[Libro] El elefante desaparece – Haruki Murakami

Literatura

En Goodreads tengo mi lista de libros leídos, desde hace unos años. Es exhaustiva desde 2018. Pero respecto a los libros anteriores, cuando me acuerdo añado alguno, e intento acordarme de cuando, más o menos, lo leí. Pero por supuesto hay muchísimos libros que he leído a lo largo de mi vida que he leído y no los he incluido, y que no podría recordar en qué año los leí. Así que por lo tanto tomaos ese listado de 479 leído como una muestra NO representativa de lo que he leído a lo largo de mi vida, al mismo tiempo que un listado completo de lo que he leído, en cuanto termine este 2022, en los últimos cinco años.

Por ningún motivo especial, más allá de ser el país y la región natal de Murakami, ilustro la entrada con fotografías realizadas hace tres años entre los bosques y los santuarios del monte Koya. O Koyasan (高野山). Que significa monte 山 Koya 高野. Aunque 山, en ocasiones, se lee también «yama», y por eso al monte Fuji es llamado, erróneamente, por algunos Fujiyama, cuando su nombre en japonés es Fujisan 富士山.

Hoy traigo a esta lista una de las colecciones de relatos cortos más conocida de Haruki Murakimi. Quizá porque fue la primera en solitario, publicada originalmente en Japón en 1993. Y que ya estaba en mi lista de Goodreads desde 2018, aunque no la hubiese leído… completa. Es decir… había leído de forma aislada algunos de los relatos, sobre los que quería dejar constancia y opinión, hasta cierto punto, pero no todos. Esta carencia ya ha sido satisfecha, ya la he leído completa. Aunque mi valoración sobre la misma no haya cambiado mucho.

De los diecisiete relatos que constituyen la colección, probablemente los que había leído estén entre los más significativos e interesantes; «quemar graneros«, «asaltar panaderías«, «el no dormir«. Dos de ellos gracias a los libros ilustrados de la editorial Libros del Zorro Rojo, de los que tengo otros relatos cortos de Murakami ilustrados que no pertenecen a esta colección. Pero entre los catorce restantes relatos hay mucho que rascar también. Me parece un ejercicio fútil el desgranar aquí y ahora una breve sinopsis de cada uno de estos relatos. Nos contentaremos con un ejercicio de comentario general.

Al contrario que otras colecciones posteriores que he leído del autor nipón, no me parece encontrar ningún hilo conductor común a todos los relatos, más allá del estilo propio del autor dentro que se ha dado en llamar el realismo mágico. Este género, o más bien estilo, tiene una serie de características sobre las cuales me viene bien la enumeración que hacen en el artículo de Wikipedia que acabo de enlazar. Pero resumiendo, se trata de relatos con un componente fantástico, pero en un universo que nos parece el cotidiano, en el que vivimos, de aspecto prosaico y poco interesante, las más de las veces. Muchos de los relatos no responden a la estructura convencional del relato occidental, planteamiento-nudo-desenlace, y en ocasiones esconden metáforas que no siempre son fáciles de desentrañar. No faltan los que nos llevan al absurdo y homenajean a otros escritores, entre los que Kafka sería uno de los preferidos. Como ya ha sucedido en varias ocasiones en la bibliografía del escritor. Y, cómo no, la música ocupa un lugar privilegiado en los relatos, bien sea como acompañamiento de fondo, o como un elemento importante del relato.

La prosa de Murakami siempre me parece recomendable. No en vano he leído ya todas sus novelas, y bastantes de sus relatos cortos. Todavía tengo mucho pendiente en lo que se refiere al ensayo. Aunque reconozco que hay siempre entra en cuestión si el tema sobre el que habla me interesa… o más bien no. Hay otras colecciones del escritor que me han atrapado más. Quizá porque son más actuales, por que su hilo conductor me ha interesado más,… por el momento en el que las leí. Pero no por ello deja de ser una colección realmente interesante. Y algunos de sus relatos, apasionantes. En la práctica, ya solo me queda abordar una de las colecciones de relatos del «eternos aspirante al Nobel» japonés. Y esto último va con retranca, porque no creo que realmente esos premios estén ahora en la onda de premiar habitualmente a escritores populares. Sólo de vez en cuando. Y eso quita muchas oportunidades, porque hay muchos «eternos aspirantes al Nobel» (por supuesto, en 2022, ninguno de los que aparecen en ese enlace, más otros «eternos» que no aparece ha ganado el Nobel).

[Libro] Como un espectro / Miao Dao – Joyce Carol Oates

Literatura

Este es el segundo libro que dedico este año a las novelas cortas de Joyce Carol Oates. Dos de ellas reunidas en un único volumen. Ya hace unos meses, a primeros de junio, leí otra edición similar de dos novelas cortas. Aquellas estaban dedicadas a dos mujeres que se ven metidas en unos misterios que emparentar con la Rebecca de Du Maurier, pero con una visión más moderna, más actualizada, y más feminista. Y eso que en la novela de Du Maurier había más chicha de lo que parecía a este respecto. En la pareja de relatos que traigo hoy, nos vamos a introducir en el ámbito del… ¿realismo fantástico? ¿terror? Hay que reconocer que Oates es una escritora polivalente, camaleónica, que se adapta perfectamente a cualquier género para contar su mensaje, y sin olvidar enganchar al lector con historias atractivas.

Comencé a leer estas novelas cortas en el último tramo de mi viaje al sur de Francia, y las terminé de leer poco después de regresar. Elijo por lo tanto algunas fotos del día más lluvioso del viaje para ilustrar estas desasosegantes historias.

En el primero de los dos relatos que componen este volumen seguimos las andanzas de una estudiante de una universidad de algún lugar de la costa este de los Estados Unidos. Estudiante dedicada y modélica, poco destacada desde un punto de vista físico, vive angustiada por el posible embarazo como consecuencia de una relación con un joven profesor que después de unos breves encuentros la ignora. Todo ello en épocas de abortos clandestinos. La aparición de prestigioso poeta sexagenario puede procurar alivio a la joven… o no. Sobre todo porque quizá su punto de vista de la realidad esté un poco desviado…

Una jovencita preadolescente vive angustiada en un entorno familiar en la que el padre/marido les abandonado por otra mujer y otra familia, y por los abusos que sufre por parte de algunos compañeros del colegio. Y las cosas no mejoran cuando su madre se case con un tipo, aparentemente simpático, pero que le dirige unas miradas preocupantes. De fondo… misteriosas muertes empiezan a producirse en el vecindario.

Oates sigue analizando las complejas relaciones de las mujeres con los hombres, en los que estos tienen un papel dominante o determinante en las vidas de estas, especialmente en la medida en que estas se lo permiten. Como ya he comentado en otras ocasiones, Oates es feminista. Pero no se anda con paños calientes a la hora de atribuir a las propias mujeres una buena dosis de responsabilidad sobre sus problemas. Y todo aderezado con unas historias inquietantes, agobiantes en ocasiones, dignas del mejor suspense de Hitchcock, con finales que pueden sorprender al lector que no ha estado atento a los detalles y a las metáforas del texto.

Joyce Carol Oates es una autora prolífica, diversa, y siempre recomendable. Y si bien estas dos novelas cortas no destacan tanto como otras obras más conocidas o prestigiadas de la autora norteamericana, no por ella dejan de estar a una buen altura. Siendo además una lectura que se acomoda bien a un viaje o a una tarde de mal tiempo para salir a caminar. Especialmente si el tiempo es tormentoso y agitado…

[Libro] The Easy Life in Kamusari – Shion Miura

Literatura

Compré este libro en formato electrónico por un precio absolutamente ridículo, 99 céntimos de euro, en una promoción de libros en inglés. De la escritora japonesa Shion Miura, no está traducido al castellano. Sólo he encontrado un libro de esta escritora, muy apreciada en su país, traducido a nuestro idioma. Curiosamente, ese libro dio lugar a una adaptación a serie de animación que vi hace un tiempo en Amazon Prime Video, sobre un grupo de trabajadores de una editorial que elaboran un diccionario, al mismo tiempo que viven sus vidas. Un homenaje al lenguaje y a trabajadores poco conocidos pero que hacen un gran trabajo al servicio de la sociedad. Aunque los diccionarios que usamos hoy en día ya no tengan el aspecto de los de antaño… ¿realmente todavía se usan diccionarios en forma de libro en lugar de diccionarios en línea, actualizables sobre la marcha?

En 2019 visité la región en la que transcurre la acción. Los montes de la península de Katsura en la región de Kansai con enormes cedros de gran altura como los que se describen en el libro. Las fotos que traigo aquí son de esa región, de los bosques en torno al templo de Nachi en las rutas de peregrinación de Kumano, próximos a la famosa cascada de Nachi. Aunque no están en la prefectura de Mie, sino en la vecina de Wakayama, más al sur.

El caso es que pocas semanas después de comprarlo, llegadas mis vacaciones de final de septiembre y principios de octubre me puse a leerlo mientras viajaba en solitario por el sur de Francia. Nos habla de un joven que acaba de terminar su época de estudiante de bachillerato, pero vive su vida sin planes de futuro, y sin especial interés por entrar en la universidad. Con esta perspectiva, sus padres, sin consultarle ni pedirle permiso los inscriben en un programa de promoción de empleo. Y así, el joven urbanita de Yokohama acabará trabajando en los cultivos forestales de las zonas montañosas de la península de Katsura, en la prefectura de Mie. Y durante un año seguiremos sus andanzas en un lugar remoto, de trabajo duro, relacionándose (casi) exclusivamente con los lugareños con su particular dialecto y sus costumbres y creencias, muchas de origen ancestral.

De entrada, dos cuestiones. La primera es que la lectura es muy entretenida y fluida. Como ya he dicho, adquirí la traducción al inglés, que no tuve dificultad alguna en leer. Y el estilo de la escritora es ágil y directo, incluso en sus descripciones del paisaje y entorno. La segunda es que estos textos en los que se idealiza un entorno rural, de contacto con la naturaleza, y a sus habitantes… nunca me han convencido demasiado. Nunca me los he creído mucho. Si tan estupendo es… ¿por qué son comunidades que envejecen, en la que los jóvenes emigran buscando otras oportunidades y otras formas de crecimiento personal? Es la gran pregunta que nunca responden con franqueza quienes escriben estas historias. Y por otro lado, plantea un acuerdo entre el hombre y la naturaleza que también me plantea mis dudas. Si entrar a hablar en la supersticiones y en las burradas machorras que se describen en algún momento, por entretenida que sea su lectura.

Dicho lo cual, es fácil empatizar con los personajes de esta historia. Y te quedas con las ganas de conocer «en persona» a las guapas mujeres que parecen habitar en estos lugares y que encandilan al chaval. Especialmente la joven maestra que se convierte en su interés amoroso. Que por cierto, también es una joven urbanita trasplantada, con éxito, al entorno rural. Por lo tanto, con las reservas sobre el tema, el mensaje y algunos aspectos del contenido que ya he expuesto, es una novela que está razonablemente bien. Quien quiera conocer algo más de determinados aspectos de la cultura japonesa, puede agradecer su lectura.

Para terminar, no he encontrado ningún Kamusari en la región de Kansai, ni en la provincia de Mie ni en ninguna otra que se pueda corresponder a los lugares descritos en el libro, por lo que asumo que son ficticios. Y hay una película japonesa que adapta la historia y que parece bien valorada… pero no sé nada más.

[Libro] El club del crimen de los jueves – Richard Osman

Literatura

Poco antes de comenzar mis vacaciones recientes, por recomendación de una compañera de trabajo que lo había leído recientemente, comencé a leer esta novela detectivesca del británico Richard Osman. Aunque soy muy rarito a la hora de acomodarme con este género, decidí darle una oportunidad, en la medida en que parecía que podía venir acompañada la historia de eso que llaman el «humor británico», que mezcla las «buenas formas» con abundantes dosis de «mala baba». Previamente, a lo largo de mi vida como lector, he leído otras novelas con estos ingredientes y he disfrutado muchas de ellas, así que me pareció oportuno darle una oportunidad.

La ciudad más famosa del condado de Kent es Canterbury, aunque no sea ni la más populosa ni la capital. Pero bueno, valdrá para ilustrar la entrada de hoy.

La acción transcurre en el entorno de una comunidad de personas mayores con servicios compartidos en el condado de Kent, en el sudeste de Inglaterra. Allí por iniciativa de una antigua policía junto con una antigua agente de los servicios secretos, se ha constituido un club en el que un grupo de estas personas ancianas tratan de resolver, al menos intelectualmente, antiguos casos criminales que quedaron en el limbo, con el criminal o criminales campando a sus anchas. En el momento en que conocemos a sus miembros, llega a la comunidad una antigua enfermera que se une al club, y la antigua policía ya no participa porque la demencia a hecho estragos en sus capacidades intelectuales y físicas. Y en un momento de revuelo porque se ponen en marcha proyectos urbanísticos con puntos oscuros, se produce un asesinato que hará que el club dirija sus esfuerzos hacia un caso actual y no hacia los viejos casos olvidados.

El relato se lee bien, con agrado. Y comodidad. Es un libro pensado para el disfrute de la mayor cantidad posible de personas de distintos niveles socioculturales, evidentemente. Tiene un razonable nivel de humor, aunque no tiene ni la mitad de ironía y «mala baba» que le suponía. Su trama juega al despiste en varias ocasiones, desviando constantemente de los verdaderos asesinos, y mezcla casos actuales con antiguos. Al fin y al cabo, varios de los miembros del club tienen más relación con los crímenes de lo que parecía.

Como entretenimiento está bien. Típica lectura relajada, de periodo vacacional. Yo me la acabé en el viaje entre Zaragoza y Toulouse, después de haberla empezado unos días antes. No exige demasiado esfuerzo intelectual para seguirla, y es un poco tramposilla a la hora de presentar los hechos al lector, pero no demasiado y no se lo tengo demasiado en cuenta. Genera empatía con los personajes, es su principal virtud, pero dudo que permanezca en la memoria mucho tiempo. No tiene mayor trascendencia. Esperaba algo más de esta opera prima de su autor en el ámbito de la ficción. Dicen que se nos viene encima una adaptación cinematográfica, pero salvo que venga con alicientes añadidos, en principio no la espero con especial ganas.

[Libro] La bailarina de Izu – Yasunari Kawabata

Literatura

No es habitual que escriba sobre libros los domingos. Pero es que me he encontrado con el hecho de que en estos momentos tenía ocho libros leídos sin comentar. Uno leído antes de comenzar mis vacaciones hace tres semanas y nada menos que siete se han acumulado en estas tres semanas. Y podría haber caído un octavo si no fuera porque el viernes en el tren que nos traía de Bilbao, después de ver en el iPad el último episodio de la primera temporada de las aventuras de Galadriel y Sauron en la Segunda Edad de la Tierra Media, muy interesante, ya comentaré, se me vino un encima un dolor de cabeza que me impidió centrarme en la lectura.

La bailarina de Izu, en japonés Izu no Odoriko [伊豆の踊子], es lo que podríamos denominar un clásico moderno o contemporáneo. Esta novela corta de Yasunari Kawabata, premio nobel japonés, del que ya he leído previamente algunas cosas, se publicó por primera vez en 1926 y desde entonces se instaló fuertemente en la cultura del País del Sol Naciente. En la región donde transcurre la acción, la península de Izu, no faltan los recordatorios al texto, hay personas que gustan de recorrer el camino de los protagonistas del libro, e incluso el nombre comercial de los trenes que unen Tokio con esta región reciben el nombre Odoriko, que habitualmente se traduce como bailarina/bailarín (el idioma japonés carece de género gramatical y las palabras no varían en este sentido).

Como tal relato, es un relato mínimo. Un joven de 20 años, de buena familia, estudiante en la universidad, en medio cierta crisis personal, con sentimientos de soledad y melancolía, aprovecha sus vacaciones al final del verano para recorrer caminando la península de Izu, no muy lejos de Tokio. En un momento dado, coincide en una posada con una familia de músicos ambulantes, con los que continúa su viaje hasta Shimoda, donde tomará un ferry de retorno a Tokio. Con la familia viaja la joven Kaoru, de catorce años, que baila y toca la pandereta, y de cuya gracia y belleza queda prendado. Y en cierta medida correspondido. Aunque de fondo está la diferencia de edad, clase y educación. Del joven, nunca sabremos el nombre [watashi 私, en el original, una de las formas de decir yo en japonés, de uso preferente habitual entre las mujeres o en ambos sexos en un entorno de comunicación formal].

El relato es una verdadera delicia de lectura. Está lleno de poesía, y en él, más que la atracción física entre los protagonistas, hay una idealización del otro. Especialmente de la joven bailarina, o pequeña bailarina para el joven estudiante, en la que ya apunta la guapa mujer en la que se está convirtiendo, pero que constantemente tiene detalles todavía que indican que no ha abandonado del todo la niñez. No hay procacidad alguna en el relato. Y además ya se encarga la abuela de la familia de asegurarse de que nada apropiado sucede entre los dos jóvenes, aun con la cálida acogida de la familia de músico hacia el estudiante. Al final, inevitable, hay separación. El joven vuelve a Tokio, la familia se dirige hacia la isla de Ōshima, de donde son y donde residen en invierno.

Novela corta absolutamente recomendable, ópera prima de Kawabata, pero que ya nos da una muestra de porqué es uno de los escritores más apreciados en lengua japonesa y, para muchos, uno de los mejores escritores del siglo XX a nivel mundial. Tres son los autores japoneses galardonados con el Nobel. Además de Kawabata hay que saber de Kenzaburō Ōe y de Kazuo Ishiguro, aunque este último, nacido en Nagasaki, está nacionalizado británico y escribe en inglés. Tengo que ponerme con la obra de Ōe en algún momento, que de los otros dos ya he leído varias cosas.

[Libro] Tau Zero – Poul Anderson

Literatura

Este es uno de esos clásicos de la ciencia ficción llamada «dura» que debería haber leído en su momento, cuando yo estaba en mi veintena, y no ahora. Un libro de uno de los autores del género con más prestigio, Poul Anderson, escrito en 1970, que en los años ochenta del siglo XX todavía hubiera estado de actualidad. Quizá llega un poco tarde, cuando los estilos en el género han evolucionado. Y cuando la astrofísica y las cosmología también han evolucionado y las perspectivas de cómo funciona el Universo también. Por ejemplo, el «Big bounce» o «Big crunch«, según el cual el Universo se expandiría hasta que la gravedad lo obligase a volver a comprimirse en un opuesto final al «Big bang«, hoy en día gozan de poco prestigio. Y sin embargo forman parte esencial de la trama de este libro.

Ilustro la entrada con un atardecer en Estocolmo, capital de Suecia, porque en el mundo de esta novela el país nórdico es un lider global, ilustrado y pacífico, tras catástrofes bélicas debidas a las grandes superpotencias. Vete tu a saber si… tal y como está el patio… De todos formas, la nave, «Leonora Christine», está dedicada a una escritora danesa, no sueca.

«Tau Zero», en realidad en castellano es Tau Cero, he leído el libro en inglés, más barato y por eso los del «zero», hace referencia al valor del factor de contracción del tiempo, un fenómeno que se produce cuando un móvil se desplaza a una velocidad enorme, próxima a la velocidad de la luz, y por lo tanto el tiempo «a bordo» del móvil, supongamos una nave espacial interestelar, discurre mucho más despacio que en el espacio que le rodea, fijo o muchísimo más lento que el móvil. La nave que protagoniza esta novela, la Leonora Christine, y su internacional tripulación de científicos e ingenieros que van a probar suerte en la colonización de un planeta extrasolar, se moverán a velocidades relativistas. Y por lo tanto, lo que son meses para ellos son decenas de años en la Tierra. Es ciencia ficción dura porque no hay viaje a mayor velocidad de la luz, y los motores de la nave, aunque especulativos, se basan en la ciencia conocida en el momento. Así como las experiencias a bordo de la nave. Una nave que sufrirá un accidente y se verá incapacitada para frenar, por lo que irá aumentando su velocidad y adquiriendo una tau que tiende a cero, aunque es imposible que llegue a ese valor.

Desde el punto de lo que es especulación científica, la constante huída hacia adelante ante los desafíos que se presentan a los cincuenta tripulantes de la nave es muy divertida y entretenida. Es cierto que, no conociéndose en 1970 conceptos como la materia oscura o la energía oscura, aunque había quien los había intuido, la visión cosmológica del Universo es distinta de la actual. Pero no importa mucho. Está bien.

Otra cosa es la dinámica de la microsociedad de la nave. Como especulación sociológica, los planteamientos y los conflictos que surgen ante los problemas de la nave me parecen un poco ingenuos. O muy ingenuos. Pero reconozco que este tipo de escritura, en mi adolescencia tardía y en mi juventud temprana me hubiera encantado. Luego… bueno,… me volví más escéptico y un poco más conocedor de la sociedad humana. Un poco. Pero bueno, consideremos que se escribió cuando se escribió, y la obra de arte hay que valorarla teniendo en cuenta el dónde y cuándo se crea. Merece la pena si te gusta el género. Yo me lo pasé bien.

[Libro] Un domingo en Ville-d’Avray – Dominique Berbéris

Literatura

Novela corta que apareció de oferta en mi tienda de libros electrónicos habitual. La experiencia me dice que en la editorial Libros del Asteroide se pueden encontrar pequeñas joyas literarias que no se encuentran en las grandes editoriales. Y está bien dar cancha a las pequeñas editoriales independientes que pelean por estar ahí en la maraña de los grandes grupos editoriales multinacionales, cada vez más concentrados en pocas manos. Y por lo tanto, cada vez menos fiables y sesgados.

Estampas parisinas, tanto en el centro de la ciudad como en la «banlieu» que la rodea.

Es el primer libro que leo de la escritora francesa Dominique Barbéris, y por lo tanto supone en gran medida entrar en territorio inexplorado. La premisa de partida es muy simple. Una mujer, ya de mediana edad, sea lo que sea lo que signifique esta expresión hoy en día, de clase media, nivel sociocultural alto, parisina de los barrios centrales, se dirige a Ville-d’Avray, en la periferia de la capital francesa, pero en la periferia más puestita, no la de los inmigrantes, para visitar a su hermana. En el camino, va recordando fragmentos de su vida en familia cuando eran niñas y adolescentes. Y en la conversación que mantendrán después de comer, la hermana se sincerará y le contará cosas de su pasado que no podía sospechar.

Novela cortita, sencilla, pero muy elegante. Tanto en su planteamiento como en su escritura. Conforme me adentré en la lectura comencé a lamentar que tuviese ante mis ojos el original en lengua francesa, puesto que la supongo una excelente lectura para refrescar mis conocimientos en el idioma de Molière. En cualquier caso, la escritora se adentra en la mentalidad y en la sensibilidad femenina cuando ha de desvelar sus secretos, aquellos que no se ha atrevido a desvelar hasta el momento.

Prácticamente la leí en un día. Aunque la comencé cuando volvía del viaje a Múnich, el grueso del texto lo leí en las horas de tren en el viaje en el día al Museo Würth La Rioja. Me gustó. Mucho. Muy recomendable.

[Libro] Seis cuatro – Hideo Yokohama

Literatura

En la portada de la edición en castellano de esta novela policiaca de Hideo Yokoyama aparece un gran número 64, o un 6 y un 4 juntos. Diremos que el título de la novela es Seis cuatro y no Sesenta y cuatro, porque el original japonés se titula Rokuyon 64 y no Rokujūshi 64. Pero en realidad, el número hace referencia al año 64 de la era Shōwa, que comenzó con el acceso al trono del emperador Shōwa (diciembre de 1926), más habitualmente conocido en los países occidentales como Hirohito, y finalizó con el fallecimiento de este (enero de 1989).

Las eras en Japón son la forma tradicional de contar los años en el País del Sol Naciente. Tradicionalmente, una era comenzaba con el acceso al trono de un emperador y terminaba cuando accedía el siguiente, bien por fallecimiento, renuncia o destronamiento del reinante. Pero en ocasiones, había un cambio de era cuando sucedían hechos significativos, como guerras, catástrofes u otros eventos históricos, aunque el emperador siguiera en el trono. Por lo tanto, los japoneses contaban, y cuentan todavía, sus años con el nombre de la era y el año dentro de la misma. En 2022 estamos en el año 4 de la era Reiwa. Desde la restauración Meiji, sólo hay cambio de era con el cambio de emperador, independientemente de otros acontecimientos históricos. Y el nombre de la era coincide con el nombre póstumo del emperador, que es anunciado al principio de su reinado, y tiene un significado simbólico. Irónicamente, el emperador Hirohito, es conocido en Japón como emperador Shōwa, y reinó durante la era Shōwa (昭和時代, Shōwa jidai), que significa paz ilustrada… cuando sus primeros 20 años fueron de gobiernos militaristas y guerras atroces e inhumanas. Hay que saber que el primer año de una era es también el último año de la era anterior. El año 1 de la era Shōwa, 1926, fue también el año 15 de la era Taishō; el año 64 de la era Shōwa, 1989, fue el año 1 de la era Heisei. Pero el año 64 de la era Shōwa duró 8 días. El año 1 de la era Heisei duró los 357 restantes.

La novela comienza cuando un matrimonio de unos cuarenta años, Mikami, el marido, un policía de aspecto tosco, Minako, la esposa, una antigua policía de considerable belleza, se presentan en la morgue de una ciudad lejos de su domicilio para identificar el cadáver de una adolescente, que podría ser su hija Ayumi, fugada desde hace varios meses y de la que no saben nada. No es. Y es el punto de partida para una novela que se mueve en tres frentes. El primero es la desgracia familiar de desconocer el paradero de la hija fugada, de dieciséis años. El segundo es el provocado por las intrigas del entorno laboral de Mikami, responsable de prensa y comunicación en la jefatura de policía de su prefectura, después de haber sido investigador criminal durante años. El tercero es el derivado de un antiguo caso, el secuestro y asesinato de una niña que sucedió catorce años atrás, el seis de enero del año 64 de la era Shōwa, el último gran crimen de esa era en la prefectura, que sigue sin resolver, y al que queda un año para que prescriba el delito y el secuestrador asesino quede impune para siempre. Nos encontramos por lo tanto en el invierno del año 2002-2003.

No se nos informa de cuál es la ciudad y la prefectura en la que transcurre la acción de la novela. Quizá un lector japonés lo pueda deducir del contexto. Pero yo no. En cualquier caso, para ilustrar la entrada he buscado fotografías que no correspondan a ninguna de las grandes ciudades japonesas. El entorno del bello castillo, original, de Himeji, en la prefectura de Hyōgo, en Kansai.

No es propio de mí leer dos novelas policiacas seguidas. No es un género en el que me mueva a gusto, aunque cuando una de estas novelas me engancha, me suele entusiasmar. Siendo autores del mismo país y de la misma cultura, es muy distinta de la que comenté hace unos días de Seichō Matsumoto. Aunque siendo dos autores de estilos muy distintos, algunos temas son comunes, ya que más allá de la trama policial, ambos muestran una preocupación por el entorno sociopolítico del país y la época en la que transcurren los hechos. En cualquier caso, Yokoyama construye un relato de difícil trenzado por las interrelaciones entre las tres líneas argumentales que he mencionado; la familiar, la laboral y la criminal. Por lo tanto empieza cociéndose a fuego lento, pero sin perder tensión en ningún momento. La tensión que permanentemente siente sobre su espalda el protagonista, Mikami. Tensión que va en alza hasta que llega el clímax para las tres situaciones, que tienen soluciones muy distintas. Un clímax, el tramo final de la novela que me parece digno de figurar en una antología de la literatura policiaca, de suspense e incluso de acción. Muy bueno. Y con un cierre lleno de humanidad.

El relato no está escrito en primera persona, pero se centra en la vivencia, el punto de vista, los pensamientos y sentimientos del protagonista. Y como si estuviera escrito en primera persona, estos no son fiables. Engañan al protagonista y nos hacen navegar por el relato siempre con una sensación de inseguridad ante lo que realmente sucede. Más cuando poco a poco te das cuenta que muchos de los personajes secundarios que giran a su alrededor son trascendentes, tienen una historia, tienen un pensamiento y un fondo más complejos que lo se nos ofrece. La esposa, la chica policía, los antiguos compañeros, el arrogante joven periodista, el padre desolado por el crimen no resuelto sobre su hija… todos son personajes más ricos de lo que parecen desde el punto de vista del policía. Un recurso del que se vale el escritor para dar profundidad al relato. El cierre de este tiene no pocos puntos de amargura, especialmente en lo que se refiere a la situación familiar, aunque se nos quiera mostrar una luz de esperanza… que no podemos dar por cierta. Las reflexiones finales del protagonista sobre el destino de su hija, entre lo que dice y lo que sugiere, no dejan indiferentes. Al fin y al cabo… Mikami, honrado como pocos, se engaña a sí mismo con frecuencia como ninguno. Muy muy recomendable.

[Libro] Un lugar desconocido – Seichō Matsumoto

Literatura

Tercera novela que leo de Seichō Matsumoto, un escritor japonés de crimen y policiaca, que me parece muy entretenido, y que suele tener más profundidad, bastante más, que la mayor parte de los escritores de este género. No obstante, parece que asocio estas novelas con las vacaciones. Y esta última novela de las que he leído de este autor también ha caído durante mi escapada festiva a Múnich hace poco más de un par de semanas. Si la segunda que leí sitúa la acción en los años 50 y la primera que leí nos traslada a los años 60, en esta ocasión nos hayamos ya en los años 70, y la gente ya viaja en tren bala en la línea Tokaido. Los trenes aparecen siempre de una forma u otra, con mayor o menor importancia, en las novelas de Matsumoto, o por lo menos en las que he leído hasta ahora. Y por eso ilustro la entrada con algunas fotografías de «mis» trenes japoneses.

¿A que son monos los «Haruka» que hacen el servicio ferroviario desde Kioto al aeropuerto internacional de Kansai pasando por Osaka, con su librea de «Hello Kitty»?

Matsumoto centra su relato en esta ocasión en un funcionario de lo que sería un ministerio de agricultura y alimentación del gobierno japonés. Un hombre con las características que se atribuyen a este tipo de trabajadores en el País del Sol Naciente. De unos cuarenta años o poco más, muy trabajador, muy dedicado, priorizando muchas veces su trabajo y su difícil carrera dentro de la función pública frente a los que el traductor llama «funcionarios de carrera» que supongo que son los formados para cuadros medios o directivos, altos funcionarios, al estilo de los diplomados en la ENA francesa, perteneciendo él a los funcionarios que entran por la base y van ascendiendo por méritos y antigüedad muy lentamente. En un viaje de trabajo a Kansai, es localizado en un restaurante, donde le comunican que su esposa, algo más joven, ha sufrido un ataque al corazón y ha fallecido. Ya había presentado problemas con este órgano con anterioridad. Tras los funerales, presenta sus respetos a las personas que atendieron a la esposa en el fatal evento. Y le empiezan a entrar dudas de qué pasó en realidad. Y qué tipo de vida llevaba en realidad su discreta esposa, sin hijos, dedicada a la casa y actividades artísticas. Y comenzará una investigación sobre la doble vida de su mujer con consecuencias inesperadas para él.

Esta es una novela que se cocina a fuego lento. Aunque cuando coge carrerilla se acelera en una difícil y deslizante pendiente para el asesino. Porque hay un asesino. Pero hasta muy avanzada no sabremos quién es asesinado, quien lo asesina y si será o no descubierto. Siendo una novela policiaca, uno de los detalles más notables es que la policía no aparece en la práctica en todo el relato, salvo de lejos y esporádicamente. El relato acompaña y sigue el punto de vista del viudo, así como sus reacciones ante sus descubrimientos.

El planteamiento del libro es muy original. Como en los libros anteriores del autor, además del misterio criminal, hay expone a crítica tanto a la institución matrimonial como a la cultura y modos del servicio público, funcionarios y otros empleados públicos, en Japón. Con diferencias marcadas, pero también con similitudes, con el que podamos tener en España… del que algo ser por ser empleado público yo mismo. Un libro que te acaba atrapando. No es una whodunit (¿quién lo hizo?), pues sabemos perfectamente quién es el asesino desde el momento en que se produce el crimen, aunque no lo voy a desvelar aquí. Es una obra de suspense que bien podría haber adaptado al cine Alfred Hitchcock en el que el misterio es si el asesino quedará impune o no, siempre desde la perspectiva del relativamente patético Tsuneo Asai, el protagonista de la novela. Muy recomendable.

[Libro] Corazón que ríe, corazón que llora – Maryse Condé

Sin categorizar

Sigo con mi tónica habitual. Cuando estoy en temporada laboral, no consigo concentrarme en la lectura ni por lo que se dijo, mientras que en el momento en que cojo vacaciones e inicio un viaje, empiezo a devorar libro. Según mis anotaciones en Goodreads, este libro de relatos de la antillana guadalupana Maryse Condé comencé a leerlo el 20 de junio de 2022. Y termino de leerlo un 11 de agosto siguiente, en el avión que me llevaba de Madrid a Múnich. Y eso que cuando lo empecé, enseguida empecé a apreciar la prosa de Condé. Y mucho.

A caballo el libro entre la isla de Guadeloupe y el París de posguerra, a falta de fotos de la isla antillana, tendremos que conformarnos con algunas fotos parisinas. Que tampoco vienen mal.

El libro nos lleva a la infancia y adolescencia de la escritora francesa, descendiente de esclavos africanos, y nacida en la isla de Guadaloupe. Breves relatos, brevísimos en ocasiones, pinceladas de lo que es la vida de una niña negra de familia acomodada en los barrios de la ciudad antillana. Y el complejo sistema de relaciones dentro de su numerosa familia, y con el vecindario y la multicolor sociedad de las islas. Relatos ligeros, humorísticos en ocasiones, en las primeras edades de la escritora, cuando es una niña, que se van volviendo más profundos y oscuros conforme va creciendo. Llegando a la adolescencia con los conflictos propios de la edad, y con una profundización cada vez mayor en los temas que preocupan a la escritora; el papel de las mujeres, el racismo, los conflictos entre razas, las desigualdades sociales… la sensación de que siendo negra nunca podrás llegar al mismo sitio que si fueras blanca.

Una lectura amena, dinámica, entretenida, pero que, como indica el título, tiene corazón. Para lo bueno y lo malo. La infancia, el paso de la infancia a la edad adulta, la toma de decisiones, cuando te das cuenta de quién te falta realmente y quién no. Unos escritos que salen muy desde dentro, y sobre los cuales, cualquier persona podrá darse por aludido, si no por las situaciones concretas, por los temas de fondo. Muy recomendable.

[Libro – historieta] Paper girls – Brian K. Vaughan y Cliff Chiang

Literatura

Recientemente se ha emitido, y está disponible, en Amazon Prime Video la adaptación televisiva en acción real de la aventura gráfica que presentamos hoy. Y muchos enterados, muchas «plumas ilustradas» de la red de redes, hablan del «intento de Amazon para emular Stranger things» o cosas por el estilo. Vamos a ver. Aclarémonos. El primer cuadernillo de los treinta que consta esta aventura se publicó en Estados Unidos en octubre de 2015, en España lo pude leer en abril o principios de mayo de 2016, y la serie de terror fantástico, pseudociencia ficción de Netflix, se estrenó en julio de 2016. Y la obra de Vaughan y Chiang es ciencia ficción pura y dura, mientras que los strangers es terror disfrazado de ciencia ficción. Sin hablar de los temas que tratan ambas obras. Ya he visto la primera temporada de las chicas repartidoras de periódicos en Prime Video, pero de eso hablaré otro día. Primero, mi relación con la obra original, la aventura gráfica.

Las fotografías tomadas en la sección de diseño y en la exposición dedicada al 50º aniversario de los juegos olímpicos de 1972 en la Pinakothek der Moderne de Munich, con esos diseños tan futuristas, me han parecido apropiados para ilustrar esta entrada. Especialmente porque las chicas protagonistas hacen su trabajo de repartidoras de periódicos montadas en sus bicicletas.

En mayo de 2016 yo estaba familiarizado con la obra de Vaughan a través de su colaboración Fiona Staples en la estupenda y fenomenal Saga, una de las mejores aventuras espaciales a las que he accedido en mi vida. Teníamos planeado visitar a unos amigos cuya hija menor, entonces de 13 años, había sido intervenida de una pequeña tontería sin importancia. Pero entramos en una librería de cómics y vimos el primer cuadernillo de Paper girls, y se lo llevamos como pequeño detalle. Aunque como la visita fue al siguiente día, me lo leí en casa. Un grupo de cuatro chicas de 12 años que en la madrugada del 1 de noviembre de 1988, tras la resaca de la noche de Halloween, salen a repartir periódicos y ganarse unos dinerillos. Es el primer día en esta actividad para Erin Tieng, una chica de origen chino. Y tendrá que enfrentarse a unos adolescentes bastante macarras y… a un conflicto, una guerra en el tiempo, entre unas gentes venidas del futuro partidarias de la liberalización del viaje en el tiempo y de cambiar la historia cuando es mala, frente a los que quieren controlar los viajes en el tiempo, y dejar la historia como está. Me recordó bastante, aunque la historia es distinta a una novela de Asimov que siempre me gustó, The End of Eternity (El fin de la eternidad), aunque luego la cosa sea muy distinta. Siempre me han gustado los viajes en el tiempo.

A partir de ahí… como la madre de la chica formaba parte de nuestro «club de ir al cine», todos los meses le comprábamos otro cuadernillo, me encargaba yo, y me lo iba leyendo antes de pasárselo a la madre en la siguiente visita a las salas de cine. Y así me fui leyendo la historieta. Y me estaba gustando mucho, mucho, a pesar de estar destinada francamente a un público más juvenil frente a la historia más madura de Saga, u otra que leí de Vaughan, We stand on guard, en colaboración con Steve Skroce, que también me gustó mucho. Hasta que llegó la pandemia. Y a falta de cinco o seis cuadernillos para terminar la aventura gráfica… interrumpimos la agradable dinámica. Finalmente, los padres de la chica le compraron los números que le faltaban cuando se empezó a normalizar la situación, y yo me quedé sin saber como terminaba. Cuando hace unas semanas me enteré de la adaptación televisiva, me busqué una versión en formato electrónico y la terminé, empezándola desde el principio. Y si por episodios me estaba gustando bastante, leída de tirón, resultó ser absorbente, de las que no puedes dejar de leer y acabas apagando tarde por la noche la luz. Es muy divertida.

Con personajes con los que empatizas y te encariñas, la serie trata temas más reales que la serie de Netflix con la que se le compara, que es mucho más anecdótica en el fondo, sin dejar de ser una serie pensada para el público juvenil. Pero cualquier adulto sin prejuicios y con imaginación la puede disfrutar mucho. La escritura de Vaughan es fenomenal,… he de decir que la versión en libro electrónico fue el original en inglés, que es más barato, y la historia en su conjunto deliciosamente variada, llena de acción, y entretenida. Pero además, la ilustración de Chiang es también estupenda, mereciendo la pena destacar la importante labor del colorista Matt Wilson, y del rotulista y diseñador Jared K. Fletcher. Vamos. Que me lo pasé pipa. Una de las lecturas de ciencia ficción más divertidas que he leído y disfrutado en mucho mucho tiempo. Total y absolutamente recomendable. Y su valoración crece en el tiempo en mi memoria.

[Libro] Antes de que se enfríe el café – Toshikazu Kawaguchi

Literatura

Hace un poco más de tres años, en aquellos momentos felices en los que podíamos hacer viajes intercontinentales sin muchos problemas, en el vuelo de ida a Shanghái desde Ámsterdam, escala intermedia, pude ver una amable película japonesa, Kohi ga samenai uchi ni [コーヒーが冷めないうちに], traducido como el título del libro en español, antes de que se enfríe el café]. En el mercado internacional, donde se haya estrenado, se suele conocer como Café Funiculi Funicula. La película estaba basada en la novela de Toshikazu Kawaguchi (sólo disponible en la versión italiana de la Wikipedia, de los idiomas que yo soy capaz de leer) que comentamos hoy. Y que encontré disponible en castellano en formato digital hace ya unos meses, aunque hasta recientemente no encontré el momento para leerla.

Creo recordar que el libro en algún momento da la localización aproximada de la cafería Funikuri Funikura, pero no me acuerdo dónde era. Casi seguro que no era en Ameyoko, popular área de mercadillo, tiendas y picoteo entre las estaciones de Nueno y Akihabara, en Tokio.

Como ya resumí en la entrada que le dediqué a esa y otras películas en el aire hace tres años, Funikuri, funikura [フニクリフニクラ] es el nombre de la cafetería donde transcurre la acción. Un lugar donde si te sirve el café de una determinada forma la joven propietaria de la cafetería, y sólo ella, puedes viajar a un momento de pasado e interaccionar con personas de aquel momento. Aunque nunca podrás cambiar la historia, hagas lo que hagas o digas lo que digas. Y te tienes que tomar el café que te sirven antes de que se enfríe, porque si no te conviertes en un fantasma. Y para sentarte en la silla y en la mesa adecuada del café, tienes que esperar a que la señora que la ocupa, un fantasma, se levante para ir al baño. Lo cual, afortunadamente hace oportunamente, y eso nos permite que se narren los cuatro episodios de los que se compone la novela. Una joven que quiere volver al momento en que se despidió de su antiguo novio, la esposa de un hombre con demencia que quiere volver a un momento donde este sea capaz de expresar lo que sentía por ella, una mujer que quisiera reencontrarse con su hermana muerta en accidente… y el encuentro en el futuro con la hija que no conocerás porque probablemente morirás como consecuencia del parto y tu enfermedad crónica.

Veía recientemente un vídeo en Youtube que hablaba sobre lo que era cursi o no. En música. Y el concepto que manejaban era el inglés cheesy. O corny. Que yo siempre he traducido por cursi, pero que quizá tenga algunos matices distintos. En cualquier caso, uno de los invitados de Nahre Sol, la pianista y compositora basada en Toronto, Canadá, en cuyo canal apareció el vídeo, hacía una interesante distinción entre obras sentimentales y emotivas. El sentimentalismo correspondería a obras que buscan provocar de forma descarada, y utilizando recursos convertidos ya en clichés, determinadas emociones en el oyente/espectador/lector. Lo emotivo correspondería a obras que de forma natural generan emociones potentes y auténticas en la persona que se acerca a ellas. Su exposición era un poco más amplia, pero esencialmente era esto, y me pareció una sistematización adecuada. Suelo rechazar el sentimentalismo, lo cursi, mientras que puedo disfrutar, incluso sufriendo, de lo emotivo o emocional. En el cine, no soporto Love story, que nunca fui capaz de terminar de ver, mientras que he visto un montón de veces The english patient.

¿A qué viene esta disgresión? Pues a que la novela de Kawaguchi camina durante buena parte del texto en el impreciso borde entre ambos conceptos, motivo por el cual en mi valoración final en Goodreads sólo le he dado tres estrellitas en lugar de cuatro. Está bien escrita, al menos la traducción de Marta Morros, y se lee fácil. Pero quizá las cuatro historias se basan en situaciones muy dirigidas a buscar unas determinadas emociones en el lector. Si bien es cierto que los relatos van de menos a más, y aunque no deja de tener notables dosis de «literatura cebolla», las emociones que suscitan los relatos progresivamente van siendo más auténticas. Más genuinas. Pero bueno… al final gana la valoración positiva por la mínima.

Parece que Kawaguchi se ha dedicado posteriormente a explotar el filón, habiendo sido el libro un éxito de ventas en su país, con varias secuelas. En castellano, sólo se ha publicado el primer libro de la serie. En italiano llevan varios disponibles. No obstante… no me ha gustado tanto, como habréis podido deducir para que en estos momentos piense en leer las secuelas. Aunque puede ser recomendable para cierto público, que no le importe recorrer esa fina e imprecisa línea entre lo cursi y lo emotivo, e incluso lo disfrute.