Libro: Las cosas que no nos dijimos

Literatura

Leí hace un tiempo una novela de Marc Lévy. En aquella ocasión en su idioma original, Sept jours pour une éternité… Una novela cuyo planteamiento me pareció interesante, que empezó muy bien, pero cuya historia luego se desinfló un poco, y al final me dejó un sabor agridulce. Me decepcionó un poco, quizá por las expectativas creadas por el buen comienzo. No obstante, he decidido darle una segunda oportunidad al autor francés, y leer otras de sus novelas, una más reciente.

Las cosas que no nos dijimos
Marc Lévy
Booket (Planeta); Barcelona, 2010
ISBN: 9788408094036

Al principio del libro conocemos en Nueva York a Julia, un mujer hija de un hombre de negocios acomodado, pero que vive distanciada de su padre, que se gana la vida como dibujante y animadora gráfica, y que está a punto de casarse con Adam, su novio, un buen tipo que la quiere, aunque en seguida se ve que es un tipo anodino, casi aburrido. Sin embargo, tres días antes de la boda, su padre tiene la ocurrencia de morirse. Y el funeral está previsto para la misma tarde que la boda. La cual habrá de retrasarse. Dos días después del funeral, Julia recibe una gran caja con una sorpresa. Un duplicado mecánico de su padre, cono todas sus memorias incluidas, con capacidad de razonar como si fuera la propia persona, y que le da seis días extras, para que ambos arreglen cuentas entre sí.

Como podéis ver, en un ámbito que se mueve entre el drama familiar y ciencia ficción, el autor nos ofrece un interesante planteamiento, que uno piensa se va a encaminar hacia una introspección entre padre e hija, a descubrir los motivos profundos de sus distanciamiento, y a plantearnos algunas cuestiones sobre las relaciones humanas. Pero decididamente, Lévy no es Ingmar Bergman. Y pronto la historia deriva, de forma casi sorprendente y bastante forzada a una historia romántica de amores perdidos y reencontrados. En algún momento, casi daría más para una comedia romántica que para un drama. Ya hace sospechar algo esta posible evolución, algunos caracteres tremendamente estereotipados que van apareciendo. El soso nuevo, el amigo íntimo gay, el vecino gruñón,… Y lo que ha de aparecer.

Nuevamente pues, una novela del mismo autor, aunque entretenida de leer y apta para pasar el rato, me vuelve a decepcionar, puesto que acaba siendo algo que no es, con un final relativamente previsible y sin más trascendencia. No sé que me dice que no es probable que le dé una tercera oportunidad.

Neptunbrunnen y Fernsehturm

Las calles del antiguo Berlín oriental son un escenario importante en la novela que nos ocupa hoy; en la fotografía la Fernsehturm que domina el paisaje urbano de esta parte de la ciudad - Panasonic Lumix LX3

Libro: La estrategia del agua

Literatura

En la última década, eventualmente me ha acompañado en mis lecturas las peripecias investigadoras de un particular pareja de guarida civiles. Lo cual es curioso porque no soy especialmente aficionado ni a la lectura de crímenes ni a la guardia civil, cuerpo policial que aunque ha avanzado notablemente en materia de competencia, profesionalidad y relaciones públicas, no deja de tener un ominoso pasado en la historia de este país. Yo soy de los partidarios de desterrar de la paleta de colores de este país el «verde guardia civil», de la variedad de tocados el tricornio, y de la lista de cuerpos militares a la propia guardia civil. Y convertirla definitivamente en lo que probablemente intenta ser, un cuerpo policial moderno y al servicio de la ciudadanía.

Pero volvamos a lo que estábamos. A principios de la década descubrí un librito de un escritor entonces desconocido para mí, Lorenzo Silva, en el que un atípico y escéptico guardia civil destinado a una unidad de investigación criminal, y acompañado de una novata, encorsetada y ñoña joven guardia que tenía el morbo de parecerse a Veronica Lake, desentrañaban un crimen en una de nuestras estupendas islas mediterráneas. Me gustó, y desde entonces he leido todas las aventuras de Rubén Bevilacqua y Virginia Chamorro. Y hoy toca comentar la última de ellas.

La estrategia del agua
Lorenzo Silva
Ediciones Destino; Barcelona, 2010
ISBN: 9788423342259

Encontramos a nuestro personaje principal, el ya brigada Vila (abreviado de Bevilacqua, para los no iniciados), más quemado que un sapo en el desierto porque tras años de investigación consigue llevar a los tribunales a un asesino, y estos lo absuelve «por falta de pruebas». De todas formas, nada mejor que un nuevo asesinato y un nuevo caso para renovar el ánimo. Y así tratan la investigación de Oscar Santacruz, un informático asesinado en la puerta del ascensor del edificio donde vivía. A partir de ahí, Vila y Chamorro, esta ya sargenta (o sargento, no sé muy bien,… espera que consulto el DRAE,… definitivamente, sargento, que las acepciones para sargenta no son muy dignas), acompañados por un guardia jovencito, Arnau, y con la colaboración de la devorahombres de la unidad, la cabo Salgado, despliegan todo su saber y todos sus recursos para resolver el caso.

Y ya está. Porque en realidad no hay mucho más. Se entrevistan con alguna gente, pinchan un montón de teléfonos, los malos son un poco tontos, los cazan y a casa. Como caso policial es un aburrimiento de marca mayor. Se dice y se comenta que en realidad lo importante es la reflexión del ya veterano guardia civil sobre su vida. Por un lado por los paralelismo que presenta su vida con la del finado, ambos en la cuarentena, ambos divorciados, ambos con un hijo al que quieren. Por otro lado, el caso es un contrapunto a lo que nos cuentan del anterior que le produce la socarrada al brigada. Aquel fue largo, años, y este se resuelve en menos de una semana. En aquel los jueces son unos cabrones, aquí son un dechado de energía trabajadora y colaboración. Aquel se perdió, este se va a ganar. Suponemos. Porque se queda sin juzgar.

Veamos. Silva escribe bien y con agilidad, no lo dudo. Pero la historia que nos presenta adolece de las mismas carencias que le vi a la anterior entrega de la saga. Los caracteres se han estancado y se han vuelto bastante tópicos. Chamorro ha dejado de tener chispa, se ha convertido en una eficiente acompañante, a modo de pepitogrillo del brigada, pero sin mucho más. Y Bevilacqua se está volviendo un cenizo. El cierto grado de tensión sexual que les acompañó en sus primero tiempos ha desaparecido y quita frescura a sus relaciones. De hecho, el personaje, por secundario que sea, que le pone algo de salsa a la acción es la picarona cabo Salgado, que además demuestra que no sólo está buena sino que no es tonta y también es eficiente. Y encima, el caso es un pestiño. Porque no tiene nada de emoción, ni de dudas. Y porque todo el tema de las escuchas telefónicas se hace repetitivo y algo monótono. En fin, que está muy bien el estudio y la introspección de los caracteres, pero que es una novela de crímenes, y la investigación de los mismos tiene que tener algo de enjundia. Si no, pincha.

Por último, decir que parece estar escrita para que sea un best-seller en las casas cuarteles de la benemérita. Porque mira que salen todos majos, guapos, eficientes,… ¿será un encorgo del ministro Rubalcaba?

En resumen, un poquito decepcionante. O peor. Un poquito más decepcionante que la anterior. Y van dos. Si quieren leer algo de la pareja de picoletos, céntrense en los tres primeros volúmenes. Aquí sabréis cuales son.

Edificio y vías

Un pueblo dormitorio del sur de Madrid es el escenario de las nuevas "aventuras" de Vila y Chamorro - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Libros: Ciudad de cristal

Literatura

Es una historia curiosa la de cómo he acabado leyendo estos dos libros. Sí, dos. A pesar de que el título sea sólo uno. Veamos. Paseaba yo hace un par de semanas por una librería de Zaragoza perteneciente a una conocida cadena de ellas. Cuando al retirarme de la sección de libros de fotografía, pasé por la de cómics, y decidí curiosear. Y me llamó la atención ver un libro con la característica encuadernación de la colección Panorama de narrativas de Editorial Anagrama. Al principio pensé que alguien había descolocado un libro. Pero me llamó la atención que un volumen que normalmente hubiese estado expuesto en la planta calle de la librería, se encontrase en un rincón de la primera planta. Mucho recorrido para haber sido depositado por un visitante casual que se hubiera arrepentido de la adquisición del volumen. Así que lo cogí y lo hojee. Estaba bien situado. Era una adaptación al formato de historieta de una novela de Paul Auster. Me picó la curiosidad, y lo cogí para comprarlo.

Seguí mi recorrido por la librería, y bajá al sótano para mirar entre los libros de bolsillo. Una semana más tarde tenía el viaje a Colonia, y quizá viniese bien tener algún librillo previsto. Y claro. Allí estaba. La novela adaptada en el libro anterior, en la colección  Compactos Anagrama. Y me lo cogí también. Y los he leído. En el orden lógico. Primero la novela y después la adaptación.

Ciudad de cristal – novela

Ciudad de cristal
Paul Auster
Compactos, Editorial Anagrama; Barcelona, 2001
ISBN: 9788433914767

Perteneciente a la llamada Trilogía de Nueva York, es uno de esos relatos en los que el entorno, en este caso la ciudad de Nueva York, tiene un papel fundamental en el desarrollo del mismo. Se nos presenta en esta novela a un escritor, Daniel Quinn, que, desolado por la pérdida prematura de su mujer y su hijo, entra en una apatía que le lleva a dejar un lado su prometedora carrera literaria para ganarse la vida escribiendo novelas detectivescas bajo seudónimo. En esto está cuando empieza a recibir llamadas nocturnas en las que le preguntan si es el detective Paul Auster (el mismo nombre que el autor de la novela), que lo necesitan con urgencia porque es una cuestión de vida o muerte. Tras rechazar las llamadas en varias ocasiones, finalmente decide contestar y se hace pasar por el detective en cuestión. Es citado una mañana en un apartamento neoyorquino, y allí conoce a Peter Stillman y a su atractiva mujer. Stillman es una persona con discapacidades derivadas de haber sufrido en su infancia un aislamiento experimental por parte de su padre, del mismo nombre, que lo mantuvo en una habitación aislado durante casi una década. Ahora, después de trece años, su padre, que fue ingresado en una institución psiquiátrica, va a ser liberado y teme que venga a matarlo. El falso Paul Auster debe evitar este hecho. El protagonista acepta el encargo, en parte porque le intriga el asunto, en parte por el atractivo de la mujer. Y ahí comienza un extraña investigación, en la que no sólo intervienen los personajes mencionados, sino que el propio escritor, el auténtico Paul Auster, tiene una participación en la trama. En ella asistiremos a una particular bajada a los infiernos del protagonista, con lo ciudad de Nueva York como escenario fundamental.

El libro es una reflexión sobre la identidad personal, en la que distintos nombres y personalidades son aplicado a un mismo personaje, el escritor, con la consiguiente confusión ante la realidad que padece, mientras que en otras ocasiones un mismo nombre se aplica a personas distintas, bien sea la dualidad padre-hijo, bien sea el detective a quien no llegamos a conocer realmente y el escritor que se introduce en su propia novela. Particularmente reveladores son el caótico monólogo de Peter Stillman hijo cuando contrata al falso detective, y las entrevistas entre el protagonista y el Peter Stillman padre. Y muy perturbador la desestructuración personal que el protagonista sufre en el tramo final de la novela, cuando queda absorbido por la investigación, que lo desconecta de todo y de todos.

No es una novela fácil de leer, pero es indudablemente interesante, y desde luego que da que pensar un rato. No me atrevería a recomendarla a todo el mundo, pero sí a quien no tenga miedo de salirse de los caminos más trillados de la narrativa de ficción.

Ciudad de cristal – historieta

Ciudad de cristal
Paul Auster, Paul Karasik y David Mazzucchelli
Panorama de narrativas, Editorial Anagrama; Barcelona, 2005
ISBN: 9788433970831

Sobra volver a repetir el argumento de la historia. La adaptación gráfica por parte de Karasik y Mazzucchelli de la novela es absolutamente fiel al relato escrito. De hecho la gracia del experimento artístico es el ejercicio de traslación a un medio distinto de una historia con una personalidad tan particular. Y valen los mismos comentarios sobre el interés del libro que he mencionado antes.

Pero claro, hay que comentar los aspectos propios del medio. He de decir que llevo ahora alrededor de un año dedicándome a leer periódicamente alguna historieta. Y todavía no tengo todos los resortes del medio para sentirme seguro a la hora de expresar mis opiniones. Pero la sensación que me ha dejado es que casi me ha gustado más la adaptación que la novela original. Los dibujos y el guion se combinan de una forma muy precisa, con bastante economía de medios, con cierta austeridad pero con claridad, para contar una historia que ya hemos visto que es difícil de narrar, y que lleva de tras los pensamientos y los sentimientos de sus personajes, que son complejos. Pero de alguna forma, yo me he sentido cómodo con ella.

En cualquier caso, siempre me quedará la duda si me hubiese parecido lo mismo en el caso de que no hubiese leído previamente la novela. Pero eso es algo que ya nunca podré saber. En cualquier caso, el experimento realizado de leer ambas versiones de Ciudad de cristal me ha parecido muy interesante y muy estimulante. Así que si alguno se anima, ya sabe.

Colonia - Hauptbanhof (estación central)

Un momento importante es cuando el ficticio residente se encuentra con Stillman padre en Penn Station, en Nueva York; a falta de imágenes de tan emblemático lugar, valga una vista de la concurrida estación central de Colonia - Panasonic Lumix LX3

Libros: El mundo de Sofía

Literatura

Reconozco que una de mis asignaturas pendientes entre las ciencias humanas es la filosofía. No es que suspendiese mis asignaturas con ese nombre cuando estudiaba BUP y COU. No. Siempre fui buen estudiante. Pero así como la de 3º de BUP, conceptos generales de filosofía, lógica, psicología, etcetera, fue razonable, la de COU, que se centraba en la historia de la filosofía es como si nunca hubiese sucedido. Una monja escolapia iba dictando sus apuntes sobre una miriada de filósofos en orden cronológico, sin explicación alguna de lo que estaba contándonos, para luego realizar un ejercicio de memorización sobre unos conceptos que para nuestras mentes adolescentes simplemente nos resbalaban. Una catástrofe absoluta que solvente con un notable en mi expediente académico. Un notable absurdo. Pero oficialmente, mis conocimientos de historia de la filosofía valían un notable.

Un efecto secundario indeseable de aquello es que con posterioridad he evitado como si me diesen de patadas en las espinillas cualquier lectura sobre aquellos individuos que me amargaron algunas tardes a mis 17 ó 18 años. Sócrates, Kant, Nietzsche,… se convirtieron en un yuyu absoluto, a evitar. Pajeros mentales que condujeron a una producción de tochos en forma de libros que si no han arruinado los bosques del planeta se debe a la escasez de demanda entre el público general. Por ejemplo, aborrecí la palabra ente que, para mayor cachondeo, en aquella época se empezó a utilizar con frecuencia para denominar al Ente Público Radiotelevisión Española.

Vidrieras - Catedral

Vidrieras en la catedral de Colonia; el cristianismo ha condicionado profundamente, como religión oficial, el pensamiento filosófico del mundo occidental - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

Con el tiempo, uno madura. Y además, a pesar de ser un chico de ciencias, nunca he tenido nada en contra contra las disciplinas humanísticas. El lenguaje, algunas cosas de la antropología, ensayos sobre cuestiones sociales o políticas, pero sobretodo la historia, son temas sobre los que he mantenido el interés de forma más o menos constante. Curiosamente, en todos ellos puedo identificar algún profesor en mi adolescencia que me hizo la materia atractiva. Luego supongo que además del sustrato personal, propenso a la lectura o al estudio, la presencia de docentes competentes y con buenas dotes de comunicación es muy importante.

El caso es que recientemente, visitando a unos amigos, tenían para su hija adolescente un ejemplar del libro que nos ocupa hoy. Ejemplar que dormía el sueño de los justos porque a la niña le gusta tanto leer como a mí que me hagan la acupuntura con media docena de alfanjes sarracenos. Así que, ni corto ni perezoso, me lo apropié por unos días, me puse en situación de volver a mis tiempos mozos, y me he leído este librito.

El mundo de Sofía
Jostein Gaarder
Siruela, edición de bolsillo; Madrid, 2010
ISBN: 9788498414516

Escrito por el noruego Jostein Gaarder, el libro es una guía de introducción a la historia de la filosofía desde los mitos indoeuropeos y los primeros naturalistas helénicos, hasta el existencialismo del siglo XX y las perspectivas que abre los descubrimientos de los últimos decenios sobre cómo es y cómo ha evolucionado el universo en el que vivimos. Pero lo hace de forma novelada, a través de las peripecias de una adolescente de 14 años, Sofia Admunsen, que está a punto de cumplir los 15, y que empieza a recibir cartas de un misterioso Alberto Knox que le propone hacer un curso de filosofía. Poco a poco descubrimos que hay extraños sucesos que se producen en la historia, difíciles de explicar de forma racional, hasta que descubrimos que ambos personajes no son más que los protagonistas de un libro que un mayor noruego de los Cascos Azules en el Líbano ha escrito para su hija Hilde que también tiene 14 años y que también cumplirá pronto los 15. A partir de ahí, además de seguir con el recorrido por la historia de la filosofía, se genera una subtrama sobre cómo los personajes de ficción se rebelarán con el «dios» que los manipula al escribir sobre ellos, para alcanzar cierto grado de existencia propia.

Dado este argumento, hay que juzgar el libro a dos niveles. Seré breve en la parte novelada. Está escrita para adolescentes jóvenes, entre los cuales atraerá preferentemente a las chicas. Y por lo tanto, más allá de la curiosidad o de que esté más o menos ingeniosamente escrito, a un tarugo de cierta edad como yo pues interesa muy relativamente. Pero bueno. Si uno decide volver a los 17, como cantaba la canción, pues hay que asumir las consecuencias y comértelo todo. Y bueno, tampoco está tan mal.

Pero luego está la otra parte. Los contenidos de introducción a la filosofía. Es curioso. No creo que después de leer el libro pudiera reeditar mi notable de COU. Pero me he enterado incomparablemente más de lo que va la historia de la filosofía y de los planteamientos fundamentales de las distintas figuras de la materia a lo largo de los siglos que en aquellas duras tarde desde unos meses antes hasta unos meses después de que el gran filósofo de las metralletas el teniente coronel Tejero, mostrase sus filosóficos argumentos al mundo entero. Quizá hay planteamientos discutibles. Por ejemplo, da por hecho que los acontecimientos relatados en el Nuevo Testamento pueden considerarse como históricos y fiables. Y eso es francamente discutible. Y por lo tanto, poner la figura de Jesús de Nazaret al mismo nivel que otros autores. No me convence. Es necesario desde luego hablar del impacto del cristianismo en el mundo; pero personalmente no reconozco como autor de esas ideas al nazareno, sino a quienes luego utilizaron su figura de modo interesado para construir la religión oficial que ha llegado hasta nuestro días. Pero bueno. Quizá no sea tampoco tan importante quién dijo qué sino las consecuencias de que alguien lo dijera, y la idea se propagara.

Se detecta también el envejecimiento de los 20 años que hace que se escribió. Ese surgir del mundo globalizado por las comunicaciones ha alcanzado unos niveles que haría que hoy la reflexión sobre el tema pudiese tomar otros matices y contenidos. También se han actualizado los conocimientos científicos que se exponen en el último capítulo, aunque creo que el mismo es razonablemente válido. Sin embargo, la preocupación por el medio ambiente o por el papel de la mujer hace que desde ese punto de vista sea un libro muy actual.

Resumiendo, un libro pensado para los adolescentes, y que algo tiene para que haya sido traducido a más de 50 idiomas y se hayan vendido decenas de millones de ejemplares. Pero cuya lectura tampoco hará daño a ningún adulto tenga los años que tengan. Aunque obviamente, para mí por lo menos, igual es el momento de buscar alguna lectura complementaria sobre el tema más adaptada a mi edad y condición.

Por cierto, como no he comprado el libro, que me lo han dejado, me siento como un delincuente. Seguro que este hecho atenta contra los dogmas de la SGAE. Porque que te dejen un libro y lo leas debe ser tan malo o más que si te lob bajas de internet, ¿no? Como no pasas por caja. ¿Cuales hubieran sido las consideración éticas de Kant en una situación como esta? Ufff, qué difícil es la filosofía.

Paseando al atardecer

Una pareja musulmana pasea por el Frankenwerft de Colonia; la afluencia de inmigrantes de otras culturas con distintas bases filosóficas y religiosas produce tensiones intensas en las sociedades actuales - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

Música y fotos, y música y Treme

Fotografía, Música, Televisión

La Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos tiene cuenta en Flickr, y en ella va abriendo álbumes con algunas de sus fotografías más emblemáticas. Lo bueno del caso es que las fotografías de esta institución están libres de derechos, y por lo tanto son de libre utilización por el público. Entre los álbumes publicados, el último de ellos es una serie de más de 400 fotografías de William P. Gottlieb tomadas en los escenarios privilegiados del jazz neoyorquino y en Washington D.C. entre 1938 y 1948. Creo que es altamente recomendable su visita tanto para los aficionados al jazz y la música en general como para los aficionados a la fotografía. Os dejo dos imágenes, por gentileza de la mencionada y generosa institución norteamericana.

Portrait

Portrait of Billie Holiday, Downbeat, New York, N.Y., ca. Feb. 1947 - Library of Congress

Portrait of Lionel Hampton, Aquarium, New York, N.Y., ca. June 1946 (LOC)

Portrait of Lionel Hampton, Aquarium, New York, N.Y., ca. June 1946 - Library of Congress. En 1992, tuve el honor de asistir a un concierto de Hampton en el Teatro Principal de Zaragoza, en el marco del festival de jazz que tradicionalmente se celebra en otoño. Él y su banda estaban ya bastante ancianos, pero daba gusto su alegría, su ritmo y sus ganas de tocar música. El hombre tenía 84 años, y aún vivió 10 años más. Curiosamente, la Wikipedia en inglés dice que se retiro a consecuencia de un accidente cerebrovascular que padeció en 1991; pero juro que el concierto que yo digo fue en noviembre del 92. A finales de octubre como más pronto.

Y no dejamos la música, pero cambiamos la fotografía por la televisión. Hace unos días os hacía el comentario sobre Treme, una serie de 10 capítulos que venturosamente tendrá continuación en un futuro, en el que asistíamos a la recuperación de la vida en Nueva Orleans tras el huracán Katrina. Y uno de los pilares de la vida en la ciudad del sur de los EE.UU. es la cultura, especialmente la cultura musical. Hay decenas de cameos de músicos emblemáticos en los distintos episodios de la serie, muchos de ellos desconocidos para mí, aunque no para los conocedores del tema. Pues bien, os puedo recomendar un podcast en el que podréis tener una guía musical de los distintos episodios de la primera temporada de la serie. Así que si os gustó la serie, es muy probable que queráis escuchar estos programas. El podcast se titula bajo la original propuesta de La música de Treme. Claro. Así que, a por él.

Flauta

Mientras en Nueva Orleans hay un músico impresionante en cada garito, aquí nos tenemos que conformar con las voluntariosas bandas que en los domingos de primavera nos ofrecen su mejor hacer en el quiosco del Parque Grande de Zaragoza; le ponen interés,... pero no es lo mismo, no - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

Libro: El bosque de los zorros

Literatura

Sigo recuperando en este verano libros comprados hace ya un tiempo y que, por un motivo u otro, se habían quedado en la estantería a la espera de encontrar un momento para leerlos. Y este corresponde a una literatura que podríamos calificar como relativamente exótica, ya que se trata de un libro de Arto Paasilinna, un finlandés, cuya recomendación encontré el invierno pasado en un blog sobre literatura. Y vamos a ver de qué trata.

El bosque de los zorros
Arto Paasilinna
Anagrama, Compactos; Barcelona, 2007
ISBN: 9788433972767

Oiva Juntunen es un delincuente finlandés establecido en Estocolmo, que lleva una vida regalada como consecuencia del disfrute de un buen montó de oro que robó en compañía de otros dos cómplices actualmente en la carcel. Cuando uno de ellos, con instintos asesinos, está a punto de salir de la trena, decide esconderse en los páramos de la Laponia finlandesa hasta que pase el riesgo. Allí se encontrará con el comandante Sulo Remes, un militar del cuerpo de ingenieros absolutamente alcoholizado, que tras una maniobras militares especialmente catastróficas, se toma un año sabático, manda a su mujer a España, y se queda con el delincuente a «buscar oro». Tras unos comienzos tensos y de desconfianza, ambos acabarán llegando a un acuerdo de convivencia, y se preparan para pasar a cuerpo de rey el duro invierno lapón en una cabaña perdida en la tundra nórdica. Pero lejos de vivir aislados como ermitaños, por allí pasarán todo tipo de personajes. Una nonagenaria sami* de origen ruso que acabará por instalarse con ellos, tras huir de los servicios sociales que quieren internarla en un asilo, acabará siendo el tercer protagonista. Con permiso del zorro Quinientos. Pero también pasarán por ahí alguna compañía de militares, turistas alemanes, cazadores furtivos, un policía de la tundra, dos prostitutas suecas y el peligroso asesino que conseguirá averiguar el paradero de Oiva.

Como podéis imaginar por la sinopsis, este libro es básicamente una novela humorística. El autor se dedica a utilizar una situación relativamente demencial para emitir potentes críticas a diversos aspectos de la sociedad y la política finlandesa de la época, la primera mitad de los años 80. Las fuerzas armadas, la política de defensa neutral respecto a los bloques de la época, el paternalismo de los servicios sociales hacia el pueblo sami, el sistema penal, la prostitución, el consumo de alcohol, son algunos de los temas que surgen. Todo ello mediante situaciones absolutamente delirantes, políticamente incorrectas en muchos casos, que causan la hilaridad del lector. En cuanto hube leido los primeros capítulos no pude dejar de pensar en el parecido con las novelas de Tom Sharpe, el cáustico novelista británico, cuyos delirantes personajes me deleitaron durante una temporada hace años. Es el mismo tipo de novela.

Sin embargo, el conjunto del relato me parece irregular. Comienza con mucha fuerza, las situaciones estrambóticas se suceden, la mala leche aflora en todas las páginas. Sin embargo, conforme avanza el relato da la impresión de que el autor ha quemado mucha pólvora al principio, y hay muchas páginas de estancia en el invierno lapón relativamente sosillas. Surgen de vez en cuando destellos de situaciones muy divertidas, pero ya no se recupera el ritmo del principio. Dicho lo cual, lo cierto es que en conjunto es una lectura muy divertida, que puede ser muy adecuada para estos tiempos veraniegos, o para cuales quiera otros en los que apetezca no tomarse las cosas serias demasiado en serio.

No es Laponia, pero es Finlandia; en Ruovesi, al norte de Tampere, a orillas de uno de los mil lagos de la región de este nombre - Panasonic Lumix LX2

* Aunque las poblaciones indígenas del norte de Europa se han conocido tradicionalmente como lapones, hoy en día en los países nórdicos se considera que la denominación correcta es sami, y que la denominación lapón es peyorativa. Quizá salvo en Finlandia, donde la región nórdica se denomina Lapland, es decir, Laponia. Por ello, utilizo en este artículo los términos Laponia y lapón para referirme al lugar donde suceden los hechos, pero sami para referirme a las personas de esta etnia.

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Blog Day 2010… pero yo voy a recomendar podcasts,… cosas mías…

Música

Blog Day 2010Como todos los años, y debido a esa sensación, más bien falsa, de que 3108 se parece a la palabra Blog según la tipografía que se use, hoy se celebra el Blog Day. El día de los blogs. En la página que enlaza la imagen de cabecera de esta entrada, proponen una forma que a mí me parece relativamente compleja de celebrar esta historia. Compleja pero que en esencia consiste en recomendar cinco blogs. A ser posibles nuevos, que hayan llamado la atención durante el último año.

Como soy excesivamente perezoso, especialmente en verano, para seguir instrucciones complejas, me voy a limitar aquí a las recomendaciones, como he hecho los últimos años. Pero este año, todavía voy a ser más heterodoxo. Porque no voy a recomendar específicamente blogs, sino que voy a recomendar podcasts. Que no deja de ser más que una variante sonora o visual de la idea original escrita.

Pero es que este año se afianzado mi nueva forma de escuchar la radio. Y es a través de los podcast, principalmente de Radio 3, la emisora del ente público Radiotelevisión Española que, sin ser para tirar cohetes, tiene algunos programas que se salen de la corriente general de las radiofórmulas musicales, y nos permite escuchar otro tipo de cositas. He aquí lo que escucho yo:

Cuando los elefantes sueñan con la música, presentado por Carlos Galilea: La base del programa es la música brasileña. Pero no sólo. De vez en cuando se abren paso otras músicas compatibles con el espíritu de la anterior.

La madeja, presentado por Ricardo Aguilera y Elena Gómez: Músicos y músicas diversas pero de calidad, a base de programas monográficos, dedicados a un autor, cantante, tema, estilo, etc. Con mucho humor y desenfado, pero al mismo tiempo con seriedad en la selección de las músicas.

Toma Uno, presentado por Manolo Fernández. Americana music. Durante muchos años pensé que la música country era un rollo. De repente un día escuché un disco de Alison Krauss, luego la banda sonora de Cold Mountain, seguí escuchando otras cosas,… y decidí que la música es buena o mala según la calidad de los que componen o interpretan, no según el género o estilo. Y decidí dar una oportunidad a una variedad de estilos, muy norteamericanos sobre los que nos habla este programa.

Jazz porque sí (Radio Clásica) y A todo jazz (Radio 3), presentados por Juan Claudio Cifuentes, Cifu. Dos por el precio de uno. Jazz. Mucho, abundante. Y bueno. Muchos clásico. De vez en cuando también cosas más actuales. Conocimiento enciclopédico del veterano presentador.

El Club de Jazz, presentado por Carlos Pérez Cruz. Este no es de Radio 3. Originalmente un programa de la radio convencional, actualmente emite en forma de podcasts por internet, aunque eventualmente pueda colaborar con alguna emisora. Jazz más actual, más contemporáneo, más atrevido. Con colaboradores de diversos puntos del mundo.

Hasta hace dos meses, podría haber incluido un sexto podcast dedicado a la música clásica. Se trataba de Música sobre la marcha, programa que en realidad he estado escuchando en directo a las tres de la tarde en mis trayectos entre Huesca y Zaragoza. Presentado por Fernando Palacios, me parecía muy entretenido y muy ilustrativo. Creo que he aprendido más sobre música clásica, o sobre música en general, en este último año y medio que en el resto de mis… los que sean años. Pero cerró en junio. Se pueden recuperar los programas en el enlace anterior. Me gustaría que este presentador, y músico, volviera con algún nuevo programa. Intentaré estar al tanto.

Y estas son mis recomendaciones de este año. Musicales. Mejor, ¿no?

Músicos callejeros en la Petite France

Músicos en las calles de la Petite France de Estrasburgo - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Gente nueva en el Centro de Historia de Zaragoza

Arte, Fotografía, Política y sociedad

Es conocido por quien pase por este cuaderno de ruta de vez en cuando, que una de las cosas que me gusta hacer periódicamente es visitar las exposiciones del Centro de Historia de Zaragoza. Es un lugar que me resulta muy agradable, y el tipo y la variedad de lo que exponen también me gusta mucho. Así que me pasé ayer por la mañana, acompañado por la Panasonic Lumix LX3, y os cuento con fotos lo que vi.

Exposicion: Arrebato. Comunicacion social y cultura popular en la Magdalena

La exposición "Arrebato. Comunicación social y cultura popular en La Madalena" nos ofrece un recorrido de la historia y actividad de los 15 años de este grupo y después asociación del tradicional barrio zaragozano.

Exposicion: Vera. Viva la Muerte

En el Espacio Tránsito, Vera, artista callejera ecuatoriana, nos ofrece sus dibujos en el montaje "Viva la Muerte" dentro de la actividad "Quito en Zaragoza".

Exposicion: Graduados 2010. Escuela de Arte de Huesca. Fotografia Artistica

"Graduados 2010" ofrece la obra de los alumnos recién graduados de distintas disciplinas artísticas y técnicas de Aragón; en la imagen algunos visitantes contemplan obras de los alumnos de Fotografía Artística de la Escuela de Arte de Huesca.

Exposicion: Graduados 2010. Licenciados en Bellas Artes - Teruel

Un poco más adelante, también dentro de "Graduados 2010", contemplamos las ideas de los alumnos de la licenciatura en Bellas Artes de Teruel.

Exposicion: Quito en Zaragoza

"Quito en Zaragoza" nos ofrece una variedad de formas de expresión artística de la capital ecuatoriana; el mundo de la ilustración con fines comerciales también tiene cabida.

Libro: Violetas de Marzo

Literatura

Tras unas cuantas lecturas más o menos trascendentes en su contenido, aunque razonables para los calores veraniegos, me voy a algo que es típico de los meses de verano. La novela negra. Los detectives privados metidos en eternos líos.  Hace tiempo que había visto esta serie de novelas en las estanterías de las librerías, pero hasta ahora no me había decidido a probar. Así que nada. A por ella. La primera novela de la serie Berlin noir de Philip Kerr. Y esto es lo que me ha parecido.

Violetas de marzo
Philip Kerr
RBA bolsillo; Barcelona, 2007
ISBN: 9788479013516

En esta novela, que como he dicho anteriormente es la primera de una serie, nos trasladamos al Berlín de 1936, en vísperas de las Olimpiadas, y se nos presenta a Bernie Gunther, un antiguo miembro de la Kripo, reconvertido en detective privado por su mala adaptación a los nuevos tiempos políticos dentro de los cuerpos de policía alemanes tras la llegada de Hitler al poder. Han asesinado a la hija de un empresario del acero del Ruhr y a su marido, miembro de las SS. Los cuerpos han aparecido carbonizados por un incendio, y también ha aparecido abierta la caja fuerte. Ha desaparecido un collar de diamantes, que el empresario piede a Gunther que busque. Pero han desaparecido más cosas, y eso hará que el detective se vea involucrado en las miserias políticas del régimen. Lo cual no es bueno para la integridad física de nadie en la Alemania nazi.

Lo cierto es que durante buena parte del libro, te da la impresión de que estás leyendo un sucedáneo de novela negra americana. Bernie Gunther puede ser lo mismo un trasunto del Philip Marlowe de Raymond Chandler, o el Sam Spade de Dashiell Hammet, o muchos otros. La policía corrupta lo mismo puede ser la Gestapo que cualquier cuerpo policial de San Francisco o Los Angeles; los políticos corruptos lo mismo pueden ser lo jerarcas nazis que cualquier alcalde o gobernador americano típico de la novela negra de ese país. Y desde este punto creo que la novela está mal aprovechada al no tener en cuenta las especificidades del lugar y del momento histórico. Sólo en el último tramo nos encontramos con una experiencia en el campo de concentración de Dachau que salva un poco esta carencia.

Resumiendo, una novela que si bien es entretenida, no acaba de convencer del todo, quizá por la sensación de déjà vu que mantiene a lo largo de casi todo su recorrido. Puede valer para una lectura veraniega, y quizá si eres un fanático de la novela negra a cualquier precio. En caso contrario, más vale dedicarse a los productos originales que hemos mencionado antes. Aunque no tengo nada en su contra de forma grave, dudo que siga leyendo otros volúmenes de la serie.

Berliner Mauer

Un lienzo del antiguo muro que dividió Berlín lo encontramos en la Niederkirchnerstrasse; que fue en la época nazi la Prinz-Albert-Strasse, donde se encontraba la sede de lindezas tales como la Gestapo y las SS, lugares por donde discurren algunas aventuras de nuestro protagonista de hoy - Panasonic Lumix LX3

Libro: Estupor y temblores

Literatura

Es curioso lo que me pasa a mí. De vez en cuando, me aparecen en casa libros que no sabía que hubiese comprado. No es algo que me pase todos los días… no estoy tan mal… pero de vez en cuando sí. Así que últimamente, cuando veo que se me acaba la lectura en curso, reviso en las estanterías los libros no leídos. Descontando los abandonados, claro. Aproximadamente un 10% de los libros que empiezo no los termino ni los llego a leer nunca. Pocas veces, alguno lo he retomado y he seguido hasta el final. Pero mi principal fracaso es La conjura de los necios. Me causa tal grima el tal Ignatius J. Reilly, que de puro asquito dejo de leerlo. Tres intentos llevo. Pero no. Hoy de lo que va es de un libro que compré, que luego se me olvidó, y que por lo tanto ni siquiera empecé a leerlo. Y el caso es que de alguna forma es continuación de otro que leí hace unos meses y que comenté por aquí. Ahora os cuento.

Estupor y temblores
Amélie Nothomb
Quinteto; Barcelona, 2004
ISBN: 9788495971197

Estamos ante un novela de carácter autobiográfico de la autora belga Amélie Nothomb. Como ya he comentado en alguna ocasión, Nothomb es belga pero hija de diplomático, por lo que nació en Japón, país en el que vivió los primeros años de su infancia. El recuerdo de ese país le dejó tan marcada que después de terminar estudios universitarios quiso vivir y trabajar en el país oriental. El libro cuyo comentario he enlazado antes, Ni d’Ève ni d’Adam, narraría acontecimientos más o menos autobiográficos relacionados con el período en el que residió mejorando su nivel de japonés para poder integrarse en la vida laboral del país nipón. En el que nos ocupa hoy, pasaremos a conocer sus aventuras en una gran empresa de ese país.

No sé si clasificar el libro dentro del género humorístico o del género de terror. Porque las andanzas de la protagonista cabalgan entre los dos extremos. El libro va describiendo cómo su situación en la empresa va degradándose como consecuencia de los constantes choques y conflictos con la cultura empresarial o social japonesa. Y así, quien empieza dentro del departamento contable, o haciendo propuestas para mejorar el comercio exterior de la empresa, acaba de limpiadora de retretes. Entre medio, irán surgiendo los encontronazos con la serie de superiores jerárquicos, enlazados en una cadena extraordinariamente rígida y sometida a unas convenciones sociales absolutamente marcianas para cualquier occidental. Pero eso sí, todo ello, por demencial que parezca, está contado con tal gracia que la risa aflora con frecuencia en la boca del lector. Resulta tremendamente entretenido.

Un librito muy corto, que lee en muy poco tiempo, muy divertido, pero en el que es difícil precisar cuánto de lo que se cuenta es exacto y cuánto es hipérbole, ironía, o caricatura. Queda la duda de si estamos ante una descripción humorística o ante una parodia de unos hechos reales. También da la impresión de que lo que sucede a la protagonista es algo general en la empresa japonesa, pero tampoco sabemos si realmente es así, o es un caso de choque personal en un determinado ambiente. Pero da igual. Es verano. Y es divertido, como ya he dicho.

Martirios del románico

Quizá los martirios a los que se ve sometida la protagonista del libro no sean físico como los de este fresco románico del MNAC de Barcelona, pero casi - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Libro: En las montañas de Holanda

Literatura

Que paseando por entre las estanterías de libros de bolsillo te encuentres con uno que incluye en el título la expresión «montañas de Holanda«, ya te llama la atención. Yo he estado en el punto más alto de los Países Bajos, y cualquier parecido con una montaña es pura coincidencia. Si a continuación, como hice yo, abres la primera página y te encuentras con un párrafo parecido a este, «trabajo en la Dirección Provincial de Carreteras de la Provincia de Zaragoza, del antiguo reino de Aragón, en lo que fue España» (no es cita literal; es aproximada)… Pues ya no te puedes aguantar, y te compras el librito a ver que pasa.

En las montañas de Holanda
Cees Nooteboom
DeBolsillo; Barcelona, 2010
ISBN: 9788499083964

Aunque el autor, Cees Nooteboom, parece ser un escritor bastante conocido y leído de los Países Bajos, que ha sonado en alguna ocasión para el Nobel, y que tiene bastante afinidad por España, de donde ha escrito también algunos libros de viajes, la verdad es que yo no tenía referencias de él. Me sonaba el nombre, pero nada más.

Es difícil contar el argumento. La acción sucede en unos Países Bajos imaginarios, que abarcan buena parte de Europa, y en los que lo que tradicionalmente conocemos como España, forma parte de los Países Bajos del Sur. Hay que decir que el título original en holandés es In Nederland, que después de leer el libro me parece más sugestivo y adecuado, aunque si hubiese sido conservado no me habría llamado la atención, y probablemente no lo hubiese leído. Paradojas que se dan.

Hay dos historias paralelas. Por un lado, en primera persona está el narrador, Alfonso Tiburón de Mendoza, un funcionario de la inspección de carreteras, que vive en Zaragoza y trabaja recorriendo e inspeccionando las carreteras de esta provincia. Pero también es escritor, y al mismo tiempo que nos va realizando las reflexiones sobre su vida en ese mundo ficticio de geografía improbable, nos va contando la historia del libro que está escribiendo. La historia de dos amantes, ilusionistas de circo, jóvenes y guapos tanto ella como él, que se ven obligados a salir de gira por los salvajes e inhospitos Países Bajos del Sur, donde sufren una serie de peripecias en unas montañas indeterminadas, más propio todo ello de los cuentos de hadas que de otra cosa.

Caseta y antenas

Las tierras de los Monegros, aquí cerca de Castejón de Monegros, son recorridas por Tiburón de Mendoza en compañía de un estupenda nórdica que ha recogido en autoestop - Canon EOS 40D, EF 200/2,8L USM

Hay varios temas que surgen en el libro. Por un lado, la geografía inventada le sirve al autor para criticar el sentimiento de superioridad que sus compatriotas del norte de Europa sienten hacia los europeos del sur. El estereotipado de los caracteres, de los paisajes y de las situaciones, pueden llevar al absurdo, pero pueden servir también de reflexión. Por otra parte, encontramos una reflexión sobre el proceso creador; sobre cómo el escritor se enfrenta a su obra, al trabajo y a la reflexión que conlleva. Finalmente, está el amor joven e incondicional como tema eterno de la literatura, incluso en las situaciones y en los ambientes más adversos. Encontramos también ocasión para leer reflexiones sobre las creencias y las supersticiones. Hay un curioso capítulo en el que el funcionario de carreteras lleva a una autoestopista de los Países Bajos del Norte, joven, guapa y escéptica, a la cartuja de Aula Dei, poniendo de manifiesto el choque cultural entre dos mundos muy distintos.

En resumen, un libro extraño, complejo, no siempre fácil de leer a pesar de una prosa muy fácil, por los elementos conceptuales que aporta y los extraños cambios de escenarios que promueve, pero que tiene su interés para el lector curioso, que por otra parte tampoco tiene que afrontar una tarea titánica en su lectura ya que la cuestión se resuelve en 176 páginas.

Markt

Tiburón de Mendoza nos cuenta en el libro que ha estudiado en Delft, aquí recibiendo los primeros rayos del sol tras una tormenta bajo un espectacular arco iris - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

El 14 de agosto de 2010, un mal día para los amantes del jazz

Fotografía, Música

Pues sí. Eso han comentado en sitios como The Online Photographer. Nos han dejado dos personas relacionadas con el mundo del jazz.

Por un lado la cantante y compositora Abbey Lincoln, quizá muy poco conocida por estos lares fuera del mundillo. Intérprete con gran personalidad, quizá sea merecedora de mayor fama.

Por otro lado, también ha fallecido Herman Leonard, fotógrafo estadounidense especialmente conocido por sus icónicas imágenes de muchas de las figuras del mundo del jazz. Sugiero visitar su página personal con el fin de conocer el conjunto de su trabajo, y en especial alguna de sus galerías más relacionadas con el jazz. En Youtube es posible encontrar algún homenaje al fotógrafo.

En fin, hoy toca por la tanto ponerse un poquito luctuosos.

Desconsuelo

Desconsuelo, de Llimona, en el MNAC de Barcelona - Panasonic Lumix LX3, G 20/1,7 ASPH.