura Linney, Tom Wilkinson,… entre otros. La recepción, estupenda… Una serie histórica. Ahí tengo yo mi debate eterno. Porque pocas veces los productores de cine o televisión histórica se permiten el lujo de ser fieles a la historia. Siempre parece que tengan que arreglar lo que ya ha sucedido. Como si no fuese lo suficientemente interesante o emocionante de por sí.

Por otro lado, el personaje histórico. De quien yo conocía poco. John Adams, uno de los padres fundadores de la patria para los norteamericanos. Qué peligro. Por que si en España somos dados a las «españoladas», los yanquis también son muy dados a las «americanadas». Pero bueno,… había que arriesgar.

En primer lugar, he de decir que la producción es lujosa. La reproducción de los lugares históricos, la ambientación, la caracterización de los personajes, todo ello nos deja boquiabiertos por el oficio con el que está realizada esta producción televisiva. Es impecable. Ya sólo por eso empieza a merecer la pena el acercarse a este tipo de producciones.

En segundo lugar, la historia… Muy interesante al principio, con los inicios de la revolución norteamericana, con la declaración de la independencia, con la lucha por el reconocimiento internacional,… luego, sin embargo, pierde ritmo. Los acontecimientos no se precipitan. Los períodos temporales se prolongan. Hay que considerar que mientras los primeros capítulos narran los acontecimientos que sucedieron en intervalos de semanas o meses, en los últimos nos cuentan períodos de años, incluso de décadas. El ritmo va cambiando y el centro de interés pasa de los acontecmientos a los caracteres. Conozco poco de esta parte de la historia norteamericana, pero por lo que he ido estudiando conforme veía la serie, sí que se han tomado alguna licencia respecto a cómo sucedieron las cosas, pero respetando lo esencial.

Y respecto a los caracteres, es aquí donde vamos a lo esencial. Lo importante es el retrato, longitudinal en el tiempo, evolutivo, que nos hacen de un personaje clave en la historia norteamericana. Trabajador, erudito, estudioso, pero terco, excesivamente franco. Y muy dependiente en sus momentos de más éxito de la influencia, sensata, racional, de su mujer. Muy interesante también la interacción con el personaje de Thomas Jefferson, interpretado por Stephen Dillane. Amigo intelectual y al mismo tiempo enemigo político, marcaron la división en la política norteamericana que persistió hasta su conflicto civil, varias décadas más adelante; el conflicto entre el poder federal y el poder de los estados constituyentes. También muy interesantes, se hacen cortos y escasos, los intercambios entre Abigail, la esposa de Adams, y Jefferson. Da la impresión de que siempre queda algo detras sin contar o sin salir a la luz.

Acompañando la riqueza de los caracteres tenemos unas más que excelentes interpretaciones, que apoyan sin fisuras la excelencia de la producción.

En resumen, no es perfecta, quizá porque la obligación autoimpuesta de cubrir cincuenta años de la historia de los Estados Unidos, que sucedieron a muy distinto ritmo y en muy distintas circunstancias, es muy difícil. Pero por lo demás una serie altamente recomendable para quien guste de la buena televisión y del buen cine.

Habiendo sido durante varios años embajador ante la corte de Luis XVI,… pues hoy,… una foto de París.

Cielo y Etoile

Arco de Triunfo de L'Etoile - Panasonic Lumix LX3

La reina Victoria (2009)

Cine

La reina Victoria (The Young Victoria, 2009), 4 de mayo de 2009.
Ayer tuvimos mala suerte, como desde hace dos meses. Durante ese tiempo hemos intentado ir a ver The Visitor, una película sobre la que hemos leído muy buenas críticas. Y ayer habíamos llegado a un acuerdo para verla. Pero al llegar a los correspondientes multicines, descubrimos que la cartelera publicada en los medios está equivocada, y esta semana no echan la película. Aunque la semana que viene parece que sí. Discutimos durante unos segundos las opciones, vemos que llegamos a tiempo a otra sala de cine, y decidimos ver una de época, un biopic de los primeros años de reinado de la reina Victoria, soberana del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, emperatriz de la India y varios otros títulos rimbombantes.

El filme, dirigido por Jean-Marc Vallée, está realizado a mayor gloria de Emily Blunt, estrella británica emergente a la que ya se ha podido ver en alguna producción relativamente importante de Hollywood, que interpreta a la monarca británica en su adolescencia y en sus primeros años de reinado. La acción se centra en dos aspectos fundamentales. Por un lado, la influencia que sobre la joven princesa y reina ejercen distintos personajes poderosos del momento. Por otro lado, la historia de amor entre ella y su primo Albert, príncipe de Sajonia-Coburgo-Gotha, que les llevará al matrimonio y a cómo encajar sus respectivos papeles en el marco del a monarquía parlamentaria británica.

Hay que decir dos cosas de esta producción, una positiva y otra negativa. La nota positiva es que nos encontramos ante una producción muy cuidada en su ambientación, decorados, vestuarios y todo este tipo de cuestiones técnicas propias de las películas de época. Esto cada vez sorprende menos, especialmente en las producciones británicas que tanto gustan de este tipo de filmes. Obviamente han cogido oficio y, a poco que la financiación les acompañe, lo hacen bien. La nota negativa es que el guion es muy flojo. Han metido con calzador en el poco más de hora y media que dura la película una serie de años y acontecimientos vitales de la joven Victoria que conducen a dos cosas. Los temas están tratados de forma muy esquemática y en ocasiones con simpleza. Que no es lo mismo que con simplicidad. Esto da lugar a que parezca que te están mostrando una serie de tópicos, en general a mayor gloria del personaje. El presunto «tratamiento humano» del personaje es algo muy típico de los tiempos que corren. Los modernos productos hagiográficos muestran a sus «santificados» como personas simpáticas, majas, honestas, pero que de vez en cuando son «humanos», meten la pata en cosillas, con la intención no de desmerecer al personaje sino de hacerlos todavía más simpático al espectador. Pues oiga. Ya cansa un poquito. Que no somos tontos. Desde luego, parece una película más pensada para la simpleza del público norteamericano, público femenino que consumo historias romanticonas, que para un espectador más culto, europeo, más cercano a esta historia. El segundo problema es que la gestión del tiempo, de la cronología de los acontecimientos. Hubo gente en el cine que pensaba que la acción transcurría en el plazo de unas semanas o meses, cuando en realidad puede que entre el principio de la historia y el final pasasen de cinco a seis años como poco.

Una de mis acompañantes me recordó un filme sobre el mismo periodo que protagonizó la «sissificada» Romy Schneider. Poco antes de encarnar la edulcorada versión de la neurótica Elisabeth von Wittelsbach, la joven actriz austriaca había encarnado también a la joven reina británica, con una interpretación de los acontecimientos delirantemente progermánica. Bueno, delirante por muchos motivos que no vienen al caso; sólo diré que fue como una precursora de la serie Sissi. El caso es que dejando a un lado la ingenuidad cinematográfica del cine alemán de posguerra, hay algunas tonterías comunes entre ambos filmes. Salvo el progermanismo… el film actual es neutral a ese respecto. No puede negar el origen alemán de la joven reina y su marido, y por lo tanto no se pronuncia.

La interpretación es suficiente. La chica protagonista da el tipo y como es guapetona y alegre, pues queda más o menos bien en el perfil del auguto y prefabricado personaje. Su «novio real» (Rupert Friend) está un poco, bastante, acartonado. Sí que merecen descartarse las breves pero bien resueltas apariciones de algunos secundarios británicos de gran oficio como Paul Bettany como Lord Melbourne, Jim Broadbent encarnando a un simpático rey Guillermo IV, Miranda Richardson como la torpe madre de la protagonista.

En resumen, una película especialmente recomendada para marujas de todas las edades y poco más, a la que fuimos a parar casi por casualidad. Yo le pongo un cinco al interés subjetivo, con un seis en la interpretación y otro seis en la dirección.

La reina Victoria ante Buckingham Palace - Canon EOS D60, EF 28-135/3,5-4,5 IS USM

La reina Victoria ante Buckingham Palace - Canon EOS D60, EF 28-135/3,5-4,5 IS USM

Parásitos y cervezas

Ciencia, Historia, Humor

Hoy me voy a hacer eco de un par de entradas que han aparecido en alguno de los blogs que habitualmente sigo. Por me han hecho gracia. Básicamente. Es lunes, así que empecemos con buen humor la semana.

La primera de ellas es de caracter histórico. En Historias con historia nos hablan de los parásitos. Pero no, no se trata de los bichos de todo tipo que se aprovechan de nosotros, causándonos enfermedades u otros inconvenientes. Se trata de los individuos que en su momento fueron llamados parásitos y de los que por analogía toman su nombre los organismos vivos a los que ahora llamamos así. Gentes que comían por el morro en la casa de los aristócratas griegos o de los nobles patricios romanos, que por alguna serie de supersticiones los invitavan a mesa y mantel puesto. De hecho, según nos cuentan, la palabra griega παράσιτος, que luego pasó al latín como parasitus, significaría simplemente comensal. Pero lo más gracioso del caso es que se especializaban. O se dedicaban a difundir chismorreos diversos, o se afanaban en adular al anfitrión o a sus huéspedes más distinguidos, o simplemente servían de blanco para la mofa y befa de los asistentes al banquete. Por diversión. Seguro que hoy en día, cuando alguien organiza un convite también aparecen figuras que podrían incluirse en alguna de esas tres categorías. Además, hoy en día no es infrecuente oir hablar de los «parásitos sociales». Gentes que viven integrados en la sociedad sin hacer nada de provecho por ella, y viviendo a costa de los demás. Lo que pasa es que su definición precisa es compleja. Y no hay quien falta que utiliza el término para arremeter contras las minorías que no son de su gusto… Puestos a quedarnos con algunos parásitos humanos… que sean como los de la historia clásica.

La segunda entrada, vista en el blog de Maikelnai, intenta crear una relación matemática entre el consumo (más o menos desmesurado) de cerveza y la probabilidad de ligar… con distintos tipos de mujeres de bellezas más o menos alternativas. Por decirlo de una forma políticamente correcta. La tesis de partida es comprendida intuititvamente por todos. La probabilidad de que alguien nos parezca sexualmente atractiva indipendientemente de su aspecto habitual aumenta con el trasiego alcohólico durante las horas nocturnas. Es cierto, que la fórmula propuesta incluye otras variables como la humareda tabaquil ambiental, la intensidad lumínica del antro donde se produce el encuentro, la agudeza visual del bebedor o la distancia al sujeto de interés… Mmmmmmm, es un artículo molesto. Si uno rebobina su memoria, es posible que encuentre situaciones embarzosas producto de esa fórmula matemática.

En cuanto a fotos… os dejo con más coches clásicos. Que seguro que van mejor para ligar que ponerse ciego de cervezas.

Porsche

Yo pensaba que cuando hace bueno estos coches, un Porsche por más señas, se llevaban descapotados... - Canon EOS 40D, EF 24-105/4L IS USM

Las cosas de David Lynch y la presuntamente rebelde Zaragoza

Arte, Cine, Historia

Ayer domingo, que hizo un día gris y poco apacible, salí un rato por la mañana a ver que había por el Centro de Historia de Zaragoza, uno de los centros de exposiciones que más me gustan en la ciudad, tanto por la calidad de las mismas como por el edificio en sí mismo, que me parece muy agradable. Encontré dos que me parecieron interesante a priori.

Por un lado, había una exposición sobre el universo creativo de David Lynch llamada Action Reaction. Además de poder ver vídeos y fotos fijas de sus películas más destacadas y, cómo no, de su teleserie Twin Peaks, se pueden contemplar también algunas pinturas y algunos dibujos. No deja de tener su interés. Aunque sí que me quedé con la solfa de que tengo que recuperar y volver a ver El hombre elefante. La vi en el momento de su estreno, me pilló un poco joven, y aunque recuerdo que me gustó, también soy consciente de que me dejó un poco desorientado. Tampoco me importaría ver de nuevo Carretera perdida.

David Lynch

Pinturas y dibujos de David Lynch en el Centro de Historia de Zaragoza - Pentax *ist DS, SMC-A 35/2,8

La segunda exposición se llama Zaragoza Rebelde. Esta muestra hacer un recorrido por la historia de los movimientos sociales más reivindicativos en la capital aragonesa durante el periodo comprendido entre 1975 y 2000. Fotografías, carteles, vídeos, documentos de todo tipo, objetos variados, mobiliario urbano, todo aquello que sirva para recordar una época en la que la ciudad sufre muchas transformaciones. La exposición me parece muy variopinta pero poco engranada, como si fuese más una acumulación de cosas que un recorrido que te permita entender el fenómeno. Entretenida, sin más.

Marionetas

Marionetas (Zaragoza Rebelde) - Pentax *ist DS, SMC-A 35/2,8

free Arthur Lee

free Arthur Lee (Zaragoza Rebelde) - Pentax *ist DS, SMC-A 35/2,8

500 años de resistencia

500 años de resistencia (Zaragoza Rebelde) - Pentax *ist DS, SMC-A 35/2,8

Los Borgia, los relojes de cuco y la noria del Prater

Cine, Historia, Viajes

Para los aficionados al cine, una de las películas que han pasado ha formar parte de la mitología del séptimo arte es El tercer hombre. Esa obra maestra dirigida por Carol Reed, e interpretada magistralmente por Orson Welles, Joseph Cotten y Alida Valli, transcurre por la triste Viena de la posguerra, en los años cuarenta del terrible y belicoso siglo XX.

Si uno viaja a Viena, por lo tanto, no puede evitar pensar en el misterioso paisaje urbano que magistralmente fotografió Robert Krasker, por lo que se llevó un más que merecido Oscar. Hay varios posibles destinos en la ciudad para recordar este filme.

Por un lado las propias calles de la ciudad, que aunque probablemente no muy distintas en su estructura, hoy disfrutan de una animación, de unos neones y de un colorido que hacen difícil evocar la grisura de los duros inviernos de posguerra.

Por otro lado están las cloacas, en las que se produjo una de las persecuciones más memorables de la historia del cine, que hoy en día se pueden visitar, pero en un montaje demasiado «turistizado».

Tal vez, la visita al friedhof central de la ciudad (cementerio), donde se rodaron varias escenas, especialmente el maravilloso final de la película… pero nos pilló poco a desmano.

Y finalmente, el lugar al que quiero dedicar esta entrada, la noria del Prater.

Noria - Prater

Noria en el parque de atracciones del Prater vienés - Pentax K10D, SMC-DA 70/2,4

Preparados para la cena (Noria - Prater)

Barquilla de la noria del Prater, preparada para un servicio de cena - Pentax K10D, SMC-DA 70/2,4

En esta localización, el simpático y desaprensivo villano, Harry Lime (Orson Welles), suelta aquella lapidaria frase de absoluto y total cinismo, que te remueve brutalmente las tripas de tus referencias históricas, culturales y políticas:

Don’t be so gloomy. After all it’s not that awful. Like the fella says, in Italy for 30 years under the Borgias they had warfare, terror, murder, and bloodshed, but they produced Michelangelo, Leonardo da Vinci, and the Renaissance. In Switzerland they had brotherly love – they had 500 years of democracy and peace, and what did that produce? The cuckoo clock. So long Holly.

Traduciendo (más o menos)…

No seas tan pesimista. Después de todo, no es tan terrible. Como alguien dijo, en Italia, en treinta años de dominación de los Borgia, no hubo más que terror, guerras, matanzas… pero surgieron Miguel Ángel, Leonardo da Vinci y el Renacimiento. En Suiza, por el contrario, tuvieron quinientos años de amor, democracia y paz, y ¿cuál fue el resultado?: el reloj de cuco… Hasta pronto, Holly.

Tremendo, ¿verdad? Quizá no del todo exacto… desde el punto de vista histórico… pero conceptualmente, tremendo. Dicen que fue una improvisación de Welles… un genio.

Noria - Prater

Noria en el parque de atracciones del Prater vienés - Pentax K10D, SMC-DA 70/2,4

Diluvios y trincheras

Deporte, Fotografía personal, Historia

Ayer por la mañana me dispuse a hacer algo que no hacía desde hace bastante tiempo. Ver un Gran Premio de Formula 1, el de Malasia, completo. Pero los dioses del tiempo (atmosférico) no estaban por la labor, y en Sepang se desató montó la de dios es cristo, se rasgaron los cielos, se inundaron las tierras, y dejaron de correr poco más allá de la mitad de la prueba. Creo que no merece la pena ni comentar los resultados. Quizá dentro de un par de semanas… en China

Por la tarde, aprovechando el buen tiempo, decidí ir a hacer unas fotos por ahí. Me habían hablado de la restauración y conservación de las trincheras del frente de la Sierra de Alcubierre, un lugar particularmente activo y sangriento durante la Guerra Civil. Así que me acerqué por allí. Tomé algunas fotos. No particularmente bonitas, pero creo que documentalmente aptas. Para paisajes no estaba muy allá la luz, pero al final de la tarde, el ocaso estuvo bien.

Portillo hacia el puerto

Puesto de observación en las trincheras - Canon EOS 40D, Tokina AT-X Pro 12-24/4

Ocaso

El ocaso desde la Sierra de Alcubierre - Canon EOS 40D, EF 70-210/3,5-4,5 USM

23F y carnaval

Historia, Humor

Hoy es 23F. Es el día en el que todos los españolitos, mayores de cierta edad, acabamos hablando a la hora del café de lo que estábamos haciendo el 23F. Aquel. El infame. El de 1981. No comentaré mucho más, pero recomendaré que visitéis una entrada de Fotomaf, el blog de Mauro A. Fuentes, en la que se comenta una de las fotografías más conocidas y más famosas de la historia del fotoperiodismo español. En ella vemos al payaso de Tejero con su tricornio, gorrito que siempre me ha parecido también ridículo, y más desde ese momento, que pistola en mano y subido a la tribuna de oradores del Congreso de los Diputados, amenazaba al Estado de Derecho.

El problema es que los payasos como Tejero, por ridículo que sea su «gorrito», no hacen ni pizca de gracia.

Nos resarciremos con algunas imágenes tomadas ayer en el carnaval infantil de Zaragoza. Por lo menos, esta gente sí que saben que van de carnaval. Fotos realizadas con Canon EOS 40D y objetivos EF 24-105/4L IS USM y EF 200/2,8L USM.

PAI - Vizcondes de la Morcilla

Vizcondes de la Morcilla

Scura Splats - La Mar de B

Scura Splats - La Mar de B

Funky a l'Olla

Vatua l'Olla - Funky a l'Olla

Pregón

Vizcondes de la Morcilla - Pregón

Niño y peluca

Niño y peluca

La Carraca

La Barraca - Verbena infantil

11-11-1918, 11:00

Historia

Ayer se me pasó. Por la mañana, trabajando, no caí en la fecha. Por la tarde, llevaba en mente el comentario de la película recién vista, y cuando caí ya era tarde. Ayer era el 90º aniversario del final de la Primera Guerra Mundial. Y creo que el tema puede merecer un comentario.

En el otoño de 1918, tras cuatro años de una guerra cruenta como nunca se había visto, Alemania mostraba alarmantes señales de desgaste. Con Austria y Turquía agotadas, se encontraba prácticamente sola contra el mundo. Su único alivio había sido el derrumbe del régimen zarista en Rusia, que terminó con la guerra en dos frentes. Pero en el frente occidental, se empezaba a notar el refresco de la presencia estadounidense, y habían empezado a retroceder tras el fracaso de las ofensivas de primavera.

Con una situación interna también preocupante, la monarquía desprestigiada, el hambre de la población, la petición de un apertura más democrática, los militares desorientados, en la partida pintaban bastos. Con la abdicación del kaiser Guillermo II, el alto mando militar pidió un armisticio que llevara a un alto el fuego y a las negociaciones de paz. La Entente se lo concedió. El alto el fuego comenzaría a las 11 horas de la mañana del 11 de noviembre.

Las últimas horas de hostilidades en esa malhadada contienda fueron un ejemplo claro de hasta qué punto fue cruel e inhumana. Fueron muchos los mandos, que sabiendo que en pocas horas todo se habría acabado, desataron ofensivas que conllevaron la muerte o la mutilación de soldados de forma totalmente absurda. El último muerto de la guerra fue un canadiense que cayó a las 10:58 de la mañana. Perdió la vida por dos miserables minutos.

La barbarie todavía más extrema de la Segunda Guerra Mundial ha llevado a que su antecesora sea muy desconocida para la población mundial. Sin embargo, en esta contienda de principios del siglo XX se puede ver ya un adelanto de la capacidad homicida del ser humano. Las naciones no fueron capaces de aprender ninguna lección, y tuvo que venir una nueva catástrofre de dimensiones planetarias 21 años después para que determinadas zonas del mundo adquiriesen un poco de humildad, al mismo tiempo que se completaba el vuelco hacia un nuevo orden mundial.

El momento final de la guerra puede ser discutido. Ciertamente, el 11 de noviembre de 1918 es el momento en el que Alemania deja de luchar, y cesan los cruentos y tremendos combates del frente occidental. Pero quedan focos de tensión bélica en otros puntos. Rusia se encuentra en plena guerra civil que se extiende al territorio de la renacida Polonia hasta 1921. En otra área del mundo, el derrumbe del Imperio Otomano no fue sencillo, y la pelea de la República de Turquía por existir en unas condiciones más dignas que las que se auguraban en 1918 fue dura. Las hostilidades duraron hasta septiembre de 1922. El último de los tratados que finiquita la contienda fue el de Lausana en 1923. Casi cinco años después del alto el fuego.

Entre los tratados que pusieron fin a la contienda, el de Versalles de 1919 fue quizá clave en el desarrollo de la contienda posterior. En el momento en que el alto mando alemán solicita el armistico no siente, al igual que el pueblo germano que hayan perdido la guerra militarmente. Desde fuera, y con las perspectiva histórica, cualquiera puede ver que era cuestión de tiempo, y que la petición de armisticio fue una medida sabia, que ahorró más vidas inútiles. Pero en ese momento, el sentimiento era otro. Y lo que sucedió fue que lo que pensaban que iba a ser una negociación acabó convirtiéndose en un imposición por parte de los aliados de unas condiciones que resultaron muy humillantes para Alemania. Esto permitió el mantenimiento del rencor y el auge del nacionalismo fascista que junto con la crisis económica de la Gran Depresión creó las condiciones para el fracaso de la República de Weimar y el desencadenamiento del segundo gran conflicto mundial del siglo XX. Los aliados, y el mundo en general, pagaron muy caro su prepotencia en la victoria.

Creo pues conveniente, como un ejercicio de gimnasia mental y ética, mantener el recuerdo del derrumbe de una época. Por si alcanzamos algún día el talento suficiente para dejar de cometer siempre los mismos errores. Aunque soy escéptico.

El final de la Primera Guerra Mundial supuso el final de la dinastía prusiana de los Hohenzollern, cuyo núcleo de poder se asentaba en torno a la Puerta de Brandemburgo en Berlín.

Puerta de Brandemburgo

Puerta de Brandemburgo, Berlín - Pentax *ist DS; SMC-A 100/4 Macro