[Historia] Las otras catástrofes de las guerras

Arte, Historia

Esta entrada de hoy es una reflexión. Una reflexión que en mi mente no es nueva, pero que surgió de nuevo durante mi último viaje de vacaciones, cuando visitaba la Marienkirche de Lübeck. Durante la visita a este emblemático templo de la ciudad hanseática, encontré unos paneles que hablaban de Der Lübecker Totentanz, la danza macabra de Lübeck. Estos impresionantes frescos que ofrecían esta representación de la muerte tan popular en la edad media, y que de alguna forma ha llegado hasta nuestros tiempos. Al ver las imágenes de los distintos personajes mundanos cogidos de la mano con la muerte, mi recuerdo se va hacia alguna de las escenas de El séptimo sello de Bergman donde la danza macabra está presente en distintas escenas.

Recuerdo a la danza de los muertos de Lübeck (Marienkirche)

Paneles informativos recordando la Totentanz en la Marienkirche de Lübeck - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

Sin embargo, esta obra de arte ya no se puede contemplar hoy en día. Pereció en 1942 en el incendio de la iglesia que siguió al bombardeo de la ciudad por las fuerzas áreas aliadas. Quede clara una cosa. La principal catástrofe en una guerra, siempre, es la humana. Por supuesto, por la muerte, el dolor, la pobreza en la que se sumen las víctimas de la misma, casi siempre desde hace unas décadas la población civil. También la deshumanización de las fuerzas agresoras, de los soldados, y por supuesto, de quienes más responsabilidad tienen, quienes los mandan a la destrucción y a la matanza. Pero hay otras catástrofes. Las del medio natural, las de la cultura, las del arte, las del medio que nos rodea, que siempre quedará degradado al final de una guerra respecto a su estado anterior.

Campanas caídas (Marienkirche)

No son el único recuerdo de la catástrofe bélica en la Marienkirche; en un rincón del templo, permanecen las campanas que cayeron al suelo durante el incendio - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

El entorno de la Marienkirche y el Rathaus (ayuntamiento) de Lübeck, junto con algún otro edificio como la Holstentor están declarados como patrimonio de la humanidad desde 1987 por la UNESCO. Pero cuando visitamos la ciudad, nos damos cuenta de que no son más que un pálido reflejo de lo que probablemente fue la ciudad antes de la contienda bélica. Un reflejo de la belleza y de la riqueza generada cuando la humanidad se dedica a actividades pacíficas y comunicativas como el comercio. Y que contrasta con la falta de personalidad, incluso la fealdad, de los edificios surgidos tras la misma. Es algo más de lo que perdemos cuando llega la sinrazón de la violencia.

Vista hacia Marienkirche desde Petrikirche

Desde la Petrikirche, tenemos una vista de la Marienkirche reconstruida; pero en un plano anterior vemos alguno de los feos edificios que rompen la armonía del conjunto, que surgieron tras la guerra - Leica D-Lux 5

Hoy día, sólo las nuevas vidrieras puestas tras la reconstrucción del templo nos devuelven alguna imagen de lo que fue sin duda uno de los principales culturales y artísticos de la ciudad. Y al mismo tiempo, un recuerdo de lo que fue el modo de ver el mundo y la vida durante una fase de la historia de la humanidad. Que forma parte de lo que nos ha hecho llegar a ser como somos. El ser humano, sus comportamientos, no es consecuencia sólo de la evolución biológica sino también de la evolución cultural. Del aprendizaje, no sólo personal, sino acumulado por la sociedad a lo largo de los siglos. Un aprendizaje que sin embargo no le ha servido para saber cómo evitar ese máximo exponente del fracaso de las sociedades humanas que es la guerra.

Vidrieras con la danza de los muertos (Marienkirche)

Macabras representaciones en las vidrieras de la Marienkirche; aunque algunas también son divertidas,... obsérvese el pirata... - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

La destrucción fue causada por las fuerzas aliadas, como lo fue por toda la geografía alemana. Hoy día, muchas de las grandes, y no tan grandes, ciudades alemanas presentan un aspecto despersonalizado y feo en sus cascos antiguos como consecuencia de la destrucción padecida por la guerra. Una destrucción que los propios alemanes desencadenaron cuando permitieron que un dictador como Hitler tomara el poder. Sin embargo, pensemos que cualquier pueblo es susceptible de cometer los mismos errores que se cometieron en Alemania a partir del año 1933. Y de hecho, se cometen cada día. Y al final de estos períodos terribles, el mundo es, de alguna forma, un sitio peor para vivir. Porque muchas cosas bellas desaparecen.

Markt y Rathaus

Una niña ante la reproducción en miniatura del antiguo casco antiguo de Lübeck, en el Markt de la ciudad, ante el Rathaus - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

[Breve con vídeos] Ginger y Fred

Cine, Música

Después de redactar la entrada de esta mañana, en la que recomendaba un podcast dedicado a Ginger Rogers, he estado un rato entretenido en Youtube viendo vídeos de los números musicales de las películas de la actriz en compañía de Fred Astaire. La verdad es que hay un montón, y son una delicia por su elegancia y humor. Os dejo cuatro. En adecuada simetría, uno elegante, dos humorísticos y uno final nuevamente elegante.

El primero, sin duda el más famoso, el Cheek to cheek de Top Hat (Sombrero de copa), probablemente la película más emblemática de la pareja. Astaire la bailó en estado de pánico, por las «bofetadas» que le soltaban los despendolados flecos del elaborado vestido que luce Ginger:

El segundo, también de Top Hat, una alegre canción cantada por la propia Rogers (era más frecuente que quien cantara fuera Astaire), The Piccolino:

El tercero corresponde a un espectacular número en el que bailan con unos patines de ruedas una divertida canción de Gershwin, Let’s Call the Whole Thing Off, de la película Shall we dance (Ritmo loco):

Y el cuarto es de una de las canciones más bonitas, para mi gusto, entre los estándares americanos. El Night and day de Cole Porter para The gay divorcee (La alegre divorciada):

[Arte] This is Japan!

Arte

Ayer hubo un cambio estupendo en el tiempo en Zaragoza. Empezó a soplar viento del noroeste, el conocido cierzo, bajaron las temperaturas, y de repente la ciudad se volvió vivible y paseable, para estar a mitad del mes de julio. No hacen falta los aires acondicionados. Ventanas abiertas, que corra el aire.

Así que salí a pasear por la mañana y me bajé como hago de vez en cuando al Centro de Historia de Zaragoza, para ver que exposiciones había. Dos ya las tenía vistas, pero la tercera no. This is Japan!, miradas complementarias sobre el arte japonés actual. Con dos partes. … desde Japón, nos muestra obras de artistas que viven  y desarrollan su actividad en el país del sol naciente. … desde España, nos muestra obras de artistas japoneses que viven y desarrollan su actividad en España.

This is Japan! (exposición)

A pesar de ser verano, y no esperar mucha gente, me pareció que había más visitantes que en otras ocasiones. El agradable cambio de temperaturas animaría a la gente a salir de casa.

This is Japan! (exposición)

Incluso algunos niños estaban visitando la exposición acompañados de sus mayores. Lo que está muy bien. - Leica D-Lux 5

En cuanto a los visto, mis sensaciones son contrapuestas. La parte más interesante desde mi punto de vista es la de … desde Japón. La muestra de obras que se nos presentan muestran artistas de cierto nivel, que nos pueden interesar. La parte … desde España también tiene alguna cosa interesante, pero no tiene el nivel desde mi modesto y poco entendido punto de vista que la anterior. Pero no sobra. Ni mucho menos. Lo que pasa es que la parte principal se queda corta. Con un número muy reducido de obras por cada uno de los artistas representados, y teniendo en cuenta las explicaciones que en los carteles informativos nos da la propia exposición, tienes la sensación de que los que ves es insuficiente y que ni siquiera es representativo de la obra del artista, según lo que te están contando. Así que te quedas con ganas de más. Lo cual habla a favor de lo expuesto. En fin. Lo único que me queda es que con el tríptico de la exposición, donde aparecen los nombres de los artistas, ir con el tiempo rebuscando en internet para conocer algo más.

This is Japan! (exposición)

Tanto en artistas masculinos como femeninos, el mundo de las adolescentes parece ser una constante, con imágenes muy influídas por el manga y otros fenómenos culturales y artísticos similares. - Leica D-Lux 5

This is Japan! (exposición)

Lo que pasa es que sin negar la vistosidad y el interés estético de las obras, a veces me resulta desconcertante esta fijación de los japoneses con las "lolitas",... no sé si nos hablan de una gran madurez sexual o de otro tipo... un poco desasosegante. Y no me considero una persona mojigata. - Leica D-Lux 5

Por la tarde seguía el buen tiempo. En el sentido de que en la calle se estaba fresquito y apetecía pasear. Así que tras trabajar un buen rato con mis fotos de viaje, salí a dar un paseo. Con una cámara. Siempre.

Recomendación musical

Mientras paseaba, escuché un podcast de Voces con swing, un programa muy retro de música de Radio Nacional, que a veces emite cosas interesantes y otras que resultan graciosas. Eventualmente escucho algún programa. Pero el que escuché ayer, que se emitió de madrugada el mismo domingo, estaba dedicado al centenario del nacimiento de Ginger Rogers, que fue guapa sin ser de las más guapas, que se llevó un merecido óscar sin ser de las mejores actrices, y que encandilaba con sus canciones y sus bailes sin ser la mejor cantante ni la mejor bailarina. En cualquier caso, en lo más alto de las más elegantes y las más simpáticas.

Contraluz

Contraluz al atardecer en la ribera del Ebro de Zaragoza - Leica D-Lux 5

[Breve con fotos] El mundo de Cleopatra

Arte, Historia

Cuando visitamos en las recientes vacaciones la Ny Carlsberg Glyptotek, en Copenhague, pudimos visitar una exposición temporal dedicada al mundo de Cleopatra. Y por Cleopatra me refiero a la famosa. A Cleopatra VII, la última reina de la dinastía ptolemaica, instaurada en el reino del Nilo a la muerte de Alejandro Magno. La que llevó de cabeza a un par de romanos famosos. El caso es que nos hicieron gracia algunas de las representaciones que de la reina pudimos encontrar en la exposición.

Arte en Ny Carlsberg Glyptotek

La versión trágica de la atractiva, aunque no necesariamente hermosa, reina egipcia; suicidándose mediante la mordedura de un áspid en uno de sus senos.

Arte en Ny Carlsberg Glyptotek

La versión romántica, encarnada en una voluptuosa Liz Taylor, rodeada de su Julio (Rex Harrison) y su Marco (Richard Burton).

Arte en Ny Carlsberg Glyptotek

La versión cómica y desenfadada, que debemos al genio de Goscinny y Uderzo, en "la mayor aventura jamás dibujada", Astérix y Cleopatra. Se dice que «14 litros de tinta china, 30 pinceles, 62 lapiceros de mina blanda, 1 lapicero de mina dura, 27 gomas de borrar, 38 kilos de papel, 16 cintas para máquina de escribir, 2 máquinas de escribir, 67 litros de cerveza fueron necesarios para la realización de esta aventura». Cuchufleta clara de la propaganda de la película a la que se refería la imagen anterior.

[Libro] Una chica cualquiera

Literatura

Segunda recomendación del día. Cuando hojeaba el otro día el libro de fotografía sobre el rodaje de The Misfits, me di cuenta de que nunca había leído ninguna obra de Arthur Miller, un autor que sin duda es importante en la literatura norteamericana del siglo XX. Así que decidí poner remedio al asunto, y cogí en la librería una novela corta que me permitiese resolver momentáneamente la carencia, asumiendo mi escasez de tiempo en los últimos días.

Una chica cualquiera
Arthur Miller
Fábula, Tusquets Editores; Barcelona, 2000
ISBN: 9788483106730

En menos de 100 páginas en su traducción al castellano, Miller nos narra la vida de esta plain girl o homely girl, Janice. Casada con un activo militante de la izquierda estadounidense de los años treinta, firme progresista, es sin embargo una esposa descontenta por el escaso caso que le hace su marido, más preocupado de la política y de sus militancias que de otra cosa. Sin embargo, tras la guerra mundial, todo cambiará para Janice que decidirá cortar por lo sano y llevar otro tipo de vida. La historia esta contada como un playback a partir de los recuerdos que acuden a la memoria de la protagonista cuando muere su segundo marido.

El tema fundamental de este relato es el del papel de la mujer en las relaciones. Incluso en una pareja políticamente progresista, la mujer encuentra dificultades para ser aceptada como es, valorada por sí misma, y adoptando un papel activo en la relación. Ante esta situación el descontento aparece y no deja de ser una historia de liberación de una mujer.

El relato se lee con facilidad y con agilidad. Máxime cuando tenemos en cuenta sus escueta duración, lo que hace que uno se lo ventile en un tres ratos de lectura al acostarse para dormir. Creo que es razonablemente recomendable, aunque no sé si esta obra tardía del autor es realmente representativa de su obra. Pero bueno, a mí me ha venido bien.

Atardecer junto al río Ebro

El papel de la mujer en nuestra sociedad no ha estado, ni está todavía, totalmente enfocado; de eso trata la lectura de hoy - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

[Sólo fotos] Trayectos: otra forma de ver las danzas del sábado pasado

Arte, Cultura
Taller de Danza y Arquitectura (Pza. San Felipe)

Taller de Danza y Arquitectura (Pza. San Felipe)

Taller de Danza y Arquitectura (Pza. San Felipe)

Taller de Danza y Arquitectura (Pza. San Felipe)

Taller de Danza y Arquitectura (Pza. San Felipe)

Taller de Danza y Arquitectura (Pza. San Felipe)

El punto! Danza teatro (Pza. La Seo)

El punto! Danza teatro (Pza. La Seo)

El punto! Danza teatro (Pza. La Seo)

El punto! Danza teatro (Pza. La Seo)

El punto! Danza teatro (Pza. La Seo)

El punto! Danza teatro (Pza. La Seo)

Thomas Noon Dance (Pza. del Pilar)

Thomas Noon Dance (Pza. del Pilar)

Thomas Noon Dance (Pza. del Pilar)

Thomas Noon Dance (Pza. del Pilar)

Todas las fotos: Canon EOS 5D Mark.II

[Cultura] Trayectos y Noche en blanco 2011

Arte, Cultura

Copiando iniciativas de otras ciudades, se celebró ayer en Zaragoza la llamada Noche en blanco, una noche en la que hay espectáculos culturales hasta la una de la madrugada, y muchos museos permanecen abiertos y con actividades extras hasta esas horas. La han hecho coincidir con la edición de este año de Trayectos, un festival de danza contemporánea que ocupa también diversas plazas y espacios de la ciudad durante todo el fin de semana. Así que ayer fue una tarde noche cultural. Os lo cuento con fotos que es lo propio. Después de la recomendación musical.

Recomendación musical

El Jim Hall Trio, liderado claro está por Jim Hall, un guitarrista de jazz realmente elegante. Muy elegante.

Taller de Danza y Arquitectura (Pza. San Felipe)

Con un calorcito considerable, comienza la tarde en la plaza de San Felipe, donde nos presentan una muestra del Taller de Danza y Arquitectura.

Taller de Danza y Arquitectura (Pza. San Felipe)

No gastan mucho en tutús, no, esta gente; lo cual no impide que el público siga atentamente las evoluciones de los bailarines.

Público en la plaza de la Seo

Después, casi a la carrera, hay que trasladarse a la plaza de la Seo para la siguiente actuación; entre el público, algunos realmente muy jóvenes.

El punto! Danza teatro (Pza. La Seo)

Un trío de bailarines, El punto! Danza Teatro, actúa delante de la fachada de La Seo. Muy intensos.

El punto! Danza teatro (Pza. La Seo)

No estoy acostumbrado a la fotografía de acción, y llevo un equipo basado en focales fijas. Me cuesta conseguir imágenes razonablemente significativas.

Tras la LX3

Interludio durante unas horas para socializar, comer y beber. Todo con moderación y alegría. Yo tengo una como esa (a la cámara me refiero). Pero ahora la uso poco. Desplazada por otras novedades. Pero va muy bien.

Comic gigante (Pza. Sas)

Unos cachondos dibujan un cómic gigante autorreferente en la plaza de Sas.

Thomas Noon Dance (Pza. del Pilar)

Aún llegamos a ver la última actuación de danza, que tendría que haber sido en el Centro de Historias, pero que se traslada a la plaza del Pilar. Es el Thomas Noon Dance.

Thomas Noon Dance (Pza. del Pilar)

Si horas antes desesperaba para conseguir fotos significativas de los bailarines en movimiento, ahora no puedo más que alegrarme de la buena respuesta a altas sensibilidades de la Canon EOS 5D Mk.II con la que estoy haciendo este modesto reportaje.

Thomas Noon Dance (Pza. del Pilar)

Definitivamente, esta pareja de bailarines me han gustado mucho. Y eso que la iluminación no siempre era la más adecuada.

Sueño de una noche de verano (Pza. del Pilar)

Se acerca la una de la madrugada, y poco a poco cesan las actividades. Ante la mirada de Goya, aún hay tiempo para ver algunas escenas de la lectura dramatizada del Sueño de una noche de verano de Shakespeare. Bueno... esta actividad no ha sido de gran nivel. Pero en fin, hasta el año que viene. Supongo. Si la crisis con su falta de monetario lo permite.

[Libro y cine] Solaris

Cine, Literatura

Para cualquier aficionado al género de la ciencia ficción, decir Solaris es mencionar un referente fundamental del género. Un referente extraño a los productos más comerciales del género, pero de obligada visita. Como dice un amigo mío, cuando visitas Solaris, tu visión de lo que es la ciencia ficción, especialmente en lo que se refiere a una serie de temas, cambia, y tus expectativas aumentan. Por lo que los productos más comerciales dejan de ser interesantes. Yo también estoy de acuerdo. Cuando leí Solaris por primera vez, dejé de leer asiduamente ciencia ficción. Y lo que leo, salvo cuando expresamente reconozco que es por evasión, busco que tenga un cierto sentido más allá del entretenimiento.

Pero la emblemática novela de Stanisław Lem ha trascendido el medio literario, y ha dado lugar a dos adaptaciones cinematográficas, una de ellas capital en la cinematografía del género. La que se denomíno como el equivalente al 2001, una odisea del espacio de más allá del telón de acero. La otra, como veremos, más olvidable.

Recientemente, la editorial Impedimenta ha publicado una nueva versión de la novela de Lem. Estando escrito el original en polaca, ha sido una costumbre habitual que las traducciones de obras literarias de idiomas más minoritarios o extraños a nuestro medio sea indirectas a través de las versiones en inglés. O en francés, como era el caso de la que hasta ahora habíamos tenido ocasión de leer. La nueva versión es traducción directa de la versión original. Y en general se piensa que esto añade valor a la obra traducida. En cualquier caso, en estas últimas semanas la he leído, y he aprovechado para revisitar las dos películas más conocidas que adaptaron esta historia a la pantalla grande (hubo alguna adaptación previa para la televisión soviética que no ha trascendido especialmente).

Solaris, el libro

Solaris
Stanisław Lem
Impedimenta; Madrid, 2011
ISBN: 9788415130093 

El psicólogo Kris Kelvin es un experto solarista. Un científico que ha dedicado buena parte de su vida al estudio de Solaris, un planeta descubierto unas décadas antes, recubierto por un extraño «oceano», con características de ser vivo. Incluso, según algunos, de ser pensante. Capaz de influir en los campos gravitatorios y magnéticos de su entorno, ya que gira en torno a un sistema estelar doble, que debería dar inestabilidad a su órbita. Kelvin es reclamado en la estación científica que orbita Solaris. Una estación pensada para decenas de científicos, pero que en la actualidad sólo está ocupada por tres. Su amigo Giborian, Snaut y Sartorius. Los informes que de la estación llegan son confusos, y es necesario que alguien investigue, y se tomen decisiones sobre el futuro de la misión. Misión cuyo objetivo fundamental es entrar en contacto con la inteligencia que gobierna el planeta, si esta existe.

Sin embargo, cuando Kelvin llega a la estación se encuentra conque las cosas no van especialmente bien. Giborian se ha suicidado, y además de los otros científicos, otras personas, unos «visitantes», se encuentran en la estación. Pronto, la misma noche de la llegada, recibe la visita de su propio «visitante». Se trata de Harey(*), su mujer, que murió por suicidio cuando apenas tenía 20 años. Tras un primer rechazo, en el que se deshará de ella enviándola al espacio, volverá a materializarse ante él, y acabará aceptándola, primero como su mujer, luego como alguien con quien quiere estar. Pero también será evidente, que estos «visitantes» compuesto por extraño estado de la materia a base de agregados de neutrinos, teóricamente inestables, son producto de Solaris. Y a partir de ahí, diversos dilemas se plantean ante Kelvin y ante el resto de los moradores de la estación.

La narración está planteada desde el punto de vista de Kelvin. Son sus recuerdos, sus estudios, sus lecturas, sus vivencias los que nos condicionan constantemente la visión que tenemos del planeta, del resto de los personajes, del ambiente en la estación espacial. Pero el tema fundamental es el contacto con una inteligencia alienígeana, cuya existencia no está clara, pero que parece más que probable, pero que por su naturaleza tan distinta de la del ser humano parece inaprensible. De aquí se derivan temas secundarios, como la naturaleza misma de lo que es un ser humano, de cómo percibimos al otro, de qué sentido tienen nuestras relaciones, de cómo nos comunicamos y nos incomunicamos. La respuestas a muchas de las preguntas queda abierta al lector, y queda a cada cual quedarse con las que más le satisfagan o mejor expliquen su propio universo.

Personalmente, a mí me resultan fascinantes los «visitantes», verdaderos precursores de los «replicantes» de Blade Runner, o de los cylones de la moderna Galactica, entre otros, al permitirnos confrontarnos con las características que son esenciales al ser humano, incluso cuando la composición de los cuerpos sea diversa. Con la diferencia de que no están creados por el propio ser humano, sino por una inteligencia externa e incomprendida. El eterno problema de cómo definimos que es ser humano. Sus caracteres físicos y biológicos frente a su intelecto, voluntad y deseos.

Como ya he sugerido en la introducción, es una lectura imprescindible para todo amante de la ciencia ficción, pero también recomendable para cualquier lector a quien no le importe plantearse preguntas trascendentes sobre sí mismo, y sin prejuicios hacia el género. En cuanto a que sea una nueva traducción, creo que el texto en castellano es más fresco y más actual que el de la primera versión que leí hace más de 20 años.

(*) Nota: En algunos textos o versiones, el personaje femenino aparece como Harey, mientras que en otros aparece como Hari. La grafía española más aproximada a la pronunciación sería la segunda, siempre teniendo en cuenta que la h es aspirada. Sin embargo, a lo largo del artículo he optado por denominarla Harey por motivos que se explican al llegar al apartado de la segunda película, la adaptación norteamericana de la historia.

Un sol rojizo sobre un oceano, y eventualmente alguna formación rocosa; como me recuerda esta vista del mallorquín Cabo Formentor al planeta Solaris - Canon EOS D60, EF 28-135/3,5-5,6 IS USM

Solaris, 1972

Para empezar, nos encontramos con que esta adaptación a la novela de Lem es de uno de los directores insignes del cine soviético, Andréi Tarkovski. Con la reflexiva interpretación de Donatas Banionis en el papel de Kelvin, y la intensa interpretación de Natalia Bondarchuk como Harey, la historia difiere en determinados aspectos de la original, con un extenso preludio en el que asistimos a la preparación del viaje de Kelvin en la Tierra. También hay diferencias importantes en la parte final del filme, que tiene más de dos horas y media de duración.

Las caracteres propios más importantes del film de Tarkovski son que el tema del contacto con la inteligencia exterior es un tema secundario, mientras que es principal en la novela. Aquí se centra más en el conflicto interno que sufre Kelvin cuando se ha de enfrentar a sus deseos más profundos, representados por Harey. Fundamentalmente, Kelvin es una persona que todavía está doliente después de 10 años del suicidio de su joven mujer, y no se sobrepuesto al hecho. La influencia de Solaris hará que el objeto perdido se reencarne, y los antiguos miedos reaparezcan. Es una historia de conflicto interno, y sin un cierre claro.

El filme se desarrolla lentamente, reflexivamente, y está lleno de elementos simbólico (el caballo, el cuadro de los lobos, el estanque junto a su casa en la tierra) cuyo significado en ocasiones se me escapa. Pero en cualquier caso es una película que también debería ver todo aficionado a la ciencia ficción seria, a pesar de que determinados elementos han quedado técnicamente sobrepasados.

Solaris, 2002

Por algún motivo que desconozco, el para mí sobrevalorado Steven Soderbergh se lanzó a realizar una nueva adaptación cinematográfica de la obra de Lem, contando como reclamo a George Clooney en el papel de Kelvin, y a la encantadora británica Natascha McElhone como Rheya (que es Harey, pero cambiando de orden las letras; por esto he conservado esta última grafía del nombre de la protagonista). Y con estas premisas, la cosa se empieza a estropear. Se empieza a desvirtuar. Porque desde mi punto de vista, Soderbergh elimina mucha de las reflexiones y los temas que el original literario poseía, y lo reduce al conflicto de Kelvin, científico doliente por el suicidio de su esposa gestante, mujer ya madura, nunca más poco más que una adolescente, que explica muchas de las cosas del original. La historia incluye también determinadas alteraciones del final de la historia para llegar a una especie de final feliz, cuando menos discutible.

Desde mi punto de vista, una película prescindible, que no aporta nada a las dos obras anteriores limitándose a intentar hacerla más digerible para los públicos mayoritarios. Cosa que tampoco consiguió. Filme no reconmendable salvo para las más fanáticas admiradoras del actor.

Puesta de sol desde Cabo Formentor

Minutos más tarde de la imagen anterior, el sol se pone por el horizonte que forman el cielo y el Mar Mediterráneo - Canon EOS D60, EF 28-135/3,5-5,6 IS USM

[Arte] Bucarest en Zaragoza

Arte

Hace un año por estas fechas, más o menos, el Centro de Historia de Zaragoza nos ofrecía una exposición multidisciplinar dentro del ciclo Zaragoza latina que se llamaba Quito en Zaragoza. Teniendo en cuenta el número de inmigrantes de distintas áreas del mundo pero con un idioma latino que residen en la ciudad, lo de Zaragoza latina es una propuesta de acercamiento cultural a las capitales significativas de los países de origen de estas personas. En principio, interesante.

Este año vuelve este ciclo, y la exposición la dedica a Bucarest, la capital rumana. Y de la misma forma que entonces, un grupo de pintores, ilustradores y fotógrafos nos ofrece una visión del arte y la cultura de aquellos lugares. Una cultura muy afectada por los problemas y los cambios que surgieron tras la caída, traumática al contrario que en otros países del telón de acero, del dictador Ceauceşcu.

Os dejo con algunas imágenes que pueden daros una idea de los visto. O no. Porque seguro que están sesgadas según mis gustos.

Zaragoza en Bucarest (exposición)

Las bellas artes clásicas tienen su espacio en la exposición de arte contemporáneo en la ciudad de Bucarest - Leica D-Lux 5

Zaragoza en Bucarest (exposición)

Pero lo que más encontramos en la exposición es dibujo e ilustración - Leica D-Lux 5

Zaragoza en Bucarest (exposición)

Estas princesitas me parecieron estupendas; formas tradicionales con un aire moderno ¿no? - Leica D-Lux 5

Zaragoza en Bucarest (exposición)

Aunque esta encantadora joven embarazada al mismo tiempo resulta moderna y me recuerda a ilustraciones de hace unas décadas - Leica D-Lux 5

Zaragoza en Bucarest (exposición)

No mucha fotografía, y realizada por fotógrafos de aquí que están o han estado allí - Leica D-Lux 5

Zaragoza en Bucarest (exposición)

En el Espacio Tránsito, arte urbano por parte del artista Pisica Pätratä - Leica D-Lux 5

[Libro] Pálida luz en las colinas

Literatura

Aunque recientemente he encadenado la lectura de una serie de libros con autores japoneses, lo cierto es que este último que comento hoy no tenía que ver en principio con los anteriores. Es un libro de Kazuo Ishiguro, autor que me gustó mucho en Nunca me abandones, y sobre el que decidí en ese momento seguir leyendo alguna de sus obras. Pero a pesar de su origen étnico, japonés nacido en Nagasaki, lo cierto es que desde los cinco años de edad vive en el Reino Unido y escribe en inglés. Así pues no tenía nada que ver… pero ha resultado que sí. Porque volvemos de nuevo a una de las ciudades arrasadas por los bombardeos atómicos, en esta ocasión Nagasaki. No obstante, como veremos a continuación, se trata de una historia muy distinta a la de recientes lecturas.

Pálida luz en las colina
Kazuo Ishiguro
Anagrama Compactos; Barcelona, 1998
ISBN: 9788433966032

La protagonista de la historia, Etsuko, es una mujer japonesa de origen, de cincuenta años, pero que hace tiempo que vive en un ciudad inglesa de provincias. Recientemente ha sufrido el suicidio de su hija mayor, Keiko, que también nació en Japón del primer matrimonio de su madre. Etsuko recibe la visita de Niki, su segunda hija, cuyo padre es inglés. La visita desencadena una serie de recuerdos del verano en el que se encontraba encinta de Keiko en Nagasaki. En una Nagasaki que se está recuperando con rapidez de los desastrosos efectos de la bomba, pero cuyos habitantes conservan el recuerdo del desastre. Un verano en el que ella convive en su modesto piso de recién casados con su marido, un joven ambicioso que busca ascender rápidamente en su empresa, y con su suegro, que temporalmente ha ido para hacerles una visita. El suegro es un viejo profesor tradicional, de los que enseñó a los jóvenes durante el régimen militarista previo a la guerra, y que conserva sus ideas tradicionales, sin entender porque ahora, menos de diez años tras el conflicto, han dejado de ser válidas. Padre e hijo no se llevan mal, pero se tratan con frialdad, lo que oprime a la joven Etsuko, que vive con los miedos propios de la incertidumbre ante su propia maternidad. Miedos que se agudizan al conocer a Sachiko, una joven madre algo mayor que ella, que tiene una hija, muy huraña y solitaria, Mariko. Sachiko vive con la esperanza de que su amante norteamericano, miembro de las fuerzas de ocupación, las lleve algún día a Estados Unidos, donde tendrán una vida feliz. Y de esta forma irá transcurriendo el verano en la ciudad medio en ruinas, medio reconstruida.

La novela es pues más que una historia en sí misma, una reflexión de la madre desencadenada por la visita de su hija menor cuando todavía está de duelo por la muerte de la mayor. La hija mayor, podemos deducir de lo que nos cuentan, nunca se adaptó a la vida en Inglaterra. Aunque deducimos de las actitudes del primer marido que Etsuko no pudo ser feliz con él, no conocemos las circunstancias de su separación y su viaje a occidente. Sólo podemos asumir que las figuras de Sachiko y Mariko vienen a su memoria porque son un reflejo de su propia historia y circunstancias. Independientemente del  resultado de la historia de Sachiko y Mariko, parece que la historia de Etsuko acabó relativamente bien al salir de Japón. Pero no para Keiko, que se vio arrastrada a un mundo al que no se adaptó. Tal vez por eso la actitud de Etsuko hacia Niki es distinta. Y aunque le gustaría tener mayor presencia en la vida de su hija, que reside en Londres le da todo el aire que pide, para evitar perderla del todo.

Me gusta como escribe este autor, incluso en una obra temprana en su carrera como es esta. Los diálogos en Nagasaki se producen con el ceremonioso estilo tradicional de los japoneses,  mientras que los diálogos con Niki son directos, al estilo occidental. Lo cual produce todavía más un contraste que puede ser tanto el de las diferencias entre las dos culturas, como el de las diferencias entre el pasado y el presente. La interpretación del argumento de la historia que he ofrecido en el párrafo anterior es tal y como yo la he visto. Pero he leído por ahí algunas más opiniones extremas en las que supondrían que Sachiko y Mariko no serían unos personajes distintos, sino que realmente serían las auténticas Etsuko y Keiko antes de salir de Japón. No lo sé. Igual me vale una que otra interpretación. En cualquier caso, es una novela distinta, que me ha gustado, y que creo que es francamente recomendable.

Un pero. El título en castellano creo que no se corresponde con el original en inglés, A Pale View of Hills, aunque se parezca. Creo que «la pálida vista de las colinas» es más ajustado a lo que sucede en el libro que la «pálida luz en las colinas».

Música recomendada

Me he enterado de buena mañana en la radio. Hoy cumple setenta ochenta años João Gilberto, músico brasileño autodidacta, que apuntándose a finales de los años cincuenta al movimiento de la bossa nova, y con fuertes influencias jazzísticas, revolución la forma de entender, tocar y escuchar la guitarra (violão). Así que esta tarde he decidido pasar un rato escuchando a este excelente músico.

Arbolada línea del cielo

Quizá los vibrantes colores del atardecer en los Monegros no cualifiquen como "pálida luz en las colinas"; pero me ha parecido adecuada a la entrada de hoy - Canon EOS 40D, EF 200/2,8 USM

[Breve – música] Dixie Rue del Percebe – Concierto bajo el puente

Música
La banda toca, y el pilar al fondo

La banda toca, y el Pilar al fondo - Canon EOS 5D Mk.II, EF 28/1,8 USM

Dixie Rue del Percebe – Concierto bajo el puente, un álbum en Flickr.

Ayer estuvimos en un concierto al aire libre. Bajo la lluvia en realidad. Aunque cubiertos por las arcadas del puente de Piedra de Zaragoza. Tocaba la Dixie Rue del Percebe, voluntariosa banda zaragozana que le da al jazz al estilo de Nueva Orleans. Lo que está muy bien. Los blues les quedan muy bien.