[Cine] The Hateful Eight

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The Hateful Eight (2015; 042016-0117)

Hace muchos, muchos, muchos, muchos años un amigo al que frecuentaba entonces y que ahora hace tiempo que hemos perdido el contacto dijo un día al salir de una película «Cuando la gente sale del cine diciendo que qué bonita es la fotografía, es que la película no es tan buena como dicen». Más o menos.

En los últimos tiempos se habla bastante de las películas que se están rodando con película tradicional en lugar de recurrir a cámaras digitales. Que si unos cuantos directores han pactado con Kodak para seguir rodando con este tipo de tecnología,… Que si el estupendo y orgánico aspecto de la nueva de Star Wars, mucho más agradable que el frío esteticismo digital de la segunda trilogía de la saga perpetrado por su creador,… Que si lo digital es un recurso para pobretones que no se pueden permitir el lujo de varios kilómetros de película y por eso tiran de chips, que si no ya veríamos con que rodaban,… Por supuesto, no faltan los partidarios de los 0 y 1. Quentin Tarantino y esta su octava película que comentamos hoy han venido a poner su grano de arena a la discusión. Rodada en el lujoso formato de película de 70 mm. Para quienes vengan del mundo de la fotografía, es decir como si estuviese rodada en formato medio. Para los más modernos, el 70 mm sería la «high definition» de la película cinematográfica tradicional…

Hoy, paisajes nevados, como en la película. Aunque con sol, como en Ojos Negros.

Hoy, paisajes nevados, como en la película. Aunque con sol, como en Ojos Negros.

Al final, ¿para qué? Creo que en España hay una única sala capaz de proyectar películas en 70 mm. En el resto, o son proyecciones digitales, que como mucho son en 4K, lo mismo o menos que las mejores cámaras de cine digitales, o proyecciones con película de 35 mm, tras la oportuna conversión. Y encima, con 20 minutos menos. Aunque eso algunos lo pueden considerar una bendición. A mi me huele que todo este rollo de los rollos de película de 70 mm es una estrategia comercial como otra cualquiera, que el excéntrico director se puede permitir. Al fin y al cabo, la mayor parte de la película se la pasan en interiores, o en diálogos al aire libre donde este lujoso formato poco aporta. Por cuatro espectaculares paisajes nevados en las Rocosas, tampoco es para tanto.

Y es que el entrar en el debate sobre la forma nos lleva a olvidarnos del debate sobre el fondo. ¿Qué aportan estos ocho odiosos personajes del lejano oeste norteamericano? Ocho… que a mí a ratos me salen nuevo o diez. Tarantino, al igual que Picasso, ha presumido de ser un artista que roba. Toma elementos de obras del pasado, algunas obras maestras, otras propias de los gustos propios del director, y los incorpora a sus propias películas y sus historias. Y en esta ocasión hace lo mismo. Toma elementos múltiples de clásicos del «western» y organiza su propia historia.

Aceptaré que el director tiene un cierto virtuosismo a la hora de rodar. Pero me cuesta mucho aceptar que esta historia que nos ha contado aporte algo realmente a la historia del cine en general y del «western» en particular. Películas del oeste en las que no hay buenos y malos, sino que son todos malos junto a algunas víctimas sobre cuya catadura moral no podemos opinar, las hay varias. Nada nuevo bajo el sol. Y encima, desde hace unos años, los antaño ingeniosos diálogos que salpicaban las películas de Tarantino, se me hacen eternos y en ocasiones aburridos, alargando con sus peroratas innecesariamente unas historias cuyo nivel de complejidad no es para tanto. En esta ocasión, incluso nos mete con calzador un «capítulo» extra en «flashback» que es absolutamente superfluo, y cuyo contenido ya habíamos deducido, simplemente para introducir la presencia de un «odioso» añadido que también habíamos deducido necesariamente… a balazos.

O con unas nubes moderadas, como aquí en Formigal, que si no las fotos quedan muy planas.

O con unas nubes moderadas, como aquí en Formigal, que si no las fotos quedan muy planas.

Lo reconozco. Aunque la única película del director que me he perdido fue aquella en la que pretendieron tomar por tontos a los europeos dividiéndola en dos partes para hacer caja por duplicado, hace tiempo que he ido perdiendo la sintonía con el amigo Quentin.

El reparto,… lo consultáis en el IMDb, os he puesto el enlace al principio, son gente capaz, pero a los que Tarantino dota de una verborrea incontenible. La que más me gusta es Jennifer Jason Leigh,… quizá porque es la que menos discursos suelta. Y por algún otro detalle más.

Los aficionados a Quentin la consideraran una obra maestra. Algunos ya auguran el afortunado renacer del «western», como sucede de vez en cuando desde hace un par de décadas. Para muchos será una película más o menos entrenida; afortunadamente la versión normalita tiene 20 minutos menos que la de 70 mm. Para quienes nunca hayan gustado de la casquería y los diálogos que impone el director, puede rayar la insoportabilidad. Hay para todos los gustos. Yo me quedo cómodamente en el terreno de los medios. Y va a ser verdad que este año la cosecha de los óscar va a ser flojita.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
En cualquier caso, pese a que muchos listos del cine se obnubilan con estas películas,... como estos paisajes,... a mi me dejan un poco frío.

En cualquier caso, pese a que muchos listos del cine se obnubilan con estas películas,… como estos paisajes,… a mi me dejan un poco frío.

[Cine] Steve Jobs (2015), o el chico era menos listo de lo que parecía

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Steve Jobs (2015; 032016-0112)

Cuando hace unos días hablé de una de las películas que parecía destinada a optar a grandes cosas en la temporada de premios, pero que poco a poco se ha ido desinflando salvo las oportunidades de su rubia protagonista, comentaba que estábamos encontrando poco atractiva las películas de la temporada de premios. Entre otras esta que nos ocupa hoy. En ese momento tenía mis dudas de que fuéramos a verla. Lo que son las cosas. Esa misma tarde me tuve que desdecir. Me explico.

A mí Steve Jobs nunca me cayó especialmente simpático. Lo paradójico es que desde que probé alguno de los productos de su empresa, a la hora de confiar mi equipos TIC domésticos he ido cayendo progresivamente en sus redes. Esto lo escribo en estos momentos desde un iMac, que ya está empezando a ser añoso. «Vintage» parece que lo consideran sus fabricantes, pero no obsoleto todavía. Y va muy bien, oye. Pero el tipo no me acabó de caer bien nunca.

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Parece que el señor Jobs, por seguir las enseñanzas de gente como estos (Nanzen-ji, Kioto)…

Miren… Este señor era joven cuando murió. 56 años. Parece que de un cáncer de páncreas. Por mi profesión sé que es una localización muy muy puñetera para tener un tumor maligno. Pero el caso es que según dicen en todas partes, su variedad era no era de las peores. Pero como el chico estaba imbuido del espíritu del budismo u otras supersticiones místicas, más su fe ciega en una dieta vegetariana, buscó el remedio en la llamada «medicina natural». Será natural, pero no es medicina. Porque no se basa en el conocimiento científico. Y actualmente la medicina es una ciencia, y si no es ciencia, no es medicina. A lo que quiso corregir el entuerto… pues aguantó unos cuantos años porque estaba forrado. Por lo tanto tan listo, tan listo,… no era. Digno ejemplar de la posmodernidad; apasionado de la tecnología, pero con supersticiones anticientíficas. Así nos va.

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… acabó prematuramente como estos (Cementerio Yanaka, Tokio).

En cualquier caso, la película no nos habla de sus problemas de salud. Dirigida por Danny Boyle (cosas muy buenas, pero también algún truño que otro en su carrera), con un guionista afamado como Aaron Sorkin (se le conceden méritos notables, tanto en cine como en televisión), nos dicen que está basado en un libro que pulula por ahí más las investigaciones del propio Sorkin. Sinceramente, desconozco el grado de veracidad de lo que discurre ante nosotros en pantalla. Lo cierto es que el filme tiene un cierto tono a obra de teatro, con tres actos muy bien definidos, en los que el protagonista, Steve Jobs (Michael Fassbender) o alguien que se basa en la persona histórica, interactúa con su responsable de marketing, Joanna Hoffman (Kate Winslet) (según la biografía de esta en Wikipedia, en los acontecimientos narrados en el tercer acto estaba ya retirada), con su colega de aventuras en la creación de Apple, Steve Wozniak (Seth Rogen), con el que fue director general de la empresa, John Sculley (Jeff Daniels), y con su hija, Lisa Brennan (Perla Haney-Jardine/Ripley Sobo/Makenzie Moss).

Lo pasamos bien. La película está bien planteada, bien rodada y, sobretodo, bien interpretada. A lo que llevábamos un rato de proyección, nos olvidamos de si el señor de la pantalla era un señor real o no. Casi mejor si era una ficción, más libertad para disfrutar de la historia sin prejuicios. Y está muy bien cómo se plantean los conflictos internos, los interpersonales, los laborales y los familiares que de una forma u otra atormentan al protagonista.

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Eso sí… años y años peleando por conseguir los mejores equipos informáticos personales han llevado a que… el mundo esté plagado de gente haciendo selfis con unos aparatitos con una manzana mordida, por ejemplo, en el Centro Pompidou de París.

No vamos a decir que es un peliculón. Pero desde luego puede ser una película recomendable para pasar un tarde con algo más que un mero entretenimiento. Recomendable para cualquiera menos, probablemente, para los fans de la marca de la manzana mordida. La apoteosis a la que han elevado a su genio y fundador, unida al palo que se les introduce por allá detrás a no ser que tengan un poco de cuidado y que les hace andar así de tiesos por la vida, les puede llevar a no disfrutar de la película y sufrir un fuerte ataque de dispepsia. Por el mero hecho de que puedan existir inexactitudes históricas, unidas a una humanización del personaje. Imperdonable. Pero si es Dios… y la manzana mordida su profeta.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
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O que la gente lleve unos talabartes como estos para sus fotos de recuerdo en Venecia en vez de usar una cámara «comme il faut».

[Cine] Joy (2015), o «JLaw» y poco más en este «cuento de hadas»

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Joy (2015; 022016-0109)

Para empezar… voy a dar un cambio en la forma en que comento las películas. Voy a desencorsetar estos artículos. Y voy a intentar hacer unos comentarios más ligeros. Menos serios. Que no es lo mismo que decir que no me tome en serio la cosa cinematográfica. Y empezaremos por la última película del trío cinematográfico conformado por el director David O. Russell, la actriz Jennifer Lawrence y el actor Bradley Cooper. Si el año pasado le tocaba a Cooper ser protagonista y a Lawrence secundaria, este año es al revés, pero están los tres en el ajo.

Llega la temporada de los premios gordos cinematográficos. Llevamos ya varias semanas con un goteo de premios menos conocidos o menos trascendentes en los medios, pero que van definiendo los que probablemente llegarán a la recta final de los premios cinematográficos por excelencia, los Óscar. He de decir que este año,… mmmm, no sé,… me faltan por ver bastantes películas todavía… pero como que la oferta no me atrae mucho. Por ejemplo, no hemos encontrado todavía tiempo, ni ganas especialmente, para ir a ver la que dedican al señor de la empresa de la manzana mordida.

Plaza del ayuntamiento de Copenhague, país con un alto nivel de movilidad social.

Plaza del ayuntamiento de Copenhague, país con un alto nivel de movilidad social.

Pero claro, si nos estrenan un filme con la guapa Jennifer al frente, que en las últimas cuatro ediciones ha sido candidata al óscar tres veces y ha ganado uno, o en las cinco últimas ocasiones ha sido candidata en los Globos de Oro cuatro veces y ha ganado tres… hay que ir. Es más fácil ganar en los Globos de Oro. Hay dos categorías, drama por un lado y comedia o musical por otro. Todo es cuestión de apuntarse a la que más convenga. Donde haya menos competencia. Cuanto más lo pienso más estoy convencido de que esta biografía amañada de la mujer de negocios norteamericana Joy Mangano, tendría que ser considerada un drama, independientemente de que Robert De NiroVirginia Madsen o Isabella Rossellini salgan por ahí haciendo poco más que el payaso. Pero como intentar que la guapa de Jennifer, que eso sí sigue estando guapísima, tuviera éxito contra otras serias candidatas en películas más serias era complicado…

Y es que esta película da poco de sí. La biografía de la tal Mangano tiene escaso interés, y parece que es un producto para consumo interno americano. Podríamos discutir hasta que punto es una mentira y una falacia el famoso «gran sueño americano» según el cual, cualquiera puede hacerse rico a base de trabajo y valía. Lo cierto es que es una de las sociedades con menor trasiego entre clases sociales que hay en el mundo occidental. Lo más habitual es que «partiendo de la nada, y con solo tu esfuerzo, puedas alcanzar las más altas cotas de la miseria», para fraseando a Groucho Marx. Lo cito para que si alguien me tacha de «marxista», acierte con el Marx que me inspira, y no se equivoque. Pero soy un chico de ciencias, y los indicadores de movilidad social nos dicen lo que nos dicen y no lo que nos cuenta este cuento de hadas. No me hagan caso a mí. Infórmense entre los que saben.

Traducción aproximada pero honesta del título de la gráfica: La movilidad social es menor en países con más desigualdad. Obsérvese la posición de Estados Unidos: gran desigualdad comparada, escasa movilidad social. Tomado de https://en.wikipedia.org/wiki/Social_mobility

Si al escaso interés del tema de la película añades una caótica dirección… El sobrevalorado Russell de entrada opta por un formato de fotograma próximo al 16:9 televisivo, cuando en cine en estos momentos es más habitual el 2,35:1. Esto le permite llenar constantemente la pantalla de primeros planos y planos medios de Lawrence sin necesidad de preocuparse por lo que hay o pasa alrededor. Declaración de intenciones. Aquí estamos para enseñar lo guapa que es y lo bien que lo hace nuestra Jennifer. La película consigue no obstante arrancar con dignidad, pero pronto se dispersa sin encontrar tono alguno de coherencia, con situaciones pasmosas, y de difícil credibilidad. Nos lleva a un final de totum revolutum, hasta que la protagonista se pone el disfraz de madre coraje. Siendo una presunta inculta en los negocios y en derecho (la auténtica Joy Mangano tiene un grado universitario en administración de empresas) en el plazo de una noche resuelve todos los intríngulis de sus problemas, y acaba rica y respetada en el mundo entero a base de vender fregonas y otros trastos de plástico por televisión… ¡¡¡???

Mi consejo… no vayáis a ver esta película. Bueno, si os gusta mucho Jennifer, ¿he dicho ya que sigue estando muy guapa?, pues nada… a ello. Y cuidado con el onanismo que produce ceguera, según me contaban los padres escolapios. Aunque no hay nada ni parecido al sexo en el filme. Jennifer Lawrence sigue demostrando que es una excelente actriz incluso en una película tan floja. Pero sinceramente, carece de sentido para mí que por bien que lo haga, sea premiada por un papel tan absolutamente intrascendente en la historia del cine.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **
Casitas de madera en Porvoo, Finlandia, otro país con alta movilidad social. En el encabezado, Washington Square en Estados Unidos, donde si has nacido pobre lo tienes bastante más chungo.

Casitas de madera en Porvoo, Finlandia, otro país con alta movilidad social. En el encabezado, Washington Square en Estados Unidos, donde si has nacido pobre lo tienes bastante más chungo.

[Cine] 45 years (2015)

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45 years (2015; 012016-0105)

Una vez ejercido ayer mi derecho al pataleo cuando no se hacen las cosas bien, vayamos a comentar en esta ocasión realmente la primera película del año. Una película británica dirigida por Andrew Haigh, un director que no me es familiar, pero que viene con buenas críticas, especialmente por su atractivo reparto encabezado por Charlotte Rampling.

Kate (Charlotte Rampling) y Geoff Mercer (Tom Courtenay) son una pareja casada sin hijos que va a celebrar con una fiesta con familia y amigos su 45º aniversario de boda. No celebraron el 40º, más habitual, porque Geoff estuvo muy enfermo con un problema de salud que exigió una importante cirugía cardíaca. Una semana antes de la celebración, reciben una noticia inesperada. Como consecuencia del deshielo de los glaciares alpinos en Suiza, ha aparecido el cadáver de una joven, una antigua novia de Geoff, que murió en un accidente de montañismo antes de que Geoff y Kate se conocieran siquiera, cuando el tenía 25 años y ella apenas 20.

No sé muy bien en qué parte de Inglaterra está rodada la película...

No sé muy bien en qué parte de Inglaterra está rodada la película…

Estamos ante una película con una historia mínima, pero intensa. Que no se vive a nivel de la acción sino de los sentimientos. El personaje central es Kate… y el segundo personaje importante, la muerta. Que sin aparecer, sin saber como era, con datos muy indirectos, se entromete repentinamente en el matrimonio modélico e idílico que a los ojos de Kate y de todos los que les rodean se ha construido durante esos 45 años. No hay alardes técnicos de ningún tipo. No hay grandes diálogos. Pequeños diálogos, cotidianos. Me impresionó el de la fotografías, que resuena con ecos durante el filme y hasta la conclusión del mismo. Pequeño drama que crece sin cesar en la mente de la protagonista, hasta producir una angustia que se contagia al espectador que empatiza con ella.

Desde luego, además del buen planteamiento del drama, el peso de la película cae sobre los dos protagonistas del film. Ambos miembros del matrimonio realizan un ejercicio de contención suprema, representando la versión más sublimada de un matrimonio de edad inglés razonablemente acomodado. Austeridad en la demostración de sentimientos que sin embargo percibimos constantemente. Y si la protagonista es Rampling, a quien sigue la cámara predominantemente, Courtenay, todavía más aparentemente anodino nos ofrece algunos momentos notables en esa contención emocional.

Podría ser en cualquier ciudad pequeña del país,... aunque creo que en algún momento sale algo de mar...

Podría ser en cualquier ciudad pequeña del país,… aunque creo que en algún momento sale algo de mar…

Desde luego no es una película para aficionados palomiteros. Es una película, sin misterios, muy clara, pero que hay que seguir con atención al detalle. Una película que bien podría estar firmada también por algún realizador escandinavo, con Bergman al frente, pues se trata de ese tipo de intimidades familiares, de esos conflictos pocas veces explícitos pero que potencialmente pueden minar cualquier relación.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
En cualquier caso, las fotos de hoy proceden de Solihull, en las cercanías de Birmingham, en las Midlands, donde pernoctamos durante un viaje camino de Gales.

En cualquier caso, las fotos de hoy proceden de Solihull, en las cercanías de Birmingham, en las Midlands, donde pernoctamos durante un viaje camino de Gales.

[Cine] Un otoño sin Berlín (2015)… en realidad, NO

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Esta tenía que ser la primera película del año vista en pantalla grande. En salas de cine, como tradicionalmente he defendido que había que ver el séptimo arte. Tradicionalmente. Porque esta convicción se está viniendo abajo poco a poco…

Veamos. Domingo 3 de enero de 2016. Aunque en el momento en que estoy escribiendo esto hemos tenido un anómalo día de principios de enero en el que las mínimas por la mañana estaban por encima de los 10 ºC y hemos estado en los 20 ºC si no más en las horas centrales del día, ese domingo las cosas no fueron así. Día desapacible. Con lluvia. Sensación de frío, aunque el termómetro no fuese extremo. El día, malo para pasear. La gente con la que quedo a veces los domingos por la mañana, todavía con tareas familiares vinculadas a las fiestas de final de año. Así que me planteé la posibilidad de ir al cine, a una sesión matinal aunque fuera solo.

Mirando la cartelera del domingo, vi la película española Un otoño sin Berlín, de la directora Lara Izagirre, su primer largometraje. Los comentarios leídos previamente mostraban opiniones diversas, pero había varias positivas. Y hay que dar una oportunidad por lo menos a los directores noveles. Al llegar al cine, había algo de fila, probablemente para alguno de los blockbusters de las fiestas, mucho niños, así que me fui a la maquinita para la compra automática de la entrada. Compré mi entrada, pasé el control de acceso y me dirigí a la sala 12 de los cines Aragonia. Me sorprendió que una película como esta estuviera en una sala tan grande. Cuando llegué a la sala no había nadie más. Y nadie más vino… a ver la película.

Puntualmente, a la hora prevista comenzó la proyección. Imagen perfecta. Sonido sin problemas. Todo estupendo. Seguía solo en la sala. A los tres o cuatro minutos de empezar la proyección entra un tipo en la sala, trajeado… con pinta de ser el encargado. Y me suelta que hay una avería y que se va a interrumpir la sesión. La proyección continuaba, sin problema alguno de imagen o sonido. Le dije que lo que me estaba diciendo me sonaba a cuento chino. Que en mi opinión habían decidido ahorrarse la molestia de la proyección para un solo espectador. Ahorraré el conjunto de la conversación… no hubo malas palabras por ninguna de las parte, aunque mucho escepticismo por la mía. Francamente, estaba cogiendo un cabreo que no veas. El tipo en cuestión me dijo que podía entrar en otra película o me devolvía el dinero, y que me ofrecía una entrada gratis para otro pase. Le dije que en ese momento estaba enojado, y que no me apetecía quedarme. Me acompañó a la salida y me devolvió el dinero de la entrada. Se le olvidó por completo la posible compensación con una entrada gratis para otro día. Ya digo que le manifesté mi enojo, pero en ningún momento elevé mi voz más que él ni dije ninguna palabra insultante. Sólo que no me creía sus excusas. La proyección se interrumpió cuando yo atravesé el umbral de la puerta de salida de la sala, por lo que supongo que había alguien atento en alguna sala de control a lo que estábamos haciendo, observando. Fue milimétrico. Pudo ser casualidad la sincronización, ciertamente.

He decidido dejar pasar unos días antes de comentar la cosa. Todo lo que he contado en el párrafo anterior es escrupulosamente la verdad. Ni añado, ni quito nada. Mi primer impulso fue contar todo esto mostrando mi indignación. Luego decidí que dejaría pasar unos días. Y finalmente, contar con la mayor objetividad posible lo sucedido y exponer las tres explicaciones posibles a lo que sucedió.

  1. La empresa decidió que no se gastaba el dinero de los costes de luz y calefacción de la sala por un solo espectador, los de personal supongo que los habría de pagar igual, y que cortaba la proyección.

2. Los empleados de ese turno decidieron que si cortaban la proyección alguno se podía ir a casa con antelación o hacer el turno de trabajo más tranquilo, y montaron la milonga que he contado.

3. La versión del tipo trajeado es cierta… a pesar de que la proyección transcurría sin problemas, realmente había una avería no reparable en ese momento.

Teniendo en cuenta que últimamente buena parte de las proyecciones se realizan con tecnología digital, y no hay tantas piezas mecánicas implicadas en los proyectores, las averías en las proyecciones son algo que había quedado casi olvidado en un pasado remoto. Incluso cuando se producían antaño, lo habitual es que intentaran resolverlas antes de suspender la proyección. No percibí otro tipo de problemas ni se me explicó en qué consistía la avería.

Cada uno quedaros con la versión que queráis. Puesto que no puedo asegurar con rotundidad de que la versión 3 sea la verdadera. Pero bueno… estamos en España… ¿no?

Me hace gracia cuando nos dicen que la distribución y la exhibición de cine son empresas culturales. En Zaragoza, la proyección de películas españolas, salvo las pocas comedias que reciben un fuerte apoyo publicitario, así como las versiones originales de las extranjeras son un monopolio. Una misma empresa, que regenta los cines Palafox, Aragonia y la sala Cervantes. Lo de ese domingo no me había pasado nunca. Pero cambios de programación repentinos, sí. En una ocasión me encontré que en la cartelera de la prensa venía una programación, en uno de las carteleras de la entrada de las salas constaba la misma, que es la que nos interesaba, pero al ir a sacar la entrada nos dicen que no… que hemos mirado mal, que la programación no incluía la película que nos interesaba a esa hora. Y la cartelera encima de las taquillas era contradictoria con la otra… O sea,… falta de seriedad se da. Siempre con películas que atraen de forma minoritaria al público, aunque tengan gran calidad.

Cuando llega la «semana del cine», dejando aparte que se celebran en épocas de bajo consumo y sin estrenos notables, también cambian las programaciones. De viernes a domingo hay una programación. De lunes a miércoles, con la programación, hay otra, quitando sobretodo las películas en versión original. El jueves, recuperan la programación original. Esto lo he comprobado al menos en dos ocasiones. Empresas culturales…

Ya digo que son un monopolio para determinado tipo de películas. Hay otras empresas exhibidoras en Zaragoza, pero se limitan a proyectar las películas a priori más taquilleras, principalmente americanas, puesto que suelen estar asociadas a distribuidoras de ese origen.

¿Qué alternativas quedan a todo esto? ¿Me voy a arriesgar con otra película española de director novel a que vuelva a haber otra avería? No creo. Ya de por sí estas películas suelen ser de calidad incierta… Si encima no te garantizan que la vas a ver después de ir hasta las salas. Tengo entre 45 y 50 minutos caminado hasta la salas de los hechos. En autobús ahorro poco tiempo, me cuesta entre 30 y 35 minutos. Más el regreso. Que a veces, para las películas en versión original es a horas intempestivas si al día siguiente hay que trabajar. ¿Opciones? ¿Pagar precios abusivos de alquiler por internet unos meses más tarde para verlas en la televisión, cuando la experiencia no tiene nada que ver? La piratería… ya que las ves en la tele, por lo menos no pagas el plus de calidad. Ahora mismo es posible ver «gratis» la mayor parte de las películas de oscarizables… Aunque siempre he estado en contra de estas prácticas. ¿Me lo tendré que replantear?

¿Alguien de la industria del cine me quiere decir qué tengo que hacer, con garantías de que puedo disfrutar de un arte o espectáculo, según los casos, que siempre me ha gustado? ¿Una sugerencia para alguien que hasta ahora acude a las salas de cine más 60 veces al año?

O quizá realmente estaba estropeado algo. Es una posibilidad cierta. Seguro que hay algo estropeado en la industria del cine español.

Horribles pensamientos pasan por mi cabeza para resarcirme de lo que yo creo que fue una falta de respeto por parte de la industria exhibidora de cine.

Horribles pensamientos pasan por mi cabeza para resarcirme de lo que yo creo que fue una falta de respeto por parte de la industria exhibidora de cine.

[Cine] Tale of Tales (2015)

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Tale of Tales (2015); vista el domingo 26 de diciembre de 2015.

La verdad es que el 2016 no ha empezado muy bien desde el punto de vista cinematográfico. Más bien ha empezado muy cutremente con la colaboración de la industria distribuidora y exhibidora de este/a país/ciudad. Pero antes de contaros eso, voy a dejar pasar unos días para calmar ánimos. Y además, aún tengo que comentar la última película vista en 2015. Película que ha servido al italiano Matteo Garrone para realizar su primer largometraje en lengua inglesa, que hemos visto en versión original. En Zaragoza no; tal vez en otras ciudades españolas se haya estrenado en versión doblada con el título de «El cuento de los cuentos».

La película narra, de forma entrelazada, tres de los cuentos de la colección «Lo cunto de li cunti overo lo trattenemiento de peccerille» (El cuento de los cuentos, o el entretenimiento de los pequeños) que Giambattista Basile publicó en napolitano entre 1634 y 1636, también conocidos como los «Cuentos del Pentamerón». Nos traslada a tres reinos, de los cuales en uno la reina (Salma Hayek) hará todo lo que haga falta para tener un hijo (Christian Lees) y protegerlo, especialmente de su mejor y similar amigo (Jonah Lees). En otro, un lujurioso rey (Vincent Cassel) se enamora de una mujer apenas entrevista en el atardecer (Hayley Carmichael/Stacy Martin), creyéndola de gran belleza. Y en el tercero, un rey (Toby Jones) que no tiene prisa por casar a su única hija (Bebe Cave), acabará entregándola al pretendiente más imprevisto (Guillaume Delaunay).

Garrone es nacido en Roma, aunque destacó por una película sobre la camorra napolitana; también el cuentista Basile sitúa la acción de sus cuentos en el reino napolitano, actualmente campania. Nápoles visitaremos por lo tanto.

Garrone es nacido en Roma, aunque destacó por una película sobre la camorra napolitana; también el cuentista Basile sitúa la acción de sus cuentos en el reino napolitano, actualmente campania. Nápoles visitaremos por lo tanto.

La colección de cuentos de Basile es precursora de otras más famosas en Europa como las de Perrault o de los Hermanos Grimm, pero la limitada extensión de su idioma vernáculo el napolitano, dificultó la difusión, aunque algunas de sus historias fueron luego popularizadas por el francés y los alemanes. Como consecuencia, muchos sitúan el ambiente de los cuentos en un entorno norte o centroeuropeo. Garrone los devuelve a los paisajes mediterráneos en los que se escribieron por primera vez. Aunque probablemente fueran historias difundidas popularmente por toda Europa. En cualquier caso esa es la gran virtud de la película, la inusual topografía y ambiente de los lugares visitados, al menos en parte. La otra es la buena interpretación general, aunque flojea por algún punto. Hayek me parece que muchas veces no sea haya en medio del tono general del cine europeo.

Garrone ha filmado su película por diversas localizaciones de Italia, yo sigo paseando por el golfo de Nápoles, entre las ruinas de Pompeya y bajo la sombra del Vesubio.

Garrone ha filmado su película por diversas localizaciones de Italia, yo sigo paseando por el golfo de Nápoles, entre las ruinas de Pompeya y bajo la sombra del Vesubio.

Sin embargo, la propuesta probablemente no sea del gusto del público general acostumbrado a una puesta en escena mucho más verborreica y barroca que la austera materialidad cotidiana de la que dota Garrone a estos tres cuentos. También el ritmo de la narración es más reflexivo, frente a la tendencia a convertir los cuentos en aventuras de acción, como podemos observar en el cine norteamericano. Esta actitud reflexiva va a favor del carácter edificante de los cuentos medievales, pero quizá produzca un cierto aburrimiento en el espectador palomitero.

Curiosa película por lo tanto, que si no está plenamente acertada por lo menos puede satisfacer razonablemente al cinéfilo con ganas de contemplar propuestas alternativas, más o menos arriesgadas, al cine que se hace habitualmente.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
Y descansaré de este viaje imaginario al atardecer en los acantilados de la ciudad de Sorrento.

Y descansaré de este viaje imaginario al atardecer en los acantilados de la ciudad de Sorrento.

[Cine] El cine que he visto en 2015

Cine

Comienzo la entrada con una introducción similar a la de años anteriores en la que intento explicar mi proceso para comentar y puntuar mis películas.

Como todos los años llega el momento de hacer un repaso del cine que he visto durante el año anterior. Esta entrada trata de las películas vistas en salas de cine, independientemente de si han sido estreno durante el año o no. Excluye en principio las vistas en televisión. Aunque en algún caso, por las deficiencias en la distribución de la película y mi/nuestro deseo de verla en el momento de su estreno, fueron vistas acudiendo a otros canales. Todas ellas están recogidas desde el 28 de diciembre de 1997 en mi base de datos cinematográfica. Para todas ellas incluyo cuatro valoraciones: dirección, interpretación, subjetiva y global. Para conocer los criterios por los que valoro las tres primeras, visitad la explicación correspondiente. La valoración global es el resultado de aplicar una fórmula matemática de mi invención:

Global = (Subjetiva*3 + Dirección*2 + Interpretación)/6

Por supuesto, el dar más peso a unos elementos que a otros es algo totalmente personal. Pero es que si incluyo algo que se llama “valoración subjetiva” en la fórmula, pues tampoco podéis esperar más que eso. Una valoración subjetiva pero motivada de lo que más me gusta. Que no necesariamente tiene que ser lo que le guste a otros.

Sigo ilustrando las entradas del cambio de año con fotografías de estos días.

Sigo ilustrando las entradas del cambio de año con fotografías de estos días.

Hay otra cuestión. Si se contrasta la lista que ofrezco en la entrada de hoy con las valoraciones de cada una de las películas en el momento en que las vi y las comenté, pueden no ser iguales. La valoración personal de una película cambia con el tiempo, y también puede suceder que visionados posteriores, por ejemplo en vídeo o televisión, hagan cambiar también esa valoración. Pondré un ejemplo de actualidad. Recientemente asistimos al estreno de la séptima entrega de la saga Star Wars. Las tres películas de la segunda trilogía aparecen en la base de datos con puntuaciones bajas. Pero que entraron con puntuaciones más altas en términos relativos, incluso altas en términos absolutos. Hay un efecto, que está siendo valorado, por el cual los aficionados a un determinado tipo de cine, a un director, a una saga o serie, cuando acuden a un nuevo estreno sienten la necesidad inconsciente de opinar que aquello ha estado bien, incluso si no lo ha estado. Quien me lo contó, que entiende del tema, no he podido acceder todavía a ningún artículo serio sobre la cuestión, lo relacionaba también con el género literario. En concreto, el había estudiado la respuesta de los lectores ante las nuevas novelas de Arturo Pérez-Reverte, donde el fenómeno, según me contaba, era muy manifiesto.

Durante 2015 he visto 3 películas de estreno más que en el año anterior, quedando un total de 64 largometrajes Bueno, en realidad han sido 2 películas de estreno más, con un total de 63 largometrajes. Parecido. La baja que considero es que este año pasado se produjo el reestreno en pantalla de Blade Runner, que ha sido incorporada a la base de datos, ya que previamente no estaba. La última vez que la había visto en pantalla grande fue con antelación al 27 de diciembre de 1997. Pero bueno, oye, la incluyo en los análisis porque es cine visto en pantalla no incluido previamente en la base de datos.

En este caso, uno de las zonas verdes más interesante de los alrededores de Zaragoza, el Soto de Cantalobos.

En este caso, uno de las zonas verdes más interesante de los alrededores de Zaragoza, el Soto de Cantalobos.

La valoración media ha sido de 3,13 puntos, y ha sido uno de los años con una variabilidad en la puntuación relativamente baja. Podríamos decir que no selecciono mal las películas que voy a ver, aunque me he tragado algún pestiño que otro. Como he mencionado en otras ocasiones, el rechazo a ir por sistema a ver determinados blockbusters, me ahorra películas malas. Por ejemplo, evito en líneas generales el cine de superhéroes. Sobre este género me apetece hacer un comentario. Una de las películas que está arrollando en pantallas a final de año es Star Wars: The Force Awakens. En general, está gustando tanto a público como a crítica. Pero los hay que la ponen a caldo. Uno de los argumentos es que si no es original, que si es una nueva versión de la original del año 77, etcétera. Pues miren, está claro que sigue una línea argumental muy similar, que se establecen paralelismos claros, esto es una tradición en la saga, y que se suceden los homenajes a las películas anteriores. Pero es que mi experiencia me dice que en el género de superhéroes, así como en el de agentes secretos tipo James Bond, las películas son todas la misma. El mismo esquema de película, situaciones similares, malos similares, resoluciones similares,… ver una y otra vez la misma película con distinto protagonista o distintos disfraces de colorines. Y por lo que he visto en algunos de los que han puesto a caldo la última entrega de Star Wars, no pocos de ellos se entusiasman con cada nueva entrega de sus superhéroes favoritos ¡¡¡???. No hay más que revisar históricos de hemerotecas o páginas en internet. En fin… Qué difícil es llegar a acuerdos sobre los criterios para valorar un filme, que al final muchas veces queda en elementos mucho más subjetivos de lo que pretendemos creer.

A continuación, las “diez” películas que más he valorado. Entrecomillo lo de “diez” porque debido a empates en puntuación casi siempre es una lista de más de diez. Once este año.

1 Blade Runner 5,00
1 Inside Out 5,00
3 Léviafan (Левиафан) 4,83
4 Birdman or (The Unexpected Virtue of the Ignorance) 4,50
5 Sicario 4,33
6 Calvary 4,17
6 Whiplash 4,17
8 Mandariniid 4,00
8 The Martian 4,00
8 Victoria 4,00
8 Star Wars: The Force Awakens 4,00

He decidido no modificarla en principio. Me entra alguna duda. Especialmente si la alemana Victoria no debería estar un poquito más abajo, pero no me decido a hacerlo, y si no podrían estar a la misma altura que algunas de las que aparecen en la lista algunas como A Most Violent Year o Me and Earl and the Dying Girl.

Debe ser por las riadas y otros elementos climáticos, últimamente sus senderos están más confusos y menos transitables que antes.

Debe ser por las riadas y otros elementos climáticos, últimamente sus senderos están más confusos y menos transitables que antes.

Hacer notar que en mi opinión la película más premiable de las que he visto es un filme de animación, Inside Out, y que hay grandísimas películas de filmografías distintas de la norteamericana. De hecho, de las 67 películas vistas este año, las de Estados Unidos representan menos de la mitad. Este dato puede ser discutible. Son frecuentes las coproducciones entre productoras de distintos países. Yo he asignado a cada filme la nacionalidad que aparece en primer lugar o en función de otros factores. Pero no es extraño que películas del Reino Unido, Australia o Canadá tenga coproducción de los EE.UU. O entre España y países de Centro y Sudamérica. Aunque no sé muy bien qué ha pasado que no tengo ninguna película del otro lado del charco hablada en castellano entre las 67. Una brasileña hay, que no está lejos de los puestos de honor.

Lamentablemente, respecto al cine patrio, la más alta en mi lista, Truman, se queda a diez puestos de entrar en la lista y empatada con unas cuantas más. Y es una película simpática, con muy buenas interpretaciones, pero menos especial de lo que puede parecer. No ha sido un año en el que el cine español me haya atraído en especial, con especial decepción en La Novia, ejercicio de estilo y estético muy cuidado, pero relativamente vacía, si no fuera porque la salva la propia obra de Lorca en la que se basa.

Aunque acabes con un poquito de barro en los bajos de los pantalones, siempre un sitio interesante por el que pasear.

Aunque acabes con un poquito de barro en los bajos de los pantalones, siempre un sitio interesante por el que pasear.

Veamos cómo ha ido la cosa por meses, para hacernos una idea de cómo ha ido el año estacionalmente.

Enero – En plena temporada de premios, agrupa tres películas de la lista de 10 mejores, con la rusa Léviafan (Левиафан) como más destacada. Una película de lo mejor visto este año.

Febrero – Aquí debería haber aparecido también alguna de las premiables, pero hubo un bajón en el interés, y queda como mejor del mes la curiosa película sueca Turist.

Marzo – Dejando de lado que fue el mes en el que pudimos volver a ver Blade Runner, la irlandesa y muy notable Calvary es la muy destacada de este mes, con una mención especial a A Most Violent Year.

Abril – Cuando llega la primavera, el nivel de la cartelera suele bajar, especialmente en las cercanías de las fiestas de Semana Santa. Así pues, la simpática La famille Bélier sería la ganador de este mes, ex aequo con la japonesa Chiisai Ouchi (小さいおうち), una de las película que llegan con retraso a nuestro país y se mete de rondón en los meses de baja demanda.

Mayo – La película estonia Mandariniid salva el mes y la estación primaveral. Una propuesta excelente. Por aquí vimos una interesante propuesta de animación, Song of the Sea, aunque se me quedó un poco corta de puntuaciones al final.

Junio – A caballo entre las vacaciones, pudo resultar una propuesta interesante la alemana Phoenix, protagonizada por la elegante Nina Hoss, aunque se quedó un poco corta, y la aceptable pero relativamente fallida película británica, Far from the Madding Crow. A las películas de época británicas se les pide más.

Julio – Inside Out es una gran película de animación, y una gran película en términos absolutos, y nos apareció ahí, a mitad de año. Estupenda, imprescindible. Con actores de carne y hueso, tuvo su interés la brasileña Hoje eu quero voltar sozinho.

Agosto – Este mes se suele mover en las medianías más absolutas y una discreta The Age of Adeline, y una francesa algo más interesante, Les combattants, son los más destacado. O lo menos olvidable.

Septiembre – Costó este año que llegaran buenas películas a la temporada de otoño. Y en septiembre salvó los muebles la interesante propuesta danesa, Stille Hjerte.

Octubre – Este es el mes en el que podrían discutirse las puntuaciones de las películas más valoradas, y según como me diera podrían mejorar unas o empeorar otras. Pero Me and Earl and The Dying Girl es más que digna de mención, The Martian fue muy muy entretenida, y Victoria muy distinta y atrevida, con buenas interpretaciones además.

Noviembre – En este mes bajó el nivel general de la cartelera, auqnue en medio del mismo apareció ese Sicario, que me parece de lo más notable del año. Es una película que todavía me vuelve con frecuencia a la memoria.

Diciembre – Sigue con cierta flojera la cartelera. Aunque lo hemos pasado bien en el cine con propuestas como Bridge of Spies o la original The Lobster, realmente la que ha marcado el mes ha sido el retorno de nuestra galaxia favorita con Star Wars: The Force Awakens.

Faltan por llegar muchas de las que optan a premios en esta temporada invernal, pero estas llegarán a partir de enero. Un año un poco engañoso en sus promedios. Muy homogéneo, pero con menos destacables de las que me gustaría.

Y bueno... la última creo que es realmente la última foto del 2015... a partir de mañana, ritmo normal de entradas en este Cuaderno de Ruta.

Y bueno… la última creo que es realmente la última foto del 2015… a partir de mañana, ritmo normal de entradas en este Cuaderno de Ruta.

[Cine] Suffragette (2015)

Cine

Suffragette (2015); vista el 24 de diciembre de 2015.

En plena epidemia de nieblas, la tarde de Nochebuena amenazaba sumirnos en un profundo aburrimiento. Y por ello nos planteamos darnos una vuelta por las salas de cine a una hora prudente para luego llegar al momento de la cena. Al final,… me encuentro solo, y decido irme de todas formas, para evitar un atocinamiento excesivo en estos días de excesos gastronómicos. Al fin y al cabo, el paseo desde mi casa a los cines es de 40 minutos… y aunque la niebla no lo hacía muy apetecible, era una forma bajar algo de la comida de estos días. Opto por esta película, ya que la perspectiva es la supresión de la versión original en la cartelera a partir del día de Navidad, y me apetece ver como evoluciona su protagonista, una chica que siempre me ha gustado. La película, dirigida por Sarah Gavron, se puede encontrar en la cartelera española doblada y con el título traducido, pero el plural, de «Sufragistas».

En la película, seguimos los avatares de Maud Watts (Carey Mulligan), obrera de 24 años en una lavandería londinense en el East End, casada y con un hijo, en las vísperas de la primera guerra mundial, cuando el movimiento de las sufragistas dirigidas por Emmeline Pankhurst (Meryl Streep), está impulsando un activismo más firme e incluso violento ante la negativa del gobierno y el parlamento a permitir el voto femenino. Maud entrará reticentemnte en el movimiento, impulsada por su compañera de trabajo Violet Miller (Anne-Marie Duff) y por la farmacéutica que les ayuda con sus problemas de salud, Edith Ellyn (Helena Bonham Carter). Por el contrario, se verán amenazadas constantemente por la actitud represora del gobierno, personalizado por el inspector Arthur Steed (Brendan Gleeson).

Nos vamos a Londres para ilustrar esta entrada, claro. Aunque opto por el aspecto intemporal del blanco y negro. Algunas cosas pasan en las cámaras del parlamento,... sip.

Nos vamos a Londres para ilustrar esta entrada, claro. Aunque opto por el aspecto intemporal del blanco y negro. Algunas cosas pasan en las cámaras del parlamento,… sip.

Drama histórico el que nos plantea Gavron, sobre el movimiento sufragista, que contiene las tradicionales virtudes del cine de época británico. Una cuidada puesta en escena y diseño de producción, junto las sólidas virtudes interpretativas de los elencos británicos. Sin embargo, la película tiene algunos problemas. El primero es optar por dar el protagonismo absoluto al personaje principal, que se apropia de la película dejando a otros personajes interesantes, que podría haber enriquecido el filme. El segundo es que tira de tópicos. Tópicos que fueron tristemente reales, como los encarcelamientos, las alimentaciones forzadas, la triste situación de las obreras,… pero que no son tratados con profundidad. El tercero es que hay una frialdad general en el tratamiento formal de la película que alejan emocionalmente al espectador. Creo que hay una escena importante en la película, una madre es separada de su hijo en un acto de dominio patriarcal injustificado desde nuestro punto de vista actual, que sin embargo llega y pasa con un impacto emocional muy moderado.

Las interpretaciones están globalmente bien, como ya digo los elencos británicos son muy sólidos, y aunque Carey Mulligan siempre me ha parecido una buena actriz con gran potencialidad, creo percibir un cierto encasillamiento en el tipo de mujer que interpreta. Su elevado tiempo de presencia en pantalla hace que el resto del reparto no aporte lo que podría haber aportado. La presencia de Streep como líder dura del movimiento sufragista es poco más que anecdótica.

Pero el ambiente principal de la película está en el East End londinense, donde residen y trabajan algunas de las protagonistas del filme.

Pero el ambiente principal de la película está en el East End londinense, donde residen y trabajan algunas de las protagonistas del filme.

Los movimientos de rebelión o revolución sociales han mostrado ser difíciles de llevar a la pantalla. Pocas veces se libran de los lugares comunes, y es difícil mostrar todos los matices que acompañan a movimientos complejos. Por eso no es fácil encontrar películas de este tipo entre los grandes dramas del cine. Algunos hay. «Suffragette» tiene buenas intenciones, y aunque sea una producción de carácter histórico su tema sigue plenamente vigente. Desde la alta política, recientemente era noticia que un país como Arabia Saudita había permitido cierto grado de derechos políticos a las mujeres en 2015, más de cien años después de los hechos narrados en el filme, hasta lo relativamente anecdótico, cuando se viene discutiendo o nos sorprende el giro «feminista» que adopta la nueva entrega de «Star Wars» con personajes femeninos potentes. Muchas cosas por cambiar, entre medias, todavía. Pero quizá esta película no va a tener el adecuado impacto que debería haber tenido con una realización más potente.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
Unos barrios de Londres tradicionalmente asociados con las malas condiciones sociales que derivaron del crecimiento descontrolado de la revolución industrial.

Unos barrios de Londres tradicionalmente asociados con las malas condiciones sociales que derivaron del crecimiento descontrolado de la revolución industrial.

[Cine] Star Wars: The Force Awakens (2015)

Cine

Star Wars: The Force Awakens (2015); vista el 18 de diciembre de 2015.

Después del «rollo» que escribí ayer sobre porqué merece la pena seguir viendo las entregas de la saga Star Wars, toca hablar de la película. Y el comentario lo referencio a la primera de las dos sesiones que le he dedicado, con algunos amigos, en versión original. De ahí que conserve el título original en inglés como tengo por costumbre. Pero ya conté que dos días más tarde la volví a ver en sesión familiar matinal, en versión doblada, con el título de «Star Wars: El despertar de la fuerza».

Parece que hay «pena de muerte» para quien desvele los «secretos» del filme a quienes no lo han visto todavía… Pase… Aunque escuchamos a alguien quejarse de que le habían destripado la película original del año 1977… Hombre… Que la mitad de la humanidad se la sabe de memoria… Pero lo que sí sucederá con este comentario es que la gente sabrá qué puede esperar.

Para empezar, dejar una cosa clara. Yo me lo pasé muy bien con esta película. Me divertí mucho. Es claramente mejor y más interesante que cualquiera de la segunda y maldita trilogía de la saga, no me cabe la menor duda de que es mejor que el Episodio VI, los malditos ositos de peluche y un biquini de hojalata lastran mucho, y no es tan estupenda como el Episodio V. Porque cuando el imperio contraataca… esa película es mucha película. Tiene un guion que supera a todo lo que se ha venido haciendo en el género de acción y fantasía en mucho tiempo, género de superhéroes incluido.

La gran pregunta de la película... también de los aficionados que han analizado los avances estos meses pasados es ¿pero donde está Luke Skywalker?

La gran pregunta de la película… también de los aficionados que han analizado los avances estos meses pasados es ¿pero donde está Luke Skywalker?

Oye ¿y respecto a la original? Pues ahí le han dado… Tal vez hayáis podido leer en algunos sitios que acusan a este Episodio VII de ser un «remake» encubierto de la película original, el Episodio IV, de 1977. Yo no voy a decir tanto. Tiene suficientes elementos diferenciadores para considerar la nueva película como el inicio de una nueva historia. Pero tienen una estructura casi clavada.Tienen un «mcguffin» tremendamente similar, aunque lo perdonemos porque en eso nos permitió conocer a R2D2 en la primera película y a BB-8 en la actual. Y ambos son dos de los personajes más simpáticos de la saga. Abusan hasta el exceso de los famosos paralelismos entre películas de la saga que se han comentado desde hace años hasta la saciedad. Ante esta situación, sólo me queda decir una cosa… Para mí, empatan. El Episodio IV es más original, fue más sorprendente, más innovador, más rompedor. El Episodio VII tiene un guion mejor armado y coherente, está mejor dirigida y, atención, mejor interpretada en líneas generales. Que cada uno se quede a la hora de decantarse con lo que más valore.

Respecto a la realización, recordamos que se debe a J. J. Abrams (definitivamente J. J. no son las iniciales de Jar Jar), estoy de acuerdo con los que opinan que se agradece que vuelva a dominar el mundo real sobre los gráficos generados por ordenador. Aunque de esto hay lo suyo, inevitablemente, no tiene ni de lejos el aspecto de película de dibujos animados de la trilogía nefanda. Está rodada con ritmo, las dos horas y quince minutos se te pasan en un suspiro. Y la historia, se considere más o menos original, más o menos trillada, está bien contada.

Finalmente, la gran cuestión se desvela... y yo voy a contar aquí dónde estaba Luke... No tengáis miedo, que no es un "spoiler"...

Finalmente, la gran cuestión se desvela… y yo voy a contar aquí dónde estaba Luke… No tengáis miedo, que no es un «spoiler»…

Como he dicho, el guion está mejor armado, es globalmente más coherente. Aunque Lawrence Kasdan parece tener los mismos problemas con las unidades de espacio y tiempo que George Lucas en su momento. No. Los pársecs, sean 12 o 14, siguen sin ser una medida de tiempo. Un pársec es una unidad de longitud utilizada en astronomía que equivale a aproximadamente a casi 31 billones de kilómetros. Y además, la versión doblada de 1977 tenía la «virtud» de que tradujeron pársecs incorrectamente como «parasegundos», lo que convertía el doble error en un aparente acierto… En esta ocasión, han decidido que los pársecs sean un error universal… Lo deben haber hecho intencionalmente… no creo que sean tan zoquetes. Pero es que además, al igual que en la película de 1977 el paso del tiempo es absurdamente rápido. Especialmente en la parte final, donde los minutos dan para recorrer edificios o estructuras del tamaño de Manhattan. Pero lo dejaremos en que esto forma parte de la idiosincrasia de la saga y, abusando de nuestra suspensión temporal de la incredulidad, asumiremos que un minuto en Star Wars no son los 60 segundos a los que estamos acostumbrados sino más bien algo parecido a media hora.

Pero nada de lo anterior es lo que condiciona en gran medida la aceptación o el rechazo hacia esta nueva entrega galáctica. Uno de los grandes fallos de la trilogía fallida es que los personajes nos importaban un rábano. Actores en estado de acartonamiento casi permanente, incapaces de producir la menor empatía en el espectador, y a los que habían robado toda la parte de humor que acompañaba a la acción y al drama en la trilogía original. En los Episodios I a III, la saga se tomó demasiado en serio a sí misma hasta tal punto de que nos dejó la impresión de que procedía de un universo totalmente distinto, y mucho más aburrido. En esta ocasión no es así… De los protagonistas de la primera trilogía… Bueno, salen los tres, más Chewbacca (Peter Mayhew) y los dos androides, aparte de algún otro personaje menor o anecdótico. Pero de todos ellos, los únicos que adquieren real protagonismo son Chewie y Han Solo (Harrison Ford). Y reconozcámoslo,… la película ya merece la pena simplemente porque nos ha devuelto al mejor Harrison Ford, un actor que creíamos ya muerto, independientemente de que un ente autómata con su aspecto se pasee por el mundo e incluso las carteleras de cine.

Luke está en la verde Irlanda... oye. Como os lo cuento.

Luke está en la verde Irlanda… oye. Como os lo cuento.

En cuanto a los nuevos protagonistas… Pues el piloto simpático y chulito, Poe Dameron (Oscar Isaac), tiene sus momentos, pero está en realidad en una posición secundaria. Ya veremos como crece el personaje, o no, en entregas futuras. El joven despistado que se encuentra sin comerlo ni beberlo en medio del follón, Finn (John Boyega), se hace querer. Le cogemos mucha simpatía. Majo de verdad. Corre el peligro de acabar siendo un «pagafantas», pero allá él. El malo… ah, el malo. Difícil la tarea de sustituir a Darth Vader… He leído bastante que Kylo Ren (Adam Driver) no es un malo de la talla de Vader. Bueno… vamos a ver. Que he visto la primera trilogía lo suficiente como para valorar con racionalidad. Darth Vader (David Prowse) en el Episodio IV es un mascarón. Es casi una parodia de la maldad. El auténtico malo de aquella película, el que tomaba las decisiones más bordes era el Gran Moff Tarkin (excelente Peter Cushing). Darth Vader se hizo grande en el Episodio V. Con esta perspectiva, Kylo Ren no está nada mal y tiene mucho potencial por delante. Especialmente, gracias al enfrentamiento final que tiene con la auténtica protagonista del cotarro, que no es otra que Rey (Daisy Ridley). Es el gran hallazgo del filme, lo que hace que definitivamente yo no lo considere una nueva versión del Episodio IV. Porque aunque ambas historias avancen en paralelo y Rey ocupe el lugar de Luke (Mark Hamill), en realidad Rey es un personaje que nace mucho más complejo, con más capas, mucho mejor interpretado por ese gran acierto de «casting» que es Daisy Ridley. Si, Leia (Carrie Fisher) también sale por ahí. Y no molesta. Y también un montón de amigos de Abrams haciendo cameos. O la hija de Carrie Fisher, una chica desconocida que creo que tiene una o ninguna línea de diálogo, pero que reconoceréis por el peinado muy propio de las Skywalker y derivadas (aunque a mí me recuerda más a la tía Beru de joven que las ensaimadas de Leia).

Retomemos el personaje de Rey. El desarrollo de esta chica, de este personaje, y su antagonismo con Kylo Ren, es evidentemente el hilo conductor de las próximas entregas. Ya hay una variación con respecto a la primera trilogía. En aquella el antagonismo estaba entre una generación y la siguiente. Aquí los dos antagonistas son de la misma generación. Esto sólo ya debe ser el punto de partida para algo… una vez realizado el homenaje a la trilogía original, tienen que ser capaces de contarnos historias nuevas. Porque el gran problema del cine de acción de hoy en día es que nos cuenta una y otra vez la misma historia… y eso, cansa.

Quedan dos años para la siguiente entrega. El director y guionista cambian, y se concentran en Rian Johnson, que nos sorprendió agradablemente con una excelente película de viajes en el tiempo, con un muy buen y exigente guion. Terreno para la esperanza. Mientras tanto, en manos de Disney, la saga se expande, y al año que viene tendremos un «spin off», situado en la cronología interna de la serie inmediatamente antes del Episodio IV. Que con el antecedente de la película que hemos visto hoy, casi seguro que le damos una oportunidad. Uiiggg, que impaciencia.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****
Disfrutando de los bellos paisajes del condado de Kerry que hoy os he traído aquí para vosotros.

Disfrutando de los bellos paisajes del condado de Kerry que hoy os he traído aquí para vosotros.

[Cine] Casi 40 años después, ¿por qué volver a Star Wars?

Cine

Sí. Este fin de semana pasado ha sido fin de semana Star Wars. Mañana escribiré una modesta reseña de la película que, ya adelanto, he visto dos veces este fin de semana. El viernes, en versión original subtitulada en castellano, lamentablemente en un totalmente prescindible 3D, con unos amigos. El domingo, en versión doblada al castellano, con mi hermana y mi sobrino de 6 años. Dos experiencias totalmente distintas.

Pero una pregunta ha surgido en estos días… ¿Por qué volver, incluso con cierta ilusión, a ver las nuevas aventuras de la saga creada por Georges Lucas? Al fin y al cabo…

Ya no estamos en los años setenta, los efectos especiales han avanzado mucho, hemos visto en estos años un montón de producciones de ciencia ficción o fantasía, ya no es la absoluta novedad que suponía en el otoño de 1977 en una España en plena transición cuando se estrenaba el episodio IV, que entonces se titulaba simplemente Star Wars (La guerra de las galaxias) y que acabaríamos conociendo tras diversos avatares como A New Hope (Una nueva esperanza).

Son diversas las localizaciones por todo el mundo utilizadas en la saga Star Wars.

Son diversas las localizaciones por todo el mundo utilizadas en la saga Star Wars.

Entonces era un adolescente,… cosa que casi cuarenta años después,… pues no. Desde luego, los gustos, las aficiones, los intereses, la forma de pensar de una persona cambian… Lo que tiene sentido que entusiasme a los 13, 14 o 15 años… pasados los 50… Pssss, no sé… De hecho, hoy en día paso absolutamente de casi todas las producciones de acción espectacular, especialmente las de superhéroes y similares, y suelo salir descontento de las que voy a ver, sintiéndome muy frustrado con las «space opera», un género que siempre he considerado favorito.

Por mucho entusiasmo que despertara en su momento, hoy en día hemos aprendido que tiene imperfecciones a porradas. Salvo el redondo episodio V, The Empire Strikes Back (El imperio contraataca), las risas que se pueden hacer con las meteduras de pata y los absurdos de los guiones de las otras película son notables. No hay más que hacer una búsqueda por internet. Para aquellos que se apañen con el inglés sugiero el siguiente vídeo.

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Lleva un rato verlo, son más de 30 minutos, pero es demoledor.

Qué vamos a decir de la segunda trilogía. El episodio I, The Phantom Menace (La amenaza fantasma), es absolutamente prescindible. No aparta nada realmente importante al conjunto de la historia. El episodio II, Attack of the Clones (El ataque de los clones), tiene un guion malo y una realización carente de ritmo y de todo interés. El episodio III, Revenge of the Sith (La venganza de los Sith), es el único que se salva en algunas cuestiones, pero sufre los males generales de esta desafortunada trilogía. Personajes fríos, que no suscitan la mínima empatía del espectador, carencia del humor que se mezclaba con la aventura y el drama en las primeras películas, exceso de imaginería digital que llevaba a que parecieran más películas de animación con algún personaje de carne y hueso por aquí y por allí, guiones malos y mal puestos en escena…

Como digo, teniendo en cuenta lo anterior, como decía ¿por qué sentir algún tipo de ilusión por un nuevo estreno de Star Wars?

Nos han llevado desde los entornos más desérticos y abrasadores hasta los más gélidos.

Nos han llevado desde los entornos más desérticos y abrasadores hasta los más gélidos.

Porque a pesar de todo lo anterior, como señalan en el National Film Registry de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, Star Wars es una saga cultural, histórica y estéticamente significativa. A nivel mundial. El reconocimiento mencionado en realidad se ha otorgado a dos de la películas de la saga, las dos primeras realizadas, y en teoría se refieren a los valores culturales, históricos y estéticos de los Estados Unidos. Pero creo que sin lugar a dudas, en este caso, esa trascendencia se puede ampliar a todo el mundo. Es decir, para empezar, son productos de la cultura que merece la pena conocer y preservar. Es algo que tiene un reconocimiento amplio.

Star Wars propone unos valores, que podrán parecer más o menos simples según quien los analice, pero que son compartidos por amplios sectores de la población. Muchos de ellos son actualizaciones de estereotipos culturales que han gozado del favor de las poblaciones durante décadas o incluso siglos. Se habla de influencias de obras japonesas, están claras las semejanzas entre Luke Skywalker y la Rebelión con Robin Hood y sus proscritos, hay una defensa de la libertades de las personas frente a la opresión de los tiranos,… No creo que haya mucho que discutir sobre esto. Lo que también está claro es que los nombres de Luke Skywalker, la princesa Leia, Darth Vader, Han Solo, R2D2,… son conocidos por muchos, de muchos países, y constantemente referenciados en las obras de la cultura popular de finales del siglo XX y principios del siglo XXI.

Es también una obra muy representativa del tiempo en que nació. Es un ejemplo claro de lo que se ha dado en llamar la posmodernidad. Mucho más que otras sagas o héroes que se han asomado al cine o la literatura de masas con posterioridad. Los superhéroes de DC Comics (Superman, Batman, etc) surgen básicamente en los años 30, y son claramente respuestas al crimen organizado que floreció en Estados Unidos con la prohibición de la distribución de bebidas alcohólicas, la ley seca. Los superhéroes de Marvel (X-men, Los Vengadores, Spiderman, etc) son producto de la guerra fría, especialmente surgen del terror a la bomba y por extensión a la energía nuclear, que produce seres extraños, mutaciones, y a partir de ahí lo que quieras. Star Wars es más reciente,… más moderna,… de hecho es una saga posmoderna.

La posmodernidad surge como respuesta todo lo anterior. Es una corriente cultural claramente anticientífica, aunque las personas que participan de ella no dudan en aprovecharse de la tecnología. Hay una fuerte tendencia al individualismo. Al relativismo cultural y la validez de cualquier opinión. Puede haber un rechazo de religiones tradicionales, pero hay una aceptación de misticismos diversos.

Aunque no han faltado tampoco los entornos de verde exhuberante y mares o lagos llenos de vida.... a veces de vida imbécil (Jar Jar Must Die)

Aunque no han faltado tampoco los entornos de verde exhuberante y mares o lagos llenos de vida…. a veces de vida imbécil (Jar Jar Must Die)

A finales de los años 60 del siglo XX, surgen corrientes culturales que van a extender estas ideas que se han venido incubando. La guerra fría dominada por las carreras científicas produce el rechazo anticientífico. En Star Wars, los héroes luchan con sables láser… las pistolas y cañones se consideran armas impropias de gente civilizada. Los ingenios del imperio galáctico se denominan horrores tecnológicos. Lo cual no impide que vivan en un entorno donde el aprovechamiento de la tecnología es constante.

La «teoría política» detrás de Star Wars nos habla de una república democrática como ideal, pero que es amenazada por el lado oscuro, por la ambición del tirano. Eso sí, una república democrática tutelada por una élite monacal que participa de un misticismo sobrenatural. No muy lejano de lo planteado en The Lord of the Rings (El Señor de los Anillos), del soberano justo, atento y preocupado por sus súbditos a los que escucha, y asesorado por el concilio de los sabios y los magos, frente al Señor Oscuro, tirano esclavizante. Gandalf también fue acogido por muchos grupos posmodernos como símbolo a finales de los 60 cuando se produjo el resurgir de la obra de Tolkien. Aunque este fuese un señor católico muy carca, que basaba su obra en la doctrina social y política de la iglesia católica.

La posmodernidad ha estado dominando desde hace cuarenta años… no ha pasado todavía. Incluso cuando todavía nuestras vidas están tan influenciadas por los desarrollos tecnológicos. Pero lo «políticamente correcto» es una expresión de que cualquier punto de vista hay que respetarlo como válido, y no está bien descalificarlo, por aberrante que sea. El respeto por las minorías, justamente reivindicado, ha dado paso a un relativismo cultural que puede llegar a ser peligroso. Véase las consecuencias en términos de enfermedad y mortalidad de los grupos antivacunas. Pero ahí tenemos a Obi-Wan, cuando se justifica ante Luke por no haberle contado la realidad sobre Darth Vader con aquello que lo que él le había contado era cierto «desde cierto punto de vista». A muchos les ha hecho gracia ese planteamiento… pero estaba ahí de forma sincera. Es fruto de una cultura y una época.

De las localizaciones que he visitado, o he estado en las cercanías, que salen en The Force Awakens, puedo elegir entre Escocia e Irlanda.

De las localizaciones que he visitado, o he estado en las cercanías, que salen en The Force Awakens, puedo elegir entre Escocia e Irlanda.

La posmodernidad actual no es la única posmodernidad que se ha dado en la historia. La ilustración y el impulso a las ciencias y la tecnología que produjo y que llevó a la revolución industrial del siglo XIX, culturalmente produjo como revulsivo el romanticismo, que a partir de ahí impregnó obras de todo ese siglo. La mas emblemática quizá el Frankenstein de Mary Shelley, que no por casualidad es homenajeado en las escenas finales del episodio III de Star Wars. Darth Vader es el moderno monstruo de Frankenstein, odiado y temido, y que al mismo tiempo surge por el miedo al rechazo y por el miedo a perder a los seres que ama.

Con todos estos condicionantes, con sus virtudes y sus defectos, ¿cómo no se puede estar expectante ante una continuación de una saga que fue precursora de mucha de la ficción fantástica posterior, y ha sido y es mucho más importante e influyente en la cultura popular que la mayor parte de esta producción cultural? Para mí es imposible.

Las emociones no son las mismas que cuando era un adolescente. Mi sentimiento de expectación no tiene el mismo cariz que el que sentía antes de la fallida segunda trilogía. Pero mi curiosidad es infinita. Además, de la misma forma que mis padres me transmitieron su admiración por algunos de sus héroes de infancia y juventud, ahora estamos traspasando la nuestra a nuestros descendientes. Llevamos debatiendo la llegada del nuevo episodio de la saga con mi sobrino de 6 años durante todo el año. Ha sido especialmente gracioso en las últimas semanas cuando el pequeño, a la vista de los avances, carteles y propagandas, a empezado a desarrollar sus teorías sobre lo que iba a pasar en la nueva película, que en nada tienen que envidiar en razonamiento y deducción a lo que muchos «sabios» sobre la saga han ido publicando en este tiempo… La saga no es sólo que continúe,… El universo Star Wars, independientemente de la multinacional que gestione sus derechos y se embolse los dólares, es propiedad ya de la cultura popular, es propiedad de todos. Y probablemente durante mucho tiempo.

Sólo quedaba esperar que la nueva película estuviera a la altura de las circunstancias. Pero mis impresiones sobre eso, os las contaré mañana.

Hoy he escogido Escocia... mañana le tocará a Irlanda.

Hoy he escogido Escocia… mañana le tocará a Irlanda.

[Varios] De guerras galácticas, robots de limpieza y otras distopías

Cine, Humor, Televisión

No pensaba que este sábado me diese para redactar una nueva entrada en este Cuaderno de ruta. Liado con cosas diversas todo el día, emparedado entre dos días dedicados en parte a la «space opera» favorita de la familia y de los amigos (pocos trekkies que se atrevan a reconocerlo en mi entorno; nos gustan mucho más las galaxias de hace mucho tiempo y muy muy lejanas), no me va a dar tiempo a poder hablar de los cuatro carretes de Kodak Tri-X de formato medio que tengo secando, pero que desde luego no me va a dar tiempo a digitalizar.

Percibo una alteración en la "fuerza"... Creo que se el lado oscuro acecha por doquier en esta galaxia.

Percibo una alteración en la «fuerza»… Creo que se el lado oscuro acecha por doquier en esta galaxia.

Ya hablaré algún día de la semana que viene sobre el Episodio VII… y me estoy pensando si con «spoilers» o sin ellos (¿pero los «spoilers» no era el nombre que le daban a los alerones horteras de los coches, que se ponen los conductores más macarras?). Por lo menos, ya ha dejado algo bueno. A propósito del famoso y anunciado mil billones de veces estreno del mencionado Episodio VII, The Big Bang Theory nos ha dejado uno de los episodios más divertidos de su historia, el Episodio 194, en el que ha habido (atención «spoilers) realmente un «gran bang»… Y no sé si todos sois conscientes de uno de los significados del verbo «to bang«… (fin de los «spoilers»)

El caso es que si algo saben los aficionados a las guerras galácticas es que hace mucho tiempo y un huevo de lejos, todo estaba infestado de robots. O «androides» que les llaman aunque tengan forma de buzón, de pelota de baloncesto o de cubo de basura. Claro,… que poco a poco, este región de la galaxia más cercana y en este mismo momento, corre el riesgo de llenarse también de robots. Empezando por el tema de la limpieza doméstica. Hoy mismo, visitando Amazon.es me he encontrado en la página de inicio con esta imagen…

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Lo de la izquierda… ¿es un robot de limpieza? ¿de verdad? Mira que a mí me parece un cubo y una fregona… Que yo tengo uno parecido y desde luego no me limpia los suelos solo y sin esfuerzo por mi parte… Y quien lo conceptualiza como «robot» ¿Amazon? ¿o Vileda? Ojoplático me quedo. Empiezo a entender lo de los «androides» con forma de cubo de basura.

En fin,… por lo menos una buena noticia. Que en el terreno de las distopías… que díganme a mí si no estamos viviendo propiamente en una de ellas, nos han anunciado hoy que Amazon Video ha renovado The Man in the High Castle por una segunda temporada. Y creo que ya conté que es una de las series que más me ha gustado este año. Aunque los medios hablen muy poquito de ella.

¿Habrá nuevos villanos, los lores del Sith, alguna nueva orden de malvados? ¿O será los de siempre? Ya veremos.

¿Habrá nuevos villanos, los lores del Sith, alguna nueva orden de malvados? ¿O será los de siempre? Ya veremos.

[Cine] La novia (2015)

Cine

La novia (2015); vista el 13 de diciembre de 2015.

Extrañas sensaciones. Casi en el mismo momento en que estamos planificando la sesión familiar de Star Wars de este próximo fin de semana, con la duda de si volveremos a recuperar aquella ilusión que nos invadió hace casi 40 años o si nos llevaremos la desilusión de hace poco más de quince, nos da por irnos a una matinal de cine español, con sello de la tierra, aragonés. Casi en la antítesis de lo anterior.

He de decir que el primer trabajo como directora de largometraje de la zaragozana Paula Ortiz me dejó un poco frío. Encima me olí la cuestión y esperé a verla en la tele… pasando de ir a las salas de cine. De las tres historias que recogía aquella película justamente prefería aquella que tenía una factura más austera y una protagonista menos conocida. Cosas que pasan. A la hora de ir a ver esta «novia» sacada de las Bodas de Sangre de Federico García Lorca, no dejábamos de preguntarnos si nos encontraríamos esa austeridad que pudo convencernos, o el formalismo estético que nos dejó tan fríos en el resto del largometraje.

Además de las vistosas "postales" que convierten a ratos la película en un publirreportaje turístico de la Capadocia en Turquía, la película está rodada en paisajes, áridos, aragoneses.

Además de las vistosas «postales» que convierten a ratos la película en un publirreportaje turístico de la Capadocia en Turquía, la película está rodada en paisajes, áridos, aragoneses.

Como digo, basada en Bodas de Sangre, la película nos plantea el problema del triángulo rectángulo, cuando dos catetos, El Novio (Asier Etxeandia) y Leonardo (Álex García) se enamoran de la misma hipotenusa, La Novia (Inma Cuesta), e historias previas de malquerencias y reyertas junto con el carácter primario y cerril de la España profunda lleva a una resolución más trágica que pitagórica.

No me extenderé mucho. Desde mi punto de vista, Paula Ortiz vuelve a caer en las trampas en las que cayó en su primera película. Un deleitarse continuo en composiciones del cuadro estéticamente más o menos potentes, acompañadas de una serie de postales mezcladas de la Capadocia y de las resecas estepas aragonesas. Lo cual condena a la película a una carencia de ritmo considerable, y a que la historia que plantea Lorca se tenga que defender por si misma. Una historia que quizá se beneficie mucho más de una puesta en escena austera y desnuda de elementos superfluos que nos permita meternos en las rancias almas de esa España profunda que aún asoma de vez en cuando con más frecuencia de la que nos gustaría, y que Lorca sentía cercana en su Andalucía natal y en sus tiempos.

Por algunas indicaciones al final de los títulos de crédito, los Monegros, el campo de Belchite, la Violada o la Hoya de Huesca pueden haber sido algunas de las localizaciones escogidas.

Por algunas indicaciones al final de los títulos de crédito, los Monegros, el campo de Belchite, la Violada o la Hoya de Huesca pueden haber sido algunas de las localizaciones escogidas.

Los intérpretes hacen su trabajo con razonable solvencia, aunque sin la brillantez que algunos críticos han querido ver. La chica protagonista tiene la presencia física, muy racial, apropiada, pero a veces carece un poco de la fuerza o del desparpajo del capricho a la hora de elegir entre los pretendientes, entre la seriedad y la buena situación del pretendiente (un razonable Etxeandía) y la hombría básica, primaria, del antiguo pretendiente (para mi poco convincente Alex, más allá de la presencia física). De hecho, a los tres se los comen cualquiera de los secundarios veteranos, especialmente una Luisa Gavasa excelente como la madre. Incluso sentimos las presencias de gente como Ana Fernández o Leticia Dolera como desaprovechadas. Comentábamos al salir de la sala si Dolera, aunque no tenga la racial presencia de Cuesta, no hubiera dado más juego como caprichosa que juega con los sentimientos de ambos hombres.

Ciertamente, aunque las secas estepas aragonesas son en ocasiones menospreciadas paisajíticamente, comparadas con los verdes campos y bosques de otras latitudes, yo creo que pueden ser muy bellos.

Ciertamente, aunque las secas estepas aragonesas son en ocasiones menospreciadas paisajíticamente, comparadas con los verdes campos y bosques de otras latitudes, yo creo que pueden ser muy bellos.

La película se deja ver. Pero, ay de los largometrajes en los que las señoras de cierta edad salen diciendo aquello de «qué bonita la fotografía». Si en una tragedia con el fondo que trae la obra de Lorca esto es lo que se queda como primera impresión, es que algo ha fallado.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
O por lo menos son lugares donde yo en más de una ocasión en disfrutado con la cámara fotográfica.

O por lo menos son lugares donde yo en más de una ocasión en disfrutado con la cámara fotográfica.