[Libro] La ciudad y sus muros inciertos – Haruki Murakami

Literatura

Como ya he comentado en otras ocasiones, he leído todas las novelas de Haruki Murakami, bastantes de sus relatos cortos, y alguno de sus ensayos. Lo cual ya hará suponer al lector de estas líneas que es un autor que me gusta, es uno de mis autores preferidos. Los lectores habituales de este Cuaderno de ruta también serán conscientes de que leo con frecuencia libros de autores del País del Sol Naciente, por lo que podrían pensar que tengo un sesgo hacía este país, y por eso leo a Murakami, probablemente el más famoso escritor japonés en nuestro medio. Pero la relación «causal» va a la inversa. Porque en una ocasión, hace ya muchos años, leí algo de Murakami y me gustó, eso me llevó a animarme en la lectura de otros autores del mismo origen. Afortunadamente.

Pero los motivos de afición a Murakami no están en el hecho de que sea japonés, sino que en que las cosas que cuentan. Alguna vez lo he dicho. El sexismo en la literatura no sólo «castiga» a las mujeres. También a los hombres. O son los héroes o son patéticos. Muchas veces no parece haber alternativas, y para algunos lectores, entre los que me encuentro, me cuesta empatizar o sentirme identificado con los personajes masculinos de la literatura. Habitualmente. Obviamente, hay numerosos ejemplo de lo contrario, pero no son mayoritario. Sin embargo, en Murakami, sus protagonistas masculinos son gente normal. A la que no necesariamente le pasan cosas normales.

Porque ese es el siguiente motivo por el que me atrae el autor japonés. Por sus descaradas incursiones en el realismo fantástico, que generan universos interesantes, pero sin perder el contacto con los problemas cotidianos del ser humano. Y esta es una ocasión más. Un hombre que lidia a lo largo de su vida, y está en sus cuarenta y tantos, con el duelo de la pérdida de su primer amor, adolescente, de forma inesperada e inexplicable. O al menos, inexplicada. Y la huida al lugar mítico donde pueda encontrar a esa joven,… mujer,… a la que perdió con 17 años, y cuya pérdida no ha conseguido superior. Esa ciudad de inciertos muros. En tres fases, con tres escenarios. El mundo real de la adolescencia, la ciudad amurallada a la que es difícil llegar y donde el tiempo no tiene sentido, y ese refugio para el cuarentón que busca romper con sus dinámicas, en un pueblo de las montañas. Y un fantasma.

Murakami,… o te gusta, o no te gusta. O te dejas llevar por sus propuestas, o no tienes nada que hacer. Escribe bien. Y escribe claro. Pero necesitas contexto. Y necesitas abrazar sus historias. A mí sale con naturalidad. Y disfruto de sus novelas. Y sueño con sus mujeres. Qué capacidad para crear personajes femeninos interesantes, con su punto de misterio, de quienes pocas veces sabemos todo lo que querríamos saber. Y que quizá relacionamos con el misterio que encierran nuestras propias pérdidas. Especialmente para quienes arrastramos ya unas cuantas décadas de vida. Yo lo recomendaría. Lo recomiendo. Pero allá cada cual.

[Viajes] Resumen del viaje a Hamburgo y ciudades hanseáticas

Viajes

Como de costumbre, mi resumen acompañado de fotografías de la reciente escapada a Hamburgo y otras ciudades hanseáticas (o no) del norte de Alemania. Como viene siendo habitual desde hace ya bastantes años, escapada a mediados de agosto, para hacer un paréntesis veraniego. Mis vacaciones principales se reparten entre primavera y otoño. No me importa trabajar en verano. Pero viene bien hacer un parón y huir unos pocos días de los calores de la estación. Cuando trabajaba en Huesca me acostumbré a coger días por la acumulación de festivos, locales y nacionales, y la mantuve cuando volvía a trabajar definitivamente a Zaragoza.

El destino en esta ocasión ha sido Hamburgo, más como una reunión social. El sobrino «predilecto» de una amiga y compañera de viajes habitual vive y trabaja desde hace unos años en Alemania, su pareja es alemana, han tenido una niña, y todas esas cosas. Y son gente muy maja. Y nos apuntamos a una visita. Aprovechando una estancia por trabajo del sobrino en la Ciudad libre y hanseática de Hamburgo (traducción fiel del nombre oficial de la ciudad-estado), tres visitantes desde España nos reunimos en la ciudad con la pareja entre el 15 y el 19 de agosto. Pero nos hemos movido mucho. Como todos conocíamos Hamburgo, a la ciudad le dedicamos un par de paseos, en la tarde de llegada el día 15, y en la mañana del día 19, el día del regreso. Lo que más nos apetecía era pasear por HafenCity, o como designa la Unesco a este lugar inscrito como Patrimonio de la Humanidad en 2015, el área de Speicherstadt y barrio de Kontorhaus. Con el nuevo edificio de la Elbphilarmonie, que no conocíamos al ser de 2017. Yo estuve en 2011 en la ciudad hanseática. Por cierto, los datos técnicos de las fotografías las encontraréis en la correspondiente publicación del Substack Carlos en plata.

Pero nos hemos movido mucho. Aprovechando los frecuentes trenes que recorren la densa red ferroviaria alemana. Aunque observamos que cada vez son menos puntuales y te dan algún disgustillo con fallos en las relaciones. Estábamos avisados. Alemania, en determinadas cuestiones, ya no es como era. Al final conseguiremos equipararnos a Alemania como llevamos diciendo desde hace 40 años, pero no en el sentido en que pensábamos y deseábamos. Una novedad importante que no conocíamos y que visitamos el viernes 16 por la mañana, comida incluida, fue el conjunto residencial de los duques de Mecklemburgo en Schwerin, inscrito este mismo año 2024 como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Por la tarde del mismo día, seguimos con los lugares señalados por la Unesco, visitando Lübeck, que yo sí que conocía del año 2011. Con lluvia y tal, pero pasamos una tarde agradable y muy animada. Estaban en plena celebración del Orgullo Gay de la ciudad. Un poco tarde teniendo en cuenta que estas celebraciones suelen ser en junio en la mayor parte del mundo. Pero bueno. Animación con tiempo variable, chubascos dispersos y escalope empanado al estilo vienés para cenar, regado con una Hefeweizen de rigor.

Al día siguiente también conocimos lugares nuevos. Pequeñas ciudades vinculadas a la Hansa, a orillas del Elba, más o menos, pero más pequeñas, próximas a Hamburgo, dentro del estado de Baja Sajonia. Por la mañana, estuvimos en Stade, la más bonita, con un puertecillo, al estilo de Nyhavn en Copenhague, aunque más modesto en tamaño. También con chubascos de escasa entidad dispersos. Y pescado rebozado, muy bueno, con patatas para comer.

Por la tarde, a disfrutar de la Fiesta del vino de Buxtehude, un ciudad también coqueta, aunque no tan vistosa ni mucho menos, pero que estaba muy animada, con actuaciones callejeras y con abundancia de chiringuitos donde degustar los vinos de la región y de regiones vecinas, en su mayor parte blancos, aunque había algún rosado, e incluso algún tinto. Y puestos de comida, claro. Nosotros nos pedimos una botella de vino espumoso blanco, Mosecco, supongo que inspirado o imitando al Prosecco italiano, que no estaba mal, pero me resultó demasiado dulce, llevaba demasiado azúcar añadido para mi gusto. Pero lo pasamos bien.

En principio, el domingo 18 habíamos pensado visitar algún museo en Hamburgo, los hay interesantes de arte contemporáneo y de fotografía, y por la tarde acercarnos a Luneburgo o Brema, que yo ya conocía de mi viaje en 2011. Pero cuando ya nos íbamos a las habitaciones del hotel alguien planteó de repente la posibilidad de visitar la isla de Heligoland en el mar del Norte. Ir en tren hasta Cuxhaven, y allí coger el catamarán hasta la isla. El Catamarán sale desde Hamburgo. Pero sale muy caro hacer todo el recorrido en barco. El tiempo dedicado a la larga era parecido por las esperas. Pero podíamos aprovechar para pasear por Cuxhaven… que no tiene gran cosa. Aunque el día estaba agradable.

En general, todo fue muy bien. Aunque el regreso desde Cuxhaven a Hamburgo duró una hora más de lo previsto por una interrupción en la línea ferroviaria, que nos hizo llevar un recorrido más largo y con trenes más lentos, con más paradas. Pero en conjunto, un viaje corte de cuatro noches de estancia en el norte de Alemania, en el que nos hemos relajado, hemos disfrutado de la compañía de gente amiga, y hemos conocido nuevos lugares.

[Cine] Godzilla Minus One/Minus Color (2024)

Cine

Lo prometido es deuda. Dije que algo hablaría de la versión en blanco y negro de la mejor sorpresa que el cine de monstruos ha dado desde… ¿siempre? ¿el King Kong original? ¿ha habido alguna otra película sobre monstruos que me haya gustado realmente más allá de considerarla un divertimento puntual? Y cuando digo monstruos digo monstruos monstruosos. No me refiero a malvados muy malos, o a malvados muy feos, o a personas deformes, ni a extraterrestres, ni a dibujos animados. Tampoco a cuando salen monstruos de refilón, como los dragones en los medioevos fantásticos, o los gusanos asteroidales en las aventuras espaciales. No. Me refiero a cuando un monstruo monstruoso. Grande, peligroso, que llene la pantalla con facilidad… y tal. Lo que se dice… MONSTRUOS. Godzilla, King Kong, dinosaurios a cascaporrillo, dragones como protagonistas, otros kaijus diversos,… Ya me habéis entendido, ¿no?

En realidad, hoy, recién llegado de un viaje, tocaría hacer el resumen fotográfico del mismo. Pero es que llegué pasadas las once de la noche ayer a casa y he tenido que ir a trabajar. Así que no me ha dado tiempo casi ni a descargar la tarjeta de la cámara digital, y no digamos lo de enviar y revelar los rollos de película argéntica. Mañana, pues. Por eso aprovecho para hablar de esta versión en blanco y negro del Godzilla genuinamente japonés más reciente. El que realmente recoge la esencias del original, lo reinventa siendo fiel a la idea, mejora la idea, mejora la realización hasta la enésima potencia, le da sentido y la hace apta para todo el mundo. La hace apta para todo el mundo con dos dedos de frente y no sólo para los consumidores compulsivos de palomitas con exceso de sal y aceite u otras grasas, para deleite de otro tipo de monstruos, los cardiólogos, cirujanos cardiacos, intensivistas coronarios, neurólogos en unidades de ictus, y otras ciencias médicas afines.

Pero vamos a ver. Sobre la película, cuando se estrenó en cines, ya hablé. Estupenda. Un hallazgo. Un joyita inesperada. Lo de que se emita en los cines japoneses, y de algunos otros países, a partir de enero de 2024 una versión en blanco y negro, ¿tiene sentido desde un punto de vista creativo? ¿estamos ante otra película? ¿es al menos una variante de interés de la versión en color? ¿o es un mero truco de mercadotecnia para conseguir más beneficios, vendiendo más entradas, incluso al público que ya vio la versión en color? Pues sí, no, sí, y probablemente también. Desgranaré estas cuatro respuestas a estas cuatro preguntas.

En realidad, la primera y la tercera son más o menos lo mismo. Así que argumentaré primero la respuesta a la segunda pregunta. No estamos ante otra película. Se nos cuenta la misma historia, se nos lanzan los mismos mensajes. La valoración global de la película no cambia gran cosa. No estoy de acuerdo en los que argumentan que básicamente estamos ante otra película. Nop. Bajo ningún concepto.

Pero. Sí, creativamente es distinta. Es una variante muy interesante de la película. La expresividad es totalmente distinta. La película en su concepción comercial inicial, no sé si en su concepción original, en color, está muy bien. La gradación del color de la imagen es muy buena. Contribuye a establecer un tono, un estado de ánimo y un sentimiento. Y necesariamente nos remite a la época en que suceden los hechos que se narran… o mejor dicho, a la filmografía de la posguerra japonesa. Frente al en ocasiones chirriante Technicolor de los Estados Unidos,… en Japón… la verdad es que no se rodaba en color. No había ni dinero ni disponibilidad técnica. Por lo que hasta los años 60 no se empezó a experimental con el color en el cine japonés. Por lo tanto, la versión en color juega con la idea de generar una impresión sobre una época y un lugar… que no es real, porque no hubo cine con estas características, hasta esos años 60. En algún lugar he leído que la segunda película de la saga, de 1955, estaría rodada en color, pero en IMDb dice que en blanco y negro. La tercera película, de 1963, sí que se rodó en color. En Technicolor… o sea qué… difícilmente tendría las características de color de la reciente película dirigida por Takashi Yamazaki e iluminada y fotografiada por Kōzō Shibasaki. De hecho, salvo acentos de color en determinados momentos, como el azul de los rayos del monstruo, la película es casi monocromática, aunque con cierta mezcla de tonos cálidos y fríos, de ocres y azules. De ocres fríos y azules cálidos. Casi monocromática es la clave. De ahí a quitarle el color completamente, no va nada.

Pero no es solo eso. No es simplemente una cosa de quitarle el color. El ajuste del contraste y la reproducción de los tonos no ha sido una labor rápida y sobre la marcha. El cuidado en la conversión al blanco y negro es mucho más cuidado que todo eso. Esos rayos azulados, de repente se convierten en un blanco extremadamente luminoso, impactantemente luminoso. Y las ominosas lesiones en la piel de algún personaje protagonista, sin el color, adoptan otro significado incluso más ominoso todavía. Y de ahí que me haga una pregunta que no he podido responder buscando por la red de redes. Rodada en digital… es rodada en color. Pero, ¿pudo estar pensada inicialmente para ser una película en blanco y negro a la hora de su exhibición? La cosa cuadra bastante viendo la versión Minus color, que en España no se ha estrenado en salas, que yo sepa, desde luego no en Zaragoza, y que hemos tenido que ver directamente en Netflix. Una pena. En salas hubiese sido mucho mejor.

Así que vamos con la última de las preguntas, si es una maniobra de mercadotecnia, para vender más y obtener más recaudación. Pues, hombre… mujer… Sí. Claro. Nadie se mete en esto por mero amor al arte. De hecho, como Will Gompertz escribía, ni los más grandes artistas hacían arte por amor al arte. Todos querían ganar dinero. Dejémonos de tontadas. Lo que yo me planteo, y no sé si alguien me podrá responder, o si algún día en algún artículo encontraré la respuesta, es si al final decidieron estrenarla en color para no espantar a la posible clientela. Para luego, comprobando que la cosa funcionaba, y muy bien, estrenar la versión en blanco y negro que tan bien le va a la película. Es una hipótesis. Es algo que se me ha ocurrido. Y es que las dos versiones me gustan, pero finalmente, la de blanco y negro más. Aunque sea la misma película. Está muy bien. La tenéis que ver. De todas formas, no la consideraré como un nuevo estreno. Para mí, es la misma película, o una variante de la misma película. Valoraciones globales, las mismas. Altas.

[TV] Cosas de series; tristeza galáctica, tristeza renacentistas y alegrías detectivescas en la campiña británica

Televisión

Los comentarios de las series de esta semana arrastran la tristeza de las expectativas altas que se ven muy defraudadas. Tal cosa ha sucedido en dos de las series que comento. Y apenas encuentro paliativo en que de la tercera de las series no esperaba nada de particular, y ha resultado entretenida.

The acolyte es la enésima serie que amplia el universo Star Wars de la mano de Disney. La colección de series que se han ido emitiendo en los últimos años han traído alegrías y tristezas. Pero en líneas generales, salvo alguna digna excepción como esta y esta, han sido más bien decepcionantes o muy decepcionantes. En esta ocasión, con un reparto aparentemente interesante, retrocedemos en la línea del tiempo a la época de la antigua república. Unas décadas antes del Episodio I de la saga estelar. Cuando se producen atentados contra algunos jedi por parte de quien parece ser una aprendiz que dejo el entrenamiento, un grupo va en su búsqueda. Pero las cosas son más complejas de lo que parece, y hay una hermana de la chica involucrada, una historia oculta del pasado que envenena las relaciones, y un posible señor del Sith acechando. En estos momentos ya digo que la serie me parece mala. Con un guion mal llevado, y con recursos argumentales que parece sacados de una serie barata de fantasía para relleno de un canal de entretenimiento. Una tristeza, para una saga que en un momento dado tuvo prestigio. Rechina hasta la banda sonora, que parece una mala copia de la de John Williams para el Episodio I, que no es de las mejores de la saga precisamente. Pero haré un comentario añadido.

La serie ha recibido muchas críticas negativas de los fanáticos más conservadores, y especialmente sexistas, de la saga. Determinadas líneas argumentales de la serie, asociadas a grupos de mujeres, han causado un rechazo visceral hacia la serie. He de decir que a mí no me molesta nada de eso. No estoy en esa postura en absoluto. Cualquier opción argumental, bien hecha, bien tratada, me parece bien, si tiene coherencia e interés. Mi problema con esta series es que se ha hecho mal. Que el desarrollo de la trama es simplón y mal llevado. Y especialmente me cabrea esto, porque da combustible a esos críticos cerriles y cenutrios. No estoy de acuerdo en los motivos por los que se quejan, pero no puedo defender cómo se han hecho las cosas. Como digo, una tristeza. Y con intérpretes que han mostrado su oficio en otros trabajos, y que lo hacen de pena en esta ocasión, véanse los casos de Lee Jung-jae, Dafne Keen o Carrie-Anne Moss. Pocas ganas me han quedado de seguir esta trama en un futuro.

Hace pocos meses me enteré que Netflix iba a estrenar una serie basada en el Decamerón de Giovanni Bocaccio. Muy oportuna después de la pandemia de Covid-19, porque el libro es una colección de relatos cortos, absolutamente maravillosos, variados e ingeniosos, algunos dramáticos, otros cómicos, no pocos pícaros con un tratamiento muy libre de las relaciones humanas y de la sexualidad, especialmente teniendo en cuenta que se escribió en el siglo XIV. En casa, mi madre compró un ejemplar en el Círculo de lectores, y lo fui leyendo durante la adolescencia, ya que mi madre confiaba en mi sesera a la hora de entender lo que allí se contaba, que en aquella época tenía dos rombos. Las gentes de la época entenderán la alusión. Así que me hacía ilusión la serie. Imaginé que en cada episodio irían adaptando algunos de los cien relatos, diez relatos por parte de cada uno de los diez jóvenes refugiados en una villa en la Toscana, durante la peste en Florencia, durante diez noches. Decamerón. Pero no. La serie The Decameron es una comedia negra desmadrada y paródica sobre un grupo de ridículos nobles florentinos en una villa toscana durante la peste, y donde se dan lugar una serie de situaciones absurdas totalmente alejadas de la elegancia y el tono con el que Bocaccio narró aquellas cien historias. Tras tres episodios, empecé el cuarto… y apagué la tele cabreado, porque me parece una falta de respeto a una de las obras más interesantes de la narrativa mundial. La mayor parte de las críticas ignoran la oportunidad perdida. No son tan negativas como mi punto de vista, pero no dejan de ser tibias. No ver.

Y finalmente, A good girl’s guide to murder. Cuando la vi llegar a Netflix, no le di mucha importancia porque parecía una más de las muchas series destinadas a adolescentes. Pero empecé a ver alguna crítica o algunos comentarios positivos, la serie parecía entrar entre las más vistas de la plataforma, que siendo sólo 6 episodios de alrededor de 40-45 minutos de duración, decidí darle una oportunidad. La serie sigue las andanzas de una adolescente, Pip (Emma Myers), que tiene que hacer su trabajo de final de bachillerato o algo así, con vistas a la entrada en la universidad. Pero desde cinco años atrás está con la mosca detrás de la oreja por el asesinato y desaparición de una joven del instituto, y por la acusación al novio de origen inmigrante que acabó suicidándose. Así que con la ayuda del hermano del suicida, decide hacer su trabajo sobre el asesinato, convirtiéndose en una insospechada detective, de aspecto inofensivo, generalmente bien vista por la pequeña comunidad de provincias inglesa, pero que acabará tocando las pelotas de todo Dios hasta que de con la clave del misterio. No es la octava maravilla de la televisión, es la típica serie de factura correcta y bien interpretada, producto de la BBC, que distribuye Netflix en el resto del mundo. Pero es entretenida, le coges simpatía a la joven Pip, que muestra simultáneamente perspicacia e ingenio con una considerablemente capacidad para meterse en líos por la ingenuidad con la que afronta las situaciones, resultado de haber vivido en un hogar feliz, tolerante, sin mayores conflictos, que le haga desconfiar del ser humano. Importante el buen trabajo del reparto en general, y de la protagonista, Myers, en particular. La recordaba de otra serie de corte adolescente y más fama.

[Fotos] Amanecer de finales de julio

Fotografía

El calor está siendo intenso en la canícula de este 2024. Canícula… término usado por los latinos refiriéndose a la época del año en la que se producía el orto helíaco de las estrellas de la constelación del Can Mayor, y en especial de su estrella principal, Sirio. Que conste que actualmente el orto helíaco de Sirio ya no se corresponde con la época que llamamos canícula, la cual podemos situar aproximadamente entre el 15 de julio y el 15 de agosto. Imaginaos en Roma en esa época del año, con humedad y calor elevado,… y sin aire acondicionado. Afortunadamente en Zaragoza la humedad no es alta… aunque cuando el aire es bochorno, y viene del este o sudeste con la humedad del Mediterráneo…

En esta época del año no apetece hacer ejercicio. Salvo que madrugues mucho, cuando la temperatura en el ambiente es la más baja y alejada del calor sofocante que se produce más adelante. Por eso, cuando el calor aprieta, aprovecho el momento en que me despierto para evitar que se me peguen las sábanas y salir a caminar un ratito. Hacia mediados de julio empecé a hacerlo. Y uno de los días, en los que aproveché también para hacer algunas fotografías de aves en el Ebro, también aproveché para probar una nueva película fotográfica, de la que os traigo algunos ejemplos en esta entrada.

Como de costumbre, las cuestiones técnicas fotográficas sobre esta nueva emulsión… o no tan nueva, sino modificada,… las encontraréis en la publicación de Substack acompañante. Aun me quedan algunos rollos más de esta película. Ya iréis viendo con el tiempo más ejemplos de ella.

[Cine] Wonderland (2024)

Cine

Wonderland (2024; 41/20240807)

Hoy vamos con un estreno directo en plataforma. En su país, Corea del Sur, fue estrenada directamente en salas de cine a principios de junio, con razonables resultados iniciales de taquilla, pero la distribución en el resto del mundo, excepto China, es de Netflix. Pero no fue esto lo que me atrajo de la película. Durante los peores momentos de la pandemia, cuando no podíamos ir al cine, me suscribí a Filmin una temporada con intención de ver películas de cine interesantes. Y en ese tiempo pude ver ver una película dirigida por el director de la de hoy, Kim Tae-yong, y protagonizada por Tang Wei, la estupenda actriz china cuya carrera se vio alterada por la dictadura de su país. Aquella película me gustó mucho. Ambos se casaron años más tarde, y por ello Wei Tang ha ido alternando su participación en películas chinas, pero también en películas surcoreanas. Pero creo que es la primera vez que vuelven a rodar juntos. Definitivamente es algo que me hizo mirar con buenos ojos el estreno de esta película de hoy, en cuyo reparto aparecen otros nombres y rostros habituales en las teleseries surcoreanas que veo los fines de semana. Eventualmente con buenos trabajos en ellas.

Por otro lado, algo de lo que ya soy consciente desde hace tiempo es que los surcoreanos copian si recato ni disimulo. Quizá no podamos acusarlos de plagio. Y tal vez, no lo sé, paguen o pidan permiso por usar algunas ideas. Pero vamos… copian… ¡lo que copian! Y la idea de esta película procede de una celebrada serie de Amazon Prime Video, bastante maja, de la que he visto dos temporadas, aunque ya no me animé a ver la tercera. Bueno… la empecé. Pero es eso que piensas que ya lo que te están contando no tiene tanto que ver con lo que te gustó inicialmente. La cuestión es que los avances en inteligencia artificial permiten que, a la muerte de una persona, o cuando está en coma profundo, recoger todas sus vivencias y personalidad, y subirlas a unos mundos de realidad virtual, permitiéndoles interactuar con sus allegados vivos. En este caso, una mujer china (Wei Tang) establecida en Corea del Sur fallece lamentando no habiendo pasado más tiempo con su hijo todavía pequeño, mientras lleva una vida alternativa como arquóloga. Una azafata (Bae Suzy) se comunica habitualmente con su novio (Park Bo-gum), que en su vida alternativa es astronauta en una estación espacial, en la realidad está en coma profundo por un accidente,… aunque… ¿qué pasará cuando despierte?. Una abuela malcría a su nieto fallecido, en una realidad alternativa en la que este está estudiando en Londres. Y estan los dos desarrolladores principales de la idea y el programa (Choi Woo-sik y Jung Yu-mi), con sus propios problemas.

Sobre el papel, y por ello no dudé en ver la película en cuanto la estrenaron, tenía todos los mimbres para ser potencialmente interesante. La producción está muy cuidada, con una buena fotografía, quizá demasiado aséptica, muy «de ciencia ficción». Y todo el mundo sale muy guapo. Pero… la superficialidad de la propuesta es terrorífica. Las situaciones familiares o románticas están totalmente estereotipadas, no hay ningún tipo de reflexión básica sobre lo que significa no aceptar la muerte, no asumir el duelo, no seguir hacia adelante. Se queda a un nivel elemental, casi anecdótico. Y aunque el reparto tiene una potencialidad indudable, queda tan desaprovechado, que las interpretaciones hacen agua por todas las partes, especialmente en aquellos personajes más pensados para complacer a un público que gusta de gente guapa en pantalla, famosos a los que están enganchados, pero cuya calidad depende mucho de que esté en el papel adecuado, con la dirección adecuada, y ajustados a sus limitaciones.

Por lo tanto, quizá por las expectativas elevadas que yo me había montado en mi cabeza, la cosa se queda… regular, regular. Una pena. Seguimos con una racha mala de películas estrenadas directamente en plataformas. Toda la retórica sobre internet como el futuro del cine queda desmontada por la comercialidad superficial de la mayor parte de las propuestas que nos ofrecen las plataformas de contenidos. Pero si la película tiene hasta el típico aviso de emplazamiento de producto, práctica de la que abusan hasta niveles risibles las producciones del país asiático. Una pena.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: **
Valoración subjetiva: **

[Libro] Suzuran – Aki Shimazaki

Literatura

En mayo de este 2024 fue publicado la quinta novela corta del quinteto Une clochette sans battant de la escritora japonesa radicada en Montreal, Canadá, y que ha venido desarrollando su carrera literaria como escritora en su idioma de adopción, el francés. Un clochette sans battant es su cuarto quinteto, su cuarto ciclo de cinco novelas cortas, que como de costumbre llevan como título los nombres en japonés de plantas o animales. Una vez publicada la novela que cerraba este ciclo, decidí que era el momento de afrontar la lectura del mismo. Y al igual que el año pasado, en el que decidí ir leyendo el tercer ciclo durante el verano, ese es también mi propósito para este año, leer los cinco relatos durante el verano. No de tirón, intercalando otros libros entre ellos, pero con la mirada puesta en finales de agosto o principios de septiembre como ficha de fin de su lectura.

La acción de la novela de hoy, y otras del ciclo, sucede en la ciudad de Matsue, y otras localidades próximas, en las costas del mar del Japón, al sur y el oeste de la isla de Honshu. No he estado por allí. Aunque tiene sus atracciones en su proximadad. Mar, el monte Daisen, las dunas de Tottori… No me importaría pasar por allí. De momento, uso fotos de Toyama, más al norte y al este, pero también en la costa del mar de Japón. Y ambas ciudades… tienen un castillo.

Suzuran, 鈴蘭 o スズラン, las especies botánicas y animales se escriben con frecuencia en katakana aunque exista una escritura con kanji posible, es la primera novela del ciclo, y el título hace referencia a los lirios del valle o muguetes, Convallaria majalis, una planta fundamentalmente europea, pero que fuera del subcontinente tiene una variedad aislada en el archipiélago japonés. Para este ciclo, del que ya he leído las tres primeras cortas, voy a hacer lo siguiente; a modo de presentación, comentaré hoy el primero de ellos, pero el resto los comentaré juntos, así como la impresión general del ciclo, en un entrada tras la lectura del último de ellos. Los estoy leyendo en el francés original. La editorial que actualmente tiene los derechos para su traducción al español es Tusquets. Pero desde que cogió los derechos de las obras de Aki Shimazaki se ha mostrado caótica a la hora de publicarlos. El segundo libro de este ciclo lo publicó hace unos años, antes de publicar los libros del tercer ciclo, L’ombre du chardon. En aquel momento no supe que no estaban respetando el orden de publicación, y lo leí, con el título Luna llena, que tampoco respeta el título original del libro. Ni en la decisión de usar palabras japonesas como ya he explicado, ni en el significado del título. Ese segundo libro, que ya reseñé, en el original en francés se titula Semi, セミ o 蝉, y significa cigarra. Por estas faltas de respeto a los originales, tomé la decisión de seguir leyendo la obra de Shimazaki en francés, lo cual no me general mayor problema.

En este nuevo ciclo, las relaciones familiares van a ser fundamentales. Por lo que, hasta el momento, los protagonistas de cada una de las novelas cortas que componen el quinteto son miembros de una misma familia. En la primera de ellas, Suzuran, nos serán presentados todos ellos, pero se centra en Anzu 杏子, una mujer en la mitad de su treintena, divorciada, con uno hijo de unos siete años, que se gana la vida como ceramista, ámbito en el que se ha ganado una cierta fama de artista consistente, elegante, y en el que va saliendo adelante. Pero prácticamente ha renunciado a las relaciones sentimentales con hombres después del fracaso de su matrimonio, cuando descubrió que su marido la engañaba. En la novela, se prepara para la llegada de la Golden Week u Ōgon Shūkan 黄金週間, una semana en la que coinciden varios festivos a principio de mayo, por lo que se suele aprovechar en el país para disfrutar de vacaciones y visitar a la familia. Su hermana Kyōko 京子, un par de años mayor, muy atractiva, y que vive en Tokio, ha anunciado su visita acompañada de su novio. Lo que ha sorprendido por su reticencia al matrimonio y su preferencia por relaciones seriadas con los hombres, pero sin compromiso. Como curiosidad, el nombre en kanji de la protagonista, 杏子, también se puede leer Kyōko. Los padres viven en una residencia por el Alzheimer de la madre, y tienen un hermano menor, casado y con hijos. Se reunirán. Pero en eso días, Anzu descubrirá algunas cosas del pasado, sobre su hermana y los hombre en la vida de Anzu, que la sorprenderán. Y sobretodo, nunca podría imaginar que fuese a hacer tan buenas migas con el novio de Kyōko. Pero muchas más sorpresas esperan a la familia a partir de ese momento.

La lectura de esta novela tuvo dos partes para mí. Una, hasta la mitad o así de la misma, en la que siendo de lectura fácil y amena, no me acababa de cuajar del todo. Sin embargo, a partir de cierto momento, el tono de la historia cambia, entrando en el terreno del melodrama familiar, lo cual es un terreno peligroso, minado, ya que es fácil pasarse y entrar en el folletín. Shimazaki lo evita, y al final consigue hacer una reflexión sobre las relaciones fraternales, sobre los contrastes de personalidad, sobre los hermanos o hermanas que viven a la sombra de otros, pero también sobre la capacidad de perdonar, y de aceptar lo que viene, con un sentido de solidaridad. Cómo aceptar lo correcto, cuando lo fácil sería romper y seguir cada uno con su vida. Quizá no sea el mejor relato de Shimazaki, pero está muy bien, y cumple perfectamente como entrante a este ciclo, en el que iremos conociendo las historias no contadas de las vidas de los miembros de la familia Nire 楡 (que tiene traducción, olmo).