Exposiciones, animación cultural, animación callejera,… de todo en el fin de semana

Arte, Política y sociedad

Hacía días que no me iba de exposiciones por Zaragoza. Y este fin de semana he tenido ocasión de hacerlo tanto el sábado por la tarde como el domingo por la mañana. El sábado quedé a tomar un chisme a media tarde con unos amigos y después de la cervecita algunos decidimos pasear un poco antes de dirigirnos a nuestros respectivos compromisos para la noche. Y nos dio por entrar en la Lonja donde el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) presentaba una exposición de pintura, escultura y artes decorativas modernistas. La verdad es que tuve ocasión de visitar este museo en septiembre pasado y me gustó. Y la exposición también.

Los primeros fríos (Miquel Blay)

Esta escultura, 'Los primeros fríos' de Miquel Blay, en su emplazamiento original del MNAC estaba en el catálogo de la exposición que estuvimos hojeando; pero no recuerdo haberla visto en el recorrido por la misma - Panasonic Lumix LX3

Después nos encontramos con una gran animación en la Plaza del Pilar, ya que se estaba celebrando una especie de festival llamado Zaragoza Diversa, de estos cuyo objetivo es mejorar la integración de las distintas culturas que conviven en la ciudad, especialmente desde que el fenómeno de la inmigración ha cobrado tanta importancia. Nos entretuvimos un rato con las actuaciones y los puestos de una especie de feria de artesanías.

Grupo ecuatoriano

Grupo de animación ecuatoriano en un escenario de la Plaza del Pilar - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

Conversación y gestualidad

Animada conversación entre los puestos de artesanías de la Plaza del Pilar - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro Elmarit 45/2,8

Antes de ir a cenar, el sábado aun dio tiempo a pasar por la Plaza de San Felipe para ver la copia de una escultura de Pablo Gargallo, La Vendimiadora, que han instalado en el entorno del museo dedicado a este escultor. Al fin y al cabo, era adecuado complemento a la exposición visitada una hora antes.

La vendimiadora (Pablo Gargallo)

La vendimiadora de Pablo Gargallo y, al fondo, la iglesia de San Felipe - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

El domingo por la mañana me bajé al Centro de Historia, uno de mis lugares de exposiciones favoritos, donde visité una exposición del Estudio Camaleón, un estudio de diseño gráfico de Zaragoza que acaba de cumplir 20 años. Me gustó bastante. Muchos de sus diseños me resultaban conocidos por haber sido utilizados en diversas campañas oficiales de distintas instituciones de la ciudad y de la comunidad autónoma. Una pena que no tenga catálogo oficial. Creo que lo hubiera comprado.

Audrey y el Cariñena (Exposición Estudio Camaleón

No sé si Holly Golightly se hubiera dado al morapio y al chorizo, pero salvo por la tipografía demasiado "times new roman", el cartel me gusta - Panasonic Lumix GF1, G 40/1,7 ASPH.

Vida y muerte son lesbianas

En un espacio abierto del Centro de Historia, un montaje con pintura moral y espejos llamado 'Vida y muerte son lesbianas', que también me gustó; el autor, Luis Díez - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

A la salida del Centro de Historia, en la Plaza de San Agustín, un poco de animación callejera, con niños en un espectáculo de payasos y marionetas. Y luego una vuelta hasta el autobús, volviendo a pasar por la Plaza del Pilar y la Calle Alfonso, donde me encontré unos viejos conocidos que había visto en Madrid en el mes de marzo.

Marionetas en San Agustín

Marionetas en la Plaza de San Agustín - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

Trícolo Traco

Trícolo Traco actuando en el escenario de Zaragoza Diversa - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

Músicos callejeros

En Madrid, estos mismos no llevaban contrabajista cuando los vi en la calle Preciados - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

In memoriam: Dennis Hopper, actor, director y fotógrafo

Cine, Fotografía

Teniendo en cuenta la larga trayectoria de de Dennis Hopper como actor, no se puede decir que haya aparecido en muchas películas de campanillas. Alternaba en los últimos años el cine y la televisión, sin que le surgieran auténticos papeles protagonistas y de prestigio. Sin embargo, hay que reconocer que era un intérprete de fuerte personalidad que llenaba notablemente la pantalla cuando aparecía en ella. Podéis revisar su extensa filmografía en IMDb, y tomar vuestras propias opiniones.

Más limitada fue su carrera como director cinematográfico, siempre marcada por ese producto tan personal, del que fue también guionista y por el que optó al Oscar, y que fue Easy Rider. Un filme que indudablemente todo amante al cine debe ver.

Pero también es destacable la actividad del actor en otras facetas del arte, en pintura, en escultura, pero sobre todo en fotografía que es mi faceta preferida. Especialmente por sus prolífico trabajo, fundamentalmente en blanco y negro, durante los años 60. El mismo se consideró a sí mismo un fotógrafo compulsivo. Hay algunos libros de fotografía destacables publicados con su obra, aunque un vistazo a Amazon me ha permitido comprobar que los más importantes se encuentran descatalogados, sólo se pueden comprar de segunda mano a precios elevadísimos, de cientos de euros. Uy, no. No están descatalogados. En la página de la editorial Taschen encontramos uno al “modesto” precio de 750 euros. Como no he encontrado ninguna página en internet que recopile su trabajo fotográfico, me extraña que no exista pero esta mañana de domingo estoy un poco espeso, os sugiero que hagáis una búsqueda por Google Images para ver un poco de lo que estamos hablando.

En cualquier caso, por cualquiera de sus facetas artísticas, Dennis Hopper merece la pena ser recordado desde estas páginas, y así lo hacemos.

Barcas

La fotografía de hoy sólo podía ser en blanco y negro, claro; y he estado trasteando al respecto con "viejas" imágenes de Irlanda del año 2005, en Connemara Park - Canon Powershot G6

Nueva película en la Fotografía en el cine: Two Lovers

Cine, Fotografía

Ayer mismo reseñé en estas páginas la película que hoy agrego a la sección de La fotografía en el cine. El protagonista de Two Lovers se refugia en la fotografía como afición para dar salida a algunas de sus angustias y como medio de expresión personal. También representa la fotografía un deseo, probablemente inalcanzable, de romper con su vida actual. En cualquier caso, ahí lo tenemos mostrando su trabajo a una de sus mujeres, y trasteando con una hermosa Nikon F en los acontecimientos familiares.

La podéis encontrar buceando en el enlace anterior o directamente en Two Lovers.

Violetillas o lo que sean

Pasear con la cámara al hombro es una forma muy agradable de pasear; aunque los motivos sean modestos y cotidianos - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Two Lovers (2008)

Cine

Two Lovers (2008), 27 de mayo de 2010.

Nos vamos a ver este filme de James Gray, un director para mí desconocido, impulsados por las críticas razonablemente favorables que hemos leído por ahí. Compruebo con sorpresa, no obstante, que este largometraje con tono de cine independiente tiene ya dos años de antigüedad; llega a las pantallas españolas muy tardíamente. Vamos a ver lo que ha dado de sí.

La película nos habla de un tipo, un judío neoyorquino que vive con sus padres, interpretado por Joaquin Phoenix, y al que conocemos en un intento de suicidio poco enérgico, del que sale sin mayor problema. Luego sabremos que hubo un intento más serio en su pasado, como consecuencia de un compromiso amoroso fallido, y que le tuvo internado durante un tiempo en un centro psiquiátrico. Tras el intento fallido actual, en poco tiempo conoce a dos mujeres. Una es su vecina, rubia, guapa, que representa lo sofisticado, el mundo, secretaria de un bufete de abogados, y que mantiene un affaire con uno de los socios del bufete. La otra es la hija de un amigo y futuro socio de su padre, morena, también guapa, judía como él, y que representa los valores familiares sólidos, la tradición. La primera está interpretada por Gwyneth Paltrow, la segunda por Vinessa Shaw. A partir de ahí, se debatirá entre las dos mujeres,… hasta un desenlace del que no hablaré para mantener el interés vuestro, potenciales espectadores.

Hay que decir, que es una de esas películas ambientadas perfectamente en la metrópoli neoyorquina, en la que las cosas que suceden lo hacen de forma tranquila. El protagonista vive una convulsión en sus emociones y en sus sentimientos, que es propia. Cada uno de los demás protagonistas vive su vida sin sospechar las otras vidas que se están cruzando y están condicionando el devenir de las propias. Todo es cotidiano, todo es natural. Sólo el seguimiento de las dudas y las contradicciones del protagonista marca el meollo del asunto. Y en todo esto radica el principal mérito del filme, que nos narra los condicionantes del amor a los 35 o más años, sin necesidad de que los adultos se comporten como adolescentes. O por lo menos no de forma artificiosa. El inconveniente, la pega, viene de que la película es previsible. Se adivina poco a poco el desenlace de la situación. Un desenlace que no deja de ser amargo, pero quizá inevitable. Técnicamente, el filme tiene gran elegancia visual, muy intimista, así como un estupendo montaje de sonido. Hacía tiempo que no era tan consciente de lo importante que son los sonidos distintos de los diálogos en un filme, para entender y complementar los sentimientos de los personajes que vemos en pantalla.

Las interpretaciones son de correctas a buenas o muy buenas. Shaw tiene el papel menos vistoso, pero quizá precisamente por eso es más meritorio, dado lo convincente que está. La interpretación de Paltrow provocó un debate entre los que asistimos juntos a la proyección, ya que no acabamos de acordar si habíamos visto la interpretación de una actriz que aprovechando su aspecto físico hace personajes excesivamente jóvenes, si realmente es una actriz que sabe la edad que tiene y precisamente interpreta estupendamente a una mujer agarrándose a una juventud y a una forma de vida que se le escapa. Ante la duda, me decanto por la segunda opción, y decido que la rubia actriz lo hace bastante bien. La  interpretación de Phoenix, que es muy matizada por las consecuencias de la medicación y de la enfermedad mental, viene penalizada por el doblaje desde mi punto de vista. A mencionar la presencia de excelentes secundarios, entre los que destaco a Isabella Rossellini, asumiendo su condición de mujer mayor, en el papel de la madre del protagonista. Actriz elegante como pocas, aunque con una carrera muy irregular. Y si siempre se ha parecido a su madre, ahora más.

Resumiendo, una película que deben evitar los amantes del cine “palomitero”, pero bastante recomendable para quienes busquen un cine donde no les tomen el pelo constantemente y estén dispuestos a conocer otra cosa que los estandarizados personajes del cine actual.

Las notas, con buen tono:

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva:
***

MadridFoto 2010

El protagonista, como sueño, de cumplimiento improbable, le gustaría ser fotógrafo; por lo que nos muestra el filme, quizá digno de ser expuesto en ferias como MadridFoto - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

Las “sitcom”; poco mas de 20 minutos de diversión… y a veces drama

Televisión

Pero en esta entrada, con la que terminaré durante unos días de hablar de televisión, todas las sitcom de las que hablaré son comedias. Me gustan las comedias de situación. Duran poco. Van al grano. Son ingeniosas. Divertidas. También hay dramas. Dentro de unas semanas comentaré mis favoritas con tono dramático cuando terminen sus temporadas. Pero de momento, las que han echado el cierre hasta el otoño son todas ellas comedias. Tres que ya conocíamos de años anteriores y un estreno de esta temporada.

Por un lado tenemos el desmadre de 30 Rock. Porque cada vez están más descerebrados en esta comedia autorreferente. Son muchas las situaciones de sus imposibles protagonistas y secundarios que nos hacen reír y admirar cómo los propios animales televisivos son capaces de reírse de sí mismos, de forma tan sana e inteligente. Aunque particularmente creo que Alec Baldwin ha estado especialmente inspirado.

También de otras temporadas es el tándem The Big Bang Theory y How I Met Your Mother. Ambas han pecado del mismo defecto. Ya no están a la altura de temporadas anteriores, que fueron en algunos episodios desternillantes. Es difícil que la interacción entre Sheldon y Penny vuelva al nivel de la segunda temporada, en el piso de nuestros nerds favoritos. Por otra parte, el enamoramiento de Barney de la guapa canadiense parece que le ha quitado parte de la chispa que los neoyorquinos amigos de Ted Mosby tenían con anterioridad. Pero siguen siendo divertidas, muy entretenidas, y seguiré fiel a ellas cuando vuelvan la temporada que viene.

Finalmente el estreno, ese conjunto de familias diversas, Modern Family, que representan la falta de uniformidad en la institución familiar en EE.UU., y en Occidente en general, y que a su vez son una gran y bien avenida familia. Realmente he disfrutado con la visión crítica, incisiva, y muy divertida que presenta esta serie. Sus protagonistas son típicos pero no estereotipados. Todos tienen sus limitaciones, que en algún caso roza con la estupidez, pero todos tienen sus grandezas y su capacidad de hacer algo por los demás. Probablemente, de las cuatro series, la que más me apetece que vuelva pronto a las pantallas.

En resumen, una recomendación clara para quienes quieran ver buena televisión, divertida, y que anden escasos de tiempo.

Amapolas

Algo de la primavera que paso por el objetivo de mi cámara este domingo pasado, mientras paseaba por el Canal Imperial de Aragón en Zaragoza - Panasonic Lumix GF1, Leica Summicron-C 40/2

Perdidos en el final de Perdidos… esa soberana melonada

Televisión

Sigo con mi serie de artículos dedicados a los finales de temporada de las series norteamericanas. Y claro, con grandes fuegos de artificio mediáticos, en la madrugada del domingo al lunes se emitió en un montón de países simultáneamente el final de una de las series más célebres de los últimos tiempos. Lost. Perdidos.

He de decir que yo me enganché tarde a la serie. Era un verano, después del final de la segunda temporada. Vi entonces los primeros capítulos de la primera temporada, picado ya por la curiosidad al leer tantos comentarios favorables y entusiastas. Tras comentarlo con unos amigos a los que hice un favor en aquellos días, estos me regalaron los DVDs de las dos primeras temporadas. Los vi. Y me enganché a la serie. Claro, que después de aquellas dos temporadas de aventuras todo se empezó a complicar. Los guionistas empezaron a liarla, a hacerse pajas mentales con una serie de cuestiones, y la verdad es que seguí viéndola por inercia. Porque lo cierto es que en un momento dado fui incapaz de seguir los derroteros de la acción. Menos mal que periódicamente, decenas de bloggers te vuelven a contar y a aclarar lo que ha pasado.

Otro problema que me pasó es que empecé a coger cierta desafección por los principales personajes. Todos muy altos, muy guapos, muy sexis,… también algunos feos, y menos guapos,… pero todos en gran medida estereotipados. Y con el agravante de que pasada la novedad, las limitaciones interpretativas de una gran mayoría de los actores y actrices que los interpretaban,… pues empezó a importarme un rábano lo que les pasara. Es cierto que entre los secundarios, aunque es difícil decir quien era principal y quien secundario, había algunas excepciones… Pero…

Y así fui arrastrándome por esta afamada serie hasta llegar a esta última temporada. Habíamos pasado de los flashbacks en las primeras temporadas, a los flashforwards después, a los saltos en el tiempo,… y de repente llegábamos a lo que parecía la doble realidad. Los universos paralelos. Un concepto que están explotando con gran fortuna en Fringe. Con una serie de episodios muy irregulares, algunos de los cuales nos decían poco,… o nos despistaban francamente de por donde iban los tiros,… se sacan de la manga unos cuantos capítulos que explican apresuradamente la procedencia de algunos personajes que no iban en el vuelo 815 de Oceanic, y que se supone que tendrían que hacernos comprender mejor lo que pasaba en la isla. Y finalmente, llegan los dos últimos capítulos, donde se produce un desarrollo en la isla de los acontecimientos bastante previsible y poco sorprendente de acuerdo a lo narrado hasta el momento, y… aquí viene la tontería absoluta,… la chorrada suprema,… resulta que el universo paralelo, la realidad alternativa,… ¡es que el médico guaperas se ha muerto, está en el purgatorio y se reúne de nuevo con todos sus antiguos colegas! ¡Qué soberbia melonada!

En mi opinión, esta última temporada podría haberse reducido a nueve capítulos en lugar de los 18 de los que ha constado. Con contar lo de la isla… punto pelota. Perdoné las veleidades místico-religiosas de Battlestar Galactica porque el conjunto de la serie tuvo gran coherencia interna y pasión. Pero esto me ha parecido una tomadura de pelo.

Y encima no me ha quedado claro lo de los “números chungos“: 48151623, and 42.

Olvidémosla, y a otra cosa mariposa.

Sin volver la vista atrás

Visitar y abandonar Capri es más agradable y fácil que la extraña isla de los osos polares en el trópico - Canon Digital IXUS 860 IS

Fringe acaba temporada, y me gusta más la Olivia alternativa que la de aquí… aunque sea más mala…

Televisión

Cuando comenzó Fringe su primera temporada con problemas en un avión, pensé que era una vulgar explotación del mito de Lost. Cuando seguí unos cuantos capítulos, pensé que era una variante de Expediente X… que en su momento no me interesó; pero como nunca la vi, en realidad, no me predisponía a nada en especial. Estuve a punto de dejarla, cuando se acercó el final de aquella temporada y empezó a interesarme. En este tipo de series, hay quien se siente interesado por el misterio del episodio, mientras que otros lo están por la historia de fondo. Yo soy de estos últimos. Por lo menos en esta serie.

Toda esta temporada se ha encaminado lenta pero inexorablemente hacia la confrontación de los dos últimos capítulos en los que nuestros héroes pasan al universo alternativo, en el que Olivia (Anna Torv) se enfrenta a su yo alternativo. También una policía, de los que llaman la división Fringe del Departamento de Seguridad. No voy a entrar en detalles sobre las cosas que han pasado o podrían pasar. El tema es complicado, pero el caso es que cada vez me he ido interesando más. Esta Tierra, su alternativa en otro universo, los problemas que sufre el tejido del espacio-tiempo cada vez que algo o alguien pasa de una lado a otro… Una comedura de tarro curiosa, pero que tiene alguna de las propiedades de la buena ciencia ficción, aunque no sea de la rigurosamente creíble, que no lo es; te atrapa y tienes ganas de saber qué pasa, por qué, y te empiezas a preocupar por lo que les pasa a los personajes.

Así que, puesto que mañana Canal+ comienza a emitir esta segunda temporada en alta definición, la veré de nuevo con más atención. Creo que merecerá la pena. Espero.

Pero de momento, hay algo que es constatable. La Olivia de este lado es maja, pero va siempre con cara de estreñida. Y vestida tipo FBI, se convierte casi en un ser asexuado; cae bien, pero… Y resulta que la del otro lado es mucho más estilosa, animada, sonriente, con unos pantalones de uniforme que dejan bien a las claras que es una mujer. Atractiva. Y por lo que llegamos a saber, un poco perra. ¡Qué ganas de que vuelva al año que viene! Espero que mantenga un tiempo la tensión actual con las dos “olivias” y no den carpetazo a la alternativa en el primer capítulo…

En fin, os dejo con una foto musical. Ayer estuve tonteando un poco con los viejos objetivos manuales.

Flauta

En los domingos de primavera, bandas de música ofrecen conciertos en el Parque Grande de Zaragoza - Panasonic Lumix GF1, Leica Elmar-C 90/4

Series de televisión variadas con temporadas finalizadas

Televisión

Como comenté hace unos días, sigo con la serie de artículos dedicados a comentar el final de diversas series de televisión norteamericanas que terminan su temporada, en vísperas de la llegada del verano.

En primer lugar los llamados “procedimentales”. Es decir, aquellas series con un contenido más o menos policiaco en el que cada capítulo lo dedican a resolver un caso. Para mí, el más entretenido de los que veo es Bones. Con personajes muy, muy simpáticos que tienen muy buena química entre ellos, y con dosis de humos, es una garantía de entretenimiento. Y en esta temporada ha seguido en su línea. Para pasar el rato sin complicaciones con un producto bien hecho. El final de la temporada, sin embargo, ha llevado una línea opuesta a la del año pasado. Si al final del año pasado parecía que los dos protagonistas se acercaban a la resolución de la tensión sexual siempre presente mediante la convergencia, este año se ha puesto de moda la divergencia. Y al final hemos tenido una despedida que necesariamente me ha recordado a An Affair to Remember (en español, Tú y yo). En aquella excelente película, los protagonistas se citaban para un lugar dado en un momento dado para reanudar sus vidas tras un paréntesis aclaratorio. Pero un drama personal impide el reencuentro, que se demorará un tiempo. Pues nuestro antropóloga forense favorita y el apuesto agente del FBI se han citado de forma similar en algún lugar de Washington DC. Sospecho que pueden tenernos preparado un cierto drama para el principio de la siguiente temporada. O me estoy pasando de listo. Quién sabe.

Ha aflojado un poco The Mentalist. Si bien sus casos siguen siendo razonablemente entretenidos, las interacciones entre los personajes han sido más sosas. Y aunque han introducido algún personaje nuevo para dar un poco más de variedad, tampoco ha cambiado mucho la cosa. Aunque eso sí, justo al final de temporada ha reaparecido Red John en un capítulo final bastante bueno. Quien sabe. Igual vuelven a dar importancia a esta subtrama y se anima la cosa. De todas formas, es entretenida.

En el lado del culebrón marujonil, ha pesar de que me había propuesto mandar a freír espárragos a Grey’s Anatomy, la verdad es que me volví a enganchar. Lo confieso con vergüenza. Qué se le va a hacer. Todos tenemos debilidades. Y aunque las cosas ya no son como eran en su momento, una dosis semanal de culebrón tampoco mata. Bien. Pues eso. Amoríos sin sentido en un hospital que más parece un instituto. Lo que pasa es que el doble capítulo final, con pistolero suelto con el hospital incluido, ha sido entretenido. Al estilo de algunos de los que hacían en las primeras temporadas. De todos modos, me he vuelto a hacer el propósito de abandonar esta historia. ¿Seré fuerte esta vez?

Han terminado también las temporadas de algunas sitcoms de comedia, pero de estas hablaré dentro de unos días, en una entrada global junto con otras que terminarán esta semana que viene. Así que nada. Seguiremos. Probablemente, mañana, con el monográfico de Fringe, cuyo final vi ayer… y está la cosa muy emocionante. Y la madrugada que viene, hora española, termina Lost.

Foto

Melancolía en la TV ante tanto final, como en las mañanas de domingo nubladas en Zaragoza - Panasonic Lumix GF1, Canon-S 50/1,8 II

V y otras catástrofes de la ciencia ficción televisiva

Televisión

El final de Battlestar Galactica y el próximo final de Lost abrieron a principio de temporada muchas expectativas sobre las series de televisión destinadas a cubrir el hueco de estos productos, llamados a estimular las mentes de los aficionados a la aventura, la especulación científica, y otro tipo de cuestiones similares. Bien es cierto que con frecuencia es difícil establecer si estos productos perteneces al género de la ciencia ficción, concepto que a veces de convierte en un cajón de sastre excesivamente amplio, o al de la pura fantasía. Pero bueno. Seamos indulgentes.

Hasta ahora, la única que ha terminado temporada es la versión reimaginada de V. Sí, la de los lagartos. Y la verdad es que he visto toda la temporada, porque sólo han sido 12 capítulos. Pero al igual que la primera temporada de Galactica, tras la miniserie, era totalmente adictiva, esta ha sido arrastrarse con relativa penosidad presentando unos personajes con los que difícilmente te identificas, que te da igual qué les pase, y lo único que piensas es que las “lagartas” están tan buenas como malas son las actrices que las interpretan. Ha repuntado un poquito hacia el final, aunque el último capítulo me pareció poco impactante para desear el regreso de una nueva temporada, que vendrá. Así que nada, es posible que hasta aquí haya llegado yo con los lagartos extraterrestres.

La gran esperanza de todos los aficionados a lo que son cosas como Lost era Flashforward, que todavía no ha terminado pero está a punto. Da igual. Está condenada. No seguirá. Ha fracasado. Y con motivo. Capítulos horribles de pajas mentales de y entre los personajes para terminar con 5 minutos de apresurada acción. Personajes todavía más antipáticos. Que se mueran todos en un futuro flashforward.

En el campo de las space operas, lo único en activo es Stargate Universe, que me parece una producción irregular, como todas las de la franquicia. También ha sido una producción irregular, con personajes no demasiado atractivos, aunque la acción ha resultado relativamente entretenida. No especialmente original,… el planteamiento no es muy distinto de lo que sucedía en productos de antaño y casposos como Espacio 1999 y la serie original de Star Trek. Unos que van por el espacio, porque quieren o a la deriva, y en cada capítulo llegan a algún sitio donde se encuentran con unos extraterrestres, con un campo de energía, con unos organismos o microorganismos que les plantean una amenaza. Lo que pasa es que ahora la producción es menos casposa. Pero es lo mismo en lo esencial.

Dedicaré entradas específicas a otras dos series. A Fringe, que ha terminado gustándome, y a Lost, que se acaba este fin de semana.

Museo de las Ciencias

Inevitablemente tenía que poner esta perspectiva del Museo de las Ciencias de Valencia; el interior de la nave nodriza de los lagartos está copiado (o plagiado) de la Ciudad de las Artes y de las Ciencias de la ciudad levantina - Pentax *ist DS, SMC-A 50/2

House y la Canon EOS 5D Mark II

Fotografía, Televisión

Si ayer comentábamos el final de The Pacific, esa estupenda serie bélica, hoy nos acercamos al final de temporada de un viejos conocido. El doctor Gregory House.

No me pararé a hacer un comentario en profundidad de la sexta temporada de la serie, que empezó muy bien y ha terminado igualmente bien, pero con muchos capítulos  irregulares entre medio. Me limitaré a decir que sólo hay tres imprescindibles, House, Cuddy y Wilson, y que los demás sobran o en el mejor de los casos adornan. Con la aparición de la ex de Wilson han intentado recuperar la figura de la fenecida, en mi opinión de forma precipitada dado el buen resultado que daba, Amber “Cutthroat bitch”. La resucitaron en forma de alucinación al final de la quinta temporada, pero como eso ya no iba a funcionar, se buscaron un personaje similar en forma de la mencionada ex-mujer de Wilson. No ha sido lo mismo. Ni mucho menos. Anecdótico.

Pero lo que si que ha resultado interesante en el excelente último capítulo de la temporada es que ha sido rodado integramente usando exclusivamente la función de vídeo de la Canon EOS 5D Mark II, una cámara réflex digital, con un par de objetivos de focal variable de la prestigiosa serie L de la marca. Los motivos que se han aducido para utilizar este material son:

  • Permite trabajar en espacios muy reducidos.
  • Permite grabar en situaciones de muy baja luminosidad.
  • Permite la utilización de planos con muy estrecha profundidad de campo.

Yo diría más. Dada la amplia cobertura de noticias que se ha dado al tema, supone una excelente publicidad para la marca de la cámara, que seguro que ha llegado a un adecuado acuerdo económico con los productores de la serie.

Lo cierto es que el resultado ha sido razonablemente bueno, aunque ya nos encontrábamos con una serie que tradicionalmente ha mostrado una excelente factura técnica sin saber qué equipos estaban utilizando. Hay que tener en cuenta que, aunque el equipo mencionado puede estar al alcance de cualquier profesional de la fotografía o aficionada a la misma con posibilidades económicas, ya que el cuerpo de la cámara está en torno a los 2.400 euros, y los objetivos otro tanto entre los dos, lleva una serie de complementos que suplen la escasa ergonomía de la cámara para su uso como cámara de vídeo o cine digital. Así que es difícil que cualquiera consiga estos resultados. Hay una técnica y una tecnología añadida detrás que lo permiten. Pero no deja de ser interesante cómo las tecnologías confluyen y evolucionan, y nos dejan con la incógnita de cómo serán nuestras cámara en el futuro y que nuevas funciones nos ofrecerán. Las necesitemos… o no.

El caso es que el capítulo final está bastante bien, y nos ha dejado con un cliffhanger en forma de beso que nos mantendrá en vilo hasta el otoño que viene. Que es de lo que se trata.

Con los ángeles

Yo también utilizo Canon EOS de vez en cuando; como cuando visité la ciudad de Gdansk, Polonia - Canon EOS 40D, EF 24-105/4L IS USM

The Pacific (TV)

Televisión

Esta semana es semana de final de temporada para muchas series de televisión que se emiten al otro lado del charco. Por lo tanto, en los próximos días es posible que las entradas sobre televisión sean frecuentes en estas páginas. Aviso. Empezaré por el final de una de las series más esperadas, la superproducción bélica The Pacific, heredera de Band of Brothers, producción de la que ya os hablé hace unos meses.

Si en Band of Brothers seguíamos las peripecias de una compañía de infantería paracaidista desde su campamento de entrenamiento hasta su desbanda tras el final de la guerra, a lo largo de las principales campañas en la Europa Occidental tras el desembarco de Normandía, esta nueva producción tiene en tres infantes de marina norteamericanos, con distintos aunque similares destinos, en el teatro de la guerra del Pacífico, también durante la Segunda Guerra Mundial. También son personajes reales, Eugene Sledge (interpretado por Joseph Mazzello), Robert Leckie (James Badge Dale), y John Basilone (Jon Seda).

Si en la serie que transcurría en Europa, el equipo, el conjunto era el protagonista, con puntos de atención sobre determinados personajes en cada capítulo. En esta va saltando entre los tres protagonistas escogidos que parten a la guerra con orígenes distintos, un sureño tradicional, un católico irlandés, y un italiano militar profesional, y que acaban pasando por diversas acciones de la infantería de marina norteamericana en los durísimos escenarios de batalla del Pacífico. Guadalcanal, Peleliu, Iwo Jima y Okinawa son los escenarios elegidos, con algún interludio más pacífico en Australia. Si bien Peleliu es el menos conocido de los tres, por el contraste entre la dureza y sin sentido de los combates y el escaso valor estratégico de la posición es el que se lleva más minutos de atención. Para mí es una decisión discutible… la batalla de Okinawa quizá hubiera merecido más atención. Fue una de las más duras de la guerra y aquella en la que más sufrió la población civil, ya que aproximadamente un 25% de la cual murió durante la acción. Que no es moco de pavo.

Pero dentro del lujo de producción y de la perfección técnica y artística de la misma, volvemos al mismo problema que ya consideré en Band of Brothers. No deja de haber un cierto grado de exaltación de los militares norteamericanos, cuando lo que estamos viendo claramente nos habla del sinsentido de la guerra y de las acciones que en ella se producen, venga de soldados fanatizados como los japoneses o de quienes tuvieron que aprender a odiar profundamente a su enemigo como los norteamericanos.

En su conjunto, esta serie es de lo mejor que se puede ver en la actualidad en la televisión mundial, sin lugar a dudas. Yo la he visto en Canal+, que la ha emitido un día después que en Estados Unidos, en alta definición y con opción a escucharla en versión original con subtítulos en español. Un lujo. Si las cosas fuesen así habitualmente, lo de las descargas en internet dejaría de ser un problema. Y si la industria no lo entiende, peor para ellos. Para mayor disfrute, simultáneamente ha emitido Band of Brothers con las mismas condiciones de calidad, pudiendo comparar ambas series. Y lo cierto es que la más veterana, en una segunda visión me ha gustado más todavía, y la considero superior. Aunque eso puede ser cuestión de gustos particulares.

En resumen, televisión de alto nivel, de la que se ve poca en las pantallas. Y al mismo tiempo, cine de alto nivel, muy superior también a mucho de lo que se ve en la gran pantalla.  Una pena que no dediquen estos esfuerzos y esta calidad a otros temas distintos del bélico. Pero Spielberg y Hanks son así. Qué se le va a hacer.

Defensas de la II Guerra Mundial

En Suiza, en las proximidades del Rin, se construyeron defensas contra una posible invasión alemana, no lejos de algunas zonas de actuación de la compañía Easy de Band of Brothers - Panasonic Lumix LX3

Habitación en Roma (2010)

Cine

Habitación en Roma (2010), 17 de mayo de 2010.

Muchos recelos a la hora de ver esta película. Hace 10 años, una película de Julio Médem me/nos despertaba ilusión y expectativas, normalmente razonablemente bien satisfechas. Pero en los últimos años, nos ha tenido con bastante sequía de largometrajes, y su última aventura resultó bastante, bastante decepcionante. Además, el trailer del filme, que es un monográfico de escenas sexuales entre dos mujeres bastante explícito, te deja perplejo sobre la película que vas a ver. ¿Porno “soft” lésbico? ¿O habrá algo más?

La película plantea algo ya visto en el cine. El encuentro entre dos desconocidos en una ciudad extranjera, en este caso Roma, que pasan una noche conociéndose e intimando, sabiendo que tendrá que despedirse al amanecer, probablemente para siempre. El paradigma de este tipo de películas es Before Sunrise, que unía en Viena a Julie Delpy y Ethan Hawke. Aunque en lo que se refiere a sexo, aquella era apta para un convento de ursulinas comparada con este que comentamos hoy. Pero en la película de Médem nos encontramos con dos mujeres, una española, Elena Anaya, y una rusa, Natasha Yarovenko. En este caso, su escenario se reduce a la coqueta habitación de un hotel del casco viejo de la capital italiana, en las cercanías de Piazza Navona. Y se pasan la noche en pelotas, conversando de sus cosas entre polvo y polvo. Hasta que llega el amanecer y la inevitable despedida.

En cuanto a la realización, tiene una en mi opinión excesiva y casi pedante preocupación por los aspectos formales y estéticos, que llega un momento en que distraen de lo que se supone es el fondo de la historia. Y esta me resulta un tanto fallida. No me resulta natural el modo en el que la española, lesbiana declarada, atrae y seduce a la a priori heterosexual y más cohibida rusa. Tampoco me resultan naturales muchos de los diálogos, por lo que poco a poco me va resultando más aburrida la situación. La excesiva exposición a la desnudez de las dos actrices también acaba abotargando el erotismo de la situación, por lo que los repetidos interludios sexuales empiezan a sucederse en medio de cierto desinterés. Es decir todo muy bonito pero con poco fondo, desde mi punto de vista. Mucho ruido y pocas nueces.

En cuanto a la actuación de las actrices, no he acabado de encontrarme a gusto por culpa de ese gran mal que es el doblaje. Los diálogos los supongo originalmente en inglés mayoritariamente. La Anaya no se ha doblado a sí misma, y el no oír su personal y llena de desparpajo voz que tanto aprendimos a apreciar hace 14 años, perjudica la actuación. El doblaje en castellano con acento ruso de la Yarovenko tampoco da muy bien.

Resumiendo, echo de menos aquellas películas de Médem con Emma Suárez,… o las poéticas aventuras de Otto el piloto, con una estupenda Najwa Nimri que aquí apenas esbozamos unos segundos. De hecho, ¿no hubiera quedado mucho mejor en el papel de Alba?. No sé. Este mozo ha perdido aquel gancho del que hizo gala en los años 90. Una pena.

Las notas, bajas aunque no catastróficas:

Dirección: **
Interpretación: **
Valoración subjetiva:
**

En esta esquina de Via dei Coronari sucede la primera escena de la película - Canon Powershot G6