[Libro] Au prochaine arrêt – Hiro Arikawa

Literatura

Ya he decidido no desesperar. En mayo me empecé a bloquear en la lectura de forma muy intensa, como hace mucho tiempo. No consigo concentrarme. He leído alguna historieta… y he empezado cuatro libros, a priori muy interesantes, de los que no he conseguido pasar del primero o segundo capítulo. Yo, que he sido un lector constante, no intenso,… no de merendarme libros en un día o dos… más bien reposado, de dejar que se asimile lo que leo,… me he sentido, en cierto modo, desesperado. Pero bueno… me lo tomaré con calma y ya volverá mi capacidad de concentrarme en la lectura.

La estación principal de los ferrocarriles Hankyū se encuentra en el distrito de Umeda de Osaka, donde está también la estación «Osaka» de los JR (no la alta velocidad, que está en «Shin-Osaka», ‘nueva Osaka’). No cogimos ningún tren de esta línea en nuestro último viaje a Japón. Aunque, por error, sí cogimos uno en 2014, en Kioto, cuando nos equivocamos de línea en la estación de Kyoto-Kawaramachi. Error que corregimos sin graves consecuencias.

Pero el año pasado, que ya me empezó a suceder este fenómeno, que achaqué a la epidemia, aunque ya no lo tengo claro, me desatasque en varias ocasiones gracias a novelitas no muy largas de autores japoneses. Especialmente en viajes. Así que para el reciente viaje que he hecho a Dinamarca, un viaje corto, pero que me ha sentado muy bien, pillé una recomendación que vi hace unas semanas en Pen ぺン Magazine. El libro, de la escritora Hiro Arikawa, se titula originalmente Hankyū Densa 阪急電車, haciendo referencia a los trenes de una de las líneas de la red de ferrocarriles privados Hankyū, que presta servicios en la connurbación Osaka-Kioto-Kobe, no ha sido traducida al castellano todavía, y la he leído en francés, donde recibe un título que se traduce como En la próxima parada.

La escritora parece ser conocida por escribir novelas ligeras, ranobe ラノベ, que sería una evolución del pulp propia del País del Sol Naciente. Pero no calificaría yo dentro de este género esta novela. Bajo el esquema de historia de vidas cruzadas, en las que distintos personajes se cruzan de forman más o menos casual en el espacio y en el tiempo, el relato sigue el viaje de un tren de la línea Imazu de los ferrocarriles Hankyū. Es una línea secundaria de la red, que une las estaciones de Imazu y Takarazuka. Pero está formada por dos tramos sin continuidad entre sí, uno entre Imazu y Nishinomiya-Kitaguchi, con sólo tres estaciones. Y en esta estación hay que cambiar al tramo entre Nishinomiya-Kitaguchi y Takarazuka. Si alguien ha leído la estupenda novela de Tanizaki, Las hermanas Makioka, totalmente recomendable, el hogar donde viven tres de las hermanas está en Ashiya, muy cerca de Nishinomiya y de esta línea ferroviaria, entre Osaka y Kobe.

Mejor dicho, no es la historia del viaje de un tren, sino de dos trenes. En la primer parte del libro, asistimos al trayecto del tramo norte entre Takarazuka y Nishinomiya-Kitaguchi (Nishi-Nord la llaman en el libro, arruinando parte de la gracia, porque tanto nishi 西 [oeste] como kita 北 [norte] son dos puntos cardinales), en época de buen tiempo; en la segunda parte, asistimos al trayecto inverso, unos seis meses después, tras el año nuevo. Y cada capítulo se titula con el nombre de la estación a la que llega el tren. Ocho estaciones. Y los personajes son los mismos, o muy similares, alguno nuevo hay en el trayecto de descenso, que no aparece en el de ascenso al principio del libro. Las historias individuales tienen un tono romántico. Parejas que se forman, parejas que se deshacen, adolescentes conformando su futuro, amas de casa que no tienen claro cómo y con quien relacionarse a sus cuarentaytantos. Una abuela, algo excéntrica, yendo y viniendo con su nieta, y repartiendo sabiduría práctica a los más jóvenes.

El libro lo leí en los dos trayectos de avión entre Madrid y Copenhague y regreso. Un poco mimetizando el espíritu del libro. Son tres horas cada trayecto de avión, para contar lo que pasa en los 7,7 km de recorrido del tren. El libro tiene buen rollo, es optimista y te pone de buen humor. Pero tras su apariencia ligera, no deja de tener suficiente profundidad como para estar lejos de esas «novelas ligeras» de las que hablaba antes; bastante más profundidad, expresando una cierta filosofía personal a la hora de afrontar la vida y sus problemas. Y el mismo tiempo, un libro de viajes que, por mucho que sea el de un tren de cercanías, tiene un calado que no envidia a los libros sobre el Transiberiano, el Orient-Express, u otros trenes míticos que en la literatura han sido. A mí me gustó muchos y me parece muy recomendable. Lo único… que hay que saber francés o japonés para leerlo. En castellano no está. En inglés, creo que tampoco. He visto que hay una película del año 2011 que adapta el libro al cine. Igual la busco.

[Fotos] Color y objetivo soviético para el paisaje urbano veraniego

Fotografía

Tengo todavía varios rollos de película revelados o por revelar del mes de agosto. Y varios de ellos se incluyen en esta decisión mía de usar durante los dos meses centrales del verano el material antiguo fabricado en los país de la órbita soviética. En esta ocasión, sigo investigando los resultados que ofrece el soviético Mir-1 37/2,8, uno de los más prestigiosos de los que se fabricaron para cámaras Zenit… aunque yo siempre he sospechado que es un objetivo decente para su época, pero sin más. Aunque cuando te acostumbras a su peculiar uso… puede ser divertido para fotografiar.

Aquí os muestro algunas fotos de uno de esos rollos. Los detalles técnicos están en Más Mir-1 37/2,8 en la ciudad – Lomography Color Negative 400.

[TV] Cosas de series; series coreanas al uso o en el extremo de los «guilty pleasures»

Televisión

Llevaba un tiempo sin hablar de teleseries coreanas. Probablemente, como ahora dedico menos tiempo a la televisión, y las series del país asiático pueden tener muchos episodios,… pues cuesta. Pero a lo tonto, en las últimas semanas he acumulado tres series. Vamos con ellas.

En mi viaje a Corea del Sur, no visité el exclusivo de distrito de Gangnam, lugar soñado por los protagonistas del más infumable placer inconfesable de esta semana. Me interesó más el estilo tradicional del Bukchon Hanok.

Black (título original también en coreano, donde lo escriben 블랙) es una serie que lleva ya un tiempo en el catálogo de Netflix, que cuando se estrenó empecé a ver, pero que como es de entre sobrenaturales,… no me arrastró mucho y lo dejé. Pero la he retomado… y me ha entretenido. Con un problema… sus dieciocho episodios son a todas luces excesivos y mucho para lo que realmente ha de contar. Y la cosa va de una chica que ve manchas negras en torno a las personas que van a morir, lo cual lo lleva muy mal, y de un policía que muere y su cuerpo es ocupado por una parca, uno de los seres encargados de llevarse las almas de los que mueren (según la serie, en la mitología grecorromana, las parcas o moiras eran otra cosa). Y juntos, se dedican a resolver una serie de misterios sobre determinadas muertes, todas ellas relacionadas. La trama está muy enmarañada, con muchos falsos finales o resoluciones y eso le pesa al conjunto, que como digo se hace excesivamente largo. Pero la dinámica entre los personajes está bien. Los intérpretes coreanos tienen una calidad muy superior a la de los guiones de las teleseries. Sólo para aficionados a las series surcoreanas.

Nangmandakteo Gimsabu [낭만닥터 김사부, el romántico maestro Kim], titulada internacionalmente Dr. Romantic. Pero no romántico en un sentido de romance amoroso, sino de un tipo, un gran cirujano que después de que le hacen varias putadas en un gran hospital de Seúl, se ha refugiado en un pequeño hospital de provincias para ejercer su profesión con una visión romántica de la profesión, de dedicación a los pacientes, de bienhechor, por encima del dinero y la fama. Y en ese pequeño hospital se reúnen una serie de parias de las profesiones sanitarias para hacer su trabajo, aunque con la amenaza constante del malvado presidente del gran hospital de Seúl, del que es filial el pequeño hospital de provincias. La serie es muy simpática. En algunos aspectos se inspira en una divertida serie japonesa que pude ver hace unos años, aunque es una inspiración muy superficial y que más se nota en la realización y la banda sonora de la serie. Pero por lo demás tiene su propia historia, en la que se incluye algunos romances además de la lucha contra los malos, y las complicadas operaciones en situaciones imposibles. Está en Netflix, pero no en España. Me la encontré buceando en la oferta de la cadena en Suiza durante las vacaciones, y me descargué los episodios para verlos desconectado. Tenía un mes para ello antes de que caducara la descarga y me dio a ver la primera temporada de 20 + 1 episodios (20 episodios para la historia y un epílogo que funciona como precuela). De la segunda vi alguno, pero ya no me dio tiempo a más. No sé si la veré buscándola por ahí… porque parece más de lo mismo pero con otros pupilos para el maestro. Es simpática. Y volvemos a lo mismo. La calidad de los intérpretes supera a la calidad de los guiones. Más recomendable que la anterior,… pero no está en el catálogo de Netflix para España.

Y luego tenemos la segunda temporada de la serie más demencial de lo que he visto en series surcoreanas desde que me suscribí a Netflix. Se trata de Gyeolhonjaksa Ihonjakgok [결혼작사 이혼작곡, que sería algo así como canción de matrimonio y música de divorcio], que internacionalmente se titula Love (ft. marriage & divorce), y que desarrolla una serie de conceptos sobre el papel de la mujer y el hombre en el matrimonio, o sobre las consecuencias de un matrimonio fracasado y un divorcio, que pueden producir fácilmente graves infartos de miocardio, no solo a feministas o fervientes progresistas ideológicamente hablando, sino a cualquier persona en posiciones normalitas tirando a poco comprometidas, pero que viva en el siglo XXI y no en el XIX. Salvo que te lo tomes como una gran parodia disfrazada de producción de lujo… que entonces puedes entrar en la carcajada segura. Y de hecho, en algún episodio de esta segunda temporada de otros dieciséis episodios sólo seis meses después de la primera, las situaciones son claramente cómicas en las relaciones entre los personajes. Pero, ¡madre mía!… las cosas que dicen y oyes. Qué conceptos tan anacrónicos, patriarcales y rancios. Eso sí… todas muy guapas y todos muy apuestos. Puro placer inconfesable, porque sabes que es absolutamente demencial… y a pesar de todo lo ves todo. Tremendo. Para colmo, el episodio final, no tiene sentido, ni pies ni revés… salvo que haya una tercera temporada. Difícil de recomendar, salvo que te vaya la marcha de los guilty pleasures más culpables. Increible… si realmente estos son los conceptos sobre el matrimonio y la familia de los surcoreanos… es como volver atrás en la evolución de civilización un siglo o más. Asumamos que se trata de una parodia. Es el único sentido que le encuentro.

[Viajes] Resumen de la escapada danesa

Viajes

Acompañado de abundantes fotos, como de costumbre, al día siguiente de regresar de un viaje hago mi resumen de esta escapada a Dinamarca de estos últimos días. No han sido unas vacaciones al uso, aunque puedan funcionar de forma parecida. En realidad, buena parte de los lugares que hemos visitado en el país nórdico ya los conocíamos. Pero hay matices en la novedad.

Cuando volvíamos de las vacaciones en Suiza, muy a principios del mes de agosto, una de mis acompañantes me anunció que tenía previsto realizar un viaje por trabajo a principios de septiembre, dado que la vacunación completa con la covid-19 de cada uno de nosotros y la previsible disminución en la incidencia de la enfermedad iba a hacer cada vez más sencillo lo de viajar, si no por el mundo, por lo menos por Europa. El destino, como ya sucedió en tiempos pasados, era Copenhague. Desde dónde podríamos hacer excursiones a otros destinos razonablemente próximos dentro de Dinamarca.

Lo cierto es que no planificamos una visita organizada a la capital danesa, que conocemos de sobra de viajes anteriores. No en vano, por un motivo u otro, desde 2001, hace casi 20 años, es mi quinta visita, con otras en 2010, una muy accidentada en 2014 y la de 2016, muy similar a esta, aunque estuvimos alojados en Malmö, y terminamos viaje en Estocolmo. Fue escapada más sueca que danesa, aunque pasáramos a la capital danesa a visitar un poco de arte contemporáneo, como también hemos hecho en esta ocasión. Porque ese el negocio de mi compañera de viaje, por lo que, además de visitar los museos de arte moderno y contemporáneo Arken y Louisiana, dos lugares muy interesantes, quizá les dedique alguna entrada en particular, ella se reunió con algún galerista y marchante de arte, que incluso nos invitaron a cenar a un sitio estupendo (y carísimo), estuvieron muy simpáticos conmigo, que al fin y el cabo no estoy en el ajo, y nos permitieron conversar ampliamente sobre muchas cosas y los contrastes entre nuestros respectivos países.

Pero el caso es que fuimos encajando alguna visita a los sitios más típicos de Copenhague, especialmente la tarde del día que llegamos, el final de la tarde del viernes, después de volver de Louisiana, y el lunes por la mañana, entre las nueve y el mediodía, hora a la que recogimos nuestros ligeros equipajes y cogimos el tren en la estación central de Copenhague para dirigirnos al aeropuerto de Kastrup e iniciar el regreso.

Dejando aparte el mayor o menos interés de las visitas o del paisaje urbano de la capital danesa, lo que más nos impresionó es que en estos momentos los daneses no viven en ninguna «nueva normalidad» más o menos postiza de tiempos de pandemia, eufemismos que esconden las restricciones en las que vivimos quienes residimos en países con mayores debilidades a la hora de afrontar la epidemia, por las carencias de los medios de atención sanitaria o por los determinantes sociales que condicionan un mayor transmisibilidad del virus y una mayor morbimortalidad causada por su infección. Hasta la fecha, la mortalidad declarada en Dinamarca es cuatro veces inferior a la declarada en España. Aunque habría que revisar su forma de calcularla y compararla con la nuestra, no dudo que las cifras reales sean apreciablemente inferiores. No me refiero a números absolutos, sino en las habituales tasas de mortalidad que se utilizan en epidemiología y en las que no voy a entrar. El caso es que ni mascarillas, ni especiales obligaciones, ni prohibiciones… sólo recomendaciones. Salvo el aeropuerto de Kastrup que se somete a normas internacionales. Para entrar al país,… el certificado de estar vacunado correctamente. Que no te piden. Te indican dónde puedes hacerte una prueba rápida de infección si no lo tienes para tener un certificado de entrada, pero si les dices que tienes el de vacunación, se lo creen, te sonríen y desean una buena estancia… 😊 ¿Qué coño estamos haciendo mal 🤨 en otros países?

En cualquier caso, en los días del fin de semana, sábado y domingo, y aprovechando la excelente red ferroviaria de los daneses, visitamos dos destinos típicos de las proximidades de Copenhague.

El sábado, Roskilde, con su catedral-panteón real, patrimonio de la humanidad, su museo de barcos vikingos y su coqueto centro urbano.

Por la tarde, aprovechando que quedaba tiempo y que el pase de día de los transportes públicos del área metropolitana de la capital nos permitía viajes ilimitados, nos llegamos a ver el palacio de Frederiksborg en Hillerød con la luz más favorable de la tarde, antes de volver a Copenhague, donde estábamos invitados a cenar cerca de la estación de Østerport.

Finalmente, el domingo nos llegamos hasta Odense, tercera ciudad en tamaño de Dinamarca, con sólo 179 601 habitantes, lo cual la hace muy tranquila y agradable, con un centro histórico muy muy muy coqueto, de un tipo que ya había visto en Ålborg, y varios puntos de interés que no pudimos visitar todos, por los horarios más restringidos de los días festivos. Aunque con un museo ferroviario, no muy grande pero sí bien organizado, que yo visité mientras mi compañera se dirigía a otros atractivos de la ciudad más de su gusto. Una de estas ciudades donde se nota que se vive bien,… lástima el frío y las horas de oscuridad del invierno.

Con esto ya me despido. A ver si dentro de unas pocas semanas hay suerte y podemos volver a hacer nuestros ligeros equipajes y dirigirnos a algún destino menos conocido y trillado. Aunque no me quejo nada en absoluto de haber vuelto al país nórdico.

[Cine] Reminiscence (2021)

Cine

Reminiscence (2021; 57/20210831)

Antes de ver la película, temía que mi valoración final se viese afectada por las expectativas creadas hace un tiempo cuando oí hablar de ella por primera vez. Escrita y dirigida por Lisa Joy, cocreadora y guionista de una famosa serie que no he visto porque no me enganchó en sus primeros episodios, con un reparto suficientemente interesante para atraer público como son Hugh Jackman, Rebecca Ferguson y Thandiwe Newton (antes Thandie), y comparada a priori con el cine de Christopher Nolan, por temas e influencias… Pues eso, que las expectativas creadas en torno al primer largometraje de la realizadora, eran altas. Quizá, demasiado elevadas. Sin embargo… ese no es el problema.

Las fotos acompañantes… no tienen nada que ver con la película… porque nada tiene que ver con esta película. Simplemente JPEG directos de cámara de un día que di una caminata con cámara digital en lugar de mis habituales cámaras para película tradicional.

En cuando a la historia, en un mundo… en Miami (EE.UU.) tras una catástrofe climática que ha inundado las costas, incluidas las ciudades costeras, y tras una catástrofe bélica, la sociedad está muy desestructurada, las desigualdades sociales son importantes, y todo el mundo busca recordar los «tiempos mejores». Para lo cual hay una tecnología que lo permite. Nick (Jackman) junto a su antigua compañera de armas «Watts» (Newton) llevan un negocio mediante el cual puede permitir recordar y reproducir en los clientes experiencias agradables (o no) del pasado. Un día llama a su puerta un bella mujer, Mae (Ferguson), de la que se enamora Nick. Pero un día desaparece de la vida de este, sumiéndolo en una profunda depresión. Una serie de eventos llevarán a Nick a iniciar la búsqueda de su antigua amante, introduciéndolo en un mundo de corrupción y bajos fondos muy peligroso.

Bueno… la película tiene un problema fundamental. No sabe qué quiere ser de mayor. Si una ciencia ficción tipo Nolan, si un novela negra de detectives tipo Marlowe o Sam Spade, con la peculiaridad de que el personaje principal no es un detective, o una mezcla de todo, que no se mezcla bien. Constantemente provoca déjà vu a otras películas, todas ellas invariablemente muy superiores, carece por tanto de originalidad, y encima la historia no acaba de encajar, no acaba de alcanzar un ritmo adecuado, con una voz en off constante de la que acabas harto. Y con unos efectos visuales… que tienden a cantar en exceso. Me pregunto si esta directora no debería plantearse seguir con sus oficios anteriores, que parece que se le daban mejor.

Los intérpretes de la película hacen lo que pueden, que no es mucho, y el trío de «detective», «mujer fatal» y «colega fiel del detective», tradicional de la novela negra, acaba siendo casi una parodia sin gracia del esquema típico y tópico. Y para colmo, carece de un villano carismático definido que impulse la acción de los héroes… Si ni siquiera la «mujer fatal» es tan fatal… La película no es que quede por debajo de las expectativas; es que nunca nadie, siendo honestos, debió crear estas expectativas. Aunque sus estilos son muy distintos, a ratos me recordaba a aquel absurdo y desnortado remake de «Casablanca» que hizo Pamela Anderson. Floja, floja película que, por lo que leo, se está dando un soberano tortazo en las taquillas, apuntando la posibilidad de clasificarse entre los primeros lugares de los fiascos del año. No recomendable.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **

[TV] Cosas de series; entre los misterios del Londres del XIX y las canciones de Zoey

Televisión

Vamos en primer lugar con la serie de época que nos traslada a algún momento del Londres, un Londres alternativo, de fin del siglo XIX. Tras un extraño suceso en la atmósfera de Londres, comienzan a aparecer algunos individuos en la capital británica, en su mayoría mujeres, que tienen extraños poderes o capacidades, y que son acogidas en un antiguo orfanato, donde tienen un hogar seguro. Porque hay individuo, principalmente hombres, con pinta de fascistas, antes de que el término surgiera que las persiguen. Esta es la premisa de iniciación de The Nevers, serie original de HBO, con un temporada de seis episodios que ya se empezó a emitir esta primavera pasada. La iba a ver por aquel entonces, pero coincidió con el estreno de una serie de Netflix, que no me dejó buen sabor de boca, está cancelada, y con la que parecía compartir algunas premisas. Así que la dejé de lado hasta este verano. Lo cierto es que esta serie de Josh Wedon, un creador/guonista/director que las da de cal y de arena, tiene menos parecidos de lo que creía con aquella, se mueve más en el terreno de la «ciencia ficción» que de la fantasía, y es mejor. Desde luego mejor interpretada. Pero tampoco creáis que me ha entusiasmado. Especialmente, porque creo que ha ido de más a menos. No sé todavía si seguiré con ella en un futuro.

Aunque la inaguración oficial es el 2 de septiembre, a partir de hoy se puede visitar la exposición anual de los socios de ASAFONA (Asociación aragonesa de fotógrafos de naturaleza) en la calle Mariano Lagasca 23 de Zaragoza, de 18 a 21 horas de la tarde, hasta el 28 de septiembre. Aporto una foto de la isla de la Palma… que no es ninguna de las que aparecen en esta entrada.

Con la serie que sí he disfrutado es con Zoey’s Extraordinary Playlist, una serie de una cadena generalista norteamericana, que ha sido emitida en España por HBO, y de la que he visto de tirón las dos temporadas de las que consta. Porque oficialmente está cancelada, aunque se espera que sea comprada por otras cadenas y que tenga una continuidad en un futuro. La serie está bien valorada, pero sufrió un bajón de espectadores en su país de origen, Estados Unidos, a mitad de la segunda temporada, que probablemente llevó a la cancelación. La premisa de la serie es la siguiente, Zoey (Jane Levy) es una programadora con prestigio en su empresa y entorno laboral, en el que está teniendo éxito y va ascendiendo. Pero tiene problemas en las relaciones íntimas, su padre, al que está muy unido, tiene una enfermedad neurológica degenerativa que le va a llevar a morir, y se siente insegura en sus relaciones con sus amigos. Durante una exploración médica, una resonancia magnética, a la que se somete por descartar que pueda heredar la enfermedad del padre, se produce un terremoto y, cuando sale de la clínica a adquirido un curioso poder. Las personas le cantan y bailan sus sentimientos, sin que nadie más sea consciente. Lo que permite ayudarlas en sus problemas… aunque los suyos sigan sin ser resueltos.

La serie tiene tres fortalezas. La primera es que los personajes te caen simpáticos, y eso hace que te interesen las cosas que les pasan. La segunda es que los números musicales están bien, son majos; hay intérpretes que cantan y danzan muy bien, además de actuar de forma competente, que tienen carreras en los escenarios también, como Skylar Astin (el amigo y compañero, que puede ser algo más), Alex Newell (la/el vecino/a), John Clarence Stewart (el compañero y posible interés amoroso), Mary Steenburger (la madre, actriz con un oscar en su haber, hace ya muchos años), Peter Gallagher (el padre), Alice Lee (la cuñada, personaje muy descuidado en la primera temporada, menos en la segunda y que podría haber dado mucho juego) y otros. La tercera es que va de buen rollo, de buenos sentimientos, de hacer sentir bien a la gente. Es cierto que en algún momento cae en alguna mojigatería, con el rollo religioso especialmente, pero globalmente funciona y es muy agradable de ver. Por supuesto, con mucha diversidad y corrección política,… que resulta en ocasiones algo cansina. Afortunadamente también tienen algún momento irreverante. Espero que la recupere alguien de entre las cadenas que tengo a mi alcance. Eso sí, centrándose en las tramas interesantes, que en la segunda temporada hay alguna trama banal, como la del vecino australiano.

[Fotos] Paisajes en el infrarrojo en el sábado más caluroso

Fotografía

Tengo por costumbre, por aquello de mantener el músculo cardiaco en forma, de dar amplias caminatas los sábados por la mañana, también los domingos si puedo, por los alrededores de Zaragoza. Entre 8 y 18 kilómetros tienen mis recorridos, según el tiempo del que disponga. Y suelo llevar conmigo una cámara fotográfica por lo que pueda surgir. Pero hace un poco más de un par de semanas, no sabía muy bien qué llevar. El día prometía ser muy caluroso, y las condiciones de luz,… lo propio del verano. Dura con escenas muy contrastadas. Así que consideré la posibilidad de poner a alguna cámara con película en blanco y negro y la sensibilidad espectral extendida al infrarrojo cercano.

Todo ello un poco masoquista por mi parte,… porque fue uno de los días más calurosos de este verano, incluso saliendo de casa a las nueve de la mañana. Aunque me llevé bebida fresca en la mochila, cargar con la réflex y el trípode, y el ajetreo de montarlo y estabilizarlo en cada una de las tomas… pues volví cansado. y un poquito deshidratado. Nada grave… pero ya no me apeteció hacer nada más el resto del día. La caminata no es de las más largas, casi nueve kilómetros, entre mi casa y el barrio de Santa Isabel, no por la ruta más corta; pero si normalmente me cuesta dos horas, incluyendo el hacer alguna foto de vez en cuando, en esta ocasión fueron tres horas y media, contando que cada foto incluye todo el ajetreo del trípode, enfocar sin filtro, poner el filtro, hacer la foto usando el temporizador de la cámara, etc.

En general estoy satisfecho con los resultados. 36 fotos en el infrarrojo en una mañana son muchas fotos, por lo que no todas pueden ser interesantes, ni mucho menos. Pero me ha servido para probaralgunas ideas en las composiciones, algunas con más fortuna y otras con menos. A lo largo de la entrada os he ido dejando ejemplos. Espero que la experiencia os sea útil. Una alternativa para los días más calurosos, en los que la radiación infrarroja es más abundante. Aunque nuestros ojos no la vean nuestras cámaras, con la película adecuada, sí que la ven. Los detalles técnicos en Fotografía infrarroja en lo más tórrido del verano – Mir-1 37/2,8 con Hoya IR72.