[Viaje] Caluroso día de excursión en Ochagavía y Sos del Rey Católico

Fotografía

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Excursión de muy caluroso sábado a Ochagavía y Sos del Rey Católico con Sony ZV-1.

Surge a mitad de semana la posibilidad de hacer una excursión en el día a algún lugar más fresquito que el infierno en el que se está convirtiendo Zaragoza últimamente. Yo no tengo claro que vaya a haber lugares más fresquitos en la península en ese sábado 21 de junio, solsticio de verano del año 2025, y me siendo algo perezoso. Pero acepto. Tras diversas diversas deliberaciones ponemos rumbo a Ochagavía, en los Pirineos navarros, en su parte más oriental. Como de camino a esta bonita localidad navarra pasamos por Sos del Rey Católico, dentro de Aragón, que todavía es más vistosa, y hace tiempo que no la visitamos, decidimos que a la tarde pararemos un rato a recorrer el casco urbano medieval de la población donde nació Fernando II de Aragón y… no sé muy bien que lugar ocupa en la cuenta de los monarcas castellanos de donde también fue rey.

Por la mañana, recorrimos el casco urbano de Ochagavía. Previamente habías parado a hacer unas fotos a la ermita de Santa María del Campo en Navascués. En seguida empezó a subir la temperatura, en general fue soportable. Quizá porque sólo llegó a temperatura que empezaron a ser muy poco confortables cuando ya nos dirigíamos a comer. Y que el recorrido circular que hicimos a la ermita de Muskilda lo hicimos empezando la subida al principio del mismo, dejando para la vuelta, con más calor, un recorrido en bajada, que en muchos tramos transcurría entre la umbría de los bosques de hayas.

Tras dar cuenta de las viandas, entre las que se contaban unos ricos choricillos a la sidra y unos chuletones, acompañados por sidra fresquita, salimos a la calle… y casi nos da algo porque la temperatura había llegado a los 35/36 ºC… en los Pirineos occidentales… cuando la previsión era de máximas entre 30/32 ºC.

Inmediatamente nos metimos en el coche con aire acondicionado y nos dirigimos a Sos del Rey Católico. Donde hacía niveles de calor similares, pero las estrechas y umbrías calles de su casco histórico medieval aliviaban notablemente el paseo. Eso sí, tras visitar el palacio de Sada, lugar donde quedó registrado el nacimiento del Rey Católico, nos encontramos que se habían cerrado las nubes y amenazaba tormenta. Así que terminamos la visita y nos volvimos a Zaragoza, que al fin y al cabo eran ya las ocho de la tarde.

[Fotos] Un sábado por Zaragoza con película en una cámara de fotos, por no perder la costumbre

Fotografía

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Comprobando un apaño que no funcionó en la Olympus mju-II con un rollo de Kentmere Pan 100.

Esta entrada, y estas fotografías, tienen poca miga que contar. Tiene que ver con la cámara, mi Olympus mju-II. Una cámara a la que le tengo mucho cariño, pero que uso mucho menos de lo que me gustaría por que no funciona del todo bien. Quise comprobar un sábado por la mañana si un apaño del que me hablaron paliaba el asunto, y salí a pasear con un rollo de película en blanco y negro. El más barato que encontré.

El apaño no funcionó. Así que supongo que seguiré usándola poco. Pero por lo menos me quedaron las fotos de ese sábado por la mañana. Que sin ser nada del otro mundo, tampoco quedaron mal. Al fin y al cabo, es mi costumbre salir a caminar siempre con una cámara fotgráfica a mano.

[Libro] El proscrito – Selma Lagerlöf

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Día de chubascos dispersos en Gotemburgo, ciudad no lejos de donde suceden los hechos del libro de hoy.

No hace tanto, menos de dos años, que comenté en estas páginas un libro de la escritora Selma Lagerlöf, primera mujer en obtener un premio Nobel en literatura. Aunque no la primera en obtener un premio Nobel en cualquier categoría, ya que se le adelantó Marie Curie, en física, y Bertha von Suttner, de la Paz. Curie, además, lo obtuvo una segunda vez, con posterioridad, en química. Me gustó. Y me quedé con la idea de que habría de leer más de la autora sueca si se me ponían a tiro. No siendo una autora contemporánea, suponía que aparecerían ofertas en libros electrónicos con frecuencia. Pero ha tardado todo ese tiempo en aparecer otra. Salvo que me haya despistado con anterioridad.

En esta ocasión estamos ante un libro dramático. Con tonos trágicos. Aunque quiero pensar que con un puntito de esperanza. Unas vidas trágicas, de varias personas, especialmente de los dos protagonistas. Un joven sueco que es cedido por sus padres en adopción a una acomodada familia británica, pero que vuelve tras una malhadada aventura ártica, ya un joven adulto, acusado de haber practicado la antropofagia para sobrevivir. Lo cual lo convertirá en un paria social a pesar de sus esfuerzo por servir a las comunidades en las que vive. Y una joven hermosa, que creció en un hogar protegido, para casarse con un prometedor clérigo, protestante como es propio de aquellos lugares, que resulta un hombre celoso, que incluso llega a maltratar a la joven. Y de fondo, la guerra mundial, la primera, la Gran Guerra, y la tragedia de los miles de muertos en la batalla de Jutlandia, cuyos cadaveres llegaron hasta las costas suecas del Skagerrak y el Kattegat. Y la relación entre los jóvenes desgraciados. Y con sus familias.

Lagerlöf publicó esta novela en 1918, prácticamente algo antes de que terminase la guerra, y es un reflejo del horror que la carnicería que en Europa se producía en ese momento le producía. Un horror pesimista, aunque en algún momento se quiere ver alguna luz en la herencia que dejan detrás los trágicos protagonistas de la historia con su ejemplo de bondad hacia los demás, a pesar del horrible comportamiento que de los demás sufren, de uno u otro modo. Lagerlöf era una mujer de ideas progresistas para la época que le tocó vivir. Pacifista, con un deseo de vida activa y rica para las mujeres, más allá de las restricciones al cuidado del hogar y los niños y a atender al esposo, con principios éticos bien definidos de afecto y colaboración con los demás, especialmente los desfavorecidos.

Esta novela me conmovió en no pocas ocasiones. El nivel literario, que se refleja en la traducción, es elevado. Y la considero muy recomendable. Y a pesar de escenificarse en el suroeste de Suecia en la segunda década del siglo XX, hace más de 100 años, es perfectamente actual.

[Fotos] Amanecer en el Cabezo Cortado y macrofotografía en el Parque Grande

Fotografía

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Segunda prueba de mi nuevo objetivo Tamron 90 mm macro (de segunda mano en realidad), con un cuerpo de cámara que le es natural, Canon EOS 5D Mark II.

Ya os introducía hace unos días en mis ganas de tener un objetivo apto de forma nativa para macrofotografía, sin aditivos, que además se defendiera también en el ámbito de la fotografía de uso general, como pueda ser el paisaje o el retrato. Hoy me voy a introducir más en el territorio macro, utilizándolo a la escala de reproducción máxima 1:1. El terreno que le es natural, independientemente de que también dé excelentes resultados en otros ámbitos de la fotografía.

Eso sí, la cámara que le es natural, en la que se puede montar sin necesidad de adaptadores, ya tiene unos años. Estamos hablando de una cámara que compré hace quince años, y que salió al mercado hace diecisiete o dieciocho. Ha evolucionado mucho la tecnología desde entonces. Y sin embargo, como decía alguien hace poco de este modelo, si hubo numerosas portadas de Vogue y revistas hechas con esta cámara, si rodaron todo un episodio de House M.D. con varias cámaras de este modelo,… ¿por qué no será todavía apto para ser utilizado con ventaja para obtener bellas imágenes? Os puedo asegurar que sus 21 megapíxeles son más que capaces de ello. Lo único que hay que tener es la habilidad y los conocimientos para hacer esas fotos.

[TV] Cosas de series; utopías, distopías, apocalipsis, robots y otras cosas de anticipación

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. La Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia está de moda como escenario de dramas de ciencia ficción.

Desde que leía,… o devoraba,… las novelas de Jules Verne en mi niñez y adolescencia temprana he sido aficionado a las ciencias. Bueno. Yo soy un chico de ciencias. Escéptico por naturaleza, lo cual es una buena cualidad para alguien de ciencias, lejos de admitir dogmas y verdades absolutas conviene poner en duda lo que creemos saber e impulsarse a buscar nuevas explicaciones, la literatura, el cine o las series televisivas de ciencia ficción han satisfecho el afán de soñar sobre lo que es el futuro de eso que llamamos humanidad, civilización, universo, o como lo queramos ver cada uno. Que no haya malos entendidos. No soy un friqui del asunto. Lo mismo que me gusta, también soy muy crítico con muchos de los productos, especialmente series y sagas, que entusiasman a muchos friquis del asunto, pero que son banales, estereotipados, formulaícos, y sin mucho fondo. La buena ciencia ficción tiene que entretener, pero también tiene que hablarnos, con una suficiente profundidad, de quienes somos. Para bien o para mal. Por dejarlos claro, Star Wars no es ciencia ficción. Es fantasía. Y por eso, tanto en sus mejores momentos, como en los peores… que son demasiados ya, no nos habla de lo que a algunos nos gustaría que hablara. Hay alguna excepción. Y creo que pronto hablaré de una de ellas.

Existe la tendencia en ciencia ficción de publicar, literaria o audiovisualmente, en forma de series o sagas. Las famosas trilogías. Trilogías que han acabado siendo, no de tres, sino de cuatro, cinco y hasta ocho partes. Formas de ordeñar la vaca cuando se produce un éxito, un pelotazo de ventas o de audiencias. Pero hace tiempo que miro las sagas con escepticismo. Las segundas, terceras,… enésimas partes no suelen ser buenas. Miren ustedes Dune, lo estupenda que es la novela original, y el plomazo que son las continuaciones. Por eso, suele suceder que leo la primera entrega. Asumo que que ya está bien, que ya me han contado lo esencial de lo que me querían contar… y paso de lo siguiente. Aunque no sea ciencia ficción, pero sí una distopía, palabra que aparece en el título, leí The Handmaid’s Tale, vi la primera temporada de la serie… y no he vuelto a ver más. Lo importante que había que decir y transmitir estaba ahí. No hacía falta seguir. Para nada. Incluso si sus continuaciones están bien hechas.

Pero está el extremo opuesto. El relato corto. Y en el medio televisivo, el ultracorto. Una historia que literariamente puede ocupar menos de 100 páginas, incluso bastante menos, pero que de forma sucinta y concreta lanza potentes mensajes, siendo potencialmente muy entretenidas. Su equivalente,… los episodios autoconclusivos de series antológicas, que es como llaman ahora a las series con episodios non relacionados entre sí. Y en el ámbito de la ciencia ficción y anticipación, he visto recientemente sendas temporadas de dos de las más interesantes. Y que sepáis que las colecciones de relatos cortos es algo que cada vez me atrae más en la cosa de leer.

Ya comente un poco que había comenzado a ver la séptima temporada de Black Mirror, una serie británica (al menos en origen) que ha marcado de forma clara el género en los últimos años. Y sigue estando muy bien hecha. Y sigue contando cosas interesantes. Pero… Sí, con un pero. Que ya no tiene el impacto que tuvieron sus primeras y originalísimas series. Ya conocemos la fórmula. E incluso hemos visto como han ido surgiendo otras series y películas que desarrollan temas a través del impacto que las tecnologías de la información están teniendo en nuestra civilización. Generalmente en forma de distopía. Esta serie es fundamentalmente distópica. Siempre unas presuntas ventajas y progresos, para encontrarnos a unos seres humanos con sus miserias, y sus cosas buenas, de siempre. Y con esa deriva hacia el dramón o el terror que… bueno… yo prefiero los episodios en clave de comedia. Pero seguiré viendo nuevas temporadas si llegan. Supongo.

Y en forma de microdosis llenas de ingenio, la tercera temporada de Love, Deaths & Robots, esas antologías de ficción conceptual en formato de animación, o formatos, muy diversos, de animación. Una historia que se cuenta en cinco, diez, quince minutos… no mucho más. Pero que están llenas de sustancia, y que al mismo tiempo nos maravillan por la capacidad de imaginar mundos de sus diversos creadores. Estos sí que son creadores, y no los «creadores (de contenido)» de las redes sociales. Disfruto mucho con estas píldoras de imaginación. Lo que contaba al principio. La ciencia ficción y la anticipación como escape soñador de alguien que, habitualmente, en lo cotidiano, es, básicamente, un escéptico.

[Viaje] Excursión ferroviaria mañanera a Riglos en el Canfranero

Fotografía

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Excursión mañanera de sábado a riglos con Canon EOS RP y objetivos Tamron 35 mm y 90 mm macro.

Este sábado por la mañana se mezclaron dos cuestiones que condicionaron lo que hicimos en esa calurosa mañana. Aunque quizá no tan calurosa como otras de la semana. Por un lado, yo seguí con ganas de ir probando las posibilidades y limites de mi nuevo objetivo, de segunda mano, del que ya os mostré fotografías en algún momento. Por otro lado, me propusieron “reestrenar” el “Canfranero”, nombre popular que se da a los trenes que unen Zaragoza con la población pirenaica fronteriza con Francia, Canfranc. Un lugar donde tiempo atrás se podía enlazar con los ferrocarriles franceses y así viajar por el mundo, pero que hace ya unas cuantas décadas en que ese enlace se rompió. Mucho se reivindica al respecto, poco se consigue. El caso es que, aunque yo no le veía mucho sentido, acepté acompañar a unos amigos a dar un paseo por Riglos, yendo en el tren que sale a primera hora de la mañana de Zaragoza hacia Canfranc, y volviendo en el que llega a la capital aragonesa al mediodia. O sea, poco más de hora y media de paso al pie de los famosos mallos de Riglos.

El paseo fue agradable, pero a la vuelta se dio una situación un poco absurda desde mi punto de vista. Ayer, aprovechando la reapertura de la línea ferroviaria, una asociación de amigos del ferrocarril puso un tren charter formado por coches históricos en la vía, en una excursión entre Zaragoza y Canfranc. Lo cual me parece muy bien. Hay que preservar elementos de la historia industrial del país y disfrutarlo. Pero lo que no entiendo es que el tren de línea, con gente que viaja por muchos motivos, también por trabajo o por exigencias y compromisos personales y familiares, algunos con enlaces en Zaragoza a otros puntos de la geografía, perdiera entre 20 y 30 minutos en la estación de Ayerbe esperando al tren charter. Con lo que la revisora empezó a decirles que corrían el riesgo de no poder realizar sus enlaces en Zaragoza. Eso es algo que nunca debería suceder. Una persona que vivi en Zaragoza tienes muchas posibilidades para desplazarse a Madrid, Barcelona u otras ciudades. Pero alguien que vive en los Pirineos, en Jaca, en Sabiñánigo y sus comarcas… no. No se le puede causar este trastorno. Los que deben esperar y estar obligados son los que viajan por capricho y placer. Una catástrofe la gestión ferroviaria española si lo pensamos bien.

[Cine] Marked Men: Rule + Shaw (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. La película de hoy, en la ficción, está localizada en Denver… pero rodada en Sofia, Bulgaria. Pero a mí todas estas películas me parecen Nueva York…

Marked Men: Rule + Shaw (2025; 26/20250604)

Sinceramente, cuando el miércoles de la semana pasada me invitaron a unirme al grupito que iba a ir a ver esta película, la cosa no la tenía clara. El horario no era muy bueno, lo cual se compensó por el hecho de que la película dura poco más de hora y media, menos si descuentas los créditos, y el tema no me atraía en exceso. Pero por otro lado me permitió reencontrarme con algunas amistades a las que no veía hacía un tiempo, y me entró la curiosidad de ver en qué estaba el director Nick Cassavetes en estos momentos. Director que empezó su carrera como actor, y que tenía pedigrí tanto por parte de padre como de madre. Un director que, cuando empezó como tal, en sus primera películas, despertó nuestro interés, sin que nunca confirmase del todo aquellas expectativas.

La historia que nos trae Cassavetes en esta ocasión es una adaptación de una novela de la que no sé gran cosa… o nada, si hemos de ser precisos. Es un romance entre dos jóvenes aparentemente poco compatibles. Amigos desde hace tiempo, Rule es un joven rebelde (Chase Stokes), que se dedica a realizar tatuajes artísticos, con éxito con las chicas, pero con alergia al compromiso, y que tiene una relación difícil con su familia desde la muerte de su hermano gemelo. Shaw es una niña pijita (Sydney Taylor), mona, de familia acomodada, que estudia en la universidad con el fin de acceder a la facultad de medicina, más joven, a penas 20 años, y que está colada por él desde hace un tiempo. Pero la relación entre ambos no será fácil.

Con una realización modernilla, a vez más propia de un videoclip que de una producción cinematográfica, supongo que la película pretende entrar en el mundo de los veinteañeros, de sus problemas y de sus formas de relacionarse. Pero la verdad es que el conjunto de las situaciones y los personajes se mueven entre el lugar común y los estereotipos. Si uno piensa en los personajes principales, más allá de que sea jóvenes con un físico atractivo, son gente que tiene más bien poco que ofrecer. Y sus inconsistencias y conflictos, más que provocarte una reflexión sobre sus causas profundas, hace que pienses que son un poco… ¿idiotas?

Con unas interpretaciones que son correctas sin más, por unos intérpretes a los que falta recorrido y madurez, a pesar de su corta duración pronto empezamos a dar signos de desinterés en nuestras butacas del cine. Obviamente no somos el público a quien va dirigida la película. Pero una buena película, al fin y al cabo, tiene que ser capaz de trascender su capacidad de atraer simplemente al nicho al que va dirigida. Sentimientos y sentimentalismo tópico, sin profundidad, y un erotismo que se destila con cuentagotas a pesar de las escenas de cama, muy comedidas, más pensadas para que todo sea estéticamente correcto que para que percibamos una atracción o unos sentimientos reales. Menciono esto porque al parecer la novela o las novelas que adapta se caracterizan por tener un alto contenido erótico. Qua aquí es… normalito. Para mí es una película fallida. No aporta gran cosa. Y el tópico «buena chica» liga, educa y doma a «chico malo/rebelde» apenas se sujeta. Un tópico que a estas alturas se debería haber abandonado, porque en la vida real es más bien falso. No es para mí. Como no lo es para los votantes en IMDb que promedian un macro 5.2/10. Lo más positivo, la película es relativamente vistosa visualmente hablando. Como curiosidad, la acción transcurre en Denver, Colorado, pero la película está rodada en… ¡¡¡Sofia, capital de Bulgaria???

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: **

[Fotos] Un paseo por Casetas con película para negativos en color

Fotografía

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Una nueva denominación entre las película para negativos en color, expuesta con Pentax Spotmatic y un Tessar 50 mm de la antigua Alemania oriental.

Después de volver de las vacaciones de Semana Santa, en los fines de semana siguientes, decidí continuar con mi exploración de los núcleos de población, barrios rurales o pueblos, del área metropolitana de Zaragoza. Y cogí el tren a primera hora de la mañana un sábado para llegar hasta Casetas. El entorno de la estación lo conozco relativamente bien… pero poco más. ¡

En esta ocasión, además de alguna cámara digital, me llevé un cámara de película de 35 mm con un rollo película para negativos en color. Una de estas nuevas denominaciones que están basadas en el reenvase de rollos de película cinematográfica sin el remjet antihalo para hacerlas compatibles con los procesos de revelados habituales para fotografía en color.

[Libro] The murder of Roger Ackroyd – Agatha Christie

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Wells, una pequeña ciudad con una tremenda catedral gótica me servirá de escenario para comentar esta entrada literaria.

No soy especialmente aficionado a la whodunit en forma de libro. Con el cine y la ficción televisiva, si está bien llevada la acción… ya tal. Pero en libros… me cuesta. Y la reina de la whodunit es Agatha Christie, con su Poirot, Miss Marple y demás. En su momento, en mi juventud, muy juventud, es decir, adolescencia y poco más, aún disfruté con algunos de sus libros. Pero poco a poco me empezaron a aburrir. Todos seguían un esquema muy similar. Quizá los que más me llamaban la atención eran los que no pertenecían a ninguna de sus series de detectives más famosos. Y esa tónica de apatía hacia las obras de la británica la he mantenido en toda mi edad adulta. Lo cual no ha impedido que de Pascuas a Ramos le haya dado alguna oportunidad extra. Sin mucho éxito.

Hace pocos meses leí un artículo muy elogioso de este libro. Uno de los primeros dedicado a Hercule Poirot, se afirmaba en el artículo que fue el que de alguna forma lanzó a la escritora y al personaje. Llegaban a decir que es uno de los más influyentes de la autora y del género en líneas generales. Especialmente por el inesperado giro final de la historia, cuando descubrimos quien es el asesino. Sí, claro, hay un asesino. Y no es el mayordomo… ¿o sí? ¿Y precisamente por eso es inesperado el final? No lo voy a destripar. Supongo que en el contexto de la época puedo entender que tuviera un gran éxito y que fuera influyente en el género. Pero cuando has leído ya unos cuantos… pues tampoco te parece para tanto. Como en tantas ocasiones, porque tengo la sensación de que escenarios y personajes se repiten constantemente, un señor acomodado, que vive en una pequeña ciudad o pueblo de provincias en las Midlands inglesas, o algún sitio parecido, aparece un día muerto. Y cuando va a empezar la investigación, aparece por allí el famoso detective, Monsieur Poirot, ya retirado y acomodado, que accede a hacerse cargo del caso y con sus brillantes dotes deductivas, es capaz de ver de forma evidente lo que es desconocido para los demás. Y a pesar de que todo es una deducción, y nunca tienes claro que hayas pruebas físicas suficientes para incriminar al sospechoso/asesino… este confiesa y todo queda resuelto. Lo de siempre,… con un giro inesperado.

Narrado en primera persona por el médico del pueblo, que por supuesto conoce a todo el mundo, tiene las mismas características de estilo que todos los de la autora. Lleno de tópicos que muestran que era una individua bastante esnob y clasista en su clasificación de los seres humanos, aficionada a la fisiognomía, infame pseudociencia que afirmaba saber del carácter y personalidad de un individuo a través de su aspecto físico, y que no era más que una forma de racismo, clasismo y aporofobia. Los nazis alemanes eran muy aficionados a la fisiognomia cuando estudiaban las razas infrahumanas y esas cosas. Son las cosas que con el tiempo me llevaron a rallarme bastante con las obras de Christie. Pues eso. Más de lo mismo.

¿Es horrible? Pues no. Es relativamente entretenido. Me la leí durante las vacaciones en Sicilia. Como viajé sólo, mientras comía o me desplazaba en trenes o autobuses, iba leyendo. Y como es de lectura fácil, incluso en su versión original en inglés, aunque con formas estilísticas que resultan un tanto anticuadas ya, pues se lee enseguida. Pero vamos… lo dicho. Por cierto, he dicho algo en el comentario que, al lector de ficción avezado le servirá para imaginar quien es el asesino. A mí me sirvió. Aunque no lo pueda demostrar, antes de la mitad del libro ya había supuesto quienes es el asesino.

[TV] Cosas de series; en los entresijos del poder, entre humor y asesinatos

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. No he estado en Washington D. C. Y con la mala gente que reside por allí ahora, no me apetece mucho. Así que ilustraré la entrada con otro edificio bien conocido de trascendencia política, pero que está en Nueva York.

Leía ayer un artículo, relativamente pesimista, aunque escrito con humor, no he guardado el enlace y me da pereza ponerme a buscarlo, en el que se reflexionaba sobre el hecho de que en estos momentos las tras superpotencias que hay en el mundo, EE. UU., China y Rusia, están gobernadas, en su más alta magistratura, sus presidentes, o como lo llamen los chinos… espera que lo busco,… sí es el presidente, aparte de un montón de cargos más que indican que es el mandamás,… como decía, esta gente son tiranos totalitarios, unos con una realización efectiva de esta figura, y otro, intentándolo mientras se carga lo que quede de la democracia y el estado de derecho en su país… que ha presumido de ser el líder del «mundo libre» desde hace casi un siglo. Manda «güevos» que decía el presidente de las cortes aquel.

El caso es que no han faltado las representaciones del poder en la televisión. En forma de dramas o de comedias. Que, curiosamente, pocas veces me han interesado realmente. El drama político sólo me engancha a medias. Aunque haya algunos muy buenos. Pero quizá por esas carencias de mi parte, no estoy enlazando ninguno, ni de forma interna en este Cuaderno de Ruta, ni de forma externa a las referencias habituales en materia de cine y televisión.

Recientemente tuve ocasión de ver en Netflix uno de estos dramas, que en realidad está presentado en clave de comedia. También en conjunción con otro género que se ha puesto muy de moda últimamente, la whodunit en clave de comedia con reparto coral, y con un protagonista, el detective, que es peculiar, listo y que siempre triunfa. Poirots posmodernos que tienen su gracia, salvo que se acabe abusando del género. Cosa bastante probable. Todo empezó con una película para la pantalla grande, que ya ha tenido alguna secuela que ya me dejó a mí un tanto frío. Lo que digo de «abusar del género». No es que antes no hubiera producciones de este género… es que se ha puesto de moda de nuevo. La serie es The Residence, y la residencia del título no es otra que La Casa Blanca, escenario del crimen.

Durante una cena de estado en la residencia del presidente de los EE. UU. se produce el asesinato de un alto responsable de los servicios domésticos y hosteleros del lugar. Los responsables de resolver el caso son los miembros de la policía de Washington D. C. Pero sintiendo que les viene grande la situación, buscan la ayuda de una excéntrica detective (Uzo Aduba), que coincide que es una ornitóloga aficiónala y fanática. Y que tiene unas horas para descubrir el responsable del crimen mientras están retenidos en La Casa Blanca todos los invitados, de mayor o menor rango.

La serie es entretenida. Tiene detrás una conocida factoría de realización de series, por lo que no habrán faltado equipos de guionistas para pulir la historia. Aunque una abundancia de escritores no siempre garantiza un buen guion final. De hecho… bueno, vamos a dejarlo estar. El caso es que está bien. Creo que podría haber tenido un poco más de mala baba. Más ironía. O adentrarse en la comedia negra. Y quizá pierde la oportunidad de poner en solfa las «cabezas coronadas» aunque sean durante cuatro años y (presuntamente) por el voto popular. Pero yo me divertí. No está mal. Pero lo que digo… ¿por qué tengo la sensación de que han perdido la ocasión de haber hecho algo con más enjundia? Cosas que pasan.

[Fotos] Amanecer en la estación de Alagón y una paseo por el pueblo hasta que pase el tren de vuelta

Fotografía

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Primera prueba de mi nuevo objetivo Tamron 90 mm macro (de segunda mano en realidad), adaptado a una cámara digital de formato medio.

Llevaba ya un tiempo dándole vueltas a la cabeza de adquirir un objetivo macro en condiciones, de buenas prestaciones ópticas, sólido, con cierta versatilidad a la hora de usarlo para otras disciplinas que no sean la macrofotografía. Apto tanto para digital como película fotográfica. Que se pueda usar en distintas cámaras. Y que me costara una cantidad razonable de dinero, muy razonable. O de una marca china si es nuevo, o de segunda mano si es de marca más prestigiosa.

Ya lo tengo. Y estas son las primeras fotos que hice con él. No son macrofotografía. Un par de ellas son fotos de aproximación a motivos florales. Pero nada más. En Alagón. Cerca de Zaragoza. Madrugamos para ir en tren a primera hora de la mañana. Y vimos salir el sol en la propia estación del tren al llegar. Luego nos dimos un largo paseo por el pueblo hasta que pasase un tren de regreso a Zaragoza. Y bien, oye.

[Recomendaciones fotográficas] Fukase una vez más y paisajes diversos

Fotografía

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Un adelanto de fotografías realizados con un «nuevo» objetivo (comprado de segunda mano) del que hablaré pronto.

Esta semana tampoco tengo muchos marcadores… pero aún me da para comentar la obra de cuatro fotógrafos. Que me han parecido muy interesantes. Uno es uno de mis fotógrafos favoritos, del que ya he hablado en otras ocasiones. Los otros tres son una recomendación de FlakPhoto, lo cual es raro, porque los fotógrafos que recomienda esta gente sólo me llaman la atención de Pascuas a Ramos.

La obra de Masahisa Fukase está profundamente vinculada a su mujer. Buena parte de su obra cuando vivía con Yoko está dedicada a ella, y buena parte de la que hizo después de su divorcio está vinculada al duelo por la pérdida. Y la pena es que Fukase permaneció en coma durante veinte de sus 78 años, los últimos veinte antes de morir. Quien sabe por dónde podría haber ido. En AnOther Magazine nos han hablado precisamente de Yoko, la que fue su mujer, y de las fotografías que le hizo. Posadas o espontáneas. Retratos o desnudos. En el estudio, en la intimidad del hogar, o en la playa de vacaciones. El caso es que la imagen que tenemos de Yoko Miyoshi a través de las fotografías de Fukase es de una mujer de extraordinaria vitalidad de la que no podríamos enamorar cualquiera. Me gustaría conseguir el libro recién publicado con fotografías de Yoko… pero sólo lo encuentro en sitios japoneses. A ver como me las apaño.

De los fotógrafos recomendados en FlakPhoto, la primera es Anna Schneider, una nortemericana que reside en el norte de California y que se centra en los paisajes forestales de los Estados Unidos, incluyendo también retratos de las gentes que viven y habitan en estas regiones. Los paisajes me gustan. Los retratos no están mal. Y el tono general de la obra de Schneider me sugiere cosas, o me invita a fotografiar de una determinada forma.

El segundo es Arnaud Teicher, un francés que vive y trabaja en el sur de Francia, y que centra su trabajo principalmente en la montaña, abundante en estas regiones francesas. Su mirada de todas formas no se dirige hacia la paisajes majestuosos y vírgenes. Se centra principalmente en la montaña como entorno donde el ser humano vive y trabaja. E impacta, de forma importante en el paisaje. Por ejemplo, tiene una serie dedicada a los incendios forestales. U otra dedicada al impacto de la pujanza demográfica de determinadas comarcas próximas a las montañas. Me ha parecido muy interesante dentro de ese tema general, que tanto me atrae, el paisaje alterado por el ser humano.

Finalmente, el también norteamericano Paul Stapp se centra en el paisaje urbano. El cual fotografía con cámara de gran formato, buscando las formas geométricas, y desprovisto de seres humanos, aunque obviamente su presencia se percibe por todos los lados. Por la propia naturaleza de lo que es una ciudad, pero también porque siempre hay restos de que ahí ha habido alguien haciendo cosas. También me ha parecido inspirador.