[Fotocomentario] ¿Comprar barato es comprar dos veces?

Fotografía

De vez en cuando me gusta trastear con cámaras para película instantánea. Por las limitaciones de este medio fotográfico, estás obligado a ser más creativo y más imaginativo para obtener resultados interesantes. A veces me salen, otras no. Pero sin duda es estimulante. Pero como este tipo de película es cara, la compro entre los productos reacondicionados de un conocido vendedor en internet. Y una de mis últimas experiencias… no fue nada bien. Las fotos las podéis ver en Desastre y alivio “intantáneos” – Polaroid Supercolor 635 con Polaroid 600 B&W y Color Round Frame.

Como las cosas no fueron bien, son las fotos en blanco y negro las incorrectas, me quedó la duda sobre porqué las fotos habían quedado «quemadas» como dice popularmente la gente. Sobreexpuestas. ¿O quizá incorrectamente reveladas? Empecé a pensar que la película no estaba en buenas condiciones. Tal vez por haber comprado barato, la cosa había ido mal. Y ahora, estaba en la necesidad de gastar otro cartucho de película para verificar donde podía estar el problema. «Comprar barato es comprar dos veces», dice el dicho popular.

Al final… no sé muy bien que pasó. La cámara funciona bien. El segundo cartucho de fotos, en color pero de la misma marca, también estaba comprado en los reacondicionados del comercio en línea, y quedó bien. Y ahora, después de haber investigado un poco, creo que puede deberse a las bajas temperaturas en las que se realizó el revelado instantáneo de las fotografías. Pero no estoy seguro. De momento, como ha sido un caso aislado, seguiré arriesgándome a «comprar barato», porque en el conjunto, aunque haya gastado un cartucho de más, me sigue saliendo a cuenta. Pero todos tenemos que saber qué arriesgamos cuando practicamos este tipo de compra. Por eso se dice que, cuando el trabajo fotográfico va en serio… usa los mejor que puedas y con productos frescos.

[TV] Cosas de series; animación entre la aventura ci-fi, la fantasía y la comedia pseudomafiosa

Televisión

Estos días estoy realmente muy liado. La entrada de ayer mismo de este Cuaderno de ruta estaba programada desde el domingo, porque sabía que el martes iba a ser imposible. Y las fotografías para ilustrar las entradas de hoy también las preparé el domingo. Y me líe. Las preparé para unas series que no tocaban. Así que voy a hablar de las series que dejaba para la semana que viene… y la semana que viene… pues serán las que tocaban esta semana. En realidad, da igual. No pasa nada. Así que esta semana toca animación. Y alguna cosa que no es animación.

Unas vistas de Kyoto con un aspecto menos turístico de lo habitual servirán para ilustrar la entrada, especialmente pensando en la serie con la trama más basada en las peripecias cotidianas de las(os) amas(os) de casa.

En primer lugar, Dragon age: absolution es una serie estadounidense de animación original de Netflix, basada en un videojuego de rol ambientado en un medioevo fantástico. Ya sabéis… con elfos, magos, dragones y demás. Es una serie breve, de seis episodios de 30 minutos. Oficialmente, no está cancelada, así que podría haber más entregas en un futuro. Aunque la nacionalidad de la serie es norteamericana, y se nota que el movimiento de los labios de los caracteres se adaptan al diálogo en inglés, las tareas de producción y animación han recaído en gran medida en la industria surcoreana de la animación. La cuestión va de un grupito de proscritos de diversos orígenes, convertidos en ladrones, que se internan en el centro de poder de un imperio para un osado robo. Que no va del todo bien y acaba ocasionando la caída del imperio o algo parecido. En general es bastante entretenida, aunque en algún momento tiene un exceso de melodrama. Puede ser recomendable para quienes gusten de este género de animación… pero no tanto con carácter general, para todos los públicos. No me entusiasmó, pero no me arrepiento de haberla visto, y si hay temporadas futuras del mismo estilo, al fin y al cabo son tres horas de visualización, como una película larga, no descarto seguirlas.

Spriggan スプリガン es animación japonesa basada en manga, como tantas, estrenada en Netflix en forma de serie de seis episodios de 45 minutos de duración. Lo habitual en la plataforma son 12 episodios de 23 minutos… así que es parecido, aunque por la mayor duración de los episodios a mi no me encaja de la misma forma en mis rutinas. El manga ya fue objeto de una adaptación a película de animación en 1998. Está a medio camino entre la ciencia ficción y la fantasía. La premisa es que en la Tierra hubo una antigua civilización que desapareció y que dejó restos arqueológicos en forma de artefactos de tecnologías muy avanzadas y desconocidas, codiciadas por los ejércitos y servicios secretos de todo el mundo. Los protagonistas pertenecen a una organización localizada en Japón que los busca para evitar que caigan en malas manos y sean utilizados con fines aviesos. También es entretenida, pero sin entusiasmos. Mucha pirotecnia, muchas batallas, que intentan suavizar con humor, que a veces funciona bien, y otras… meh. Lo de los episodios largos no me gusta. Aunque como digo es entretenida, y me parece divertido que los yanquis sean los antagonistas, por no decir que los «malos» en algunas ocasiones. Pero ya veremos que pasa si ha futuras temporadas. No ha levantado pasiones.

Y la que definitivamente me ha divertido mucho ha sido Gokushufudō [極主夫道, el camino del amo de casa], titulado internacionalmente con su traducción más o menos literal en inglés The way of the Househusband. También está basado en un manga, y para mí es una parodia bastante inteligente y divertida, al mismo tiempo que apta para un público muy amplio demográficamente hablando, desde un público preadolescente a cualquier adulto. La premisa es la siguiente. Un antiguo sicario de la yakuza, tras un altercado en el que queda malherido, es socorrido por una joven que trabaja de diseñadora en una empresa. Y acaban casados. Pero es ella la que mantiene el matrimonio con su trabajo, mientras que el es amo de casa. Y a partir de ahí una serie de piezas breves de un par de minutos de duración en la que se nos cuentan los chascarrillos de la vida del antiguo yakuza reconvertido en amo de casa. Y en la que participan la esposa, por supuesto, las vecinas, los suegros, su antiguo compañero de yakuza, y otros miembros de otros clanes mafiosos. La terminación 道 [se pronuncia michi aisalada, camino, ruta, senda… ] aparece en muchas artes marciales y prácticas deportivas y artistas. Judō, camino de la flexibilidad, kendō, camino de la espada, bushidō, camino del samurai, kyudō, camino del arco, chadō, camino del té (ceremonia del té), kadō, camino de las flores (también conocido como ikebana)… Por lo tanto, el título de la serie forma parte de la parodia, al equiparar la actividad del amo de casa a estas prácticas de habilidades pero con un trasfondo filosófico. Aunque es criticada que su animación es poco depurada, muy estática, más como una sucesión de viñetas que como un auténtico anime bien desarrollado, la verdad es que yo me lo he pasado muy bien. Y me gustaría que hubiera más. Mi personaje favorito es Miku, la esposa del antiguo yakuza, que tiene momentos estupendos, además de ser una mujer muy maja en todos los sentidos positivos de la palabra.

Un derivado de esta es otra serie, de acción real, titulada de forma parecida, aunque en inglés aparece como The ingenuity of the househusband (El ingenio del amo de casa), diez episodios de cuatro o cinco minutos de duración. En ella, el actor de doblaje del protagonista de la serie de animación, Kenjirō Tsuda, hace de una versión ficticia de sí mismo en tareas de amo de casa, actuando con método y atención al detalle en sus tareas, aunque al final siempre hay algo que sale mal. Es simpática.

[Fotos] Última entrada de mi serie de «clásicos» digitales

Fotografía

Hoy no hay fotocomentario, sólo fotos. Mi último artículo sobre «clásicos» digitales, “Clásicos” digitales (y IV) – Pentax *ist DS (anunciada en septiembre de 2004, comprada en junio de 2007), cámara digitales que tengo del año 2005 o anteriores, lo dejé programado el domingo para que apareciese hoy. Porque hoy tan apenas he tenido tiempo. Por eso, me limitaré a poner algunas de las fotos que he tomado recientemente con esa cámara de hace más de quince años.

[Cine – sesión doble] Babylon (2022) – Singin’ in the rain (1952)

Cine

Babylon (2022; 08/20230123)

Singin’ in the rain (1952; 12/20230202)

Ya hace dos semanas que nos vimos la última película de Damien Chazelle. Teníamos muchas ganas de ver la nueva película del director que tan buen sabor de boca dejó con su nominadísima película a los Oscar. Y eso que los comentarios, las críticas y, por lo que leíamos, la recepción del público en Estados Unidos habían sido bastante más tibios. Pero justo cuando la vimos, nos enteramos de que en unos días llegaba el reestreno en la gran pantalla de la que puede que sea la película musical más famosa de la historia del cine, dirigida por Stanley Donen, con la codirección para los números musicales y las coreografías del protagonista de la película, Gene Kelly. Inmediatamente sentí la necesidad de comentar las dos películas a un tiempo. Porque si lo miras bien, no es que la película de Chazelle esté inspirada por la comedia musical de Donen y Kelly. Es que es la versión borde, descarnada y en forma de tragicomedia de aquella película.

No he visitado Los Ángeles aún… así que nos iremos a otra de las «Babilonias» norteamericanas, la del Times Square y Broadway de New York.

Ambas nos trasladan al Hollywood de finales de los años 20 del siglo XX, en la transición del cine mudo al cine sonoro, cuando se está gestando el sistema de los todopoderosos magnates al frente de los todopoderosos estudios de producción en el famoso barrio de Los Ángeles. Pero mientras que la versión de los conservadores y «limpios» años 50 del siglo XX es amable, con los brillantes colores del Technicolor, con gente maja, incluido el productor (Millard Mitchell), y a excepción de la bruja de voz de pito que es la «estrella consagrada» (Jean Hagen), en la visión de Chazelle Hollywood es la Babilonia bíblica, paradigma de la corrupción, los vicios y la depravación. Y donde no sobrevive el más apto, sino el que menos escrúpulos tiene. Una visión dura, desagradable en no pocas ocasiones, a pesar de que visualmente sea, diferente, pero tan brillante e interesante como lo fue en su momento el cantando bajo la lluvia de Kelly. ¿Todo limpio en la película de Donen y Kelly? Bueno,… quizá hoy, en tiempos del #metoo, tal vez no se vierade la misma forma y con tanto romance la relación de un todopoderoso galán cuarentón con una candidata a actriz (Debbie Reynolds) que apenas ha cumplido los veinte.

Ambas películas son brillantes en su realización, pero no necesariamente comparables. Estamos hablando de 70 años de diferencia entre ambas, con lo que eso significa de progreso técnico y de cambios en la concepción del rodaje de coreografías y grandes escenas. Poco tiene que ver a nivel formal el delirio bacanal del principio de la película de Chazelle con el prolongado número musical para lucimiento de las cualidades artísticas de Gene Kelly, en compañía de la siempre guapa y elegante Cyd Charisse. Reynolds cantaba… pero no era de acompañar en la danza a Kelly al nivel que este buscaba, por lo que metieron a Charisse con calzador en la película para mayor gloria del protagonista. Pero como muchos teóricos de la historia del arte han afirmado, el valor de la obra de arte hay que situarlo en el hic et nunc de la obra; el aquí y ahora, el lugar y el tiempo en el que se realizó. Y por ello, no es de extrañar que el musical del 52 sea considerado por muchos como una obra maestra.

En cuanto a la película de Chazelle, he de reconocer que crece en el recuerdo. La recepción habrá sido más fría que para La la land, y es comprensible porque, aunque trata algunos temas relacionados, es una película muy distinta. Esta película actual es amarga, trágica, esperanzadora en cuanto a la supervivencia del cine como séptimo arte, pero devastadora con frecuencia en sus efectos para las gentes que han trabajado en él. Empujada por unos intérpretes en estado de gracia absoluta, y me sumaré a la corriente de opinión de que Margot Robbie está suprema, esta mujer va a más cada película que hace, con una banda sonora tan fenomenal como lo son las de Chazelle, con un diseño de producción casi perfecto, no alcanza el grado de obra maestra, pero es una película absolutamente recomendable, incluso cuando se vuelve deliberadamente desagradable.

En Zaragoza, el clásico del año 1952 solo ha durado una semana en cartelera, por lo que es imposible ver la sesión doble en estos momentos. Siempre, a poder ser, en versión original. Pero recomiendo que si uno va a ver Babylon, que busca la forma de ver, o volver a ver para los más veteranos, Singin’ in the rain. La experiencia es mucho más rica. Y por supuesto, ambas son recomendables. Especialmente si uno se declara como amante del séptimo arte. Y siempre me hace mucha gracia que les de por traducir al castellano en los subtítulos, Cosme, el nombre en inglés, Cosmo, del cómico por excelencia que es Donald O’Connor. Y la traducción es correcta. Pero al personaje de Kelly, Don, no lo traducen como Donaldo, o al de Reynolds, Kathy, no lo traducen como Cata o Catalina.

Valoración (para Babylon)

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

Valoración (para Singin’ in the rain)

  • Dirección: *****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Fotocomentario] Salirse de la norma… experimentar un poco…

Fotografía

No me voy a enrollar mucho. Especialmente porque no ando sobrado de tiempo esta mañana en la que tenía muchas cosas que hacer. Aunque como he madrugado un poquito, ya he avanzado bastante. Pero como una de ellas era escribir sobre mi experiencia sobre una fórmula de revelado de película para negativos en blanco y negro no recomendada en ninguna parte, como podéis leer en Revelado desatendido con SPUR Acurol-N – Pentax MX y Olympus mju-II con Ilford HP5 Plus, se me han ocurrido algunas reflexiones sobre las formas de hacer.

Hay dos formas de hacer. La de las personas más conservadoras, en un sentido psicológico o sociológico, no en un sentido político, que tienden a hacer las cosas según las normas. Según lo establecido. Manteniéndose a los cánones, al modo de toda la vida. Y luego están las personas más progresivas, menos conformistas, en ocasiones incluso transgresoras, que se niegan a aceptar el statu quo (Status quo es una banda de rock, no una expresión latina correcta), y que experimentan y cambian siempre que pueden. Mi posición está a medio camino, con cierta tendencia a aceptar las novedades por encima de atarme a los modos de siempre. Un tendencia muy acusada, si he de ser sincero. Creo que hay momentos en los que conviene seguir las normas, y otros en los que hay que romperlas.

Soy un chico de ciencias. Y frente a lo que creen muchos sobre las ciencias como verdades demostradas y establecidas en las leyes de la naturaleza, lo cierto es que el método científico lo que nos enseña es a ser escépticos, a poner en cuestión constantemente el conocimiento que tenemos sobre el mundo, y a proponer nuevas interpretaciones y nuevas formas de hacer. Pero no alocadamente, sino de forma racional. Si decidimos que hay algo que podemos cambiar, debemos explicar porqué. Qué es lo que no funciona bien. Qué puede hacerse mejor y en qué basamos nuestras propuestas. Hay que tener cuidado con los expertos. Con eso de que la experiencia es un grado. Por que puede haber expertos… en hacer las cosas de forma ineficiente, o con baja calidad, aunque sea la forma en que se ha hecho toda la vida. Trabajo en una administración pública, que suelen ser paradigmas en esto, aunque tengan otras virtudes que compensen. Pero esencialmente, creo que hay que buscar siempre nuevas formas de hacer, y experimentar de forma controlada, siempre bajo el principio de, ante todo, no hacer daño. Es algo que nos enseñan en las facultades de medicina, primum non nocere. Pero por favor, que esto nos estanque en un pasado obsoleto e ineficiente.

[Viajes/recomendación fotográfica] Fotografía experimental en Madrid

Arte, Fotografía, Viajes

El martes pasado me fui a pasar el día a Madrid. Básicamente lo que he hecho en múltiples ocasiones con anterioridad. Por la mañana, cultura, visitando algunas exposiciones que pudieran interesarme. Aunque no es buena época. Ya me ha pasado con anterioridad que, a finales de enero o principios de febrero, muchos espacios expositivos importantes están en transición de las exposiciones ya finalizadas que han durado hasta después de las fechas navideñas y el principio de año y la inauguración de las exposiciones que estarán abiertas durante el principio o buena parte de la primavera. Luego, a comer y por la tarde en compañía de buenas gentes que me cuentan entre sus amigos. Sin hacer nada de especial. Comer, dar un paseo, tomar un café, seguir caminando, entrar en alguna tienda, tomar una cerveza de media tarde y volver a la estación.

Por primera vez no he dependido exclusivamente de Renfe para el viaje en tren. El regreso lo hice con Iryo, la compañía que ha traído a las líneas de alta velocidad española los Frecciarossa italianos. La experiencia en comodidad y servicio es similar, pero me el viaje de vuelta, en un horario que me convenía mucho, fue apreciablemente más barato que el viaje por la mañana con Renfe, y todavía más considerando los precios de los AVE de Renfe para el regreso en horarios similares. Y descubrí una página, Trenes.com, donde se pueden comprar de una tacada los billetes de ida y vuelta aun de distintas compañías. En un procedimiento más sencillo y rápido que con la página de Renfe… que es bastante mala. Y eso que esta página que os comento no siempre va bien…

Bueno, al grano. En cuestión de exposiciones, que es a lo que dediqué la mañana, lo principal es que dediqué un buen rato a la exposición Visiones expandidas – Fotografía y experimentación en Caixaforum Madrid. Una estupenda exposición en la que lo pasé muy bien, dedicada a la fotografía experimental, a los procesos alternativos. Solarizaciones, cianotipias, agresiones químicas y físicas de negativos o copias, estenopeicas, rayogramas, fotogramas, radiografías,… de todo lo que se os ocurra. Y con nombres prestigiosos; Man Ray, Moholy-Nagy, Thomas Ruff, Germaine Krull, Erwin Blumenfeld, Lisa Oppenheim, Brassaï, Gilbert & George, Claude Cahun, Constantin Brancusi, Olafur Eliasson,… Estos son quizá los nombre más conocidos entre otros muchos, que lo son menos, pero que no son menos interesantes. Exposición dividida en temas más que en técnicas. Luces, movimiento, alteraciones, anatomías, recrear mundos, o la visión a prueba, son los escuetos, pero sugerentes títulos de las diferentes secciones en las que se divide la exposición.

Para redondear la visita, compra del catálogo, un libro de excelente calidad que da para muchas horas de contemplación y lectura, a un precio razonable para la que ofrece, en la siempre interesante tienda-librería de Caixaforum Madrid. Al igual que la de Zaragoza, sucursal de Laie de Barcelona, pero incomparablemente mejor surtida, más librería y menos tienda de regalos que la del centro homónimo de nuestra ciudad. Después, antes de comer, un paseo por El Retiro, con entrada en el Palacio de Cristal, con unos montajes a base de espejos de Pauline Boudry y Renate Lorenz, y la exposición dedicada a Manolo Quejido, Distancia sin medida, en el Palacio de Velázquez, también dentro del famoso parque madrileño. Me gustó mucho esta última, y lo pasé bien jugando con los espejos del Palacio de Cristal. Sobre la tarde no voy a comentar mucho más… puesto que fueron unas horas más privadas, de estar con gente a la que habitualmente echo de menos.

[Libro(s)] Dandadan (vol. 1 y 2) – Yukinobu Tatsu

Literatura

Ya he roto la maldición lectora, y por fin enganché a leer algo en este 2023. La verdad es que los cuatro días de fiesta que tuve en torno al fin de semana pasado me relajaron bastante, y como viajé a un par de lugares, de uno de los viajes ya os he hablado, aproveché para leer algún rato en los trenes. El caso es que, además de lo de hoy, he leído ya alguna cosa más. Bien.

Lo de hoy es un poco anecdótico. O quizá no. Lo cierto es que me lo he pasado bien. Y probablemente también en el futuro, al menos un tiempo. Pero voy a explicarme desde el principio. Hace un par de sábados fuimos al cine a una matinal, de la que también os he hablado, pero antes quedamos tomar un desayuno, visitamos la exposición actual de grabados japoneses dedicados al invierno en el Museo de Zaragoza, y nos acercamos a mirar una cosa al Centro de Historias de la ciudad. Vamos, que no paramos. El caso es que mientras una de nuestras acompañantes hacía su recado en este último centro cultural, nos detuvimos a contemplar un mural en el que explicaban el proceso de creación del manga Dandadan ダンダダン, escrito e ilustrado por Yukinobu Tatsu.

Fotografías realizadas en la exposición de xilografías japonesas, que en gran medida pueden ser consideradas en algunos casos como antecedentes del manga japonés.

El caso es que nos hizo gracia, y estando pendiente un regalo al hijo de unos amigos, nos acercamos a una librería para ver si lo tenían. Y sí. Vendían los dos primeros volúmenes al precio de uno. Y como había tiempo antes de dárselos al chaval, me los leí. Y me lo pasé pipa. Entendámonos, es un shōnen manga 少年漫画, es decir, un manga cuyo grupo demográfico de interés es el de los adolescentes masculinos. Tiene mucha acción. Y siempre hay algo de fan service, aunque en esta ocasión es moderado y llevadero. El caso es que las aventuras de una gyaru ギャル de quince o dieciséis años, muy mona, que cree en espíritus y fantasmas, con un friqui de su misma clase, típico gafotas poco sociable, que cree en extraterrestres, son muy muy divertidas. Porque todo empieza por una apuesta mutua, ya que ella no cree en los extraterrestres, y él cree en espíritus y fantasmas. Y por supuesto los hay de los dos y en abundancia. Y la chica vive además con su abuela, que es médium, y que nadie cree que sea su abuela,… porque es joven y está muy buena. Pero lo es. Ah… y entre los dos, los adolescentes, surge por supuesto una tensión romanticosexual no resuelta.

Como he dicho, la lectura de estos libros era un hecho improbable, porque tienen un público muy definido, que no soy yo. Y además, estas historias suelen serializarse. Y si tienen éxito, durar una eternidad. Por lo que nos enteramos, en Japón ya deben de haber salido al mercado como el doble o más de volúmenes. Y parece que durará un tiempo, porque ha tenido éxito. Y es que realmente es muy divertido. No me importaría ver una serie o película de animación bien hechas basada en estas aventuras. El chaval dice que va a seguir la serie, que sus padres se han comprometido a comprarle los siguientes, y que ya tiene los volúmenes 3 y 4, los últimos en castellano, y que me los prestará si quiero. Probablemente le acepte la oferta. Pero no esperéis que siga comentando los libritos… puesto que lo que había que decir, ya está dicho.

[Cine en corto] Le pupille (2022) / My year of dicks (2022)

Cine

Es muy rara la ocasión en la que incluyo un cortometraje en mi base de datos de estrenos y películas vistas por primera vez en salas de cine. Hace tiempo que los cortometrajes se vieron expulsados de las salas de cine. Sólo en ocasiones puntuales acceden a este privilegio. Por lo tanto, si algún estreno veo que pueda encajar por algún motivo en mi base de datos, ha de ser en la pequeña pantalla. Por coincidencia, en los últimos días he visto dos de ellos que creo puede entrar. Os lo cuento.

Le pupille (2022; 9/20230124)

Encontré la recomendación sobre este cortometraje firmado por la italiana Alice Rohrwacher en un blog sobre cine y serie,… que cada vez me convence menos. Pero continuo siguiéndolo porque de vez en cuando es útil, como en esta ocasión. Podéis encontrar el corto en el catálogo de Disney+… y a pesar de que se trata de una historia con niñas y en Navidad… me parece el lugar más insospechado para encontrar una obra como esta.

Algunas instantáneas de las calles de Bolonia, para ilustrar esta entrada en la que pasearemos por las calles de esta ciudad italiana, si vemos uno de los cortometrajes recomendados.

En un orfanato de niñas, en una ciudad italiana, está rodada en Bolonia, regentado por monjas católicas, llega la Navidad en tiempos de guerra, Segunda guerra mundial, y de carencias. Monjas rácanas, que explotan a las niñas, aprovechando la ignorancia de los fieles supersticiosos. Unas niñas que obedecen a las monjas, hasta que una pequeña que asume que si las monjas dicen que es mala, pues será mala, ocasionará una disrupción en la vida del orfanato con la llegada de un gran pastel, durante la más triste comida de Navidad que os podáis encontrar.

Lejos de las formas amables propias de Disney a la hora de mostrar el «espíritu de la Navidad», Rohrwacher mete el dedo en el ojo de muchos con este cuento con niñas encantadoras, que con frecuencia y gran habilidad rompen la cuarta pared para comunicarse con sus canciones directamente con el público. El fascismo, la hipocresía de las organizaciones religiosas, la frivolidad burguesa, la simplicidad de las gentes crédulas… una obra realizada con elegancia y gran precisión, pero con una fuerte carga crítica, ácida, pero pertinente. Muy recomendable.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

My Year of Dicks (2022; 10/20230129)

Realizado por Sara Gunnarsdóttir sobre guion de Pamela Ribon que opta al Oscar al mejor corto de animación. Estaría basado en las experiencias de la propia Ribon, el personaje protagonista se llama Pam. Lo podéis ver libremente en Vimeo, aunque os tendréis que identificar, porque está calificado como de contenido para adultos, aunque me parece que su público diana más objetivo serían los adolescentes. Os lo dejo puesto aquí, por si se deja ver sin entrar en la plataforma directamente.

El cortometraje nos cuenta la aventuras y desventuras de una chica de quince años que ha decidido que ya es hora de perder la virginidad. Y lo hará contándonos sus cinco intentos, cuatro intencionados y el quinto más casual, en los que va optando por distintos chicos con distintas personalidades y características, a priori ideales,… pero luego no tanto, mientras de fondo se encuentra la presencia del chico con el que salió y rompió, pero que sigue cerca de ella.

Con una animación muy dinámica, que va modificando su estilo según las situaciones, con un relato animado, muy entretenido, más teniendo en cuenta que todo se resuelve en veinticinco minutos, nos encontramos con una historia que en realidad resulta muy moralista y, hasta cierto punto, relativamente conservadora. No está mal, ya lo digo, y no sé cómo resultará en su carrera hacia el premio gordo, pero no me parece tan rompedora como para la califique como para «adultos» o como para despertar tanto entusiasmo como las recomendaciones que leí sobre ella. Aunque en general, sí que es recomendable.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Viajes] Un cultural paseo por Teruel

Viajes

He visitado varias veces la ciudad de Teruel. Pero pocas veces he tenido ocasión de pasearla despacio, para disfrutar de lo que en cultura e historia tiene que ofrecer. Este pasado lunes día 30 era fiesta local en Zaragoza. La fiesta local real es el 29 de enero, San Valero, pero como caía en domingo, el festivo laboral se trasladó al lunes. Y estas fiestas «trasladadas» suelen ser una sosada. Porque no hay nada realmente que hacer de especial. Así que como son unas fechas en las que nos solemos ir de excursión en el día… cogimos un tren a las 8 de la mañana y nos fuimos a Teruel.

Teruel es una pequeña y coqueta ciudad… que vive lejos de muchas partes. Incluso el hecho de quedar a medio camino entre la tercera y la quinta ciudades más grandes de España le beneficia poco. Más que nada porque estamos en un país «radial», donde todo está pensado para comunicarse con Madrid, pero nada para comunicarse de forma transversal entre sí. Como mucho hay pequeños núcleos radiales en torno a otras ciudades. Pero no hay redes de interrelación y comunicación en todos los sentidos. En los últimos siglos, Teruel sólo se ha hecho famosa por un par de cosas. Por ser una víctima destacada de la crueldad y la sinrazón de la Guerra civil española, tan cruel y sin razón como cualquier otra, y por un movimiento ciudadano, que algunos aplauden como ejemplo de movilización de las gentes, los del «Teruel existe», mientras que otros lo miran con desconfianza, tachándolo de simple victimismo, sin asumir iniciativas reales sobre su propio destino.

No me pronuncio. Bastante tengo con mis propias esquizofrenias como para responder de las ajenas. Pero recuerdo cuando en 1985, estando estudiando en la facultad, un compañero de esa ciudad me imprecó diciendo que la culpa del «subdesarrollo de Teruel» (sic) era de las decisiones políticas de los zaragozanos. En esos momentos llevábamos tres añitos de estatuto de autonomía en Aragón, con un puñado de competencias transferidas, ninguna gorda todavía, y en los casi trescientos años anteriores, desde los Decreto de Nueva Planta de Felipe V que supusieron la desaparición efectiva del Reino de Aragón, no había habido ninguna institución en Zaragoza que decidiera sobre los destinos de Teruel. Por otra parte, el número de votos que han de sumar los turolenses para dar un diputado en el parlamento autonómico o nacional es mucho menor que el de zaragozanos. Su voto vale más. Eso no es opinión. Son datos que cualquiera puede recoger y comprobar.

Pero fuimos a pasear, hacer fotos, tal vez comer. Lo más destacado es la arquitectura mudéjar, fundamentalmente en su arquitectura religiosa. Cuatro monumentos mudéjares de la ciudad están reconocidos conjuntamente como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1986. Posteriormente, en 2001, a esta lista se sumaron monumentos de otras poblaciones de Aragón, incluida la capital, Zaragoza. Ciertamente, es un reconocimiento significativo, ya que es un estilo arquitectónico exclusivo de la Península Ibérica, por la influencia de la albañilería de origen en la España musulmana en los edificios posteriores de la España cristiana. NO es el arte de los mudéjares, que fueron los musulmanes a los que se permitió vivir en los reinos cristianos hasta que fueron expulsados u obligados a convertirse. En fin… que paseamos, charlamos, hicimos fotos, y nos dimos cuenta que, aunque teníamos billete para el tren a las seis de la tarde, lo teníamos visto todo a las dos. Cambiamos los billetes desde el móvil, por los pelos, porque el tren venía bastante lleno, nos comimos unas fuentes de jamón y queso, y nos volvimos. Fue un buen día. …. …. …. No. No he hablado de los amantes de Teruel. Don Diego y doña Isabel. Tonta ella y tonto él. Pero es que me parece una historia tan tan tan… no sé… lo dejaremos.

[Fotocomentario] ¿Cuándo se estropean las cámaras?

Fotografía

He redactado hoy la tercera entrada de mi repaso a mi primeras cámara digitales, o por lo menos a las que todavía funcionan,… más o menos. Por que mi primera réflex digital se estropeó pronto… debía haber sido muy usada por su primer dueño. Y la que la sustituyó, de la que hablo en “Clásicos” digitales (III) – Canon EOS 10D (febrero de 2003, adquirida en julio de 2007), se estropeó mientras hacía las fotografías para ese artículo. Y es que si mi EOS D60 se estropeó porque su dueño original la usó mucho, la EOS 10D se ha estropeado porque llevaba muchos años sin usarla. Así son las cosas. Nada dura para siempre.

[Cine] JUNG_E (2023)

Cine

JUNG_E (2023; 06/20230122)

Una entrada rápida para el primer estreno del año en Netflix procedente de Corea del Sur. Mi intención para este año es ser mucho más cauto con lo que ven en Netflix en cuestión de largometrajes,… porque tienen muchas pifias. Pero claro, si estamos hablando de una película dirigida por Yeon Sang-ho, responsable de la entretenida Busanhaeng (Tren a Busán), había que darle una oportunidad. Así que vamos allá con este drama de ciencia ficción procedente del país asiático.

Unos paisajes de Seúl nos servirán para ilustrar la entrada; aunque son mucho más luminosos que los oscuros y «bladerunnerianos» ambientes de la película.

En un futuro, en una guerra que no acaba entre algunas colonias espaciales díscolas y una Tierra cuasi postapocalíptica por catástrofes diversas, una empresa cibernética trabaja en un androide soldado, JUNG_E, basado en una célebre capitana, Yun Jung-yi (Kim Hyun-joo), cuyo cerebro y personalidad fueron conservados tras ser herida mortalmente en su última misión (Nota: JUNG_E, el nombre del proyecto, y Jung-yi, el nombre de la capitana, serían homófonos, por lo menos desde el punto de vista del coreaninglés). En el equipo investigador está la hija de la soldado (Kang Soo-youn), pero no consiguen avanzar. En las simulaciones, la androide tiene un gran rendimiento, pero falla siempre en la misma misión. Y además, la situación de la guerra está por cambiar, afectando al proyecto de forma radical.

A pesar de la buena referencia de su director y que su reparto, por lo que he podido comprobar, tiene solidez interpretativa, la película peca de lo que pecan muchas películas de este tipo en el país asiático. Es un pastiche. Mezcla cosas y conceptos que pueden proceder de Blade Runner, Ex-Machina, The Expanse u otras producciones similares. Pero no se centra en nada. Parece que va a haber una tensión geopolítica como en The Expanse… pero eso es un macguffin sin más trascendencia. Podría haber una reflexión sobre la humanidad de la persona artificial, pero se queda a un nivel artificial. Y de los parecidos con Blade Runner… pues como tantas películas que copian ambientes o ideas de la genial película, porque ni reflexión sobre el ser artificial ni crítica profunda real a la gran empresa. Al final, lo que hay es un melodrama mal encajado y mal desarrollado por la peculiar relación madre-hija.

Ni siquiera podemos apreciar unas interpretaciones realmente mencionables, más bien nos movemos en los mediocre, en salvar los muebles como se pueda. Y sólo se salva un diseño de producción que sí que salva los muebles, siempre desde el punto de vista de que la película habrá costado su dinero, pero no habrá gastado lo que gasta Hollywood en producciones similares. En general, lo que decía… hay que ser muy selectivos a la hora de ver largometrajes de Netflix. Pero ya no sé que criterios usar para evitar los fiascos. Porque hasta las producciones con nombres de prestigio detrás son flojas. Y todo en medio de la gran crisis de las plataformas de contenidos bajo demanda, que van a tener que tomar medidas, empezar a generar fusiones, desaparecer algunas, porque no hay mercado ni dinero para compensar todo lo que se están gastando en producciones que atraigan suscriptores. Parece que pronto se hablará de burbuja que revienta, si no se está hablando ya.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **

[TV] Cosas de series; series japonesas, algunas estupendas

Televisión

Cuando me suscribí a Netflix y comprobé que había una oferta muy diversa de producciones, series en su mayor parte en ese momento, de todo tipo de países, y empecé a probar algunas de ellas, pensé que me lo iba a pasar muy bien con las series realizadas de Japón. Aparte de alguna comedia romántica que podían entrar en el saco de los placeres inconfesables, encontré algunas cosas muy curiosas y con personalidad propia. Sin embargo, con el tiempo, lo que más veo de esa nacionalidad es animación. Y sólo de vez en cuando surge alguna serie que me atrapa lo suficiente para pasar del primer o segundo episodio. Me pasó algo parecido con Amazon Prime Video, pero también con la misma irregularidad. Sin embargo, parece que en los últimos meses ha habido un aumento de oferta en series de acción real en Netflix. No sé si son de las abiertas a todo el mundo o sólo a quienes configuramos la interfaz de la aplicación en inglés; ya he comentado que existen diferencias en la oferta disponible con respecto a la configuración de la interfaz en castellano. El caso es que entre el final de 2022 y el principio del 2023 he estado muy activo con algunas de estas series. Para bien.

En primer lugar, hemos podido ver la segunda temporada de Imawa no Kuni no Arisu [今際の国のアリス], más conocida internacionalmente como Alice in Borderland, adaptación de un popular manga. Recordemos que el título de la serie es un juego de palabras. El apellido del protagonista Arisu (Kento Yamazaki), 有栖 o アリス en katakana, es homófono en japonés con Alice, la del País de las Maravillas, Wonderland en inglés. Y además, hay una correspondencia entre los personajes de la serie y el relato fantástico de Lewis Carroll. Un caso descarado es que el apellido de la coprotagonista femenina Usagi 宇佐木 (Tao Tsuchiya) es homófono con うさぎ, conejo en japonés, alusión al conejo blanco del País de las Maravillas. En cualquier caso, recordamos que la serie traslada a los personajes a un universo alternativo, a un Tokio desierto, convertido en un mortal y cruel campo de juego, adelantándose de alguna forma a una famosa serie coreana, aunque el sentido final de ambas series sea distinto. La segunda temporada ha tenido más carga dramática, los personajes, incluido los protagonistas, han adquirido mejor definición, y en general ha sido mejor y más interesante. Bastante recomendable. El ciclo argumental ha quedado cerrado, de una forma bastante satisfactoria, y no pasa nada si no volvemos a este universo en serie de televisión. Pero la escena final es un guiño, más a un spin-off que a una continuación de la historia. Yo me lo he pasado bien con esta serie.

Precedida de buenas críticas y comentarios muy favorables llegó a Netflix First Love 初恋, o sea, primer amor en inglés y en japonés (se lee hatsukoi). La serie tiene una puntuación elevadísima entre los votantes de IMDb, 8,4, y ya digo que venía precedida de comentarios críticos muy positivos. Inspirada por dos canciones de una muy popular cantante japonesa, Hikaru Utada, o simplemente Utada cuando publica sus álbumes en inglés, una de ellas First Love, uno de sus primeros éxitos a finales de los años 90 que dio título a su primer álbum en 1999, y otra de ellas más reciente Hatsukoi 初恋 que dio título a su álbum de 2018. Ya he comentado que significan lo mismo. Y durante 20 años largos seguimos la peripecia de dos personas que se enamoraron de adolescentes, cada una con su sueño, ella, Yae (Rikako Yagi de adolescente, Hikari Mitsushima de adulta), el de ser azafata y viajar por el mundo, él, Harumichi (Ell de adolescente, Takeru Sato de adulto), derivado del anterior, el de ser piloto en la rama aérea de las Fuerzas de Autodefensa de Japón (constitucionalmente, Japón no tiene lo que se llama un ejército… o eso dicen, porque sus miembros uniformados se rigen por el sistema jurídico de los funcionarios civiles y están sometidos a la legislación civil y penal común a toda la población). Pero su relación ideal y sus sueños se romperán por sendos accidentes, y ella acabará de taxista y él de vigilante de seguridad en Sapporo. Ella divorciada de otro hombre y con un hijo adolescente que vivirá su propio primer amor, y él a punto de casarse con otra mujer… cuando vuelven a encontrarse con el tiempo. La acción no es lineal, y la serie se mueve constantemente hacia delante y hacia atrás en el tiempo. Hasta el final, el espectador no tiene toda la información para comprender lo sucedido. No está mal y tiene momentos buenos, pero abusa de las casualidades para hacer avanzar la trama, y de un algún que otro exceso melodramático en algún momento. También chirría algo el reparto. Entre el chico adolescente y el adulto me creo que sean la misma persona, pero no así en el caso de la chica, empezando porque la adolescente es claramente bastante más alta y con un físico muy distinto que la adulta. La actriz protagonista adulta lo hace muy bien y es uno de los motores que sostiene la serie. Se deja ver con agrado, en general, pero no me entusiasmó tanto como me habían prometido los «listos» de la cosa.

Y finalmente una serie, muy sencilla y amable, pero que me ha encantado. Y encima nos llega de la mano de Hirokazu Koreeda, uno de los directores japoneses que con más facilidad se abre camino hasta las grandes pantallas españolas, que a mí me encanta, y del que hace unas pocas semanas veíamos su último trabajo, rodado en coreano, con intérpretes coreanos y en Corea del Sur. La serie es Maikosanchi no makanaisan [舞妓さんちのまかないさん], internacionalmente conocida en inglés como The Makanai: Cooking for the maiko house. Bueno, el título japonés significa algo parecido, La cocinera de las maikos. Un poco de contexto. Maiko 舞妓 es una aprendiza de geiko 芸子 o geisha 芸者. Cuando hablamos de geisha lo hacemos en el contexto estricto, persona que profesionalmente entretiene a sus clientes en sus reuniones sociales con sus habilidades artísticas, como la danza, la música, la interpretación o la declamación. No son prostitutas. De hecho, el termino geisha es neutro respecto al sexo de la persona, mientras que geiko se referiría a cuando la persona es un mujer. Una actividad tradicional en Japón que hoy en día se limita a unos pocos lugares entre los cuales esta Gion, un barrio dentro del distrito de Higashiyama en Kioto, de los que mejor conservados están en lo que se refiere a arquitectura y tradiciones, y que por lo tanto… suele estar lleno de turistas y no tiene el aspecto tranquilo y relajado que nos ofrecen en la serie. Las fotos de hoy, proceden de Gion en Kioto, año 2014. Con alguna maiko y alguna geiko, mucho más escurridizas a la hora de dejarse fotografiar por los visitantes de lo que aparece en la serie.

Dos jóvenes, Kiyo (Nana Mori) y Sumire (Natsuki Deguchi) se desplaza desde el norte de Japón, en Aomori, hasta la antigua capital imperial nipona para el aprendizaje que les permita ser maikos. Sumire destacará, y con la ayuda de la geiko principal de la casa, Momoko (Ai Hashimoto), avanzará en ese camino. Pero Kiyo se quedará atrás, aunque sus habilidades en la cocina hará que se quede en la casa como cocinera. Makanai sería un término para designar a la cocinera de una casa de huéspedes o de un pequeño colectivo de personas. Koreeda ha dedicado buena parte de su filmografía a reflexionar sobre el concepto de familia. Y aquí, una vez más, configura una familia no tradicional. La serie se basa en un manga, Kiyo in Kyoto, que sigue publicándose. Y la familia está conformada por las dos veteranas geiko que ahora gobiernan y gestionan la casa y sus actividades, y que tienen el papel de madres, las geiko en activo, hermanas mayores, y las maiko y otras aprendizas, que son las hermanas menores. Así como otros personajes que rodean a esta comunidad. Es una serie amable. Rodada para que sea bonita, con bella fotografía, con atención al detalle, con ritmo pausado. Llena de momentos cotidianos, aparentemente banales, pero entre los que se cruzan los pequeños dramas y las pequeñas comedias de los miembros de la casa. Predomina el sentido de solidaridad y apoyo mutuo, como idea fundamental de la razón de ser de una familia. Y a mí me ha encantado. Como digo es muy muy bonita de ver. No creo que haya una segunda temporada… no tendría mucho sentido, sería más de lo mismo, o sería buscar algún elemento dramático, que quizá rompería lo que da encanto a una serie en la que, aparentemente, no pasa nada, pero, en realidad, pasa mucho. Pasa la vida. Muy recomendable.