[Libro] El imperio en llamas – John Scalzi

Literatura

Lectura de tono ligero propia de la época veraniega, se supone, aunque yo nunca me he fijado en ese tipo de cosas. Si me apetece algo ligero, lo leo sea cual sea la época del año. Si me apetece algo con más enjundia,… pues los mismo. En cualquier caso, decidí a mediados de julio seguir con la serie de La interdependencia de John Scalzi, dado que con el primer volumen de divertí bastante. Con la esperanza que siguiese en el mismo tono. Y no se cumpliese el dicho aquel de que «Nunca segundas partes fueron buenas». Veamos pues cómo ha evolucionado la crisis de ese imperio plutocrático que Scalzi denominó La interdependencia.

El imperio espacial que imagina Scalzi es plutocrático. La clase aristocrática la constituyen los comerciantes. Las plutocracias han sucedido en diversas épocas de la historia humana. La civilización fenicia-cartaginesa, las ciudades estados italianas como Venecia o Génova, o la Hansa en el norte de Alemania y el mar Báltico, como en las ciudades que visitamos recientemente en nuestra escapada alemana. Algunos críticos de la política actual dicen que las democracias liberales occidentales son plutocracias disfrazadas de democracia.

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Habíamos dejado terminado el primer con las dificultades de la nueva emperox de La interdependencia para afrontar el colapso que amenaza al imperio plutocrático humano. Cuyos primero síntomas ya se manifiestan con la ruptura de las rutas de comunicación con uno de los planetas del imperio. Y además, con el atentado fallido contra su vida. En este segundo volumen, la emperox, y su científico favorito, no sólo en el ámbito académico, también en el dormitorio, tendrán que comenzar a buscar soluciones al problema del colapso, al mismo tiempo que sortear las conspiraciones que buscan derrocarla del puesto.

Este segundo volumen se ha caracterizado para mí por dos cuestiones principales. Con carácter general, sigue siendo una lectura muy entretenida de aventuras espaciales, con algún momento muy logrado en el que mezcla la acción y el humor, pero ha perdido profundidad en el comentario social y político que conllevaba el primer volumen. Es un libro que ha perdido profundidad, se sitúa a un nivel de mero entretenimiento. Buen entretenimiento, pero nada más. En otro nivel, es lamentable el bajo nivel de las traducciones. Desconozco como funciona ese mundo, como es el mercado de los traductores, sus costes, cómo se eligen… no sé nada. Lo que más he llegado a bucear en el tema fue cuando hace años vi un documental sobre las dificultades de traducción de una novela en japonés, de Haruki Murakami, a un idioma europeo. En cualquier caso, constantemente me chirriaban conceptos fuera de lugar en su traducción, imaginando cual sería el original en inglés.

Voy a poner un ejemplo. Pero que no es el único. Nunca me quejo de algo a propósito de un caso. A propósito de un caso nunca se demuestra nada. Así que tomadlo como ilustración de un problema más general. En los puestos políticos de cierta responsabilidad, también en las organizaciones militares, existe un cargo adjunto al del político o el militar importante que en inglés se denomina chief of staff. Si te vas al traductor de Google, te dirá que es el jefe de personal. Pero cualquiera que tenga una cierta información sobre la cosa sabrá que, en castellano, ese término no se traduce como jefe de personal, como sistemáticamente encontramos en esta novela. Cuando se refiere a un político, es el jefe o jefa del gabinete del cargo político de relevancia. El jefe de gabinete del presidente de Estados Unidos actual es Ron Klain. El jefe de gabinete del presidente del gobierno español hoy en día es Óscar López. Yo trabajo en el Departamento de Sanidad del Gobierno de Aragón, y el Consejero de Sanidad tiene su jefe o jefa de gabinete, un puesto de funcionario eventual, que es nombrado por el consejero de turno cuando accede al cargo, y es cesado automáticamente cuando cesa el consejero. No jefe de personal, que es un puesto técnico que lleva la gestión cotidiana de los trabajadores y funcionarios del departamento. Y en el ámbito militar, el chief of staff es el Jefe de Estado Mayor de la Defensa o de uno de los ejércitos, o similar. En la actualidad, el Jefe de Estado Mayor de la Defensa en España es el almirante general Teodoro Esteban. El actual jefe de estado mayor del ejército de Estados Unidos, Chief of Staff of the United States Army, es el general Randy George. Este es uno de los ejemplo más claros, existen otros, de un nivel malo de traducción. Porque este es un error, lo de traducirlo como jefe de personal, que NO debería suceder.

Hace tiempo que me quejo de traducciones, doblajes, subtítulos de obras extranjeras. Los percibo de un nivel muy bajo, como promedio. Y esto afecta especialmente a determinados géneros y a determinadas editoriales. Supongo que por cuestiones económicas, acceden a traductores con menos experiencia o menos nivel general. Por lo que sé existen grados universitarios de traducción e interpretación, de los que he de suponer que se nutren las editoriales. Pero también leo que en un momento dado se produjo una inflación en la oferta, en parte por un aumento de la demanda, siendo muy populares entre las universidades privadas, que en España no son necesariamente sinónimo de máxima calidad, por lo que en las dos últimas décadas me ha mostrado la experiencia en aquellas áreas del conocimiento en las que me desenvuelvo mejor. Y eso, u otros factores a los que mis limitaciones sobre el tema no alcanzan, parece limitar la calidad de estas actividades, lamentablemente. Porque es importante y porque debería exigirse lo mejor. He observado que géneros como los superventas, la ciencia ficción, la fantasía, cierto tipo de policiaco y cierto tipo de histórica, sufren especialmente esta lacra. Por lo que cada vez tiendo más a leer los originales si entiendo suficientemente el idioma. Lo cual es válido para el inglés y el francés. Y hasta cierto punto el italiano. Pero siempre me cuesta más esfuerzo que leer en castellano. Desde luego, la tercera parte de esta trilogía la leeré en inglés.

[Libro] El fin del imperio – John Scalzi

Literatura

El primer libro que leí de John Scalzi fue una muy agradable sorpresa para mí. Leído durante el viaje a San Francisco, hizo que el vuelos desde Múnich hasta la ciudad californiana se me pasará en un sinsentir. Era ingenioso, original, con un ritmo ágil, divertido, y con un razonable comentario social sobre el mundo pospandémico, sin excesiva profundidad, pero tampoco sin excesiva superficialidad. Ideal para evadirse y entretenerse, pero que no deje la sensación de haber leído algo banal y olvidable. Ni mucho menos. Por lo tanto, me había quedado con las ganas de leer algo más de Scalzi. Para confirmar si estaba ante un autor que me apeteciese seguir.

La novela que nos ocupa hoy es la primera de una trilogía, La interdependencia. Un trilogía de verdad, de tres libros. Que en estos momentos, en los ámbitos de la ciencia ficción y la fantasía son frecuentes las trilogías de cuatro o cinco volúmenes. Y es una aventura espacial. Lo cual de entrada me encanta, aunque empiezo a estar quemado de la calidad de las aventuras espaciales en los últimos tiempos. El escenario es razonable, con una mezcla de ciencia ficción dura y fantasiosa. La parte fantasiosa está bien disimulada o construida. En las aventuras espaciales siempre es… romper el límite de la velocidad de la luz. Pero más o menos genera un escenario que es más que aceptable, y que además es el macguffin que impulsa la acción.

Como consecuencia de haber encontrado la forma de viajar entre las estrellas, la humanidad abandonó la Tierra y ha colonizado varios sistemas estelares. Pero el control del sistema físico que permite el desplazamiento entre los mismos hace que haya surgido una aristocracia plutocrática, con una familia imperial al frente. Los aristócratas controlan los bienes, el emperador… el sistema de viaje entre las estrellas. Pero se produce el fallecimiento del emperador en el momento en el que se detecta que el sistema de viaje entre las estrellas puede derrumbarse, poniendo en peligro el statu quo del sistema social, político y económico de la humanidad. Y la heredera que ha de lidiar con ello es una hija natural del emperador, que ha vivido al margen de las intrigas sociales y política, pero que se convierte en la heredera al haber fallecido el hijo legítimo del soberano. Y a partir de ahí, una intriga política, con un comentario social, político y económico de fondo, bastante entretenida.

Menos original que las aventuras en el mundo de los kaijū, comparte algunas de las características general de aquel libro, al que precede en cinco años en fecha de publicación. Es ágil, ingenioso, razonable en sus planteamientos y en su comentario social y político, muy entretenido, se lee bien y en seguida. No sólo no insulta a la inteligencia como otros productos de ficción fantástica o científica de los últimos tiempos, sino que además estimulará en cierta medida la lectura activa por parte del lector mínimamente informado. Tiene las características de muchos escritores de este tipo de origen anglosajón, con un estilo fácil de leer, pero no banal afortunadamente en este caso, y por lo tanto es muy recomendable para los amantes del género. Hay aventura y acción también… qué más vas a pedir. Por supuesto, aquellas personas que rechazan de entrada este género, harán bien en absternerse. Pero… ellos se lo pierden por prejuiciosos. Ya estoy preparando los otros dos libros de la trilogía para leerlos cuando encuentren su sitio entre los varios, muchos, que tengo pendientes. Pero no tardaré mucho. Ahora estoy con lo último de Murakami, luego supongo que iré con la segunda novela corta del último quinteto de Shimazaki,… es posible que a continuación vaya la segunda parte de esta aventura espacial.

[Libro] Giant’s Star – James P. Hogan

Literatura

Tercera entrega de la trilogía de cinco libros dedicada a los Gigantes de James P. Hogan. La primera entrega me pareció muy divertida de leer, ciencia ficción especulativa, que ahora, casi cinco décadas después notamos que se basa en una ciencia viejuna, pero que despertó mis nostalgias por la ciencia ficción que leía en mi adolescencia y en mi juventud. En los años ochenta del siglo XX. La segunda entrega no me atrajo tanto… esto de traer a los gigantes vivos de regreso al sistema solar… bueno… era entretenida… pero ya no lo mismo. A pesar de ello, me animé con la tercera entrega sobre la que…

Sobre la que ya… creo que Hogan se fue un poquito de la olla. Porque se monta una guerra de las galaxias a nivel local, con una serie de inventos para saltarse a la torera el tema de que la luz se arrastra lentamente por el espacio tiempo, haciendo que un conflicto bélico a nivel estelar sea difícil de encajar. Y tampoco es que haya muchos disparos ni enfrentamientos entre acorazados estelares,… ni nada de eso. Aquí los buenos ganan porque además de ser los buenos, son más listos. Y científicos. Por algún milagroso milagro… en estas novelas los políticos tan apenas aparecen. En fin.

Ya no es lo mismo. No es que me aburriese leyéndola. Ni que estuviese a punto de dejarla o algo de eso. Nop. En realidad, creo que la leí con una perpetua sonrisa en la boca, porque tiene una importante carga de ingenuidad. Sinceramente, en estos momentos no me veo leyendo la cuarta y quinta entrega de la trilogía. Hasta cierto punto, esta tercera entrega me ha sacado de ella. Pero, oye, nunca se sabe. Si me las encuentro de ofertón,… quien sabe.

[Cine] Spaceman (2024)

Cine

Spaceman (2023; 15/20240313)

No me voy a enrollar mucho con esta película. Se estrenó en el catálogo de Netflix hace unas semanas, y me produjo una cierta curiosidad. Por el reparto más que nada. Y hasta cierto punto por el argumento. Aunque demasiado astronauta con problemas conyugales en series y películas últimamente. Primer largometraje del sueco Johan Renck, creo, un tipo que se había dedicado sobretodo a cortometrajes y videoclips, con alguna incursión en series de televisión, en las que el director no tiene el estatus de autor, ya que este va a parar al creador de la serie. Pero ha trabajado en alguna serie notable (la del desastre atómico).

Entre checos anda la cosa,… pues pasearemos por Praga.

Un astronauta checo (Adam Sandler) viaja solo por el sistema solar hacia una extraña nube incandescente que ha entrado en nuestro vecindario para analizar su composición [estos no se han enterado que los astrónomos y astrofísicos conocen la composición de las nebulosas por espectroscopía, cómodamente sentados ante el ordenador de su despacho], en una carrera contra una nave surcoreana [nop, no hay yanquis contra rusos, contra chinos, o contra norcoreanos, por hablar de los más frecuentes]. Y en estas está cuando, por una misteriosa tecnología, su esposa (Carey Mulligan), con quien se comunica en tiempo real a pesar de estar a 500 millones de kilómetros de distancia y que la luz sólo viaja 300 mil kilómetros por segundo (un poco menos), en lugar de tener una latencia de 28 minutos entre, le comunica que le deja. Que quiere el divorcio. Que no haberse ido. Y le entra una depresión horrible hasta que se le mete en la nave una araña espacial, muy extraña, y empiezan a hablar. Mientras, una señora muy estirada (Isabella Rossellini) que se parece a una hija de Ingrid Bergman, que también era sueca, como el director, intenta convencer a la esposa de que le diga al astronauta que no pasa nada, y que termine la misión antes de que se les adelanten los surcoreanos, que parece ser que van en una nave más moderna y más rápida. Y de vez en cuando, el astronauta habla con el indio de The Big Bang Theory (Kunal Nayyar), que está en el control de la misión. Aunque no tenga aspecto de checo. También sale Lena Olin, que también es sueca.

Más allá de que todas las señoras que salen en la película son o han sido muy muy muy guapas, sean suecas, de ascendencia sueca o nada de lo anterior, es difícil calificar esta película, que me parece que tiene muchas ínfulas, es adaptación de una novela de un autor checo, pero al final fui incapaz de tomarme en serio. Por cierto, se me ha olvidado decir que entremedio aparece un trauma infantil del astronauta, porque su padre fue un informante del régimen comunista checo. Bueno,… checoslovaco. El caso es que los intérpretes le ponen ganas. Son buenos. Hasta la araña alienígena, que tiene la voz de Paul Dano. Pero llega un momento que me costó seguir la cosa. Este drama conyugal, filial, político… en una nave que parecía montada con los restos de un desguace… La época de la acción es indefinida en algún momento entre los años ¿60 y 90?… ¡yo que sé!

No lo sé. Quien tenga Netflix, allá él si se arriesga con ella. Quien no… no es motivo para suscribirse por ver esta película. El caso es que he leído en algún sitio que la novela original es Solaris con risas… es decir, que si la película hubiese sido una comedia, más o menos surrealista… ¡igual hubiera sido estupenda! ¿Por qué se han tomado tan en serio a sí mismo?

Por cierto, de Johan Renck, el director de la película, había hablado ya en estas páginas, pero en su faceta de fotógrafo.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Cine] Las últimas de 2023; Maestro (2023) / Kuolleet lehdet (Fallen leaves) (2023) / Rebel Moon – Part One: A child of fire (2023)

Cine

Como es tradicional, el primer día del año lo dedico al comentario de la última o últimas películas vistas en 2023, para hacer al día siguiente el balance cinematográfico del año. Y este año se me han acumulado nada más y nada menos que tres, por lo que serán comentarios breves para no cansar. Aunque alguna de ellas merecería un comentario más pausado y dedicado. Pero bueno… hay que saber cerrar ciclos.

No es infrecuente que los tranvías de Helsinki sean protagonistas, de algún modo, en las películas de Kaurismaki, y la que comento en estas líneas no es una excepción.

Maestro (2023; 70/20231226)

En el día siguiente a Navidad, con una antipática niebla sobre Zaragoza que no invitaba a actividades en exteriores, dediqué una buen rato a uno de los estrenos estrella de Netflix en el 2023. Bradley Cooper, con el apoyo como productores de Scorsese y Spielberg, protagoniza en compañía de la siempre estupenda Carey Mulligan, a quien cede el puesto de honor en los títulos de crédito, la biografía del matrimonio formado por el compositor y director de orquesta Leonard Bernstein y la actriz Felicia Montealegre.

La película abarca tres épocas. Cuando se conocieron y se casaron, en los años 40 y principios de los 50 del siglo XX, rodada en blanco y negro y formato académico. La más larga, en los años 70, cuando el matrimonio entra en crisis por las ausencias de Bernstein, homosexual, conocido por su mujer, y la enfermedad de Felicia, rodada en color y formato académico. La más cortita, una entrevista final a Bernstein, que nos habla de su momento en los años 80 y que es el arranque suponiendo que las anteriores se cuentan como un flashback, en color y en formato panorámico americano. Y la película se centra en las complejidades de una relación en la que, aun existiendo el amor entre ambos, las preferencias afectivas homosexuales del músico, aunque conocidas y toleradas por la esposa, acaban pasando factura. Lo que no impide que el músico la cuide y acompañe en sus últimos momentos y la recuerde siempre.

La película es correcta en su factura. Cooper tiene buena mano al rodar. Pero sin más. Sus recursos visuales son más formales que revolucionarios. Es más bien clásico en sus modos. En la interpretación, Mulligan está estupenda, como habitualmente, y Cooper está un poco excesivo, sobreactuado, muy caracterizado, supongo que buscando una candidatura a los Oscar, donde este tipo de interpretaciones masculinas suelen conseguir réditos. Aconsejable… sin más.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

Kuolleet lehdet [Fallen leaves] (2023; 71/20231229)

Aunque he visto varias de las películas del finlandés Aki Kaurismaki en vídeo o en televisión, es la primera vez que veo una de ellas en la sala de cine. De lo que hace tiempo que tenia muchas ganas. Y ha llegado el momento con estas «hojas caídas», que nos cuenta una peculiar historia moderna de amor, en una Finlandia menos ideal de lo que muchas veces imaginamos de los países nórdicos, como no podía ser menos de la mano de Kaurismaki.

Ansa (Alma Pöysti) y Holappa (Jussi Vatanen) son lo que muchos llamarían restos de un naufragio. Viven en soledad, con sus trabajos de bajo nivel y sus escasos salarios. Alma apenas tiene alicientes, y vive en un pequeño apartamento heredado, con la mera compañía de la radio. Holappa se refugia en el alcohol con demasiada frecuencia, en compañía de un amigo de más edad. Están en sus cuarenta años. Se conocen en un karaoke. Se gustan. Pero su relación no será fácil. Especialmente por los problemas que el alcohol causa en Holappa.

Entre la comedia y el drama, con la estética minimalista pero tremendamente cuidada de Kaurismaki, con escasos diálogos, con poca acción o movimiento de cámaras, en un mundo de frecuentes clarooscuros, en una sociedad fría y alienante, donde hasta la radio nos machaca constantemente con la guerra rusoucraniana, surge el amor entre estos dos seres sin rumbo, metidos en una rutina potencialmente destructora. Pero Kaurismaki no se deja caer en el pesimismo y encontrará formas de aportar un poco de luz a estos personajes, que pueden ser muy reales.

Interpretaciones sobrias, de muy buen nivel, lucidez visual, con fotografía sobre película fotoquímica tradicional a cargo de Timo Salminen, y una banda sonora con canciones populares y música clásica de todo tipo, conforman una película que es altamente recomendable. Un soplo de aire fresco de parte de un director que lleva toda una vida de coherencia y de ser fiel a sí mismo y a lo que quiere contar, frente al artificio absurdo de Hollywood y el cine más comercial. 80 minutos de cine de alto nivel, realizado con muy pocos recursos. Fundamental en este recién inagurado 2024.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

Rebel Moon – Part One: A child of fire (2023; 72/20231231)

Última película del año, vista ayer mismo en Nochevieja mientras cenaba, antes de salir a comer las uvas, beber el champaña y charrar un rato a casa de unos amigos. Una de esas películas con las que las plataformas digitales pretenden conseguir el último pelotazo con una nueva franquicia de ciencia ficción. En esta ocasión, Netflix ficha a Zack Snyder para intentarlo. Su estilo visual me parece más efectista que efectivo, y su tendencia a gustar de las estéticas fascistas, y en algún caso me temo que de las ideologías fascistas, me desagrada. Incluso si quienes lucen las estéticas fascistas son «los malos». Porque vamos… ¡Qué «original» poner a los malos con uniformes que recuerdan a los ejércitos alemanes de la época del nazismo! Como si nunca se hubiese hecho.

Nos cuentan que Snyder presentó la idea de esta película o algo parecido a Lucasfilms hace 10 años por lo menos con la intención de integrarla en el universo Star Wars, pero no se la compraron. A todos los efectos, debemos considerar esta aventura espacial como un mal remedo de la saga galáctica más conocida. Con un gran abuso de efectos visuales, pero con una historia elemental y muy poco cuidada, y con unos personajes absolutamente tópicos y sin la más mínima delineación del carácter y de sus motivos. Una excusa para una serie de escenas de acción donde se supone que tenemos que admirar la «genialidad» del director con lo visual. Apenas me molestaré en mencionar que la cosa está protagonizada por Sofia Boutella, que en el resto del reparto hay algún nombre interesante, pero que dado lo inane del producto, es indiferente su presencia en la película.

Bajo la amenaza de una segunda parte para esta primavera, tras un horrible deus ex machina que permitirá que se conserve el mismo «malo» en la misma, si eres suscriptor de Netflix allá tú si la ves. Si no eres suscriptor de Netflix, definitivamente esta película no es un buen motivo para darte de alta en la plataforma. Quizá sea un buen motivo para plantearse si seguir suscrito a la plataforma. Las aventuras espaciales, sí, pero no así.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: *

[TV/Libro] Revisitando a Isaac Asimov de una forma u otra… todos estos años después

Sin categorizar

En su momento, entre los 18 y los 26 años, si no leí todo lo escrito por Isaac Asimov en el ámbito de la ficción, poco lo faltó. Incluso leí algún ensayo sobre historia. De la historia de Roma, si no recuerdo mal. Realmente, me gustaba. Aunque hace mucho mucho mucho tiempo que ya empecé a comprender que dentro de su obra había que diferenciar las cosas realmente buenas, las cosas interesantes… aunque menos buenas, y las cosas… meh. Pues bien, en estas semanas atrás he revisitado algunos elementos de la obra de Asimov de un modo u otro. En televisión y en libro. Vamos con ello. Aunque intentaré no enrollarme mucho.

Cuando se imaginan civilizaciones extrañas de colonias humanas establecidas en planetas dispersos por la galaxia, es frecuente que alguna de ellas se inspire en culturas asiáticas, especialmente Japón. Pero creo que no ha salido nadie vestido con indumentarias inspiradas por los kimonos. Como los que podemos ver desde ayer expuestos en el Museo de Zaragoza y hasta el mes de noviembre.

TV – Segunda temporada de Foundation

Pues sí. Aunque la primera temporada de esta serie no me acabó de cuadrar, uno de los proyectos estrella de Apple TV, decidí darle una segunda oportunidad, y me puse a ver la segunda temporada. Que sí que me ha gustado. Bastante. Mucho, a ratos. ¿Qué ha pasado? Mmmmm… Nada y muchas cosas. Veamos.

Primera. Una de las cuestiones que más me molestó en la primera temporada es que la serie se aparta tanto de la famosa trilogía de Asimov en la que se inspira, pero que decididamente NO ADAPTA, que mi opinión en ese momento es que desvirtuaba las esencias de aquellas novelas escritas en los años 40 del siglo XX, pero que aguantaban notablemente el paso del tiempo. Y aquellas novelas no me parecen la octava maravilla en calidad literaria, aunque la tienen en suficiente cantidad, pero sí que proponían conceptos muy interesantes que en esta serie se perdían, se han perdido, por completo. Pero en esta segunda temporada he aceptado que es una propuesta dispuesta, y he decidido aceptar esta propuesta. Y de repente, simplemente, es una historia nueva, con algunos parecido superficiales con aquella, que usa los nombres de los personajes y de los planetas de aquella, pero nueva. Distinta. Y me vale.

Segundo. No conseguí empatizar con ninguno de los personajes principales. Ni Gail Dornik, ni Hari Seldon, ni Cleon, ni Demerzel (que no debería aparecer por aquí), ni Salvor Hardin… Nop. Me daban igual. Si se hundía el Imperio Galáctico, como si llegaba la muerte térmica del Universo entero. Sin embargo, de repente, en esta segunda temporada, toda esa gente, que ya no tiene gran cosa que ver con los personajes de Asimov, se han convertido en los protagonistas de una aventura espacial de acción de lo más interesante. Adiós a la filosofía de la trilogía literaria, pero bienvenido un universo espacial estupendo. Flop. Ahora hay un montón de gente en pantalla que me interesa un montón. Los anteriores más Poly Verisof, Hober Mallow (nombres tomados del original), una tal «Brother» Constant, o una tal reina Sareth, que son inventados para la serie. Estupendos.

Tercero. La serie está bien hecha. Está muy bien hecha. Hay unos mundos estupendos. Hay unas estupendas naves espaciales. Hay un efectos especiales/visuales decentes para ser televisión, siempre menos vistosos que en el cine. Y oye; que los que salen actúan bien. Son buenos intérpretes.

Así pues,… ¿necesito decir más? No es realmente Asimov, aunque tome cosas de él y a veces se le parezca. Pero está bien. Decían que la Trilogía de la Fundación o Ciclo de Trantor, cuando se incluyen las secuelas y precedas tardías, era inadaptable. Puede ser, de momento nos quedamos sin saberlo, porque esto es otra cosa. Aunque muy interesante.

Libro – The Gods Themselves

Leí hace muuuucho tiempo esta novela, en la época que he mencionado al principio, en castellano, con el título Los propios dioses. Es una novela de 1972, y fue muy reconocida y premiada. Fue escrita más de veinte años después de Foundation y sus secuelas originales. Y en ella Asimov se ponía al día con los últimos (para la época) hallazgos en física, aunque hoy en día nos parezca que está bastante superada. Su principal motivo, el intercambio de materia entre universos (para que diga que el multiverso es una moda actual) se relacionaba con la interacción nuclear fuerte, que se suponía e intuía desde tiempo atrás, pero que estaba recibiendo sus fundamentos más potentes desde los años 60. Creo. A partir de ahí, se especula con las consecuencias para los distintos universos si se intercambia energía/materia entre ellos, partiendo de la base de que tienen distintas constantes físicas universales. Consecuencias catastróficas, claro, para que haya emoción. Por otro lado, se nota que hay conceptos que no han madurado lo que han madurado hoy en día. El estado inicial del universo tal antes del Big Bang no tiene que ver cómo se propone en el libro a cómo se propone hoy en día. O los cuásares, que hoy en día sabemos que son galaxias lejanas con un núcleo extraordinariamente activo y energético, y para Asimov era algo parecido a una supernova, u otro cataclismo similar.

El título viene de una cita extraída de una obra de teatro de Schiller sobre Juana de Arco; «Mit der Dummheit kämpfen Götter selbst vergebens.» O en castellano, «Contra la estupidez, los propios dioses se afanan en vano.» Desde hace un tiempo, con la estupidez reinante en las organizaciones, laborales incluidas, esta expresión me ha parecido dogma de fe. Y es que en la obra, dividida en tres partes 1) Against stupidity, 2) The gods themselves y 3) Contend in vane?, trata el tema de las mezquindades humanas, también en el ámbito de la ciencia, que hace que se perpetúen los errores, se desprecie el valor y el saber de hacer de algunos de los mejores, y se ponga en peligro el avance inmediato del conocimiento científico y el progreso humano.

Este es uno de esos libros que considero… literariamente no tan buenos, aunque con propuestas interesantes. Y creo que, aunque no es muy extenso… para lo que cuenta, podría serlo menos. Hay conceptos sociales y morales que hoy en día parecen bastante ingenuos, especialmente en la última parte que transcurre en un colonia lunar, y eso hace que no, paradójicamente, por ser más moderno, me parezca que hay envejecido peor que la Trilogía de la Fundación. Pero me ha alegrado volver a leerlo, con una nueva perspectiva. No está mal.

[Libro] On a red station, drifting – Aliette de Bodard

Sin categorizar

Quién iba a decir que me acabaría enganchando, hasta cierto punto, al peculiar universo creado por Aliette de Bodard, el Universo de Xuya, consecuencia de una historia alternativa de la civilización humana que ha terminado con un imperio interplanetario con una cultura inspirada por la vietnamita y otras de la esfera cultural del Asia oriental, y específicamente en el confucianismo. Recordemos. De Bodard es una escritora francoamericana, con ascendencia vietnamita, que escribe en inglés obras en el ámbito de la fantasía y la ciencia ficción. Algunas de sus obras, fundamentalmente una novela, varias novelas cortas y algunos relatos cortos, transcurren en el llamado Universo de Xuya cuyas características ya he mencionado. Algunas de sus obras tienen un carácter de literatura romántica, de las que no he leído ninguna, ni me siento especialmente atraído, mientras que otras son aventuras espaciales con otros temas. Las dos que había leído hasta el momento eran historias detectivescas, una inspirada por Sherlock Holmes, y la otra inspirada por Arsène Lupin. Esta última es la que más me había convencido hasta el momento.

Fotografías realizadas en Zhouzhuang, no lejos de Shanhái o Shuzou para ilustrar una novela con ambiente del Asia oriental, aunque sea en una estación espacial en el frío espacio.

A un precio muy ajustado encontré la novela corta de hoy, que fue la primera que transcurría en el Universo de Xuya, aunque es posible que previamente hubiese escrito algún relato corto en ese universo de ficción. Y no es una novela detectivesca. El imperio interplanetario Dai Viet (me disculpo si no sé colocar los diacríticos oportunos en las palabras de origen vietnamita) está en guerra civil. Y una facción rebelde a invadido y ocupado el planeta nº 23, del que era magistrada una de las protagonistas de la novela. Esta huye y se refugia en una estación espacial, dirigida y gestionada por miembros de su familia, siendo la principal administradora una prima lejana suya, que la acoge por los lazos familiares pero con frialdad. Aunque en la jerarquía y en la sociedad de inspiración confuciana el puesto alcanzado por la refugiada fuera superior al de una mera administradora. Pero además algo empieza a funcionar mal en la estación, especialmente en inteligencia que la gobierna; y otros problemas asuelan la familia de la administradora, que van poner en riesgo las vidas de toda la familia.

Frente a las historias detectivescas que había leído hasta ahora de esta autora y en este universo, nos encontramos ahora en una intriga familiar, un choque entre personas y mentalidades, especialmente entre las dos mujeres, la administradora y la refugiada, que desconfían entre sí. Pero al mismo son familia y sienten obligaciones la una hacia la otra. Y de fondo, una situación política y una serie de dilemas éticos. Es una novela corta dividida en tres actos, y va de menos a más. No voy a decir que me haya entusiasmado. Pero sí que ha ido aumentando en interés poco a poco. Creo que el universo que ha creado de Bodard es muy interesante, más de lo que sus capacidades como escritora, decentes pero no extraordinarias, son capaces de desarrollar. Si en el futuro vuelvo a encontrar ofertas razonables, puede que lea alguna obra más de esta autora. Si no… pues no.

[Cine] Guardians of the Galaxy Volume 3 (2023)

Cine

Guardians of the Galaxy Volume 3 (2023; 30/20230430)

El domingo pasado fui al cine en sesión matinal con grupo de amigos en reunión intergeneracional. Es decir, que también venía los hijos/as de algunos de ellos, entre la adolescencia y la veintena. Con esas circunstancias, la película elegida fue la última entrega del universo Marvel, que no es precisamente santo de mi devoción. Hace tiempo que me parece una cara tomadura de pelo en la que constantemente hacen la misma película cambiando detalles cosméticos, con gran despliegue de pirotecnia y guiones aberrantes, especialmente en el texto de los diálogos, y con interpretaciones que progresivamente han ido a peor. Pero bueno… los motivos para ir al cine estaban más en la reunión social que en la película, y accedí. Que conste que lo pasamos bien. A pesar de la película dirigida por James Gunn.

La película venía precedida de multitud de críticas entusiastas, saludándola como de lo mejor que se puede ver, por lo menos últimamente, del universo superheroico de la todopoderosa Disney. Cierto es que la primera entrega de este grupo de «superhéroes», allá por 2014, me gustó razonablemente. No la asocié con las películas habituales de superhéroes, me pareció una aventura espacial gamberra, y me lo pasé bien. Este fue uno de los argumentos usados por mis amigos para convencerme de unirme a la fiesta. Pero no es que me entusiasmará. Era un refrito de cosas ya vistas, pero con unos personajes simpáticos e intérpretes que lo hacían razonablemente bien. La siguiente entrega, a la que acudí bajo la premisa que sería más de los mismo, allá por 2017… pues no. Aquello ya fue un pinchazo en toda regla. La vi con mi sobrino, a quien le encantan las películas de Marvel, y me preguntó hasta en cinco ocasiones si faltaba mucho para que terminase. Se aburrió como una ostra. Imaginaros yo. Así que mis prejuicios estaban basados en hechos. Desconozco qué paso con este grupo de personajes en otras películas de Marvel en las que han aparecido… pero es que me da igual.

Producto típicamente USAmericano el de hoy. País al que volveré dentro de unos días después de 10 años desde que visité Nueva York. ¿Por qué nos cuesta tanto encontrar ocasiones para visitar un país que ofrece tantas posibilidades? Algún día me pondré a pensar en ello.

Aquí nos encontramos con una aventura que a mí me ha parecido totalmente deslavazada, un alegato contra la experimentación animal, bajo la premisa de que el mapache pistolero modificado experimentalmente está a punto de morir si no localizan al villano que tiene la clave para que esto no suceda. Una película que no deja de ser mezcla de animación generada por computadora con acción real, en la que no hay un protagonista claro. En la que la trama del mapache es muy manida, la de los presuntos protagonistas (Chris Pratt y Zoe Saldaña) no funciona, y está muy deslavazada, y en la que el resto del reparto coral hace lo que puede. ¿Por qué esta película gusta tanto? Sinceramente, me sorprende y no tengo ni idea. Quizá porque la gente se ha acostumbrado a este tipo de productos y ha perdido las referencias de las muchas películas y novelas de aventuras que previamente se hicieron antes de que Marvel tuviera alguna relevancia y que son infinitamente mejores. Y sin referencias de cierto nivel, los niveles de exigencia bajan.

Dirección técnica razonablemente competente para una historia e interpretaciones mediocres. Interpretaciones de las que sólo se espera que sigan haciendo las cosas que han venido haciendo siempre. Un producto pensado para vender mercaderías, palomitas y refrescos de soda más o menos azucarados. Y que en su fin de semana de estreno, en una versión original no atrajo a mucha gente a la sala de cine, lo cual es indicativo de a qué tipo de público atraen estas películas teniendo en cuenta que ha sido un enorme taquillazo por lo demás. En fin… por la reunión con los amigos, que si no… ni harto de vino me encuentran allí.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **

[Libro] Seven of infinities – Aliette de Bodard

Literatura

Hace menos de un año, en mis vacaciones de principios de otoño, leí un primer libro de Aliette de Bodard, una novela corta, una aventura espacial mezclada con trama detectivesca, que se sitúa el universo de Xuya, común a una serie de obras de la autora norteamericana de origen francovietnamita. Este universo se caracteriza por una civilización humana con una cultura de inspiración vietnamita. O en general con elementos culturales propios del Asia oriental, y su triada de sistemas de creencias y/o filosóficos más importantes, confucianismo, budismo y taoísmo, más o menos sincretizados entre sí y con las creencias o religiones tradicionales o populares de los países de lo que viene siendo llamada últimamente la esfera cultural del Asía oriental (por favor, no confundir con la Esfera de coprosperidad del Gran Asia Oriental, concepto de propaganda del régimen autoritario militarista japonés de la primera mitad del siglo XX que pretendía justificar la política expansionista e imperialista del País del Sol Naciente) La novela me entretuvo… pero sin excesivos entusiasmos.

Sigo usando mis viajes por China, en concreto la isla de Lantau en Hong Kong, para ilustrar las entradas sobre las novelas del universo de Xuya.

A pesar de que no consiguió entusiasmarme, ya comenté en su momento que el universo en el que se desarrollaba me intrigaba. y que pensaba darle una segunda oportunidad, lo que ha sucedido en este libro que comento hoy. Volvemos a movernos en el mismo universo. Volvemos a una historia detectivesca. Volvemos a una protagonista que es este particular híbrido de inteligencia humana y nave espacial que se da en este universo. Volvemos a esa sociedad más bien poco o nada democrática, con un sistema de castas basados en el concepto del confucianismo de sociedad jerárquica dominada por los eruditos, por los instruidos, por los académicos, que acceden a los puestos del funcionariado y del poder. En este entorno, una erudita modificada artificialmente con los recuerdos de una figura de relieve en la cultura y el conocimiento se encarga de formar a una discípula, hija de una heroína del imperio muerta en su desempeño del deber durante una guerra. Cuando aparece muerta otra persona, una ladrona, vinculada al pasado de la maestra. Y al mismo tiempo entra en juego una de las naves sintientes, que pretende resolver los problemas, cuando más bien los complica [me cuesta pensar como traducir mindship, mente-nave; parece que en las recientes traducciones de estas obras al castellano se ha optado por naves mentales]

Leo recientemente que la primera novela que leí del universo de Xuya estaría inspirada por Sherlock Holmes… no caí en ello cuando la leí,… y la segunda estaría inspirada por Arsène Lupin, el ladrón de guante blanco que ha renunciado a la violencia, pero nunca a la galantería y a la conquista amorosa. Tampoco me cosqué de ello hasta que no lo leí en un artículo. Pues vale. Lo que si es cierto es que entre Seven of infinities y The tea master and the detective hay un importante salto en mi grado de diversión y entretenimiento. Aprecio mucho más la novela que nos ocupa que la anterior. La primera me pareció entretenida y con posibilidades, pero en esta se desarrollan esas posibilidades, al mismo tiempo que resulta mucho más fácil empatizar con sus protagonistas. Y su trama, donde se mezcla la intriga con el romance galante, es mucho más amena, sin que sea superficial, ya que obviamente de Bodard adopta una postura feminista construyendo personajes femeninos fuertes, aunque no perfectos.

Como vemos, las novelas cortas se desarrollan en el mismo universo, sobre cuya concepción la propia escritora ha escrito en abundancia; una ucronía sobre lo que hubiera sucedido si el imperio chino no se hubiera retraído sobre sí mismo en el siglo XV y se hubiera lanzado a la exploración, llegando a los que hoy llamamos América antes que los europeos con Colón. Lo cierto es que esa forma de imaginar el universo de ficción puede ser interesante… pero no es necesaria para imaginar y disfrutar de la novela. Muy recomendable.

[Cine] 65 (2023)

Cine

65 (2023; 26/20230413)

Los responsables de esta película de dinosaurios… es una película que sigue más los tópicos del género dinosáurico que el de las aventuras espaciales… que aparenta inicialmente,… no se han enterado que las estimaciones más precisas y recientes para la extinción masiva del Cretácico-Paleógeno es de 66 millones de años. O si se han enterado, les habrá parecido que el número 65 es más conveniente que el número 66 para la mercadotecnia de la película. No sé. Es el menor de los problemas de esta película, que ha necesitado dos directores (y guionistas), Scott Beck y Bryan Woods, para perpetrar un producto cinematográfico inane por completo. Y no es que yo quisiera ir a ver esta película, pero fui invitado, me pareció mal no aceptar la invitación… y todo pecado lleva consigo su penitencia, dicen.

El más famoso asteroide de la historia natural de la Tierra marca el final del periodo Cretácico y de la era Mesozoica. Pero «gracias» a Spielberg, casi todo el mundo asocia los dinosaurios al periodo Jurásico, anterior al Cretácico, cuyo nombre deriva del Jura, región geográfica repartida entre Francia y Suiza, de donde proceden las fotos de hoy. Quizá debiera haber usado las fotografías de los acantilados de creta del canal de la Mancha para ilustrar la entrada, más «cretácicas». Pero tengo pocas, y no muy buenas.

Sorprendentemente, hace 66 millones de años, 65 millones según la película, en la galaxia existía una especie que, por una casualidad de una improbabilidad extrema, con p(X) muy próxima muy próxima muy próxima a 0, donde X es la existencia de dicha especie, es virtualmente idéntica al ser humano, en una situación de evolución biológica sorprendente que ya es el primer motivo de sonrojo en lo que se refieren a la pseudociencia ficción de la película. La otra casualidad de improbabilidad extrema es que una nave espacial pilotada por un tipo (Adam Driver) que tiene una hija muy enferma, sufre un accidente al entrar en otros extremadamente improbable «campo de meteoritos» y acaba estrellándose en el planeta Tierra… 24 horas antes del impacto del asteroide que se supone desencadenó la extinción de los dinosaurios no aviares y otras muchas especies. Y mira tú por donde, de los viajeros hibernados de la nave… se salva una niña (Ariana Greenblatt)… que… bueno… ya podréis suponer.

Podréis suponerlo todo. Porque la película no es que sea previsible. Es que dada la premisa inicial, cualquiera que haya ido al cine con cierta frecuencia es capaz de escribir el argumento de la película sin verla. Y además es un pastiche que acumula todos los tópicos propios del género de dinosaurios. Incluyendo el enfrentamiento final con el T. rex, claro. No hay nada que se pueda destacar diciendo… hay algo original, se aporta algo nuevo por pequeño que sea. En algunos momentos, llega a ser hasta chusco, de tan previsible es, de cómo se fuerzan las casualidades para presentar la situación que parecía que tocaba en ese momento. Los intérpretes, dos son los que importan, hay otros dos de aparición mínima, hacen lo que pueden dada la naturaleza del problema. Pero asumiremos que es un trabajo meramente alimenticio sin más.

La película no es recomendable, ni siquiera como entretenimiento. Su única gran virtud es su duración de sólo hora y media. Casi demasiado para lo que hay que contar, pero teniendo en cuenta la moda actual de películas de acción que sobrepasan las dos horas de forma habitual, casi sistemática,… pues ya se sabe, lo bueno, si breve, dos veces bueno, y en lo que se aplica aquí, lo malo, si breve, menos malo. No paguen por verla en el cine. Si en un futuro la tienen en una plataforma de contenidos y la pueden ver sin pagar extra… pues tampoco será una ofensa tremenda. Pero, sencillamente, una película que podría no existir y no pasaría nada. La falta de imaginación y creatividad al poder.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Libro] Valerian: Shigouzlooz Inc. – Wilfrid Lupano y Mathieu Lauffray

Literatura

Cuando comenté el último libro que he leído de Yōko Ogawa estaba convencido de que no habría ocasión para añadir un libro más a la lista del 2022, y que me quedaría con los 30 que daban por cumplido mi reto anual, de lo que os hablaré mañana. Pero al día siguiente, terminando mis compras relacionadas con la Navidad y el Año Nuevo, entré en una librería especializada en cómics, fantasía y ciencia ficción, más por curiosear y coger ideas que para comprar, y me encontré con este volumen de la serie Valérian visto por… dedicado a las aventuras de Valérian y Laureline. Hace unas semanas os hablaba de los volúmenes realizados en los últimos años por autores distintos de los originales, Pierre Christin y Jean-Claude Mézières, a modo de homenaje. Y este es uno de ellos, con guion de Wilfrid Lupano e ilustración de Mathieu Lauffray. No conocía previamente a estos autores. El libro está traducido al castellano, y está muy recientemente publicado, si no recuerdo mal con fecha 6 de diciembre de 2022. O sea que es una novedad. Su original francés es de 2017. Creo que hasta ahora no había leído nunca una traducción al castellano de estas aventuras.

Este nuevo interés por las aventuras de los agentes espaciotemporales de Galaxity surgió con motivo de mi reciente estancia en Toulouse, así que unas fotos de la capital occitana para ilustrar la entrada.

El caso es que lo hojee en la tienda y se me apeteció. El argumento va sobre unos trapicheros que dañan un robot que contiene en sus datos de memoria un país independiente de carácter virtual en el cual se radican, por ser un paraíso fiscal, muchas empresas multinacionales del universo. Entre ellas, la que tras una apuesta en el juego se ha hecho con la propiedad del planeta Tierra,… de hace 3.800 millones de años, por lo que si interviene en el pone en riesgo la aparición de la vida sobre el planeta y todo lo que viene después. Galaxity destinará a Valérian y Laureline para resolver la situación. El problema es que su actual propietario no está interesado en el planeta sino en el código genético de Laureline, lo que le permitirá, por ser su propietario, crear una mercadería basada en la imagen y figura de la guapa agente espaciotemporal que se presume muy lucrativa. Aunque Laureline… no está precisamente por la labor.

Nos encontramos ante una de las aventuras de la pareja de agentes espacio temporales más divertidas que recuerdo. Muy dinámica, muy divertida, con fino sentido del humor, en el que ambos agentes conservan sus personalidades, Valérian siempre valiente pero bastante zoquete y capaz de liarlo todo, y Laureline proactiva, inteligente y resolutiva. Pero es que detrás de las aventuras y del humor no deja de haber una ingeniosa crítica a la hipocresía de las empresas multinacionales, de los sistemas comerciales, de los micropaíses que subsisten como paraísos fiscales, del empeño en poseer códigos genéticos o elementos naturales que no deberían tener ni reconocerse como propiedad de nadie… en fin, muchas de las prácticas carentes de ética de los sistemas empresariales y comerciales actuales.

Sinceramente, una vez empezado, porque no pensaba que iba a tener tiempo para ello, ya no pude dejar de encontrar momentos para terminarlo cuanto antes, porque realmente me lo pasaba muy bien con su lectura. Una aventura espacial, con Laureline de coprotagonista, divertida y con su enjundia. Quién puede pedir más.

[Libro – historieta] Saga volumen 10 – Brian K. Vaughan y Fiona Staples

Literatura

Después de dejar saldada mis deudas con las Paper Girls y revisitar recientemente el universo de Valerian y Laureline, después de mis vacaciones de principios de otoño cogí carrerilla con la cosa de leer historietas, o cómics, como prefiráis llamarlos, para mí son lo mismo, y con gran ilusión me agencié el último volumen publicado de las aventuras de Hazel y su familia en Saga.

No sabía muy bien cómo ilustrar esta entrada… así que sigo con fotos del rollo de película que presenté ayer.

Esta serie de aventuras espaciales escrita por el notable Brian K. Vaughan y exquisitamente ilustrada por Fiona Staples, entró en pausa tras la publicación en 2018 del volumen 9, que daba por cerrado el gran arco argumental que comenzó con el nacimiento de la niña protagonista, y que terminó con… bueno, no lo voy a destripar por si estáis interesados, pero con algún triste acontecimiento. Probablemente entre lo más destacado de mis aventuras espaciales favoritas, este alegato antibélico y en pro de la convivencia y la diversidad, pero muy para adultos, y sin concesiones a la placidez argumental y a la autocomplacencia, ahora ya sabemos que el segundo gran arco argumental también será de nueve volúmenes, uno al año si no surgen inconvenientes, y que terminará por lo tanto en 2030. Buff,… Cuan largo me lo fiais, amigo Sancho.

Comparado con otros volúmenes de la serie, la trama argumental de este es relativamente tranquila, es decir, no es tranquila en absoluta, sólo lo parece, y nos sigue sumergiendo en un universo en el cual, como si se tratase del mismísimo planeta Tierra de nuestro universo, no te puedes fiar de casi nadie. Sean de la especie que sean los personajes de la historia, su comportamiento es tremendamente humano. Y tras un período de precariedad, pero de salir adelante, Hazel y su familia volverán a encontrarse en el punto de mira de muchas partes interesadas en que desaparezcan. Para siempre. De ese universo y de cualquier otro. Los temas no han cambiado. Y el tono se mantiene. Al igual que la excelencia en los guiones y en la ilustración. Definitivamente, se podría decir que en su conjunto, si no es una obra maestra, le falta poco.