[Cine, música y humor] Un bikini muy pequeñito, amarillo y de lunares

Cine, Música

Una de las escenas «más tremendas» de One, Two, Three, la divertidísima película de Billy Wilder sobre la guerra fría, era la «horrible tortura» del novio comunista de la chica americana por parte de la policía del Berlín oriental, obligándole a escuchar uno de los éxitos del momento; Itsy bitsy teenie weenie yellow polka dot bikini cantada por Bryan Hyland. La canción, una precursora del pop piruleta o pop chiclé, nos contaba las tribulaciones de una jovencita que va a la playa, pero le da corte mostrarse en la arena por las diminutas dimensiones de su bikini amarillo de lunares. Un temazo. Pero la escena, ademas de mordaz hacia la música comercial, es la pera.

Esta tarde he visto en la tele una mediocre película de un director de cine que antaño hizo películas maravillosas, protagonizada por un gladiador venido a menos. Si he aguantado hasta el final ha sido por la presencia de dos mujeres estupendas. Una morena francesa y una rubia norteamericana. Estupendas. Aunque mi preferencia va para la gabacha, claro.

Y he tenido premio, porque se me ha puesto una sonrisa de oreja a oreja cuando, hacia el final de la película, la banda sonora incluía una graciosa versión en francés de la canción en cuestión cantada por Richard Anthony. De buen humor para el resto de la tarde.

Cahors a orillas del Lot

Muy probablemente las localizaciones de la película, muy bonitas, están en las zonas vitivinícolas de la Provenza francesa; pero por qué no en el Quercy, cerca de Cahors, a orillas del Lot, que también tiene excelentes vinos (Leica CL, Elmar C 90/4).

[Cine] Habemus papam (2011)

Cine

Habemus papam (2011), 9 de octubre de 2011.

Esta semana hemos tenido una sesión de cine imprevista y extemporánea. Pero agradable. Y el objeto de la misma es el último filme del realizador y actor italiano Nanni Moretti. Un director del que he visto algunas cosas, de las cuales algunas me convencen más y otras menos. Pero bueno, tampoco le vas a hacer ascos a un rato de más que probable entretenimiento.

Plaza de San Pedro

La plaza de San Pedro y la vista exterior de las dependencias donde transcurren los cónclaves (Canon Powershot G6).

En este filme nos encontramos en Roma. Mejor dicho, en la Ciudad del Vaticano. El papa ha muerto. Y presenciamos como el colegio cardenalicio se encierra en las dependencias vaticanas y en la Capilla Sixtina para elegir un nuevo pontífice. Vemos como la prensa van dando los nombres de los más probables candidatos, y así, en las primeras votaciones, estos son los nombres más frecuentes que aparecen en las papeletas de los purpurados. Sin embargo, tras unas cuantas rondas, sorprendentemente es un tapado el que surge. El cardenal Melville (Michel Piccoli) que se hace finalmente masivamente con los votos de los presentes. La alegría se extiende entre los cardenales, en parte porque tienen un nuevo líder, en parte porque podrán abandonar el encierro al que se encuentran sometidos. Pero en el momento en el que va a ser anunciado en el balcón ante la multitud congregada en la plaza de San Pedro, sufre un ataque de pánico, y se refugia en el interior de los apartamentos vaticanos. A partir de ahí, comenzará un proceso para convencer al nuevo pontífice para que asuma sus nuevas responsabilidades, que pasará por la visita de un psicoanalista (Nanni Moretti), por la salida del pontífice de incógnito para ver a otra psicoanalista, exmujer del anterior (Margherita Buy), o por su escapada para mezclarse con el mundo y con las gentes del teatro. Vocación de actor que tuvo en su juventud y no pudo ver realizada. Al final, dará su discurso en el balcón de San Pedro, aunque quizá no será el que todos esperan.

Guardia suiza - San Pietro in Vaticano

Durante los cónclaves, nadie puede entrar y salir de los apartamentos vaticanos, y la guardia suiza se encarga de realizar una férrea vigilancia (Canon Powershot G6).

Con este filme, Moretti pone en solfa todo el sistema de gobierno de la Iglesia católica. Aunque lo hace de forma amable. Al menos aparentemente. Vemos a los siempre serios cardenales relajados, con sus gustos, sus debilidades, brindándonos algunas escenas impagables. El cardenal alemán rodando por los suelos, el equipo de cardenales australianos de voleibol, las sesiones de psicoanálisis en el Vaticano, y sobre todo, un papa, que vestido de paisano tiene básicamente el aspecto de un señor mayor, normal y corriente, que se ve abrumado por una tarea que le sobrepasa en todos los sentidos. Tal vez por que la tesis del realizador es que es una tarea que sobrepasa a cualquier persona sensata en todos los sentidos. Todo ello con mucho humor, con un punto de drama, ternura, pero también con un fondo de dureza amortiguada por lo anterior en la crítica a la institución.

Por supuesto, hemos de considerar la interpretación del elenco. Variado y peculiar. Pero dominado por ese «papa» tan estupendo que es Michel Piccoli, casi irreconocible con respecto a los papeles que ha interpretado a lo largo de su larga carrera actoral.

Desde luego, una película recomendable que extraerá de nosotros con frecuencia una sonrisa, y de vez en cuando alguna risa. Que nos hará reflexionar sobre la naturaleza humana de cualquier institución, incluso de las más «importantes» o de las más «sagradas».

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
Baldaquino de Bernini

Por algún lugar bajo el baldaquino de Bernini, en la basílica de San Pedro, se encontraba el último papa en fallecer apenas cuatro meses antes del deceso y del último cónclave (Canon Powershot G6).

[Libro] Las tumbas del mañana

Literatura

Hace casi un año comentaba la lectura de una novelita de Anne Perry, que en aquellos momentos me vino bien y disfrute razonablemente, sin que fuera una tremenda maravilla. Comentaba en aquella entrada que había dejado en el cajón de pendientes una novela de mayor extensión de su serie situada en torno a la Primera Guerra Mundial, de cuyo alto el fuego se celebra hoy el aniversario. El 11 de noviembre a las 11 de la mañana. Tras un proceso de limpieza y reorganización doméstica de mi biblioteca en mis últimos días de vacaciones, agrupe en un montón algunos libros malditos, empezados pero abandonados. Y uno de ellos es este. Y decidí terminarlo. Y ahora os lo cuento.

Las tumbas del mañana (No Graves as Yet)
Anne Perry (traducido por Borja Folch)
Zeta Bolsillo; Barcelona, 2009
ISBN: 9788498722659

College - Cambridge

Visité Cambridge en diciembre de 1994, y de aquellas diapositivas tomadas como vieja Pentax P30N, una vez escaneadas, he obtenido algunas imágenes en blanco y negro razonables.

Nos encontramos en el verano de 1914. El mismo día que en Sarajevo se produce el asesinato del archiduque Francisco Fernando, los hermanos Reavley, Joseph, sacerdote anglicano y profesor en Cambridge de lenguas bíblicas, y Matthew, miembro de los servicios secretos, reciben la noticia de que sus padres han fallecido en un accidente, cuando su coche se ha salido de la carretera. Previamente, Matthew había recibido una petición de su padre, político retirado, para reunirse a propósito de un documento que había llegado a su poder que ponía en cuestión el honor del Reino Unido. Después de los servicios funerarios, los hermanos comprueban que alguien ha entrado en la casa de sus padres, registrándola en busca de algo. Tras una breve investigación, llegan a la conclusión de que sus padres han sido asesinados, aunque la policia ha declarado su muerte como accidental. Pocos días después, Sebastian Allard, uno de los más brillantes alumnos de Joseph, aparece muerto, aparentemente asesinado, en el colegio universitario. Los dos hermanos comprobarán que todas las muertes y la compleja situación internacional están relacionadas. Pero el misterio de los crímenes parece irresoluble tanto para ellos como para la policía.

Por lo que me cuenta la contraportada, y por lo que leo por ahí, se trata del primer libro de una serie de cinco en el entorno histórico del primer conflicto mundial del siglo XX. Evidentemente, la autora, más conocida por sus libros de misterio, intenta dar un paso adelante, y sin renunciar a este aspecto, incluir también las vertientes de novela histórica y drama familiar en esta saga. Sin embargo, al finalizar el libro he entendido mejor por qué no me entró a la primera, ya que mi primer intento de lectura del mismo data de hace casi dos años. El comienzo es prometedor. Hay unos crímenes, hay un grupo familiar con sus tensiones propias, y hay un entorno histórico que da pie a la intriga política de alto nivel. Buenas materias primas para un drama de época. Quizá le falte un elemento de romance, que no aparece en la práctica en toda la historia. Pero la investigación de los dos hermano pronto decae. La historia de ambos, en sus investigaciones por resolver los misterios, pronto empieza a avanzar en círculos, con carencia de emoción o de avances de ningún tipo. Todo ello, para que en un par o tres de capítulos, al final, uno de ellos, el reverendo académico, se ponga las pilas y deshaga el enredo político criminal. De una forma, además que me parece poco satisfactoria.

En resumen, en mi opinión un drama de intriga fallido, que hará muy difícil que vuelva a confiar en un libro de esta autora, y prácticamente imposible que me dé por leer los otros cuatro libros de la saga que inicia este de hoy.

College - Cambridge

Cambridge es uno de los escenarios de la novela, el más importante; pero no recuerdo el nombre de los "colleges" que visitamos. ¿Tal vez algún visitante los reconocerá y me dirá dónde está tomadas las fotos?

[Fotografía (con fotos)] La foto más cara del mundo,… del Rin… sí, el río… sin más

Fotografía

Nos cuentan numerosos sitios en internet que una fotografía de Andreas Gursky ha batido records en lo que se refiere al precio que ha alcanzado una fotografía en una subasta. Se titula Rhein II, es una imagen tomada a orillas del Rin y la podéis ver, entre otros sitios, en la entrada correspondiente que ha publicado American Photo, que el primer sitio donde he visto la noticia.

No sé. A mí me ha dejado un poco frío. Tal vez habría que verla en vivo y en directo. Una inmensa fotografía de 2 por 3 metros, montada sobre plexiglás. Se ha vendido por 4,3 millones de dólares. Ahí es nada.

Soy aficionado a la fotografía, como arte y como afición particular. Yo no me considero artista ni nada por el estilo. Sólo un aficionado… más como un modesto artesano para consumo particular. Aunque en estas entradas muestre mis imágenes. Y al conocimiento del arte he llegado un poco tarde. Por lo que me cuesta poner valor monetario a la imagen fotográfica. En alguna ocasión he tenido la oportunidad de comprar obra fotográfica. Pero no lo he hecho. No sé que debo y qué no debo pagar. Sí que compro frecuentemente libros de fotografía, como ya sabréis quienes vengáis por aquí con frecuencia. Y encuentro verdadero placer en hojearlos y en observarlos. Es suficiente para mí. Pero las cifras de las subastas,… me marean. Y no encuentro criterios que correlacionen lo que algunos están dispuestos a pagar con la obra de arte. Un dinero que además no sé si beneficia directamente al artista, puesto que es posible que vaya a parar a un poseedor previo de la obra. Supongo que indirectamente sí que le beneficia, y mucho, puesto que habrá más gente dispuesta a pagar más por sus nuevas obras. Pero bueno. Lo dejo aquí. Y lo dejo con algunas de mis imágenes del Rin. Que seguro que no valen nada. Monetariamente hablando. Pero personalmente, algunas me gustan más que las que ha motivado esta entrada. Qué se le va a hacer.

A orillas del Rin

El Rin a su paso por Basilea (Panasonic Lumix LX3).

Entre Francia y Alemania (pasarela internacional)

El Rin desde la pasarela peatonal del Parque de las Dos Riberas, entre Estrasburgo (Francia) y Kehl (Alemania) (Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8).

Rin

El Rin a su paso por Colonia (Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8).

[Televisión] Cosas de series: Downton Abbey,… pero menos

Televisión

Mañana es 11 de noviembre. Es el día de la memoria. El día en que se recuerda a los muertos en las distintas masacres que asolaron el mundo en general, y Europa en particular, en el siglo XX. En España no tiene significado alguno. No estuvo en esos ajos. Afortunadamente, diran muchos. Bueno,… ni en esos «malos ajos», ni en muchos  «buenos ajos». No estuvo. La fecha está escogida por ser el día en que a las 11 horas entró en vigor el armisticio que cesó la matanza de la Primera Guerra Mundial. La firma de la paz llegó más tarde, llegó en falso y originó, entre otros factores, la Segunda Guerra Mundial.

Casualmente, en estos días he terminado dos cuestiones relacionadas con la guerra del 14, como la llaman a veces los franceses. Una serie de televisión y un libro. Hoy hablaré de la serie de televisión. Mañana, del libro.

Y la serie de televisión no es otra que la segunda temporada de la celebrada Downton Abbey. A falta del especial de navidad, que no sé que trascendencia tendrá, la serie nos ha contado las tribulaciones de los Crawley, su servicio y sus allegados, durante la segunda mitad del conflicto mundial. La temporada anterior terminaba un 4 de agosto de 1914, supongo, en el que Inglaterra declaraba la guerra a Alemania, al invadir este último país la pequeña y neutral Bélgica. Esto no lo contaba la serie con este detalle, pero fue así. También dejaba en suspenso o en mala situación buena parte de los amoríos que entre los protagonistas del culebrón habían ido surgiendo.

The Mall

Hemos visto muchos personajes vestidos de militares en esta temporada. A veces muy elegantes, como este guardia a caballo en el Mall londinense, y otras llenos del barro de las trincheras (Pentax P30N, Ricoh Rikenon 135/2,8).

En el primer episodio de la segunda temporada, estamos en 1916 en plena batalla del Somme. Algunos de los hombres jóvenes válidos están en la guerra. Otros se irán incorporando. Los civiles que se quedan en Downton Abbey y su área de influencia también empiezan a notar los efectos del conflicto. Nuevo personajes aparecen, y otras historias siguen su curso. Matthew (Dan Stevens) se compromete con la mona pero insulsa Lavinia (Zoe Boyle), un personaje que al final acaba teniendo un peso inesperado en la trama. Mary (Michelle Dockery) se relaciona con Richard Carlisle (Iain Glen), un magnate de la prensa sin escrúpulos. Sybil (Jessica Brown-Findlay) cada vez tiene más problemas para resistir ante los avances de Branson (Allen Leech), el guapo chofer irlandés y socialista. La antipática Edith (Laura Carmichael) se nos suaviza e incluso tiene un escarceo con un granjero. Bates (Brendan Coyle) y Anna (Joanne Froggatt) sufren a manos de la arpía de la mujer del primero, Vera (Maria Doyle Kennedy). Hay varios otros escarceos por ahí que no voy a relatar todos para no aburrir, como la tentación de Lord Grantham (Hugh Bonneville) ante cierto distanciamiento de su mujer Cora (Elizabeth McGovern) hacia una nueva y agradable doncella del servicio, Jane (Clare Calbraith). Todo ello aderezado de vez en cuando con las impagables intervenciones de la condesa viuda de Grantham (Maggie Smith). Es decir. Lo que todo el mundo esperaba de esta serie. Amoríos, intrigas y ambientación esmerada, lujosa. Que todo sea muy bonito. Aunque adaptado. La mansión convertida en hospital de convalecencia, alguna visita eventual a las trincheras, etcétera.

Sin embargo, la serie no ha funcionado con la misma precisión. No ha habido posibilidad de empatizar u odiar a los nuevos personajes, que han pasado sin más pena ni gloria. Algunos de los antiguos personajes se han diluido. Por ejemplo, la rencorosa y traicionera Edith casi se nos vuelve una santa al final, desapareciendo el elemento de tensión entre hermanas. Mientras que en la primera temporada las tramas del servicio y las de los señores estaban equilibradas, en esta el servicio ha ido quedando en un segundo plano o con tramas menos interesantes, repetitivas o delavazadas. Determinadas tensiones han resultado casi caricaturescas, como la que han mantenido Cora y Isobel (Penelope Wilton), la madre de Matthew. La precipitada evolución temporal, nuevamente más de dos años en ocho capítulos, pero con la gran variedad de tramas, no se ha soportado como en la primera temporada, donde sí que se consiguió aunque por los pelos, siendo uno de los méritos de la serie.

Portobello Road

Las organizaciones de caridad tuvieron que ponerse las pilas durante el conflicto bélico, seguramente entre ellas el pintores Ejército de Salvación, cuya sede de Portobello Road vemos en la imagen (Pentax P30N, probablemente con un Sigma 28-70/3,5-4,5).

No nos engañemos. Sigue siendo una serie muy entretenida de ver. Pero no ha despertado mi entusiasmo ante la resurrección del culebrón de época como lo hizo el año pasado. Si la primera temporada fue un producto «cinco estrellas», algo imprescindible, en esta ocasión es un producto entretenido, «tres estrellas». Sin más. Bonito de ver y esas cosas, pero sin esa precisión en los argumentos que te mantenía constantemente con ganas de saber más, de conocer más, de ver más. Sólo uno de los personajes ha mantenido el interés ante el bajón generalizado. Mary sigue siendo desde mi punto de vista la estrella de este espectáculo. Parece que sólo va a tener una temporada más. Y que se van a contener en sus saltos temporales. Creo que para bien de todos, debería tener como gran protagonista al personaje que interpreta Michelle Dockery, y permitir que la orgullosa y al mismo tiempo insegura hija de Lord Grantham tenga el final que se merece. Sublime, sea para bien o sea trágico.

Para finalizar, pido públicamente la desaparición por muerte cruel de los personajes de Molesley (Kevin Doyle), Daisy (Sophie McShera) y el doctor Clarkson (David Robb). En esta segunda temporada, su mera aparición en pantalla hacía bajar enteros la serie por arrobas. No digo que sea por culpa de sus intérpretes. Creo que el carácter que les otorgan los guionistas tiene mucho que ver.

Observatorio de Greenwich

Podrían ser las mansiones de la nobleza británica en 1916, pero... no,... se trata de los edificios del museo de la marina o de la universidad de Greenwich, en los aledaños de Londres (Pentax P30N, probablemente con un Sigma 28-70/3,5-4,5).

[Fotografía/Cine documental] Bill Cunningham New York (2010)

Cine, Fotografía

Bill Cunningham New York (2010).

El otro día recibí mediante una comunicación privada una recomendación para ver una película documental sobre el fotógrafo Bill Cunningham. Este es un fotógrafo de moda norteamericano del que había oído hablar, pero no siendo este género de fotografía el que más me interesa, no tenía mucha idea de su obra ni de su modo de trabajar. En el mensaje, recibido un corresponsal del otro lado del charco, me decían que había cosas muy interesantes en el filme. Que estaba disponible de forma gratuita en internet, y que me gustaría. Lo cierto es que la dirección que me mandó, de un servicio de cine en streaming, sólo funciona si estás en los Estados Unidos. Pero a día de hoy, hay alternativas para soslayar la cortedad de miras del mundo de la cultura y el espectáculo, y he encontrado formas alternativas de ver el documental.

Ciertamente estamos ante un individuo peculiar. A sus 80 años (en el momento de realizar el documental, que se estrenó en la primavera de 2010, y por lo tanto se filmó el año anterior, supongo), este fotógrafo sale a la calle montado en bicicleta con una vieja Nikon FM2, con una focal fija que supongo un 50 mm, aunque tal vez un 35 mm (muchas de las imágenes que se publican de él están evidentemente reencuadradas), y se dedica a fotografiar a aquellas personas que caminan por las calles de Nueva York, y cuyo atuendo le llama la atención desde el punto de vista del estilismo y las tendencias en el vestir y arreglarse.

Turistas en Sol

Fotografiar a la gente que pasa por la calle, y no me refiero a tomar recuerdos turísticos en Sol en Madrid, es una actividad difícil, que puede llevar a conflictos con las personas fotografiadas (Panasonic Lumix GF1, M. Zuiko 45/1.8).

El minimalismo y sencillez de su equipo fotográfico, que a veces complementa con un flash unido por un cable para separarlo y dirigirlo con la mano izquierda de la forma que considera más conveniente hacia el individuo, da que pensar respecto a la sofisticación de otros fotógrafos de moda. Esto se contrasta en especial cuando, invitado a la semana de la moda parisina, lo vemos con su sencillo equipo sentado al borde de la pasarela en primera fila, retorciéndose desde su silla para tomar imágenes de las modelos, mientras el resto de fotógrafos se colocan al extremo de la pasarela con sus enormes teleobjetivos montados en grandes trípodes con los que todos ellos sacan exactamente las mismas fotografías de las modelos que lucen las nuevas creaciones.

Hay que distinguir su forma de trabajar, tomando al vuelo las imágenes de la gente que pasa por la calle, tanto si le sonríe como si pretenden ocultarse de él, de otros fotógrafos que últimamente han adquirido fama por sus imágenes de moda entre la gente de la calle. Por ejemplo, Scott Schuman, conocido por su blog The Sartorialist es obvio que una mayoría de imágenes pide a las personas que posen para él y selecciona cuidadosamente los fondos y la estética de la toma. Puede tomar alguna imagen al vuelo, pero no es el modo predominante.

Librería San Ginés

Las tomas en contexto en lugares públicos no suelen conllevar problemas, como esta en la librería del pasaje de San Ginés, también en Madrid. Otra cosa es cuando el fotógrafo enfoca directamente a una persona, y a sus quehaceres particulares (Panasonic Lumix GF1, M. Zuiko 45/1.8).

Pero hay más aspectos interesantes o curiosos del personaje. Viviendo en un apartamento en el que lo importante son sus archivos con negativos y fotografías, minimizando sus elementos de confort personal, vistiendo simplemente, con una chaquetilla azul de las que se compran en las tiendas de ropa para trabajo, comiendo en locales de comida barata, es sin embargo respetado o agasajado por muchas personalidades del mundo de la moda o del mundo editorial.

Es también un solitario. Hombre religioso, católico, que todos los domingo acude a misa, no se le conocen relaciones personales, y parece que tiene una dedicación absoluta a su trabajo. El afirma además que no fotografía personas, que no le interesan las personas, que le interesan los vestidos o los complementos. La belleza que hay en ellos. Las personas en un momento dado no son más que el soporte adecuado para resaltar la belleza de esos objetos. Yo creí percibir, puedo estar equivocado, un fondo de misantropía en esta actitud. No obstante, a lo largo de todo el documental aparece como un hombre afable y simpático, con una sonrisa que aparece con frecuencia en su boca cuando no está concentrado en su trabajo.

El documental cuenta con la participación de diversas personas del mundo de la moda y del mundo editorial, que aportan sus opiniones y sus experiencias. Asimismo, acompaña al fotógrafo en su trabajo cotidiano y muestra ejemplos de sus obras. Estas se pueden seguien en la sección On the Street de The New York Times, donde semanalmente el fotógrafo muestra su sección con sus propias imágenes. También hay una colección de vídeos al respecto.

Personalmente, me dejó un poco sorprendido. Los contrastes. Entre la austeridad del personaje, y la vanidad de vanidades intrínseca al mundo que se dedica a retratar y documentar. Indudablemente, su sencillez de medios también es una enseñanza para los fotógrafos que se cargan muchas veces con equipos excesivos y excesivamente sofisticados. Y sobre todo, pensar que la mayor parte de su archivo fotográfico, inmenso archivo, está sin publicar, y que constituye un conjunto de documentos de carácter social y antropológico de primer nivel de las calles de Nueva York. Un documental totalmente recomendable tanto si te atrae el mundo de la fotografía, como a mí, como si lo que te interesa es el mundo de la moda. Y quizá para el público en general que sea mínimamente curioso con lo que pasa en el mundo.

Recomendación musical:

El documental se acompaña de diversos momentos con acompañamiento musical. Pero yo me quedo con el I’ll be your mirror de The Velvet Underground & Nico que acompaña los créditos finales. Creo que esta canción y muchas del mismo disco y de aquella época dan la sensación de ser más modernas e interesante que mucho de lo que se escucha hoy como novedades. Claro que fue un álbum emblemático en la historia de la música pop. A mi me gusta la grave y personal voz de Nico.

Plaza Mayor

Mi opción general es más bien la de integrar la figura humana como referente en los paisajes urbanos que me puede interesar, aquí en la madrileña plaza Mayor. No tengo el descaro para llegar mucho más allá, habitualmente (Panasonic Lumix GF1, M. Zuiko 45/1.8).

[Ciencia] La (mala) ciencia detrás de Melancholia

Ciencia

En mi entrada sobre la película Melancholia, he dejado bien claro que los aspectos de «ciencia ficción» del filme no había que tomárselos en serio. Que no eran más que una excusa o un mecanismo argumental para mostrar las reacciones de determinados seres humanos a situaciones de estrés. Pero tampoco es un simple macguffin. No es intercambiable. Ejerce sobre la película una fuerte influencia estética. Así que el planeta errante Melancholia es un personaje más del filme con una personalidad propia.

Una vez establecido esto,… pues… resulta que yo soy un chico de ciencias. Y no puedo dejar de preguntarme si lo que se cuenta podría suceder. Si un planeta errante podría entrar en nuestro sistema solar, y chocar contra nosotros. O que otros efectos podría suponer para la vida en el planeta. Además hay algún antecedente que considerar.

¿Antecedentes? ¿Qué antecedentes? Estamos ante la hipotética situación de una colisión entre dos cuerpos de tamaño planetario. El impacto de cometas, asteroides y otros bólidos contra los planetas y satélites del sistema solar es algo conocido. Relativamente frecuente. Todos hemos oído hablar de la extinción de los dinosaurios, también conocemos que la Luna y otros cuerpos celestes con atmósferas tenues o inexistentes tienen sus superficies salpicadas de impactos con forma de cráteres, y en 1994 pudimos contemplar cómo el cometa Shoemaker-Levy 9 era engullido por la enorme masa del planeta Júpiter. Pero estamos hablando de dos planetas colisionando entre sí.

Plaza de Aragón

En el largo y ventoso paseo que di el sábado pasado con la cámara, no pude evitar encontrarme con la Luna, ese producto de un cataclismo interplanetario en distintos momentos (Pentax K-x, SMC-DA 40/2,8 Limited).

Pues bien, la teoría más aceptada sobre la formación de nuestro satélite natural, la Luna, tiene que ver con un gran impacto entre dos cuerpos de nivel planetario. Estamos hablando de cuando el sistema solar era joven. Tenía sólo unos poco cientos de millones de años. De hecho, la Tierra primigenia, ya conformada, no había limpiado su órbita de otros objetos. Y uno de estos objetos, del tamaño del planeta Marte, compartía órbita… y eventualmente colisionó, probablemente por alcance, con la Tierra primigenia. El resultado fue que durante un tiempo nuestro planeta fue una bola incandescente por la energía liberada en la colisión, sometida a un intenso bombardeo de los escombros resultantes, muchos de los cuales no obstante permanecieron en órbita alrededor de nuestro planeta agrupándose en torno al objeto celestial que hoy conocemos como la Luna. Y eso no duró mucho. Algunos piensan que sólo 100 años después del impacto, nuestro satélite ya estaba ahí. Aunque mucho más cerca de lo que está ahora. Eso sí. Nadie vivía sobre la faz de la Tierra para contemplar la colisión. Y si hubiera vivido, no habría sobrevivido para contarlo.

En el campo de la ciencia ficción, un figura muy «querida» por algunos autores y aficionados es la «contratierra«. Si el objeto que causó el impacto para formar la Luna se debió de formar en uno de los puntos de Lagrange L4 o L5, la presunta «contratierra», se habría formado en L3. Es decir, situado en la misma órbita que la Tierra, pero justo en el lado opuesto con respecto al Sol. Que impediría que lo pudiéramos ver. En realidad, si existiese, aunque no se pudiese ver, hace tiempo que conoceríamos su existencia debido a los efectos gravitatorios que produciría y que habrían sido medidos. No hay «contratierra». Así que no sucederá que de repente aparezca un planeta detrás del Sol, para en una carrera infernal acabar por estamparse contra nosotros.

Plaza de Aragón

Aquí da la réplica al gesto del por Felipe II finiquitado Justicia de Aragón (Pentax K-x, SMC-DA 40/2,8 Limited).

Puesto que ya no quedan planetas en la vecindad que nos amenacen, ya que el resto de la corte del Sol, fieles a las leyes de Newton, siguen dando vueltas por su sitio sin mayor problema, la cuestión es que el planeta asesino en cuestión fuese un planeta errante. Esta es una hipótesis muy popular entre los paranoicos e irracionales que predicen el final del mundo para 2012, y que parece que es parte de la inspiración para la película; no porque lo tome en serio el autor, sino como excusa para lo realmente importante. Un planeta, que viniendo desde la frialdad del espacio interestelar, irrumpiera en nuestro sistema solar con un tino tal como para impactar contra nuestro planeta. Un articulillo bastante riguroso que he encontrado por ahí, nos cuenta que suponiendo que el número de planetas interestelares fuera igual al número de estrellas en nuestra galaxia, eso daría una densidad de 1 planeta interestelar por cada 100 años-luz cúbicos. Es decir, en un cubo cuyo lado fuera como la distancia de aquí a la estrella más cercana habría 1 planeta errante. La probabilidad de que chocase contra otro cuerpo celeste dentro de ese volumen de espacio sería tan remota como para no poder considerar seriamente que eso vaya a suceder en el tiempo en que el planeta Tierra va a existir girando alrededor del Sol.

Suponiendo que a pesar de que la estadística está masivamente en contra de un suceso tal, un objeto de tamaño planetario de las dimensiones que se consideran en el filme, un planeta terrestre con un tamaño 10 veces el de la Tierra, pasase por nuestro sistema solar, ¿qué sucedería entonces?. Lo cierto es que tal vez no colisionase contra nosotros. Seguro que no haría los curiosos movimientos descritos en la película según los cuales primero se acerca, pasa de largo, para luego darse la vuelta y colisionar frontalmente contra nosotros. No parece que las leyes de la mecánica celeste sean muy favorables a tal hecho (Nota del 13 de noviembre: He leído en una entrevista al director en la edición española Cahiers du cinema que se informó con científicos para que esta «danza de la muerte» fuese realista dentro de la improbabilidad del suceso). Pero indudablemente, si pasase de forma suficientemente próxima a nosotros como para entrar dentro de su esfera de influencia gravitatoria, no haría falta que chocase para producir el fin de la humanidad. Simplemente con producir un cambio en las condiciones orbitales de nuestro planeta, podría dar lugar a un cambio climático incompatible con la vida. Sin fuegos artificiales.

También tenemos que tener en cuenta que si dos objetos celestes de semejante tamaño se acercasen en rumbo de colisión, las cosas no iban a ser tan plácidas como un «mmmm,… parece que se ha enrarecido el aire, no respiro bien, y se caen los pajaritos» antes del impacto. La gravedad produciría unas fuerzas de marea que ocasionarían vientos huracanados, mareas en las masas de agua de dimensiones descomunales con grandes inundaciones, movimientos sísmicos de una magnitud como probablemente la especie humana no ha conocido en su corta existencia,… la alegría de la huerta vamos.

Resumiendo, como ya he dicho al principio, si hay algo que no importa en la película de Lars von Trier es la fidelidad a las leyes de la física. Son otras leyes, las de la narración cinematográfica las que imperan. Pero por si alguno tiene dudas… pues que no las tenga. Lo que ahí se cuenta, tal como se cuenta, es imposible. Buena película. Pero mala, muy mala ciencia.

Independencia

Ya con el cielo a punto de ennegrecerse, al final del paseo de la Independencia de Zaragoza (Pentax K-x, SMC-DA 40/2,8 Limited).

[Cine] Melancholia (2011)

Cine

Melancholia (2011), 6 de noviembre de 2011.

Antes de nada, una serie de cuestiones previas. Cuestiones de orden, que orienten el comentario posterior.

La película está dirigida por Lars von Trier, director que es capaz de lo mejor y de lo peor. Por las veces que ha sido lo mejor, yo estoy casi siempre dispuesto a arriesgar una fría tarde de domingo como en esta ocasión, asumiendo los riesgos. No es cine al uso. No es cine comercial. Aunque me imaginó que como a todo hijo de vecino le encantará comercializarlo y recibir los ingresos correspondientes. Es cine personal, arriesgado. Unas veces para bien. Otras para no tan bien. Así que los partidarios del cine como mero entretenimiento, y de atiborrarse de palomitas,… pues que busquen otra cosa. Los demás, que se queden, eso sí bajo su propia responsabilidad.

Para poder disfrutar de esta película son necesarias dos condiciones. La primera es que hay que verla en pantalla grande. Y a ser posible en una fila no muy atrás. La contundencia de determinadas imágenes lo exige, creo yo. La segunda es que hay que verla en versión original. Más, teniendo en cuenta el ridículo doblaje que le suelen clavar a una de sus protagonistas, Kirsten Dunst, que desvirtúa totalmente su interpretación. El problema es que en Zaragoza no han traído la película en versión original. Así que he tenido que componer el resultado final en mi imaginación, viendo la película doblada en las salas de cine. Y buscando por ahí para ver en casa en la tele la versión doblada. De donde he podido. Luego se extrañan de que pasa lo que pasa con el negocio del cine y las descargas.

Dicho lo cual paso a comentar este filme, que ya adelanto me ha resultado muy interesante. Casi apasionante, por diversos motivos.

Tras un prólogo en el que con imágenes de aspecto onírico se nos adelantan algunos de los acontecimientos del filme, este transcurre en dos actos que llevan como título el nombre de las dos hermanas protagonistas, Justine (Kirsten Dunst) y Claire (Charlotte Gainsbourg).

El prólogo tiene una función bien definida. Eliminar un elemento de misterio del filme, para evitar que el espectador se despiste de lo que realmente quiere el director. Este no quiere que la gente piense que es un filme de misterio con la duda de si al final el planeta Melancholia chocará contra la Tierra o no. Esto no es un spoiler,… es algo que tiene que quedar claro. Efectivamente se produce el cataclismo astronómico, y la especie humano desaparece del universo. Una vez esto claro, vamos a lo importante.

Entre Estocolmo y Gotemburgo

Paisaje sueco cerca de Gotemburgo, visto desde el tren; supongo que no muy lejos de donde se rodó "Melancholia" (Leica D-Lux 5).

En el primer acto, Justine, asistimos a la celebración de una boda. Justine, una joven profesional de éxito en el mundo de la publicidad, acaba de celebrar la ceremonia de casamiento con Michael (Alexander Skarsgård). Y se dirigen en una limusina, por una estrecha carretera en la que apenas puede maniobrar, al palacio donde viven Claire y su marido John (Kiefer Sutherland), a orillas de un lago y rodeados de un campo de golf y un paisaje espléndido, para celebrar la fiesta nupcial. Destilan felicidad y amor. Ningún inconveniente les afecta. Llegan con dos horas de retraso. Y comienza la fiesta, en la que podremos observar la progresiva transformación de Justine. Allí están sus padres, Gaby (Charlotte Rampling) y Dexter (John Hurt) compitiendo en egoísmo y en ver cómo puede más su odio mutuo que la necesidad que su hija tiene de ellos. Allí esta su cuñado, John, recordándole/reprochándole constantemente cuánto dinero se ha gastado en esta celebración. Allí está Jack (Stellan Skarsgård), el jefe de Justine, para quien su empleada no es más que una forma más de ganar dinero. Claro, está su nuevo marido, que no se entera y que no entiende a su nueva mujer, y está su hermana, que la conoce, la quiere, teme por su estabilidad mental, pero no puede evitar estar más preocupada por la organización de la fiesta que por su hermana. Progresivamente, el estado de ánimo de Justine decae, pasando de la alegría a una profunda tristeza, que le lleva incluso a arruinar su recién estrenado matrimonio. El único que parece sentir un auténtico afecto por Justine es su sobrino Leo, un niño de muy corta edad. Durante las horas en las que transcurre esta fiesta, la protagonista mira en repetidas ocasiones al cielo. Se fija en Antares, una brillante y roja estrella, que en un momento dado, desaparecerá misteriosamente de la vista de los personajes.

En el segundo acto, Claire, volvemos a encontrarnos en el palacio que ya conocemos. Claire, con su marido y su hijo, hacen su vida habitual, sólo alterada por dos acontecimientos. Uno, de carácter mundial, el descubrimiento de Melancholia, un planeta errante que ha entrado en el sistema solar, responsable de la ocultación de Antares, y que suscita los miedos de Claire de que pueda afectar a la Tierra. John, su marido y astrónomo aficionado, le quita los miedos, e intenta disfrutar del fenómeno con su hijo Leo. El otro, de carácter familiar, es que se preparan a recibir en su casa de nuevo a Justine, que ha caído tras su fallida boda en una profunda depresión, que le impide incluso interactuar normalmente con su entorno, y que precisa cuidados. En los días siguientes, Claire deberá luchar tanto contra sus miedos como contra la enfermedad de su hermana. Sin embargo, conforme el cataclismo se va haciendo más probable, irá sumiéndose en la desesperación, mientras que su hermana Justine, indiferente al futuro por el efecto de su depresión, serán quien mantenga la serenidad, y por amor al sobrino, ofrezca el impactante, tremendo y hermoso final de la película.

Todo esto que acabo de contar viene acompañado de la sabiduría del director para manejar la cámara y la situaciones desde el punto de vista cinematográfico, de la música del preludio del primer acto de la wagneriana Tristán e Isolda, de la excelente fotografía del danés de origen chileno Manuel Alberto Claro, de las excelentes localizaciones entre los bosques y los lagos de Suecia, de las bellas imágenes en relación al planeta invasor, de las constantes referencias cultas al mundo del cine, de la literatura, de la pintura, etc… Desde luego una película cuyo alcance total no está al alcance de cualquiera. Reconozco que me perdí en varias ocasiones en este universo de referencias culturales, psicológicas y antropológicas. Pero que al mismo tiempo sentí que estaba viendo una película de gran belleza.

Los cazadores en la nieve - Peter Brueghel

Una de las referencias culturales de la película es el cuadro "Los cazadores en la nieve" de Pieter Brueghel, que se puede contemplar en el Kunsthistorisches Museum de Viena. Curiosamente, esta obra de arte también tiene un papel importante en otra filosófica película, ciertamente de ciencia ficción, que tiene que ver con un misterioso planeta. Se trata de "Solaris" de Andrei Tarkovsky. La imagen aquí reproducida se encuentra en Wikimedia Commons de la fundación Wikipedia, y tiene licencia de uso Licencia de Documentación Libre GNU.

El tema principal de la película viene dado por su título. El nombre que se da al planeta invasor, Melancholia (melancolía, en castellano) es el nombre que tradicionalmente se daba a la enfermedad que hoy conocemos como depresión. Como estado de ánimo general, hoy en día en castellano solemos usar la palabra melancolía como un estado de tristeza y apatía serena, que nos aísla hasta cierto punto del mundo que nos rodea. Pero en su sentido clínico y profundo, una depresión implica un estado de intensa tristeza, que puede llevarnos al punto de perder interés por la vida, a descuidar nuestros propios cuidados, e incluso al suicidio. En la película, este estado de ánimo es caracterizado en la persona de Justine, quien por los diálogos con su hermano sabemos tiene predisposición para los problemas de salud mental, y a la que vemos caer vertiginosamente durante la celebración de su boda en esa situación, empujada además por la actitud de quienes le rodean y, aparentemente, la quieren. Pero también es simbolizado por el planeta errante, metáfora de la condición que insidiosamente se instala entre nosotros y nos lleva a nuestro propio fin.

El estado de indiferencia hacia el mundo que la rodea, también propio de otras enfermedades mentales de carácter psicótico, sirve para en los momentos finales establecer un contraste entre el comportamiento normal del ser humano ante su propia aniquilación, tanto de su persona como de su especie y su futuro, representadas por el hijo de Claire, un estado agitado y aterrorizado, y el comportamiento patológico que lleva consigo a la dignidad presente en la escena final. Al menos para el personaje de Justine. Que sustenta al niño, que probablemente somos todos nosotros, y que asistimos a nuestro derrumbe, ignorantes, crédulos de las soluciones milagrosas, y con los ojos cerrados. Tremendo el simbolismo. Por lo menos, tal y como lo he percibido.

Si importantes son los elementos formales y artísticos de la realización del filme, igualmente lo es la interpretación del elenco de la película. Se ha dado mucha trascendencia a la interpretación de Kirsten Dunst. Bueno. Hasta ahora, era una de las guapas oficiales del cine comercial, que no había dado muestras de especial brillantez interpretativa. Que ahora dé todo lo que puede dar, probablemente es la noticia. Buena noticia. Pero igualmente importante, igualmente protagonista es Charlotte Gainsbourg, que por ser europea, que por no estar entre las guapas, es más desconocida aunque muchos sabemos que tiene una trayectoria que la avala suficientemente como una actriz excelente. Superior a su compañera de reparto. Y está igualmente bien, siendo fundamental su participación en el segundo acto del filme. En el que al fin y al cabo nos representa a todo ante una situación de infinito estrés. El resto del reparto, los personajes secundarios, están igualmente bien, especialmente Kiefer Sutherland que no tiene un papel fácil precisamente, y todos contribuyen al resultado final de este filme.

No sé si recomendar esta película o no. Creo que es uno de los productos más presentables comercialmente del director, aunque no sea el mejor, y por lo tanto sí que sería recomendable. Pero siempre que se tenga en cuenta muchas de las advertencias que he realizado a lo largo de esta entrada. Desde luego, si alguien guiado por determinadas fuentes pudiese pensar que es una película para pasar el rato con el cubo de palomita, se equivoca de medio a medio. En la wikipedia define la película como filme de ciencia ficción. Error. Al director le importa un rábano la posible ciencia tras el filme. De hecho, lo del planeta errante, tal y como lo cuentan más que altamente improbable, es imposible, aunque no entraré en eso aquí. Es sólo un macguffin y al mismo tiempo una metáfora. Nada más, ni nada menos. Pero quien tenga claro qué va a ver algo distinto, y con la mentalidad suficientemente abierta, puede llegar a disfrutar mucho de esta película.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***** (en versión original)
  • Valoración subjetiva: *****
Atardecer en Estocolmo

Sigo en Suecia, esta vez con una vista crepuscular de Estocolmo, que transporta un poco de la sensación de melancolía que hoy otorgamos a la palabra; una de las palabras, por cierto, que más me gusta de la lengua castellana... desde cierta canción de Joaquín Sabina (Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 Limited).

[Fotos y Arte] Además de pasear por el Parque Grande,… África, zetas y algunas cosas más en el Centro de Historias

Arte, Fotografía personal

Este fin de semana ha sido sosete. El tiempo gris y ventoso han desanimado ha hacer mucha vida fuera de casa. Invitaban más a quedarse al calor del hogar, oyendo de lejos el soplar del cierzo, que en algún momento se ha puesto muy pesado. Sin embargo, además de algún cine, que os lo cuento mañana, ha habido tiempo para otras cosas.

En cualquier caso, el sábado por la tarde a primera hora, aun cuando se levantó el viento, salió el sol y salí a dar una vuelta con la cámara, independientemente de otras actividades sociales.

Parque Grande

Un gato, curioso, observa mis movimientos cerca del río Huerva (Pentax K-x, SMC-DA 40/2,8 Limited).

Parque Grande

Cada vez que paso por este monumento "a la madre" se encuentra más deteriorado por la acción de los vándalos (Pentax K-x, SMC-DA 40/2,8 Limited).

HUMS

La trasera del Hospital Miguel Servet impone desde la orilla del Huerva (Pentax K-x, SMC-DA 40/2,8 Limited).

Universal

Después del paseo, unos cafés en algún sitio con unos amigos; otras personas se refugian en los cafés para leer,... o tal vez esperen a otras personas, y aprovechan el tiempo (Pentax K-x, SMC-DA 40/2,8 Limited).

No duró muchas horas la luz del sol, el domingo salió francamente nublado y con mucho viento. Mi primera opción fue la de quedarme en casa por la mañana, pero finalmente acepté la propuesta de visitar las exposiciones del Centro de Historias y tomar un chismito en el café del lugar antes de volver a casa a comer. Os cuento lo que vi con imágenes.

Espacio Visiones

La plataforma de arte independiente "Factoryart" nos presentaba una selección de intervenciones, respetuosas con la naturaleza y con la sostenibilidad de la misma, en su muestra "Intervenciones sin Huella" (Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 Limited).

Fragil - Nature Graffiti

En otros motivos, me interesaron estos "Nature Graffiti", que por su naturaleza no son permanentes, y por lo tanto no alteran el medio (Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 Limited).

Espacio tránsito - ZIG ZAG ZGZ

En el Espacio de Tránsito, el proyecto A54insitu se vertebra en torno a la arquitectura de la ciudad (Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 Limited).

Espacio tránsito - ZIG ZAG ZGZ

De alguna forma, la luminosa imagen anterior y ésta, más oscura, partes de un todo, se complementan por la mirada a través de esos marcos (Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 Limited).

Figura tradicional materna

La exposición que más me gustó, que recomiendo vivamente, es "Colores de África"; desde elementos de aspecto tradicional como la figura materanal de la foto hasta otros propios del arte contemporáneo (Pansonic Lumix GF1, M. Zuiko 45/1,8).

Mika - Jean Paul Nsimba (Congo)

Colores brillantes, como este detalle de "Mika" del congolés Jean Paul Nsimba, y variedad de conceptos caracterizan las obras expuestas (Panasonic Lumix GF1, M. Zuiko 45/1,8).

Autor: Georges Lilanga di Nyama (Tanzania)

El autor mas representado es Georges Lilanga de Nyama con obras pintadas y escultura, con unas figuras muy características y muy coloridas, muy expresivas (Panasonic Lumix GF1, M. Zuiko 45/1,8).

Señora Z en caja - Raúl Jiménez

Finalmente, el proyecto multidisciplinar de La Casa de Zinas y Susana Vacas, "Proyecto Zeta", alrededor de esta letra del abecedario, creo que por estar presente en el nombre de nuestra ciudad, Zaragoza, me pareció más flojita para la cantidad de espacio que ocupaba, pocas cosas como esta "Señora Z en caja" de Raúl Jiménez, me llamaron la atención (Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 Limited).

Zetas para cocinar

En cualquier caso, sirvió para completar una mañana que parecía aburrida y doméstica por el gris del cielo y el frío del viento, y que nos hizo entrar un poco en calor con estas exposiciones en el que es uno de mis espacios culturales preferidos en la ciudad (Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 Limited).

[Ciencia] Las rutas del ser humano moderno: el Proyecto Genográfico

Ciencia

Hacia mediados de los años 90 me comencé a interesar fuertemente por la cuestión de la evolución del ser humano. Y recuerdo claramente que la noticia que sirvió de gatillo para disparar este interés fue la del «descubrimiento» de la Eva Mitocondrial. Hasta ese momento el estudio de esta disciplina había suscitado en mí un interés moderado. Las cosas que deducían, bastante a tientas pensaba yo, unos tipos, paleontólogos y arqueólogos, para encontrar los huesos fosilizados de nuestros ancestros y las toscas herramientas de piedra que se asociaban a su evolución intelectual y cultural estaban bien, pero parecía mostrar muchas imprecisiones. Las teorías sobre nuestros orígenes eran muy volubles, debido a la dispersión, escasez y dificultad de interpretar los datos disponibles.

Pero en un momento dado, en las últimas décadas del siglo XX se produjo un estallido de información. Además del descubrimiento de significativos hallazgos paleontológicos, la genética molecular hizo grandes avances para permitir utilizar la información genética de los humanos modernos para poder deducir los caminos que el ser humano había seguido en su largo éxodo desde su lugar de origen hasta poblar todo el globo.

Hace tiempo que parece claro que el origen de nuestra especie está en África, muy probablemente en algún lugar de lo que hoy conocemos como el Valle del Rift. Pero las rutas que siguieron los descendientes de los primeros humanos, y la duda sobre si se mezclaron con otras especies humanas que en aquellos momentos poblaban la Tierra, eran cuestiones que pendían sobre su larga migración.

Hace ya unos años conocí la iniciativa del Proyecto Genográfico a través de las páginas de la National Geographic Society. Iniciándose en 2005, el proyecto constituido como un entidad investigadora sin ánimo de lucro por la National Geographic Society , IBM y la Waitt Family Foundation, tenía el objetivo de a lo largo de varios años obtener cientos de miles de muestras biológicas de individuos de la especie humana repartidos por todo el mundo, con el fin de analizar una serie de marcadores genéticos, básicamente situados en el ADN mitocontrial y en el cromosoma Y. De esta forma sería posible marcar con gran precisión las rutas del ser humano.

En parte, estos análisis han corrido de cuenta de la fundación, especialmente en lo que se refiere a aquellas comunidades indígenas de especial interés para la ciencia por haber permanecido en relativo aislamiento hasta tiempos recientes, y que por lo tanto tienen un menor grado de mestizaje entre sus miembros. Pero cualquier ciudadano del mundo con acceso a internet puede recibir en su casa por una cantidad de dinero el kit que le permitirá remitir una muestra a los centros investigadores, que se sumará a los datos del estudio, y a cambio el ciudadano recibirá información sobre sus orígenes personales.

El primer artículo con resultados consistentes ha sido publicado recientemente en la revista Molecular Biology and Evolution en un articulo que para poder leer en su integridad hay que pagar. 32 euros, y te lo puedes descargar durante un día. Me parece ridículo. El precio y las condiciones.

En cualquier caso, los datos actuales parece que nos cuentan que los seres humanos salieron de África atravesando el sur de la Penísulta Arábiga, y que desde ahí se expandieron por el sur de Asia y Oceanía. Posteriormente, migraron hacia el interior de Asia y a Europa. El último lugar donde llegaron fue a América, atravesando el estrecho de Bering. Por supuesto, mientras tanto, también colonizaron todo el continente africano. La gran migración fuera de África habría comenzado hace unos 60 a 70 mil años de un linaje separado de los otros dos que poblaron el continente africano. Aunque en esencia, todos somos africanos. Mal que les pese a algunos irracionales racistas.

Referencias básicas de las entidades participantes:

IBM100 – The Mapping of Humanity’s Family Tree.

National Geographic – The Genographic Project.

Waitt Foundation – The Genographic Project.

El sitio arqueológico de La Roque Saint-Christophe, en el municipio de Peyzac-le-Moustier, a orillas del Vézère, en el Perigord (Francia), es un de los principales lugares para estudiar a nuestros ancestros en Europa (Leica CL, Voigtländer Super-Skopar 25/4).

[Fotografía] Encuentros de Bamako 2011, bienal de fotografía

Fotografía

Esta semana La Lettre de la Photographie la ha dedicado a repasar de forma exhaustiva los Encuentros de Bamako 2011, festival bienal de fotografía que da un repaso a la actualidad fotográfica del continente africano de forma exhaustiva, y que en su novena edición se celebrará entre el 1 de noviembre de 2011 y el 1 de enero de 2012. El lema del festival, Por un mundo sostenible, da una idea de los temas más frecuentes de las colecciones presentadas. Los problemas medioambientales, los problemas de salud, de pobreza, el contraste entre lo tradicional y lo nuevo,… Son muchas las selecciones de porfolios que se han presentado en la semana. Así que yo sólo indicaré sin más comentario los enlaces a algunos que me han llamado más la atención.

Parque Grande

Desconozco el origen de esta cabeza en el Rincón de Goya, en el Parque Grande de Zaragoza, pero... ¿no tiene cierto aire africano? (Pentax K-x, SMC-DA 40/2,8 Limited).

Akintunde Akinleye (Nigeria) – Delta: A Vanishing Wetland, 2006-2011.

Arturo Bibang (Guinea Ecuatorial) – À Annobon, 2011.

Mario Macilau (Mozambique) – The Zionist, 2010 – 2011.

Nyani Quarmyne (Ghana) – Climate Change, 2010-2011.

Hasan and Husain Essop (Sudáfrica) – Halaal Art, 2008 – 2009.

Kiripi Katembo (República Democrática del Congo) – Après mine, 2009.

Philippe Bordas (Francia) – Les Chasseurs du Mali, 2001 – 2007.

En los porfolios del fin semana, sin embargo, no he encontrado más que uno que destacar. Y eso que están seleccionados por el director de la Maison Européenne de la Photographie de París. Pero siempre insisto que sólo me considero aficionado a la fotografía y bajo ningún concepto un experto o conocedor de ninguna clase. Ah. El porfolio.

Charles Roussel – Sleeping Out.

Gran Vía

Sin embargo, estas modernas y anoréxicas "tres gracias" sí tienen un origen bien conocido; se trata de la obra "Complicidad" de Alberto Gómez Ascaso, y está en la Gran Vía de Zaragoza (Pentax K-x, SMC-DA 40/2,8 Limited).