[Fotos] Fotos sin más a mediados de octubre

Fotografía

Como ya explico en Carlos en plata, de vez en cuando me salen fotos anodinas, sin mucho interés. Incluso me había planteado ignorar supinamente la fotografías de este rollo de película. Pero al final… pues aquí hay algunas. Sin más. Y es que hoy es el día adecuado,… porque hoy es un día sin más… espero,… que simplemente tiene que pasar. Dicen que estos días de enero son los más tristes del año. Nunca había pensado mucho en esas cosas, pero este año va a ser verdad. O algo.

[Libros] El año 2024 en libros

Literatura

Desde que abrí mi cuenta en Goodreads, a final de año realizo un resumen de mis lecturas durante la ronda solar que termina. Y lo suelo hacer el día de Reyes,… porque es un día tranquilo para escribir este tipo de entradas. Para el año 2023, me dicen en GoodReads que son 70 los libros que he leído. Nada más y nada menos que 19 más que el año pasado. Y 39 más que en el 2023. Pero… como decía el año pasado, todo es matizable. Pero sí que he mejorado con respecto a estos últimos años en los que me ha costado concentrarme mucho en la lectura. Las fotos proceden de las primeras que he hecho este año… al menos con cámara digital.

En 2023, 51 libros frente a los 70 de este 2023 que acaba de terminar. Muy similar. Pero si este año han supuesto un total de 17 063 páginas, 243 páginas por libro de promedio, en 2023 fueron un total de 9 562 páginas, con un promedio de 187 páginas por libro. Está clara la diferencia, no. Cuantitativa y aparentemente he leído apreciablemente más. Eso es así. Luego veremos algunos matices, en los apartados cualitativos.

Veinticinco de los libros que he leído son cómics, frente a quince en 2023. Por lo tanto, de esos 19 libros más que he leído, una proporción superior al 50 % son cómics. Todos los años leo varios relatos gráficos. Pero este año, esa cifra viene aumentada por varios factores. He seguido leyendo los volúmenes de Dandadan de Yukinobo Tatsu, que me los han ido prestando, conforme han ido saliendo. Pero han sido menos que el año pasado, cinco volúmenes. Pero he seguido muy apegado a estas simpáticas aventuras, especialmente con el aliciente del estreno de su adaptación en serie de animación. Pero otra serie de animación, me llevó a acercarme a la obra de Inio Asano. Me leí el completo de Dead Dead Demon’s DeDeDeDe Destruction, que son 12 volúmenes del mismo tipo que los anteriores. Pero además, una colección de relatos, todos los volúmenes de Solanin, agrupados en solo libro, y La chica a la orilla del mar agrupados en dos volúmenes. Esta última todavía no la he comentado. Más un libro de relatos cortos. La cosa es que es difícil comparar unos libros con otros. Solanin equivale a dos volúmenes del tipo de los doce de DeDeDeDe. La chica… también son dos volúmenes, y se venden por separado… Así que, cuenta como dos libros, aunque tiene una extensión similar a Solanin, que cuenta como uno. Mientras que DeDeDeDe sería como seis veces la extensión de este último, pero son doce libros. Por eso,… lo del número de libros leídos… es muy relativo.

A lo anterior hay que añadir otros extremos. Tengo pendiente de comentar un relato corto de sólo 40 páginas, y no es el libro más corto del año. Este es otro relato corto con sólo 24 páginas, en un único volumen. Menudean en mi listado de libros leídos durante el año las que pueden ser consideradas como novelas cortas. Por ejemplo, todo un quinteto de Aki Shimazaki. Aunque es un concepto cuya definición es algo imprecisa. El libro más largo que he leído en 2024 tiene 1128 páginas, y también fue una lectura inducida por una serie de televisión.

Mis puntuaciones con cinco estrellas se han ido a un relato corto de Ursula K. Le Guin que todavía no he comentado, a varios volúmenes de los manga de Inio Asano, a una dura novela de Coetzee, que se inspiró en otra de Buzzati que también entra en esta puntuación, a otra dura novela de Kenzaburo Oe, a Kawabata, otro autor nipón, y a mi despedida a Paul Auster. Mi promedio anual ha sido de 3.9 estrellas, en línea con otros años. Creo que no selecciono mal lo que leo, y hay muchos con cuatro estrellas.

Más datos:

Curiosamente, al igual que el año pasado, el libro más valorado en Goodreads es un cómic, la 13 entrega de Dandadan. Creo que hay otros muchos mejores, de sobras, aunque sea muy divertido ese libro.

En cualquier caso, he conseguido sobrepasar el reto de 35 libros que me había propuesto de forma muy sobrada. Como el año pasado los periodos vacacionales han sido fundamentales para dar un empuje a mi actividad lectora, ya que son momentos en los que me relajo y me animo con las lecturas. Que además me cunden mucho en los desplazamientos viajeros, si no me enredo a hablar demasiado con mis compañeros de viaje.. Para 2024… me he propuesto una meta un poco más ambiciosa. 40 libros. Parece que he terminado el año más animado en la lectura. Pero quien sabe lo que puede pasar a lo largo del año. No pongo más. No vaya a ser que caigan menos aventuras cortas y cómics en mis manos este año que viene. En cualquier caso, en estos momentos estoy en los percentiles más elevado en Goodreads en cuanto a libros leídos al año. Y es que la gente lee poco…

[Libro] Ella en la otra orilla – Mitsuyo Kakuta

Literatura

Si todo va bien, dedicaré la mañana del día de Reyes a hacer un repaso a lo que he leído en el 2024. Pero dejo constancia que aun me quedarán tres lecturas por revisar en este Cuaderno de ruta; un relato corto, un manga en dos volúmenes y una entretenida aventura espacial. En total, cuatro libros, más un quinto que no comentaré porque pertenece a una serie de manga de la que he hablado en varias ocasiones, y no tendría mucho más que aportar. Pero hoy vamos con una novela de la autora japonesa Mitsuyo Kakuta, cuya lectura terminé allá por el 10 de diciembre, en el tren durante el viaje en el día a Barcelona.

La mujer japonesa, con demasiada frecuencia, es vista desde una perspectiva muy estereotipada, afectada por los prejuicios y los tópicos. Y así es difícil conocer exactamente cual es su naturaleza real.

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Ya leí una novela de Kakuta hace unos pocos meses, una novela que me despertó sentimientos encontrados, algunos muy positivos, otros no tanto. Kakuta es una escritora que vende bastante en su país. Algunos de sus libros han vendido un millón de ejemplares en la edición en idioma original. Eso es algo rarísimo en una autor español. Sí, la población española es 2.5 veces inferior a la de Japón, 48 millones frente a 124 millones. Pero claro… hay casi 500 millones de hispanohablantes como lengua materna en el mundo, y unos 100 millones como segunda lengua. Y el japonés… pues los hablan esos 124 millones y poco más. Evidentemente, quien visite una librería en Tokio y otra en Madrid entenderá que el vigor del ámbito editorial del País del Sol Naciente es mucho mayor que el español. Según algunas estadísticas, no siempre fáciles de precisar, en Japón se publicaría del orden de 140 000 libros al año entre novedades y reediciones, mientras que en España sería la mitad. Bueno… si lo miras bien, el número de libros editados por persona sale a favor de España… pero no sé. El caso es que el éxito de la escritora en su país, y que poco a poco se hayan publicado en nuestro país sus libros más destacados, me llevó a adquirir algunos de ellos. Este que comento hoy es el segundo.

Me ha gustado más. Aunque el planteamiento del libro es muy distinto, los temas no se van muy lejos. Kakuta nos presenta a dos mujeres trabajadoras. Una de ellas, Sayoko, la protagonista, es una mujer de 35 años que quiere dar un cambio en su vida. Madre de un hija, ama de casa, siente que no se integra bien con otras madres, y que su hija no se integra con otros niños. Así que decido que ella se va a poner a trabajar y a llevar a la niña a la guardería. Ante la frialdad del marido, y la oposición de otros familiares. Aunque de joven tuvo empleos interesantes, ahora, con su edad y falta de experiencia reciente, apenas puede aspirar a trabajos en servicios de limpieza, pero lo acepta. La otra es Aoi, la propietaria de la empresa. En miradas retrospectivas, conoceremos la vida escolar y cómo se lanzó a la vida laboral. Ambas coincidieron en la universidad, aunque no se conocieron. Y su vidas han sido muy distintas, porque Aoi ha sido una mujer independiente y emprendedora. Aunque de dudoso éxito. La cuestión es que ambas están en crisis y quizá la solución esté en una colaboración mutua. Aunque esa solución no será evidente desde el principio.

Kakuta sigue reflexionando sobre el papel de la mujer en la sociedad japonesa. Un papel difícil. La brecha de género en el país nipón es grande. Las diferencias de consideración salarial, de capacidad de realizar una carrera, la dificultad para abandonar roles tradicionales de amas de casa. Al mismo tiempo, la escasa disponibilidad de los maridos, absorbidos por una cultura laboral que les obliga a hacer muchas horas desatendiendo sus familias, dando por hecho que las mujeres se encargan de ellas, también producen brechas en el interior de las familias. No por nada cada vez hay más mujeres japonesas que no quieren saber nada de casarse.

En cualquier caso, Kakuta nos presenta algunos de esos problemas de una forma amena a través de estas dos mujeres. Sayoko es la mujer común, con la que se pueden identificar más fácilmente una mayoría de lectores de una forma u otra. Aoi es la mujer más conflictuada, la opción alternativa. Y entre ambas se generará una dinámica. Como ya he dicho, de alguna forma son complementarias y se necesitan. Pero tendrán que hacer cesiones mutuas. Y además, poner en orden otras dimensiones de su vida. Encontrar un nuevo equilibrio. De alguna forma, los planteamientos de este libro me han convencido mucho más que los del primer libro que leí de Kakuta. Aunque eso sí… la historia de Aoi, contada de otra forma, daría para otra novela, potencialmente muy interesante.

[TV] Cosas de series; dramedias, comedias dramáticas… o como queráis llamarlas

Televisión

Hoy no ando con mucho tiempo, pero no quería dejar esta semana sin entrada televisiva. No vaya a ser que se me acumulen muchas series. De hecho, ya se me han acumulado muchas series. En pocos días, cuando pensaba que se me estaban agotando las que tenía pendientes de comentario. Y hoy vamos con comedias con episodios de corta duración. Tradicionalmente, estas comedias de episodios cortos han sido las comedias de situación o sitcom para los más anglófonos de los castellanoparlantes. Pero la comedia de situación suele ser comedia pura, incluso si permite algún momento de dramilla, muy ligero y tal. Sin embargo, desde hace un tiempo, tenemos comedias con episodios que rondan los 30 minutos, que quizá entren más en el concepto de comedia dramática, o dramedia, para los que adaptan directamente el término inglés dramedy. Una adaptación correcta por otra parte. Un acrónimo bien formado. Como lo está desde hace siglos el término tragicomedia. Vamos con dos dramedias. Una más comedia, otra más drama, pero dramedias.

Hemos podido ver en Netflix Nobody wants this. Diez episodios de media hora de duración protagonizados por un rabino muy comprometido con su labor pastoral (Adam Brody), y una podcastera (Kristen Bell) que habla de relaciones y sexo con su hermana (Justine Lupe) en sus emisiones. Por supuesto, gentil. Cuando gentil no quiere decir agradable y simpática sino no judía. Y empiezan una relación poco a poco, improbable, pero que se va afianzando más allá de la atracción física, claro. Pero claro, en sus entornos respectivos, especialmente entre la familia del rabino y en su sinagoga, nadie quiere esta relación. Y a partir de ahí, os podéis imaginar. No está mal. Tiene momentos inspirados. Pero al mismo tiempo, me resulta demasiado inverosímil en algunos momentos, poniendo a dura prueba mi renuncia voluntaria a la incredulidad. Interpretaciones entre correctas y bastante buenas, según los casos, y diálogos entretenidos, como corresponde a una buena comedia. Esta es la que es más comedia que drama. Kristen Bell está lejos de sus mejores momentos… hace 20 años, pero cumple. En realidad, es de esas series en las que los secundarios muchas veces son lo mejor.

Más seria, aunque disfrazada de drama, es la segunda temporada de Shrinking. Está en Apple TV+, y los que lo ven todo doblado y traducido la encontrarán como Terapia sin filtro. El título original es una juego de palabras entre los psiquiatras, a los que los anglófonos llaman coloquialmente shrink, y el significado de la palabra que es encogerse. La primera temporada ya me gustó. Mucho. Y la segunda temporada también. Incluso si detrás de un aspecto más amable, ha sido en realidad más dramática. Engaña mucho esta serie. El duelo es el principal tema, junto con la relación padre-hija. Pero también la decadencia de la vejez, otras relaciones progenitores-vástagos más diversas y variadas, el sentimiento de culpa, la redención, la familia en general, la amistad… Tiene buen rollo, pero tiene momentos realmente complejos. Acompañado todo por ese disfraz de comedia, con excelentes diálogos y muy ágil. Claro,… el reparto se las trae. Hacía tiempo que no veía a un Harrison Ford tan inspirado. Pero todos lo hacen muy bien. Visitad el enlace a IMDb y allí tenéis todo el reparto. Tendremos tercera temporada. Igual que de la anterior tendremos segunda temporada. Las veremos si nada lo impide.

[Fotos] Un nuevo ‘ojo’ para la Nikomat

Fotografía

Hace ya un tiempo que buscaba una revitalización con mi única cámara Nikon, una veterana Nikomat, fabricada hace más de 50 años, pero en un estado impecable. La he venido usando, esporádicamente, con un objetivo estándar. El típico 50 mm. Bueno… no tan típico, que es muy luminoso, especialmente para su época. Ya que puede tener todavía más años que la cámara. Pero me apetecía tener también un gran angular.

Me puse a la tarea, y conseguí a principios de este pasado mes de diciembre un 28 mm a un precio muy razonable y en un estado impecable. Un 28 mm sencillo. Pero a la luz de los resultados obtenidos con el primer rollo de película que expuse con él, bastante competente. Capaz de ofrecer una buena calidad de imagen a pesar de sus años. Es más moderno que la cámara y el 50 mm, pero con una fórmula óptica igual de veterana. Los detalles en la publicación correspondiente de Carlos en plata. Aquí, simplemente, algunos ejemplos del estreno.

[Cine] El cine que he visto en 2024

Cine

En el año 2024 he registrada como vistas 65 películas de estreno a lo largo del año. La primera fue el 5 de enero y la última en el día de Nochebuena. De esas 65 películas, vi 47 en salas de cine, mientras que las restantes 18 fueron estrenos directos en plataformas en línea. Algunas de estas últimas tuvieron un estreno simbólico en salas de cines, de unos pocos días, generalmente una semana, con un número de sesiones limitado. Si es posible las veo en sala grande porque, sinceramente, aunque lo vaya a tener disponible en la televisión una o dos semanas más tarde, prefiero ver el cine en pantalla grande. Pero cada vez lo ponen más difícil. Como suele suceder, la inmensa mayoría de los estrenos que he visto en plataformas corresponden a Netflix, 13 películas, mientras que he visto cuatro en Amazon Prime Video y una en AppleTV+. Las fotografías acompañantes son las últimas que he hice en 2023… por lo menos con cámara digital.

Las películas que tengo registradas en mi base de datos desde el 28 de diciembre de 1997 hasta la fecha son un total de 1635. Con un promedio de unas 60.5 películas de estreno vistas al año, incluyendo también estrenos de antaño que se reestrenan en pantalla grande, cuando nunca vi previamente esa película en salas de cine. Para todas las películas que veo incluyo cuatro valoraciones: dirección, interpretación, subjetiva y global. Para conocer los criterios por los que valoro las tres primeras, visitad la explicación correspondiente. La valoración global es el resultado de aplicar una fórmula matemática de mi invención:

Global = (Subjetiva*3 + Dirección*2 + Interpretación)/6

Por supuesto, el dar más peso a unos elementos que a otros es algo totalmente personal. Pero es que si incluyo algo que se llama “valoración subjetiva” en la fórmula, pues es lo que podéis esperar; una valoración personal e intrasferible, aunque motivada, de lo que más me gusta. Que no necesariamente tiene que ser lo que le guste a otros. No hago crítica cinematográfica; solo comparto lo que veo y lo que me parece.

Hay otra cuestión. Si se contrasta la lista que ofrezco en la entrada de hoy con las valoraciones de cada una de las películas en el momento en que las vi y las comenté, pueden no ser iguales. Aunque este año sí lo son. La valoración personal de una película cambia con el tiempo. También puede suceder que visionados posteriores, por ejemplo en vídeo o televisión, hagan cambiar esa valoración.

La valoración media ha sido de 3.38 puntos; la segunda más alta de estos 27 años completos, cosa que de nuevo me ha sorprendido, porque las puntuaciones en los estrenos directos en plataforma en línea se han saldado con valoraciones en general pobres. Pero lo cierto es que la variabilidad en las puntuaciones ha sido la más baja de los 27 años completos. Es decir, suelo tener relativa buena intuición a la hora de evitar malas películas, aunque de vez en cuando me coma alguna de la que esperaba algo más y, al final, me resulta estomagante. Como digo habitualmente, podríamos decir que no selecciono mal las películas que voy a ver. Y he evitado determinados estrenos en plataformas, con lo que antes me arriesgaba. Lo cierto es que me cuesta ponerme a ver largometrajes en la televisión. Y como he mencionado en otras ocasiones, el rechazo a ir por sistema a ver determinados blockbusters, me ahorra películas malas. Por ejemplo, evito en líneas generales el cine de superhéroes. Que sistemáticamente… no me gustan. Por supuesto, como viene siendo norma en los últimos años, todas las películas han sido visto en versión original. Aunque la salas no siempre nos lo ponen fácil, por los horarios, por el número reducido de sesiones en versión original, por el escaso número de días en cartelera, no concebimos ya una película doblada. Nos suena horrible. Y no hemos visto algunas películas interesantes porque se nos han escapado. Es lo que hay.

¿Existen diferencias de calidad entre los distintos proveedores? Veamos una tabla.

Proveedor de películasNúmero de
películas vistas
Puntuación
Global Media
Puntuación
Subjetiva Media
Salas de cine473.523.36
Netflix132.922.69
Amazon Prime Video43.293,00
Apple TV+13.003.00
Totales723,383,36

Creo que las cosas están claras. Somos muy cuidadosos con lo que elegimos ir a ver al cine. Y suelen ser películas sobre las que nos hemos informado, y que garantizan un mínimo de calidad. Y a partir de ahí lo que sea. Mientras que lo que veo en plataforma, en muchas ocasiones son meros actos de divertimento en los que arriesgas más. Al fin y al cabo, la suscripción mensual la tienes pagadas. De todos modos, este año, la puntuación media en salas de cine ha disminuido algo, y las de las plataformas ha mejorado. No obstante, no tengo la sensación de que haya sido un gran año. Y hay un hecho muy determinante para esta sensación; las 10 películas mejor puntuadas, fueron vistas en la primera mitad del año, especialmente en los primeros meses, durante la temporada alta de películas que optan a premios. Bueno, una de ellas fue vista en julio… pero fue un reestreno de animación japonesa que nunca había visto en salas de cine.

A continuación, las diez películas que más he valorado. Y este año, las diez películas que lideran la clasificación son realmente diez. Lo cual sólo había pasado el año pasado. Normalmente son unas cuantas más, por los empates en la puntuación con la que haría la décima. Pero este año… ha cuadrado. Y es la segunda vez, como el año pasado, en la que no entran en la tabla las que tienen una puntuación global de 4.00. Ha hecho falta puntuar al menos 4.17 en la puntuación global para entrar entre los 10 primeros puestos. Y otra de las películas de la lista también, además de la de animación japonesa mencionada, es un reestreno de una película de antaño, también japonesa. Bueno… desconozco si alguna vez se había estrenado de forma comercial en España. En cualquier caso, en el 2023, también entró en la lista una conocida película de antaño.

Vamos con la lista de diez:

TítuloNacionalidadDirecciónInterpretaciónSubjetivaGlobal
Dune: Part TwoEE.UU.5444.33
La chimeraItalia5444.33
ChallengersEE.UU.5444.33
Civil WarEE.UU.5444.33
Aku wa sonzai shinai [悪は存在しない] (El mal no existe)Japón5444.33
Hauru no Ugoku Shiro [ハウルの動く城] (El castillo ambulante)Japón5444.33
The holdoversEE.UU.4544.17
Perfect daysJapón4544.17
Poor thingsIrlanda4544.17
Munekata kyōdai [宗方姉妹] (Las hermanas Munekata)Japón4544.17

He de decir que no hay que considerar la ordenación anterior como absoluta. Hay seis películas empatadas con la máxima puntuación del año, es la puntuación que les di en su momento, y la he respetado, después de repensármelo. Pero si tuviese que establecer mis preferencias más absolutas, Civil War y Aku wa sonzai shinai [悪は存在しない] son las dos películas que realmente liderarían la lista. Sin decantarme por una o por otra, porque son muy distintas y no son fáciles de comparar.

Y creo que con esto lo dejaré estar ya este año. Un saludo y mucho cine. Nos vemos en las salas de cine… suponiendo que el lamentable sistema de distribución y exhibición en salas no siga maltratando el cine de calidad y en versión original, como viene sucediendo últimamente.

[Cine] Conclave (2024)

Cine


Conclave (2024; 65/20241224)

Otra de las tradiciones del final de año, o del principio de año más bien, es que el primer día del año, en este Cuaderno de ruta, publico mi comentario sobre las últimas películas que he visto en el año anterior, con el fin de realizar el resumen del año al día siguiente. El año pasado me quedaron tres películas por comentar del 2023 para el primer día de 2024. Pero este año sólo ha sido una. Los días festivos no me han dado para sumergirme en los estrenos cinematográficos como otros años. Y la última del año la vi en la tarde de Nochebuena, o sea que hace ya más de siete días. Fue una película que, cuando la vi anunciada, me interesó. Hay películas y series muy interesantes sobre la sucesión papal, el reparto de esta película que os traigo hoy me parecía de muy alto nivel, así que me apetecía mucho ver qué visión nos aportaba el director Edward Berger a esta cuestión. Especialmente después de la interesante versión que nos ofreció de un clásico de la literatura bélica. O mejor dicho, antibelicista.

Durante la película que hoy nos ocupa, vamos a seguir los pasos del decano del colegio cardenalicio (Ralph Fiennes) cuando, a la muerte del papa, ha de organizar el cónclave que ha de elegir a su sucesor. Este cardenal británico, encuadrado en el sector progresista de la iglesia católica (en la medida en que un cardenal pueda ser progresista, que no lo es mucho), se preocupa tanto de que todo esté bien organizado. Pero ha llegado a un punto en su vida en el que le consumen las dudas. Y los problemas se acumulan. Cuatro cardenales se disputan a priori la cátedra De San Pedro; un italiano conservador y ultratradicionalista (Sergio Castellitto), un moderado canadiense, pero poco escrupuloso (John Lithgow), un africano cuya postura no es clara, más bien conservador (Lucian Msamati), y un estadounidense claramente progresista (Stanley Tucci). Pero le llegan informaciones que comprometen las posiciones de algunos de ellos por diversos escándalos. También se encuentra con que ha de admitir en el cónclave a un nuevo cardenal mejicano (Carlos Diehz), desconocido, que el anterior papa había nombrado de forma secreta, por la delicada situación en la que se encuentra al ejercer su ministerio en Kabul. Incluso la monja que organiza los asuntos hosteleros del cónclave (Isabella Rossellini), devota al anterior pontífice, puede tener su papel en el resultado. Mientras, en el exterior, comienzan a producirse atentados terroristas, que afectan incluso a las deliberaciones del colegio cardenalicio.

Durante la mayor parte del metraje, la película es estupenda, rozando la excelencia. Bien ambientada, dirigida con precisión, y con unas interpretaciones del nivel que podemos suponer en el reparto que he ido comentando. Profesionales de la interpretación con una trayectoria impecable, con calidades muchas veces demostradas, que no defraudan, con un Fiennes a la cabeza, uno de mis actores vivos favoritos, siempre sólido y versátil, que nos guía en sus dudas por los intrincados recovecos del cónclave. Con unos planteamiento que, aunque ficticios, nos parecen plausibles. Pero… Ah… Hay un gran pero en mi valoración global de la película y en las decisiones argumentales de la historia. Y es que, en el tramo final de la película, cuando ya está electo el que va a ser el nuevo papa, uno de los mencionados con anterioridad, aunque no diré quien, se produce una revelación que… desde mi punto de vista es innecesaria, cambia por completo el sentido de la película, convirtiéndola en una historia sensacionalista, y tirando a la basura, o al menos arrinconando todos los contenidos mostrados hasta el momento. Un giro… que para mí, no tiene sentido. Incluso ni siquiera debiera plantear problema ni dilema, y lo digo desde mi punto de vista como profesional de la medicina.

Es curioso. Esta película, en el 80 % del metraje iba destinada a ser una de mis favoritas del año. No es perfecta. Aunque tiene el mérito de reclamar a la iglesia católica un regreso a virtudes esenciales, a la espiritualidad (esto es imaginar que en algún momento ha tenido estas virtudes, que es mucho imaginar), también es cierto que algunos de sus argumentos son simples. Pero no necesariamente erróneos. Desde luego, la película no ha gustado a la jerarquía católica, les ha debido tocar al punto doloroso, especialmente a los más carcas. Pero sí ha gustado a otras gentes vinculadas a la religión católica fuera de las jerarquías, y que consideran necesaria esa reforma de formas y fondos. Pero, ay, esa salida de tono, sin mucho sentido, que aporta poco, desde mi punto de vista, Hace que todo se valla un poco al traste. Sigue siendo una buena película. Merece una oportunidad del aficionado al cine. Pero se aleja de mis puestos de honor del año.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ***

[Fotos] El 2024 en fotos; 12 meses + 12 fotos

Fotografía

Con esta será la 18º ocasión en la que publico en mi Cuaderno de ruta mis 12 fotos para los 12 meses del año que se va. Bueno… son 13 fotos, porque uno de los meses está representado por un díptico.

Como de costumbre, no he buscado fotos representativas. Aunque alguna hay. Ni que fuesen las “mejores” fotos de cada mes, signifique lo que signifique eso. Simplemente, pequeños momentos, emociones, cosas que pasaron, o simplemente una foto que me había pasado desapercibida en su momento… Este año, también son todas digitales. Pero realmente, eso es algo que importa poco. Y en la entrada de ayer se pudo ver el equivalente a esta entrada, pero basada en la fotografía con película tradicional. Y en la de antes de ayer, el repaso a los viajes. Tradiciones personales para los fines de año. Que nunca son mi época favorita.

Y aquí van. Sin pies de foto explicativos. Simplemente, el mes en que fueron hechas las fotos. En esta ocasión, sólo una por mes.

Enero

Febrero

Marzo

Abril

Mayo

Junio

Julio

Agosto

Septiembre

Octubre

Noviembre

Diciembre

[Fotos] El 2024 en fotos; con película fotográfica

Fotografía

Como viene sucediendo en los últimos años, la fotografía con película fotográfica tradicional es un componente importante, esencial diría yo, en la práctica de mi afición a la fotografía. Con una cámara para película fotográfica, especialmente las de cierta época y ergonomía, el ponerse a hacer fotos es inmediato. Sin las decenas de opciones que hay que configurar en una cámara digital. E inmediatamente te centras en la foto, y no en el chisme. En los últimos meses, además, he estado recuperando el uso habitual de alguna cámara, como la Nikomat FTN, que me ha procurado bastante satisfacción, a pesar de haberla usado aún con cierta timidez. Pero el placer que produce una cámara mecánica bien articulada y bien construida es inmenso.

Y por supuesto, como podéis ver entre estos párrafos, no he descuidado la fotografía instantánea, tanto en su versión Polaroid como en su versión Fujifilm Instax. Como ya comentaba en años anteriores, la Instax es una película muy superior, pero sus cámaras son una porquería, mientras que Polaroid tiene una pelicula que es muy mala, pero que luce mucho mejor porque tiene mayores dimensiones. Este año he usado más la Instax que la Polaroid. Prima la previsibilidad y la calidad del soporte sensible sobre el tamaño de la copia final.

Antes de hacer un rapaso mes a mes del año os recordaré que mi actividad en fotografía instantánea la podéis encontrar en @carlos.carreter.instant, y que el resto de actividad fotográfica con película tradicional está en @carlosenplata. Y que suelo comentar mis experiencias fotográficas, tanto las exitosas como los fracasos en una nueva plataforma, Substack y Carlos en plata. Probablemente abandone, y pierda las plataformas que usaba antes. Pero bueno, lo que importa es el presente hoy en día en las redes. Si puedo, recuperaré cuanto pueda. Pero no puedo asegurar nada. Así que vamos con un repaso, mes por mes.

Enero – Pentax MX con 50 mm f1.4 y Kodak Portra 400. Varias fotos podrían haber representado este mes, pero he optado por una imagen eminentemente invernal, de la que creo que fue la única nevada de este año en Zaragoza, que duró unas poquitas horas.

Febrero – Nikomat FTN con 50 mm f1.4 y Lomochrome Color ‘92. Un mes un poco anodino, en el que empecé a fotografiar las flores de primavera. Pero opto por representarlo con un paseo en el que me encontré con los ensayos para Semana Santa, y fui acabando las películas más o menos experimentales que me hicieron llegar el año anterior desde Alemania.

Marzo – Pentax MX cn 50 mm f1.4 y Harman Phoenix. A finales de 2023, Harman, el fabricante de las estupendas películas Ilford para negativos en blanco y negro, sacó al mercado una película en desarrollo para negativos en color. No estoy muy convencido con ella, pero los resultados que obtuve en las recreaciones históricas de los Sitios de Zaragoza no estuvieron mal.

Abril – Ondu Pinhole 612 Multiformat con Lomography Potsdam Kino 100. Abril suele estar marcado por la celebración del Día Mundial de la Fotografía Estenopeica a final de mes. Este año fue una celebración colectiva. Las Instax en blanco y negro del principio, también son de ese día.

Mayo – Pentax MX con 40 mm f2.8 y Kodak ProImage 100. Dediqué varias sesiones fotográficas este año al barrio zaragozano de La Cartuja Baja. Esta fue la primera de ellas.

Junio – Pentax Spotmatic SP con Takumar 35 mm f2 y Fujifilm 200. Tengo una pequeña colección de objetivos con montura de rosca M42. Pero los usaba adaptados sobre otras monturas. Quería una cámara con montura M42 nativa de buena calidad. Y al final encontré una en buen estado y a precio muy razonable. Que los precios de las cámaras para película fotográfica han subido mucho. ¿Demasiado?

Julio – Fujifilm GS645S Wide 60 con LomoChrome Color ‘92 Sun Kissed. A pesar de que no tenía muchas ganas de probar muchas películas “experimentales”, que suelen ser malas, me llegó un lote de una variante de las del año anterior. Probablemente más debida a la variabilidad mal controlada del proceso de fabricación que a una búsqueda específica de unas determinadas cualidades en la emulsión sensible. En las primeras horas de las mañanas de verano funcionaba bien.

Agosto – Fujifilm GS645S Wide 60 con Ilford SFX 200 y filtro Hoya IR72. La fotografía en el infrarrojo cercano es una clásico del verano. No hice mucha, pero no faltó. Para el próximo verano, tendré que volver a comprar película. No me quedan reservas.

Septiembre – Plaubel Makina 67 con Kodak Gold 200. Dos propósitos me hice para el tramo final del año. Uno de ellos, usar con más frecuencia esta estupenda cámara de formato medio, y disfrutar de la excelente calidad de sus negativos. Tradicionalmente, he usado más la GS645S, de la que ya habéis visto ejemplo, porque es más ligera de llevar y rápida de usar.

Octubre – Plaubel Makina 67 con Lomography Potsdam Kino 100. Al realizar dos viajes en octubre, no hice mucha más fotografía. Pero insistí en el uso de la Makina 67, esta vez con paisajes arbóreos en las riberas del Ebro.

Noviembre – Nikomat FTN con 50 mm f1.4 y Kodak Ektar 100. El otro propósito del tramo final del año fue revitalizar el uso de esta robusta cámara mecánica de Nikon. Y la verdad es que he empezado a cogerle más cariño. Siempre lo ha tenido difícil al competir con la ligereza y comodidad de la Pentax MX.

Diciembre – Pentax 17 con Lomography Potsdam Kino 100. El buen papel que hizo durante los viajes al norte de Alemania y Singapur mi Olympus Pen EE3, cámara de medio fotograma, hizo que mis compañeras de viaje habituales quisieran que compartiésemos la propiedad de una cámara de este tipo más moderna y con más posibilidades de adaptación a las circunstancias. Yo no era muy partidario, pero encontramos una buena oferta y la compramos en condominio. De momento bien. En general. Con sus pequeños defectos, que confirman mi impresión de que su precio de venta al público oficial es exageradamente elevado. Pero como la conseguimos bastante más barata, pues tiene un pase.

[Fotos] El 2024 en fotos; de viaje con la cámara al hombro

Viajes

Llegamos al final de 2024. Un año… que, en lo que se refiere a viajes, no ha estado mal. Ya el 2023 marcó una recuperación muy clara a los niveles anteriores al nefasto 2020. Y comienza el repaso de fin de año, fundamentalmente un repaso fotográfico, que es lo que me apetece, como de costumbre desde hace ya un buen montón de años en este Cuaderno de ruta. En mi carpeta con fotografías de viaje he registrado dieciocho subcarpetas, es decir, dieciocho viajes de mayor o menor duración. Van desde la excursión en el día a algún pueblo aragonés, incluso de la propia provincia de Zaragoza, en cuya capital vivo, hasta algún viaje intercontinental saltando al otro extremo del continente euroasiático durante una o dos semanas. Así que mi concepto de lo que es viajar con la cámara al hombro es muy amplio. Así que sin más, vamos con el repaso. Con fotos.

Recordad que podéis ver regularmente fotografías de mis viajes, tanto actuales como de antaño, en mi cuenta de Instagram dedicada a ello.

29 de enero – Madrid

30 de enero – Tarragona

24 de febrero – Cedrillas y Gallocanta

5 de marzo – Barcelona y Sitges

28 de marzo a 1 de abril – Lago Constanza

16 a 28 de mayo – Japón

20 de junio – Madrid

21 de junio – Pamplona

15 a 19 de agosto – Norte de Alemania

6 de septiembre – Sigüenza

30 de septiembre a 7 de octubre – Singapur

20 de octubre – Pirineos franceses (Valle de Ossau)

24 a 27 de octubre – Andalucía

11 de noviembre – Valle de Nocito

23 y 24 de noviembre – Martín del Río

7 de diciembre – Comarca del Aranda

10 de diciembre – Barcelona

26 de diciembre – Morata de Jalón

[Cine] Anora (2024)

Cine


Anora (2024; 64/20241222)

Desde que estrenaron esta película, hace ya bastantes semanas, tuve una sensación ambivalente. Todas las referencias que venían desde la crítica ponían muy arriba este largometraje dirigido por Sean Baker. A lo que hay que añadir la Palma de Oro en el festival de Cannes. Pero al mismo tiempo, lo que escuché o leí sobre su trama, no me atraía mucho. Últimamente me cuesta mucho ir al cine para ver películas sobre determinados temas. Estoy en una época donde me atraen las cosas ligeras. Y luego se añadió los malos horarios para ver la versión original de la película. Ya he mencionado en alguna ocasión que, a estas alturas de mi vida y de la película, me niego a ver productos adulterados por doblajes chirriantes. Que son la inmensa mayoría, la práctica totalidad, por mucho que presuma la industria de la «excelencia» del doblaje en España. Chorradas. De verdad que perpetran unas calamidades dignas de ser calificadas crímenes de lesa humanidad.

Al final, y en el tiempo de descuento, encontramos un momento para ver la película. Y he de decir que… ¡menos mal! Porque lo pasamos estupendamente. Vamos a ver… ¿Os acordáis de Pretty Woman? ¡Cómo no! Favorita de tantas mujeres… ¡tan romántica! Porque claro. Parece que el súmmum del romanticismo es ligar con un multimillonario putero que te lleva de compras por las tiendas más caras de la ciudad. «Romanticismo» puro y duro. Una de las películas más absurdas e hipócritas que he visto en mi vida, producto de la corrupta moral materialista del reaganismo y de la cultura yuppie. La mujer como un producto de consumo más para los profesionales jóvenes, exitosos y con dinero. Y el personal femenino encantado con ello. Aquella película es una demostración de que el feminismo lo tiene muy crudo para triunfar… entre las mujeres. Pues bien, la película de hoy es una pretty woman agarrada crudamente a la realidad.

En Nueva York, la joven y guapa bailarina de strip-tease (Mikey Madison), que afirma no ser una prostituta, pero que no duda en subirse al carro de realizar sexo por una tarifa adecuada, viviendo en sí mismo en una profunda contradicción de valores, que un día conoce al heredero de un oligarca ruso (Mark Eydelshteyn) que la contrata durante una semana, al final de la cual se han «enamorado» y se han casado en Las Vegas. O suenan los parecido ¿verdad? Pero cuando la familia de él se entera y manda a dos individuos, un «solucionador» (Karren Karagulian) y un secuaz (Yura Borisov), para que resuelva la situación, anulando el matrimonio, el cuento de cenicienta que se había montado Anora, la protagonista, saltará por los aires.

La película está rodada en clave de comedia. Falsa comedia romántica, donde el happy end, si es que existe un happy end, aun lo estamos discutiendo, llegará por donde menos te lo esperas. Bueno. Sí que te lo esperas. Esa parte es relativamente previsible conforme va avanzando el metraje de la película. La cuestión es que la película funciona con ritmo, con un guion trazado con tiralíneas para que la trama avance continuamente, para superar con nota el hecho de que cuando apenas termina el primer acto, ya nos ha contado lo que se nos cuenta en otras comedias románticas, el chico conoce chica (o viceversa), atraviesan diversas peripecias y acaban juntos, para entrar en la realidad que no se cuenta en la comedias románticas. Lo que viene después, cuando se pasa la resaca de sexo, alcohol y drogas y llega la realidad. Y a pesar de ello, mantiene la condición de comedia.

Madison está estupenda, al igual que los dos sicarios, el «solucionado» y el secuaz. Entre los tres cargan con la mejor y más enjundiosa parte de la película. Excelente reparto, poco conocido, y que sin embargo deja en ridículo a los repartos de campanillas de otras películas que hemos podido ver últimamente, que basan su tirón en los nombres, pero olvidándose de contar (bien) una historia que interese. Un pecado que comenten fundamentalmente las plataformas de contenidos en línea. En fin. Una película muy recomendable. Y en un año donde cuesta encontrar películas que te emocionen de verdad, tengo una sensación de bajón cinematográfico tremendo, no me extraña que cuente en las quinielas para los premios de campanillas.

Valoración

Dirección: ****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ****

[Viaje] Excursión mañanera a Morata de Jalón (y Chodes)

Viajes

En el puente de la “Inmaculada-Constitución” teníamos prevista una visita a Morata de Jalón. Viaje en tren por la mañana y vuelta a primera hora de la tarde. Recorrer algún paisaje y tomar un aperitivo en casa de alguien. Pero la promotora de la excursión enfermó y se suspendió. Todavía no se encuentra en condiciones de replantear la cosa.

El tema es que yo, en mis veintitantos, en varias ocasiones acampé en las Torcas de Morata de Jalón, una zona muy querida por los aficionados a la escalada. Yo nunca escalé, pero por allí acudí a pasar algún fin de semana. Tenía ganas de revisitar un lugar que, desde entonces, sólo había entrevisto fugazmente desde la ventanilla del tren. Y últimamente ni eso, porque el tren de alta velocidad no pasa por allí.

Así que, disponiendo de una mañana libre ayer, cogí el tren a las nueve menos cuarto de la mañana en Miraflores, para volver en otro que salía de Morata de Jalón a las dos de la tarde, de modo que a las tres y media ya estaba en casa, dispuesto a hacer otras cosas.

Un conocido se apuntó. He hicimos una ruta circular. Saliendo de Morata de Jalón, nos dirigimos por la margen derecha del Jalón hasta las Torcas, donde cruzamos el río a la altura de la escuela de escalada, y volvimos por Chodes, que también visité hace unas semanas, y de allí a Morata de Jalón cruzando el Jalón por el puente de Capurnos. Sobre lo fotográfico de la excursión, hay poco que destacar, pero lo poco que hay, lo menciono en Carlos en Plata.