Siguiendo el enlace, os cuento de qué va esta cámara cuasi de juguete, pero que también hace fotos. Y si la manejas con ingenio, pueden ser divertidas y majas. Si no interesa la parte técnica, os dejo algunas fotos del día que la probé.






Siguiendo el enlace, os cuento de qué va esta cámara cuasi de juguete, pero que también hace fotos. Y si la manejas con ingenio, pueden ser divertidas y majas. Si no interesa la parte técnica, os dejo algunas fotos del día que la probé.






Hubo dos motivos para ir a ver el viernes pasado esta película. Por un lado tener la oportunidad de entrenar un poco el oído con el francés, que últimamente lo tenemos un poco oxidado. La película está también en cartelera doblada al castellano con el aclaratorio, tópico y vulgar título de «Lolo, el hijo de mi novia». La tontada de costumbre. Por otro lado, más sustancial en lo cinematográfico, hace muchos años… desde cierto color «blanco» por lo menos, que tenemos cierta debilidad por Julie Delpy, que convertida en un gran «Juan Palomo, yo me lo guiso, yo me lo como» escribe, dirige y protagoniza esta comedia romántica del país vecino. Sip. Delpy nos gusta… incluso si hay quien en este país que la confunde con la novia del presidente de la república, craso error. Incluso ahora que ya no oculta su condición de cuarentona,… mejor cuarentañera, no vaya a ser que nos ofendan algunas, de culo amplio, sobre lo que ella misma no duda en ironizar en los diálogos de la película. Bien por su sentido del humor.

Aunque hay algunas escenas en Biarritz y Londres, la película se desarrolla principalmente en París, con varias coñas relacionadas con la torre Eiffel.
Pero, ay, que «amemos» a Julie Delpy no impide para que tengamos que ponernos un poco «serios» a la hora de evaluar este filme. Despy encarna a Violette, mujer parisina, separada desde hace tiempo, con un hijo asperiante a artista contemporáneo que no tardará en cumplir los 20 años, y a la que lo mismo le va estupendamente en su vida profesional de directora artística de «nomeacuerdoqueexactamente», que ve como sus sucesivas relaciones con los hombres van naufragando una tras otra. Animada por su mejor amiga, Ariane (una imponderable Karin Viard que merece mucha más presencia y protagonismo; extraordinariamente dotada para la comedia), durante unas vacaciones en Biarritz liga con un ingeniero informático, Jean-René (Dany Boon), que aunque no juega en las mismas ligas de la relación social, la hace feliz en otros aspectos de la vida. Especialmente, cuando se trata de la relación horizontal en la cama. Pero su retoño Lolo (Vincent Lacoste) no parece ver con buenos ojos la relación… Y cuando un retoño es una persona creativa y un tanto borde, rozando la sociopatía… cualquier cosa puede pasar.

Así que nos pasearemos por su parques, como el de las Tullerías,…
Delpy tenía dos opciones en este comedia. O tirar por el lado francamente amable, del enredo con final feliz y sin más consecuencias, lo cual nos hubiera decepcionado en una persona de la inteligencia que le suponemos, o tirar directamente por la comedia borde y con final imprevisible que pusiese a caldo con desliciosa mala leche las instituciones pareja/familia/materno-filial todas de un plumazo. El caso es que no se decanta, y de hacerlo al final lo hace por el lado más amable, por lo que una comedia que comienza con unos mimbres muy interesantes, acaba vulgarizándose y no pasando de un mero entretenimiento con altibajos. Los varones de la función no acaban de dar la talla, Delpy monopoliza en exceso, y ya digo que echamos de menos una mayor presencia de Viard, cuyas escenas suben de modo casi sistemático el nivel de lo que estamos presenciando. De todos modos, la película se va volviendo previsible hasta desembocar en un final un poco precipitado y algo forzado.

O por las orillas del Sena…
Entendámonos, seguiremos amando a Julie Delpy. Es un amor generacional, que dedicamos a esas mujeres del cine nacidas en los años 60 del siglo XX, comparable al el que profesamos por alguna que otra actriz francesa o española, cada una en su estilo, por mencionar a algunas, y al que ninguna actriz de Hollywood puede aspirar, porque siempre las veremos de papel couché o celuloide, mientras que las de este lado del oceano las sintamos de carne y hueso, más de verdad. Pero en esta ocasión nos ha dejado con las ganas… La película navega por una cierta mediocridad con apenas algún que otro momento salvador. Otra vez será.
Valoración

O por donde el romanticismo que atribuirmos a la ciudad-luz, merecido o no, nos lleve.
En las últimas semanas he tenido la oportunidad de ver desde la televisión de casa un par de interesantes películas documentales sobre dos fotógrafos del siglo XX, uno de ellos todavía vivo, que con estilos e intereses muy distintos, han marcado de alguna forma la historia de la fotografía contemporánea. En el enlace, os los cuento con detalle. Y si no os dejo los dos vídeos que he encontrado en youtube, la versión completa del dedicado a Don McCullin, con subtítulos en castellano, y el trailer del dedicado a Robert Mapplethorpe.
Origen: Películas documentales – Don McCullin y Robert Mapplethorpe – Fotografía y otras artes visuales
Estamos llegando a esa época del año en la que, entre el calor y la gente de vacaciones, tengo la sensación de escribir esto en el desierto.. . palabras que nadie leerá. En fin. Da igual. De momento, el tablero semanal en Pinterest, que aun viene razonablemente completo.
Y ahora, a través del enlace habitual, la recomendaciones fotográficas de la semana. Para quienes no les interesen, algunas fotografías realizadas con una película un poquito especial, la Cinestill 50Daylight XPro, procedente de los rollos de película cinematográfica de Kodak. Queda mejor cuando la escena no está demasiado contrastada.
Origen: Recomendaciones semanales – del 24 al 31 de julio de 2016 – Fotografía y otras artes visuales





Sunset Song (2015; 402016-2307)
El fin de semana de semana pasado lo empezamos con la película de Tornattore, que nos dejó un poquito fríos. Al día siguiente, por la mañana, antes de salir ha distintas actividades durante el día, que incluían el enseñar la ciudad a gente venida de fuera, me sorprendió la temprana publicación de las críticas de los estrenos de la semana en El cine de Lo que yo te diga. Antaño, las «favoritas» de Teófilo el Necrófilo eran prácticamente un valor seguro a la hora de decidir qué película ver, y salían puntualmente al principio del fin de semana. En los últimos tiempos… ya sin la «firma» del sobrino favorito de Hannibal Lecter, no siempre llegan a tiempo de guiarnos en la toma de decisiones y la discrepancia con las opiniones de quien las escriba actualmente son mayores. Pero todavía son una buena referencia. Y ya digo, el fin de semana pasado aparecieron el sábado por la mañana y nos sorprendieron otorgando nada menos que un nueve sobre diez a esta película escocesa que ya se estrenó en su país de origen en el invierno pasado.
Vaya… un nueve sobre diez… casi como si fuera una obra maestra. Ya tarde, ese mismo sábado, cuando los invitados foráneos decidieron retirarse a su residencia temporal en nuestra ciudad a una hora prudente, decidimos coger el tranvía y acercarnos a ver la versión original de la película.

Las localizaciones de la película son ficticias, como las de la novela en que se basa.

Pero se suponen próximas a Aberdeen en la costa oriental de Escocia.
En primer lugar, ya aviso que es una película que hará las delicias de los amantes del cine de época. Perfectamente ambientado en los estupendos paisajes de la Escocia rural, próxima a su costa oriental, y con todo ese saber hacer de los británicos en materia de este tipo de dramas con toque histórico, es casi un valor seguro. En segundo lugar, la película cae en casi todo su metraje, más de dos horas, quizá un poquito excesivo, sobre el personaje de Chris Guthrie (Agyness Deyn), interpretado por una práctica desconocida del cine ya que, aunque había hecho alguna incursión en el medio, no habían sido muy notables y su carrera hasta el momento se había centrado en el modeleo. Realmente, Deyn es una chica/mujer muy atractiva… Sobre sus capacidades interpretativas… pues no lo hace nada mal. No tan excelentemente como hemos visto escrito por ahí, pero aguanta el tipo, especialmente cuando enfrente tiene secundarios de nivel a la hora de darle la réplica.
En cuanto a la historia, condiciona mi forma de valorar la película. La película tiene un comienzo potente. Una Chris prácticamente adolescente, lista, con ganas de estudiar y salir del medio campesino, quizá ser maestra… pero confrontada con una familia disfuncional en la que domina el padre, John, interpretado por el habitualmente excelente Peter Mullan, y que se corona en la notable secuencia de la muerte del padre. Un primer tercio del largometraje realmente potente y que nos abre unas expectativas… que luego no se cumplen en su totalidad. A partir de ese momento vemos cómo la protagonista avanza rápidamente hacia la madurez y la independencia personal, en un mundo donde las mujeres no suelen ser las dueñas de sus propios destinos, y un romance, una historia de amor, que una vez que entra en juego la Primera Guerra Mundial empieza a hacerse excesivamente previsible. Aunque finalmente la historia alcanza un final razonablemente digno.

Los bosques…

… y la campiña escocesa de esa región se llevan la palma a la hora de aparecer en la fotografía principal de la película. Qué aquí vemos en las proximidades de Stonehaven y Dunottar Castle.
No comparto el entusiasmo de la gente del Cine de Lo que yo te diga a la hora de valorar este filme. Ciertamente está hecho con mucho oficio, aunque sin que su director, Terence Davies, tome especiales riesgos. Confiando en su elenco, en la obra literaria original de Lewis Grassic Gibbon y en la belleza de las imágenes que nos propone, se acomoda tras la cámara con la confianza de que la película resultará cuando menos resultona. Pero sales con la sensación de que siendo un producto bastante aceptable y muy visible, se ha desperdiciado una ocasión para hacer una película muy potente. Porque hay temas notables… el pacifismo, la posición de la mujer, la violencia doméstica, las (malas) influencias de la religión y los religiosos,… Uiggg, casi.
Valoración

Y nos muestran menos el paisaje marino cercano, en el mar del Norte…

… donde hoy en día encontramos monumentos celebrando la horrenda guerra que la novela de una forma u otra critica.
Hoy viernes va a ser un día muy liado, pero he querido dejar programado desde ayer por la noche un artículo de carácter nostálgico (saldrá hacia las 12:30) donde os presento otra cámara de las que tengo por casa. Pero hoy no voy a hablar de ella con mi experiencia fotográfica directa, sino por haber convivido con ella durante muchos años. Era la cámara que usaba mi padre, o lo que es lo mismo la cámara de mi infancia. Seguir el enlace… y si no quedaros con las fotos.
Origen: Viking Vikinar – La cámara de mi padre y de mi infancia – Fotografía y otras artes visuales




Quiero hacer un repaso aunque sea breve a las exposiciones actualmente en vigor en el Caixaforum de Zaragoza, una de pintura y otra de fotografía documental. Ya hace un par de semanas que visité estas exposiciones, pero como últimamente he tenido muchas cosas de las que hablar… se me ha ido retrasando esta entrada.
En el enlace a continuación lo cuanto con más detalle, en mis páginas dedicadas a la fotografía y las artes visuales. Para quien no quiera saber tanto, dejo aquí algunas imágenes de las exposiciones.






Cuando leí hace unos meses la impresionante novela de Pierre Lemaitre sobre la posguerra mundial en la Francia de los años 20, me quedé agradablemene sorprendido por un autor que yo no conocía y que me había gustado mucho tanto en su forma de relatar como en su forma de escribir, aunque esta última apreciación estuviera mediada por la traducción correspondiente del original francés. Pero hay cosas que se notan si la traducción es decente.

Como la novela transcurre principalmente en París, con alguna escapada al Reino Unido y a las provincias francesas, pondremos fotografías de la capital gala. Como una escena del museo del Louvre en el encabeza, o esta vista del Arco de Triunfo de la Estrella con la torre Eiffel al fondo.
Pude comprobar en su momento que había una razón para que hasta ese momento este autor me hubiese pasado desapercibido, siendo un autor relativamente conocido. Lo era fundamentalmente por haberse dedicado al «polar», denominación que recibe en la francofonía el género policíaco. Así que tomé la decisión de que aunque este género no sea uno de mis favoritos, le dedicaría en algún momento un tiempo a leer alguna de sus novelas policíacas. Y ha llegado el momento.
Irène
Pierre Lemaitre; traducción de Juan Carlos Durán
Editorial Alfaguara, 2015
Edición electrónica
La versión traducida al castellano de esta novela tiene un imperdonable problema. No respeta el título original del francés «Travail soigné» («trabajo limpio» o «trabajo cuidado»), y sin venir a cuento y antes de tiempo dirige la atención del lector hacia uno de los personajes de la novela, haciéndola hasta cierto punto previsible. De inmediato, te viene a la memoria el desenlace de cierta película de los años 90 (si no quieres saber más no sigas el enlace). Por favor, señores editores, sean más cuidadosos y respetuosos con la obra literaria. Son ustedes unos zafios.

O bien por el área metropolitana, como visitando la basílica de Saint-Denis.
Afortunadamente para nosotros, la novela de Lemaitre tiene una dosis de originalidad en su planteamiento lo suficientemente abundante como para que el caso del asesino en serie que imita a los criminales del «noir» más prestigioso (permitidme la licencia del término francés dada la nacionalidad de la novela, que transcurre por los barrios del área metropolitana parisina). El giro argumental que nos encontramos al final de la primera parte compensa totalmente la previsibilidad y el fatalismo con el que habíamos arrostrado la novela hasta ese momento. Y de paso demuestra la calidad del autor como contador de historias.
No soy un especialmente aficionado al género policíaco, pero he disfrutado con este relato, que no dudaré en recomendar a cualquiera que disfrute con una buena novela. A por ella.

O paseando bajo el amplio vano del teseracto de la Grande Arche de la Fraternité en La Defense.
Durante estas vacaciones pasadas tenía intención de dedicar algún tiempo a la fotografía estenopeica. Voy muy mal en mi proyecto de construir una camara de este tipo de gran formato, en torno al tamaño de 20 x 25 cm. Pero tengo dos posibilidades, una con la Holga 120WPC y otra con la recién llegada Ondu Pinhole 6×12 Multiformat para practicarla usando película tradicional.
Os dejo algunas fotos realizadas recientemente, y en el enlace a continuación un explicación técnica de esta última cámara.
Origen: Fotografía estenopeica – Cámara Ondu Pinhole 6×12 Multiformat – Fotografía y otras artes visuales
Nota: Las fotografías alargadas están realizadas con la Holga 120WPC (formato 120 Wide Pinhole Camera), y las cuadradas con la Ondu Pinhole 6×12 Multiformat.







Correspondence (La corrispondenza, 2016; 392016-2207)
Una primera duda sobre la nueva película de Giuseppe Tornatore era cuál era su titulo original, y cuál es el título de la versión que vimos… En la cartelera española, la versión doblada se titula «La correspondencia», en IMDb nos dicen que el título oficial del film están en italiano, «La corrispondenza», pero en la versión que vimos, hablada en inglés que parece que es el idioma en el que está rodada, comienza la película con el título en inglés también «Correspondence». Bueno… divagaciones… Divagaciones que provienen del hecho de que tres días después de ver este filme, todavía no tengo muy claro como enfocar su comentario.

La película comienza en la ciudad de York en el norte de Inglaterra, incluso vemos a su protagonista femenina pasear entre las ruinas de la abadía de Santa Marái, uno de los rincones típicos de la ciudad.
Empecemos por lo positivo. Hay una serie de cuestiones que hacían a priori de este largometraje una opción interesante para ir a las salas de cine en esta época del año. Un director apreciado. Bien es cierto, que salvo la que es su película más famosa, yo no me sentido personalmente excesivamente atraido por su cine. Pero su película más famosa, es mucha película famosa. El reparto. El reparto tampoco está mal. Que el papel protagonista masculina, el más que maduro profesor Phoerum, sea interpretado por Jeremy Irons es un plus. Que la chica, la «joven» estudiante y especialista cinematográfica Amy Ryan, sea la guapísima Olga Kurylenko tampoco está mal. Una actriz que sabe que le van cayendo años, y que aunque sigue estupenda, lo de personaje florero se le acabará en algún momento y supongo que pretende ser tomada en serio en esto de la interpretación. Y luego están las localizaciones… York, Edimburgo, los grandes lagos italianos… todos ellos sitios de los que conservo recuerdos excelentes. En algún caso, con sus dosis de romanticismo… muy propio para una película de amoríos y romances. Vamos… que a priori esta es una película que tenía todo para triunfar. Por lo menos en mi caso.

En varias ocasiones nos trasladamos a Edimburgo, donde vive el profesor Phoerum… pero ¿de verdad que una estudiante que se saca algo de dinero de especialista cinematográfica va siempre en avión entre dos ciudades situadas a 300 km y entre las que se puede viajar en dos horas y media en tren?
Pero… resulta difícil creer que el responsable de este filme, tanto en su guion como en su dirección, sea el mismo que en el pasado nos regaló con alguna historia emocionante y emotiva que nos encandiló. El número de cuestiones que podríamos cuestionar es notable.
Para empezar el tema de los amoríos en el cine entre personajes cuyos intérpretes se doblan la edad unos a otros, y cuyos personajes todavía se llevan más años. Esto es un tema, que dada la realidad de la percepción social de ciertas relaciones, ya empieza a cansar.

Pero vayámonos al norte de Italia, a la región de los grandes lagos, donde están rodadas unas cuantas escenas de la película.
El personaje interpretado por Kurylenko está penosamente desarrollado. Primero… no te la crees como una estudiante de astrofísica… porque estas cosas no se suelen estudiar a los treinta y tantos años. Probablemente, pretenden vendernos que la chica es más joven que la actriz que la interpreta aprovechando que está de muy buen ver. Pero la cosa es que Kurylenko es muy guapa, pero sí parece que tenga los 35 años que tiene (aproximadamente, no sé su edad exacta). Y tampoco te la crees en su versión «kamikaze» como especialista cinematográfico de acción… Y está muy mal planteado su trauma de «juventud», que le lleva a un trabajo autodestructivo. Llega un momento en que no sabes si Kurylenko no da la talla… hay un par de escenas dramáticas en las que definitivamente no da la talla, aunque se esfuerza bastante,… o si simplemente no hay forma humana de levantar un papel mal definido.

En varios momentos tuve la sensación de que estaba filmado en el lago Maggiore, entre las islas Borromeas… o por lo menos ese paisaje creí reconocer.
Y el personaje de Irons… poco puede hacer el veterano actor por levantar un personaje al que en el 90% de la película vemos a través de la pantalla de un ordenador portatil hablando a una videocámara. Por lo demás… el personaje raya un poquito. Dejando de lado esa capacidad de omnisciencia sobre lo que está haciendo la joven, de la que la propia película se llega a reir en un momento dado.
Y luego está la relación entre los dos… que llega un momento que no entiendes bien de dónde ha salido y porqué da para tanto. Creo que las situaciones van entre el tópico y lo forzado. Para colmo, hay situaciones muy previsibles y otras ridículas. De verdad,… ni yo ni mis acompañantes somos aspirantes a astrofísicos brillantes, pero adivinamos media película antes que el personaje protagonista la combinación de ED que había que escribir para volver a la situación inicial.

Pero en la película constantemente se hace referencia a Borgoventoso, que es el nombre que se le da a la población situada en la isla de San Giulio en el lago de Orta, no muy lejos del Maggiore. No conozco ese lago, todas las fotos que muestro son de las islas borromeas en el Maggiore.
No. La película, desde mi punto de vista… y la de mis acompañantes a la sesión de cine, no funciona. He intentado racionalizar hasta cierto punto algunos motivos. Pero en general se puede resumir como que es un pinchazo en toda regla de Tornatore, que nos ha traído un producto mediocre, mal parido, y del que lo más aprovechable son los paisajes piamonteses del lago de Orta y del lago Maggiore. Acaba haciéndose larga, y el romance, pesado. Una pena.
Valoración

Porque definitivamente, reconocí en algunas escenas de la película este paisaje del Maggiore que se puede ver desde Stresa. Hacen referencia expresa a la montaña de la derecha de la fotografía.

En cualquier caso, aquel día de septiembre de 2006 en el que recorrí aquel bellísimo rincon de Italia no se me olvidará nunca. Y la flojera de la película no arruina el puntito romántico de aquella excursion por el golfo Borromeo.
Se nota que estamos ya en pleno verano. La actualidad fotográfica ha pegado un notable bajón en la red de redes, y de hecho las recomendaciones de esta semana entran más en su mayoría dentro de lo anecdótico que de otra cosa. En cualquier caso, el tablero semanal en Pinterest tiene abundancia de fotografías sobre las que indagar.
Y ya sin más os dejo el enlace a las recomendaciones fotográficas de este domingo… y si no os interesan, algunos paisajes verdes urbanos con gran gran angular…
Origen: Recomendaciones semanales – del 17 al 24 de julio de 2016 – Fotografía y otras artes visuales





Últimamente estoy que no doy abasto. Tengo para comentar dos libros de ficción, hoy voy con el primero, dos documentales sobre fotógrafos, una entrada sobre fotografía estenopeica, varios libros de fotografía, un par de exposiciones, una película de cine… Y desde que volví de vacaciones he escrito alguna entrada prácticamente todos los días. Ayer, fallé. Pero es que ya no me dio la vida. Y desde luego no me da, ni creo que sea conveniente, ir con dos al día. En fin… ya irá saliendo todo poco a poco.
Comenté hace unos días que unas semanas antes de las vacaciones, hice acopio de lecturas en mi tiendas de libros electrónicos habitual a buen precio. Ofertas diversas. Que siempre implican un cierto riesgo. Porque las novedades editoriales o los autores de campanillas pocas veces muestran descuentos durante 24 horas del 70 o el 80%… Pero oye… que a veces hay que arriesgar. Las dos policiacas que ya os comenté resultaron regular. Pero vamos a ver cómo resultó esta antología de relatos cortos de ciencia ficción «dura». O Antología «hard SF» como le llaman en .nowevolution Editorial.
Quasar – Antología hard SF – 2015
Varios autores
Nowevolution Editorial, 2015
Edición electrónica

He decidido acompañar esta entrada de algunas fotografías más del viaje a Islandia. En blanco y negro, realizadas con película tradicional.
Comentar aquí las sinopsis argumentales de cada uno de los 11 relatos que constituyen esta antología o ir comentando lo que me ha parecido cada uno podría resultar una pesadez. Así que el comentario lo haré desde el punto de vista de la antología en su conjunto. Y quiero dejar clara una cosa desde el principio. Este tipo de iniciativas, dar paso a escritores poco conocidos a través de colecciones de relatos cortos, bien editados y a precios asequibles me parece absolutamente estupendo y necesario. Pero… veremos si hay peros que poner.

Intento centrarme siempre en paisajes sencillos, sin efectismos, sin más artificio que la consecuencia de utilizar un medio que despoja del color al paisaje.
Diremos para aquellos menos puestos en la materia que cuando nos referimos a la ciencia ficción dura nos referimos a aquellos relatos en los que la ciencia utilizada en su desarrollo o es correcta o es una especulación razonada y plausible. Vamos a ver… La mayor parte de los productos de consumo que denominamos ciencia ficción no lo son en sentido estricto. Son fantasías enmarcadas en un universo futurista y avanzado tecnológicamente, o donde se proponen soluciones de aspecto científico pero sin base real sobre el conocimiento actual. Star Wars es una fantasía… como un piano de grande. Pero hay naves espaciales, estrellas de la muerte, pistolas y sables láser e hiperespacios… aspecto de ciencia ficción sin que lo sea. Pero si es un universo en el que hasta se transmite el sonido en el espacio. Sin contar con el aspecto místico de «la fuerza», absurdamente «explicado» en su momento por Lucas con la tontería de los «midiclorianos». No. De esto no van los relatos que tenemos aquí. Van de anticipación. De intentar ver por dónde va a avanzar realmente la ciencia, y combinarlo con mayor o menor destreza con lo que conocemos de la naturaleza humana, con el modo que en que funcionan (o no lo hacen o lo hacen mal) las sociedades humanas, o cómo extrapolamos nuestro presente a un futuro científica o técnicamente más avanzado.

Islandia es un destino en el que se mezclan con facilidad la mirada del científico y del esteta. Las consecuencias de la geología desatada en tiempo actual y la belleza de los paisajes.
Las cuestiones que se plantean no difieren de otras antologías similares. Las amenazas de la tecnología o el miedo del ser humano ante los avances de la misma, el desarrollo de inteligencias artificiales, la exploración espacial, los futuros distópicos, las situaciones apocalípticas o postapocalípticas, un hipotético contacto con inteligencias alienígenas en un futuro más o menos próximo, más o menos lejano, o la infinita capacidad del ser humano de tropezar múltiples veces con la misma piedra. Cometer una y otra vez los mismos errores.

En pocos kilómetros a la redonda contemplamos la magnificencia del glaciarismo, las consecuencias del vulcanismo, y las huellas de las actividades económicas humanas en un ambiente a priori hostil.
De alguna forma, ya he avanzado que podría haber algún pero. Y lo hay. No es que anule o desaconseje el acercamiento a estas propuestas literarias o editoriales. Pero sí que hace que uno se acerque con prudencia a las mismas. Con frecuencia, estos relatos de ciencia ficción dura están escritos por personas con formación o profesiones científicas o tecnológicas con inquietudes literarias. Lo cual está muy bien. De hecho, tengo la sensación que esto, que es bueno en sí mismo, es más frecuente que observar a personas procedentes de las humanidades acercándose de forma correcta al mundo de las ciencias, en el cual el principio de autoridad está muy debilitado al contrario que en las humanidades donde todavía es demasiado potente. Quizá nos podríamos poner de acuerdo en que el autor más potente en el mundo de las ciencias en los últimos 100 años es Albert Einstein… y en esos 100 años una pléyade de científicos han diseñado experimentos para desacreditar sus teorías con insistencia. Einstein es una autoridad no porque se le haya reconocido en el pasado como tal, sino porque hasta la fecha en muy pocas ocasiones se le ha conseguido desautorizar. Alguna vez ha sucedido… pero sus teorías son de gran solidez. Siempre tengo la sensación de que en el mundo de las humanidades, con las que disfruto mucho, a «las autoridades» y sus acólitos nos les gustan que les lleven la contraria…

Sin embargo, estamos en una isla con una proporción mínima de terreno aprovechable y explotable y con un riesgo constante de transformación rápida del paisaje.
Pero claro,… querer ser literato no basta para convertirse en uno. O al menos en uno bueno. O en un buen narrador. Y aquí es donde podemos encontrar las pegas a esta antología y a otras similares. Las propuestas presentadas en los relatos suelen ser interesantes… pero la capacidad narrativa de los autores, aunque sean voluntariosos, es limitada, y no siempre consigue un relato suficientemente redondo. Ese es el riesgo que hay que correr. A cambio, suministran material para la reflexión, muchas veces muy interesante, y siempre se puede encontrar alguna perla escondida. Por qué no.

Muchas veces no son los majestuosos glaciares o los volcanes los que te dan una idea de la rapidez del cambio… sino las llanuras de campos de lava interminables, apenas cubiertas de musgos y líquenes y que son de antes de ayer mismo, desde el punto de vista del tiempo geológico. Impresiona.