[Cine] Haejeok: Dokkaebi Gitbal 해적: 도깨비 깃발 (2022)

Cine

Haejeok: Dokkaebi Gitbal 해적: 도깨비 깃발 (2022; 15/20220302)

Hemos entrado en una época complicada para ir al cine. Por cuestión de tiempo, oportunidad, y por los horarios de las películas en versión original. Empezamos a negarnos ya de forma casi absoluta al cine adulterado con doblajes. Si te acostumbras a lo auténtico, es difícil volver al sucedáneo. Como me gusta seguir viendo estrenos, y aunque prefiero las películas en salas de cine, los estrenos en plataformas en línea también me valen desde hace unos años. Y como el cine surcoreano está, hasta cierto punto de moda, el estreno de una película de aventuras en Netflix, de piratas en concreto, dirigida por Kim Jeong-hoon, me atrajo. Al fin y al cabo, una de aventuras espaciales les quedó muy bien y muy entretenida.

Como la cosa va de «tesoros reales» nos daremos una vuelta por los palacios reales de Seúl.

En un largo de acción en el que van apareciendo uno tras otro todos los tropos del género piratesco, y con clara «inspiración» en las películas de piratas de Disney, nos trasladamos a las peripecias en los mares entre la península de Corea y Japón, donde una serie de gentes de mal vivir van todos tras el tesoro que perteneció a los reyes de la antigua dinastía Goryeo o Koryo (la que origina el nombre que se da en Europa y sus derivados al país) cuando fue sustituida por la dinastía Joseon o Choson (la que origina el nombre que se da en muchas partes de Asia al país) en algún momento del siglo XIV. Los piratas «buenos» capitaneados por la capitana Hae-Rang (Han Hyo-joo) se alían con los ladrones «sinvergüenzas» liderados por el caradura Wu Mu-chi (Kang Ha-neul), en una carrera contra los malos de la película para conseguir el tesoro en una peligrosa isla perdida rodeada de tormentas, volcanes y otras calamidades. Y con pingüinos. Sí… no sé cómo narices llegaron los pingüinos a esa latitud del hemisferio norte.

Al parecer, la película es una secuela «espiritual» de otra película muy similar, pero con diferentes protagonistas y personajes, aunque con un esquema muy similar, que tuvo mucho éxito en el país asiático. Entendámonos, la película tiene demasiados defectos para darle el aprobado. Desde efectos visuales de segunda división, a situaciones que desafían por completo la suspensión temporal de la incredulidad del espectador, pasando por copiar descaradamente de otras películas del género. Pero lo cierto es que está pensada como un divertimento palomitero y no pretende engañar a nadie al respecto. Y tiene una virtud esencial que la hace visible y entretenida; el reparto lo hace muy bien, es divertido, tiene carisma y, desde mi punto de vista, salva la función.

Película que se disfruta más desde la perspectiva del placer culpable inconfesable que desde la afición cinéfila. Pero, aunque sus diseño de producción sea netamente inferior en los efectos visuales a las más afamadas películas del género que ha hecho Disney desde 2003 hasta esta parte, he de decir que me lo pasé mejor con esta «tontá» que con los histrionismos de Depp y la sosez de Knightley en la que vi en las salas de cines en aquel «lejano» año de principios de siglo, hace casi 20 años. Mucho más simpático el caradura surcoreano, y mucho más guapa y divertida la chica, convertida en capitana y no en florero, de la versión asiática.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: **

[Viajes] Madrid con película negativa en color (2)

Fotografía

Como ya comentaba el lunes, cuando estuve en Madrid a principios de febrero, me llevé una cámara para película tradicional y unos rollos de película negativa en color. Las fotos que muestro hoy son del último rollo película que usé. Una película distinta de la de las fotos que os mostraba el lunes.

Estoy más satisfecho de las fotos de este último rollo que de los anteriores. El comentario técnico sobre esto lo podéis encontrar en Madrid con película negativa en color (II) – Pentax MX y Kodak UltraMax 400. Pero cuando digo «más satisfecho» me refiero a la calidad intrínseca de la foto; grano, nitidez, color, etc. Las cualidades estéticas y emocionales pocas veces tienen que ver con esto. Y en eso, todos los rollos están más o menos a la par.

[TV] Cosas de series; mujeres con problemas y astronautas como pollos sin cabeza

Televisión

Si os he de ser sincero, en estos tiempos no me siento muy motivado por muchas series que en el pasado me atraían. Hoy en día, quizá por otras cosas que llevo en la cabeza, lo intrascendente, bien hecho si es posible me atrae más que lo sesudo. Y las historias autoconclusivas en una temporada me apetecen más que las temporadas sucesivas. También me pasa que he empezado varias series que he abandonado al segundo o tercer episodio… No me centro. Además, dedico menos tiempo a las series. Pero a pesar de todo, hoy tengo tres series o temporadas de series que he visto en las últimas semanas, aunque me ha costado terminarlas más de lo que hubiera pensado en el pasado.

La acción de la serie de espías de hoy transcurre la mayor parte del tiempo en Viena, así que me voy fotográficamente a las calles y parques de la capital austriaca.

Con un título tan largo como The Woman in the House Across the Street from the Girl in the Window, tenía varios atractivos a priori. Su protagonista, Kristen Bell, que nos ha gustado en varias series; la duración de sus episodios, en torno a los 30 minutos de promedio; y su presunto tono de parodia de alguna película que no he visto, que recibió muchos palos de la crítica, y de cierto tipo de literatura que se está convirtiendo en los últimos años en un tópico. Bell es una mujer que perdió a su hija en un accidente y se ha vuelto agorafóbica por miedo a la lluvia, que caía cuando la muerte de la niña. Se ha separado de su marido, bebe demasiado tintorro, y sus amistades empiezan a cansarse de ella. Un día, un padre viudo y su hija se mudan a la casa de enfrente. Y la protagonista presencia el asesinato de la novia del padre, acuchillada, a través de la ventana… pero nadie va a creer en lo que vio. El problema es que la serie es inconsistente en su narración, para ser una parodia no te genera excesivas sonrisas ni buen humor, y sus continuos giros argumentales, que abundarían en lo paródico, se convierten en una pesadez. Floja, floja. Menudo pinchazo de Netflix y de Bell, que hace lo que puede, pero sin llegar a salir adelante.

Hanna es la adaptación a serie de televisión de una entretenida película de espías con protagonista adolescente. Y ha llegado a su tercera y última temporada en Amazon Prime Video. Es una serie con momentos entretenidos, con un reparto razonablemente competente, pero que no acaba de destacar en ningún aspecto en concreto. Y con algunos vaivenes argumentales que no siempre son bien digeribles. Le pasaba lo mismo a la película original. No obstante, en muchos momentos funciona como entretenimiento no demasiado trascendente, está razonablemente bien realizada y, junto con el trabajo de sus intérpretes, es el motivo por el que he llegado hasta el final. Pero,… sin más.

Y finalmente, Space Force sí que es una comedia que me divierte. Y con episodios muy cortos, tipo comedia de situación, se ve con facilidad. Y aunque tiene un tono ligero, no deja de tirar alguna china crítica contra la sociopolítica actual. Incluso si la triste actualidad sociopolítica actual ha descontextualizado el hecho de que el enemigo actual más amenazante es Rusia y no China. En cualquier caso, esta rama paródica de la de más reciente creación de las fuerzas armadas estadounidenses, y que inspiró la serie, ha generado una serie de personajes con grandes debilidades y carencias, pero que inspiran simpatía. Una rama militar para una serie claramente antimilitarista, pero que no hace sangre de las personas sino de determinados conceptos y estereotipos. No es brillante, y le costó arrancar, pero a mí me entretiene.

[Cine] CODA (2021)

Cine

CODA (2021; 14/20220301)

Cuando hoy hablar por primera vez de esta película, se nos anunciaba que sería estrenada directamente en plataforma de contenidos en línea, en Apple TV+. Pero en España no ha sido así. No sé si lo será en un futuro, pero hemos visto el estreno en salas de cine. En versión original clara… la versión doblada se titula CODA: los sonidos del silencio, típica apostilla sin mucho valor orientativo que se añade cuando un título consta de un acrónimo basado en un idioma extranjero. CODA = hijos de un adulto sordo. Bueno… se les llama así cuando el hijo es oyente, puesto que conlleva algunos problemas o situaciones que hay que afrontar, especialmente si ambos progenitores, como es el caso de la película, son sordos. Nos sonaba un poco a telefilme de sobremesa… pero las buenas críticas, y algunos premios importantes a su trabajo actoral nos hicieron animarnos a verla. Es una de las diez candidatas a mejor película en los Oscar.

La película está dirigida por Sian Heder, y nos presenta a Ruby (Emilia Jones), una adolescente de diecisiete años, cuyos padres (Troy Kotsur y la oscarizada Marlee Matlin) y hermano (Daniel Durant) mayor son sordos; es la única oyente de la familia. Además de estudiar en el instituto, ayuda a su familia en las labores del barco pesquero en el que trabajan en las costas de Nueva Inglaterra. Y la chica canta. Bien. Y se apunta al coro del instituto. Y el típico profesor (Eugenio Derbez), algo excéntrico pero buena persona, la animará a seguir y hacer carrera en la música, preparándole la prueba de acceso a la prestigiosa Escuela de Música de Berklee en Boston. Lo cual generará problemas para la chica y para la familia, que también pasa su crisis en lo laboral.

Vale. No tiene la calidad de un telefilme de sobremesa. Pero es primo hermano conceptual. Un drama en el que realmente no se profundiza en exceso, con mucho buenrollismo, en el que ningún conflicto parece realmente serio una vez que has visto el conjunto. ¡Todo el mundo es tan majo! Está razonablemente bien hecha… pero realmente no destaca en casi nada. Salvo… que tiene un reparto, empezando por su la chica protagonista, un encanto, que cae muy bien. Trabajan con solvencia, tienen carisma y son un fuerte gancho para el público. ¿Se merecen tantos premios? Mmmmmmm… es opinable. Como digo, hacen un buen trabajo. Pero es posible que jueguen la baza de la corrección política para atraer votos de los jurados o de los votantes.

¿Es recomendable? Pues depende de la oferta en cartelera. Si esta está modorra y apetece cine, pues seguro que es una muy buena opción. Ahora bien, si ha de competir con otros estrenos de la temporada con más profundidad… no tanto. Si acaba recalando en la plataforma televisiva de Apple, sí que es una recomendación clara para sus abonados. No tan buena como algunos críticos la pone, pero muy agradable de ver.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Viajes] Madrid con película negativa en color (1)

Fotografía, Viajes

Cuando estuve en Madrid a principios de febrero, me llevé una cámara para película tradicional y unos rollos de película negativa en color. Las fotos no están mal,… pero la película que usé la mayor parte del día no me acaba de convencer del todo. O metí la pata en algo, lo cual siempre hay que considerar.

Como de costumbre, la reflexión técnica fotográfica está en Madrid con película negativa en color (I) – Pentax MX y Kodak Gold 200. Aquí simplemente os dejo una muestra de las fotos. Fueron dos rollos, así que hay unas cuantas más.

[Viajes] Un sábado en Toledo

Viajes

Ayer sábado hice un viaje en el día a Toledo. Con trenes de alta velocidad es factible, y no demasiado pesado. Incluso si Renfe, qué poco se preocupa por sus viajeros esta empresa, se empeña en hacer difíciles y complicadas todas aquellas relaciones que impliquen un transbordo, y no empiecen o terminen en Madrid. Es demencial la forma de (des)organizar que tienen esta gente.

Catedral de Toledo.

Una amistad tiene que viajar con cierta frecuencia en los últimos tiempos a la capital castellano-manchega. Por unos asuntos familiares. Ya me propuso el viaje hace un par de domingos, pero los trenes convenientes para hacer la excursión en el día y aprovecharla estaban completos. En esta ocasión lo planificamos con tiempo y todo salió bien.

Sinagoga del Tránsito, hoy museo Sefardí, y antigua sinagoga de Santa María la Blanca.

Teníamos algo de miedo, al menos yo que es el que iba por turismo, de que saliese el día gris, bastante nublado como indicaban los pronósticos, y frío. Pero hubo ración más que suficiente de sol, con bonitas nubes adornando los cielos. No llovió nada. Y la temperatura, sin ser cálida, era perfectamente llevadera. Incluso, cuando a mi amistad se le complicó la cosa y no pudimos quedar a comer juntos, me permití el lujo de comer sentado al sol en el exterior de San Juan de los Reyes, unas lonchas de jamón que compré en una tienda de productos típicos y un par de manzanas. Nada complicado. Y manteniendo a raya, como llevo haciendo desde hace nueve meses, las calorías.

El bonito claustro de San Juan de los Reyes.

Por recomendación de una compañera de trabajo, compré una pulsera que por diez euros incluye la visita a siete monumentos de interés; San Juan de los Reyes, el Entierro del Señor de Orgaz del Greco en Santo Tomé, la antigua sinagoga de Santa María la Blanca, la antigua mezquita del Cristo de las Luces, la iglesia del Salvador con sus resto de antigua mezquita, el colegio de las Nobles Doncellas, y las vistas desde las torres de la iglesia de los Jesuitas o de San Ildefonso.

Colegio de las Doncellas Nobles e iglesia de San Román, museo Visigodo.

Y además de visitar los dos puentes más bonitos, el de Alcántara nada más llegar, y el de San Martín poco antes de partir, y recorrer las calles de la ciudad, entré también en la catedral, en la que hace casi 32 años no me dejaron entrar por visitar la ciudad en bermudas un día de casi 40 ºC de temperatura (rancios como antaño, entonces y ahora los clérigos de la Iglesia Católica), el museo Sefardí con la mezquita del Transito, y la iglesia de San Román reconvertida en museo Visigodo.

Restos de la mezquita en la iglesia del Salvador y antigua mezquita del Cristo de la Luz.

También me sirvió para familiarizarme con mi cámara viajera… aunque de esa peripecia,… hablaré otro día, especialmente en mi blog de técnica fotográfica. Espero haber dejado atrás una pequeña pesadilla que ha hecho que probablemente nunca vuelva a comprar un producto de Panasonic. Por lo menos, mientras el servicio técnico oficial en Zaragoza sea el que es en la actualidad.

Vistas del Tajo desde el puente de San Martín; en el encabezado, el puente de Alcántara.

Y bueno… no tengo mucho más que contar… porque fue un día tranquilo, si eventos desagradables. Todo bien, todo tranquilo. Relajado de mente, aunque cansado de cuerpo de todo el día de un lado a otro, caminando o de pie. Aunque antes de comenzar el retorno a la estación, en un bracito agradable y tranquilo del casco histórico nos tomamos unas IPA de factura artesanal toledana que nos supieron bien ricas.

Una puerta en las murallas, y vista de la vistosa estación de estilo mudéjar en Toledo.

[Cine] The Lost Daughter (2021)

Cine

The Lost Daughter (2021; 13/20220226)

La siempre interesante Maggie Gyllenhaal debuta como directora de largometrajes adaptando una obra de Elena Ferrante con el título algo distinto del de la película, La hija oscura, que sin embargo es el que figura en la versión doblada al castellano en España. Lo de la hija perdida es porque es el título de la edición inglesa de la novela de Ferrante. Líos de títulos que pocas veces entiendo. Elena Ferrante es un pseudónimo. Aunque hay sospechas fuertes de la identidad de la autora, probablemente mujer, por lo que nos referiremos a ella en femenino, no me consta si hay certeza o no. No he leído nada de ella. Rara es mi estancia vacacional en Italia en la que no vea en las librerías las promociones de alguna de sus novelas. Y está muy traducida a otros idiomas. La película ha estado muy presente en toda la temporada de premios cinematográficos, logrando algunos éxitos, aunque no en los más prestigiosos, donde no ha pasado de algunas candidaturas. Fundamentalmente para su directora y su protagonista principal, la siempre solvente Olivia Colman.

Si no estoy equivocado, con frecuencia Elena Ferrante sitúa la acción de sus novelas o el origen de sus protagonistas en el sur de Italia, o al menos en Nápoles y proximidades. Así que algunas fotos de mi último viaje a la costa de Amalfi y el golfo de Nápoles vendrán muy bien para la ocasión.

Colman interpreta a Leda, una profesora de lenguas que se toma unas vacaciones por sí sola en Grecia. Permanece algo alejada de su familia; sus hijas veinteañeras han vivido con su padre. Un día, al lugar de vacaciones llega una bulliciosa familia, con una joven madre, Nina (Dakota Johnson), al frente de la que es prevenida por ser gente «poco recomendable». Pero surge un incidente, la niña pequeña de Nina se pierde. Leda la encuentra y la devuelve a Nina; pero se queda secretamente con una muñeca de la niña, incluso ante el berrinche continuo de la pequeña. Todo el incidente trae al recuerdo los recuerdos de cuando sus hijas tenían la edad de esta niña, y ella, interpretada en su juventud por la también muy estimable Jessie Buckley, mantuvo una aventura extramatrimonial que marcó el resto de su vida.

Historia escrita y dirigida por mujeres, protagonizada por mujeres, de carácter intimista e introspectivo, sobre las obligaciones de la maternidad y sobre como esta, en la sociedad actual puede interferir con las ambiciones profesionales de una mujer, y también cuando los estereotipos establecidos y las costumbres morales obligan a las mujeres y las castigan socialmente cuando se desvían del «buen camino». Pero también sobre el remordimiento que decisiones aparentemente valientes pueden dejar en la mujer que decide ser autónoma, independiente. El planteamiento y el tema es muy interesante… pero no acabó de engancharnos, y la puesta en escena estuvo a punto de sacarnos de la película en varias ocasiones. Incluso el macguffin del filme, la maldita muñeca, nos pareció un poco débil a la hora de desencadenar los conflictos que se plantean en la misma.

La película se salva y se sostiene por las bondades interpretativas de las mujeres de su reparto. Los hombres, por prestigiosos que sean los nombres de los actores, como Ed Harris, tienen un papel absolutamente accesorio y circunstancial en la trama. Sin ellas, no sé si para mí la película hubiera llegado al aprobado. Se deja ver… pero exige atención y, como ya he sugerido, la propia película no siempre colabora a la hora de mantenerla. No sé si recomendarla o no. Quizá sea buena opción para la reflexión en vísperas del 8 de marzo.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Fotos] Simplemente, deambulando por la ciudad con una cámara compacta para película tradicional

Fotografía

Ninguna sorpresa, nada realmente nuevo que comentar hoy. Una fórmula comprobada, que funciona sin problemas. Una cámara compacta fiable, con una calidad óptica decente, y un rollo de negativos en color.

Inicialmente orientado a las anécdotas arquitectónicas o del paisaje urbano que uno encuentra por la ciudad mientras camina, la llegada de un cierto equipo para probar, convirtió en la combinación fotográfica de hoy en un acompañante en esas pruebas.

Como de costumbre, los aspectos técnicos, en esta ocasión muy someros, porque es una combinación de cámara y película comentada y probada de sobras con antelación, los podéis encontrar en Olympus Trip 35 con Kodak ProImage 100 mientras probaba los adaptadores para la GFX 50R.

[TV] Cosas de series; animación en Japón y juerga en Asia

Televisión

Dos series de animación japonesa para esta semana, junto con un documental sobre la juerga nocturna en algunas de las principales metrópolis asiáticas. Vamos con ello.

El templo de Kennin-ji y alrededores dentro del popular y turístico distrito de Higashiyama-ku en Kioto.

Chikyūgai Shōnen Shōjo 地球外少年少女 [Chicos y chicas en órbita], traducido bastante literalmente en sus versiones en castellano y en inglés como Jóvenes en órbita y The orbital children, respectivamente, es una serie de animación japonesa, anime, en Netflix sobre un grupo de chavales que se ven atrapados en una estación espacial en órbita de la Tierra cuando aparece la amenaza de impacto de un cometa sobre el planeta y un grupo terrorista, que se inspira en los textos elaborados por una inteligencia artificial, decide intervenir para provocar una catástrofe planetaria, porque eso «será mejor para la humanidad». Aunque inicialmente entretenida, a la serie le cuesta mantener una coherencia argumental razonable, con varias huidas hacia adelante en la historia, que aumentan innecesariamente su complejidad. Y mucha tontá pseudocientífica, que se identifica fácilmente por el abundante uso de la expresión «AI» (inteligencia artificial) y «cuántico/a»… claros identificadores de palabrería sin sentido en la ciencia ficción de bajo nivel. La terminé porque sólo eran seis episodios. En Japón está dividida en dos largometrajes, y estos seis episodios corresponden al primero de ellos. No tengo claro que vea la segunda parte. Por supuesto, está basada en un manga.

Kimetsu no yaiba 鬼滅の刃 [la hoja que destruye demonios], conocida internacionalmente como Demon Slayer, es otro cantar. Uno de los manga más populares y valorados en la última década generó esta serie que se puede ver en Amazon Prime Video, una de las plataformas que más fuerte apuesta por la animación japonesa, y que ha dado lugar también a un largometraje, Gekijō-ban «Kimetsu no Yaiba» Mugen Ressha-hen 劇場版「鬼滅の刃」 無限列車編 [Kimetsu no yaiba: compilación Tren infinito, la película], en España Guardianes de la noche: Tren infinito, que incluyo en este comentario, que se pudo ver el año pasado en las salas y que también se pueden ver ahora en la misma plataforma de contenidos en línea.

El protagonista es un mozo entre la adolescencia y la juventud, hermano mayor en una familia en el que el padre murió, que vive aislada en el bosque. Familia que es asesinada por un demonio [oni 鬼] una noche de mal tiempo en la que se tiene que refugiar cuando vuelve del poblado. Sólo sobrevive una de sus hermanas, convertida también en demonio. Así se enterará que existe un cuerpo secreto de agentes que lucha contra los oni, a los que se unirá en un difícil entrenamiento y aprendizaje. A partir de ahí se irán sucediendo una serie de arcos argumentales, divididos en varios episodios de 20 minutos, en los que se irá enfrentando a diversos contrincantes, y en los que irá conociendo nuevos aliados y compañeros. Una originalidad de la serie es que transcurre en la era Taishō (1912 – 1926), época en la historia de Japón de avance democrático parlamentario, entre el desconcierto de la era Meiji y la vuelta al militarismo y el totalitarismo de las primeras décadas de la era Shōwa. Lo cual mezcla el aspecto del periodo feudal japonés en las zonas rurales, con la modernidad de la zonas urbanas, en unos contrastes visualmente muy interesantes. La primera temporada tiene 26 episodios. La película es un montaje en versión en largometraje de la tanda de episodios que constituyen el arco argumental Mugen ressha [Tren infinito] de la segunda temporada de la serie. Una serie de aventuras bien hecha, con algún altibajo en su historia, normal siendo tan larga, que puede gustar mucho a los más jóvenes. Los oni japoneses, tal y como los presentan, tienen mucho en común con los vampiros europeos.

Finalmente, he visto una serie documental de seis episodios de Netflix con origen en Singapur, Midnight Asia: Eat, dance, dream, que hace un repaso de la vida nocturna de seis metrópolis asiáticas, Tokio, Seúl, Bombai, Bangkok, Taipéi y Manila. Curiosamente… falta Singapur. Con 35 minutos de duración por episodio, es cómoda de ver, y muy entretenida. Eso sí, no esperéis gran profundidad en los contenidos. Está llena de tópicos, lugares comunes que se repiten muchas veces entre las distintas ciudades. Por haber visitado estas ciudades, los episodios que me resultaron más interesantes fueron los dedicados a Tokio, Seúl y Taipéi. Algunos de los lugares que aparecen en estos episodios los visité personalmente en su momento. Sin más que un entretenimiento fácil, buenrollista, que aboga por la diversidad y la apertura a distintas culturas, va bien por ejemplo para ver mientras cenas tranquilamente un día cualquiera, sin complicaciones.

[Cine] Death on the Nile (2022)

Cine

Death on the Nile (2022; 12/20220224)

Como avisaba en mi última entrada cinematográfica, se nos han acumulado en siete días dos películas firmadas por Kenneth Brannagh. Y ya avisaba que, en mi opinión, hay cierta irregularidad en su carrera. Las da de cal y de arena. Hace poco más de cuatro años estrenaba una ambiciosa adaptación de la novela más famosa de Agatha Christie. Una escritora que leí con frecuencia durante una fase de mi vida, entre la adolescencia y primeros años de juventud, pero que abandoné pronto. Novelas formulaicas, con alguna excepción, que pronto me aburrieron por falta de incentivo intelectual. En cualquier caso, la segunda novela que leí de la escritora británica fue Poirot en Egipto, título con el que se publicaba hace cuarenta años la novela Death on the Nile en España. Supongo que para dejar claro a los fans de la escritora que se trataba de una novela del famoso detective belga Hercule Poirot.

Una visita recientes al templo de Debod en Madrid, trasladado de su lugar original por la construcción de la presa de Asuán, que también supuso el traslado del templo de Abu Simbel, la joya de los templos nubios, y que es visitado por los protagonistas de la película.

Mi primera novela de Christie fue El tren de las 4:50 (4.50 from Paddington), una novela que todavía aprecio en el recuerdo. Que no era de Poirot, era de Miss Marple, aunque la protagonista efectiva fuera otro personajes. Yo debía tener 14 o 15 años. Y un par de años más tarde, debido a que buena parte de mis compañeros de clase vieron la primera adaptación de la novela que nos ocupa hoy, yo no la vi hasta años más tarde en televisión, me agencié esta aventura detectivesca y la leí. Me entretuvo mucho, aunque hoy, en el recuerdo, no se sostiene también como el asesinato ferroviario que he mencionado. En cualquier caso, el drama celotípico de la alta sociedad sobre las aguas del Nilo entre el arribista Simon Doyle (Armie Hammer), la rica heredera Linnet Ridgeway (Gal Gadot) y la despechada y vibrante Jacqueline de Bellefort (Emma Mackey) tenía mimbres para hacer una historia mucho más interesante que la que escribió Christie o se ha adaptado en los cines. Bueno, claro… también está Poirot (Kenneth Brannagh). Es una pena que el encorsetamiento en la fórmula detectivesca de la autora inglesa le cortara las alas a la historia. Que además es muy glamurosa.

Al igual que en su película de 2017, Brannagh nos plantea una película espectacular, de amplios paisajes, colores impactantes, muy de postal o de foto llamativa en un instagram de viajes. Hay que considerar que vimos la película en un evento especial, con proyección de película cinematográfica de 70 mm, la alta resolución del cine tradicional, en versión original. El problema es que la espectacularidad visual viene cojeando de dos patas. Por un lado, en el aspecto técnico, los abundantes cromas con fondo generados por ordenador cantan mucho, y en algún momento dan la sensación de que estamos ante una película de animación con personajes reales. No muy aceptable en los tiempos que corren. Por otro lado, la adaptación de la historia es apresurada, nada sutil y a ratos un pelín confusa. Supongo que para no alargar en exceso la producción. Menos mal que yo sabía perfectamente lo que sucedía.

Y lo que sucedía es muy similar a lo que cuenta Christie en su novela, a la que es bastante fiel. Pero hay cambios. Se introducen una serie de cuestiones sobre la biografía de Poirot como combatiente belga en la Primera guerra mundial, que no me consta existan en los libros originales. De hecho, yo pensaba que en aquel momento era policía en Bélgica y se refugió durante la invasión alemana en Inglaterra donde permaneció. Y que desde mi punto de vista no aporta nada, salvo para humanizar al arrogante detective, incluso planteando un interés romántico con una de las viajeras del Karnac. Y el resto de los cambios se producen para introducir una improbable variedad racial y sexual para la época en que se sitúan los hechos, pero que parece obligatoria hoy en día si no se quiere ser acusado por los fanáticos de lo «políticamente correcto». De todas formas,… se han olvidado incluir algún personaje de el Asia más oriental, o sea que estos grupos étnicos pueden plantear quejas ante la película. También falta representación de los aborígenes australianos, maoríes, polinesios y melanesios, y de toda América latina. Esquimales tampoco hoy. Y algunos otros. Y en cuanto a la diversidad de género… falta algún personaje claramente transexual, gays masculinos, bisexuales, pansexuales y asexuales. Creo. Todo esto lo digo con el máximo respeto a la diversidad humana, pero con poco respeto a la «diversidad» de escaparate y forzada. Háganse historias sinceras y auténticas de todos los grupos y variantes humanas. Invéntense por favor nuevas historias con protagonismo genuino de la humanidad diversa, y dejémonos de intentar forzar al absurdo lo que ya se inventó en el pasado. A veces funciona, véase cierta adaptación de famosa escritora, pero muchas veces no.

Con un reparto funcional, pero con fuerte regresión a la mediocridad, los buenos intérpretes quedan limitados por el estereotipado desarrollo de sus personajes, mientras que los intérpretes menos brillantes salvan los muebles al verse ante personajes menos exigentes, la película no es ninguna catástrofe, y se deja ver, aunque a mí me deje profundamente insatisfecho. Entre tanta corrección política, es irónico que el protagonista masculino estuviera implicado en un escándalo, cuyo veracidad desconozco, por conducta sexual impropia. Al parecer, este hecho pudo retrasar la llegada de la cinta a los cines o afectar la promoción de la misma, que se habría enfriado por parte de las protagonistas femeninas. No lo sé a ciencia cierta. En cualquier caso… supongo que los fans de Christie la verán con ganas,… pero yo… creo que si Brannagh sigue insistiendo en crear un «universo Poirot»… que no cuenta más conmigo.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Fotos] Estas mañanas frías de principios de enero

Fotografía

En las dos primeras semanas de enero de este 2022, las mañanas amanecía frías pero con una luz agradable. Los sábados, sin tener que ir al lugar de trabajo, invitaban a caminar un buen rato, bien abrigado, con una cámara de fotos al hombro. Así que en una de ellas, aproveché para probar un tipo de película que no recuerdo cuanto hace que la usé… y si entonces era igual que ahora, incluso bajo la misma marca.

Los detalles técnicos, como siempre, en mi blog más técnico: Kodak Gold 200, una desconocida para mí – con Canon EOS 3. Aquí os dejo algunas de las fotos, de las cuales, dos de ellas, no son de esa mañana… son de una tarde. Véase la extraña guitarra y el palacio.

[Recomendaciones fotográficos] Fotógrafos y fotografías a pares

Fotografía

Esta semana Lenscratch es mi principal fuente de recomendaciones. Principalmente, aunque no únicamente porque han dedicado buena parte de la semana a fotógrafos que crean su obra en forma de dípticos o partes de fotografías o imágenes de algún tipo en las que se incluyen técnicas fotográficas.

Al igual que Mencarini y el dúo Albarrán Cabrera, yo también soy de los que experimentan una cierta fascinación por Asia, hoy en día inalcanzable por la pandemia. Pero recordemos viajes pasados con algunas escenas urbanas en Shangái.

Así el miércoles nos mostraban la obra de John Bernhard, con dípticos emparejados por sus características compositivas y formales, aunque también puedan tener relaciones temáticas; el jueves fue el turno de Gail Samuelson (instagram) y sus fotografías tomadas en Maine, dípticos en los que combina interiores y exteriores o paisajes; y finalmente, el viernes, con mucha más intervención sobre las imágenes, y técnicas mixtas, Cédric Zuwala (instagram) realiza una reflexión entre los paisajes interiores del ser humano y los paisajes exteriores del medio en el que vive.

Los dípticos o trípticos, por no hablar de los retablos, más complejos, han sido durante toda la historia del arte una constante. Grupos pequeños o grandes de imágenes que se complementan formalmente a la hora de representar un concepto estético, de narrar una historia, complementar una idea, o confrontar ideas contrapuestas o en conflicto. En la últimas década se ha dado un fenómeno curioso, espontáneo. Con el resurgimiento de la fotografía con película tradicional, no pocos fotógrafos han abrazado las pequeñas Olympus Pen, y similares de otras marcas, con sus negativos de 17 x 24 mm, algo menos de la mitad del habitual 24 x 36 mm. Y los laboratorios, al digitalizar los negativos revelados, por la configuración de sus escáneres, los digitalizan con frecuencia en pares. Lo que ha hecho que muchos fotógrafos presentaran su obra en pares, en dípticos. Yo también lo he hecho en ocasiones. Y me parece una idea interesante. Pero más difícil de llevar a buen término de lo que parece. Es necesario trascender el emparejamiento casual, que puede funcionar, hacia un díptico pensado, coherente y que transmite un mensaje mejor definido e intencional.

En Lenscratch también, el lunes se habló también de pares. Pero no de pares de imágenes, si no de personas; ocasionalmente algún trío. Elisa Haber (instagram), de una forma humorística y festiva fija su mirada en los pares de gemelos. Con algún trío de trillizos que otro. Son diversos los fotógrafos u otros artistas que se fascinan con la identidad física de dos personas distintas, cada una con una personalidad propia. Pero en su trabajo, se traslada a la localidad de Twinsburg [twins = gemelos], para retratar a los participantes en un concurso de gemelos disfrazados. Publicaron la entrada a tiempo de celebrar la fecha del 22 02 2022.

Vamos a otro par curioso, y cuya relación la he establecido yo… porque me ha parecido así. En Photography of China nos han hablado de la obra de Juan Mencarini Pierotti. A pesar de tan italianos apellidos fue un español empleado en China en distintos puestos de los servicios de aduanas marítimas y de exportación e importación de bienes. Y que encontró su tiempo para fotografiar el paisaje, natural y humano, del gigante asiático. Fotografías de tamaño contenido, 13 x 19 cm, probablemente positivadas por contacto, realizadas en la última década del siglo XIX. Un pequeño tesoro que acabó adquirido por un empleado de aduanas francés y donado a una sociedad geográfica del país vecino. Fue miembro de algunas de las primeras sociedades fotográficas en China.

Y Asia, sus paisajes, su cultura y sus gentes, sigue siendo una fuente de inspiración y polo de atracción para muchos artistas occidentales. Como, por ejemplo, así que emparejemos a Mencarini con los también españoles Albarrán Cabrera (instagram). Ya que estamos con pares, un dúo fotográfico, formado por Anna Cabrera y Ángel Albarrán. En Another Magazine nos presentan varias de las series del dúo, aquellas en las que dirigen su mirada al paisaje japonés, con fotografías actuales pero de aspecto atemporal, muy pictóricos en ocasiones, emulando la estética oriental, utilizando procesos de copia e impresión, así como dobles exposiciones, alternativos a los procesos habituales.

Siempre he dicho que, en tecnología fotográfica, siempre he sido más aficionado a las ópticas que a las cámaras. Una cámara no deja de ser una caja oscura con una superficie sensible y un orificio en el otro extremo, que con el tiempo hemos complicado hasta grandes extremos. Pero las ópticas, las responsables de que la imagen que contemplamos y seleccionamos se reproduzca con fidelidad, o con intencionada infidelidad, en esa superficie sensible… y sus variedades y compromisos. Eso me parece apasionante. Para quienes compartan mi fascinación, en Lens Rentals han publicado un artículo donde dan un repaso a los diseños más primitivos, originados en el siglo XIX o en las primeras décadas del XX, y que progresivamente perfeccionados han sobrevivido hasta hace muy poco tiempo, donde nuevas técnicas de diseño y fabricación los han ido sustituyendo.