[Libro] Fuckowski, memorias de un ingeniero

Literatura

Me encuentro con la recomendación de este libro a partir de la iniciativa de un par de simpáticas blogueras para «apadrinar libros». El desembolso de su versión electrónica es realmente modesto, y puede ser una experiencia distinta. Porque este es uno de esos libros que se gestó a través de internet, y que poco a poco van tomando forma, y puede suponer la forma en que se geste la literatura del futuro inmediato. Bueno. No tengo ni idea de si será así. Pero a lo mejor.

Fuckowski, memorias de un ingeniero
Alfredo de Hoces
Edición electrónica

Libro que suponemos con tintes autobiográficos que su autor Alfredo de Hoces publicó en internet, donde está disponible para su lectura gratuita si se quiere, aunque yo compré el libro electrónico, para mayor comodidad. En una serie de capítulos, este ingeniero que no tiene la carrera terminada va contándonos las miserias de su vida laboral como programador en una empresa de consultoría informática, hasta alcanzar la epifanía que le lleva a dar un cambio en su vida, y afrontarla con otra perspectiva.

En líneas generales, es un libro divertido. A veces muy divertido. El episodio de los huevos es para morirse de la risa. Pero yo soy funcionario público y, por lo tanto, la casuística de las relaciones laborales tiene elementos distintos en algunos aspectos, que ahora no voy a comentar. Simplemente decir que hay cosas que he visto reflejadas que también se dan en mi entorno, otras que no aunque las intuía o había oído hablar de ellas, y otras que me parecen marcianas. Y si así va la empresa privada, como para que me vengan criticando a los que ejercemos la función pública. Y tengo razones, por los contactos eventuales entre empresa privada y administración pública, que no poco de verdad hay en el libro.

Sin embargo, he encontrado la obra más superficial de lo que esperaba. Como parodia funciona bastante bien, pero como reflexión en profundidad tengo la sensación de que voy navegando mientras leo en un mar de lugares comunes, algunos bastantes predecibles. Entendámonos, es divertido. Más si tienes alguna profesión similar de alguna forma a la del bueno de Fuckowski, pero supongo que algunos matices se podrían haber añadido, especialmente a la retahíla de estereotipados personajes que van desfilando por el libro.

Nido

Fuckowski cambia su vida tras encontrar un pichón caído de un nido; en el soto de Cantalobos, el sábado encontramos en el suelo el nido, pero sin pichones… la metáfora puede ser menos esperanzadora y más inquietante…

[Libro] Going Interstellar

Literatura

De jovencito, adquirí el gusto por la ciencia ficción. Como tantos. Y como tantos, con el tiempo fue dejando pasarla. Desconozco los motivos de los demás, pero en mi caso, en un momento dado me costaba dar con historias realmente inteligentes o realmente entretenidas. En la mayor parte de los casos, me daba la impresión de que estaban escritas para el típico friqui que se merienda cualquier cosa del género, disfraza de transcendencia aunque estuviese vacío de contenido y fomentase su aislamiento social. A mí me interesaba el tema, pero desde otro punto de vista. He dicho realmente inteligentes o realmente entretenidas. Es decir, me vale también como divertimento, siempre que no me tomen por idiota. Y eventualmente, he ido buscando y encontrando cositas que han permitido que el género no se haya alejado de mi biblioteca.

En el terreno del entretenimiento, siempre he tenido debilidad por las space operas. Supongo que es un sesgo que me viene de mi afición cinematográfica. Si sumas tres obras tan distintas como 2001, a space odissey (2001: Una odisea del espacio)Solyaris (Solaris) y Star Wars (La guerra de las galaxias), vistas en un intervalo corto de tiempo en la época de la vida en la que se gestan gustos y preferencias, imaginar que algún día podríamos salir de este pedrusco que llamamos hogar y visitar el vasto universo… Pero no es la space opera el subgénero donde más fácil es discriminar. Hay basura en abundancia en los catálogos de las editoriales. En cualquier caso, me puse hace unas semanas a buscar algo en el género que pudiera merecer la pena. Y encontré el libro que os comento ahora.

Going Interstellar
Varios autores con Les Johnson y Jack McDevitt como editores
Baen Publishing Enterprises; Riverdale, NY, 2012.
Versión electrónica

Nos encontramos ante un volumen que comprenden una serie de relatos cortos, además de algunos ensayos sobre la factibilidad de distintas formas de propulsión para el viaje interestelar. El conjunto de relatos de ficción tienen como eje común el viaje por el espacio profundo, entre sistemas estelares, pero desde el punto de vista de la ciencia ficción pura. O sea, nada de saltos espaciales, hipervelocidad, o hiperespacios. Viajes sometidos a la tiranía de la velocidad de la luz como ese constante que limita fuertemente nuestra capacidad para viajar por el espacio, arrastrándonos más bien lentamente por él, dada la inmensidad del mismo. Desde ese punto de vista los distintos autores ofrecen distintos dilemas científicos, sociales, psicológicos, éticos o políticos que se podrían presentar si el viaje interestelar fuese posible. Estamos hablando de viajes que con las estrellas vecinas durarían decenas de años en el caso en que se alcanzasen velocidades que fueran una fracción apreciable de la velocidad de la luz. Centenas o miles de años con las velocidades de los vehículos espaciales actuales. Y no hablemos de los problemas para sustentar durante este tiempo a las personas pioneras. Casi todos se han puesto de acuerdo en aceptar algún modo de suspensión de las funciones vitales mediante el frío para permitir a los viajeros llegar a su destino.

Siendo una compilación de relatos de distintos autores y temas, también hay una variedad de calidad e interés. Pero en líneas generales es una lectura agradable para quien esté interesado por el tema. No tiene la agilidad de las space operas de ciencia ficción blanda, donde la velocidad de la luz no es un factor insalvable y las naves se mueven con rapidez y, aparentemente, con escaso gasto energético por toda la galaxia, pero no pocos de los autores han encontrado la forma de dar agilidad e intriga a los relatos presentados.

Desde luego no lo recomendaré más que a los aficionados al género. Pero para estos puede ser una lectura interesante. Con una advertencia. Está en inglés. Y por ello, me ha costa un poco más de lo habitual terminarlo.

Son los fenómenos astronómico cotidianos, el ocaso y el alba, el vagar de la luna y los planetas por la esfera celesta, el brillo de las estrellas, los que han hecho soñar a generaciones de personas en viajar por el universo.

Son los fenómenos astronómico cotidianos, el ocaso y el alba, el vagar de la luna y los planetas por la esfera celesta, el brillo de las estrellas, los que han hecho soñar a generaciones de personas en viajar por el universo.

[Libro] La marca del meridiano

Literatura

No hace mucho que salió el último libro de la saca de los guardias civiles BevilacquaChamorro, del escritor Lorenzo Silva. Las tres primeras novelas de la saga me gustaron mucho. Pero lo que ha ido saliendo después me ha ido decepcionando progresivamente. Hace tres novelas compré la versión de tapa dura cuando salió,… En la siguiente, esperé a la edición de bolsillo,… que no era cuestión de gastar tanto sin estar seguro… Y en esta última ocasión, he esperado a que alguien me la prestase. No sé si que te presten un libro hoy en día se considera piratería, o algo así. Probablemente sí, según las esgaes y otros ramoncines. Pero bueno, yo voy a la de toda la vida. En cualquier caso, sin muchas esperanzas de recuperar las sensaciones de hace una decena de años, me lancé a las nuevas aventuras del peculiar guardia civil de origen uruguayo.

La marca del meridiano
Lorenzo Silva
Editorial Planeta; Barcelona, 2012

En esta ocasión, el asesinato que tendrán que desentrañar los guardias civiles de la unidad central operativa es el de otro guardia. Ya retirado, antiguo compañero de Vila, que ha sido asesinado en La Rioja después de ser torturado con saña. Pronto viejos recuerdos llegarán a la memoria de Vila, y las investigaciones le llevarán a Barcelona, donde trabajo con el finado Robles, y a meterse en medio de una trama de crimen organizado con drogas, prostitución, y esas cosas del crimen organizado. Y para colmo, se entremezclará con una investigación de la unidad de asuntos internos de la propia guardia civil. Habrá más guardias metidos en el barro.

Bevilacqua es conocido por ser aficionado a pintar soldaditos de plomo; eso sí, de ejércitos vencidos.

Bevilacqua es conocido por ser aficionado a pintar soldaditos de plomo; eso sí, de ejércitos vencidos.

Vamos a ver. Es un poco lo que comenté en el último libro de la saga. A mí cada vez me da más la sensación de que a Lorenzo Silva le patrocina la Dirección General de la Guardia Civil. Son tan majos todos estos picoletos. Tan majos, que a uno le entran ganas de bostezar constantemente por los profesionales que son, lo eficientes, lo trabajadores, etcétera, etcétera. Y a lo mejor son así. Pero esto hace de estas novelas un aburrimiento. Desapareció hace tiempo la tensión sexual no resuelta con Chamorro, que lejos de la joven guardia que se parecía a Veronica Lake, se nos ha vuelto una funcionaria sosa aunque eficiente que no aporta absolutamente nada a la trama. Sólo en los últimos tramos de la novela, a los que he llegado porque el estilo de Silva es de lectura facilona, se han entrevisto unas posibilidades argumentales, que estaban ahí de fondo, con más barrillo y miga, pero que son totalmente desaprovechadas por el autor, empeñado en lanzar vivas al Marqués de Ahumada.

En resumen, una nueva decepción, que para colmo venía avalada por la concesión del Premio Planeta. Premio que se supone que es juzgado sin que se sepa el autor de las novelas presentadas a concurso. Ahora decidme que anonimato habrá tenido el jurado cuando hayan leído en una misma línea las palabras BevilacquaChamorro. De chiste. Desde mi punto de vista, no perdáis el tiempo.

Desconozco si estos de las fotos son de ejércitos vencidos o vencedores, pero los hallé revueltos en la feria de antigüedades de este fin de semana en Zaragoza.

Desconozco si estos de las fotos son de ejércitos vencidos o vencedores, pero los hallé revueltos en la feria de antigüedades de este fin de semana en Zaragoza.

[Libro] Los desorientados

Literatura

Me ha costado unos días decidirme a escribir la reseña de esta última novela de uno de mis escritores favoritos, el libanés Amin Maalouf. He leído casi todas sus novelas. Y un par de ensayos sobre historia y sobre política. Me resulta relativamente sencillo identificarme con su forma de pensar, con sus reflexiones. Y su narrativa de ficción, prosa que lleva en muchas ocasiones mucho de poesía oculta detrás me ha enganchado desde hace más de 20 años. Así que cogí con ganas, en mi nuevo lector de libros electrónicos, esta última novela. Que ya adelanto me ha producido sensaciones contradictorias.

Los desorientados
Amin Maalouf (traducción de María Teresa Gallego Urrutia)
Alianza Literaria; Madrid, 2012

Adam, profesor de historia de origen árabe exiliado en París, aunque no se mencione expresamente no hace falta ser un lince para saber que es libanés, vuelve a su tierra natal tras 25 años sin visitarla, acudiendo a la llamada de Mourad, un antiguo amigo con quien se enemistó en el pasado, que está muriendo. Tras el choque inicial con su viejo país, arruinados por guerras incesantes entre etnias, grupos políticos, tribales o religiosos, decide quedarse unos días y entrar en contacto con sus antiguos amigos, el Círculo de los Bizantinos, algunos de los cuales viven en la región. Otros se encuentran al igual que él emigrados por el mundo por motivos diversos. Comenzará a revivir y recuperar un pasado perdido, y junto con la atractiva y resuelta Semiramis, planeará la reunión de los supervivientes. Mientras, irá descubriendo los secretos que todos ellos escondía y que explican, no sólo sus vidas, sino la complejidad de la sociedad en la que les tocó vivir.

He estado pensando mucho en qué fotos podían acompañar esta entrada. Y no lo tenía muy claro.

He estado pensando mucho en qué fotos podían acompañar esta entrada. Y no lo tenía muy claro. Pero al final, la solución ha aparecido por sí misma, y ha resultado obvia.

Maalouf siempre me ha parecido que tiene una prosa estupenda. Lo he leído en el pasado tanto traducido como en el francés en el que escribe, y lo he disfrutado de las dos formas. En esta ocasión, he optado por la versión traducida por motivos prácticos, aunque quizá me debiera haber animado con el original francés. Que hace mucho que no leo algo directamente en la lengua de Molière. Una prosa fluida, sin misterios, que te guía con facilidad por las historias que nos cuenta pero sin perder nunca un punto de ensoñación, de nostalgia, incluso de poesía. En esta ocasión, sigue siendo así, pero es que además no resulta difícil ver en el protagonista, Adam, un alter ego del autor. No quiere decir que la obra no sea una ficción. Simplemente que Adam representa el pensamiento, las pesadumbres, los conflictos de identidad y de creencias que acompañan al autor. Supongo.

En la medida que los personajes de la novela son generacionalmente casi contemporáneos míos, unos años mayores, y a pesar de las diferencias en las realidades sociales, culturales y políticas del país levantino y de España, no me cuesta nada identificarme con muchas de las inquietudes de esas personas que asisten desconcertados a la evolución del mundo. Y esto me pasa especialmente en la primera mitad del libro, donde las cuestiones sobre la posición del individuo en el mundo predominan. En la segunda mitad, se centra más en las especificidades del país en el que crecieron, se hicieron amigos y eventualmente se enemistaron los personajes de esta historia. Y quizá la veo algo más distante, aunque no necesariamente menos interesante.

Pero he dicho que mis sensaciones son contradictorias. Y así es cuando llegamos al final del libro. Daba por hecho que asistiríamos a la preparación de la gran reunión de amigos en el Albergue Semiramis, pero que no conoceríamos nunca su desarrollo. Eso deberíamos dejarlo a la imaginación. O pensaba que cada uno debería imaginar cuál sería el final del reencuentro. Pero no. Maalouf decide sorprendernos con un giro inesperado al final, que a mí me ha dejado desconcertado. Cuyo significado no he acabado de entender, y que ha hecho que me retrasara unos días en comentar el libro. Intentando entenderlo un poco mejor.

No he tenido éxito. Pero me quedaré con el proceso de leer el libro, en el que he disfrutado mucho, en el que he reflexionado mucho. Y en el que Maalouf sigue siendo uno de los autores que en los últimos 25 años más ha contribuido a conformar mi pensamiento y mi visión del mundo.

El pueblo viejo de Rodén, donde estuvimos el domingo pasado, quedó abandonado como consecuencia del estrago de la guerra civil en la zona. Igual que en los personajes de "Los desorientados" se notan los estragos de las guerra civiles en el levante mediterráneo.

El pueblo viejo de Rodén, donde estuvimos el domingo pasado, quedó abandonado como consecuencia del estrago de la guerra civil en la zona. Igual que en los personajes de «Los desorientados» se notan los estragos de las guerra civiles en el levante mediterráneo.

[Cine y libros] Me regalan un lector de libros electrónicos y revisito a Wong Kar-wai en un centro público de educación de adultos

Cine, Literatura

Dejo atrás la nostálgica entrada que in extremis publiqué ayer sobre los ochos años en los que vengo contándoos cosas en el Cuaderno de Ruta, y cuya redacción me produjo un ataque de morriña en parte debido también a algo que me pasó por la mañana.

Cuando llegué de trabajar a casa me encontré con un regalo vía Amazon. Por mi recientemente pasado cumpleaños. Un Kindle, un lector de libros electrónicos, en su modelo más básico y simplón. No soy extraño al hecho de leer libros en formato electrónico. Ya hace una década larga, cuando uno manejaba alguna ahora obsoleta PDA, leí mucho en estos dispositivos. Fue la época de la enfermedad de mi madre, en la que pasábamos muchas estancias en el hospital, y era una forma cómoda de llevar lectura en el bolsillo. También he leído ocasionalmente en el iPad, pero así como he considerado que este es un medio absolutamente ideal para reemplazar a las revistas de prensa tradicionales, con los libros no estaba tan convencido. Me resulta pesado, y su brillante pantalla no me parece la más adecuada para leer cómodamente. Así que en estas estamos cuando me llega este objeto, lector básico de la gama de Amazon, y que hasta el momento no le encuentro más que dos problemas, que probablemente se solucionen con modelos más avanzados. La pantalla no es táctil y necesitas luz ambiental para poder leer. Ayer ya me leí el 20% (aquí ya no me sale hablar en número de páginas) de La mecánica del corazón de Mathias Malzieu. Que de momento me está gustado bastante. Ya os contaré.

Por otra parte, hace unas semanas recibimos en nuestro CaFeZico habitual la invitación por parte de una nueva contertulia para asistir al ciclo de cine «Maestros de la luz». Tres películas en el que el denominador común y motor para el debate era el excelente trabajo de dirección de fotografía. Una en blanco y negro, a la que no pude asistir, The Third Man, pero que casi me la sé de memoria. La de ayer, con predominio en la iluminación de interiores, In the Mood for Love, de la que ahora os comento un poco. Y la de dentro de dos semanas, en la que admiraremos la magia de la luz natural, Days of Heaven, una de las pocas que no he visto de Terrence Malick y que habrá que hacer por ir a ver.

Ya que no tengo fotografías de Hong Kong, antigua colonia británica en China, pondré alguna de la "Little China" en el Soho londinense.

Ya que no tengo fotografías de Hong Kong, antigua colonia británica en China, pondré alguna de la «Little China» en el Soho londinense.

Según mi base de datos de películas, que comprende lo que he visto en pantalla grande desde el 28 de diciembre de 1997 hasta la fecha, vi esta película el 10 de marzo de 2001. Recuerdo que fue en los desaparecidos Multicines Buñuel de Zaragoza. Y fue una película que me impresionó mucho, y me pareció tremendamente triste. Su título original es 花様年華, que vendría a ser algo así como «la época de la floración», siendo In the Mood for Love el llamado título internacional que les clavan a las películas asiáticas para facilitar su venta, y Deseando amar las traducción aproximada que se le dio al título internacional en España. Dirigida magistralmente por Wong Kar-wai, está emotivamente interpretada por Maggie CheungTony Leung. La meritoria dirección de fotografía está compartida por Christopher DoyleMark Lee Ping Bin (*). Es una película que he visto tres veces. La original en el cine, cuando hace unos años compré en DVD el conjunto que forma con otra película de su director, 2046, y la de ayer. Cada vez que la veo aumenta mi consideración y mi apreciación sobre el filme, que en estos momentos considero uno de los más bonitos que he visto en mi vida. Pero de la misma forma, me sume en una profunda melancolía de la que me cuesta salir después; emocionalmente no me acaba de sentar bien. Quizá por eso, a pesar de disponer de ella en casa en cualquier momento, la he visto en pocas ocasiones. Pero desde luego la recomiendo sin ambages a cualquiera que se interese por el buen cine.

(*) Nota sobre los nombres chinos en esta película:

La convención habitual para los nombres de personas en china es citar primero el apellido y después el nombre propio. Así, el director de la película, nacido en Shanghái, aunque afincado en Hong Kong, tiene como apellido Wong, y su nombre de pila es Kar-wai. En algunos lugares, como en IMDb, alteran este orden y lo ponen a la occidental, es decir, Kar-wai Wong. Si os entra alguna duda, si una de las dos partes del nombre es bisílaba, esa es el nombre propio.

Para enredarla más, los artistas cuyo origen está en la antigua colonia británica de Hong Kong suelen adoptar un nombre artístico que incluye un nombre inglés y su apellido chino, ocultando su nombre de pila china. Así, Maggie Cheung tiene como nombre real Cheung Man Yuk, apareciendo en ocasiones como Maggie Cheung Man Yuk. El apellido siempre será Cheung, o algo similar según el sistema de transcripción a los alfabetos occidentales y según se considere el nombre en mandarín, Zhāng, o en cantonés, Jeung, que es el idioma propio de la antigua colonia. De forma similar, Tony Leung puede ser encontrado en algunos títulos de crédito como Tony Leung Chiu-Wai, ya que existe otro actor chino con el nombre de Tony Leung. El nombre real del actor es, como podréis deducir, Leung Chiu-Wai, siendo Leung el apellido (Liáng Cháowĕi en mandarín).

Por terminar este repaso, el segundo director de fotografía de la película aparece en los créditos como Mark Lee Ping Bin. Dejo a quienes leáis esto que deduzcáis cual es el papel de cada una de las partes del nombre.

En la película hay objetos que tienen una importancia simbólica notable: corbatas, zapatos y zapatillas, relojes, vestidos,... Y también la comida, especialmente los wantán y los tallarines, incluso algún chuletón... No los patos laqueados de la foto de un restaurante londinense.

En la película hay objetos que tienen una importancia simbólica notable: corbatas, zapatos y zapatillas, relojes, vestidos,… Y también la comida, especialmente los wantán y los tallarines, incluso algún chuletón… No los patos laqueados de la foto de un restaurante londinense.

[Libros de fotografía] Araki y Robert Adams por mi cumpleaños

Fotografía

Recientemente fue mi cumpleaños. He cumplido… bueno… los que sean. El caso es que como consecuencia de ese hecho me han regalado tres libros. Dos de ellos son de fotografía; los comentaré ahora. El tercero tiene lectura, pintura y fotografía, y lo comentaré más adelante, cuando lo haya leído. Los tres son muy interesantes. Como digo, os comento brevemente los dos de fotografía.

Yo – Vida – Muerte. Nobuyoshi Araki.

Publicado por Phaidon, ya hace un tiempo (ISBN: 9780714863313), este libro pretende ser un repaso por la vida y los temas fotográficos del japonés Nobuyoshi Araki, que es casi lo mismo que hablar de la propia vida en general del fotógrafo. Indudablemente, uno de los autores importantes de la fotografía contemporánea, tanto japonesa como mundial, es uno de los fotógrafos más prolíficos, con innumerables obras con muchos estilos y temáticas. Sin embargo, sus obras más conocidas tienen que ver con frecuencia con las calles de Tokio, o con el mundo del sexo, no echándose atrás en retratar los aspectos más sórdidos de sus temas. Fotógrafo discreto, que muchas veces se mueve por el mundo con cámara pequeñas que pasen desapercibidas, se acerca a sus sujetos para captar la esencia de los mismos.

En este volumen, encontramos una recopilación de diversas series y trabajos previos, especialmente a aquellos que tratan más de sí mismo, de su propia vida y de los temas trascendentales para el autor. Su esposa, el sexo, la muerte,… Como me suele suceder con los fotógrafos muy prolíficos, entre su obra hay cosas que me gustan más y cosas que me gustan menos. Y así pasa también en este libro de gran formato. Aunque en general considero que ha sido un buen regalo y que ocupará un buen lugar en mi biblioteca fotográfica.

Para saber más del fotógrafo.

Parque de las Delicias

Para los fotógrafos de la New Topographics, la ciudad no es ese lugar a cuyas afueras comienzan los paisajes. Forma también parte del paisaje. Y Araki ha fotografiado durante años su propia ciudad, Tokio. Así que acompañaré esta entrada con algunas intstantáneas del paisaje de Zaragoza.

Parque Pignatelli

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¿En qué podemos creer y dónde? Fotografías del oeste americano. Robert Adams.

Catálogo de la exposición sobre el fotógrafo Robert Adams que en la actualidad se puede visitar en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. El catálogo está publicado a medias entre esta institución y La Fábrica, lo cual suele ser sinónimo de calidad editorial. Este fotógrafo se dio a conocer en la famosa exposición de 1975 New Topographics: Photographs of a Man-altered Landscape. En castellano, Nueva topografía: fotografías de un paisaje alterado por el hombre. Ya he mencionado esta exposición en alguna ocasión. El concepto que plantearon estos fotógrafos, la de reflejar el paisaje alterado por el hombre frente a la tradición de fotografía paisajística de grandes escenarios naturales vírgenes y espectaculares, me ha resultado siempre atractiva. Entre otras cosas porque es una visión del mundo más real que la otra. Especialmente para quienes vivimos en el continente europeo, donde son muy, muy, muy escasos los paisajes vírgenes.

Es cierto que no todos los fotógrafos que participan de estas tendencias me gustan. Hay algunos que desde mi modesto punto de vista caen con frecuencia en la banalidad o en la repetición. No creo que sea el caso de Adams, donde estos paisajes cotidianos, de un oeste americano tan distinto del que hemos conocido en la imaginería tradicional, no carecen de valores conceptuales y estéticos.

Yo tengo muchas ganas de ver la exposición, y espero poder dejarme caer por Madrid mientras dura la misma.

Para saber más del fotógrafo.

Cuellar

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En mi calle

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[Libro] Magnitud imaginaria

Literatura

Normalmente termino mis modestas reseñas sobre los libros que leo haciendo una recomendación sobre si quien accede a la reseña debería leer o no el libro que recomiendo (o no recomiendo). Siempre basado en mis gustos personales. Que no me considero ningún experto en literatura. Hoy puedo adelantar la recomendación. Con carácter general, no recomiendo este libro. Que por otra parte, adelanto también, me ha encantado. Pero es que su autor es el polaco Stanisław Lem (pronúnciese algo así como stanisuaf lem). Y esto quiere decir mucho.

Magnitud imaginaria. Biblioteca del Siglo XXI
Stanisław Lem (Traducción de Jadwiga Maurizio)
Editorial Impedimenta; Madrid, 2010
ISBN: 9788493760120

Palacio de la Cultura y la Ciencia

Ya que estamos con un escritor polaco, hoy con mis fotos nos iremos a Varsovia, donde reina el «monstruoso» y «soviético» Palacio de la Ciencia y la Cultura.

Este libro forma parte del esfuerzo que Impedimenta está realizando en los últimos años de rescatar algunas de las obras más destacadas del escritor polaco. Bien con nuevas ediciones de algunas de sus obras, o incluso, con nuevas traducciones de otras. En muchas ocasiones, las versiones en castellano de las que disponíamos eran traducciones de traducciones, y no traducciones directas del polaco. En su conjunto, las obras que está publicando constituyen una minicolección, la Biblioteca del Siglo XXI.

La obra es un conjunto de relatos, que no nos cuentan historias propiamente dichas. Cada una de ellas es el prólogo a una obra imaginaria. En una nos hablará del fotógrafo pornógrafo que utiliza una máquina de rayos X para sus imágenes. En otra de la «bitística», cuando las máquinas compitan con el hombre por la creación de la obra literaria. O que decir de las bacterias que, por selección natural en sus caldos de cultivo, aprenden a comunicarse en morse, siendo capaces de predecir el futuro. O ese folleto informativo sobre una enciclopedia que sólo nos habla de los hechos que todavía tienen que acontecer.

Rynek Starego Miasta

Más agradable para pasear es el reconstruido y coqueto Rynek Starego Miasta en la ciudad vieja.

Monumento a la resistencia

No faltan los monumentos que recuerdan los sufrimientos de los polacos durante la guerra mundial, de la que Lem salió vivo por los pelos, siendo católico de ascendencia judía.

Concebidas estas historias en parte como sátiras, en parte como reflexiones sobre la condición humana, en parte como anticipación de avances o descubrimientos que todavía tienen que acaecer, y que pueden ser bastante más duros para la condición humana que los que aquí se satirizan. Todos ellos, aunque situados en un futuro indefinido, ponen en solfa determinados comportamientos o temas generales del ser humano actual. Sea el sexo, sea el arte, sea el pensamiento, sea la visión que tenemos de la historia, sea los objetivos de la ciencia.

No son relatos sencillos de leer. Escritos como sesudas introducciones a las no menos sesudas obras ficticias que prologan, están escritos con pretendida profundidad y con abundancia de neologismos cuyo significado a veces es evidente, y otras no tanto. Aunque en este caso, piadosamente el autor nos da pistas para su comprensión. El autor,… o su traductor. Porque el esfuerzo para dar sentido en castellano a estos escritos originalmente en un idioma que tan extraño nos resulta como el polaco, ha debido ser considerable.

Como decía al principio, no recomiendo con carácter general esta obra ni casi ninguna de Lem. Pero no por culpa del polaco, que me parece uno de los autores más interesantes del siglo XX. Sino porque los estómagos de las gentes están hechos más para la comida rápida que para los platos que necesitan ser saboreados lentamente, y digeridos cuidadosamente. Y estas son las obras de Lem. Ahora bien. Quien entra en su juego literario y de pensamiento, lo disfrutará siempre.

Copernico

Y si nos movemos en el terreno de la ciencia, no podremos dejar de recordar a Copérnico, quien nos puso en nuestro lugar en el universo. O por lo menos en el universo entonces conocido.

Nowy Swiat

Pero dejémonos de trascendencias y paseemos y tomémonos unas cervezas y luego a cenar en la animada Nowy Świat.

[Libro] Miss Zilphia Gant

Literatura

Sigo peleando con mi pereza para la lectura de libros bajo la táctica del ataque a novelas cortas o relatos más cortos todavía. Y en esta ocasión, tirando de un clásico norteamericano del siglo XX.

Miss Zilphia Gant
William Faulkner (traducción de Juan Sebastián Cárdenas)
Nørdica Libros, colección Minilecturas; Madrid, 2011
ISBN: 9788492683536

Corto relato situado en un momento indefinido de las primeras décadas del siglo XX, en algún lugar del profundo sur de los Estados Unidos, no lejos de Memphis, donde la protagonista del relato Zilphia Gant y su madre son abandonadas por su padre, que se fue con otra. Aunque quizá no fue muy lejos cuando la madre salió tras ellos con una pistola. En cualquier caso, creció bajo la vigilancia opresiva de la madre que le impide la relación normal con otros niños y niñas de su edad, y cuando llega la adolescencia y la juventud, experimentar el amor o la relaciones normales con los jóvenes de su entorno. Cuando consigue casarse en extrañas circunstancias, no es más que para que a su vez sea abandonada por el recién estrenado marido.

Relato crudo de un lugar y un tiempo que me resultan muy difíciles de comprender. Es un mundo donde la gente me parecen absolutos marcianos por sus comportamientos y sus valores. Sin embargo, el relato se lee con facilidad, te atrapa y no te dura casi nada. Sabe a poco, hay más cosas que quisieras saber del conjunto de la historia de la desgraciada Zilphia.

Ideal para un viaje no muy largo, o para entretener alguna espera, con la calidad de un consagrado de la literatura mundial como es Faulkner.

Os dejo con algunas fotografías tomadas con otra de mis poco usadas cámaras de película tradicional, la Minox GT-E. Con su interesante objetivo de MC-Minoxar 35/2,8 con una sencilla fórmula Tessar, no habitual para objetivos angulares en lo que es mi modesto entender, aunque tampoco es una excepción, pero con buenos resultados.

Corte clásico y moderno

Corte Clásico y Moderno – Afeitados.

Fútbol de barrio

Este campo de fútbol en el Tercer Cinturón lo tengo fotografiado con distintas luces y distintas cámaras, el conjunto con el gran anuncio elevado me llama mucho la atención.

Plaza de San Miguel

Coloridas fachadas al atardecer en la plaza de San Miguel.

Puente de Hierro

Detalle de la construcción del puente de Hierro de Zaragoza.

[Libro] Silencio en Milán

Literatura

Supongo que escogí este librito de relatos por dos motivos. Primero porque era breve, y tenía ganas de desbloquear mi sequía lectora. Como me pasa en otras ocasiones, no es que no lea. Es que leo cosas muy diversas, pero no me engancho a libros enteros, de ficción o ensayo. Y eso me sabe malo. Segundo, porque es lo primero que leo que yo recuerde que transcurre en Milán, una ciudad a la que tengo mucho cariño, por motivos que no vienen aquí a cuento. Bueno. El caso es que aquí va lo que me ha parecido.

Silencio en Milán
Anna Maria Ortese (traducción de César Palma)
Editorial Minúscula, colección Paisajes Narrados; Barcelona, 2012
ISBN: 9788495587879

En los tejados de la catedral

Vistas desde los tejados de la celebrada catedral de Milán.

Este es un libro de relatos. Siete relatos. Estamos en la Milán de los años 50. Los años del neorrealismo italiano, que de alguna forma se transmite a la forma literaria del libro. Y estamos, de acuerdo con el nombre de la colección a la que pertenece, ante una serie de paisajes narrados. La estación de noche, un internado para adolescentes, los clubes nocturnos, los barrios de la ciudad, una mudanza,… Paisajes y ambientes de la ciudad, pero sobre todo paisajes humanos. Casi, un estado de ánimo. La visión de la ciudad es básicamente pesimista. Es una ciudad que abruma a quien la vive, a quien la recorre. Es una ciudad gris. Es una ciudad desesperanzada. Es una ciudad que vive de recuerdos de un pasado mejor.

Piazza Cordusio

Ajetreo de tranvías y gentes en la céntrica «piazza» Cordusio.

Y aquí viene mi problema con este libro. La Milán que yo he vivido y que tengo en mi memoria, la de la primera década del siglo XXI, la de mis vivencias, es una ciudad divertida, luminosa, con alegres tranvías, bulliciosa, con animación, con encuentros y con calor humano. Por lo que me ha costado mucho entrar en estos relatos que reconozco que están bien escritos, y que tienen profundidad en el análisis de unos ambientes y unas situaciones. Pero no me ha resultado cómoda su lectura. No he conseguido obviar mis recuerdos y mis sensaciones de las que nos quiere transmitir Ortese, y ha sido una lectura forzada continuamente. Dijéramos que me he obligado a terminar un libro, que normalmente me lo tendría que haber merendado en un par de días y me ha costado dos semanas. Pero que mi subjetividad no tire hacia atrás a nadie, tal vez a otros puede interesar. No me cabe la menor duda.

Milano Centrale

El primero de los relatos, y el que más me ha gustado a mí, trata integramente en la estación Milano-Centrale; pero nada que ver con mis vivencias de esta animada estación.

[Cine\Fotografía\Libros] José Luis Borau, Cecil Beaton, la dirección de fotografía, Lorenzo Silva y algo de Star Wars

Cine, Fotografía, Literatura

Ha muerto José Luis Borau. Hombre del cine nacido en estas tierras, en Zaragoza, que dirigió, escribió guiones, produjo… Dirigió la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, y era académico de la Real Academia Española, que en estos momentos dirige otro maño. Es curioso el castellano centrismo de esta institución en el que no han faltado figuras no castellanas… Pero no íbamos a eso, sino a lo de Borau. No fue un autor prolífico, y quizá por ello no es muy conocido. En cualquier caso, fue una persona muy activa, y espero que sea bien acogido en el único cielo que espero que exista, el de las gentes y amantes del cine.

Ayer estuve comprando libros y alguna revista. Del último número de Exit os hablaré más adelante. También compré Cecil Beaton: Retrospectiva de Lunwerg. No compré casi nada de este fotógrafo a propósito de la exposición que visité en Londres en el convencimiento de que cierto libro que tengo era de él. Y no. Era de Angus McBean. Ambos fotografiaron el mundo del teatro y la escena. El caso es que este libro recién publicado que recoge toda la extensión de su obra compensa la omisión. También compré Dirección de fotografía cinematográfica de la colección El arte del cine de la editorial Blume. Es el tercer libro que compro sobre dirección de fotografía en el cine, y todos están basados en repasar la obra de destacados profesionales de la cinematografía. Pero con pocas coincidencias entre ellos. Así que de esta forma tengo una amplia información sobre esta técnica y sus mejores representantes.

Escenas urbanas

Lo malo del otoño e invierno es que a lo que sales a la calle sin las obligaciones laborales, la luz se te ha ido. Así que ha tirar de blanco y negro.

Escenas urbanas

Con vosotros el «Sombrerero Loco» o un héroe de los sitios,… cada como prefiera.

Mientras paseábamos entre las estanterías de una de las librería, vimos pilas del último premio Planeta, una novela de Lorenzo Silva. Parece ser que se trata de una nueva aventura para BevilavquaChamorro, esta peculiar pareja de guardias civiles. El caso es que después de los tres primeros libros sobre la pareja, y más cuando Chamorro se hizo sargenta y dejó de parecerse a Veronica Lake en modo mojigato, mi interés por esta saga que era bastante alto ha decaído hasta el punto de que esperaré a que alguien me lo deje o a que salga en libro de bolsillo y en rebajas. El último que leí fue un auténtico tostón. ¡Ay, donde quedarán los deslices de Vila con rubias y sexys guardia Anglada en las Canarias, que tan mal acaba la pobre! Pero lo que produjo el comentario es lo de que le hayan dado el premio. Un premio al que las obras se presentan, presuntamente, de forma anónima… ¿Os imagináis al jurado preguntándose que de quién será esa novelita de guardias llamados Vila y Chamorro? Totalmente anónimo. Qué hipocresía.

Finalmente, mientras nos tomábamos unas cervezas antes de volver a casa, surgió a conversación por la joven sobrina de una de las presentes, cuál era la forma adecuada de ver la saga Star Wars. Surgió a propósito de la amenaza de resucitar la saga, tras la compra de los derechos por Disney. Mi opinión. Uno se ve la trilogía original, y tira a la basura por prescindible y aburrida la precuela. Ante el establecimiento en la conversación de que esa no era una opción posible, que la cuestión era en cómo debía abordar un neófito TODA la saga,… pues entonces también está claro. Primero los episodios IV y V, y tras una de las más fabulosas revelaciones de la historia del cine, flashback al origen de toda la historia, episodios I, II y III, y si realmente se soporta estos tres títulos hasta el final, el desenlace de toda la historia en el episodio VI. Este último sigue produciendo tremendos debates. Cómo puede ser que empiece como cine para adultos, con la princesa Leia enseñando cacho en plan de esclava sexual de una gigantesca babosa, y con las bailarinas alienígenas enseñando teta fugazmente antes que las devore un horrible monstruo, y acabe como una infantil batalla de ositos de peluche en un bosque. Absolutamente esquizofrénica.

Escenas urbanas

Pero bueno, también es posible encontrar algún momento para el color del otoño.

Escenas urbanas

O los fuertes contrastes de estos días de sol tan bajo.

Escenas urbanas

O la tranquilidad de los parques a primera hora de la tarde.

[Libros de fotografía] Algunas cositas pendientes, Larry Fink y los músicos de jazz, y la fotografía documental en Iberoamérica

Fotografía

Son compras que se me han quedado por ahí colgando, pendientes de revisar con calma y de comentar. Y hoy, aunque sea brevemente las traigo aquí.

Somewhere There’s Music – Larry Fink

Larry Fink es un fotógrafo norteamericano que se caracteriza por sus fotografías de acontecimientos  sociales, en un denso blanco y negro, en las que de alguna forma pone de manifiesto el auténtico ser de las personas, justo en acontecimientos en los que menos quieren ser ellos mismos, en los que más quieren aparentar lo que quieran aparentar para alcanzar el éxito social. Pero el libro que hoy nos trae, y que compre por menos de 10 euros en un VIPs, está dedicado a la música. Fundamentalmente al jazz. Pero no sólo. También los músicos callejeros, las escuelas de música o los teatros escolares o comunitarios tienen su espacio. Jazz y fotografía, especialmente en blanco y negro, siempre se han llevado especialmente bien, y el tono denso de las fotografías de Fink le sienta muy bien. Aparte que algún ilustre de la música negra por excelencia aparece por ahí. Por el precio y la calidad de las imágenes, irresistible compra.

Somewhere There’s Music
Larry Fink (fotografías), George E. Panichas (ensayo)
Damiani Editore; Bolonia, 2006
ISBN: 8889431563

Cámaras en el Pastificcio

El martes tuve que comer fuera de casa, y escogí un restaurante italiano cerca de la «Casa Grande» de Zaragoza. Y estuve acompañado durante la comida por unas veteranas «folding» reconvertidas en objetos ornamentales.

Laberinto de miradas – varios autores

No mucho que comentar aquí. Hace unos meses visité la exposición Laberinto de miradas en el Centro de Historias de Zaragoza, una extensa exposición colectiva sobre fotografía colectiva documental que tenía cosas muy interesantes, algunas no tanto, pero que en su conjunto era una visita recomendable. Cuando la vi, no tenían el catálogo disponible. Catálogo que si pude comprar con posterioridad, y que es especialmente recomendable porque profundiza en las imágenes y en los conceptos que se podían ver en la exposición.

Laberinto de miradas
Varios autores
Editorial RM, S.A. de C.V.; Méjico D.F., 2010
ISBN: 9788492480609

Cámaras en el Pastificcio

Qué ganas de liberarlas para que puedan hacer lo suyo,… fotos.

[Libros de fotografía] Comprando libros en Londres

Fotografía

En el reciente viaje que he realizado a la capital británica, una cuestión estaba fuera de toda duda. El ímpetu por hacer turismo era bajo. Todos conocíamos la ciudad y, aunque inevitablemente prefiriéramos desplazarnos por sitios bonitos o llamativos, o significativos desde cualquier punto de vista, hemos dedicado una buena parte del tiempo a otras actividades.

Y una de esas actividades ha sido conocer librerías o entrar en las que ya habíamos conocido en viajes anteriores. Y una parte no despreciable de esas librerías han sido librerías especializadas en arte, y especialmente en fotografía y diseño. Respondiendo a intereses de distintos miembros del grupo. En una de las entradas que ya tengo publicadas de mi diario de viaje a Londres, cuento alguna de las aventuras en este peregrinar librero. Aquí me voy a centrar en los libros que me he traído de las orillas del Támesis. Que han sido elegidos sobre la base de motivaciones tan distintas como «por capricho», «porque no pude comprarlos en otro viaje» o «por que no quería comprarlo sin verlo primero, y en España es imposible».

17 accesorio

Ayer salí a conocer mejor a mi Ikonta B, recién traída de Londres; pero los resultados no los conoceré hasta dentro de unos días. De momento, algunas imágenes, en blanco y negro, que tomé simultáneamente con la Olympus OM-D E-M5 y el 20 mm de Panasonic. Lateral del seminario de San Carlos.

This Must Be The Place de Pieter Hugo: Curiosamente, este libro tiene que ver con mi viaje anterior, a Ginebra. En concreto con la visita que hicimos al Musée de l’Elysée en Lausana. Y es el catálogo de la exposición de este fotógrafo sudafricano que estaba en activo en aquel momento en el museo. No lo compré in situ por no cargar con él todo el día, en aquel momento. Pero me lo encontré ahora en Foyles y lo compré un día casi a la hora de cierre, antes de cenar y volver al hotel.

Stanley Kubrick: Photographer: Si alguien no conoce la capacidad de Kubrick para componer visualmente, es que no conoce el cine. Y antes que cineasta fue fotógrafo, y muy, muy interesante. Para alguien a quien gusta tanto el cine como la fotografía, obligado.

Ebro

El río Ebro con el puente de Hierro al fondo.

The Green Memories of Desire, escrito por Katherine Slusher: En una visita a París en el 2008, pude ver una exposición de la fotógrafa Lee Miller. Y me gustaron las fotografías, y me gustó más la persona y sus vivencias. En este libro, además de abundantes fotografía e imágenes de y sobre Miller, se nos habla de su relación con el artista, historiador y poeta inglés Roland Penrose. Para leer poco a poco y aprender un poco más de la modelo y fotógrafa.

Yang Yong: Photographs: Pequeño librito, prácticamente de bolsillo, con fotografías de este fotógrafo chino que me era desconocido. Pero el librito me gustó. Como dice la contraportada, imágenes a caballo entre las del cineasta Wong Kar-wai y la fotógrafa Nan Goldin.

Pilar

La basílica del Pilar desde las riveras del Ebro junto al puente de Piedra.

En la galería Chris Beetles donde visitamos la exposición que tenían con divertidas imágenes de Elliott Erwitt, también vimos que vendían pequeños catálogos muy asequibles de los artistas que representan (representan a los artistas o a sus herederos, porque algunos ya crían malvas). El caso es que compramos varios. Yo, dos. El de la exposición de Elliott Erwitt en vigor, y ya que poco antes había visitado la exposición de Cecil Beaton en el Imperial War Museum, uno con fotos de este fotógrafo, aunque no coincidente en su tema con la exposición visitada. Ya que «no llevábamos suelto» para comprar una ampliación a buen tamaño de las divertidas obras de Erwitt

En la primera visita a la Tate Modern me cogí el libro de Elisabeth Couturier titulado Talk About Contemporary Photography. A ver si me desasno un poco y entiendo mejor a algunos de los más destacados fotógrafos contemporáneos con quienes «no me acabo de llevar bien». También es para leer. Poco a poco.

Finalmente, aunque no lo he comentado todavía en el diario del viaje a Londres, no me ha dado tiempo pero ya saldrá, la última mañana, antes de salir hacia el aeropuerto para el regreso me pasé a visitar una exposición conjunta retrospectiva con obras de William Klein y Daido Moriyama. Del autor japonés ya tengo algún libro. Así que compré allí en la Tate Modern el ABC de William Klein, que funciona bastante bien también como catálogo de su parte de la exposición.

Niños y gigantes

Hemos estado de fiestas en Zaragoza, y los niños lo pasan bien con la comparsa de gigantes y cabezudos, aquí en la plaza del Pilar.