[Cine] Y el Oscar va para… quien tenga la mejor campaña de promoción

Cine

Las cosas como son. El título de esta entrada no debería coger por sorpresa a nadie. Es algo que todos sospechamos desde hace mucho tiempo. No son pocas las ocasiones en las que llaman la atención los premios, especialmente si consideramos la competencia.

Hubo un caso célebre, que ahora viene especialmente al caso recordar. En marzo de 1999, la película Shakespeare in Love fue la gran ganadora de la edición de los óscares de ese año. Una comedia romántica, de época, simpática,… que se enfrentó a películas como Saving Private RyanThe Thin Red Line, o La vita è bella,… películas que con el poso del tiempo se han manifestado como mucho más importantes, más trascendentes por sus valores cinematográficos, que la comedieta ganadora. Detrás de aquella película, producida por Miramax, se encontraban los hermanos WeinsteinBobHarvey. Fueron los responsables de la campaña que llevó a la película a conseguir siete premios de la Academia de Hollywood. Si analizamos la trayectoria de estos hermanos, veremos que están detrás de los premios que se otorgaron a unas cuantas películas en años posteriores. No siempre les sale bien la jugada. A veces no les sale bien precisamente cuando tienen un producto cinematográfico de mayor empaque. Pero saben moverse, saben promocionar, y consiguen resultados. Y dinero.

Este año, aunque sin arrasar, la ganadora clara de esta edición de los óscares ha sido The Artist. Quien haya leído mi reseña sabrá que fue una película que me gustó mucho. Y de las que fueron anunciadas el 25 de enero que optaban a los premios, durante mucho tiempo ha sido mi preferida. Aunque esa preferencia la cambié tras ver Hugo. Un filme que me emocionó notablemente. Más que la ganadora. Pero detrás de The Artist han estado los Weinstein, que han conseguido que una película muda, francesa, en blanco y negro haya sido considerada primero, favorita después y ganadora finalmente. También han intervenido en favor de Meryl Streep, en detrimento de otra protagonista de una de sus películas, Michelle Williams, que probablemente lo merecía más, pero que no ha recibido la misma atención promocional. A ver. La Streep ha sido y es una gran actriz. Pero no siempre es la mejor.

Además hay que contar con las ausencias. Películas de excelente factura y condiciones cinematográficas como MelancholiaJane EyreDrive, ni siquiera han sido consideradas para el premio. O interpretaciones como las de algunos de los protagonistas de esas películas, o Carey Mulligan en Shame, y algunas otras que ahora sería prolijo mencionar. Lo cual me resulta sorprendente. Incomprensible en muchas ocasiones.

Reconozco que cuando opino que una película me gusta, que es buena, más allá de su cualidades cinematográficas, me importa también el impacto emocional que produce en mí. Hay películas correctas, incluso buenas o muy buenas, que me marcan poco. Que no me hacen pensar. Que no me transmiten emociones duraderas. Pongámonos en el caso del año pasado. La ganadora fue la correcta The King’s Speech. Correcta. Realizada con mucho oficio. Pero no me transmitió emoción alguna que trascendiera el período de tiempo que duró su proyección. Ni se me ha ocurrido pensar en volver a verla. La favorita de muchos fue Black Swan, más intensa, más arriesgada que la anterior, y con cualidades cinematográficas innegables, pero que tampoco me dejó un poso especialmente duradero. Tampoco se me ha ocurrido en ningún momento volver a verla. La emoción. O la falta de ella. Sin embargo, he vuelto a ver varias veces Winter’s Bone, producción con menos pretensiones, pero también con muy buenas cualidades cinematográficas, que me impresionó notablemente.

Y aquí es a donde voy. Como sabréis algunos, en las últimas semanas he ido manifestando mis preferencias. A quién daría yo el óscar. No estoy hablando de adivinar quien lo va a ganar. Sino quienes son mis premiados particulares. Y ya he llegado a comprender que difícilmente voy a coincidir con las listas oficiales. Estoy condicionado por la naturaleza de mi propia cultura, de mis propias emociones, de mi propio estado vital. Y que dados unos mínimos de calidad cinematográfica en las películas, lo que importa es lo que signifiquen para cada cual. Y por lo tanto, he llegado a una conclusión. Lo único que me interesa de los óscar es el marujeo del día después para ver quien era la más guapa en la alfombra roja.

CAF Beasaín

Ayer estuvimos haciendo fotos ferroviarias por cortesía de la Asociación Zaragozana de Amigos del Ferrocarril y del Tranvía (AZAFT); a ver cuando encuentro un rato para contaroslo.

[Cine] Hugo (2011)

Cine

Hugo (2011), 24 de febrero de 2012.

Esta película ha sido vista en versión original y por ello se respeta el título original de la misma. También es posible encontrarla en la cartelera española en versión doblada al castellano como La invención de Hugo, título más próximo a la novela de Brian Selznick en la que se basa, The Invention of Hugo Cabret.

Siempre he tenido sentimientos contrapuestos respecto al cine de Martin Scorsese. Veréis. En su momento leí algún libro suyo sobre cine, y me gustaron mucho. Me gustó lo que me contaba, me gustó lo que aprendí, me gustó cómo me lo contaba, y sobretodo, me gustó lo que intuí de la calidad humana del prestigiado director. Sin embargo, no me siento atraído por muchas de las películas que ha hecho. No voy a poner en cuestión aquí su categoría como uno de los directores de referencia de los últimos cincuenta años. Pero a mí, algunas de su obras, incluso de las que son consideradas como obras maestras, no consiguen engancharme. Cosas que pasan. No obstante, con los antecedentes que hemos escuchado de la película que hoy considero, acudimos con entusiasmo a verla.

La actual estación de Montparnasse es un monstruo de hormigón que ha perdido todo el encanto de las viejas estaciones parisinas. Eso sí, los trenes son los rápidos y modernos TGVs.

Nos encontramos en algún momento del período de entreguerras en París, probablemente a principio de los años 30, y el escenario principal de la acción es la imponente estación de Montparnasse, donde continuamente entran y salen los trenes con sus locomotoras de vapor, la gente va y viene y la vida bulle en sus andenes, en sus cafés, en sus tiendas. Y allí, entre pasadizos ocultos a la vista del público vive Hugo (Asa Butterfield), un huérfano que cuida de los delicados mecanismos de los relojes de la estación. Su padre (Jude Law), relojero y conservador de un museo, murió cuando este se incendió, no sin antes haber recogido de sus almacenes un autómata mecánico con intención de repararlo. El niño fue recogido por su tío Claude (Ray Winstone), un borracho que le enseñó a cuidar los relojes de la estación y luego lo abandonó. Hugo obtiene su alimento de los hurtos que realiza en las tiendas de la estación, y las piezas que necesita de la pequeña tienda de reparación de relojes de Papa George (Ben Kingsley) un viejo gruñón, que lo atrapa y le roba la libreta de su padre que le sirve de guía para reparar al autómata. Con la ayuda de Isabelle (Chloë Grace Moretz), la ahijada de Papa George, también huérfana, una ávida lectora de su edad deseosa de correr aventuras, intentarán recuperar la libreta y reparar el autómata. También tendrán que sortear la persecución del amargado inspector Gustave (Sacha Baron Cohen), policía de la estación, dañado físicamente durante la guerra mundial, y enamorado secretamente de la simpática florista de la estación, Lisette (Emily Mortimer). La historia tomará nuevos rumbos cuando descubran que Papa George es George Méliès, uno de los principales precursores del cinematografo como fabrica de narraciones y de sueños, ahora caído en el olvido, y que junto su esposa Mama Jeanne (Helen McCrory) acogió a Isabelle como a su propia hija cuando sus padre murieron.

El borrachín tío Claude aparece ahogado en los muelles del Sena, justo para amargarle la vida una vez más al bueno de Hugo.

Toda la película tiene dos objetivos claros. Por un lado, realizar un monumental homenaje a Méliès como precursor inevitable e ineludible del cine como fábrica de sueños y de aventuras, con su capacidad de alterar la realidad a modo de un prestidigitador, y sumergirnos en mundos y vidas alternativas y apasionantes. Por otro lado, reivindicar este tipo de cine, tanto como parte fundamental de la historia del medio, como dirección a seguir en un futuro para atraer a las miradas más limpias a las salas de cine. No se han escatimado medios. Con una monumental recreación infográfica de la ciudad de París y en especial de la antigua estación de Montparnasse, un rodaje en 3D, que como suele ser habitual nos llama la atención los primeros minutos pero luego pasa a un discreto segundo plano por el interés de la obra y es totalmente prescindible, con una magnífica banda sonora de Howard Shore, con una fotografía impresionante, que creo que se apreciaría mejor sin el malhadado 3D, y con el rescate de una estupenda colección de secuencias de las películas de Méliès, así como de otras figuras de las primeras épocas del cine como Harold Lloyd, Buster KeatonDouglas Fairbanks, u otros muchos que no voy a citar por no ser prolijo.

En las interpretaciones, los niños están bien. Mejor Chloë Grace Moretz, que Asa Butterfield, aunque tiene un papel más insustancial. Formidables Ben KingsleyHelen McCrory. Histriónico, aunque no mal Sacha Baron Cohen. Desaprovechada Emily Mortimer. Como lo está Christopher Lee, en su papel de librero, que alimenta el destino de la niña. O la escasa pero interesante presencia de Jude Law, como padre del chaval. En general, el reparto en su conjunto cumple con buena nota, aunque abrumado por la presencia de los escenarios y los homenajes cinéfilos.

Uno de los modernos TGVs acaba de abandonar la estación de Montparnasse, y recorre los "arrondissements" parisinos antes de salir al campo libre.

¿Qué podemos decir del conjunto del filme como resumen? Podríamos ponernos puntillosos sobre algunas consistencias en el argumento. Sobre algún fallo en el ritmo global del conjunto. Sobre la intrascendencia de algunas historias paralelas. Desde luego sobre la pertinencia de apuntarse a la moda del 3D, que hace mucho tiempo que deseo que sea una moda pasajera, por lo menos tal cual se practica hoy en día. He visto escrito sobre todo esto por ahí. Pero lo cierto es que a mí la película me enganchó y mucho. Soy de los que realmente se deja llevar por la magia del cine, por la posibilidad de vivir las vidas de otros que no somos nosotros, y hacerlo con intensidad. Es una aventura, la de los niños, dentro de otra aventura, la de los pioneros del arte cinematográfico, dentro de la aventura de homenajear esa forma de hacer cine y de proponer su perdurabilidad en el futuro. Y yo me apunto. Y además, el filme consigue emocionarme profundamente, hasta el punto de que se me humedezcan los ojos en varios momentos del largometraje. Pero con una emoción sincera y aceptada, y no forzada como hacen otros cineastas de renombre. Así que sin duda, esta película va a quedar como una de mis favoritas. Durante mucho tiempo. Ya me apetece volver a verla para rescatar muchos de los detalles que seguro que se me han perdido. U otros que no. Que alegría ver un a modo de Django Reinhardt tocando en la cafetería de la estación. Por poner un ejemplo. Qué bien. De verdad. Y los trenes, muchos trenes. Y los homenajes a algunas viejas fotografías del pasado. Y la belleza de la mecánica. Ya me callo.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: *****

Hay cosas que no cambian, aunque la película la dirija Scorsese; en una película de producción norteamericana, París es una película en la que, te pongas como te pongas, desde cualquier punto de vista, siempre se ve la Torre Eiffel.

[Cine] Shame (2011)

Cine

Shame (2011), 17 de febrero de 2012.

Aunque el título de la película aparece como el original en inglés, lamentablemente no han traído copia en versión original de esta película a Zaragoza. Película que traía cierta expectación ya que está dirigida y protagonizada por uno de los directores, Steve McQueen, y dos de los intérpretes, Michael Fassbender y Carey Mulligan, más de moda y más en forma del momento. Si ha eso añadimos que venía publicitada por su alto contenido sexual,… qué más vamos a pedir.

Brandon (Fassbender) es un treintañero culto y elegante que vive en Nueva York, que le va bien en el trabajo, tiene un buen piso, y que canaliza sus energías en una adicción al sexo de lo más variopinto. Desde la más rutinaria autosatisfacción, hasta los lances que totales desconocidas o el sexo pagado. Un día su rutina se ve rota por la llegada de su hermana Sissy (Carey Mulligan), un cantante que va errante por el mundo, y que tiene toda la intención de pasar una temporada. La llegada de la hermana desequilibra todo su mundo. Esta se trajina al jefe de Brandon (James Badge Dale) en su propia casa. Por otro lado, Brandon intenta comenzar una relación más seria, más comprometida con una compañera, Marianne (Nicole Beharie), aunque con graves dificultades. Sabremos que la relación de amor-odio entre los hermanos esta viciada por su infancia en Irlanda, aunque nunca conoceremos qué les pasó. Poco a poco, el ordenado mundo de Brandon se derrumba, y sólo nos queda saber si la historia quedará en drama o dará un pasito hacia la tragedia.

La película está muy bien rodada, de forma muy moderna, con una fotografía implacable, gran parte del filme rodada en ambiente nocturno. Se acompaña de una buena banda sonora en la que además de la música incidental, aparecen de vez en cuando algunas piezas de jazz como My favourite things de John Coltrane, y entre las que destaca la interpretación que hace Mulligan del estándar New York, New York. Os pongo un trocito.

Esta chica es lo que se llama el encanto elevado a enésima potencia. Pero ya hablaremos de eso más tarde.

El caso es que a pesar de los excelentes ladrillos con los que está rodada la película, a mí hubo un momento que me desenganchó. Que dejé de comprender porque el protagonista se comportaba básicamente como capullo. Cuál podía ser el tremendo drama de la infancia que afectó a los dos hermanos y que les hace destruir aquello que tienen de bueno. Y la escena final, que es un reflejo de otra similar del principio me deja con la duda de si el tipo se ha enterado de algo o no. No sé. Igual era yo el que estaba un poco espeso esa tarde.

En cualquier caso, es cierto que la película se aguanta porque además de su excelente factura, tenemos efectivamente dos intérpretes, Fassbender y Mulligan, en estado de gracia. El primero sale últimamente hasta en la sopa, a favor de su imponente físico y de su buen hacer interpretativo. Y como decía, Carey Mulligan es una de esas chicas que representan la quintaesencia del encanto, que te dicen mucho con mero cambio en el gesto de la cara, se come la cámara en los primeros planos, y que además en este filme cambia algo su registro ya que detrás del desvalimiento aparente encontramos esa mujer algo barriobajera, algo vulgar, manipuladora, alejada del registro habitual de la actriz como buena chica. Incluso está más rellenita para situarse mejor en el papel. Da igual. Simplemente la escena que os he puesto antes de la canción ya te desarma completamente. El resto de intérpretes cumplen.

En cualquier caso, frente a las unánimes alabanzas que se han repetido en el mundo de la crítica, y las lamentaciones de que no haya sido considerada para los óscar, probablemente por su alto contenido sexual, yo me he quedado un poco con cara de haba. Creo que mis expectativas eran muy elevadas, y como ya he dicho, en un momento dado me he ido algo de la película y ya me ha costado cogerla. Por lo demás es una producción interesante de ver.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
Killary Harbour

Algo no explicado les pasó a los protagonistas en su Irlanda natal; aquí un vista de Killary Harbour cerca del parque natural de Connemara.

[CineFoto] El cine (y la fotografía) dentro del cine en La noche americana (1973)

Cine, Fotografía

Me he pegado casi dos semanas pensando en si debía o no incluir esta película del célebre director francés François Truffaut entre mi colección de filmes con temática fotográfica. Toda película es por definición el resultado de un proceso fotográfico que permite reproducir imágenes en movimiento. Frente a la fotografía tradicional en la que el resultado es una imagen estática. Fotografía fija como dicen las gentes del cine. Y este es el motivo por el que la traigo. Ya que la película va de cómo se hace una película de cine, también aparece por ahí el imprescindible fotógrafo fijo que acompaña todo rodaje. Y de este modo incluimos en la colección La fotografía en el cine un nuevo aspecto de la práctica fotográfica.

Podéis acceder directamente a la reseña a través de la página del enlace anterior, o directamente en este otro enlace.

Metropolitain Bastille

En la primera escena del filme, la cámara presta atención a un hombre que sale de una boca del metro de París,... solo que no es lo que parece. En la fotografía, el metro Bastille.

[Cine] War Horse (2011)

Cine

War Horse (2011), 10 de febrero de 2012.

Este fin de semana ha sido raro. De hecho, no es habitual que el día elegido para ir al cine sea el viernes. También sucedió un poco por casualidad. Y porque el día había sido lo suficientemente «regular» como para olvidarse un poco de los problemas mundanos refugiándonos en la oscuridad luminosa de la sala de cine. Y como tocaba estreno de Steven Spielberg, y además había sesión en versión original subtitulada, a ella que nos fuimos. Y os lo cuento ahora.

El célebre director y productor, uno de los más significativos de los últimos 40 años en el cine mundial, nos trae la adaptación de una novela en la que se cuentan las andanzas de un caballo nacido en los páramos de Devon en Inglaterra en vísperas de la Primera Guerra Mundial, y que acaba siendo uno más de los millones de estos animales que sufrieron también las consecuencias de esta devastadora conflagración. Es cierto que Spielberg da mucha importancia a la historia de amistad entre el chaval que domó al caballo cuando era un potro y el animal, si bien por lo que leo por ahí en la novela lo importante son las andanzas del caballo. A lo largo de estas andanzas observaremos la estupidez de las cargas de caballería contra la infantería armada de potentes ametralladoras, el uso de los animales como tiro en ambulancias cuando las mecanizadas fallan, su trabajo hasta la extenuación tirando de las pesadas piezas artilleras, y la muerte de estos animales por hambre, enfermedades, el efecto de las bombas y la metralla, o simplemente quedando atrapadas entre las alambradas sembradas por los humanos en la llamada tierra de nadie.

En diversas ocasiones, con motivo de lecturas, televisión o cine, he comentado que hecho en falta grandes películas que inviten a la reflexión sobre lo que fue la Primera Guerra Mundial. Un conflicto que marcó de forma tremenda, y tremendamente negativa, el devenir del mundo durante el siglo XX. Es cierto que se pueden encontrar algunos buenos ejemplos de cine sobre el tema. Algunos filmes de entre guerras como All quiet on the western front (Sin novedad en el frente), basado en la imprescindible novela de Erich Maria Remarque, o A farewell to arms (Adiós a las armas), sobre el texto de Hemingway. Podemos recordar también la impresionante Paths of glory (Senderos de gloria) de Kubrick. En cine más moderno, sin duda Gallipoli es una película de referencia. Hay más. Pero no son muchas.

Cuando me enteré que Spielberg estaba detrás de una historia sobre este periodo, mi expectación se levantó. Recordemos que está detrás de filmes dedicados a la Segunda Guerra Mundial muy importantes como Empire of the sun (El imperio del sol), Schindler’s list (La lista de Schindler) o Saving Private Ryan (Salvar al soldado Ryan). Que ha producido series de televisión tan interesantes como Band of brothers (Hermanos de sangre) o The Pacific. O el díptico de Clint Eastwood dedicado a Iwo Jima, Flags of our fathers (Banderas de nuestros padres) y, especialmente, la maravillosa Letters from Iwo Jima (Cartas desde Iwo Jima). Te podrá gustar más o menos lo que se dice en este conjunto de producciones, pero se dice y se reflexiona mucho.

Sin embargo, detrás de una película excelente en cuanto a detalle en la producción, lujo en la filmación, con una fotografía clásica pero maravillosa, con una recreación excelente, con una demostración de saber hacer cinematográfico más que notable, se nos presenta una historia que me resulta pobre. Insuficiente. Facilona en sus planteamientos sentimentaloides. El chico majete que se va a la guerra a por su caballo, la pobre adolescente huerfanita y débil de salud que vive con su abuelito en plan Heidi, el pobre soldadito alemán de 14 años, los gestos heroicos aunque abundantemente estúpidos de la romántica caballería a la carga. Pero se pierde la posibilidad de utilizando los ojos del caballo como hilo conductor, realizar una reflexión más profunda con unos elementos que la película los tiene, pero los desaprovecha. La dura vida en las trincheras, las decisiones absurdas de los generales, el tremendo trabajo y esfuerzo en las baterías, los soldados fusilados por causas diversas y en general crueles, la vida o la muerte en la tierra de nadie, la guerra química, las enfermedades por desnutrición, agotamiento y por vivir en el barro, el sufrimiento de la población civil,… Todos ellos elementos que están ahí, en la historia, pero que quedan en segundo plano por la manipulación de los sentimientos, que ha sido siempre uno de los fuertes, pero también de los defectos del director.

En el plano de las interpretaciones, la coralidad de la película, con abundancia de personajes, hace que se diluyan un poco en el todo. El chaval inglés protagonista, Jeremy Irvine, lo hace razonablemente bien. Vemos destellos del abundante oficio por parte de Peter Mullan y Emily Watson de como padres del chaval. Y luego una retahila de personajes, cada uno con su ratito de protagonismo que en general cumplen con su cometido. Hay una cosa que hecho en falta. El reparto es multinacional. Los ingleses están interpretados por actores británicos. Los franceses/belgas por intérpretes de esta nacionalidad. Los alemanes, lo propio. Pero en vez de atreverse a rodar una película multilingüe que hubiese dado más profundidad y universalidad a la historia, los diálogos se producen todos en inglés pero con los acentos correspondientes. Lástima. Priman mucho, en exceso, los intereses comerciales orientados al mercado americano y anglosajón, sobre determinados aspectos artísticos. A Spielberg siempre le ha gustado el dinero, y eso ha marcado negativamente algunas de sus películas.

Como conclusión, hay que decir que globalmente considerada, la película es estimable. Se puede ir a ver sin ningún problema. A pesar de sus casi dos horas y media de duración, se pasa en un vuelo. Está muy bien hecha. Es bonito. Con bellos paisajes, con bellos atardeceres, con buena ambientación en los campos de batalla. Pero a algunos nos queda el sinsabor de que podría haber sido mucho más, y se ha perdido una gran ocasión. Todavía me falta la gran película moderna sobre aquel terrorífico e inhumano conflicto. Quizá, a dos años del centésimo aniversario de su comienzo, alguien se anime a por ello.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

Hace unos años, de camino entre Bath e Ilfracombe, cuyo cementerio vemos en la foto, pasamos por los páramos de Devon. Retratados de forma idílica en la película de hoy, durante años han sido considerados como un lugar inquietante "por culpa" del sabueso de los Baskerville.

[Cine] Moneyball (2011)

Cine

Moneyball (2011), 9 de febrero de 2012

Esta película fue vista en versión original subtitulada y por ello se conserva su título original. Es posible encontrarla en la cartelera española doblada al castellano con el título Moneyball: Rompiendo las reglas. Que mira tú qué necesidad había de añadirle ninguna coletilla al título. Pero ya sabemos cómo va lo de los títulos de las películas en este sufrido país.

He de reconocer que cuando vi anunciada esta película no me atrajo gran cosa. Brad Pitt, su protagonista absoluto me parece un actor limitado, que eventualmente, con un papel adecuado y una buena dirección da buenos resultados. Y el tema de la película, con el beisbol y estas cosas, me sonaba a pura americanada. Historia de superación personal, que buenos somos en América, y umbilicoscopismos intensivos similares. Pero la película ha entrado con cierta fuerza en la carrera por las estatuillas doradas, con candidaturas a mejor filme, mejores actores principal y de reparto, y mejor guion adaptado. Así que a por ella.

Dirigida por Bennett Miller, la historia nos cuenta cómo Billy Beane (Pitt), gerente de un equipo de las ligas mayores de beisbol en EE. UU., tras una serie de éxitos parciales, insospechados para su bajo presupuesto, decide buscar algún cambio de mentalidad y orientación en el equipo, con la intención de llegar más alto. Para ello, contrata a un joven licenciado en económicas, Peter Brand (Jonah Hill), que le convence que la utilización de técnicas procedentes de la estadística y la econometría puede servir para predecir los resultados y constituir una plantilla barata pero eficaz. Seguiremos a la pareja durante una temporada, para conocer en qué medida el experimento funciona, y cómo les afecta en sus vidas.

Realmente, nuestras sospechas iniciales estaban acertadas. Es la típica americanada, historia de superación personal tan del gusto de aquellos lares, y además en torno a su deporte favorito, que tiene escasa repercusión y es poco conocido a este lado del Atlántico. Estas historias lo mismo sirven para un soporífero telefilme de sobremesa que para una producción rumbosa para lucimiento personal de un actor famoso, como es el caso. Pero reconozcámoslo. Está bien hecha. Bien rodada, bien iluminada, técnicamente correcta. Y a pesar de que es algo más larga de lo que me gustaría, tras los clímax que suponen los partidos importantes de la temporada, se alarga demasiado la resolución de las decisiones personales del protagonista, el guion es lo suficientemente ágil para que resulte globalmente muy entretenida. Tampoco se centran tanto en los aspectos más técnicos del deporte como para que ahuyente a quienes no estamos al tanto. Bueno, sí que lo hacen, pero de una forma que resulta más como un mcguffin, poco importante a efectos prácticos, ya que lo importante es la actitud y los comportamientos de los protagonistas.

Como he dicho anteriormente, la película está rodada para más gloria del protagonista. Pero he de reconocer que lo hace bien. Brad Pitt está simpático, dinámico, y además consigue una gran empatía con el personaje, ya de por sí dibujado para conseguir esta empatía. Un tipo innovador, que se lleva muy bien, muy civilizado, con su ex (anecdótica presencia de Robin Wright) y el nuevo marido de ésta, padre amante y considerado, no antepone el dinero a otras motivaciones, es guapo… ¿cómo no va a caer simpático y bien?. Como contrapunto tiene por ejemplo a Philip Seymour Hoffman, como entrenador en plan enanito gruñón, en un papel de limitadas posibilidades para un intérprete de su nivel. Pero el personaje secundario, pero fundamental, que me ha encantado es el desarrollado por Jonah Hill, como joven universitario, ratón de computadora y biblioteca, que sabe lo que quiere, pero no tiene las habilidades sociales para imponerse. Hasta que su nuevo jefe le va dando oportunidades. No creo que gane el premio, pero me parece justa su candidatura al eunuco dorado.

Resumiendo, una película entretenida que se deja ver a pesar de ser un producto pensado más para el mercado interno norteamericano por su tema y las características de su historia.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
Grafiti

No tengo fotos relacionadas con el beisbol, así que os dejo este colorido grafiti que encontré paseando por la Magdalena, en Zaragoza (Panasonic Lumix GF1, M.Zuiko 45/1,8).

[Cine/In memoriam] Ben Gazzara (1930 – 2012)

Cine

Hace justo una semana, salí a cenar con un buen amigo. Y durante un buen rato, el tema de conversación fue una película, Anatomy of a Murder (Anatomía de un asesinato), en el que ambos coincidíamos que es una película prácticamente perfecta. Un argumento que te engancha, bien cocinado en un espléndido guión. Una dirección sobria e impecable. Unos personajes carismáticos, tanto los principales como los secundarios, encarnados por intérpretes en estado de gracia. Para más alegría del espectador masculino, la principal intérprete femenina no sólo lo hace bien, sino que es una de las actrices más guapas y sensuales que he visto yo en una película. Y una banda sonora original de Duke Ellington, que pone en el cielo a quien además del cine guste de la buena música de jazz. Como decía, una película prácticamente perfecta. Y allí, interpretando espléndidamente al cínico teniente Manion estaba un entonces poco conocido Ben Gazzara. Que se nos ha ido a los 81 años a interpretar excelentes papeles en el cielo del séptimo arte, donde nos gustaría ir a muchos para estar con nuestros admirados del celuloide.

Os dejo el trailer de la película, que empieza de forma muy original. Por lo menos, para lo que se ve hoy en día.

Mi primer recuerdo de este actor fue de la época en que en TVE echaban las mejores producciones para televisión en forma de miniseries bajo el epígrafe Grandes relatos. Un drama periodístico-judicial sobre un antiguo nazi basado en un best-seller literario, QB VII. No sé valorar en estos momentos si aquella serie fue buena o mala. En aquellos tiempos, todas eran buenas… porque eran las únicas que había. Pero a partir de ahí ya fue una cara conocida y apreciada en las películas que emitían por televisión y en las que había trabajado. Muchas de ellas, en las que había interpretado a hombres duros, policías o militares.

Luego fue habitual de películas de cine independiente, que tuvimos menos oportunidad de ver, o ya de mayor como secundario en diversas producciones. Pero siempre lo recuerdo como un actor solvente y con presencia. Por lo que sin duda lo echaremos de menos. Bueno. En cualquier caso, simplemente por la película de Otto Preminger con la que he empezado esta entrada, en la que le tomaba el pelo al bueno de James Stewart de una forma tan estupenda, ya merecería que le dedicáramos un recuerdo. Y aquí queda.

Reflejo con fondo de hospital y tanvía

Cada vez le tengo más manía al edificio cuya silueta se refleja en esta fotografía (Leica D-Lux 5).

Otra «blue marble», lo que me gusta en Tumblr, y aquellos juncos salvajes

Ciencia, Cine, Fotografía

Hoy viernes, os traigo un variado.

Si hace justo una semana os hablé de la foto de alta resolución del planeta Tierra, el nuestro, que la Nasa había tomado en alta resolución y hecho público, ahora han repetido la jugada pero con otro punto de vista. Le llaman del «hemisferio oriental». Básicamente, aparece África, Arabia, India, el Océano Índico y parte de la región Antártica. Pero es igual de bonito. Es incluso más grande. Si aquella era de 64 megapíxeles, esta sobrepasa los 132. Y de la misma forma os la traigo aquí.

Eastern Hemisphere - Blue Marble 2012

Eastern Hemisphere - Blue Marble 2012 - NASA Goddard Photo and Video.

De vez en cuando os pongo muestras por aquí de las fotografías de viaje que publico en mi tumblr De viaje con Carlos. Pero si accedéis al enlace siguiente, podréis ver las cosas que publican otros en Tumblr y me gustan a mí. Fundamentalmente, fotos. Algún día haré un listado de los tumblrs que sigo. Que me gustan en general.

Finalmente, desde el día 1 de febrero, TCM ha modificado la programación de sus canales. Ha desaparecido el Classic y han creado TCM Autor. Como su propio nombre indica, para programar cine de autor, mientras que el otro canal lo dejan para el cine más comercial de todas las épocas. De momento, la programación de estos días sólo me ha llamado moderadamente la atención. Pero he aprovechado para ver en su idioma original una película francesa que alcanzó cierta fama hace ya unos años, casi 18, y que me gustó. Se trata de Les roseaux sauvages (Los juncos salvajes), una película que dio a conocer a Élodie Bouchez, actriz que luego me gustó mucho en La vie rêvée des anges (La vida soñada de los ángeles). Sin embargo, luego tan apenas la he visto en otras películas. No sé. Según IMDb ha seguido trabajando, pero no me suena nada de lo que ha hecho. Pues en aquel tiempo era una actriz joven que me gustó mucho. Y desde luego, la película en cuestión me sigue gustando.

Os dejo con una foto tomado en una de estas gélidas tardes que estamos «disfrutando». Ayer mismo.

El rey católico mirando al planeta

El fuerte viento de estos días dejó ayer el cielo vespertino de un azul muy intenso, y a Fernando el Católico mirando al planeta Júpiter, un puntito blanco en la foto (Leica D-Lux 5).

[Televisión] Cosas de series: además de las rutinas, Birdsong, amores trágicos en tiempos de la primera guerra mundial

Cine

Pues eso, que poco hay que añadir a lo comentado en entradas anteriores sobre las distintas series que configuran el panorama televisivo en idioma anglosajón. Así que no entraré en repetirme en cosas ya comentadas. Es cierto que en esta época hay algunas series norteamericanas que entran en una fase intermitente. Algunas semanas hay, otras no, dando falta de continuidad, y despistando bastante. Pero bueno. Tampoco es grave.

Menos mal, que para animar un poquito el cotarro están los británicos. Y en los dos últimos domingos la BBC ha emitido una miniserie de dos episodios de hora y media de duración cada uno, adaptando la novela de Sebastian Faulks titulada Birdsong. Un drama de época que recorre la segunda década del siglo XX, con la Primera Guerra Mundial como gran telón de fondo para buena parte de la acción.

No he leído la novela; parece que el guion de la teleserie tiene una estructura distinta a la obra literaria, aunque es fiel en lo esencial. La producción televisiva nos presenta al teniente Stephen Wraysford (Eddie Redmayne), un joven británico con estudios alistado en un regimiento de infantería en el frente occidental del conflicto bélico que eventualmente da apoyo a los zapadores que excavan minas bajo las trincheras tanto para obtener datos para la inteligencia militar como para sabotear las instalaciones enemigas. Es un tipo reservado, poco comunicativo, aunque correcto en el trato con todos los que le rodean. En diferentes flashbacks vamos conociendo que unos años antes, con sólo 20, fue contratado por René Azaire (Laurent Lafitte), un industrial de Amiens, en el norte de Francia para modernizar la fábrica de su propiedad. En esa época, presencia las convulsiones sociales que la modernización industrial provoca. Y también conoce a Isabelle (Clémence Poésy), la esposa de Azaire, mucho más joven que este, y que sufre maltrato de su marido por no concebir un hijo. Con el trato ambos jóvenes se enamoran, y cuando se descubre que son amantes se fugan al sur de Francia, recibiendo el apoyo de Jeanne (Marie-Josée Croze), la hermana de ella. Sin embargo la relación no dura, e Isabelle vuelve con su familia. En el frente, en un enfrentamiento en las minas, Wraysford sufre graves heridas que hacen que le den por muerto. Sin embargo, Firebrace (Joseph Mawle), uno de los zapadores, se da cuenta de que vive y evita que lo entierren como fallecido. Recuperado volverá al frente, y serán trasladados a las cercanías de Amiens poco antes de la ofensiva del Somme, donde se encontrará con Jeanne que le llevará a presencia de Isabelle. La casa de la familia está en ruinas. Isabelle presenta heridas del bombardeo contra la casa. Pero no se aclarará el motivo por el que abandonó al joven, que se van triste y desesperado. A partir de ahí, con la guerra recrudecida, y con el secreto de la mujer a cuestas, el drama se desarrolla tanto en el frente bélico como en el emocional.

Siempre he tenido la impresión, y no es la primera vez que lo digo en estas páginas, que el conflicto bélico que abrió tristemente el siglo XX, no ha sido suficientemente contado desde el punto de vista cinematográfico, e incluyo aquí la ficción televisiva. La Segunda Guerra Mundial y otros conflictos posteriores como el de Vietnam se han llevado el gato al agua. Es cierto que existen notables adaptaciones cinematográficas de obras literarias como Sin novedad en el frente de Erich Maria Remarque o Adiós a las armas de Ernest Hemingway. Pero por su realización antes del segundo conflicto bélico mundial, no han quedado impresas en la cultura colectiva como otras producciones de otros conflictos realizadas con posterioridad. Y es algo injusto. El conflicto mundial de 1914 fue una guerra terrible, con terribles consecuencias que todavía hoy en día se hacen notar. Tanto la inhumanidad del conflicto, la discutible actitud de los líderes políticos y militares, como su tremenda inutilidad y su cierre en falso, han de ser motivo de reflexión constante para no volver a caer en los mismos errores, y cualquier medio de difusión de estas ideas debe ser utilizado.

En cuanto a la producción que aquí comentamos, estamos sin duda ante una de esas grandes producciones que nos ofrecen los británicos, de impecable factura, con excelentes interpretaciones. El joven protagonista, Eddie Redmayne, lleva la carga de la producción con solidez y profundidad, dada la variedad de situaciones y emociones que debe representar. La protagonista femenina, ejemplo típico del chic de lo francés, tiene un papel menos vistoso. Más cuanto que sus verdaderos motivos nos quedan ocultos durante buena parte de la película, y nos son revelados por otros personajes. Clémence Poésy creo que es una actriz con posibilidades más allá de ser realmente guapa y elegante, pero no se le ofrecen plenamente. Sin embargo, hay lugar para un trabajo sólido por parte de otros intérpretes, entre los que destaca Joseph Mawle como el sufrido Firebrace, verdadera piedra de toque para la redención emocional del protagonista de la historia.

Desde luego, una producción que hay que recomendar a cualquier amante del drama histórico de época. Y en general, a cualquiera que le guste la buena televisión y el buen cine. Ganas me han entrado también de leer la novela original, traducida al español como La canción del cielo.

En passant par la Lorraine...

La campiña del norte de Lorena, no muy lejos de Verdún, donde también se libraron tremendos combates durante la Gran Guerra (Panasonic Lumix LX3).

[Cine] Albert Nobbs (2011)

Cine

Albert Nobbs (2011), 30 de enero de 2012.

Me quedaba pendiente comentar de este fin de semana, una película vista en horario matinal. No es una película que me atrajese a primera vista salvo, quizá, por su reparto. Glen Close como protagonista y algún valor emergente como Mia Wasikowska pueden ser atractivos suficientes. La cuestión terminó de decidirse cuando apareció entre las películas con candidaturas a los óscars en las categorías principales. Así que nos decidimos a darle una oportunidad.

La película, dirigida por el colombiano Rodrigo García, nos cuenta la historia de Albert Nobbs (Close). Nobbs trabaja como camarero y mozo en un hotel de cierto nivel en el centro de Dublín en el siglo XIX. Es un hombre discreto, eficiente, que pretende pasar desapercibido entre la animada clientela y servidumbre del establecimiento. Lo que pasa es que no es un hombre. Se trata de una mujer, que como sabremos cuando se sincere con Hubert Page (Janet McTeer) un pintor que acude al establecimiento, y que resulta también una mujer que se hace pasar por hombre. Y que además, a los ojos de la sociedad es un hombre que vive casado con su mujer Cathleen (Bronagh Gallagher). El sueño de Nobbs es utilizar sus ahorros para comprar un establecimiento donde fundar una tienda de tabacos,… y casarse con una buena mujer. Se fija en Helen (Wasikowska) una joven y guapa doncella del hotel, que a su vez comienza una aventura con el poco fiable Joe (Aaron Johnson), atractivo buscavidas que sueña con emigrar a América. Con todos estos elementos, el drama está servido.

El origen de esta película esta en un relato literario, y su adaptación teatral, protagonizada en su momento por la propia Glenn Close, que actuando también como productora, finalmente a conseguido lleva a la gran pantalla. La ambientación del filme, siglo XIX en Dublín, es muy bonita, aunque quizá no consigue transmitir con fidelidad las tremendas diferencias entre clases que se daban en la Irlanda de la época, la situación de extrema pobreza y necesidad de muchos irlandeses que murieron de hambre o tuvieron que salir del país para ganarse la vida. Hecho fundamental para entender un poco mejor al personaje de Joe que queda un poco como el malo de la película, siendo las realidades un poco más complejas.

Hay que decir que es un producto al servicio del lucimiento de Glenn Close. Y sin embargo, no es una interpretación que me llame especialmente la atención, aunque indudablemente todo dentro del marco de que estamos hablando de una gran actriz. Pero estos papeles en los que se buscan situaciones extremas para mostrar la grandeza interpretativa no son las que más me atraen. Curiosamente, alrededor de los personajes principales, que todos ellos rinden suficientemente bien, Wasikowska funciona y está guapa, que es para lo que está, hay una pléyade de lo que yo me atrevería a llamar secundarios de lujo del cine y la escena británica e irlandesa, que muchas veces iluminan más la pantalla que los personajes principales.

No es una película mala, ni mucho menos, pero tampoco me ha entusiasmado. El resultado final, hasta cierto punto previsible, no acaba de emocionarme, quizá porque no consigo empatizar con los personajes, empezando por el excesivamente frío e inexpresivo Nobbs. Prefiero el desparpajo del también travestido pintor, puestos al caso, uno de los personajes más honestos del filme. Pero es una película que puede hacer las delicias de los aficionados a los dramas de época. Sin duda alguna.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

Típicas puertas de las casas dublinesas en Merrion Square (Canon Powershot G6).

[Cine] J. Edgar (2011)

Cine

J. Edgar (2011), 29 de enero de 2012.

Cuando estrenan una película de Clint Eastwood es prácticamente obligatorio ir a verla. Incluso cuando el personaje central de la película, en este caso una biografía de un personaje real, no te atraiga. Más cuando tienen el detalle de programarla en versión original, lo cual permite valorar en su justa medida el trabajo del protagonista principal, el cada vez mejor valorado Leonardo diCaprio. Pero con las películas de Eastwood he observado una cosa. Las que considero sus mejores películas son aquellas en las que empatizas/simpatizas con los personajes principales de la película. Cuando esto no sucede, las películas flojean. La gran virtud del director es que a lo largo de su carrera nos ha ofrecido una galería de protagonistas a los que nos ha gustado acompañar en las peripecias de los filmes. Además de su más que buen oficio al frente de una película, claro. Y el problema que suponíamos que nos íbamos a encontrar en esta que se acaba de estrenar en España es que podía ser muy difícil empatizar con el que fue director vitalicio del FBI, J. Edgar Hoover.

La película nos cuenta parcialmente la vida de Hoover (diCaprio) desde que ingresa en el Departamento de Justicia  de los EE. UU. hasta su muerte en 1972. En realidad, nos cuenta dos períodos de su vida. Uno de ellos, que podemos establecer entre principios de los 60 y su muerte, en el que va dictando sus memorias mientras nos presenta cómo son sus relaciones y sus acciones respecto a importantes personajes de la época, como pueden ser los Kennedy, Martin Luther King, o Nixon. Los momentos en que dicta sus memorias permiten realizar flashbacks a la época en la que comenzó su trabajo hasta la fundación del FBI en 1935, deteniéndose justo antes de la guerra mundial. Nada nos cuenta de los 20 años que entre medio. De sus primeras épocas, se centra en su pelea contra el comunismo, contra el gangsterismo, o su intervención en el secuestro del bebé de los Lindbergh. Tres personas le acompañarán en este recorrido. En sus primeros años su madre Anna Marie (Judi Dench), y a lo largo de toda su carrera su secretaria Helen Gandy (Naomi Watts) y su amigo y director asociado Clyde Tolson (Armie Hammer).

No entraré a comentar los aspectos técnicos de la realización del largometraje. Dado el oficio y las capacidades del director y la producción son buenos casi por definición. Y dada la extensión del periodo biográfico a abarcar, casi es un milagro que la película solo dure alrededor de 140 minutos. Pero lo importante aquí es el dibujo que hace del personaje.

Hay muchas cosas desconocidas del personaje real. Y no queda más remedio que admitir que más que una biografía precisa de Hoover estamos ante una especulación de lo que pudo ocurrir, o cómo pude ser en determinadas cuestiones. Su relación con su madre, muy freudiana, su homosexualidad latente o simplemente oculta, su paranoica determinación por conseguir información que le permitiera permanecer como un personaje de poder, sus mentiras sobre sus propios méritos,… realmente no deja de ser una visión muy crítica del personaje real. Pero al mismo tiempo, tampoco es devastadora. Le reconoce méritos como el de su capacidad organizativa, para actuar con método, su interés por dar valor a las pruebas científicas y tecnológicas como fuente de verdad procesal, y la creación de una agencia, que más allá de las simpatías o antipatías que despierte en cada cual, probablemente es necesaria dada la complejidad del país al que sirve.

Por supuesto, nada de esto podría sostenerse sin las interpretaciones. Para empezar, por supuesto del principal protagonista, un DiCaprio maduro y contenido, que no se deja llevar por el potencial histrionismo del personaje. Por otro lado, los principales secundarios antes mencionados, que cumplen con oficio su desempeño. Y luego, una galería interminable de pequeños papeles de los muchos personajes históricos que aparecen en la historia y que cumplen.

Como conclusión, no voy a decir que vaya a ser una de mis películas favoritas de Eastwood. El personaje, tal y como está presentado, me produce antipatía, y ya he dicho antes que las películas que prefiero de este director son aquellas en las que me siento ligado a los personajes protagonistas. Además, cada vez me dan más pereza las películas de duración larga, aunque en este caso tal vez no excesiva. Pero es una película bien hecha y que puede ser interesante ver por cualquier aficionado al cine.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

Acompaño la entrada de hoy con algunas fotos tomadas camino de la sala de cine. Ayer fue San Valero, fiesta local en Zaragoza. Como cayó en domingo, la fiesta laboral se ha trasladado a hoy. El caso es que la festividad se acompaña de dos adjetivos. Y es que a San Valero se le supone rosconero y ventolero. De comer roscón pasé. Pero del viento no nos pudimos escapar, y sopló abundante y frío. Y encima yo con un incómodo catarro. Así que pocas fotos he hecho este fin de semana. Pero siempre llevo encima la Leica D-Lux 5.

Entrada a los cines a los que no fuimos

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Hojas translúcidas

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[Cine] The Descendants (2011)

Cine

The Descendants (2011), 23 de enero de 2012.

Esta película ha sido vista en versión original y por ello se conserva su título original en inglés. En la cartelera española es más frecuente encontrarla doblada al castellano con su título traducido literalmente, Los descendientes.

Altas expectativas se habían generado en las últimas semanas conforme nos llegaban noticias sobre el notable trabajo del protagonista de la película, George Clooney, y sobre las bondades del filme en general. Filme firmado por Alexander Payne, de quien guardo un excelente recuerdo por aquella delicia que fue Sideways (Entre copas). Nos enteramos además que está rodada en Hawái, y que la echan en versión original en una buena sala de los Aragonia, así que ayer preparamos la expedición hasta estas multisalas, y a por ella.

Los descendientes son Matt King (Clooney) y sus primos. Y son descendientes del primer banquero blanco que llegó a las islas y que acabó casándose con una guapa princesa indígena. Y como herencia por parte de esta, este grupo familiar conserva unas tierras de gran belleza en Kaua’i, una de las islas más estupendas. Pero las poseen en fideicomiso, que perderán en siete años, por lo que antes las quieren vender. Probablemente a grupos constructores, que especularan o destruirán la belleza natural de las tierras. Sin embargo, Matt está con otros problemas. Para él, la vida ha sido sencilla siempre. Se gana bien la vida como abogado, tiene una mujer guapa y deportista que le ha dado dos hijas, y vive cómodamente, sin graves preocupaciones, dejando que otros tomen las decisiones por él, de forma un poco egoista. Pero su mujer, Elizabeth (Patricia Hastie), ha tenido un grave accidente deportivo. Esta en coma profundo. Mientras espera su recuperación, cuida de su hija de 10 años, Scottie (Amara Miller), aunque no se le da muy bien. Los doctores le anuncian que no hay posibilidades de recuperación para su mujer, y que en sus última voluntades dispuso que no se tomaran medidas extraordinarias para el mantenimiento de su vida. Así, padre e hija van a buscar a la hija mayor, una rebelde adolescente de 17 años, Alexandra (Shailene Woodley), que está en un internado. Esta responde hostilmente a las malas noticias que le da su padre. Y le confiesa que sabe que su madre tenía un amante y que quería divorciarse. Con estas premisas, los tres miembros de la familia, acompañados de Sid (Nick Krause) el novio de la mayor, comienzan dos caminos. Por un lado, la obligación de comunicar a familiares y amigos cercanos de la situación de Elizabeth para permitirles despedirse de ella. Por otro lado, localizar al amante, Brian Speer (Matthew Lillard) para intentar entender lo que pasó. Al final lo encuentran en un lugar de vacaciones con su mujer Julie (Judy Greer). Y en medio el problema del fideicomiso.

Nuevamente el director nos ofrece un drama basado en la crisis de un hombre maduro, una crisis en la que ni siquiera sabe que vive hasta que confluyen sobre él este conjunto de situaciones. Al igual que en Sideways, la película no deja de ser una especie de road movie, en el sentido en que el grupo familiar extendido va moviéndose por las islas emprendiendo un viaje tanto físico como sobre todo emocional. O el grupo familiar salta por los aires, o saldrá más reforzado que nunca. También va alternando los momentos de drama, algunos de ellos profundos, con los tonos más desenfadados y a veces cómicos que procura el personaje de Sid, el cual como todos los protagonistas, también irá ganando madurez por el camino.

La película esta rodada con eficacia y oficio técnico, estando ante todo al servicio de los personajes y de su historia. Claro que tiene a su favor la belleza propia del archipiélago pacífico, y de su capacidad para encontrar escenarios y luz natural adecuada. Con una banda sonora basada en guitarras y temas hawaianos, que da un toque de ligereza a los momentos más dramáticos sin desvirtuarlos.

Por supuesto, es una de esas películas cuya base fundamental es el trabajo de los intérpretes. Especialmente de Clooney que sale en la inmensa mayoría de las escenas de la película. El trabajo del actor es realmente bueno. No sé si tan magistral como nos lo han propuesto. Su tono es similar al de otra película que realizó recientemente, Up in the air, en la que también interpretaba a un hombre maduro que tiene un crisis aunque no lo sabe. En cualquier caso, yo tampoco le pongo grandes pegas. Si sabe seleccionar los papeles que mejor le convienen, mejor para él y para todos. En el plano interpretativo, hay que destacar también a Shailene Woodley. A esta chica la había visto yo en algún capítulo de una serie que es un drama adolescente, que la verdad no me había llamado la atención gran cosa. Ni por la trama ni por el trabajo de sus actores. Pero aquí borda la evolución de una adolescente que, bajo el supuesto de que es problemática y pendenciera, lo que la ha llevado a un internado, resulta que probablemente es más madura que cualquiera de los dos progenitores. El resto del reparto esta correcto tirando a bien o muy bien, con pequeñas intervenciones de ilustres como Robert Forster como padre de la moribunda, y Beau Bridges como uno de los primos del protagonista.

¿Qué podemos decir como resumen? Pues que la película está bien. Pero creo que considerado en retrospectiva, no me ha gustado tanto como Sideways. Película del mismo director con la que no me queda más remedio que comparar la actual por que alguno de sus temas son coincidentes y por el tono. Aquella película es de las que ganan con el tiempo. También es posible que un exceso de expectativas altas me haga juzgar con rigor esta película de hoy. Pero en líneas generales está bastante bien, y es recomendable. Aunque yo no le daría el óscar a la mejor película ni al mejor actor protagonista. Cosas que pasan.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
No tengo fotografías de Hawái, lamentablemente. Pero fui caminando al cine, con la Panasonic Lumix GF1 y tomé algunas imágenes del atardecer en la ciudad.
Ramas y sombras

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Contraluz

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Baranda

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Esperando al tranvía

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