[Cine] Casi 40 años después, ¿por qué volver a Star Wars?

Cine

Sí. Este fin de semana pasado ha sido fin de semana Star Wars. Mañana escribiré una modesta reseña de la película que, ya adelanto, he visto dos veces este fin de semana. El viernes, en versión original subtitulada en castellano, lamentablemente en un totalmente prescindible 3D, con unos amigos. El domingo, en versión doblada al castellano, con mi hermana y mi sobrino de 6 años. Dos experiencias totalmente distintas.

Pero una pregunta ha surgido en estos días… ¿Por qué volver, incluso con cierta ilusión, a ver las nuevas aventuras de la saga creada por Georges Lucas? Al fin y al cabo…

Ya no estamos en los años setenta, los efectos especiales han avanzado mucho, hemos visto en estos años un montón de producciones de ciencia ficción o fantasía, ya no es la absoluta novedad que suponía en el otoño de 1977 en una España en plena transición cuando se estrenaba el episodio IV, que entonces se titulaba simplemente Star Wars (La guerra de las galaxias) y que acabaríamos conociendo tras diversos avatares como A New Hope (Una nueva esperanza).

Son diversas las localizaciones por todo el mundo utilizadas en la saga Star Wars.

Son diversas las localizaciones por todo el mundo utilizadas en la saga Star Wars.

Entonces era un adolescente,… cosa que casi cuarenta años después,… pues no. Desde luego, los gustos, las aficiones, los intereses, la forma de pensar de una persona cambian… Lo que tiene sentido que entusiasme a los 13, 14 o 15 años… pasados los 50… Pssss, no sé… De hecho, hoy en día paso absolutamente de casi todas las producciones de acción espectacular, especialmente las de superhéroes y similares, y suelo salir descontento de las que voy a ver, sintiéndome muy frustrado con las «space opera», un género que siempre he considerado favorito.

Por mucho entusiasmo que despertara en su momento, hoy en día hemos aprendido que tiene imperfecciones a porradas. Salvo el redondo episodio V, The Empire Strikes Back (El imperio contraataca), las risas que se pueden hacer con las meteduras de pata y los absurdos de los guiones de las otras película son notables. No hay más que hacer una búsqueda por internet. Para aquellos que se apañen con el inglés sugiero el siguiente vídeo.

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Lleva un rato verlo, son más de 30 minutos, pero es demoledor.

Qué vamos a decir de la segunda trilogía. El episodio I, The Phantom Menace (La amenaza fantasma), es absolutamente prescindible. No aparta nada realmente importante al conjunto de la historia. El episodio II, Attack of the Clones (El ataque de los clones), tiene un guion malo y una realización carente de ritmo y de todo interés. El episodio III, Revenge of the Sith (La venganza de los Sith), es el único que se salva en algunas cuestiones, pero sufre los males generales de esta desafortunada trilogía. Personajes fríos, que no suscitan la mínima empatía del espectador, carencia del humor que se mezclaba con la aventura y el drama en las primeras películas, exceso de imaginería digital que llevaba a que parecieran más películas de animación con algún personaje de carne y hueso por aquí y por allí, guiones malos y mal puestos en escena…

Como digo, teniendo en cuenta lo anterior, como decía ¿por qué sentir algún tipo de ilusión por un nuevo estreno de Star Wars?

Nos han llevado desde los entornos más desérticos y abrasadores hasta los más gélidos.

Nos han llevado desde los entornos más desérticos y abrasadores hasta los más gélidos.

Porque a pesar de todo lo anterior, como señalan en el National Film Registry de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, Star Wars es una saga cultural, histórica y estéticamente significativa. A nivel mundial. El reconocimiento mencionado en realidad se ha otorgado a dos de la películas de la saga, las dos primeras realizadas, y en teoría se refieren a los valores culturales, históricos y estéticos de los Estados Unidos. Pero creo que sin lugar a dudas, en este caso, esa trascendencia se puede ampliar a todo el mundo. Es decir, para empezar, son productos de la cultura que merece la pena conocer y preservar. Es algo que tiene un reconocimiento amplio.

Star Wars propone unos valores, que podrán parecer más o menos simples según quien los analice, pero que son compartidos por amplios sectores de la población. Muchos de ellos son actualizaciones de estereotipos culturales que han gozado del favor de las poblaciones durante décadas o incluso siglos. Se habla de influencias de obras japonesas, están claras las semejanzas entre Luke Skywalker y la Rebelión con Robin Hood y sus proscritos, hay una defensa de la libertades de las personas frente a la opresión de los tiranos,… No creo que haya mucho que discutir sobre esto. Lo que también está claro es que los nombres de Luke Skywalker, la princesa Leia, Darth Vader, Han Solo, R2D2,… son conocidos por muchos, de muchos países, y constantemente referenciados en las obras de la cultura popular de finales del siglo XX y principios del siglo XXI.

Es también una obra muy representativa del tiempo en que nació. Es un ejemplo claro de lo que se ha dado en llamar la posmodernidad. Mucho más que otras sagas o héroes que se han asomado al cine o la literatura de masas con posterioridad. Los superhéroes de DC Comics (Superman, Batman, etc) surgen básicamente en los años 30, y son claramente respuestas al crimen organizado que floreció en Estados Unidos con la prohibición de la distribución de bebidas alcohólicas, la ley seca. Los superhéroes de Marvel (X-men, Los Vengadores, Spiderman, etc) son producto de la guerra fría, especialmente surgen del terror a la bomba y por extensión a la energía nuclear, que produce seres extraños, mutaciones, y a partir de ahí lo que quieras. Star Wars es más reciente,… más moderna,… de hecho es una saga posmoderna.

La posmodernidad surge como respuesta todo lo anterior. Es una corriente cultural claramente anticientífica, aunque las personas que participan de ella no dudan en aprovecharse de la tecnología. Hay una fuerte tendencia al individualismo. Al relativismo cultural y la validez de cualquier opinión. Puede haber un rechazo de religiones tradicionales, pero hay una aceptación de misticismos diversos.

Aunque no han faltado tampoco los entornos de verde exhuberante y mares o lagos llenos de vida.... a veces de vida imbécil (Jar Jar Must Die)

Aunque no han faltado tampoco los entornos de verde exhuberante y mares o lagos llenos de vida…. a veces de vida imbécil (Jar Jar Must Die)

A finales de los años 60 del siglo XX, surgen corrientes culturales que van a extender estas ideas que se han venido incubando. La guerra fría dominada por las carreras científicas produce el rechazo anticientífico. En Star Wars, los héroes luchan con sables láser… las pistolas y cañones se consideran armas impropias de gente civilizada. Los ingenios del imperio galáctico se denominan horrores tecnológicos. Lo cual no impide que vivan en un entorno donde el aprovechamiento de la tecnología es constante.

La «teoría política» detrás de Star Wars nos habla de una república democrática como ideal, pero que es amenazada por el lado oscuro, por la ambición del tirano. Eso sí, una república democrática tutelada por una élite monacal que participa de un misticismo sobrenatural. No muy lejano de lo planteado en The Lord of the Rings (El Señor de los Anillos), del soberano justo, atento y preocupado por sus súbditos a los que escucha, y asesorado por el concilio de los sabios y los magos, frente al Señor Oscuro, tirano esclavizante. Gandalf también fue acogido por muchos grupos posmodernos como símbolo a finales de los 60 cuando se produjo el resurgir de la obra de Tolkien. Aunque este fuese un señor católico muy carca, que basaba su obra en la doctrina social y política de la iglesia católica.

La posmodernidad ha estado dominando desde hace cuarenta años… no ha pasado todavía. Incluso cuando todavía nuestras vidas están tan influenciadas por los desarrollos tecnológicos. Pero lo «políticamente correcto» es una expresión de que cualquier punto de vista hay que respetarlo como válido, y no está bien descalificarlo, por aberrante que sea. El respeto por las minorías, justamente reivindicado, ha dado paso a un relativismo cultural que puede llegar a ser peligroso. Véase las consecuencias en términos de enfermedad y mortalidad de los grupos antivacunas. Pero ahí tenemos a Obi-Wan, cuando se justifica ante Luke por no haberle contado la realidad sobre Darth Vader con aquello que lo que él le había contado era cierto «desde cierto punto de vista». A muchos les ha hecho gracia ese planteamiento… pero estaba ahí de forma sincera. Es fruto de una cultura y una época.

De las localizaciones que he visitado, o he estado en las cercanías, que salen en The Force Awakens, puedo elegir entre Escocia e Irlanda.

De las localizaciones que he visitado, o he estado en las cercanías, que salen en The Force Awakens, puedo elegir entre Escocia e Irlanda.

La posmodernidad actual no es la única posmodernidad que se ha dado en la historia. La ilustración y el impulso a las ciencias y la tecnología que produjo y que llevó a la revolución industrial del siglo XIX, culturalmente produjo como revulsivo el romanticismo, que a partir de ahí impregnó obras de todo ese siglo. La mas emblemática quizá el Frankenstein de Mary Shelley, que no por casualidad es homenajeado en las escenas finales del episodio III de Star Wars. Darth Vader es el moderno monstruo de Frankenstein, odiado y temido, y que al mismo tiempo surge por el miedo al rechazo y por el miedo a perder a los seres que ama.

Con todos estos condicionantes, con sus virtudes y sus defectos, ¿cómo no se puede estar expectante ante una continuación de una saga que fue precursora de mucha de la ficción fantástica posterior, y ha sido y es mucho más importante e influyente en la cultura popular que la mayor parte de esta producción cultural? Para mí es imposible.

Las emociones no son las mismas que cuando era un adolescente. Mi sentimiento de expectación no tiene el mismo cariz que el que sentía antes de la fallida segunda trilogía. Pero mi curiosidad es infinita. Además, de la misma forma que mis padres me transmitieron su admiración por algunos de sus héroes de infancia y juventud, ahora estamos traspasando la nuestra a nuestros descendientes. Llevamos debatiendo la llegada del nuevo episodio de la saga con mi sobrino de 6 años durante todo el año. Ha sido especialmente gracioso en las últimas semanas cuando el pequeño, a la vista de los avances, carteles y propagandas, a empezado a desarrollar sus teorías sobre lo que iba a pasar en la nueva película, que en nada tienen que envidiar en razonamiento y deducción a lo que muchos «sabios» sobre la saga han ido publicando en este tiempo… La saga no es sólo que continúe,… El universo Star Wars, independientemente de la multinacional que gestione sus derechos y se embolse los dólares, es propiedad ya de la cultura popular, es propiedad de todos. Y probablemente durante mucho tiempo.

Sólo quedaba esperar que la nueva película estuviera a la altura de las circunstancias. Pero mis impresiones sobre eso, os las contaré mañana.

Hoy he escogido Escocia... mañana le tocará a Irlanda.

Hoy he escogido Escocia… mañana le tocará a Irlanda.

[Libro] El hombre en el castillo

Literatura

Como consecuencia de la emisión de la primera temporada de la serie de televisión The Man in the High Castle, una de las series que más me ha gustado este año y que acaban de anunciar tendrá una segunda temporada, me entró la curiosidad de conocer cómo es la novela de Philip K. Dick, del mismo título, en la que se basa.

El hombre en el castillo
Philip K. Dick, traducción de Manuel Figueroa
Ediciones Minotauro, 2011
Edición electrónica

A pesar del tema, tan apenas visitamos Berlín en el libro.

A pesar del tema, tan apenas visitamos Berlín en el libro.

Como ya comentábamos en la serie de televisión, estamos ante una ucronía. Una historia alternativa a la real, en la que se plantea una hipótesis cuando menos inquietante. ¿Qué hubiera sucedido si el Eje hubiera ganado la Segunda Guerra Mundial? Y nos encontramos con dos potencias en plena «guerra fría». El Reich alemán que controla casi toda Europa, África, parte de Asia y parte de América, y el Imperio del Japón que controla gran parte de Asia, el Pacífico y parte de América. Los antiguos Estados Unidos se dividen en una gran parte oriental anexionada al Reich, una parte occidental convertida en estado títere del Japón, y una zona central en las Montañas Rocosas, neutral. Hay tensiones políticas. Hitler está retirado por enfermedad, y su sucesor acaba de fallecer. Entre las opciones a tomar el poder en el Reich, mucho más adelantado tecnologicamente, están quienes quieren un ataque fulminante contra el Japón para conseguir el dominio completo. En medio de este escenario encontramos una serie de personajes que se mueven condicionados por el mismo. Y de fondo una misteriosa novela, que narra como ucronía dentro de la ucronía, una historia alternativa a la oficial de la novela, en la que el Eje hubiera perdido la guerra…

Brevemente aparece cuando un espía alemán vuelve a la capital del Reich, tras una incursión en San Francisco.

Brevemente aparece cuando un espía alemán vuelve a la capital del Reich, tras una incursión en San Francisco.

Tras la lectura del libro me quedan varias cosas claras. La serie toma las ideas generales y una parte de los personajes del libro, para construir una narración distinta, con implicaciones también distintas, especialmente porque «el hombre en el castillo» son dos personas totalmente distintas en ambos casos. Philip K. Dick no nos propone soluciones a un problema concreto. Nos propone un escenario con unos antecedentes históricos y unos potenciales futuros no definidos. Además, hay un momento en el libro en el que plantea la existencia de realidades distintas de forma alternativa, en paralelo. Juega por lo tanto con esa idea que tan de moda se ha ido poniendo con el tiempo de los multiversos, una diversidad de universos con historias distintas. Un precursor.

Tampoco el Japón, Kioto por ejemplo, sale mucho. Aunque los personajes japoneses tienen más presencia en el novela.

Tampoco el Japón, Kioto por ejemplo, sale mucho. Aunque los personajes japoneses tienen más presencia en el novela.

La novela no está mal… pero reconozco que no Philip K. Dick no es mi escritor favorito. Ni de ciencia ficción, ni de cualquier género que consideremos. No sé si este libro se puede considerar «ciencia ficción» propiamente dicha. Pero bueno… tampoco quiero entrar en ese debate. Y lo he leído con el prejuicio de haber visto la serie de televisión primero, una serie que me contó más cosas y que me gustó bastante, y que en determinados aspectos en los que diverge del libro, me gusta más. Pero creo que es una lectura que se puede recomendar a los aficionados a este tipo de historias.

Y despidiéndonos desde los santuarios de Nikko, me hace gracia todo el rollo que se llevan durante todo el libro con el libro del oráculo del I-Ching y esas cosas del yin y el yang... oye...

Y despidiéndonos desde los santuarios de Nikko, me hace gracia todo el rollo que se llevan durante todo el libro con el libro del oráculo del I-Ching y esas cosas del yin y el yang… oye…

[Fotografía] Recomendaciones semanales – del 13 al 20 de diciembre de 2015 – Fotografía y otras artes visuales

Fotografía

La vorágine provocada por el estreno de la nueva entrega de la saga Star Wars ha hecho que mi tiempo para dedicar a la fotografía este fin de semana ha quedado muy reducido. Por supuesto, podéis visitar el tablero de Pinterest con las fotografías que me han llamado la atención esta semana

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Y a continuación el enlace al artículo con las recomendaciones de la semana. Con fotografías del patio del Museo de Zaragoza.

Origen: Recomendaciones semanales – del 13 al 20 de diciembre de 2015 – Fotografía y otras artes visuales

[Varios] De guerras galácticas, robots de limpieza y otras distopías

Cine, Humor, Televisión

No pensaba que este sábado me diese para redactar una nueva entrada en este Cuaderno de ruta. Liado con cosas diversas todo el día, emparedado entre dos días dedicados en parte a la «space opera» favorita de la familia y de los amigos (pocos trekkies que se atrevan a reconocerlo en mi entorno; nos gustan mucho más las galaxias de hace mucho tiempo y muy muy lejanas), no me va a dar tiempo a poder hablar de los cuatro carretes de Kodak Tri-X de formato medio que tengo secando, pero que desde luego no me va a dar tiempo a digitalizar.

Percibo una alteración en la "fuerza"... Creo que se el lado oscuro acecha por doquier en esta galaxia.

Percibo una alteración en la «fuerza»… Creo que se el lado oscuro acecha por doquier en esta galaxia.

Ya hablaré algún día de la semana que viene sobre el Episodio VII… y me estoy pensando si con «spoilers» o sin ellos (¿pero los «spoilers» no era el nombre que le daban a los alerones horteras de los coches, que se ponen los conductores más macarras?). Por lo menos, ya ha dejado algo bueno. A propósito del famoso y anunciado mil billones de veces estreno del mencionado Episodio VII, The Big Bang Theory nos ha dejado uno de los episodios más divertidos de su historia, el Episodio 194, en el que ha habido (atención «spoilers) realmente un «gran bang»… Y no sé si todos sois conscientes de uno de los significados del verbo «to bang«… (fin de los «spoilers»)

El caso es que si algo saben los aficionados a las guerras galácticas es que hace mucho tiempo y un huevo de lejos, todo estaba infestado de robots. O «androides» que les llaman aunque tengan forma de buzón, de pelota de baloncesto o de cubo de basura. Claro,… que poco a poco, este región de la galaxia más cercana y en este mismo momento, corre el riesgo de llenarse también de robots. Empezando por el tema de la limpieza doméstica. Hoy mismo, visitando Amazon.es me he encontrado en la página de inicio con esta imagen…

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Lo de la izquierda… ¿es un robot de limpieza? ¿de verdad? Mira que a mí me parece un cubo y una fregona… Que yo tengo uno parecido y desde luego no me limpia los suelos solo y sin esfuerzo por mi parte… Y quien lo conceptualiza como «robot» ¿Amazon? ¿o Vileda? Ojoplático me quedo. Empiezo a entender lo de los «androides» con forma de cubo de basura.

En fin,… por lo menos una buena noticia. Que en el terreno de las distopías… que díganme a mí si no estamos viviendo propiamente en una de ellas, nos han anunciado hoy que Amazon Video ha renovado The Man in the High Castle por una segunda temporada. Y creo que ya conté que es una de las series que más me ha gustado este año. Aunque los medios hablen muy poquito de ella.

¿Habrá nuevos villanos, los lores del Sith, alguna nueva orden de malvados? ¿O será los de siempre? Ya veremos.

¿Habrá nuevos villanos, los lores del Sith, alguna nueva orden de malvados? ¿O será los de siempre? Ya veremos.

[Televisión] Cosas de series; entre la comedia y el drama, algo de ciencia ficción

Televisión

Mucho movimiento en mi cartelera televisiva en estos días previos a las fiestas invernales. Además de la space opera The Expanse, cuyo piloto comenté hace unas semanas, tenemos la segunda temporada de Transparent, excelente comedia dramática o drama con notas de comedia sobre las andanzas de los miembros de una familia con serias disfunciones, que fue una de las grandes y agradables sorpresas hace una año.

Y una miniserie de ciencia ficción, que se basa en la novela del mismo nombre de Arthur C. Clarke, Childhood’s End (El fin de la infancia). Leí esta novela hace ya años… no la tengo precisamente fresca en la mente. Sé de que iba, sé como terminaba, recuerdo perfectamente el tono de la misma, entre el optimismo de la utopía y la nostalgia de lo que se pierde. A partir de una invasión alienígena, formalmente benévola, se plantea la cuestión de la evolución trascendente, cuestión que también aparece en otra obra emblemática de Clarke, 2001, una odisea del espacio. Planteada como seis episodios emitidos de dos en dos, o una serie de tres largometrajes si lo prefieres, he visto la primera de las tres partes, en la que hay algunas diferencias con el original, pero mantiene su esencia. Sin embargo, no tengo claro que hayan dado con el tono, o no he recuperado el tono melancólico o nostálgico que como digo impregnaba la obra literaria. De todas formas, no está mal… y habrá que ver como sigue. Dentro de una semana os lo cuento.

2012. Encendido de la "Hulla", locomotora de vapor del ferrocarril minero de Utrillas, España. carloscarreter.com | Tumblr | Twitter | Facebook.

Traigo hoy fotografías de lo que está saliendo últimamente en mi Tumblr, De viaje con Carlos (enlaces al final). Como los paisjaes de los «lochs» escoceses del encabezado, o la locomotora de vapor «Hulla» en Utrillas.

Hubiera tenido que ver el primer episodio de la cuarta tanda de Luther,… pero no me ha dado tiempo. Hay una cuestión que tengo clara… En Luther, «everything is better with Alice Morga (Ruth Wilson)», y todavía no sé si este estupendo, cínico y desalmado personaje vuelve o no vuelve….

Tengo también que comentar que he llegado a tres finales de temporada.

Dos comedias. Los diez episodios de Master of None, serie producida, escrita e interpretada por el norteamericano de origen indio Aziz Ansari, que nos ofrece la versión masculina y étnicamente diversa de Girls, con menos cinismo y más esperanza. Me costó un poquito arrancar, pero luego me fue entonando y he disfrutado mucho con la serie, con uno de los romances más simpáticos que se han podido ver en el tele últimamente. Si bien el final tiene un tono agridulce, no deja de ser una serie optimista, llena de buenas intenciones, sin llegar al buenismo tonto. Enamorado de la simpatiquísima Rachel (Noël Wells). Espero que regresen las aventuras de estos diversos y diversificados neoyorquinos de hoy en día.

O el magnífico «palazzo della Ragione» de Padua, en Italia.

Quienes no abandonan el cinismo y su mala leche, aunque también son capaces de ofrecer muestras de humanidad, son los profesionales sanitarios, médicos y enfermeras, de la sala de geriatría del Mount Palms Memorial Hospital en Long Beach, California, que conocemos en Getting On. En esta temporada, han seguido con sus absurdos y sus egoísmos particulares, mientras que sus ancianos pacientes contemplan sorprendidos las evoluciones de estos profesionales de la sanidad tan improbables, como humanos. Muy divertido el episodio en el que realizan un crossover con la serie inglesa del mismo título que adaptan para el público norteamericano.

Finalmente, hemos llegado al final de la segunda temporad de Fargo. En estos momentos, casi me atrevería a afirmar que esta serie es lo mejor de la ficción televisiva actual. Humor, drama, acción, ironía, un lenguaje cinematográfico de primer orden, excelentes interpretaciones,… originales sin perder el referente e inspiración que fue la película del mismo título. Ya he perdido la cuenta de escenas, episodios o personajes dignos de figurar en una antología de lo mejor de la historia de la televisión. Intérpretes bien conocidos del cine, que se ponen el mono de trabajo y se curran el personaje y la historia como uno más… fenomenales Kirsten Dunst, Ted Danson, Patrick Wilson, Jesse Plemons, Jean Smart. Nos sabe a poco el tierno personaje que interpreta la encantadora Cristin Milioti, especialmente cuando tiene la visión que liga esta segunda temporada con la primera. Ya estoy deseando que vuelvan con una tercera temporada. Buenísimos.

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O el ocaso en los paisajes de la Cuencas Mineras de Aragón, cerca de la Hoz de la Vieja.

De viaje con Carlos (cuadernos de viajero)

De viaje con Carlos (tumblr)

Una foto de mis viajes al azar…

[Cine] La novia (2015)

Cine

La novia (2015); vista el 13 de diciembre de 2015.

Extrañas sensaciones. Casi en el mismo momento en que estamos planificando la sesión familiar de Star Wars de este próximo fin de semana, con la duda de si volveremos a recuperar aquella ilusión que nos invadió hace casi 40 años o si nos llevaremos la desilusión de hace poco más de quince, nos da por irnos a una matinal de cine español, con sello de la tierra, aragonés. Casi en la antítesis de lo anterior.

He de decir que el primer trabajo como directora de largometraje de la zaragozana Paula Ortiz me dejó un poco frío. Encima me olí la cuestión y esperé a verla en la tele… pasando de ir a las salas de cine. De las tres historias que recogía aquella película justamente prefería aquella que tenía una factura más austera y una protagonista menos conocida. Cosas que pasan. A la hora de ir a ver esta «novia» sacada de las Bodas de Sangre de Federico García Lorca, no dejábamos de preguntarnos si nos encontraríamos esa austeridad que pudo convencernos, o el formalismo estético que nos dejó tan fríos en el resto del largometraje.

Además de las vistosas "postales" que convierten a ratos la película en un publirreportaje turístico de la Capadocia en Turquía, la película está rodada en paisajes, áridos, aragoneses.

Además de las vistosas «postales» que convierten a ratos la película en un publirreportaje turístico de la Capadocia en Turquía, la película está rodada en paisajes, áridos, aragoneses.

Como digo, basada en Bodas de Sangre, la película nos plantea el problema del triángulo rectángulo, cuando dos catetos, El Novio (Asier Etxeandia) y Leonardo (Álex García) se enamoran de la misma hipotenusa, La Novia (Inma Cuesta), e historias previas de malquerencias y reyertas junto con el carácter primario y cerril de la España profunda lleva a una resolución más trágica que pitagórica.

No me extenderé mucho. Desde mi punto de vista, Paula Ortiz vuelve a caer en las trampas en las que cayó en su primera película. Un deleitarse continuo en composiciones del cuadro estéticamente más o menos potentes, acompañadas de una serie de postales mezcladas de la Capadocia y de las resecas estepas aragonesas. Lo cual condena a la película a una carencia de ritmo considerable, y a que la historia que plantea Lorca se tenga que defender por si misma. Una historia que quizá se beneficie mucho más de una puesta en escena austera y desnuda de elementos superfluos que nos permita meternos en las rancias almas de esa España profunda que aún asoma de vez en cuando con más frecuencia de la que nos gustaría, y que Lorca sentía cercana en su Andalucía natal y en sus tiempos.

Por algunas indicaciones al final de los títulos de crédito, los Monegros, el campo de Belchite, la Violada o la Hoya de Huesca pueden haber sido algunas de las localizaciones escogidas.

Por algunas indicaciones al final de los títulos de crédito, los Monegros, el campo de Belchite, la Violada o la Hoya de Huesca pueden haber sido algunas de las localizaciones escogidas.

Los intérpretes hacen su trabajo con razonable solvencia, aunque sin la brillantez que algunos críticos han querido ver. La chica protagonista tiene la presencia física, muy racial, apropiada, pero a veces carece un poco de la fuerza o del desparpajo del capricho a la hora de elegir entre los pretendientes, entre la seriedad y la buena situación del pretendiente (un razonable Etxeandía) y la hombría básica, primaria, del antiguo pretendiente (para mi poco convincente Alex, más allá de la presencia física). De hecho, a los tres se los comen cualquiera de los secundarios veteranos, especialmente una Luisa Gavasa excelente como la madre. Incluso sentimos las presencias de gente como Ana Fernández o Leticia Dolera como desaprovechadas. Comentábamos al salir de la sala si Dolera, aunque no tenga la racial presencia de Cuesta, no hubiera dado más juego como caprichosa que juega con los sentimientos de ambos hombres.

Ciertamente, aunque las secas estepas aragonesas son en ocasiones menospreciadas paisajíticamente, comparadas con los verdes campos y bosques de otras latitudes, yo creo que pueden ser muy bellos.

Ciertamente, aunque las secas estepas aragonesas son en ocasiones menospreciadas paisajíticamente, comparadas con los verdes campos y bosques de otras latitudes, yo creo que pueden ser muy bellos.

La película se deja ver. Pero, ay de los largometrajes en los que las señoras de cierta edad salen diciendo aquello de «qué bonita la fotografía». Si en una tragedia con el fondo que trae la obra de Lorca esto es lo que se queda como primera impresión, es que algo ha fallado.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
O por lo menos son lugares donde yo en más de una ocasión en disfrutado con la cámara fotográfica.

O por lo menos son lugares donde yo en más de una ocasión en disfrutado con la cámara fotográfica.

[Fotografía] Chocoencuentro 2015 de Fotógraf@s en Zaragoza

Fotografía, Fotografía personal

Dudando he estado si tocaba escribir esta entrada entre las páginas dedicadas a la fotografía (carloscarreter.es) o si dejarlas en este Cuaderno de ruta, de carácter más general. Al final, he optado por esta segunda opción. Aunque lo que nos une en un principio a las gentes que participamos en Fotógraf@s en Zaragoza (Flickr – Facebook – Instagram) es la afición a la fotografía, lo que se celebró en este segundo domingo de diciembre en el que sustituimos el tradicional CaFeZico de todos los meses por el paseo navideño y chocolatada va más allá.

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Chocoencuentro FeZ
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Es un momento en el que sobretodo se celebran el encuentro y los reencuentros. Un grupo de 70 personas que con más o menos asiduidad vamos coincidiendo durante al año, pero pocas veces todos juntos, y siempre hay gentes que por los avatares de la vida de cada uno acabas perdiendo de vista. De alguna forma, este tipo de reuniones, a pesar de ser un grupo sin estructura física, mínimamente organizado, crea un sentimiento de pertenencia que muchas veces es más fuerte que en otros grupos más estructurados.

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Chocoencuentro FeZ
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El gran momento siempre es la fotografía de grupo, esa que adornará los encabezamientos de la presencia del grupo en las redes sociales… Cuando tú formas parte del grupo, no tienes la foto,… pero tienes parte del «making-of» que siempre tiene su gracia. Más si este año, como habéis visto en alguna de las fotos anteriores, se acompaña de villancico a 70 voces… pocas de ellas afinadas.

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Chocoencuentro FeZ
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Por supuesto, siempre hay un momento para dedicarlo a fotografiar el entorno. Esa plaza del Pilar, a quien un alcalde de antaño quiso ver como el gran salón de la ciudad, engalanada para las fiestas invernales,… aunque cada año se note la perpetua crisis en la que estamos instalados, y cada vez echemos más en falta algunas presencias, algunas decoraciones y algunas atracciones.

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Pero no lo podemos negar. En este día, lo que más nos interesa somos nosotros mismos. Como grupo… con nuestras cosas. Que en este día suelen ser alegres. Incluso un poco payasas. Lo cual está muy bien. Que bastantes sosos y siesos hay ya por el mundo.

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Finalmente, nos cobijamos del frío y la niebla del diciembre a orillas del Ebro. Es el momento del chocolate caliente. Y también el momento de los balances y de la ilusión de los nuevos proyectos. En cualquier caso,… como voy a tener la boca llena con el chocolate y los churros, y con la boca llena no se habla, me despido aquí deseando a todo el mundo todo tipo de felicidades y fortunas… que más vale que venga bien dado el año que es un día más largo de lo normal.

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Chocoencuentro FeZ
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FELICES FIESTAS A TODAS Y TODOS

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[Libro] La ley del menor

Literatura

Hace tiempo que decidí que Ian McEwan era una de mis favoritos entre los escritores contemporáneos. Vivos y en activo. El último de los libros que leí de él, muy divertido, tenía no poca complejidad, con una extensión que podríamos considerar moderada. En esta ocasión, su última novela publicada, parecía que iba más al grano, con menos extensión. Aunque nunca se sabe las capas que pueden aparecer en una historia aparentemente sencilla.

La ley del menor
Ian McEwan; traducción de Jaime Zulaika
Panorama de narrativas, Anagrama, 2015
Edición electrónica

Nos pasearemos, con la jueza Maye, por las orillas del Támesis en el Londres actual.

Nos pasearemos, con la jueza Maye, por las orillas del Támesis en el Londres actual.

Fiona Maye es una jueza de familia en los tribunales de Londres. Un cargo importante en el que se suceden los casos. Muchos de ellos de «poca importancia», rifirrafes debido a divorcios contenciosos en los que los antes amantes esposos ahora se disputan con racanería los bienes o los hijos productos del matrimonio. Pero también hay casos que la marcan profundamente, generalmente cuando los intereses de los menores están por el medio. Está llegando al final de sus cincuentas, y vive acomodadamente con un marido poco mayor que ella. Sin hijos. Y de repente suceden dos hechos que van a hacer tambalear el statu quo de su vida. Su marido le propone tener un matrimonio abierto. No quiere separarse, no quiere acabar con su matrimonio, pero ha conocido alguien más joven con quien quiere mantener relaciones, visto el distanciamiento físico que se ha producido en la pareja. Simultáneamente, un hospital solicita una resolución judicial urgente. Un joven de 17 años, menor de edad, gravemente enfermo de leucemia, sólo puede tener una oportunidad de salvar la vida si complementa sus tratamientos médicos con transfusiones de sangre. Pero el joven es testigo de Jehová, y en este grupo religiosos las transfusiones no están permitidas. Hay un dilema ético que los médicos, la familia y el chico no han resuelto. Y ahora son los tribunales, ella como juez, quien tendrá que tomar una decisión. Y no puede demorarse si no quieren encontrarse en un punto de no retorno. De las decisiones que tome en los próximos días, dependerá el rumbo de su vida en el futuro.

Este es un relato sobre dilemas. Como he podido interiorizar muy bien en los últimos años por mi actividad profesional, los dilemas se producen cuando dos cursos de acción pueden ser tomados ante una determinada situación, cursos de acción incompatibles y que están afectados por el conjunto de valores que las personas que han de tomar las decisiones tienen interiorizados. En este caso son dos dilemas los que se presentan. El curso de acción derivado de la propuesta del esposo; ambos cónyuges han mantenido un acuerdo durante décadas sobre su relación, y ahora el esposo quiere variar las condiciones. Y a Fiona no le sienta bien. Los valores que defienden ambos son distintos, pero en ambas partes pueden encontrarse indicios de racionalidad o irracionalidad, aunque la moral tradicional nos diría que el esposo «le está echando morro». Pero a lo mejor conviene considerar que «moral» y «ética» no son términos equivalentes, aunque a veces se traten así. También hay cosas que se pueden ganar o perder en el proceso… y también el balance final hay que tomarlo en cuenta.

Quizá cerca de San Pablo crucemos el río desde la orilla sur a la más noble del norte de la ciudad.

Quizá cerca de San Pablo crucemos el río desde la orilla sur a la más noble del norte de la ciudad.

Por otro lado, está el dilema del muchacho. No es ningún secreto que McEwan no profesa confesión religiosa alguna y se ha manifestado en ocasiones como contrario a las propuestas que los grupos religiosos, especialmente los más conservadores, realizan. El camino a sus tesis nos lo prepara con el antecedente de la niña judía, y luego queda de manifiesto por el dictamen de la jueza. Pero dado que es autor y manipula a sus personajes, acomoda la evolución de los mismos a su visión del mundo, aunque crea nuevos dilemas, de carácter más personal. Nos plantea un tercer escenario, un muchacho que se queda sin sus referentes tradicionales vitales y debe construir unos nuevos… ¿apoyándose en quién?

No voy a decir que sea la novela de McEwan que más me ha gustado. Las tres que previamente he leído del británico me han satisfecho más. Pero me parece que es un lectura muy interesante, a la que le pondré la misma gran pega que encontré cuando leí Expiación. No me gusta la traducción; encuentro imprecisiones. Ya digo que hay cuestiones en esta novela que entran dentro de la esfera de mi actividad profesional, y por ello detecto estas imprecisiones. Y mira tú por donde, el traductor es el mismo. Creo que me tengo que plantear el atreverme a leer las obras de McEwan en su idioma original.

Y no lejos de allí nos introduciremos por el Temple, y concretamente al Inner Temple, reino de la administración de justicia británica... a una cierta capilla que también se hizo famosa por otra novela... más bien mala, aunque de mucho éxito ¿Alguien recuerda cuál fue?

Y no lejos de allí nos introduciremos por el Temple, y concretamente al Inner Temple, reino de la administración de justicia británica… a una cierta capilla que también se hizo famosa por otra novela… más bien mala, aunque de mucho éxito ¿Alguien recuerda cuál fue?

[Fotografía] Recomendaciones semanales – del 6 al 13 de diciembre de 2015 – Fotografía y otras artes visuales

Fotografía

Hoy ando con poco tiempo, así que no me entretendré mucho en mis comentarios sobre mis recomendaciones fotográficas de esta semana. Eso sí, de entrada, las fotografías incorporadas a mi tablero de Pinterest de esta semana.

Después el enlace a las recomendaciones de este domingo, y fotos del Parque Natural del Moncayo.

Origen: Recomendaciones semanales – del 6 al 13 de diciembre de 2015 – Fotografía y otras artes visuales

[Cine] The Lobster (2015)

Cine

The Lobster (2015); vista el 9 de diciembre de 2015.

Versión original subtitulada para una película rodada en inglés con un ADN muy variado, greco-franco-irlandés… e incluso más. La versión doblada se puede encontra en la cartelera española bajo el título casi literalmente traducido, «Langosta».

Esta película del griego Yorgos Lanthimos, viene precedida de críticas relativamente entusiastas, por la original de su argumento y su puesta en escena. Vamos a ver lo que da de sí.

David (Colin Farrell) vive en una sociedad alternativa a la nuestra en la que nadie puede permanecer soltero, sin pareja. Cuando alguien se queda sin pareja o no es capaz de adquirir una, es llevado a un hotel donde tiene 45 días para encontrar su media naranja entre otras personas en su situación. Si no lo consigue, al cabo de ese tiempo será convertido en el animal de su elección. David decide que si no consigue pareja… querrá ser una langosta. Viven más de 100 años. Si nadie las echa en una cazuela de agua hirviendo claro. El tiempo de 45 días es extensible… ya que cada día salen a cazar «solitarios». Gente que vive en los bosques sin compromiso de pareja alguno, al margen de la sociedad. Los abaten con dardos somníferos, y luego son convertidos en animales. Por cada «solitario» abatido, ganas un día más de estancia en el hotel. Cuando su intento de emparejarse con una compleja y desalmada mujer (Angeliki Papoulia) falle, con la ayuda de una camarera (Ariane Labed) se fugará a los bosques. Será aceptado por la lider de los «solitarios» (Léa Seydoux), con una condición. No puede enamorarse ni emparejarse con nadie. Pero la presencia de un mujer miope (Rachel Weisz), le pondrá las cosas difíciles, aun arriesgando graves castigos.

El mundo distópico de este filme está representado por la isla de Irlanda, un mundo distópico donde todo el mundo está obligado a ir en pareja.

El mundo distópico de este filme está representado por la isla de Irlanda, un mundo distópico donde todo el mundo está obligado a ir en pareja.

Se ha dicho que estamos ante la rareza, la excentricidad del año. Desde luego ni los planteamientos, ni los diálogos, ni la historia es de las que estamos acostumbrados. Con una puesta en escena austera, a veces fría, pero que conviene a las características del relato, un relato con voz en off de la que tardamos prácticamente media película en conocer su propietaria, Lanthimos nos planta ante la cara una curiosa e interesante reflexión sobre la soledad, las relaciones de pareja, el egoísmo, los prejuicios que nos invaden a la hora de escoger nuestras relaciones, o los engaños en los que incurrimos para «pescar» a nuestras parejas, con una mezcla de comedia que roza el humor negro en ocasiones y de drama. Cumple con la vieja regla que dice que de entrada hay que sorprender al espectador antes de contar la historia, con una escena absolutamente surrealista en la que una mujer para su vehículo en el campo, desciende de él y dispara su escopeta contra un pobre burro que allí pasta.

Rodada en Irlanda, saca buen partido del tiempo gris de la verde isla del archipiélago británico, acompañada de una potente banda sonora.

Y si no...  te convierte en un animal y te sueltan en los bosques...

Y si no… te convierte en un animal y te sueltan en los bosques…

Son importantes las interpretaciones, con un austero, casi hierático Colin Farrell, muy lejos de su exhuberante imagen de conquistador del mundo de épicas películas pasadas. Un hombre vulgar, sin interés, prácticamente sin personalidad, que de entrada lo consideramos condenado a una futura vida en el fondo del mar. Pero asimismo un superviviente. Al igual que las langostas, se sabe camuflar en el fondo del mar donde habita, incluso como algunas especies de estos crustáceos cambiando de color. Muy buenos trabajos también del resto del reparto (¿Léa Seydoux encasillándose en el rol de mal? Con lo que me gusta a mí esta chica), donde además de los mencionados vemos aparece en papeles más o menos largos gente como Olivia Colman o John C. Reilly (impagable escena de la tostadora).

Hay en esta película más de lo que parece. Película que tiene dos parte muy definidas, la estrambótica parte inicial en el hotel, con escenas antológicas por lo absurdo, y la romántica parte final, donde surge lo mejor y lo peor del ser humano. Yo no me la perdería. De hecho, no me la he perdido.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ****
Muy alabada la idea del protagonista de ser una langosta si falla en su intentona por encontrar pareja,... Es que todo el mundo quiere ser perro, y todo está lleno de perros... Tiene su coña ¿no?

Muy alabada la idea del protagonista de ser una langosta si falla en su intentona por encontrar pareja,… Es que todo el mundo quiere ser perro, y todo está lleno de perros… Tiene su coña ¿no?

 

[Cultura] Una mañana en el Centro de Historias: cine e imprenta

Cultura

En estos días que he estado, y estoy, de vacaciones, no es que haya hecho multitud de cosas. Pero sí que las he podido hacer más tranquilamente. Últimamente no había  tenido muchas ocasiones para acercarme al Centro de Historias de Zaragoza, uno de los centros culturales y de exposiciones más agradables de la ciudad. Aunque su programación últimamente esté un poquito irregular desde mi modesto punto de vista.

Por supuesto, siempre encontramos alguna instalación en el Espacio tránsito, en esta ocasión la denominada Play-house de Coco Escribano, ilustradora que nos muestra su particular reflexión sobre ese espacio personal que llamamos hogar.

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Dos exposiciones principales había en estos momentos en el Centro de Historias. En el espacio cripta encontramos un recorrido por «La máquina del tiempo del cine aragonés». Reconozco que acudí a una exposición con semejante denominación o conceptualización con un poco de escepticismo. Mi pregunta fundamental es: ¿existe algo con naturaleza propia y distintiva que podamos llamar «cine aragonés»?

Pues la verdad tengo la sensación de que no. O que en esencia no es algo distinto de eso que llamamos «cine español», que no se hacen en este rincón del mundo cosas distintas de lo que se hacen en el conjunto de la Península Ibérica. El hecho de que haya directores de cine ilustres, u otro tipo de profesionales de la industria del cine, que son importantes o interesantes, no quiere decir que exista un fenómeno local distintivo. O por lo menos a mí me cuesta percibirlo así.

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Otra cuestión es analizar las manifestaciones de la industria del cine en Aragón, independientemente de si son singulares o siguen corrientes más amplias. Pueden ser los sistemas de distribución y comercialización, pueden ser los diversos festivales que salpican la geografía aragonesa, puede ser el fenómeno de los cineclubes, que no sé si en estos momentos tiene la importancia que algunos sentimos en épocas pasadas. En mi época de estudiante fueron muchas las películas que vi en las incómodas butacas de los salones de actos de los colegios mayores de la ciudad.

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Sí que me quedé con ganas de saber algo más de algunos temas. Por ejemplo, se nos habla en alguno de los carteles del «cine independiente en Aragón» como un fenómeno que se dio en los revueltos años 70, años de reivindicación y ganas de libertad. Cuan bueno hubiera sido que más allá de alguna mención a alguno de los modestos cineastas que fundamentalmente en Super 8, lo más afortunados en 16 mm, y los afortunadísimos en 35 mm, realizaban sus producciones no comerciales en aquella época, nos hubieran proyectado alguna muestra de los trabajos que hicieron. ¿Unas pantallas de vídeo con algunas de estas producciones emitiéndose en bucle?

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Pero bueno, seamos positivos, y según el antiguo refrán que nos enseña que «a la cama no te irás sin saber una cosa más», por lo menos me entero, no lo sabía, que Pili y Mili nacieron en Zaragoza. Destacadas figuras del «cine aragonés».

Tras este paseo por el mundo del séptimo arte, en la planta 1ª del centro encuentro una exposición titulada «De Gutenberg a Twitter», que viene a hacer un recorrido de algo más de quinientos años (incluso bastante más si contamos los precursores) por los desarrollos técnicos que han permitido la existencia de la prensa como uno de los necesarios reguladores de los derechos y libertades de los ciudadanos, a través del ejercicio de la libertad de expresión y la capacidad de suministrar noticias veraces a los ciudadanos.

Esta es la teoría… porque si analizamos el estado real de las principales cabeceras de la prensa española,… como para pegarse un tiro.

Pero aquí no se trata tanto de eso como de dar una vuelta a trastos como las prensas de presión, los tipos de plomo, las prensas litográficas, las «vietnamitas», los teletipos, los ciclostilos y otros cacharros que han permitido que la palabra pase al papel, y de aquí a las personas. Empezando desde los bronces grabados de la antigüedad clásica, como el bronce de Botorrita o Contrebia Belaisca, hasta ¿twitter?

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Por supuesto, me intereso por los procesos que permitieron el nacimiento de la prensa gráfica, de la incorporación de la fotografía a la prensa. Pero no creáis que en este aspecto la exposición se ha lucido mucho. Una cámara de madera de gran formato, probablemente de 20 x 25 cm, altamente inadecuada para su uso como cámara de prensa, y alguno de los chismes que servían para transmitir lentamente las copias fotográficas utilizando el teléfono. Creo que dada la importancia de la imagen en la prensa del siglo XX, algo más de presencia hubiera estado bien.

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En el lado de lo anecdótico, «fuerte» presencia de los «magníficos» del Real Zaragoza en la exposición, que me llevan a mis recuerdos de infancia. Una fotografía de los jugadores del equipo maño cuando ganó la Copa de Ferias, antecesora de la Copa de la UEFA o como diablos se llame ahora, sobre la parte superior del autobús que los transportaba en dirección al Pilar, me recordó una historia que contaba mi madre. Yo debía tener algo más de un año, casi año y medio, cuando se produjo el evento deportivo. Y mi madre, curiosa, me llevó con ella al paso de los jugadores por la calle Alfonso I, como digo camino del Pilar. Me alzó un poco, y asegura que el portero, Yarza, me dio la mano y me dijo alguna monería. Para ella, un recuerdo indeleble. Yo, con tan tierna edad, no recuerdo nada.

De lo que si tengo recuerdo es de una pelota que tenía de niño con las cabezas de la alineación titular del Real Zaragoza en algún momento de los años 60. Y esas cabezas aparecen también en la exposición en otro contexto. Pero son las mismas cabezas. Las reconocería en cualquier lado.

En cualquier caso, a partir de ahí, el fútbol y yo seguimos caminos divergentes y en estos momentos tratamos de ignorarnos mutuamente lo mejor que podemos. Particularmente me parece un deporte aburrido, y la «cultura» que lo rodea, cutre.

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A la salida de la exposición, me encuentro con un mapa que me deprime un poco. Se trata de una clasificación de los países en función de su respeto por la libertad de prensa. España no está en verde-azulado que implica una situación óptima para esta libertad. Está en un ocre clarito de meramente «satisfactoria». Aunque yo me pregunto si no deberíamos sumar además la actitud de los propios medios, tan catastrófica estos días para defender la objetividad y la pluralidad de las opiniones en la sociedad, y bajar algún peldaño en el escalafón. Una pena. Menos mal que la sociedad se busca otras formas de expresión, como comprobé mientras paseaba camino del autobús urbano para volver a casa.

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[Televisión] Cosas de series; bye bye Clara, el fin del milagro y todas las bailarinas están locas

Televisión

Con la llegada del mes de diciembre, no van a faltar los finales de temporada… aparte de las interrupciones de aquellas series con temporada larga (cada vez sigo menos de estas) debidas a las fiestas que acompañan al fin de año.

Alguna novedad he incorporado de todas formas a mi cartelera televisiva, en concreto dos comedias de situación. Muy distintas.

Una de carácter más reflexivo, sobre las aventuras y desventuras de un actor indio, Dev (Aziz Ansari), en Nueva York. Se trata de Master of None. Si me animo, la habré terminado antes del próximo jueves, porque es de esas series que ponen a disposición del público toda la temporada de golpe. He de decir que los primeros capítulos se me hicieron un poco cuesta arriba, pero que conforme va a avanzando me empieza a gustar mucho. El último episodio visto contaba con la estupenda colaboración de Claire Danes (guapísima y superatractiva) y Noah Emmerich, que habitualmente compiten cada uno con su serie de espías a cual más interesante. Muy divertida reflexión sobre la infidelidad. Combina el humor con unos toques, ligeros y no ofensivos, de mala leche aquí y allá.

La otra es más intrascendente, sobre los dependientes de unos grandes almacenes, su título casualmente es Superstore, pero simpática de ver. De momento seguiré con ella porque me entretiene sin hacerme pensar demasiado.

Una vez más Nueva York, por la fuerte presencia de la ciudad en muchas series de televisión.

Una vez más Nueva York, por la fuerte presencia de la ciudad en muchas series de televisión.

Pero mientras, he llegado al final de tres temporadas de tres series muy diferentes, y con distintas pretensiones. Vayamos en orden.

Doctor Who es un clásico en mi cartelera televisiva. No voy a negar que todavía no hay ningún episodio que haya desbancado en mis preferencias al Blink protagonizado por la ubercharming Carey Mulligan, en aquel momento bajo el «reinado» del 10º Doctor (David Tennant). Y que mi arco argumental preferido sigue siendo el que unía a los Pond (Karen Gillan y Arthur Darvill) con el 11º Doctor (Matt Smith). Y que mis malos favoritos tan apenas han aparecido esta temporada, y que parece que tendremos que esperar al especial de Navidad de dentro de unas semanas para volver a disfrutar del personaje más atractivo y divertido de la serie, River Song (Alex Kingston). Así que las cosas con esta serie no son como fueron… qué se le va a hacer. Pero eso no quiere decir que no siga siendo una serie divertida. Y esta tempora con el 12º Doctor (Peter Capaldi) con la también encantadora, pero más extraña, Clara Oswald (Jenna Coleman) ha sido bastante entretenida, basada en arcos argumentales de dos capítulos cada uno. Decir que Clara Oswald ha igualado en apariciones a Rose Tyler (Billie Piper) y ha superado a Amy Pond (Karen Gillan). La que muchos decían que era una compañera de transición. A lo tonto modorro, mira. Además, como recurrente nos hemos encontrado a Ashildr/Me (Maisie Williams) como rebotada de Westeros, en un papel que al final ha tenido su trascendencia, pero que ha sabido a poco. Sabíamos que era la temporada final de Clara como compañera, lo que quedaba por saber es cómo se iría. Y aunque lo han hecho realmente complicado, pero muy complicado, le han dado una salida bastante airosa. Dejando la oportunidad de que tanto Clara como Ashildr/Me vuelvan a aparecer en un futuro… A mí me apetecería. Ale. De momento a esperar el especial de Navidad, que como ya digo viene acompañado de la estupenda River Song.

Hoy buscaré las horas del final de la tarde y el anochecer.

Hoy buscaré las horas del final de la tarde y el anochecer.

Se nos ha ido la segunda temporada de The Leftovers. Indudablemente una de las series más peculiares de la televisión actual. Durante años, el personal se ha estado preguntando por cuando llegaría la nueva Lost. Es decir, una serie que reuniese una adecuada combinación de intriga, acción y misterios difíciles de comprender. Pues bien, esa serie es The Leftovers. Con una serie de peculiaridades; la calidad promedio de los guiones de cada episodio es mejor, las interpretaciones son de muchísimo más nivel y los misterios son mucho más interesantes. ¿Tengo que explicar más? En esta temporada hemos tenido algunos episodios que han bordado lo magistral, habiéndose trasladado la serie desde la ficticia Mappleton hasta la no menos ficticia Miracle (Milagro). Como pueden ser el 2º, el 5º (excepcional), el 7º, el 8º (tremendo también), y el 10º. Y los tres últimos constituyen un arco final de temporada absolutamente estupendo. Y lleno de misterios de los que no voy a hablar por miedo a destripar demasiado. Para mí, de lo mejor de lo mejor que se puede ver hoy en día. Saben a poco los diez episodios, aunque probablemente sea el número adecuado para no caer en divagaciones.

La noche neoyorquina que tantas oportunidades ofrece a los arcos argumentales de las series de televisión.

La noche neoyorquina que tantas oportunidades ofrece a los arcos argumentales de las series de televisión.

 

Y luego han estado los ocho episodios de la primera temporada de Flesh and Bone. Desconozco si habrá continuación. La serie fue puesta a disposición del público aparentemente de golpe y porrazo, pero parece que todavía se emite como «novedad» los domingos. Drama sobre el mundo de la danza con un buen episodio piloto, aunque al final no teníamos claro si iba a tirar por el lado «guarrón» de la malísima Showgirls, o por el lado psicótico de la sobrevalorada Black Swan. Finalmente se ha tirado más hacia lo segundo, pero con todo tipo de amarillismos y tópicos acompañando… bailarinas y gentes del entorno que se odian fingiendo que se aman, mafiosos rusos, tráfico de menores eslavas, desórdenes de la alimentación, incestos,… sexo frecuente y desnudos aquí y allí, sobre todo en los primeros capítulos, evidentemente como gancho para pescar espectadores. Y un reparto de chicas muy guapas, procedentes varias de ellas del mundo de la danza, que todavía tienen que aprender mucho como actrices. La serie se deja ver aunque yo no daría puntuaciones tan optimistas como el público votante de IMDb. Ha tenido momentos buenos, pero también algún episodio pestiño. Ya veremos que pasa si vuelve o cuando vuelva. Eso sí… los números de ballet… muy bonitos.

Y la cuestión de los taxis... nunca cogimos un taxi cuando estuvimos en la Gran Manzana... pero no nos parecía tan difícil encontrar uno... o que te pare si lo llamas.

Y la cuestión de los taxis… nunca cogimos un taxi cuando estuvimos en la Gran Manzana… pero no nos parecía tan difícil encontrar uno… o que te pare si lo llamas.