La duda (2008)

Cine

La duda (Doubt, 2008), 2 de febrero de 2009.

Indudablemente, no hay duda que un buen sistema para salir de dudas a la hora de elegir una película es mirar su reparto… Bueno, dejemos la broma de las dudas… A lo que iba, a priori, uno de los motivos para encontrar interesante este filme es su magnífico reparto. Creo que Philip Seymour Hoffman es el mejor actor que pude ver en el cine del año pasado. Tampoco hay mucho que añadir a la larga carrera de Meryl Streep. Y la más joven Amy Adams ha mostrado maneras en algunos trabajos. Del director, John Patrick Shanley, poco soy capaz de decir… así que «el beneficio de la duda» (ahí voy otra vez… mecachis).

El filme nos sitúa en los años 60, Nueva York, creo, en un colegio católico gestionado por monjas, cuya directora, rígida, severa, adusta, está interpretada por Streep, y una de cuyas más jóvenes profesoras, optimista, cariñosa, actual, es el personaje encarnado por Adams. Está vinculado a una parroquia, cuyo párroco (Hoffman), parece un tipo simpático con buenas relaciones con sus feligreses a quienes ilustra con sermones claros y sencillos, que gusta de ciertos placeres mundanos como la comida, la bebida y el tabaco, y que mantiene una relación compresiva y cordial con los alumnos del colegio. En este entorno, una serie de hechos hace sospechar a la joven monja que uno de los alumnos, el único de raza negra en un colegio dominado por niños y niñas de origen italiano o irlandés, puede estar sufriendo abusos por parte del cura…

A partir de ahí, la película es una serie de duelos interpretativos entre los tres protagonistas, y especialmente entre Hoffman y Streep, sin olvidar a la madre del niño (Viola Davis) en los que se nos presentan diversos dilemas sociales, éticos, morales y religiosos. En mi opinión, alguno de estos diálogos son magistrales, limitándose el director a saber darles el marco cinematográfico adecuado con oficio. Que no es poco.

Al final, poco importa que el cura sea culpable o no. De hecho, no queda aclarado si lo es o no. Uno se queda con una impresión… pero sin certezas. Lo importante es la reflexión que la película nos debe generar sobre temas como la comprensión, la compasión, la empatía, el respeto, lo absoluto frente a lo relativo, etc.

En general, película que recomiendo sin duda a los no deglutidores de palomitas, y especialmente por su excelente interpretación. Yo le pongo un ocho, con un siete en la dirección y un nueve en la interpretación.

Un detalle de arquitectura religiosa, para una entrada como la de hoy.

San Pedro de Lárrede - detalle del ábside

Detalle de San Pedro de Lárrede, Huesca - Panasonic Lumix LX3

Revolutionary Road (2008)

Cine

Revolutionary Road (2008), 27 de enero de 2009.

El director de este filme, Sam Mendes, nos ofreció en 1999 una cáustica descripción de las interioridades de los matrimonios y las familias norteamericanas, en una de la mejores operas primas que he visto de cualquier director. En esta ocasión, vuelve a incidir sobre los problemas de las parejas y las familias, pero desde un punto de vista mucho más dramático, sin dar concesiones al humor o la ironía, llevándonos a un final poco apto para gente sonriente y bienintencionada que piensa que las historias de amor siempre acaban bien.

Las historia nos presenta al matrimonio Wheeler, interpretado por Kate Winslet y Leonardo diCaprio. Tras conocerse en una fiesta, a los ojos de todo el mundo son la pareja ideal, envidiada por sus vecinos y amigos. Guapos, jóvenes, simpáticos, amables,… viven en una bonita casa en un barrio residencial cerca de Nueva York, donde el marido trabaja como burócrata en una empresa de cajas registradoras. Pero todo esto es fachada. Bohemios y con aspiraciones de comerse el mundo, esa vida de ama de casa o la falta de interés por el trabajo de oficina, están corroyendo lo que son por dentro, y está ocasionando la crisis que cambiará para siempre sus vidas. Una crisis mucho más marcada en ella.

La realización de Mendes me parece impecable, pareciéndome especialmente importante su habilidosa su forma de centrar la atención en los sentimientos del personaje que importa, independiente de quien hable. Lo que importan no es lo que se dice, sino lo que se siente en cada momento.

Todo ello está basado en la interpretación de ambos protagonistas que está a alto nivel, especialmente la de la Winslet, como ya se había ido poniendo de manifiesto a lo largo de sus últimas películas. DiCaprio también está a buena altura, pero su personaje es más ingrato, más antipático al espectador. De acompañamiento una serie de secundarios que cumplen, incluyendo entre ellos como más conocida a Kathy Bates.

En resumen, una película muy interesante, de buen nivel, de un director que me gusta y muy bien interpretada. Una película adulta, que debería ser recomendada para todo aquel que tenga interés en ver algo más que productos palomiteros. Le pongo un ocho en valoración subjetiva, con la misma nota en dirección e interpretación.

En la foto de hoy, una imagen de mi escapada a Madrid el pasado sábado.

Caixaforum - fachada

La fachada de Caixaforum de Madrid atrae la atención de los visitantes - Panasonic Lumix LX3

Star Wars – the Exhibition; comentando un poco más

Cine

Ayer mencionaba un poquito alguna impresión que me había producido la exposición Star Wars – the Exhibition… hoy he decidido comentar el tema un poco más.

Siempre he sido una persona que he flirteado con el «friquismo». Vamos a ver… soy de ciencias, me gusta el cine, la ciencia ficción, soy introvertido,… Que tengo todos los números vamos… Pero al mismo tiempo siempre me he salvado de caer en esta categoría de seres humanos por varios motivos. Los principales son que soy un eterno escéptico que impide que sea capaz de dar por bueno algo que no me lo parece por mucho que «deba» parecermelo, y que afortunadamente tengo muchos más campos de interés en esta vida como para dedicar mi tiempo a cultivar mitos prefabricados. Faltaría más; anda que no hay cosas que hacer… Pero bueno, dentro de ese ser o no ser, desde mi adolescencia, la saga de La Guerra de las Galaxias ha ocupado un lugar preponderante, por lo menos hasta que llegó la lamentable y prescindible segunda trilogía de filmes.

Estrella de la Muerte

Sala dedicada a los Sith, los "malos" de la saga, con un vídeo de la ominosa Estrella de la Muerte.

Realizadas estas primeras consideraciones, comentaremos la exposición en sí misma. En primer lugar, la ambientación. La sala de exposiciones en su conjunto estaba decorada con la estética propia de las películas de la saga, especialmente las de la película original. Y eso está muy bien. Le da su ambientillo. Más cuando lo primero que te encuentras son dos de los androides más famosos de la historia del cine, y un amplio espacio central con algunos «vehículos espaciales», que da paso a lo que denominaremos «salas planetarias».

Aerodeslizador

Aerodeslizadores y otros vehículos en la sala principal de la exposición.

C3PO

C3PO podría estar dándonos la bienvenida a la sala de exposiciones.

En lugar de centrar la exhibición en los distintos episodios que constituyen la saga cinematográfica, cada una de las salas secundarias está dedicada a cada uno de los planetas que sirven de escenario a las aventuras de la saga. Son todos los que están, aunque eché en falta alguna cosilla. Por más que intento recordar, no recuerdo ninguna referencia a la ciudad minera de Bespin… aunque se me pudo pasar.

Admirando a Anakin "oscuro"

Dos visitantes ante el maniquí con ropajes de Anakin Skywalker cuando se vuelve hacia el "lado oscuro", y un vídeo del planeta volcánico de Mustafar.

Además de los paneles iluminados con textos explicativos y las pantallas con escenas de vídeo tomadas de las distintas películas, el fuerte de la exposición son las maquetas de lugares, objetos o vehículos, así como los maniquíes que representan a los distintos personajes de la saga. Son especialmente interesantes los de los personajes no humanos, ya que están representados en todo su esplendor, siendo plenamente reconocibles y causando las delicias del visitante.

Rankor

El temible Rancor que amenaza la vida de Luke Skywalker en la guarida de Jabba el Hutt.

Aerodeslizador en Hot

Un miembro del escuadrón Rojo preparado para la batalla en el planeta helado de Hoth.

Sin embargo, los maniquíes de los personajes humanos son decepcionantes. Son meros maniquíes que sirven para exhibir los ropajes utilizados por los personajes, sin ningún esfuerzo para caracterizar el muñeco con las facciones de los actores que les dieron vida. Eso despersonaliza mucho la visita, además de darle un tono un poquito más cutre.

Leia "negra"

Indudablemente, el cine no nos enseñó que evidentemente la Princesa Leia estaba negra de usar el ridículo biquini dorado en la guarida de Jabba el Hutt.

Padme

Palido maniquí para mostrar los ropajes de la reina Amidala.

Para finalizar, y haciendo balance, teniendo en cuenta los 10 euros que cuesta la entrada, la exposición en su conjunto se hace escasa. Te quedas con ganas de más y de mejor calidad. Creo que difícilmente puede satisfacer al aficionado a la saga. Sólo apta para niños, y para noveles que quieran introducirse en el universo Star Wars.

Las imágenes están tomadas con las cámaras Pananosonic Lumix LX3 y Canon EOS 40D. En esta última se utilizaron los objetivos Canon EF 28/1,8 USM y 50/1,8.

Nueva película relacionada con la fotografía; dos americanitas deambulan por Barcelona

Cine, Fotografía, Páginas personales

Hoy han anunciado que Penélope Cruz es candidata a los Oscar. Y me he dado cuenta que había olvidado por completo que la última película de Woody Allen tenía que ver con el mundo de la fotografía. Y resulta realmente sexy ver a la guapa Scarlett Johansson manejarse con una Leica… Pero si queréis saber lo que realmente pienso de este filme, tendréis que visitar mi sección sobre La Fotografía en el Cine, y pulsar el enlace a Vicky Christina Barcelona.

Yo sigo con mis fotos, específicamente con mi serie de Esquí y románico, paseando por San Juan de Busa.

San Juan de Busa - inscripción sobre la puerta

Inscripción en caracteres cúficos en la puerta de San Juan de Busa - Panasonic Lumix LX3

Un gran día para ellas (2008)

Cine

Un gran día para ellas (Miss Pettigrew Lives for a Day, 2008), 19 de enero de 2009.

Una vez más, ese peligroso ser, especie a exterminar, que es el traductor de títulos originales al castellano ha actuado. Y si bien esta vez el sentido del título no ha sido totalmente cambiado, ha sido innecesariamente pluralizado. Por que el gran día no es «para ellas» en el sentido del título de la película en inglés o de la novela en que se basa, sino para Miss Pettigrew, el personaje interpretado por Frances McDormand.

Esta comedia romántica dirigida por Bharat Nalluri comienza con aires de «screwball comedy«, pareciendo que la cosa va de cómo la alegre cantante y actriz interpretada por una guapísima y sensual Amy Adams se dirige hacia el encuentro con su verdadero amor mientras va amargando la vida de sus tres pretendientes. Pero pronto vemos que los personajes jóvenes no son más que un reflejo de los personajes importantes, que son los personajes maduros. Miembros de lo que se ha dado en llamar la «generación perdida», los jóvenes que vivieron y sufrieron la Primera Guerra Mundial, y que en el momento de la acción y a las puertas de la Segunda, afronta la vida con una mezcla de escepticismo y resignación.

El día en el que Miss Pettigrew vive es como un paréntesis, o más bien un punto y aparte. Marca un final en la vida de los personajes, para afrontar una nueva vida en la que todos cambian, todos avanzan… siempre desde el punto de vista de que no deja de ser una comedia romántica, en la que las relaciones amorosas marcan lo que es importante. Aunque detalles sobre lo que significa comer o no comer, dan un pequeño toque social al asunto.

Es una película que va a más, que se comienza a ver con escepticismo, que no sabes por donde te va a salir, pero en la que te vas metiendo poco a poco hasta que al final te deja satifecho. Es más, tiene regusto… y vas saboreando lo que has visto en las horas siguientes. Te das cuenta de que es un poquito más que una comedia al uso.

Perfectamente ambientada en los años treinta del siglo XX, en el Londres de preguerra, conlleva un notable esfuerzo de producción.

Las interpretaciones están bien. La McDormand tiene mucho oficio y aun en faenas de aliño tiene un buen nivel; además se ha adaptado muy bien a su propio envejecimiento personal. Adams luce guapa, permitiéndose interpretar un personaje más joven que su edad real; tiene algún momento muy sensual, y se defiende con dignidad en algún momento dramático, como cuando canta con Lee Pace el clásico If I Didn’t Care. Este último actor, me cae bien de sus apariciones televisivas, pero parece que se está encasillando como buenazas romanticón. Cumple. Más presencia tiene el veterano Ciarán Hinds, interpretando a un maduro y escéptico galán, con mucho oficio.

En resumen, una comedia que deja buen sabor de boca, con mucha más enjundia que las habituales comedias románticas de hoy en día, y que puedo recomendar para pasar un rato agradable en el cine. Le pongo un siete, con la misma nota en dirección e interpretación.

Ya que estamos en tono de comedia, la foto de hoy es un particular autorretrato tomado el pasado sábado en San Juan de Busa, Biescas (Huesca).

San Juan de Busa - Multiplicity

Trastorno de personalidad múltiple o de identidad disociativo en la puerta de San Juan de Busa - Panasonic Lumix LX3

Nueva película relacionada con la fotografía; las aventuras del Sky Captain

Cine, Fotografía, Páginas personales

Nada, pues eso. Nota de mantenimiento. He añadido una nueva película a la página de La Fotografía en el Cine. Se trata de Sky Captain y el Mundo del Mañana, y en ella nos centraremos en las aventuras de la Argus C3 que la intrépida Polly Parker porta como herramienta de trabajo de reportera.

Como imagen de hoy, un paisaje nevado, como los de los Himalayas que recorren los protagonistas del filme… Bueno igual, no. Parecido.

Hierbas

Campo nevado en Villarreal de Huerva, Zaragoza - Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM

Una familia con clase

Cine

Una familiar con clase (Easy Virtue, 2008), 5 de enero de 2009.

Para empezar el año con optimismo, decidimos ver una comedia. Dirigida por Stephan Elliott, ambientada en la Inglaterra de la principios de siglo, en los felices 20, este filme tiene ambiciones de alta comedia, y cuenta para ello con un reparto importante.

He de decir que el argumento me suena ya conocido. Las aventuras y desventuras de una americana joven, guapa y liberada cuando cae en una familia inglesa conservadora, estirada y encorsetada, ya se ha tratado de formas diversas en la historia del cine, especialmente en clave de comedia. Lo que no me constaba, y que he podido comprobar cuando preparaba esta entrada, es que se trata de una nueva versión de la adaptación de una obra teatras con el mismo título en inglés, Easy Virtue, que ya fue adaptada por Alfred Hitchcock en 1927 en un filme que España recibió el título de Vida alegre. Follón de títulos, como de costumbre.

La historia, como ya he adelantado, va del choque cultural entre los americanos y los ingleses. Un joven heredero (Ben Barnes), de una familia venida muy a menos, se casa con una alegre divorciada (Jessica Biel) americana, guapa, dinámica y con «experiencia en la vida». El choque con la familia, especialmente con la madre (Kristin Scott Thomas), es previsible y da lugar a una serie de situaciones destinadas a provocar el divertimento y la hilaridad del espectador. El final tiene ligeros tonos dramáticos y un final no del todo inesperado en el que, de alguna forma, todo el mundo queda en su sitio.

El problema de la película es que efectivamente tiene momentos muy divertidos. Yo me reí con ganas en algunas situaciones, lo cual está muy bien. Pero tengo la impresión de que el conjunto no está del todo bien engarzado. Creo que la traslación de la obra teatral al guion no está del todo conseguida. Por otra parte, los personajes no están del todo definidos. Muchos de ellos se presentan de forma simplona en su carácter y motivaciones, y sólo destellan de vez en cuando algo que los introduce en la película, pero sin que haya una correcta evolución de los personajes o sin que sientas su influencia en el avance de la trama. Particularmente, la pelea principal entre nuera y suegra tiene muchos altibajos, cuando debiera ser el motor de toda la acción.

Las interpretaciones son solventes, pero los personajes no siempre están lo suficientemente bien perfilados para un total lucimiento. La mayor parte del reparto es británico, y además de los mencionados podemos destacar a Colin Firth, como el padre de familia y esposo desencantado, un personaje interesante pero regularmente dibujado, y la presencia de Katherine Parkinson, a quien conocía por su protagonismo en la serie de televisión The IT Crowd. Esta última está un poco desaprovechada en sus dotes cómicas.

En resumen, te ríes y te diviertes, y eso está bien. Pero no acaba de ser esta «alta comedia» a la que aspira. Eso sí; hay un esfuerzo de producción tremendo para que el entorno sea muy bonito, los guapos salgan muy guapos, etc, etc. Yo le pongo un seis, con un siete en la interpretación y un seis en la dirección. Un poquico más tendrían que haberse esforzado.

La foto de hoy, tomada en la campiña inglesa, donde se desarrolla la película.

Una casita de campo en algún lugar de Somerset, Inglaterra, convertida en B&B - Fujifilm Finepix F10

From Gales – Inglaterra 2006: Alojamientos

El cine del 2008; otra crisis más en este año fatídico

Cine

En algún momento hacia la mitad del año que se nos acaba de terminar, publicaba mis listados de películas favoritas por año desde 1998 hasta la fecha. Eran 10 años de recogida de información en una base de datos en la que otorgaba un valor numérico a mis impresiones sobre las películas que veo en la pantalla grande, totalmente personales, totalmente subjetivas y por lo tanto no cuantificables. La fórmula utilizada es la siguiente:

Valoración Global = Valoración subjetiva*3 + Dirección*2 + Interpretación

Teniendo en cuenta que cada una de las tres dimensiones que constituyen la valoración global puede ser puntuada de 0 a 10, el valor máximo para un largometraje sería 60. Cuando alguna de las dimensiones contempladas baja por debajo de 7, es que el filme, al menos en ese aspecto, empieza a flirtear con la mediocridad. Por debajo del cinco… qué os voy a contar.

Así que podemos resumir que las películas pueden dividirse en los siguientes grupos, según la puntuación de estas inexactas matemáticas cinematográficas, totalmente cuestionables por otra parte (entre paréntesis, el número de películas de cada categoría que me he visto este año):

  • Más de 54 puntos: La película es una obra maestra en alguno de los aspectos analizados. Al menos, una de las tres dimensiones tiene un 10. Obligatoriamente, tenéis que verla. Creo. (0 películas)
  • Entre 42 y 53 puntos: Son películas notables, que yo recomendaría. El promedio ponderado de las tres dimensiones consideradas está en 7 o más. Tal vez se cuele aquí alguna película muy especial, que me hace tenerla en alta consideración, y que tal vez no se pueda recomendar a todo el mundo, especialmente a los que van al cine a comer palomitas. Pero bueno… (20 películas)
  • Entre 36 y 41 puntos: Bueno… suelen ser las películas de los que van al cine a comer palomitas. Normalmente están más o menos entretenidas, pero es fácil olvidarse de ellas salvo que hayan tenido gran impacto publicitario y mediático. No destacan por nada, pero tampoco hacen daño. (12 películas)
  • Entre  30 y 35 puntos: Indiferencia absoluta. Ni fú ni fa. No producen daños, tal vez aburran, pero tampoco producen ningún beneficio. Prescindibles totalmente. (13 películas)
  • Menos de 30 puntos: Películs perjudiciales. Nunca se debieron haber rodado. (2 películas)

Teniendo en cuenta que soy consumidor informado de cine, lo lógico es que tienda a ver más películas de la categorías más favorables, claro. Que uno no es masoquista por que sí.

Una vez explicado todo esto, ¿cómo ha ido el año? Pues la puntuación promedio ha estado en 38,9. Un poco baja para lo que sería lo ideal. Lo ideal sería que hubiera una mayoría de películas con más de 42 en la puntuación, con unas cuantas entre 36 y 41 puntos, para cuando vas con otra gente, con gustos diversos, pero que al menos debieran ser películas entretenidas. Y es que eso refleja un hecho claro. El cine está en crisis. Sólo he visto 47 películas este año. He constatado también que los años en que la cartelera está floja, el número de películas que veo en pantalla grande disminuye. Lo ideal sería un promedio de al menos una por semana. No llego.

Sólo me queda ya señalar las mejores y las peores.

Las tres mejores… son cuatro, por un empate en la puntuación. Las cuatro tienen 49 puntos. Es decir, este año no hay obras maestras. Son las siguientes, por orden alfabético:

  • American Gangster (Ridley Scott).
  • Antes que el diablo sepa que has muerto (Sidney Lumet).
  • El intercambio (Clint Eastwood).
  • No es país para viejos (Ethan y Joel Coen).

Como se puede ver, ha hecho falta un director consagrado y con fuerte personalidad para que una película de este año haya alcanzado altas cotas en mi consideración. Si tengo que elegir una de ellas como la que más me ha impactado, elegiría la del veteranísimo Lumet, una película muy especial, muy dura, y con una historia muy interesante. Eso sí, aficionados a comer palomitas a oscuras, que se abstengan, por favor.

Las tres peore… quizá debiera obviarlas… pero… como tampoco me supone una vergüenza especial reconocer que fui a verlas, ahí van, de «mejor» a peor:

  • Gente de mala calidad (Juan Cavestany), 30 puntos.
  • Ultimátum a la Tierra (Scott Derrickson), 26 puntos.
  • Viaje al centro de la Tierra (Eric Brevig), 18 puntos.

Lamentablemente, aquí aparece un ejemplar del últimamente poco interesante cine español. Creo que fui un poco benevolente permitiéndole entrar en la categoría del «ni fú ni fa». En cuanto a la nueva versión del clásico de ciencia ficción, probablemente se ve muy perjudicada por mi valoración subjetiva. Mis expectativas, aun moderadas por mi escepticismo hacia las nuevas versiones, eran altas por la consideración que tengo hacia el original. Finalmente, decidí que NUNCA se debió hacer esta versión, así que la condené al hoyo. La otra… pues una estupidez de película del tamaño de la Vía Lactea

En la foto de hoy… una propuesta poco cinematográfica… a falta de buen cine… haced ejercicio.

Corriendo bajo el Pont des Arts

Jogging en las orillas del Sena, París - Panasonic Lumix LX3

El intercambio (2008)

Cine

El intercambio (Changeling, 2008), 29 de diciembre de 2008.

El año empezó bien cinematográficamente. Corría el 3 de enero cuando tuve la oportunidad de ver la primera película del año, que me impresionó muy favorablemente. Pero luego, el año ha sido relativamente flojo. Cada vez es más difícil encontrar una película que realmente resulte notable. Creo que incluso mis puntuaciones se han vuelto más benevolentes, y que películas que hoy en día merecen un siete, no hubiera sucedido lo mismo hace unos años. Por ello, he reservado como última del año un plato fuerte. La penúltima de Clint Eastwood. Sí, la penúltima porque parece que está hecho un chaval y las dirige casi a pares. Pronte veremos su próximo filme.

Antes de nada, decir que no es la mejor película que se le ha visto a Clint. Pero claro, el veterano director es de los mejorcito que hay hoy en día, y una película normalita suya saca ventaja en calidad a casi cualquier cosa de lo que se hace por ahí. Su maestría para trasladar a los fotogramas las historias es más que notable. La buena labor del equipo que se rodea termina de redondear el asunto. Una fotografía impecable, un diseño de producción con escasos fallos, un vestuario fenomenal,… todo ello al servicio de un verdadero autor. Algo que se ve poco hoy en día.

La historia que nos cuenta es interesante, aunque ya se han visto otras cosas similares. Los trapicheos de la policía y las autoridades en la ciudad de Los Ángeles siempre ha dado mucho de sí. La corrupción policial parece que fue un plaga notable en la ciudad en la primera mitad del siglo XX y nos ha dejado muchos ejemplos cinematográficos. Aquí tenemos la historia de un niño desaparecido, de una madre que se niega a entrar en el juego chapucero de sustituciones de una policia ineficaz y corrupta, y se extiende a la historia de un asesinato en masa real, y las consecuencias de todo ello mezclado.

El problema quizá es que son demasiados temas a tocar: el asesino en masa, la corrupción policial y política, el abuso infantil, la indefensión de las mujeres ante los abusos, la independencia de la mujer,… muchos temas para una sola película, por mucho que dure más de 140 minutos.

A pesar de todo, consigues mantenerte en la historia y llegar hasta el final, que parece nunca llegar. Es como si hubiera varios finales. Hay varios desenlaces que se suceden y esto puede cansa un poco. Mérito de Eastwood si no sucede. Quizá hubiese sido bueno si se hubiese centrado en alguna de las historias, dejando el resto como un entorno.

La interpretación es muy buena. Es un lástima que a la protagonista absoluta, Angelina Jolie, le pongan un doblaje tan malo en España. Pero supongo que en el original en inglés ganará mucho. Consigue deshacerse del glamour sin tener que desfigurarse, que es lo que han hecho otras para llegar al Oscar, premio al que imagino que optará con bastantes opciones. Pero sería injusto no mencionar a algunos de los buenísimos secundarios que la rodean, algunos de ellos con papeles pequeñito pero importante y bien realizados. Por supuesto, John Malkovich como predicador, pero sobretodo el policía honesto que compone Michael Kelly, o la prostituta de buen corazón interpretada por Amy Ryan, ni que decir del capitán falto de escrúpulos que encarna Jeffrey Donovan, o el trastornado psicópata a quien da vida Jason Butler Harner. Como se ve, nombre no necesariamente conocidos, muchos de ellos procedentes de las series de televisión, pero que ofrecen un reparto muy sólido.

En resumen, a pesar de que no sea lo mejor del director, es una película que supera a casi cualquier cosa que aparezca en cartelera en estos tiempos. Por eso, no sé a que esperáis. Ale, todos al cine. A ver la última de Eastwood. Que por edad, los próximos que cumpla serán 79… ya no le deben quedar muchas; pero mientras dure, alegrémonos todos.

Yo le pongo un ocho, con la misma nota en dirección y un nueve en la interpretación.

Nota: El título original de la película no tiene traducción directa. En la mitología anglosajona, un «changeling« sería el hijo de un hada o espíritu que es intercambiado de forma secreta para ser criado entre humanos. Por extensión, se aplica a los niños que son intercambiados de forma más o menos aviesa. En castellano, sería un niño cambiado, tema sobre el que también existen mitos. El título del filme en español es feo, pero razonablemente adecuado… que se le va a hacer. ¿Mantener el título original? De paso, ¿no doblar las películas? Qué iluso estoy.

En la foto de hoy, un paisaje invernal, que las fechas son propicias.

Batallero

Pico y reactor, desde Formigal, Huesca - Fujifilm Finepix F10

Sobrevivir a la Navidad

Cine, Informática e internet, Páginas personales, Política y sociedad

Hoy es el día de Navidad. Lo cual, para alguien que como yo lo de las creencias religiosas lo lleva bastante mal, pues es una pesadez. En cualquier caso, hay una serie de cuestiones que me permiten sobrevivir a estas fiestas, especialmente cuando la meteorología no acompaña. Y en Zaragoza tenemos una horrible niebla instalada desde el lunes, con temperaturas bajas que no suben nada durante el día, y que no invitan a salir a pasear.

Veamos qué cosas hago para no fenecer en este empalago de buenos deseos y amor por doquier, que lamentablemente se suele agotar el día 26 de diciembre.

  • No comer ni beber mucho. De verdad. No sirve más que para estar más pesado y malhumorado por la incapacidad de hacer un digestión razonable o para mantener la cabeza centrada en algo productivo. Todo hace que las horas se dilaten, el tiempo pase más despacio, y la festividad se haga más larga todavía. Comer poco pero apetitoso es mucho mejor que atocinarse con grasosos y estúpidos asados, o empapuzarse haciendo una competición con la familia sobre quién es capaz de empujarse mayor número de pringosos langostinos.
  • Mantener algunas costumbres. Particularmente en lo que se refiere a la televisión. Lo que hay que hacer es pasar absolutamente de la programación de las televisiones comerciales al uso. Es adocenante. En su lugar, yo prefiero volver a ver algunos de mis clásicos favoritos. Y así, de aquí a Año Nuevo, volveré a ver Lo que el viento se llevó, Casablanca y El tercer hombre. También tengo algún clásico de la ciencia ficción preparado, aunque estos suelen caer más hacia Reyes. Es fija 2001, una odisea del espacio, y este año tengo preparada para volver a ver Planeta prohibido. Ideal. La tempestad de Shakespeare mezclada con el psicoanálisis de Freud, y protagonizada por un impresionante Walter Pidgeon, el payaso de Leslie Nielsen cuando todavía no era un payaso e iba de galán, y una rubia y neumática Anne Francis. Te olvidas de que es Navidad; seguro. Y vivan los «platillos volantes» cutres en buenas películas; y mueran los efectos especiales del copón en pestiños cinematográficos infumables.
  • Si hiciera bueno, salir a hacer algunas fotos. Te da el aire y haces algo creativo. Pero ya digo que estos días no está habiendo suerte.
  • Inicia un proyecto nuevo. Algo que te mantenga ocupado. Yo he estado preparando un fotoblog para mostrar mis mejores fotos. Tendréis el enlace en la columna de la izquierda. Arriba del todo. Se accede a través de carloscarreter.es. Ya os lo contaré más despacio cuando lo tenga más desarrollado.
  • Ante todo y sobretodo, no discutáis con la familia y los amigos con los que os reunáis a celebrar lo que sea que celebréis. En estos días, la cantidad de tonterías que se dicen en torno a la mesa se multiplica exponencialmente. Da igual. Sonreíd. Al fin y al cabo, los queréis. Yo por lo menos. Cualquier cosa vale… menos entrar a discutir. No servirá más que para aumentar el dolor de cabeza derivado del consumo de alcohol y de las digestiones pesadas.

Espero que estos truquillos os sean útiles. Por lo menos que palien el trauma navideño. Yo os dejo con una foto invernal. Y soleada. Que ya hecho yo de menos al astro rey.

Batallero

Picos junto los remontes de Batallero, Formigal - Fujifilm Finepix F10

My Blueberry Nights (2007)

Cine

My Blueberry Nights (2007), 22 de diciembre de 2008.

Aunque probablemente sea una de esas películas que pase relativamente desapercibidas por la raquítica cartelera de diciembre, esta obra de Wong Kar Wai levanta mi expectación, especialmente tras esas dos obras estrañas, difíciles pero muy interesantes que son Deseando amar y 2046.

En esta ocasión, abandona China y nos traslada a los Estados Unidos para mostrarnos una película de redescubrimiento personal. Una joven (Norah Jones) acaba de romper una relación, por lo que se encuentra muy afectada. Encuentra cierta comprensión y afecto en la persona de un cocinero (Jude Law) que le ofrece comprensión, conversación y pastel de arándanos (blueberries). En un momento dado, la joven inicia un viaje de 300 días en el que irá conociendo otras personas, a través de las cuales se irá descubriendo a sí misma, antes de volver con el cocinero… y bueno… es una historia romántica.

La realización es muy personal. Rodada en ambientes nocturnos en su mayoría, con unos encuadres e iluminación muy personal, muy subjetivas, desde mi punto de vista es estéticamente muy actual y agradable.

Las interpretaciones están muy bien. Especialmente las de los personajes que se va encontrando por el camino. El viejo policía alcohólico (David Strathaim), su ansiosa ex mujer (Rachel Weisz), la jugadora perdida de su padre (Natalie Portman), componen los contrapuntos mediante los que la protagonista se reafirmará a sí misma. Y lo hacen muy bien. Norah Jones se aplica por primera vez a la interpretación, además de ofrecernos con su dulce voz algún tema de la banda sonora, y no lo hace mal, aunque le faltan las tablas de sus compañeros de reparto. Pero aporta la dulzura de su físico, y hace creíble el personaje.

No me atrevo a recomendar esta película a todo el mundo. El estilo de dirección y el estilo visual no es estándar, y los traga palomitas pueden quedar atragantados. Pero quien quiera arriesgar un poquito, puede llevarse una agradable sorpresa. Yo le pongo un siete, con otro siete en la interpretación y un ocho en la dirección.

La película tiene un ambiente muy nocturno. Y las noches de Zaragoza, estos días de profundas nieblas, tienen un ambiente muy especial.

Semáforo rojo (color)

Glorieta de Sasera en la niebla, Zaragoza - Canon Digital Ixus 860IS

In Memoriam: Elsa Fábregas y Robert Mulligan

Cine

Ya estamos con el viejo dicho. Las gentes del cine nunca se van al otro barrio solos. Y en poco tiempo hemos conocido el fallecimiento de dos figuras de muy distinto tono del cine de todos los tiempos.

Primero llegaba a mi conocimiento, a través de la radio, del fallecimiento de Elsa Fábregas, actriz a quien no podemos poner cara pero sí que podemos poner voz. Porque se dedicó al oficio de actriz de doblaje. Ya he manifestado en ocasiones mi oposición al doblaje. Creo que en el proceso se pierde algo de la autenticidad de la película, al perder los matices de la voz del actor que interpreta al personaje. Hoy debería haber hablado de la última película que he visto; lo haré mañana. Y ahí pondré una nota a la voz del doblaje de la actriz protagonista… que no me ha gustado nada. Pero puesto que hay doblaje, por lo menos que tenga una calidad artística. Y he de reconocer que, simplemente escuchando el «a Dios pongo por testigo» con el que nos obsequió la Fábregas al poner voz a Escarlata O’Hara en Lo que el viento se llevó, a veces uno se reconcilia con esta práctica. Vaya pues mi homenaje a la veterana actriz. Y sea citando el más famoso pasaje que dobló, ese desafío a la divinidad y a las leyes divinas, que de forma tan absoluta reivindica la libertad humana. Me encanta.

¡A Dios pongo por testigo! ¡A Dios pongo por testigo de que no lograrán aplastarme! Viviré por encima de todo esto y, cuando haya terminado, nunca volveré a saber lo que es hambre; no, ni yo ni ninguno de los míos, aunque tenga que estafar, que ser ladrona o asesinar. ¡A Dios pongo por testigo de que jamás volveré a pasar hambre!

El segundo fallecimiento me llegaba a través de los blogs cinematográficos que sigo periódicamente. Se trata de Robert Mulligan, un director poco conocido cuyas películas más conocidas son El otro, Verano del 42, y sobre todo, por encima de cualquier otra, una de mis películas favoritas de todos los tiempos, Matar a un ruiseñor. La maestría, la sensibilidad, la claridad con la que traslado la estupenda novela de Harper Lee a la gran pantalla, el retrato que junto al magnífico Gregory Peck hizo de Atticus Finch, la mejor persona que se ha mostrado nunca en el cine, hace que para mí realmente este momento sea un día de luto. No se hacen hoy en día películas como este. Desgraciadamente.

En la foto de hoy, me asomo al lugar donde descansan los restos de otros ilustres del cine universal.

Simone Signoret - actriz e Yves Montand - actor

Simone Signoret e Yves Montand en el Cementerio del Père Lachaise de París - Panasonic Lumix LX3