[Recomendación fotográfica] Carta blanca para Cristina de Middel

Arte, Fotografía

Esta es mi tercera y probablemente última entrada sobre la visita a PhotoEspaña en Madrid que hice acompañado de algunos compañeros de la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ. Y la he dejado para el final porque es la más compleja de comentar. Salvo que me limite a describir lo que vimos. Pero si tengo que opinar algo… emitir alguna afirmación de carácter subjetivo… probablemente me voy a liar. Me explicaré.

Viene siendo habitual en las últimas ediciones de PhotoEspaña invitar a un fotógrafo de prestigio y darle «carta blanca» para comisariar o promover algunas exposiciones del programa oficial del festival, de acuerdo a su criterio. Obviamente, la personalidad y el estilo del fotógrafo invitado se reflejará en las exposiciones elegidas. Este año, la fotógrafa invitada a la sección Carta Blanca es Cristina de Middel. El año pasado fue Alberto García Alix. La propuesta de ambos autores se parecen como churro a una castaña. No tienen nada que ver. ¿O quizá sí? Partamos del punto de vista de que, al menos formalmente, son muy distintas.

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La de Middel (instagram) aparece como una fotógrafa con una trayectoria fulgurante. En 2014 aparece como artista emergente en el interesantísimo número de julio de 2014 del Bristish Journal of Photography que remedaba el grito de alerta de los tiempos de la «Armada invencible», «The Spanish are Coming«. Es un número que atesoro en mi iPad, demostración de que fuera de nuestras fronteras saben mirar mejor que nosotros mismos a nuestros artistas y nuestra creatividad. En 2016 presenta en PhotoEspaña una de las exposiciones estrellas de esa edición, Muchísimo, y en 2018 es la artista invitada a la sección «Carta Blanca». Lo cierto es que quizá no tan fulgurante. En realidad, Cristina de Middel lleva un montón de años currándose lo del periodismo gráfico, alcanzando escasa visibilidad en los medios de comunicación que cada vez desprecian más la buena fotografía de prensa. Es cuando decide de cambiar de discurso y denunciar o comentar la realidad tirando de conceptos en lugar de realidades directas cuando su trabajo comienza a llamar la atención.

La de Middel propone un tema para esta vigésimoprimera edición de PhotoEspaña, la que celebra el vigésimo aniversario del festival. En inglés, PlayersTo play tiene diversas acepciones en el idioma de Shakespeare. Lo mismo sirve para definir el juego de los niños, que la actividad de unos deportistas en el campo de juego, que la actuación de unos músicos en un escenario, por poner unos ejemplos. Y la fotógrafa acepta esta amplitud de acepciones, y nos ofrece por lo tanto una oferta variada.

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La más sencilla de ver y aceptar, aunque extraordinariamente densa por su volumen y por la variedad de estilos presentes, es la colectiva de fotógrafos de la agencia Magnum que se puede visitar en las salas de la Fundación Telefónica. Comisariada a la par por De Middel y el británico Martin Parr, que también expone algunas de sus obras, esta exposición rebaja la tensión habitual de las obras de los fotógrafos de la agencia, muchas veces realizadas en situación de conflicto. Lo lúdico, lo deportivo, lo humorístico… a veces lo paródico, el sarcasmo, el humor negro. No faltan momentos de crítica social en esta exposición. Pero es la exposición de esta sección cuyo lenguaje es mejor compartido por el público general, y agradará a muchos, seguro.

Más complejas de apreciar son las tres exposiciones que se presentan en Colón, en el Centro Cultural «Fernán Gómez». Desde los años 50 del siglo XX, el arte moderno se abrió a nuevas formas como los happenings, las performances y las instalaciones, así como otras formas de arte conceptual. Uno diría que tras seis décadas serían formas más asumidas por la población, por el conjunto de la sociedad. Pero no es así. Son poco comprendidas, y no son pocos, entre los de pensamiento más conservador, los que niegan su carácter de representación artística. Pero son seis décadas. Más si consideramos que algunas tuvieron sus antecedentes entre las vanguardias de las primeras décadas del siglo XX. La fotografía se ha visto influida por estas formas artísticas y a su vez las ha influido. Muchas de ellas se conservan registradas en la forma de fotografías o filmaciones. O hay fotógrafos que basan su trabajo en registrar fotográficamente sus instalaciones o diversas representaciones. Pero aquí no siempre los códigos de comunicación se comparten plenamente entre el emisor, el artista, y el receptor, el público.

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En la primera de las exposiciones de Colón, Gran final mundial, De Middel plantea una competición mundial, a modo de olimpiadas, en las que escoge a fotógrafos de todos los continentes para que presenten sus trabajos. El marroquí Hicham Benohoud, por África; el mejicano Miguel Calderón, por América Latina; la española Ana Hell, por Europa; el estadounidense Jason Fulford, por Norteamérica; el singapureño Robert Zhao Renhui, por Asia; y el dúo de australianas Honey Long y Prue Stent, por Oceanía; todos ellos compiten presentando sus trabajos de carácter fundamentalmente conceptual. Y para todos los gustos. Sería demasiado extenso comentar todos los trabajos, así que dejo los enlaces al servicio de la curiosidad del lector.

En la segunda de las exposiciones, Una odisea africana, Samuel Fosso pone sus habilidades para el (autor)retrato al servicio de una obra también de carácter conceptual en la que hace una revisión de la historia, de la realidad sociopolítica, o de los iconos de África y de las personas de ascendencia africana en el mundo. No duda para ello en usar a su servicio los símbolos más diversos, o en apropiarse y recrear imágenes famosas de otros artistas.

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En la tercera de las exposiciones, El mayor espectáculo del mundo, se recoge la imaginería fotográfica del Archive of Modern Conflict para repasar la historia del circo, espectáculo con al menos 250 años de antigüedad tal y como lo conocemos ahora, y en cierta decadencia en algunos sentidos, y que quizá es representado especialmente en el que fue famoso Ringling Bros. and Barnum & Bailey Circus. La humanidad jugando en su máxima expresión.

Finalmente, hemos de hablar de la exposición en CentroCentro, la última de la sección Carta Blanca. Bajo el título Empieza por el principio… Y sigue hasta llegar al final: allí te paras, cita recogida de Alicia en el País de las Maravillas, tenemos una colectiva de doce artistas, seis suizos y seis holandeses, que se enfrentan entre sí con sus obras que son obras con técnicas mixtas, en el que la fotografía y otras artes visuales tienen su parte, pero que son instalaciones, a veces complejas, con distintos planteamientos y facturas. Es el exponente máximo de lo que comentaba unos párrafos más arriba de la fotografía mezclándose, inspirándose o formando parte de formas artísticas más complejas. Y como decía antes, no siempre bien entendidas. Esto último que he dicho casi parece un eufemismo.

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[Recomendación fotográfica] En PhotoEspaña, lo que no es Carta Blanca

Fotografía

Como comentaba el domingo, el sábado estuve en Madrid, visitando exposiciones de PhotoEspaña 2018, con un grupo de colegas de la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ. Como sucede en otras ocasiones en las que sólo dispongo/disponemos de un día para visitar exposiciones, lo habitual es centrarse en las que se celebran en los ejes Alcalá-Gran Vía y Recoletos-Paseo del Prado, que permiten desplazarse caminando de una a otra sin perder mucho tiempo. Casi todas pertenecen a la sección oficial, alguna no. Y algunas de ellas pertenece a la sección Carta Blanca, en la que se permite a un fotógrafo de prestigio proponer o comisariar algunas de las propuestas expositivas del festival. Este año, la invitada es Cristina de Middel; pero de la sección Carta Blanca comentaré otro día. Y luego está la exposición que no era de PhotoEspaña.

No mencionaré todas las exposiciones, sólo las que más me llamaron la atención.

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En el Círculo de Bellas Artes hubo dos que atrajeron mi atención. La más llamativa es El siglo soviético, una selección de los fondos de fotografía soviética entre 1917 y 1972 del Archivo Lafuente, en el que podemos seguir con bastante precisión la evolución y las tendencias en la fotografía de la Unión Soviética durante este período de tiempo. Desde el interesantísimo constructivismo ruso representado por Aleksandr Ródchenko, hasta la fotografía claramente propagandística del estalinismo o de la posguerra mundial. Sin embargo, las fotografías que más llamaron la atención por su calidad y por su contenido fueron las del conflicto bélico con la Alemania nazi.  Conviene detenerse en el documental dedicado a Yevgueni Jaldéi, soldado fotógrafo soviético de origen judío a quien debemos algunas de las fotografías más icónicas del conflicto, incluyendo el izado de la bandera roja sobre el Reichstach en Berlín en 1945, pero que por su origen judío fue marginado en la posguerra, permaneciendo desconocido hasta la década de los ochenta del siglo XX.

También en el Círculo de Bellas Artes encontramos una exposición de fotografía africana con dos grupos de fotografías. Realizadas todas ellas en Senegal, por un lado grandes ampliaciones de un fotógrafo anónimo, retratando a personas de la sociedad senegalesa en Saint-Louis. Por otro lado, copias vintage del influyente estudio de Mama Casset. En todas ellas se pone de manifiesto que, lejos de la tendencia de los fotógrafos occidentales de fotografiar o el tipismo primitivista o la miseria de África, estos fotógrafos muestran gente alegre, bien vestida y educada. Rompiendo un poco los esquemas y los estereotipos.

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En el Instituto Cervantes encontramos Evolucionarios, muestras del trabajo de los finalistas y ganadores del premio de fotografía Fundación ENAIRE. Es una exposición colectiva, en la que se aprecia cierta tendencia a primar los temas medioambientales, pero a la que quizá falta profundidad. Encontré más interesante el catálogo que la propia exposición, y cómo sólo costaba 10 euros, lo compré. Aun tengo pendiente hojearlo detenidamente.

La galería de la tienda de Loewe en Gran Vía nos muestra los trabajos y colaboraciones de los fotógrafos y artistas contemporáneos Peter Hujar y David Wojnarowicz. Sorprende la descripción de la exposición que aparece en el sitio oficial de PhotoEspaña, que habla de retratos y de la transformación del paisaje urbano de Manhattan. Ambos artistas fueron militantes activistas del movimiento LGBT, y la exposición es claramente una declaración de principios en cuanto a los miembros destacados de esa comunidad, y de su aspiración a una libertad en su afectividad y en su sexualidad.

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Aparte de estas exposiciones, mencionar que en CentroCentro, el edificio del antiguo Palacio de Comunicaciones, visitamos una exposición de Lara Albuixech, no perteneciente a PhotoEspaña sino a la programación propia de este centro cultural del ayuntamiento madrileño, en la que da repaso a la memoria histórica de la triste y catastrófica descolonización del Sahara Occidental, y la deuda que con su pueblo contrajo y nunca pagó el estado español. Y lo hace desde la nostalgia de haber pertenecido a una familia que durante un tiempo, durante su infancia, vivió allí. Trabajo claro, directo, honesto, con excelentes retratos y fotografías de lugares evocados.

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[Recomendación fotográfica] Araki, una historia de amor

Fotografía

Ayer estuvimos en Madrid. En plural, además de mí mismo, doce compañeros o apegados de la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ, que viajamos más o menos juntos para pasar el día visitando algunas de las exposiciones de la edición de este año de PhotoEspaña. Un éxito comparado. El año pasado éramos seis aficionados, este año trece. Imaginaba que hoy iba a estar escribiendo mis impresiones sobre lo que visitamos y contemplamos. Pero no tengo las ideas claras todavía. Las exposiciones que hemos visitado este año precisa un cierto tiempo de digestión. Por lo menos algunas. Cosas de dejar «carta blanca» a una fotógrafa de las que se pueden denominar conceptuales para comisariar o impulsar unas cuantas de las exposiciones de la sección oficial.

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Las fotos acompañantes forman parte de los momentos del día de ayer durante nuestras visitas a las exposiciones de PhotoEspaña.

El caso es que la última etapa del día para algunos, para quienes volvimos en el tren de las 20:30 de la tarde, fue una visita a la tienda, librería, galería y cafetería de La Fábrica. Que además es una de los organizadores e impulsores del festival. Pero es un sitio peligroso, muy peligroso. Porque te lo comprarías todo. Especialmente, los libros.

Y en estas estábamos, hojeando los libros de fotografía en el sótano del establecimiento, cuando ante mí apareció el estante dedicado a fotolibros nipones. Advertía que eran libros raros, algunos nuevos, algunos usados, potencialmente con algún desperfecto, en japonés muchos de ellos, potencialmente encuadernados para ser hojeados en sentido inverso al que estamos acostumbrados. Eso los hacía todavía más atractivos. Después de echar un vistazo a algunos, encontré uno acomodado discretamente en una de las estanterías. No muy grande, de tapas oscuras, allí estaba el Yoko, My Love (Waga ai, Yoko [わが愛、陽子]) de Nobuyoshi Araki (荒木 経惟), también conocido simplemente como Arākī (アラーキー).

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Como le faltan las guardas, por eso estaba tan discreto, costaba una fracción de lo que se puede ver por ahí en la web. Pero aun así una cantidad que me obligó a pensarmelo un rato. Pero al final se vino conmigo a Zaragoza. Pero vamos a ver por qué me interesó enseguida este libro.

Con su aspecto de diablillo, el septuagenario fotógrafo tokiota es uno de los fotógrafos más conocidos y reconocidos del País del Sol Naciente. Su obra es muy extensa y es excepcionalmente prolífico. Se afirma que ha publicado más de 500 libros. Sus temas circulan con frecuencia alrededor de la vida, el sexo y la muerte. Su libros sobre la vida sexual del Tokio más underground, así como sus frecuentes desnudos, algunos muy explícitos, el shibari y otros elementos eróticos, e incluso pornográficos, han provocado el rechazo y las protestas de grupos feministas que lo acusan de explotación del cuerpo de la mujer y de sus modelos. Por lo tanto, desde hace unos años su obra se ha visto envuelta en la polémica, aunque no han faltado destacadas voces femeninas que le han defendido y se han puesto de su lado.

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Para mí, su obra, tan extensa, tiene de todo, cosas positivas y otras menos. Tengo varios libros con su obra, de los cuales, uno publicado en 2005, Self, Life, Death, por Phaidon considero que es uno de los más representativos de lo mejor de su obra y de sus temas. Pero las obras que siempre me han llamado la atención son aquellas que están dedicadas a su mujer, la ensayista Yōko Aoki (青木陽子), a quien conoció en 1968 y con quien contrajo matrimonio en 1971. Una de sus obras más conocidas fue la que publicó poco después de esta fecha, Sentimental Journey (Senchimentaru na Tabi [センチメンタルな旅]), donde reflejaba las vivencias de la luna de miel. Tengo una versión electrónica de esta obra… aunque no es lo mismo que poder disponer de una en papel, difíciles y caras de conseguir. En 1974, publicó el Yoko, My Love que me compré el sábado en Madrid.

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En 1990, Yōko Aoki moría como consecuencia de un cáncer de ovario. La enfermedad y muerte de su esposa marcaron notablemente al fotógrafo y a su obra. La consecuencia más inmediata fue la publicación de una continuación, terminación, de las dos obras anteriores, con un Winter Journey que incluía fotografías tomadas durante el período de la enfermedad y el duelo de su esposa. Una obra muy potente, de referencia en lo que es la expresión de un artista sobre el amor y el duelo hacia su esposa. A mí, este conjunto de obras me impresiona mucho, y por eso lo he traído como recomendación a estas páginas. Y por eso me gasté un cierto dinero en un libro de segunda mano, que ni siquiera está completo. Pero no lo he comprado como inversión. Lo he comprado porque me gustan las historias de amor. Las de verdad.

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[Recomendación fotográfica] Antony Cairns, ampliando los límites de lo que es el medio fotográfico

Fotografía

Hace unos días, el canal de Youtube de la Tate británica publicaba un interesante vídeo sobre el artista Antony Cairns y su aproximación fotográfica a la noche londinense.

La Tate es una institución británica que engloba cuatro museos, dos en Londres, Tate Britain y Tate Modern, y dos fuera de Londres, Tate Liverpool y Tate St Yves. La primera de las londinenses está dedicada al arte británico, desde 1500 hasta nuestros días, mientras que la Modern, la que más conozco y me gusta, está dedicada al arte moderno y contemporáneo internacional. La de Liverpool es un intento de descentralizar la institución, mezclando los contenidos de los dos museos londinenses, mientras que la de Cornualles está más orientada a las exposiciones temporales y al arte moderno, aunque también exhiben fondos propios. El canal de Youtube es muy activo y muy recomendable. Aunque sólo está disponible en inglés. La fotografía figura entre las disciplinas que trata en condiciones de igualdad con otras artes.

Carlos Carreter

Como no podría ser de otra forma, las fotografías acompañantes proceden de la noche londinense; hace ya casi seis años de mi último viaje a la capital británica. Pero es que últimamente los británicos están un poco insociables…

El fotógrafo británico Antony Cairns es lo que mi madre llamaría un «culo inquieto». Formado en la fotografía convencional, apegado a la película en blanco y negro, sin embargo es un innovador a la hora de escoger los mecanismos de toma de imágenes, de copia y de reproducción de las mismas. En el vídeo se nos habla de su trabajo sobre la noche de la capital británica, un tema infinito por su variedad.

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Partiendo de la toma sobre película en blanco y negro convencional, con cámara fotográfica o con cámara de filmación, puede tratar la imagen en el laboratorio convencional con distintas técnicas de intervención sobre la misma, como solarizaciones y otras, para luego reproducirla en distintos soportes que van desde la copia fotográfica convencional hasta las pantallas con tinta electrónica fijada, pasando por impresiones de libros con distintas técnicas y calidades. Siempre pensando en el efecto expresivo de la imagen final, y la evocación que los fantasmas de la noche despiertan sobre nosotros.

También podemos encontrar ejemplos de su obra en LensCulture.

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[Fotos] Escogiendo una mochila fotográfica

Fotografía

No voy a enrollarme aquí con el proceso de escoger y comprar una mochila para acarrear el equipo fotográfico. Eso lo explico con un cierto detalle en Una mochila para patearse el mundo – Manfrotto Advanced Travel Backpack.

Aquí os dejaré simplemente algunas de los fotos que he utilizado para ilustrar el enlace anterior. Algunas son de mis viajes por el mundo, otras del nuevo chisme que me he agenciado. Espero haber acertado con la compra.

 

[Recomendación fotográfica] Ars Combinatoria de Chema Madoz en la Lonja de Zaragoza

Fotografía

Como viene siendo habitual en los últimos años, y dentro del programa de PhotoEspaña 2018 en su programa oficial en otras ciudades fuera de Madrid, la exposición del verano en la Lonja de Zaragoza nos trae a un fotógrafo de renombre y prestigio. Y Chema Madoz reúne ambas cualidades. Y lo que es más, de forma más que merecida.

La exposición Ars Combinatoria lleva ya unos años girando por las salas de exposiciones. Creo que fue en 2013 cuando se expuso por primera vez, en Barcelona, y se publicó el libro catálogo de la exposición. Lo estuve hojeando pero no lo compré. Estando en mi poder el Obras maestras publicado por La Fábrica, aunque hubiese alguna fotografía nueva, me parecía redundante en mi biblioteca, en la que de vez en cuando debo introducir un pensamiento selectivo pensando en el espacio disponible, en la economía de medios y otras consideraciones por el estilo. Aunque sería perfectamente recomendable para quien no tuviese ningún libro del autor y quisiese llevarse uno a casa. Cualquier de los dos, publicados por la misma editorial. Aunque el Ars Combinatoria parece que ya no figura en su catálogo. Pero no parece imposible encontrarlo en otras librerías.

La naturaleza de las obras de Madoz ha hecho que nos pocas veces se escuche el calificativo surrealista a su obra. Puede en algún momento tener algún componente de este tipo. Pero también es cierto que se abusa del término con frecuencia. Madoz es maestro en la metáfora visual. En jugar con los significados y las formas, con las analogía y similitudes. A veces con la contradicción. Su obra fundamental son sus instalaciones efímeras, en ocasiones verdaderas obras escultóricas a partir de los objetos cotidianos, que quedan inmortalizadas en sus cuidadas fotografías. Que no son complejas. Una luz homogénea, una cuidada composición, un uso juicioso de la cámara de medio formato, no para el lucimiento fotográfico sino al servicio del contenido. De ese juego a veces poético, a veces irónico, otras crítico, en el que los elementos de nuestra vida diaria cobran vida con nuevos significados. Como he dicho antes, la maestría absoluta en el uso de la metáfora visual. Recordemos el significado de la palabra metáfora, según la RAE, «traslación del sentido recto de una voz a otro figurado, en virtud de una comparación tácita«. Cambiemos la palabra «voz» por «imagen», y ya tenemos el significado de metáfora visual o gráfica.

Para quienes ya esté familiarizados con la obra de Madoz, quizá no encontrarán grandes novedades en esta exposición, retrospectiva de una obra que lleva ya varias décadas de admirable productividad. Pero servirá de agradable y agradecido reencuentro, pudiendo siempre admirar la fotografía en ampliaciones de buen nivel y calidad. Para quien se acerca por primera vez a la obra de Chema Madoz, será una experiencia de descubrimiento, que espero que sea tan inolvidable e impactante como las primeras veces que me acerqué yo a la obra de este artista madrileño, cuya significación trasciende el mundo de la fotografía y se extiende al conjunto del arte contemporáneo español. No hay que perdérsela. Yo ya fui el sábado pasado. Y volveré alguna que otra vez durante este verano. Sin duda.

[Fotos] Descubriendo el soto de Ranillas con AFZ

Fotografía

El domingo pasado se organizó por parte de la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza (AFZ) un paseo de descubierta del soto de Ranillas y algunas otras zonas verdes del Parque del Agua de Zaragoza. Fue una mañana veraniega, de calor; aunque dentro de los bosques de ribera, esa es la definición de la palabra «soto», también se les conoce como bosques de galería, la temperatura era más llevadera.

En este paseo, pudimos fotografiar animales. Algunos muy móviles y difíciles de pillar, que precisaban el uso de un teleobjetivo, y otros más tranquilos, más fáciles de «cazar».

También las flores y plantas tuvieron su momento, dando buen uso del macroobjetivo.

Por supuesto, uno de los objetivos principales era familiarizarse con el soto. Con su estructura interna, siempre algo caótica, con árboles caídos aquí y allá, y con las balconadas que permiten de vez en cuando asomarse al río.

Allí tuvimos la ocasión de conocer algunas plantas y hongos del bosque, como el laurel y los hongos xilófagos y hongos yesqueros… y hablando de yescas, cuidado con el fuego cuando se pasea por un bosque.

Finalmente, nos refrescamos con unas cervezas y allí nos alcanzó el bueno de José Miguel, alias «Masjota»,… y ese domingo por la tarde orgulloso «Vive la France!!!» por la cosa futbolística, que me prestó su 100-400 mm para probarlo con mi Lumix G9, y poder comprobar que a una distancia focal de 400 mm, el equivalente a un 800 mm en el llamado «formato completo», es posible sacar una foto nítida a 1/15 segundo sin necesidad de trípode.

[Recomendación fotográfica] Fotógrafos ante la guerra y otros conflictos

Fotografía

Recientemente el Museo de Arte Moderno de San Francisco (SFMoMA) actualizó su canal de Youtube con una serie amplia de vídeos en los que se entrevistaba y se hablaba de la obra de una serie de artistas contemporáneos, varios de ellos fotógrafos, que habían afrontado la guerra y los conflictos violentos de distintas formas con sus obras.

De ellos, he seleccionado tres que me llamaron especialmente la atención. Aunque recomiendo un recorrido por el canal del SFMoMA en Youtube para una visión completa.  Vamos con los tres que he escogido, acompañados de unas relajantes fotografías de mi última visita a los Pirineos.

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An-My Lê, como nos dicen en la presentación del vídeo, creció en Saigon durante la guerra del Vietnam. Siendo niña fue una de los miles de refugiados que huyeron del país cuando se impuso el Viet Cong, instalándose en Estados Unidos donde se nacionalizó. En un momento dado, supo de grupos de persona que recreaban en territorio estadounidense las acciones bélicas de aquella guerra. Pidió que le dejasen fotografiar estas recreaciones, y accedieron con la condición de que participase en las mismas. Por su aspecto, le tocó ser guerrillera del Viet Cong, claro. Después ha seguido interesándose  por el fenómeno bélico, fotografiando los entrenamientos en territorio norteamericano para las guerras en Oriente Medio.

 

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La libanesa Lamia Joreige se ha inspirado en Rashōmon, la película de Akira Kurosawa, a la hora de afrontar el impacto cultural de la guerra civil en el Líbano. En la película de Kurosawa se relataba el suceso en el cual un forajido mata a un samurái y viola a su mujer. Pero el suceso, narrado por todos los participantes y testigos, no es contado dos veces de la misma forma. Todo depende del punto de vista. Y así lo sucedido en Beirut y en el resto del país durante este largo y violento conflicto.

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Las bombas atómicas que asolaron Hiroshima y Nagasaki impactaron fuertemente en la sociedad japonesa, más que en cualquier otro lugar, y de forma muy profunda. Más que el resto de la larga y penosa guerra que ellos mismos desencadenaron, que culminó con estas tragedias, pero que había traído una gran calamidad con anterioridad sobre la población nipona. Kikuji Kawada trabajó durante la primera mitad del década de los sesenta del siglo XX en Chizu (El mapa), una serie de fotografías que combinaba objetos encontrados en Hiroshima, especialmente en el entorno de la cúpula de la bomba atómica, motivos relacionados con el ejército japonés, y otros relacionados con el enorme crecimiento económico del país tras el conflicto. Una reflexión profunda y difícil.

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[Fotos] Paisaje en el infrarrojo en el Parque del Agua de Zaragoza

Fotografía

El domingo pasado, con un sol de justicia y bastante calorcita, estuvimos en el Parque del Agua de Zaragoza. Yo con mi filtro para fotografiar en el espectro del infrarrojo con película convencional. Los detalles técnicos en El Parque del Agua en el espectro infrarrojo – Fujifilm GS645S Wide60 + Rollei Retro 80S. Aquí, simplemente, os dejo algunas fotos.

[Fotos] Estaba olvidadas en un cajón desde la «cincomarzada»… del Museo Pablo Gargallo

Arte, Fotografía

Me encontré hace unos diez días un rollo expuesto y sin revelar de película en blanco y negro, que no conseguía recordar cuándo y en qué circunstancias lo había utilizado. Al revelarlo se aclaró. Fue un rollo que usé el 5 de marzo de este 2018 en el Museo Pablo Gargallo. Como estaba «obsesionado» en ese momento con las fotos en color del lugar,… se me olvidaron. Pues aquí están. Que os gusten. Los detalles técnicos en En el museo y olvidada en un cajón – Fujifilm GS645S Wide + Ilford Delta 400.

[Recomendación fotográfica] Stacey Baker, Alec Soth y el amor que perdura

Fotografía

No tengo muy claro de dónde me llegó el enlace a esta conferencia TED. Muy posiblemente, apareció de forma espontánea en las recomendaciones de Youtube en función de los vídeos que veo habitualmente, pero no estoy seguro.

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Las fotografías de hoy no se parecen a las de Alec Soth; pero alguno de los motivos por los que están hechas, pertenecen a determinadas zonas de Zaragoza, no están muy alejados de los de Soth.

Esta conferencia, una breve charla de poco más de 10 minutos con fotografías proyectadas, fue impartida por el Alec Soth y Stacey Baker, está en inglés, pero se puede configurar el vídeo para ver los subtítulos en español.

Alec Soth es un fotógrafo que nació y vive en Minneapolis, del cual tengo algunos libros y láminas de fotografías que me gustan mucho. Es un fotógrafo documental que realiza proyectos en profundidad sobre la geografía humana de los territorios en los que fija su mirada, muchos de ellos, aunque no exclusivamente, en el medio oeste americano. Al mismo tiempo, sus fotografías no dejan de tener un tono poético. En la actualidad es miembro de Magnum Photos.

Stacey Baker iba para abogada, aunque tras un tiempo de ejercicio lo dejó, y se pasó a la fotografía. En la actualidad es la editora de fotografía en The New York Times, teniendo por lo tanto la responsabilidad de decidir qué se publica y qué no se publica en cuanto a imagen gráfica en el prestigioso diario neoyorquino, cuya nómina de fotógrafos ha recibido algún que otro Pulitzer y otros prestigiosos premios. Pero también tiene otros proyectos personales; los más conocidos tienen que ver con… piernas. Piernas urbanitas.

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El vídeo nos habla de una colaboración que Baker le pidió a Soth para analizar desde un punto de vista fotográfico la naturaleza del amor que perdura. Cuáles son las características de esas parejas que permanecen juntas de por vida… convencidas de ello. Pertenezco al otro grupo, al de las personas que no han conseguido afianzar la convivencia con sus parejas, por lo que no me pronunciaré sobre el tema. Salvo quizá por una cosa que dicen. La vida es dura. Es dura para quienes no tienen una pareja estable, porque no es fácil vivir en soledad sin un compañero o compañera de fatigas. Pero es dura para quienes sí la tienen, porque no es fácil mantener vivas las razones para la convivencia. La vida es dura.

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[Recomendación fotográfica] Fotógrafas en Cortona, en modo virtual

Fotografía

Cortona es una bella ciudad italiana en la Toscana. Decir «bella ciudad» y decir «en la Toscana» resulta casi redundante. De tal modo la historia ha dotado a esta región italiana de bellas ciudades, en las que durante siglos florecieron la cultura y las artes. No es de las más conocidas, quizá por ser de las más alejadas de Florencia. De hecho, está en el extremo sur de la región. Yo la visité en una excursión desde Perusa, hoy en día muchos prefieren mantener la forma italiana Perugia, que incluyó la también toscana y bella ciudad de Arezzo. El caso es que desde hace siete años, Cortona tiene su propio festival de fotografia para el verano, que va ya por su octava edición. Y tan poco tiempo ha alcanzado un gran prestigio; Cortona on the Move.

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Por supuesto, pasearemos fotográficamente por las calles de Cortona. A la caída de la tarde, que la luz es más cálida y bella.

Ni que decir tiene que yo preferiría visitar la ciudad y las exposiciones en vivo y en directo. Cada año. Y disfrutar de los paisajes, y de los vinos blancos a base de trebbiano toscano, verdicchio o grechetto. O los de la cercana ciudad de Orvieto. Pero no puede ser. Así que vamos a hacer el recorrido virtual de las exposiciones de este año, siguiendo las indicaciones que nos hacen desde el British Journal of Photography. Y ya nos avisan que este año lo han dedicado al trabajo de mujeres fotógrafas. Algunas muy interesantes. Más que interesantes. No entraré en comentarios, pero os dejaré enlazados los principales trabajos.

Elinor Carucci, israelí que llega desde los Estados Unidos a pesar de su nombre italiano, con su trabajo Getting Closer, Becoming Mother: About Intimacy and Family.

Tanya Habjouqa, jordana/tejana, preocupada por los conflictos de Oriente Medio, con su proyecto Tomorrow There Will Be Apricots.

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The Red Road, un proyecto conjunto sobre los nativos americanos de la fotógrafa Carlotta Cardana, italiana radicada en Londres, y de la escritora Danielle SeeWalker.

Poulomi Basu, fotógrafa que creció en Calcuta, y que habla de la violencia perpetrada sobre las mujeres en Nepal y en la India en su proyecto A Ritual of Exile.

La belga Sanne De Wilde presenta su proyecto The Island of the Colorblind, del cual podéis ver un vídeo a continuación.

Debi Cornwall, norteamericana, se define como artista documental conceptual que regresó a la expresión visual después de una «equivocada» carrera como abogada durante 12 años. Presenta su trabajo Welcome to Camp America: Inside Guantánamo Bay, donde muestra una visión crítica de esta prisión extraterritorial y fuera del ámbito del estado de derecho que dicen defender los gobernantes de su país.

Finalmente, la china Sim Chi Yin, reciente adquisición de Magnum Photos, que presenta Fallout, un proyecto formado por dípticos de fotografías en las que aparece una de la frontera chinonorcoreana y otra de las instalaciones de control o almacenaje de armas nucleares en Estados Unidos. Forma parte de un encargo de Internacional Campaign to Abolish Nuclear Weapons (ICAN), organización premiada con el Nobel de la Paz en 2017.

Hay otras exposiciones. También de fotógrafos masculinos. Pero centrémonos en lo distintivo de la edición de este año del festival. Ya que no podemos ir, por lo menos podemos visitar virtualmente las exposiciones. Habrá para todos los gustos.

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