[Fotografía] En el instante preciso – La autobiografía profesional (y algo más) de la fotógrafa Linsey Addario

Fotografía, Literatura

Lynsey Addario es una fotógrafa norteamericana, nacida en Nueva Inglaterra de ascendencia italiana, que ha dedicado la mayor parte de su vida profesional al fotoperiodismo, especialmente a cubrir regiones en conflicto, incluyendo guerras y revueltas de todo tipo. A lo largo de su carrera ha sido disparada, ha sufrido algún accidente de circulación grave, y ha sido retenida contra su voluntad, o secuestrada según como lo vea cada cual, en dos ocasiones, en una de ellas, en Libia con grave riesgo para su integridad personal.

En el lado de las experiencias positivas, ha recibido varios premios importantes, de los cuales el más famoso es el Premio Pulitzer en 2009 en compañía del conjunto de la plantilla del New York Times, por su cobertura de los conflictos en las regiones fronterizas de Pakistan con Afganistán. A pesar de lo que se lee por ahí en ocasiones, no se le concedió el premio por ninguna de las dos categorías fotográficas que existen

La fotógrafa tuvo establecida su residencia durante años en Estambul… A medio camino entre Occidente y las zonas en conflicto en Oriente Medio en las que trabajó. Y a Estambul nos vamos fotográficamente para ilustrar esta entrada.

Entre los medios de más prestigio para los que ha trabajado están The New York Times, The New York Times Magazine, Time, Newsweek y National Geographic. Lo cual da una idea de su nivel.

El libro que aquí nos ocupa se titula en el original en inglés de forma distinta que en su edición en castellano para España. It’s What I Do (Es lo que hago) no tiene nada que ver con En el instante preciso, oportunista título que pretende asociarlo todo a la filosofía de Cartier-Bresson. Pero que no es de lo que va el libro. Tras unos capítulos en los que la fotógrafa nos cuenta el entorno familiar y social en el que transcurrió su infancia, así como sus primeros escarceos con la profesión en su juventud, se centra en el grueso de su vida profesional que está vinculado a la evolución del mundo tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en lo que la administración encabezada por George W. Bush llamó War on Terror (guerra contra el terrorismo o guerra al terror). Addario desarrolló su trabajo en muchos de los escenarios relacionados con este conflicto armado.

Como periodista, Addario es fotógrafa, no redactora. Por supuesto, tiene un nivel cultural razonablemente alto, con formación universitaria, pero cuando te enfrentas a este tipo de autobiografías siempre te planteas la duda sobre si está escrita por el supuesto autor o por un «negro». No me parece el caso, la sensación global es que es la propia autora, que probablemente habrá recibido las correspondientes correcciones, la que traslada de su puño y letra sus recuerdos, sensaciones y pensamientos. La redacción del libro destila un cierto grado de ingenuidad en muchos de sus pasajes. Incluso, hasta cierto punto, en los más duros y difíciles. En cualquier caso, el libro tiene una estructura de manual. Comienza por relatarnos un episodio reciente e impactante para agarrarte a la historia, que nos deja sin concluir, para luego recurrir a un flashback general recorriendo toda su vida hasta que retoma en su momento ese episodio impactante con el que empieza. Muy típico en los relatos literarios y cinematográficos de hoy en día, especialmente los que proceden de Norteamérica.

Desconozco si se debe al carácter y personalidad de la propia autora, o si es una adaptación a un público general, especialmente el norteamericano, que en general parece recibir mejor este estilo de cierta ingenuidad, que a mí particularmente a ratos me decepciona un poco. Una mujer profesional de sus características, tan bregada durante tantos años en situaciones de conflicto, la imagino algo más dura. Pero puedo equivocarme.

Para dar un tono humano a su historia, va combinando su relato sobre su vida profesional con apuntes sobre su vida privada, especialmente sobre sus relaciones de pareja. La presencia de algún capítulo que exponga la dificultad de conciliar la vida profesional con la de relación me parece justo e incluso necesario. Pero determinados detalles de lo que nos cuenta sobre sus relaciones personales me parecen respetables, pero poco interesantes.

Yo he leído la versión electrónica del libro, y a este respecto tengo que recomendar que si se opta por este medio, se haga en un dispositivo con calidad de visualización elevada, e incluso en color. El libro está ilustrado con una cierta abundancia de fotografías de la propia autora o a la autora, aunque no es un libro de fotografías, que ganan con una correcta visualización.

Aunque he vertido algunas críticas sobre el estilo y el contenido del libro, no nos equivoquemos. El libro es muy interesante, y a mí particularmente me enganchó una vez que pasó sus capítulos iniciales de infancia y juventud, que podrían haber estado más resumidos. Creo que nos cuenta hechos y aventuras profesionales muy interesantes, que nos ayuda a comprender mucho mejor lo que es ser fotógrafo o periodista en general de conflictos, y la sensación que desprende el conjunto es de razonable sinceridad y honestidad. Sin durezas y sin acritudes, no esconde sus críticas a las situaciones que se encuentra y a quienes las provocaron, aunque es una ciudadana norteamericana que se cree su condición. Y es consciente que escribe para un público fundamentalmente norteamericano. Por lo tanto, tampoco esperemos dardos envenenados contra las actuaciones de sus gobernantes en el periodo de tiempo que abarca. Que razones en abundancia hay para lanzarlos. Pero no es eso.

El libro debería interesar al aficionado a la fotografía, pero también a quien se preocupe de cómo funciona el mundo actual. Hay que tener en cuenta que en la actualidad los medios cada vez gastan menos dinero en procurar que estos profesionales hagan su trabajo. Addario es una profesional consagrada y seguramente seguirá su carrera, tirará para adelante, o sabrá reorientarla conforme cumpla años. Pero hoy en día son muchos los fotógrafos mal pagados, mal protegidos, principalmente autónomos, que no saben si podrán vender sus fotografías a unos medios que están tomando derivas muy cutres, en los que una mala foto realizada con un móvil por la que no pagan nada les basta, en lugar de confiar en la mirada de profesionales con criterio que llegan hasta el lugar de los hecho.

Pero son muchas las instituciones destinadas a salvaguardar la democracia y las libertades en el mundo que están en crisis. Y la prensa es una de las que peor deriva lleva.

El Bósforo por encima de las cúpulas del Gran Bazar

[Cine] Una mujer «coqueta» y otra que nos habla del color

Cine

Esta modorra tarde de viernes en la que las nubes se han echado sobre Zaragoza, os quiero traer dos vídeos desde Youtube.

El primero es la recuperación de un corto Jean-Luc Godard, Une femme coquette, basado en el relato de Guy de Maupassant titulado Le signe. Rodado en blanco y negro en Ginebra en 1955, identificamos varios lugares emblemáticos de la ciudad suiza, se hizo con un bajísimo presupuesto y protagonizado por Maria Lysandre, la cual no me consta que rodase ninguna otra película. Son diez minutos. Y es muy curioso, en tono de comedia picante.

El segundo vídeo que os traigo procede del canal de Carolina Jiménez G. – OK Infografía, una profesional de los efectos visuales, VFX les llama ella, no vaya a ser que nos enteremos todos a la primera de qué va la cosa hablando en castellano, y en él nos explica con mucha claridad, abundancia de ejemplos y no poca simpatía el uso del cine en el cine. Yo me lo he pasado muy bien viéndolo, y se aprende bastante. Me voy a suscribir al canal, por lo menos un tiempo, a ver que tal.

Los jardines de la isla de Rousseau en Ginebra es una de las localizaciones más importantes del cortometraje de Godard.

Los jardines de la isla de Rousseau en Ginebra es una de las localizaciones más importantes del cortometraje de Godard.

[Fotografía] Eastman Double-X – esta vez con objetivos normales y también forzada un paso – Fotografía y otras artes visuales

Fotografía

Comentaba hace unas semanas sobre la película Eastman Double-X a propósito de la quedada peliculera al pueblo viejo de Rodén. He seguido probando la película y en el enlace siguiente lo cuento con detalles técnicos. Para quienes no estén interesados en ellos, simplemente os dejo unas fotos.

Origen: Eastman Double-X – esta vez con objetivos normales y también forzada un paso – Fotografía y otras artes visuales.

[Cine] Dos reivindicaciones afroamericanas y el follón de los Óscar

Cine

Aunque parecía que el musical de moda podía arrasar en los Óscar, es cierto que había indicios que podía darse la sorpresa. Y que esta la diese Moonlight. Veamos…

Esta última ganó el Globo de Oro a la mejor película en la categoría de «drama», que siempre se ha considerado más prestigiosa que la de «comedia o musical». Es paradójico que La La Land sea un drama más que una comedia, pero…

En los premios del cine independiente celebrados poco antes que los Óscar, Moonlight arrasó.

El ambiente político y social como consecuencia de la campaña electoral estadounidense y de la presidencia de Donal Trump crean un entorno favorable a los gestos.

El año pasado hubo fuertes críticas al hecho de que tan apenas hubiera candidatos afroamericanos.

Así que tampoco es para extrañarse. Eso no quita para que yo siga considerando que mi preferida, emocionalmente hablando, siga siendo Manchester by the Sea.

Fue "La La Land" quien se llevó el Óscar a la mejor dirección de fotografía con su colorida puesta en escena. Pero he estado pensando en alguna muestra de cinematografía en blanco y negro que se ha podido ver recientemente, y por ello he optado por esta colección de vistas monocromas de Zaragoza para ilustrar esta entrada.

Fue «La La Land» quien se llevó el Óscar a la mejor dirección de fotografía con su colorida puesta en escena. Pero he estado pensando en alguna muestra de cinematografía en blanco y negro que se ha podido ver recientemente, y por ello he optado por esta colección de vistas monocromas de Zaragoza para ilustrar esta entrada.

El caso es que al final, casi llegan Bonnie Parker y Clyde Barrow y les roban el premio a los que se ven azules a la luz de la luna. Y mira que tuvo que darse cadena de errores para llegar a semejante follón. Y que nadie lo dude. Dos errores no hacen un acierto. Hacen un error más gordo todavía.

En cualquier caso, en el fin de semana previo, teníamos interés por ver un par de películas. Ambas prometía mucho en su momento de cara a los Óscar, aunque sólo una llegó con alguna candidatura.

The Birth of a Nation

(2016; 122017-2402)

Juro por el niño Jesús de Praga que hace unos meses se hablaba de esta película dirigida por Nate Parker, como una seria candidata a los premios gordos. Había tenido un gran éxito en el festival de Sundance, por ejemplo.

La aventura de Nathaniel Turner (Nate Parker en un yo me lo guiso, yo me lo como) en 1931, pasando de ser un esclavo acomodado en su función de predicador para otros esclavos gracias que aprendió a leer, a encabezar una rebelión en el estado de Virginia contra sus amos, parecía tener todos los ingredientes para atraer la atención y poner la película en órbita hacia algo importante.

Sin embargo, una polémica sobre la posible participación de Turner en una violación hace bastantes años, cuando era estudiante universitario, hizo que la opinión pública se pusiera en contra. Y parece que todas las posibilidades se diluyeron. A pesar de las buenas críticas que recibió la película, incluso el público votante en IMDb le dio bastante la espalda. Poco más de un 6 se puntuación media es muy poco.

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Lo cierto es que la película no está mal. Las interpretaciones son buenas, la producción correcta y tiene sus cosas interesantes. No la veo yo tanto de todas formas como para ganar muchos premios, pero es una película que se deja ver.

Como curiosidad, el ganador del óscar al mejor actor protagonista, Casey Affleck, también se vio envuelto en acusaciones similares, que sin embargo no le afectaron a la hora de conseguir el premio. ¿Doble rasero, doble moral, después de todo? ¿O unas acusaciones eran más verosímiles que otras? No tengo ni idea. El caso es que la película que nos ocupa se deja ver.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

Fences

(2016; 132017-2502)

Otra de yo me lo guiso, yo me lo como. Esta vez de la mano de Denzel Washington, director y protagonista de la película, que junto con su PROTAGONISTA femenina, Viola Davis, ya había interpretado los mismos papeles en la versión teatral original hace unos años.

He destacado lo de protagonista, porque como ya he comentado en ocasiones, me parece fraudulento que se pueda escoger a voluntad por parte de los productores dónde competir, para tener más posibilidades. Davis lo hace bien, pero el no haber competido al premio de mejor actriz protagonista, me parece de bajo nivel ético. Aunque aplicando el ande yo caliente y ríase la gente, a ella le dará igual. Su eunuco dorado será para ella para siempre.

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Es teatro esta película sobre un matrimonio de clase obrera afroamericano en los años cincuenta en alguna ciudad norteamericana, en la que la actitud del padre, reñido y rencoroso con el mundo, con más o menos justificación, lleva a problemas en una familia aparentemente feliz. Y las adaptaciones de teatro al cine son complejas, puesto que tienen que ofrecer algo más o algo distinto de lo que es la obra en escena. Una mera puesta en escena filmada no basta. Y aunque los actores no se encuentren en un escenario, ese patio de la casa de los Maxson no es más que un escenario teatral. Washington aporta poco como director. Y como consecuencia, las casi dos horas y media de duración se hacen largas, aportan poco, porque cinematográficamente hablando, con otro lenguaje, se podría contar la historia mejor y en noventa minutos.

Artes escénicas ambas, el teatro y el cine, sus lenguajes son distintos no obstante. Y por lo tanto son pocas y muy especiales las películas que triunfan adaptando fielmente obras teatrales. Aunque cuando lo hacen, suelen ser espectaculares. Aportan la calidad del libreto teatral a una buena película. No es el caso.

No obstante, se deja ver. Y sus intérpretes lo hacen bien. Tanto los dos protagonistas, con especial mención a Davis, como los secundarios, donde destacaría la bonhomía que transmite a su personaje Stephen Henderson.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

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[Televisión/diseño] Abstract: The Art of Design; una buena serie de televisión para enterarse un poco de qué va la cosa del diseño.

Arte

Hace un par de semanas se conjuraron los gnomos para que durante unos días el diseño y su filosofía estuvieran presente en mi pensamiento. En primer lugar, junto con una compañera de trabajo nos apuntamos a Diseña Forum, unas jornadas en las que se trataba el tema de que, y cito textualmente de su presentación en su página web,

«El diseño tiene cada vez un mayor peso en las distintas manifestaciones de la actividad económica, y no de una manera testimonial sino como una forma de pensamiento que se manifiesta hegemónica en la solución de problemas y en la respuesta a desafíos, de una manera innovadora y diferencial, ya sea en la configuración por las empresas de sus productos y servicios o en la definición y posicionamiento de los propios negocios. Pero se manifiesta como tal no solo en el campo de la actividad de las empresas y sus modelos de negocio, lo hace también en los ámbitos de las decisiones del sector público y del desarrollo social y cultural.»

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Arte moderno y diseño, ¿dónde empieza uno y dónde acaba otro? Yayoi Kusama en el Moderna Museet de Estocolmo. En el encabezado, ilustraciones de Gerda Wegener en Arken, Museo de Arte Moderno, en Copenhague.

Yo no trabajo en la empresa privada, trabajo en el sector público. No nos interesaban todas las sesiones, pero escuchamos un par de ponencias sobre cómo el pensamiento del diseño (design thinking) (enlace en inglés, la wikipedia en español todavía no considera el término) se constituye como una herramienta útil a la hora de configurar y planificar servicios públicos o iniciativas de cambio social. También participamos en un breve taller, que nos supo a poco, en el que una mezcla al 60 / 40 % de diseñadores (o estudiantes de diseño) y profesionales del sector público trabajábamos en el diseño de servicios públicos para el método propio del pensamiento del diseño.

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Obtenido en Wikimedia Commons (https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Design_thinking.png) bajo licencia «Creative Commons Attribution-Share Alike 4.0 International», elaborado por MrJanzen1984.

Pues bien, justamente en esos mismos días, la cadena de contenidos multimedia bajo demanda Netflix ponía a disposición de sus abonados la serie Abstract: The Art of Design… Y sin haber visto ni un minuto de la serie, y con algunos antecedentes positivos en la cadena, tenía un aspecto estupendo. En ocho capítulos de aproximadamente 45 minutos de duración, la serie documental se acerca al trabajo de ocho profesionales del diseño en distintas vertientes. Uno de ellos fotógrafo. El listado de profesionales es el siguiente:

Episodio 1. Christoph Niemann: Ilustración.
Tiene en su haber un buen número de portadas de The New Yorker, por poner un ejemplo.

Episodio 2. Tinker Hatfield: Diseño de calzado.
Conocido especialmente por su trabajo en la multinacional de ropa deportiva «Nike».

Episodio 3. Es Devlin: Diseño de escenarios.
Muy innovadora, ha trabajado para importantes producciones teatrales y para espectáculos del mundo de la música de importantes figuras del pop y otros géneros.

Episodio 4. Bjarke Ingels: Arquitectura.
Rompedor, y a ratos polémico, arquitecto danés.

Episodio 5. Ralph Gilles: Diseño automotriz.
Jefe de Diseño del grupo automovislístico Fiat Chrysler Automobiles.

Episodio 6. Paula Scher: Diseño gráfico.
Diseño gráfico basado especialmente en el uso de tipografías, con muchos diseños muy conocidos en su haber.

Episodio 7. Platon: Fotografía.
Platon Antoniou es un fotógrafo griego que es famoso entre otros trabajos por sus retratos de líderes mundiales, desde los presidentes de EE.UU. hasta el dictador Muamar el Gadafi.

Episodio 8. Ilse Crawford: Diseño de interiores.
Diseñadora de interiores y de productos para decoración con clientes tan importantes como el grupo IKEA.

Damien Hirst en Arken, Museo de Arte Moderno, en Copenhague.

Evidentemente, el episodio que más interesará a los aficionados de la fotografía que visitan estas páginas el el dedicado a Platon. Pero creo que es interesante para toda persona que se dedique de un modo a otro a las artes visuales.

A lo largo de los ocho episodios, pude constatar cómo estos creativos aplican el esquema de pensamiento que he presentado con anterioridad, de forma más explícita o más implícita.

A parte del interés que el tema puede suscitar, la serie está excelentemente realizada y filmada, aunque en algún medio especializado se quejaba de falta de profundidad en los trabajos de los diseñadores. Pero entendámonos, el fin de la serie es divulgativo y dirigido hacia el gran público, por lo que la serie tiene que ser dinámica y atractiva, aplicarse así mismo esos principios del diseño que empiezan por empatizar con el público que va a ser su potencial audiencia.

En varios sitios he visto que la consideran la «temporada 1», así que podemos esperar nuevos capítulos y nuevos creativos en el futuro.

Muy recomendable.

Habitación de hospital diseñada por Poul Gernes en Louisiana, Museo de Arte Moderno, Humlebæk, cerca de Copenhague.

[Cine] Y en 2017, «the Oscar goes to…»

Cine

Ha llegado el domingo de la noche de los Óscar. Oficialmente, los 89º de la Academia de las Artes y la Ciencias Cinematográficas (por sus siglas en inglés, AMPAS). Premios y ceremonia que vienen celebrándose de 1929.

Algunas aclaraciones que siempre vienen bien y que surgieron ayer en animada sobremesa, después de haber visto Fences (pendiente de comentario en este Cuaderno de ruta), y mientras disfrutábamos de maki nori, nigiri, sashimi, usuzukuri y otras delicias japonesas.

Ayer estuve fotografiando buena parte de la tarde, aprovechando el buen tiempo. En unas choperas de plantación cerca de Alagón. Y por cierto que tuve ocasión de admirar el paso migratorio de las grullas, si necesidad de ir a Gallocanta donde muchos aficionados a la fotografía de naturaleza se habrán reunido estos días.

Ayer estuve fotografiando buena parte de la tarde, aprovechando el buen tiempo. En unas choperas de plantación cerca de Alagón. Y por cierto que tuve ocasión de admirar el paso migratorio de las grullas, si necesidad de ir a Gallocanta donde muchos aficionados a la fotografía de naturaleza se habrán reunido estos días.

Aunque al cine se le denomina el «séptimo arte», no todo lo que se hace en cine es arte. Mucho es entretenimiento y no se realiza con intención artística. Y todo lo que es entretenimiento y gran parte de lo que tiene un intención artística busca un objeto; ganar dinero. Sí, una de las motivaciones de los artistas, y muy importante, es ganar dinero. Lo explica muy bien Will Gompertz en uno de sus libros.

Teniendo en cuenta lo anterior, los premios Óscar son los premios de una industria cuyo objetivo es ganar dinero, bien sea elaborando obras artísticas o mero entretenimiento, usando las técnicas (o artes cuando esta palabra es sinónimo de técnicas) propias de la cinematografía.

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Venturosamente, en ocasiones arte y entretenimiento se unen. Probablemente, las candidatas más idóneas al Óscar, premios que como decimos otorga una industria, son aquellas que reúnen ambas cualidades. Y por supuesto, atraen público a las plateas de los cines. Raro será que una película, por muy buena que nos parezca, sea premiada si no ha llevado a la gente a las salas de cine, si no se ha vendido. Surgió en la cena el ejemplo de Blade Runner. Hoy en día se considera un hito en la historia del cine, pero en Estados Unidos, durante su estreno, se vendió mal. Tuvo dos candidaturas, no ganó nada. En el Reino Unido se comportó comercialmente mucho mejor, los británicos tienen criterios ligeramente distintos, y tuvo ocho candidaturas, con tres premios en los BAFTA. ¿Sirve para entender el concepto?

En Estados Unidos, el cine en versión original subtitulada se ve poquísimo. En España, pasa igual, por cierto. Por lo tanto, es difícil que una película de habla no inglesa pueda cumplir los criterios no oficiales anteriores y alzarse a los premios gordos. Tendrá que pelearse por entrar en el quinteto de candidatas al premio a este reducto que abarca a casi todo el mundo, salvo el Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda, Irlanda y las películas en inglés que se ruedan en Canadá.

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Las películas no se otorgan, al menos en teoría, a las películas, sino a las personas que las hacen. Si ayer veíamos Fences, esta película no es realmente candidata al premio a la mejor película; son sus productores, Scott Rudin, Denzel Washington y Todd Black, los candidatos al premio a la mejor película. Y aquí viene una de las paradojas a la que se enfrenta mucha gente que todavía piensa en los Óscar como un premio artístico. Si el autor de una película es el director, ¿por qué les dan el premio más prestigioso a unos señores o señoras que muchas veces no conocemos de nada? Esto es una industria, señores y señoras, y el premio al mejor producto se lo dan a los que han puesto la inversión. El premio artístico por excelencia es el de mejor director. Salvo en alguna extraña edición discordante, el premio a la mejor película desde el punto de vista artístico es el premio a la mejor dirección. El otro es otra cosa.

Dicho lo cual… haremos un repaso a las categorías más notorias:

Mejor película

Las he visto todas menos dos. No voy a alargar esta entrada con los listados de las categorías, que se pueden consultar en muchos sitios. El premio probablemente se lo lleve La La Land. Pero a mí la película que más me ha impactado fue Manchester by The Sea. Ninguna de las otras me parece suficientemente interesante para ser digna de consideración con algunas como Lion, que incluso me parecen malas. Mención aparte para Arrival (La llegada). El 85-90 % de la película es lo mejor del año. Pero tiene un 10-15 % de «tontás» que la hacen desmerecer. Especialmente al principio del filme.

Mejor director

Me niego a ver películas de Mel Gibson. De los otros cuatro, se puede decir lo mismo que en el apartado anterior. Pero quizá considerando las dos categorías en conjunto, me sentiría contento con La La Land a mejor película y Kenneth Lonergan por Manchester by the Sea al mejor director. Ambas de todas formas se llevan un pelo.

Mejor actor protagonista

No he visto a Andrew Garfield en la película de Gibson, ni a Viggo Mortensen en un filme que no nos atrajo en su momento. De los demás, creo que Casey Afleck es el mejor. Salvo que hay alguno que no ha alcanzado la candidatura que también podría ser, y estoy pensando en Adam Driver, por cierta pequeña maravilla, que podría haber entrado en el noneto de candidatas máximas por encima de varias de ellas sin ningún desdoro. Un candidato fuerte es Denzel Washington, que juega con las bazas del nombre de prestigio veterano, de la actuación intensa y desgarrada (a mí cada vez me gustan más las interpretaciones contenidas) y de lo políticamente correcto, siendo un premio para un afroamericano. Pero yo prefiero a Afleck.

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Mejor actriz protagonista

No he visto a Meryl Streep por una película que no nos interesó. Probablemente le den el Óscar a Emma Stone, y no me parecerá mal, es una actriz buena, muy completa y lo hace muy muy bien. Pero la interpretación que más me impresión en una categoría que en los últimos años está muy muy reñida para el deleite de toso, es Ruth Negga. Muy encantado si les diera un aire y la eligieran. Si alguien me dijera que sería la cuota de lo políticamente correcto, le daría en los morros y le diría «Calla y entérate de qué va el cine». Pero además he decir que me parece escandalosa la ausencia de Amy Adams en esta categoría, siendo como es de lo mejor en Arrival.

Mejor actor de reparto

No he visto a Jeff Bridges por una película que falló en atraernos a las salas de cine. Del resto hay dos que destacan mucho sobre los otros dos. Mi favorito Mahershala Ali que hace un papelón en Moonlight que sabe a poco. Pero Michael Shannon por la adaptación cinematográfica de Nocturnal Animals (Animales Nocturnos), me parecería un justo premio también. Esta película estaba bastante bien, pero le faltaba algo de intensidad para haber optado a más premios.

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Mejor actriz de reparto

He visto todas las películas. No me parece justo que Viola Davis, que lo hace muy muy muy bien, esté en esta categoría, ya que su papel en Fences es claramente protagonista. Me parece cobardía que no esté en su la categoría que le corresponde… pero esto es una industria, y hay intereses superiores como hemos dicho. Opiné lo mismo sobre Rooney Mara el año pasado en su papel por Carol, y mira que me gustó cómo lo hizo la actriz, y mira que mal trato dio la academia a una película excelente. Dicho lo cual, el par de escenas significativas que interpreta Michelle Wiliams en Manchester by The Sea, especialmente la del lunch, la hacen merecedora de este premio, aunque si se lo concediesen a Naomie Harris por Moonlight me parecería también muy bien.

Mejor guion original

Me sorprende ver por aquí a The Lobster (La langosta), y al mismo tiempo digo que realmente me parece el guion más original de todos las películas que he visto en esta categoría. A por ella, Yorgos Lanthimos y Efthymis Filippou… que no se ganarán.

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Mejor guion adaptado

Me cuesta valorar siempre valorar esta categoría porque pocas veces he leído el material original. Pero puestos a elegir, en este caso las he visto todas, preferiría que el premio se lo llevasen Barry JenkinsTarell Alvin McCraney por Moonlight.

Mejor película de animación

Sólo he visto dos de las cinco películas y quizá por ello debiera abstenerme de comentar. Pero es que La tortue rouge (La tortuga roja), dirigida por Michael Dudok de Wit me pareció absolutamente encantadora. Pero supongo que otras con mayor tirón en taquilla se llevarán la estatuilla del eunuco dorado.

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No entraré en la mejor película de habla no inglesa, porque sólo he visto una de las candidatas, que no acabó de cuajarme, y he visto algunas que no son candidatas que estaba muy bien… Tampoco entraré en las categorías documentales y en cortometrajes, que no he podido ver. Ni en las categorías técnicas, porque es un rollo. Salvo una, la de

Mejor fotografía

Como he dicho en otras ocasiones, el nivel actual de la cinematografía es tal que no hay película más iluminada y fotografiada. Me conformaría con cualquiera de ellas, quizá salvo Greig Fraser por Lion, que curiosamente ganó el premio del gremio de directores de fotografía americano. Pero a mi me parece muy postalera. Creo que mi preferencia se inclina ligeramente por Bradford Young por Arrival, que por Linus Sandgren de la favorita La La Land.

Como veis, mis premios estarían muy repartidos. Es cierto que con las categorías técnicas y musicales, la ganadora de la noche sería La La Land. Pero considero que la calidad ha estado mucho más repartida este año de lo que nos quieren hacer creer las predicciones que habla de doce Óscar para el musical. Me parecería excesiva. Una película que me gustó mucho, pero que a la larga está dejando menos poso en mi recuerdo de lo que creía que iba a suceder. En cualquier caso, mañana a estas horas sabremos qué han opinado los académicos de Hollywood. Suelo coincidir poco, no obstante.

Salud y mucho cine.

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[Fotografía] Recomendaciones semanales – del 19 al 25 de febrero de 2017 – Fotografía y otras artes visuales

Fotografía

Adelanto un día mis recomendaciones semanales fotográficas, del domingo al sábado, porque mañana es día de oscars, y lo dedicaremos a hablar de cine y premios. El enlace a las recomendaciones a continuación. Las fotos, hechas con la Agfa Billy de 1928 y un carrete de Kodak Portra 400.

Origen: Recomendaciones semanales – del 19 al 25 de febrero de 2017 – Fotografía y otras artes visuales.

 

[Libro] El lagarto negro

Literatura

Leí una recomendación sobre este libro en algún blog sobre libros y literatura, que en estos momentos no puedo recordar y me da pereza buscar. Editado por Salamandra, lo cual a priori es una buena referencia, se nos proponía como una buena opción para introducirse en el escritor japonés Edogawa Rampo. La traducción, directamente del japonés es de Lourdes Porta, habitual traductora de las novelas de Murakami, de quien se nos aproxima su próxima y mastodóntica novela.

Ya que la acción transcurre en Japón, aunque principalmente en Tokio y Osaka, nos iremos al país del Sol Naciente, en concreto a la isla de Itsukushima.

Ya que la acción transcurre en Japón, aunque principalmente en Tokio y Osaka, nos iremos al país del Sol Naciente, en concreto a la isla de Itsukushima.

Comento lo de la traducción por dos motivos. Primero, porque hay que saber, y otorgar el mérito cuando toca, quien es el escritor traductor que nos hace llegar las obras extranjeras al castellano. Una buena o mala traducción puede cambiar tu apreciación de una novela. Recuerdo alguna de Ian McEwan que no disfruté por los errores evidentes de traducción que arrastraba, al menos en un ámbito específico de la narración. Segundo, porque en los tiempos actuales ya es habitual la traducción directa desde el idioma original al castellano como en este caso. Pero en el pasado ha sucedido que cuando el original estaba en un idioma «poco habitual», la traducción fuese de su versión en inglés o francés. Lo cual puede empeorar el resultado final. Curiosamente, en esta edición de Salamandra, el título original que aparece en el libro electrónico es Kurotokage, en japonés, mientras que en la página web de la editorial aparece como Black Lizard, en inglés, que obviamente no es el título original de la obra.

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Estamos ante una novela policiaca publicada en 1934. Un afamado detective privado de Tokio, Kogorō Akechi, ha sido contratado para evitar el secuestro de la bella hija de un joyero con el fin de conseguir una valiosísima joya. La malhechora es una sofisticada delincuente conocida como El Lagarto Negro, conocida por su belleza, sofisticación, inteligencia, descaro, sensualidad y crueldad a partes iguales.

He de reconocer que he disfrutado mucho de la lectura de esta novela. Son varios los ingredientes que la aderezan. Los tomas y dacas entre ambos contendientes, la agilidad en la acción, la sensualidad que desprende la ladrona, el ingenio puesto en marcha, pero sobre todo ello… el sentido del humor. Sin ser una comedia, hay un sentido del humor sano e inteligente que se destila página tras página, incluso cuando las acciones más terribles o los escenarios más crueles pueden presentarse en elegantes descripciones a los lectores.

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Me lo comparan algunos con Sherlock Holmes y otros detectives privados de la historia de la historia de la literatura occidental. Pero para mí es mucho más entretenido e interesante. Especialmente por un hecho, la calidad de un héroe nunca es superior que la de sus adversario. Y Rampo (en algunos sitios transcrito Ranpo), opta con frecuencia en acompañar y servir el punto de vista de la bella criminal, que está al nivel de las más interesantes femmes fatales de la historia de la narración de ficción, con el plus de sofisticación oriental propio del país nipón. Muy recomendable.

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Fotografía infrarroja en cámaras digitales y la exposición de Txabi Beroitz en Remolinos – Fotografía y otras artes visuales

Fotografía

Fotografía infrarroja con cámaras digitales y exposición de un buen colega en Remolinos. Fotos de ambos temas. Los detalles técnicos en el enlace a continuación.

Origen: Fotografía infrarroja en cámaras digitales y la exposición de Txabi Beroitz en Remolinos – Fotografía y otras artes visuales.

[Cine] Jackie (2016)

Cine

Jackie (2016; 112017-2002)

No perderé mucho tiempo comentando esta película, que había que ver por las posibilidades de su protagonista de conseguir un oscar, pero cuyo tema no me atraía mucho.

Dirigida por el chileno Pablo Larraín, nos habla de las vivencias de Jacqueline Kennedy (Natalie Portman) días siguientes al asesinato en Dallas de su marido, el presidente John F. Kennedy (Caspar Phillipson). Al parecer, está basada en una entrevista que concedió a la revista Life unos días del ajetreo de los funerales de estado, y trata de poner sobre la mesa las características, aparentemente contradictorias, de una mujer que llegó a ser la primera dama de su país con sólo 30 años de edad, y que además de la traumática pérdida de su marido, a los treinta y tres años había sufrido también la pérdida de dos hijos y había estado sometida al escrutinio de la opinión pública de forma intensiva.

Buena parte de la acción de la película se rueda en un cementerio o en torno a un funeral; la muerte esta presente constantemente en este filme. Así que lo ilustraré con unas fotografías que tomé en el cementerio de Torrero en Zaragoza hace unas semanas, bajando de un velatorio.

Buena parte de la acción de la película se rueda en un cementerio o en torno a un funeral; la muerte esta presente constantemente en este filme. Así que lo ilustraré con unas fotografías que tomé con mi pequeña Olympus Pen EE3 en el cementerio de Torrero en Zaragoza hace unas semanas, bajando de un velatorio.

No obstante, la película, formalmente correcta, me resulta fría. No empatizo con nada ni con nadie. Conocía de forma general los hechos por los libros de historia, pero más allá de las erráticas decisiones de una mujer más o menos traumatizada, y un tanto histriónica tal y como la muestran, la película no siento que me aportara nada nuevo. Jackie Kennedy, la mujer florero por excelencia, no me parece un personaje especialmente atractivo, ni creo que aporte especiales valores a la humanidad. En el fondo, la impresión que tenemos mucho es que en realidad fracasó en muchas cosas, a pesar de haber sido una privilegiada. La apariencia idílica de su matrimonio con JFK ha sido puesto en solfa en muchas ocasiones, y su posterior aventura matrimonial griega tampoco fue un éxito que digamos. Aunque la considero digna de respeto como a cualquier otro ser humano.

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Portman hace un esfuerzo por mimetizarse con el personaje real, pero yo a lo largo de la película no llegué a acostumbrarme o a aceptar el tono impostado de voz que supongo viene dado por la intención de imitar la de la mujer real. El caso es que no veo a Jackie Kennedy por ningún lado, y no me engancha al personaje. De la misma forma, el otro posible personaje atractivo del sarao, el hermano del fallecido, Robert F. Kennedy (Peter Sarsgaard), no acaba de tener la trascendencia que podría haber tenido. Ni ninguno de los otros personajes reales, aunque me hace gracia ver a Greta Gerwig en un país muy distinto de los que nos tiene acostumbrados, y podemos destacar también la presencia de John Hurt en uno de sus últimos papeles antes de su fallecimiento hace unas semanas.

Por lo tanto, esta película no ha logrado despertar mi interés. Y me resulta difícil aconsejarla a nadie. Y no, no le daría el oscar a Natalie Portman. Ni de coña.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

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Olympus μ(mju:)-1 – Antecesora de una de las compactas de más éxito – Fotografía y otras artes visuales

Fotografía

En ocasiones anteriores os he hablado de una de mis cámaras más queridas, la Olympus μ(mju:)-II, una cámara de los años noventa para película tradicional de 35 mm y doble perforación, compacta bolsillera, protegida contra las inclemencias del tiempo. En el enlace a continuación os hablo de su antecesora, Olympus μ(mju:)-1. Una cámara también muy digna y usable.

Para quienes no se interesen por los aspectos técnicos, algunas fotografías del carrete de prueba. Realizado después de que la cámara se haya pegado más de quince años sin usar.

Origen: Olympus μ(mju:)-1 – Antecesora de una de las compactas de más éxito – Fotografía y otras artes visuales.

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